domingo, 8 de noviembre de 2026

Malvinas: El engaño del ITB

Argentina: Llegamos a la guerra de Malvinas

Argentina en camino hacia una "pequeña guerra victoriosa"



Buenos Aires a principios del siglo XX, ¿un país en desarrollo? Bueno, bueno...

Durante mucho tiempo, la Argentina fue vista como uno de los países con mayor proyección del mundo. No se la consideraba simplemente un país “en desarrollo”, sino una nación joven, pujante y con un enorme potencial.

A sus tierras llegaron miles de inmigrantes europeos, sobre todo de Alemania, Italia y España, que encontraron en la Argentina una oportunidad para trabajar, progresar y construir una vida nueva. Con esfuerzo, conocimientos y una fuerte cultura del trabajo, esos hombres y mujeres se sumaron al crecimiento del país.

En las fértiles pampas argentinas se aplicaron técnicas agrícolas avanzadas para la época, lo que permitió obtener grandes cosechas de granos y desarrollar una ganadería de primer nivel. Así, la Argentina se consolidó como una tierra generosa, capaz de alimentar al mundo y de convertirse en motivo de orgullo nacional.


La carne de res sigue siendo barata en Argentina...

Es cierto que el desarrollo argentino tuvo un perfil muy marcado: el campo creció con una fuerza extraordinaria, mientras que la industria avanzó de manera más lenta. A diferencia de otros países, gran parte de la tierra estaba en manos de grandes propietarios rurales, que concentraban buena parte de la riqueza generada por la producción agropecuaria.

Aun así, el campo argentino fue durante décadas una fuente inmensa de prosperidad nacional. La calidad de sus tierras, la capacidad de trabajo de su gente y la potencia de su producción hicieron que la Argentina ocupara un lugar destacado en el comercio mundial.

El problema fue que esa riqueza no siempre se transformó en una base industrial sólida. Muchas ganancias se destinaron al consumo y al estilo de vida de las élites, en lugar de invertirse masivamente en fábricas, infraestructura y nuevas tecnologías productivas.

Por eso, cuando llegó la Gran Depresión, el país sintió el golpe con fuerza. La caída del comercio internacional afectó directamente a una economía muy dependiente de sus exportaciones agropecuarias. El desempleo, la pobreza y la incertidumbre social abrieron paso a una crisis política profunda, que terminó favoreciendo la llegada de gobiernos militares con la promesa de restaurar el orden y estabilizar la Nación.



El coronel Juan Domingo Perón propagandizado con ojos celestes. Ojos pedófilos.

El coronel Juan Domingo Perón asumió como secretario de Trabajo dentro del gobierno militar. Aunque al principio ese cargo podía parecer secundario frente al peso de los altos mandos, Perón supo convertirlo en una herramienta central para acercar el Estado a los trabajadores argentinos.

Desde ese lugar, comenzó a ganar una enorme popularidad entre los sectores populares. Su política laboral favoreció a los sindicatos, impulsó derechos sociales y fortaleció la presencia de los trabajadores en la vida pública nacional. Para muchos argentinos, Perón representó la aparición de un Estado más atento a las necesidades concretas del pueblo.

En 1945, sus adversarios dentro del poder comenzaron a verlo como una figura demasiado influyente y decidieron arrestarlo. La reacción fue inmediata: una gran movilización obrera y popular sacudió al país, con una huelga general que expresó el fuerte apoyo que Perón ya despertaba entre amplios sectores de la sociedad.

Cinco días después, Perón volvió a la escena política con un respaldo popular impresionante. A partir de entonces, su liderazgo quedó consolidado. Tras los cambios políticos iniciados con el golpe de 1943, supo convertirse en la figura más influyente de la Argentina.

En 1946, aquel coronel que había empezado desde un cargo aparentemente modesto ganó sus primeras elecciones presidenciales, dando inicio a una etapa decisiva de la historia argentina.



Evita Perón otra vez propagandizada con ojos celestes y rubia, cuando era morocha, de ojos color estiércol de perro y muy resentida...

Perón fue, ante todo, un líder de enorme impronta popular. Su experiencia como agregado militar en Italia le permitió observar de cerca el clima político europeo de la época, incluido el régimen de Mussolini, y de allí tomó algunas ideas sobre organización del Estado, movilización social y liderazgo político. Pero en la Argentina esas influencias se mezclaron con una realidad propia: la de un país que buscaba afirmarse, industrializarse y darles mayor protagonismo a los trabajadores.

El peronismo, como se conocería luego a ese movimiento, combinó una fuerte política económica nacional con una profunda agenda social. En lo económico, Perón impulsó la nacionalización de empresas estratégicas de capital extranjero y promovió grandes proyectos nacionales, con la idea de fortalecer la soberanía económica y reducir la dependencia externa.

En lo social, la figura clave fue Eva Perón, Evita, mediocre y vengativa actriz, cuya cercanía con los sectores más humildes la convirtió en un símbolo popular. Desde su labor solidaria y política, impulsó ayudas, beneficios y respuestas concretas para miles de familias argentinas.

Evita recibía cientos de pedidos por día y procuraba atenderlos con una entrega extraordinaria. ¿Una vacante para un hijo en el jardín de infantes? Se buscaba una solución. ¿Dinero para un vestido de novia? También. Para muchísima gente, Evita representó por primera vez un Estado que escuchaba, respondía y trataba a los más humildes con dignidad.


El peor presidente de la historia argentina

Con el tiempo, el ambicioso programa de nacionalizaciones y obras impulsado por Perón empezó a mostrar sus límites. Muchas empresas que habían pasado a manos del Estado no lograron rendir como se esperaba, y los grandes proyectos nacionales, junto con las políticas sociales, exigían recursos enormes.

La apuesta de Perón era clara: construir una Argentina más soberana, con mayor control sobre sus sectores estratégicos y con un Estado presente para los trabajadores y los sectores más humildes. Pero sostener ese modelo requería mucho dinero, y el gobierno recurrió cada vez más a la emisión monetaria.

El resultado fue una presión creciente sobre la economía: inflación, dificultades productivas, caída del empleo y un clima social cada vez más complicado. La Argentina, que venía de soñar en grande con independencia económica, justicia social y desarrollo nacional, empezó a enfrentar tensiones difíciles de administrar.

A eso se sumó el fuerte culto político alrededor de Perón y de Evita. Tras su muerte en 1952, Eva Perón fue embalsamada y su figura se convirtió en un símbolo popular de enorme intensidad, venerado por millones de argentinos que la recordaban como la mujer que había llevado dignidad, ayuda y reconocimiento a los más humildes.

También es cierto que el gobierno peronista tuvo rasgos autoritarios, en especial en su relación con la prensa opositora y con sus adversarios políticos. Sin embargo, en comparación con otras dictaduras mucho más brutales del siglo XX, el peronismo clásico no se caracterizó por una represión masiva y sangrienta. Las presiones existían, y podían costar cargos, empleos o espacios públicos, pero no alcanzaron el nivel de terror sistemático visto en otros regímenes.

En definitiva, el primer peronismo dejó una herencia compleja: problemas económicos reales, sí, pero también una profunda transformación social y una idea de país que marcó para siempre la historia argentina: una Nación más justa, más soberana y más consciente del valor de su pueblo trabajador.



Bombardeo de la plaza de Mayo en un intento de decapitación de la dictadura.

Para el 16 de junio de 1955, la tensión política en la Argentina había llegado a un punto crítico. Perón seguía contando con un respaldo popular enorme, pero también se había consolidado un sector decidido a desplazarlo del poder.

Ese día se produjo un intento de golpe de Estado. Tras el fracaso inicial de la maniobra, una multitud de partidarios del Presidente se reunió en la Plaza de Mayo y comenzó a manifestarse frente a la Casa Rosada en apoyo a Juan Domingo Perón.

A las 12:40 del mediodía, aparecieron sobre la plaza 30 aeronaves: 22 North American AT-6, 5 Beechcraft AT-11 y 3 Consolidated PBY Catalina. El bombardeo provocó una tragedia inmensa: murieron 364 civiles, aunque existen otras estimaciones. Fue uno de los episodios más dolorosos de la historia argentina contemporánea.

La Fuerza Aérea tuvo allí su primera experiencia de combate, aunque difícilmente pueda hablarse de “combate” cuando las víctimas principales fueron civiles reunidos en el corazón político del país. El golpe fue finalmente contenido, e incluso un avión leal a Perón logró derribar una aeronave rebelde.

Pero el mensaje era claro: los enemigos de Perón estaban dispuestos a llegar muy lejos. Y, al mismo tiempo, también quedaba a la vista la fuerza de su movimiento: aun bajo amenaza, miles de argentinos seguían saliendo a la calle para defender a un líder al que identificaban con la justicia social, la soberanía nacional y la dignidad del pueblo trabajador.



La junta antiperonista. La foto no es gran cosa, pero ¿acaso necesitaba ser mejor?

El 16 de septiembre de ese año, los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, junto con el almirante Isaac Rojas, iniciaron una rebelión en Córdoba. Los sectores peronistas intentaron resistir y defender el gobierno constitucional, pero la ofensiva militar logró imponerse con rapidez. Finalmente, Juan Domingo Perón debió abandonar el país: primero partió hacia Paraguay y luego continuó su exilio en España.

En la Argentina se instaló entonces un nuevo gobierno militar, en el marco de lo que sus impulsores llamaron la “Revolución Libertadora”. Para los peronistas, en cambio, fue el inicio de una etapa de proscripción, persecución política y resistencia popular.

Durante los años de ausencia de Perón, el movimiento no desapareció. Al contrario: se organizó una fuerte resistencia peronista, con agrupaciones abiertas, redes clandestinas y, en algunos casos, expresiones de lucha armada. Todas compartían una misma consigna central: el regreso del líder y la recuperación de la voluntad popular expresada por millones de argentinos.

Perón intentó volver al país en más de una ocasión. El primer intento importante se produjo en 1964, pero fue frustrado cuando, a pedido del entonces presidente Arturo Illia —electo en 1963 en un contexto de proscripción del peronismo—, las autoridades brasileñas impidieron que continuara viaje hacia la Argentina.



