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martes, 3 de noviembre de 2026

Malvinas: Nuestros habitantes y las vidas de María Sáez y Matilde Malvina Vernet


María Sáez de Vernet

Matilde Vernet: la primera argentina nacida en Malvinas, que fue testigo del asesinato de Lincoln y murió en San Isidro

Hija de Luis Vernet, primer “gobernador” de las islas, se casó con un marino norteamericano y tuvo una vida extraordinaria


Jorge Martínez Carricart || LA NACION



Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley


María Sáez de Vernet llegó a Puerto Soledad embarazada. Atravesaba el segundo mes de gestación. Desembarcó el 15 de julio de 1829, después de 26 días de navegación, con tres hijos. La más chica, Sofía, todavía no caminaba. Le asignaron una vivienda relativamente cómoda y destacada en la pequeña colonia. Su habitación tenía dos grandes ventanas orientadas hacia Bahía de la Anunciación, la puerta de entrada a las Islas Malvinas.



Maqueta de la colonia argentina Puerto Soledad en 1831 que está en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur Picasa

Tenía 28 años y era, de cierto modo, la “primera dama” de aquellas islas remotas. Se embarcó en semejante aventura siguiendo a su marido, el empresario Luis Vernet, que había descubierto que las Malvinas eran fuente de inmensas riquezas. Y parecía dispuesto a jugarse la vida en semejante empresa. Primero consiguió que Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires, le otorgase a través de un decreto “los terrenos que en la Isla Soledad resultaren vacíos (…) y la Isla de los Estados a cambio de que funde allí una colonia en el plazo de tres años”. Y, dos semanas antes de zarpar, el gobernador interino Martín Rodríguez lo nombró “Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos”.


El retrato más conocido de María Sáez de Vernet, autora de Diario de Malvinas en 1829

Durante los primeros seis meses en Puerto Soledad, Mariquita -así la llamaban- llevó un registro detallado de todo lo que sucedía a su alrededor. Se trata de un diario íntimo escrito con ternura, que refleja la curiosidad y el amor con el que su autora descubrió esa tierra lejana e indómita. Todo la fascinaba: la nieve, las aves, el agua cristalina, las tardes de playa...

Escribió todos los días, desde el 15 de julio hasta el 22 de diciembre de 1829, cuando se despidió con un breve texto: “Por tener que aprontar cartas y encomiendas para Montevideo y Bs. Ayres cesa el diario que he llevado desde que desembarqué en esta isla hasta la fecha”, escribió.

Se convirtió, sin proponérselo, en la cronista de la soberanía argentina en Malvinas. Sus anotaciones describen la composición demográfica y la organización cívica del pueblo, dan cuenta de sus recursos y economía. Detalla qué actividades practicaban los isleños en su tiempo ocioso e incluso susurran algunos chismes de una comunidad naciente.

Diario de 1829 en Malvinas o simplemente Diario en Malvinas (1829), los dos nombres con los que se conoce a las memorias de María Sáenz de Vernet, fue exprimido “hasta la última coma” por los historiadores. Se trata de una pieza literaria imprescindible para comprender cómo era la vida en las islas en aquellos años previos a la invasión y ocupación británica.

El manuscrito original está en el Archivo General de la Nación. Le faltan las primeras páginas. La que quedó como portada, en el margen superior derecho tiene, agregada con lápiz, una anotación que dice “llegó 15 de julio de 1829”. Enseguida comienza el texto. Y empieza por el principio, por su desembarco, el primer contacto con la nieve y cómo la trasladaron hasta su primera casa en Puerto Soledad.


El retrato de Luis Vernet en una estampilla argentina

Vivir en Malvinas, en 1829

María tocaba el piano, que trajo consigo desde Buenos Aires, y cantaba. Organizaba tertulias y fiestas para los colonos. Armó una importante biblioteca, con libros en español, alemán e inglés. Los días de mal tiempo pasaba largas horas leyendo junto a la chimenea.

Viajeros y personalidades que recalaron en la naciente colonia, como el capitán Robert Fitz Roy , se refirieron al “refinamiento y nivel cultural de los Vernet”. Otro viajero, Robert Greenhow, sostuvo que María “ejecutaba música de Rossini con mucho gusto”.


Óleo de Luisa Vernet. Puerto Soledad en 1829

En su diario, Mariquita describe a Puerto Soledad como un pequeño poblado compuesto por algunas casas dispersas a orillas de una bahía. Calcula su población en 80 habitantes, entre los que destaca 25 gauchos, cinco indios y un buen número de negros libertos. Además, dice que hay criollos, escoceses, ingleses y alemanes. Habla de una comunidad pacífica, donde todos se ayudan, con una vida social activa: menciona bailes y carreras de caballos. Dice que “los negros bailan todos los domingos”. Y cuenta que los alemanes armaban palenques para atar sus vacas con costillas de ballenas.

De su relato se despende cómo era la economía en las islas. Menciona distintas estancias, sin nombres propios, de donde llegan las vacas. También cuenta que los peones salen a buscar ganado cimarrón o a cazar lobos. Menciona un pescadero, con una gran pileta para salar pescado. Y con gran asombro dice que hay jornadas en las que se capturan 400 peces de una sola vez.

Describe una importante actividad marítima. Enumera entradas y salidas de goletas y bergantines llenos de provisiones y dice que intercambian mercadería (harina, café, té, ropa, pólvora, barriles y herramientas) por cueros y carnes. Refleja, también, la emoción de recibir correo desde Buenos Aires.

La leña, fundamental para supervivencia en Malvinas, fuente principal de calor, viene directamente de Isla de los Estados (en 1823, en la primera expedición que envía al mar del sur, Vernet instaló un aserradero en la bahía Flinders).



Port Louis, en las Islas Malvinas

Policía, juez de paz y celestino

Entre anotaciones, describe algunas funciones que debe asumir su marido dentro de la comunidad. El 23 de agosto escribe: “Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos pasajeros de Bs. Ays. en la Betsy, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba. Luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado lo condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia”. El primer reo bajo la comandancia de Vernet fue liberado una semana después, el 1° de septiembre.


Manuscrito. Parte del diario de María Sáez de Vernet, donde cuenta el incidente del domingo 30 de agosto en el baile que dieron los alemanes.

Transcripción

Domingo 23 de Agosto

Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos, pasajero de Buenos Aires en la Betsie, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba; luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado le condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia.


El 25 de octubre, Vernet ofició de juez de paz: “A las once de la mañana se celebró el casamiento de Antonio y Marta, se juraron eterna fidelidad ante cuatro testigos y de los padrinos, que fueron la ama y uno de los peones, firmaron la contrata y se convinieron en formalizarlos por la Iglesia o que fueras a Buenos Aires, los padrinos les dieron convite y baile a la noche”, escribió su mujer.

