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Malvinas: Operación IMPI, el tercer intento de ataque contra los SuE y Exocet


Operación IMPI

Basado en el relato de Mariano Sciaroni


En junio de 1982, cuando la guerra de las Malvinas entraba en su fase final, el alto mando británico todavía consideraba prioritaria la destrucción de los Super Étendard de la Aviación Naval argentina y de los misiles AM39 Exocet que pudieran permanecer disponibles. La combinación de ambos sistemas había demostrado ser una de las amenazas más serias contra la Task Force y, mientras existiera la posibilidad de nuevos ataques, la Royal Navy no podía considerar neutralizado el peligro.

Durante las semanas anteriores, los británicos habían estudiado distintas alternativas para golpear esa capacidad directamente en el continente. La primera había sido la operación PLUM DUFF, concebida como un reconocimiento previo de la zona de Río Grande. Después había surgido MIKADO, un proyecto mucho más ambicioso: dos aviones Hercules debían aterrizar directamente en la base aeronaval y desembarcar una fuerza de hasta setenta hombres del SAS, cuya misión consistiría en destruir los Super Étendard, localizar los Exocet y eliminar, en la medida de lo posible, al personal y los medios necesarios para continuar las operaciones.



El plan entrañaba riesgos extraordinarios. Río Grande se encontraba en territorio continental argentino, a gran distancia de las fuerzas británicas desplegadas en las islas, y cualquier fracaso podía dejar a decenas de comandos aislados, sin una vía sencilla de retirada y expuestos a una reacción inmediata de las fuerzas argentinas. PLUM DUFF no alcanzó sus objetivos y MIKADO, después de sucesivas revisiones, fue formalmente cancelada el 4 de junio.

La cancelación, sin embargo, no significó que Londres hubiese renunciado al objetivo. Ese mismo día, el cuartel general británico ordenó al comandante de la Task Force 317 preparar una nueva alternativa. El resultado fue la operación IMPI.

A diferencia de MIKADO, IMPI reducía considerablemente la magnitud de la fuerza empleada y buscaba apoyarse más en la sorpresa, la navegación a baja cota y la infiltración desde el mar. El concepto combinaba un único Hercules de la Royal Air Force con dos submarinos británicos y una pequeña fuerza de comandos. El propósito seguía siendo esencialmente el mismo: alcanzar las instalaciones desde las cuales podían operar los Super Étendard y destruir los medios que amenazaban a la flota.



Operación conjunta con Chile, reza la carpeta

La fase aérea estaría a cargo de un Hercules del 47 Squadron de la RAF. El aparato despegaría desde la isla Ascensión y efectuaría reabastecimientos en vuelo durante la larga navegación hacia el extremo austral de Sudamérica. La ruta prevista lo llevaría al este de las Malvinas y luego hacia el sur, evitando en lo posible las áreas cubiertas por los sistemas argentinos de vigilancia. Después debía rodear el Cabo de Hornos y aproximarse a Tierra del Fuego a muy baja altura, durante la noche, con el objetivo de reducir al mínimo las posibilidades de detección radar.

La navegación final exigía una precisión considerable. Un Hercules era un avión grande, concebido para el transporte táctico y no para penetrar clandestinamente un espacio aéreo defendido. Volar de noche, a escasa altura sobre el mar y el terreno austral, después de una misión de miles de kilómetros, representaba por sí mismo un desafío operativo de primer orden. A ello se sumaba la necesidad de localizar con exactitud los puntos previstos para el desembarco o la inserción de las fuerzas especiales.

Los documentos conocidos mencionan dos aeródromos bajo los nombres en clave de “San José” y “Arco Iris”. Su identificación no aparece establecida de manera concluyente en la documentación disponible, aunque distintos indicios permiten relacionarlos con Río Grande y Río Gallegos. La ruta considerada para el Hercules también ha dado lugar a interrogantes acerca de un eventual uso de territorio chileno para apoyo, recuperación o contingencias, aunque el alcance concreto de esa posible participación no puede determinarse con certeza a partir de los documentos actualmente conocidos.

La operación incluía, además, un elemento naval particularmente singular. El submarino nuclear HMS Conqueror debía ocupar una posición desde la cual pudiera servir como referencia radioeléctrica para el Hercules durante la aproximación. En lugar de actuar como plataforma de ataque, el submarino tendría la misión de emitir una señal que facilitara la navegación del avión en una región donde el uso de ayudas convencionales podía comprometer la sorpresa.



El segundo submarino asignado era el HMS Onyx, una unidad convencional especialmente adecuada para operar cerca de la costa. Desde él debía desembarcar una pequeña fuerza compuesta por ocho hombres del SAS y dos del SBS. Los comandos serían trasladados hacia tierra mediante embarcaciones Gemini y llevarían explosivos y armamento antitanque para atacar los objetivos designados.

El empleo de sólo diez hombres marcaba una diferencia sustancial respecto de MIKADO. Ya no se trataba de conquistar temporalmente una base mediante un golpe masivo, sino de infiltrar una fuerza reducida, alcanzar objetivos previamente seleccionados, destruirlos y retirarse antes de que las unidades argentinas pudieran organizar una respuesta efectiva. El éxito dependía menos de la potencia de combate que de la coordinación, la sorpresa y la sincronización entre medios separados por enormes distancias.


HMS Conqueror

El Hercules debía navegar desde Ascensión, recibir combustible en vuelo, rodear el extremo meridional del continente y penetrar a baja altura. El Conqueror tendría que encontrarse en la posición exacta para proporcionarle la referencia prevista. El Onyx, por su parte, debía aproximarse a la costa sin ser detectado y lanzar los botes con los hombres del SAS y del SBS. Cualquier demora, error de navegación o detección prematura podía comprometer el conjunto de la misión.

