miércoles, 4 de noviembre de 2026
Portaaviones: Almirante Gorshkov/INS Vikramaditya
INS Vikramaditya
¡Día de la India! El INS Vikramaditya es un portaaviones peculiar, nacido de circunstancias históricas. Parece un hermano pequeño del portaaviones ruso Kuznetsov, pero nació como un portaaviones de clase Kiev y, tras el colapso de la URSS, fue reconstruido (con fondos indios) como un portaaviones STOBAR completo y buque insignia de la Armada India al entrar en servicio en 2013, tras una reconstrucción que duró nueve años.

El buque base fue ordenado como Baku, comisionado en 1987
y sirvió en la Armada Soviética y la Armada Rusa, renombrado Almirante
Gorshkov, antes de ser dado de baja en 1996. Después de años de
negociaciones, fue adquirido para su conversión por la India el 20 de
enero de 2004, comisionado en Severodvinsk el 16 de noviembre de 2013
después de sus primeras pruebas de aviación en septiembre, integrándose
formalmente a la Armada en junio de 2014. Hoy en servicio, cedió su
lugar como buque insignia al nuevo Vikrant, construido en la India y
comisionado en diciembre de 2022. Hoy, a partir de 2025, la India cuenta
con dos grupos de batalla completamente operativos.
Desarrollo
INS
Vikramaditya ('Valor comparable al sol') encontró su origen en el cruce
de las necesidades indias de portaaviones más modernos y la necesidad
rusa de impulsar la economía a fines de la década de 1990. En esa etapa,
la nueva Federación de Rusia poseía cuatro portaaviones híbridos de clase Kiev. Estos últimos eran un proyecto de la década de 1960, construidos en
la década de 1970 y clasificados como "cruceros pesados", y sin embargo
capaces de operar, a diferencia de los helicópteros de clase Moskva
anteriores, pero también aviones de combate VTOL para garantizar la
protección de un grupo de batalla. También fueron el barco más grande
jamás construido en la URSS y, al igual que los cuatro cruceros de
batalla de clase Kiev, representaron la cúspide de la segunda armada más
grande del mundo en la década de 1980.

Entre
los cuatro buques de esta clase, se encontraba el último, puesto en
grada en el Astillero Soviético n.º 444 de Nikolayev (Ucrania) el 17 de
febrero de 1978, botado el 1 de abril de 1982 y puesto en servicio el 11
de diciembre de 1987 bajo su propia subclase, el Bakú, Proyecto 11434.
Sirvió en la Armada Soviética y, tras su colapso en 1991, en la nueva
Armada Rusa, rebautizado como Almirante Gorshkov. Sin embargo, las
dificultades económicas en la retaguardia provocaron desmantelamientos
masivos de toda la gama de buques de superficie y submarinos de la
Armada Soviética.
En 1995, se esperaba que el Gorshkov fuera modernizado y reacondicionado, pero no había presupuesto para ello. Aún se utilizaba para pruebas del caza supersónico VTOL Yak-141 Freestyle. Sin embargo, en 1994, tras una explosión en la sala de calderas, fue inmovilizado durante un año para reparaciones y entró en servicio en 1995, pero finalmente fue retirado y dado de baja en 1996. Entonces se puso a la venta. China mostró interés durante un tiempo. Dos aviones ex-Kiev fueron adquiridos a través de intermediarios dudosos en un vano intento de desvirtuar las verdaderas intenciones del comprador.
En cuanto a India, su objetivo era contar con una flota de dos portaaviones y siempre intentó mantener dos grupos de batalla para las costas oeste y este del subcontinente. Hasta entonces, India se había limitado a antiguos portaaviones británicos. Entre ellos, el primer INS Vikrant (adquirido en 1961), el antiguo HMS Hercules de la clase Majestic, estaba en su límite y fue dado de baja en 1990, convertido en museo y, debido a la falta de fondos, años después fue desguazado. Así, India se quedó con un único grupo de batalla, el occidental, y buscó un nuevo portaaviones para su flota oriental. El único portaaviones fue el INS Viraat, el antiguo Hermes, reconstruido tres veces y veterano de la Guerra de las Malvinas. Fue vendido a India poco después, en 1986. Se esperaba que lo mantuviera hasta el inicio de la construcción de un nuevo portaaviones de diseño y construcción local, el INS Vikrant, en la década de 2000.
Tras largas negociaciones, el Bakú fue adquirido por India el 20 de enero de 2004. La condición era una reconstrucción radical en la línea del Kuznetsov para operar, en lugar de los Harriers y el Alize ASW SU-29K de fabricación rusa. Esto se convirtió en una larga reconstrucción, que comenzó en 2004 hasta su botadura el 4 de diciembre de 2008, es decir, cuatro años más tarde, y se completó finalmente con un coste de 2.350 millones de dólares (reacondicionamiento) y entre 10.000 y 11.000 millones de dólares para aeronaves y sistemas. Terminó siendo un buque único e interesante. El nuevo INS Vikramaditya completó sus pruebas en el mar en julio de 2013, las primeras pruebas de aviación STOBAR en septiembre de 2013. Fue comisionado el 16 de noviembre de 2013 en una ceremonia en Severodvinsk, Rusia, y el 14 de junio de 2014, el primer ministro Narendra Modi incorporó formalmente al INS Vikramaditya a la Armada india. Por fin, India tiene sus dos grupos de batalla de portaaviones, y se espera que el INS Viraat deje el servicio pronto.
Diseño de la clase
Casco y diseño general
El INS Vikramditya, una vez terminado, desplazaba 45.000 toneladas con carga, frente a las 44.490 toneladas con carga, aproximadamente el mismo desplazamiento que el antiguo Baku. Sin embargo, se amplió su eslora total, alcanzando los 284 metros (932 pies) frente a los 273 metros (896 pies) del buque original; su manga total, de 61 metros (200 pies), frente a los 51,9 metros (170 pies) del Baku; y su altura total desde la quilla hasta el tope del palo mayor (22 cubiertas) era de 60 metros (196,9 pies), además de un calado que pasó de 9,42 metros (30,9 pies) a 10,2 metros (33 pies).
