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domingo, 1 de noviembre de 2026

Malvinas: La fallida emboscada del HMS Valiant



Submarino británico contra Submarino argentino en el Atlántico Sur (Malvinas1982)

La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.

El Snorkel


En la estrategia naval británica, los submarinos poseían un papel principal en tareas antisubmarinas. Así, eran muy comunes las misiones de seguimiento a submarinos soviéticos, tanto de ataque como bombarderos (estos últimos, cargados de misiles nucleares estratégicos).
Ahora bien, los antagonistas submarinos de la época eran generalmente grandes y ruidosos, amén que se contaba (generalmente) con buena información de inteligencia inicial, que era proporcionada por los sistemas SOSUS (Sound Surveillance System o en castellano Sistema de Vigilancia por Sonidos), una serie de hidrófonos en el lecho marino en áreas de tránsito de submarinos.
En el Atlántico Sur, durante el conflicto por Malvinas en 1982, la situación era absolutamente diferente.
Los submarinos británicos operaban en una Fuerza de Tareas separada, la 324, comandada directamente por el Jefe de la Fuerza de Submarinos, el Vicealmirante Peter Herbert, con base en el cuartel naval de Northwood. Durante el conflicto, se desplegaron cinco submarinos nucleares (HMS Conqueror, HMS Splendid, HMS Spartan, HMS Valiant y HMS Courageous), así como un único submarino convencional, el HMS Onyx.
No se consideró dar a los submarinos británicos en el Atlántico Sur una misión principal antisubmarina (como, se dijo, si la tenían operando en el marco de operaciones de la OTAN) en tanto los problemas inherentes a la detección de un silencioso (y prácticamente desconocido para los sonaristas británicos) submarino argentino Tipo 209.
Como señalaba un informe de post-guerra:


    Nuestros sonares submarinos en servicio, sean montados en el casco o arrastrados, están optimizados contra submarinos nucleares soviéticos y se ha dado poca atención a los submarinos diesel / eléctricos.

Sin embargo, en oportunidades aisladas, se dio la misión, a determinados submarinos, de atacar. Esas oportunidades surgieron cuando, por inteligencia de comunicaciones, se interpretó que los submarinos argentinos se estaban dirigiendo a determinadas áreas y se pensó en interceptarlos en el camino.

***

La primera de ellas fue al dirigirse el submarino ARA Santa Fe (Capitán de Corbeta Horacio Alberto Bicain) hacia Georgias.
Es que sin que los tripulantes del Santa Fe pudieran conocerlo (pero, vale decir, intuyendo que podría suceder) desde el 18 de abril el submarino nuclear de ataque HMS Conqueror (Commander Chris Wreford-Brown) se encontraba sumergido en su trayecto.


Posavasos con los datos de un submarino clase Churchill.


A última hora del 19 de abril el Conqueror había recibido la autorización para atacar buques de guerra y auxiliares argentinos, así como submarinos. Específicamente se le indicó que cualquier submarino no nuclear debería presumirse como argentino y debía ser hundido.
La inteligencia británica había detectado las órdenes del Santa Fe para acercarse a Georgias, por lo cual el Conqueror se encontraba a la espera. Su comandante incluso había cargado dos de sus tubos con torpedos Tigerfish, única arma con la que contaba contra un enemigo sumergido.
A partir de allí, el Conqueror tuvo una serie de sobresaltos, con variadas detecciones, muchas de las cuales nunca pudieron ser finalmente clasificadas. Los primeros minutos del 24 de abril recibió el mensaje COR 099, informando que existía una amenaza submarina cierta y que debía contrarrestarla, fijando un área de patrulla a unas 120 millas náuticas al Noroeste de Georgias del Sur. 
Sin embargo, siete horas después recibió el mensaje COR 102, informándole que posiblemente el submarino enemigo se encontraría al norte de Bahía Guardia Nacional.
Con esta nueva información contradictoria, el comandante del Conqueror decidió proceder a alta velocidad hacia el Este y, una vez allí, buscar con rumbo Sur hasta Bahía Guardia Nacional. Wreford-Brown tenía la impresión que el Santa Fe cargaría sus baterías en snorkel durante la noche y, por tanto, tendría una oportunidad de encontrarlo y atacarlo la noche del 25 o la madrugada del día 26. 
A última hora del mismo 24, recibiría el mensaje COR 106: el mismo era la interceptación de un mensaje enviado por el Santa Fe. Había sido una mala idea emitirlo, ya que había sido interceptado por los equipos del HMS Endurance y descifrado más tarde.
Por su parte, apenas iniciado el 24, el Santa Fe se encontraba navegando con rumbo Sur. Se había asumido una derrota hasta un punto imaginario situado a 70 millas náuticas al Norte del Cabo Norte (casi al extremo Este de Georgias) y desde allí se navegaría a baja velocidad hacia esta isla. 


ARA Santa Fe.

Una vez arribado, se bordeó la costa norte de la Georgia del Sur (bien pegado, para evitar ser detectado) hasta Punta Robertson, emergiendo allí. Luego de un sobresalto al detectarse un rumor de hélices poco claro, el submarino siguió su navegación entrando en Bahía Guardia Nacional. 
El Conqueror había sido definitivamente sobrepasado por el Santa Fe. 
***
Posiblemente la orden más clara para atacar a submarinos argentinos fue la recibida por el HMS Valiant, para emboscar al ARA San Luis cuando se encontraba regresando (según inteligencia británica estimaba) a la Base Naval Mar del Plata, no pudiendo este detectarlo a pesar de contar con buena inteligencia inicial y pese a haber utilizado tácticas de sonar tanto activo como pasivo.
En efecto, el Valiant, el 17 de mayo a las 1030 (hora zulu), se encontraba en el lugar previsto para la interceptación del submarino argentino. 
Se consideró, dentro del submarino, un que existiría un alcance sonar, contra un submarino Tipo 209, de 2.000 yardas cuando se encontraba en baterías, y de 10.000 yardas con los motores diesel funcionado, aún cuando se entendió que el submarino argentino no estaría haciendo snorkel tan cercano a su base.


Impresión del sonar del HMS Valiant, del día 17 de mayo (1639z).

El plan ideado era esperarlo y atacar por sorpresa.
Apenas ingresó al área designada se detectó visualmente y por sonar un pesquero, el cual confundió a los operadores del arreglo sonar arrastrado con cavitación, ruidos de diesel y sonidos de todo tipo. A eso se sumaba una gran actividad marina. Dado el panorama confuso y para no perder la oportunidad de disparar, el Valiant permaneció con los tubos de torpedos preparados y listo para el lanzamiento. 
A las 1220z hizo su aparición un contacto. Inteligencia había predicho que el San Luis estaría en el área tres horas más tarde, pero era un contacto promisorio por lo cual el Valiant pasó a Estaciones de Combate para atacarlo.
El contacto, sin embargo, se dirigía hacia el Sur, cuando el Valiant tenía información que iría hacia la Base de Mar del Plata, al Norte. En la cacería del contacto, se cruzó con otro blanco promisorio. Para traer claridad, el submarino utilizó el sonar activo, pero solo generó más confusión, al obtenerse a un gran número de ecos falsos. 


El HMS Valiant regresando de su campaña en Malvinas

Finalmente, ambos contactos desaparecieron.
A las 1452z se detectó otro contacto hacia el Este, moviéndose a la izquierda. A una distancia de 1.600 yardas, cuando el submarino se estaba aprestando para disparar, el contacto se separó en dos, pasando a 200 yardas del Valiant. Obviamente, era un contacto biológico. 
Nada, entonces, sucedió ese día, donde se fueron repitiendo en seguidilla detecciones que terminaban dejando más incertidumbres que certezas.
Aún cuando, posiblemente, uno de los contactos detectados haya sido el San Luis, que llegó al área asignada y luego giró hacia el Sur, con rumbo a la Base Naval Puerto Belgrano, y no hacia Mar del Plata como se había estimado erróneamente.
El problema con la detección de un submarino 209 fue resumido claramente por el comandante del Valiant, Tom Le Marchand, al afirmar: 

    La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.


***
El Commander Le Marchand no estaba errado en la cuota de suerte necesaria. 
En efecto, según informes de pre-guerra, en el mejor de los escenarios, un submarino Tipo 209 sería detectado por un sonar de arrastre Tipo 2024 recién dentro de las 5.000 yardas (y dentro de las 50.000 yardas de estar operando con los motores diésel funcionando), así como el sonar de casco Tipo 2001 lo detectaría recién dentro de las 2.000 yardas (5.000 yardas de estar utilizando los diésel).
Esas cifras, vale indicarse, se reducirían aún más de encontrarse en operaciones en aguas poco profundas.


Cuarto de Control del HMS Valiant. Fotografía tomada durante el conflicto de 1982.

