miércoles, 28 de octubre de 2026

FAA: Lanzamiento de cohete en Mar Chiquita

Crisis del Beagle: El maltrato constante a los conscriptos chilenos

Aparecen fotos y relatos de torturas a conscriptos en dictadura


Por primera vez en la historia, The Clinic revela imágenes de los tratos otorgados a los reclutas que fueron forzados a realizar el Servicio Militar en las décadas de 1970 y 1980, en el testimonio de Anastasio Palma, un comando que fue parte de esta historia.
Por Mauricio Weibel Barahona
The Clinic





Anastasio Palma (59) tiene en su comedor su boina de comando y un retrato del presidente Salvador Allende. “Cuando yo era chico, vino a Olmué, me tocó la cabeza y me regaló un dulce de paleta, de esos grandes que había antes”.

Sobre la mesa, sobreviven una cazuela y algunas fotografías tomadas hace décadas en la oficina salitrera Humberstone, utilizada por el ejército para realizar instrucción militar.

“En los regimientos, siempre había fotógrafos. Un suboficial que andaba con la cámara (Polaroid). O cualquier soldado era contratado para eso. Tomaba las fotos y las vendía. Para ellos era un chiste”, recuerda.

La “humorada”, por cierto, eran flagelos aplicados a diario, según Palma. La excusa era la emergencia limítrofe que vivía Chile. Argentina reclamaba modificar la frontera en el sur, en las islas Picton, Nueva y Lennox. Perú, en el norte, movilizaba tropas.

“En 1978, tenía diecisiete años. Cumplí los dieciocho en el Batallón Comando Carampangue, en Iquique. Cuando me fui al Servicio Militar, yo estaba trabajando en el fundo Pelumpen, recogiendo naranjas. Lo hacía desde los catorce años. Como éramos doce hermanos, había que ayudar”, explica.

Lo fueron a buscar carabineros a su casa y lo enviaron con otros muchachos al Regimiento Maipo de Valparaíso, donde estuvo dos días, antes de ser enviado al desierto.

“Íbamos en un Mercedes 1113, que tenía todos los vidrios quebrados. Para el camino, nos dieron un huevo duro, un sándwich y una Coca Cola. En esos años, los viajes duraban varios días. Y para pasar el frío en las noches, nos hicieron trotar en torno al bus. Y nos pegaron los primeros palos”.

La travesía concluyó en Iquique. “Nos formaron, nos entregaron ropa de militar y nos sacaron la cresta. Imagínate lo que era vivir dentro de un regimiento con los militares. Hubo muchos conscriptos muertos, supuestamente suicidados en esos años”.



«Eran campos de prisioneros»

Palma es dirigente de uno de los diversos colectivos que aglutinan a conscriptos que reclaman diversas indemnizaciones al Estado, tanto por los maltratos como por el robo de pagos previsionales, según reclaman. Su alegato ya fue presentado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“Fuimos movilizados a distintas partes. Todo lo que era tiro y combate, lo hacíamos en el Fuerte Baquedano. También estuvimos en Humberstone, donde las torturas fueron terribles. Allí estábamos aislados del mundo. Había solo un telefonista de servicio y apenas podíamos llamar a las comisarías de los pueblos de donde veníamos. Estábamos prisioneros”.

Palma repasa las fotografías, que recuperó después de años, y trata de explicarlas, de darles sentido. “Los ejercicios diarios eran con electricidad, teníamos que hacer campos de prisioneros, nos hacían comer tripas de perros. ¿Qué entrenamiento es ese? ¿Qué orgullo puede tener un conscripto de haber hecho el Servicio Militar de esa forma?”.

La primera imagen que revisa es de un hombre adentro de una especie de tonel. “Te metían en este lugar lleno de excrementos. Te sacaban la cresta. Esto también lo pasé yo. El wáter era una mitad de tambor, como el que se usa para los asados. Te metían adentro de toda esa mierda de las letrinas. Eso teníamos que aguantar nosotros. Además, existía un magneto que se llamaba «el teléfono». Te ponían los cables y pegabas el salto”, describe.

La aplicación de electricidad se hacía también amarrando a los conscriptos a un catre, como en los centros de tortura de la CNI, la policía secreta de la dictadura cívico militar (1973—1990). Otra forma era el tango apache. “Consistía en que te sentaban desnudo arriba de unos palos, te ponían corriente abajo y luego te hacían bailar”.

