martes, 21 de abril de 2026

Escuadra del Río Negro: El tercer intento de llegar al lago Nahuel Huapi

Tres expediciones demandó a la Marina arribar al lago Nahuel Huapi

El Cordillerano



Tres expediciones demandó a la Marina arribar al lago Nahuel Huapi

Antes de la gesta de la “Modesta Victoria” original, hubo otros intentos de los marinos que no pudieron coronarse con el éxito, dado el escaso conocimiento que se tenía de los ríos de la región.

A la Marina de Guerra de la República Argentina, le costó tres expediciones alcanzar el Nahuel Huapi por vía fluvial, no pocos esfuerzos y una cantidad apreciable de recursos. El objetivo recién pudo cumplirse el 13 de diciembre de 1883, después de varios intentos fallidos. Le cupo el honor al, por entonces, teniente Eduardo O’Connor, al mando de una embarcación de nombre luego emblemático: la “Modesta Victoria”.

La historia supo de algunos sinsabores. En primer término, “por decreto del 27 de diciembre de 1880, se dispuso que el comandante D. Erasmo Obligado debía realizar una expedición para explorar el río Limay y el lago Nahuel Huapi, conjuntamente con la campaña que el general Villegas desarrollaría hasta el citado lago”, según informó Alfredo Serres Güiraldes en su libro “La estrategia del general Roca” (1979).

El autor explicaba que “la comisión embarcada recibió el nombre ‘Exploradora’ y estaba constituida por el comandante D. Erasmo Obligado, el teniente D. Eduardo O’Connor, que comandaba el ‘Río Neuquén’, el subteniente D. Santiago Albarracín y el piloto Eduardo Moyzes. En total, el personal ascendía a 18 hombres con el agregado del teniente de infantería D. Jorge Rhode, que había solicitado acompañar a los exploradores”.

Como puede advertirse, algunos de los protagonistas le prestan su apellido a sendas calles de Bariloche, sin que la mayoría esté al tanto del porqué. “El 25 de febrero de 1881, zarparon comenzando a navegar el río Negro. La travesía fue penosa por los inconvenientes con que tropezaron durante la navegación. Recién el 17 de mayo arribaron al fuerte Roca. De allí, partieron el día 26 del mismo mes para la confluencia del Neuquén con el Limay”.

El “racconto” indica que “en primer término, los expedicionarios procuraron navegar el río Neuquén pero la poca profundidad de las aguas se los imposibilitó. En vista de ello, enfilaron hacia el Limay, pero a poco de andar les fue dificultoso continuar la navegación como consecuencia, también, de la bajante de las aguas”. Por entonces, las represas aún no habían alterado los caudales fluviales.

Según Serres Güiraldes, “en vista de estos contratiempos, Obligado ordenó al teniente O’Connor que con un bote y la tripulación correspondiente continuara navegando aguas arriba. Luego de efectuar 18 millas regresó el 1 de abril. El ‘Río Neuquén’ permaneció en el paso del Neuquén a la espera del regreso de la expedición de Villegas. El 25 de mayo, este jefe acordó con el comandante Obligado la finalización de la exploración del río Limay, regresando por lo tanto la nave a Carmen de Patagones”.

Persistencia

No era cuestión de amilanarse. “El comandante Obligado pronto preparó e inició una nueva expedición al río Limay. Esta vez, eligió la nave ‘Río Negro’ que por su mayor velocidad sería más apta para sortear la fuerza de la correntada. En el momento en que se comenzó el viaje, el río estaba crecido lo que facilitó el desplazamiento del barco”. Las cosas habían comenzado mejor. “Es así que, el día 14 de octubre de 1881, se encontraron en Choele Choel. El coronel Vintter a cargo accidental de la división dispuso como medida de seguridad que acompañaran por tierra al vapor 50 hombres al mando del capitán D. Juan Gómez. La suerte seguía acompañando a la tripulación ya que el Limay también traía más agua, llegando hasta la confluencia en el Collón Curá”.

Pero, hasta allí nomás, acompañó la buena estrella. “A partir de ese punto, les fue imposible continuar la navegación ya que la correntada arrojaba al barco contra un peñón que bautizaron con el nombre de Río Negro. Ante la imposibilidad, Obligado resolvió continuar la navegación en un bote a remos y vela, pero la mayor parte del viaje debieron hacerlo a la sirga y, en algunas ocasiones, tuvieron que sacar la embarcación fuera del agua y transportarla a pulso”.