También cuenta cuando llega a su casa un peón suplicando a Vernet que tratase con el padre de Elisa “la muchacha blanca que cuidaba a los niños” para que aceptase que ella se convirtiese en su esposa. Y se sorprende al día siguiente cuando un piloto alemán “que antes dirigía el pescadero” se presenta ante su marido y le dice que también quiere casarse con Elisa. El 28 de octubre, reflexiona: “Día lluvioso. Le han salido dos novios a la ama, pero ella los difiere hasta su vuelta a Buenos Aires”.

¡Viva la patria!

En el medio, el domingo 30 de Agosto, describe una escena fundamental en el reclamo de la Argentina por la soberanía sobre Malvinas. Dice: “Muy buen día de Santa Rosa de Lima, y por lo que determinó Vernet tomar hoy posesión de la isla en nombre del gobierno de Buenos Aires, a las doce se reunieron los habitantes se enarboló la Bandera Nacional a cuyo tiempo se tiraron veintiún cañonazos, repitiéndose sin cesar el ¡Viva la Patria! Puse a cada uno en el sombrero con cinta de dos colores que distinguen nuestra Bandera, se dio a reconocer el Comandante".


El documento original de la proclama de Luis Vernet en el momento de tomar posesión de su cargo en Puerto de la Soledad, 30 de agosto de 1829.

Transcripción

Proclama

El Comandante político y militar nombrado por el Superior Gobierno de Buenos Ayres, en conformidad con el decreto de 10 de Junio que acabo de haceros público, ha elegido este día, aniversario de Santa Rosa de Lima, patrona de la América, y para ejercer de nuevo un acto formal de dominio que tiene la República de Buenos Ayres sobre estas Islas Malvinas, las de Tierra del Fuego y sus adyacentes y demás territorios desde donde acaba el de la comandancia de Patagones, hasta el Cabo de Hornos; y al efecto ha enarbolado en este día el pabellón de la República, saludándolo en la mejor forma que permite el naciente estado de esta población.

El Comandante espera que cada uno de los habitantes dará en todo tiempo de subordinación a las leyes, viviendo como hermanos en unión y armonía, a fin de que con el incremento de población que se espera y que el Superior Gobierno ha prometido fomentar y proteger, nazca en su territorio austral una población que haga honor a la República cuyo dominio reconocemos.

¡Viva la Patria!

30 de Agosto 1829.  

 

El nacimiento de Matilde

Curiosamente, María no hace mención a su embarazo en su diario. Sin embargo, desde la prímera línea refiere a un malestar físico que atribuye a la navegación. Cuando desembarca en Puerto Soledad, estaba tan débil que tuvieron que trasladarla en una silla porque sus fuerzas no le permitían caminar hasta las casas. Durante varios días menciona su “flaqueza” y la recuperación gradual: “Cada día adquiero más fuerzas cuya falta es mi única enfermedad”, dice. Pero le echa la culpa al viaje y al mareo, no al embarazo.

Tampoco hay referencia sobre el alumbramiento, ya que deja de escribir su diario 45 días antes. Una novela histórica, María de las Islas, de Estela Sáenz de Méndez, inspirada en las anotaciones de Mariquita e investigaciones posteriores, recrea la escena del parto. Dice que la esposa de Vernet eligió parir en el cuarto más grande, en el fondo de la casa. Que su ama de llaves, Victoria, la hace recostar en la cama y le saca los zapatos. Y que la asiste en el alumbramiento una tal Rosaura, a quien describe como “negra y lustrosa, que dice ser comadrona”.

Luego, en un párrafo, describe la emoción de la madre al recibir a su hija. En distintos artículos periodísticos, en una confusión evitable, el texto muchas veces se le adjudica a la propia Mariquita.

“¡Mi mujercita malvinense! La tengo en mis brazos -dice-. Su boquita ávida como un botón de rosa ya quiere succionar. Me embarga de dulzura. Es un milagro. Beso sus deditos. Perfecta. Mi mujercita isleña. Mi niña valiente que ha nacido en una isla, ahora más nuestra que nunca, como si hubiéramos enarbolado entre las dos una bandera”.

La cuarta hija de Luis Vernet y María Sáez nació el 5 de febrero de 1830. Se trata de la primera argentina nacida en las Islas Malvinas. Distintos historiadores coinciden en que esa tarde hubo fiesta en Puerto Soledad.

A propósito de su nombre, existe una imprecisión que ha perdurado a lo largo del tiempo. En distintos textos se repite como verdad que recibió el nombre “Matilde Isabel Vernet” pero que sus familares la llamaron desde el primer día “Malvina”, como si se tratase de un mero apodo. Sin embargo, en su partida de bautismo, emitida el 13 de noviembre de 1833 por la parroquia San Miguel Arcángel de Buenos Aires, aparece con el nombre “Balvina Isabel Matilde”.

Su tataranieta Ana Aramendi Jurado deduce que su inscripción como “Balbina” responde a un claro error de inscripción de la época o a la inexsistencia formal del antropónimo “Malvina” en el santoral del registro religioso de entonces. Lo concreto es que en todos los documentos oficiales posteriores (en su dispensa matrimonial, en el registro de pensiones de la marina norteamericana y en los censos de 1869 y 1895) figura como Malvina Vernet.


La partida oficial de bautismo de Malvina Vernet, la primera mujer argentina nacida en las Islas Malvinas. Un detalle: en la partida, por error, se la registra como "Balbina"

Transcripción

Dn. Manuel Velarde,
Canónigo Honorario y Cura Rector de la parroquia de
San Miguel Arcángel, en Buenos Aires.

Certifico: Que en el Libro 1.º de Bautismos, al folio 136 vuelto existe la siguiente partida:

En trece de noviembre de mil ochocientos treinta y tres, yo el presente encargado de la Administración de la Parroquia de San Miguel, bauticé solemnemente a Balbina Ysabel Matilde, que nació el cinco de febrero de mil ochocientos treinta, hija legítima de Don Luis Vernet, natural de Alemania, y D.ª María Sáez, natural de la Ciudad de Montevideo. Fueron padrinos Dn. Antonio Leslie y D.ª Francisca Pérez y Sáenz, por Dn. [ilegible], a quienes advertí sus obligaciones.

Doy fe: Buenaventura [Leguizamón], conforme con su original.

De pedimento del Señor Juez de Primera Instancia en lo Civil, Doctor Dn. Carlos [apellido poco legible], expido el presente en Buenos Aires a diez y siete de julio, año de mil ochocientos setenta y cinco.