Los vídeos actuales de jóvenes golpeados en el ejército, difundidos por redes sociales, le evocan otras situaciones similares. “Cuando hacíamos la revista recluta, nos hacían pasar por canchas de arrastre, donde nos tiraban de todo. Era con balazos reales, el que levantaba la cabeza, cagaba. Eso hacían con nosotros. La gente no quiere saber lo que pasamos”.




«Estas fotos pudieron filtrarse»

Pero recuperar las imágenes tenía sus riesgos, por eso no existen, casi. “El tema era cómo sacarlas del regimiento. Una cosa era tener la foto en tu poder en la cuadra, en tu casillero… Si te la pillaban, te la hacían tiras. Para sacarla, había que esconderla. En la guardia te revisaban hasta el ano”.

“Estas fotos son de un período de subespecialización que duraba dos meses, ya habíamos pasado la fase de recluta que era de tres meses. Y pudieron filtrarse”, explica.

“Como tenía Cuarto medio, me pude especializar en paracaidismo. Lo hice para sacarme el aporreo (los golpes). Los saltos eran a trescientos metros o menos. Después fui blindado, tanque».
Palma desconoce si hay más fotografías sobrevivientes. «Es difícil», opina.



«Enemigos»

Pero ¿cómo fue posible todo, en su opinión?
“Para ellos, los militares, nosotros éramos comunistas, gente no grata, personas del pueblo. Nos trataban como enemigos. Por eso, nos sacaban la cresta”, sostiene desde su casa en los altos de un cerro de Olmué, en la población 21 de mayo.

Apura el caldo, que se enfría, y vuelve cuarenta y un años atrás. “La mañana partía con el golpe de diana y las duchas. Eso era a palos. Luego, íbamos al rancho. Después, el entrenamiento, el servicio. En la noche, los suboficiales tomaban el cocoroco, se curaban e iban a apalearnos. El cocoroco es un licor de noventa grados que se bebe en el desierto”.

“Nosotros —prosigue—no queríamos ser militares, éramos cabros pobres a los que nos mandaron a cumplir el Servicio Militar y a pelear una guerra que supuestamente estaba en camino. En las guerras, el que pelea es el pueblo. A mí, me tocó estar en la frontera, en Colchane, con guardias de veinticuatro horas. Éramos el último eslabón”.

Sabe que no todos quieren escuchar su historia. “Quizá la gente crea que estoy mintiendo, pero no es así. Los conscriptos que fuimos movilizados en 1978 sabemos lo que pasamos. El frío de la frontera”.



“Yo —ahonda— estuve dos veces en el Servicio. La primera en 1978. En 1981 me volvieron a llamar por la crisis con Argentina y salí a principios de 1983. Fueron casi cinco años. No fui solamente yo, sino miles de compañeros más a los que les pasó lo mismo”.

Los informes del ministerio de Defensa estiman que un promedio de veintidós mil conscriptos sirvió en las fuerzas armadas, entre 1978 y 1983, los años de las crisis fronterizas. La gran mayoría en el ejército, por cierto.

Sin embargo, el año con más jóvenes reclutados fue 1988, cuando el general Augusto Pinochet perdió el plebiscito que pretendía mantenerlo en el poder hasta 1997.

“Para mí —finaliza Palma— defender la Patria es defender a mi pueblo, no a los empresarios, al gobierno o la oligarquía. Nuestra Patria es la gente pobre”.

martes, 27 de octubre de 2026

Argentina: Aerolínea "Volar" unirá Tierra del Fuego con la base Petrel

La empresa «Volar» proyecta ampliar sus operaciones en Petrel durante 2027


La empresa fueguina ya realizó vuelos a la base antártica y prevé avanzar hacia nuevas operaciones. La extensión de la pista, las condiciones de acceso marítimo y las habilitaciones pendientes serán determinantes para desarrollar una alternativa al traslado de turistas por vía marítima.


Del Fuego Noticias





RÍO GRANDE.- La posibilidad de conectar Ushuaia con la Base Antártica Conjunta Petrel mediante vuelos turísticos podría avanzar durante 2027, aunque todavía depende de obras de infraestructura y de las condiciones necesarias para operar de manera segura. La empresa fueguina Volar ya realizó vuelos para conocer las características del lugar y evaluar las posibilidades de desarrollar una actividad comercial.

El piloto y socio de la firma, Roberto Valdés, explicó que la empresa efectuó cuatro vuelos y que continúa estudiando la operatividad de la zona, incluido el acceso por mar. La propuesta apunta a facilitar el traslado de turistas que realizan cruceros antárticos y reducir el tiempo que insume la navegación por el pasaje de Drake.

