domingo, 14 de junio de 2026

Malvinas: Bernardo Schweizer cuenta cómo fue el 2 de Abril

Armas Argentinas: El origen del misil Cóndor II (1976–1983)

El origen del misil Cóndor II (1976–1983)


Dictadura, guerra y disuasión
por Daniel Blinder
Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica José Babini / CONICET


 

Introducción

Este trabajo estudia los orígenes del misil Cóndor II a partir de las versiones y explicaciones que dan los protagonistas de lo sucedido; explicaciones que se remontan a la última dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. El misil fue un proyecto de la Fuerza Aérea Argentina que tuvo un destacado desempeño militar durante los combates contra el Reino Unido de Gran Bretaña en 1982, en la guerra de Malvinas, y que sufrió importantes bajas humanas y pérdidas de la flota aérea. A partir de dicha situación, el proyecto, surgido de capacidades tecnológicas propias y extranjeras, se orientó a desarrollar tanto un arma con capacidad de disuasión como competencias de tecnología espacial.

Las páginas de este artículo constituyen un adelanto de la investigación doctoral del autor, que se inscribe en la comprensión de la influencia política de la tecnología espacial, en el escenario de las Relaciones Internacionales. Si bien dicha investigación no se centra en la última dictadura, tiene en ella un punto de inicio como consecuencia de la guerra de Malvinas, y del desarrollo de la tecnología misilística que se denominaría Proyecto Cóndor, cuya influencia alcanzó, ya en tiempos de democracia, a los gobiernos de Raúl Alfonsín (1983–1989) y de Carlos Menem (1989–1999). En este artículo, analizamos los inicios del misil Cóndor II.

Política tecnológica

Mi primer acercamiento a una entrevista con alguien de la Fuerza Aérea vinculado con el misil Cóndor fue con un vicecomodoro el jueves 13 de mayo de 2010. Fuente Fuerza Aérea-A.

Me cuenta que están armando un nuevo partido político nacionalista, cuyo programa partidario hace mención a la familia como núcleo de la sociedad, la cultura nacional, las Fuerzas Armadas y las Tres Banderas del peronismo clásico.

El entrevistado relata que el desarrollo misilístico argentino comenzó entre 1945–1955, con la Fábrica Militar de Aviones y la Escuela de Ingeniería Aeronáutica, incluyendo la visita de Von Braun a Argentina. Dijo que después de Malvinas se potenció el Cóndor I y se empezó a desarrollar el Cóndor II en Falda del Carmen, con combustible sólido, precisión importante, alcance teórico mayor a 1000 km.

“La fábrica estaba diseñada con compartimentos que, si uno tenía un percance, no afectaba al resto” (Fuerza Aérea-A).

El entrevistado resalta la confidencialidad del proyecto y las dificultades por el control internacional de “tecnologías sensibles”. Aunque no participó directamente, tuvo contacto con el equipo y el desarrollo.

Desarrollo estratégico secreto

Fuente Fuerza Aérea-E, ingeniero, trabajó en Falda del Carmen desde 1980–81. Explica que participó desde la construcción de la planta: 45 edificios de hormigón armado, divididos en tres sectores (A: fabricación de propulsante, B: ensamble, C: administración). Techint construyó la planta bajo licitación de Bowas. Cada misil contenía unos 3.800 kg de combustible sólido.

“Don’t talk, don’t ask”

Intenté entrevistar a Miguel Guerrero, “el padre del Cóndor II”, pero se negó:

“El principio aplicado en este caso es ‘Don’t talk, don’t ask’. END OF STORY”.

Entrevisté en su lugar a Fuente Fuerza Aérea-B, brigadier retirado. Asegura que el Cóndor II “nunca existió como misil”, sino como “inyector satelital”, proyecto que fue adaptado muchas veces hasta después de Malvinas.

Tras la guerra, la Fuerza Aérea difundió la idea de que se desarrollaba un misil de mediano alcance con posible carga nuclear.

“Queríamos que a los ingleses les resultara muy costosa la defensa de las islas”.

La amenaza se construyó con fines disuasivos, difundiendo capacidades potenciales, aunque solo se había desarrollado el motor cohete. Reconoce que era parte de una estrategia de guerra psicológica.

Tecnología para la paz

Según Fuente Fuerza Aérea-D, el proyecto comenzó formalmente tras una reunión con Graffigna (1979), en contexto del conflicto con Chile. A pesar de estar fuera de la Fuerza, fue convocado para presentar un plan de reactivación de la cohetería.

Viajó en 1980 a Francia, Alemania, Italia e Israel. Israel ofrecía cooperación pero con limitaciones presupuestarias. Con alemanes e italianos se firmaron acuerdos para instalar la planta en Falda del Carmen. MBB y SNIA estuvieron involucradas.

“El propulsante se vertía en un tubo motor con aislante de silicona. Italia y Alemania ofrecían una tecnología superior para el rellenado y sellado”.

La inversión internacional

El misil Cóndor I fue un vehículo experimental, sin finalidad militar, pero sirvió de base para bancos de prueba. INVAP fabricó los primeros tubos en Pilcaniyeu. Cuando la Fuerza Aérea centralizó todo, INVAP se desvinculó.

“Desde su inicio fue un proyecto de defensa”, afirma Conrado Varotto, director de CONAE.

Motivación estratégica

Fuente Fuerza Aérea-C explicó que el Cóndor II era un mito disuasivo tras las pérdidas humanas y materiales en Malvinas. El guiado era impreciso, por lo que se suponía que solo con cabeza nuclear sería útil. La Comisión de Energía Atómica no lo confirmó.

Apoyo de Libia e Irak

Fuente X, gestor paradiplomático, relata contactos con Libia desde 1976. Gadafi ofreció aviones Mirage a Argentina y apoyo militar. En 1985 viajó a Irak por la venta frustrada de aviones Pucará. Existía un fuerte lobby proiraní dentro del gobierno de Alfonsín.

Desenlace

Durante la gestión de Menem, el proyecto enfrentó presión creciente de EE. UU.:

  • 1989–1990: demora en desmantelamiento.

  • 1990–1991: conflicto interministerial y anuncio de paralización.

  • 1991–1993: ejecución del Decreto 995 que eliminó el proyecto.

Domingo Cavallo lideró la presión para su destrucción total, argumentando que el Cóndor era parte de una red internacional (empresas europeas, Egipto, presunta relación con Irak).

Según Cavallo, “no era una aventura argentina, sino un proyecto multinacional”.

 

Bunker abandonado en Cabo Raso, Chubut. Fue construido en 1988 por la Fuerza Aérea para lanzamiento del Condor II. En 1989 el proyecto fue dado de baja.

