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viernes, 18 de septiembre de 2026

Sistema de soldado futuro: FCS

Soldado del Futuro: Objective Force Warrior



El Objective Force Warrior (OFW) es un programa de ciencia y tecnología destinado a desarrollar y demostrar capacidades revolucionarias para el sistema del soldado. Forma parte de un proyecto más amplio, denominado Objective Force, orientado a transformar al Ejército de Estados Unidos en una fuerza más letal y móvil para 2010.

Se empleará un concepto integrado de «sistema de sistemas» para apoyar una fuerza centrada en el soldado. El OFW será uno de los pilares principales de la estrategia Objective Force. Se integrará con el Future Combat System (FCS) y complementará sus capacidades. El FCS será una familia de vehículos de combate de la Objective Force. El cronograma del OFW estará coordinado con el del Future Combat System para que ambos programas avancen al mismo ritmo.



El FCS contará con versiones sobre ruedas y sobre orugas. Sustituirá al Stryker —derivado del Piranha III—, que funciona como un sistema provisional. Deberá pesar como máximo 20 toneladas para poder ser transportado en un C-130 y dispondrá de propulsión híbrida diésel-eléctrica. Podrá transportar robots destinados al reconocimiento, operaciones QBR, evacuación de heridos y transporte de suministros.

El FCS constituirá la caballería del Brigade Combat Team (BCT). Estas brigadas podrán ser desplegadas en cualquier lugar del mundo en 96 horas; una división, en 120 horas, y cinco divisiones, en 30 días.

El soldado ocupará el centro de la fuerza, debido a que es quien se encuentra más cerca del combate y quien participa en él con mayor frecuencia. Será estudiado en todos sus aspectos para alcanzar el mayor grado posible de integración. El OFW podrá emplearse tanto en misiones de paz como en conflictos de alta intensidad.

El OFW es un programa de investigación destinado a modernizar el Land Warrior y aumentar su letalidad y capacidad de supervivencia a partir de 2010-2012. No reemplazará al Land Warrior, sino que constituirá una modernización de su Bloque III, denominado Land Warrior Stryker Integration, que tendrá capacidad para operar con el FCS desde 2006.

El OFW se incorporará a este proceso bajo la denominación Land Warrior Advanced Capability a partir de 2008, coincidiendo con la entrada en servicio del FCS. El Land Warrior, como primer sistema integral para el soldado, servirá como fuente de experiencia para el desarrollo del OFW.

El programa busca que el soldado y su unidad alcancen la superioridad sobre sus adversarios en todo el espectro del conflicto. Se espera que el OFW multiplique por veinte la capacidad de combate del Land Warrior versión 1.0, cuya entrada en servicio con los Rangers estaba prevista para 2004.

Incluso una mejora de diez veces permitiría invertir la relación tradicional de fuerzas utilizada para planificar un ataque. En lugar de necesitar una superioridad de tres a uno, una unidad equipada con el OFW podría enfrentarse a un enemigo convencional pese a encontrarse en inferioridad de tres a uno. Su eficacia convertiría a un infante y su unidad en el equivalente de un equipo de helicópteros AH-64 Apache.

Otro de los objetivos del OFW es reducir las bajas propias y los costes de mantenimiento de una fuerza de infantería desmontada.

El programa de ciencia y tecnología del OFW busca demostrar la viabilidad de un sistema de combate individual integrado, ligero y letal. Este incluirá armamento, vestimenta protectora de bajo peso con sensores integrados, comunicaciones en red, conciencia situacional cooperativa, navegación mejorada, control de tiro en red, entrenamiento integrado, vigilancia médica y subsistemas terrestres y aéreos no tripulados.

Entre los nueve requisitos principales estudiados se encuentran la letalidad, el C4I, las fuentes de energía, la capacidad de supervivencia, la movilidad —incluida la reducción de peso—, el sostenimiento y la logística, el entrenamiento integrado y el análisis y la evaluación del rendimiento humano.

En el área de C4ISR —mando, control, comunicaciones, informática, inteligencia, vigilancia y reconocimiento— se estudian mejoras en las comunicaciones en red de la unidad o grupo de combate, sensores distribuidos, medios orgánicos de inteligencia, mayor conciencia situacional, entrenamiento incorporado, planificación durante el movimiento y enlace con otras fuerzas.

