miércoles, 26 de agosto de 2026

Alemania: Drones están intentando atacar aviones ucranianos

Rusia estaría intentando atentar con drones contra aviones ucranianos en Alemania


Por Ignacio Motes de Oca



Desactivaron otro dron con unos 50 gramos de hexógeno (RDX), un explosivo de uso militar, cerca del aeropuerto de Leipzig. Es el tercero en lo que va de agosto.

El primero fue descubierto la noche del 4 al 5 cerca de unos Antonov ucranianos que llevan ayuda militar en ese mismo aeropuerto. El dron estaba cargado con explosivo plástico (medios alemanes hablan de Semtex y PETN), pero el detonador falló. 

Casi al mismo tiempo, un avión de carga de DHL que tuvo que abortar el aterrizaje por el cierre de pista chocó en el aire con otro objeto no identificado —probablemente el segundo dron—, sufrió daños leves en el morro y terminó aterrizando sin problemas en Hannover.

Diez días después, el 14 de agosto, apareció un tercer dron en una zona al oeste del aeropuerto, junto con unos 50 gramos de una sustancia que los investigadores sospechan que es también hexógeno.

Ninguno de esos drones llegó volando desde Rusia. Eran aparatos chicos, modificados para pasar desapercibidos y ampliar su autonomía y su alcance de control (con batería adicional y conectividad móvil), operados desde cerca: los investigadores hallaron una antena instalada junto al aeropuerto, aparentemente para reforzar la señal, y rastrearon una zona abandonada en Kursdorf. 

También se recuperaron restos de ADN que, según medios alemanes, coinciden con la base de datos europea y apuntan a Lituania, en línea con redes de intermediarios ya identificadas allí y en Polonia. Todo indica que se trata de una operación ejecutada con reclutas locales, aunque dirigida desde afuera.

Y esto se parece demasiado a otros sabotajes recientes que refuerzan el mismo patrón. En julio de 2024 ya habían mandado paquetes incendiarios por DHL al centro logístico de ese mismo aeropuerto de Leipzig, y otros similares llegaron a un almacén en Birmingham (Reino Unido) y a Polonia.

Una investigación paneuropea identificó luego a unos 22 sospechosos reclutados en Lituania y Polonia, contactados por mensajería cifrada y pagados en criptomonedas, casi todos sin saber para quién trabajaban en realidad. La agencia judicial de la UE, Eurojust, señaló al servicio de inteligencia militar ruso (GRU) como responsable de aquella campaña.

El caso específico de Leipzig ya está siendo juzgado: cinco hombres enfrentan en Vilnius cargos por integrar y operar una organización terrorista, acusados de haber enviado cuatro paquetes con artefactos incendiarios ocultos en masajeadores de cuello —uno de ellos, el que se prendió fuego en el centro de DHL en Leipzig el 20 de julio de 2024—. Según un testigo de DHL, si el vuelo no se hubiera demorado trece minutos, el paquete habría explotado en el aire. Los cinco acusados niegan los cargos y el juicio sigue abierto.

Este mismo agosto de 2026, en la noche del 14 al 15, se incendió en Tallin un edificio de Milrem Robotics, la empresa estonia que fabrica vehículos terrestres no tripulados para Ucrania; la primera ministra Kristen Michal dijo que se investiga la posible implicación rusa y que ya hay sospechosos identificados. Casi en paralelo, el 10 de agosto, un almacén de la empresa búlgara EMKO —que también provee municiones al frente ucraniano— voló por los aires cerca de Belitsa.

El ministro del Interior búlgaro dijo que lo más probable es que fuera un accidente. Pero EMKO es propiedad de Emilian Gebrev, blanco de un intento de envenenamiento en 2015 que Sofía atribuyó a agentes rusos, y una planta suya ya había sufrido una explosión sospechosa en 2023. No es prueba de sabotaje, pero sí un antecedente que pesa a la hora de descartar la casualidad.



