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domingo, 1 de noviembre de 2026

Malvinas: La fallida emboscada del HMS Valiant



Submarino británico contra Submarino argentino en el Atlántico Sur (Malvinas1982)

La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.

El Snorkel


En la estrategia naval británica, los submarinos poseían un papel principal en tareas antisubmarinas. Así, eran muy comunes las misiones de seguimiento a submarinos soviéticos, tanto de ataque como bombarderos (estos últimos, cargados de misiles nucleares estratégicos).
Ahora bien, los antagonistas submarinos de la época eran generalmente grandes y ruidosos, amén que se contaba (generalmente) con buena información de inteligencia inicial, que era proporcionada por los sistemas SOSUS (Sound Surveillance System o en castellano Sistema de Vigilancia por Sonidos), una serie de hidrófonos en el lecho marino en áreas de tránsito de submarinos.
En el Atlántico Sur, durante el conflicto por Malvinas en 1982, la situación era absolutamente diferente.
Los submarinos británicos operaban en una Fuerza de Tareas separada, la 324, comandada directamente por el Jefe de la Fuerza de Submarinos, el Vicealmirante Peter Herbert, con base en el cuartel naval de Northwood. Durante el conflicto, se desplegaron cinco submarinos nucleares (HMS Conqueror, HMS Splendid, HMS Spartan, HMS Valiant y HMS Courageous), así como un único submarino convencional, el HMS Onyx.
No se consideró dar a los submarinos británicos en el Atlántico Sur una misión principal antisubmarina (como, se dijo, si la tenían operando en el marco de operaciones de la OTAN) en tanto los problemas inherentes a la detección de un silencioso (y prácticamente desconocido para los sonaristas británicos) submarino argentino Tipo 209.
Como señalaba un informe de post-guerra:


    Nuestros sonares submarinos en servicio, sean montados en el casco o arrastrados, están optimizados contra submarinos nucleares soviéticos y se ha dado poca atención a los submarinos diesel / eléctricos.

Sin embargo, en oportunidades aisladas, se dio la misión, a determinados submarinos, de atacar. Esas oportunidades surgieron cuando, por inteligencia de comunicaciones, se interpretó que los submarinos argentinos se estaban dirigiendo a determinadas áreas y se pensó en interceptarlos en el camino.

***

La primera de ellas fue al dirigirse el submarino ARA Santa Fe (Capitán de Corbeta Horacio Alberto Bicain) hacia Georgias.
Es que sin que los tripulantes del Santa Fe pudieran conocerlo (pero, vale decir, intuyendo que podría suceder) desde el 18 de abril el submarino nuclear de ataque HMS Conqueror (Commander Chris Wreford-Brown) se encontraba sumergido en su trayecto.


Posavasos con los datos de un submarino clase Churchill.


A última hora del 19 de abril el Conqueror había recibido la autorización para atacar buques de guerra y auxiliares argentinos, así como submarinos. Específicamente se le indicó que cualquier submarino no nuclear debería presumirse como argentino y debía ser hundido.
La inteligencia británica había detectado las órdenes del Santa Fe para acercarse a Georgias, por lo cual el Conqueror se encontraba a la espera. Su comandante incluso había cargado dos de sus tubos con torpedos Tigerfish, única arma con la que contaba contra un enemigo sumergido.
A partir de allí, el Conqueror tuvo una serie de sobresaltos, con variadas detecciones, muchas de las cuales nunca pudieron ser finalmente clasificadas. Los primeros minutos del 24 de abril recibió el mensaje COR 099, informando que existía una amenaza submarina cierta y que debía contrarrestarla, fijando un área de patrulla a unas 120 millas náuticas al Noroeste de Georgias del Sur. 
Sin embargo, siete horas después recibió el mensaje COR 102, informándole que posiblemente el submarino enemigo se encontraría al norte de Bahía Guardia Nacional.
Con esta nueva información contradictoria, el comandante del Conqueror decidió proceder a alta velocidad hacia el Este y, una vez allí, buscar con rumbo Sur hasta Bahía Guardia Nacional. Wreford-Brown tenía la impresión que el Santa Fe cargaría sus baterías en snorkel durante la noche y, por tanto, tendría una oportunidad de encontrarlo y atacarlo la noche del 25 o la madrugada del día 26. 
A última hora del mismo 24, recibiría el mensaje COR 106: el mismo era la interceptación de un mensaje enviado por el Santa Fe. Había sido una mala idea emitirlo, ya que había sido interceptado por los equipos del HMS Endurance y descifrado más tarde.
Por su parte, apenas iniciado el 24, el Santa Fe se encontraba navegando con rumbo Sur. Se había asumido una derrota hasta un punto imaginario situado a 70 millas náuticas al Norte del Cabo Norte (casi al extremo Este de Georgias) y desde allí se navegaría a baja velocidad hacia esta isla. 


