lunes, 20 de julio de 2026

Ametralladora: La modernización de la FN MAG

Tanque ligero: Alvis Scorpion (UK)

¿Es la CVR Scorpion un “Tanque”?






¡Sí! Y parece que llamarlo así molesta a mucha gente.
Algunos insisten en que «no es un tanque, es un CVRT» (Vehículo de Reconocimiento de Combate Oruga). Esto es bastante absurdo, ya que nadie se niega a llamar al FV103 Spartan un APC solo porque también sea un CVRT. El acrónimo simplemente describe su función prevista, al igual que los vehículos blindados CVR(W) Fox y CVR(L) Vixen, que pertenecen a la categoría de Vehículos Blindados de Combate (AFV), incluidos los tanques de batalla principales.

Estos vehículos se originaron a partir de los proyectos de Vehículos Blindados de Reconocimiento (AVR) y Vehículo Blindado de Combate Aerotransportado (APAFV), que a su vez derivaron de programas anteriores con numerosos acrónimos, que se remontan al GSOR 1010.



Entonces, ¿qué es realmente un tanque según el Ejército Británico, el Ministerio de Defensa y la OTAN desde hace décadas?

Definición del tanque:
“Un tanque es un vehículo blindado diseñado para transportar potencia de fuego.”

Función del tanque:
“La función del tanque en combate es establecer potencia de fuego en aquellas zonas donde pueda utilizarse con mayor eficacia para ganar la batalla.”

No se especifican requisitos para blindaje pesado, cañones de gran calibre, torretas giratorias ni cestas de combate. Sin embargo, el uso del vehículo y la doctrina que lo sustenta son temas aparte, razón por la cual el tema suele ser tan politizado, especialmente en lo que respecta a las exportaciones.
El CVR(T) Scorpion fue clasificado oficialmente como tanque ligero no solo por el Ministerio de Defensa, sino también por su fabricante Alvis, la antigua Royal Ordnance y RARDE en su propia documentación.

¿Crees que es un tanque o no, y cuál? Déjanos estar bien.





domingo, 19 de julio de 2026

Malvinas: Informe Rattenbach y pacto secreto

Guerra del Paraguay: La heroica defensa de Corrientes

Una histórica defensa

Revista GUARDACOSTA

 

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor:prefecto principal Andrés Rene Rousseaux

La contienda armada que sostenía la República Oriental del Uruguay con el Imperio del Brasil, había producido la ruptura de relaciones entre el Paraguay y Brasil, por pretender el Presidente del Paraguay Mariscal López ser el arbitro de los destinos de las Repúblicas del Plata. Esta ruptura de relaciones trajo aparejada la suspensión total de la navegación fluvial que mantenía el Paraguay con Buenos Aires y Montevideo, principalmente el servicio de vapores del estado que regularmente hacían el tráfico de carga y pasajeros.

La suspensión de la navegación, produjo cierta alarma en las ciudades ribereñas, en especial la de Corrientes que por su ubicación estratégica y cercana al Paraguay la hacía objetivo de un potencial ataque por parte del Paraguay, pero ni el gobierno nacional como las autoridades locales sospechaban que podría concretarse tal ataque.

Como medida preventiva el gobierno nacional destacó el "25 de Mayo" como buque de estación en el Puerto de Corrientes, donde arribara el 10 de mayo de 1864 y en febrero de 1865 el vapor "Gualeguay" al mando del Sargento Mayor Lino D. Neves.

El "25 de Mayo" se fondeó en la boca del Arroyo "Arazá", en lo que hoy es Paseo Mitre; y el "Gualeguay", el cual debía ser sometido a importantes reparaciones de su casco con el propósito de alistarlo para una futura expedición al Chaco fue amarrado a los fondos de la casa de los Roibon por estar el río crecido (hoy prolongación de la calle San Juan) y donde Federico Roibon (2) tenía un taller de reparaciones navales y a cuyo cargo estarían los trabajos en su casco.

