miércoles, 12 de agosto de 2026

Racionalidad de fuego en las guerras napoleónicas

Por qué la columna guardó silencio: La racionalidad bajo fuego






Las normas prescribían el despliegue en línea antes de la batalla decisiva. En realidad, la columna a menudo llegaba al enemigo sin desplegarse. Esto no se debía a imprudencia, sino al juicio sereno del comandante bajo fuego enemigo.



Las normas de 1791 eran claras: antes del enfrentamiento decisivo, la columna se desplegaba en línea y la infantería recibía al enemigo con fuego. Así razonaban los comandantes franceses letrados, y así se veía en el campo de desfiles. Pero en las batallas reales, ocurría una y otra vez algo diferente: la columna llegaba hasta el enemigo, pero nunca formaba una línea. De ahí surgió el mito del «ariete ciego». El ejército que había conquistado media Europa conocía sus normas. Así pues, el problema no era la ignorancia, sino otra cosa. Es esta «otra cosa» la que hay que desentrañar.

Un minuto transcurrió en voleas

La decisión de desplegarse o no la toma un solo hombre en un minuto, no todo el ejército. Para transformar una columna en una línea, hay que detener el movimiento, girar las compañías, reorganizar las filas, restablecer los intervalos y solo entonces avanzar de nuevo en un amplio frente. Para un batallón bien entrenado, todo esto llevaba uno o dos minutos. Para un batallón formado apresuradamente, llevaba mucho más tiempo, y a veces ni siquiera se llegaba a completar.

El problema es que estos minutos no se cuentan con el reloj, sino con las descargas enemigas. A una distancia donde el fuego de mosquete puede alcanzar un objetivo (unos cien metros, y la metralla puede llegar hasta tres veces más lejos), cada segundo de inmovilidad es valioso. Un comandante que levanta la mano para dar la orden de desplegarse lo paga con hombres. Y entonces todo se le viene encima de golpe: el miedo por la línea, la cuenta atrás, los nervios de los nuevos reclutas.




FORMACIONES TÁCTICAS DE LA INFANTERÍA FRANCESA. REGLAMENTO DE 1791

Izquierda

«FORMACIÓN EN LÍNEA»

«BATALLÓN DESPLEGADO EN UNA LÍNEA DE DOS FILAS»

  • Flechas que indican la orientación del frente

  • «LÍNEA»

Derecha

«FORMACIÓN EN COLUMNA»

«BATALLÓN EN COLUMNA POR COMPAÑÍAS»

  • Flechas que indican la dirección del movimiento

  • «COLUMNA»


El esqueleto del sistema que está siendo desmantelado

Las normas describían una geometría casi perfecta: las compañías giraban, se cerraban, se alineaban y ante nosotros se extendía una sólida muralla de mosquetes. En el campo de instrucción, con soldados experimentados y suboficiales competentes, esto funcionaba. Pero tras las primeras campañas, el ejército real de Napoleón se parecía cada vez menos a un regimiento modelo. Pérdidas enormes, reclutamiento constante, una perpetua falta de tiempo: los batallones se formaban con reclutas novatos y se enviaban casi de inmediato a la batalla o a una marcha.

La pérdida de suboficiales y cabos experimentados era especialmente dolorosa. Son la columna vertebral de la formación: mantienen la alineación, recogen las órdenes de los oficiales y las transmiten hacia abajo, impidiendo que las filas se dispersen. Cuando esta capa se ve afectada o está mal entrenada, cualquier formación compleja se convierte en una lotería. Las compañías se amontonan, los intervalos se rompen y, en lugar de una línea, se forma una multitud.

El despliegue bajo fuego es una de las formaciones más difíciles: exige calma y coordinación en un lugar donde las balas de cañón caen sobre la gente. Para una unidad experimentada en combate, esto es rutinario, pero para un batallón de reclutas, es una prueba en la que la formación puede desmoronarse fácilmente. De ahí el primer cálculo del comandante: los hombres mantienen la columna casi instintivamente, pero una línea bajo fuego sigue requiriendo habilidad.


El precio de detenerse y el precio del miedo


Mientras un batallón permanece en formación, se convierte en un blanco ideal. La densa masa apenas se mueve, mientras la metralla y el fuego de mosquete caen metódicamente sobre ella. Las bajas aumentan, el ímpetu ofensivo se desvanece y cuanto más se prolonga la reorganización, peor se vuelve la situación. Esto da lugar a una idea perfectamente razonable: es mejor alcanzar rápidamente la altura de las bayonetas en columna que permanecer bajo fuego enemigo mientras se reorganiza. Si el enemigo está cerca, un ataque decisivo en los últimos metros puede ser más barato que una línea ordenada. Así, resulta que una columna inmóvil es más cara que una rápida.

