domingo, 11 de octubre de 2026
Crisis del Beagle: Lavezzo, Poch y Pettinari interceptan al C212 chileno

Conflicto del Beagle – Incidentes Aéreos

El contraalmirante Barbuzzi había situado sus unidades navales al este de la Isla de los Estados, a unas 300 millas al sudeste de Río Grande, desplegando a casi todos sus buques sobre las aguas poco profundas del Banco Burdwood, a resguardo de la acción de posibles submarinos. Y allí se encontraba, esperando la orden de lanzar el ataque cuando cerca del mediodía del 15 de diciembre 1978, le llegó información de que las pantallas de radar habían detectado un eco.
Una hora antes, un Aviocar CASA 212 de la de la Armada Chilena, posiblemente el matrícula N-146, despegó de la Base Aérea de Chabunco, en Punta Arenas, para dirigirse en línea recta hacia el este, en busca de la escuadra argentina.
A las 14.40 el aparato llegó a los 58º55’S/63º48’O, volando a 150 nudos de velocidad y 5000 pies de altura, punto en el que fue ubicado por los sistemas de alerta de a bordo.
Teniente de fragata Julio Alberto Poch
En esos momentos, dos Skyhawk A4Q que habían decolado del “25 de Mayo”, el matrícula 0654/3-A-301 al mando del capitán de corbeta Julio Italo Lavezzo y el 0660/3-A-307, al del teniente de fragata Julio Alberto Poch, comenzaron a ser vectoreados hacia dos ecos. El primero resultó ser un Grumman S-2 Tracker propio tripulado por el teniente de fragata Enrique Fortini y el guardiamarina Marcelo Álvarez, que volaba con su sistema FFI activado, pero el segundo era el Aviocar chileno, hacia el que se dirigieron ambos, dispuestos a derribarlo.
Cuando el capitán Lavezzo tuvo al intruso a distancia de tiro, el aparato chileno viró a gran velocidad y escondido entre las nubes escapó hacia Punta Arenas, sin llegar a cumplir su misión.
Cuatro minutos después otros tres Skyhawk A4Q despegaron del “25 de Mayo” con la orden de perseguir e interceptar a posibles aviones enemigos, pero no establecieron contacto.
Durante todo ese día, la flota chilena se mantuvo quieta en los fiordos, muy cerca del Canal O’Brien, a escasas 100 millas del Cabo de Hornos, aguardando instrucciones. 
El 19 de diciembre en horas de la mañana, cumpliendo directivas del Alto Mando, la flota argentina abandonó sus posiciones al este de la Isla de los Estados y navegando a 20 nudos de velocidad se dirigió hacia el Canal de Beagle y el Cabo de Hornos, en medio de un mar embravecido, con fuertes vientos soplando del oeste y olas que alcanzaban los cuatro metros de altura.
Los buques chilenos continuaban en sus escondites y allí se encontraban cuando a las 04.49 horas uno de sus aviones, al parecer, el Aviocar CASA 212 matrícula N-147, tuvo dos contactos en su radar.
En el “25 de Mayo”, el teniente de fragata Pettinari aguardaba en alerta 5 sobre la cubierta, dentro de su Skyhawk A4Q, cuando recibió la orden de despegar e interceptar al enemigo.
Después de controlar su tablero y comprobar que todo se hallaba en orden, el piloto dio máxima potencia a sus turbinas y observando atentamente las indicaciones de los señaleros decoló a gran velocidad, poniendo rumbo oeste.
Siempre había un caza listo para ser lanzado en la catapulta del portaaviones, armado con misiles y bombas, sin tanques suplementarios.
El del teniente Pettinari era el mismo avión que había utilizado el capitán Lavezzo y con él fue que interceptó al CASA 212 cuando volaba a 150 nudos y 3000 pies en los 54º30’S/60º53’O.
Pettinari colocó su avión a la par del aparato enemigo provocándole violentas sacudidas con la fuerza de sus turbinas y cuando lo tenía “marcado” en su visor de tiro, pidió a la torre instrucciones para su derribo.