Manuel Velarde

Buenos Ayres, julio 20/75.

A los autos.

firmado: apellido ilegible


El 7 de noviembre de 1831, luego de capturar tres buques norteamericanos que cazaban lobos en Malvinas de forma ilegal, la familia Vernet abandonó definitivamente las islas. Regresó a Buenos Aires a bordo de una de las goletas secuestradas, la Harriet.


Un retrato de Matilde "Malvina" Vernet Cilley publicado en María de las Islas, la novela histórica de Estela Sáenz de Méndez, en Editorial Sudamericana

El gobierno de los Estados Unidos consideró que la utilización de la goleta Harriet para servir de transporte a la familia Vernet fue un acto imprudente y provocativo. Y el presidente Andrew Jackson lo condenó, directamente, como “un acto de piratería”.

Como represalia, el 31 de diciembre de 1931, la fragata USS Lexington se presentó ante Puerto Soledad con un engaño, bajo bandera francesa. Su tripulación desembarcó, arrestó algunos hombres, destruyó todo lo que había construido Vernet y desalojó a la mayoría de los colonos.


Litografía de Puerto Soledad en 1833, por Conrad Marterns

La familia Cilley Vernet

Acusado de piratería, Luis Vernet ya no regresaría a Puerto Soledad. Se dirigió con su familia a Brasil, pasó una temporada en Rí­o de Janeiro. Hay registros que aseguran que Malvina bailó en una fiesta de disfraces con Tomás Guido, amigo y confidente de San Martí­n.

Después se establecieron en Uruguay, donde Malvina conoció al capitán de la marina estadounidense Greenleaf Cilley, miembro de una familia prominente de Norteamérica. Su abuelo peleó en la guerra de la independencia mientras que su padre, Jonathan Cilley, fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de Maine y falleció por una herida que sufrió en un duelo con otro congresista. A raíz de su muerte, el Congreso de los Estados Unidos prohibió los duelos.

Matilde y Greenleaf se casaron en Montevideo el 13 de mayo de 1861. Luego, cuando él fue convocado a pelear en la guerra de la Secesión, se radicaron en los Estados Unidos. Un dato curioso: Malvina Vernet fue la única argentina presente en la función en el teatro Ford, en Washington, cuando asesinaron a Abraham Lincoln, el 14 de abril de 1865.


El registro de pensiones de la Marina de los Estados Unidos que muestra a Malvina como viuda de Greenleaf Cilley, veterano de la guerra con México

Tuvieron, en total, seis hijos: tres varones y tres mujeres. La mayor, María Príncipe Cilley, vivió poco más de un año. Sus otras dos hijas, Déborah Malvinas Cilley Vernet y Malvina Justa Cilley Vernet, fueron las primeras en llevar oficialmente los nombres Malvina y Malvinas.


El retrato más conocido de Matilde "Malvina" Vernet Sáez

Cuando regresaron a Buenos Aires, fundaron su hogar en la calle Florida, entre Viamonte y Córdoba. Luego se mudaron a una casona en 25 de Mayo entre Corrientes y Cuyo (hoy Sarmiento), que tení­a salida directa al Paseo de Julio (hoy avenida Alem). Por último, la familia Cilley Vernet se insatló en San Isidro, en una quinta que compró Luis Vernet y llamó “Las Acacias”. El terreno estaba delimitado por Libertador y el Rí­o, que llegaba hasta adonde está hoy el Tren de la Costa, y por las calles Martí­n y Omar y Belgrano.


La quinta La Porteña, en el Casco Histórico de San Isidro, tiene un placa que dice "En este solar vivió y murió Luis Vernet, primer gobernador de las Islas Malvinas"


El solar donde estaba la quinta Las Acacias, la propiedad de Luis Vernet, fue comprado por la familia Perkins Anchorena. Allí, en 1965, el arquitecto Jorge Bustillo construyó el casco de La Porteña, respetando un sector de la casa original de mediados del siglo XIX.

“Malvina” murió el 29 de septiembre de 1924. Su obituario, rescatado por el bibliotecario Sebastián Freigeiro en el Diccionario necrológico sanisidrense, decía: 

“A la avanzada edad de 94 años falleció en la madrugada del día 29 de septiembre, en su residencia de este pueblo, la querida anciana que durante su larga existencia, rodeó su persona de la simpatía entrañable de cuantos con la suya alternaron su vida, conquistada con sus bellísimas cualidades de alma y relevantes dotes de carácter, atrayendo con las cariñosas irradiaciones de la bondad inagotable de su corazón. Su fallecimiento ha sido profundamente lamentado en nuestra sociedad, no solo por hallarse extensamente ligada a ella con vínculos de parentesco, sino también porque se le miraba como una de nuestras más veneradas figuras. Llegue a sus deudos nuestra condolencia por tan triste pérdida y nuestra plegaria por su eterno descanso”.

Fue sepultada en el Cementerio de la Recoleta junto a su padre, Luis Vernet.


La tumba de Luis Vernet en el cementerio de la Recoleta

Un bisnieto de Malvina

Ricardo “Dicky” Hughes es bisnieto de Malvina Vernet. Tiene una memoria asombrosa que le permite trepar hasta la rama más alta de su árbol genealógico. Cuenta que Malvina Justa Cilley Vernet se casó con Felipe Hughes, su abuelo paterno, quien fuera propietaro de extensos campos en el sur de Santa Fe y cedió tierras para la construcción de una estación de tren y la fundación del pueblo que lleva su nombre, Hughes (en el kilómetro 303 de la ruta 8, donde el Turismo Carretera corría la famosa “Vuelta de Hughes”).

Malvina Justa y Felipe tuvieron un solo hijo: Felipe Juan Hughes Cilley, su padre. “Dicky” tiene una foto de 1920 donde se ve a su bisabuela, “Malvina”, junto a su padre, Felipe Juan Hughes, en la quinta que compró Vernet en San Isidro.En la imagen está también Elena Giménez Cilley, otra nieta de “Malvina”.


Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley

El verano último viajó por primera vez a las Islas Malvinas. Fue en busca de sus raíces. Visitó Puerto Argentino, hizo el circuito turístico, pero también manejó hasta Port Louis, como llaman los ingleses a Puerto de la Soledad. Allí, encontró los restos de la casa de Luis Vernet.

“Están los muros de piedra, que tienen entre metro y medio y dos metros de altura. Hoy forman parte de un corral... La casa de Vernet quedó dentro de un campo de 25 mil hectáreas que tiene ovejas y vacas. Me presenté ante el dueño, le conté quién era, le dije que era descendiente de Luis Vernet. También le aclaré que nunca estuve de acuerdo con la guerra, de la forma en que se hizo, pero que no tenía dudas de que las islas son argentinas. El tipo me atendió de buena gana, me subió a su Land Rover y me dedicó media mañana. Estuvimos recorriendo todo el campo”.