La presión del fuego se ve agravada por la presión del miedo, y esta es la más subestimada de todas. Un soldado experimenta una columna y una línea de manera diferente. Una columna da una sensación de masa: las espaldas de los camaradas al frente, los amigos detrás y a los lados, un hombre se mueve como parte de un cuerpo grande y denso. Una línea es algo completamente distinto. Es larga y delgada. No hay densidad. Detrás de la retaguardia, casi no hay nada. Y de repente te das cuenta de que estás a la vista de todos.

Intentemos adoptar esta formación. Eres un recluta en una de las primeras filas de la columna. Delante hay una cresta, y detrás, como sabes, está la línea y la batería enemigas. Las balas de cañón ya están impactando la columna, varios hombres caen cerca, y el aire silba con la metralla. Y en ese momento suena la orden: no "adelante", sino "alto, desplázate en línea". Tienes que detenerte bajo fuego, dar un paso al costado, sujetar a tu compañero con el codo, escuchar a través del rugido del suboficial cómo la muerte se lleva a los hombres de la línea. Para un soldado inexperto, esto es casi insoportable. Es mucho más claro simplemente avanzar con todos los demás.

He aquí otra razón para mantenerse en la columna. Cuando una unidad nerviosa se despliega bajo fuego, el riesgo de pánico aumenta drásticamente: el miedo de uno se transmite instantáneamente a sus vecinos, y la línea se desmorona. En una columna densa, el mismo soldado asustado queda atrapado por la masa y continúa moviéndose casi automáticamente. Mantener la columna en este punto resulta ser una forma de preservar la frágil moral de las tropas inexpertas, y no una señal de ceguera táctica.



«COLUMNA DE MARCHA»
  • Infantería francesa (en marcha)

  • Camino

  • Movimiento

COLUMNA DE MARCHA: ESTRECHA, LARGA, PARA EL DESPLAZAMIENTO

(Formación de marcha, organizada por escuadras o pelotones)

COLUMNA DE ATAQUE

(ATTACK COLUMN – COLONNE D’ATTAQUE)

  • Infantería francesa (ataque)

  • Enemigo (formado en línea)

COLUMNA DE ATAQUE: ANCHA, COMPACTA, DE COMBATE

(Organizada por batallones y desplegada en dirección al enemigo)



Fuego e impacto: una lógica diferente


Hasta ahora, nos hemos centrado en por qué el despliegue era peligroso o difícil. Pero existe otro argumento que explica por qué a veces no se consideraba necesario. El historiador Paddy Griffith, en particular, señala lo siguiente: la práctica francesa dividió cada vez más las funciones entre los elementos de la formación de batalla. En este caso, abandonar la línea dejó de ser una concesión a las circunstancias y se convirtió en una acción deliberada.

En términos sencillos, la división del trabajo se veía así:

  • Los fusileros ( tirailleurs ), en formación dispersa, entablan un tiroteo, neutralizan a oficiales y artilleros, y sondean la posición.
  • La artillería dispara contra la línea enemiga, intentando desorganizar y diezmar sus filas y minar la moral de los soldados.
  • La columna entra en último lugar y asesta el golpe decisivo al enemigo, ya debilitado.

En un sistema así, la columna se convierte en un instrumento de ataque, y no tiene sentido mantenerla enfrascada en un tiroteo prolongado. Desplegarla en línea para un combate significa agotarla, robarle impulso y exponerla al fuego de respuesta. Los tiroteos tienen sus especialistas: líneas y baterías. La columna debe mantener su capacidad de ataque el mayor tiempo posible, arremetiendo contra el enemigo con una bayoneta o una breve descarga a quemarropa justo antes de la carga.

Es tentador establecer un paralelismo con la actual división entre armas de fuego y de ataque, pero no conviene forzarlo demasiado. El principio general es el mismo: algunas unidades están diseñadas para infligir fuego, otras para atacar y consolidar el éxito. Para los franceses, los fusileros y la artillería eran la capa de fuego, mientras que la columna era la capa de choque. Entendida de esta manera, el lento despliegue de la columna ya no es un error, sino parte del diseño. Al menos en teoría.