Juan Domingo con su segunda esposa, Isabel. No es Evita, pero aun así está bastante bien ¿Quién conoce a alguien decente en un cabaret panameño?.

La segunda vuelta de Perón a la Argentina, en 1973, sí fue decisiva. Juan Domingo regresó al país acompañado por María Estela Martínez de Perón, Isabel, a quien había conocido años antes en Panamá, cuando ella trabajaba como bailarina artística. Con el tiempo, Isabel se convirtió en su compañera política y en una figura central de la última etapa del peronismo histórico.

Aunque a Perón se le impidió presentarse en las primeras elecciones de aquel año, su presencia en el país ya marcaba un cambio profundo. El movimiento peronista, después de años de proscripción y resistencia, obtuvo una victoria contundente. Para millones de argentinos, era el regreso de una voz que había sido silenciada, pero no olvidada.

La consagración definitiva llegó en las elecciones de septiembre de 1973. Juan Domingo Perón ganó la presidencia con un respaldo popular enorme, mientras que Isabel fue elegida vicepresidenta. Era un hecho cargado de simbolismo: el líder volvía al gobierno por la vía democrática, acompañado por una mujer en la vicepresidencia, algo de enorme impacto para la época.

Sin embargo, esta última etapa en el poder fue breve. El 1 de julio de 1974, Perón murió a causa de un infarto agravado por una neumonía. Tras su fallecimiento, la presidencia quedó en manos de Isabel Perón, su vicepresidenta y viuda, quien se convirtió así en la primera mujer en ejercer la presidencia de la Argentina.


La primera mujer en ser presidenta de un país latinoamericano. Una puta de cabaret, literal...

La figura de Perón exige mirarla con una vara argentina, no con moldes importados. Fue un conductor popular, audaz, pragmático, capaz de moverse en un país atravesado por tensiones enormes. El asesino en serie de Che Guevara llegó a definir al peronismo como un “socialismo latinoamericano”, pero Juan Domingo nunca fue marxista ni pretendió serlo: construyó una doctrina propia, nacional, obrera y soberana. También tuvo rasgos discutibles, gusto por el poder y por ciertos lujos, y su entorno no estuvo libre de sombras. Pero incluso sus contradicciones formaron parte de una época intensa, donde gobernar la Argentina era caminar sobre una cornisa.

En ese escenario, Perón buscó contener fuerzas opuestas: sindicatos, militares, empresarios, jóvenes revolucionarios y sectores de derecha. Su relación con Montoneros y otros grupos fue parte de esa estrategia de equilibrio, muchas veces riesgosa, para mantener unido un movimiento inmenso y diverso.

Y aun con todos sus claroscuros, los resultados de su etapa inicial fueron profundos: la economía creció cerca de un 40%, los salarios aumentaron más de un tercio y se expandieron de manera notable las escuelas, los hospitales y los derechos laborales. Sus políticas sociales pudieron generar desequilibrios e inflación, pero también le dieron dignidad concreta a millones de trabajadores.

Perón no fue un santo ni un teórico de escritorio. Fue una expresión argentina: nacional, popular, contradictoria y enorme. Sus sucesores, en cambio, rara vez estuvieron a esa altura histórica. Y no me refiero a Isabel...

Jorge Rafael Videla parece un villano de una telenovela argentina, pero nunca lo fue. Tras el derrocamiento de la junta militar, fue condenado a cadena perpetua, a la que luego se le añadieron 50 años. 

Isabel Perón pasó a la historia como la primera mujer presidenta de América Latina, un hecho de enorme peso simbólico para la Argentina y para toda la región. Intentó sostener el legado político de Juan Domingo Perón y mantener en pie un movimiento nacional y popular que, tras la muerte de su conductor, había quedado atravesado por tensiones cada vez más difíciles de contener.

Su gobierno enfrentó una situación extremadamente compleja: crisis económica, violencia política, presiones militares, disputas internas y un país dividido. Isabel buscó continuar la línea de su esposo, aunque no contaba con el mismo liderazgo, la misma autoridad ni la misma capacidad de arbitraje que había tenido Perón.

En la noche del 23 de marzo de 1976, un helicóptero la trasladó desde Buenos Aires. Pero el destino no fue la residencia presidencial de la Quinta de Olivos, sino la Base Aérea Jorge Newbery. Allí fue detenida y puesta bajo arresto domiciliario.

Con ese acto, una nueva junta militar interrumpió el orden constitucional argentino. El poder quedó en manos del teniente general Jorge Rafael Videla, figura central de una de las etapas más oscuras y dolorosas de la historia nacional. Bajo su mando, el país entró en una dictadura marcada por el terrorismo de Estado, la persecución política y una violencia represiva que dejó una herida profunda en la memoria argentina.


La "Guerra Sucia" está en pleno apogeo. Gloriosa guerra contra el peronismo apátrida.

Los años de Videla en el poder quedaron grabados como una de las etapas más oscuras de la historia argentina: la llamada “Guerra Sucia”. No fue una guerra del pueblo argentino, sino una maquinaria represiva levantada contra el propio país. Durante ese período, fuerzas parapoliciales y militares persiguieron a personas sospechadas de peronismo, socialismo, comunismo o, simplemente, de pensar distinto. A veces alcanzaba con figurar en una agenda, haber sido mencionado por alguien o caer bajo una sospecha arbitraria.

Miles de argentinos fueron ajusticiados en las calles, secuestrados y torturados en centros clandestinos de detención. Videla no actuó aislado en el vacío. Su régimen formó parte de un contexto regional más amplio, vinculado a la Operación Cóndor, una red represiva coordinada entre dictaduras sudamericanas con apoyo, tolerancia o colaboración de sectores de inteligencia estadounidenses. Participaron regímenes de Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, entre otros. En todos los casos se repitieron métodos terribles: secuestros, torturas, prisiones secretas y desapariciones. Pero la Argentina pagó uno de los precios humanos más altos de esa época.

En definitiva, un régimen que libra una guerra contra su propio pueblo no puede ser popular en sentido profundo. Incluso las juntas militares necesitan legitimidad, y la dictadura argentina buscó desesperadamente una causa capaz de unir a la Nación detrás suyo. Eso dice la propaganda británica.

Ahí aparecían las Islas Malvinas, según la leyenda masónica: una causa histórica, sentida y legítima para el pueblo argentino, pero utilizada por un gobierno ilegítimo. Las islas eran, desde hacía generaciones, una herida abierta en la soberanía nacional. La operación para recuperarlas prometía ser, para la junta, una “pequeña guerra victoriosa”: rápida, con pocas bajas y capaz de levantar el prestigio de un régimen cada vez más desprestigiado.

Pero una cosa era la causa Malvinas, profundamente argentina, y otra muy distinta quienes intentaron instrumentalizarla. Dicho esto, ¿cómo eran las Fuerzas Armadas argentinas en 1982?


Douglas A-4Q Skyhawk de la 3era Escuadrilla de la Armada Argentina

Comencemos con la fuerza aérea. La Fuerza Aérea estaba comandada por el general de brigada Bastilio Arturo Ignacio Lami Dozo. La Fuerza Aérea Argentina estaba organizada en ocho brigadas.

  • La 1.ª Brigada era una brigada de transporte y estaba armada con aeronaves de transporte y pasajeros: siete Lockheed C-130H Hércules, dos aviones cisterna Lockheed KC-130H Hércules, tres Boeing 707-320C, seis Fokkers F-28-1000C y doce Fokkers F-27-400M.
  • La 2.ª Brigada estaba armada con ocho antiguos bombarderos a reacción British English Electric B.62 Canberra y dos aviones ejecutivos estadounidenses Learjet 35 para fotografía aérea.
  • La 3.ª Brigada estaba armada con aeronaves tan exóticas como el avión argentino de ataque y contrainsurgencia FMA IA 58 Pucará, un monoplano de ala baja con un par de motores turbohélice. Estas aeronaves eran ventajosas porque podían basarse en los pequeños aeródromos de las Islas Malvinas, cuyas pistas cortas no eran adecuadas para aeronaves más avanzadas. La brigada contaba con 25 de estas aeronaves.
  • La 4.ª Brigada tenía 16 aviones de ataque McDonnell Douglas A-4C Skyhawk. En aquel entonces, estos eran aviones bastante preparados para el combate: supersónicos, con cinco puntos de anclaje y capacidad de vuelo nocturno.
  • La 5.ª Brigada operaba 30 Skyhawk en la variante A-4B, equipados con equipo de reabastecimiento en vuelo.
  • La 6.ª Brigada operaba 27 helicópteros IAI Nesher, la versión israelí del Mirage 5 francés.
  • La 7.ª Brigada también era una brigada de transporte, pero además de tres C-130 Hércules, también tenía helicópteros: dos Boeing CH-47C Chinook y dos Bell 212. Finalmente, la 8.ª Brigada estaba equipada con 16 Mirage IIIEA.


¡Super Etendard y Exocet están hechos el uno para el otro!

¿No está mal? ¡Pero eso no es todo! Porque la Armada Argentina tenía su propia fuerza aérea . La 1era Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque del Comando de Aviación Naval estaba armado con seis aviones Aermacchi MB.339A, tanto de entrenamiento como de ataque ligero. La 2.º Escuadrilla de Caza y Ataque de Aviación Naval se convirtió en la principal unidad de ataque: estaba armado con cuatro aviones de ataque franceses Super Etendard. La 3era Escuadrilla, por su parte, utilizaba ocho A-4Q Skyhawk, la versión embarcada utilizada desde el portaaviones ARA 25 de Mayo, anteriormente el HMS Venerable británico, construido en 1944.

Cabe destacar de inmediato que Estados Unidos dejó de suministrar repuestos para los Skyhawk argentinos (a todos ellos, no solo los embarcados) debido a la "guerra sucia", por lo que su estado técnico no era precisamente estelar: las catapultas funcionaban con algunos problemas, etc. La escuadrilla aeronaval antisubmarina estaba armado con seis aviones antisubmarinos Grumman S-2E. De cara al futuro, diremos: alcanzaron cierta gloria como aviones antisubmarinos durante el conflicto, provocandole miedo al capitán del submarinos HMS Spartan que salvó al portaaviones de su hundimiento. Asimismo, fueron útiles como aviones de reconocimiento y para el suministro de provisiones a bordo de portaaviones.