Durante todo 2025 llovieron avistamientos de drones sobre aeropuertos e instalaciones militares de Europa. Un informe del International Institute for Strategic Studies (IISS) contabilizó 144 incidentes sospechosos entre 2024 y 2026 en países de la OTAN —Alemania (más de 1.000 avistamientos solo en 2025), Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Dinamarca.

Varios de ellos fueron detectados sobre bases que alojan o podrían alojar armamento nuclear estadounidense o francés: Kleine Brogel (Bélgica), Volkel (Países Bajos), Ramstein (Alemania), RAF Lakenheath (Reino Unido) e Île Longue, la base de submarinos nucleares franceses. Copenhague tuvo que cerrar varias horas en septiembre de 2025, y Múnich también cerró en octubre de ese año. El propio IISS y varios gobiernos vincularon algunos de esos vuelos con buques de la flota fantasma rusa —como el petrolero Boracay, detenido por Francia, o el Vezhen, incautado por Suecia— que habrían servido como plataformas de lanzamiento o de apoyo.

En septiembre de 2025 casi 20 drones rusos (19, según el recuento oficial) entraron en Polonia, obligaron a cerrar varios aeropuertos —entre ellos el Chopin de Varsovia— y llevaron a Polonia a activar el artículo 4 de la OTAN para consultar con sus aliados.

Al mismo tiempo, en el Báltico se vienen registrando cables submarinos e interconexiones eléctricas dañados —el caso más citado es el del petrolero Eagle S, que cortó el cable Estlink 2 y varias líneas de datos entre Finlandia y Estonia en diciembre de 2024— con anclas de barcos vinculados a la flota fantasma rusa o a navieras chinas. Aunque no todos esos episodios están confirmados como sabotaje deliberado, en más de un caso las investigaciones oficiales terminaron apuntando a negligencia o impericia de tripulaciones en barcos en mal estado, no a una orden de Moscú. Esa ambigüedad, de hecho, es parte de lo que hace atractiva a este tipo de operación: la negación plausible.

La consecuencia que se ve venir es bastante clara: esto es una guerra híbrida hecha con el propósito de causar daños sin llegar al punto de que la OTAN tenga argumentos concretos para responder de forma categórica. Es, literalmente, la lectura que ya hacen públicamente algunos jefes de Estado bálticos: que la guerra híbrida contra Europa "no es algo que vaya a empezar en el futuro", sino que "está ocurriendo ahora mismo".

Si siguen subiendo la apuesta, como ya están haciendo al pasar de solo volar drones a meterles explosivos de verdad y usando intermediarios europeos, vamos a ver más cierres de aeropuertos, más demoras en la ayuda a Ucrania y más recursos gastados en sistemas anti-drones: de hecho, la Unión Europea ya discute construir un "muro de drones" (drone wall) en su flanco oriental, y la OTAN reforzó su presencia con la llamada operación Eastern Sentry tras el episodio polaco.

El otro efecto posible es instalar la idea del perjuicio de apoyar a Ucrania, para alimentar a los sectores que se oponen a esa ayuda o los que prefieren la neutralidad. En cualquier caso, la sucesión de incidentes fuerza a los gobiernos a coordinarse más duro, vigilar más los barcos y activar consultas formales de la OTAN.

El riesgo mayor es que un día uno de estos dispositivos funcione de verdad, mate a alguien o destroce un avión relevante, y ahí se termine el "estamos por debajo del umbral". En ese momento la tensión puede escalar rápido y complicar todavía más todo el tablero europeo.


martes, 25 de agosto de 2026

EA: La LOA por los 235 Stryker

Ametralladora: Nikitin TKB-521

Ametralladora Nikitin TKB-521

Modern Firearms


La ametralladora Nikitin TKB-521 es un arma interesante que casi se convirtió en la ametralladora de propósito general (GMPM) estándar del Ejército Soviético, pero que repentinamente perdió las pruebas finales frente a la ametralladora Kalashnikov PK, que surgió rápidamente.