ESQUEMA TÁCTICO: REGIMIENTO FRANCÉS AL ATAQUE

(Época napoleónica)

  • Aproximación en columna

  • Despliegue en línea

  • Posición hipotética del enemigo

  • Combate de fuego

  • Cima de la colina: 124 m

La sigla FR indica a las fuerzas francesas.



Dónde se justificaba el cálculo y dónde se desmoronaba.


Abandonar la línea, entonces, fue una decisión arriesgada pero sensata. Como toda decisión en la guerra, tuvo diferentes consecuencias.

  • Todo salió bien cuando los fusileros y la artillería lograron neutralizar al enemigo, los atacantes contaban con superioridad moral o numérica, y el terreno permitió que la columna superara rápidamente el último tramo peligroso. Ya debilitado, el enemigo a menudo no podía soportar la visión de una densa masa de bayonetas y se retiraba antes del combate cuerpo a cuerpo.
  • Pero todo se desmoronó donde no hubo preparación, ni apoyo, y donde había un enemigo enfrente que era un buen tirador y se mantuvo firme.

Fue en este último caso donde surgió el mito. Una densa columna avanza hacia el campo de tiro contra una línea rígida, solo para descubrir que casi todos sus mosquetes permanecen en silencio, mientras el enemigo dispara metódicamente contra la cabeza y los flancos de la formación. El instrumento de ataque, privado de entrenamiento y apoyo, se convierte en un blanco fijo.

Desde aquí, un camino directo a la Península Ibérica. Fue en España donde los franceses se enfrentaron con especial frecuencia a un enemigo que era un excelente tirador y luchaba hasta la muerte: la infantería británica, con su fuego denso y disciplinado desde una doble fila, a menudo oculta tras la cima de una colina. Allí, las deficiencias de la lógica de ataque quedaron claramente demostradas. Y allí también, los fracasos de las columnas francesas —y fueron muchos— fueron finalmente elevados por la historiografía británica a casi una regla universal. Hasta qué punto el conocido modelo de "columna gruesa contra línea delgada" se corresponde con lo que se desarrolló en estas batallas se examinará en el próximo artículo de la serie.

martes, 11 de agosto de 2026

FAA: Desfile aéreo por el 114° Aniversario en la BAM Morón

Guerra híbrida: La zona gris

Conflictos en la zona gris: Origen y desarrollo del concepto

por Jesús M. Pérez Triana || The Political Room





El Pentágono, think-tanks, centros de estudios e instituciones académicas son una máquina de producir conceptos en una interminable carrera de sus autores intelectuales por alcanzar la notoriedad y vender sus ideas. En ese inabarcable supermercado de las ideas surgió el concepto de conflictos en la zona gris que nació para complementar y superar el concepto de guerras híbridas, cuya popularización terminó por transformarlo en algo tan amplio como poco útil. Su aplicación y capacidad de dar sentido a numerosos contextos y conflictos reflejan en última instancia su utilidad y relevancia.

De las guerras híbridas a la zona gris

En “Guerras Híbridas: el concepto que murió de éxito” vimos la respuesta que Frank Hoffman dio al debate en el Pentágono sobre el futuro de la guerra en el mundo post-11S. Mientras unos lamentaban que las campañas de insurgencia en Afganistán e Iraq eran una distracción innecesaria cuando había que prepararse para las futuras guerras convencionales frente a potencias como China, otros se quejaban de que la obsesión por las guerras tecnológicas de alta intensidad en un futuro incierto, la “nextwaritis” en palabras del secretario de Defensa Robert Gates, estaba dificultando vencer en las guerras del presente.

Para Hoffman el futuro no se presentaría en forma de modelos opuestos y puros, sino que tendría una naturaleza híbrida. Los ejércitos enemigos emplearían estrategias asimétricas y allí donde el aparato estatal entrase en colapso se comportaría como una banda armada dedicada al contrabando y el pillaje. Por su parte, los grupos insurgentes se dotarían de sistemas de armas avanzados que hasta la fecha sólo estaban en manos de los ejércitos. Este último concepto pareció quedar validado con la Guerra del Líbano de 2006, donde el grupo libanés Hezbolá empleó al menos dos misiles antibuque y misiles anticarro de forma masiva (Pérez, 2020).