Para el caso de tener que pasar a la fase de ataque, los submarinos británicos contaban con torpedos filoguiados Tigerfish Mk.24, del modelo 0 en el Spartan y el Splendid, y los mejorados (con capacidad dual: antisuperficie y antisubmarina) modelo 1 en el Conqueror, Valiant, Couraugeous y Onyx. Ambos modelos poseían una corrida máxima de 31.600 yardas.
Sin embargo, los niveles de ruido del probable enemigo (submarino Tipo 209) eran muy pocos para el sonar pasivo del Tigerfish y, además, la escasa profundidad (existente en gran parte del teatro marítimo) habría confundido, por rebotes en el fondo marino y en la superficie, al modo de sonar activo del arma. 
Tal es así que, para submarinos detectados dentro de la plataforma continental o en aguas someras, se preveía atacarlos con salvas de tres viejos torpedos de corrida recta Mk.8. En ambos casos, entonces, con torpedos antiguos o modernos, la posibilidad de impacto contra los submarinos argentinos era escasa.
Para peor, la confiabilidad del Tigerfish era escasa. El Mod 0 tenía una del 45 %, mientras que llegaba al 64 % para el Mod 1 y, considerado como parte de un sistema, se consideraba que la efectividad rondaba solamente el 20 %.
Realmente, todo ello era un problema para los submarinistas británicos: su capacidad de detección, clasificación, identificación, seguimiento y ataque, contra submarinos argentinos, resultaba realmente limitada.
Como puede apreciarse, la tarea antisubmarina de los submarinos británicos no fue sistemática ni se convirtió la misma en su accionar principal: únicamente, actuaron de esta forma cuando datos de inteligencia hicieran que no pudiera desaprovecharse la ocasión.
Lamentablemente para la Fuerza de Tareas 324, jamás pudieron siquiera detectar a un submarino argentino.


Tripulacion del ARA San Luis a su regreso de su participación en Malvinas 82

domingo, 11 de enero de 2026

Argentina: Contactos nucleares del ARA San Juan en 2017

Contactos nucleares del 9 y 10 de julio de 2017

Basado en un posteo de Mariano Sciaroni


El 9 y 10 de julio de 2017, en plena inmensidad gris del Atlántico Sur, el ARA San Juan vivió uno de esos episodios que en la guerra antisubmarina quedan grabados más por lo que sugieren que por lo que permiten demostrar. A la altura de Puerto Deseado y a unas 250 millas náuticas de la costa —es decir, ya en un espacio donde el mar se abre y el “ruido de fondo” se vuelve un actor tan importante como cualquier buque—, el submarino argentino obtuvo dos contactos que fueron tratados como submarinos. El del día 9 aparece primero por “registrador” y luego por audio: esa secuencia, para quien conoce la rutina de un sonar, es casi cinematográfica. Primero la huella queda en el registro (la traza, el evento, el patrón que sobresale del ambiente), y luego el operador confirma con el oído entrenado: el sonido característico, el tono estable o el “rumor” mecánico que no se comporta como un buque mercante ni como una perturbación biológica. Que haya pasado de registro a escucha sugiere algo más que un eco distante: implica una situación de geometría viva, con ambos submarinos lo suficientemente cerca como para que la señal fuese útil, explotable, y digna de ser grabada con la expectativa de un análisis fino posterior.



   

El 10 de julio, el contacto tuvo un rasgo todavía más revelador: una variación rápida en la marcación (bearing). En sonar pasivo, la marcación es la brújula del cazador: no da distancia, pero sí dirección. Y su velocidad de cambio es, muchas veces, el primer indicio de “proximidad táctica”. Un blanco lejano tiende a moverse lentamente en azimut; cuando la marcación gira rápido, algo está pasando: o el contacto está cerca, o uno de los dos (el propio submarino o el contacto) está maniobrando con decisión, o ambas cosas a la vez. La lectura intuitiva es la que señalás: “si gira rápido, estaba muy cerca”, porque a igual velocidad relativa, el ángulo cambia más deprisa cuanto menor es la distancia. Pero en un análisis serio hay que sostener también la alternativa técnica: una maniobra del San Juan (cambio de rumbo o velocidad) puede “hacer correr” la marcación de un blanco a distancia moderada, y un cambio de capa acústica o de propagación puede intensificar o degradar el contacto en pocos minutos. Por eso estos eventos se tratan como piezas de un rompecabezas: no se interpretan por un solo síntoma, sino por el conjunto de síntomas (estabilidad del contacto, continuidad tonal, coherencia del DEMON/blade-rate si se lo trabajó, consistencia con tráfico mercante, etc.).





Que los contactos se tomaran con sonar pasivo era lo esperable y, de hecho, casi inevitable. El activo ilumina, pero también delata: en un escenario donde no se pretende escalar y donde el valor principal es “saber sin ser sabido”, el pasivo es la herramienta natural. Además, el pasivo permite algo crucial: grabar. Cuando se graba un contacto, se conserva el insumo para el trabajo “de laboratorio” que viene después: separación de banda ancha y banda angosta, búsqueda de líneas tonales estables (maquinaria, bombas, generadores), estimación de velocidad a partir de componentes periódicas (si el análisis lo permite), comparación con bibliotecas de firmas, y clasificación (submarino / superficie; militar / mercante; probable tipo). Ese “después” es donde, en condiciones normales, se decide si la hipótesis “submarino nuclear” es sólida o sólo una etiqueta preliminar. Porque conviene ser estrictos: desde lo técnico, pasivo por sí solo rara vez “prueba” nuclearidad; lo que puede dar es un conjunto de indicios (régimen sostenido alto, ciertos patrones mecánicos, calidad de maquinaria, firma tonal) que llevan a un “probable SSN” con mayor o menor confianza.




Estas son las pos del San Juan en la carta y la derrota posible del submarino de otro país, considerando la información que más o menos tenemos. Si hoy intentás reconstruir la escena en una carta, la lógica es la de la geometría de marcaciones: ubicás las posiciones estimadas del San Juan y trazás líneas de demora (bearing lines) para cada marca relevante del contacto. Con dos o más marcaciones tomadas desde diferentes posiciones del propio submarino —idealmente con algo de separación temporal y espacial— se puede armar un esbozo de “solución de seguimiento” (TMA, target motion analysis) aunque siempre con ambigüedades: sin distancia directa, muchas trayectorias pueden calzar con los mismos ángulos. Ahí es donde entra el dato cualitativo de tu relato: el cambio rápido de marcación del día 10, combinado con la obtención clara por audio, tiende a restringir soluciones absurdas y empuja hacia escenarios donde hubo cercanía táctica o maniobras marcadas. En criollo técnico: el contacto dejó de ser un rumor lejano y pasó a ser un problema de geometría inmediata, lo bastante “real” como para justificar grabación y posterior explotación. Y lo más inquietante es justamente lo que queda abierto: si esas grabaciones existieron y fueron elevadas para análisis, la conclusión —la verdadera,_toggle de inteligencia— no está en el momento del contacto, sino en lo que arrojó (o no arrojó) el trabajo posterior de clasificación. En guerra submarina, a veces el episodio más importante no es cuando “lo oíste”, sino cuando alguien, días después, te dice qué era lo que estabas oyendo.

¿De qué país era? Nuclear y en el Atlántico Sur, nos deja básicamente tres opciones. Británico (la más probable): elsnorkel.com/2010/05/enemig ; Estadounidense: en.mercopress.com/2021/02/15/fal o Ruso: elsnorkel.com/2013/01/submar . Veamos.

Contactos históricos en la Patagonia

En la Patagonia argentina, el mar tuvo momentos en que dejó de ser “fondo” y se volvió protagonista. Entre el 21 y 22 de mayo de 1958, y luego otra vez entre el 20 y 29 de octubre de 1959, unidades de la Armada Argentina que estaban en ejercitaciones detectaron contactos submarinos en zonas sensibles: primero en el Golfo Nuevo y después frente a Comodoro Rivadavia, con la fragata ARA Heroína y el refuerzo de los recién incorporados aviones Neptune de la Aviación Naval. Pero la secuencia que quedó grabada como una verdadera cacería se extendió del 30 de enero al 26 de febrero de 1960, también en el Golfo Nuevo: un contacto inicial, fortuito, derivó en persecuciones y ataques repetidos desde superficie y aire. Se intentó identificación, no hubo respuesta, y el comportamiento del intruso resultó tan desconcertante como técnicamente elocuente: parecía “ofrecer” el contacto en ciertos momentos, pero con superioridad de maniobra y velocidad buscaba arrastrar a los perseguidores mar afuera; cuando la persecución cruzó el límite de las 12 millas, se ordenó cortar, y aun así esa misma noche reaparecieron nuevos contactos dentro del golfo, alimentando la sospecha de más de un submarino. El patrón operativo terminó describiéndose por fases: una inicial de choque, una etapa evasiva con múltiples contactos breves (como si un submarino distrajera para aliviar a otro potencialmente averiado), un momento de escape hacia zonas menos “cómodas” y, finalmente, una fase de ausencia con rastrillajes metódicos. Hubo instancias de afloramiento parcial —lo suficiente para clasificar “positivo”—, y con el correr de los días se consolidó un perfil técnico: diesel/eléctrico, con snorkel, capaz de sostener 16 a 20 nudos en inmersión, dotado de buen sonar, con medidas de apoyo electrónicas (MAE/ESM) y la necesidad periódica de asomar la vela o parte de ella. En un teatro donde la mayor parte del tiempo se combate contra un eco, esas características no eran un detalle: eran la firma de una intrusión consciente, moderna para su época, que no buscó combatir ni hablar, sino resistir, confundir y desaparecer.