A mediados de junio, mientras las fuerzas terrestres británicas cerraban el cerco sobre Puerto Argentino, los preparativos continuaban. El 14 de junio, el HMS Onyx embarcó en San Carlos a los integrantes de las fuerzas especiales destinados a la operación. Para entonces, la batalla terrestre en las islas estaba llegando a su desenlace, pero IMPI todavía permanecía dentro de las opciones disponibles.


HMS Onyx

La situación cambió con rapidez. Durante esa misma jornada se produjo el colapso de las posiciones argentinas alrededor de Puerto Argentino y, horas más tarde, la rendición puso término efectivo a las principales operaciones de combate en las islas.

Incluso entonces, la preparación de IMPI no se detuvo de inmediato. El 15 de junio, los hombres embarcados en el Onyx realizaron ejercicios de desembarco con las embarcaciones Gemini. La misión todavía conservaba, al menos desde el punto de vista técnico, una cierta inercia operacional. Sin embargo, el cese de las operaciones aéreas argentinas eliminó la amenaza que había justificado el plan. Sin ataques de los Super Étendard y sin una necesidad inmediata de neutralizar los Exocet, la incursión perdió su razón de ser.

IMPI nunca fue ejecutada.

Quedó como el último plan conocido de operaciones especiales británicas destinado específicamente a destruir la capacidad argentina de operar los Super Étendard y los misiles Exocet durante la guerra de 1982. Su concepción revela hasta qué punto aquella combinación de avión y misil preocupaba al mando británico aun en los últimos días del conflicto.



El proyecto reunía medios de tres ámbitos distintos en una operación de notable complejidad: un Hercules procedente de Ascensión, una ruta de penetración alrededor del Cabo de Hornos, un submarino nuclear empleado como referencia de navegación, un submarino convencional acercándose a la costa y una pequeña fuerza de comandos preparada para desembarcar en territorio continental argentino.

El final de la guerra hizo innecesaria la misión antes de que pudiera ponerse en marcha. El Hercules no realizó el vuelo previsto, el Conqueror no tuvo que guiarlo hacia Tierra del Fuego y los hombres transportados por el Onyx no desembarcaron en la costa argentina.



Buena parte de la historia de IMPI, además, permanece incompleta. Los documentos disponibles permiten reconstruir su estructura general, sus medios y parte de sus objetivos, pero no todos sus detalles. La identificación definitiva de “San José” y “Arco Iris”, el recorrido exacto previsto para las fuerzas especiales, el papel que eventualmente habría correspondido a Chile y otros aspectos del planeamiento continúan sujetos a documentación que todavía no se encuentra plenamente disponible en los archivos británicos de Kew.

Por eso IMPI permanece en una zona particular de la historia militar de la guerra: no fue simplemente una idea preliminar, porque alcanzó un grado considerable de preparación y las fuerzas destinadas a ejecutarla llegaron a embarcarse; pero tampoco llegó a transformarse en una operación de combate.

Durante unas pocas horas de junio de 1982, mientras en las Malvinas se negociaba el final de la lucha, un submarino británico llevaba a bordo a los hombres que debían participar en una incursión secreta contra el continente argentino. Al día siguiente, todavía practicaban el desembarco.

La guerra terminó antes de que recibieran la orden de partir.

FFG: Frégate de Défense et d'Intervention (FDI)


En detalle: La FDI – la fragata de tamaño mediano de Francia

La fragata de defensa e intervención (FDI) francesa representa un intento deliberado de concentrar una combinación equilibrada de defensa aérea, capacidad antisubmarina y resiliencia digital en una fragata compacta pero de alta gama. En este artículo, analizamos el desarrollo y la construcción de este buque de combate y consideramos las ventajas de su filosofía de diseño.

Navy Lookout


Introducción

El programa FDI se concibió para subsanar una deficiencia específica en la estructura de la flota de superficie de la Armada francesa. A mediados de la década de 2010, la Marina Nacional (MN) se enfrentaba a una creciente brecha entre sus destructores de defensa aérea de alta gama de la clase Horizon, las grandes fragatas multimisión FREMM y un número cada vez menor de fragatas ligeras de la clase La Fayette, ya obsoletas. El programa FDI tenía como objetivo reemplazar estas últimas, evitando así el coste, el desplazamiento y la carga de personal que supondría la construcción de otro lote de FREMM.

En lugar de una versión reducida del FREMM, el FDI se concibió desde el principio como un diseño completamente nuevo para un buque de combate de primera clase, optimizado para operaciones en todo el espectro de la guerra naval, pero invirtiendo deliberadamente la tendencia hacia buques más grandes, manteniendo un objetivo de aproximadamente 4500 toneladas. Los planificadores navales franceses fueron explícitos en que el FDI debía ser capaz de realizar despliegues de largo alcance, integrarse en grupos de combate de coalición y llevar a cabo operaciones de alta intensidad, además de ser viable para la exportación sin un rediseño excesivo.

Se han encargado cinco buques para la Armada francesa: FS Amiral Ronarc'h, Amiral Louzeau, Amiral Castex, Amiral Nomy y Amiral Cabanier. En 2021, Grecia seleccionó el FDI por encima de la fragata Tipo 31, encargando tres buques con opción a un cuarto, que se ejercerá en 2025. Naval Group también espera superar la competencia británica en Suecia y Dinamarca, y está ofreciendo el FDI a otros clientes potenciales, como Arabia Saudita e Indonesia.

El FS Amiral Ronarc'h fue entregado a la Armada de los Estados Unidos en octubre de 2025, antes de su puesta en servicio en el verano de 2026, mientras que el HS Kimon fue entregado a la Armada Helénica en diciembre de 2025. En el momento de redactar este informe, otros 4 buques, 2 para cada armada, se encuentran en diversas fases de construcción en Lorient.