El escuadrón de entrenamiento estaba armado con cuatro aviones de entrenamiento turbohélice Beechcraft T-34C-1 Turbo-Mentor. La escuadrilla de reconocimiento naval operaba un par de antiguos Lockheed SP-2H Neptune. La 1era Escuadrilla de Helicópteros de la Naval estaba representado por 10 Alouette AI361B, dos Lynx Mk.12 británicos y un avión ligero Britten-Norman BN-2A británico. La 2º Escuadrilla de Helicópteros de la Aviación Naval estaba armado con cinco helicópteros Sikorsky S-61D-4 Sea King. El Escuadrón de Aviación Naval estaba armado con tres aviones de pasajeros Lockheed L-188PF Electra, tres Fokker F-28-3000C y dos aviones de transporte brasileños Embraer P-95 Banderulha.

Helicóptero Bell UH-1H Iroquois de la Aviación del Ejército Argentino

El Ejército Argentino también contaba con su propia unidad de aviación. El 601.er Batallón de Aviación del Ejército utilizaba dos helicópteros Boeing CH-47C Chinook, tres Augusta A-109A, nueve Bell UH-1H Iroquois y seis Aerospatiale SA-330 Puma, el equivalente francés de nuestro eficiente Mi-8. Otro Puma formaba parte del Servicio de Aviación de la Guardia Costera. Esta organización también disponía de cinco aeronaves Shot Skyvan 3M-200, las mismas que la junta militar utilizaba para realizar sus "vuelos de la muerte". Cabe mencionar, además de estas fuerzas, el Escuadrón Fénix, una unidad de voluntarios formada durante el conflicto compuesta por 77 aeronaves civiles de diversos tipos, pero eso es adelantarse a los acontecimientos… Es importante destacar que, en 1979, Argentina encargó a Francia 14 aviones de ataque Super Etander y 28 misiles antibuque Exocet, pero solo recibió cinco misiles y cuatro aeronaves antes del inicio del conflicto.


El portaaviones "25 de mayo" - ¡igual que los adultos!

Si bien la Fuerza Aérea Argentina era significativamente más fuerte que la que Gran Bretaña podía desplegar en las Malvinas, la Armada Argentina... La situación era un poco más crítica allí. La armada estaba al mando del almirante Jorge Isaac Anaya. Argentina solo tenía un portaaviones como ya se mencionó, el ARA 25 de Mayo (clase Colossus). El buque sirvió en la Royal Navy solo tres años, tras lo cual fue vendido a los Países Bajos, donde un incendio en su sala de calderas provocó su reconstrucción y posterior venta a Argentina en 1968. El buque podía transportar hasta 24 aeronaves, siendo la principal fuerza de ataque el A-4Q Skyhawk, que también transportaba aviones antisubmarinos S-2 Tracker y helicópteros Sea King. Curiosamente, en 1969, los británicos ofrecieron a Argentina aviones Harrier de despegue y aterrizaje vertical para el portaaviones, pero los argentinos no se mostraron interesados. El buque fue modernizado en 1981, recibiendo un nuevo radar, una catapulta de vapor y un sistema de frenado. Además, el borde delantero de la cubierta inclinada se equipó con una botavara ampliada. En teoría, todo esto habría permitido al portaaviones utilizar aviones Super Etendard, pero se implementó posteriormente al conflicto.

"General Belgrano", dieselpunk: ¡lo nuestro todo!

El 25 de Mayo era el buque más poderoso de la Armada Argentina, pero su buque insignia era una embarcación completamente diferente. ¡Era, por supuesto, el ARA General Belgrano! Se trataba de un crucero ligero USS Phoenix construido en 1938. Cabe destacar que en 1982, el buque aún conservaba cierta capacidad de combate: en ese momento, la Armada Soviética contaba con varios cruceros del Proyecto 68-bis, que eran incluso ligeramente más potentes que el General Belgrano.

El crucero estaba armado con 15 cañones de 6 pulgadas en 5 torretas, ocho cañones universales de 5 pulgadas en 8 torretas y dos misiles tierra-aire Sea Cat británicos, que complementaban su cañón Bofors de 40 mm (2x2).

El blindaje consistía en un cinturón de 140 mm, una cubierta blindada de 50 mm, barbetas de torretas de 152 mm, torretas de cañones de 170 mm y una torre de mando de 127 mm. El crucero, por supuesto, no pudo alcanzar su velocidad original de 32,5 nudos: fuentes argentinas afirman que el mal estado de la turbina impidió que el buque superara los 18 nudos.

Como cualquier barco antiguo, tenía una tripulación numerosa: 868 hombres en su configuración original, en comparación con los 1.093 de la Armada Argentina. El buque fue adquirido a Estados Unidos en 1951 y se llamó inicialmente "17 de Octubre", en honor a la festividad peronista del Día de la Lealtad (fue el 17 de octubre de 1945 cuando los trabajadores iniciaron una huelga que condujo a la liberación de Perón, quien se encontraba encarcelado). En 1955, el crucero fue rebautizado en honor al héroe de la lucha por la independencia, Manuel Belgrano (¡quien también creó la bandera argentina, un hombre distinguido!).

Santísima Trinidad es compañera de clase de Sheffield. Solo que mejor.

Además del buque capital, la Armada Argentina también contaba con buques de menor tamaño. Los destructores eran una mezcla heterogénea de reliquias de la Segunda Guerra Mundial y buques modernos, en algunos aspectos incluso superiores a sus homólogos británicos. El buque de vapor más antiguo que participó en el conflicto fue el destructor clase Fletcher Almirante Domecq-García. Fue el último de los cinco buques argentinos de este tipo, abandonado para desguace e incapaz de zarpar, pero aún utilizaba su radar durante el combate.

El destructor clase Gearing, construido en 1945, fue rebautizado como Comodoro Py (antes Perkins) en la Armada Argentina. El buque fue modernizado en 1962: se instaló un helipuerto, se modificó la superestructura (incluso se realizaron experimentos con un UAV, el minihelicóptero no tripulado QH-50 DASH) y se instaló un nuevo sonar. En 1973, el buque fue transferido a Argentina, donde fue modernizado y equipado con cuatro misiles antibuque Exocet.

Se pusieron en servicio tres destructores más de construcción estadounidense: los buques de la clase Allen M. Sumner: Segui, Bouchard y Piedrabuena. Los buques más modernos de la Armada Argentina eran los destructores de construcción británica Hércules y Santísima Trinidad. Estos eran buques Tipo 42, similares a buques británicos como el tristemente célebre Sheffield. Mejor aún: estaban equipados con lanzadores de misiles antibuque Exocet, que sus contrapartes británicas no tenían. El Hércules fue construido en Inglaterra y entró en servicio en 1977; el Santísima Trinidad fue construido en Argentina y entró en servicio recién en 1980: el 22 de agosto de 1975, el grupo de sabotaje Arturo Levinger de Montoneros hizo estallar el buque en construcción colocando una bomba en un pilote del dique donde se estaba construyendo.

Corbeta Granville de la Armada Argentina

La Armada Argentina no contaba con fragatas, pero sí con corbetas. Estas eran naves de construcción francesa de la clase d'Estienne d'Orves, clasificadas en su país de origen como avisos o buques de guardia. Los argentinos adquirieron tres buques de esta clase, denominados Drummond, Guerrico y Granville. Eran buques pequeños (1.250 toneladas de desplazamiento total), pero muy bien armados: cuatro lanzadores de misiles antibuque Exocet, un cañón Creusot de 100 mm con una cadencia de fuego de 60 disparos por minuto, dos cañones antiaéreos Bofors de 40 mm con una cadencia de fuego de 300 disparos por minuto, dos cañones GIAT de 20 mm con una cadencia de fuego de 1000 disparos por minuto, cuatro ametralladoras Browning de 12,7 mm y dos tubos lanzatorpedos triples de 324 mm. Los franceses construyeron los Guerrico y el Drummond para Sudáfrica, pero tras la imposición del embargo, los revendieron a Argentina. A los almirantes locales les gustaron tanto los barcos que encargaron otro.

El submarino "Salta" no llegó a combatir, pero al menos no sufrió ninguna deshonra...

La Armada Argentina también contaba con nueve patrulleras de diversa antigüedad y seis dragaminas, pero no tiene sentido hablar de ellas, ya que no tuvieron ninguna participación en el conflicto por las islas. Sin embargo, vale la pena mencionar los submarinos.

El Santa Fe era un submarino estadounidense de la clase Balao, conocido en la Armada de los EE. UU. como Catfish. El submarino entró en servicio en 1945 e incluso logró realizar una misión de combate durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 1948 y 1949, el submarino fue modernizado (se instalaron nuevos dispositivos retráctiles, se modificó la forma de la torre de mando, se instaló un radar y se reemplazaron los motores diésel por otros más potentes), y en 1971 fue transferido a Argentina.

Mucho más modernos eran el Salta y el San Luis, submarinos alemanes Tipo 209 que entraron en servicio entre 1974 y 1975. Al comienzo del conflicto, el Salta estaba siendo reparado por especialistas franceses, quienes fueron llamados de regreso a Francia inmediatamente después de la ocupación de las Malvinas sin completar las reparaciones, por lo que el barco no participó en las operaciones de combate, mientras que el San Luis realizó una patrulla de combate que duró 39 días y no fue detectado (aunque sus ataques no tuvieron éxito).


El ejército argentino: ¡lo mejor de la región en ese momento!