Planta motriz

El Vikramaditya contaba con una planta motriz modernizada
y más compleja, que seguía funcionando a vapor. Contaba con cuatro
turbinas de vapor GTZA-674 con engranajes, las mismas de cuatro ejes
originales, que generaban 180.000 caballos de fuerza (134.226 kW)
gracias al vapor suministrado por ocho calderas turbopresurizadas
KVG-3D. Para el funcionamiento de todos los sistemas en frío y la
adición de potencia de propulsión adicional en caso necesario, contaba
también con seis turboalternadores y seis alternadores diésel capaces de
generar 18 MWe. Esto le permitía alcanzar una velocidad máxima de +30
nudos (56 km/h) y una autonomía de 13.500 millas náuticas (25.000 km) a
18 nudos (33 km/h). Tenía una autonomía de 45 días para una tripulación
de 110 oficiales y 1.500 marineros, incluyendo pilotos y mecánicos del
grupo aéreo.
Armamento
Cuatro AK-630 CIWS,
ocho Barak 1 VLS y dos celdas cuádruples del antiguo INS Godavari.
Ocho Barak 8 LR-SAM en celdas cuádruples VLS.
Sensores
Los sensores y sistemas de procesamiento incluyen lo siguiente:
- Radares de vigilancia aérea de largo alcance
- LESORUB-E
- Complejo de radar Resistor-E -
Complejo de comunicación CCS MK II
- Sistema de datos tácticos Link II
Lista completa
MR-700M2EM Fregat-M2EM
Podberiozovik-ET1 2
radares
Pozitiv-ME1
Bridgemaster Rezistor-K4
Sonar MG-355 Polinom
Suites ECM Ajanta
4 RL señuelo PK-2E
MVU-410 Lesorub-434 CCS
Grupo Aéreo

Español Como se planeó inicialmente en 1999: 14x Yak-41M,
8x cazas VTOL Yak-38, 16x helicópteros de la serie Ka-27
Entre tanto, el proyecto Yak-41 se desvaneció y el Yak 38
mostró capacidades pobres mientras que el Ka-27 parecía obsoleto.
La llegada del Mig-29K a la Armada de la India fue un
cambio de juego ya que INS Viraat solo operaba jets de salto Harrier.
Máximo de 36 aeronaves:
-26 × caza multifunción embarcado Mikoyan MiG-29K
-10 × helicópteros Kamov Ka-31 AEW&C y Kamov Ka-28 ASW
En 2014 operó 16 MiG-29K, 3 Ka-28, 3 Ka-31.
En 2018 operó 24 MiG-29K, 9 Ka-28, Ka-31, Sea King.
Instalaciones de aviación:
Salto de esquí de despegue de -14,3° para cazas
convencionales, sin catapultas. Por lo tanto, solo despegues cortos con
aterrizajes detenidos.
Dos posiciones de despegue, cada una con un deflector de
chorro de aire y retenes para aeronaves. La sección inclinada de la
cubierta de vuelo mide 195,0 × 20,7 m. La adición de un mecanismo de
detención de cables redujo la capacidad del hangar de 130 m de largo por
22,5 m de ancho y 6,6 m de alto. Se amplió el elevador de popa.
Salto de esquí de 14°, tres mecanismos de detención de 30 m de ancho y tres mecanismos de contención.
Especificaciones. |
|
| Desplazamiento | 45.000 toneladas FL |
| Dimensiones | 284 x 61 x 10,2 m (932 x 200 x 33 pies) |
| Propulsión | 4 ejes, 6 turboalternadores + 6 alternadores diésel 18 MWe, 8 calderas, 4 GDT 180.000 CV |
| Velocidad | +30 nudos (56 km/h) |
| Rango | 13.500 millas náuticas (25.000 km) a 18 nudos, 45 días |
| Armamento | 4× AK-630 CIWS, 2×4 Barak 1 VLS, 2×4 Barak 8 LR-SAM VLS |
| Protección | |
| Sensores | ASR LESORUB-E, complejo de radar Resistor-E, CCS MK II, comunicación, enlace II, TDS |
| Grupo Aéreo | 36: 26 × Mikoyan MiG-29K, 10 × Kamov Ka-31 AEWC, Ka-28 ASW |
| Instalaciones aéreas | Salto de esquí de 14 grados, 3 dispositivos de detención, 3 dispositivos de contención, 2 remontes. |
| Multitud | 110 oficiales y 1500 marineros |
NS Vikramaditya en servicio

Las negociaciones para la compra del Admiral Flota
Sovetskogo Soyuza Gorshkov a la India comenzaron en 1994, y la India
firmó una carta de interés el 21 de diciembre de 1998. El contrato para
la transferencia se firmó el 4 de octubre de 2000, y el portaaviones fue
transferido el 20 de enero de 2004, con entrega prevista para 2008.
El INS Vikramaditya es el portaaviones más grande y
poderoso de la India actualmente en servicio. Es esencialmente una base
aérea flotante, diseñada para proyectar poder aéreo lejos de las costas
de la India.
Tipo: Portaaviones modificado de la clase Kiev
Origen: Originalmente construido en la Unión Soviética como el Almirante Gorshkov en 1987
Adquirido por la India: Comprado a Rusia, ampliamente restaurado en el astillero Sevmash
Puesta en servicio en la Armada de la India: 16 de noviembre de 2013
Desplazamiento: Aproximadamente 45 000 toneladas a plena carga
Longitud: Alrededor de 284 metros
Propulsión: Turbinas de vapor, 8 calderas, que generan
aproximadamente 180 000 caballos de fuerza en el eje, suficiente para
impulsarla a ~30 nudos
Ala aérea: Opera principalmente aviones de combate
MiG-29K/KUB y helicópteros de alerta temprana aerotransportados Kamov
Ka-31, además de otros helicópteros utilitarios
Rol: Dominio aéreo, vigilancia marítima, protección de la flota, operaciones de ataque
Dato curioso: A diferencia de los superportaaviones
estadounidenses con catapultas, el INS Vikramaditya utiliza un trampolín
en la proa para lanzar aeronaves y cables de detención para
recuperarlas, un STOBAR (despegue corto pero detenido) Sistema de
recuperación).