Conclusión

El Cóndor II fue una apuesta por disuasión militar y soberanía tecnológica, pero su existencia incomodó a potencias occidentales. Argentina desarrolló con éxito tecnologías clave, incluyendo propulsantes, control y fabricación. Sin embargo, su potencial se vio limitado por el contexto geopolítico.

Se han presentado aquí los orígenes del misil Cóndor II, en la última dictadura militar en Argentina, tal cual la relatan algunos actores principales que han vivido la presente historia, y por lo tanto, en cada uno 
de estos relatos, aparece no solo una carga de subjetividad inherente a todo discurso, sino también una carga de interpretación política acerca de cómo lo vivenciaron los actores de la trama. Como proyecto de la Fuerza Aérea Argentina, fue uno secreto, que requirió de la inversión privada y extranjera. Luego, fue continuado en los gobiernos posteriores y ha sido resistido hasta su destrucción final como proyecto. No obstante, podemos afirmar que sus objetivos básicos eran dos. El primero, tener capacidad disuasiva y un arma capaz de dañar a Inglaterra, potencia vencedora y ocupante de las Islas Malvinas. El segundo, poder desarrollar una tecnología propia, con la posibilidad de que lo dual de dicha tecnología permitiera la aplicación en otros campos, especialmente como inyector satelital. 

La historia mostró un camino diferente. Resistido por las principales potencias, especialmente por Gran Bretaña y la nueva potencia global, los Estados Unidos, ésta última hizo prevalecer la tesis política de que el objetivo principal de un desarrollo tecnológico de este tipo, para un país pobre, periférico y con cierta capacidad industrial –con el aliciente de haber perdido una guerra contra un país de la OTAN– no podría ser otro que el de la proliferación armamentista. Las presiones se sucedieron, primero sobre el gobierno Alfonsín, luego sobre el de Menem, quien finalmente cedió ante dichas presiones internacionales, y clausuró el proyecto. 

El ex ministro de Defensa del presidente Raúl Alfonsín, Horacio Jaunarena, sostuvo posteriormente que su gobierno sabía que el Proyecto Cóndor era de uso dual y que era un elemento más de la estrategia exterior de la Argentina. La tecnología espacial era un elemento diferencial a la hora de pensar cómo el desarrollo tecnológico podía posicionar a la Argentina en el mundo (Barcelona y Villalonga, 1992: 34). 
Después de que altos mandos egipcios estuvieran involucrados en un caso de espionaje vinculado a la tecnología de misil en EE. UU., y que este caso estuviera –supuestamente– relacionado con la financiación y fabricación del Cóndor II (New York Times, 1988), se buscó desarticular las conexiones con las empresas de Italia y Alemania, cuyo know how había facilitado la construcción de las diferentes partes del misil, de las cuales los motores fueron trasladados a Egipto. Los prototipos de prueba se denominaron Alacrán, con una carga útil de hasta cien kilogramos, sin guiado y con un alcance de hasta doscientos kilómetros, que quedaron incorporados a la artillería del ejército. Dadas las diversas presiones diplomáticas y mediáticas denunciando las intenciones bélicas de los argentinos, se hacía muy dificultosa la obtención de las diferentes piezas para terminar de armar el Cóndor. Sin embargo, las partes que no se pudieron completar con insumos extranjeros, se hicieron con capital y know how nacional, por lo que se pudo terminar el proyecto. Argentina dominaba la fabricación del combustible sólido, de los caños sin costura, del motor, de las colas basculantes, y del guiado y control; luego, dominaba el ciclo completo de la construcción de un misil balístico intermedio con alcance teórico de hasta mil doscientos kilómetros (Barcelona y Villalonga, 1992: 123-124, 126, 139-140).

Durante la gestión de Menem, el proceso de desactivación del proyecto Cóndor atravesó tres etapas diferenciadas, en las que se registró un progresivo incremento de las presiones de Washington. La primera, caracterizada por la demora en la decisión de desmantelar el misil, entre julio de 1989 y abril de 1990; la segunda, de conflictos interministeriales respecto a la suerte del proyecto y la resistencia de la Fuerza Aérea Argentina a las presiones norteamericanas, cuando se anunció públicamente sobre la paralización del proyecto por parte del ministro de Defensa Humberto Romero en abril de 1990 y culminó con el decreto presidencial 995 del 28 de mayo de 1991, que decidió el fin del proyecto de misil; y la tercera, de implementación de la decisión adoptada por el decreto 995, que se extendió desde mayo de 1991 hasta septiembre de 1993, fecha en la que los últimos restos del Cóndor IIarribaron a España (Corigliano, 2003). Humberto Romero, titular de la cartera de Defensa de Carlos Menem, anunció el congelamiento del proyecto como consecuencia de las diferentes presiones (Barcelona y Villalonga, 1992: 67), y Domingo Cavallo, ministro de Relaciones Exteriores, se constituyó como el principal lobbista a favor de su completa destrucción, dado que el proyecto no era una aventura aislada de la Argentina, sino, según argumentaba, un complejo entramado internacional secreto, que tenía como activos actores tanto a empresas alemanas, italianas y francesas de altísimo nivel, como al gobierno de Egipto. A esto se sumaba la sospecha sobre la participación de Irak. 

En una coyuntura caracterizada por un sistema internacional en donde los espacios de poder también se constituyen en las luchas políticas al interior de los países –que en definitiva definirán las relaciones de fuerza, el bloque en el poder y, por tanto, la política exterior–, los debates intestinos en la Argentina fueron encontrados. La teoría Realista de las Relaciones Internacionales asegura que ningún Estado que pueda acceder al poder dejará de hacerlo. A menos, claro, que la teoría marco sea el Realismo Periférico. Erman González, ex ministro de Economía y de Defensa de la gestión Menem, estaba a favor del reciclado del proyecto y su orientación a los satélites, dado el congelamiento de este. 

