jueves, 27 de enero de 2022

Argentina: El polaco Iwanowsky, soldado argentino

La increíble historia del polaco que peleó en nuestro ejército y murió gritando "¡no me rindo!"

Tuvo varios nombres, aunque se lo conoció como Teófilo Iwanowsky. Huyó de Europa, combatió como mercenario en Brasil y luego se afincó en nuestro país. Aquí participó en Caseros, luchó contra el indio e hizo la campaña contra las montoneras federales. Sarmiento lo ascendió a General y, por lealtad a él, fue muerto por una partida mitrista


El general Iwanowsky, o Karl Reichert, como también se lo conoció. En un momento, firmaba indistintamente de ambas maneras

Por Omar López Mato || Historia Hoy


El general Teófilo Iwanowsky es un caso muy particular dentro de la historia del ejército argentino. Nadie conoce exactamente su origen, algunos sostienen que se llamaba Karl Reichert y había nacido en Posnania (reino de Prusia), otros sostienen que era polaco y que el nombre Iwanowsky era el de su madre y otros, que lo había tomado de un desertor para poder huir del dominio prusiano ya que había participado de una sublevación polaca. Lo cierto es que en 1851 se enganchó como mercenario en el ejército imperial de Brasil, bajo el nombre de Enrique Reich.

Una de las particularidades de Iwanowsky es que comenzó su carrera militar como soldado raso, y en esa condición peleó en Caseros. En 1854 fue ascendido a subteniente. Conoció la guerra contra el indio y combatió del lado porteño en las batallas de Cepeda y Pavón. Con los coroneles orientales de Mitre, hizo la campaña contra la montonera federal y fue testigo del asesinato del Chacho Peñaloza. Sirvió a las órdenes del coronel José Miguel Arredondo en la batalla de San Ignacio, durante la revolución de los Colorados. En ese enfrentamiento mil seiscientos veteranos de línea del ejército nacional soportaron las cargas de caballería de cuatro mil jinetes federales a las órdenes del general Juan Saa, más conocido como “Lanza Seca”, gobernador puntano. La derrota de los federales, más la de Felipe Varela en Pozo de Vargas terminaron con las guerras de unificación nacional.

La batalla de Caseros fue el bautismo de fuego de Iwanowsky en nuestro país. Allí combatió como soldado raso

Lo esperaban a Iwanowsky las inclemencias de la guerra en el Paraguay: Estero Bellaco, Tuyutí y Boquerón, batallas épicas contra soldados guaraníes, enardecidos por la defensa de su patria. Iwanowsky volvió a Buenos Aires herido y con sus bien ganados galones de teniente coronel. Curiosamente, en esa época firmaba indiferentemente como Reich o Iwanowsky.

Frente al regimiento 3 de infantería se hizo cargo de la frontera en el Sur de Córdoba. Para 1873 los malones habían cesado. En ese año, el presidente Sarmiento lo convocó para sofocar una revolución en Villa Mercedes. Allí fue el coronel Iwanowsky, y convenció amablemente a los rebeldes que depusiesen las armas. El general solo señaló a los insurgentes que estaban en inferioridad de condiciones, y combatir en esas circunstancias terminaría en un inútil derramamiento de sangre. Sin más, los revolucionarios pacíficamente se entregaron sin disparar una bala. Sarmiento, creído que Iwanoswsky había vencido por la fuerza, lo ascendió a General de la Nación. En 20 años, Iwanowsky había ascendido de soldado raso a general en la dura escuela de las guerras.

1874 fue un año electoral signado por el fraude. Nicolás Avellaneda ascendió a la presidencia a instancias de Sarmiento, derrotando en las urnas al general Bartolomé Mitre. Los seguidores de Mitre, enardecidos por el flagrante fraude, lo instaron a gestar una revolución para evitar que Avellaneda asumiese el gobierno. Mitre trocó la pluma por la espada y a pesar de declarar que la peor de las elecciones era mejor que cualquier revolución, se puso al frente de una. Mientras Rivas y después Mitre se ponían al frente de la revolución en la Provincia de Buenos Aires, Arredondo era el jefe del alzamiento en el interior del país. En esos días estaba en San Luis, muy cerca del cuartel de Iwanoswsky, su antiguo subordinado.

Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre: su enfrentamiento por el fraude conque asumió Avellaneda la presidencia de la Nación tuvo como víctima a Iwanowsky

Sarmiento (que enviaba él mismo los mensajes telegráficos) conociendo que Arredondo sería el líder de la revolución, ordenó a Iwanowsky que lo apresase. El telegrama en lugar de llegar a manos del nivel general llegó a manos de Arredondo, quien inmediatamente se acercó a la estación del telégrafo y, haciéndose pasar por Iwanowsky, le pidió al presidente instrucciones en caso de que los rebeldes se resistiesen a la detención. Sarmiento contestó inmediatamente “Fusílelo sobre el tambor, sin trámite, por traidor”. Arredondo, que había apoyado la candidatura del sanjuanino, indignado por esta respuesta, le contestó haciendo trinar los hilos del telégrafo; “Pues váyase al diablo, viejo loco”.

Sin perder un minuto, Arredondo tomó la guarnición militar de Villa Mercedes, que estaba a cargo de Iwanowsky. Éste ya había declarado su lealtad al presidente, razón por la cual Arredondo envió al coronel De La Fuente a arrestarlo. El teniente Frías fue el encargado de dirigirse a la residencia de Iwanowsky con sus soldados y la orden de reducirlo. Frías entró a la casa y ordenó al general entregarse prisionero. Los acontecimientos se precipitaron, e Iwanowsky se lanzó contra el teniente, arrebatándole el revolver. El general disparó contra Frías, y alcanzó a herirlo. Ante el revuelo, los soldados entraron a la habitación y viendo al general armado, descargaron sus fusiles, mientras éste repetía “no me rindo, no me rindo”. Esas fueron sus últimas palabras.

Arredondo, antiguo jefe de Iwanowsky, encabezaba al mitrismo en el interior. Por orden suya, una partida fue a detener al general polaco, que se defendió y murió acribillado

Arredondo continuó la campaña mitrista, llegando a tomar Córdoba en nombre de los revolucionarios, pero finalmente fue vencido por el coronel Julio Argentino Roca, quien capturó a su antiguo compañero de armas en la segunda batalla de Santa Rosa. Pesaba sobre Arredondo la pena de ajusticiarlo por la insubordinación y la muerte de Iwanowsky, pero Roca decidió hacer oídos sordos a esta condena y el general Arredondo “inesperadamente” huyó a Chile. Tiempo después, Arredondo se vio beneficiado por una amnistía y volvió al servicio activo.

Mitre fue derrotado en la batalla de La Verde (donde murió el abuelo de Jorge Luis Borges) y durante su cautiverio escribió la historia de San Martín. Roca fue ascendido a general y Avellaneda, su comprovinciano, le confió la campaña del desierto, con la que ganó prestigio para acceder a la presidencia de la Nación y el general Iwanowsky, ese soldado polaco que ascendió a general, yace en una humilde tumba en Villa Mercedes donde una placa reza “La República agradecida”.



INVAP: Pampa III no tendrá radar nacional

miércoles, 26 de enero de 2022

SGM: La batalla decisiva contra la Armada Imperial Japonesa

"El ascenso y la caída del Japón imperial depende de esta única batalla"

W&W




IJN Shokaku


En la mañana del 11 de junio, el almirante Ozawa recibió los primeros informes de los ataques de TF 58 en las Marianas. Al principio pensó que estas redadas no eran más que ataques de distracción destinados a calmar los aterrizajes de Biak. El día siguiente, sin embargo, trajo informes más detallados sobre las fuerzas estadounidenses que atacaban las islas.

Los aviones de reconocimiento japoneses habían espiado el TF 58 y habían estimado la composición y posición de las fuerzas atacantes como: dos portaaviones, un portaaviones ligero y un acorazado a noventa millas al este de Saipán; dos portaaviones más a noventa millas al noreste de Saipán; un tercer grupo de dos portaaviones, dos portaaviones ligeros y tres acorazados a noventa millas al sureste de Saipán; y un grupo final de cinco portaaviones en una posición no declarada.

Estos informes pintaron una imagen precisa de la disposición de las fuerzas estadounidenses, y Ozawa ahora sabía que TF 58 estaba en vigor. Sin embargo, hasta que se pudiera confirmar claramente que las Marianas eran en realidad el objetivo de una invasión a gran escala, Ozawa estaba limitado en sus acciones. Biak todavía era una posibilidad mínima para una acción de flota, y los grandes acorazados de Ozawa, el Yamato y Musashi, estaban amarrados en Batjan para la Operación KON.

El día 13, la situación se volvió más clara para los japoneses. Se informó que los acorazados estadounidenses bombardearon Saipan. Ahora era obvio que la isla iba a ser el objetivo de un desembarco anfibio. A las 09.00 horas del día 13, la Flota Móvil levó anclas y comenzó a salir de Tawi Tawi, con destino al fondeadero de Guimaras entre Panay y Negros. En realidad, esta salida no fue una reacción a la incursión de Estados Unidos en las Marianas, como ya estaba planeada. La creciente atención que los submarinos estadounidenses habían estado prestando al área, y la escasez de destructores para combatirlos, junto con la falta de aeródromos para el entrenamiento de las tripulaciones de vuelo verde, habían convertido a Tawi Tawi en un lugar pobre para concentrar la Flota Móvil. Por lo tanto, el 8 de junio Ozawa decidió trasladar su flota a Guimaras, o incluso a Manila. Ese mismo día, la 2ª Fuerza de Abastecimiento, que había sido enviada a una posición al este de Filipinas el 3, recibió la orden de Guimaras.

Cuando la Flota Móvil zarpó de Tawi Tawi el día 13, fue recogido por el submarino Redfin. Comandante M.H. "Cy" Austin, el capitán del submarino, intentó cerrar la fuerza avanzada —destructores y un par de cruceros pesados— pero sus maniobras lo mantuvieron fuera de alcance. Dos horas después de que los primeros barcos zarparan de Tawi Tawi, el cuerpo principal salió vaporoso. Una vez más, Austin no pudo ponerse en una posición de ataque, pero pudo observar los movimientos de los japoneses y pudo enviar un informe de contacto vital a las 2000 esa noche. Nimitz, Spruance y Mitscher ahora sabían que seis portaaviones, cuatro acorazados, varios cruceros y varios destructores estaban en movimiento.

Ozawa comenzó a consolidar sus fuerzas el día 13. A las 1727 se envió la orden "Prepararse para la operación decisiva A-GO". Cinco minutos después, la Operación KON se suspendió "temporalmente" y se ordenó al Yamato, Musashi, Myoko, Haguro, Noshiro y cinco destructores que se reunieran con el resto de la Flota Móvil en el Mar de Filipinas. Ambas fuerzas de suministro se pusieron en estado de espera de treinta minutos, y el acorazado Fuso comenzó a transferir la mayor parte de su combustible a los engrasadores de la 1ª Fuerza de Suministro en Davao. Este último paso es una indicación de cuán atados estaban los japoneses por el petróleo.

La salida de la Flota Móvil estuvo maldecida por la desgracia desde el principio. Justo después de que la flota abandonara Tawi Tawi, un piloto sin experiencia hizo un mal aterrizaje en el buque insignia Taiho y se estrelló contra un avión estacionado. El incendio resultante destruyó dos Zekes, dos Judys y dos Jills. Se pensó que este accidente era un mal presagio; un mal comienzo para esta importantísima batalla.


IJN Junyo

Un segundo percance golpeó a los japoneses un día después. La 1.ª Fuerza de Abastecimiento partió de Davao a última hora del día 13 con destino a un encuentro de reabastecimiento de combustible en el Mar de Filipinas. Justo después de la medianoche del día 15, los marineros del destructor Shiratsuyu pensaron que habían detectado un submarino enemigo y el destructor comenzó a maniobrar radicalmente. Desafortunadamente, uno de sus turnos acercó al Shiratsuyu, demasiado cerca, a través de la proa del Seiyo Maru. El engrasador cortó la cola de popa del destructor y el Shiratsuyu se hundió rápidamente. No hubo tiempo para poner cargas de profundidad en “seguro” y estas explotaron cuando el barco se hundió, matando a muchos en el agua. Más de cien miembros de su tripulación se perdieron.