El cruce marítimo demanda aproximadamente un día y medio por tramo. Una conexión aérea permitiría trasladar pasajeros hasta la Antártida para embarcar allí y regresar posteriormente en avión, con un ahorro estimado de tres días de navegación entre la ida y la vuelta.
Total Energies

Sin embargo, Valdés advirtió que el desarrollo de ese servicio requiere avanzar gradualmente y comprobar que las condiciones operativas permitan coordinar los vuelos con el embarque de pasajeros y el abastecimiento de los buques.

Una pista en desarrollo

Las obras en Petrel son uno de los factores determinantes para ampliar las operaciones. Según información difundida en julio de 2026, la pista había alcanzado una longitud total de 1.300 metros, de los cuales 1.200 eran utilizables, además de contar con 100 metros de seguridad. La infraestructura todavía requería evaluaciones técnicas sobre la resistencia del terreno.

La información inicial sobre el proyecto también menciona la posibilidad de extender la pista hasta los 1.500 metros, junto con mejoras en la torre de control y otras instalaciones. No obstante, no se pudo confirmar que esa extensión tenga un cronograma oficial definido para 2027.

En paralelo, el Ministerio de Defensa informó en octubre sobre un acuerdo con TANDANOR para completar el equipamiento interior de los dos primeros módulos habitacionales de un conjunto de seis previsto para la base. Las obras forman parte del desarrollo de Petrel, pero no implican que toda la infraestructura necesaria para vuelos comerciales esté terminada.

Otro antecedente se registró en febrero de este año, cuando HeliUshuaia realizó un vuelo civil desde Ushuaia hasta Petrel con apoyo del Comando Conjunto Antártico. Además, la empresa anunció un programa de vuelos estratégicos para la temporada 2026-2027, destinados a capacitación, entrenamiento y operaciones sanitarias. Estas actividades no equivalen a la autorización de un servicio turístico regular.

La competencia de Chile

La ubicación de Petrel, en el sector norte de la península antártica, podría facilitar la conexión con determinados itinerarios de cruceros. Valdés diferenció esa posición de la Base Marambio, más alejada de los recorridos habituales por el oeste de la península.

El empresario también señaló que el servicio podría cubrir otras necesidades logísticas, como el traslado de tripulaciones y alimentos frescos. Para que esa alternativa resulte viable, sin embargo, será necesario resolver las condiciones de acceso marítimo y coordinar las operaciones entre aeronaves y embarcaciones.

En ese mercado, la chilena DAP cuenta con una ventaja por su trayectoria en vuelos antárticos desde la década de 1980. Según Valdés, los operadores de cruceros ya conocen esa modalidad, por lo que una alternativa desde Ushuaia deberá demostrar continuidad y confiabilidad antes de captar una parte de la actividad.

La incorporación de aeronaves de mayor capacidad quedó planteada como una posibilidad posterior. El empresario consideró que ampliar la flota dependerá de que las operaciones alcancen un volumen suficiente para justificar económicamente esa inversión.

Por ahora, 2027 aparece como un horizonte de desarrollo para la conectividad aérea desde Ushuaia hacia Petrel, pero no como una fecha confirmada para el comienzo de vuelos comerciales regulares con turistas. La concreción dependerá de las obras, las evaluaciones técnicas, las habilitaciones correspondientes y la viabilidad de la operación logística.

El arma antidrones Skyfox checo

¿El Skyfox checo a la vanguardia de la defensa antidrones de la OTAN? La recomendación de RUSI se queda, por ahora, solo en papel.

CZ Defence

En las últimas dos semanas, se ha generado un intenso debate en los medios de comunicación nacionales en torno a un análisis de Justin Bronk, del Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI) británico. En su documento *Opciones para un Escuadrón Multinacional de Intercepción de Drones de la OTAN*, Bronk plantea la cuestión del posible uso de aeronaves subsónicas para destruir drones como parte de la defensa antidrones. En concreto, se trata de un escuadrón multinacional de entre 16 y 24 aeronaves, que probablemente se desplegarían en el flanco oriental de la OTAN. El debate se ha centrado en el producto estrella de Aero Vodochody: el avión de entrenamiento y combate ligero subsónico L-39 Skyfox, en producción desde 2019. Un total de ocho de estas aeronaves se pondrán a disposición de la empresa estatal LOM Praha para el entrenamiento de pilotos de las Fuerzas Armadas checas.