ARA Santa Fe.

Una vez arribado, se bordeó la costa norte de la Georgia del Sur (bien pegado, para evitar ser detectado) hasta Punta Robertson, emergiendo allí. Luego de un sobresalto al detectarse un rumor de hélices poco claro, el submarino siguió su navegación entrando en Bahía Guardia Nacional. 
El Conqueror había sido definitivamente sobrepasado por el Santa Fe. 
***
Posiblemente la orden más clara para atacar a submarinos argentinos fue la recibida por el HMS Valiant, para emboscar al ARA San Luis cuando se encontraba regresando (según inteligencia británica estimaba) a la Base Naval Mar del Plata, no pudiendo este detectarlo a pesar de contar con buena inteligencia inicial y pese a haber utilizado tácticas de sonar tanto activo como pasivo.
En efecto, el Valiant, el 17 de mayo a las 1030 (hora zulu), se encontraba en el lugar previsto para la interceptación del submarino argentino. 
Se consideró, dentro del submarino, un que existiría un alcance sonar, contra un submarino Tipo 209, de 2.000 yardas cuando se encontraba en baterías, y de 10.000 yardas con los motores diesel funcionado, aún cuando se entendió que el submarino argentino no estaría haciendo snorkel tan cercano a su base.


Impresión del sonar del HMS Valiant, del día 17 de mayo (1639z).

El plan ideado era esperarlo y atacar por sorpresa.
Apenas ingresó al área designada se detectó visualmente y por sonar un pesquero, el cual confundió a los operadores del arreglo sonar arrastrado con cavitación, ruidos de diesel y sonidos de todo tipo. A eso se sumaba una gran actividad marina. Dado el panorama confuso y para no perder la oportunidad de disparar, el Valiant permaneció con los tubos de torpedos preparados y listo para el lanzamiento. 
A las 1220z hizo su aparición un contacto. Inteligencia había predicho que el San Luis estaría en el área tres horas más tarde, pero era un contacto promisorio por lo cual el Valiant pasó a Estaciones de Combate para atacarlo.
El contacto, sin embargo, se dirigía hacia el Sur, cuando el Valiant tenía información que iría hacia la Base de Mar del Plata, al Norte. En la cacería del contacto, se cruzó con otro blanco promisorio. Para traer claridad, el submarino utilizó el sonar activo, pero solo generó más confusión, al obtenerse a un gran número de ecos falsos. 


El HMS Valiant regresando de su campaña en Malvinas

Finalmente, ambos contactos desaparecieron.
A las 1452z se detectó otro contacto hacia el Este, moviéndose a la izquierda. A una distancia de 1.600 yardas, cuando el submarino se estaba aprestando para disparar, el contacto se separó en dos, pasando a 200 yardas del Valiant. Obviamente, era un contacto biológico. 
Nada, entonces, sucedió ese día, donde se fueron repitiendo en seguidilla detecciones que terminaban dejando más incertidumbres que certezas.
Aún cuando, posiblemente, uno de los contactos detectados haya sido el San Luis, que llegó al área asignada y luego giró hacia el Sur, con rumbo a la Base Naval Puerto Belgrano, y no hacia Mar del Plata como se había estimado erróneamente.
El problema con la detección de un submarino 209 fue resumido claramente por el comandante del Valiant, Tom Le Marchand, al afirmar: 

    La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.