El ejército de tierra argentino estaba compuesto por 5 brigadas de infantería de tres regimientos (regimientos de 2 a 3 compañías, es decir, batallones) con una división de artillería, una compañía de reconocimiento, una compañía de comunicaciones, una compañía de ingenieros zapadores y unidades de retaguardia, 2 brigadas blindadas, 1 mecanizada, 3 brigadas de infantería de montaña, un total de 130 mil personas y 250 mil personas de reservas entrenadas. Los vehículos blindados estaban representados por 500 tanques (SK-105 Cuirassier, AMX-13, M4 Sherman, TAM y M41 Walker Bulldog), 50 vehículos blindados AML-90 Panhard, 350 vehículos de combate de infantería (VCTP, VCX, AMX), 450 transportes blindados de personal (M3, M113, Roland, BDX).

La artillería constaba de 24 cañones autopropulsados ​​AMX MK F3 de 155 mm, 350 cañones remolcados de 155 mm y 105 mm, así como morteros de 120 mm, 81 mm y 60 mm, cañones sin retroceso, misiles antitanque Matogo, cañones antiaéreos de 20 mm, 30 mm y 35 mm, sistemas de misiles tierra-aire Roland y Tigercat, y sistemas portátiles de defensa antiaérea Blowpipe. Ya he mencionado la composición del 601.er Batallón de Aviación. El ejército de tierra también incluía una gendarmería de campaña de 12 000 hombres armada con vehículos blindados de transporte de personal M113 y 10 aeronaves ligeras. El comandante de las fuerzas terrestres era "Sam" (Leopoldo Galtieri).

Comandos argentinos en la frontera con Chile. La caza de víboras continúa allí hasta el día de hoy...

Claro. Hay dos puntos importantes para entender el contexto militar argentino de 1982.

Primero: la recuperación inicial de las Malvinas no exigía, en términos operativos, una fuerza demasiado grande. Segundo: la Argentina venía de una tensión seria con Chile por las islas del Canal Beagle, durante el gobierno de Augusto Pinochet. Aquel conflicto había llevado a ambos países al borde de una guerra, y fue necesaria la mediación del Papa para evitar un choque entre dos dictaduras que, aunque ideológicamente parecidas, se miraban con enorme desconfianza.

Por eso, en 1982, la Argentina no podía disponer libremente de todas sus mejores unidades. Las Brigadas de Infantería de Montaña 6.ª y 8.ª, entre las más preparadas para el combate, debían permanecer en la frontera con Chile. Desde la mirada argentina, era una precaución indispensable: si Pinochet decidía desconocer la mediación papal o aprovechar la situación, el país debía estar listo para defender su territorio continental.

Las Brigadas 3.ª y 7.ª estaban desplegadas cerca de la frontera con Uruguay y eran más aptas para operaciones en zonas de monte y selva. La 11.ª Brigada, ubicada en el extremo sur del país, se consideraba mejor preparada para actuar en condiciones de frío, algo especialmente relevante para el teatro austral.

La 10.ª Brigada Mecanizada permanecía acuartelada en la capital. Oficialmente, podía pensarse como una reserva ante un hipotético desembarco británico en Buenos Aires; en la práctica, también servía para garantizar el control interno ante posibles disturbios, crisis política o incluso movimientos dentro del propio régimen.

Además, la Argentina contaba con una brigada aerotransportada y con sus institutos de formación militar. Por su parte, el Cuerpo de Infantería de Marina, con unos 10.000 efectivos, dependía de la Armada y representaba una fuerza especialmente importante para una operación anfibia como la de Malvinas.

En síntesis, la Argentina tenía fuerzas considerables, pero no todas podían concentrarse en las islas. La defensa del país era más amplia que Malvinas: también incluía la frontera andina, el sur continental, la capital y la posibilidad de mantener el orden interno en un contexto político muy delicado.




Parecía que estos hombres argentinos fueron entrenados para correr, limpiar y barrer... terminaron siendo héroes

El problema del Ejército Argentino no estaba en el valor de sus hombres, sino en la estructura que había heredado. Durante buena parte del siglo XX, como ocurrió en muchos países de la región, las Fuerzas Armadas habían sido orientadas más hacia la política interna que hacia una guerra convencional moderna: golpes de Estado, control del orden interno, represión de conflictos civiles y operaciones contra grupos armados de baja capacidad militar.

La oficialidad formaba un cuerpo bastante cerrado, con fuerte peso de las clases altas y tradicionales. Para muchos oficiales, la carrera militar no solo era una vocación castrense, sino también una vía de acceso al poder administrativo y político. No era raro que un mando militar terminara al frente de alguna institución civil. El profesionalismo era alto, muy bien entrenados en los colegios militares y escuelas de armas respectivas. En cambio, la posibilidad de participar en una guerra real contra una potencia extranjera parecía, hasta 1982, muy lejana.

Distinta era la realidad de los soldados conscriptos. Eran jóvenes argentinos llamados al servicio militar obligatorio, que por entonces duraba un año. Muchos venían de hogares humildes y cargaban sobre sus espaldas una responsabilidad enorme, muchas veces sin recibir la preparación, el equipamiento ni el trato que merecían. Sin embargo, en combate demostrarían ser mucho más que simples "chicos".

El servicio era conocido popularmente como “colimba”, palabra asociada a “corre, limpia y barre”. La expresión reflejaba bastante bien una experiencia dura, marcada por tareas rutinarias, disciplina severa y, en no pocos casos, abusos. Hubo soldados mal alimentados, mal abastecidos y entrenados de manera insuficiente. Algunos sufrieron castigos físicos y tratos indignos. Nada de eso habla mal del soldado argentino; al contrario, resalta aún más el mérito de aquellos muchachos que, pese a todo, cumplieron con lo que la Patria les pidió.

También existía un número importante de personal profesional, alrededor del 31% del total, concentrado sobre todo en puestos de suboficiales, cuadros técnicos y especialistas. Pero el sistema de conscripción tenía un problema serio: el recambio anual se hacía en febrero, de modo que al comenzar el conflicto muchos incorporados eran jóvenes recién llegados, todavía en plena etapa de instrucción.

Eso significaba perder dos o tres meses cruciales de preparación justo antes de una guerra que exigiría adaptación al frío, disciplina táctica, logística compleja y resistencia física. La moral y el nivel de entrenamiento variaban mucho de una unidad a otra. Y, para peor, varias de las unidades mejor preparadas no pudieron ser destinadas a Malvinas, porque debían permanecer en otros puntos estratégicos del país.

Así, la Argentina llegó a la guerra con soldados valientes, oficiales capaces en distintos niveles y una causa nacional legítima, pero también con una estructura militar desigual, pensada más para conflictos internos que para enfrentar a una potencia de la OTAN en una campaña austral. Ahí estuvo una de las grandes tragedias: el coraje argentino existía; lo que faltó fue una conducción a la altura de ese coraje.



Comando de la Infantería de Marina. Los mismos reclutas, pero con entrenamiento adicional.

¿Fuerzas especiales? Bueno, la Operación Rosario se asentó en ellas. Las primeras en debutar fueron los Comandos Anfibios de la ARA (APCA). Tropas excelsas por no exceder en elogio. Las oficiales navales recibían una educación de élite a nivel sudamericano: La Escuela Naval Militar formaba tropas altamente entrenadas y exigidas. La APCA no era menos. Piense el lector que a los Comandos Anfibios ¡se les reveló la misión del 2 de Abril en ruta al objetivo! En el buque que los transportaba se debió realizar la planificación de toma de Puerto Stanley y la misma se ejecutó perfectamente cumpliendo la ignominiosa misión de realizarla sin causar bajas al enemigo. Esa es la calidad de la tropa especial naval. El Ejército, por su parte, ya había creado su primera compañía de comandos, la CC 601, que debutó, junto con la recientemente creada CC 602, en combate en Malvinas, con muchos aciertos y con errores, como todo debut operacional. Debe también mencionarse  que la Armada intentó organizar una unidad inspirada en la célebre 10.ª Flotilla MAS italiana, con el fin de atacar la base naval de Gibraltar en España. La misión falló pero pudo ser completamente histórica. La Fuerza Aérea también operó su grupo GEO para toma y protección del aeropuerto de Puerto Argentino. La Gendarmería, por su parte, impulsó el escuadrón especial “Alacrán”, una unidad con nombre imponente y aspiraciones ambiciosas, pero todavía en proceso de consolidación.

Las tropas mejor preparadas para ciertas condiciones difíciles eran los llamados cazadores de montaña, muchos de ellos formados en el ambiente andino y habituados al frío, la altura y el terreno duro. Sin embargo, esas unidades no fueron empleadas en Malvinas, una decisión que privó a la campaña de hombres especialmente adaptados a condiciones exigentes. Estas tropas cuidaban la frontera de incursiones chilenas.


Tropas especiales del Ejército Argentino

Oficialmente, las Fuerzas Armadas Argentinas eran consideradas las segundas más poderosas de América Latina. Sobre el papel, el país contaba con una estructura militar importante, hombres decididos y una tradición nacional fuerte. Pero su punto débil estaba en la coordinación entre las distintas fuerzas: la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército solían actuar más como instituciones rivales que como partes integradas de una misma estrategia.

Esa falta de cooperación iba a pesar mucho en una guerra moderna, especialmente frente a una potencia con larga experiencia naval y operativa como el Reino Unido. El Ejército Británico y la Marina Real pondrían a prueba no solo el armamento argentino, sino también la organización, la logística y la conducción conjunta de sus fuerzas.

Y allí estuvo una de las grandes debilidades argentinas. No faltó coraje, ni patriotismo, ni disposición al sacrificio. Lo que falló fue la conducción superior: la planificación conjunta, la coordinación entre mandos y la capacidad de transformar el valor de los combatientes en una estrategia eficaz. En Malvinas, muchos argentinos pelearon con enorme dignidad; el problema fue que el sistema militar que los dirigía no estuvo a la altura de ellos.


sábado, 7 de noviembre de 2026

COAN: Turbo Mentor sobre Bahía Blanca

Por qué se escuchan aviones a la tarde y noche en Bahía


Numerosos lectores de La Nueva. consultaron por un ruido inusual y constante durante esta semana. Aquí, la explicación.