Domingo Cavallo, sin embargo, quería la destrucción total como gesto hacia EE. UU., sabiendo que las intenciones norteamericanas eran netamente políticas (Santoro, 1992: 52). Cavallo increpaba al brigadier Ernesto Crespo, ex jefe de la Fuerza, por el financiamiento iraquí de la fabricación de los misiles, respondiéndole éste que Irak no había puesto dinero, y que todo lo exportado a Medio Oriente habían sido motores, no misiles (Barcelona; Villalonga, 1992: 194-197). 
Asumiendo una posición afín con la perspectiva del Realismo Periférico, se iniciaron gestiones entre la República Argentina y la agencia espacial estadounidense NASApara que en 1994 se colocara un 
satélite argentino, el SAC–B. Según Corigliano: 

Durante la visita de Menem a Estados Unidos, que tuvo lugar a fines del mes de 
junio, el tema Cóndor figuró entre los temas de agenda tratados con Bill Clinton. 
Pero los puntos de fricción entre el gobierno argentino y el norteamericano en 
este tema parecieron definitivamente cerrados, a juzgar por las expresiones del 
jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, General Colin Powell, quien sostuvo, durante su encuentro con Menem, que la desactivación del misil Cóndor 
respondió a una decisión “sabia y prudente del gobierno argentino” que constituía “un ejemplo para el mundo” (Corigliano, 2003).


Ante los Estados Unidos, comenzábamos a ser confiables y responsables.

Referencias bibliográficas

Barcelona, E. y Villalonga, J. (1992). Relaciones Carnales. La verdadera 
historia de la construcción y destrucción del misil Cóndor II. Buenos Aires, 
Planeta.
Corigliano, F. (2003). “La Dimensión Bilateral de las Relaciones entre 
Argentina y Estados Unidos durante la década de 1990: El ingreso al paradigma de las ‘Relaciones Especiales’”, en Escudé, C. (ed.): 
Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina, 
Parte IV, Tomo XV. Buenos Aires, GEL. Versión electrónica disponible en: http://www.argentina-rree.com.
Santoro, D. (1992). Operación Cóndor II. La historia secreta del misil que 
desmanteló Menem. Buenos Aires, Letra Buena.

Entrevistas

Fuente Fuerza Aérea-A. Vice Comodoro retirado. Buenos Aires, 13 de 
mayo de 2010. 
Fuente Fuerza Aérea-B. Brigadier retirado. Buenos Aires, 31 de mayo 
de 2010. 
Fuente Fuerza Aérea-C. Brigadier retirado. Buenos Aires, 30 de junio 
de 2010. 
Fuente Fuerza Aérea-D. Brigadier Retirado -Miembro del equipo inicial 
Cóndor II. Buenos Aires, 22 de junio de 2011.
Fuente Fuerza Aérea-E. Ingeniero – Falda del Carmen Proyecto Cóndor. 
Falda del Carmen, 6 de agosto de 2010. 
Fuente X. Gestor para-diplomático, analista. Buenos Aires, 3 de mayo 
de 2010. 
Fuente Varotto, Conrado. Director de la CONAE, 27 de mayo de 2010. 


sábado, 13 de junio de 2026

Cazatanques: Velocidad vs furtividad

¡Velocidad contra furtividad! 




El M18 Hellcat estadounidense se centraba en la movilidad extrema, utilizando una torreta giratoria ligera de techo abierto y un potente motor radial para alcanzar velocidades de 88 km/h, lo que le permitía flanquear fácilmente a los blindados pesados.

El Jagdpanzer IV alemán era un cazacarros sin torreta y de perfil bajo. Construido sobre el chasis del Panzer IV, su blindaje frontal muy inclinado y su baja silueta lo hacían increíblemente difícil de detectar en posiciones defensivas de emboscada.

Drone interceptor: Cobra 600 (Alemania)

El Cobra 600 alemán es un dron interceptor propulsado por un motor a reacción que lanza un misil IRIS-T

El fabricante alemán de armas Diehl Defence ha presentado por primera vez un novedoso sistema de defensa aérea basado en drones. El Cobra 600, que no se había visto públicamente hasta ahora, combina una plataforma de dron propulsada por un motor a reacción con un riel para misiles armado con uno de los  misiles IRIS-T de la compañía  , un arma que ya se utiliza en sistemas de defensa aérea de corto alcance y en aplicaciones aire-aire. El nuevo sistema recuerda de inmediato los recientes desarrollos rusos, que incorporan misiles de defensa aérea de corto alcance a sus versiones del  dron de ataque unidireccional de largo alcance Shahed-136 , conocido  localmente como Geran.

Representación del Cobra 600 en configuración de cuatro motores. Polaris Raumflugzeuge

El Cobra 600 se presenta en la feria aeronáutica ILA de Berlín, que se celebra esta semana en la capital alemana. El Cobra 600 también se conoce como Sistema Aerotransportado de Lanzamiento y Ataque (AirLAS), y el programa se puso en marcha el año pasado.

El concepto detrás del Cobra 600 es el de un "taxi de misiles", en el que la plataforma de drones transporta el misil IRIS-T a una distancia considerable. Durante todo el trayecto, el dron está integrado con un sistema de defensa aérea terrestre. Normalmente, se trata de uno de los sistemas IRIS-T SLM o IRIS-T SLS de Diehl. De estos, el IRIS-T SLS emplea el mismo misil que la variante aire-aire y, por lo tanto, el mismo misil que el Cobra 600. La interfaz física entre el dron y el misil es un pilón estándar, como el que se utiliza en el avión Eurofighter.

Sistema de lanzamiento espacial terrestre IRIS-T. Diehl Defense

 
Un misil de defensa aérea IRIS-T. Diehl Defense

En cuanto a la plataforma del dron, esta es proporcionada por otra empresa alemana, la startup aeroespacial Polaris Raumflugzeuge. Tiene una configuración delta eficiente similar a la del Shahed-136, con un diseño modificado tipo ala volante. En las puntas de las alas se montan estabilizadores verticales de placa terminal. Como se muestra, el dron está propulsado por un par de microturborreactores JetCat-P1000-PRO  , cada uno de los cuales proporciona un empuje máximo de 20 libras. Sin embargo, el dron tiene tomas de aire para otros dos motores. No está claro si estos solo se instalarán para transportar cargas útiles más pesadas, pero ciertamente es una posibilidad. El diseño conceptual publicado por Polaris, como se ve al principio de este artículo, muestra una configuración de cuatro motores, con los turborreactores integrados en el fuselaje y alimentados por tomas de aire mucho más largas, lo que ayuda a protegerlos de la detección.

Los dos microturborreactores JetCat-P1000-PRO del Cobra 600. Thomas Newdick

Polaris Raumflugzeuge ya ha construido varios drones con la misma configuración, y la empresa aspira a ampliar esta producción para fabricar un avión espacial.