El FS Amiral Ronarc'h en pruebas de mar (Vía: Naval Group).


El Amiral Ronarc'h zarpa de Lorient en su breve viaje de traslado a su base en Brest. Las compuertas de popa permiten el funcionamiento del sistema de sonar remolcado CAPTAS 4. (Foto: Marina Nacional).


(Foto: Marina Nacional).


El cañón Oto Melara Super Rapid de 76 mm puede disparar hasta 120 proyectiles por minuto a un alcance máximo de unos 16 km, utilizando proyectiles estándar (Vía: Marine Nationale).


(Vía: Marina Nacional).

Construcción

Antes del programa FDI, Naval Group llevó a cabo una importante reestructuración de su astillero de Lorient para permitir una producción en serie a un ritmo superior al de programas de fragatas anteriores. Tras los dos primeros buques, el objetivo es entregar hasta dos FDI al año, y la construcción de los últimos buques se completa en tan solo dos años y medio. La clave de la eficiencia reside en el método de ensamblaje por bloques, con un alto grado de equipamiento previo a la consolidación. El FDI fue el primer buque totalmente digital construido por Naval Group sin utilizar planos en papel. El primer buque, el Amiral Ronarc'h, se puso en quilla en diciembre de 2021 en el dique seco cubierto del astillero de Lorient.

Las pruebas de mar del buque líder comenzaron en octubre de 2024 y se estructuraron deliberadamente como una secuencia de períodos de prueba prolongados, intercalados con regresos a puerto. Este enfoque refleja la experiencia francesa con buques de guerra anteriores de primera clase, aceptando pruebas iniciales más largas a cambio de una mayor madurez en el resto de la clase. A finales de 2025, la propulsión, el manejo de la plataforma y el rendimiento inicial del sistema de combate se habían validado lo suficiente para su entrega a la Armada de los Estados Unidos y el inicio de las pruebas operativas.

Diseño de plataforma

Con 4500 toneladas, la FDI es relativamente pequeña para los estándares de las fragatas modernas, pero sigue siendo un buque de tamaño considerable (con un desplazamiento similar al de una fragata Tipo 22 de la primera serie, que se consideraban grandes en la década de 1980). Esto refleja un esfuerzo consciente por minimizar los costos y revertir la tendencia al aumento del desplazamiento en el diseño de buques de combate. 

El FDI presenta un diseño distintivo, estéticamente no del agrado de todos, pero llamativo y de aspecto moderno. Dos características dominan su silueta: el mástil integrado único y una proa invertida pronunciada. Visualmente similar a los destructores de la clase Zumwalt de la Armada estadounidense (aunque más conservador y sin adoptar la forma de casco con forma de quilla invertida para el sigilo), este diseño de proa mejora la velocidad para una potencia instalada determinada, reduce los impactos y contribuye a la estabilidad general.

Los datos de las pruebas en el mar sugieren que la proa reduce significativamente las aceleraciones verticales en mares de proa, limitando la vibración y la fatiga de la estructura. La reducción de vibraciones es especialmente importante para un diseño con un mástil inusualmente alto. En combinación con estabilizadores activos y una relación eslora-manga favorable, el FDI ha demostrado un comportamiento estable hasta el estado de mar seis durante las pruebas.

Al igual que el Tipo 31, el FDI utiliza un sistema de propulsión diésel combinado (CODAD), lo que refleja una clara preferencia por la simplicidad mecánica y la fiabilidad a lo largo de su vida útil, en lugar de la alta velocidad. Cuatro motores diésel de velocidad media MTU 16V 8000 M91L están dispuestos en dos líneas, impulsando dos ejes equipados con hélices de paso variable mediante reductores. 

Al igual que otros buques de guerra franceses, se entiende que la instalación de la maquinaria utiliza soportes resistentes y medidas de aislamiento para reducir el ruido radiado, lo que contribuye a la función antisubmarina del buque. Si bien los detalles de las características acústicas no son de dominio público, el FDI está lejos de alcanzar los estándares de sigilo acústico de las fragatas Tipo 26, pero probablemente sea un poco más silencioso que el Tipo 31 en la mayoría de los perfiles operativos.

El buque es capaz de acelerar rápidamente, alcanzando los 25 nudos desde parado en menos de dos minutos, y de desacelerar bruscamente en distancias reducidas. Si bien una velocidad máxima de alrededor de 27 nudos no es excepcional, sus características de manejo parecen idóneas para tareas de escolta y maniobras en un entorno costero congestionado.


Maqueta de Naval Group expuesta en CNE 2025, mostrada en la configuración de exportación griega con el helicóptero HM-60R Seahawk y el lanzador de misiles Mk 31 RAM Block 2B de 21 celdas en el techo del hangar (Foto: Navy Lookout).


La disposición del silo de misiles y la proa ha sido ligeramente modificada desde que se fabricó este modelo (Foto: Navy Lookout).


Las hélices gemelas de 5 palas de paso variable: esta configuración tiene varias ventajas operativas, pero no es ideal para minimizar la firma acústica (Foto: Navy Lookout).


Obsérvese la hélice de proa, el estabilizador activo y la quilla de sentina (Foto: Navy Lookout).

Al igual que en la fragata Tipo 31, los cuatro motores diésel MTU de la FDI no están alojados en cabinas acústicas, sino que se encuentran distribuidos en dos salas de máquinas separadas. (Foto: Naval Group)


La zona principal de alojamiento se encuentra en el centro del barco, debajo del mástil y la sala de operaciones (Imagen: Naval Group).