L-39 Skyfox en los Días de la OTAN 2026 | Michal Pivoňka / DEFENSA CZ

Además del L-39 Skyfox, Bronk también ofrece un análisis detallado de otros tipos de aeronaves, como el A-29 Super Tucano, el Pilatus PC-9, el Leonardo M-346 y el KAI TA-50. Considera los requisitos de mantenimiento, el peso, las opciones de armamento (incluidas ametralladoras, cañones y misiles guiados por láser o infrarrojos), así como el coste total por hora de vuelo. Concluye que la solución óptima es el L-39 Skyfox, desarrollado por ingenieros nacionales. Según él, posee mejores características de vuelo que sus competidores, puede armarse con ametralladoras y cañones, y cuenta con capacidades de servicio y fabricación mucho más accesibles.


El armamento principal de la aeronave para misiones antidrones serán misiles guiados por láser FZ275 LGR de 70 mm | Michal Pivoňka / CZ DEFENCE

Entre otras cosas, el L-39 Skyfox se presenta como una alternativa más adecuada a los aviones supersónicos multipropósito de cuarta y quinta generación, como el F-16 o el F-35. Si bien estos aviones son capaces de destruir drones con eficacia —como demostró el derribo de varios drones rusos por F-35A holandeses en el espacio aéreo polaco en septiembre de 2025— su coste por hora de vuelo asciende a decenas de miles de dólares. También debe tenerse en cuenta el riesgo de daños a la aeronave durante su despliegue. Las reparaciones de un F-35 pueden costar fácilmente varios millones de dólares, mientras que un avión nuevo cuesta alrededor de 100 millones de dólares, más de dos mil millones de coronas checas. Con el L-39 Skyfox, estas preocupaciones desaparecen lógicamente, ya que la aeronave puede derribar objetivos con la misma eficacia y su hora de vuelo cuesta aproximadamente 2000 dólares. Incluso los posibles daños a la aeronave, que cuesta aproximadamente una cuarta parte del precio de un F-35, representan una carga financiera significativamente menor. La ventaja del Skyfox no reside en su potencial de ser reemplazado fácilmente, sino en sus costos de adquisición y operación sustancialmente menores, así como en la capacidad de conservar la limitada vida útil y el armamento de los cazas de primera línea. Por lo tanto, el avión subsónico checo parece ser quizás la opción más atractiva disponible.

El único inconveniente ampliamente conocido —que el propio Bronk señala— es la falta de un radar propio para detectar drones. Por lo tanto, la aeronave tendría que ser guiada hacia su objetivo por unidades terrestres, aviones de alerta temprana AWACS o aviones de combate más potentes. Estos la acercarían al dron, al que la tripulación fijaría el objetivo y seguiría mediante un sistema de puntería montado en una cápsula. Sin embargo, esto es solo cuestión de una solución técnica posterior.

El módulo electroóptico Phoenix de la empresa australiana SiNAB | Michal Pivoňka / CZ DEFENCE

Como suele ocurrir, el escenario descrito presenta sus inconvenientes. Tras la publicación del análisis, se desató un intenso debate en la República Checa sobre si, cuándo y cómo la OTAN podría utilizar el avión L-39 en la lucha contra los drones . El propio autor del texto se pronunció sobre el tema en varios comentarios para medios de comunicación. El problema radica en que el debate se desarrolla principalmente en un contexto interno, ya que el analista británico destacó un avión checo del que podemos sentirnos orgullosos. La industria de defensa checa, basada principalmente en la producción tradicional de municiones, explosivos, armas y vehículos de combate de infantería, demuestra así su capacidad para fabricar también aeronaves sofisticadas. La industria aeronáutica es un sector excepcionalmente complejo, y la tradición checa en el desarrollo de motores y plataformas aeronáuticas avala la credibilidad del sector de defensa nacional. Sin embargo, en el extranjero, el debate sobre el análisis del RUSI ha sido muy limitado. La idea solo podrá tomarse en serio cuando los máximos dirigentes de la OTAN comiencen a hablar abiertamente sobre esta posibilidad.

Otra cuestión que surge es hasta qué punto las recomendaciones del RUSI pueden considerarse autorizadas. Fundado en Londres en 1831, el RUSI es uno de los centros de estudios tradicionales sobre defensa y seguridad, y sus informes y recomendaciones han llegado a los despachos de estadistas europeos en innumerables ocasiones. Sin embargo, sigue siendo un centro de estudios, es decir, una organización no gubernamental que formula recomendaciones independientes, que los gobiernos pueden o no seguir. En la práctica, suelen seguirse solo marginalmente. El análisis mencionado de Justin Bronk es, además, un mero comentario, lo que significa que, lógicamente, el texto del autor no representa la postura del instituto. También podría decirse que el RUSI se encuentra actualmente muy eclipsado por RAND Europe, afiliada a Estados Unidos, que tiene mucha más influencia en la política de seguridad europea, cuenta con oficinas en Cambridge, Bruselas y La Haya, y participa en diversos proyectos contratados por gobiernos europeos. La cuestión solo adquirirá verdadera relevancia una vez que los Estados miembros de la OTAN adopten las recomendaciones del RUSI.