La explicación más inquietante no estaba dentro del golfo, sino en el mundo que lo rodeaba: la Guerra Fría empujaba submarinos oceánicos a mares “periféricos” para medirlo todo —temperaturas, salinidad, corrientes— y, sobre todo, para ensayar rutas y condiciones de operación futura. En ese tablero, los soviéticos ya disponían de submarinos de largo alcance clase Zulu (Proyecto 611), diseñados como oceánicos y capaces de campañas extensas sin reabastecimiento, con velocidades en inmersión del orden de los 16 nudos y equipamientos que calzaban con lo observado en Patagonia. Se registran campañas largas, con apoyos logísticos y misiones de recopilación ambiental y geofísica pensadas para facilitar operaciones posteriores en un Atlántico Sur considerado con defensas antisubmarinas relativamente escasas. Del lado estadounidense, el Atlántico Sur tampoco era ajeno: en 1958 se ejecutó Operación Argus con detonaciones nucleares atmosféricas desde una fuerza naval ubicada aproximadamente entre Malvinas y Ciudad del Cabo (un despliegue que razonablemente habría requerido vigilancia y seguridad submarina), y en 1960 el enorme USS Triton realizó su circunnavegación sumergida, con episodios de búsqueda de contactos y un itinerario que incluyó proximidad operativa al área y posterior navegación hacia el sur bordeando la costa argentina. En el propio Golfo Nuevo, incluso, se sumaron expertos de la U.S. Navy y se aportaron medios de detección y torpedos aéreos guiados, un dato que sugiere que, para Washington, aquello no era una anécdota local sino un evento técnicamente serio. Sin embargo, el enigma nunca se cerró con reconocimiento oficial de ningún país: quedaron croquis nocturnos, mástiles vistos contra la luna —¿periscopio, radar, snorkel?—, una estructura en proa interpretada como carenado sonar o como antenas de comunicaciones, y un detalle técnico casi “de manual” que alimentó hipótesis: ciertos submarinos soviéticos necesitaban aflorar para operar comunicaciones de alta frecuencia sin riesgos en acopladores y aisladores, algo que encajaba con la conducta observada. Por eso, cuando décadas más tarde el Atlántico Sur volvió a llenarse de silencios después de 1982, la sorpresa no fue que hubiera submarinos extranjeros: la verdadera lección era que la Patagonia ya había sido, desde mucho antes, un escenario real del ajedrez submarino global, donde lo único permanente es que casi nada se ve y casi todo se infiere.


Contactos británicos del tercer tipo

Años después de 1982, el Atlántico Sur siguió siendo un tablero con piezas visibles y una pieza invisible (El Snorkel). En la superficie, la presencia británica se sostuvo con un esquema casi permanente: un buque de combate (destructor o fragata), un buque logístico de la Royal Fleet Auxiliary y un patrullero con base en las islas, de modo que nunca faltara una “bandera” naval cerca de Malvinas y, si por rotaciones no estaba en estación, al menos hubiera una unidad lista para llegar en menos de dos semanas de navegación. Pero el verdadero núcleo disuasivo fue menos fotogénico: a intervalos regulares, un submarino de ataque se sumaba al dispositivo. Sus movimientos no se anunciaban; se filtraban lo justo para que el adversario supiera que, en cualquier crisis, podía haber un casco silencioso escuchando, siguiendo o cerrando una derrota. Cada vez que subía la tensión —por ejemplo, cuando se reactivaban polémicas políticas o económicas alrededor de los recursos en aguas circundantes—, la mera posibilidad de un submarino en patrulla funcionaba como mensaje estratégico: no se ve, no se discute, pero condiciona todo.


Corazón delator: El HMS “Sealion” arribando a Gosport, luego de su patrulla en Malvinas en el año 1987. Nótese el “Jolly Roger” con dos dagas –operaciones de comandos - y la bandera chilena, que indica que tocó un puerto de dicha nacionalidad en el camino de regreso. El “Sealion” fue dado de baja ese mismo año (Foto3: Chris Parfitt) 

La posguerra inmediata tuvo un clima raro, casi de “alto el fuego imperfecto”: la rendición en las islas no implicó, en términos estrictamente operacionales, que el continente quedara desarmado de un día para el otro, y esa ambigüedad alimentó una vigilancia británica intensa alrededor del archipiélago y también frente al litoral argentino. En ese marco hubo patrullas prolongadas de submarinos convencionales y nucleares, con misiones que rozaban la “semi-guerra”: permanecer cerca, recolectar inteligencia, y estar listos para reaccionar ante cualquier señal de recomposición ofensiva. El nerviosismo llegó a un punto álgido en mayo de 1983, cuando circularon temores de un posible raid argentino para el 25 de mayo y se reforzó el despliegue submarino, aunque el golpe nunca se materializó. Durante los años 80, los submarinos convencionales —especialmente los diesel-eléctricos de gran discreción acústica— fueron instrumentos finos de espionaje: patrullas largas, escucha de emisiones, observación por periscopio y aproximaciones que, para lograr ciertos avistamientos costeros, sólo podían hacerse entrando muy cerca y, en términos prácticos, cruzando límites sensibles de jurisdicción marítima. En paralelo, el submarino ofrecía algo más que sensores: podía ser plataforma para operaciones especiales, insertando o recuperando comandos (SAS/SBS) en litorales remotos; y el viejo lenguaje simbólico naval —el “Jolly Roger” con dagas— insinuaba ese tipo de acciones sin describirlas. Los convencionales, limitados por autonomía, podían apoyar la logística local atracando en instalaciones en las islas; los nucleares, con patrullas mucho más largas, rara vez necesitaban emerger y, cuando lo hacían, solía ser para visitas discretas a puertos “amigos” en la ruta.


HMS “Sceptre” en Simonstown, principios de abril de 2010. Nótese el pésimo estado del recubrimiento anecoico de la vela – similar estado al de su gemelo HMS “Spartan” en su visita a Río de Janeiro en 2005 (Foto1: The People’s Navy – South Africa)

En ese juego, la Armada Argentina buscó aprovechar las pocas oportunidades en que el velo se levantaba: cuando un submarino aparecía en superficie o transitaba por corredores previsibles hacia un puerto regional, se abría una ventana para “tocar” al intruso con medios antisubmarinos y, sobre todo, para medirlo. El objetivo técnico clave era capturar su firma: su huella acústica (tonales de hélices, maquinaria, ritmos característicos) y parámetros observables que alimentan una biblioteca de inteligencia naval y mejoran la detección y clasificación futuras. Hubo al menos un caso paradigmático: al conocerse que un submarino británico ingresaría en superficie a aguas territoriales argentinas en tránsito hacia Punta Arenas, se planificó una intercepción con aeronaves S-2 Tracker de la aviación naval antisubmarina, precisamente para registrar datos y firma acústica. Ese tipo de “contacto” no implica combate; implica ganar información en un dominio donde casi todo es negación y silencio. Con la baja de los últimos submarinos convencionales británicos, el problema tendió a concentrarse en unidades nucleares —más persistentes, más difíciles de forzar a exponerse— y el costado estratégico se volvió más serio: un submarino de ese tipo, además de vigilar, puede portar armamento de largo alcance, y su mera presencia cerca del litoral altera el cálculo político-militar. La conclusión operativa es directa: sin sensores, plataformas y doctrina antisubmarina sostenidas, el mar propio se vuelve un lugar donde el adversario entra, escucha y se va; con capacidades adecuadas, al menos se lo incomoda, se lo mide y se eleva el costo de cada patrulla.


Contactos norteamericanos en el Atlántico Sur

En el Atlántico Sur, donde la geografía parece fija pero la señal política cambia con un solo mensaje, un episodio reciente volvió a encender alarmas en Buenos Aires: desde la cuenta oficial del Comandante de la Fuerza de Submarinos del Atlántico de la Marina de EE.UU. (Comsublant), se informó que un submarino nuclear estadounidense —el USS Greenville (SSN-772)— había operado en mar abierto “con apoyo británico” y con colaboración de una aeronave asociada a Malvinas, mencionadas en ese mismo marco como “British Independent Overseas Territory”. En términos operacionales, el cuadro es claro: un SSN (submarino de ataque de propulsión nuclear) que patrulla en aguas internacionales y coordina con un medio aéreo —típicamente empleado para enlace, vigilancia, reconocimiento y apoyo a operaciones antisubmarinas— proyecta alcance, interoperabilidad y control del dominio submarino; en términos estratégicos, el gesto es aún más elocuente porque toma como punto de apoyo una base militar británica instalada en territorio cuya soberanía la Argentina disputa y que, además, se ubica en una región que el país reivindica como “zona de paz”. Esa combinación —submarino nuclear + soporte desde el enclave militar británico en Malvinas + lenguaje de “alcance global” y “dominación” del espacio submarino— fue leída en Argentina no como un hecho aislado, sino como una demostración de geoestrategia que trasciende lo bilateral y reubica el Atlántico Sur en el mapa de las grandes potencias.



