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sábado, 3 de marzo de 2012

Encorazados: El buque circular del Zar

El barco de guerra circular que no podía navegar en línea recta (1870) 

 

Una de las ideas más raras de la historia naval fue un buque de guerra circular diseñado por el Almirante Popov para la flota rusa, del cual se construyeron en 1870 dos unidades: el “Almirante Popov” y el “Almirante Novgorod”. 

Ambos tenían cascos circulares, transportaban un armamento pesado de cañones de 12 pulgadas y una gruesa coraza... Pero los dos fueron un total fracaso, ya que no podían navegar en línea recta ni mantener un rumbo constante. 

 

En sus pruebas en el río Dnieper, ambos fueron atrapados por la corriente, girando en círculos sin poder evitarlo y lanzados al mar. Las tripulaciones nada pudieron hacer para controlarlos y los buques parecían haber sido atrapados por un remolino permanente. 

Terminaron sus días fondeados como fuertes flotantes o atracciones turísticas. 

 

No mucho mejor resultó el lujoso Yate Imperial Livadia, en la foto de arriba, otro extraño navegable construido en 1880 en Escocia para el Zar Alejandro II de Rusia. 

El barco no era exactamente circular; el casco se asemejaba (tal y como se describió entonces) “a un rodaballo”, adoptando la forma de este pez plano por la combinación de velocidad, fuerza, comodidad y estabilidad (parece ser que el Zar era propenso a los mareos graves). 

 

El barco zarpó con destino a Sebastopol, en el mar Negro, haciendo su primera escala en Fuengirola. Durante la travesía el buque fue alcanzado por las tormentas y, a pesar de las pretensiones de su estabilidad, deambuló como un corcho, perdiendo el control e inundándose de agua. 

Muchos de los pasajeros estaban tan debilitados por los constantes mareos que tuvieron que ser llevados fuera de la nave para su tratamiento. Una semana más tarde el Livadia continuó su viaje, pero incluso en las calmadas aguas del Mediterráneo, el mareo volvió a ser el orden del día. 

 

Finalmente todo acabó en tragedia: los anarquistas revolucionarios asesinaron al Zar Alejandro II en 1881, justo cuando estaba a punto de visitar su yate imperial por primera vez. 

El Livadiá fue despojado de todos sus accesorios de lujo, sus motores fueron reutilizados para barcos de carga y el resto acabó como barcaza de carbón en el Mar Negro. 

Fuentes y más información en: Desatinos Navales de Geoffrey Regan y gillonj.tripod.com 
Fotografías: bellica.it y gillonj.tripod.com 


La Aldea Irreductible

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