El relato de Serres Güiraldes, que se basa en el de González Lonzieme, publicado en el Boletín del Centro Naval (1964), señala que “así, realizando un esfuerzo sobrehumano alcanzaron, el 18 de noviembre, el lugar en que Villarino había emprendido el regreso en 1783. Pero, desde ese punto, un nuevo inconveniente se sumó a los muchos que habían enfrentado. El día 23 de noviembre, los indios de Sayhueque les cercaron el paso obligándoles a regresar”.

La reconstrucción indica que “ante ese imprevisto insalvable, con los pocos efectivos con que contaban debieron retornar hasta donde estaba amarrado el ‘Río Negro’ y, ya en él, continuar su viaje hasta Carmen de Patagones.

Ese segundo viaje evidenció que era imposible la navegación por barco hasta el Nahuel Huapí. Pero les sirvió para realizar una serie de reconocimientos geográficos de las márgenes de los ríos Negro y Limay”.

Se va la “tercera”

Obviamente, “Obligado no cesó en su empeño de llegar al Nahuel Huapí por vía fluvial. El 31 de octubre de 1882, los preparativos estaban listos, zarpando nuevamente en el ‘Río Negro’. La navegación se realizó con mayor rapidez merced a las enseñanzas recogidas en los viajes anteriores. Esta mayor rapidez les permitió alcanzar el 19 de diciembre la confluencia del Neuquén con el Limay, enfilando la proa del ‘Río Negro’ otra vez por este curso de agua hasta el peñón Río Negro, donde amarraron el barco”.

En esta oportunidad, parecía que todo estaba a favor. “Como la vez anterior, Obligado continuó la navegación en una lancha, pero con mayor suerte ya que los indios no lo molestaron. Sólo tuvieron que luchar contra la correntada, los rápidos, los remolinos y los grandes troncos que acarreaba la corriente. Todo ese conjunto de obstáculos contribuyó a frustrar nuevamente la aspiración de llegar al lago”.

Con ironía, “el destino no le deparó a Obligado la dicha de poder llegar al lago Nahuel Huapí ya que fue designado por el gobierno para cumplir una comisión en Europa. Encargado de la expedición quedó el teniente O’Connor. El ‘Río Negro’ en esa travesía iba al comando del teniente Wilson y O’Connor como jefe de la expedición. Luego de una accidentada navegación entre lo que se contó una varadura de ocho días a la altura de Villa Roca, el ‘Río Negro’ alcanzó la confluencia del Collon Curá con el Limay y luego de varios intentos por vencer la correntada para continuar el viaje, tuvieron que amarrar el barco al peñón”.

La misión estaba a punto de coronarse. “De allí O’Connor continuó el viaje en una lancha construida especialmente. Igual que las veces anteriores gran parte del trayecto se realizó a la sirga. El día 30 llegaron al río Traful, luego de ingentes esfuerzos y el 13 de diciembre hacían su entrada al Nahuel Huapí. En el diario de navegación se puede leer: ‘A las 2h.40m.p.m entraba triunfante en el lago Nahuel Huapí con el aparejo largo y el Pabellón Nacional al tope, la lancha que en esos momentos se llamó Modesta Victoria”. La epopeya había concluido.

lunes, 20 de abril de 2026

Libro: Dragonfly (David Myhra)

LIBÉLULA-Dragonfly

DRAGONFLY
The Luftwaffe's Experimental Triebflügeljäger Project
por David Myhra - Publicado por Schiffer Publications



El libro narra la historia del primer intento mundial de perfeccionar un verdadero interceptor de despegue y aterrizaje vertical con cola.

El libro estará profusamente ilustrado con más de 240 ilustraciones en blanco y negro y color, realizadas por algunos de los mejores modeladores 3D: Gareth Hector, Jozef Gatial y mi amigo, el artista 3D holandés Ronnie Olsthoorn*. Las ilustraciones de estos tres artistas son realmente excepcionales.

*Ronnie ha tenido la amabilidad de permitirme mostrar algunas de sus excelentes imágenes. (Visite el sitio web de Ronnie, www.skyraider3d.com, para ver una increíble presentación interactiva en Flash 3D sobre el Triebflügel).

Mi primera impresión con este libro es que está bien documentado e incluye mucha más documentación de la que creía disponible sobre este tema.