La reacción argentina se articuló en capas, todas apuntando al mismo núcleo: presencia militar extrarregional y normalización del dispositivo británico en Malvinas. Cancillería expresó preocupación por la navegación de unidades “susceptibles de portar o emplear” armamento nuclear en el Atlántico Sur, invocando la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU sobre la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (con su llamado a reducir y eventualmente eliminar la presencia militar externa y evitar la introducción de armas nucleares u otras de destrucción masiva), y recordó también el espíritu de la Resolución 31/49, que insta a Argentina y al Reino Unido a acelerar negociaciones por la disputa de soberanía y a abstenerse de adoptar medidas unilaterales que alteren la situación mientras dure el proceso. En paralelo, se reforzó el encuadre regional: se convocó a los Estados parte del Tratado de Tlatelolco y sus protocolos a preservar el estatus de desnuclearización militar en América Latina y el Caribe. Del lado estadounidense, la embajada en Buenos Aires buscó “enfriar” la lectura política: sostuvo que el Greenville realizaba una navegación rutinaria en aguas internacionales, sin escalas logísticas en la región, y que sólo colaboró con una aeronave británica mientras transitaba mar abierto. Aun así, la discusión interna escaló: el gobernador fueguino Gustavo Melella calificó el hecho como extremadamente grave —sobre todo por la denominación de Malvinas—, y el senador Jorge Taiana lo enmarcó como una violación de la Zona de Paz y Cooperación y como un acto que tiende a legitimar la ocupación, subrayando además el trasfondo antártico y la proyección global de poder naval. En la lectura de analistas, el episodio se acopló a una fricción previa: la visita frustrada del guardacostas estadounidense Stone durante una gira “Southern Cross” orientada a cooperación marítima e IUU fishing, cancelada por “problemas logísticos”, que dejó la sensación de una relación bilateral atravesada por señales operativas en el mar y respuestas políticas en tierra, con Malvinas siempre en el centro del encuadre.


miércoles, 26 de mayo de 2021

Guerra ASW: ¿Es el fin del submarino convencional?

No hay más secreto: Los submarinos del tipo común están condenados

Autores: Alexander Timokhin, Maxim Klimov || Revista Militar



El submarino, que se encontraba en la zona de operaciones de las fuerzas antisubmarinas occidentales, está casi garantizado que será destruido. Fuente: Raytheon


La principal propiedad táctica de los submarinos es el sigilo. Sin embargo, en las condiciones modernas, esto se puede proporcionar a los submarinos solo a través de la interacción y el apoyo de otras fuerzas (incluidos los buques y aviones). Independientemente, los submarinos contra un moderno sistema de guerra antisubmarina desplegado están condenados.

Existe una superstición dañina de que supuestamente los submarinos pueden convertirse en la columna vertebral de la Armada, el medio de guerra más importante, mientras que todas las demás fuerzas son puramente auxiliares. El punto de vista más extremista dice que basta con tener una gran flota de submarinos y unas fuerzas de defensa costera, formadas por corbetas y dragaminas, y supuestamente esto nos basta.

De facto, es esta teoría extremista la que se está incorporando en los planes reales (realmente implementados) de la Marina.

Y, desafortunadamente, los políticos y los responsables de la toma de decisiones, cuando llegan al poder, ya tienen una flota en serie.

Los barcos, por desgracia, no solo son ineficaces. En las condiciones modernas, están prácticamente indefensos sin las fuertes fuerzas de superficie y la aviación. Además, aparentemente, tendrán que cambiar mucho. Solo para no desaparecer. Para entender esto, echemos un vistazo a la evolución de los sistemas de guerra antisubmarina en los últimos años.



Pero primero, vale la pena recordar el momento en que los submarinos realmente podrían convertirse en el medio decisivo para la victoria en la guerra.

Cuando los submarinos casi ganan la guerra: conclusiones y consecuencias para la Armada de la URSS

Los submarinos estuvieron cerca de ser el instrumento decisivo de la victoria solo una vez.

Tal episodio fue realmente en historias... En 1917, cuando las acciones de los submarinos alemanes en las comunicaciones pusieron a Inglaterra al borde de la inanición y la derrota militar. Sin embargo, el “momento pico” de tal amenaza fue localizado, luego superado, y no tanto por medidas técnicas como organizativas (principalmente por la introducción de un sistema de convoyes).

Sin embargo, estos éxitos temporales y parciales de los submarinos alemanes fueron ensalzados por la llamada "escuela joven" de la RKKF (Armada imperial alemana) a principios de los años 30. (que fue la razón de la construcción masiva de submarinos), y sin una consideración objetiva de las capacidades de las fuerzas antisubmarinas (de hecho, los tiempos eran tales que era simplemente peligroso oponerse, la "vieja escuela" de la RKKF fue liquidado, incluso físicamente).

La siguiente entrada en el tema de la construcción masiva de submarinos fue después de la Gran Guerra Patria. Pero luego fue parte de un gran programa de construcción naval (incluida la superficie), el desarrollo y la presencia de una poderosa aviación naval.

El significado de la construcción masiva de submarinos entonces era: sí, no podían interrumpir las comunicaciones atlánticas, pero asegurar la derrota de los primeros convoyes militares (y críticos para los Estados Unidos y la OTAN), absolutamente. Es decir, nuestros proyectos 613 y 611 eran una especie de "yunque" para el "martillo de tanque" de la URSS. Dado el enorme retraso en ese momento en las armas estratégicas (y especialmente en los vehículos de lanzamiento), la decisión fue bastante lógica. Al mismo tiempo, se debe enfatizar que entonces no hubo un sesgo significativo hacia la construcción de submarinos (es decir, lo que recibieron hoy) en el contexto del presupuesto militar general (y los costos de la Armada).

En principio, las decisiones sobre el desarrollo de la Armada, tomadas por el más alto liderazgo político-militar de la URSS en 1955 en Crimea, fueron en general lógicas (todavía se estaba considerando la posibilidad de construir varios portaaviones ligeros).

Pero entonces "la política del partido comenzó a ejercer una influencia directa sobre el alcance de los medios hidroacústicos".

El cliché ideológico "el portaaviones es un arma de agresión" bloqueó durante muchos años la creación de una flota equilibrada en nuestro país.

Más detalles sobre esto en el artículo de M. Klimov. "Una vez más sobre los mitos de la construcción naval de la posguerra".

Los mismos clichés ideológicos sobre el supuesto "secreto absoluto" del PL, sobre los "agujeros negros", etc. todavía influyen y determinan nuestra política técnico-militar.

La frase ya citada (de un artículo del jefe del departamento de diseño avanzado del Instituto Central de Investigación que lleva el nombre de Krylov A.M. Vasiliev) por el subjefe de la Armada de la URSS, el almirante Novoselov, es digna de repetirse:
... En la reunión, no cedió la palabra al director del instituto, quien estaba ansioso por contar los experimentos para detectar el rastro de un submarino en la superficie utilizando un radar ... Mucho más tarde, a fines de 1989, le preguntó por qué rechazó esta pregunta. A esto, Fyodor Ivanovich respondió: "Sé acerca de este efecto, es imposible protegerse de tal detección, entonces, ¿por qué molestar a nuestros submarinistas"?

Y hoy la posición del "lobby submarino" se asemeja a "un avestruz metiendo la cabeza en la arena" y no quiere ver las capacidades de las armas antisubmarinas modernas (con costos materiales simplemente colosales para nuestro submarino, además, a expensas de de "aplastar" otras cuestiones de defensa realmente críticas). Oportunidades que de facto ya han puesto en tela de juicio a los submarinos en su apariencia y modelos de uso tradicionales.

Acústica: desde la radiogoniometría del ruido hasta la iluminación de baja frecuencia

Los barcos podían detectar submarinos utilizando los primeros sonares (con una frecuencia operativa de decenas de kHz) incluso antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero esto requirió encontrar el barco antisubmarino muy cerca del barco.

Un cierto avance a finales de los 50 y principios de los 60 fueron los "sonares de baja frecuencia" con una frecuencia de funcionamiento del orden de varios kHz, cuyo rango de detección, en condiciones hidrológicas favorables, podría alcanzar varias decenas de kilómetros.

En el caso de los submarinos nucleares, abandonar secretamente sus bases y moverse en rumbos impredecibles hacia el área de servicio de combate, que también evaden el contacto con los barcos de superficie, esto fue ineficaz.

Pero en este caso, la búsqueda de dirección de ruido pasivo en un rango de baja frecuencia (hasta infrasonido) se convirtió en un gran avance: las ondas acústicas de un submarino ruidoso divergieron a grandes distancias, especialmente cuando resultó estar cerca del eje del canal de sonido submarino.

El rango récord de detección de un submarino nuclear a partir de su propio ruido mediante un hidrófono en el fondo supera los 6000 kilómetros. Pero un punto importante: aquí estamos hablando de nuestros propios signos acústicos de desenmascaramiento del objetivo PL, fueron detectados y pasivamente.

Durante muchos años, el sistema de guerra antisubmarina de la Marina de los EE. UU. se basó en el SOSUS (SOund SUrveillance System).