La entrada de la estancia que ocupa las tierras donde estaba la casa de Luis Vernet. Tiene 43500 acres (17,603.83 hectáreas) y se dedica a la cría de ovejas, vacas y caballos


"Dicky" Hughes junto a los restos de la casa donde nació su bisabuela, Matilde "Malvina" Vernet



Los muros de la casa donde vivió Luis Vernet hace 200 años todavía se mantienen en pie: hoy forman parte de un corral para animales en Port Louis, como los ingleses han llamado a Puerto Soledad o Puerto de la Soledad.

En 2022, en otro viaje, también en la búsqueda de sus raíces, Dicky Hughes voló a New Hampshire para conocer la tierra de su bisabuelo Greenleaf Cilley, el marido de Matilde “Malvina” Vernet. Se fotografió junto a la estatua de Joseph Cilley, abuelo de Greenleaf, uno de los hérores de la revolución norteamericana.


"Dicky" Hughes en Nothingham Square, en New Hampshire, junto al monumento en memoria del general Joseph Cilley, abuelo del marido de Matilde "Malvina" Vernet, uno de los héroes de la revolución norteamericana. Lo acompañan sus hijas, Sofía y Verónica Hughes.

El apellido Cilley, descendientes de Malvina, está intimamente ligado a la historia del SIC. Ernesto el Tata Cilley y su hermano Luis Cilley Hernández fueron parte del grupo fundador. Débora Cilley de Durrieu -precursora del hockey sobre césped femenino en nuestro país- integró el plantel superior que ganó los campeonatos argentinos de 1948, 1950, 1951 y 1953. Y José Cilley, apertura, aganador de 10 títulos, que también se lució en Los Pumas.

Port Louis, en las Islas Malvinas

lunes, 25 de mayo de 2026

Segunda Guerra Ítalo-Abisinia

La bárbara destrucción de Etiopía por la Italia fascista



Fuerza aérea italiana sobre Etiopía


Alexander Samsonov || Top War


Nuevo Imperio Romano

La idea de revivir el Imperio Romano obsesionaba a Benito Mussolini, convirtiéndose en el fundamento de su política exterior. La idea era atractiva y gozaba de popularidad entre los italianos (la Gran Italia de Mussolini).

Pero, ¿cómo se puede llevar a la práctica? Hubo un tiempo en que las legiones romanas, apoyándose en la poderosa base industrial de Roma, dominaron vastas extensiones de Europa, Asia y África. Sin embargo, en las décadas de 1920 y 1930, Italia era demasiado débil para competir con las principales potencias occidentales en poderío militar y económico, y no podía exigir nada desde una posición de fuerza. El mundo llevaba mucho tiempo dividido y redistribuido.

Durante la carrera colonial, los italianos se apoderaron de Eritrea y parte de Somalia en la década de 1880. Entre 1895 y 1896, libraron una guerra de saqueo contra Etiopía, pero sufrieron una derrota. El Negus Negesti (Rey de Reyes) de Abisinia, Menelik II, logró establecer una alianza con el Imperio ruso. Los rusos enviaron armamento moderno (cañones, fusiles) y llegó un destacamento de asesores voluntarios (cosacos, artilleros). Los italianos fueron completamente derrotados.

Italia, tras pagar una indemnización, reconoció la independencia de Abisinia-Etiopía e incluso cedió parte de Eritrea. Por primera vez en la historia moderna, una potencia europea pagó una indemnización a un país africano. Durante mucho tiempo, a los representantes de la Italia oficial se les llamó despectivamente «tributarios de Menelik» (emperador de Abisinia).

Roma se apoderó de Libia, arrebatándosela al decadente Imperio Otomano, entre 1911 y 1912. Tras la Primera Guerra Mundial, Italia recibió el Tirol del Sur y parte de Istria (parte del caído Imperio Austrohúngaro), aunque reclamaba territorios más importantes.

El régimen fascista de Mussolini aspiraba a dominar los Balcanes occidentales, deseando Albania y Grecia, así como parte de Yugoslavia. Sin embargo, antes del colapso del sistema de seguridad común en Europa (bajo los embates del Reich de Hitler), Roma no tuvo una oportunidad real de expandirse en los Balcanes.


Etiopía

Por lo tanto, Roma volvió a centrar su atención en Abisinia, que seguía siendo prácticamente el único estado independiente de África. Liberia también se encontraba en África Occidental, pero estaba bajo la tutela informal de Estados Unidos y patrocinada por este país.

Etiopía tenía una ubicación estratégica para la invasión: entre las posesiones italianas de Somalia y Eritrea (África Oriental Italiana). Si se conquistaba, sería posible unificar la mayor parte de África Oriental. Más allá, Sudán, Egipto, Yemen y Omán podrían ser reclamados.

En otras palabras, Italia estaba dando un paso importante hacia la creación de un Gran Imperio Romano, expulsando a los británicos del noreste de África y estableciendo el control sobre el Mediterráneo y las vitales rutas comerciales y económicas que conectaban Europa con Asia.

Parecía el momento oportuno para vengarse y borrar la vergüenza de la derrota anterior. Es cierto que Etiopía era miembro de la Sociedad de Naciones, al igual que Italia. Pero los acontecimientos en China y Europa demostraron que la tendencia a "apaciguar al agresor" estaba ahora en boga.

Tras el fracaso del primer intento de anexión de Austria, en el que la postura de Mussolini desempeñó un papel fundamental, Hitler comprendió que debía negociar con Roma sobre este asunto. Por lo tanto, Alemania apoyó a Italia en la cuestión etíope. Inglaterra y Francia mantenían sus propias posiciones, pero era evidente que también se podía llegar a un acuerdo con ellas.

Así, a principios de 1935, el ministro de Asuntos Exteriores y primer ministro francés, Pierre Laval, llegó a Roma y mantuvo conversaciones con Mussolini. Se firmaron una declaración sobre cooperación franco-italiana y un convenio sobre el respeto mutuo a la integridad territorial de los estados de Europa Central. Este convenio se refería principalmente a Austria.


Reunión entre Benito Mussolini y Pierre Laval sobre los términos del Pacto de Roma en presencia de asesores, 1935.