La fuerza principal de Ozawa llegó a Guimaras a las 14:00 del día 14 y comenzó a abastecerse de combustible desde Genyo Maru y Azusa Maru. El repostaje y reabastecimiento se realizó de forma rápida y eficiente. Temprano a la mañana siguiente, Ozawa estaba listo para dejar Guimaras.

Los infantes de marina de la 2ª y 4ª Divisiones habían desembarcado en Saipán a las 0844 del día 15 contra una fuerte oposición. A las 08.55 el almirante Toyoda envió al almirante Ozawa el siguiente mensaje: “Por la mañana a partir del día 15, una fuerte fuerza enemiga comenzó a realizar operaciones de desembarco en el área de Saipan-Tinian. La Flota Combinada atacará al enemigo en el área de las Marianas y aniquilará la fuerza de invasión. Activa la operación A-GO para una batalla decisiva ".

Cinco minutos después de esta orden, Toyoda envió un mensaje adicional; uno que todos los japoneses sabían de memoria: “El ascenso y la caída del Japón imperial depende de esta batalla. Cada uno hará todo lo posible ". Treinta y nueve años antes, el almirante Togo había pronunciado estas mismas palabras justo antes de que su flota aplastara a la flota rusa del Báltico en Tsushima.

Con el repostaje completo, Ozawa lideró la Flota Móvil de Guimaras a las 0800 del día 15. La fuerza cruzó el mar de Visayan y se dirigió al estrecho de San Bernardino, entre Samar y Luzón. Aunque probablemente ninguno de los dos esperaba que la Flota Móvil escapara de ser detectada desde el principio, los almirantes Toyoda y Ozawa esperaban que la salida no fuera detectada hasta que los japoneses estuvieran sobre los estadounidenses. Sus esperanzas no se hicieron realidad.

Los vigilantes costeros filipinos vigilaron a la Flota Móvil mientras se movía hacia el Estrecho de San Bernardino. A las 11.00, uno de esos observadores informó de tres portaaviones, dos cargueros y otros dieciséis barcos. Siete horas y media después, otro observador costero informó que tres acorazados, nueve portaaviones, diez cruceros, once destructores y dos cazadores de submarinos atravesaban el estrecho. (Desafortunadamente, estos informes tardaron dos días en llegar a Spruance). En el estrecho se encontraba un submarino estadounidense, el Flying Fish. El teniente comandante Robert Risser había traído su submarino al área con el mismo propósito de vigilar a la Flota Móvil.

En la tarde del día 15, el pez volador se sumergió justo dentro de la entrada este del estrecho. A las 1622 vio pasar los barcos japoneses a unos diecisiete kilómetros de distancia. Estaban cerca de la orilla. A Risser se le hizo la boca agua mientras contaba los jugosos objetivos: tres portaaviones, tres acorazados y los habituales cruceros y destructores. Pero sus órdenes eran informar primero y atacar después. Risser trató de quedarse con el enemigo lo mejor que pudo, pero la mejor velocidad sumergida del submarino no era rival para los barcos de Ozawa. Esa noche, Risser salió a la superficie y envió su importante informe de contacto. Su mensaje sería el primero que recibió Spruance mostrando que los japoneses se estaban acercando definitivamente al mar de Filipinas.

Cuando Risser llevó el Flying Fish de regreso a Brisbane con poco combustible, un segundo submarino estadounidense estaba observando a otra parte de las fuerzas japonesas. El teniente comandante Slade D. Cutter estaba trayendo el Seahorse desde el Almirantazgo para cubrir el estrecho de Surigao en el extremo sur de Leyte. En 1845, Cutter vio humo en el horizonte. El Seahorse estaba a unas doscientas millas al este del estrecho de Surigao en ese momento.

Cutter fue inmediatamente a su mejor velocidad de superficie y comenzó a acercarse al objetivo. A medida que el Seahorse se acercaba, Cutter pudo calcular el rumbo y la velocidad de la fuerza enemiga. Luego, cuando el Seahorse estaba a 19.000 yardas de distancia, uno de sus motores se apagó y la velocidad del submarino se redujo a 14½ nudos. Los barcos japoneses se alejaron en la oscuridad.

Debido a la interferencia efectiva de los japoneses, Cutter no pudo salir de un informe de contacto hasta las 03:00 del 16 de junio: “En las 13:30, el grupo de trabajo de GCT en la posición 10-11 Norte, 129-35 Este. Curso base 045, velocidad de avance 16.5. El contacto visual al anochecer reveló muchos acorazados. Seahorse estaba a popa y no podía correr debido a las restricciones de velocidad causadas por las escobillas del motor principal. El radar indica que seis barcos tienen un rango de 28 a 39,000 yardas. Los portaaviones y destructores probablemente no podrían ser detectados en esos rangos con nuestro radar ".

Cutter había encontrado al Yamato y Musashi corriendo hacia el norte desde Batjan.

Retroceda Saipan, mucho había estado sucediendo en los últimos días. Cuando los TG 58.1 y 58.4 se dirigieron hacia el norte para atacar a los Bonins, los otros dos grupos de trabajo se quedaron frente a Saipan para apoyar los desembarcos. Aunque la mayor parte del trabajo de apoyo cercano ahora lo realizaban los portaaviones "jeep" de TG 52.14 (Fanshaw Bay, Midway, White Plains, Kalinin Bay) y TG 52.11 (Corregidor, Coral Sea, Gambier Bay, Nehenta Bay), los portaaviones rápidos también se mantuvieron ocupados.

Los destructores recibieron combustible en la mañana del 14, mientras que ambos grupos lanzaron ataques contra las cuatro islas principales. Se lanzaron más de cuatrocientas salidas durante el día con pocas pérdidas para los atacantes. Luego, los dos grupos se retiraron al oeste de Rota para pasar la noche.

El 15 de junio de 1944, el Día D (o Día del Perro, como se le conocía por esta operación), fue un día hermoso, pero es dudoso que muchos de los presentes pensaran lo hermoso que era. Cuando los infantes de marina irrumpieron en tierra por la mañana, encontraron que muchos objetivos no habían sido tocados por el bombardeo previo al aterrizaje o los ataques aéreos. La lucha fue salvaje y las pérdidas cuantiosas. Sin embargo, para el 18, la cabeza de playa estaba segura y los marines estaban allí para quedarse.

Los Grupos de Tareas 58.2 y 58.3 estuvieron activos el día 15 apoyando los aterrizajes. Se enviaron noventa y cinco salidas a las playas por TG 58.2 en H menos 90, seguidas de sesenta y cuatro Lexington y aviones Enterprise en H-Hour. Los dos grupos volaron 579 salidas de blancos. Solo tres aviones y un piloto (todos del TG 58.3) se perdieron durante el día, pero varios otros recibieron diversos grados de daño por el fuego antiaéreo aún pesado.

Al anochecer, los aviones japoneses comenzaron a congregarse cerca de los barcos estadounidenses. Los dos grupos estadounidenses estaban recuperando aviones a unas cuarenta millas al oeste de Saipán cuando se detectó el primer grupo de aviones enemigos. A las 1800, una división de aviones de San Jacinto fue enviada para investigar un fantasma a 20.500 pies. Un "Nick" fue encontrado y rápidamente derribado. Diez minutos después de los primeros vectores, se envió una segunda división para investigar fantasmas a cincuenta y dos millas de distancia. A las 1820, los aviones de San Jacinto contactaron con seis "Tonys". (De nuevo identificaciones erróneas. Estos aviones probablemente eran Zekes o Jills.) En el combate subsiguiente a 22.000 pies, cinco de los aviones enemigos fueron destruidos y el último dañado. Uno de los pilotos de Fighting 51 se había quedado alto con un motor averiado cuando los otros pilotos saltaron de los aviones enemigos. Estaba en una buena posición para ver dos aviones japoneses más, Hamps, buceando sobre sus amigos de abajo. Empujándose, se subió a la cola de un Hamp y lo salpicó. El otro avión huyó.

Un gran ataque enviado desde Yap se produjo poco después de que se puso el sol. El Grupo de Tareas 58.2 rechazó un ataque de algunos aviones con fuego antiaéreo preciso, pero el ataque principal fue contra los portaaviones del TG 58.3. Un par de cazas nocturnos Enterprise F4U-2N Corsair se habían lanzado en 1845 y en 1905 se dirigieron hacia algunos fantasmas. El objetivo estaba a solo cinco millas de distancia. El teniente comandante Richard E. Harmer y su compañero, el teniente (jg) R.F. Holden, pronto lo recogió: ocho de los nuevos bombarderos Frances con cuatro o cinco cazas como escoltas.

Harmer atacó la formación desde un lado, pero no pudo ver los resultados de su ataque en la oscuridad. Entonces Holden le advirtió de un luchador detrás de él. Los trazadores que pasaban a toda velocidad junto al caza de Harmer confirmaron esta advertencia. Mientras Harmer intentaba evadir al caza enemigo, el fuego de 20 mm de uno de los bombarderos alcanzó su Corsair, provocando un cortocircuito en las luces de formación. Holden finalmente derribó al avión enemigo de la cola de Harmer, el caza descendió en espiral desde los 500 metros. Dos aviones enemigos más intentaron atrapar a los estadounidenses, pero fueron fácilmente evadidos. Harmer, incapaz de apagar las luces y sintiéndose muy visible no solo para los japoneses sino también para los artilleros de los barcos de abajo, se retiró de la arena con Holden y salió de la batalla.

Ahora, sin ningún combatiente para acosarlos, los japoneses rodearon los barcos estadounidenses (prudentemente fuera del alcance de los cañones antiaéreos) y se prepararon para atacar. Las habituales bengalas y luces flotantes se dejaron caer y luego los Frans entraron rápidamente. Carolina del Norte y Washington abrieron fuego poco después de 1900, seguidos por los destructores en la pantalla. En 1907, los vigías de Princeton avistaron siete aviones a poca altura sobre el agua. Pero los aviadores japoneses no estaban interesados ​​en el portaaviones ligero. Buscaban un juego más grande, el Lexington y el Enterprise. El grupo de trabajo comenzó a maniobrar drásticamente mientras al mismo tiempo disparaba proyectiles de 5 pulgadas y 40 mm dirigidos por radar que envolvían a los aviones enemigos.

Cinco aviones recorrieron el Lexington sin éxito. Cuatro fueron arrojados rápidamente al agua. El otro fue detenido en el aire por el muro de fuego y cayó al mar sin quemarse. Los pilotos enemigos fueron valientes. Una Frances casi choca contra el puente del Lexington antes de caer en llamas por la aleta de estribor. Otro "rayó como una bola de fuego, cerca a babor, ardiendo tan ardientemente que calentó los rostros y el corazón de los artilleros". Este piloto intentó desesperadamente estrellar su avión condenado contra los aviones estacionados en popa en la cubierta de vuelo. Casi lo consiguió. Su motor derecho se detuvo de repente y se estrelló a solo unos metros de la popa.

Los torpedos estaban cortando el agua ahora, y todos los barcos se inclinaban para evitarlos. En un momento, el capitán Burke tuvo que inclinarse sobre el ala del puente del Lexington para ver pasar un torpedo. El Enterprise tuvo dos "peces" que la fallaron por menos de cincuenta yardas.

Los aviones enemigos supervivientes se escabulleron fuera del área y para las 22.30 todos los radares estaban despejados. Solo trece de los atacantes pudieron regresar a Yap. Los artilleros de Lexington reclamaron cinco aviones, mientras que el Enterprise reclamó dos y el Princeton uno. No se perdieron barcos, pero hubo bajas. Tres marineros murieron y cincuenta y ocho resultaron heridos cuando se dispararon accidentalmente proyectiles antiaéreos contra otros barcos. Las bajas habían sido causadas por esos incidentes casi inevitables (e inevitables) que habían sucedido antes en la furia de la batalla y que volverían a ocurrir.

D más 1, el 16, fue un día de decisión, planificación y lucha para los estadounidenses. El abastecimiento de combustible ocupó parte del día, ya que TG 58.2 se abasteció de los engrasadores de TG 50.17 por la mañana y TG 58.3 hizo lo mismo por la tarde. El Copahee, aparentemente siempre presente, estuvo nuevamente disponible para entregar aviones de reemplazo a algunos de los portaaviones rápidos y recibir sus "trapos" volables a cambio.

Los informes de Flying Fish y Seahorse finalmente habían llegado a Spruance y Mitscher, y ahora sabían que los japoneses estaban saliendo. El día anterior, el vicealmirante Richmond Kelly Turner (el comandante de la Fuerza Expedicionaria) había recomendado a Spruance que los desembarcos en Guam se establecieran para el día 18. (En este momento parecía que los aterrizajes en Saipan iban bien, y todavía no había una palabra firme sobre la dirección que estaba tomando la Flota japonesa).