Cobertura aproximada del sistema SOSUS basada en datos abiertos en la prensa occidental. Puntos - estaciones submarinas, zona en franja horizontal - cobertura de la aviación de patrulla base con aviones Orion, zona en franja vertical - límites teóricos del rango de detección por sistema submarino

Debo decir que la Armada de la URSS "jugó un poco" con los estadounidenses, sin querer - sin saber acerca de las capacidades de sus sistemas de detección, el comando hizo que los submarinos salieran al servicio de combate en el Atlántico y el Pacífico a velocidades demasiado altas la transición, que, en consecuencia, generó un nivel muy alto de componentes discretos de ruido submarino (DS USS) de nuestros submarinos.

Como resultado, se enviaron aviones de patrulla base (BPA) al área donde se encontraba nuestro submarino (rastreado por SOSUS), lo que aclaró el contacto o solo entonces transfirió el contacto al submarino estadounidense oa las fuerzas de superficie. En las aguas adyacentes a la URSS, no cubiertas por la zona de detección SOSUS, operaban submarinos de la OTAN y japoneses (incluidos los submarinos de la Armada de los EE. UU.). Y esto no es episódico (como en la Armada Soviética). Fue precisamente un sistema permanente.

Sin embargo, a veces las fuerzas de la superficie actuaron por sí mismas.
A continuación se muestra un ejemplo del servicio de combate del SSBN K-258 en el Océano Pacífico en 1985; se puede ver que los grupos de combate de superficie estadounidenses (NBG, traducción del término estadounidense Surface Action Group - SAG) fueron exactamente a la " indetectable "barco y le dio un calor completo ... Fragmento:

Además, es más fácil ... Criado en una punta del SOSUS BPA ZP USA (avión de patrulla base de la costa oeste de los EE. UU.) ¡Nos lleva por el culo.?!
Y nos damos cuenta de ESTO en el momento más inoportuno, cuando nuestro "Yalda" (la parte de la cabeza del dispositivo de elevación del mástil) del ROS "Saiga" a KU = 40 grados hasta la posición inicial ... Nos sumergimos ... .YALDA ... TATTED ... Cómo se cerró la tapa de la mina ... ni siquiera los mecánicos lo entendieron !!!
Bueno, está bien ... No fue así, el segundo día nos separamos del enemigo, nos sumergimos debajo de un transporte, y luego lo cambiamos a otro que se aproxima, remando en la dirección opuesta.
Suspiramos profundamente con el aire cortado ... Y decidimos flotar, llenar el aire VD a través de PVP (entrada de aire bajo el agua), y al mismo tiempo mirar alrededor ... al periscopio, ... ¿cómo lo hizo el asistente? , mi anterior, pasa del combate al intercomunicador del navegante mismo gorro de navegador. Alexander Sholokhov de tercer rango, hace una pregunta de relleno: "... Navegante, ¿está lejos de la costa?" ... Yo, sin dudarlo: "3 millas a Hawai, bueno, 400 millas a la ZP de EE. UU.". Pregunta número 600: "... ¿Y qué hace un BUQUE REMOLCADO y REDUCIDO CON MANIOBRABILIDAD en medio del océano?"

... Entonces comenzó la lucha de 28 días, léase "guerra", RPKSN k-258 con dos KPUG (8 NK) equipados con AN / BQQ-14 (-17) GAS para proporcionar helicópteros, vehículos aéreos no tripulados y embarcaciones de apoyo. Este fue el PRIMER uso que la Marina de los Estados Unidos hizo del sistema TAKTASS en la Flota del Pacífico en el curso de la "operación para expulsar al RPKSN de la Armada Soviética de sus áreas de patrulla de combate".
El resto aquí.

Se puede ver que SOSUS tenía suficiente eficiencia para apuntar al barco objetivo con un UAV. En el curso de una guerra real, este sería el final. Pero fue una guerra fría. Y como resultado, los estadounidenses dejaron que los navegantes de superficie "retozaran".

Sin embargo, existían antídotos contra esos viejos sistemas. A finales de los 70, los estadounidenses buscaban principalmente componentes discretos del USB. Estos últimos juntos formaron el llamado "retrato hidroacústico" (HAP), un conjunto característico de frecuencias discretas características de cada barco en particular. El GAP era único y cada barco tenía el suyo. Esto hizo posible no solo determinar el tipo (proyecto) de la embarcación, sino también comprender cuál de ellos fue objeto de observación específicamente.

En consecuencia, la solución fue, en primer lugar, reducir el ruido, moverse en pequeños movimientos óptimos y, lo más importante, enmascarar las capas cercanas a la superficie. Y en segundo lugar, cambiar el "retrato" del barco antes de una operación importante, habiendo trabajado con los mecanismos que le dan la característica "discreta". Como resultado, la computadora que analizó el espectro del fondo acústico del Océano Mundial no extrajo conjuntos característicos de frecuencias de él. Y no pudo avisar de la presencia del barco, aunque había "discretos" tecnogénicos en el espectro.

Esto, lamentablemente, lo hicieron los comandantes proactivos individuales, no el "sistema".

Así fue como el K-492 Dudko en 1982 pudo penetrar de forma encubierta en la bahía de Juan de Fuca, cerca de la base naval de Bangor.

El trabajo persistente de los ingenieros soviéticos llevó al hecho de que el UPSh de los submarinos se redujo significativamente. En la primera mitad de la década de 80, a los estadounidenses les quedó claro que los días en los que era posible confiar únicamente en la búsqueda de dirección del ruido en la detección estaban contados. Los barcos soviéticos se volvieron más silenciosos, el conocimiento de los comandantes soviéticos sobre las capacidades del enemigo aumentó. Por supuesto, hubo fallas del tipo Atrina. Pero también hubo operaciones, de las cuales nuestros futuros "socios" fueron arrojados a la fiebre. Quizás algún día nos cuenten sobre ellos.

Pero de una forma u otra, Estados Unidos necesitaba responder a los desafíos futuros, cuando el nivel de ruido de los submarinos soviéticos caería casi al fondo natural del océano, y no habría ningún "discreto".

La respuesta fue el uso de un principio como la iluminación de baja frecuencia en los sistemas de iluminación subacuática (aquí, la base técnica de la Marina de los EE. UU. En sistemas de múltiples posiciones y distribuidos de manera óptima en el área de búsqueda, por ejemplo, el GAS de un barco de superficie y el RGAB de un helicóptero, se volvió extremadamente útil).


1990 año. "El proceso ha comenzado".

Primero, sobre la física del proceso.

Como sabe, cuanto menor es la frecuencia (cuanto mayor es la longitud de onda), más se propaga la señal y menos se atenúa. En el caso del sonar activo, el factor de reflejos internos de los elementos estructurales submarinos comienza a jugar un papel importante (que es especialmente agudo para los submarinos de doble casco típicos de la Armada rusa).

Un punto importante - el nivel de ruido no es absolutamente importante - la onda de baja frecuencia "iluminará" incluso un objeto acústicamente "muerto".


¿Qué se requiere realmente de un cazador de submarinos?

Sumerja un emisor de baja frecuencia en agua, "emita una onda" y luego reciba las ondas reflejadas de diferentes objetos con su antena. Teniendo en cuenta el rango óptimo de baja frecuencia, es necesario usar GPBA, una antena acústica extendida flexible como la antena más efectiva para tal esquema.

Fue este método de detección de submarinos el que se convirtió en el principal en la Marina de los Estados Unidos y en todos los países aliados de los estadounidenses.

El uso de embarcaciones especiales de reconocimiento hidroacústico con emisores muy potentes proporciona un rango de "iluminación" desde el Mar de Noruega de casi todo el Mar de Barents (con la recepción de la señal reflejada de la aviación GAK PLA o RGAB) y la URSS La Marina se encontró con esto por primera vez a mediados de los años 80 (el SGAR con NCHI examinó la cabeza "barracuda" con el vicealmirante Chernov, realizando una inmersión profunda en el mar de Noruega).


Un solo barco de superficie con un GPBA y un emisor de baja frecuencia (de menor potencia), así como un par de helicópteros antisubmarinos, son capaces de "iluminar" completamente una franja de muchas decenas de kilómetros de ancho. Y si hay un barco en él, se detectará inmediatamente a cualquier nivel de ruido.


Sobre la cuestión del alcance de detección y la "iluminación" de los modernos LF BUGAS

Pero este es su propio GPBA. El "barco iluminado" da una onda secundaria EN TODAS las direcciones - y si hay alguna unidad táctica en el lado opuesto al barco cazador que puede detectar la onda reflejada (submarino o helicóptero), entonces el ancho de la franja en la que cualquier submarino se detecta el objetivo, de decenas de kilómetros se convierte en cientos. La peor parte es que en el lado opuesto podría haber una boya lanzada desde un avión de patrulla.

¿Disparar misiles antibuque a la fuente de "iluminación"? ¿Qué pasa si es solo una boya caída o un helicóptero?


Un ejemplo vívido de la compacidad de los OGAS modernos de baja frecuencia y sus rangos en condiciones favorables (¡la escala de operación alcanza las 60 millas - 111 km!)

Puede leer sobre los detalles de este método de búsqueda en el artículo. Defensa antisubmarina: barcos contra submarinos. Hidroacústica " sección "Cuarta generación. Post-Guerra Fría "... En él, la pregunta se revela desde un punto de vista técnico, pero los rangos son importantes para nosotros ahora.