En esencia, se firmó el Pacto de Roma, que delimitaba las esferas de influencia en África. Los italianos renunciaron a sus pretensiones sobre territorios tunecinos y no reclamaron otras colonias francesas en África. Francia cedió un territorio en disputa de 114.000 kilómetros cuadrados en la frontera entre Libia y Chad (la Franja de Aouzou), una pequeña porción de Somalia francesa (800 kilómetros cuadrados) con la isla de Doumeira, incluyendo una franja de 22 kilómetros cerca del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. De este modo, Italia obtuvo la oportunidad de establecer una base naval en la confluencia del Mar Rojo y el Océano Índico, lo que amenazaba los intereses británicos.

Los italianos también recibieron una participación del 20% en el ferrocarril Yibuti (puerto francés) - Addis Abeba. Ahora podían utilizar el ferrocarril francés para abastecer a su ejército en África Oriental. En esencia, París renunció a sus derechos económicos en Abisinia, otorgando al régimen de Mussolini vía libre en Etiopía.

París y Roma intercambiaron misiones navales y aéreas. Se celebraron reuniones entre los jefes del Estado Mayor de Francia, Gamelin, e Italia, Badoglio. La prensa francesa de derecha apoyó activamente los planes de Italia en África. Roma patrocinó activamente a la prensa francesa y a organizaciones locales de extrema derecha.

Un mapa que muestra el África Oriental Italiana con los límites provinciales en 1936.

Preparándose para la agresión


El acuerdo con Francia liberó a Italia de su responsabilidad. Mussolini decidió ir a la guerra. Transportes italianos llevaron unidades regulares y subdivisiones de la milicia fascista, los Camisas Negras, a África Oriental. Se movilizaron tribus locales sometidas. Se reunieron dos grupos de ataque en Eritrea y Somalia, con un total de 250.000 bayonetas y sables, 700 piezas de artillería, 7.000 ametralladoras, 150 vehículos blindados y tanquetas, y 150 aeronaves. Con las reservas, Italia podía desplegar hasta 400.000 soldados ( Fuerzas Armadas Italianas al Comienzo de la Invasión de Etiopía ). El Frente Sur en Somalia estaba al mando de Rodolfo Graziani, mientras que las fuerzas principales (cuatro cuerpos) estaban estacionadas en Eritrea: el Frente Norte bajo el mando de Emilio de Bono (pronto reemplazado por Pietro Badoglio).


Los residentes locales observan cómo un tanque ligero Fiat-Ansaldo CV33 italiano y un vehículo blindado Ansaldo IZ de Lancia cruzan un obstáculo de agua.



artilleros italianos

Se produjeron escaramuzas en la frontera. Esto alarmó al gobierno etíope, que solicitó a la Sociedad de Naciones que tomara medidas contra Italia de conformidad con el artículo 16 de la Carta. El rey etíope Haile Selassie I apeló a la comunidad internacional de la época en busca de aliados, pero fue en vano. En la Sociedad de Naciones, Addis Abeba solo recibió el apoyo de la Unión Soviética. Moscú propuso medidas decisivas para frenar al agresor, pero la URSS se negó. Para entonces, Francia y Gran Bretaña habían acordado una línea unificada. Londres apoyó el Pacto Laval-Mussolini de Roma.


El emperador etíope Haile Selassie I en la portada de la revista Time en 1930.

Fue un capítulo insólito de la historia, cuando Gran Bretaña, en nombre de la política de apaciguamiento, sucumbió a sus propios intereses estratégicos. Al fin y al cabo, el fortalecimiento de Italia a expensas de Etiopía y la expansión del África Oriental Italiana amenazaban los intereses militares y estratégicos del Imperio Británico, sus líneas de comunicación en África y sus conexiones entre Europa, India y Asia.

En esencia, todo ello formaba parte de un único proyecto global. Londres y Washington estaban orquestando una nueva guerra mundial. Con este fin, creaban tres focos de conflicto, auténticos arietes, destinados a destruir el anterior Tratado de Versalles: Japón en Asia, Italia en el Mediterráneo y África, y Alemania en Europa y Rusia. Para ello, recurrieron a la diplomacia secreta, la financiación (préstamos para armas), una política de apaciguamiento del agresor, haciendo la vista gorda ante las guerras locales y el fortalecimiento de los países agresores, etc.

En septiembre de 1935, la Sociedad de Naciones creó un Comité de los Cinco para encontrar una solución pacífica al conflicto ítalo-etíope. La principal contribución provino de París, Londres y Roma. En base a esto, Addis Abeba tuvo que hacer concesiones territoriales. El gobierno de Haile Selassie intentó evitar la guerra y estaba dispuesto a hacer concesiones. Las tropas etíopes se retiraron de la frontera hacia el interior del país. Pero Mussolini ya había decidido ir a la guerra.


Ante el desarrollo de la situación, Haile Selassie declaró la movilización general, planeando reunir hasta 800.000 soldados (de hecho, se reunieron hasta 500.000). Sin embargo, no se trataba de un ejército, sino principalmente de milicias tribales. Estaban armadas con hasta 400 fusiles y escopetas, en su mayoría obsoletas, entre 200 y 300 ametralladoras de diversos tipos con munición limitada, unos 250 cañones y cañones antiaéreos antiguos, varias tanquetas ligeras y aeronaves obsoletas (utilizadas para comunicaciones).

Muchos soldados estaban armados como en la Edad Media: con arcos, lanzas y cuchillos (El ejército etíope al estallar las hostilidades). Vestían camisas y pantalones de algodón blanco como uniformes; el blanco era muy fácil de usar como blanco. Casi no había soldados entrenados, excepto la guardia imperial (unos pocos miles).



guerreros abisinios


Guardias Imperiales

Invasión

El 3 de octubre de 1935, sin pretexto ni declaración de guerra, los italianos lanzaron una invasión desde varias direcciones (Batalla de Abisinia; Parte 2). El 7 de octubre, la Sociedad de Naciones reconoció finalmente a Roma como agresora. Tras un mes y medio de debate, se impusieron sanciones económicas, a las que se adhirieron 51 países. Sin embargo, se tomaron pocas medidas. En particular, Suecia prohibió el suministro de municiones y suspendió el comercio con Italia.


Ametrallador etíope


Infantería italiana en Etiopía

En general, Italia siguió recibiendo los recursos que eran la "sangre de la guerra": ¡petróleo, carbón y metales! Estados Unidos, Alemania, Austria y Hungría no se sumaron a las sanciones y abastecieron a Italia con todo lo que necesitaba. Francia y Gran Bretaña bloquearon las verdaderas "sanciones petroleras" en la Sociedad de Naciones. Gran Bretaña

no bloqueó el Canal de Suez, que era la principal ruta de suministro y reabastecimiento para el ejército italiano en África Oriental. De lo contrario, los soldados y los suministros habrían tenido que ser transportados por todo África. En otras palabras, solo una postura firme británica podría haber congelado la guerra.