L-39 Skyfox equipado con capacidad para destruir drones | AERO Vodochody AEROSPACE

En general, es sin duda positivo que se haya encontrado un papel adecuado para el L-39 Skyfox, un tema ampliamente debatido tras 2015. Para las misiones de combate de la OTAN fuera de Europa, como en Afganistán, la aeronave no era una opción debido a las dificultades de mantenimiento fuera de Europa; por lo tanto, su propósito principal era servir como avión de entrenamiento dentro del área operativa europea. Sin embargo, en el contexto de la intensificación de las operaciones híbridas rusas, particularmente evidentes en el uso de drones, está demostrando ser una solución eficaz. El L-39 Skyfox no solo debe servir para defenderse de los drones de ataque rusos unidireccionales ("kamikaze"), como el HESA Shahed-136 o el Geran-4, sino también contra drones que despegan directamente desde territorio de la OTAN con el objetivo de atacar infraestructuras críticas específicas, como aeropuertos o la red eléctrica, como vimos, por ejemplo, durante los ataques con drones de este año contra el aeropuerto de Leipzig. En el contexto checo, esta capacidad podría constituir una capa de protección para instalaciones estratégicas específicas, como centrales nucleares o aeropuertos importantes. Sin embargo, el número específico de aeronaves necesarias dependería de la naturaleza del ataque y de la arquitectura general del sistema de defensa antidrones.

Sin embargo, sigue siendo una incógnita cómo se comportarían estas aeronaves ante un ataque masivo de decenas de drones. Por lo tanto, no debe pasarse por alto que, por su propia naturaleza, el L-39 Skyfox no puede, por sí solo, proporcionar una defensa antidrones eficaz para el flanco oriental de la OTAN. El L-39 Skyfox tendría que formar parte de un sistema de defensa antidrones multicapa que combine capacidades de detección y mando, guerra electrónica, defensas cinéticas terrestres e interceptores aéreos.

El L-39 Skyfox es, sin duda, un activo de primer nivel, y no solo para destruir drones. Si se formara un escuadrón multinacional, sin duda impulsaría el prestigio de la República Checa dentro de la OTAN. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Los diplomáticos checos podrían, no obstante, abordar el tema y promoverlo activamente dentro de la OTAN. Así que esperemos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

lunes, 26 de octubre de 2026

COAN: Puertas abiertas en Ushuaia

 

Gran despliegue de la Aviación Naval Argentina en el Fin del Mundo, Ushuaia 🇦🇷🇦🇶





Se observan aeronaves T-34C Mentor, B-200, P-3C/N Orión y Helicópteros Sea King y Fennec, también vehículos terrestres.



Argentina: Conferencia "El dominio de los vectores no tripulados"

 
Ideas para UGV de la empresa FixView

El Ministerio de Defensa se sube a la guerra de los drones y las Fuerzas Armadas ya piensan en una flota propia

Un caza F-35 cuesta hasta 100 millones de dólares. Un dron puede costar una fracción y cambiar el resultado de una batalla. Argentina reúne a militares, científicos y empresas para no quedarse atrás en una tecnología que ya redefinió la guerra moderna

CITEDEF fue uno de los protagonistas del encuentro. En la imagen, uno de sus desarrollos en materia de Sistemas no tripulados (Fotos: Fernando Calzada)

Del lado de las Fuerzas Armadas, estuvieron las autoridades y efectivos que contaron qué necesitan y mostraron lo que ya lograron puertas adentro: proyectos nacidos, muchas veces, del ingenio y el esfuerzo de sus propios equipos. Del otro lado, científicos e investigadores de los centros tecnológicos de Defensa, empresas privadas y funcionarios de la cartera que conduce el teniente general Carlos Alberto Presti. La meta: que esas ideas dejen de ser prototipos aislados y se conviertan en una agenda común de desarrollo.

La jornada, organizada por la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción del Ministerio, a cargo del licenciado Mario Katzenell, se llevó adelante en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) bajo el título “Sistemas autónomos: el dominio de los vectores no tripulados. UAV (aéreos), USV (marítimos) y UGV (terrestres)”.