Transcurría plácidamente la vida de la Ciudad de Corrientes en abril de 1865, las fuerzas armadas a cargo del orden público era de 27 soldados y dos clases (Suboficiales) estando a cargo de la vigilancia del Río y la seguridad del Puerto de la entonces Capitanía del Puerto (1) cuyo Jefe era el Mayor Don Guillermo Federico Baez (3) con una dotación de 6/7 marineros para cumplir las misiones asignadas, teniendo su asiento, en unos precarios edificios que se alzaban en la Punta San Sebastián o de La Casilla, nombre éste que recibía justamente por la existencia de la "casilla de la Capitanía", y en cuyo lugar, además, existían desde 1811 una batería de pequeños cañones para la defensa del puerto, conocida como "Batería de la Bella Vista", teniendo también un "puesto" de guardia o vigilancia que es conocido por la tradición popular con el nombre de la "Casillita" que se encontraba ubicado en la prolongación de la calle Mendoza y el río.


Fotografía de alrededor de 1930 —de izquierda a derecha— casa de la Familia Gallino construida alrededor de 1850, fue ocupada en 1914 por la Subprefectura de Corrientes. Al centro con rejas —casa de la Familia Pigretti— en 1865 esta casa no existía siendo un terreno baldío —en 1914 fue ocupada por la Aduana—. A la derecha —se-midestruida— casa paterna de la Familia Roibon cuya propietaria testamentaria fue Doña Petrona Sotomayor, y donde viviera posteriormente el Capitán Enrique Roibon —esta casa fue construida alrededor de 1820—. Estas viviendas tenían su frente sobre la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) entre San Juan y La Rioja —actuales—. Sus fondos daban al Río Paraná lugar donde el Capitán del Puerto (1865) Federico Baez con los marineros de la Capitanía resistió el ataque de los paraguayos cuando intentaron abordar el "Gualeguay" que se hallaban en reparaciones en el Taller Naval de Federico Roibon ubicado sobre la orilla del río a los fondos de la casa de sus mayores (ver fotocopia carta adjunta presente trabajo). Todas estas propiedades fueron demolidas al efectuarse el remodelado del Puerto de Corrientes entre 1940/42. Hoy el lugar está ocupado por la Plazoleta Almirante Brown. (Fotografía de la Colección del Señor Enrique Ángel Ferreyra).

El "Gualeguay" estaba en reparaciones y el "25 de Mayo" a medio desarme, ambos buques con sus calderas apagadas, por lo cual el Comandante del "Gualeguay" Sargento Mayor Neves había ocupado para él y su tripulación varias casas ubicadas en la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) 72-74 y 76 —entre San Juan y Mendoza—.

Con los buques en esa situación llegamos al 13 de abril de 1865 (Jueves Santos). La grey católica se aprestaba a concurrir a los actos litúrgicos en los distintos templos de la ciudad, propios de la fecha, los operarios que se encontraban afectados a la reparación del "Gualeguay", estaban deliberando si suspendían las tareas o las continuaban después del "luto del día".

El Comandante del "25 de Mayo" había pernoctado en la casa que ocupaba el Comandante del "Gualeguay" Sud América 74 (hoy Placido Martínez) y con quien tomaba mate y otras personas de la amistad de ambos; de improviso surgid una voz de "alerta" desde el "Gualeguay" informando haber avistado una flotilla de vapores en "linea de fila" hacia el riacho "El Ancho", izando el "25 de Mayo" una señal en su trinquete para llamar al Comandante "a bordo', destacando un bote a tierra para embarcarlo.

Abría la marcha el "Tacuary", donde tenía su insignia el Jefe de la escuadra, lo seguía el "Igurey" - "Paraguary" -"Marques de Olinda" y cerraba la marcha el "Ypora", no llevando los buques su insignia nacional izada, no exteriorizando su nacionalidad como es de práctica, no obstante los buques de guerra argentinos los saludaron izando sus pabellones a pesar de no ser la hora reglamentaria de hacerlo, dado que eran aproximadamente las 6,30 am.