Cuando se recibieron los informes de la incursión de la Flota Móvil en el Mar de Filipinas, se hizo evidente que se necesitaban algunas decisiones importantes y una nueva planificación. En la mañana del 16, Spruance abordó la nave de mando de Turner, el Rocky Mount. En conferencia con Turner y el teniente general Holland M. Smith, USMC, comandante general de las tropas en tierra, Spruance tomó varias decisiones críticas. Se decidió:

  1. Desembarcar la 27.a División inmediatamente. Dado que con esta acción no habría fuerza de reserva, se cancelaron los desembarcos de Guam y la Fuerza de Ataque del Sur se mantendría como reserva flotante.
  2. Aumentar la pantalla del TF 58 separando algunos cruceros y destructores de los TG 52.10 y 52.17 de apoyo de fuego.
  3. Descargar suministros y tropas hasta el anochecer del 17, después de lo cual los portaaviones se enviarían 200-300 millas al este por seguridad.
  4. Envíe los viejos acorazados y pantallas de TG 52.10 y 52.17 a unas veinticinco millas al oeste de Saipan para cubrir la isla en caso de que los japoneses se acercaran a TF 58.
  5. Utilice los portaaviones exclusivamente para apoyo aéreo cercano.
El día anterior, Spruance le había pedido al general MacArthur que su PB4YS, con sede en Wakde y Los Negros, ampliara sus búsquedas hasta el límite, unas 1.200 millas. Sin embargo, los Libertadores no recogieron nada. El día 14, Spruance había ordenado al vicealmirante John H. Hoover en Eniwetok que enviara un avión de patrulla hacia adelante y preparara un escuadrón de patrulla cuando se le ordenara. Ahora se ordenó a Hoover que enviara seis PBM de VP-16 equipados con radar desde Eniwetok a Saipan. Los PBM se utilizarían para búsquedas de largo alcance desde Saipan.


Movimiento de fuerzas opuestas, 16-17 de junio de 1944.

Spruance regresó a su buque insignia, el Indianapolis, y se preparó para unirse a TF 58. Debido a que los informes de Flying Fish y Seahorse parecían indicar que dos grupos separados de barcos enemigos estaban fuera, Spruance sintió que los japoneses probablemente seguirían sus tácticas habituales de dividir sus barcos. efectivo. Esta apreciación de las intenciones del enemigo, quizás influenciada por la traducción del Plan Z en sus manos, influyó en las decisiones de Spruance durante la batalla.

Spruance recibió muy buenos consejos el día 16. El almirante Nimitz, por recomendación del vicealmirante John H. Towers (el comandante en jefe adjunto de Nimitz), le dijo a Spruance y Mitscher que estuvieran atentos a la posibilidad de que los japoneses intentaran mantener a sus portaaviones fuera del alcance de los aviones del TF 58, y en su lugar transportan sus aviones de ida y vuelta a Guam.


Movimiento de fuerzas opuestas, 18 de junio de 1944.

A partir de informes de inteligencia y reconocimiento anteriores, los estadounidenses tenían una idea bastante clara de la composición de la Flota Móvil. El almirante Reeves, comandante del TG 58.3, dijo en su plan de operaciones: “Cualquier resistencia a la operación por medio de un combate en la superficie o un ataque de portaaviones probablemente será de parte o de la totalidad de la nueva Primera Flota de Ataque japonesa. Se cree que esta flota contiene cinco acorazados rápidos y posiblemente también el Fuso. Divisiones de portaaviones Uno, Dos y Tres (nueve CV y ​​CVL con un complemento total de 255 VF, 177 VSB, 99 VT y 9 VSO) y alrededor de once cruceros pesados, se cree que 35 DD están asignados a esta flota ".

La valoración de Mitscher fue más o menos la misma: “Por primera vez en más de 18 meses, el enemigo tiene una gran fuerza de portaaviones en condiciones de combate. Sus 3 CV, 2 XCV y 4 CVL que están listos para el combate llevan aviones equivalentes en número a los transportados por 4 portaaviones de clase Essex y 3 de la clase Independence. . . . Si el enemigo usa todos sus aviones basados ​​en portaaviones junto con los aviones terrestres basados ​​en las Marianas, todavía tendrá menos aviones disponibles para atacar nuestros barcos de los que podremos emplear contra él. La acción de la fuerza de tarea enemiga dará a nuestras propias fuerzas de tarea la oportunidad de cerrar al enemigo, poner su fuerza en acción y tal vez obtener una victoria paralizante ".

El plan de operaciones de Mitscher también consideró tres posibles cursos de acción que los japoneses podrían tomar si se lanzaran a la batalla: “(A) Podían acercarse desde la dirección general de Davao bajo su cobertura aérea desde Filipinas, Palau y Yap y atacar a la flota desde un dirección suroeste. (B) Podrían acercarse alrededor del norte de Luzón y atacar desde el noroeste. (C) Podrían acercarse al este y atacar desde una posición al oeste de las Marianas ”.

Mitscher y su equipo pensaron que (A) era más probable, aunque (C) era posible. La otra posibilidad se consideró muy poco probable. Si bien una aproximación al suroeste podría ser una desviación o una ruta de flanqueo, Mitscher pensó que no era una "consideración seria siempre que la mayor parte de la flota pudiera estar comprometidos con el oeste ". También sintió que mientras los nuevos acorazados japoneses (el Yamato y Musashi, en particular) no estuvieran en esta fuerza de ataque, los viejos acorazados, portaaviones de escolta y buques de protección de la fuerza de apoyo estadounidense podrían manejarlos.

En la mañana del 16 de junio, Mitscher informó a sus barcos de las posibilidades, diciendo: “Creo que los japoneses se acercarán desde el sur bajo su cobertura aérea costera cerca de Yap y Ulithi para intentar operar en las cercanías de Guam. Sin embargo, pueden provenir del oeste. Nuestras búsquedas deben cubrir ambas posibilidades. Le pediré a Harrill y Clark que busquen al norte y al oeste de nosotros mañana ". Como se relató anteriormente, los grupos de Clark y Harrill buscaron al suroeste de su posición y no encontraron nada. El imaginativo plan de Clark para "atrapar" a los japoneses nació muerto, y las dos fuerzas corrieron hacia el sur para unirse al resto de TF 58.

Mitscher no se arriesgaba y ordenó a sus aviones que atacaran los aeródromos de Guam y Tinian en un intento de neutralizarlos. Se realizaron un total de 332 salidas durante el día y la mayoría de ellas se encontraron con fuego antiaéreo pesado y preciso. Seis aviones fueron derribados, incluido uno por fuego antiaéreo amigo, pero solo se perdieron un piloto y dos tripulantes. Uno de los pilotos más afortunados, que no carecía de sentido de la aventura, fue el alférez W.R. Mooney. Este aviador de San Jacinto fue alcanzado por fuego antiaéreo sobre Guam, pero pudo dejar su avión en el agua y subir a su balsa. Aunque a unas catorce millas de la costa, Mooney remó en su balsa hasta Guam, donde llegó a tierra sin ser detectado por el enemigo. Por la noche se escondía en la maleza, y poco antes del amanecer bajaba con su balsa a la orilla y remaba hacia el mar, con la esperanza de que algún avión de búsqueda amigo lo localizara y lo rescatara. Mooney siguió este ritual durante más de dos semanas antes de que finalmente lo recogieran el 3 de julio.

Otro piloto derribado el día 16 fue el comandante William R. “Killer” Kane, CO del Grupo Aéreo 10. Kane iba a ser el coordinador aéreo de los primeros ataques del día. Cuando él y su compañero se acercaron a Saipan poco antes de las 0600, el mar aún estaba oscuro. Solo se podían ver unos pocos barcos. Nerviosos, ambos pilotos volvieron a comprobar sus transmisores IFF.

No queriendo sobrevolar las fuerzas de invasión, Kane comenzó un giro hacia el oeste. De repente, una gran explosión de fuego antiaéreo explotó bajo el ala izquierda de su Hellcat. El avión se volcó violentamente y las gafas de Kane volaron fuera de su cabeza. El motor del Hellcat empezó a humear y Kane empezó a pensar en salir corriendo. Aparecieron más ráfagas cerca y los trazadores se movían alrededor del avión.

Kane abrió su capota y se soltó el cinturón de seguridad. Mientras se preparaba para ir por el costado, descubrió que su caza no estaba en llamas y el motor funcionaba sin problemas. Se recostó en su asiento, olvidándose de abrocharse el cinturón de seguridad, y sacó a su compañero del fuego antiaéreo. Pero mientras trataba de volver a su altitud original, las bocanadas negras volvieron a agrietarse alrededor de los dos aviones.

Mientras Kane llamaba enojado por la radio para que los barcos detuvieran el tiroteo, vio que la presión del aceite bajaba a cero. Decidió deshacerse cerca de algunos transportes. El fuego antiaéreo lo siguió, pero se detuvo cuando puso el Hellcat en el agua. El gran luchador saltó una vez y luego hundió la nariz en el agua. Sin su cinturón de seguridad abrochado, Kane se estrelló contra la mira. Aturdido y con sangre manando de su cabeza, Kane salió de su avión que se hundía y trepó a su balsa. Antes de que el destructor Newcomb lo recogiera, Kane tuvo algunas palabras escogidas, y muchos pensamientos desagradables, sobre los artilleros que no conocían el reconocimiento de aviones y los marineros que no podían leer las señales IFF. Esa tarde, con un terrible dolor de cabeza, fue devuelto al Enterprise.

Mitscher mantuvo sus aviones golpeando Guam y Tinian durante todo el día, pero tan pronto como los atacantes partieron, los japoneses se apresuraron a trabajar y rápidamente volvieron a poner los aeródromos en servicio. Después de un día de bombardeos, Tinian informó a Tokio que el campo estaba nuevamente en funcionamiento a partir de 1800.

Otra observación inquietante fue hecha por el comandante Ernest M. Snowden, capitán del Grupo Aéreo 16. Durante un pase de ametrallamiento del campo de Ushi Point en Tinian, Snowden notó bastantes aviones enemigos estacionados alrededor del campo. Muchos parecían no haber sido tocados por balas o metralla. Aunque se afirmó que veinticuatro aviones fueron destruidos en tierra y muchos otros dañados, quedaban demasiados aviones intactos para su comodidad.




Mientras tanto, después de que el almirante Mitscher le dijera a TF 58 que parecía que los japoneses venían hacia ellos, Gus Widhelm había tenido dificultades para conseguir compradores para su apuesta de $ 1,000 de que los japoneses se dirigían a un duelo de portaaviones.

Muy al oeste de Saipan, las fuerzas de Ozawa se adentraban más en el mar de Filipinas. A las 10.00 horas del día 16, la fuerza de acorazados del almirante Ugaki se reunió con la 1.a fuerza de suministro a las 11 ° 00 ′ N, 130 ° 00 ′ E. El abastecimiento de combustible comenzó de inmediato mientras las dos unidades se dirigían al norte hacia el resto de la Flota Móvil. A las 1650 Ugaki se unió a Ozawa y finalmente se reunió toda la Flota Móvil.

Después de la cita, la 1ª Fuerza de Suministro comenzó a alimentar al resto de la Flota Móvil en preparación para la acción que se avecinaba. El abastecimiento de combustible fue pausado, y no se completó hasta las 13:00 del día siguiente, momento en el que la Flota Móvil estaba a 12 ° 15'N, 132 ° 45'E. Los engrasadores luego se separaron para unirse a la 2ª Fuerza de Suministro que había dejado Guimaras el día 15 y desde entonces había estado colocando la retaguardia de la Flota Móvil. Cuando las dos unidades de aprovisionamiento se encontraron, giraron hacia el noreste y se dirigieron a una posición en 14 ° 40 ′ N, 134 ° 20 ′ E, donde debían esperar para su uso posterior. Ozawa estaba ahora a poco más de 750 millas náuticas de Saipan.