El INS Vikramaditya es un elemento central de la
estrategia de proyección del poder marítimo de la India, especialmente
en la Región del Océano Índico (RIO).
Así es como encaja en el panorama general:
1. Capacidad de la Armada de Alta Mar.
La India aspira a operar como una armada de alta mar, lo
que significa que puede realizar operaciones sostenidas lejos de sus
puertos.
Vikramaditya proporciona una base aérea móvil que puede
desplazarse a cualquier punto del IOR, cubriendo puntos críticos como el
estrecho de Malaca, Ormuz o Bab-el-Mandeb.
Esto garantiza que la India pueda disuadir amenazas o
responder con rapidez sin necesidad de aeródromos terrestres.
2. Grupo de Batalla de Portaaviones (GBA)
Vikramaditya, la columna vertebral, es el buque insignia de uno de los GBA de la India.
Un GBA se construye alrededor del portaaviones e incluye
destructores, fragatas, submarinos y buques de reabastecimiento, creando
una fuerza de ataque y defensa autosuficiente.
Sus MiG-29K amplían el perímetro de defensa aérea de la flota a más de 700 km.
3. Disuasión contra rivales regionales.
En el océano Índico, la Armada de China (PLAN) está
aumentando su presencia, y Pakistán mantiene una flota más pequeña pero
moderna.
Un portaaviones plenamente operativo como el Vikramaditya
dificulta la planificación de cualquier adversario: es un símbolo de
preparación y alcance.
4. Requisito de dos portaaviones.
La doctrina india exige, idealmente, dos portaaviones
operativos en todo momento: uno para el Comando Naval del Este y otro
para el Comando Naval del Oeste.
Con el INS Vikramaditya (Comando Occidental) y el INS
Vikrant (Comando Oriental), India puede mantener una cobertura
constante, incluso cuando un portaaviones está en mantenimiento.
5. Transición a la capacidad autóctona.
Si bien el Vikramaditya es de construcción rusa, sirve
como plataforma de puente hasta que el programa de portaaviones
autóctonos de la India madure.
Las lecciones de su operación se aplican directamente al
IAC-2 (el futuro INS Vishal), que se espera sea más grande, posiblemente
de propulsión nuclear y con un sistema CATOBAR.
6. Diplomacia Marítima.
Los despliegues del Vikramaditya en ejercicios (como el
Malabar con EE. UU. y Japón) demuestran la credibilidad operativa de la
India ante sus socios.
El portaaviones también participa en misiones humanitarias, proyectando poder blando junto con poder duro.
Si imaginamos la estrategia naval de la India como un
tablero de ajedrez, el Vikramaditya es la reina: versátil, poderoso y
móvil, pero también una pieza de gran valor que debe ser protegida por
el resto de la flota.
Aquí se muestra visualmente el concepto de despliegue de dos portaaviones de la India (con el INS Vikramaditya cubriendo el Comando Naval Occidental y el INS Vikrant el Comando Naval Oriental), junto con los principales puntos de estrangulamiento en la región del Océano Índico, como Ormuz, Malaca y Bab-el-Mandeb.
Leer más/Fuente
Libros
Enlaces
https://www.navypedia.org/ships/india/in_cv_vikramaditya.htm
https://en.wikipedia.org/wiki/INS_Vikramaditya
https://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_aircraft_carrier_Baku
martes, 3 de noviembre de 2026
Malvinas: Nuestros habitantes y las vidas de María Sáez y Matilde Malvina Vernet

María Sáez de Vernet
Matilde Vernet: la primera argentina nacida en Malvinas, que fue testigo del asesinato de Lincoln y murió en San Isidro
Hija de Luis Vernet, primer “gobernador” de las islas, se casó con un marino norteamericano y tuvo una vida extraordinaria
Jorge Martínez Carricart || LA NACION
Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley
María Sáez de Vernet llegó a Puerto Soledad embarazada. Atravesaba el segundo mes de gestación. Desembarcó el 15 de julio de 1829, después de 26 días de navegación, con tres hijos. La más chica, Sofía, todavía no caminaba. Le asignaron una vivienda relativamente cómoda y destacada en la pequeña colonia. Su habitación tenía dos grandes ventanas orientadas hacia Bahía de la Anunciación, la puerta de entrada a las Islas Malvinas.
Maqueta de la colonia argentina Puerto Soledad en 1831 que está en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur Picasa
Tenía 28 años y era, de cierto modo, la “primera dama” de aquellas islas remotas. Se embarcó en semejante aventura siguiendo a su marido, el empresario Luis Vernet, que había descubierto que las Malvinas eran fuente de inmensas riquezas. Y parecía dispuesto a jugarse la vida en semejante empresa. Primero consiguió que Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires, le otorgase a través de un decreto “los terrenos que en la Isla Soledad resultaren vacíos (…) y la Isla de los Estados a cambio de que funde allí una colonia en el plazo de tres años”. Y, dos semanas antes de zarpar, el gobernador interino Martín Rodríguez lo nombró “Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos”.
El retrato más conocido de María Sáez de Vernet, autora de Diario de Malvinas en 1829
Durante los primeros seis meses en Puerto Soledad, Mariquita -así la llamaban- llevó un registro detallado de todo lo que sucedía a su alrededor. Se trata de un diario íntimo escrito con ternura, que refleja la curiosidad y el amor con el que su autora descubrió esa tierra lejana e indómita. Todo la fascinaba: la nieve, las aves, el agua cristalina, las tardes de playa...
Escribió todos los días, desde el 15 de julio hasta el 22 de diciembre de 1829, cuando se despidió con un breve texto: “Por tener que aprontar cartas y encomiendas para Montevideo y Bs. Ayres cesa el diario que he llevado desde que desembarqué en esta isla hasta la fecha”, escribió.
Se convirtió, sin proponérselo, en la cronista de la soberanía argentina en Malvinas. Sus anotaciones describen la composición demográfica y la organización cívica del pueblo, dan cuenta de sus recursos y economía. Detalla qué actividades practicaban los isleños en su tiempo ocioso e incluso susurran algunos chismes de una comunidad naciente.