Los buques desfilaron frente al puerto, en el orden mencionado alterando la tranquila mañana con el retumbar de sus ruedas motrices sobre las aguas del Paraná, atrayendo a un considerable número de vecinos que se hacían toda clase de conjeturas sobre el destino y propósito del inusual despliegue de fuerzas, continuando su travesía hacia el sur.

Los curiosos se retiraron, los mismos tripulantes del "Gualeguay" y "25 de Mayo" que habían estado en "alerta" se retiraron a distintas actividades de rutina de a bordo.

Los buques paraguayos a la altura de la "cancha de la Palomera" viraron imprevistamente hacia el Puerto de Corrientes, haciendo su navegación "recostados a la costa correntina" para evitar ser vistos de la ciudad, dado que las "Puntas Arazaty" y "San Sebastian" los ocultaban navegando de esta manera, modificando su dispositivo de marcha para efectuar el ataque previsto.


Ensenada de "San Sebastián" —entre la punta homónima y actual muelle del Puerto de Corrientes— año 1900. En este lugar hacia derecha de la foto, sobre la costa del río y a los fondos de la propiedad de la familia Roibon (entre Calles San Juan y La Rioja actuales) se encontraba el 13 de abril de 1865 amarrado en reparaciones el Vapor "Gualeguay" cuando fuera atacado por la flota paraguaya. En la foto se puede observar la operación de "tirar a tierra" la lancha a vapor por parte de marineros de la entonces Subprefectura de Corrientes. (Fotografía de la colección del señor Enrique Ángel Ferreyra

Se organizaron en dos grupos, el primero formado por "Paraguary" e "Ygurey", teniendo como reserva el "Tacuarí", el segundo formado por el '"Marques de Olinda" y el "Ypora" como reserva.

Habían transcurrido cuarenta y cinco minutos desde que los buques habían cruzado "aguas abajo", cuando son nuevamente avistados por las tripulaciones del "Gualeguay" y del "25 de Mayo" cuando éstos salen "de atrás" (válgame el término) de la Punta San Sebastian que los mantenía ocultos, siendo el personal de la "Capitanía del Puerto" los primeros en verlos dada la posición donde estaban apostados (recordemos que la Capitanía tenía su asiento en la Punta San Sebastián o de la Casilla) dando el "alerta" al "Gualeguay" que se hallaba a unos 560 metros de la "punta" hacia el puerto e inmediatamente al "25 de Mayo" que estaba a unos 840 metros del mismo sitio.

El primer grupo de buques paraguayos se dirigió sobre el "25 de Mayo", flanqueándolo por ambas bandas el "Ygurey" y "Paraguary", haciendo la dotación de ambos buques cerrada descarga de fusilería sobre el indefenso buque argentino, siendo la primera víctima el centinela del puente de mando, pasando los atacantes de inmediato "al abordaje" y en una lucha desigual el combate finalizó en pocos minutos, siendo dominada la tripulación defensora, que fue hecha prisionera quedando el buque argentino en poder del invasor.



Algunos marineros que se arrojaron al agua fueron muertos mientras nadaban para alcanzar la costa segura por tripulantes de varios botes del "Tacuarí", que mientras se consumaba el ataque al "25 de Mayo", bombardeó la ciudad, causando daños en la iglesia Matriz, casa de la familia Latorre y otras vecinas.

El segundo grupo de buques atacantes ("Marques de Olinda" e "Ypora") este último como reserva, atacaron resueltamente al "Gualeguay" que como hemos visto se "hallaba en compostura" —amarrado a planchada a la costa— en el taller naval de Federico Roibon, con escasa tripulación a bordo, por encontrarse la mayoría "en tierra" por los trabajos que se estaban efectuando al buque.

El "Marques de Olinda" se mantuvo a distancia del "Gualeguay", haciendo la infantería embarcada en él (más de 600 infantes) descargas cerrada de fusil sobre el inmóvil "Gualeguay".