Se identificaron seis áreas cruciales que el proyecto debe desarrollar. Una de ellas es un sistema de mando y control denominado NC/CSA, basado en una Common Relevant Operational Picture (CROP). Otra es la capacidad de reachback, que permitirá solicitar remotamente fuego indirecto. Entre los objetivos de largo plazo se encuentra el empleo de programas robóticos capaces de explorar una red de información para encontrar los datos que el soldado necesite en cada momento.

La conciencia situacional del grupo mediante una red de comunicaciones fue identificada como la máxima prioridad del OFW. Este objetivo, descrito como «un cambio en el paradigma del soldado», implica un enfoque mucho más radical y revolucionario que el adoptado por el Land Warrior.

La conciencia situacional se reforzará mediante un casco con sensores integrados, conectado en red con vehículos aéreos y terrestres no tripulados y enlazado con el grupo de combate mediante sistemas de comunicación.



El primer prototipo funcional del casco del OFW fue creado por Crye Associates.


El casco del OFW incorporará un sistema integral de visión nocturna, imagen térmica, cámara de vídeo, sensores QBR y un HUD para mostrar datos e imágenes.

En materia de letalidad, el programa contempla una familia de armas más ligeras, dotadas de sistemas avanzados de control de tiro y optimizadas para el combate urbano y en terrenos complejos. La capacidad de fuego se distribuirá dentro del grupo de combate y estará especialmente adaptada a las operaciones urbanas. El FCS contribuirá a sincronizar el fuego directo e indirecto.

Inicialmente, el Ejército de Estados Unidos consideraba desplegar solamente cuatro sistemas de fusil y lanzagranadas M-29 SABR en cada grupo de combate OFW de nueve hombres. Los restantes integrantes estarían equipados con carabinas ligeras o con lanzagranadas más nuevos y sencillos, capaces de disparar el proyectil del SABR. También se emplearán armas no letales.



El OFW contará con armas optimizadas para el combate urbano.

El programa incluye estudios sobre armas de fuego directo, morteros autónomos, munición sin vaina, proyectiles equipados con sensores infrarrojos en miniatura y ojivas termobáricas o de carga en tándem.

Las mejoras en la capacidad de supervivencia estarán integradas en un traje de combate ligero, cómodo y capaz de proporcionar protección frente a un amplio espectro de amenazas. El soldado del OFW vestirá un traje que funcionará como estructura portante para el equipo.

El nuevo traje dispondrá de un sistema de climatización que permitirá operar en cualquier estación o clima sin necesidad de cambiar de vestimenta. También estará presurizado para proporcionar protección QBR.



El traje de combate utilizará tejidos fabricados con fibras de seda de araña para sustituir al Kevlar y a las placas cerámicas de protección. En su interior contará con capas destinadas a la protección QBR. Entre las nuevas tecnologías estudiadas se encuentran materiales cerámicos avanzados, materiales compuestos y textiles electrónicos.

Al igual que los civiles, los soldados prestan cada vez más atención a su salud y bienestar. Según el centro de Natick, las dietas suplementarias serán un área fundamental, al igual que el sueño y el ejercicio físico.

Los sensores médicos y psicológicos permitirán mejorar el rendimiento y el sostenimiento. El traje estará equipado con sensores capaces de controlar signos vitales como el electrocardiograma, la temperatura interna y externa y el consumo de calorías. Tanto el comandante como el médico podrán acceder a esa información. También se estudian la administración directa de nutrientes o medicamentos y el autotratamiento de heridas.

Uno de los conceptos futuristas consiste en un traje que pueda utilizarse tanto en climas fríos como cálidos. Un sistema de climatización evitará que el soldado deba transportar vestimenta adicional. La DARPA estudia un sistema de circulación de fluidos dentro del traje para enfriar o calentar el cuerpo. El calor y el frío constituyen causas importantes de bajas durante el combate y el entrenamiento.

El traje también podrá interactuar con el entorno. Su camuflaje podría oscurecerse o aclararse según las condiciones ambientales, además de volverse más o menos impermeable en función del clima.

A partir de la experiencia rusa en Chechenia, donde los francotiradores y las trampas constituían las principales amenazas, se prestará especial atención a estas áreas. Otro de los esfuerzos comprende el desarrollo de sistemas para la detección de minas.

Los requisitos energéticos del OFW son particularmente exigentes. La autonomía prevista —el sistema deberá mantener operaciones continuas durante 72 horas— otorga una gran importancia a la logística.