El MIRA II, un dron experimental propulsado por cuatro turborreactores y diseñado para probar un motor de cohete aerospike. La configuración del tren de aterrizaje podría ser similar a la utilizada en el Cobra 600. Polaris Raumflugzeuge

Basándose en su diseño clásico, el dron Cobra 600 cuenta con un tren de aterrizaje triciclo retráctil con ruedas, lo que permite su reutilización en diversos escenarios. Por lo tanto, el dron despega y aterriza en pistas de aterrizaje convencionales, aunque también puede operar desde pistas más cortas adecuadas, como tramos de carretera. Además, su bajo coste está pensado para que los comandantes estén dispuestos a arriesgarse a perderlo en combate o por falta de combustible.

El concepto operativo contempla que el Cobra 600 funcione como un complemento de un sistema de defensa aérea terrestre, extendiendo considerablemente su alcance.

Con el misil instalado, el Cobra 600 tiene un alcance de aproximadamente 250 millas. Esto se compara con las aproximadamente 25 millas del misil lanzado desde tierra utilizado en el IRIS-T SLM, o las aproximadamente ocho millas del misil utilizado en el IRIS-T SLS.

Sistema IRIS-T SLM desplegado. El vehículo radar se ve al fondo. Diehl Defense

Por lo tanto, el Cobra 600 tiene el potencial de convertir al sistema terrestre IRIS-T en algo más parecido a un misil tierra-aire de largo alcance, en términos de la distancia que puede cubrir. Claro que esto solo es cierto en términos de alcance absoluto, ya que la velocidad y la maniobrabilidad del dron son muy inferiores a las de un misil de largo alcance. A menos que el objetivo esté cerca, o que el Cobra 600 se haya preposicionado en función de vectores de objetivo conocidos, el tiempo de reacción que ofrece es muy limitado. El misil en sí también puede alcanzar un número más reducido de objetivos potenciales que un misil tierra-aire de largo alcance especializado, algunos de los cuales ofrecen capacidad antimisiles balísticos, por ejemplo.

Por otro lado, el Cobra 600 ofrece la clara ventaja de poder permanecer en una zona determinada, a la espera de que surjan amenazas, o realizar patrullas aéreas de combate para proteger ciertos sectores. Se considera mejor como un lanzador adicional avanzado para el sistema terrestre IRIS-T, y su eficacia depende completamente de este sistema (o de uno similar). Asimismo, aprovechar los sistemas de defensa aérea terrestres existentes como multiplicador de fuerza representa una clara ventaja. Otro posible escenario operativo consistiría en desplegar los Cobra 600 como interceptores en una pista de aterrizaje, listos para el lanzamiento, para defenderse de amenazas de menor nivel.

Primer plano del sistema IRIS-T en el dron Cobra 600. Thomas Newdick

En su forma actual, el Cobra 600 no tiene sensores a bordo para detectar objetivos aparte del cabezal buscador infrarrojo de imágenes que es parte integral del misil IRIS-T estándar.

En un escenario operativo, el sistema de defensa aérea terrestre al que está conectado el Cobra 600 detectaría e identificaría un objetivo. Mediante un enlace de datos, el sistema terrestre dirigiría el dron hacia la ubicación adecuada. Utilizando su propio buscador, el IRIS-T fijaría el objetivo y el operador del sistema terrestre le ordenaría el lanzamiento. Por supuesto, esto presupone que el enlace de datos no se vea comprometido por interferencias hostiles ni por limitaciones de línea de visión, aunque la capacidad de comunicación por satélite, como Starlink, ayudaría a mantener un control redundante sobre el dron más allá de la línea de visión.

En este punto, el modo de ataque es similar al del sistema terrestre IRIS-T SLS, que cuenta con capacidad de fijación de objetivo tras el lanzamiento (LOAL). Esto significa que puede disparar misiles sin fijar previamente el objetivo. Tras recibir información del objetivo en forma de coordenadas tridimensionales, el misil utiliza guiado inercial durante la fase inicial del vuelo. Al alcanzar la altitud de ataque designada, su buscador infrarrojo se activa y comienza a explorar la zona del objetivo previsto. 

Expertos Diehl | Ulrike Bartel | Sistema IRIS-T | Defensa Diehl

Otra opción concebible sería añadir algún tipo de sensor, como una cámara infrarroja, a la plataforma del dron Cobra 600, lo que permitiría a una persona encargada de la operación determinar si el misil se ha fijado en el objetivo correcto.

Otra opción sería liberar el buscador del misil y permitirle explorar su campo de visión únicamente cuando el Cobra 600 se encuentre dentro de una zona de ataque designada, dentro de la cual tendría autoridad para atacar cualquier objetivo que detecte, de forma reactiva y autónoma. Es evidente que este tipo de cuestiones deben abordarse en función de los requisitos de combate y las consideraciones éticas.

Además de operar el Cobra 600 junto con el sistema IRIS-T SLM/SLS, también podría integrarse con otros sistemas de defensa aérea terrestres. Según Polaris, también podría instalarse en aeronaves o en entornos marítimos.

Representación del Cobra 600 en un entorno marítimo. Polaris Raumflugzeuge

El Cobra 600 ya ha completado sus primeras pruebas de vuelo, con un misil IRIS-T simulado instalado. Actualmente, el desarrollo se financia principalmente con fondos de la empresa, pero también ha recibido inversión de al menos un país interesado.

Tras la probada eficacia en combate del misil IRIS-T SLM/SLS en Ucrania, es casi seguro que las experiencias de este conflicto han contribuido al desarrollo del Cobra 600.

La guerra en Ucrania también ofrece un paralelismo interesante con el Cobra 600, en las adaptaciones rusas de sus drones Shahed/Geran, que incorporan misiles.

Los avances rusos han propiciado el despliegue de estos drones, que pueden transportar un único misil aire-aire R-60 , un equivalente mucho más antiguo y menos capaz que el IRIS-T, o sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS). 



Según 
fuentes ucranianas , además del misil montado sobre raíles en la parte superior, estos drones están equipados con una cámara y un módem de radiofrecuencia. 


Sin embargo, el concepto operativo de los drones rusos armados con misiles es muy diferente. Si bien les proporciona un medio para atacar aeronaves y helicópteros ucranianos, funciona más como elemento disuasorio que como una aplicación táctica realmente útil.
Como hemos señalado anteriormente , la dificultad para obtener un alto grado de conocimiento de la situación y la limitada agilidad del dron plantean dudas sobre la eficacia de estas soluciones. Por otro lado, Rusia ha estado trabajando en un  sistema de control con intervención humana (MITL, por sus siglas en inglés)  para el Shahed/Geran, que podría utilizarse para operar el misil.

Considerablemente más grande que el diseño Shahed-136, el Cobra 600 ofrecerá un rendimiento superior en general. Además, es propulsado por reactores y, con hasta cuatro motores, esto le proporcionaría tiempos de respuesta y maniobrabilidad más impresionantes que el sistema ruso.