Los pocos tripulantes del buque argentino, reaccionaron decididamente, pese a la sorpresa, contestando el fuego del buque paraguayo, siendo apoyados desde tierra (entre los arbustos y peñascos de la costa), por los pocos marineros de la Capitanía del Puerto que, al mando de su bravo Jefe, Mayor Federico Baez acompañado del Coronel Fermín Alsina, se habían desplazado desde la 'Punta San Sebastian" hasta los fondos de las casas de las familias Roibon y Gallino, a los cuales se les sumaron unos pocos voluntarios civiles, combatiendo al atacante, cuarenta veces más numerosos.



Mientras se desarrollaba el desigual combate los pequeños cañoncitos de la batería "Bella Vista" que está emplazada en la Punta San Sebastián, servidos por hombres de la Capitanía hacían fuego esporádicamente sobre los buques paraguayos, siendo el tiro más simbólico que efectivo dado que los cañones eran de escaso calibre y corto alcance, sobre buques de moderna construcción para la época; destacando el jefe paraguayo el "Ypora", para que anclara frente al "Punta", para silenciar la batería y mantenerse "en observación".

La heroica resistencia de la tripulación del "Gualeguay" al mando del Subteniente Federico Ramírez y el Coronel Desiderio Sosa que circunstancialmente se encontraba a bordo, más la estoica ayuda que desde tierra le daba el Mayor Baez y los hombres de la Capitanía, no fue impedimento para que el "Marques de Olinda" tomara "a remolque" al "Gualeguay" después de cortar sus amarras de tierra, a pesar de haber sido rechazadas en varias ocasiones las dotaciones que se destacaron para este fin en botes a la costa, llevando su presa al igual que el "25 de Mayo" que también había sucumbido, hacia aguas del Paraguay.

El "Gualeguay'* permaneció en manos de los paraguayos hasta el 16 de abril de 1866 en que fuera recuperado por las fuerzas aliadas, mientras que el "25 de Mayo" fue echado a pique en noviembre de 1867 estando al servicio del ejército paraguayo.

El ataque dejó consternado al pueblo de Corrientes, por lo inesperado y sorpresivo del mismo, produciendo inmediata reacción con la formación del "Batallón Correntino".

Hasta aquí lo sucedido el 13 de abril de 1865, dado que no es intención de este trabajo analizar e historiar las causas y posterior desarrollo de lo que se denominó la "Guerra de la Triple Alianza", sino la actuación destacadísima que le cupo a la entonces "Capitanía del Puerto", cuyo personal al mando de su Jefe, Mayor Federico Baez, fue junto a las tripulaciones de los buques argentinos la única fuerza organizada que opuso una heroica y tenaz resistencia al ataque de los buques paraguayos, dificultando con su acción el apresamiento fácil de los buques, en especial el "Gualeguay".

Este hecho, poco conocido, para la mayoría del público y de los hombres de la Prefectura, es uno de los muchos que jalonan la larga y rica historia de una de las Instituciones más vieja que tiene la República, la hoy Prefectura Naval Argentina y que es nuestra oblgación hacer conocer.


Vista más antigua que se conoce del Puerto de Corrientes, realizada en base a una litografía de William Gore Ouseley del año 1846 .

Aclaraciones y Referencias Biográficas


1 Capitanía, del Puerto-denominación de la época de la actual Prefectura Naval Argentina.

2 Federico, Roibon: Nacido en Corrientes - hijo de José Roibon y Petrona Sotomayor, cursó sus estudios en la Escuela Politécnica del Havre (Francia), de regreso al país se radicó en su ciudad natal donde tenía un astillero sobre la margen del Río Paraná, a los fondos de la casa paterna (entre calles San Juan y La Rioja aproximadamente en la actualidad) donde se reparaban embarcaciones entre ellas el "Gualeguay" y se construyeron balsas para el cruce del rio por parte del ejército de la Triple Alianza (ver carta adjunta). Fue Oficial del Ejército Nacional durante la Guerra del Paraguay. Jefe de escuadrilla de la expedición al Bermejo de 1879 a órdenes del General Victorica. Posteriormente fue Comandante del Navio de Guerra "Azopardo" donde alcanzó el grado de Teniente-de Navio. Fue elegido dos veces Diputado en su provincia. Falleció el 10 de diciembre de 1914, siendo sepultado en el Cementerio de Corrientes con los honores del Cuerpo de Bomberos como homenaje del Gobierno de la Provincia y del Regimiento 9 de Infantería de Línea por haber pertenecido al Ejército y la Marina respectivamente.