Ametralladora Nikitin TKB-521

Los diseñadores soviéticos comenzaron a trabajar seriamente en ametralladoras de propósito general (universales) durante la Segunda Guerra Mundial, tan pronto como las tropas soviéticas se enfrentaron a las ametralladoras alemanas MG-34 y MG-42. Los primeros requisitos técnicos oficiales para una nueva ametralladora universal fueron elaborados por el GAU (Departamento General de Artillería del Ejército Soviético) en 1947, y el trabajo comenzó en dos oficinas de diseño, en las ciudades de Kovrov y Tula.

Sin embargo, diseñar una nueva ametralladora de propósito general resultó ser una tarea difícil. En 1955, sin un final a la vista, el GAU actualizó sus requisitos, reduciendo el límite de peso (en bípode) de 13 a 9 kg. Además, los requisitos sugerían el uso de una correa de acero de empuje y no desintegrable, similar en concepto a la correa alemana Gurt-34, utilizada en las MG-34 y MG-42. El uso de la antigua correa de acero extraíble, diseñada originalmente para la ametralladora Goryunov SG-43, estaba permitido, pero no se recomendaba.
El diseño más prometedor, basado en los requisitos de 1955, fue la ametralladora TKB-521, diseñada por Nikitin en la oficina de diseño TsKB-14 de Tula. El trabajo en esta arma comenzó en 1955 y sus primeras pruebas comenzaron en 1957. En 1958, el Ministerio de Defensa encargó la fabricación de un pequeño lote de varios cientos de ametralladoras Nikitin en la planta mecánica de Kovrov para realizar pruebas de campo prolongadas. Ametralladora Nikitin TKB-521


Ametralladora Nikitin TKB-521

A pesar de este progreso, no todos en la GAU estaban satisfechos con la lentitud del trabajo, que para entonces llevaba más de 10 años. Además, algunos expertos consideraban que la TKB-521 era un arma demasiado compleja y poco fiable, especialmente al ser sumergida en agua. Para impulsar la competencia, en 1958 el Ministerio de Defensa invitó a Mijaíl Kalashnikov, un diseñador de armas ya consolidado, a participar en las pruebas. Como resultado, en muy poco tiempo, Kalashnikov logró producir una ametralladora más sencilla y económica de fabricar que la Nikitin, más fácil de mantener en el campo y más fiable. Por último, pero no menos importante, la ametralladora Kalashnikov utilizaba correas SG-43/SGM más antiguas, muy abundantes y cuya fabricación no presentaba riesgos. Por otro lado, las nuevas correas para las ametralladoras Nikitin presentaban riesgos evidentes de problemas iniciales y, además, eran más difíciles de cargar manualmente. Por lo tanto, tras muchas idas y venidas y numerosas actualizaciones, en 1961 el ejército soviético finalmente optó por la ametralladora Kalashnikov PK en lugar de la Nikitin PN/TKB-521. Cabe destacar que la ametralladora Kalashnikov se probó y adoptó junto con un trípode Samozhenkov modificado, desarrollado originalmente para la ametralladora Nikitin. Cientos de ametralladoras TKB-521, fabricadas en 1960 para las pruebas de campo, se almacenaron en reserva para reaparecer más de 60 años después, durante el conflicto ruso-ucraniano, donde varias ametralladoras Nikitin fueron capturadas por las tropas rusas en 2024 y 2025.



Ametralladora Nikitin TKB-521 sobre trípode Samozhenkov

La ametralladora Nikitin es un arma accionada por gas, alimentada por correa, que dispara a cerrojo abierto y en modo automático. Utiliza un pistón de gas de carrera larga con una gran cámara de gas de expansión en su parte frontal y una válvula de corte que garantiza un funcionamiento más suave en condiciones normales y adversas. Sin embargo, este sistema requiere tolerancias más estrechas entre el pistón y la cámara de gas, un diseño más complejo con una válvula y una válvula de drenaje de agua adicional para evitar obstrucciones cuando el arma se moja y entra agua en el cilindro de gas. Se añade un regulador de gas manual para garantizar una mayor fiabilidad en condiciones adversas. El bloqueo del cañón se logra mediante un cerrojo giratorio, y este se puede reemplazar rápidamente cuando se calienta o se desgasta. El arma se alimenta mediante correas de acero no desintegrables, ensambladas a partir de fragmentos de 50 cartuchos. Cada eslabón está hecho de acero elástico y tiene una sección transversal en forma de C, con la abertura hacia abajo.