Diario de 1829 en Malvinas o simplemente Diario en Malvinas (1829), los dos nombres con los que se conoce a las memorias de María Sáenz de Vernet, fue exprimido “hasta la última coma” por los historiadores. Se trata de una pieza literaria imprescindible para comprender cómo era la vida en las islas en aquellos años previos a la invasión y ocupación británica.
El manuscrito original está en el Archivo General de la Nación. Le faltan las primeras páginas. La que quedó como portada, en el margen superior derecho tiene, agregada con lápiz, una anotación que dice “llegó 15 de julio de 1829”. Enseguida comienza el texto. Y empieza por el principio, por su desembarco, el primer contacto con la nieve y cómo la trasladaron hasta su primera casa en Puerto Soledad.
El retrato de Luis Vernet en una estampilla argentina
Vivir en Malvinas, en 1829
María tocaba el piano, que trajo consigo desde Buenos Aires, y cantaba. Organizaba tertulias y fiestas para los colonos. Armó una importante biblioteca, con libros en español, alemán e inglés. Los días de mal tiempo pasaba largas horas leyendo junto a la chimenea.
Viajeros y personalidades que recalaron en la naciente colonia, como el capitán Robert Fitz Roy , se refirieron al “refinamiento y nivel cultural de los Vernet”. Otro viajero, Robert Greenhow, sostuvo que María “ejecutaba música de Rossini con mucho gusto”.
Óleo de Luisa Vernet. Puerto Soledad en 1829
En su diario, Mariquita describe a Puerto Soledad como un pequeño poblado compuesto por algunas casas dispersas a orillas de una bahía. Calcula su población en 80 habitantes, entre los que destaca 25 gauchos, cinco indios y un buen número de negros libertos. Además, dice que hay criollos, escoceses, ingleses y alemanes. Habla de una comunidad pacífica, donde todos se ayudan, con una vida social activa: menciona bailes y carreras de caballos. Dice que “los negros bailan todos los domingos”. Y cuenta que los alemanes armaban palenques para atar sus vacas con costillas de ballenas.
De su relato se despende cómo era la economía en las islas. Menciona distintas estancias, sin nombres propios, de donde llegan las vacas. También cuenta que los peones salen a buscar ganado cimarrón o a cazar lobos. Menciona un pescadero, con una gran pileta para salar pescado. Y con gran asombro dice que hay jornadas en las que se capturan 400 peces de una sola vez.
Describe una importante actividad marítima. Enumera entradas y salidas de goletas y bergantines llenos de provisiones y dice que intercambian mercadería (harina, café, té, ropa, pólvora, barriles y herramientas) por cueros y carnes. Refleja, también, la emoción de recibir correo desde Buenos Aires.
La leña, fundamental para supervivencia en Malvinas, fuente principal de calor, viene directamente de Isla de los Estados (en 1823, en la primera expedición que envía al mar del sur, Vernet instaló un aserradero en la bahía Flinders).
Port Louis, en las Islas Malvinas
Policía, juez de paz y celestino
Entre anotaciones, describe algunas funciones que debe asumir su marido dentro de la comunidad. El 23 de agosto escribe: “Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos pasajeros de Bs. Ays. en la Betsy, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba. Luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado lo condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia”. El primer reo bajo la comandancia de Vernet fue liberado una semana después, el 1° de septiembre.
Manuscrito. Parte del diario de María Sáez de Vernet, donde cuenta el incidente del domingo 30 de agosto en el baile que dieron los alemanes.
Transcripción
Domingo 23 de Agosto
Buen tiempo. Las familias alemanas dieron un baile a los criollos, uno de estos, pasajero de Buenos Aires en la Betsie, tomó un arma cargada y por ser ebrio, amenazaba con ella matar a todo el que se le presentaba; luego que Vernet lo supo mandó prenderlo, y amarrado le condujeron a una pieza que le sirve de cárcel. Este acontecimiento hizo que terminara trágicamente la tertulia.
El 25 de octubre, Vernet ofició de juez de paz: “A las once de la mañana se celebró el casamiento de Antonio y Marta, se juraron eterna fidelidad ante cuatro testigos y de los padrinos, que fueron la ama y uno de los peones, firmaron la contrata y se convinieron en formalizarlos por la Iglesia o que fueras a Buenos Aires, los padrinos les dieron convite y baile a la noche”, escribió su mujer.
También cuenta cuando llega a su casa un peón suplicando a Vernet que tratase con el padre de Elisa “la muchacha blanca que cuidaba a los niños” para que aceptase que ella se convirtiese en su esposa. Y se sorprende al día siguiente cuando un piloto alemán “que antes dirigía el pescadero” se presenta ante su marido y le dice que también quiere casarse con Elisa. El 28 de octubre, reflexiona: “Día lluvioso. Le han salido dos novios a la ama, pero ella los difiere hasta su vuelta a Buenos Aires”.
¡Viva la patria!
En el medio, el domingo 30 de Agosto, describe una escena fundamental en el reclamo de la Argentina por la soberanía sobre Malvinas. Dice: “Muy buen día de Santa Rosa de Lima, y por lo que determinó Vernet tomar hoy posesión de la isla en nombre del gobierno de Buenos Aires, a las doce se reunieron los habitantes se enarboló la Bandera Nacional a cuyo tiempo se tiraron veintiún cañonazos, repitiéndose sin cesar el ¡Viva la Patria! Puse a cada uno en el sombrero con cinta de dos colores que distinguen nuestra Bandera, se dio a reconocer el Comandante".
El documento original de la proclama de Luis Vernet en el momento de tomar posesión de su cargo en Puerto de la Soledad, 30 de agosto de 1829.
Transcripción
Proclama
El Comandante político y militar nombrado por el Superior Gobierno de Buenos Ayres, en conformidad con el decreto de 10 de Junio que acabo de haceros público, ha elegido este día, aniversario de Santa Rosa de Lima, patrona de la América, y para ejercer de nuevo un acto formal de dominio que tiene la República de Buenos Ayres sobre estas Islas Malvinas, las de Tierra del Fuego y sus adyacentes y demás territorios desde donde acaba el de la comandancia de Patagones, hasta el Cabo de Hornos; y al efecto ha enarbolado en este día el pabellón de la República, saludándolo en la mejor forma que permite el naciente estado de esta población.