El concepto de “guerra híbrida” apareció en sucesivos documentos oficiales del Pentágono pero alcanzó su verdadero momento de gloria tras la invasión rusa de Crimea. El despliegue de militares rusos sin insignias nacionales junto con la intervención militar en Ucrania Oriental con militares en excedencia forzosa, en medio de una potente campaña de desinformación, causó alarma en Occidente. Los rusos parecían emplear una novedosa forma de hacer la guerra contra la que no había respuesta evidente. La cumbre de la OTAN celebrada en Gales en septiembre de 2014 consagró el término “amenaza híbrida” que apareció en el punto 13 de su declaración final.

Como vimos, el término “guerra híbrida” murió de éxito. Se convirtió en un término que abarcaba tantos fenómenos de una forma tan amplia que perdió su capacidad explicativa. De esta manera, las amenazas híbridas, según una definición de la OTAN, combinan “los medios militares con no militares, así como los medios abiertos con los encubiertos, la desinformación, los ciberataques, la presión económica y el despliegue de grupos armados irregulares y el uso de fuerzas irregulares” (2014).

Por tanto, las guerras híbridas comprenderían acciones que tienen lugar en tiempos de paz como en tiempos de guerra, como son los ciberataques y las campañas de desinformación. Con esto podríamos decir que las actividades de ambas potencias durante la vieja Guerra Fría constituyeron una guerra híbrida y que el término se popularizó a partir de la crisis de Ucrania de 2014 como eufemismo de la Nueva Guerra Fría. Pero si todo es guerra híbrida todo el tiempo, el término no nos ayuda a entender la realidad. Se hace necesario otro enfoque. Surgió así la idea de conflictos en la zona gris.

Zona Gris

Posiblemente una de las menciones más tempranas del término “zona gris” apareció en la Revisión de la Defensa Cuatrianual de 2010 (DoD, 2010:73). Pero el concepto sólo apareció mencionado en una frase: “El futuro panorama estratégico presentará crecientemente desafíos en la ambigua área gris que no son ni completamente guerra ni completamente paz”.

Fue en el periodo 2015-2016 cuando varios autores le dieron consistencia y profundidad al término “zona gris”. El punto de partida fue la comparecencia del general Joseph L. Votel, comandante del Mando de Operaciones Especiales estadounidense (USSOCOM), ante el Subcomité de Amenazas y Capacidades Emergentes del Congreso de los Estados Unidos el 18 de marzo de 2015.

El general Votel planteó un entorno estratégico en el que la globalización y los avances tecnológicos han puesto al alcance de toda clase de actores no estatales (desde movimientos sociales a grupos armados) medios avanzados que antes estaban sólo al alcance de las fuerzas gubernamentales. Se trata de una idea que hemos planteado aquí recientemente, haciendo un recorrido a cómo grupos terroristas en la India usan aplicaciones de comunicación, a cómo los narcotraficantes en México han creado sus propias redes de comunicaciones, a cómo los grupos yihadistas de Oriente Medio comenzaron a usar drones comerciales y cómo su uso se ha difundido de Oriente Medio a otros tipos de actores no estales como narcotraficantes en Europa y el Norte de África.

El general Joseph L. Votel en 2019.

Según el general Votel (2015) en aquel entonces “nuestro éxito en este entorno será determinado por nuestra habilidad para navegar adecuadamente conflictos que caen fuera del tradicional constructo de guerra o paz” y en el que “actores siguiendo una aproximación en la ‘zona gris’ buscan asegurar sus objetivos mientras minimizan el alcance y la escala del combate propiamente dicho”. Además, esta “zona gris” supone que “nos enfrentamos con la ambigüedad de la naturaleza del conflicto, las partes implicadas y la validez de las reclamaciones legales y políticas en juego”.

El papel relevante del general Votel en la comunidad de fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos llevó a que fueran sus miembros los primeros en tratar el nuevo concepto o en desarrollar ideas a partir de la comparecencia del general.

Uno de los primeros autores en tratar el nuevo concepto fue el oficial de la armada Philip Kapusta, destinado entonces en el USSOCOM. Kapusta (2015) trata de introducir la idea de que, entender el espacio que hay entre la guerra y la paz como un amplio espectro en el que existen intervenciones armadas sin que haya una declaración formal de guerra, es simplemente una descripción de la experiencia histórica de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, que entre 1915 y 2015 participaron en más de 50 intervenciones en el extranjero con tan sólo unos pocos ejemplos en los que hubo declaración formal de guerra.