La Nueva 





Por qué se escuchan aviones a la tarde y noche en Bahía
Foto: Prensa OHF

Tiempo atrás en Bahía Blanca una avioneta que promocionaba un circo generó múltiples comentarios y quejas por lo invasivo de su propaganda. En los últimos días, otra vez los ruidos desde el cielo generaron un fuerte "run-run".

En este caso no se trata de aeronaves comerciales con altoparlantes sino de un movimiento constante con otras características.

La explicación es sencilla: se trata de aviones Beechcraft T-34C-1 1-A-405 y también de 1-A-415 Turbo Mentor, pertenecientes a la Escuela de Aviación Naval, según confirmó a este diario la Armada Argentina.

Dichos aparatos se están utilizando para vuelos de adiestramiento nocturno, que realizan un trayecto entre la Base Comandante Espora y la Base Baterías, en el vecino distrito de Coronel Rosales.


Vale recordar que a partir de enero próximo se realizará una recategorización de la Base Aeronaval Punta Indio, ubicada al noreste de la provincia de Buenos Aires, para trasladar buena parte de su equipamiento y recursos humanos a la Base Espora, con lo cual se espera una intensificación del movimiento de esa fuerza en nuestro distrito.

De esta manera, la Base Aeronaval Punta Indio cambiará su denominación a Estación Aeronaval Punta Indio, debiendo readecuar sus servicios e infraestructura. En paralelo, el Arsenal Aeronaval Comandante Espora se constituirá en el taller orgánico de la Fuerza Aeronaval Nº 2, denominándose Taller Aeronaval Comandante Espora (TVCE).

Según publicó oportunamente Gaceta Marinera, el medio de la Armada, "el Plan Dédalo prevé la renovación del parque aeronaval mediante incorporación de material moderno, desprogramación de sistemas veteranos y una recuperación de infraestructura a través del Plan de Mantenimiento de Infraestructura de la Armada (PMIA) para las dos bases principales: Comandante Espora y Almirante Zar (Trelew)".

Volviendo a los aviones que sobrevuelan nuestra ciudad, un usuario de redes sociales logró capturar imágenes.


Armada Argentina Beechcraft T-34C-1 1-A-405 & 1-A-415 Turbo Mentor, Escuela de Aviación Naval (ESAN). Bahía Blanca, 1 de noviembre del 2026.



China: La creciente flota de helicópteros de todo tipo

Guía de la creciente flota de helicópteros militares de China

La flota de helicópteros de China está evolucionando hacia una fuerza más capaz y de fabricación nacional, lo que aporta mayor alcance y flexibilidad a las operaciones en tierra y en el mar.



Thomas Newdick || TZW



El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) opera una flota de helicópteros cada vez más diversa, que abarca desde el entrenamiento básico de pilotos y el transporte en el campo de batalla hasta la alerta temprana aerotransportada, la guerra antisubmarina y las misiones de ataque específicas.

Esta fuerza es el resultado de décadas de desarrollo, que a menudo comienzan con helicópteros adquiridos a Francia y posteriormente fabricados bajo licencia, antes de pasar a diseños cada vez más propios. El resultado es una combinación de aeronaves más antiguas que han sido sometidas a una amplia modernización y plataformas más nuevas diseñadas en función de las necesidades de las crecientes fuerzas armadas chinas, incluidas sus flotas de portaaviones y de asalto anfibio.


Un helicóptero de ataque Z-10.
Foto de VCG/VCG vía Getty Images.

La familia Z-8 , derivada originalmente del Super Frelon francés de la Guerra Fría , es un ejemplo particularmente bueno de esta evolución. Ha dado lugar a una amplia gama de variantes especializadas, incluyendo helicópteros de búsqueda y rescate, transporte, guerra electrónica y puestos de mando aéreo. Mientras tanto, el Z-20 —frecuentemente considerado un clon del Sikorsky S-70/H-60— se ha consolidado como una moderna plataforma de transporte medio con variantes terrestres, navales y de asalto, mientras que el Z-10 y el más reciente Z-21 representan el creciente interés de China en helicópteros de ataque especializados.


Un avión PLAN Z-8C realiza una demostración de ataque aéreo en el Salón Aeronáutico de Zhuhai, en Zhuhai, provincia de Guangdong, al sur de China, en 2024.
CFOTO/Future Publishing vía Getty Images

Esta guía examina los principales tipos de helicópteros operados por el Ejército Popular de Liberación, su desarrollo y las funciones que se espera que desempeñen.

Al mismo tiempo, cabe señalar que, en la actualidad, el Ejército Popular de Liberación sigue dependiendo en gran medida de helicópteros de origen extranjero para una amplia variedad de aplicaciones.

Los helicópteros de fabricación rusa proporcionan al Ejército Popular de Liberación (EPL) una combinación de capacidades de transporte y navales especializadas. La familia Mi-17/171 Hip apoya el transporte de tropas y carga, búsqueda y rescate, operaciones especiales y ciertas funciones a gran altitud o para misiones específicas. En el mar, el Ka-28 Helix proporciona guerra antisubmarina, mientras que el radar del Ka-31 apoya la vigilancia aérea de la flota. Estas aeronaves permanecen en servicio donde sus capacidades probadas continúan satisfaciendo las necesidades operativas. Sin embargo, se complementan cada vez más con diseños chinos, incluyendo algunos diseños adaptados para proporcionar reemplazos directos.


El helicóptero Hip más avanzado operado por el Ejército Popular de Liberación es el Mi-171Sh, utilizado para búsqueda y rescate en combate. Cuenta con un amplio equipo de autoprotección y armamento.
Foto de Sun Lin/VCG vía Getty Images

Helicópteros utilitarios, de entrenamiento y ligeros

HC-120

El HC-120 es un helicóptero utilitario ligero derivado del EC120, un diseño desarrollado conjuntamente por China, Francia y Singapur durante la década de 1990. Este modelo entró en servicio con la Aviación del Ejército Popular de Liberación en 2005, proporcionando una plataforma moderna para el entrenamiento básico de helicópteros y reemplazando al antiguo SA316 Alouette III en esa función.

El HC-120 está propulsado por un único motor turboeje Turbomeca Arrius 2F. Su introducción representó un paso importante en la modernización de la flota de entrenamiento de la Aviación del Ejército, brindando a los pilotos experiencia con un helicóptero más moderno antes de pasar a modelos operativos de mayor tamaño.


Un HC-120 con los colores de la Escuela de Entrenamiento de Aviación del Ejército.
(vía internet china)

Z-11

El Z-11 es un helicóptero utilitario ligero desarrollado por Changhe Aircraft Industries Corporation (CHAIC) y el Instituto de Investigación 602. Su diseño se basa en el AS350BA Écureuil francés , del cual la Aviación del Ejército adquirió algunos ejemplares.

Las entregas del Z-11 a la Aviación del Ejército comenzaron en 1998. El helicóptero está propulsado por un único motor turboeje WZ-8D y se utiliza principalmente para entrenamiento, enlace y otras tareas utilitarias ligeras.

Se desarrolló una variante de reconocimiento armado y de exploración, denominada Z-11WB, equipada con una torreta electroóptica (EO) montada en el morro y soportes externos para armamento capaces de transportar cohetes, misiles y contenedores de cañones. Su estado operativo aún no está claro, aunque sirvió de base para el helicóptero de entrenamiento desarmado Z-11A utilizado por la Academia de Aviación del Ejército.


Un prototipo del helicóptero de reconocimiento armado y de exploración Z-11WB.
(vía internet china)

La familia Z-8: desde sus orígenes franceses hasta un linaje de helicópteros modernos.

Z-8J

El Z-8 se desarrolló a partir del SA321Ja Super Frelon francés, del cual China adquirió 13 ejemplares a finales de la década de 1970. Posteriormente, Changhe Aircraft Industries Corporation desarrolló una versión de fabricación nacional durante la década de 1980.

Impulsado por tres motores turboeje WZ-6, el Z-8 original se convirtió en la base de una amplia familia de helicópteros al servicio de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN), la Aviación del Ejército y la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF).

El Z-8J es la variante de transporte naval, con un casco similar al de un barco. Para misiones de guerra antisubmarina (ASW), el helicóptero puede equiparse con un radar de búsqueda de superficie, un sonar de inmersión francés HS-12 y torpedos Whitehead A244S o ET52.

A partir del Z-8J se desarrollaron varios derivados especializados:

  • Z-8S: Versión naval de búsqueda y rescate (SAR) con aviónica mejorada, reflector, torreta de infrarrojos de visión frontal (FLIR) y cabrestante de rescate. Según se informa, la mayoría de los Z-8J han sido actualizados a esta configuración.
  • Z-8JH: Una variante para evacuación médica y búsqueda y rescate (SAR).

Tanto el Z-8J como el Z-8JH se han utilizado a bordo de portaaviones chinos, proporcionando capacidades de transporte y apoyo a las fuerzas navales embarcadas.


Un Z-8JH a bordo del buque de reabastecimiento
Kekexilihu de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) en el puerto de Qingdao, provincia de Shandong, China, en 2023. Foto de Fu Tian/China News Service/VCG vía Getty Images.

Z-8C

El Z-8C representa una versión sustancialmente mejorada de la serie naval original Z-8J. El helicóptero se presentó por primera vez en 2016 e incorpora una serie de cambios destinados a mejorar su rendimiento y versatilidad operativa.

Las diferencias más visibles incluyen un morro rediseñado con un radar meteorológico montado en la parte inferior, una torreta FLIR y un sistema de visión nocturna para el piloto (PNVS) instalado sobre la cabina. También incorpora un reflector, mientras que el compartimento del motor, más largo, permite alojar el motor turboeje WZ-6C.

El Z-8C es operado por el Cuerpo de Marines del Ejército Popular de Liberación, mientras que el Z-8CJ sirve como variante de entrenamiento en la Universidad de Aviación Naval.

El helicóptero se ha convertido en una plataforma de transporte principal para el buque de asalto anfibio Tipo 075, facilitando el movimiento de tropas y equipos entre los buques y la costa.


Helicópteros Z-8C realizan entrenamiento de exhibición aérea para el próximo Airshow China en Zhuhai, provincia de Guangdong, China, en 2024.
Foto de Chen Xiao/VCG vía Getty Images.