La postura de Estados Unidos fue bastante característica. El Congreso estadounidense aprobó la Ley de Neutralidad, que prohibía el suministro de armas a los estados en guerra. Sin embargo, esta ley no afectó al agresor —Italia, que tenía sus propias instalaciones de producción militar y proveedores de materias primas— sino a Abisinia, que necesitaba armas, municiones y más municiones. Al mismo tiempo, los estadounidenses continuaron suministrando a Italia materiales estratégicos: petróleo, hierro y acero, algodón, maquinaria y equipo, etc.

Poco después del inicio de la guerra, el comercio entre Estados Unidos e Italia se multiplicó. En particular, las exportaciones de petróleo de Estados Unidos a Italia, que necesitaba el "oro negro", aumentaron un 140% en 1935 en comparación con 1934. Y las importaciones de petróleo y productos derivados del petróleo a las colonias italianas en África se multiplicaron por decenas.

De este modo, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia facilitaron la agresión italiana, aunque podrían haberla detenido mediante medidas diplomáticas y económicas.

El secretario de Estado estadounidense, Cordell Hull (1933-1944), admitió que "si se hubieran aplicado sanciones totales, Mussolini habría sido detenido de inmediato".

Gran Bretaña y Francia actuaron como "pacificadores" y propusieron un plan de solución. Se suponía que Addis Abeba cedería parte del país (toda la provincia de Ogaden y las zonas orientales de las provincias de Tigray y Harar), otorgaría a los italianos derechos económicos exclusivos y aceptaría asesores italianos en el gobierno. En esencia, Etiopía se convertiría en una semicolonia de Italia. Naturalmente, el gobierno etíope se negó.

La situación era crítica para los etíopes en el frente. Las unidades regulares italianas simplemente acribillaban a multitudes de valientes, pero desorganizados y mal armados soldados etíopes. La calidad del mando era pésima, y ​​cada comandante y líder intentaba controlar la situación. En consecuencia, las pérdidas del ejército etíope fueron terribles: aproximadamente 300.000 hombres murieron y otros 500.000 murieron de hambre y fueron exterminados en campos de concentración. Fue un exterminio total. Para mayo de 1936, las pérdidas del ejército italiano ascendían a aproximadamente 55.000 muertos y heridos.

Los italianos solo lograron la ventaja gracias a su superioridad técnico-militar y al aislamiento de Etiopía. El ejército se enzarzó en disputas con los Camisas Negras, quienes se consideraban la élite. La disciplina y el orden dentro del propio ejército italiano eran deficientes, como demostrarían posteriormente las guerras con Grecia y Gran Bretaña. Los suministros eran pésimos. Los intendentes robaban. Los soldados vivían del saqueo. Auténticos mercados de botín florecieron dentro de las unidades. Los "descendientes de los romanos" carecían de fortaleza y valentía. Cuando los comandantes etíopes lograron organizar una serie de contraataques, los italianos no pudieron resistir la embestida y huyeron presas del pánico, abandonando ciudades, equipos y armas capturadas.


Un sacerdote cristiano bendice a soldados abisinios que parten hacia el frente desde la ciudad de Harar, el 16 de noviembre de 1935.

Mussolini estaba nervioso porque la guerra se prolongaba. ¡Al fin y al cabo, era su guerra personal! Destituyó al mariscal Bono y nombró al más dócil Badoglio. Ordenó la abolición de la Convención de Ginebra, lo que permitió el uso de armas químicas prohibidas. Aviones italianos rociaron gas mostaza y fosgeno sobre ciudades, carreteras y concentraciones de tropas. La artillería disparó proyectiles químicos. Estas armas fueron efectivas contra las milicias tribales, aterrorizando a la población local. Decenas de miles de lugareños murieron como consecuencia del uso de armas químicas.



Camisas negras en Makale, Etiopía

Ocupación

Los italianos lograron penetrar profundamente en el país, desmembrando al ejército enemigo. A finales de marzo de 1936, los italianos derrotaron al último grupo importante. Al principio, los etíopes incluso contraatacaron con éxito. Pero luego, con la ayuda de tanques, artillería y aviones, la guardia imperial fue prácticamente destruida.

El 5 de mayo de 1936, los italianos entraron en Addis Abeba, y el 7 de mayo, Italia anexó Etiopía. El 9 de mayo, el rey italiano Víctor Manuel III fue proclamado emperador de Etiopía. El 1 de junio de 1936, Etiopía, Eritrea y la Somalia italiana se unieron como la colonia del África Oriental Italiana.

Haile Selassie lanzó un llamamiento desesperado:

¿Acaso los pueblos del mundo no comprenden que, al luchar hasta el final, no solo cumplo con un deber sagrado para con el pueblo, sino que también custodio la última fortaleza de la seguridad colectiva?... Si no acuden, entonces diré proféticamente y sin amargura: Occidente perecerá.

Los llamamientos de Selassie a la "comunidad mundial" fueron en vano. Gran Bretaña y Francia mantuvieron su postura. Declararon que, tras la caída de Addis Abeba, Italia solo podría ser detenida mediante sanciones militares, lo que amenazaba con una guerra europea. El 4 de julio de 1936, la Sociedad de Naciones levantó las sanciones contra Italia. Etiopía había sido sacrificada al fascismo italiano.

Moscú comentó que la Sociedad de Naciones no había garantizado la integridad territorial ni la independencia política de uno de sus miembros, y que solo podía expresar una "simpatía platónica".

El valiente emperador y sus soldados no se rindieron. Había comenzado una guerra popular. Los italianos consolidaron su dominio mediante la construcción de campos de concentración, donde miles de personas fueron asesinadas. Las aldeas consideradas hostiles fueron incendiadas. Sus habitantes ni siquiera fueron llevados a los campos; fueron exterminados en el acto. Los Camisas Negras fascistas y los soldados nativos italianos fueron particularmente feroces (esto no ha cambiado hasta el día de hoy; se producen enfrentamientos intertribales, con aldeas completamente masacradas).

La población huyó, refugiándose en las montañas, los bosques y las colonias vecinas. Recurrieron a la guerra de guerrillas. La economía colapsó y la hambruna se apoderó del

país. Los italianos controlaban menos de la mitad del territorio. La guerra de guerrillas continuó hasta la liberación del país en 1941. Mussolini creía que su triunfo duraría para siempre. Pero en enero de 1941, las tropas británicas lanzaron una ofensiva desde Kenia, Somalia y Sudán. Los italianos fueron rápidamente derrotados y, en abril, las tropas etíopes recapturaron su capital.