Ametralladora Nikitin TKB-521, vista de la unidad de alimentación por correa


Correa para una ametralladora Nikitin TKB-521

Correa para una ametralladora Nikitin TKB-521 Tenga en cuenta que solo los dos cartuchos de la derecha están correctamente colocados; los tres de la izquierda están demasiado atrás y podrían causar atascos si se disparan de esa manera.

Cada ametralladora Nikitin estaba equipada con una culata de madera y una empuñadura de pistola; un bípode plegable se fijaba al tubo de gas. Para su uso como ametralladora mediana, la ametralladora Nikitin se suministraba con un trípode TKB-552, diseñado por Samozhenkov en la misma oficina de diseño.



lunes, 24 de agosto de 2026

EA: Artillería remolcada en acción

Torreta M97

Torreta M97


Por Michael Jarvis || OV-10 Squadron





Otra variante del OV-10, utilizada eficazmente como avión de ataque nocturno en la guerra de Vietnam.

Gracias a su sistema de infrarrojos y detección térmica, los pilotos podían ver a través de la vegetación y disparar contra objetivos terrestres en la oscuridad. A menudo, eran escoltados por otro Bronco con cohetes, y una vez identificado un objetivo con el avión de ataque nocturno, la escolta podía lanzar cohetes Zuni.



El cohete aéreo Zuni de 5 pulgadas con aletas plegables (FFAR), o simplemente Zuni, es un cohete no guiado de 5,0 pulgadas (127,0 mm) desarrollado por la División Hunter-Douglas de Bridgeport Brass Company y desplegado por las fuerzas armadas de Estados Unidos. El cohete fue diseñado para operaciones aire-aire y aire-tierra. Puede transportar diversos tipos de ojivas, incluyendo contramedidas electrónicas. Generalmente se dispara desde el contenedor de cohetes LAU-10, que tiene capacidad para cuatro cohetes.



 

domingo, 23 de agosto de 2026

Malvinas: ¿Y si hubiese habido 14 SuE en servicio?

Malvinas: El heroico desempeño de los buques hospitales argentinos

Barco blanco, cruces rojas: Buques hospitales en la Guerra de las Malvinas. Argentina.



Durante la Guerra de las Malvinas, la Armada Argentina utilizó el rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5), el transporte polar ARA Bahía Paraíso (B-1) y planeó desplegar el buque oceanográfico ARA Puerto Deseado (ARA — La Armada de la República Argentina — Armada Argentina ) como buques hospitalarios.

Naturalmente, en términos de apoyo médico, las fuerzas armadas argentinas en las Malvinas se encontraban en una posición más ventajosa que sus adversarios, al menos durante la fase inicial del conflicto. Mientras que los británicos dependían exclusivamente de los suministros médicos disponibles en sus buques, y los centros logísticos médicos y hospitales se ubicaban a 8000 millas de distancia, las unidades médicas argentinas Compañía de Sanidad IX y Compañía de Sanidad X desplegaron dos hospitales de brigada en las islas. Además, la conveniente proximidad de Argentina permitió la rápida evacuación de los heridos y el reabastecimiento de medicamentos y otros suministros médicos.

El ARA Bahía Paraíso (B-1) desempeñó un papel fundamental como buque hospital durante el conflicto armado. Diseñado para abastecer las estaciones antárticas argentinas, el buque fue construido en el astillero argentino Astilleros Príncipe y Menghi SA y puesto en servicio en la Armada en diciembre de 1981.