El Comandante espera que cada uno de los habitantes dará en todo tiempo de subordinación a las leyes, viviendo como hermanos en unión y armonía, a fin de que con el incremento de población que se espera y que el Superior Gobierno ha prometido fomentar y proteger, nazca en su territorio austral una población que haga honor a la República cuyo dominio reconocemos.
¡Viva la Patria!
30 de Agosto 1829.
El nacimiento de Matilde
Curiosamente, María no hace mención a su embarazo en su diario. Sin embargo, desde la prímera línea refiere a un malestar físico que atribuye a la navegación. Cuando desembarca en Puerto Soledad, estaba tan débil que tuvieron que trasladarla en una silla porque sus fuerzas no le permitían caminar hasta las casas. Durante varios días menciona su “flaqueza” y la recuperación gradual: “Cada día adquiero más fuerzas cuya falta es mi única enfermedad”, dice. Pero le echa la culpa al viaje y al mareo, no al embarazo.
Tampoco hay referencia sobre el alumbramiento, ya que deja de escribir su diario 45 días antes. Una novela histórica, María de las Islas, de Estela Sáenz de Méndez, inspirada en las anotaciones de Mariquita e investigaciones posteriores, recrea la escena del parto. Dice que la esposa de Vernet eligió parir en el cuarto más grande, en el fondo de la casa. Que su ama de llaves, Victoria, la hace recostar en la cama y le saca los zapatos. Y que la asiste en el alumbramiento una tal Rosaura, a quien describe como “negra y lustrosa, que dice ser comadrona”.
Luego, en un párrafo, describe la emoción de la madre al recibir a su hija. En distintos artículos periodísticos, en una confusión evitable, el texto muchas veces se le adjudica a la propia Mariquita.
“¡Mi mujercita malvinense! La tengo en mis brazos -dice-. Su boquita ávida como un botón de rosa ya quiere succionar. Me embarga de dulzura. Es un milagro. Beso sus deditos. Perfecta. Mi mujercita isleña. Mi niña valiente que ha nacido en una isla, ahora más nuestra que nunca, como si hubiéramos enarbolado entre las dos una bandera”.
La cuarta hija de Luis Vernet y María Sáez nació el 5 de febrero de 1830. Se trata de la primera argentina nacida en las Islas Malvinas. Distintos historiadores coinciden en que esa tarde hubo fiesta en Puerto Soledad.
A propósito de su nombre, existe una imprecisión que ha perdurado a lo largo del tiempo. En distintos textos se repite como verdad que recibió el nombre “Matilde Isabel Vernet” pero que sus familares la llamaron desde el primer día “Malvina”, como si se tratase de un mero apodo. Sin embargo, en su partida de bautismo, emitida el 13 de noviembre de 1833 por la parroquia San Miguel Arcángel de Buenos Aires, aparece con el nombre “Balvina Isabel Matilde”.
Su tataranieta Ana Aramendi Jurado deduce que su inscripción como “Balbina” responde a un claro error de inscripción de la época o a la inexsistencia formal del antropónimo “Malvina” en el santoral del registro religioso de entonces. Lo concreto es que en todos los documentos oficiales posteriores (en su dispensa matrimonial, en el registro de pensiones de la marina norteamericana y en los censos de 1869 y 1895) figura como Malvina Vernet.
La partida oficial de bautismo de Malvina Vernet, la primera mujer argentina nacida en las Islas Malvinas. Un detalle: en la partida, por error, se la registra como "Balbina"
Transcripción
Dn. Manuel Velarde,
Canónigo Honorario y Cura Rector de la parroquia de
San Miguel Arcángel, en Buenos Aires.Certifico: Que en el Libro 1.º de Bautismos, al folio 136 vuelto existe la siguiente partida:
En trece de noviembre de mil ochocientos treinta y tres, yo el presente encargado de la Administración de la Parroquia de San Miguel, bauticé solemnemente a Balbina Ysabel Matilde, que nació el cinco de febrero de mil ochocientos treinta, hija legítima de Don Luis Vernet, natural de Alemania, y D.ª María Sáez, natural de la Ciudad de Montevideo. Fueron padrinos Dn. Antonio Leslie y D.ª Francisca Pérez y Sáenz, por Dn. [ilegible], a quienes advertí sus obligaciones.
Doy fe: Buenaventura [Leguizamón], conforme con su original.
De pedimento del Señor Juez de Primera Instancia en lo Civil, Doctor Dn. Carlos [apellido poco legible], expido el presente en Buenos Aires a diez y siete de julio, año de mil ochocientos setenta y cinco.
Manuel Velarde
Buenos Ayres, julio 20/75.
A los autos.
firmado: apellido ilegible
El 7 de noviembre de 1831, luego de capturar tres buques norteamericanos que cazaban lobos en Malvinas de forma ilegal, la familia Vernet abandonó definitivamente las islas. Regresó a Buenos Aires a bordo de una de las goletas secuestradas, la Harriet.

Un retrato de Matilde "Malvina" Vernet Cilley publicado en María de las Islas, la novela histórica de Estela Sáenz de Méndez, en Editorial Sudamericana
El gobierno de los Estados Unidos consideró que la utilización de la goleta Harriet para servir de transporte a la familia Vernet fue un acto imprudente y provocativo. Y el presidente Andrew Jackson lo condenó, directamente, como “un acto de piratería”.
Como represalia, el 31 de diciembre de 1931, la fragata USS Lexington se presentó ante Puerto Soledad con un engaño, bajo bandera francesa. Su tripulación desembarcó, arrestó algunos hombres, destruyó todo lo que había construido Vernet y desalojó a la mayoría de los colonos.
Litografía de Puerto Soledad en 1833, por Conrad Marterns
La familia Cilley Vernet
Acusado de piratería, Luis Vernet ya no regresaría a Puerto Soledad. Se dirigió con su familia a Brasil, pasó una temporada en Río de Janeiro. Hay registros que aseguran que Malvina bailó en una fiesta de disfraces con Tomás Guido, amigo y confidente de San Martín.
Después se establecieron en Uruguay, donde Malvina conoció al capitán de la marina estadounidense Greenleaf Cilley, miembro de una familia prominente de Norteamérica. Su abuelo peleó en la guerra de la independencia mientras que su padre, Jonathan Cilley, fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de Maine y falleció por una herida que sufrió en un duelo con otro congresista. A raíz de su muerte, el Congreso de los Estados Unidos prohibió los duelos.