El libro contiene información sobre el concepto de vuelo vertical, tal como lo abordó el profesor Erich von Holst, desde sus estudios iniciales sobre cómo una libélula se mantiene en el aire hasta cómo esto finalmente dio lugar al diseño del Triebflügel. También incluye información sobre quienes en Focke Wulf trabajaron en este diseño y cómo se determinó que el estatorreactor era el mejor motor para esta aeronave. David es franco sobre los numerosos defectos que este tipo de aeronave presentaba a sus diseñadores y analiza los intentos y fracasos posteriores de aeronaves similares.

La única pega que encuentro es que el texto es algo repetitivo y parece estar salpicado de errores tipográficos. Schiffer debería dedicar más tiempo a la revisión de sus libros. (Algunos podrían decir lo mismo de mi sitio web).



El libro de tapa blanda contiene 128 páginas de ilustraciones en blanco y negro y color. El precio de venta recomendado es de 29,95 $.

Aquí tienen un avance del excelente arte 3D de Ronnie Olsthoorn que aparece en el libro de la Libélula. Haga clic en la imagen para ampliarla - Todas las imágenes © Ronnie Olsthoorn

Sitio web de David Myhra:
http://www.luft46.com/Myhr/dmyhra.html

Sitio web de Skyraider3d de Ronnie Olsthoorn
http://www,skyraider3d.com

Guerra contra Irán 2026: Los restos de los AH/MH-6 Little Bird destruidos

Helicópteros AH-6 Little Bird de la Operación Night Stalker destruidos en una pista de aterrizaje avanzada en Irán. 

Al menos un AH/MH-6 Little Bird calcinado puede verse en fotografías del austero aeródromo que sirvió como centro de operaciones para el rescate del oficial de sistemas de armas del F-15E.

TWZ






Han surgido nuevas imágenes que parecen mostrar los C-130 (MC-130J Commando II) de operaciones especiales destruidos en el aeródromo improvisado avanzado en Irán. Esta austera base operativa servía como centro de operaciones (y punto avanzado de reabastecimiento y armamento o FARP) para la misión de rescate del oficial de sistemas de armas del F-15E derribado. Puede leer nuestra última cobertura sobre el rescate aquí. Se ha informado que los dos C-130 fueron destruidos en el lugar al no poder despegar, y que tres aeronaves más llegaron para evacuar a la fuerza de operaciones especiales. Entre los restos parecen encontrarse dos helicópteros MH-6/AH-6 Little Bird calcinados del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, más conocidos como los Night Stalkers.

Como suele ocurrir, las imágenes del lugar del accidente parecen auténticas tras un examen superficial, pero esto podría cambiar en el futuro. 



Aquí vemos un helicóptero Little Bird destruido a la derecha, con los restos de un C-130 a la izquierda.


Una vista más cercana del H-6 destruido.


El C-130 calcinado se ve al fondo, con el mástil del rotor de un H-6 en primer plano.


El campo de escombros parece bastante extenso.

Estos helicópteros, si estaban configurados como AH-6, probablemente fueron entregados al lugar de aterrizaje para brindar apoyo aéreo cercano y protección a la fuerza desplegada allí. Los informes actuales indican que tal vez no hubo un enfrentamiento importante en tierra como se informó inicialmente, sino que los iraníes fueron atacados desde el aire cuando intentaban acercarse a la base. Un video que supuestamente muestra uno de estos enfrentamientos parece indicar que la aeronave que disparó podría ser un AH-6.


Un helicóptero AH-6 Little Bird del Ejército de EE. UU., en apoyo del Escuadrón Uno de Armas y Tácticas de Aviación de la Infantería de Marina (MAWTS-1), dispara cohetes contra objetivos designados durante un ejercicio de apoyo aéreo ofensivo en el Campo de Tiro Aéreo de Mt. Barrow, Chocolate Mountain, California, el 5 de abril de 2016. El ejercicio forma parte del Curso de Instrucción de Armas y Tácticas (WTI) 2-16, un evento de entrenamiento de siete semanas organizado por el personal del Escuadrón Uno de Armas y Tácticas de Aviación de la Infantería de Marina (MAWTS-1). El MAWTS-1 proporciona entrenamiento táctico estandarizado y certificación de las cualificaciones de los instructores de unidad para apoyar el Entrenamiento y la Preparación de la Aviación de la Infantería de Marina, y ayuda en el desarrollo y la aplicación de armas y tácticas de aviación. (Fotografía del Cuerpo de Marines de EE. UU. por el Sargento Artur Shvartsberg, MAWTS-1 COMCAM/Publicada)



Los Little Bird también podrían haberse utilizado para ayudar a localizar y apoyar la extracción del piloto si hubieran estado en configuración MH-6. Los Little Bird pueden configurarse en las configuraciones de ataque y asalto AH-6.