El piloto aguardaba ansiosamente la respuesta, con el pulgar sobre el botón del obturador, listo para disparar, pero la directiva lamentablemente fue: “..Negativo Bravo, .. Negativo..” Esa amenaza pudo haberse anulado en ese mismo momento. Otro momento de gloria evitado.
El aparato chileno huyó a toda velocidad escondido entre las nubes mientras Pettinari viraba y emprendía el regreso al portaaviones.
sábado, 10 de octubre de 2026
Argentina: La opción de los P-3 AEW “Dome”
P-3 AEW “Dome” retirados de la CBP: ¿una opción viable para los países de la región?
Tres o cuatro aviones seleccionados y un stock de repuestos podrían permitir a ciertas Fuerzas Aéreas Latinoamericanas acceder a una capacidad difícil de adquirir desde cero.
Gastón Dubois || Aviación Online
Los P-3 Dome podrían darle a Argentina una nueva capacidad para vigilar el Atlántico Sur y la frontera Norte. Foto: CBP.
La retirada de los últimos P-3 AEW “Dome” de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) no solo marca el final de una variante singular del Orion. También abre una posibilidad particularmente interesante para países que necesitan una capacidad de alerta temprana aerotransportada (AEW) pero no cuentan con los recursos necesarios para adquirir plataformas nuevas.
El último ejemplar realizó su vuelo operativo el 30 de septiembre desde el National Air Security Operations Center (NASOC) Jacksonville, poniendo fin a una trayectoria iniciada a fines de los años 80. CBP llegó a operar hasta ocho P-3 AEW, equipados con un radar rotatorio sobre el fuselaje, y fue el único operador de esta configuración. Según explicó The War Zone al analizar el retiro, la creciente dificultad para mantener los P-3 y la reducción de la base estadounidense de operadores contribuyeron a hacer cada vez más costosa su operación.
End of the Road: AMO’s Iconic P-3 Dome Takes Its Final Flight! On September 30, 2026, the distinct silhouette of a four-engine turboprop carrying its massive rotating radar dome touched down for the final time at the National Air Security Operations Center in Jacksonville. Our Jacksonville-based P-3 AEW fleet has served as a cornerstone of America’s outer-layer border security. Its crews flew far beyond our borders, providing wide-area surveillance across the Caribbean, Gulf of America, and the transit zones of Central and South America, helping detect and track threats before they could reach the United States. This final landing marks more than the retirement of an aircraft. It marks the close of a remarkable chapter defined by vigilance, sacrifice, innovation, and unwavering commitment to protecting America. Thank you, P-3 Dome, for decades of service to the mission and the Nation.
— CBP AMO (@CBPAMO) October 1, 2026
La particularidad es que estos aviones no son simplemente P-3 retirados. Fueron modificados específicamente para proporcionar vigilancia de gran área y seguimiento de blancos desde largas distancias. Los primeros ejemplares utilizaron el radar AN/APS-138, mientras que posteriormente la flota fue equipada con el AN/APS-145, el mismo modelo empleado en las versiones avanzadas del E-2C Hawkeye. A ello se sumaban sensores electroópticos e infrarrojos, comunicaciones VHF/UHF y enlaces satelitales, además de una cabina modernizada.
- ¿Por qué la CBP retiró sus P-3 AEW Dome?
La creciente dificultad para mantener los P-3 y la reducción de la base estadounidense de operadores hicieron cada vez más costosa su operación.
- ¿Qué equipamiento y capacidades tienen los P-3 AEW Dome?
Están equipados con radar rotatorio AN/APS-138 o AN/APS-145, sensores electroópticos e infrarrojos, comunicaciones VHF/UHF, enlaces satelitales y cabina modernizada, con autonomía de aproximadamente 12 horas.
- ¿Por qué Argentina sería el candidato más natural para incorporar los P-3 AEW?
Porque la Armada Argentina ya opera P-3C Orion adquiridos a Noruega, dispone de infraestructura, personal, experiencia de mantenimiento y una cadena logística asociada al modelo.
- ¿Cuál es el principal desafío para sostener una flota de P-3 AEW?
El sostenimiento del radar AN/APS-145, que dejó de fabricarse hace años y cuya base industrial y logística es cada vez menor.
- ¿Cómo podrían transferirse los P-3 AEW de CBP a otros países?