Un dato: el programa se organizó en tres tramos. En el primero, además de la exposición del agregado militar ucraniano, coronel Andrii Matsiuk, el Ejército Argentino presentó, a través de su Dirección General de Investigación y Desarrollo, el diseño de un vehículo aéreo no tripulado, y el Servicio de Hidrografía Naval analizó el potencial de estos vehículos para la hidrografía. En el segundo bloque, la Facultad de Ingeniería del Ejército mostró su vehículo autónomo de exploración (VAE); el CITEDEF, un radar de apertura sintética de bajo peso para drones; y la CONAE, sus desarrollos en navegación autónoma y aplicaciones. También expusieron el Instituto de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas, con su experiencia en vectores no tripulados, y distintas empresas vinculadas al área que buscan, desde el sector privado, llevar respuestas a las Fuerzas Armadas.

Con la jornada sobre sistemas no tripulados, el Ministerio de Defensa sentó un precedente en el área al reunir , por primera vez, a los empresarios, las universidades, las Fuerzas Armadas y los organismos del Estado

Además, la jornada tuvo la mirada del Comando de Guerra Autónoma del Comando Sur de los Estados Unidos, a cargo del coronel Ian Fletcher. El último tramo estuvo dedicado a desarrollos más cercanos al terreno: la FAdeA presentó el proyecto IA-210 Tero, un tricóptero eléctrico de reconocimiento y observación; CITEDEF presentó el bloqueo de sistemas aéreos no tripulados; y la Armada Argentina, su lancha no tripulada USV-01.

Las empresas, los científicos, las universidades y las Fuerzas Armadas: los socios para la red de drones de Argentina

El comodoro César Oscar Lencina, subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, planteó que este contexto es el de una “transformación tecnológica acelerada” en la que la inteligencia artificial, la robótica y los sistemas autónomos obligan a tomar las riendas del asunto para evitar quedar atrás de las tendencias. Para el oficial de la Fuerza Aérea, los sistemas no tripulados “son un ejemplo concreto de esta evolución” y son de “importancia estratégica para la defensa nacional”. Subrayó, además, que su desarrollo requiere integrar conocimientos que van desde la ingeniería y la electrónica hasta las comunicaciones, la navegación y el procesamiento de información. “El desarrollo tecnológico requiere del trabajo coordinado entre el Estado, el sistema científico, las universidades y el sector productivo”, sostuvo, al tiempo que agregó que el desafío es conectar a todos esos actores para “generar las condiciones para que el conocimiento se transforme en desarrollos tecnológicos y en capacidades concretas”. Además, puso a la CONAE como “una muestra” de lo que el sistema científico-tecnológico puede aportar “en áreas de alta complejidad”.

Por su parte, el director nacional de Planes y Programas para la Industria y la Producción para la Defensa, Leandro Gabriel Gargiulo, repasó lo hecho en el último año desde la cartera castrense: un relevamiento que identificó 253 empresas vinculadas al sector, un catálogo de firmas y la reducción de los plazos para autorizar exportaciones de material sensible y bélico, un trámite que ahora puede iniciarse en línea. Resumió el rol de la Secretaría en tres verbos, “identificar, conectar y desarrollar”, y planteó que el objetivo es que las iniciativas “no sean esfuerzos aislados, sino parte de una política sostenida, capaz de generar resultados y fortalecer capacidades a largo plazo”.

“Un nuevo paradigma militar”, la voz del agregado militar de Ucrania sobre una tecnología probada en combate

El coronel Andrii Matsiuk, agregado militar de Ucrania en Argentina, fue quien se encargó de abrir los paneles. No hace falta justificar su presencia, solo cabe recordar que su país desarrolló sistemas no tripulados para enfrentar a una potencia militar, y el uso de estos dispositivos en el campo de combate no hace más que mostrar su efectividad y una serie de ventajas a la hora de compararlos con otro tipo de equipamiento.

En ese sentido, el militar ucraniano contó que su país creó en junio de 2024 una rama independiente de sus Fuerzas Armadas dedicada exclusivamente a los sistemas no tripulados, la primera de este tipo en el mundo, a la que definió como un “nuevo paradigma militar”. Para el coronel, estos sistemas pasaron de ser un medio auxiliar de reconocimiento a un componente fundamental en el combate. De todas maneras, advirtió que, para que sean eficaces, deben ser integrados con el área de inteligencia, la guerra electrónica, la defensa antiaérea y el mando y control. De hecho, sostuvo que uno de los avances más importantes no fue el dron en sí, sino la red operativa que lo rodea.

