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jueves, 13 de junio de 2013

ARA: Tradiciones navales argentinas

Tradiciones Navales y Marineras
Los nombres de los buques de guerra argentinos

Los nombres de los buques de guerra argentinos constituyen de por sí una tradición naval. Es así que los de San Martín y Brown se han utilizado doce veces para bautizar a nuestras naves, tantas como de nuestra fecha patria: 25 de Mayo. Los de Libertad e Independencia lucieron en la popas nueve veces cada uno; ocho veces la fecha del 9 de Julio y seis veces el de General Belgrano.
Esta tradición mantenida, muestra la idiosincrasia naval argentina, cuales son sus ideales, sus fastos y sus héroes. Esa continuidad en el mantenimiento y repetición de nombres, hacen perdurar en el espacio naval y su tiempo, las tradiciones que esos nombres suponen y que han ido pasando de nobles maderas a sólidos metales, casi sin solución de continuidad.
Los viejos relojes de mamparo sonaban las horas siguiendo ese sistema y son hoy una antigüedad valiosa para los coleccionistas.
Las normas generales actualmente en vigor para la asignación de nombres a las Unidades de la Armada, fueron establecidas por la Disposición Permanente Nº 1/81 de su Estado Mayor General. En ella se resolvió establecer los siguientes tipos de denominaciones para ser aplicadas a las unidades que se incorporen a la Armada Argentina:
Buques Mayores: Próceres nacionales o fechas de gran significación nacional.

Destructores, Fragatas y Corbetas: Próceres navales de importante trayectoria o denominaciones tradicionales de buques históricos de preponderante actuación.

Submarinos: Nombres de Provincias y Territorios. Se preferirán aquellos cuyos nombres comiencen con la letra "S" o del litoral marítimo.

Barreminas, Cazaminas, Minadores y Unidades afectadas al minado y antiminado: Nombres de Provincias no incluidas en 3.

Avisos, Buques de Salvamento y Remolcadores de Mar: Marinos o civiles que hayan prestado en general servicios valiosos a la Armada.

Buques Escuela: Ideales de la nacionalidad, nombres de antiguas unidades que hayan desempeñado esas funciones o de combates navales.

Buques de Investigaciones Científicas, Hidrográficos, Oceanográficos, Balizadores: Ciudades con puertos marítimos.

Transportes, Transportes de Ataque, Buques de Desembarco, Buques Tanque: Accidentes geográficos, canales, estrechos, etc. en aguas argentinas, excepto antárticas.
Buques-Taller, Buques-Dique, Hospitales, Logísticos, etc.: Marinos o civiles que se hayan destacado por los servicios prestados en actividades afines o científicas, o hayan fallecido en actos de servicio relacionados con los mismos.

Rompehielos, Buques Polares y Destacamentos Antárticos: Accidentes geográficos, canales, estrechos, etc. en aguas antárticas argentinas, o nombres relacionados históricamente con la Antártida Argentina.

Lanchas Rápidas, Patrulleras o Torpederas de más de 200 toneladas: Adjetivos calificativos que representen el espíritu aguerrido que le debe ser propio, o nombres de unidades que hayan sido protagonistas en el pasado de la Institución y cuyas acepciones tengan significación trascendente.

Lanchas Rápidas, Patrulleras o Torpederas de menos de 200 toneladas: Ciudades ribereñas de litoral fluvial o nombres de raíz indígena de la zona de operaciones.
Lanchas Hidrográficas: Aves de la fauna marítima argentina.

Remolcadores de Puerto y Dragas: Tribus aborígenes, caciques que hayan cooperado en la organización del país, o peces de la fauna marítima argentina.

Yates: Estrellas y constelaciones visibles en el Hemisferio Sur, o nombres anteriores de yates de actuación destacada al servicio de la Armada.

Unidades importantes de Infantería de Marina o Aviación Naval: Nombres de personalidades precursoras de los respectivos componentes o que se hayan destacado en los mismos.

Bases Navales, Aeronavales o de Infantería de Marina, o Arsenales Navales: Lugares geográficos, históricos, figuras destacadas de la Armada que con su accionar hayan contribuido al prestigio y progreso de la misma, o combates navales.