Podrían transferirse mediante el mecanismo de Excess Defense Articles (EDA), con aprobación de las autoridades estadounidenses, pero al pertenecer a CBP y no al Departamento de Defensa no seguirían automáticamente el camino de un P-3 de la US Navy.
- ¿Qué otros países de la región podrían estar interesados en los P-3 AEW?
Colombia y Perú podrían estudiarlo por necesidades de vigilancia en zonas montañosas y restricciones presupuestarias; Chile ya busca CP-140 Aurora y tiene E-3 Sentry; Brasil difícilmente lo haría porque ya opera EMB-145 AEW&C con radar Erieye.
CBP Air and Marine Operations: Extended Border Operations
Una capacidad difícil de comprar desde cero
Para una fuerza aérea o naval latinoamericana, la posibilidad resulta atractiva por una razón sencilla. El costo de obtener una capacidad AEW desde cero es enorme, especialmente si se pretende adquirir una plataforma moderna con radar AESA, sistemas C2 avanzados y soporte logístico de largo plazo.
Un P-3 AEW usado permitiría partir de una plataforma ya existente y concentrar la inversión en su recuperación, certificación y modernización. El P-3 ofrece además una característica especialmente valiosa para este cometido: autonomía. Estos aviones podían permanecer en vuelo durante aproximadamente 12 horas, con una capacidad de vigilancia de larga duración que fue precisamente una de las razones por las que el antiguo U.S. Customs Service eligió el Orion frente a plataformas AEW de menor autonomía. Los estudios realizados cuando comenzó el programa destacaban que el P-3 podía permanecer en el aire al menos el doble de tiempo que un E-2C.
El escenario más interesante sería seleccionar las mejores tres o cuatro células disponibles, acompañadas por uno o dos ejemplares adicionales para canibalización. De esa manera, el operador podría disponer de una pequeña flota operacional y, al mismo tiempo, acumular un stock considerable de motores, componentes, accesorios y piezas estructurales para sostenerla durante años.
La experiencia brasileña y griega demuestra, además, que todavía es posible extender considerablemente la vida de células P-3 mediante trabajos estructurales profundos. En el caso de CBP, el programa de extensión de vida de los años 2010 incluyó el reemplazo de alas y cola y una inspección integral de los fuselajes. Esto no significa que todas las aeronaves retiradas conserven automáticamente miles de horas disponibles: el estado individual de cada célula tendría que determinarse mediante una inspección técnica antes de cualquier adquisición.
Argentina como candidato lógico
Dentro de América Latina, Argentina sería probablemente el candidato más natural. La Armada Argentina ya opera P-3C Orion adquiridos a Noruega (luego décadas de operaciones con los mas antiguos P-3B), por lo que dispone de infraestructura, personal, experiencia de mantenimiento y una cadena logística asociada al modelo. La incorporación de un P-3 AEW no exigiría introducir un nuevo tipo de aeronave, sino añadir una variante especializada a una familia que ya está siendo recuperada.
El contexto regional también le daría una utilidad particular. El Atlántico Sur volvió a adquirir una relevancia estratégica mayor para Argentina, Chile y Reino Unido, en un escenario marcado además por las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la región. En ese espacio, un sistema AEW&C de larga autonomía podría aportar una capacidad que actualmente resulta difícil de generar con medios convencionales.
Los F-16 MLU y P-3C argentinos ya comenzaron a trabajar para desarrollar su integración en el escenario operacional del Atlántico Sur. Los P-3 “Dome” ofrecerían la necesaria conciencia situacional del dominio aéreo, para completar el panorama táctico. Foto: Gaceta Marinera.
Si bien el Orion naval y el Dome responden a necesidades diferentes, poseen el potencial de combinar sus capacidades para ofrecer una imagen más clara y completa en el complejo escenario del Atlántico Sur/Antártida. Los P-3C continuarían concentrados en vigilancia marítima, guerra antisubmarina, guerra antisuperficie y reconocimiento, mientras que los P-3 AEW podrían proporcionar una imagen aérea de mayor alcance y contribuir al control y coordinación de otras aeronaves y medios.