***
El Commander Le Marchand no estaba errado en la cuota de suerte necesaria. 
En efecto, según informes de pre-guerra, en el mejor de los escenarios, un submarino Tipo 209 sería detectado por un sonar de arrastre Tipo 2024 recién dentro de las 5.000 yardas (y dentro de las 50.000 yardas de estar operando con los motores diésel funcionando), así como el sonar de casco Tipo 2001 lo detectaría recién dentro de las 2.000 yardas (5.000 yardas de estar utilizando los diésel).
Esas cifras, vale indicarse, se reducirían aún más de encontrarse en operaciones en aguas poco profundas.


Cuarto de Control del HMS Valiant. Fotografía tomada durante el conflicto de 1982.

Para el caso de tener que pasar a la fase de ataque, los submarinos británicos contaban con torpedos filoguiados Tigerfish Mk.24, del modelo 0 en el Spartan y el Splendid, y los mejorados (con capacidad dual: antisuperficie y antisubmarina) modelo 1 en el Conqueror, Valiant, Couraugeous y Onyx. Ambos modelos poseían una corrida máxima de 31.600 yardas.
Sin embargo, los niveles de ruido del probable enemigo (submarino Tipo 209) eran muy pocos para el sonar pasivo del Tigerfish y, además, la escasa profundidad (existente en gran parte del teatro marítimo) habría confundido, por rebotes en el fondo marino y en la superficie, al modo de sonar activo del arma. 
Tal es así que, para submarinos detectados dentro de la plataforma continental o en aguas someras, se preveía atacarlos con salvas de tres viejos torpedos de corrida recta Mk.8. En ambos casos, entonces, con torpedos antiguos o modernos, la posibilidad de impacto contra los submarinos argentinos era escasa.
Para peor, la confiabilidad del Tigerfish era escasa. El Mod 0 tenía una del 45 %, mientras que llegaba al 64 % para el Mod 1 y, considerado como parte de un sistema, se consideraba que la efectividad rondaba solamente el 20 %.
Realmente, todo ello era un problema para los submarinistas británicos: su capacidad de detección, clasificación, identificación, seguimiento y ataque, contra submarinos argentinos, resultaba realmente limitada.
Como puede apreciarse, la tarea antisubmarina de los submarinos británicos no fue sistemática ni se convirtió la misma en su accionar principal: únicamente, actuaron de esta forma cuando datos de inteligencia hicieran que no pudiera desaprovecharse la ocasión.
Lamentablemente para la Fuerza de Tareas 324, jamás pudieron siquiera detectar a un submarino argentino.


Tripulacion del ARA San Luis a su regreso de su participación en Malvinas 82

domingo, 18 de octubre de 2026

Malvinas: Los submarinos británicos en el TOAS

Submarinos británicos en el conflicto de las Malvinas de 1982





Emblema de la Marina Real Británica


Ya he escrito sobre las acciones de los submarinos argentinos en «Military Review» (véase « Submarinos argentinos en el conflicto de las Malvinas »). Ahora pasemos a las acciones de los submarinos británicos. Naturalmente, no puedo garantizar la exactitud absoluta de la información proporcionada, ya que suele ser bastante contradictoria.

En respuesta a la ocupación argentina de las Islas Malvinas (2 de abril de 1982) y parte de la isla de Georgia del Sur (3 de abril), el gobierno británico, liderado por Margaret Thatcher, decidió devolver estos territorios británicos por la fuerza si los esfuerzos diplomáticos fracasaban.

El 5 de abril, la fuerza naval británica Task Force 317 fue enviada al Atlántico Sur. Incluso antes, el 1 de abril, dada la tensa situación en la región, dos submarinos nucleares de la clase Swiftsure —el HMS Spartan (comandante: James Bradley Taylor) y el HMS Splendid (comandante: Roger Charles Lane-Nott)— fueron enviados al sur.