3 Mayor Don Guillermo Federico Baez: Nació el 7 de septiembre de 1810 en Comente». Comenzó su carrera militar en la Guerra con el Brasil alcanzando el 15 de julio de 1828 el grado de Alférez de Caballería de Línea. Participó en las luchas civiles en el bando unitario, causa por la cual Rosas lo dicT de baja de las filas del ejército. Emigró a Montevideo donde participó en su defensa. Tomó parte de la Batalla de Caaguazú a órdenes del General Paz en la cual comandó la Cuarta División de Caballería del ala derecha. Disuelto el ejército de Paz regresó a Montevideo tomando parte de los combates de Salto y San Antonio donde se destacó, contra fuerzas de Rosas. El 5 de octubre de 1847 fue nombrado Jefe de la Plaza sitiada (Montevideo). Levantado el sitio se alistó en el ejército del General Urquiza, con quien participó en la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) continuando a ordenes de su jefe quien lo honró con comisiones de confianza, ante el Gobierno de Buenos Aires. Posteriormente fue designado Jefe de la Capitanía del Puerto de Corrientes (1) a cuyo cargo estaba cuando el ataque de los paraguayos a la ciudad homónima el 13 de abril de 1865, teniendo una destacada actuación al frente de sus marineros en la heroica defensa de los buques "Gualeguay' y "25 de Mayo" pese a la superioridad numérica de las fuerzas paraguayas. Solicitó ser relevado del cargo (Capitán del Puerto) para alistarse en el ejército aliado teniendo una destacada actuación en el Combate de Tuyuti (3 de noviembre de 1867). En 1869 fue designado por el General Mitre para cumplir una misión en el interior del Paraguay para rescatar prisioneros aliados en poder de los paraguayos, la cual cumplió brillantemente. Falleció en Buenos Aires el 14 de agosto de 1879, habiendo alcanzado el grado de Coronel del Ejército Nacional.

Bibliografía Consultada:


  • ANALES DE LA MARINA DE GUERRA - Capítulo XV - Buque Gualeguay.
  • UDAONDO, Enrique: Diccionario Biográfico Argentino edición 1938.
  • FERREYRA, Enrique Ángel: Fotografías de su colección.


  

sábado, 18 de julio de 2026

Guerra hispano-norteamericana: La traición y complot de 1898

Tecnología militar: Misiles hipersónicos

Armas hipersónicas: verdades y mitos

Basado en el artículo de Paul Evancoe (Small Arms Defense Journal)



Lockheed Martin ha desarrollado el AGM-183A Air-launched Rapid Response Weapon (ARRW), un sistema hipersónico de impulso y planeo (boost-glide) del que se afirma que puede alcanzar velocidades superiores a Mach 20.

Mejor es enemigo de suficientemente bueno. Aunque esta afirmación sigue siendo válida para casi todo lo que cuesta dinero, no lo es cuando se trata de armamento y guerra. La mejora continua de las armas existentes, junto con el desarrollo de armamento de nueva generación, es necesaria para ganar los conflictos del futuro. El desarrollo y la incorporación de armas hipersónicas constituyen un ejemplo claro de ello.

Los medios nos dicen que China y Rusia, e incluso Irán y Corea del Norte, están por delante de Estados Unidos en el desarrollo y despliegue de tecnología de armas hipersónicas. También se nos informa que India, Japón, Francia y Australia están desarrollando esta tecnología. Se nos induce a creer que los portaaviones de la Armada estadounidense son vulnerables a las armas hipersónicas, al igual que Guam, Hawái y las regiones costeras del territorio continental de Estados Unidos.