Matilde y Greenleaf se casaron en Montevideo el 13 de mayo de 1861. Luego, cuando él fue convocado a pelear en la guerra de la Secesión, se radicaron en los Estados Unidos. Un dato curioso: Malvina Vernet fue la única argentina presente en la función en el teatro Ford, en Washington, cuando asesinaron a Abraham Lincoln, el 14 de abril de 1865.
El registro de pensiones de la Marina de los Estados Unidos que muestra a Malvina como viuda de Greenleaf Cilley, veterano de la guerra con México
Tuvieron, en total, seis hijos: tres varones y tres mujeres. La mayor, María Príncipe Cilley, vivió poco más de un año. Sus otras dos hijas, Déborah Malvinas Cilley Vernet y Malvina Justa Cilley Vernet, fueron las primeras en llevar oficialmente los nombres Malvina y Malvinas.
El retrato más conocido de Matilde "Malvina" Vernet Sáez
Cuando regresaron a Buenos Aires, fundaron su hogar en la calle Florida, entre Viamonte y Córdoba. Luego se mudaron a una casona en 25 de Mayo entre Corrientes y Cuyo (hoy Sarmiento), que tenía salida directa al Paseo de Julio (hoy avenida Alem). Por último, la familia Cilley Vernet se insatló en San Isidro, en una quinta que compró Luis Vernet y llamó “Las Acacias”. El terreno estaba delimitado por Libertador y el Río, que llegaba hasta adonde está hoy el Tren de la Costa, y por las calles Martín y Omar y Belgrano.
La quinta La Porteña, en el Casco Histórico de San Isidro, tiene un placa que dice "En este solar vivió y murió Luis Vernet, primer gobernador de las Islas Malvinas"
El solar donde estaba la quinta Las Acacias, la propiedad de Luis Vernet, fue comprado por la familia Perkins Anchorena. Allí, en 1965, el arquitecto Jorge Bustillo construyó el casco de La Porteña, respetando un sector de la casa original de mediados del siglo XIX.
“Malvina” murió el 29 de septiembre de 1924. Su obituario, rescatado por el bibliotecario Sebastián Freigeiro en el Diccionario necrológico sanisidrense, decía:
“A la avanzada edad de 94 años falleció en la madrugada del día 29 de septiembre, en su residencia de este pueblo, la querida anciana que durante su larga existencia, rodeó su persona de la simpatía entrañable de cuantos con la suya alternaron su vida, conquistada con sus bellísimas cualidades de alma y relevantes dotes de carácter, atrayendo con las cariñosas irradiaciones de la bondad inagotable de su corazón. Su fallecimiento ha sido profundamente lamentado en nuestra sociedad, no solo por hallarse extensamente ligada a ella con vínculos de parentesco, sino también porque se le miraba como una de nuestras más veneradas figuras. Llegue a sus deudos nuestra condolencia por tan triste pérdida y nuestra plegaria por su eterno descanso”.
Fue sepultada en el Cementerio de la Recoleta junto a su padre, Luis Vernet.

La tumba de Luis Vernet en el cementerio de la Recoleta
Un bisnieto de Malvina
Ricardo “Dicky” Hughes es bisnieto de Malvina Vernet. Tiene una memoria asombrosa que le permite trepar hasta la rama más alta de su árbol genealógico. Cuenta que Malvina Justa Cilley Vernet se casó con Felipe Hughes, su abuelo paterno, quien fuera propietaro de extensos campos en el sur de Santa Fe y cedió tierras para la construcción de una estación de tren y la fundación del pueblo que lleva su nombre, Hughes (en el kilómetro 303 de la ruta 8, donde el Turismo Carretera corría la famosa “Vuelta de Hughes”).
Malvina Justa y Felipe tuvieron un solo hijo: Felipe Juan Hughes Cilley, su padre. “Dicky” tiene una foto de 1920 donde se ve a su bisabuela, “Malvina”, junto a su padre, Felipe Juan Hughes, en la quinta que compró Vernet en San Isidro.En la imagen está también Elena Giménez Cilley, otra nieta de “Malvina”.
Imagen tomada en 1920, en la quinta Las Acacias, en las barrancas de San Isidro. Matilde "Malvina" Vernet de Cilley junto a sus nietos, Felipe Hughes Cilley y Elena Giménez Cilley
El verano último viajó por primera vez a las Islas Malvinas. Fue en busca de sus raíces. Visitó Puerto Argentino, hizo el circuito turístico, pero también manejó hasta Port Louis, como llaman los ingleses a Puerto de la Soledad. Allí, encontró los restos de la casa de Luis Vernet.
“Están los muros de piedra, que tienen entre metro y medio y dos metros de altura. Hoy forman parte de un corral... La casa de Vernet quedó dentro de un campo de 25 mil hectáreas que tiene ovejas y vacas. Me presenté ante el dueño, le conté quién era, le dije que era descendiente de Luis Vernet. También le aclaré que nunca estuve de acuerdo con la guerra, de la forma en que se hizo, pero que no tenía dudas de que las islas son argentinas. El tipo me atendió de buena gana, me subió a su Land Rover y me dedicó media mañana. Estuvimos recorriendo todo el campo”.
La entrada de la estancia que ocupa las tierras donde estaba la casa de Luis Vernet. Tiene 43500 acres (17,603.83 hectáreas) y se dedica a la cría de ovejas, vacas y caballos
"Dicky" Hughes junto a los restos de la casa donde nació su bisabuela, Matilde "Malvina" Vernet

Los muros de la casa donde vivió Luis Vernet hace 200 años todavía se mantienen en pie: hoy forman parte de un corral para animales en Port Louis, como los ingleses han llamado a Puerto Soledad o Puerto de la Soledad.
En 2022, en otro viaje, también en la búsqueda de sus raíces, Dicky Hughes voló a New Hampshire para conocer la tierra de su bisabuelo Greenleaf Cilley, el marido de Matilde “Malvina” Vernet. Se fotografió junto a la estatua de Joseph Cilley, abuelo de Greenleaf, uno de los hérores de la revolución norteamericana.