Kapusta aporta tres características fundamentales de los conflictos en la zona gris (op. cit.: 21-22): implican “cierto nivel de agresión", su condición de guerra o no es "dependiente de la perspectiva" y encontramos "ambigüedad respecto a la naturaleza del conflicto".  Kapusta adelanta además una idea relevante que encontramos en otros autores: las estrategias en la “zona gris” son llevadas a cabo por países que desafían a los poderes establecidos (op. cit.: 23).




A finales de 2015, Michael J. Mazarr, analista senior de la RAND Corporation, trataría de proporcionar una definición y caracterización del término “zona gris” en un trabajo extenso para el Instituto de Estudios Stratégicos (SSI) del ejército estadounidense. Mazarr ofrece varias caractesrísticas (2015: 58). Se trataría de un conflicto que:

  • “Persigue objetivos políticos a través de campañas cohesionadas e integradas”.
  • “Emplea en su mayor parte herramientas no militares y no cinéticas”.
  • “Se esfuerza por mantenerse bajo umbrales clave de escalada o líneas rojas para evitar conflictos totales y convencionales”.
  • "Se mueve gradualmente hacia sus objetivos en vez de buscar resultados concluyentes en un periodo específico de tiempo”.

Mazarr plantea también que las estrategias en la “zona gris” son llevadas a cabo por países que desafían el statuo quo existente, a las que él denomina como “potencias revisionistas” (2015: 20-21). Al contrario que en el caso de los textos sobre guerras y amenazas híbridas, Mazarr trata de dar una explicación de por qué suceden. Según Mazarr, “el coste de las agresiones a gran escala se ha vuelto severo mientras los beneficios potenciales han decrecido” (op. cit.: 55).

Los conflictos en la “zona gris” serían entonces el resultado de tres tendencias: "Las intenciones de las potencias revisionistas, la confianza en aproximaciones graduales y el empleo de herramientas no convencionales” (op. cit.: 55). La identificación de las estrategias en la “zona gris” con las potencias revisionistas abre la posibilidad de entender mejor las acciones de Rusia, China e Irán en diferentes contextos.

La recepción en España y su amplia aplicación

El concepto “zona gris” ha sido bien acogido en España. Destacan principalmente los trabajos de los profesores Josep Baqués y Javier Jordán. El primero realizó un trabajo de acotación y síntesis del concepto para el Instituto de Estudios Estratégicos (2017), mientras que el segundo trató de ponerlo en relación con el pensamiento de la escuela realista de Relaciones Internacionales (2018). Vemos por tanto que ante la indefinición y falta de profundidad de la versión popularizada del término “guerra híbrida”, esto otro de “zona gris” tiene mayor recorrido.

La característica aportada por autores como Kapusta y Mazarr de que se trataría de un tipo de estrategia seguida por potencias emergentes que desafían a otras establecidas, ha dado pie para diversos estudios sobre Rusia, China e Irán. En España Javier Jordán (2018) ha tratado sobre Irán y sus estrategias en la zona gris en el ámbito marítimo, mientras que Josep Baqués ha hecho una aproximación general al caso chino (2018) y ruso (2019). Sin olvidar la perspectiva de Guillermo Pulido (2020) sobre España y Marruecos, continuada por Josep Baqués (2020) y Carlos Fernández López (2021). Esto significa que, ante el potencial explicativo del concepto, en el futuro seguiremos viendo nuevos trabajos sobre las estrategias y conflictos en la “zona gris”.

REFERENCIAS

BAQUÉS, Josep: "Hacia una definición del concepto «Gray Zone» (GZ)". Documento de investigación 02/2017. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Ministerio de Defensa Madrid, 2017

BAQUÉS, Josep: “La versión china de la “zona gris””. Global Strategy. 13 noviembre 2018.

BAQUÉS, Josep: “Rusia y la Zona Gris. El nuevo terreno de juego”. Revista Ejércitos. Nº12. Noviembre 2019.

BAQUÉS, Josep: “Marruecos y la Zona Gris. ¿La mejor herramienta para conquistar Ceuta y Melilla?”. Nº 18. Noviembre 2020.

FERNÁNDEZ, Carlos: “Zona gris en la frontera sur”. Global Strategy. 15 febrero 2021.

JORDÁN, Javier: “El conflicto internacional en la zona gris: una propuesta teórica desde la perspectiva del realismo ofensivo”. Revista Española de Ciencia Política. Número 48. Noviembre 2018. Págs. 129-151.

JORDÁN, Javier: “Estrategias de Irán en la zona gris del conflicto: su dimensión marítima”. Revista General de Marina. Vol. 275-4. Noviembre 2018. Págs. 723-741.