Ajuste de arma equilibrado

El FDI cuenta con un arsenal mixto que le proporciona una capacidad integral de uso general. La defensa aérea se logra mediante misiles Aster lanzados desde sistemas de lanzamiento vertical Sylver. Los primeros buques franceses se entregan con 16 celdas capaces de albergar los misiles MBDA Aster 15 o Aster 30, de gran eficacia. El equipamiento inicial limitado fue una solución de compromiso debido a las restricciones presupuestarias iniciales, pero se ha asignado espacio para hasta 32 celdas. Tras las recientes experiencias en el Mar Rojo y teniendo en cuenta el aumento de las tensiones con Rusia, se ha decidido que los dos últimos buques estarán equipados con 32 celdas desde el principio, y los primeros buques serán modernizados posteriormente.

El armamento de cañones consta de un cañón de 76 mm en la proa, apoyado por dos estaciones de armas remotas Narwhal de 20 mm optimizadas para amenazas cercanas y asimétricas. Ocho misiles antibuque Exocet MM40 Block 3C proporcionan una capacidad sustancial de ataque de superficie. Se han instalado tubos lanzatorpedos dobles a cada lado del buque para torpedos ligeros antisubmarinos MU90. El hangar puede albergar un helicóptero de tamaño mediano, de hasta 11 toneladas, que se espera que proporcione la principal potencia antisubmarina (la cubierta de vuelo está homologada para aeronaves de hasta 15 toneladas). Al igual que la Armada Real Británica, la Armada de los Estados Unidos también busca desplegar sistemas aéreos no tripulados remotos (RWUAS) para complementar al helicóptero tripulado en la función antisubmarina, y hay un espacio asignado en el lado de babor del hangar para acomodar esta aeronave más pequeña. El Airbus VSR700 se integrará en la fragata FDI y otras fragatas francesas a partir de 2028.

El FDI estará equipado con el Sistema de Lanzamiento de Contramedidas (CLS), un lanzador neumático de reciente desarrollo para señuelos antitorpedo CANTO. Los buques griegos contarán con el sistema de lanzamiento de señuelos Sylena Mk1 (DLS). Naval Group está desarrollando el Sistema de Lanzamiento Modular Multipropósito (MPLS), que probablemente se instalará en el FDI sobre el hangar (disponible a partir de 2027). Este sistema puede lanzar cohetes, el misil LMM (Martlet), así como cargas de profundidad, pequeños UAV, municiones merodeadoras y señuelos activos.

El mástil cerrado del PSIM integra en una sola estructura los conjuntos de radares Sea Fire, los sistemas de identificación amigo-enemigo, los sensores de guerra electrónica, los radares de navegación, los sistemas optrónicos y las antenas de comunicaciones. Sea Fire es un radar de barrido electrónico activo de cuatro paneles que opera en banda S, proporcionando una cobertura continua de 360º para amenazas aéreas y de superficie, así como guiado para los misiles Aster. Los operadores de la Armada francesa han destacado no solo su alcance, sino también la calidad de su seguimiento, su frecuencia de actualización y su resistencia a ataques de saturación, lo que supone un avance significativo en las capacidades de un buque de este tamaño. 


El PSIM elimina los puntos ciegos asociados a las configuraciones de mástiles múltiples. Desde una perspectiva industrial, la capacidad de integrar y probar el conjunto completo de sensores, que comprende un total de aproximadamente 60 antenas, en tierra antes de su instalación en una sola pieza, ha reducido el riesgo y el tiempo de integración en el buque. El PSIM, de 150 toneladas, se instaló inmediatamente después de que el Amiral Ronarc'h saliera del dique seco, lo que permitió que la integración del sistema de combate se desarrollara en paralelo con la finalización del casco. (Imágenes: Naval Group).

Innovaciones clave

El sistema de gestión de combate está completamente virtualizado y alojado en centros de datos redundantes. Esta arquitectura permite actualizaciones de software rápidas, escalabilidad e integración de sistemas futuros, y además sustenta una de las características más innovadoras del FDI: la ciberresiliencia desde el diseño. El centro de datos principal se encuentra en el PSIM, junto con el Centro de Operaciones de Combate (sala de operaciones). Una copia del centro de datos se ubica en la popa para proporcionar una copia de seguridad fiable, una práctica común en los diseños de buques de guerra más modernos.

A diferencia de los buques de guerra tradicionales, donde la ciberprotección se implementa sobre redes existentes, el FDI se diseñó desde su concepción para operar como una plataforma digital con gestión cibernética activa. Un sistema de gestión cibernética específico proporciona monitorización en tiempo real de redes y subsistemas, lo que permite la detección, clasificación y respuesta a incidentes cibernéticos con un alto nivel de detalle.

Este enfoque permite aislar los sistemas afectados sin comprometer la plataforma en su conjunto y facilita la asistencia remota de equipos en tierra si fuera necesario. Asimismo, refleja un cambio más amplio en la mentalidad naval, que reconoce el ciberataque como una amenaza operativa y no como una mera cuestión técnica.

Como complemento, se encuentra un espacio de mando dedicado a la guerra asimétrica, ubicado inmediatamente detrás del puente y separado de la sala de operaciones principal. Este espacio, el PC de Lutte Contre les Menace Asymétrique (PCLCMA), integra vigilancia electroóptica panorámica presentada en pantallas grandes, algoritmos automatizados de detección y seguimiento, y control de efectores no letales de corto alcance. Junto con un sistema de gestión de combate SETIS de nueva generación, el objetivo es reducir la carga cognitiva del equipo de mando durante escenarios de contacto múltiple a corta distancia, como ataques en enjambre u operaciones litorales congestionadas. El buque también puede compartir datos de objetivos con otros activos de la Armada de los Estados Unidos a través de la Veille Cooperative Navale (VCN), similar a la Cooperative Engagement Capability de la Armada de los Estados Unidos. 