Escuelas y Liceos Navales: Figuras destacadas de la Armada o ligadas a ella que hayan contribuido a promoverla, darle prestigio o hayan descollado en el terreno intelectual o profesional.
Los nombres de las viejas "naves capitanas" fragatas o bergantines, naves que actualmente están equipadas con misiles, no sólo reviven viejas glorias pasadas, sino que mantienen vivo el espíritu del buque, tradición naval argentina como la mejor, que se hace presente en toda ejercitación, tarea o faena que exija competencia o emulación y que en el combate, llegado el momento del supremo sacrificio, aportan fuerzas para afrontarlo y con valor, como lo hicieran ayer las dotaciones de los buques de igual nombre.
Cada buque tiene una crecida serie de tradiciones navales compartidas y por minúscula que sea la estampa de algunos de ellos o modesta su misión, sin duda posee las propias, de las que sus sucesivas Planas Mayores y Dotaciones se enorgullecen y tratan de acrecentar.
Las tradiciones navales de los buques comienzan aún antes que éste se encuentre incorporado como tal a la Armada, como lo prueban las siguientes.

Monedas al píe o en la fogonadura de los mástiles
La costumbre de poner monedas bajo la base de los mástiles de los veleros al ser éstos construidos proviene de la antigüedad, no siendo seguro su origen, aunque en general se la atribuye a los vikingos, que la habrían adoptado como extensión del uso telúrico de colocar monedas de plata en la fundación de nuevas casas y dentro de ellas, especialmente en los hogares o chimeneas, para asegurar así la felicidad de sus moradores.
Hay también quién la explica como derivación de la costumbre romana de poner una moneda en la boca de los muertos, para que con ella pagaran durante el viaje a Caronte, el barquero que debía cruzarlo a través de la laguna Estigia. Por extensión, de esta manera quedaría saldada la contribución de los tripulantes de ese buque, que perdieran la vida en caso de hundirse éste.
En nuestra Armada no está determinado cuando se inició esta tradición, pero en las últimas construcciones, los destructores y las corbetas tipo Meko 360 y 140, se colocaron bajo la primer chapa de quilla puesta en grada, sendos patacones, antigua moneda argentina de plata de un peso (c.1880/82).
En los submarinos tipo 1700 construidos y en construcción, también se colocó una moneda similar, pero por la forma en que son botados, la moneda se recupera y, como parte de la ceremonia de botadura, el más joven de los operarios que intervino en la construcción la entrega a la Madrina del buque, la que a su vez la deja en custodia del Comandante de la nave.

El Ancla
El término ancla deriva de la palabra griega gancho o garfio, aunque estudiosos de la cultura china afirman que ya 2.000 años A.C. los mismos la utilizaban, llamándola Ting, si bien al escribir la representaban con el carácter piedra.
Las anclas usadas por los primeros navegantes, eran bolsas de arena o piedra. Posteriormente expertos picapedreros comenzaron a hacerlas en piedra, diciéndose que la antigua ciudad de Ancyra en Egipto, deriva su nombre de la fabricación de anclas en sus canteras.
Los romanos usaron el ancla como símbolo de riqueza y comercio, mientras que para los griegos la misma simbolizaba confianza y seguridad, significado que persiste en la heráldica.
Los primeros cristianos adoptaron el simbolismo de los griegos, con el sentido de inmutabilidad, confianza y salvación, razón por la cual se encuentran en las catacumbas pinturas de anclas de forma similar a las utilizadas en la actualidad.

El Pito o Silbato Marinero
Este tan marinero adminículo es de un muy antiguo uso a bordo: ya lo encontramos en la época de las galeras, siendo el símbolo del Almirantazgo británico desde el siglo XVIII.
De metales nobles, inclusive de plata u oro, su uso se generalizó a tal punto de ser distintivo de mando. Los contramaestres de cada palo daban las órdenes para la maniobra del mismo a pito, por ser éste perfectamente audible aún en medio de fuertes temporales. En los buques-escuela argentinos se mantiene esta tradición y todas las maniobras se realizan al ser transmitida la orden con este elemento casi tan antiguo en su uso como la vela.
El Almirante D. Guillermo Brown instituyó el uso del pito marinero a bordo, a partir de marzo de 1814, estableciendo los honores a ser rendidos con este instrumento, al cual los viejos contramaestres inclusive saben curar para sacarles los mas armoniosos trinos.
El símbolo por excelencia del pito marinero en nuestra Armada es el que perteneciera al contramaestre Liorca, que fuera quién rindió honores de pito al entonces Presidente de la República General D. Julio A. ROCA en la circunstancia de embarcar éste en la corbeta A.R.A. "La Argentina". En recuerdo de este hecho el Presidente regaló al contramaestre Liorca un pito marinero de oro, que su hijo el Suboficial trompetista, Serapio Liorca, donó posteriormente al Museo Naval de la Nación, donde se conserva.