El bombardero medio italiano Savoia-Marchetti SM.81 entró en servicio en la primavera de 1935. Su primer uso en combate tuvo lugar en Etiopía en diciembre de 1935.

martes, 21 de octubre de 2025

Guerra de Argelia: La batalla de Argel y las tácticas antiterroristas en la doctrina militar

La batalla de Argel




La Batalla de Argel, librada principalmente entre enero y octubre de 1957, fue uno de los episodios más intensos y decisivos de la Guerra de Independencia de Argelia (1954–1962), enfrentando al Frente de Liberación Nacional (FLN) y al Ejército francés. Fue una batalla urbana, asimétrica y marcada por un alto grado de violencia política, represión, y tácticas de contrainsurgencia que aún hoy son estudiadas en academias militares por su brutal efectividad, controversia y consecuencias a largo plazo.

Contexto histórico

Argelia era una colonia francesa desde 1830, pero a mediados del siglo XX el sentimiento nacionalista había crecido considerablemente. El FLN lanzó una insurgencia en 1954 con el objetivo de lograr la independencia. Para 1956, el conflicto se había intensificado y el FLN comenzó a utilizar tácticas de guerrilla urbana en Argel, la capital, para desestabilizar la presencia colonial francesa, ganarse el apoyo popular y atraer la atención internacional.

Inicio de la batalla

La batalla comenzó cuando el FLN trasladó su lucha a Argel y ejecutó una serie de atentados con bombas contra civiles franceses, policías y militares. Utilizando una red clandestina bien organizada, incluyeron a mujeres y jóvenes como mensajeros y colocadores de bombas. La Casbah (ciudad vieja) se convirtió en el núcleo de la resistencia urbana.

En respuesta, el gobierno francés otorgó plenos poderes al Ejército francés, en especial a la 10ª División de Paracaidistas bajo el mando del general Jacques Massu, con la misión de erradicar al FLN en la ciudad. Fue en este momento donde se aplicaron tácticas duras de contrainsurgencia, incluyendo: toques de queda, cercos y registros masivos, detenciones arbitrarias, torturas sistemáticas para obtener información e infiltración de células del FLN. 



1. Toques de queda
El Ejército francés impuso toques de queda estrictos en Argel, especialmente en la Casbah, donde vivía la mayoría de la población musulmana argelina. Durante ciertas horas del día o de la noche, nadie podía circular por la ciudad sin autorización. Esto:

  • Permitía controlar el movimiento de insurgentes.
  • Facilitaba la vigilancia e identificación de personas sospechosas.
  • Funcionaba como una medida de presión psicológica sobre la población.

Los toques de queda no eran solo una cuestión de seguridad, sino una táctica deliberada para interrumpir la vida cotidiana y forzar la colaboración con las fuerzas de ocupación.


2. Cercos y registros masivos
Los militares rodeaban barrios enteros, especialmente la Casbah, y realizaban registros domiciliarios casa por casa. Estas operaciones incluían:

  • Búsqueda de armas, explosivos o propaganda del FLN.
  • Verificación de documentos de identidad.
  • Detención de cualquier persona considerada sospechosa, muchas veces sin pruebas concretas.

Los cercos eran acompañados por tropas armadas y apoyados por blindados o vehículos ligeros, y convertían brevemente a ciertos sectores de la ciudad en zonas militarizadas. Estas acciones eran a menudo humillantes y brutales, lo cual alimentaba el resentimiento popular.

3. Detenciones arbitrarias

Miles de argelinos fueron detenidos sin orden judicial, a menudo basándose solo en sospechas, denuncias anónimas, o su pertenencia a un determinado barrio o familia. Estas detenciones:

  • Servían para interrogar masivamente a la población en busca de información sobre el FLN.
  • A menudo se hacían sin pruebas claras ni seguimiento judicial.
  • Incluían tanto a hombres como mujeres, e incluso adolescentes.

Muchos detenidos nunca fueron formalmente acusados, y algunos desaparecieron o murieron bajo custodia.



4. Tortura sistemática para obtener información
La tortura fue una herramienta estructural del aparato militar francés en Argel. El objetivo era romper las redes clandestinas del FLN mediante el uso de:

  • Electricidad (picana).
  • Simulacros de ahogamiento (antecedente del "waterboarding" o submarino).
  • Palizas brutales, suspensión por extremidades, privación del sueño.
  • Violaciones y amenazas a familiares.

Los detenidos eran interrogados por unidades especiales, como los paracaidistas, en centros de detención no oficiales. Esta práctica se justificaba dentro del marco de una "guerra sucia" en la que, según los mandos militares, el fin justificaba los medios. Las denuncias de tortura fueron numerosas, pero inicialmente negadas o ignoradas por el gobierno francés.



5. Infiltración de células del FLN
Los servicios de inteligencia franceses desarrollaron una guerra secreta de infiltración en las redes del FLN. Esto incluyó:

  • Captura de militantes del FLN y su "vuelta" como dobles agentes bajo amenaza de muerte.
  • Creación de redes paralelas falsas para sembrar confusión.
  • Uso de delatores y manipulación de relaciones personales para socavar la confianza interna del movimiento insurgente.

Esta estrategia fue altamente efectiva para desmantelar el aparato urbano del FLN, pero también generó un clima de paranoia y desconfianza, incluso dentro del propio FLN, provocando purgas internas.

Estas tácticas formaban parte de un enfoque brutal, directo y eficaz en términos operacionales, pero con un costo moral, político y estratégico altísimo. Francia ganó la batalla táctica en Argel, pero perdió la guerra política e ideológica, porque estas prácticas:

  • Dañaron irreversiblemente la imagen internacional de Francia.
  • Radicalizaron a una generación de argelinos.
  • Alimentaron el apoyo interno y externo al FLN.

Tácticas militares y su eficacia

Massu y sus subordinados, como el entonces teniente coronel Marcel Bigeard, implementaron un enfoque muy agresivo. Desmantelaron la red urbana del FLN mediante inteligencia humana (HUMINT), interrogatorios forzados, y vigilancia intensiva. La estrategia tuvo éxito militar: en menos de un año, la red del FLN en Argel había sido completamente destruida.

Uno de los aspectos más notorios fue el uso generalizado de la tortura para obtener información. Aunque logró resultados operacionales inmediatos, esto desató una crisis de legitimidad para Francia, tanto dentro del país como en la comunidad internacional.

 

Argel: Principales atentados del FLN, ataques antiterroristas de los ultras de la Argelia francesa y operaciones represivas del ejército francés antes y durante la batalla de Argel.