Ozawa estaba esperando su momento. Él y la mayoría de sus otros altos comandantes tenían una gran fe, fuera de lugar, según resultó, en las operaciones de sus aviones terrestres en la batalla. Estos aviones dañarían severamente a las fuerzas estadounidenses, facilitando así los ataques posteriores de la Flota Móvil. Ozawa también sabía que podía mantenerse fuera del alcance de los aviones del TF 58 porque sus aviones tenían un radio de acción mucho mayor que los estadounidenses. (Generalmente, tenían una ventaja de 350-560 millas en la función de búsqueda y 200-300 millas en la función de ataque). Otra ventaja cayó en el camino de Ozawa. El viento predominante era del este, lo que significaba que podía lanzar y recuperar aviones mientras se dirigía hacia el enemigo. Mitscher, por otro lado, tendría que seguir girando hacia el este mientras las operaciones aéreas estuvieran en progreso y no podría avanzar mucho hacia el oeste.

Un marinero astuto, Ozawa también estaba bastante seguro de conocer la estructura psicológica de su oponente, Spruance. El almirante japonés pensó que Spruance era un comandante conservador y deliberado, que no estaba dispuesto a correr riesgos. Esperaba que Spruance se sentara cerca de Saipan y no tomara medidas ofensivas a menos que tuviera que hacerlo.

A pesar de que fue superado en número de quince portaaviones a nueve, y de dos a uno en aviones, debido a las “ventajas” mencionadas anteriormente, Ozawa sintió que tenía una oportunidad de luchar para destruir a los estadounidenses. El único factor que limitó a Ozawa fue el combustible. Solo tenía lo suficiente para atacar directamente al enemigo (un hecho que los estadounidenses, naturalmente, ignoraban), y los elaborados y complicados planes que a los japoneses les encantaba usar no pudieron emplearse esta vez.

A los japoneses les pareció que parte de sus planes ya estaban funcionando, porque el día 16, una Betty del 755 ° Grupo Aéreo Naval y cuatro Jills del 551 ° Grupo (todos con base en Truk) informaron haber atacado buques estadounidenses frente a Saipán. Se afirmó que un crucero estaba hundido y otros dos dañados. Sin embargo, la Quinta Flota siguió operando, sin siquiera saber que había sido atacada.

Otro de los ubicuos submarinos estadounidenses se cruzó con los japoneses el día 16. El Cavalla (un nuevo submarino comandado por el comandante Herman J. Kossler) patrullaba 360 millas al este del estrecho de San Bernardino en compañía del Pipefish. Aunque los informes de inteligencia presumiblemente los habían puesto en la pista de la Flota Móvil, un día infructuoso de búsqueda no había arrojado nada. Esa noche, Kossler se dirigió al Estrecho de San Bernardino para relevar al Pez Volador.

Poco después de las 23:00, mientras procedía a la superficie, Kossler consiguió un contacto por radar. Era una fuerza pequeña, solo cuatro barcos. Kossler trajo al Cavalla para verlo más de cerca. Eran dos petroleros escoltados por un par de destructores. ¡Había tropezado con la segunda fuerza de suministro! Kossler corrió delante de los barcos enemigos y se zambulló alrededor de las 03.40. Sumergido, el Cavalla se coló para atacar. Justo cuando Kossler estaba a punto de disparar contra un engrasador, uno de los destructores cargó. Kossler fue profundo para evadir el ataque. Cuando volvió a subir al Cavalla alrededor de las 0500, el enemigo no estaba a la vista.

Kossler decidió no perseguir a los engrasadores. Sus órdenes eran relevar al Pez Volador, y ya había desperdiciado un día y mucho combustible en el infructuoso ataque al grupo de suministros. Sin embargo, cuando comunicó por radio su decisión al vicealmirante Charles A. Lockwood, ComSubPac y también al comandante TF 17, un rápido cambio de órdenes regresó: “Destruye estos petroleros de gran importancia. Rastro, ataque, informe ".

Kossler se dio la vuelta y llevó su submarino por la ruta estimada de la fuerza de suministro. Tomó algo de tiempo, pero el 17 de junio de 2000, Kossler se llevó el premio gordo. Mientras el Cavalla avanzaba en la superficie, su radar detectó siete grandes "señales" a unos veinte mil metros de distancia. Kossler se zambulló y se acercó al objetivo.

La flota móvil al vapor por el Cavalla como Kossler tomó el desfile con interés. Aunque podría haber atacado, Kossler sabía que primero tenía que sacar la información. Después de salir a la superficie a las 22.45, informó que quince o más barcos navegaban a 19 nudos y se dirigían hacia el este. Su posición se informó como 12 ° 23'N, 132 ° 26'E. (En realidad, la Flota Móvil estaba a unas sesenta millas al noreste de esa posición.) Como estaba oscuro, Kossler pasó por alto muchas de las naves cuando pasaban, pero la cantidad de naves que informó, quince, preocuparía a Spruance.

Aunque Lockwood agradeció la información que Kossler le había enviado, pensó que era el momento de actuar. Le dijo a Kossler y a todos los demás capitanes de submarinos de la zona que dispararan primero y hablaran después. Para una mayor edificación de sus capitanes, otro mensaje decía: “La lista anterior de naves enemigas no asusta a nuestro equipo universitario. Tenemos todo eso y mucho más listo y esperando, y todos son duros, duros y desagradables ". Lockwood ordenó además a Kossler: “Aguantar y seguir el mayor tiempo posible sin importar el gasto de combustible. . . . Es posible que tengas la oportunidad de participar en un ataque ". Kossler había perdido la Flota Móvil cuando recibió el mensaje de Lockwood, pero con determinación tomó su bote hacia donde pensaba que estarían los japoneses. Sería recompensado por su persecución y la tripulación del Cavalla aún vería algo de acción.

Ambas partes estaban ocupadas haciendo planes finales el día 17. Operando en silencio de radio, Ozawa envió a Judy a Peleliu justo antes del mediodía con una solicitud de operaciones aéreas desde tierra. Ozawa le dijo al Cuartel General de la Flota Combinada y la Quinta Fuerza Aérea Base:

La Primera Fuerza Móvil, estando en la ubicación 'E' en la noche del 17 y habiendo terminado de suministrar operaciones, avanzará a una ubicación general al oeste de Saipan al amanecer del 19, pasando por el punto 'O' [posiblemente un error de traducción para 'C'] a 15,0 N de latitud, 136,0 E de longitud. Mientras tanto, esta flota se protegerá contra los avances occidentales del enemigo y sus movimientos desde el norte. El objetivo es primero bombardear a los grupos de portaaviones regulares y luego, empleando todo el poder de combate, aniquilar las fuerzas de tarea enemigas y sus fuerzas invasoras. Las siguientes son las solicitudes hechas a las unidades aéreas terrestres:

1. Se solicita que, desde la tarde anterior a la batalla decisiva, mantenga un reconocimiento constante de los portaaviones regulares del enemigo en las cercanías de las Islas Marianas. Si esto es imposible, notifíquenos de inmediato sobre la condición y el despliegue de los portaaviones regulares a partir del mediodía.

2. Solicitamos un patrullaje intensificado del área al oeste de las Marianas por cada base el día anterior a la batalla decisiva. Se prestará especial atención a realizar reconocimientos en el sector de 160 grados a 210 grados de Iwo Jima. [Ozawa estaba pensando en la posibilidad del tipo de final de carrera que Jocko Clark tenía en mente].

3. Si las fuerzas de la unidad Yawata no se despliegan a tiempo, se cree que nos veremos obligados a retrasar la batalla decisiva un día. Por favor notifíquenos de tal probabilidad.

Ozawa aún no sabía que la fase terrestre de A-GO había salido muy mal. Kakuta ciertamente no le estaba diciendo.

Fuera de Saipan, los grupos de trabajo de Reeves y Montgomery terminaron de abastecerse poco después de la medianoche. Los dos grupos terminaron mucho más al este de lo planeado, y Mitscher les ordenó hacer 23 nudos hacia el oeste. La Fuerza de Tarea 58 tuvo que ir lo más al oeste posible porque el lanzamiento y la recuperación de sus aviones significaba que los portaaviones tendrían que virar hacia el viento del este y, en consecuencia, no avanzarían mucho hacia el enemigo.

Debido a su distancia al este, los TG 58.2 y 58.3 enviaron búsquedas nocturnas de 270 a 350 millas a las 02:00, media hora más tarde de lo planeado. Los dos grupos siguieron hacia el oeste hasta las 04:30. A las 07:00 se recuperaron los buscadores. No habían visto nada. Cuando regresaron los primeros buscadores, se lanzó otro grupo de Helldivers y Vengadores para buscar hacia el oeste y suroeste, a una distancia de 325 a 350 millas. Una tercera búsqueda, iniciada a las 13.30 por Bunker Hill y Lexington, fue tan infructuosa como los intentos anteriores. Mientras tanto, a Clark y Harrill se les ordenó buscar lo más al oeste posible y mantener cubierta el área al este de 138 grados y al sur de 12 grados.

El almirante Spruance ordenó un mínimo de operaciones aéreas para el día, principalmente misiones de búsqueda, pero Mitscher pensó que era necesario enviar más ataques sobre Guam. Alrededor de setenta y cinco salidas se realizaron por la tarde. La huelga cerró "temporalmente" Agana, pero fue costosa para los estadounidenses; varios aviones y pilotos se perdieron en el mortífero fuego antiaéreo. Los aviadores estaban algo amargados, sintiendo que los acorazados TF 58 (en este momento solo se estaban preparando para formar TG 58.7) deberían haber sido utilizados para derribar nuestros cañones antiaéreos antes de que los aviones entraran.

Por la tarde, Mitscher se comunicó por radio con Spruance para informarle de las disposiciones y movimientos presentes y previstos del TF 58,

1.Estado actual:

a) El Grupo de tareas 58.2 se encuentra a 12 millas al sur del Grupo de tareas 58.3

(b) Grupo de tareas 58.3 estará en Lat. 15 ° N, largo. 144 ° 30'E a las 1600 de hoy.

(c) Se inició una búsqueda a 1330 distancia 325 millas, entre los rumbos 215-285. Esta búsqueda se recuperará hacia 1830 en las cercanías de Lat. 15 ° N, largo. 144 ° 30'E.

Disposición recomendada tras la unión de fuerzas del Grupo de trabajo 51:

a) Grupo de tareas 58.2 compuesto por portaaviones, CruDiv 13, DesRon 52, DesDiv 1; 12 millas al sur del Grupo de Trabajo 58.3.

(b) Composición del Grupo de tareas 58.3: portaaviones, CruDiv 12, DesRon 50 y DesDiv 90.

(c) Grupo de trabajo 58.7 compuesto por acorazados, CruDiv 6, DesDiv 12 (16 torpedos cada uno), DesDiv 89 y DesDiv 106; estacionado a 15 millas al oeste del Grupo de Trabajo 58.3.

3. (a) Si se une a la batalla antes de que los Grupos de Tarea 58.1 y 58.4 se unan a nosotros, el Grupo de Tarea 58.2 será designado como portaaviones de línea de batalla.

(b) Cuando se unan los Grupos de Tareas 58.1 y 58.4, proponga colocar el Grupo de Tareas 58.1 12 millas al norte del Grupo de Tareas 58.3, y el Grupo de Tareas 58.3 y el Grupo de Tareas 58.4 12 millas al sur del Grupo de Tareas 58.2.

(c) Tan pronto como se unan los Grupos de Tarea 58.1 y 58.4, proponga que San Juan se una al Grupo de Tarea 58.2 y Reno se una al Grupo de Tarea 58.3 para que un CL (AA) esté con cada grupo de portaaviones.

(d) Si se une a la batalla después de que los Grupos de Tarea 58.1 y 58.4 se unan a nosotros, el Grupo de Tarea 58.4 se convertirá en un grupo de portaaviones de línea de batalla.

(e) Después de que se hayan librado las primeras batallas aéreas y tengamos el control del aire, recomendamos que los CruDivs 10, 13 y 12 y los DesDivs 11, 1 y 90 sean liberados de los grupos de portaaviones para unirse al Grupo de Tareas 58.7.

(f) Después de la batalla aérea inicial, o antes si es factible, recomendar al Grupo de Tarea 58.1 que se establezca a unas 50 millas al noroeste del Grupo de Tarea 58.3 para atacar a los japoneses desde el flanco norte y evitar que escapen hacia el norte.

4.Movimiento recomendado esta noche; a 1800 rumbo 310 ° hasta llegar a Lat. 16 ° N, luego rumbo 270 ° hasta después del lanzamiento a la luz del día. Se espera que esto nos permita flanquear al enemigo, mantenernos fuera del alcance de 400 millas de Yap y mantenernos lo más lejos posible de otras aeronaves terrestres que lleguen a Rota y Guam, y todavía estar en posición de atacar a los grupos de portaaviones enemigos ( a favor del viento de nosotros).