Los oficiales de la Armada francesa que participaron en las pruebas reconocieron abiertamente que la doctrina y el entrenamiento deberán evolucionar para aprovechar al máximo estos sistemas. La tecnología ofrece un potencial considerable, pero su eficacia dependerá de la correcta adaptación de los procedimientos y las estructuras de mando.


El HS Kimon en pruebas de mar. La ubicación de todos los sensores, antenas de guerra electrónica y de comunicaciones del buque en un solo mástil lo hace inusualmente alto (Foto: Naval Group).


Este ángulo resalta el diseño compacto (Vía: Naval Group).


Los buques griegos se entregan con 32 celdas VLS desde el principio, lo que refleja un mayor énfasis en la defensa aérea de área. Los dos silos delanteros de 8 celdas están dispuestos en una disposición longitudinal. Nótese el montaje del cañón Leonardo Lionfish de 20 mm instalado en el ala de babor del puente (Vía: Naval Group).


Una forma de proa muy característica (Vía: Naval Group).


A diferencia de los buques franceses, los buques griegos están equipados con el misil antiaéreo rodante Block 2B (RAM) para la defensa aérea de corto alcance.


El sistema de manejo de sonar de matriz remolcada Thales CAPTAS-4 Compact se encuentra en el compartimento debajo de la cubierta de vuelo y se despliega a través de las puertas de popa. Este sistema es similar al RN Sonar 2087, pero su tamaño se ha reducido en un 50%, principalmente mediante el uso de cabrestantes más pequeños, lo que limita la profundidad a la que se puede bajar.

Tipo 31 V FDI

Las comparaciones con la fragata Tipo 31 de la Royal Navy ponen de manifiesto las diferentes prioridades nacionales, más que una simple superioridad. La Tipo 31 es casi un 20 % más grande, con un desplazamiento de alrededor de 5700 toneladas, y se centra en la asequibilidad, la capacidad de exportación y la flexibilidad de adaptación a las misiones. Por el contrario, la fragata de la FDI viene equipada con sensores y armamento de alta gama. Los sistemas Sea Fire y Aster proporcionan un nivel de defensa aérea integrada muy superior al de la configuración inicial de la Tipo 31. El buque francés también prioriza desde el principio la integración digital y la ciberresiliencia. 

Sin embargo, el Tipo 31 ofrece mayor espacio y margen de potencia, sistemas más sencillos y costes potencialmente menores a lo largo de su vida útil. El tamaño de la tripulación es similar, pero la filosofía de diseño del Tipo 31 prioriza la disponibilidad y la facilidad de mantenimiento, mientras que el FDI acepta una mayor complejidad a cambio de un mejor rendimiento en combate. Naval Group también ha desarrollado una versión alargada del FDI para la exportación, con una sección central adicional de 9 metros para alojar una bahía de misión o armamento adicional. 

En esencia, ambos buques ocupan nichos que se solapan, pero que son distintos. La FDI es una fragata antisubmarina eficaz con excelentes capacidades de defensa aérea, mientras que la Tipo 31 es una plataforma básica que puede personalizarse ampliamente según las necesidades del cliente. La FDI es un paquete completo con opciones de modificación limitadas, y cualquier cliente de exportación tendría que conformarse con un equipamiento casi en su totalidad de origen francés.

Los costes son difíciles de cuantificar y comparar, pero el precio de 2017 para los 5 buques franceses, incluido el desarrollo, fue de 700 millones de euros (aproximadamente 610 millones de libras esterlinas) de media por buque. El coste objetivo del Tipo 31 en 2017 era de 250 millones de libras esterlinas para la plataforma, pero, con una combinación de algunos equipos de apoyo en tierra, además de armamento y sensores, el precio final del Tipo 31 configurado para la Marina Real es de unos 320 millones de libras esterlinas en la actualidad. El FDI es la opción estándar más capaz y cara, pero los clientes del Tipo 31 pueden optar por pagar más y especificar equipos de gama mucho más alta, como es el caso de la variante polaca Miecznik.

En general, el FDI representa una respuesta sofisticada y cuidadosamente diseñada a las exigencias navales modernas. Dentro de su ámbito de aplicación, ofrece una combinación equilibrada de potencia de combate, autonomía y adaptabilidad. A medida que la clase madure y entre en servicio, su verdadero valor residirá en la eficacia con la que sus conceptos de guerra digital y asimétrica se traduzcan en una ventaja operativa. Queda por ver si el FDI logrará igualar el éxito de exportación del Tipo 31.

Sistema de soldado futuro: FCS

Soldado del Futuro: Objective Force Warrior



El Objective Force Warrior (OFW) es un programa de ciencia y tecnología destinado a desarrollar y demostrar capacidades revolucionarias para el sistema del soldado. Forma parte de un proyecto más amplio, denominado Objective Force, orientado a transformar al Ejército de Estados Unidos en una fuerza más letal y móvil para 2010.

Se empleará un concepto integrado de «sistema de sistemas» para apoyar una fuerza centrada en el soldado. El OFW será uno de los pilares principales de la estrategia Objective Force. Se integrará con el Future Combat System (FCS) y complementará sus capacidades. El FCS será una familia de vehículos de combate de la Objective Force. El cronograma del OFW estará coordinado con el del Future Combat System para que ambos programas avancen al mismo ritmo.



El FCS contará con versiones sobre ruedas y sobre orugas. Sustituirá al Stryker —derivado del Piranha III—, que funciona como un sistema provisional. Deberá pesar como máximo 20 toneladas para poder ser transportado en un C-130 y dispondrá de propulsión híbrida diésel-eléctrica. Podrá transportar robots destinados al reconocimiento, operaciones QBR, evacuación de heridos y transporte de suministros.

El FCS constituirá la caballería del Brigade Combat Team (BCT). Estas brigadas podrán ser desplegadas en cualquier lugar del mundo en 96 horas; una división, en 120 horas, y cinco divisiones, en 30 días.