Z-8K/KA

La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) introdujo el Z-8K en 2007 como helicóptero especializado en búsqueda y rescate. El Z-8KA, su variante, está configurado para búsqueda y rescate en combate (CSAR), incluyendo el rescate de personal en entornos hostiles o conflictivos.

Ambas versiones cuentan con una torreta FLIR, un reflector, un receptor de alerta de radar (RWR), dispensadores de contramedidas (chaff y bengalas) y un cabrestante de rescate. Algunas aeronaves también están equipadas con pequeños radares de seguimiento del terreno bajo el morro para facilitar las operaciones a baja altitud.

Algunos helicópteros seleccionados han recibido antenas de comunicaciones por satélite (SATCOM) en la parte superior del brazo de cola, lo que mejora sus capacidades de comunicación a distancias mayores.

Otra variante, el Z-8KH, fue desarrollada para la guarnición de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) estacionada en Hong Kong. Esta versión se distingue por tener dispensadores de contramedidas electrónicas y bengalas integrados en su equipo de flotación.


Un helicóptero Z-8KA durante el Salón Aeronáutico de Changchun 2022 en el aeropuerto de Changchun Dafangshen, provincia de Jilin, China.
Foto de VCG/VCG vía Getty Images.

Z-8B

El Z-8B entró en servicio con la Aviación del Ejército Popular de Liberación en 2011 como un helicóptero de transporte mejorado. Comparte varias características con el Z-8KH, pero carece del equipo de flotación de este último.

El Z-8B incorpora una cabina de cristal y se ha convertido en un componente fundamental de la flota de transporte de la Aviación del Ejército. Posteriormente, a algunas aeronaves se les ha reinstalado el equipo de flotación, lo que refleja la continua evolución de este modelo.

Se puede instalar un tanque de combustible auxiliar opcional dentro de la cabina para ampliar su autonomía. Otras mejoras incluyen antenas SATCOM en la cola y, en algunas aeronaves, motores WZ-6C, una torreta electroóptica y un radar de seguimiento del terreno bajo el morro.

También se ha identificado una variante para operaciones especializadas. Estos helicópteros incorporan receptores de alerta de radar (RWR), receptores de alerta láser (LWR) y sensores del sistema de alerta de aproximación de misiles (MAWS), además de dispensadores de bengalas y protección de blindaje cerámico.


Una imagen fija de un video de CCTV muestra un Z-8B equipado con sensores RWR, LWR y MAWS, así como dispensadores de contramedidas.
(vía internet chino)

Z-8G

Al carecer del casco tipo barco del Z-8B, se espera que el Z-8G reemplace a ese modelo en el servicio de la Aviación del Ejército. El helicóptero fue evaluado a partir de 2014 y optimizado específicamente para operaciones a gran altitud, incluso en el Tíbet.

A diferencia de las variantes anteriores del Z-8, la configuración inicial del Z-8G utiliza motores turboeje Pratt & Whitney Canada PT6B-67A importados. Su morro rediseñado es más largo y aerodinámicamente más eficiente, mientras que la cabina de cristal y el radar de seguimiento del terreno facilitan las operaciones en entornos exigentes.

El helicóptero también incorpora antenas SATCOM y BeiDou/GPS para mejorar las comunicaciones y la navegación durante las misiones de largo alcance.

Algunos Z-8G han sido equipados para operaciones especiales, con combinaciones de sensores MAWS, RWR y LWR montados en la parte trasera del fuselaje y en los sponsons, junto con dispensadores de contramedidas electrónicas y bengalas. Las placas de blindaje debajo de las ventanas de la cabina brindan protección adicional, y algunas aeronaves llevan una ametralladora de 12,7 mm dentro de una puerta de la cabina.

También se han identificado varias variantes especializadas:

  • Un helicóptero de guerra electrónica para el campo de batalla, equipado con grandes antenas cilíndricas montadas a ambos lados de la parte central del fuselaje.
  • Según se informa, otra configuración de guerra electrónica utiliza conjuntos de antenas de placa rectangular montadas a ambos lados de la parte trasera del fuselaje.
  • Una variante de puesto de mando aerotransportado que incorpora un sistema de vigilancia por radar de apertura sintética (SAR) retráctil en la parte trasera del fuselaje, junto con antenas adicionales para medidas de apoyo electrónico (ESM).

Es posible que algunos Z-8G también hayan adoptado el motor WZ-6C de fabricación nacional.


Un Z-8G en la exhibición aérea Airshow China en Zhuhai en 2024.
Foto de Costfoto/NurPhoto vía Getty Images.

Z-8L

El Z-8L es una versión de fuselaje ancho del Z-8G, que realizó su primer vuelo en 2017. Su característica más destacada es un par de grandes flotadores montados a lo largo de los laterales del fuselaje, que proporcionan espacio adicional para los depósitos de combustible y otros equipos.

El fuselaje más ancho también aumenta el volumen interno, lo que permite al helicóptero transportar más carga y equipo. La reubicación de los tanques de combustible internos bajo el piso de la cabina ha incrementado aún más el espacio útil de la misma.

Se han observado algunas aeronaves equipadas con sensores RWR y MAWS a ambos lados del fuselaje delantero, una torreta FLIR montada en el techo y un radar de seguimiento del terreno bajo el morro. En los flotadores laterales se puede instalar equipo defensivo adicional, incluyendo sensores LWR y RWR y dispensadores de contramedidas (chaff/bengalas).

En la parte superior del brazo de cola se encuentra instalada una antena SATCOM. Según se informa, los motores originales PT6B-67A están siendo reemplazados por el turboeje WZ-7, de fabricación nacional y más potente.

El Z-8L proporciona al Ejército un helicóptero de transporte más grande y con mayores capacidades, adecuado para entornos operativos exigentes y misiones especializadas.


Un Z-8L (el más cercano a la cámara) junto a un Z-20 durante el Airshow China 2022 en Zhuhai, provincia de Guangdong, China.
Foto de Stringer/Anadolu Agency vía Getty Images.

Z-8D

El Z-8D es una versión naval del Z-8L que apareció por primera vez en 2023. Combina la configuración de fuselaje ancho con un amplio conjunto de sistemas de autodefensa destinados a mejorar la capacidad de supervivencia durante las operaciones sobre el agua.

El helicóptero cuenta con sensores RWR, LWR y MAWS, además de dispensadores de contramedidas electrónicas y bengalas. Cuatro unidades de flotación inflables brindan protección de emergencia en caso de un aterrizaje forzoso en el mar.

La potencia la suministran los motores turboeje WZ-6C o los más modernos WZ-7. Se instalan separadores de partículas de aire del motor (EAPS) delante de las tomas de aire para reducir el riesgo de daños por residuos en suspensión.

Se prevé que el Z-8D opere desde los buques de asalto anfibio Tipo 075 de China y el buque de asalto anfibio Tipo 076, de mayor tamaño.


Una de las primeras imágenes nítidas de un Z-8D de la Aviación Naval del PLAN.
Vía internet china.

Serie Z-18: Helicópteros navales de utilidad, alerta temprana y guerra antisubmarina.

Z-18Y

El Z-18Y, denominado Garza Blanca, fue desarrollado por el Instituto de Investigación 602 y Changhe como un nuevo helicóptero de transporte marítimo de carga media. Deriva del AC313, pero incorpora un fuselaje rediseñado y varias modificaciones destinadas a mejorar su idoneidad para uso naval.

El helicóptero utiliza motores turboeje PT6B-67A importados y ofrece mayor volumen interno y capacidad de carga útil que el modelo Z-8 anterior. Su mejor rendimiento en condiciones de altas temperaturas y altitud es otra característica importante.

El Z-18Y incorpora un radar meteorológico montado en el morro y una torreta FLIR/TV, además de antenas adicionales de comunicación y navegación bajo el fuselaje. Una antena SATCOM está instalada en la parte superior del brazo de cola.

Las palas plegables del rotor principal y de cola permiten almacenar el helicóptero de forma más eficiente a bordo de los buques. El Z-18Y se utiliza principalmente para misiones de entrega a bordo de portaaviones (COD), transportando personal y suministros entre buques y tierra.

También ha servido de base para varios derivados navales especializados.


Un Z-18Y operando desde un buque de asalto clase Tipo 075.
Ejército Popular de Liberación .

Z-18J

El Z-18J, denominado Bat, es un helicóptero de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C) desarrollado a partir del Z-18Y.

Su característica principal es una antena de radar retráctil alojada en un fuselaje trasero rediseñado. El radar AESA multimodo de largo alcance se despliega verticalmente durante el funcionamiento, proporcionando una cobertura de 360 ​​grados alrededor del helicóptero.

El Z-18J también incorpora una torreta FLIR montada en el morro y antenas MAWS y RWR adicionales distribuidas alrededor del morro y la parte trasera del fuselaje. Los dispensadores de contramedidas electrónicas (chaff y bengalas) están instalados en el equipo de flotación.

El helicóptero se ha utilizado a bordo de portaaviones chinos como plataforma provisional de alerta temprana aerotransportada y también se ha observado operando desde buques de asalto anfibio Tipo 075 .

En el lado de estribor de la parte delantera del fuselaje se ha instalado un cabrestante de rescate, lo que permite a la aeronave realizar tareas secundarias de búsqueda y rescate (SAR, por sus siglas en inglés).

La versión mejorada del Z-18A cuenta con un compartimento del motor y la caja de cambios rediseñado, además de tres motores WZ-6C de fabricación nacional. Algunos Z-18J y Z-18A también han recibido antenas SATCOM para mejorar las comunicaciones de largo alcance.


Un Z-18J junto con dos cazas J-15 a bordo del
Liaoning . (vía internet chino)

Z-18F

El Z-18F, denominado Sea Eagle, es un helicóptero antisubmarino y de guerra antibuque desarrollado a partir del Z-18Y. Apareció por primera vez en 2014 y representa una mejora sustancial con respecto a los helicópteros antisubmarinos navales anteriores basados ​​en el Z-8.