Su desplazamiento total era de 9100 toneladas, su potencia de propulsión de 8900 kW, su velocidad de 18 nudos y su capacidad de carga de 3750 m³, de los cuales 250 m³ eran refrigerados. Además, el buque podía albergar 1200 toneladas de combustible. Su pista de aterrizaje y hangar permitían el uso de dos helicópteros pesados. Además de sus 127 tripulantes, podía alojar a 84 pasajeros o 252 militares.


ARA Bahía Paraíso entre los hielos antárticos

A finales de marzo y principios de abril de 1982, el ARA Bahía Paraíso participó en los desembarcos para capturar Georgia del Sur y posteriormente evacuó a 35 infantes de marina británicos capturados al continente.


ARA Bahía Paraíso frente a la costa de Georgia del Sur


Paracaidistas abordan un helicóptero para aterrizar en Georgia del Sur.


Evacuación de un hombre herido del sur de Georgia.

El 27 de abril, el buque hospital ARA Bahía Paraíso zarpó rumbo al teatro de operaciones del Atlántico Sur tras diez días de reacondicionamiento en la base naval de Puerto Belgrano.

Se equiparon dos salas generales con 125 camas cada una y diez camarotes con cuatro camas para pacientes hospitalizados, además de dos centros de recepción y triaje de heridos, uno en la cubierta principal y otro en el hangar. En total, a bordo disponía de 300 camas y cuatro quirófanos, uno de ellos dedicado a cirugía maxilofacial y oftalmológica. Asimismo, las instalaciones del buque se adaptaron para albergar laboratorios de análisis clínicos y hemoterapia; dos salas de rayos X totalmente equipadas; una sala de yesos; una estación de desintoxicación química; y una unidad de cuidados intensivos de 10 camas. El buque también contaba con una unidad de quemados para 20 pacientes y una morgue, y una de sus bodegas se convirtió en una sala de recuperación para lesiones menores. Dos helicópteros —un Puma del Ejército y un Allouette III de la Armada— y dos lanchas ambulancia estaban a bordo.

Se formó una unidad médica en el ARA Bahía Paraíso, integrada por 17 médicos, cuatro dentistas, dos bioquímicos, dos voluntarios (un traumatólogo y un técnico de laboratorio), 73 enfermeras y un capellán naval. El capitán Juan Antonio López, médico de profesión, fue nombrado director del hospital flotante. Dos observadores de la Cruz Roja Internacional llegaron a bordo en Ushuaia.


Buque hospital ARA Bahía Paraíso

La primera misión del Bahía Paraíso fue rescatar a la tripulación del crucero General Belgrano, hundido por un submarino británico. Al llegar a la zona el 4 de mayo, el barco rescató a 71 personas y recuperó 17 cadáveres. También recogió a los heridos rescatados por otros buques, utilizando sus helicópteros para el transporte. El 12 de mayo, el barco regresó a Ushuaia. El 29 de mayo, el ARA Bahía Paraíso partió hacia las islas y entró en Puerto Argentino el 1 de junio para evacuar a los heridos. También recogió a las tripulaciones del buque mercante Río Carcarañá y del transporte ARA Bahía Buen Suceso, que había sido hundido por los británicos. El 3 de junio zarpó de nuevo y el 4 de junio se encontró con el buque hospital británico HMHS Uganda para recibir a los heridos argentinos, principalmente de la Batalla de Goose Green, luego se dirigió a Isla Pebble para evacuar personal y, después de visitar varios puntos de las islas, llegó a Santa Cruz, Argentina, donde algunos de los heridos fueron desembarcados en helicóptero.


Transporte de los heridos desde la costa en un barco requisado en las Malvinas.



Transporte de heridos en helicóptero: Puma (arriba) y Allouette III (abajo).

El 10 de junio, el ARA Bahía Paraíso se reunió con el vapor Uganda para un nuevo traslado de heridos y el suministro de material médico y sangre al buque británico, cuyas reservas se habían agotado. Posteriormente, se dirigió a Puerto Argentino, desde donde zarpó nuevamente el 12 de junio para reunirse con el Uganda. Desde allí, se dirigió a Isla Bordón (Pebble) para prestar asistencia a los militares que aún se encontraban en la isla, y el 13 de junio partió hacia Argentina.