La Facultad de Ingeniería del Ejército Argentino presentó en sociedad al vehículo autónomo desarrollado en esa casa de estudios

Matsiuk detalló además cómo se reparten las tareas: los aéreos hacen observación, reconocimiento, ataque e intercepción; los terrestres, logística y evacuación de heridos (la cifra no es menor, el 80 % de estas operaciones son protagonizadas por los sistemas no tripulados); y los marítimos demostraron su importancia en el mar Negro y les permitieron “tener una superioridad naval”.

Sistemas autónomos no tripulados en la Fuerza Aérea y la Armada Argentina

El comodoro Horacio Larrosa fue el elegido por la Fuerza Aérea para contar cómo nació la incorporación de vehículos remotamente pilotados en la institución: según relató, fue a partir de una directiva de 2010 que se hizo efectiva hacia 2012. Desde entonces, fueron desarrollando diferentes iniciativas que ganaron lugar progresivamente en el día a día de la Fuerza: el expositor contó que algunos desarrollos ya participaron en ejercicios, se avanzó en un sistema de reconocimiento que incorpora inteligencia artificial y, además, intervinieron en un simulacro de emergencia nuclear junto a otras Fuerzas y organismos.

Pero no todo en las Fuerzas Armadas es de uso militar (o sí, pero también de uso dual). Por ejemplo, el capitán de corbeta Fernando Cristian Bravo subrayó el potencial que tienen los vehículos no tripulados en el Servicio de Hidrografía Naval. De hecho, el organismo encargado de brindar seguridad náutica en los ámbitos marítimos de interés del país, promover la investigación científica y cumplir con estándares de la Organización Hidrográfica Internacional ya cuenta con un desarrollo con capacidades fotogramétricas. ¿En qué se traduce? En mayor flexibilidad para programar campañas sin depender de aeronaves tripuladas y obtener datos de alta resolución en áreas estratégicas. Con estos sistemas, se generan modelos digitales de elevación, ortomosaicos y nubes de puntos, que pueden integrarse con las superficies batimétricas relevadas con sondas multihaz para obtener una representación continua desde el fondo marino hasta el terreno, como se hizo con el predio de la Escuela Naval.

Bravo destacó que esta integración permite la actualización de la cartografía náutica oficial. Desde la óptica de la defensa, aporta información útil para planificar operaciones anfibias, evaluar qué embarcaciones pueden amarrar en determinados muelles según su profundidad y distancia, y estudiar la dinámica y erosión costera para conocer el teatro de operaciones.

El Ejército Argentino no se queda atrás: dos iniciativas propias para cambiar las operaciones

El Ejército Argentino también habló de distintas iniciativas propias. Fue el capitán Juan Manuel Terán quien presentó el diseño de una aeronave no tripulada de despegue y aterrizaje vertical, explicando el proceso de desarrollo de un vector de este tipo, que sigue la misma lógica que el de una aeronave de gran porte. El punto de partida son los requerimientos de los usuarios: en este caso, capacidad de carga, una cámara electroóptica (más un equipo de comunicaciones para extender enlaces), autonomía de ocho horas, entre otros factores. Tras el análisis, la Fuerza puso manos a la obra y comenzó a trabajar en un desarrollo concreto.

De izquierda a derecha: comodoro César Oscar Lencina (subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación), contraalmirante Eduardo Ignacio Llambí (director de Educación de la Armada), Mario Katzenell (secretario de Investigación, Política Industrial y Producción del Ministerio de Defensa), Leandro Gabriel Gargiulo (director nacional de Planes y Programas para la Industria y la Producción para la Defensa); y el general Luis Guimpel (comandante Conjunto de Ciberdefensa de las FF. AA.)

De hecho, otro de los grandes avances del Ejército fue presentado por el teniente coronel Marcelo Andrés Acuña, de la Facultad de Ingeniería del Ejército: el VAE, un vehículo autónomo de exploración pensado y desarrollado en esa casa de estudios para que pueda ser empleado por la Fuerza para evacuaciones sanitarias o como apoyo en catástrofes naturales, en logística de operaciones militares y también en el ámbito civil, en actividades como la minería o la seguridad.

En cuanto a sus características, el vehículo puede transportar unos 250 kilos y tiene una autonomía estimada de 150 kilómetros (dependiendo del terreno, la carga y la velocidad).