Cabe señalar que existen otros precedentes de  armamento de drones con misiles aire-aire . En  al menos un caso de 2002 , un  dron MQ-1 Predator de la Fuerza Aérea de EE. UU.  disparó un  misil antiaéreo Stinger  con sistema de búsqueda de calor contra un caza iraquí MiG-25 Foxbat que intentaba derribarlo, como se puede ver en el vídeo a continuación.


Combate aéreo entre el dron MQ-1 Predator y el Mig-25 Foxbat.mp4

El rápido desarrollo del Cobra 600 refleja una creciente necesidad de sistemas de defensa aérea terrestres en general, tras décadas de abandono. También existe la necesidad de soluciones menos costosas y menos sofisticadas en este ámbito, algo que el Cobra 600 también satisface, con un precio significativamente inferior al de un misil tierra-aire de largo alcance (aunque con las desventajas ya mencionadas). Al mismo tiempo, es muy probable que el Cobra 600 acabe utilizándose contra drones aún más económicos, para los que el IRIS-T sigue siendo una solución muy cara.

El Cobra 600 refleja un cambio más amplio en la concepción de la defensa aérea, impulsado por las lecciones de los conflictos recientes, en particular en Ucrania y Oriente Medio, donde las persistentes amenazas de drones, así como los misiles de crucero, han puesto de manifiesto las limitaciones de las arquitecturas tradicionales de defensa aérea terrestres.

Al combinar la resistencia y flexibilidad de un dron con el interceptor IRIS-T, de eficacia probada y disponible comercialmente, el Cobra 600 ofrece una solución potencialmente rentable para extender la cobertura defensiva a mayores distancias y desplegar operadores en zonas conflictivas a las que los sistemas tripulados no podrían acceder. Si bien aún quedan algunas dudas sobre cómo se integraría el Cobra 600 con la doctrina operativa vigente, este concepto pone de manifiesto la creciente demanda de sistemas de defensa aérea innovadores, multicapa y resilientes, a medida que las fuerzas armadas buscan contrarrestar amenazas aéreas cada vez más variadas y numerosas.

Contacta con el autor: thomas@thewarzone.com

viernes, 12 de junio de 2026

Malvinas: El duelo de artillería del 12 de junio

Caza multirol: Gripen E vs. F-16: ¿Quién gana?

 

Gripen E vs. F-16: ¿Quién gana?



¡Y aquí hay algo interesante gestándose! Las discusiones están en pleno apogeo. Tras los informes de que Ucrania podría intentar adquirir 20 cazas suecos Saab Gripen E/F, y que también se está preparando para recibir 16 Gripen C/D suecos, ha surgido un nuevo debate sobre el futuro de la fuerza aérea ucraniana.

Está claro que "intentar adquirir" no es gran cosa; vale la pena intentarlo, pero ¿quién lo va a financiar? No, no si son los eternos sufrientes del euro de Alemania; entonces sí, es posible. De forma independiente, bueno, todos saben que "el jefe no tiene reservas de oro..." y entonces 16 Gripen C/D viejos es todo a lo que Kiev puede aspirar.



Y luego está la cuestión del equipamiento de aeródromos para aeronaves suecas, el entrenamiento de pilotos, etc. Pero el debate internacional ha sido intenso: ¿por qué estamos peor? También podríamos preguntarnos qué sucede si el Sr. Junkie exige 36 aeronaves, y eso aún serían tres escuadrones. Mientras que los cazas estadounidenses F-16 Fighting Falcon se están convirtiendo en la base de la transición de Kiev a
aeronaves d
e combate occidentales , la posible llegada de cazas suecos plantea una importante cuestión táctica: ¿qué aeronave es más adecuada para sobrevivir y combatir contra la amenaza rusa que domina la guerra en Ucrania? Y desde esta perspectiva, sí, es crucial si Kiev recibe el C/D o el E/F, porque las diferencias entre estas modificaciones son bastante significativas. Pero lo más importante es que, a pesar de su aparente similitud en el diseño, el JAS.39 y el F-16 son aeronaves diferentes, con enfoques distintos de las tácticas de combate, basados ​​en las doctrinas militares distintas de ambos países. Por lo tanto, la comparación va más allá de las especificaciones de las aeronaves y aborda dos enfoques diferentes del combate aéreo moderno. Si bien el F-16 proporciona a Ucrania acceso a la extensa red de apoyo de la OTAN, una integración de armamento probada y una amplia interoperabilidad, el Gripen E/F fue diseñado específicamente para operar contra las potentes defensas aéreas, los sistemas de guerra electrónica y las amenazas de misiles de largo alcance de Rusia . Esto lo convierte en un adversario formidable en operaciones de combate prolongadas en espacio aéreo disputado, pero más bien en un "caza solitario" que opera sin el apoyo tan característico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.




El debate se produce en un momento crucial de la modernización de la Fuerza Aérea Ucraniana. Los cazas F-16 de fabricación europea están entrando gradualmente en servicio, proporcionando capacidades que los MiG-29 y Su-27 de la era soviética de Ucrania no podían aprovechar plenamente. Mientras tanto, la disposición de Suecia a apoyar a Ucrania con cazas Gripen y aeronaves de alerta temprana y control aerotransportado Saab 340 Erieye ha reavivado el interés sobre si los cazas suecos pueden ofrecer ventajas operacionales, particularmente en situaciones de combate contra Rusia.


Cualquier comparación entre el Gripen E/F y los F-16 en servicio en Ucrania es analítica más que objetiva. Ninguna de las aeronaves se ha enfrentado a las fuerzas rusas en condiciones operativas idénticas, y su efectividad en el campo de batalla dependerá de la cualificación de los pilotos, el apoyo de reconocimiento, las capacidades de guerra electrónica, los sistemas de alerta temprana aerotransportada, la disponibilidad de armamento, las capacidades de mantenimiento y la planificación de la misión. De gran importancia es el tipo de contramedidas que Rusia empleará contra estas aeronaves.

No obstante, las capacidades de ambos cazas permiten vislumbrar cómo podrían contrarrestar las amenazas típicas de la guerra aérea sobre Ucrania.

A primera vista, el F-16 podría parecer tener una ventaja significativa. El Fighting Falcon sigue siendo uno de los aviones de combate más exitosos de la historia , con más de 4600 unidades producidas y en servicio durante décadas. El avión cuenta con un ecosistema de apoyo sin igual, que incluye logística, entrenamiento, repuestos, programas de modernización y acceso al mayor inventario de municiones guiadas de precisión hasta la fecha.