ARA Bahía Paraíso, HMHS Uganda y HMS Hecla en la zona de la Caja de la Cruz Roja.


Un helicóptero Puma argentino aterriza en una pista de aterrizaje ugandesa.


La tripulación del Puma a bordo del Uganda



Contactos amistosos entre médicos de las partes en conflicto a bordo del Uganda

El 16 de junio, tras la rendición de las fuerzas argentinas, el ARA Bahía Paraíso regresó a las Malvinas, donde se reunió con el Uganda y embarcó a 44 heridos más. Posteriormente, el buque realizó dos viajes entre Puerto Argentino y Argentina, repatriando a aproximadamente 2600 prisioneros de guerra argentinos. En total, 11 845 militares argentinos fueron capturados en las Malvinas, pero la mayoría fueron repatriados a bordo de buques británicos. El 27 de junio, el ARA Bahía Paraíso llegó a Buenos Aires, completando así su misión médica.




Heridos a bordo de buques hospitalarios argentinos

El ARA Almirante Irízar (Q-5) fue construido en Finlandia en 1978 para dar servicio a las estaciones antárticas argentinas. Su desplazamiento total era de 14 140 t, su capacidad de propulsión de dos motores de 5 975 kW, su velocidad de 17,2 nudos y su capacidad de carga de 1 800 m³. Su pista y hangar pueden albergar dos helicópteros pesados. Además de sus 111 tripulantes, puede alojar hasta 202 pasajeros.


Emblema del ARA Almirante Irízar


Rompehielos ARA Almirante Irízar en la Antártida

Durante la invasión de las Malvinas (Operación Rosario) el 2 de abril de 1982, el rompehielos formó parte de la Fuerza de Tareas 40. Sus helicópteros transportaron unidades argentinas para capturar puntos clave cerca de Puerto Argentino.

El 3 de junio, el ARA Almirante Irízar se convirtió en buque hospital, tras una conversión de 48 horas en la Base Naval de Puerto Belgrano. Naturalmente, esto se facilitó gracias a que el rompehielos, incluso en su diseño original, contaba con una sofisticada capacidad médica.


ARA Almirante Irízar en la base naval de Puerto Belgrano junto al portaaviones ARA 25 de Mayo


Buque hospital ARA Almirante Irízar

El hospital del barco estaba equipado con 260 (según otras fuentes, 160) camas para pacientes hospitalizados, dos unidades de cuidados intensivos, dos quirófanos (uno de ellos maxilofacial), una unidad de cuidados intermedios, dos unidades de terapia general, un laboratorio de bioquímica, una sala de rayos X, una sala de yesos (una sala médica especializada donde se aplican y retiran yesos, férulas y vendajes para fracturas y luxaciones), un laboratorio de hemoterapia, una cámara hiperbárica y una unidad de quemados. El equipo médico, dirigido por el Capitán de Corbeta Médico Roberto Sosa Amaya, estaba compuesto por 14 médicos, dos dentistas, dos bioquímicos, un sacerdote y 21 enfermeras.


Personal médico del buque hospital argentino

Además, el 8 de junio, dos helicópteros Sea King de EAH2, junto con siete cirujanos civiles voluntarios, llegaron a bordo del buque procedentes de Comodoro Rivadavia.


Helicóptero ambulancia Sea King

Así describe Hernán Favier lo que sucedió a continuación en el sitio web de Blogspot . (El autor de este artículo ha sustituido los topónimos argentinos por ingleses para mayor claridad para los lectores).

