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domingo, 28 de agosto de 2011

Guerra del Paraguay: Estero Bellaco (1866)

Batalla de Estero Bellaco

Comandantes
José Eduvigis Díaz (Paraguay)
vs
Bartolomé Mitre (Argentina)
Manuel Luís Osório (Brasil)
Venancio Flores (Uruguay)
Fuerzas en combate
5.000 a 7.000 hombres (Paraguay)
vs
5 batallones de infantería
1 batería de artillería
6ª división del ejército aliado

Bajas
2500 a 4000 muertos y heridos (Paraguay)
1200 a 2500 muertos y heridos (Aliados)




La Batalla de Estero Bellaco fue uno de los combates más sangrientos de la Guerra de la Triple Alianza.
En esta batalla librada el 2 de mayo de 1866, el ejército paraguayo sufrió 2.000 muertos. Asimismo, 300 de sus hombres fueron tomados prisioneros por las tropas integrantes de la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay.

Ubicación del Estero Bellaco
Este estero está situado en el Departamento de Ñeembucú, Paraguay, a orillas del río del mismo nombre. Al sur se encuentra la República Argentina.

Antecedentes
 
La Guerra de la Triple Alianza (1865 y 1870) ha sido uno de los más trágicos y dolorosos acontecimientos de la América Meridional. Llamada en Paraguay como Guerra contra la "Triple Alianza", fue un terrible enfrentamiento bélico donde la República Argentina, el Emperador del Brasil y el Partido Colorado de la República Oriental del Uruguay, se unieron en alianza ofensiva y defensiva en la guerra promovida por el Imperio del Brasil contra los gobiernos paraguayo y uruguayo. 
Después de dos semanas en suelo paraguayo, los aliados no habían visto mucha acción. Las tropas de López se trasladaron hacia el interior, esperando la oportunidad de conducir a los hombres de Mitre fuera del territorio paraguayo. Las fuerzas aliadas se movieron con cuidado hacia el norte a un lugar llamado Estero Bellaco, un pantano de terreno fangoso cubierto de palmas. Desde entonces los problemas de la relación entre Mitre y los comandantes brasileños estaban presentes.
Muchos oficiales del ejército imperial estaban descontentos que el comando del ejército aliado se le diera a un argentino. Las tropas brasileñas componían las dos terceras partes del ejército unido. En particular, los oficiales brasileños se vieron mejor entrenados que sus homólogos de los Aliados. Ahora, ellos se mostraron molestos por la conducta de las operaciones de Mitre. A su juicio, las fuerzas aliadas debían ser más ofensivas. Las dos semanas de precaución y lento avance era intolerable para ellos. El principal problema de los dos oponentes era cómo calcular las fuerzas del enemigo. Mitre, sin embargo, tenía otro. No tenía ni idea del tipo de terreno en frente de sus tropas. Por lo tanto, prefirió ser cauteloso.


Sin embargo, no habría que esperar mucho tiempo para la acción. 

Combate en Estero Bellaco
El 16 de abril de 1866 pasaron el río tropas brasileñas al mando del mariscal Osorio y se establecieron en el Fuerte de Itapirú. Luego, el mismo día, cruzó el general Flores al frente del primer cuerpo del ejército de Argentina y de una división de infantería uruguaya. Al día siguiente lo hicieron las tropas de Paunero.
El general Flores, posicionado en Estero Bellaco, fue atacado el 2 de mayo por una fuerza paraguaya de 6.000 hombres con cuatro piezas de artillería. Los paraguayos cayeron sobre Flores con tanta rapidez y sorpresa que prácticamente arrollaron a las tropas argentinas, en completa confusión hasta que estas fueron auxiliadas por doce batallones de reserva.
El 2 de mayo de 1866, el Mariscal López ordenó un reconocimiento ofensivo al sur del Estero Bellaco, para imponerse de la ubicación del oponente.
Las fuerzas aliadas entraron en campo paraguayo, sin figurarse el peligro y los sinsabores que les esperaban. El ejército adversario retrocedía sin hacer resistencia. Todo vaticinaba un éxito próximo y seguro. Siguiendo las huellas de las tropas de López, avanzaron por el camino real de Humaitá, hasta llegar, sin dificultad, al Estero Bellaco del Sur, en cuyas proximidades acampó la vanguardia, compuesta de cuatro batallones uruguayos, cuatro batallones brasileños, cuatro piezas de artillería, algunos regimientos de caballería riograndense y doscientos jinetes de la escolta particular del general Flores. En total, siete mil hombres de las tres armas.