"Dicky" Hughes en Nothingham Square, en New Hampshire, junto al monumento en memoria del general Joseph Cilley, abuelo del marido de Matilde "Malvina" Vernet, uno de los héroes de la revolución norteamericana. Lo acompañan sus hijas, Sofía y Verónica Hughes.
El apellido Cilley, descendientes de Malvina, está intimamente ligado a la historia del SIC. Ernesto el Tata Cilley y su hermano Luis Cilley Hernández fueron parte del grupo fundador. Débora Cilley de Durrieu -precursora del hockey sobre césped femenino en nuestro país- integró el plantel superior que ganó los campeonatos argentinos de 1948, 1950, 1951 y 1953. Y José Cilley, apertura, aganador de 10 títulos, que también se lució en Los Pumas.
Port Louis, en las Islas Malvinas
lunes, 2 de noviembre de 2026
Conducta militar: Sobreconfianza y derrota
Generales bocones: Sobreconfianza militar basada en infravaloración de las capacidades del adversario
La literatura académica da cierto respaldo general a la asociación entre “los soberbios pierden”. Jack Levy identifica la sobreconfianza militar basada en infravalorar las capacidades del adversario como una de las percepciones erróneas capaces de contribuir al estallido y desarrollo de guerras: puede inducir a rechazar compromisos, aumentar compromisos propios, emplear coerción que falla o prepararse inadecuadamente. (Cambridge) Dominic Johnson desarrolla algo similar bajo el concepto de positive illusions: dirigentes que sobreestiman su capacidad de controlar acontecimientos y subestiman al contrario pueden asumir riesgos que una evaluación más realista desaconsejaría. (CISAC)
Y hay incluso evidencia experimental. En juegos de guerra controlados, los participantes tendían a sobreestimar su probabilidad de éxito, y cuanto mayor era esa sobreconfianza, mayor era su propensión a atacar. Eso no demuestra directamente cómo se comporta un Estado Mayor real, pero sí proporciona un mecanismo psicológico plausible independiente de las anécdotas históricas. (PubMed Central (PMC))
Para mí, de estos ejemplos surge una distinción especialmente fértil: el peligro no está necesariamente en insultar al enemigo; está en empezar a creer el insulto. La propaganda puede llamar cobarde, atrasado o incompetente al adversario sin alterar los planes propios. El problema militar aparece cuando esas categorías entran en el modelo mental del mando: “no puede mover artillería hasta allí”, “no intervendrá”, “sus pequeñas unidades carecen de iniciativa”, “sus irregulares no pueden afectar a tropas profesionales”. En Braddock, Bennett, MacArthur y Navarre se puede observar justamente ese paso de la retórica o prejuicio a una restricción imaginaria sobre lo que el adversario es capaz de hacer. Y el adversario obtiene entonces una ventaja enorme simplemente haciendo aquello que el otro había descartado.
Hay además un problema de retroalimentación: una gran victoria propia puede hacer más peligrosa la situación. MacArthur venía de Inchon; los franceses recordaban Na San; los rusos daban por sentada su condición de gran potencia europea. El éxito previo proporciona “evidencia” aparente para la superioridad, y la información contradictoria empieza a interpretarse como anomalía. Esto encaja bien con la literatura sobre sobreconfianza, aunque cada caso necesita un análisis causal particular. (Sage Journals)
Si hubiera que convertir todo esto en una hipótesis histórica comprobable, yo la formularía no como “los generales bocones pierden”, sino como: “el desprecio por el adversario aumenta el riesgo de fracaso cuando reduce el conjunto de capacidades enemigas que el mando considera plausibles, y por tanto deteriora inteligencia, planificación de contingencias y adaptación una vez iniciado el combate.” Los casos Braddock–Bennett–MacArthur–Navarre son especialmente buenos para poner esa proposición a prueba.
Mayor general Edward Braddock — Monongahela, 1755. Este es probablemente uno de los ejemplos históricos más puros. Benjamin Franklin le advirtió que guerreros indígenas podían emboscar la larga columna británica durante la marcha hacia Fort Duquesne. Según el propio Franklin, Braddock respondió que podían ser peligrosos para milicianos coloniales, pero que era “imposible” que causaran impresión sobre tropas regulares británicas disciplinadas. (Biblioteca del Congreso de EE. UU.) El 9 de julio, una fuerza francesa e indígena atacó precisamente de esa manera. La columna cayó en desorganización; de unos 1.400 británicos empeñados hubo más de 900 bajas y Braddock recibió una herida mortal. (Servicio Nacional de Parques) Aquí la relación es mucho más fuerte que la mera ironía: Braddock desestimó explícitamente el tipo de amenaza que terminó destruyendo su formación.
Mayor general John Pope — Segunda batalla de Bull Run/Manassas, 1862. Al tomar el mando del Army of Virginia, Pope publicó una proclama bastante espectacular. Dijo que venía del Oeste, donde habían visto siempre “las espaldas de nuestros enemigos”, y recomendó olvidarse de expresiones como “líneas de retirada” y “bases de suministros”: había que estudiar la retirada del enemigo y dejar que la propia “se cuidara sola”. (Cuaderno de la Guerra Civil) Unas seis semanas después, Pope interpretó erróneamente que Stonewall Jackson se retiraba, atacó repetidamente su posición sin advertir que Longstreet ya estaba desplegado en su flanco, y sufrió una derrota decisiva en Second Manassas; el ejército terminó retirándose hacia Washington. (Servicio Nacional de Parques) Aquí sería excesivo decir que perdió porque era bocón. Pero la proclama refleja bastante bien un problema real de su mando: confianza excesiva en la ofensiva, desprecio por la prudencia operacional y una estimación muy optimista de lo que estaba haciendo el adversario.