En Argentina, el eventual operador lógico de los Dome sería la Fuerza Aérea Argentina. La incorporación de una pequeña flota AEW&C podría convertirse en un multiplicador de capacidades para los nuevos F-16 y para la recuperación del control aeroespacial, con utilidad tanto en la frontera norte como en el extremo sur. La autonomía del P-3 permitiría mantener aeronaves durante largos períodos sobre zonas de interés sin depender de una plataforma especializada de menor alcance.
Una oportunidad más acotada en la región
La lista de potenciales interesados latinoamericanos, sin embargo, sería relativamente corta.
Brasil difícilmente tendría incentivos para incorporar los Dome, pese a su experiencia con el P-3. La Fuerza Aérea Brasileña ya dispone de cinco aeronaves AEW&C basadas en el EMB-145 y equipadas con el radar Erieye de Saab (recientemente modernizados), por lo que agregar una plataforma más antigua y con otra arquitectura logística tendría poco sentido.
Colombia y Perú podrían estudiar la alternativa si Washington decidiera ofrecer los aviones, particularmente por sus necesidades de vigilancia de amplios espacios montañosos (zonas en las que los radares de vigilancia terrestre, forzosamente, tendrán huecos en su cobertura) y sus restricciones presupuestarias. Sin embargo, ninguno posee la ventaja argentina de contar ya con una flota P-3 en servicio.
Chile presenta un caso diferente. El país está buscando incorporar aviones CP-140 Aurora, derivados del P-3C, para reforzar su capacidad de vigilancia, especialmente en el sur. Eso le daría una base logística y operativa potencialmente favorable para incorporar un Dome. Al mismo tiempo, la Fuerza Aérea de Chile ya dispone de tres E-3 Sentry procedentes del Reino Unido, por lo que la incorporación de un segundo modelo de AEW&C podría generar más complejidad logística que ventajas.
El verdadero desafío está en sostener el radar
La cuestión crítica no sería reemplazar el AN/APS-145, sino cuánto tiempo y a qué costo sería posible mantenerlo operativo.
El sistema dejó de fabricarse hace años. De hecho, el desarrollo del radar del E-2D Advanced Hawkeye tuvo precisamente como objetivo reemplazar al AN/APS-145, mientras que la documentación de NAVAIR muestra que el E-2C fue progresivamente desplazado por el E-2D. Esto convierte al radar en el principal componente de riesgo de una eventual flota Dome, no porque su tecnología sea inutilizable, sino porque cada vez existe una base industrial y logística menor para sostenerla.
La respuesta podría estar precisamente en comprar un paquete de sostenimiento junto con los aviones. Además de los repuestos que CBP pudiera conservar, habría que estudiar la posibilidad de acceder a componentes provenientes de E-2C retirados. Los inventarios públicos de AMARG muestran que Davis-Monthan todavía almacenaba numerosos E-2C, algunos de ellos incorporados al depósito en fechas relativamente recientes. No puede afirmarse que esas aeronaves estén disponibles ni que sus sistemas se encuentren en condiciones utilizables, pero sí constituyen una potencial fuente de componentes, módulos y piezas para un programa de sostenimiento del APS-145, sujeto naturalmente a la autorización estadounidense.
Los aviones E-2 Hawkeye preservados en AMARG podrían ser una fuente de repuestos para el sistema AN/APS-145, pero habría que revisarlos a fondo.
También tendría sentido modernizar lo que rodea al radar sin alterar su arquitectura básica: procesadores y computadoras de misión cuando sea posible, consolas, comunicaciones, navegación, identificación, enlaces de datos y sistemas de grabación y distribución de información. El objetivo sería prolongar la utilidad operacional de un sistema antiguo, no convertirlo en un E-2D. Si el APS-145 no pudiera sostenerse durante un período razonable, sería necesario reconsiderar directamente la conveniencia de adquirir los Dome.
La propuesta, por tanto, no consiste en conseguir un AEW moderno de segunda mano. Consiste en incorporar una capacidad muy necesaria, con una década aproximada de vida útil, a un costo suficientemente bajo como para que el envejecimiento del sistema siga siendo aceptable. La viabilidad dependería de cuántos años de servicio pueda ofrecer cada radar y de la cantidad de repuestos que Estados Unidos esté dispuesto a liberar junto con los aviones.