HMS Spartan


Cargando un torpedo

El HMS Spartan, que participaba en el ejercicio Springtrain frente a Gibraltar, recibió la orden de dirigirse al sur. Descargó torpedos de práctica en Gibraltar y recibió torpedos reales "donados" por el submarino diésel HMS Oracle. El HMS Splendid zarpó de la base naval de Faslane en Escocia. El submarino de la clase Churchill HMS Conqueror, al mando del comandante Christopher Louis Wreford-Brown, también zarpó de allí el 4 de abril, transportando un destacamento del Servicio Especial de Embarcaciones (SBS) (seis efectivos y nueve toneladas de equipo). Los submarinos navegaron hacia el Atlántico Sur a una velocidad media de 23 nudos.


HMS Splendid




HMS Conqueror

Entre el 12 y el 13 de mayo, tres submarinos más partieron hacia el Atlántico Sur: el HMS Valiant, de la clase Valiant (comandante: Thomas Maitland Le Marchant), y el HMS Courageous (comandante: Rupert Thomas Nicholas Best), que debía relevar al HMS Splendid, así como el HMS Onyx, de la clase Oberon y propulsado por diésel (comandante: teniente comandante Andrew P. Johnson), que debía apoyar las operaciones de las fuerzas especiales y estaba equipado con una esclusa de aire para cinco buceadores de combate. Las fuerzas especiales debían ser recogidas en la isla Ascensión.


HMS Valiant


Submarino diésel-eléctrico HMS Onyx (S21)

El HMS Spartan llegó a la zona de las Islas Malvinas el 11 de abril, y al día siguiente entró en vigor la Zona de Exclusión Marítima (ZEM) de 200 millas impuesta por el gobierno británico alrededor de las islas. Cualquier buque de guerra o auxiliar naval argentino que entrara en esta zona estaba sujeto a ataque por parte de las fuerzas británicas. El 15 de abril, el HMS Splendid también llegó a las islas, y el 18 de abril, el HMS Conqueror arribó a la zona de Georgia del Sur.

El HMS Spartan tomó posición cerca de Puerto Argentino, mientras que el HMS Splendid patrullaba las aguas que separan las Malvinas de Argentina. El HMS Conqueror, por su parte, buscaba al enemigo frente a Georgia del Sur. La unidad del SBS a bordo del submarino fue trasladada en helicóptero al destructor HMS Antrim y a la fragata HMS Plymouth el 26 de abril, ya que se consideró que desembarcarlos en tierra desde un submarino tan grande y valioso sería demasiado arriesgado para la embarcación.


El HMS Conqueror durante una transmisión SBS al destructor HMS Antrim y a la fragata HMS Plymouth.

Se cree que la información difundida por los medios británicos sobre submarinos que se dirigían al sur (¿una filtración controlada?) presionó a la junta argentina para adelantar la fecha de la invasión. Después de todo, una vez que los submarinos hubieran llegado a las islas, la invasión se habría vuelto sumamente problemática o simplemente imposible.

Esta no era la primera vez que se utilizaban submarinos británicos para impedir una invasión argentina de las Malvinas. En noviembre de 1977, se envió una fuerza operativa (Operación Journeyman) a las islas, incluyendo el submarino HMS Dreadnought (S101), el primer submarino nuclear británico. Sin embargo, el submarino, que se dirigía a Australia en una misión de ocho meses, fue llamado de urgencia a Gibraltar y desde allí navegó hacia el Atlántico Sur. La fuerza regresó a casa a principios de 1978, una vez resuelta la crisis.

El HMS Spartan permaneció frente a Puerto Argentino hasta el 21 de abril, observando durante varios días cómo dos buques, incluyendo el buque de desembarco ARA Cabo San Antonio, colocaban minas. Los submarinistas no recibieron órdenes de atacar a los argentinos, ya que el gobierno británico aún esperaba una solución pacífica a la crisis.


ARA Cabo San Antonio

El 21 de abril, el sonar del HMS Conqueror detectó los sonidos de un submarino con propulsión diésel (el Santa Fe). Sin embargo, antes de que el submarino pudiera posicionarse para un ataque con torpedos, se perdió el contacto por sonar. El 24, se interceptaron las transmisiones de radio del Santa Fe y el Conqueror inició una búsqueda infructuosa. Cuando finalmente se neutralizó al Santa Fe al día siguiente, el submarino británico partió hacia las Malvinas el 29 de abril y se unió a sus "compañeros".
A cada uno de los tres submarinos británicos se le asignó un área de patrulla estrictamente definida. La propuesta del almirante Woodward de permitir que los submarinos cazaran libremente en Northwood no fue respaldada.