5. Tan pronto como las cosas se calmen un poco, se debe repostar un Grupo de Trabajo a la vez en las cercanías de las Marianas, tiempo durante el cual puede ayudar al Grupo de Trabajo 51 en Guam, Rota o Saipan según se le indique.

Spruance inicialmente aprobó el plan de Mitscher, pero al día siguiente cambiaría de opinión y mantendría a TF 58 cerca de Saipan. Mitscher, mientras tanto, seguía adelante con sus preparativos: “Plan propuesto para atacar a las fuerzas de superficie enemigas”, señaló a sus portaaviones. “Realice un lanzamiento de carga de plataforma desde CV que constan de 16 VF, 12 VB y 9 VT. Carga de la segunda cubierta preparada para el lanzamiento como segunda ola a menos que la situación indique un retraso aconsejable Aumente la TV de CVL según sea posible. Armando VT mitad torpedos, VB mitad GP, mitad SAP. Los ataques posteriores incluyen AP como indican los objetivos ".

El almirante Spruance emitió su plan de batalla a las 14.15, diciendo: “Nuestro aire primero eliminará a los portaaviones enemigos como portaaviones operativos, luego atacará a los acorazados y cruceros enemigos para ralentizarlos o inutilizarlos. El Grupo de Tareas 58.7 destruirá la flota enemiga ya sea mediante la acción de la flota si el enemigo elige luchar o hundiendo barcos ralentizados o paralizados si el enemigo se retira. La acción contra el enemigo en retirada debe ser impulsada vigorosamente por todas las manos para asegurar la destrucción completa de su flota. Los destructores que se queden sin combustible pueden ser devueltos a Saipán si es necesario para repostar ".

Este plan “básico” sonaba lo suficientemente agresivo, pero, como tantos buenos planes, nunca dio sus frutos. También es sorprendente, dada la preocupación de Spruance por tal táctica, el hecho de que este plan no menciona un final japonés. Sin embargo, un mensaje a Spruance del almirante Nimitz por la tarde debería haberle dado al comandante de la Quinta Flota algunas ideas sobre cómo seguir con su plan de batalla. “En vísperas de una posible acción de la flota”, dijo Nimitz por radio, “usted y los oficiales y hombres bajo su mando tienen la confianza de los servicios navales y del país. Contamos contigo para que la victoria sea decisiva ”.

En 1741 Spruance en Indianápolis, más CruDiv 12 (Cleveland, Montpelier, Birmingham), se unieron a TG 58.3. Después de unirse, Spruance le indicó a Mitscher: “Deseo que proceda a su discreción, seleccionando las disposiciones y los movimientos mejor calculados para enfrentarse al enemigo en las condiciones más ventajosas. Emitiré directivas generales cuando sea necesario y dejaré los detalles a usted y al almirante Lee ".

Este mensaje dejó a Mitscher en un dilema. Había sido enviado por Spruance en respuesta a una pregunta de Mitscher sobre el mando táctico de TF 58. Sin embargo, el tenor del mensaje sugirió a Mitscher que no tendría control completo sobre TF 58. Spruance estaría continuamente rondando cerca de aprobar o rechazar cualquier pedido. Para evitar cualquier conflicto entre Mitscher y Spruance, el comandante del TF 58 “prefirió presentar sus cursos de acción propuestos al Almirante Spruance antes de que fueran puestos fuera de servicio, lo que significaba que el Almirante Spruance, aunque no estaba tomando OTC, en realidad estaba operando como OTC. "

Durante la tarde la palabra entrante de Mitscher a los dos grupos de trabajo en cuestión para que se preparen para enviar sus acorazados y algunos barcos de escolta para formar la línea de batalla, TG 58.7. Mitscher pensó que con la confusión habitual cuando los barcos entran y salen de la formación, sería mejor formar TG 58.7 temprano, en lugar de esperar hasta que los japoneses estuvieran cerca para interferir con este movimiento. A las 17.30, los siete acorazados rápidos (Washington, Carolina del Norte, Iowa, Nueva Jersey, Dakota del Sur, Alabama e Indiana), junto con cuatro cruceros pesados ​​y trece destructores, abandonaron los grupos de portaaviones y formaron la línea de batalla. El vicealmirante Willis A. “Ching” Lee, capaz y agresivo, dirigió el grupo de trabajo. Después de que todos los barcos se hubieron reunido, se establecieron a quince millas al oeste de TG 58.3. Mitscher había tomado sus disposiciones finales y ahora estaba esperando el regreso de sus otros dos grupos al día siguiente.

Las búsquedas durante el día no habían encontrado barcos, pero la búsqueda de la tarde se había topado con varios aviones enemigos que pronto habían sido derribados. Sorprendentemente, parece que los comandantes estadounidenses tomaron poca nota de estos aviones. Las posiciones de las acciones aéreas y la dirección aparente de donde habían venido los aviones japoneses no llevaron a nadie a adivinar la línea de avance de la Flota Móvil. El Capitán Burke solo dijo, "esos aviones enemigos probablemente informaron nuestra posición".

Si bien los estadounidenses todavía eran vagos sobre la posición de la Flota Móvil, el aire japonés con base en tierra sabía muy bien dónde estaba la acción. En la noche del 17, la Fuerza Aérea de la Base Japonesa lanzó varios ataques intensos contra las fuerzas estadounidenses frente a Saipan. A las 17:50, cinco Jills y un caza nocturno de Irving de Truk atacaron un "convoy de transporte enemigo". Lo que realmente encontraron fue el grupo de tractores del Capitán G. B. Carter (TG 53.16) de dieciséis LST, siete LCI (G), nueve subcazadores y el destructor Stembel. El grupo era parte de la Fuerza de Ataque del Sur y estaba matando el tiempo esperando la esperada invasión de Guam. Los aviadores japoneses afirmaron que hundieron "trece portaaviones y dejaron un destructor muy pesado" 30. Lo que en realidad obtuvieron a cambio de la pérdida de tres aviones fue un torpedo en el LCI (G) -468. La explosión mató a quince hombres e hirió a tres. La cañonera sufrió graves daños y finalmente tuvo que ser hundida.

Un segundo ataque más grande golpeó a los estadounidenses que descargaban en Saipán al anochecer. Este ataque aparentemente fue detectado por los radares TG 58.2 alrededor de 1735, en dirección a Guam. Debido a que los veinte o treinta aviones estimados estaban a más de cien millas de distancia, no se intentó interceptar. Pero había más de treinta aviones. Treinta y un Zekes, diecisiete Judys y dos Frans de Yap ignoraron al grupo de apoyo de fuego y fueron a por los barcos que desembarcaban en Charan Kanoa. Un LST fue alcanzado y se incendió, pero el incendio se apagó y la embarcación se rescató. Dando la espalda a este ataque, los aviones enemigos cruzaron a los portaaviones jeep que maniobraban en alta mar. Aunque el radar detectó los aviones entrantes, la dirección del caza era inexacta y cuarenta y seis Wildcats se lanzaron en una persecución inútil.

Ahora, con solo el fuego antiaéreo de los barcos para enfrentarlos, los japoneses atacaron. En la penumbra, muchos de los pilotos pensaron que estaban atacando a los portaaviones rápidos del TF 58. Las bombas apenas fallaron en Gambier Bay y Coral Sea. Pero Fanshaw Bay no tuvo tanta suerte. Una bomba de 550 libras la atravesó después del ascensor y explotó en la cubierta de su hangar. Once hombres murieron. Los incendios causados ​​por la explosión fueron apagados rápidamente por su tripulación, pero el Fanshaw Bay tuvo que retirarse a Eniwetok para reparaciones.

Cinco de los Judys y varios Zekes aterrizaron después del anochecer en el campo "temporalmente fuera de servicio" en Guam. Los otros aviones se retiraron a Yap. Los aviadores japoneses estaban jubilosos, pensando que habían hundido dos o tres portaaviones rápidos y habían dejado otro en llamas. Para los japoneses, que aún no estaban al tanto del aborto involuntario de la fase terrestre de A-GO, parecía que estos aviones estaban haciendo bien su trabajo.

Los problemas de los portaaviones de escolta aún no habían terminado. Cuando dos gatos monteses de White Plains regresaban a su portaaviones, fueron disparados por barcos "amigos" y luego saltaron por otros cuatro gatos monteses del CAP. Aunque ninguno de los dos cazas fue derribado, uno resultó tan dañado que al aterrizar se estrelló contra otros cinco aviones y los seis tuvieron que ser cancelados.

Los asuntos alrededor de Saipan finalmente se calmaron durante la noche, pero la tensión aumentaba constantemente entre los marineros de TF 58. ¿Dónde estaban los japoneses? No pasó mucho tiempo antes de que TF 58 descubriera dónde había estado la Flota Móvil. El informe de contacto del Cavalla llegó a Spruance a las 0321 la mañana del 18 y Mitscher lo recibió veinticuatro minutos después. Pero ahora surgió una divergencia de puntos de vista entre los dos comandantes.

Mitscher y sus dos "buscadores de ideas", Burke y Hedding, hicieron algunos cálculos rápidos. Si los japoneses seguían llegando a 19 nudos, estarían a unas 660 millas de Saipán al amanecer y a 500 millas de la posición propuesta a las 05:30 del TF 58. Eso estaba todavia demasiado lejos para cualquier ataque al enemigo, pero al dirigirse directamente a la posición estimada de 1500 del enemigo, TF 58 podría ser capaz de realizar un ataque al final de la tarde. Pero TF 58 estaba entonces ampliamente separado, con TG 58.1 y 58.4 muy al norte de los otros dos grupos. Se planeó una cita al mediodía y se ordenó a Clark y Harrill que se conectaran con el resto de TF 58 lo antes posible. Mitscher podría haberse dirigido al oeste con los dos grupos que tenía a mano, dejando que los otros grupos se pusieran al día lo mejor que pudieran, pero prefería estar seguro de que todas sus fuerzas estaban concentradas para la acción que se avecinaba. Cuando todas sus naves estuvieran juntas, Mitscher tomaría TF 58 hacia el oeste para el ataque a la Flota Móvil.

El almirante Spruance tenía otros planes. En la tarde del 17 de junio estaba preocupado por un ataque por el flanco. Más tarde comentó: “En la oscuridad del 17 de junio, la situación parecía ser la siguiente: fuerzas enemigas que probablemente consistían en 5 BB, 9 CV, 8 CA y varios destructores estaban en el mar al este de Filipinas con el propósito de atacar nuestro anfibio fuerzas involucradas en la captura de Saipan. La tarea de la Task Force 58 era cubrir nuestras fuerzas anfibias y prevenir tal ataque. El ataque enemigo probablemente implicaría un ataque de aviones basados ​​en portaaviones, apoyados y seguidos por unidades de la flota pesada. Existía la posibilidad de que la flota enemiga se dividiera y una parte de ella involucrara portaaviones que se acercaran a uno de nuestros flancos. Si la Fuerza de Tarea 58 se moviera demasiado lejos de Saipan antes de que se determinara definitivamente la ubicación del enemigo, tal ataque de flanco podría infligir un gran daño a nuestras fuerzas anfibias en Saipan. Las rutas de retirada hacia el norte y hacia el suroeste permanecerían abiertas a tal fuerza de flanqueo. El uso de aeródromos enemigos en Guam y Rota estaba disponible para el enemigo, excepto porque nuestros aviones basados ​​en portaaviones pudieron mantener estos campos neutralizados ".

También le preocupaban las quince naves que había reportado el Cavalla. “Sin embargo, de los informes de Cavalla se desprende que toda la fuerza enemiga no estaba concentrada en una sola disposición; que si la fuerza avistada por el Cavalla era la misma que avistaba el Pez Volador en el Estrecho de San Bernardino, se había logrado una velocidad de menos de 10 nudos; y que la posición del contacto de Cavalla indicaba un posible acercamiento a las Marianas por parte de este grupo de trabajo a través del flanco sur ”.