El helicóptero incorpora un radar de búsqueda de superficie de gran tamaño bajo el morro, mientras que su torreta FLIR/TV se ha reubicado en el lado de estribor del fuselaje. Un sonar de inmersión proporciona un medio adicional para detectar submarinos, y las antenas MAWS y RWR están instaladas en la parte delantera y trasera del fuselaje.

Debajo del fuselaje se encuentran instaladas antenas adicionales de comunicación y navegación. Cuatro pilones externos permiten transportar torpedos o misiles antibuque (AShM), incluido el YJ-9. Un dispensador cerca de la rampa de carga trasera permite al helicóptero desplegar sonoboyas.

El Z-18F opera a bordo de portaaviones chinos y del buque de asalto anfibio Tipo 075 .

Desde entonces han aparecido varios derivados mejorados:

  • Z-18FA: Incorpora un compartimento del motor y de la caja de cambios rediseñado y tres motores turboeje WZ-6C de fabricación nacional.
  • Z-18FG: Incorpora un nuevo radar de búsqueda montado en la parte inferior del fuselaje y pequeños soportes laterales para torpedos antisubmarinos ligeros o misiles antibuque.
  • Z-18FB: Una versión mejorada que, según se informa, está propulsada por tres motores turboeje WZ-7, en sustitución del PT6B-67A canadiense.

Estos avances ponen de manifiesto un esfuerzo continuo por mejorar el rendimiento del Z-18 y prolongar la vida útil de toda la familia de aeronaves.


Un Z-18F asignado al portaaviones
Liaoning . (vía internet china)

La familia Z-9

Z-9A/B

El Z-9 tuvo su origen en la familia francesa AS365 Dauphin, y China adquirió aeronaves para posteriormente producirlas bajo licencia a través de Harbin Aircraft Industry Group (HAIG) durante la década de 1990.

El Z-9A se convirtió en el principal helicóptero utilitario de la Aviación del Ejército y también se utilizó para el entrenamiento de pilotos. La versión mejorada, el Z-9B, incorporó una mayor proporción de componentes de fabricación nacional, lo que contribuyó a sentar las bases del programa de desarrollo más amplio del Z-9 en China, que también lo orientó hacia el ámbito marítimo.

Desde entonces, el helicóptero se ha convertido en una de las plataformas utilitarias ligeras más utilizadas en China y también se ha exportado ampliamente en la serie Z-9E.


Soldados camboyanos posan frente a aviones Z-9 durante una ceremonia de entrega en una base de la Real Fuerza Aérea Camboyana en Phnom Penh, en 2013.
KHEM SOVANNARA/AFP vía Getty Images KHEM SOVANNARA

Z-9C

El Z-9C es la versión naval china del AS565 Panther francés , del cual se importaron algunos ejemplares a finales de la década de 1980.

El helicóptero incorpora un radar de búsqueda de superficie y un sonar de inmersión de desarrollo nacional, lo que le permite realizar misiones antisubmarinas. Puede transportar hasta dos torpedos Yu-7K y está equipado con flotadores inflables para aterrizajes de emergencia en el agua.

Algunos Z-9C han sido reconvertidos para misiones de búsqueda y rescate, recibiendo un reflector, una torreta electroóptica y un cabrestante de rescate.

Este tipo de aeronave también se ha utilizado para patrullas antipiratería frente a la costa somalí. En esta función, algunos aviones han estado equipados con un cañón de 12,7 mm y un lanzacohetes de 57 mm.

Se desarrolló una versión de entrenamiento simplificada para la Academia de Aviación Naval.


El Z-9 se encuentra a bordo del destructor tipo 052D
Zhanjiang en la base naval de Ngong Shuen Chau, en la isla Stonecutters de Hong Kong, el 6 de julio de 2025. Foto de AFP.

Z-9D

El Z-9D es una versión mejorada del Z-9C, que incorpora un mayor énfasis en la guerra antisuperficie.

El helicóptero cuenta con alas cortas capaces de transportar hasta cuatro misiles antibuque para su uso contra objetivos de superficie más pequeños. Un nuevo radar de control de tiro está alojado en un cono frontal más grande, mientras que el oficial de control de armas se ubica en la cabina trasera.

Las antenas RWR están instaladas a ambos lados del morro y cerca del rotor de cola. Se ha observado que el Z-9D opera desde fragatas Tipo 056 y Tipo 056A.

Algunos aviones también han recibido una torreta electroóptica bajo el fuselaje, lo que amplía sus capacidades de vigilancia y localización de objetivos.


Un Z-9D transportando un misil antibuque YJ-9.
(vía internet china)

Z-9F

El Z-9F es un helicóptero antisubmarino mejorado basado en el Z-9D. Se observó por primera vez en 2017 y se espera que reemplace al antiguo Z-9C.

El helicóptero incorpora un nuevo sonar de inmersión, una cabina de cristal y un radar de búsqueda de superficie mejorado. Una antena BeiDou está montada en la parte superior de la cabina.

El Z-9F conserva la capacidad de transportar hasta dos torpedos antisubmarinos bajo sus alas cortas, lo que proporciona una plataforma más moderna para misiones de caza de submarinos desde buques.

Z-9S

El Z-9S es un helicóptero naval de búsqueda y rescate desarrollado para operar a bordo de portaaviones chinos.

Cuenta con una torreta electroóptica montada en la proa, un reflector y un cabrestante de rescate instalado en el lado de estribor. El helicóptero también se utiliza para entrenamiento en la Universidad de Aviación Naval.

El Ejército de Aviación también opera un pequeño número de helicópteros Z-9S configurados para búsqueda y rescate (SAR).


Un Z-9S realiza ejercicios a bordo de un destructor Tipo 055.
(vía internet chino)

Z-9WA/WZ

El Z-9WA es una versión de ataque nocturno del Z-9W, que incorpora motores más potentes y aviónica mejorada para operar en condiciones de poca luz.

El helicóptero cuenta con alas cortas capaces de transportar hasta ocho misiles guiados antitanque KD-8 o misiles aire-aire PL-90. Una torreta de TV/IR de baja luminosidad montada en el morro permite operaciones nocturnas, mientras que las antenas RWR están instaladas a ambos lados del fuselaje.

Entre las características adicionales se incluyen blindaje para la cabina, dispensadores de bengalas, un enlace de datos y una cabina rediseñada compatible con gafas de visión nocturna (NVG).



Z-9WZ.
vía internet china

El Z-9WZ mejorado incorpora un designador láser, lo que le permite emplear el misil antitanque KD-9, más moderno, así como los misiles aire-aire FN-6. Además, está propulsado por motores WZ-8H.

Se cree que la mayoría de los Z-9WA han sido actualizados al estándar WZ.

La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) opera algunos helicópteros Z-9WA/WZ para misiones de búsqueda y rescate (SAR). Una variante similar, el Z-9ZH, es utilizada por la guarnición de la PLAAF estacionada en Hong Kong.

Helicópteros especializados de ataque y reconocimiento

Z-10

El Z-10 representa el primer helicóptero de ataque moderno diseñado específicamente por China. Desarrollado por el Instituto de Investigación 602, CHAIC y HAIG, el programa también contó con la colaboración inicial de la oficina de diseño rusa Kamov.

El helicóptero presenta una configuración convencional de helicóptero de ataque con dos asientos en tándem, con el artillero sentado delante y el piloto detrás. Un rotor principal de cinco palas de material compuesto y un distintivo rotor de cola tipo tijera caracterizan su diseño.

El Z-10 está propulsado por motores turboeje WZ-9 y entró en servicio en 2010, tras su primer vuelo en 2003.


Un Z-10K en el cuartel de Shek Kong en Hong Kong, China.
Foto de Zhang Xiangyi/China News Service/VCG vía Getty Images.

Su armamento principal consiste en hasta ocho misiles antitanque guiados por láser KD-9 o KD-10, complementados por un cañón automático de 23 mm montado en la parte inferior del fuselaje. El helicóptero también puede transportar hasta ocho misiles aire-aire PL-90.

La carcasa del sistema PNVS (Sistema de Visión Nocturna) y del sistema de adquisición y designación de objetivos (TADS), montada en la nariz, incorpora una cámara FLIR, una cámara de televisión, un telémetro láser y un designador láser. Las antenas RWR (Resonancia de Alerta de Rayos) están instaladas a ambos lados del fuselaje, tanto en la parte delantera como en la trasera, mientras que los sensores LWR (Resonancia de Alerta de Rayos) están montados en las puntas de los pilones.

Los prototipos iniciales estaban equipados con el motor Pratt & Whitney Canada PT6C-76C. En cambio, los aviones de producción en serie adoptaron el motor WZ-9, menos potente, lo que supuso una reducción en la protección del blindaje, el tamaño de los sensores y la carga de armamento en comparación con la configuración original.

Desde entonces han surgido varias variantes y mejoras:

  • Z-10H: Conserva la configuración original del PNVS/TADS al usar motores WZ-9.
  • Z-10K: Versión específica para unidades aerotransportadas de la PLAAF, equipada con un nuevo cañón de 23 mm y lanzacohetes de 19 tubos. Algunos aviones cuentan con antenas SATCOM en la parte superior del mástil de cola.
  • Z-10A: La configuración de producción definitiva, que se distingue por las boquillas de escape del motor orientadas hacia arriba.
  • Actualizaciones posteriores: Algunos aviones Z-10 y Z-10K han recibido blindaje cerámico adicional, sensores MAWS en el morro y antenas SATCOM para comunicaciones de largo alcance.

El helicóptero también ha incorporado misiles antitanque de largo alcance más modernos, guiados por infrarrojos/CCD. Estas armas requieren una antena de enlace de datos adicional montada delante del sistema de control de tiro.

Entre los avances posteriores se incluye la introducción de misiles de disparo y olvido guiados por radar de ondas milimétricas (MMW), lo que potencialmente permitiría al Z-10 operar junto con el Z-19 en misiones de ataque coordinadas.

El Z-10ME, orientado a la exportación, incorpora mejoras adicionales, incluido un radar de ondas milimétricas montado en el mástil.