“Alrededor del 9 de junio, el rompehielos, ahora convertido en buque hospital, ancló en la bahía de Port William, frente a Puerto Argentino, en el extremo oriental de la Isla Soledad. Los combates que tuvieron lugar entre las colinas que rodean la capital del archipiélago se sintieron en los mamparos y ojos de buey de acero del rompehielos, que vibraron y se sacudieron violentamente durante varias horas al día. El silencio y la oscuridad absoluta de la noche malvina se rompieron con un rugido ensordecedor, iluminado por explosiones de bombas y el brillo rojizo-amarillento de la munición trazadora de ambos bandos. De vez en cuando, se podían ver bengalas de señalización descendiendo lentamente en paracaídas desde la cubierta del barco . En el apogeo de los combates, los buques de apoyo requisados, como la goleta Penélope y los remolcadores Monsunen, Forrest y Yehuín, que partían del CIMM (Centro Médico Inter-Servicios de las Malvinas) en Puerto Argentino, comenzaron a realizar innumerables viajes entre el El muelle del puerto y el rompehielos.




Traslado de los heridos desde la costa a un buque hospital.

 
Al llegar a los buques, la tripulación del buque de apoyo y el personal del hospital tuvieron que izar a cada paciente a bordo utilizando grandes redes suspendidas por el costado y camillas rígidas izadas por grúas, con el riesgo potencial de quedar atrapados entre los cascos de los dos buques o caer al agua helada.

Una vez en la cubierta principal, los heridos fueron trasladados en camillas al departamento de admisiones, donde se les identificó inicialmente y se registraron sus datos personales y militares, así como los de sus familiares. Posteriormente, fueron examinados y derivados a los distintos niveles de atención dentro del sistema médico a bordo.

Todo este proceso se complementó con el traslado de los heridos a bordo de helicópteros Sea King, que, a pesar del mal tiempo, continuaron volando más allá de sus límites operativos. En muchos casos, incluso volaron de noche sin el equipo necesario, iluminando la superficie del agua con un reflector montado en la proa. Luego, los camilleros bajaron a los heridos desde la pista de aterrizaje hasta la sala de urgencias, descendiendo las camillas por largas plataformas de madera instaladas en los escalones de rampas metálicas. En los últimos días, los quirófanos del rompehielos trabajaron incansablemente, admitiendo a más de 400 pacientes de todo tipo.




Transporte de los heridos en helicóptero Sea King



Bajar las camillas con los heridos a la bodega donde se encontraba el departamento de terapia.

Durante estos días de intensos combates y trabajo incesante en las salas, quirófanos y laboratorios del buque hospital ARA Almirante Irízar, se produjeron tres contactos directos con el enemigo. Del 10 al 13 de junio de 1982, los británicos solicitaron plasma sanguíneo y morfina al buque hospital argentino para tratar a los heridos graves. Esta solicitud se atendió de conformidad con el Convenio de Ginebra de 1949, y los suministros fueron entregados a la tripulación de un helicóptero de la Royal Navy que aterrizó en la cubierta de vuelo del rompehielos argentino.


Un helicóptero británico aterriza en la pista del aeropuerto ARA Almirante Irízar.


En el quirófano del ARA Almirante Irízar

Tras los primeros rayos de sol del 14 de junio, reinó un silencio opresivo que amplificaba los sonidos de la naturaleza, enmarcados por el viento helado que azotaba el casco del buque con furia.

El ARA Almirante Irízar, que había zarpado de Buenos Aires a principios de noviembre de 1981 para la campaña de verano antártica, regresó a su puerto base a principios de julio de 1982 tras ocho meses interminables y fatídicos. La exitosa campaña de verano antártica culminó con la participación del buque como buque hospital en la Guerra de las Malvinas.
Por sus acciones en dicho conflicto, el buque y su tripulación recibieron la distinción "Operaciones en Combate", otorgada por el Congreso Nacional Argentino.

El 13 de junio, el Almirante Irízar atracó en Puerto Argentino y comenzó a recibir heridos al día siguiente, sumando 165 el primer día. Para el 16 de junio, se habían unido 85 personas más, tras lo cual el barco partió hacia Comodoro Rivadavia, llegando allí el 17 de junio. Dos días después, el buque hospital regresó a las Islas Malvinas, donde se reunió con el Uganda para recibir a los heridos argentinos, utilizando su helicóptero Sea King. Posteriormente, el barco realizó dos viajes más entre las islas y Argentina, repatriando a varios cientos de prisioneros de guerra argentinos.