Operadores del 123.er Escuadrón de Tácticas Especiales embarcan en un MH-6 Little Bird durante el Ejercicio Agile Chariot, el 2 de mayo de 2023, perfeccionando sus capacidades relacionadas con el Despliegue Ágil de Combate (ACE). En lugar de depender de grandes bases e infraestructuras fijas, el ACE utiliza ubicaciones y equipos más pequeños y dispersos para trasladar y apoyar rápidamente aeronaves, pilotos y demás personal donde sea necesario. En Estados Unidos existen millones de kilómetros de carreteras públicas, incluyendo carreteras federales, estatales y locales. Con el Despliegue Ágil de Combate, que incluye Puntos Avanzados de Armamento y Reabastecimiento (FARP) y Operaciones Integradas de Combate (ICT), se convierten en millones de kilómetros de zonas de aterrizaje públicas cuando es necesario. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por la Sargento Técnico Carly Kavish) (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por la Sargento Técnico Carly Kavish) Sargento Técnico Carly Feliciano

La función de protección de la fuerza para este tipo de misión es fundamental para el AH-6. Las tripulaciones del AH-6 Night Stalker se entrenan intensamente para ello. Los helicópteros AH-6 pueden ser desplegados rápidamente en posiciones avanzadas a bordo de aeronaves tan pequeñas como un C-130, pero es su capacidad para ser desplegados y estar en vuelo en cuestión de minutos lo que los hace tan idóneos para este tipo de misión. El MC-130 puede funcionar como transporte, transportador de armas y como centro de operaciones terrestres para los AH-6.

Puede leer más sobre la capacidad del AH-6 para ser desplegado rápidamente en prácticamente cualquier lugar en nuestro artículo anterior, cuyo enlace se encuentra aquí.


Un AH-6 es desplegado desde un MC-130. Estas aeronaves pueden estar en el aire en minutos, no en horas, después de salir de la bodega de carga del avión de transporte. (DoW) Aviador de primera clase Joseph Pick

Los helicópteros Little Bird podrían haber volado directamente al lugar, repostado combustible en tierra desde un MC-130J y operado desde la base improvisada, aunque el alcance de estas aeronaves es limitado, incluso con tanques de combustible auxiliares. Incluso volando desde Kuwait o un buque comercial en el norte del Golfo Pérsico, un vuelo directo sobre el espacio aéreo iraní habría sido muy arriesgado y habría requerido mucho más del alcance del Little Bird. En general, esta opción parece muy probable.


Personal de la Fuerza Aérea del 123.er Escuadrón de Tácticas Especiales de la Guardia Nacional Aérea de Kentucky se prepara para realizar una operación de búsqueda y rescate en combate desde un MH-6M Little Bird que fue descargado de un MC-130J Commando II durante el ejercicio Agile Chariot cerca de Riverton, Wyoming, el 2 de mayo de 2023. Agile Chariot puso a prueba las capacidades de Despliegue Ágil en Combate, incluyendo el uso de ubicaciones y equipos más pequeños y dispersos para mover y brindar apoyo rápidamente a aeronaves, pilotos y demás personal donde sea necesario. (Foto de la Guardia Nacional Aérea de EE. UU. por el Sargento Mayor Phil Speck)


Se desconocen las razones por las que los Little Bird fueron destruidos en el lugar. Es probable que la evacuación de la fuerza se haya realizado con mucha prisa, especialmente debido a la inmovilización de dos C-130. Si los Little Bird llegaron a bordo de estos aviones, es posible que no hubiera tiempo (ni espacio) para cargarlos en los aviones de reemplazo. También podrían haber resultado dañados por fuego enemigo. Si hubieran volado directamente hasta allí, la misión podría no haber salido según lo planeado y no habrían podido recibir combustible en tierra de los MC-130 averiados. Existen muchas posibilidades.

Destruir aeronaves de operaciones especiales varadas es absolutamente crucial, ya que están equipadas con sensores sensibles, sistemas de comunicaciones, sistemas de defensa y más.