La posición de las fuerzas de Flores era, como sigue, en aquel momento:
Los cuatro batallones brasileños citados estaban acampados detrás de una suave cuchilla. El batallón 7º, que era el más avanzado, protegía las cuatro piezas del regimiento 1º de artillería. A ochocientos metros a retaguardia estaban el 21 y 38 cuerpos de “Voluntarios da Patria”. Los batallones uruguayos Veinticuatro de Abril, Florida, Independencia y Libertad ocupaban la izquierda de las tropas imperiales.
El 2 de mayo de 1866, 3.500 tropas paraguayas, al mando del coronel José Díaz, lanzaron un ataque a la vanguardia de los Aliados bajo el mando del general Venancio Flores, dirigente del Partido Colorado y actual presidente de Uruguay. A las doce del día, cuando los aliados se entregaban a devorar el rancho, hicieron irrupción los paraguayos por los tres pasos del Estero, arrollando los puestos avanzados de la vanguardia. El empuje de la caballería paraguaya sembró en un primer momento el desconcierto entre las fuerzas brasileñas y orientales, más, rehechos los batallones y regimientos y recibidos oportunos refuerzos, fue rechazada junto con los cuerpos de infantería comprometidos en la operación. 

El ataque fue una completa sorpresa para él y sus hombres. Además, la fuerza atacante les superaban en número. Los soldados de Flores lucharon con gran tenacidad contra los hombres de Díaz, pero no pudieron evitar la pérdida de una batería de cuatro cañones La Hitte. Pronto Flores tuvo que emprender la retirada. Esta maniobra fue dificultada por un piletón natural y terrenos inundados que había entre su posición y el ejército en Mitre. Díaz persiguió a las tropas uruguayas, tal vez tratando de capturar un gran número de prisioneros. Desafortunadamente, para él, los disparos y lucha puso el ejército aliado consciente de la situación. De un vistazo, la situación había cambiado. Ahora Díaz fue la lucha contra el grueso del ejército enemigo. Sólo con feroz determinación que él y sus hombres escaparon de vuelta al campamento paraguayo. 
En efecto, cuando la vanguardia del ejército aliado había sido completamente derrotada, el coronel José Díaz, comandante de las tropas paraguayas, quiso ir más allá todavía. En vez de ordenar en el acto la retirada, toda vez que el objetivo de la operación ya había sido cumplido, se empeñó en una imprudente persecución, sin pensar que se alejaba de su base, para estrellarse contra el grueso del ejército aliado. Y hubo de soportar, con tropas fatigadas, la presión terrible de todo el poder del oponente en movimiento.
Al otro lado del Estero, Díaz hizo fracasar un movimiento envolvente de las tropas brasileñas, intentado por el Paso Sidra, rechazándolos dos veces a la bayoneta, obligándolos a huir.

Perspectivas de los acontecimientos
Diferentes testimonios y evaluaciones de la Batalla de Estero Bellaco permiten analizar las diversas perspectivas con que fueron juzgados los acontecimientos:
Mitre informó a Paz: Los paraguayos 


“fueron obligados a abandonar los bosques en que se guarecían, y haciéndoles dejar en muestro poder más de 1.200 muertos, 3 piezas de artillería, 2 banderas, como 800 fusiles, que son el regocijo y gran cantidad de prisioneros, en su mayor parte heridos, que hasta este momento no es posible precisar (…) la pérdida de los ejércitos aliados asciende en su totalidad de 656 hombres fuera de combate, en su mayor parte heridos” (Mitre a Paz. Cuartel General en el Estero Bellaco, 3 de mayo de 1866. Partes Oficiales. p.31 y 32).