Para comprender hasta dónde han avanzado los miembros de la OTAN, vale la pena dar un ejemplo. A finales de los 80, la URSS pudo crear GPBA aplicable en buques de guerra. Usando una antena de este tipo, se creó el complejo hidroacústico Centaur, que, como experimento, se instaló en la nave experimental GS-31 de la Flota del Norte. Los resultados se describen en el artículo Defensa antisubmarina: barcos contra submarinos. Hidroacústica ". Solo anunciaremos aquí que el rango de detección de los silenciosos submarinos occidentales, incluido el silencioso "Uly" noruego diesel-eléctrico, era de cientos de kilómetros.

Pero este complejo no tenía "iluminación", solo una buena antena y potencial computacional. Los sistemas que tiene hoy cualquier fragata británica son significativamente superiores a los que lleva el GS-31. Y en términos de la presencia del emisor, y en términos de procesamiento de la señal, la antena es mejor allí.

En el video se muestra un ejemplo del trabajo de un solo barco. Primero, la fragata británica baja la GPBA al agua, por cierto, a muy buena velocidad. Luego, se libera un controlador desplegable de baja frecuencia con control automático de profundidad. Con la ayuda de este equipo, el barco "toma contacto": un submarino, a juzgar por el intercambio de radio, con un helicóptero despegando, a 12 millas (22 kilómetros) del barco.

GPBA definitivamente no da un lugar y, aparentemente, el mejor helicóptero antisubmarino del mundo, "Merlin", se envía allí. La tripulación decide realizar una búsqueda adicional del objetivo con la ayuda de su GAS rebajado, también de baja frecuencia. Su poder de iluminación es bajo y el barco objetivo no intenta esquivarlo, simplemente no sabe que está siendo "resaltado". Y los pilotos de helicópteros, habiendo determinado los elementos del movimiento del objetivo (rumbo, velocidad, profundidad) y habiendo elaborado los datos para apuntar, atacan el barco con un torpedo (el "Merlín" puede tener hasta cuatro de ellos).

Pero lo más importante es que saben cómo transformar cualquiera de sus unidades tácticas en un elemento de un sistema de posiciones múltiples, cada parte del cual trabaja en conjunto con todas las demás.

El principio de su funcionamiento se muestra en la figura.


Sin embargo, todo esto es parte del problema.

No acústica: de los magnetómetros a la detección de radares

demás de los métodos de detección acústica, los no acústicos están desempeñando un papel cada vez más importante. El principal problema de los submarinos aquí es la aviación. La siguiente imagen tiene lugar con la aviación.

Érase una vez, durante la Batalla del Atlántico, el principal medio de búsqueda de submarinos por aviones de patrulla estadounidenses y británicos era el radar: los barcos alemanes, antes de la invención del snorkel, se vieron obligados a moverse en la superficie.

Sin embargo, también existía la necesidad de detectar embarcaciones sumergidas. E incluso durante la Segunda Guerra Mundial, el primer avión equipado con un magnetómetro apareció en los dirigibles de patrulla de la Marina de los EE. UU. Desde estos aviones, los magnetómetros migraron a los aviones.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los submarinos diesel-eléctricos soviéticos ya tenían dispositivos RPD (operación del motor diesel bajo el agua), el magnetómetro se convirtió en una de las principales herramientas de los aviones de patrulla estadounidense. Durante mucho tiempo, los hidroaviones de patrulla Martin P5M Marlin volaron en busca de submarinos soviéticos en sus largos vuelos de 10 a 12 horas, literalmente desyerbando las extensiones del océano con un magnetómetro, cuyo rango de detección en esos años se calculó en cientos de metros.

El Marlin también podía detectar dispositivos de radar con radar, pero el alcance de dicha detección no excedía las 10 millas. Y solo habiendo encontrado el submarino con la ayuda de un radar o un magnetómetro, la tripulación del "Marlin" utilizó boyas de radio acústica. Un poco más tarde, se agregaron fuentes de sonido explosivas (VIZ) a los medios acústicos, que "iluminaron" el bote objetivo con una onda de choque (baja frecuencia). Esto aumentó el rango de detección del barco por las boyas. Se agregaron detectores de gases de escape diesel a los medios no acústicos, lo que permitió detectar el funcionamiento del motor diesel.

En los años 70, ya a bordo de los Orions, aparecieron los primeros sistemas de detección por infrarrojos.

La mitad de los años setenta también marcó un punto de inflexión en el desarrollo de los sistemas de detección no acústica basados ​​en radares. Tanto la URSS como los EE. UU. En los años 70 finalmente llegaron a la conclusión de que es técnicamente posible detectar un submarino bajo el agua, basándose en las anomalías que forma en la superficie del agua, utilizando un radar. Durante algún tiempo, la URSS estuvo por delante de los Estados Unidos, pero luego el enemigo tomó la delantera. Los estadounidenses dominaron constante y deliberadamente la búsqueda por radar. Su primera detección de un submarino en una posición sumergida por el satélite SEASAT desde el espacio se llevó a cabo en 1978. Y la aviación recibió complejos seriales capaces de operar de esta forma a principios de los 90, tras el fin de la Guerra Fría.


Cazador y víctima - "Orion" y submarino soviético pr. 671RTM

Es extraño, pero en nuestro país, fuera de los círculos de los "estrechos especialistas" que, por supuesto, lo saben todo, sigue en marcha alguna extraña "falta de voluntad para creer en lo inevitable". Y esto no solo a pesar del hecho de que la propia URSS llevó a cabo tales experimentos de manera masiva y exitosa, sino también a pesar del hecho de que hoy los propios "camaradas chinos" están realizando masivamente tales experimentos y publican muchos trabajos abiertos sobre este tema.

Un par de ilustraciones. En ambos casos, los chinos lanzaron un elipsoide bajo el agua y luego observaron qué tipo de ondas genera en la superficie.


"Excitación Kelvin" o, en nuestra opinión, "ondas de barco" en la superficie del agua desde un elipsoide que se mueve a una profundidad de 20 metros, con velocidades y números de Froude a - 6 m / sy 0,19; b - 9 m / sy 0,29; s - 15 m / sy 0,48; d - 20 m / sy 0,64.
Fuente: Características de estela de cuerpos sumergidos en movimiento e inversión de estado de movimiento de submarinos, FUDUO XUE, WEIQI JIN, SU QIU y JIE YANG
MOE Key Laboratory of Optoelectronic Imaging Technology and System, Instituto de Tecnología de Beijing, Beijing 100081, China, Autor para correspondencia: Weiqi Jin (jinwq@bit.edu.cn)


"Excitación Kelvin" o, en nuestra opinión, "ondas de barco" en la superficie del agua desde un elipsoide que se mueve a una velocidad constante de 12 m / s (número de Froude - 0,38), a las siguientes profundidades: a - 6 m, b - 10 m, s - 20 myd - 30 m.
Fuente: Características de estela de cuerpos sumergidos en movimiento e inversión de estado de movimiento de submarinos, FUDUO XUE, WEIQI JIN, SU QIU y JIE YANG
MOE Key Laboratory of Optoelectronic Imaging Technology and System, Instituto de Tecnología de Beijing, Beijing 100081, China, Autor para correspondencia: Weiqi Jin (jinwq@bit.edu.cn)

Todo esto es detectado por el radar.

No solo eso, aquí hay una tabla un poco anterior de los efectos dominó de los estadounidenses. Surge la pregunta: ¿por qué estudiaron estos efectos? Y entonces.


El hecho de que un submarino sumergido genere ondas en la superficie es conocido por los estadounidenses desde 1944, nosotros desde los años sesenta. Sería ingenuo pensar que nadie se aprovechará de este efecto para detectar submarinos. Y lo aprovecharon.

Por cierto, un ejemplo "desde el otro lado". De las memorias del almirante John Woodward, comandante de las fuerzas británicas durante la guerra por las Malvinas:

“Sin embargo, tuvimos que resolver un problema adicional: el problema del Bourdwood Bank. Es un área oceánica grande y bastante poco profunda que se acerca al borde de la plataforma continental sudamericana.

Se extiende por más de doscientas millas de este a oeste, pasando cien millas al sur de East Falkland, donde tiene unas sesenta millas de ancho de norte a sur. Más al sur, el Atlántico tiene más de dos millas de profundidad, pero alrededor de las Islas Malvinas y frente a la costa del continente, el lecho marino se eleva hasta la plataforma continental a una profundidad de unos trescientos pies. En la orilla, el océano tiene unos ciento cincuenta pies de profundidad.

Esta agua poco profunda está mapeada con precisión, pero puede ser mortal para un submarino sumergido, que busca mantenerse al día con un crucero que navega en aguas poco profundas a una velocidad de más de veinticinco nudos. Un submarino necesita navegar al menos doscientos pies para mantener esta velocidad y evitar un rastro claro de "peces en movimiento" que llegan a la superficie. A una profundidad de cien pies, donde tenían que cruzar aguas poco profundas, dejarían un rastro claro.