KAPUSTA, Philip: “The Gray Zone”. Special Warfare. Vol. 28 Nº4. Octubre-Diciembre 2015. Págs. 18-25

MAZARR, Michael J.: Mastering the Gray Zone: Understanding a Changing Era of Conflict. United States Army War College Press, Carlisle, 2015.

NATO: “Wales Summit Declaration”. 5 septiembre 2014.

PULIDO, Guillermo: “Incidentes con Marruecos, ¿Una zona gris?”. The Political Room, 12 agosto 2020.

VOTEL, Joseph L.: “Posture Stament”. United States Special Operations Command Pacific. 28 marzo de 2015.


lunes, 10 de agosto de 2026

EA: Programa Nuestro Ejército sobre el Stryker

MBT: El blindaje de madera y cerámica del K2 "Black Panther"

Madera y cerámica: La armadura de la Pantera Negra de Corea del Sur

Eduard Perov || Top War



Quizás debería empezar con un chiste que demuestre la utilidad práctica del dicho "en cada chiste hay algo de verdad".

Hace unos tres años, internet en Ucrania difundía activamente una historia sobre supuestos tablones comunes encontrados en el blindaje de tanques rusos. La idea era que los rusos eran tan pobres e incompetentes que ya estaban usando tablones en lugar de elementos de protección de blindaje. Sonaba estridente, sarcástico y perfecto para convertirse en un fenómeno viral.

En realidad, por supuesto, no había tableros. Simplemente, el público en general, ajeno al mundo de los vehículos blindados, se burlaba de las placas de fibra de vidrio expuestas por la rotura del casco (debido a la detonación de la munición) de un tanque ruso. Pero mantuvieron la farsa durante mucho tiempo, sin darse cuenta de que la fibra de vidrio era un componente del blindaje de la mayoría de los tanques soviéticos.

Hoy en día, esta situación resulta ridícula. Pero lo que la hace particularmente curiosa es que la madera se puede usar en el blindaje compuesto de los tanques. Y hablamos de los avanzados tanques surcoreanos, concretamente de su tanque K2 "Black Panther", cuya patente de blindaje incluye la madera como uno de sus elementos.

Y la madera desempeña un papel importante.

Los milímetros hablan por sí solos.

El tanque surcoreano K2 "Black Panther" recibe opiniones encontradas: algunos lo critican por su diseño defectuoso, mientras que otros lo elogian por su electrónica bastante capaz, incluyendo el sistema de control de tiro y la suspensión. Pero el blindaje del tanque es un aspecto indiscutible.

Dado su tamaño y peso relativamente ligero de alrededor de 55 toneladas, este tanque cuenta con una impresionante resistencia frontal a los proyectiles. Por ejemplo, según cifras oficiales, puede soportar un impacto frontal de una munición de carga hueca con una penetración de hasta 900 milímetros en acero equivalente. Y eso sin ningún blindaje adicional. ¿

Es mucho? Sí, es mucho, considerando su peso. Tomemos como ejemplo nuestro querido T-90M: si le quitamos el blindaje dinámico Relikt de su torreta (la torreta es la parte más protegida) y le disparamos proyectiles HEAT, los resultados serán claramente peores y más decepcionantes. Pero los proyectiles HEAT no son particularmente notables. Es mucho más interesante ver cómo el Panther coreano resiste proyectiles de calibre inferior.




El proyectil perforante desechable (APDS) del tanque coreano tiene un espesor equivalente a aproximadamente 700 milímetros de acero. Durante las pruebas, el tanque fue atacado con su propio cañón de ánima lisa de 120 mm con proyectiles perforantes subcalibre K279 estabilizados por aletas, capaces de penetrar 700 milímetros de acero de dureza media a una distancia de dos kilómetros. El resultado: ninguna penetración.


Los tanques soviéticos sirven como ejemplo de la magnitud de estas cifras. Las torretas de los tanques T-80B/BV, a partir de las cuales se fabrican los vehículos modificados T-80BVM, en su forma básica ofrecen resistencia a proyectiles APS con un espesor equivalente a aproximadamente 420-450 milímetros de acero. Material antiguo, con barras de arena como relleno, pero solo a modo de ilustración.

Y la cerámica es la responsable de todo esto; cuando se integra correctamente en el blindaje y en presencia de madera u otros materiales amortiguadores similares, se convierte en la principal responsable.