Generales Viktor Sakharov y Aleksei Kuropatkin / alto mando ruso — guerra ruso-japonesa, 1904-1905. Es un caso menos individual y más institucional. Al comienzo de la guerra, el jefe del Estado Mayor y luego ministro de Guerra Viktor Sakharov estimaba que Japón no podría poner mucho más de 200.000 hombres en campaña y concedía escasa importancia a sus reservas. Una fuente contemporánea ya advertía que estaba infravalorando seriamente la capacidad japonesa. (Wikimedia Commons) Después de la guerra, el propio Kuropatkin escribió algo mucho más revelador: Rusia había subestimado el poder japonés, especialmente su “fuerza moral”, y había entrado en la guerra con demasiada ligereza. (Literatura Clásica) Investigaciones modernas encuentran además que los estereotipos raciales dentro de la elite y del cuerpo de oficiales rusos contribuyeron a esas percepciones de inferioridad japonesa. (Direct MIT) El resultado fue derrota rusa tanto en grandes batallas terrestres como en la guerra naval. Éste es un caso especialmente útil porque muestra que el menosprecio cultural puede contaminar inteligencia, movilización y cálculo de fuerzas, no sólo generar frases desafortunadas.
Mayor general Gordon Bennett — Malaya y Singapur, 1941-1942. Bennett, comandante de la 8.ª División australiana, impartió antes de la campaña una instrucción que suponía que el japonés estaba poco acostumbrado a los ataques por sorpresa, reaccionaba mal a ellos y era débil en iniciativa y entrenamiento de pequeñas unidades. El Australian Army Research Centre documenta esa apreciación y señala que formaba parte de un ambiente más amplio de subestimación británica de las fuerzas japonesas. (CIEA) El problema es que las características que Bennett consideraba débiles —iniciativa táctica, infiltración, sorpresa y maniobra— resultaron precisamente fortalezas japonesas. El mismo estudio muestra cómo Bennett descartó posibilidades de maniobra enemiga que luego se materializaron y cómo sus despliegues contribuyeron a que le giraran el flanco. Malaya cayó en setenta días y Singapur capituló el 15 de febrero de 1942. (CIEA) Este es otro caso muy fuerte para tu hipótesis: la opinión despectiva aparece directamente conectada con supuestos de entrenamiento y despliegue.
General Douglas MacArthur — intervención china en Corea, 1950. Después de Inchon, MacArthur desarrolló una confianza enorme en una victoria rápida. En la reunión de Wake Island aseguró que la resistencia norcoreana organizada terminaría pronto, que buena parte de las tropas podría volver a casa para Navidad, y desestimó la advertencia china: si Pekín intervenía, creía que lo haría en cantidades limitadas que serían destruidas. (Historia de la Marina) Incluso después de que aparecieran tropas chinas, el 4 de noviembre consideraba improbable una intervención a gran escala. (Oficina del Historiador) Pero China ya estaba introduciendo grandes fuerzas clandestinamente al otro lado del Yalu. La ofensiva china de fines de noviembre convirtió la situación; el propio MacArthur informó el 28 de noviembre que enfrentaban “una guerra enteramente nueva”, con fuerzas chinas cercanas a 200.000 hombres según las estimaciones de entonces. (Oficina del Historiador) Historias oficiales estadounidenses describen el avance de las fuerzas de la ONU hacia el norte como realizado sin conocer la magnitud de las tropas que las esperaban y califican el resultado inmediato como una derrota devastadora. (JCS) Probablemente sea uno de los mejores ejemplos modernos de éxito previo → exceso de confianza → filtrado de inteligencia adversa → ampliación de objetivos → sorpresa operacional.
General Henri Navarre — Dien Bien Phu, 1954. Éste es casi experimental. El 8 de febrero de 1954 Navarre le dijo al embajador estadounidense Donald Heath que lamentaba que el Viet Minh aparentemente hubiese desistido de atacar Dien Bien Phu, porque allí tenía la posibilidad de infligirle una derrota “sustancial, si no decisiva”. (Oficina del Historiador) El concepto francés dependía de que Giáp aceptara una batalla convencional en condiciones favorables a la artillería y aviación francesas. Pero los franceses infravaloraron extraordinariamente la capacidad logística del Viet Minh para transportar artillería pesada, munición y defensa antiaérea hasta las alturas que dominaban el valle; análisis militares posteriores identifican precisamente la subestimación de las capacidades enemigas como un error capital. (War Room - U.S. Army War College) Cuando comenzó el sitio, la artillería vietnamita resultó una enorme sorpresa. Dien Bien Phu cayó el 7 de mayo de 1954. (Ministerio de Defensa) Otra vez: “ojalá me ataque aquí porque lo voy a destrozar” es particularmente peligroso cuando uno no entiende cómo piensa librar la batalla el adversario.
General William Westmoreland — Vietnam, vísperas del Tet, 1967-1968. Este caso necesita una precisión importante porque Tet no fue una victoria táctica vietnamita simple. El 21 de noviembre de 1967 Westmoreland anunció que el enemigo estaba “ciertamente perdiendo”, que sus esperanzas estaban prácticamente agotadas y que comenzaba a verse el final de la guerra. (Consejo de Relaciones Exteriores) Unas diez semanas después, las fuerzas comunistas lanzaron la ofensiva del Tet contra más de cien ciudades, instalaciones y posiciones de Vietnam del Sur. Militarmente sufrieron pérdidas enormes y no consiguieron la insurrección general que buscaban; políticamente, sin embargo, el tamaño y simultaneidad de la ofensiva hicieron que las afirmaciones previas de progreso estadounidense parecieran profundamente equivocadas y dañaron la credibilidad de la conducción de la guerra. (DocsTeach) Es un magnífico ejemplo de quedar mal parado por haber definido públicamente expectativas demasiado fuertes, aunque no corresponda describir Tet simplemente como una derrota militar estadounidense.
Mayor general John Sedgwick — Spotsylvania, 1864. Es el ejemplo perfecto de “boconeada” en miniatura, aunque no sirve tanto para estudiar resultados de campañas. Bajo fuego de francotiradores confederados, Sedgwick reprendió a soldados que se cubrían diciendo que los enemigos no podían “acertarle a un elefante a esta distancia”. Un testimonio de su estado mayor conserva la frase; segundos después, un tirador confederado lo mató de un disparo. (American Battlefield Trust) Es irresistible como anécdota sobre exceso de confianza, pero metodológicamente no demuestra que el menosprecio reduzca el desempeño de un ejército: demuestra sólo que incluso un oficial experimentado puede valorar mal un riesgo inmediato.