Al parecer, Spruance no consideró que en la oscuridad el Cavalla podría haber pasado por alto muchos de los barcos (lo que ella hizo). Cuarenta barcos esparcidos sobre una amplia extensión de océano no pueden ser fácilmente vistos por un submarino a la profundidad del periscopio. También razonó que si la fuerza avistada por el Cavalla era la misma que había informado el Pez Volador, solo había hecho un avance muy lento. Incluso con el avistamiento de engrasadores en las cercanías, aparentemente al personal de Spruance no se le ocurrió que este lento avance podría haber sido porque los japoneses estaban cargando combustible (lo que estaban haciendo). Y siempre estuvo la extrema preocupación de Spruance, casi obsesión, con la posibilidad de un ataque por el flanco. Sin embargo, esta preocupación no le llevó a modificar su plan de batalla, que nunca mencionó esa posibilidad. A pesar de su agresivo plan de batalla del día anterior, Spruance estaba comenzando a adoptar una postura defensiva.



Mientras tanto, ambas partes se estaban preparando afanosamente para una acción que parecía probable al día siguiente. Con el informe del Cavalla en la mano, el almirante Lockwood trasladó los cuatro submarinos de su Grupo Pentathalon (que entonces exploraba el noroeste de Saipan) ciento cincuenta kilómetros al sur. Les dijo: “Hay indicios de que el gran espectáculo puede estar ocurriendo en este momento. Se desconoce la ubicación exacta, pero posiblemente Finback, Bang, Stingray y Albacore pueden ser el poste de la esquina del ring de boxeo. . . . No pierdas ninguna oportunidad de dispararle al enemigo. Esta puede ser la oportunidad de su vida ". Trabajando en una línea de exploración "cuadrada", estos submarinos estarían al otro lado de la pista de la fuerza japonesa. Resultó ser un movimiento excelente y de hecho le brindaría a uno de los submarinos la "oportunidad de su vida".

El 18 vio una mínima actividad aérea por parte de los estadounidenses. Los PBM de la rada de Saipan volaron búsquedas a 600 millas al oeste, mientras que los PB4YS de los Almirantazgos también volaron misiones 1,200 millas al noroeste, todo sin éxito. Desafortunadamente, uno de los patrones de búsqueda del Liberator se extendió solo a 1.050 millas. Por suerte, fue a través de esta área que Ozawa dirigió la Flota Móvil la tarde del 18 y la mañana del 19. Las búsquedas iniciadas por el operador no tuvieron mejores resultados. Los primeros aviones despegaron de las cubiertas a las 0532. Se volaron tramos estrechos de diez grados hasta un límite de 325-350 millas y cubrieron un área entre 195 grados y 280 grados. No se vieron barcos, pero varios aviones enemigos, que obviamente estaban explorando, fueron capturados.

Los buscadores de Essex anotaron dos muertes. En 0755, el teniente R. L. Turner, que volaba en un Helldiver, vio lo que identificó como Jill, pero probablemente era Kate. Turner y su escolta de caza lo persiguieron. El piloto enemigo no vio a los estadounidenses hasta que fue demasiado tarde. Después de un pase del piloto de Hellcat que inició un incendio en la raíz del ala izquierda del avión, Turner acertó alrededor de cien rondas de fuego de 20 mm en el fuselaje y las alas del Kate. Una gran parte del ala izquierda se arrancó repentinamente, casi chocando contra el “2C”. Cuando Turner pasó por encima del Kate, pudo ver al artillero colgando de la cabina y al piloto tratando desesperadamente de salir. Las llamas los rodearon y sus ropas ardían. Luego, el ala izquierda del Kate se hundió y el avión se hundió en el mar. Aproximadamente una hora y media después, el alférez K. A. Flinn, escoltando a otro SB2C, arrojó un Betty al agua con sus calibres .50.

Mientras tanto, los tenientes (jg) Charles E. Henderson y Clifton R. Largess, volando Torpedo 10 Avengers, colocaron un Jake de doble flotador entre ellos y arrojaron el hidroavión en llamas al mar. Otro par de Jakes fueron víctimas de un piloto de combate de Yorktown.

Obviamente, los japoneses habían estado ocupados lanzando búsquedas y con mejor suerte que los estadounidenses. La fuerza de Ozawa avanzaba a 20 nudos y se dirigía a 060 grados cuando envió sus primeras misiones de reconocimiento a las 0600. Catorce Kates y dos Jakes debían cubrir un área entre 350 y 110 grados a una distancia de 425 millas. (Tenga en cuenta que esto fue casi cien millas más lejos que los buscadores estadounidenses). A las 0800 dos de los aviones habían avistado aviones de transporte enemigos. Se habían hecho los primeros contactos entre las dos partes.

Cuando los aviones japoneses regresaron a sus barcos, los dos Jakes y Kate no regresaron. (Hay una discrepancia entre el número de Jakes lanzados y los que se alegan derribados. Se desconoce de dónde vino el Jake extra). Al mediodía, Ozawa envió otra búsqueda. Éste consistía en trece Judys y dos Jakes. Ozawa estaba seguro de que esta búsqueda daría como resultado algo. En ese momento, la flota móvil se encontraba a 14 ° 40'N, 135 ° 40'E (unas 120 millas al noreste de su posición a las 0500). Tan pronto como se inició la búsqueda, la flota cambió de rumbo a 030 grados.

No pasó mucho tiempo antes de que una serie de informes de contacto llegaran a Ozawa. Los primeros avistamientos fueron de aviones enemigos y solo sirvieron para aumentar la tensión en el buque insignia de Ozawa, el Taiho. Un informe era de un hidroavión Coronado PB2Y (más probablemente un PB4Y del Almirantazgo). A las 14.45, ocho cazas fueron enviados, de manera bastante inusual, en un vano intento de atraparlo.

Los avistamientos realmente importantes comenzaron a llegar a Ozawa poco después del intento fallido de encontrar el "hidroavión". El piloto del Avión No. 15 había alcanzado su límite de búsqueda de 420 millas y estaba en la parte de la pata de perro de su patrón cuando avistó TF 58. A las 1514, comenzó a transmitir al Almirante Ozawa "fuerza de tarea enemiga, incluidos los portaaviones" a las 14 ° 50'N, 142 ° 15'E. Los estadounidenses habían sido encontrados.

Cuarenta y seis minutos más tarde, el avión No. 13 también informó que barcos enemigos, incluidos portaaviones, se dirigían hacia el oeste. El avistamiento concluyente provino de la tripulación del Avión No. 17, buscando en el sector norte del Avión No. 15. Poco después de las 16:00 reportaron haber avistado TF 58, amplificando esto a las 16:40 con

“UI2CHI — 1er grupo — 2 portaaviones regulares, 10-15 destructores.

URA4E —2º grupo — 2 portadores aparentemente regulares, otros 10.

URA1A —3er grupo — 2 aparentemente portadores, otros 10.

Esta vista colocaba a la TF 58 en 14 ° 12'N, 141 ° 55'E. El avión No. 17 también informó que los barcos enemigos se dirigían hacia el oeste, que había capas de nubes a 29,500 y 3,300 pies y la cobertura de nubes era de 7/10 s, y el viento era de 100 grados a 11 mph. Fue un buen avistamiento y un informe sólido.

Ozawa recibió el informe del Avión No. 15 a las 15.30 y comenzó a hacer sus planes finales para la batalla. A las 15.40 ordenó cambiar el rumbo de 030 grados a 200 grados y que sus fuerzas se prepararan para cambiar a disposición de batalla. En ese momento, la Flota Móvil estaba a unas 360 millas de la posición “15-I”. Ozawa no tenía ninguna intención de acercarse más de lo necesario a TF 58. Al permanecer a 400 millas de distancia, podía mantenerse fuera del alcance de los aviones enemigos, pero sus propios aviones aún podrían atacar.

Pero mientras Ozawa esperaba pacientemente el momento adecuado para atacar, varios de sus subordinados estaban ansiosos por tomar medidas. El contralmirante Sueo Obayashi, comandante del 3er CarDiv con su bandera en el Chitose, preparó los aviones de sus tres portaaviones para un ataque a los barcos vistos por el avión No. 15. Se avistaron 67 aviones para despegar y los lanzamientos comenzaron a las 1637. Sin embargo, , sólo tres Jills, quince Zekes con bombas y cuatro cazas Zeke del Chiyoda estaban en el aire cuando Obayashi recibió la Orden de Operación No. 16 del Almirante Ozawa, que había sido enviada a las 1610. Esta orden decía: “1. Alrededor de 1500, se cree que las fuerzas de tarea enemigas están, una, a 350 millas con rumbo de 220 ° de Iwo Jima, y ​​la otra, a 160 millas al oeste de Saipan. 2. La Flota Móvil se retirará temporalmente, después de lo cual procederá al norte y mañana por la mañana contactará y destruirá al enemigo del norte, después de lo cual atacará y destruirá al enemigo del noreste ”.

El avistamiento del norte fue un fantasma. El almirante Toyoda, en Tokio, había enviado a Ozawa la transmisión confusa de un avión de búsqueda con base en tierra. Poco tiempo después, Ozawa recibió un informe corregido que mostraba que no había nada en esa dirección. En 1817, Ozawa emitió la Orden de Operaciones No. 19 que anunció que el único objetivo para el día siguiente sería la fuerza enemiga al oeste de las Marianas.

Cuando el almirante Obayashi recibió la Orden de Operaciones No. 16, inmediatamente recordó su fuerza de ataque. Todos los aviones de Chiyoda aterrizaron a salvo, excepto uno de los Zekes que portaban bombas, que se estrelló. No todo el mundo estaba contento con el retiro. Aunque la mayoría de los oficiales superiores creían que un ataque al final de la tarde o temprano en la noche seguido de un aterrizaje nocturno en Guam (necesario debido al retraso del despegue) sería pedir demasiado a las tripulaciones aéreas verdes, muchos de los oficiales subalternos pensaron lo contrario. En su entusiasmo y celo, y temeridad, estaban seguros de que podrían destruir al enemigo ese día.



Las "Impresiones y lecciones de batalla (aire) en la Operación 'A'" escritas después de la batalla transmiten los sentimientos de estos oficiales más jóvenes. Con respecto al ataque retirado, dice: “El día 18, el 3er escuadrón volador estaba decidido a atacar al enemigo tan pronto como lo viera y se preparaba para regresar al portaaviones, si no era más tarde de las 1400, y aterrizar en Guam, si era fue después de 1500. Pero por orden de la unidad operativa el ataque fue cancelado. Aunque no se pudo predecir el resultado del ataque, se planeó una sorpresa antes del atardecer. Si se hubiera llevado a cabo, ciertamente podría haber sido un ataque sorpresa, en comparación con el ataque llevado a cabo a la mañana siguiente. En estas condiciones, sería mejor estar preparado para un ataque inmediatamente después del descubrimiento del enemigo. Y en caso de que exista el riesgo de que nuestra operación sea ya conocida por el enemigo el día del ataque, hay que admitir que es necesario lanzar un movimiento de flanqueo nocturno a gran escala para dar el primer golpe al enemigo. Si el 3er escuadrón volante bajo las circunstancias hubiera informado su plan de ataque al comandante de bandera de la flota, no habría habido ningún error [por parte de Ozawa, presumiblemente]. Y al recibir la orden de cancelación, si tuviera alguna confianza en sí misma, debería haber propuesto su opinión ”.

Estas declaraciones van al grano. Sin embargo, los principales comandantes de Toyoda en adelante no estuvieron de acuerdo con las conclusiones. Primero, debido al problema del combustible, un ataque de flanqueo estaba fuera de discusión. Entonces, se pudo haber logrado la sorpresa, pero esto es muy dudoso; Las técnicas de radar de los Estados Unidos eran demasiado buenas en ese momento. La incursión se habría descubierto incluso si los japoneses hubieran atacado desde el sol. Mitscher no iba a bajar la guardia solo porque sus aviones aún no habían visto a los japoneses. Por último, los aviones japoneses de junio de 1944 no eran en general del mismo calibre que los de junio de 1942. ¿Se habría manejado mejor un ataque sorpresa en la noche del 18 que el desorden desorganizado del día siguiente? Esto es extremadamente dudoso. Ozawa probablemente tenía razón al salvar su avión para un gran golpe. No fue culpa suya que, aunque consiguió el primer strike el 19, se convirtió en un desastre.

Mientras los portaaviones de Obayashi iban detrás de los aviones en recuperación, el resto de si la Flota Móvil se dirigió 200 grados. A las 1900 el rumbo se cambió a 140 grados y la velocidad se redujo a 16 nudos. En 2020, Ozawa tomó un riesgo calculado y rompió el silencio de la radio para informar al almirante Kakuta en Tinian de sus planes propuestos para el día siguiente. Era un riesgo, pero Ozawa pensó que era necesario para obtener la coordinación adecuada con su aire terrestre para la lucha del día siguiente. Desafortunadamente, Base Air Force no estaba en condiciones de brindar mucha ayuda, y Kakuta se mantuvo reacio a decirle a Ozawa y Toyoda la verdad de su situación.