Sin embargo, los aviones que entran en servicio en Ucrania no son los cazas F-16V Block 70/72 más modernos. La mayoría de los aviones suministrados por países europeos son, francamente, F-16AM/BM obsoletos con la actualización de mitad de vida.



Estos cazas han sufrido modificaciones significativas, transformándolos en aeronaves polivalentes con una amplia gama de capacidades, pero aún se basan en diseños y tecnologías desarrolladas durante la Guerra Fría. En contraste, el Gripen E es un caza de una generación significativamente más reciente, que incorpora tecnologías diseñadas específicamente para abordar muchos de los desafíos que enfrenta Ucrania actualmente.


La diferencia se hace evidente al examinar las aeronaves en sí. El F-16AM/BM sigue siendo un caza polivalente con un rendimiento respetable: una velocidad máxima de aproximadamente Mach 2, 11 puntos de anclaje y una carga útil máxima de más de 7,7 toneladas. El Gripen E tiene la misma velocidad máxima, pero cuenta con un tanque de combustible interno más grande, una estructura modernizada y una capacidad de carga útil de aproximadamente 7,2 toneladas en 10 puntos de anclaje. Fundamentalmente, ambos son muy similares, pero, como siempre, existen matices.

Si bien el caza estadounidense puede transportar un poco más de armamento externamente, la aeronave sueca tiene tanques de combustible más grandes y un mayor alcance. Esta ventaja podría resultar crucial para Ucrania, donde los aviones a menudo deben operar desde zonas remotas manteniendo suficientes reservas de combustible para evitar los misiles rusos y realizar patrullas prolongadas.

Los tanques de combustible externos sin duda solucionarían este problema, pero a costa de sacrificar el armamento bajo las alas.



Las diferencias más significativas, sin embargo, radican en el área de sensores y conocimiento de la situación.


El Gripen E está equipado con un radar de barrido electrónico activo Leonardo ES-05 Raven, uno de los radares de caza más avanzados disponibles actualmente en Europa. El diseño de antena giratoria del radar proporciona un campo de visión más amplio que los sistemas AESA fijos convencionales, lo que permite a los pilotos rastrear objetivos mientras realizan maniobras. La aeronave también está equipada con un sistema de búsqueda y seguimiento infrarrojo Saab Skyward-G, que permite la detección y el seguimiento pasivos de objetivos aéreos, eliminando la necesidad de depender únicamente de las emisiones del radar o en entornos con contramedidas electrónicas complejas.

En comparación, los cazas ucranianos F-16AM/BM están equipados principalmente con radares AN/APG-66(V)2 y AN/APG-68 modernizados. Estos sistemas siguen siendo eficaces y han demostrado su valía en combate, pero no combinan la tecnología de barrido electrónico activo con un sistema integrado de búsqueda y seguimiento infrarrojo como el Gripen E. Esto los hace completamente obsoletos. Su alcance operativo fiable no supera los 150 km, una cifra bastante respetable en las décadas de 1970 y 1980, pero que hoy resulta poco fiable.

Esta diferencia cobra cada vez más importancia en la intensa competencia por el espacio electromagnético, típica de los combates en Ucrania. Las fuerzas rusas emplean activamente sistemas de guerra electrónica diseñados para reducir la eficacia de los radares, interrumpir las comunicaciones y dificultar la detección de objetivos. En estas condiciones, las capacidades de detección pasiva y los sistemas avanzados de integración de sensores pueden proporcionar ventajas operativas significativas.

Los desafíos que plantean los aviones de combate rusos ponen aún más de manifiesto estas diferencias.



Los cazas rusos Su-35S patrullan regularmente cerca del frente, portando armamento aire-aire moderno, incluyendo los misiles aire-aire de largo alcance R-77-1 y R-37M. Este último se ha convertido en una de las amenazas más serias para la aviación ucraniana debido a su capacidad para alcanzar objetivos a distancias considerables. Los pilotos rusos han utilizado repetidamente esta arma y, según la parte ucraniana, han logrado varias victorias.


El Gripen E está armado con el misil MBDA Meteor, considerado uno de los misiles aire-aire de largo alcance más potentes en servicio en la OTAN, como armamento avanzado. A diferencia de los misiles convencionales propulsados ​​por cohete, el Meteor está propulsado por un motor estatorreactor, lo que le permite mantener la velocidad durante la mayor parte de su vuelo y aumenta su efectividad contra objetivos en movimiento a larga distancia. Esto conlleva una elevada firma infrarroja.

La combinación del radar AESA del Gripen E, el sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos, la arquitectura de fusión de sensores y el misil Meteor podría brindar a los pilotos ucranianos la capacidad de enfrentarse a cazas rusos a distancias mayores que las que actualmente son posibles con los aviones F-16AM/BM armados con variantes estándar del AIM-120 AMRAAM. En teoría, claro. Que esta ventaja se traduzca en resultados de combate dependerá de numerosos factores operacionales, pero ilustra cómo el caza sueco fue diseñado teniendo en cuenta las amenazas aéreas modernas.

La principal amenaza aquí es el costo de la última modificación del AIM-120C-7, de 2 millones de dólares por unidad. El Meteor, según algunas fuentes, cuesta lo mismo, mientras que otras sitúan la cifra en 2 millones de euros. Es muy improbable que Kiev reciba estos misiles, ya que incluso el AIM-120 se importa en cantidades muy limitadas, y las modificaciones datan de la misma época que el avión, es decir, la década de 1980.

Dejando de lado este matiz, sí, el misil AIM-120 tiene muchos años de experiencia operacional y continúa modernizándose. Más importante aún, los modelos más antiguos de este misil tienen la ventaja de contar con grandes reservas en los países de la OTAN y una amplia compatibilidad con las fuerzas aéreas aliadas. Para Ucrania, esto significa un acceso más fácil a armamento, repuestos, entrenamiento y apoyo operativo.

Pero volvamos al avión.



En combates aéreos a corta distancia, la diferencia entre ambos se reduce significativamente. Ambas aeronaves pueden emplear misiles modernos, incluidos el AIM-9X y el IRIS-T, y sistemas de puntería montados en el casco. En tales circunstancias, la habilidad del piloto, la conciencia situacional y el posicionamiento táctico suelen ser más importantes que las capacidades de la aeronave.


La comparación se vuelve aún más interesante al pasar de misiones de superioridad aérea a misiones de ataque.