Una oportunidad condicionada por las buenas relaciones con Washington
Existe un mecanismo para transferir equipamiento estadounidense excedente a socios extranjeros. Los Excess Defense Articles (EDA) pueden ser ofrecidos a países elegibles para FMS a precios reducidos o incluso sin costo por el material, aunque el receptor debe asumir gastos de transporte, reacondicionamiento y sostenimiento. La transferencia requiere además la aprobación de las autoridades estadounidenses correspondientes.
Pero en este caso existe una complicación: los P-3 AEW pertenecen a CBP y no al Departamento de Defensa. Por eso, no puede asumirse que seguirán automáticamente el mismo camino que un P-3 almacenado por la US Navy. La eventual transferencia de los aviones y, especialmente, de sus sistemas sensibles tendría que ser definida por Washington.
Pero si Estados Unidos decidiera ofrecerlos a determinados socios, el atractivo resulta difícil de ignorar.
Una pequeña flota compuesta por tres o cuatro P-3 AEW recuperados, uno o dos ejemplares destinados a repuestos y un paquete de sostenimiento que incluya componentes del sistema de misión podría proporcionar durante aproximadamente diez años una capacidad que, adquirida desde cero, costaría varias veces más. El precio real de esa oportunidad estaría en el sostenimiento: motores T56, componentes estructurales, aviónica y, especialmente, actualización y mantenimiento de los elementos del APS-145, que serán cada vez más difíciles de conseguir.
No sería una solución definitiva ni barata de mantener para siempre. Pero sí podría ser una oportunidad extraordinariamente económica para comprar tiempo y adquirir una capacidad AEW&C que muchos países simplemente no pueden permitirse actualmente.
viernes, 9 de octubre de 2026
COAN: El Chance Vought F4U "Corsair" 3-A-204 que terminó en la Aeronavale
El 0433/3-A-204 F4U-5NL,fue fabricado en diciembre de 1950, BuNo 124541, recibido en la Armada Argentina en mayo de 1957, asignado el 23/12/1958 a la 2da Escuadrilla Aeronaval como 0433/2-A-204,y a principios de agosto de 1960 pasó a formar parte de la 3er. Escuadrilla Aeronaval en Comandante Espora como 0433/3-A-204, sufriendo un accidente por rotura del tren de aterrizaje a bordo del ARA Independencia el 1/11/1964, Dado de baja en abril de 1966.

Destinado al Museo Naval de la Nación en la localidad de Tigre, donde estuvo expuesto a la intemperie por más de veinte años. En 1991 fue adquirido por Les Ailes de l'Aéro, una asociación francesa dirigida por Claude Semenadisse, antiguo técnico de Corsair, y exportado a Francia en 1994, a la comuna de Le Castellet , donde fue sometido a una profunda restauración y transformándolo inicialmente al estándar F4U-7 de la Aeronavale francesa, Flotille 14 F (luciendo la matrícula F-AZYS), y puesto en vuelo el 9/3/2000. A comienzos del 2009 fue exportado a Bremgarten, en Alemania, y en marzo de 2010 se lo pudo ver en proceso de conversión , otra vez a un F4U-5N, en Max Alpha Aviation, un taller que se dedica exclusivamente a aeronaves de la WWII, con el esquema asignado al reconocido VMF-513 “Flying Nightmares” del US Marine Corps, realizando su primer vuelo en suelo alemán el 5/5/2011.

Con matrícula alemana D-FCOR, el 9 de noviembre de 2023, Georg Raab, director general de Flying Legends , firmó el acuerdo de compra. El Corsair fue transportado a su nuevo hogar en el Aeropuerto de Siegerland, en el centro oeste de Alemania.

Sólo queda un ejemplar del Corsair en nuestro país , que no está en condiciones de vuelo, en el Museo de la Aviación Naval en la Base Aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca, ver última foto .
Ref. : Amilarg, Línea Ala, Prensa OHF, Key.Aero.

Fotos : 1-3-4 y 6, Serie Aeronaval #38 Vought F4U-5/-5N /{5NL Corsair de Jorge Nuñez Padin.
