Sí, aquí estamos hablando de veinticinco nodos. Bueno, entonces la ola en la superficie a tal velocidad se puede ver incluso con los ojos. La velocidad será menor, será visible solo con la ayuda del radar. Y no siempre es posible ir a la profundidad. Los británicos no pudieron, nosotros en nuestro Ártico básicamente tampoco tenemos adónde ir, los mares son poco profundos.

Ahora, el algoritmo aproximado de la operación BPA es el siguiente. En el "aviso" de otros tipos de reconocimiento (por ejemplo, hidrófonos de fondo, barcos de superficie o reconocimiento por satélite, o RTR detectó una conexión, etc.), el UUV recibe un punto donde se detectó o perdió el contacto. Además, se evalúa qué tan lejos y en qué dirección puede ir el objetivo durante el tiempo de vuelo de la aeronave de patrulla. En base a esto, se asigna el área de búsqueda. Luego, el avión despega hacia la zona.

Y luego todo es simple. Tanto Orión como Poseidón pueden detectar anomalías superficiales características utilizando su radar a una distancia de decenas de kilómetros de ellos mismos en cualquier dirección. El rendimiento de búsqueda de la aeronave es muy alto. Además, simplemente colocando un par de boyas para aclarar la clasificación y determinar los elementos del movimiento del objetivo (EDC - rumbo, velocidad, profundidad). Y desde el primer turno, se lanza un torpedo sobre el objetivo.

Al mismo tiempo, el UAV, por supuesto, puede inspeccionar las áreas designadas sin información preliminar sobre los submarinos allí.

Hoy en día, los vehículos aéreos no tripulados con una larga duración de vuelo están poderosamente incluidos en el sistema PLO de Occidente. Su uso masivo permite una cobertura continua de áreas verdaderamente gigantescas en los océanos. El efecto "barco en el mar, volar sobre cristal" se vuelve global.

Y esto, por supuesto, no es todo.

Aunque los hidrófonos pasivos del antiguo sistema SOSUS (más tarde IUSS) fueron en su mayoría inactivos, debido a la disminución del nivel de ruido de nuestros submarinos, los sistemas de fondo no solo no desaparecieron, sino que recibieron un nuevo desarrollo.

Sistemas de iluminación de fondo submarino en nuestro tiempo.

Estamos hablando de sistemas de despliegue rápido (desde submarinos y aviones). Su problema clave en el pasado ha sido la clasificación. En SOSUS, la tarea se llevó a cabo en tierra, lo que requirió costosos cables de alta tecnología desde las antenas hasta los centros en tierra.

Un ejemplo de detector desplegable autónomo es nuestra boya MGS-407. Sin embargo, los objetivos se detectaron en el rango de frecuencia media, y la clasificación fue la más primitiva, al exceder el nivel de umbral. En consecuencia, los rangos de detección de tales boyas eran muy pequeños.

El uso de bajas frecuencias (y el DS del "retrato del objetivo") condujo no solo a un fuerte aumento en el costo, sino también a la necesidad de descargar datos de inteligencia realmente secretos, que, siempre que estuvieran expuestos en aguas enemigas, fue un requisito previo directo para su revelación al enemigo.

El cambio de detección pasiva a "retroiluminación" ha resuelto este problema. La información mínima se carga en el "cerebro" de la boya flotante, lo que garantiza únicamente el funcionamiento (sincronización) con la "iluminación".

Así, el enemigo pudo desplegar una red de detección fija cerca de nuestras bases. Y, además, integrándolos con minas desplegadas en un mismo lugar (por ejemplo - Hammerhead no es un asesino de Poseidón, es un asesino de acogida).

Estos son los componentes del sistema de guerra antisubmarina de teatro, organizado de acuerdo con los estándares estadounidenses. Ya sea que tengamos un conflicto separado con Japón o Turquía, los Estados Unidos, incluso sin participar directamente en una guerra contra nosotros (como, muy probablemente, ocurrirá), proporcionará a cualquiera de nuestros adversarios toda la información disponible sobre la situación submarina en los Estados Unidos. teatro de operaciones. Y en algún lugar el barco se hundirá "silenciosamente", si es que se puede negar todo.
Vale la pena considerar un ejemplo real y reciente de cómo funciona esto.

Búsqueda del submarino diesel-eléctrico ruso pr. 6363 "desaparecido" en el Mediterráneo en marzo de 2021

En la tercera década de marzo de 2021, los medios rusos comenzaron a aparecer en masa noticias sobre la exitosa separación del seguimiento de submarinos diesel-eléctricos del proyecto 6363 en el Mar Mediterráneo. Citemos la publicación "Lenta.Ru":

Como dijo el interlocutor de la agencia, las fuerzas antisubmarinas de la Alianza del Atlántico Norte llevan una semana intentando encontrar el submarino ruso. Sin embargo, como se supo, todavía no han podido hacerlo, a pesar de las "grandes oportunidades" del Mediterráneo. “Utilizaron grandes fuerzas para buscar el submarino ruso, pero fue en vano. Eso significa que en condiciones de hostilidades van a punta de pistola, lo que les molesta mucho ”, explicó la fuente.

El almirante Viktor Kravchenko, quien se desempeñó como Jefe del Estado Mayor de la Armada rusa en 1998-2005, explicó la situación por el hecho de que los submarinos Varshavyanka se encuentran entre los más silenciosos del mundo. “Bueno, déjalos mirar. Ella simplemente justifica su silencio ... Estos individuos operan en secreto ”, dijo.

Bien, ahora regresemos de los felices mensajes patrióticos de hurra a la realidad.
La siguiente figura muestra la ruta de salida del antisubmarino Poseidon de la Armada de los EE. UU. En busca de este Varshavyanka. No prestamos atención a la inscripción en la parte superior, la persona que la escribió no entiende lo que ve.


¿Qué nos interesa en este caso?

Primero, en todos los casos, los Poseidones, muchos cientos de kilómetros antes de nuestro barco, ya tenían un rumbo preciso hacia él. Es decir, los estadounidenses simplemente sabían dónde estaba ella ahora. Esto puede deberse a varias razones. Por ejemplo, fueron llevados a un registro inmediatamente después de la pérdida de contacto de otras fuerzas. O después de que nuestro barco se acercara nadando para comunicarse y alguien lo descubrió (por ejemplo, RTR). Tal vez el barco entró en el alcance de algún tipo de sistema FOSS de fondo, o bajo la iluminación de baja frecuencia de algunos de los barcos: no importa si es estadounidense o israelí. Es decir, en cualquier caso, el lugar donde se encuentra el barco se conoce con algún error de antemano.

Lo más interesante además: en uno de los dibujos se puede ver que al acercarse al lugar donde se encuentra el bote, el Poseidón simplemente hizo un giro en su dirección. Si este avión solo pudiera usar medios acústicos, entonces esto no habría sucedido. Los estadounidenses, habiendo llegado a la zona donde se encuentra el submarino, no podrían haberlo alcanzado tan fácilmente. Tendrían que trabajar boyas, colocar barreras y solo entonces averiguar dónde es real el barco. El rumbo que el avión sobrevolaría sobre la zona donde se encontraba el submarino sería diferente. Y luego simplemente se volvieron contra ella y eso es todo. ¿Cómo? Sí, acaban de ver el lugar debajo del cual está.

Lo más triste son los círculos que describen los Poseidones sobre nuestra Varsovia. Esto no es una búsqueda, no. Se trata de un vuelo sobre un campo de boyas colocadas sobre el barco, a través del cual los estadounidenses escribieron su "retrato", incluidos sus componentes discretos. Ahora, el rango de detección de este submarino en particular por cualquier unidad táctica de la OTAN que sea simplemente técnicamente capaz de detectar submarinos ha aumentado significativamente. Además, debido a la total compatibilidad de todos los equipos y software de aeronaves, barcos y submarinos, los datos sobre el barco podrían cargarse inmediatamente en las computadoras de los barcos de superficie de los Estados Unidos y los aliados que participan en la operación para encontrar el barco. y poco después esta información llegó a todas las armadas de los países de la OTAN.

Lo más probable es que la aviación "mantuviera contacto" hasta que fue posible transferirla a sus submarinos o barcos de superficie. Esto explica el vagabundeo de sucesivos aviones.

Intento de fuga

Para la divulgación final del tema, mostraremos lo difícil que será para nuestro submarino o un grupo de submarinos romper el sistema de guerra antisubmarina desplegado en el teatro de operaciones, usando el ejemplo de la Flota del Norte.

En realidad, la línea de la OLP de la OTAN comenzó desde nuestras bases allá por los años 80. Hay un conocido ejemplo de submarinos noruegos, todavía viejos "Cobbens", que realizaban servicios de combate tendidos en el suelo cerca de nuestras bases (donde solo podían ser alcanzados por dragaminas navales con GAS y RBU de alta frecuencia, pero incluso entonces - sólo desde "distancias de pistola").

Luego vinieron las posiciones de los submarinos de la Armada de los Estados Unidos, y los aviones SOSUS y BPA comenzaron en el Mar de Noruega.

¿Pocos? Sin embargo, si agregamos "iluminación", y el primer hecho de su uso se registró a mediados de los años 80, entonces el factor de bajo ruido de los nuevos submarinos nucleares de la Armada simplemente se "pone a cero".