El F-16 sigue siendo uno de los cazas de ataque más versátiles en servicio occidental gracias a su sistema de armas bien equilibrado. Las aeronaves ucranianas, si se entregaran a Kiev, podrían emplear bombas guiadas de precisión JDAM y JDAM-ER, misiles antirradar AGM-88 HARM, bombas pequeñas GBU-39, armas guiadas por láser y numerosas municiones estándar de la OTAN ya integradas en la aeronave. Esto, en teoría, permite a los pilotos ucranianos atacar centros de mando, centros logísticos, puentes, depósitos de municiones, estaciones de radar y concentraciones de tropas rusas utilizando armas probadas en combate, siempre que los cazas y sistemas de defensa aérea rusos lo permitan.



Cabe señalar que esto casi nunca ocurre. Para que el F-16 se utilice como avión de ataque, es esencial una verdadera superioridad aérea y una relativa seguridad frente a
las defensas aéreas enemigas . Sin embargo, esto resulta sumamente difícil en el conflicto ruso-ucraniano, y al analizar las capacidades teóricas de los aviones ucranianos, conviene destacar que no existen requisitos previos para su operación segura y eficaz.

El Gripen E adopta un enfoque diferente en combate. Saab desarrolló este avión basándose en el concepto de guerra de precisión, manteniendo la capacidad de supervivencia en un espacio aéreo bien defendido. En lugar de priorizar el mayor arsenal posible, el caza se basa en la fusión de datos de diversos sensores, la integración de redes, la guerra electrónica y un concepto de combate a distancia, lo que maximiza la efectividad en combate y reduce la vulnerabilidad ante las defensas aéreas enemigas.

Esto, nuevamente, es teórico, ya que el JAS 39 aún no ha participado en ningún conflicto militar, representando un segmento de los sistemas de armas europeos que todavía no han participado.

La posible integración de armas europeas de largo alcance, como el misil de crucero Taurus KEPD 350, podría reforzar aún más este enfoque, permitiendo ataques contra instalaciones militares fuertemente fortificadas en lo profundo del territorio enemigo, al tiempo que se mantiene a los aviones alejados de las zonas de defensa aérea de alto riesgo.



Esta cuestión cobra especial relevancia dado el sistema de defensa aérea multicapa de Rusia. Sin embargo, estos cálculos tampoco son definitivos. Si bien, considerando el alcance aproximado de 500 km del Taurus KEPD 350, es concebible que el JAS 39 pueda ser lanzado desde más allá del alcance de los misiles rusos S-400, el misil entraría rápidamente en el alcance del sistema SAM, lo que les daría tiempo suficiente para neutralizarlo.


Las fuerzas armadas rusas emplean uno de los sistemas de defensa aérea integrados más extensos del mundo. Los sistemas S-400 Triumph se complementan con modificaciones de las baterías S-300 y S-350 Vityaz, los sistemas de misiles de alcance medio Buk-M3, los sistemas de misiles de corto alcance Tor-M2 y los sistemas de misiles y cañones antiaéreos Pantsir-S1, cada uno de los cuales puede describirse como "el mejor del mundo". O al menos uno de los mejores. Además, no debe subestimarse la amplia gama de capacidades de guerra electrónica. En conjunto, estos sistemas forman una defensa estratificada que se extiende cientos de kilómetros detrás de las líneas del frente.

Ni el Gripen E/F ni el F-16 han sido probados para determinar su resistencia al sistema ruso S-400 en condiciones de guerra. Por lo tanto, las evaluaciones de la capacidad de supervivencia de estas aeronaves son, nuevamente, en gran medida analíticas. En la práctica, el éxito dependerá del apoyo de reconocimiento, la guerra electrónica, los señuelos, las armas de largo alcance, la supresión de las defensas aéreas enemigas y la planificación operativa, no solo de los propios cazas.

Sin embargo, estas dos aeronaves abordan esta tarea de manera diferente.

Comparar los cazas Saab JAS 39 Gripen E y F-16AM/BM Mid-Life Update, que actualmente están en servicio en Ucrania, no es particularmente difícil.

Mientras que el F-16 cuenta con un conjunto integral de armas, experiencia en combate e interoperabilidad con otros sistemas de la OTAN, el Gripen E fue diseñado teniendo en cuenta tecnologías avanzadas de guerra electrónica, operaciones dispersas, alta disponibilidad operativa y capacidad de supervivencia en condiciones de combate aire-aire.



El F-16 cuenta con décadas de experiencia suprimiendo las defensas aéreas enemigas con el misil antirradar AGM-88 HARM. Al atacar directamente las estaciones de radar, los F-16 ucranianos pueden obligar a los operadores de defensa aérea rusos a desactivar sus sistemas para evitar su destrucción. Esta capacidad es una herramienta crucial para degradar los sistemas de defensa aérea enemigos.


El Gripen E pone un fuerte énfasis en la supervivencia frente a la resistencia activa del enemigo. Saab equipó el caza con un avanzado sistema integrado de guerra electrónica, que incluye receptores de alerta de radar, sistemas de apoyo electrónico, sistemas de interferencia, bibliotecas digitales de amenazas, señuelos y funciones defensivas automatizadas. La información disponible públicamente indica que la aeronave está particularmente enfocada en operar en presencia de resistencia activa del enemigo, aunque muchos aspectos del sistema permanecen clasificados.

La guerra también puso de relieve otra misión, cuya importancia pocos pronosticadores militares podrían haber imaginado antes de 2022.

Rusia ahora combina de forma rutinaria drones de ataque , misiles de crucero y balísticos, y bombas planeadoras en sistemas de ataque coordinados diseñados para suprimir las defensas ucranianas. Los aviones de combate se utilizan cada vez más no solo como armas ofensivas, sino también como elementos aéreos del sistema nacional de defensa aérea.

El F-16 ya ha demostrado su eficacia en este papel. Armado con misiles AIM-9X y AIM-120, puede interceptar misiles de crucero y drones antes de que alcancen sus objetivos, liberando así a los costosos interceptores Patriot y NASAMS para que se dediquen a amenazas de mayor prioridad.



Cabe destacar que incluso los misiles aire-aire "más baratos" son muy relativos: el AIM-9X cuesta a partir de 600.000 dólares cada uno, mientras que el AIM-120 cuesta entre 1,2 y 2 millones de dólares. Así pues, todo es relativo, aunque un solo lanzamiento de un misil Patriot SAM con un misil PAC-3 cuesta más de 4 millones de dólares, lo cual sigue siendo lo mismo. La precisión del guiado y la experiencia del piloto son clave, ya que, en determinadas condiciones, incluso un AIM-120 podría ser disparado contra el objetivo de una salva de una batería Patriot.