Comandante del Grupo de Trabajo 317, Almirante John Forster "Sandy" Woodward

Es interesante notar que los submarinos británicos que operaban en el Atlántico Sur no reportaban al comandante de la Fuerza de Tarea 317, el almirante John Forster "Sandy" Woodward, sino directamente al Oficial de Bandera de Submarinos, cuyo cuartel general estaba en el suburbio londinense de Northwood.

23 de abril: las fuerzas británicas están autorizadas a usar armas si se ven amenazadas.

El 26 de abril, se declara una "zona defensiva" de 50 millas alrededor de la Fuerza de Tarea 317.

El 29 de abril, se autoriza el uso de armas contra cualquier barco que siga a la Fuerza de Tarea. La Fuerza de Tarea 317 llega a la ZEM.

El 30 de abril, se impone una Zona de Exclusión Total (ZET) de 200 millas alrededor de las Malvinas. La entrada a ella ahora está prohibida no solo para barcos sino también para aeronaves .
El 2 de mayo, los submarinos británicos reciben permiso para atacar buques de guerra argentinos.

El 7 de mayo, la ZET incluye todas las aguas del Atlántico Sur, excluyendo una zona de 12 millas de aguas territoriales argentinas.

El 12 de mayo se autorizó el ataque a cualquier buque mercante o pesquero que abasteciera al enemigo en las Islas Malvinas.

A partir del 21 de abril, el Splendid buscó la fuerza de portaaviones argentina y, el 26, descubrió destructores que formaban parte de ella. Sin embargo, el portaaviones no fue hallado.

El 29 de abril, el Spartan descubrió destructores de la fuerza de escolta "25 de Mayo".



Portaaviones "Vainticinco de Mayo" ("25 de Mayo")



Aviones y un helicóptero en la cubierta del 25 de Mayo.

En ese momento, tres grupos de Tareas de la Armada Argentina se encontraban en el Atlántico Sur, conformando la Fuerza de Tareas 79 (Fuerza de Tareas 79) bajo el mando del Contralmirante Gualter Oscar Allara. El núcleo de la Fuerza de Tareas 79.1 era el portaaviones Veinticinco de Mayo (25 de Mayo), que llevaba a bordo ocho aviones de ataque A-4Q Skyhawk, seis aviones antisubmarinos S-2E Tracker, tres helicópteros antisubmarinos S-61D Sea King y tres helicópteros multipropósito Alouette III. La 79.1 también incluía un destructor británico Tipo 42, tres corbetas armadas con misiles antibuque MM38 Exocet y un buque cisterna. El 1 de mayo, tres corbetas, que anteriormente formaban parte del Grupo 79.1, fueron asignadas al OG 79.4, al que también se le asignó un buque cisterna.


Contraalmirante Gualter Óscar Allara

La TF 79.2 estaba compuesta por tres destructores, uno de ellos Tipo 42, y un buque cisterna. El núcleo de la Fuerza de Tarea 79.3 era el crucero General Belgrano (ARA General Belgrano), al mando del capitán Héctor Elías Bonzo. También incluía dos destructores armados con misiles Exocet y un buque cisterna. El 26 de abril, el crucero zarpó de Ushuaia (Tierra del Fuego), donde había estado reabasteciendo combustible.


Suministro de combustible en Ushuaia


Capitán de Navío Héctor Elías Bonzo

Los dos primeros grupos de trabajo operarían al noroeste y al norte de la MEZ, mientras que el tercero (TF 79.3) operaría al suroeste y al sur de la zona. El vicealmirante Juan Carlos Lombardo supervisaba estas fuerzas desde su cuartel general en la base naval de Bahía Blanca.


Operaciones navales y aéreas argentinas en el Atlántico Sur los días 1 y 2 de mayo de 1982.