A esto le sumamos las capacidades del radar de misiles antiaéreos del enemigo y la poca profundidad del Mar de Barents, que dificultan enormemente el despliegue encubierto de nuestros submarinos de propulsión nuclear frente a aviones (y satélites) de contraataque con especiales. radares.

En tales condiciones, sería difícil para una flota equilibrada asegurar el despliegue de sus submarinos, y mucho menos desequilibrados con un "balanceo" hacia el submarino.

Sin embargo, imagina una situación similar.

Por lo tanto, tenemos un subsuelo de fuerzas OVR (dragaminas, pequeñas corbetas), corbetas más grandes capaces de buscar submarinos a una gran distancia de la costa, aviones de combate están de servicio en los aeródromos para cubrir los barcos a pedido, también hay aviones de ataque con capacidad en teoría, atacar a los barcos de superficie. Pero no tenemos "objetivos flotantes": portaaviones, barcos de misiles de ataque de la zona del mar lejano.

¿Cuál será el primer resultado? El primer resultado será el siguiente: más allá del rango de detección de los radares sobre el horizonte, las fuerzas de superficie enemigas operarán libremente. Esto también se aplica a los barcos que realizan misiones antisubmarinas y los protegen de un ataque aéreo de barcos de misiles. En este caso, el enemigo se verá obligado a temer solo un ataque aéreo desde la costa. Pero primero necesitaremos encontrar sus barcos, que no entran en las rutas de vuelo de nuestros satélites, y los aviones de reconocimiento son derribados de inmediato. Así es aproximadamente como se verá.


Al mismo tiempo, los dragaminas no ayudan, simplemente son destruidos desde el aire por aviones de cubierta que vuelan a baja altura, partiendo de un portaaviones al este del Cabo Norte, en algún lugar de los fiordos, donde no podemos encontrarlo sin nuestra propia flota. (y los hipotéticos aviones portadores de misiles desde el "suelo" no vuelan a ninguna parte), ni, en consecuencia, destruyen. Como resultado, los barcos sufren numerosos golpes a varias millas de la costa, y el enemigo no los vuelve a soltar.

Veamos aproximadamente la diferencia de condiciones cuando “hay una flota pesada.


Aquí nuestras fuerzas "pesadas" están y operan. En el círculo negro, la zona de dominación disputada, están nuestras fragatas, BOD, cruceros y, en la versión correcta, portaaviones, junto con la aviación antisubmarina y de ataque (asalto o transporte de misiles) desde "tierra". una contra batalla con el enemigo, proporcionando una zona de dominación en su retaguardia y la capacidad de los barcos para dar la vuelta en un teatro de operaciones.

Ahora el enemigo no puede utilizar las naves de reconocimiento hidroacústico con tanta libertad como antes. Serán buscados y destruidos. El enemigo no podrá llevar a cabo una guerra antisubmarina sobre una base sistémica en el Mar de Barents en absoluto. En noruego, solo puede superar la oposición de la Armada. Por supuesto, los dragaminas con GAS y NSA modernos (incluso de alta frecuencia), capaces no solo de detectar minas, sino también hidrófonos de fondo enemigos, serían muy útiles. Desafortunadamente, no existen hoy (incluyendo ninguno en la Flota del Norte con el grupo principal de NSNF). Pero el caso es que no solo necesitamos ellos y corbetas con aviones básicos.

Resultados

Todo lo anterior no significa que los submarinos estén desactualizados como tipo de barco. Pero tendrán que cambiar (más sobre esto en artículos posteriores). Hoy, la defensa antisubmarina en Occidente ha logrado la misma revolución que durante la Batalla del Atlántico, si no más significativa. Pero nuestros submarinos no han cambiado proporcionalmente (habiendo permanecido realmente al nivel del final de la Guerra Fría).

Existe la opinión de que el nuevo submarino es "una tontería", porque en occidente continúan construyendo submarinos. Sin embargo, no hay una OLP moderna en su contra. (nuestra OLP es patética, miserable y anticuada hace mucho tiempo). La amenaza china todavía se subestima. Y lo más importante, sus submarinos ya han comenzado a evolucionar hacia una "nueva guerra submarina": estos son torpedos de bajo ruido y de alcance ultralargo (porque la designación de un lanzamiento de misiles contra el sistema de misiles antiaéreos de un enemigo moderno anula el secreto del submarino), nuevos medios de comunicación que aseguren la "inclusión de submarinos", sistemas de defensa aérea ...


El proyecto chino de un satélite con un potente láser, capaz de detectar desde la órbita violaciones de la "estructura de capa fina" de la columna de agua vertical, provocadas por el movimiento del submarino a una profundidad de 500 metros. Un ejemplo del enfoque chino de la guerra naval en el siglo XXI. El helicóptero estadounidense análogo a esto es el complejo RAMICS supuestamente "anti-minas".

Ya no podemos construir submarinos de acuerdo con los enfoques tradicionales y esperar que tengan la oportunidad ni siquiera de completar la tarea, sino simplemente de sobrevivir.

Desafortunadamente, la Armada rusa y el Ministerio de Defensa se han embarcado en una política de negación deliberada de la realidad. - como un avestruz que esconde la cabeza en la arena, o un niño que se tapa la cara con las palmas y piensa que tampoco nadie lo ve. Después de todo, todo estaba claro incluso antes del primer marcador de "Borey" o "Ash-M". Al no querer y no poder cambiar según los requerimientos de la situación, la Marina prefirió fingir que estaba "en la casa".

Pero la realidad es despiadada. Ninguna flota de submarinos simplemente puede sobrevivir cuando se enfrenta a un ASW de estilo occidental integrado. No es de extrañar que el ex comandante en jefe Vysotsky dijera que sin un portaaviones, todos los submarinos de la Flota del Norte serían destruidos en 48 horas. Debo decir que todavía era optimista sobre las cosas: "Kuznetsov" solo puede dispersar temporalmente el avión de patrulla básico en un área pequeña. Y nada más. Esto, por supuesto, es necesario y útil, pero las guerras no se ganan de esta manera.

De hecho, hoy, para desplegar sus fuerzas submarinas, primero necesita destruir las fuerzas de superficie enemigas en el teatro de operaciones y destruir su FOSS. Pero esto es, de hecho, una victoria en la guerra. Y entonces, uno se pregunta, ¿por qué entonces podlav?

Suena gracioso, pero hoy en día a veces es más fácil ocultar "Nakhimov" que "Severodvinsk". Este último "ilumina" el hecho de su presencia en el teatro de operaciones incluso antes de que el enemigo lo detecte. "Nakhimov", por otro lado, no debe caer debajo del satélite y estar listo para lidiar con el reconocimiento aéreo, lo cual teóricamente no es difícil con su sistema de defensa aérea; cómo se hacen estas cosas se muestra en el artículo. “Guerra marítima para principiantes. Poner al portaaviones en ataque... Es posible que nuestros barcos actúen de manera similar, aunque no sean portaaviones.

Y "Ash" no hace eso: dar treinta nudos para deslizarse a través de la franja de observación de un satélite capaz de detectar el mismo "Kelvin Wedge" en la superficie, el submarino no puede sin perder el sigilo. También es imposible llegar a una profundidad en la que los sonidos se extiendan en un rango enorme, y también es imposible esconderse de la detección del radar. Después de todo, esto también es una pérdida de secreto en términos de "acústica". Y estar a un par de cientos de kilómetros de un destacamento de buques de guerra enemigos es como convertirse en una "mosca sobre el cristal", y en cualquier, incluso el USS más bajo, incluso al nivel del fondo natural. La iluminación de baja frecuencia no se preocupa por el nivel de ruido del "objeto iluminado".


Cambio en la visibilidad PL a lo largo de los años para el campo hidroacústico primario y la visibilidad para el campo secundario (iluminación de baja frecuencia).

En tales condiciones, las ideas de algunos aspirantes a teóricos de que es posible "apostar por los submarinos", que las fuerzas de superficie pueden reducirse a unas fuerzas de defensa costera de corbetas y dragaminas, y que las misiones de combate que deben resolver los submarinos son una estupidez. al borde del crimen en el que solo dos partes pueden estar realmente interesadas: nuestros enemigos y los empresarios locales que están dispuestos a ganar dinero incluso a costa de dañar la capacidad de defensa del país. Por cierto, los agentes estadounidenses de influencia en Internet en la década de 2000, fue para la armada totalmente submarina de Rusia que activamente, como dicen, "se ahogaron" y, a juzgar por los eventos que tienen lugar ahora, no fueron fracasado.

Y la idea de que, en palabras de un autor, “solo en submarinos y puedes ir al océano sin obstáculos” es solo una mala anécdota.

Los submarinos no pueden ser la columna vertebral de una flota. En el futuro, serán una herramienta de nicho diseñada para resolver problemas específicos en algunas condiciones específicas. E incluso para eso, tendrán que cambiar de la misma manera que cambió la aviación tras la proliferación masiva de sistemas de misiles antiaéreos.

Y cualquier idea de que con los submarinos actuales y sin poderosas fuerzas de superficie y aviación naval es posible resolver algunos problemas en el océano, en las condiciones está en algún lugar entre el disparate y la traición deliberada.