De los cazas a las plataformas autónomas: la guerra ya no es lo que era

Uno de los expositores planteó la ecuación económica con una cifra: un F-35 cuesta entre 80 y 100 millones de dólares por unidad, y al sumar equipamiento, costos operativos, capacitación del piloto y evolución del armamento, una flota de diez aeronaves puede acercarse a los 1500 millones. La pregunta que dejó abierta es quién puede afrontar hoy una inversión así en un medio que, además, depende de una base fija o de un portaaviones y puede ser destruido en un ataque sorpresa. Los datos de la guerra en Ucrania refuerzan el argumento: las pérdidas de aviones de combate llegaron a su máximo durante 2022 y cayeron abruptamente no por una mejora en los equipos ni por la supresión de las defensas antiaéreas, sino porque las aeronaves dejaron de operar en territorio enemigo y pasaron a lanzar misiles y bombas planeadoras desde su propio espacio. Es decir, las operaciones con aviones caza son necesarias, pero hoy se complementan con otras tecnologías, como los sistemas autónomos, ya sea aéreos, terrestres o navales.

De hecho, desde el C3, los especialistas destacaron que, frente a los medios tradicionales, los sistemas no tripulados tienen capacidad multimisión, mayor supervivencia y alcances que pueden llegar a las 2000 millas.

Es decir, hay una nueva lógica para pensar la guerra: las plataformas tradicionales suelen ser costosas frente a los nuevos sistemas que, además, pueden conseguirse fácilmente en el mercado.

De hecho, esa misma lógica de bajo costo apareció en el desarrollo nacional de un radar de apertura sintética (SAR) para drones, creado íntegramente en el CITEDEF: emite con muy baja potencia y asegura varias horas de operación con pocas baterías. A esto, se sumó una charla sobre navegación autónoma, que subrayó que un vehículo es tan preciso como su sistema de navegación. Para lograrlo, se combinan sensores inerciales, que no dependen de señales externas.

El ingeniero Pablo Ristori, de CITEDEF, presentó un radar de apertura sintética de bajo peso para drones pensado y desarrollado en el predio de Villa Martelli

El otro lado de la ecuación es la defensa frente a estos sistemas. Un grupo de investigadores presentó un experimento que aprovecha las limitaciones de diseño de los receptores GPS comerciales para confundirlos y hacer que un dron pierda su referencia de posición. Según relataron, en las pruebas, lograron que el dispositivo quedara anulado y que su ubicación apareciera en un lugar completamente distinto. Una muestra de que, así como los drones abaratan la capacidad ofensiva, también existen respuestas de bajo costo para neutralizarlos.

Los drones, dispositivos bajo costo, pero con alta tasa de efectividad

La jornada sobre sistemas no tripulados dejó en claro que Argentina trabaja en una amplia gama de plataformas en los tres dominios: aire, tierra y agua. En el plano terrestre, el Vehículo Autónomo de Exploración (VAE) y los UGV como plataforma logística multipropósito mostraron el avance hacia vehículos eléctricos capaces de operar en terrenos difíciles, con aplicaciones que van del apoyo en catástrofes y la logística militar a la minería y la seguridad. En el aire, el abanico incluyó desde proyectos de diseño nacional, como el tricóptero eléctrico de reconocimiento y observación IA-210 Tero, hasta el desarrollo de un radar de apertura sintética de bajo peso para drones y las experiencias reales con vectores no tripulados. El ámbito naval tampoco fue la excepción. A ello se sumó el costado defensivo, con exposiciones sobre drones de intercepción y sistemas de bloqueo como respuestas a la proliferación de estas tecnologías en manos de distintos actores.

El encuentro del Ministerio se llevó adelante en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) bajo el título “Sistemas autónomos: el dominio de los Vectores No Tripulados. UAVs (aéreos), USVs (marítimos) y UGSv (terrestres)” (Fotos: Fernando Calzada)

La mirada hacia afuera y hacia adelante estuvo presente en las charlas sobre el Comando de Guerra Autónoma del Comando Sur, el futuro de la aviación de combate y la nueva asimetría bélica que introducen los drones FPV, que están transformando los conflictos modernos al permitir que dispositivos de bajo costo cumplan funciones antes reservadas a sistemas mucho más caros. En conjunto, las presentaciones mostraron un ecosistema en crecimiento, con fuerte articulación entre las Fuerzas Armadas, universidades y centros de investigación, y una meta compartida: pasar de los prototipos a la producción.

Los vehículos no tripulados se convirtieron en una realidad que, además de tener usos civiles, está siendo probada en combate. El desafío: avanzar en la adquisición de estas tecnologías, adiestrar a los operadores e incluir los sistemas en la doctrina militar.