Esta transmisión, probablemente de unos pocos minutos de duración, podría haber provocado la destrucción de la flota de Ozawa. Una estación costera naval estadounidense “Huff-Duff” (HF / DF, radiogoniometría de alta frecuencia) recogió el mensaje e identificó al remitente como Ozawa. La estación también señaló la posición de la Flota Móvil como 13 ° N, 136 ° E.41 Esta fue una buena puntería; Las naves de Ozawa estaban a sólo sesenta y cinco kilómetros de ese lugar, ya unas trescientas millas de TF 58. La solución se pasó a Spruance.

Ozawa dividió sus fuerzas a las 2100. La poderosa Van o Fuerza C del vicealmirante Takeo Kurita se dirigió hacia el este, mientras que las otras dos unidades cambiaron de rumbo a 190 grados. Eventualmente, la fuerza de Kurita estaría estacionada cien millas por delante del resto de la Flota Móvil y, por lo tanto, más cerca del enemigo. Con esta formación, Ozawa pensó que cualquier atacante tendría que volar a través de un muro de fuego lanzado por la Fuerza C y, por lo tanto, probablemente sería diezmado antes de llegar a sus grandes portaaviones. La Fuerza C fue la más grande de las tres unidades que Ozawa utilizó durante la batalla. Junto con los portaaviones ligeros Chitose, Chiyoda y Zuiho había cuatro acorazados (incluidos los monstruos Yamato y Musashi), ocho cruceros y ocho destructores.

A las 03:00 de la mañana del día 19, la Flota Móvil tomó un rumbo de 050 grados y la velocidad se incrementó a 20 nudos. Las tres fuerzas cambiaron a su formación de batalla, y para las 04.15 todo estaba listo. Siguiendo detrás de C Force estaba el almirante Ozawa y A Force. (Además de comandar la Flota Móvil, Ozawa estaba al mando táctico de todos los portaaviones y también comandante de la Fuerza A). Una Fuerza estaba formada por los grandes portaaviones Taiho, Shokaku y Zuikaku, tres cruceros y siete destructores. A nueve millas al norte de la Fuerza A estaba la Fuerza B, comandada por el Contralmirante Takaji Joshima. Estaba formado por los portaaviones Junyo, Hiyo y Ryuho, el acorazado Nagato, el crucero pesado Mogami y ocho destructores.

Lamentablemente, Ozawa carecía de destructores para la detección y el trabajo antisubmarino. Y esta escasez costaría muy caro a los japoneses. El Harder (y otros submarinos estadounidenses a lo largo de la guerra) habían herido mucho a los japoneses con sus ataques a los destructores.

De vuelta con TF 58, el día 18 sería un día de decisiones trascendentales y controvertidas. Después de reunirse con su personal sobre el informe de contacto del Cavalla y uno posterior que el almirante Spruance pensó que agregaba "poca información a la información recibida anteriormente", Mitscher decidió que sería posible un ataque aéreo al final de la tarde y una acción nocturna en la superficie una muy buena posibilidad. Mitscher le indicó al almirante Lee: “¿Desea un compromiso nocturno? Puede ser que podamos hacer contacto aéreo a última hora de la tarde y atacar esta noche. De lo contrario, deberíamos retirarnos al este por esta noche ".

"No (repito, no) crea que deberíamos buscar un compromiso nocturno", fue la decepcionante respuesta de Lee. “Las posibles ventajas del radar más que compensadas por las dificultades de comunicación y la falta de entrenamiento en tácticas de flotas por la noche. Sin embargo, presionaría la persecución de enemigos dañados o que huyen en cualquier momento ".

Si había alguna necesidad de confirmación de que el acorazado ya no era el gobernante del mar, la declaración de Lee ciertamente lo proporcionó. Lee no temía de ninguna manera a los japoneses; lo había demostrado en Guadalcanal. Pero los respetaba como luchadores, sobre todo en las batallas nocturnas. En esta etapa de la guerra también, los acorazados se habían reducido a portaaviones para los techos planos. Su trabajo principal era proteger a los portaaviones con su impresionante variedad de armas antiaéreas. Los rápidos acorazados no habían tenido tiempo de perfeccionar las tácticas para una acción de superficie; habían estado demasiado ocupados escoltando a los portaaviones. Sin embargo, Lee seguramente debe haber sido consciente de que en un entorno aéreo hostil, una batalla nocturna sería la única forma en que sus acorazados podrían luchar en una acción puramente superficial.

Los acorazados permanecerían atados al TF 58.

Poco después de las 0700, los pilotos de Bataan avistaron una balsa salvavidas a poca distancia del TG 58.1. La balsa parecía estar poblada de hombres muertos. Los destructores Bell y Conner fueron enviados a investigar y descubrieron que los hombres, dieciocho en total, estaban vivos. Habían sido miembros de un pequeño carguero japonés hundido en ruta de Woleai a Guam el 13 de junio. Más tarde fueron trasladados al Hornet para disfrutar de las comodidades del bergantín.

Al mediodía, los cuatro grupos de trabajo se reunieron, y los cruceros antiaéreos San Juan y Reno se unieron a los TG 58.2 y 58.3 respectivamente. Para la acción inminente, los TG 58.1, 58.3 y 58.2 se colocaron a doce millas de distancia en la primera línea al sur. Quince millas al oeste del Lexington estaba el TG 58.7 del almirante Lee. Aproximadamente a doce millas al norte y ligeramente al este de TG 58.7 estaba TG 58.4.

Antes de la cita, Spruance tomó una de las decisiones más importantes de la batalla. "La Fuerza de Tarea 58 debe cubrir Saipan y nuestras fuerzas involucradas en esa operación", dijo a Mitscher y Lee. “Sigo sintiendo que el ataque enemigo principal vendrá desde el oeste, pero podría desviarse para venir desde el suroeste. Los ataques de distracción pueden provenir de cualquier flanco o los refuerzos pueden venir del Imperio. Considere que podemos cubrir mejor Saipán avanzando hacia el oeste durante el día y retirándonos hacia el este durante la noche para reducir la posibilidad de que el enemigo nos pase durante la oscuridad. La distancia que puede recorrer hacia el oeste durante el día naturalmente estará restringida por sus operaciones aéreas y por la necesidad de ahorrar combustible. Sin embargo, debemos permanecer en la posición de apoyo aéreo de Saipan hasta que la información del enemigo requiera otra acción. . . . Considere buscar acción nocturna indeseable inicialmente en vista de nuestra fuerza superior en todos los tipos, pero es necesario atacar lo antes posible a los portaaviones enemigos ".

Se había tomado la decisión. En lugar de seguir un curso ofensivo como su plan de batalla había establecido, Spruance estaba retrocediendo a una posición defensiva básicamente estática. Realmente no habría posibilidad de "ataques más tempranos posibles" ahora, y la "fuerza superior" de TF 58 se estaba desperdiciando. Spruance estaba haciendo exactamente lo que Ozawa pensó que haría.

Mitscher y su personal estaban consternados. Ellos "no podían entender por qué el Comandante de la Quinta Flota desecharía las tremendas ventajas de la sorpresa, la iniciativa y la agresividad". Pero Spruance era un hombre "Big Gun" (al igual que la mayoría de su personal). Su experiencia en la guerra de portaaviones fue principalmente en un avión elevado. Cuando Lee dijo que no pelearía de noche, Spruance se quedó, en sentido figurado, en el mar. Ahora, sin sus amados acorazados para librar la batalla, Spruance no estaba seguro de cómo usar sus portaaviones. Su elección: esperar y dejar que el enemigo lo ataque.

Se realizaron más búsquedas a las 13.30. Aunque recorrieron 325 millas, los aviones nuevamente perdieron la Flota Móvil, pero esta vez por sólo sesenta millas. Volvieron a producirse enfrentamientos entre aviones de búsqueda opuestos. Los aviones Hornet embolsaron a otro de los Jakes vulnerables a 240 millas de distancia, y otro Jake y una Judy fueron derribados por aviones de TG 58.3. A sólo treinta millas de TF 58, varios Hellcats en CAP fueron atacados por una sola Judy.

Esta Judy chocó por primera vez con una división de los Hellcats de Monterey. Aunque los estadounidenses pudieron perforar el avión enemigo varias veces, el piloto japonés los evadió mediante el uso juicioso de la cobertura de nubes. Luego, cuatro F6F más de los Cowpens y seis del Langley comenzaron a hacer cola. Aún así, la Judy “evadió no menos de doce pases haciendo una serie de maniobras asombrosas y expertas, que incluyeron giros, giros, S divididas, hojas que caen y un bucle de presión que habría arrancado las alas de un avión menos resistente. El teniente (jg) de 48 VF-25 Frederick R. Stieglitz finalmente apareció de una nube directamente detrás de la Judy. Disparando casi continuamente, vertió 750 rondas en el bombardero en picado. La Judy se incendió y cayó al mar.

Las operaciones de vuelo continuaron hasta el anochecer. Mitscher luego dirigió el TF 58 hacia el sol poniente para que cualquier avión enemigo que intentara colarse aparecería fácilmente. Este fue el momento en que los aviones de Obayashi habrían estado atacando si no hubieran sido retirados del mercado.

Los japoneses habían estado atacando durante todo el día, pero no con aviones basados ​​en portaaviones. Varias de las aeronaves que habían llegado a Guam la noche anterior volvieron a salir en la mañana del día 18. Este día no tuvieron éxito en sus ataques y sufrieron pérdidas adicionales. Uno de los pilotos fue recogido por los estadounidenses, para convertirse en uno de los pocos aviadores japoneses que sobrevivió a las batallas aéreas alrededor de las Marianas. Los aviones enemigos que volaban desde Yap y Palau también seguían activos. Un reconocimiento matutino realizado por nueve Bettys encontró los vehículos de jeep al sureste de Saipan. Un gran ataque de seis Franceses y once Zekes de Yap, y una Judy y treinta y ocho Zekes de Palau, se dirigió contra los portaaviones, pero los pilotos no pudieron encontrar sus objetivos. Algunos, sin embargo, se encontraron con algunos engrasadores de TG 50.17, el Fueling Group.

Los engrasadores Saranac, Neshanic y Saugatuck alimentaban cuatro destructores y escoltas de destructores a unas cuarenta millas al sureste de Saipan cuando fueron atacados por cinco aviones poco después de 1630. Los atacantes lo hicieron bastante bien, alcanzando los tres engrasadores. El Saranac tuvo ocho marineros muertos y veintidós heridos y estaba tan gravemente dañado que tuvo que regresar a las zonas traseras para reparaciones. El Neshanic fue alcanzado por una bomba que hizo explotar bidones de gasolina almacenados en cubierta. Las llamas ardieron hasta la parte superior del mástil, pero el equipo de control de daños del barco apagó el fuego en siete minutos. Ella y el Saugatuck fueron reparados en Eniwetok.

Los acontecimientos comenzaron a acelerarse en la noche del 18. Lejos al oeste de TF 58 patrullaban los submarinos Finback y Stingray. Poco después del 2000, el Finback viajaba por la superficie a 14 ° 19'N, 137 ° 05'E, cuando sus vigías vieron un par de reflectores apuñalar el cielo hacia el sur. Se ordenó avanzar a toda velocidad, pero el submarino no pudo acercarse lo suficientemente rápido para detectar cualquier objetivo en su radar. Al parecer, las luces procedían de uno de los portaaviones del almirante Obayashi, que recuperó algunos aviones que regresaban tarde. (El análisis japonés de la batalla mostró más tarde una gran preocupación por esta y otras violaciones de seguridad en la Flota Móvil.) Hubo cierto retraso en el envío de un informe de contacto, y no fue hasta las 01.50 del 19 de junio que Spruance lo recibió. Para ese momento ya había tomado las decisiones importantes.

Mientras el Finback miraba las luces, el Stingray había tenido problemas. Se había producido un pequeño incendio en la torre de mando, pero pronto se extinguió. El incendio aparentemente afectó al equipo de radio del submarino, ya que un informe de incidente de rutina a ComSubPac estaba muy distorsionado. El almirante Lockwood pensó que los japoneses habían bloqueado la transmisión. Mientras Lockwood intentaba averiguar qué decía el Stingray, las estaciones de Huff-Duff habían captado la flota móvil.

