
El 28 de mayo de 1982 el Primer Teniente de la Fuerza Aérea Argentina Miguel Ángel Giménez cae en combate
Un mártir olvidado por los argentinos a quiénes en despiadada guerra defendió hasta perder la vida
Sean Eternos los Laureles
Miguel Angel Giménez nació el 27 de mayo de 1954, en la localidad de Paraná, provincia de Entre Ríos. Era uno de los tantos argentinos que quiso hacer de su vida el servicio por la Patria, y para ell eligió la carrera militar en la Fuerza Aérea Argentina, donde llegó a convertirse en piloto de combate. Para 1982 tenía ya la jerarquía de teniente, y prestaba servicio en el Grupo 3 de Ataque de la IIIª Brigada Aérea, unidad equipada con el biturbohélice de ataque y co-in FMA IA-58A "Pucará", con asiento en la localidad de Reconquista, provincia de Santa Fe, lugar donde el 2 de Abril de 1982 lo sorprendió la noticia de que Argentina, tras 149 años de reclamos desoìdos por el invasor inglés, recuperaba las Islas Malvinas. En ese momento Giménez aún no lo sabía, pero apenas un mes después ya iba a estar en pleno teatro de operaciones de guerra, defendiendo la Patria.
En la mañana del 28 de mayo de 1982, en la Isla Soledad, mientras se libraban intensos combates por el control de Darwin, Goose Green y la Base Aérea Militar "Cóndor" de la Fuerza Aérea Argentina, el FMA IA-58A "Pucará" matrícula A-537, piloteado por el teniente Miguel Ángel Giménez, realizaba una misión de apoyo aéreo cercano en el norte de Darwin. Durante la operación, se encontró con helicópteros enemigos a baja altura, que asistían a paracaidistas británicos en su ataque a posiciones argentinas. Giménez logró impactar y derribar un Westland "Scout" AH-1 XT629-DR cerca de Goose Green, mientras su numeral, el teniente Roberto Federico Címbaro, a bordo del IA-58A "Pucará" A-532, dañó otro helicóptero enemigo con su fuego.

Ese día, tras atacar dos helicópteros enemigos y derribar uno, los tenientes Miguel Ángel Giménez y Roberto Federico Címbaro, a bordo de sus aviones "Pucará", volaban a baja altitud para evadir el radar enemigo y evitar interceptaciones por cazas "Sea Harrier". Durante la maniobra, ingresaron en una densa capa de nubes, de la cual solo Címbaro logró salir, perdiendo contacto con Giménez. Este último se estrelló contra la ladera del cerro Azul en la Isla Soledad. Su cuerpo fue hallado dentro de la cabina cuatro años después y recibió sepultura con honores militares por parte de las fuerzas británicas.


La desafortunada víctima de combate en la acción liderada por el teniente Miguel Ángel Giménez fue el teniente R.J. Nunn del cuerpo de Royal Marines Británico, quien pilotaba el helicóptero "Scout" matrícula XT629-DR y falleció durante el enfrentamiento. Su copiloto, el sargento Belcher, sufrió heridas graves pero sobrevivió. Entre los objetos recuperados de los restos del avión "Pucará" A-537, en el que Giménez se estrelló en el cerro Azul, destaca su pistola FM Browning HP-35, dañada por altas temperaturas y explosiones, posteriormente devuelta a su familia por autoridades británicas.
En los años 80, el padre de Giménez fue invitado por la Cancillería británica a visitar la tumba de su hijo en las Malvinas, donde le entregaron sus pertenencias, incluidas la pistola y otros efectos personales. También visitó los restos del avión en el lugar del accidente. Aunque se desconoce el paradero actual del arma, se cree que pudo haber sido donada al Museo de la IIIª Brigada Aérea, el Museo Aeronáutico o el Museo Malvinas.
Las fotografías documentan este episodio, incluyendo imágenes del "Pucará" A-537 en el lugar del impacto, restos del helicóptero "Scout" XT629-DR derribado, y la proa y cabina del mismo, restauradas y exhibidas en un museo británico. También se observa a Giménez junto a compañeros en Malvinas con su inseparable Browning HP-35, y a Címbaro junto a un "Pucará" con la insignia del helicóptero derribado como éxito del Grupo 3 de Ataque.
Las familias de los pilotos caídos, el argentino Miguel Ángel Giménez y el británico R.J. Nunn, encontraron un vínculo de respeto y consideración tras la guerra. En una foto, se ve al padre de Giménez visitando el lugar del accidente en Malvinas, mientras que otra muestra a los padres de Nunn frente a la tumba de su hijo. Ambos compartieron el dolor de perder a un ser querido en una causa que, aunque desde trincheras opuestas, honraron con su vida: defender su patria.
Primer Teniente Miguel Ángel Giménez, ¡Saludo Uno!

















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