El soldado ocupará el centro de la fuerza, debido a que es quien se encuentra más cerca del combate y quien participa en él con mayor frecuencia. Será estudiado en todos sus aspectos para alcanzar el mayor grado posible de integración. El OFW podrá emplearse tanto en misiones de paz como en conflictos de alta intensidad.

El OFW es un programa de investigación destinado a modernizar el Land Warrior y aumentar su letalidad y capacidad de supervivencia a partir de 2010-2012. No reemplazará al Land Warrior, sino que constituirá una modernización de su Bloque III, denominado Land Warrior Stryker Integration, que tendrá capacidad para operar con el FCS desde 2006.

El OFW se incorporará a este proceso bajo la denominación Land Warrior Advanced Capability a partir de 2008, coincidiendo con la entrada en servicio del FCS. El Land Warrior, como primer sistema integral para el soldado, servirá como fuente de experiencia para el desarrollo del OFW.

El programa busca que el soldado y su unidad alcancen la superioridad sobre sus adversarios en todo el espectro del conflicto. Se espera que el OFW multiplique por veinte la capacidad de combate del Land Warrior versión 1.0, cuya entrada en servicio con los Rangers estaba prevista para 2004.

Incluso una mejora de diez veces permitiría invertir la relación tradicional de fuerzas utilizada para planificar un ataque. En lugar de necesitar una superioridad de tres a uno, una unidad equipada con el OFW podría enfrentarse a un enemigo convencional pese a encontrarse en inferioridad de tres a uno. Su eficacia convertiría a un infante y su unidad en el equivalente de un equipo de helicópteros AH-64 Apache.

Otro de los objetivos del OFW es reducir las bajas propias y los costes de mantenimiento de una fuerza de infantería desmontada.

El programa de ciencia y tecnología del OFW busca demostrar la viabilidad de un sistema de combate individual integrado, ligero y letal. Este incluirá armamento, vestimenta protectora de bajo peso con sensores integrados, comunicaciones en red, conciencia situacional cooperativa, navegación mejorada, control de tiro en red, entrenamiento integrado, vigilancia médica y subsistemas terrestres y aéreos no tripulados.

Entre los nueve requisitos principales estudiados se encuentran la letalidad, el C4I, las fuentes de energía, la capacidad de supervivencia, la movilidad —incluida la reducción de peso—, el sostenimiento y la logística, el entrenamiento integrado y el análisis y la evaluación del rendimiento humano.

En el área de C4ISR —mando, control, comunicaciones, informática, inteligencia, vigilancia y reconocimiento— se estudian mejoras en las comunicaciones en red de la unidad o grupo de combate, sensores distribuidos, medios orgánicos de inteligencia, mayor conciencia situacional, entrenamiento incorporado, planificación durante el movimiento y enlace con otras fuerzas.

Se identificaron seis áreas cruciales que el proyecto debe desarrollar. Una de ellas es un sistema de mando y control denominado NC/CSA, basado en una Common Relevant Operational Picture (CROP). Otra es la capacidad de reachback, que permitirá solicitar remotamente fuego indirecto. Entre los objetivos de largo plazo se encuentra el empleo de programas robóticos capaces de explorar una red de información para encontrar los datos que el soldado necesite en cada momento.

La conciencia situacional del grupo mediante una red de comunicaciones fue identificada como la máxima prioridad del OFW. Este objetivo, descrito como «un cambio en el paradigma del soldado», implica un enfoque mucho más radical y revolucionario que el adoptado por el Land Warrior.

La conciencia situacional se reforzará mediante un casco con sensores integrados, conectado en red con vehículos aéreos y terrestres no tripulados y enlazado con el grupo de combate mediante sistemas de comunicación.



El primer prototipo funcional del casco del OFW fue creado por Crye Associates.


El casco del OFW incorporará un sistema integral de visión nocturna, imagen térmica, cámara de vídeo, sensores QBR y un HUD para mostrar datos e imágenes.

En materia de letalidad, el programa contempla una familia de armas más ligeras, dotadas de sistemas avanzados de control de tiro y optimizadas para el combate urbano y en terrenos complejos. La capacidad de fuego se distribuirá dentro del grupo de combate y estará especialmente adaptada a las operaciones urbanas. El FCS contribuirá a sincronizar el fuego directo e indirecto.

Inicialmente, el Ejército de Estados Unidos consideraba desplegar solamente cuatro sistemas de fusil y lanzagranadas M-29 SABR en cada grupo de combate OFW de nueve hombres. Los restantes integrantes estarían equipados con carabinas ligeras o con lanzagranadas más nuevos y sencillos, capaces de disparar el proyectil del SABR. También se emplearán armas no letales.



El OFW contará con armas optimizadas para el combate urbano.

El programa incluye estudios sobre armas de fuego directo, morteros autónomos, munición sin vaina, proyectiles equipados con sensores infrarrojos en miniatura y ojivas termobáricas o de carga en tándem.

Las mejoras en la capacidad de supervivencia estarán integradas en un traje de combate ligero, cómodo y capaz de proporcionar protección frente a un amplio espectro de amenazas. El soldado del OFW vestirá un traje que funcionará como estructura portante para el equipo.

El nuevo traje dispondrá de un sistema de climatización que permitirá operar en cualquier estación o clima sin necesidad de cambiar de vestimenta. También estará presurizado para proporcionar protección QBR.



El traje de combate utilizará tejidos fabricados con fibras de seda de araña para sustituir al Kevlar y a las placas cerámicas de protección. En su interior contará con capas destinadas a la protección QBR. Entre las nuevas tecnologías estudiadas se encuentran materiales cerámicos avanzados, materiales compuestos y textiles electrónicos.