Impacto político y legado de las operaciones

Aunque militarmente fue una victoria francesa, políticamente fue una derrota estratégica. La brutalidad con la que se reprimió al FLN generó una condena internacional masiva y debilitó el apoyo francés al conflicto. Intelectuales como Jean-Paul Sartre y organizaciones de derechos humanos denunciaron la represión. La batalla reveló los límites del poder militar en conflictos de insurgencia y ganó al FLN más simpatizantes, fortaleciendo su posición en la lucha por la independencia.

En 1962, Argelia logró finalmente su independencia tras los Acuerdos de Evian.

Relevancia militar contemporánea

La Batalla de Argel es un caso de estudio clásico en las doctrinas de guerra contrainsurgente, operaciones urbanas y operaciones psicológicas. Ha sido enseñada en instituciones militares, incluso por su dramatización en la famosa película "La Bataille d’Alger" (1966), usada por el Pentágono para entender dinámicas de ocupación urbana y combate irregular en conflictos modernos como Irak y Afganistán.

Durante la Batalla de Argel (1957), el Ejército francés logró desmantelar por completo la red urbana del FLN: descubrió sus depósitos de armas, capturó a sus líderes y eliminó su capacidad operativa en la ciudad. Desde entonces, Argel no volvió a sufrir ataques del FLN hasta el final del conflicto.

Aunque fue presentada oficialmente como una operación policial, se trató en la práctica de una batalla urbana, donde ambos bandos emplearon métodos contrarios al derecho internacional, incluyendo tortura. Esto minó la legitimidad política de la operación ante la opinión pública francesa e internacional, a pesar del éxito militar.

La campaña francesa se convirtió en un modelo doctrinal de guerra contrainsurgente urbana, influyendo en doctrinas militares occidentales, especialmente en EE.UU., como en Irak. Autores como Roger Trinquier emergieron como teóricos influyentes en este campo.

El costo humano de la operación fue significativo: se estiman alrededor de 300 muertos en la zona autónoma de Argel, y el terrorismo del FLN causó 314 muertos y 917 heridos en 751 atentados en apenas catorce meses.

Vamos a hacer un análisis comparativo doctrinal, contrastando las tácticas aplicadas por Francia durante la Batalla de Argel con los principios contemporáneos de guerra contrainsurgente, particularmente desde la perspectiva estadounidense, tomando como referencia doctrinas como el FM 3-24 Counterinsurgency, el TC 18-01.3 (UW Planning Guide para el ODA-C) y elementos doctrinales del JP 5-0 (Joint Planning).

 

Comparación doctrinal: Francia 1957 vs. doctrina contemporánea UW/COIN

Elemento tácticoBatalla de Argel (Francia)Doctrina moderna UW/COIN (EE.UU./OTAN)
Toques de queda y control de movimientoInstrumento coercitivo para restringir libertad y quebrar la voluntad civil.Se permite en escenarios extremos, pero debe estar limitado, justificado y con esfuerzo paralelo de ganar apoyo civil. Evitar alienar a la población.
Cercos y registros masivosOperaciones militares urbanas intensivas en la Casbah, sin distinción clara entre combatientes y no combatientes.Las doctrinas modernas (ej. TC 18-01.3, cap. 2) establecen que las operaciones deben respetar el principio de distinción, basarse en inteligencia confiable y minimizar daño colateral.
Detenciones arbitrariasMiles de arrestos sin debido proceso.Violación directa del principio de legitimidad. Las operaciones deben adherirse al Estado de derecho. JP 5-0 y FM 3-24 enfatizan que la legitimidad es clave para el éxito estratégico.
Tortura sistemáticaUtilizada como táctica estándar de interrogatorio.Prohibida por leyes internacionales (Convención de Ginebra) y doctrinas como el FM 3-24, que además indican que es ineficaz a largo plazo y contraproducente estratégicamente.
Infiltración de insurgentesAltamente efectiva para desmantelar redes, aunque frecuentemente amoral.Aprobada y utilizada por fuerzas SOF modernas, pero con marco legal, ROE claras, y supervisión. TC 18-01.3 incluye infiltración, desinformación y explotación HUMINT como parte legítima de la fase de "Preparación del Entorno".
Apoyo a la población civilMínimo o nulo; se consideró a los civiles como parte del enemigo potencial.Doctrina moderna enfatiza "ganar corazones y mentes", creando condiciones para que la población elija cooperar. Programas de desarrollo, seguridad comunitaria y gobernanza son esencial
 
¿Se podría implementar estas tácticas hoy?

Análisis doctrinal: ¿Qué se habría hecho diferente hoy según el TC 18-01.3 y FM 3-24?

Si la batalla de Argel hubiese de disputarse, la doctrina militar inherente a la guerra contra células terroristas en ambientes urbanos se aplicaría teniendo en cuenta las siguientes actualizaciones:
  
  1. Enfoque centrado en la población:

    • Las fuerzas SOF actuales buscarían asociarse con la población local desde el inicio, no solo atacarla o dominarla.

    • Se implementaría una evaluación de área (Area Assessment) detallada antes de operar, como se detalla en el Apéndice D del TC 18-01.3.

  2. Desarrollo de redes de influencia local:

    • En lugar de solo infiltrar al FLN, los planners SOF buscarían crear relaciones con líderes tribales, religiosos o comunitarios que pudieran actuar como contrapeso ideológico y operativo al FLN.

  3. Operaciones psicológicas y MISO:

    • La actual integración de Military Information Support Operations (MISO) se usaría para desacreditar al FLN, mostrar abusos de sus combatientes y presentar alternativas legítimas.

    • Estas acciones se habrían coordinado con la celda de información del SOTF (TC 18-01.3, cap. 2, resp. 11).

  4. Transparencia y legalidad:

    • Todo uso de fuerza, detención o acción clandestina estaría bajo marco legal nacional e internacional. El abuso y la tortura estarían expresamente prohibidos y criminalizados.

  5. Medidas de éxito a largo plazo:

    • El éxito se mediría no solo por cuerpos eliminados o redes desarticuladas, sino por el grado de aceptación de la población civil, desarrollo de la gobernanza local, y erosión del apoyo al FLN.

Conclusión

La Batalla de Argel es un caso icónico de lo que una victoria táctica y operativa puede convertirse en una derrota estratégica por falta de legitimidad, excesiva represión y nula inversión en el factor humano.

Si Francia hubiera aplicado una doctrina más parecida a la del FM 3-24 o TC 18-01.3, probablemente habría logrado un efecto diferente: aislar al FLN políticamente en vez de radicalizar más a la población. El enfoque actual de UW y contrainsurgencia está diseñado para sostener el éxito político a largo plazo, no simplemente desarticular amenazas inmediatas.