Este requisito deberá satisfacerse mediante el uso de mulas robóticas y celdas de energía desarrolladas por la DARPA. También se investigan alternativas como microturbinas, paneles solares instalados en el casco y sistemas de reabastecimiento aéreo autoguiado.

Otro aspecto radical del OFW es su intento de resolver el problema del peso. Se busca evitar la apariencia de «árbol de Navidad» del soldado, cargado con una cantidad creciente de cachivaches independientes, y reemplazarla por unos pocos sistemas básicos e integrados.

Tradicionalmente, cada nuevo elemento se añadía al equipo del soldado sin considerar cómo se integraría con el conjunto. El Ejército de Estados Unidos siempre ha trabajado en la reducción del peso, pero rara vez lo ha hecho desde una perspectiva integral. El peso constituye un problema grave, y una mayor integración evitará que el soldado deseche aquello que considera innecesario para combatir. Si el programa tiene éxito, el sistema OFW pesará como máximo 23 kilogramos.

El OFW operará sensores remotos que no estarán instalados directamente en el sistema y dispondrá de medios de apoyo como las «mulas» robóticas: vehículos todoterreno semiautónomos capaces de transportar sistemas de purificación de agua, cargadores de baterías, reservas de munición, alimentos y otros elementos.

Las mulas también podrán desplegar «perros» y «águilas», es decir, vehículos terrestres y aéreos no tripulados equipados con sensores para misiones de reconocimiento e inteligencia.

Estas plataformas robóticas serán desarrolladas como parte integral del sistema OFW y se utilizarán en el nivel del grupo de combate. Estos medios adicionales incluso podrán funcionar como plataformas de armas, por ejemplo para el transporte y empleo de morteros.

La mula transportará parte del equipo que normalmente no lleva el soldado y cumplirá otras funciones de apoyo. Sus sensores podrán incluir sistemas FLIR, cámaras térmicas y sensores QBR. Este concepto ya fue utilizado en Afganistán con mulas reales. Representa un paso importante para reducir el peso transportado por el soldado desde los 45 kilogramos actuales hasta una cifra de entre 18 y 23 kilogramos.

Entre 2000 y 2001, cinco grupos de empresas examinaron los planes del OFW. Se llegó a la conclusión de que para 2010 podría alcanzarse el 60 % de los requisitos de rendimiento deseados, mientras que el 100 % podría conseguirse en 2018.


Un maniquí muestra un prototipo del OFW durante la presentación del concepto en el Pentágono, en 2002.

La solicitud de propuestas —Request for Proposals o RFP— fue publicada en marzo de 2002. El 29 de agosto de ese año, el Natick Soldier Center adjudicó a los equipos industriales dirigidos por Exponent Inc. y General Dynamics el desarrollo de la Fase I, correspondiente al concepto y desarrollo tecnológico. Esta fase, valorada en 7,5 millones de dólares, tuvo una duración de ocho meses.

La decisión de emplear dos integradores de sistemas tenía como objetivo fomentar la creatividad y generar una competencia entre ambos equipos.

General Dynamics fue seleccionada en febrero de 2003 para desarrollar las fases II y III. Recibió un contrato de 59,9 millones de dólares, cuyo valor podría alcanzar los 791 millones. La empresa debería completar el diseño detallado para 2005 y producir dos prototipos. Durante la Fase III se construirían cincuenta prototipos del OFW para realizar pruebas de campo y de interoperabilidad con el FCS hasta 2006.

Los planes contemplaban completar la primera versión del OFW en 2006. La primera unidad debía recibir el sistema entre 2008 y 2012, al igual que el FCS, mientras que su utilización a gran escala estaba prevista para 2018.

El Bloque II del OFW se desarrollaría en paralelo con el Bloque II del FCS. Los contratistas trabajarían con el Gobierno, las empresas seleccionadas para el programa FCS y los responsables de otros sistemas de mando y control, con el propósito de obtener beneficios comunes para ambos programas.



General Dynamics fue seleccionada para desarrollar las fases II y III del OFW.



Concepto del OFW presentado por General Dynamics.


Logotipo del OFW.


Representación conceptual del sistema Land Warrior elaborada por el Operational Forces Interface Group del Ejército de Estados Unidos.


El OFW podría contar con una versión destinada a la caballería, del mismo modo que el Land Warrior tendría las variantes Air Warrior y Mounted Warrior.