La cerámica es cerámica, pero también se necesitan amortiguadores.

Hoy en día, parece inútil hablar de que la armadura de Black Panther de Corea del Sur esté hecha de cerámica. Mucho se ha escrito y dicho al respecto. Esto lo han hecho los propios coreanos, quienes han publicado páginas y páginas de material sobre cómo, tras años de arduo trabajo, finalmente produjeron carburo de silicio de alta calidad capaz de resistir proyectiles.

Es mucho más interesante ver cómo diseñaron la cerámica en la armadura, ya que, por sí sola, es inútil contra proyectiles, pues a pesar de su alta dureza, es muy frágil. Al ser impactada por un proyectil subcalibre de alta velocidad (en realidad, la parte activa del proyectil, la "flecha" en sí, pero llamémosla proyectil), el bloque de cerámica simplemente se agrieta y se desmorona, convirtiéndose parcialmente en arena en la zona de contacto. Por lo tanto, la cerámica no es algo que se pueda simplemente añadir a la armadura.

Por supuesto, los surcoreanos no la añadieron sin más; lo hicieron con mucha astucia. A continuación, se puede ver el diagrama que muestra cómo la diseñaron. Los números 100, 200, etc., no representan el grosor de los elementos, sino su cantidad.
100 — placa de protección facial, 200 — elemento amortiguador, 300 — cerámica, 400 — placa de soporte. Fuente: Patente n.° 10-2884674. Titular de los derechos de autor: Samyang Gumtech Co., Ltd.

En esencia, se trata de una estructura tipo sándwich que comienza con una capa exterior en forma de placa de acero para la cara. A continuación, se coloca una capa amortiguadora de madera (tablas, aglomerado u otro material; no se especifica). Después de la capa amortiguadora, se encuentran elementos cerámicos alojados en celdas de paredes delgadas (de acero u otro material) que envuelven completamente la cerámica. Puede haber o no espacios entre las celdas, según los requisitos de protección.

Tras la capa cerámica, se coloca una placa de soporte, que puede ser de acero de dureza media o, por ejemplo, de una aleación de aluminio. A continuación, se repite el proceso, pero sin la placa de protección facial. Puede haber varias estructuras tipo sándwich de amortiguador + cerámica + placa de soporte, no solo dos, como se muestra en el diagrama.

Bloque de blindaje cerámico tras ser impactado por proyectiles subcalibre estabilizados con aletas de 120 mm. Fuente: Patente n.º 10-2884674. Titular de los derechos de autor: Samyang Gumtech Co., Ltd.

En términos sencillos, funciona así:

cuando un proyectil de calibre reducido penetra la placa frontal de blindaje, el amortiguador de madera absorbe las cargas del impacto, evitando el agrietamiento prematuro y otros daños en los componentes cerámicos. En esencia, la madera actúa como un colchón de seguridad, permitiendo que la cerámica reciba el impacto del proyectil intacta y lo atrape eficazmente.
El proyectil penetra entonces la cerámica. Como se mencionó anteriormente, la cerámica en sí no posee una alta resistencia a los proyectiles y es muy sensible a las cargas de impacto, el estiramiento y la cizalladura. Sin embargo, las paredes de las celdas en las que se encuentra dentro del blindaje impiden la propagación de grietas, y la "arena" cerámica formada en la zona de contacto entre la cerámica y el proyectil no tiene por dónde escapar del volumen aislado.

Como resultado, durante la penetración, la cerámica resiste activamente el proyectil, provocando daños: sufre deformación plástica, se desgasta y se fractura parcialmente. Luego, cuando el proyectil penetra la capa cerámica y la placa base, la situación se repite.

Esto logra una alta resistencia del blindaje. Además, la disposición de la cerámica en pequeñas celdas influye positivamente en la capacidad de supervivencia de la armadura, ya que si un proyectil impacta en una celda, la cerámica de las demás permanece intacta gracias a su capacidad aislante.

Conclusión

En general, los surcoreanos han logrado diseñar un sistema de blindaje completamente funcional. Cuando se incorporan adecuadamente al blindaje, las cerámicas pueden ser aproximadamente equivalentes en resistencia al acero blindado de dureza media, pero son significativamente más ligeras. Y parece que los coreanos se han acercado a lograr esta paridad entre el acero y la cerámica, creando un tanque moderadamente pesado con una potente protección.