Prisioneros de guerra argentinos en Puerto Argentino

El tercer buque hospital fue convertido a partir del buque oceanográfico ARA Puerto Deseado (Q-8), propiedad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICET) y operado por la Armada como parte del Servicio Hidrográfico Naval.

El buque oceanográfico ARA Puerto Deseado fue construido en 1978 en el astillero argentino Astilleros Argentinos Río de la Plata (Astarsa). Tenía un desplazamiento total de 2400 toneladas, una velocidad de 14 nudos y una autonomía de 12 000 millas náuticas (12 nudos). Además de 60 tripulantes, podía alojar a 20 investigadores.


Buque oceanográfico ARA Puerto Deseado en la Antártida

Tras completarse la conversión del ARA Puerto Deseado, que contaba con 60 camas para pacientes y su casco pintado de blanco con cruces rojas, el lento proceso para que fuera reconocido como buque hospital, y posteriormente los sucesos del 14 de junio, impidieron su traslado al teatro de operaciones del Atlántico Sur.


Buque hospital ARA Puerto Deseado

El destino de los buques ARA Almirante Irízar y ARA Bahía Paraíso tras la guerra fue trágico.

El 28 de enero de 1989, durante un viaje de abastecimiento a la Antártida con turistas a bordo, el ARA Bahía Paraíso chocó contra rocas submarinas, sufrió graves daños, volcó y se hundió. Más de 600 toneladas de diésel y combustible de aviación se derramaron en el océano, el mayor incidente de contaminación en la historia de la Antártida .




La muerte del ARA Bahía Paraíso

El 10 de abril de 2007, mientras navegaba de regreso de la Antártida a su país de origen, se desató un incendio en la sala de máquinas del rompehielos ARA Almirante Irízar. El fuego rápidamente envolvió casi por completo la embarcación, obligando a la tripulación y a los pasajeros (296) a abandonar el barco. Afortunadamente, no hubo víctimas mortales. Las consecuencias del incendio fueron catastróficas, por lo que el ARA Almirante Irízar no volvió a operar hasta 2017, tras una remodelación que requirió 1,2 millones de horas-hombre. Se reemplazó por completo todo el sistema de propulsión.



Incendio en el rompehielos ARA Almirante Irízar

Fuentes:

1. AR Marsh. Una guerra corta pero distante: la Campaña de las Malvinas. Journal of the Royal Society of Medicine. Volumen 76, noviembre de 1983
2. JG Penn-Barwell. La Guerra de las Malvinas: los diarios de los oficiales médicos de la Flota. Journal of the Royal Naval Medical Service 2017; 103(2)
3. Nicci Pugh. Cruces Rojas de Barcos Blancos: Memorias de Enfermería de la Guerra de las Malvinas. Melrose Books, 2012
4. Woodward S. Cien Días. Naval Institute Press, Annapolis, 1997
5. Capitán Roger Villar. Buques Mercantes en Guerra. La Experiencia de las Malvinas. Londres, 1984
6. Malvinas. Portafolio de la Fuerza de Tarea. Partes 1, 2. Maritime Books, Reino Unido
7. HMS Hydra - Ambulance Ship 1982 - folleto en línea 8. Transporte Polar ARA “Bahía Paraíso”: su participación como buque hospital 9. Malvinas 44 años: recuperar y contener al camarada, el trabajo de la sanidad militar y los buques hospital 10. Fernando Bernavé Santos. La larga travesía del transporte polar ARA Bahía Paraíso (Última entrega). La Prensa, 16 de enero de 2022 11. Arthur M. Smith. Logística en la Guerra de Malvinas 12. Los buques hospitales argentinos. https://fdra-malvinas.blogspot.com 13. Incorporación del Rompehielos ARA “Almirante Irízar” como buque hospital 14. Hastings M., Jenkins S. The Battle of the Falklands. Moscú, 2014


Alexander Mitrofanov  || Revista Militar