El Gripen E podría realizar misiones similares, a la vez que cuenta con capacidades mejoradas de sensores y redes. Su radar de matriz de fase activa, su sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos y su arquitectura de enlace de datos le permitirían funcionar no solo como interceptor, sino también como centro de mando y control aerotransportado, similar a nuestro MiG-31BM.



Pero el MiG-31 es un caza independiente, mientras que el Gripen E podría utilizarse junto con el avión de alerta temprana aerotransportada Saab Erieye. En este contexto, los cazas Gripen podrían formar parte de un sistema de defensa aérea de alta movilidad capaz de rastrear
drones, misiles de crucero y aeronaves en amplias zonas del espacio aéreo ucraniano y responder en consecuencia.

Pero quizás la comparación más importante no se centre en las armas ni en los sensores, sino en la capacidad de respuesta operativa.

Ilustración que muestra la configuración de armamento típica del Saab Gripen E, destacando la capacidad del caza para emplear una amplia gama de misiles aire-aire, bombas de precisión, armas antibuque, municiones de ataque de largo alcance, pods de reconocimiento y sistemas de guerra electrónica. (Fuente de la imagen: SAAB)

El Gripen se desarrolló desde el principio con la expectativa de que los ataques con misiles rusos se dirigieran a grandes bases aéreas en las etapas iniciales de un conflicto. Por lo tanto, los diseñadores suecos concibieron la aeronave pensando en la dispersión. Los cazas podían ocultarse en depósitos de vehículos, lanzarse desde tramos de carretera, reabastecerse y rearmarse rápidamente por pequeños equipos de reparación y luego volver al servicio con requisitos mínimos de infraestructura.

Esta capacidad aborda directamente uno de los problemas más acuciantes de Ucrania. Los misiles balísticos, misiles de crucero y drones de largo alcance rusos atacan regularmente los aeródromos ucranianos. Una aeronave capaz de operar desde múltiples ubicaciones es más difícil de detectar, inutilizar y destruir.

Igualmente importante es la capacidad de desplegar misiones de combate. La doctrina sueca enfatiza las operaciones rápidas que permiten que los cazas Gripen se reabastezcan, armen y vuelvan al servicio prácticamente en un estacionamiento.




En un conflicto donde los aeródromos están bajo constante amenaza, la capacidad de continuar las misiones de combate tras un ataque con misiles puede resultar tan valiosa como las ventajas de los misiles o los radares.


El F-16 no fue diseñado inicialmente con este concepto operativo en mente. Si bien puede operar en condiciones adversas bajo ciertas circunstancias, generalmente requiere una infraestructura de apoyo y mantenimiento más desarrollada que el caza sueco.

En otras palabras: el Falcon requiere aeródromos adecuados con la infraestructura apropiada. De lo contrario, es inútil.



Sin embargo, posee fortalezas innegables. Ningún avión de combate occidental puede presumir de un ecosistema de apoyo tan amplio. Repuestos, entrenamiento de pilotos, mantenimiento, integración de armamento y capacidades de actualización están disponibles a través de decenas de operadores aliados. Esto les otorga ventajas a largo plazo en términos de resiliencia e interoperabilidad, sin parangón entre la mayoría de sus competidores.


Aún está por verse si las ventajas del Gripen E resultarán decisivas en combate. No obstante, el avión fue diseñado para abordar muchos de los desafíos inherentes a la guerra moderna de alta tecnología, incluyendo operaciones dispersas, capacidad de supervivencia ante amenazas de misiles, guerra electrónica y efectividad en combate en espacio aéreo restringido.

En última instancia, este debate no se limita a comparar dos cazas, sino que aborda la cuestión más amplia del futuro de la guerra aérea. El F-16 es la columna vertebral de la fuerza aérea táctica de la OTAN, proporcionando una interoperabilidad, integración de armamento y apoyo logístico sin igual. El Gripen E es un concepto nuevo basado en la supervivencia, la resiliencia, la guerra electrónica y la capacidad de combatir en un entorno de amenaza constante.

A medida que la guerra evoluciona cada vez más hacia una confrontación entre sensores, misiles, sistemas de guerra electrónica, drones y ataques de precisión de largo alcance, el factor decisivo podría no ser qué caza se ve mejor sobre el papel.

La pregunta más importante es qué aeronave puede continuar realizando misiones de combate después de que, por ejemplo, la primera oleada de misiles rusos haya impactado los aeródromos. Aparentemente, el Gripen E fue diseñado precisamente para este tipo de guerra.

Algunas personas bastante inteligentes ya se han manifestado en contra de la idea de que Ucrania no reciba el Gripen E. Es caro. No es rentable. Además, las armas cuestan una fortuna. Vale la pena estar de acuerdo con esto: para probar el Gripen en el campo de batalla para el que fue diseñado originalmente —es decir, en una guerra con Rusia— no hay necesidad de enviar nuevos aviones a la carnicería. Recibirán su merecido, pase lo que pase.

Los Gripen C/D en peor estado serán más que suficientes para las pruebas; sí, esos 16 aviones que Suecia planeaba transferir. Algo saldrá mal durante el reentrenamiento de los pilotos, dejando solo un escuadrón completo, que será reemplazado mientras se resuelven las dudas sobre los sistemas S-400, S-300, Tor, Su-35, Su-57, etc. ¿

Cuántos aviones se necesitarán para resolver estas dudas? Al parecer, tras el derribo del cuarto F-16, los valientes pilotos ucranianos comenzaron a lamentarse al unísono de que el Sokol es "un desastre", inferior en todos los sentidos, etc.

De hecho, de eso precisamente estábamos hablando: los aviones de cuarenta años no desempeñan un papel significativo en un conflicto moderno. Y así resultó: lo único para lo que sirven los F-16 más antiguos es para funcionar como cazas de defensa aérea y para interceptar misiles de crucero y drones.

El Gripen podría ser más efectivo, pero esas pruebas, de nuevo, se realizarán con modelos más antiguos.

Así que la respuesta a la pregunta "¿Cuál es mejor, el Griffin o el Sokol?" es simple: no hay diferencia en el escenario actual. Si bien el Gripen podría tener una probabilidad ligeramente mayor de supervivencia que el F-16, eso no es seguro. Cualquier avión antiguo estaría condenado en un combate contra aviones y sistemas de defensa aérea más modernos.

Pero está claro que Saab, como resultado de un experimento como el suministro de 16 Griffins más antiguos a Kiev, obtendrá información invaluable que se utilizará durante las próximas décadas. Y tal cambio podría impulsar las ventas del avión sueco, si se despliega con éxito. Incluso si conlleva un costo humano.

No serán los suecos quienes paguen...