Saludo "al cañón"
Es una antigua tradición naval internacional quemar la pólvora en salvas de cortesía. Antaño con esto se quería demostrar la intención pacífica que se tenía hacia el saludado, lo que era además y al mismo fin, acompañado con otros actos que dejaban a la embarcación sin maniobra inmediata, como arriar velas, bracear vergas o arbolar remos.

En nuestra Armada ya en 1814 el Almirante D. Guillermo Brown saludaba al cañón cumpliendo con la costumbre internacional, la que establece que el número de salvas debe ser siempre impar, quizá por la vieja superstición de que los números impares traen suerte.
Dado el gran tiempo de carga de los antiguos cañones, desde esa época y por años los ingleses impusieron a las naciones más débiles el efectuar primero el saludo. Pero en el siglo XX se impuso como base del principio de igualdad de los estados, la contestación del saludo salva por salva.
Ese mismo país reconoció desde los primeros tiempos como saludo nacional al siete cañonazos, los que eran contestados desde tierra a razón de tres por uno, es decir veintiuno, pues en esos días la calidad de la pólvora a base de nitrato de sodio era más difícil de mantener a bordo que en tierra. Al pasar el tiempo y mejorar la calidad de las pólvoras y de las santabárbaras, se igualó el número de cañonazos entre el buque y tierra.
En la Armada Argentina este número de 21 cañonazos como saludo corresponde al Presidente de la República, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, así como también al arribar y zarpar de puertos extranjeros reconocidos como "plaza de saludo" y también al afirmarse el pabellón de un buque y cuando éste arriba por primera vez a puerto argentino.
Cabe aclarar que es nuestra norma efectuar este saludo sólo cuando se encuentra el Pabellón izado y que mientras duran las salvas el personal efectúa el saludo militar y en navegación, de ser posible, se cubre el rol de honores.

La campana "a bordo"
La campana ha sido utilizada a bordo y colocada en el alcázar desde principios del siglo XIII, siendo su tañido controlado con relojes de arena de media hora, hasta mediados del siglo XIX, haciéndose sonar cada vez que se daba vuelta el reloj.

Cada cuarto de guardia la misma debe sonar adicionándose una campanada cada media hora, terminando en ocho campanadas y reiniciando la rutina en el nuevo cuarto de guardia.
En esta muy particular forma de hacer tañer la campana, los toques de a pares deben hacerse rápidamente, con una pausa para el siguiente toque, por ejemplo:
Tres toques se hacen: rat-tata, pausa, tat.
Cuatros toques: rat-tata, pausa, rat-tat.




El escudo de la gorra

El ancla del escudo que llevamos en nuestras gorras, es el símbolo de la profesión naval a la que dedicamos nuestras existencias; el calabrote que la circunda y la abraza, hecho firme en su arganeo, representa nuestras vidas y significa que todas nuestras palpitaciones y todos nuestros pensamientos le están completamente subordinadas; el oro, el metal más puro y más preciado, representa que la pureza en el obrar y en el sentir, deben guiar nuestros actos; el laurel, desde larga data es la expresión de la fortaleza y carácter del vencedor; en el escudo significa, que nuestro espíritu, dedicado a la profesión que hemos elegido debe ser el vencedor en la lucha sobre la materia, que busca la molicie y el abandono; el sol, Astro Rey, que corona el conjunto es emblema de la altitud de miras, pensamiento y acción, que debe poseer el Oficial de Marina. Es, por lo tanto, el escudo el símbolo que define los altos ideales a que dedicamos nuestras vidas. Es el penacho de los Oficiales de Marina,"Caballeros del mar", que hay que mantener erguido, enhiesto y triunfante en las justas que tienen por campo de lidia, a nuestras conciencias y en las que el premio al triunfador no es otro que la satisfacción del deber cumplido con lealtad, honradez, sinceridad y abnegación.

OSVALDO REPETTO

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