Al igual que los civiles, los soldados prestan cada vez más atención a su salud y bienestar. Según el centro de Natick, las dietas suplementarias serán un área fundamental, al igual que el sueño y el ejercicio físico.

Los sensores médicos y psicológicos permitirán mejorar el rendimiento y el sostenimiento. El traje estará equipado con sensores capaces de controlar signos vitales como el electrocardiograma, la temperatura interna y externa y el consumo de calorías. Tanto el comandante como el médico podrán acceder a esa información. También se estudian la administración directa de nutrientes o medicamentos y el autotratamiento de heridas.

Uno de los conceptos futuristas consiste en un traje que pueda utilizarse tanto en climas fríos como cálidos. Un sistema de climatización evitará que el soldado deba transportar vestimenta adicional. La DARPA estudia un sistema de circulación de fluidos dentro del traje para enfriar o calentar el cuerpo. El calor y el frío constituyen causas importantes de bajas durante el combate y el entrenamiento.

El traje también podrá interactuar con el entorno. Su camuflaje podría oscurecerse o aclararse según las condiciones ambientales, además de volverse más o menos impermeable en función del clima.

A partir de la experiencia rusa en Chechenia, donde los francotiradores y las trampas constituían las principales amenazas, se prestará especial atención a estas áreas. Otro de los esfuerzos comprende el desarrollo de sistemas para la detección de minas.

Los requisitos energéticos del OFW son particularmente exigentes. La autonomía prevista —el sistema deberá mantener operaciones continuas durante 72 horas— otorga una gran importancia a la logística.

Este requisito deberá satisfacerse mediante el uso de mulas robóticas y celdas de energía desarrolladas por la DARPA. También se investigan alternativas como microturbinas, paneles solares instalados en el casco y sistemas de reabastecimiento aéreo autoguiado.

Otro aspecto radical del OFW es su intento de resolver el problema del peso. Se busca evitar la apariencia de «árbol de Navidad» del soldado, cargado con una cantidad creciente de cachivaches independientes, y reemplazarla por unos pocos sistemas básicos e integrados.

Tradicionalmente, cada nuevo elemento se añadía al equipo del soldado sin considerar cómo se integraría con el conjunto. El Ejército de Estados Unidos siempre ha trabajado en la reducción del peso, pero rara vez lo ha hecho desde una perspectiva integral. El peso constituye un problema grave, y una mayor integración evitará que el soldado deseche aquello que considera innecesario para combatir. Si el programa tiene éxito, el sistema OFW pesará como máximo 23 kilogramos.

El OFW operará sensores remotos que no estarán instalados directamente en el sistema y dispondrá de medios de apoyo como las «mulas» robóticas: vehículos todoterreno semiautónomos capaces de transportar sistemas de purificación de agua, cargadores de baterías, reservas de munición, alimentos y otros elementos.

Las mulas también podrán desplegar «perros» y «águilas», es decir, vehículos terrestres y aéreos no tripulados equipados con sensores para misiones de reconocimiento e inteligencia.

Estas plataformas robóticas serán desarrolladas como parte integral del sistema OFW y se utilizarán en el nivel del grupo de combate. Estos medios adicionales incluso podrán funcionar como plataformas de armas, por ejemplo para el transporte y empleo de morteros.

La mula transportará parte del equipo que normalmente no lleva el soldado y cumplirá otras funciones de apoyo. Sus sensores podrán incluir sistemas FLIR, cámaras térmicas y sensores QBR. Este concepto ya fue utilizado en Afganistán con mulas reales. Representa un paso importante para reducir el peso transportado por el soldado desde los 45 kilogramos actuales hasta una cifra de entre 18 y 23 kilogramos.

Entre 2000 y 2001, cinco grupos de empresas examinaron los planes del OFW. Se llegó a la conclusión de que para 2010 podría alcanzarse el 60 % de los requisitos de rendimiento deseados, mientras que el 100 % podría conseguirse en 2018.


Un maniquí muestra un prototipo del OFW durante la presentación del concepto en el Pentágono, en 2002.

La solicitud de propuestas —Request for Proposals o RFP— fue publicada en marzo de 2002. El 29 de agosto de ese año, el Natick Soldier Center adjudicó a los equipos industriales dirigidos por Exponent Inc. y General Dynamics el desarrollo de la Fase I, correspondiente al concepto y desarrollo tecnológico. Esta fase, valorada en 7,5 millones de dólares, tuvo una duración de ocho meses.

La decisión de emplear dos integradores de sistemas tenía como objetivo fomentar la creatividad y generar una competencia entre ambos equipos.

General Dynamics fue seleccionada en febrero de 2003 para desarrollar las fases II y III. Recibió un contrato de 59,9 millones de dólares, cuyo valor podría alcanzar los 791 millones. La empresa debería completar el diseño detallado para 2005 y producir dos prototipos. Durante la Fase III se construirían cincuenta prototipos del OFW para realizar pruebas de campo y de interoperabilidad con el FCS hasta 2006.

Los planes contemplaban completar la primera versión del OFW en 2006. La primera unidad debía recibir el sistema entre 2008 y 2012, al igual que el FCS, mientras que su utilización a gran escala estaba prevista para 2018.

El Bloque II del OFW se desarrollaría en paralelo con el Bloque II del FCS. Los contratistas trabajarían con el Gobierno, las empresas seleccionadas para el programa FCS y los responsables de otros sistemas de mando y control, con el propósito de obtener beneficios comunes para ambos programas.



General Dynamics fue seleccionada para desarrollar las fases II y III del OFW.



Concepto del OFW presentado por General Dynamics.


Logotipo del OFW.


Representación conceptual del sistema Land Warrior elaborada por el Operational Forces Interface Group del Ejército de Estados Unidos.