El Soldier Systems Center de Natick planeaba probar un demostrador tecnológico del OFW entre 2002 y 2008. Posteriormente, podría pasar a la fase de desarrollo y pruebas en 2008 y entrar en servicio entre 2010 y 2012. El sistema debería pesar como máximo 23 kilogramos, frente a los 40 kilogramos de los equipos disponibles con la tecnología de entonces.

Las propuestas de General Dynamics para las mulas robóticas incluían los Mini-Unmanned Ground Vehicles (MUGV), plataformas de sensores semiautónomas destinadas a ampliar la conciencia situacional y reducir los riesgos para el personal.

El Robotic Armored Assault System (RAAS) transportaría tres sistemas de armas, entre ellos un lanzagranadas, un mortero y munición anticarro.

El Robotic Infantry Support System (RISS), o mula robótica, se emplearía para reducir la carga transportada por el soldado y cumplir funciones logísticas. También podría transportar otros vehículos terrestres no tripulados.

La empresa Eagle Enterprise, integrante del equipo de Exponent, examinó tres sistemas robóticos destinados a cumplir las funciones de vehículo de apoyo individual, vehículo de apoyo del grupo de combate y vehículo de apoyo de fuego pesado. También estudió dos vehículos aéreos no tripulados ligeros.


Sistemas de armas

jueves, 3 de septiembre de 2026

Escopeta: Genesis Gen-12

Escopeta Genesis Gen-12

Modern Firearms


La escopeta Genesis Gen-12 está diseñada y fabricada por la empresa estadounidense Genesis Arms. Fue diseñada entre 2017 y 2019 como un kit de conversión de receptor superior de calibre 12 para rifles tipo AR-10 de calibre .308. Esta escopeta está disponible completa o como receptor superior, que cualquier usuario puede instalar en un receptor inferior tipo AR-10 compatible con DPMS-308.



Escopeta Genesis Gen-12 con cañón de 18"

La escopeta Genesis Gen-12 está diseñada para uso civil y policial/militar. En manos civiles, es ideal para tiro deportivo (IPSC, 3-Gun y otras competiciones prácticas similares) y defensa personal. En manos militares y policiales, puede utilizarse como escopeta táctica para operaciones antidrones, combate cuerpo a cuerpo (CQB), operaciones en entornos urbanos (MOUT) y control de disturbios, así como una variante específica para asaltos, especialmente con cañones muy cortos de 5 a 7 pulgadas. Para usuarios gubernamentales, la compañía también ofrece una versión de fuego selectivo de la escopeta Gen-12.



Escopeta Genesis Gen-12 con cañón de 10,5"

La Genesis Gen-12 es una escopeta semiautomática con un sistema de retroceso corto, poco común en armas largas modernas, tanto rifles como escopetas. Este mecanismo utiliza un cañón con retroceso bloqueado por un cerrojo rotatorio, combinado con un portacerrojo y un sistema de amortiguación de muelle tipo AR. Sin embargo, la mayoría de las piezas del cajón de mecanismos superior y del grupo del cerrojo de la escopeta Gen-12 no son intercambiables con las de ningún arma de fuego tipo AR-10. 



Por otro lado, el receptor inferior se basa directamente en el receptor inferior DPMS-308 y es compatible con él, aunque el fabricante recomienda instalar algunas piezas pequeñas reforzadas al usar un receptor inferior de rifle. Genesis Arms también ofrece escopetas Gen-12 completas con receptores inferiores de fabricación propia, que a su vez son compatibles con los receptores superiores y cargadores de rifle estilo DPMS-308.


Escopeta Genesis Gen-12, versión para asalto con cañón de 7"

Las escopetas Genesis Gen-12 se alimentan mediante cargadores patentados. Estos incluyen cargadores de caja de una sola fila con capacidad para 5 o 10 cartuchos, así como cargadores de tambor con capacidad para 15 cartuchos.

El cajón de mecanismos superior y el guardamanos de la escopeta Gen-12 cuentan con un riel Picatinny integrado que permite montar diversas miras, incluyendo miras de punto rojo u holográficas. Se pueden instalar accesorios opcionales mediante ranuras MLOK en el guardamanos.