A las 20.30, TF 58 viró según el plan de Spruance y tomó un rumbo de 080 grados y una velocidad de 18 nudos. En las ocho horas y media transcurridas desde el encuentro, los barcos habían recorrido solo 115 millas al oeste-suroeste. A las 2200, más bits de inteligencia comenzaron a llegar a Spruance y Mitscher. El primer dato interesante fue el arreglo HF / DF. Mitscher recibió este informe a las 22.45 y lo consideró lo suficientemente bueno como para tomar medidas. Spruance, por otro lado, no estaba impresionado, tomando la solución como un truco japonés. Mitscher, sin embargo, puso a su personal a trabajar en la solución para ver qué se les ocurría.

Después de varios minutos de trabajo, calcularon que los barcos de Ozawa estaban a 355 millas de distancia y probablemente permanecerían allí hasta el amanecer. Todavía era una distancia demasiado grande para un ataque de aviones estadounidenses. Sin embargo, al invertir el rumbo a las 01:30 del día 19, el TF 58 estaría en un rango de ataque ideal de 150 a 200 millas del enemigo a las 05:00.

A las 23:25, después de muchos cálculos y nuevos cálculos, Mitscher llamó por radio a Spruance: "Proponga llegar al rumbo 270 grados a las 01:30 para comenzar el tratamiento a las 05:00. Aconsejar". 50

Spruance y su personal reflexionaron sobre el mensaje de Mitscher. Incluso antes de que Mitscher presentara su plan, Spruance tenía en la mano otra pieza del rompecabezas de la inteligencia; una pieza que en realidad no encajaba en ninguna parte. Alrededor de las 22.30, se interceptó un mensaje del almirante Lockwood al Stingray sobre la transmisión distorsionada anterior del submarino. ¡Este mensaje no estaba dirigido a ComFifthFleet y no estaba destinado a él!

Sin embargo, sorprendentemente, Spruance se interesó mucho en el Stingray. Calculando que la estación de patrulla del Stingray estaba a unas 175 millas al este-sureste de la solución Huff / Duff, Spruance concluyó que el submarino había encontrado la Flota Móvil y sus transmisiones de radio habían sido bloqueadas por sus problemas. Parece que en ese momento Spruance ya había tomado una decisión, y este mensaje al Stingray simplemente confirmó sus impresiones de lo que harían los japoneses: venir en dos o tres fuerzas, empleando tácticas de distracción. Después de discutir el plan de Mitscher durante más de una hora con su personal, Spruance respondió al comandante de TF 58 en 0038 el día 19.

“El cambio propuesto no parece aconsejable”, le dijo a Mitscher. “Cree que las indicaciones dadas por Stingray son más precisas que las determinadas por el radiogoniómetro. Si es así, parece preferible continuar como en la actualidad. La finalización de otros grupos de operadores sigue siendo una posibilidad y no debe pasarse por alto ".

Cuando este mensaje llegó a Mitscher, tanto él como su personal quedaron atónitos. Entonces no estaban al tanto de los mensajes de Stingray y cuando se enteraron de ellos no podían creer que el almirante Spruance pusiera tanta fe en una transmisión confusa que ni siquiera estaba dirigida a él. La decepción invadió los barcos del TF 58. A bordo del Enterprise, el capitán Matt Gardner arrojó su sombrero sobre la cubierta y lo pisoteó.

La Task Force 58 continuó hacia el este.

Poco después de la medianoche del 19 de junio, ambas partes habían tomado las decisiones. No importa qué nueva información pueda surgir en las próximas horas, no importa cuántos cálculos se puedan hacer, la suerte estaba echada. El 19 de junio sería el día de la batalla y el TF 58 probablemente tendría que dar el primer golpe.

SGM: La destrucción de un biplano Aichi D1A sobre Okinawa en 1945

martes, 25 de enero de 2022

PGM: El motín de la Hochseeflotte, inicio del fin del imperio alemán

El motín, al final del cual el imperio pereció


Sven Felix Kellerhoff || Die Welt (original en alemán)




A finales de octubre de 1918, la flota alemana de aguas profundas yacía ante Wilhelmshaven, y se amotinó. Deberías ser sacrificado en una última pelea sin sentido. Fuente: picture-alliance / akg-images



La idea de construir una flota oceánica alemana llegó al mundo en 1888 cuando el emperador Guillermo II (l.) Llegó al poder. Crédito: picture-alliance / dpa



La flota de batalla fue organizada por el almirante Alfred von Tirpitz, quien dirigió el Reichsmarineamt de 1897 a 1916.
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El ambicioso programa de construcción alimentó el ambiente anti-alemán en el público británico.
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Las dos flotas se encontraron solo una vez, el 31 de mayo / 1 de junio de 1916, durante la Primera Guerra Mundial.
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El Skagerak fue la batalla naval más grande de la historia entre 99 buques de guerra alemanes y 151 británicos.
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Los británicos perdieron más que los alemanes. Pero la flota alemana permaneció bloqueada en sus puertos.
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Cuando recibieron la orden de ir "desde un punto de vista moral" a una "batalla final", los marineros en Wilhelmshaven (foto) y Kiel se negaron a servir. Fuente: picture-alliance / akg-images / akg



La dirección naval separó la compañía y capturó a varias docenas de marineros que fueron internados en Kiel.
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Los equipos se levantaron y pusieron la ciudad bajo su control. Los trabajadores se solidarizaron con los marineros. Fuente: picture-alliance / akg-images



El canciller Príncipe Max von Baden y el Secretario de Estado Philipp Scheidemann trataron de calmar la situación con una llamada. Fuente: picture-alliance / akg-images



Pero el levantamiento se extendió rápidamente a otras ciudades portuarias. Fuente: picture-alliance / akg-images / akg



Los marineros insurgentes de la División de la Marina Popular también participaron en las peleas callejeras en el Palacio de Berlín. Fuente: picture-alliance / akg-images / akg



Los británicos internaron 74 barcos de la flota de aguas profundas en Scapa Flow. El 21 de junio de 1919, los equipos alemanes hundieron sus barcos.  La gente de mar alemana ya se ha negado a servir.

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En octubre de 1918, el levantamiento de los marineros desencadenó la revolución.

Un buque de guerra es un microcosmos en sí mismo. Cualquier persona a bordo está sujeta a una disciplina especial, y a la supervisión constante de sus superiores. Porque no importa cuán grandes puedan ser los cruceros, los acorazados y los acorazados: son pequeños y claros en comparación con las habitaciones sobre las que se distribuyen las unidades militares, ya sea en el frente o en los cuarteles en casa. No hay forma de moverse en un barco de guerra, no hay rincones en los que esconderse, y desertar de un barco de vapor tirado en el camino es prácticamente imposible.

El motín más importante de la historia alemana.

Todo esto es una de las razones por las cuales el motín más importante en la historia alemana tuvo lugar en los barcos de la flota alemana de aguas profundas. Ya en el verano de 1918, después del fracaso de la última ofensiva alemana en el frente occidental con el nombre en clave "Michael", había estallado algo así como un "ataque militar encubierto", como lo expresó el historiador Wilhelm Deist: los soldados se negaron tácitamente a dar órdenes de sus superiores o simplemente se alejó de sus tropas. Las sanciones draconianas, que eran comunes hasta entonces, ya no podían ser impuestas por los oficiales. El ejército alemán se descompuso cada vez más (por cierto, sin ninguna "puñalada en la espalda" desde su casa) en el campo.

Pero en los barcos de Su Majestad, el antiguo orgullo de Guillermo II, apenas había signos de disolución. Las tripulaciones, especialmente los bomberos y los comerciantes, vivían demasiado cerca en condiciones a menudo sorprendentemente malas en los cascos de acero con los oficiales a menudo arrogantes que adoraban un código de honor completamente anticuado. A principios de agosto de 1917 hubo un motín menor en el buque insignia de la flota "Federico el Grande", que los marines derribaron rápidamente; Como cabecilla principal, entre otros, el marinero Max Reichpietsch fue condenado a muerte y ejecutado.

No hay buque de guerra

Como nada había cambiado para mejor después, la presión continuó creciendo como en un caldero bien cerrado. En la tarde del 29 de octubre de 1918, se descargó; El desencadenante fue un comando que fue constantemente pensado desde el punto de vista del Almirantazgo alemán, pero que excluyó la situación a bordo.

El liderazgo de la Armada Imperial mantuvo un principio con obstinación casi patológica: un buque de guerra alemán no se rinde al enemigo, sino que cae con banderas ondeando. El modelo para esto fue el vicealmirante Maximilian Graf Spee: había sacrificado las cuatro naves de su escuadrón de Asia oriental, la vida de más de 2.200 marinos y él y sus dos hijos en diciembre de 1914 en lugar de la superioridad de un grupo de combate de la Marina Real Británica. rendirse o al menos ser internado en un puerto neutral.

Compromiso de suicidio

En el otoño de 1918, una actitud similar se extendió en el Almirante Staff en Kiel. Los oficiales de la bandera, quienes, aparte de las dos batallas navales en el Doggerbank en 1915 y el Skagerrak en 1916, que no tenían un ganador claro, habían tenido poco que ver con su flota de batalla extremadamente costosa, estaban presionando por un golpe decisivo. Es controvertido entre los historiadores si los barcos alemanes deben usarse de una manera que sea, en principio, militarmente significativa, para aliviar la presión sobre las fuerzas terrestres, o si se planeó un gesto sin sentido, una especie de viaje enemigo al suicidio. Hay buenas razones para la segunda lectura.

En cualquier caso, el comando de la flota de alta mar bajo el mando del almirante Reinhard Scheer elaboró ​​un plan según el cual los poderosos acorazados alemanes expirarían el 30 de octubre de 1918 y enfrentarían la batalla con la flota de origen de la Royal Navy numérica y técnicamente claramente superior.

Se retira la orden de ataque.

El 29 de octubre de 1918 a las 8:00 p.m., comenzó la sesión informativa de los jefes de escuadrón en el "Federico el Grande" en la carretera frente a Wilhelmshaven; solo dos horas después, el libro de registro registró tres de los cinco acorazados de III. Disturbios de escuadrones de equipos contra una orden de despliegue. Cada vez más marineros indicaron que no obedecerían órdenes si se iban a la muerte.

Alrededor de las dos de la mañana, los Almirantes Scheer y Franz von Hipper abandonaron la idea de enviar a la flota a una batalla decisiva; En una llamada a los hombres de sus barcos, Hipper convocó a la protección de las fronteras marítimas como una tarea para la flota. Pero esto no calmó las mentes agitadas de la gente de mar. Cuando las naves del III. Los escuadrones pronto se trasladaron al puerto de origen de Kiel a través del Canal Kaiser Wilhelm, y los almirantes y oficiales esperaban volver a controlar los equipos por un corto tiempo.

Pero cuando algunos portavoces del motín fueron traídos a bordo como castigo, hubo una erupción: más y más marineros también se negaron a obedecer las órdenes; mostraron solidaridad con los trabajadores de Kiel. En unas pocas horas, durante unas vacaciones rurales ordenadas para calmar la situación, se formó un frente masivo contra la guerra, que en tres días tuvo la ciudad bajo control. Esta rebelión se conoció como el Levantamiento de los marineros de Kiel, que desencadenó directamente la revolución de noviembre en Alemania.

Un poco más tarde, algunos de los marinos enojados abordaron trenes, los llevaron a Berlín y llevaron la noticia de la exitosa resistencia contra el comando a la batalla final de la flota de aguas profundas a la capital imperial. Esta información se convirtió en el impulso que provocó el colapso del sistema de energía podrido.


El 7 de noviembre los amotinados llegaron a Berlín.

En la tarde del 7 de noviembre de 1918, los revolucionarios de Kiel llegaron al Lehrter Bahnhof en Berlín; poco después se interrumpió el tráfico ferroviario de larga distancia, al igual que los teléfonos y los telégrafos. El 8 de noviembre de 1918, los agentes de policía aparecían a pie y a caballo en el centro de la ciudad cada vez con más frecuencia. Todos los edificios públicos y el castillo estaban rodeados de guardias. Las unidades montadas dispersaron multitudes de personas en el extremo oriental del bulevar Unter den Linden. Pero eso no cambió nada, excepto que el estado de ánimo se deterioró aún más. La revolución estaba en el aire.

Solo un día después, el Kaiser Wilhelm II renunció y abandonó Alemania para exiliarse en Holanda. El imperio se había derrumbado, y el comienzo de esto vino del motín en los barcos de la flota alemana de aguas profundas.