Sin embargo, el método no es único. Por ejemplo, la URSS concibió un principio similar para las torretas de los tanques, utilizando cerámica en celdas individuales, pero la capa amortiguadora no era de madera. Si no me falla la memoria, aparentemente planeaban usar algo parecido al fieltro, pero la idea es la misma: es económico y funciona bien.

Sin embargo, la URSS no pudo establecer un proceso para producir blindaje cerámico de alta calidad, con la excepción de las bolas de corindón para la serie T-64, mientras que Corea del Sur lo logró y ahora produce tanques tan buenos como sus homólogos occidentales.


Fuentes de información:

Patente n.° 10-2884674. Titular de los derechos de autor: Samyang Gumtech Co., Ltd.
"Cuestiones específicas de la balística terminal". V.A. Grigoryan, A.N. Beloborodko, N.S. Dorokhov, et al.



domingo, 9 de agosto de 2026

Malvinas: La noche del Banzai

Crisis del Beagle: La boya y la venganza

La boya y la venganza en Puerto Williams

Mariano Sciarioni


En 1981, un avión del Comando de Aviación Naval vuela a escasos 10 metros de una formación militar chilena, sobre Puerto Williams. Los sorprendidos chilenos responden con insultos… y disparos de artillería antiaérea. ¿Por qué lo hizo el piloto argentino?

La historia empieza con un submarino. 



Argentina y Chile vivían todavía bajo la tensión del conflicto del Beagle. La Armada Argentina sabía que un submarino chileno operaría en la zona y necesitaba algo fundamental para la guerra antisubmarina: conocer su firma acústica. Saber cómo "sonaba" el enemigo era fundamental.



A la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina de Armada Argentina se le ocurrió una idea. Unir una sonoboya, una batería de Fiat 600 y la línea de hidrófonos fijada a cachiyuyos. Dejarla cerca de donde pasaría el submarino. Eso fue el “mini-SOSUS”. Ingenio criollo y guerra antisubmarina.



La boya quedó instalada en secreto en el canal de Beagle. Un Tracker aterrizó de noche en Ushuaia y se ocultó en un hangar. Desde allí, mediante una antena improvisada y un grupo electrógeno, los operadores podían recibir y analizar lo que captaban los hidrófonos. Y funcionó.



Pero hubo un problema. Días después, un comando chileno llegó en un gomón a la costa argentina y se llevó la boya. El teniente de navío Enrique “Quique” Fortini, que había organizado la operación encubierta, quedó furioso. Y esperó su oportunidad. Llegaría el 21 de mayo de 1981


Teniente de Navío Enrique Fortini, un genio y patriota


Ese día, Chile celebraba el Día de las Glorias Navales. En Williams había una ceremonia militar. Fortini estaba al mando de un Tracker en vuelo rutinario, se desvió a Williams, pasó a pocos metros y movió las alas. El mensaje era bastante claro: “sé lo que hicieron con el mini”.


Trayecto realizado por el TN Fortini, un oficial naval magnífico

El S-2 Tracker despegó desde Ushuaia y cruzó inmediatamente el canal Beagle hacia territorio chileno. Desde allí se internó sobre la isla Navarino, primero en dirección sur, recorriendo su sector occidental. Luego continuó hacia el sudeste, penetrando profundamente sobre la parte central y meridional de la isla. Siempre a muy baja altura.

En el extremo sur de ese recorrido realizó un amplio viraje hacia el este y después comenzó a remontar nuevamente hacia el norte. La última parte del vuelo lo llevó en dirección nordeste, atravesando Navarino hasta alcanzar la costa norte de la isla, sobre el canal Beagle, en las proximidades de Puerto Williams. Arribó a 10 metros altura por encima de la formación de honor chilena que no podía creer lo que veía.

Visto sobre el mapa, el Tracker describió una especie de gran “U” o circuito por el interior de Navarino: salió de Ushuaia, cruzó el Beagle, voló hacia el sur sobre territorio chileno, giró hacia el este y regresó hacia el norte hasta Puerto Williams.


La respuesta chilena no tardó. Desde tierra dispararon contra el Tracker con una pieza Oerlikon doble y un Bofors L60. Los tiros fallaron. La gente corría debajo y el teniente Fortini escuchaba sin escuchar los insultos.



El avión argentino se alejó y, pocos días después, llegó la protesta diplomática chilena. Una historia increíble de la “guerra fría” del Beagle: inteligencia, acústica submarina, improvisación… y un Tracker argentino saludando a los chilenos desde unos pocos metros de altura. FIN