La literatura de Mitre daba por "victoria", lo que en la realidad fue una "derrota". Los paraguayos tomaron “cuatro cañones rayados, con sus carros de municiones, y todos fusiles en pabellón” (Resquín. Partes históricos. p.43) y según el Natalcio Talavera, adscripto al cuartel del general López, dejo un saldo de 200 a 300 muertos y 1.000 heridos en la filas paraguayas en tanto en las filas aliadas contabiliza entre 5 y 6 mil bajas, entre muertos y heridos. (Natalicio Talavera. Crónica de guerra. Campamento de Rojas, mayo de 1866. El semanario N° 628). Para Thompson, las bajas fueron de 2.300 por cada una de las partes.
El derrotado fue Mitre y el propio Flores. Según O´Leary : 


“Flores, el gaucho orgulloso, azote de su país, terror de sus compatriotas, no perdió tiempo para abandonar a sus tropas, huyendo cobardemente en un caballo desensillado que encontró a mano” (O´Leary. El centauro de Ibycuí.p.113)

Por lo visto Flores, “yendo por lana salió trasquilado”, según su propia predicción: 


“Yo no sé que será de nosotros” escribe Venancio Flores a su esposa el 3 de marzo, al día siguiente de un contraste que había costado “perder casi totalmente la División Oriental, y de veras que si a la crítica situación en que estamos se agrega la constante apatía del general Mitre, bien puede suceder que yendo por lana salgamos trasquilados”.

El propio general Garmendia reconoce implícitamente la derrota, tratando de disimularla insultando al enemigo:


“El batallón (Argentino) empieza a retroceder, diezmado cruelmente: maltratado con la insolencia cobarde del fuerte, retrocede acuchillado enérgicamente, sin descanso, por el enemigo que como un enjambre de indios se le viene encima, enarbolando sus armas vencedoras, prorrumpiendo alaridos de combate, rugidos que piden sangre hasta hartarse, haciendo de la piedad un escarnio” .


Batalla de Estero Bellaco. Detalle del óleo de Diógenes Hequet. "Historia del Ejército".
Posteriormente, dado el desempeño excelente demostrado por el Teniente Coronel Díaz, el Mariscal Francisco Solano López lo asciende al grado inmediato de Coronel. Las acciones continúan:
El error de López en esta etapa de la guerra estuvo en replegar el grueso de sus tropas a Paso Pacú para arriesgar el todo por el todo en una sola batalla (que habría de ser Tuyutí, según su plan). Una sola batalla puede ganarse o perderse por causas ajenas al mando en jefe o la calidad de las tropas, como sucedería precisamente en Tuyutí. López suponía condiciones militares a Mitre, por lo menos dignas del prestigio pregonado en La Nación Argentina. Cuando se dio cuenta, después de Curupayty, con qué clase de estratega tenía que habérselas, era tarde para ganar la guerra. También los brasileños habían comprendido los puntos que calzaba el General en Jefe; poco menos que exigirían más tarde su reemplazo por el duque de Caixas para que la guerra tuviese fin. 



Los aliados sufrieron 1.600 bajas. El Batallón de Infantería 38 del Ejército del Brasil, que vino en ayuda Flores, tuvo 94 muertos y 188 heridos. Las bajas del 1er Regimiento de Caballería del Ejército Argentino sumaron un centenar de hombres. El batallón Florida de Flores perdió 19 de sus 27 oficiales. 
Las pérdidas de los paraguayos alcanzaron hasta un número de entre 2.000 y 2.300, pero habían capturado a una batería de cañones.   

Wikipedia

Ulysses Costa

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