Toda esta exageración mediática sobre las armas hipersónicas lleva a muchos a razonar que, si los misiles hipersónicos y quizá también las aeronaves hipersónicas, tripuladas o no, constituyen una amenaza descontrolada, entonces sería indispensable desarrollar cañones antiaéreos que disparen munición hipersónica o misiles interceptores ultrarrápidos. Sin embargo, los medios omiten convenientemente discutir las limitaciones físicas y materiales que afectan a las armas hipersónicas, dejando al lector convencido de que un conflicto por Taiwán o por la libre navegación en el Mar de China Meridional implicaría nuestra destrucción inevitable.

China disparará miles de armas hipersónicas contra nuestras fuerzas y territorios avanzados como Guam, y quedaremos completamente indefensos... al menos eso es lo que los medios pretenden hacernos creer. Como se verá más adelante, nuestros competidores no están por delante de nosotros. De hecho, su tecnología hipersónica palidece en comparación.

Comprendiendo el número Mach

Llamado así en honor al físico austríaco Ernst Mach, el número Mach es una magnitud adimensional de la dinámica de fluidos que representa la relación entre la velocidad de un flujo respecto de un cuerpo y la velocidad local del sonido.

AGM-183A Air-launched Rapid Response Weapon (ARRW) montado sobre un pilón, listo para su lanzamiento desde un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). Fotografía cortesía de la USAF. (Fuerza Aérea de los Estados Unidos / Christopher Okula)


La velocidad del sonido (Mach 1) es aproximadamente de 1.125 pies por segundo (FPS), equivalente a 767 millas por hora (MPH), o una milla cada 4,69 segundos. Estas velocidades suponen una temperatura constante de 69 °F al nivel del mar. Como la temperatura y la altitud varían, también lo hace la velocidad del sonido.

Las armas hipersónicas viajan cinco o más veces la velocidad del sonido

A cinco veces la velocidad del sonido (Mach 5), un vehículo viaja aproximadamente a 3.835 millas por hora, un poco más de una milla por segundo.

En comparación, el proyectil de armas portátiles más veloz puede alcanzar velocidades cercanas a los 4.000 pies por segundo. Por encima de esa velocidad, las balas convencionales disponibles en el mercado literalmente se desintegran debido al calor generado por la fricción con el aire.

Una cosa es disponer de un arma hipersónica que solo pueda volar en línea recta hacia un blanco fijo previamente programado. Muy distinta es contar con armas hipersónicas guiadas capaces de maniobrar durante el vuelo para atacar un objetivo móvil ubicado a cientos o incluso miles de millas.

Según se informa, Estados Unidos dispone de vehículos hipersónicos guiables capaces de alcanzar Mach 22 o más. Estamos hablando de una velocidad de 16.874 millas por hora, superior a una milla cada dieciocho centésimas de segundo, o más de 18 millas por segundo sobre el terreno.

Entonces surge la pregunta: ¿cómo sobreviven estas armas a semejantes velocidades sin vaporizarse? ¿Y cómo logran maniobrar?

Misiles hipersónicos de crucero y vehículos hipersónicos de planeo

Existen dos tipos principales de vehículos hipersónicos: los misiles hipersónicos de crucero y los vehículos hipersónicos de planeo.

Los primeros son impulsados por motores scramjet que toman oxígeno del aire y, debido a la densidad atmosférica necesaria para la combustión, están limitados a volar por debajo de los 100.000 pies de altitud.

Aunque, al igual que un motor turborreactor convencional, utilizan el aire atmosférico, un scramjet funciona de manera muy distinta. Mientras un motor convencional emplea turbinas compresoras para aumentar la presión del aire antes de la combustión, un scramjet aprovecha la propia velocidad del vehículo para comprimir el aire que ingresa a la cámara de combustión.

Los motores convencionales no pueden utilizarse a velocidades hipersónicas porque literalmente se "ahogan" con el aire que se acumula delante de las palas del compresor.