En cualquier caso, la inclusión de los helicópteros Little Bird es otra muestra de la complejidad de esta misión, que se organizó en cuestión de horas. También nos recuerda la gran versatilidad y capacidad de despliegue avanzado de los MH/AH-6.

ACTUALIZACIÓN: 6:02 AM PDT

La zona de aterrizaje se ha geolocalizado justo al sur de Isfahán. Esto la sitúa a unos 320 kilómetros de la costa iraní y a unos 370 kilómetros de la frontera terrestre. Es muy improbable que los Little Bird hayan realizado este viaje por su cuenta (se puede descartar casi por completo), más allá de las dificultades tácticas que ello implicaría.





domingo, 19 de abril de 2026

FAA: La intercepción de un Mirage IIIEA a un OVNI sobre GBA

Malvinas: ¿Qué podía hacer la Armada Argentina ante ataques de Exocet?

Ataque de misil en Malvinas

Basado en un posteo de Mariano Sciaroni




Mucho se habló de los ataques de misiles Exocet argentinos a la flota británica. Pero ahora, cambiemos de lado, como se defendería la Armada Argentina de un ataque de Exocet por parte de la Royal Navy
 Un hilo corto.



La Task Force que fue al sur tenía una gran cantidad de misiles. 24 listos para lanzar, 9 de repuesto. 11 de los #Exocet tenían la cabeza buscadora ADAC 16, que era más difícil de confundir por chaff lanzado. Luego se sumaron más misiles en el mes de mayo.



La Armada Argentina conocía bien al misil, especialmente al MM-38 (teniendo varios en stock para sus buques). Por tanto, sabía como funcionaba, que virtudes poseía y que problemas del misil podía usar a su favor. Veamos:




En primer lugar, no se decidió colocar redes en los buques principales, como se había hecho con el portaaviones ARA 25 de Mayo para el conflicto por Chile. Esas redes antitorpedo, de los acorazados (radiados) Rivadavia y Moreno, harían que el Exocet detonara en ellas.




En algunos casos, un helicóptero Sea King se usó como señuelo. Como el Exocet busca de izquierda a derecha en su fase terminal y se conocía el eje de la amenaza, la idea era que el misil se dirigiera al helicóptero y no a un buque.



Como el misil tiene un techo de trepada, la idea era subir rápidamente al comprobar que el misil había tomado al helicóptero como blanco. El chiste de las tripulaciones era que, por si eso fallaba, volarían con las puertas abiertas y el misil pasaría por el medio.



Obviamente, se tenía más fe en los sistemas de chaff de los buques, que podrían seducir al misil y alejarlo del blanco. El problema era que no estaban en todos los buques, no había muchas recargas y no serían demasiado útiles contra los Exocet ADAC 16 de la @RoyalNavy



El "hardkill" (derribarlo con AAA / misiles SA) de un #Exocet era impensado. Los buques argentinos carecían de armas para destruir un misil rozaolas. De hecho, la Royal Navy solo poseía al misil SeaWolf para hacerlo, pero estaba solo en tres buques y tampoco era infalible. FIN




sábado, 18 de abril de 2026

Guerra de Crimea: La dieta de las tropas otomanas y rusas

Revolución Libertadora ¿Se debió impedir que escapara Perón en 1955?

Historia alternativa: La revolución decapitadora






Introducción – Argentina, 1955: un país al borde del abismo

A mediados de 1955, la Argentina era un país profundamente fracturado. La figura de Juan Domingo Perón dominaba la escena desde hacía casi una década, con un gobierno que había transformado radicalmente el país desde su llegada al poder en 1946. Desde el punto de vista de los sectores populares y del movimiento obrero, el país vivía una etapa de inédita inclusión social. Perón había institucionalizado los derechos laborales o, mejor presentado, había logrado hacer creer a la población que las leyes laborales provenían de su mano y obra. Así, se había creado una red de seguridad social robusta y empoderado a los trabajadores como actores políticos fundamentales. La Fundación Eva Perón, aún tras la muerte de Evita, mantenía su impronta asistencial en los sectores más humildes. La economía, sin embargo, atravesaba turbulencias: el agotamiento del modelo industrialista de sustitución de importaciones, las restricciones externas, la galopante inflación y la caída de las reservas comenzaban a generar tensiones. Aun así, el aparato sindical y la maquinaria peronista mantenían una fuerte capacidad de movilización y resistencia. Para millones, Perón era el líder legítimo que había dignificado al pueblo y encarnaba una nueva forma de justicia social.