El OFW podría contar con una versión destinada a la caballería, del mismo modo que el Land Warrior tendría las variantes Air Warrior y Mounted Warrior.



El Soldier Systems Center de Natick planeaba probar un demostrador tecnológico del OFW entre 2002 y 2008. Posteriormente, podría pasar a la fase de desarrollo y pruebas en 2008 y entrar en servicio entre 2010 y 2012. El sistema debería pesar como máximo 23 kilogramos, frente a los 40 kilogramos de los equipos disponibles con la tecnología de entonces.

Las propuestas de General Dynamics para las mulas robóticas incluían los Mini-Unmanned Ground Vehicles (MUGV), plataformas de sensores semiautónomas destinadas a ampliar la conciencia situacional y reducir los riesgos para el personal.

El Robotic Armored Assault System (RAAS) transportaría tres sistemas de armas, entre ellos un lanzagranadas, un mortero y munición anticarro.

El Robotic Infantry Support System (RISS), o mula robótica, se emplearía para reducir la carga transportada por el soldado y cumplir funciones logísticas. También podría transportar otros vehículos terrestres no tripulados.

La empresa Eagle Enterprise, integrante del equipo de Exponent, examinó tres sistemas robóticos destinados a cumplir las funciones de vehículo de apoyo individual, vehículo de apoyo del grupo de combate y vehículo de apoyo de fuego pesado. También estudió dos vehículos aéreos no tripulados ligeros.


Sistemas de armas

Lanzagranadas: Rheinmetall Hydra / Arma de Apoyo de Escuadrón SSW-40 (Alemania)

Lanzagranadas Rheinmetall Hydra / Arma de Apoyo de Escuadrón SSW-40 (Alemania)

Modern Weapons



El lanzagranadas Rheinmetall Squad Support Weapon SSW-40 se presentó oficialmente por primera vez en la feria Eurosatory de 2022. Sin embargo, el lanzagranadas SSW-40 se basa, obviamente, en el Rheinmetall Hydra, un prototipo de arma de 40 mm cuyo diseño conceptual se presentó por primera vez en 2011 y que ha estado en desarrollo desde entonces. Al momento de escribir este artículo (verano de 2025), el Rheinmetall SSW-40 se encuentra en preparación para el primer lote de producción, cuya entrega está prevista para un cliente no identificado (un país europeo de la OTAN) en 2026.



Lanzagranadas SSW-40 del Arma de Apoyo de Escuadrón de Rheinmetall en su versión de preproducción


El Rheinmetall Hydra, un arte conceptual de 2011


El Rheinmetall Hydra, prototipo experimental de 2014

El lanzagranadas SSW-40 del Arma de Apoyo de Escuadrón de Rheinmetall es un arma automática portátil, diseñada para disparar munición de granadas de 40 mm de velocidad media (40 x 51 mm MV), también desarrollada por Rheinmetall. Esta munición cubre la brecha entre la munición estándar para granadas de 40x46 mm (actualmente también conocida como 40 mm LV (baja velocidad), diseñada para armas portátiles como la M79 o la M203, y los proyectiles de alta velocidad de 40x53 mm, desarrollados para lanzagranadas automáticos montados y controlados por la tripulación, como el Mk.19. La munición MV de 40x51 mm tiene una velocidad inicial de 100-120 m/s, en comparación con los 75 m/s de la munición LV de 40x46 mm. Este notable aumento de velocidad permite mejoras significativas en la probabilidad de impacto y el alcance efectivo, de 400 a 600-800 metros, pero también provoca un retroceso muy fuerte, lo que requiere técnicas especiales de mitigación del retroceso. 


Lanzagranadas SSW-40 del Arma de Apoyo de Escuadrón Rheinmetall, mostrado en 2022

El lanzagranadas SSW-40 del Arma de Apoyo de Escuadrón Rheinmetall es un arma semiautomática o de fuego selectivo (las fuentes no lo aclaran). Utiliza un mecanismo de retroceso simple, pero para compensar el mayor retroceso de los proyectiles MV de 40 mm, el cerrojo incorpora un amortiguador hidráulico. La munición se alimenta desde cargadores extraíbles, con capacidades variables, de 4 a 10 proyectiles. Cabe destacar que incluso el cargador de 6 proyectiles es bastante voluminoso y pesa alrededor de 2 kg completamente cargado, mientras que el de 10 proyectiles es una monstruosidad de 4 kilogramos de aproximadamente medio metro de altura. El lanzagranadas SSW-40 está equipado con rieles Picatinny que permiten montar diversos equipos de puntería, incluyendo miras electroópticas modernas con telémetros láser, computadoras balísticas e interfaces inalámbricas para programar ojivas de explosión en el aire.

El lanzagranadas SSW-40 presenta un par de características técnicas interesantes. Una de ellas es el diseño de cañón desmontable, que permite cargar de una sola vez varios cartuchos extra largos (de señal o menos letales) que de otro modo no cabrían en el cargador. Otra función del cañón abatible es el cambio rápido del tipo de munición disponible para disparar, sin necesidad de cambiar de cargador.

Otra característica inusual es que la culata también sirve como palanca de carga. Para accionar manualmente el mecanismo, el operador debe presionar una palanca en la parte inferior de la hombrera, retraer la culata hacia atrás y empujarla hacia atrás hasta que encaje en el cajón de mecanismos.


Demostración del lanzagranadas Rheinmetall SSW-40

Especificaciones provisionales del lanzagranadas Rheinmetall SSW-40

Calibre: 40 mm (40 x 51 mm MV)
Longitud: ~850 mm
Peso: ~4 kg vacío, ~8 kg con cargador lleno de 10 cartuchos
Capacidad del cargador: 4, 6, 8 o 10 cartuchos
Alcance efectivo máximo: 800 metros