En cambio, un scramjet se asemeja más a un conducto con una cámara de combustión Venturi en su interior. Puede impulsar un vehículo hasta velocidades muy elevadas, pero sigue necesitando oxígeno atmosférico, lo que limita su techo operativo a unos 100.000 pies.

Los vehículos hipersónicos de planeo vuelan a mayores altitudes y velocidades. Habitualmente son lanzados mediante un misil balístico. Al alcanzar la atmósfera superior, el vehículo se separa y comienza la fase de planeo hipersónico durante el reingreso.

Esta capacidad de maniobra durante el planeo le permite eludir gran parte de los sistemas actuales de defensa antimisiles, diseñados para interceptar misiles balísticos durante su fase de reingreso.

Aun así, los vehículos hipersónicos suelen ser más lentos que los misiles balísticos, ya que vuelan dentro de la atmósfera, mientras que estos últimos recorren gran parte de su trayectoria en el vacío del espacio.

Los desafíos de la ingeniería hipersónica

Alcanzar velocidades hipersónicas no representa un gran desafío. Se logran desde la aparición del cohete alemán V-2 durante la Segunda Guerra Mundial. El avión experimental X-15 también alcanzó velocidades hipersónicas a fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta.

El verdadero desafío consiste en construir estructuras capaces de soportar temperaturas sostenidas superiores a los 2.000 °C generadas por la fricción, además de enormes presiones aerodinámicas, sin comprometer la resistencia estructural ni la carga útil.

Pero el problema más complejo es controlar la dirección del vehículo durante el vuelo. Las superficies aerodinámicas convencionales —alas o aletas— pierden efectividad a velocidades hipersónicas. Cuanto mayor es la velocidad, menos funcionan estos controles tradicionales. Incluso pueden generar turbulencias y resistencia que desestabilizan el vehículo.

Cómo se guía un vehículo hipersónico

Estados Unidos ha desarrollado diversos métodos para maniobrar vehículos hipersónicos, aunque su estado operativo permanece clasificado.

Uno de ellos utiliza pequeños propulsores de aire a alta presión distribuidos a lo largo del fuselaje, que permiten corregir la trayectoria.

Otro método, pensado para velocidades extremadamente elevadas, emplea múltiples láseres pulsados ubicados sobre los bordes de ataque del vehículo. Estos generan zonas localizadas de plasma de baja presión que reducen la resistencia aerodinámica en un lado, provocando que el vehículo se desplace hacia esa dirección. Los mismos láseres también pueden disminuir el calentamiento por fricción y crear una envoltura de plasma que dificulta la detección por radar.

Cómo se transmiten las correcciones de rumbo

Las armas hipersónicas deben poder maniobrar mediante sistemas internos de navegación, probablemente basados en GPS e inteligencia artificial, complementados por enlaces satelitales.

A velocidades hipersónicas, las antenas funcionan de manera deficiente debido a la envoltura de plasma que rodea al vehículo, por lo que la navegación depende principalmente de sistemas inerciales actualizados periódicamente mediante satélites.

Esto exige una red satelital capaz de detectar, seguir y predecir el movimiento del blanco en tiempo real, calcular el punto de interceptación y transmitir continuamente las correcciones necesarias.

Más rápido no siempre significa mejor

Supongamos que un vehículo hipersónico de planeo viaja a Mach 20 hacia un portaaviones situado a 900 millas.

Mientras el satélite actualiza continuamente la posición del blanco, el vehículo realiza pequeñas correcciones.

Ilustración artística que muestra las ondas de presión ejercidas sobre un misil de crucero hipersónico durante un vuelo hipersónico. Las estructuras del fuselaje de los vehículos hipersónicos están sometidas simultáneamente a presiones y temperaturas extremas, lo que exige el empleo de materiales exóticos y métodos de maniobra específicamente desarrollados para el vuelo hipersónico.


Pero cuando el grupo naval detecta el ataque a menos de 25 segundos del impacto y ejecuta un cambio brusco de rumbo y velocidad, el vehículo ya no dispone de tiempo suficiente para corregir su trayectoria.