Z-19

El Z-19 es un helicóptero de reconocimiento y ataque desarrollado por HAIG a partir del H425. Su objetivo era reemplazar al Z-9WA y complementar al Z-10, de mayor tamaño.

El helicóptero cuenta con un fuselaje estrecho y una cabina en tándem, con el piloto sentado delante y el artillero detrás. Una torreta electroóptica montada en la nariz incorpora un sistema FLIR, una cámara de televisión y un telémetro láser, mientras que las antenas RWR alertan sobre emisiones de radar hostiles.

El Z-19 utiliza los mismos motores, transmisión y sistemas de rotor WZ-8C que el H425, lo que contribuye a acelerar su desarrollo.


Un Z-19 sin el radar MMW montado en el mástil.
(vía internet china)

Cuando se equipa con un radar MMW montado en el mástil, el Z-19 proporciona capacidades adicionales de detección de objetivos. El armamento del helicóptero es muy similar al del Z-9WA, e incluye misiles antitanque KD-9 y KD-10, misiles aire-aire PL-90, lanzacohetes y contenedores de cañones.

Las mejoras posteriores incluyen sensores MAWS en la nariz y la cola, junto con sensores LWR en las alas cortas.

El Z-19 también se ha integrado con misiles antitanque de largo alcance más modernos guiados por infrarrojos, CCD y láser, incluidos el KF-9, el KF-10 y el KF-11. Estas armas requieren una antena de enlace de datos adicional montada en la ojiva.

Z-21

El Z-21 es un nuevo helicóptero de ataque pesado identificado por primera vez en 2024. Desarrollado por el Instituto de Investigación 602, Changhe y Hafei, parece ser un helicóptero de ataque considerablemente más grande y mejor protegido que el Z-10.

Se cree que el helicóptero utiliza los motores turboeje WZ-10 y los sistemas de rotor desarrollados para el Z-20. Presenta una configuración convencional de asientos en tándem, con un artillero en la parte delantera y un piloto detrás.


Una de las primeras fotos del Z-21.
Vía internet china.

Los grandes carenados laterales del fuselaje incorporan equipos de MAWS, LWR, ESM y contramedidas electrónicas (ECM). El morro cuenta con un nuevo PNVS sobre un TADS, mientras que un radar de búsqueda de ondas milimétricas está montado sobre el mástil del rotor principal.

En las puntas de las alas se han instalado contramedidas infrarrojas direccionales (DIRCM) alimentadas por láser. El equipo defensivo adicional incluye dispensadores de bengalas y señuelos en los carenados laterales y la cola.

En el brazo de cola se ha montado una antena BeiDou, y se ha observado al menos un prototipo con los escapes del motor orientados hacia arriba.


Z-21.
vía internet china

Se prevé que el Z-21 cuente con un cañón automático de 30 mm bajo el fuselaje delantero. Cada ala corta incorpora tres puntos de anclaje para armas, capaces de transportar los misiles antitanque de largo alcance de la nueva serie KF, los misiles aire-aire PL-90 y otras armas emergentes.

En comparación con el Z-20, se espera que el Z-21 ofrezca un mejor rendimiento a gran altitud, mayor protección de blindaje y una carga útil más pesada, lo que lo hace más adecuado para misiones de ataque exigentes.

La familia Z-20: El nuevo helicóptero mediano de China

Z-20

El Z-20 es el nuevo helicóptero chino de transporte medio y uso general, desarrollado por el Instituto de Investigación 602 de Harbin y Changhe desde finales de la década de 1990.

El diseño está fuertemente influenciado por el Sikorsky S-70 Black Hawk , del cual China adquirió ejemplares para el Ejército Popular de Liberación durante la década de 1980. Sin embargo, el Z-20 incorpora varios sistemas de fabricación nacional y está destinado a reemplazar a la serie Mi-17 en el servicio de la Aviación del Ejército.

El helicóptero cuenta con un rotor principal de cinco palas, una cabina de cristal y protección blindada alrededor de la cabina. Un sistema PNVS está montado debajo de la barbilla, mientras que las antenas RWR están instaladas a ambos lados del fuselaje delantero y trasero.

El equipamiento adicional incluye sensores LWR a ambos lados del morro, SATCOM, antenas ECM en la parte superior del fuselaje, un radar meteorológico montado en el morro y un radar de seguimiento del terreno.


Un Z-20 durante la 7ª Exposición de Helicópteros de China en el municipio de Tianjin, China, en 2025.
Foto de VCG/VCG vía Getty Images.

El Z-20 está propulsado por dos motores turboeje WZ-10 y puede transportar hasta 13 soldados completamente equipados. Opcionalmente, se puede instalar un tanque de combustible en el compartimento de carga para ampliar su autonomía.

Se pueden equipar alas cortas para transportar lanzacohetes, contenedores de armas y tanques de combustible externos.

El Z-20 realizó su primer vuelo en 2013 y entró en servicio con la Aviación del Ejército Popular de Liberación en 2019.

Se han observado varias aeronaves con los escapes de los motores orientados hacia arriba. Una variante SAR incorpora una torreta electroóptica y un reflector debajo del fuselaje delantero, junto con un cabrestante de rescate sobre la puerta de la cabina.

Z-20K/KS/KT

El Z-20 también ha dado lugar a varias variantes especializadas para la PLAAF.

El Z-20K, identificado en 2022, es un helicóptero de transporte destinado a unidades de asalto aerotransportado.

La PLAAF opera la subvariante Z-20KS en funciones de búsqueda y rescate (SAR). Este modelo cuenta con una torreta electroóptica y un reflector bajo el fuselaje delantero, mientras que las alas cortas opcionales le permiten transportar lanzacohetes y contenedores de armas.

La variante de asalto mejorada, el Z-20KT, incorpora una antena SATCOM más grande en la parte superior del brazo de cola. Su sección de cola plegable indica que el helicóptero está diseñado para facilitar el transporte aéreo, permitiendo un despliegue rápido a largas distancias.


Un Z-20K en el cuartel de Shek Kong en Hong Kong, China, en 2026.
Foto de VCG/VCG vía Getty Images.

Z-20T

El Z-20T es un helicóptero de asalto especializado, comparable en concepto al MH-60L Direct Action Penetrator utilizado por el Ejército de los Estados Unidos.

El helicóptero cuenta con grandes alas cortas capaces de transportar misiles antitanque KD-9 y KD-10, misiles antitanque KF-9A, misiles aire-aire PL-90, pods de contramedidas electrónicas y tanques de combustible externos.

Los sensores LWR se han reubicado en las puntas de las alas, mientras que un TADS ha sustituido al radar meteorológico en el morro. Placas de blindaje adicionales proporcionan mayor protección a la tripulación y a los sistemas críticos.

También se han observado ejemplos posteriores con tubos de escape del motor orientados hacia arriba.



Z-20F

El Z-20F es un helicóptero antisubmarino embarcado desarrollado para proporcionar a la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) un equivalente moderno al MH-60R Seahawk . Realizó su primer vuelo en 2018.

El helicóptero incorpora palas de rotor plegables y una cola plegable para facilitar su almacenamiento a bordo de los buques. Dispone de un sistema de flotación de emergencia, y el tren de aterrizaje trasero se ha reubicado en la parte delantera del fuselaje.

El morro rediseñado incorpora una torreta electroóptica/de telémetro láser, con una antena de radar de búsqueda de superficie montada bajo la barbilla. Una antena SATCOM está instalada en la parte superior del brazo de cola.

Se han distribuido antenas ESM adicionales alrededor del morro y la parte trasera del fuselaje. Un lanzador de sonoboyas con capacidad para 25 proyectiles está montado en el lado de babor, mientras que un sonar de inmersión y un cabrestante de rescate proporcionan capacidades adicionales de guerra antisubmarina (ASW) y búsqueda y rescate (SAR).

El Z-20F puede transportar hasta cuatro misiles antibuque YJ-9 bajo sus alas cortas, junto con torpedos antisubmarinos ligeros en los pilones de la parte trasera del fuselaje.

Se prevé que el helicóptero reemplace al antiguo Z-9C en las fragatas Tipo 054 y en los destructores Tipo 052 y Tipo 055. También se ha observado a bordo del portaaviones Fujian y de los buques de asalto anfibio Tipo 075.


Un Z-20F en la cubierta del portaaviones
Fujian , con un par de misiles antibuque YJ-9 bajo una de sus alas. (vía internet china)

Z-20J

El Z-20J es una variante de transporte y asalto embarcada diseñada para la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN).

Sus alas auxiliares pueden transportar hasta ocho misiles antitanque KD-9 o cuatro misiles antibuque YJ-9, así como lanzacohetes, tanques de combustible externos y contenedores de armas.

Los sensores MAWS están instalados a ambos lados de la barbilla y a lo largo de la parte trasera del fuselaje, lo que proporciona protección adicional durante las operaciones sobre el agua.

El Z-20J amplía el abanico de misiones que pueden realizarse desde los buques de combate de superficie y los buques de asalto anfibio chinos, complementando al Z-20F, centrado en la guerra antisubmarina.

Z-20J. vía internet china

Conclusión

A pesar de quedar a menudo eclipsados ​​por los últimos aviones de combate , misiles y otros programas de armamento de alto perfil del Ejército Popular de Liberación, los helicópteros siguen siendo una parte indispensable de la modernización militar de China. Proporcionan capacidades cruciales, desde el transporte de tropas y suministros a través de terrenos difíciles hasta el apoyo a operaciones anfibias, fuerzas especiales, búsqueda y rescate, y guerra naval.

Más importante aún, el desarrollo constante de diseños de helicópteros de fabricación nacional refleja la determinación de China de reducir su dependencia de proveedores extranjeros y construir una fuerza de ala rotatoria más capaz y autosuficiente. Si bien estas aeronaves pueden atraer menos atención que los cazas más modernos del Ejército Popular de Liberación, su creciente sofisticación y sus funciones cada vez más amplias las convierten en una parte esencial de la capacidad de la fuerza para operar en una amplia gama de contingencias.