En el otro extremo del escenario, una parte significativa de la sociedad —compuesta por sectores de las clases medias, la cúpula empresarial, amplios sectores de la Iglesia, la intelectualidad liberal y buena parte de las Fuerzas Armadas— consideraba al peronismo un régimen autoritario, populista y corrupto. Acusaban al gobierno de haber cooptado el aparato del Estado para consolidar un culto personalista, perseguir a opositores, controlar la prensa y degradar las instituciones republicanas. La educación había sido subvertida para convertirse desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria en un culto pleno la personalidad del líder. Los únicos que resistían era la universidad, la intelectualidad y los científicos. Las tensiones con la Iglesia, particularmente tras la supresión de feriados religiosos y la legalización del divorcio, escalaron al punto de romper una relación que había sido aliada en los primeros años. El clima político se tornó asfixiante: clausuras de diarios, censura, proscripción de partidos y creciente militarización del discurso. Para la oposición, la defensa de la "República" justificaba el uso de medios extremos, y los sectores más conservadores veían con creciente simpatía la idea de un golpe militar como única salida al “atropello peronista”.

En ese contexto crispado y polarizado, el bombardeo del 16 de junio de 1955 marcó un punto de no retorno. El fallido intento de magnicidio, que dejó más de 300 civiles muertos en Plaza de Mayo, evidenció que la lucha política había cruzado el umbral hacia la violencia. Tres meses más tarde, con una sublevación militar consolidándose desde Córdoba y el país al borde de una guerra civil, Perón entendió que la continuidad de su figura solo significaría más sangre. El 19 de septiembre presentó su renuncia y partió al exilio, dejando un vacío de poder que la Revolución Libertadora se apuraría en llenar con proscripciones, persecuciones en forma de búsqueda de justicia por los abusos y una promesa incierta de “republicanismo recuperado”.

La huida y después

La huida de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955 fue tan dramática como reveladora del colapso político que vivía el país. Tras semanas de creciente inestabilidad, con alzamientos militares desde el interior y un respaldo cada vez más debilitado dentro de las propias Fuerzas Armadas, Perón comprendió que su permanencia en el poder podía desencadenar una guerra civil abierta. El 19 de septiembre, presentó su renuncia en una carta dirigida al general Franklin Lucero, ministro de Ejército, invocando su deseo de evitar una “catástrofe fratricida”. A partir de ese momento, comenzó una retirada silenciosa pero cuidadosamente ejecutada.


El general fusilador al final era Perón, como lo dice claramente acá.

Perón pasó esa noche en el Palacio Unzué, su residencia oficial, desde donde partió en secreto al amanecer del 20 de septiembre. En otra carta, a su edecán, le pide traer una lista de objetos de su casa, incluyendo fotos de su amante de 15 años. Fue trasladado al arsenal de la Marina en Río Santiago, donde permaneció oculto bajo protección naval, disfrazado con uniforme de marinero para no ser reconocido. Desde allí, fue llevado en una lancha hasta un buque paraguayo anclado en el Río de la Plata —el Paraguay, una cañonera diplomática— que lo trasladó bajo asilo político a Asunción, con el visto bueno del presidente paraguayo Alfredo Stroessner.
Paraguay fue apenas una escala. Perón pasó unos días allí en condiciones precarias y con la permanente amenaza de ser entregado a los nuevos mandos militares argentinos. Decidido a evitar esa posibilidad, buscó rápidamente un destino más seguro. Viajó primero a Panamá, país que tradicionalmente ofrecía asilo a exiliados latinoamericanos, y desde allí comenzaría un largo periplo que lo llevaría luego a Nicaragua, Venezuela, y finalmente a su exilio más duradero en España, bajo el régimen franquista.
En esos primeros días, sin embargo, el exilio de Perón no fue ni cómodo ni seguro. Viajaba con documentación provisoria, sin garantías de protección diplomática estable, y en muchos casos debió depender del auxilio de amigos personales, contactos del movimiento peronista y gobiernos latinoamericanos afines. En paralelo, en Argentina comenzaba la llamada Revolución Libertadora, que prometía restaurar la “república” pero que rápidamente adoptó una política sistemática de proscripción, persecución y represión contra el peronismo, lo que sellaría la fractura política del país por décadas.