El ataque fracasa.

La lección es clara: más velocidad no siempre implica mayor eficacia, y un blanco suficientemente maniobrable puede provocar el fallo del ataque.

Para aumentar las probabilidades de impacto sería necesario lanzar múltiples armas hipersónicas en enjambres, estrategia que precisamente pretenden utilizar algunos potenciales adversarios.

Sin embargo, incluso esa táctica puede fracasar si el defensor dispone de señuelos, misiles interceptores y artillería adecuada.


Concepto artístico: cabezas de combate explosivas interceptoras, con forma de proyectil, se desprenden de sus cohetes aceleradores hipersónicos mientras interceptan misiles de crucero hipersónicos enemigos que se aproximan. Misiles defensivos como estos se encuentran actualmente bajo estudio para su desarrollo y, potencialmente, podrían ser lanzados desde buques de guerra equipados con el sistema Aegis. (DARPA)


Contramedidas

¿Existen contramedidas eficaces contra las armas hipersónicas?

La respuesta corta es sí.

La larga es que su eficacia depende del alcance de detección, de la velocidad del atacante y de su perfil de vuelo.

Interceptarlas durante la fase de planeo requiere radares de largo alcance, sensores infrarrojos espaciales capaces de detectar sus firmas térmicas y sistemas de control de tiro adecuados para armas de energía dirigida y misiles interceptores.

Satélites "FOO Fighter"

Estados Unidos desarrolla una constelación de satélites denominada "FOO Fighter", destinada a detectar misiles hipersónicos y dirigir los sistemas de interceptación.

El nombre proviene de los misteriosos orbes luminosos observados por pilotos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Cañones convencionales y balas hipersónicas

Las balas convencionales se desintegran por encima de aproximadamente 4.000 pies por segundo debido al calor generado por la fricción.

Sería posible fabricar proyectiles con materiales exóticos o cerámicos capaces de soportar velocidades hipersónicas, pero ello resolvería solo una parte del problema.

También sería necesario rediseñar completamente su forma aerodinámica, probablemente adoptando proyectiles similares a dardos sabot perforantes.

Además, el ánima del cañón debería ser lisa, ya que un estriado convencional se desgastaría rápidamente y el giro impartido al proyectil dejaría de aportar precisión.

Todo ello implicaría costos extremadamente elevados sin garantía de mayor alcance o precisión.

La última línea de defensa

Las armas de energía dirigida parecen ofrecer la respuesta más prometedora frente a las armas hipersónicas.

Aun así, algunos misiles podrían atravesar las defensas si fueran lanzados en grandes cantidades.



Actualmente, la última línea de defensa está representada por el sistema Phalanx CIWS de 20 mm de la Armada estadounidense y su versión terrestre C-RAM.

Estos sistemas disparan aproximadamente 4.500 proyectiles por minuto, creando una densa nube de munición que destruye el blanco entrante.

Aunque los proyectiles están muy lejos de ser hipersónicos, el enorme volumen de fuego compensa esa limitación.

Sin embargo, su alcance efectivo ronda apenas las dos millas y solo pueden emplearse como último recurso.

¿Qué debería desarrollarse primero?

La cuestión final es si debería priorizarse el desarrollo de armas hipersónicas ofensivas o de sistemas defensivos contra ellas.

Desarrollar simultáneamente ambas capacidades resulta extraordinariamente costoso.

Muchos sostienen que la prioridad debe ser la defensa, dado que los competidores de Estados Unidos afirman haber alcanzado un elevado grado de madurez tecnológica en materia ofensiva.

Sin embargo, gran parte de esas afirmaciones son exageradas.

Afortunadamente, nuestros competidores enfrentan exactamente los mismos problemas tecnológicos e industriales.

Sin una defensa sólida frente a las armas hipersónicas y sin una base industrial capaz de reponer rápidamente las municiones empleadas, cualquier país deberá ser muy cuidadoso al elegir la guerra que decida librar.