Especificaciones de la escopeta Genesis Gen-12

  • Calibre: Calibre 12, recámara de 76 mm (3")
  • Longitud total: 940-1020 mm con cañón de 457 mm / 18"
  • Longitud del cañón: 457 mm / 18", 267 mm / 10,5" y 178 mm / 7"
  • Peso en vacío: 3,9 kg con cañón de 457 mm / 18”
  • Capacidad del cargador: 5, 10 y 15 cartuchos


viernes, 28 de agosto de 2026

BVRAAM: ¿Qué necesita Europa próximamente en misiles aire-aire de largo alcance?

Al igual que en Estados Unidos , el detonante inmediato es la rápida evolución de los misiles aire-aire chinos , en particular el PL-15 y los sistemas más recientes que están surgiendo a su alrededor . La experiencia del combate aéreo entre India y Pakistán del año pasado ha puesto de relieve este problema, demostrando las consecuencias operativas de subestimar las capacidades aire-aire de largo alcance del adversario. Sin embargo, si bien Pakistán afirmó que sus cazas y misiles de fabricación china derribaron varios aviones indios, las circunstancias precisas, el número de aviones derribados y las tácticas involucradas siguen siendo objeto de versiones contradictorias y análisis externos.


Imágenes del cuerpo del misil PL-15E que cayó en la región de Punjab, en India, durante el conflicto indo-pakistaní en mayo de 2025. 
vía X

Para Europa, el MBDA Meteor representa actualmente lo último en misiles aire-aire de largo alcance, y su singular conjunto de capacidades es algo que hemos analizado en profundidad en el pasado . La cuestión ya no radica simplemente en cómo mejorar el Meteor, sino en qué debería sucederle y qué tipo de arquitectura de armas (o «cadena de ataque») será necesaria para la próxima generación de aeronaves de combate tripuladas y no tripuladas y sus armamento.


Un Typhoon de la Real Fuerza Aérea Británica despega, cargado con misiles Meteor bajo el fuselaje. 
Derechos de autor de la Corona.

Uno de los proyectos más interesantes en la actualidad es el programa francés Comet, que parece estar liderado por la filial francesa del consorcio paneuropeo MBDA. Se sabe muy poco públicamente sobre esta arma, y ​​sus especificaciones exactas aún no están claras. Sin embargo, parece representar un esfuerzo por dar un salto significativo con respecto a la actual familia MICA , ofreciendo mayor alcance y velocidad. Si el plazo previsto para alrededor de 2030 es correcto, Comet podría considerarse una respuesta relativamente inmediata a un entorno de amenazas cada vez más exigente.

Douglas Barrie , investigador principal de temas aeroespaciales militares en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, declaró a TWZ que el Comet parece ser "una respuesta a los intercambios entre pakistaníes e indios, donde, desde el primer día, los indios subestimaron la agresividad de los pakistaníes, especialmente con el misil PL-15. Resulta, cuanto menos, una coincidencia que este tipo de situación haya surgido de repente".


Cuatro misiles PL-15 simulados en la bahía de armas interna de un caza chino J-20. 
Internet chino

Eso distinguiría al Comet del programa británico Future Air Superiority Effectors (FASE), que parece estar asociado mucho más estrechamente con los requisitos a largo plazo del Future Combat Air System y el GCAP/Tempest del Reino Unido .

En declaraciones a TWZ , Justin Bronk , investigador de poder aéreo en el Royal United Services Institute (RUSI), explicó que el FASE "probablemente tenga como objetivo proporcionar capacidades de combate significativamente mejores para principios o mediados de la década de 2030 que las que podría ofrecer una actualización de mitad de vida del misil Meteor dentro de los límites de su diseño y tamaño básicos".

Un interesante paralelismo entre FASE y Comet es un estudio conjunto franco-británico que analiza las consecuencias del lanzamiento de Meteor. En abril, ambos países firmaron un memorando de entendimiento que dio inicio a un proyecto de 12 meses para evaluar las futuras amenazas en el combate aéreo y los posibles conceptos de misiles de próxima generación. El estudio busca identificar las tecnologías necesarias para un arma sucesora y establecer una hoja de ruta para su desarrollo. Si bien ambos países están examinando formalmente el mismo problema posterior a Meteor, sus prioridades a largo plazo en materia de combate aéreo parecen divergir.

Más allá del meteorito

El Meteor sigue siendo una de las armas aire-aire más capaces de Europa. Su sistema de propulsión ramjet le confiere una importante ventaja sobre los misiles convencionales de combustible sólido, ya que le permite mantener la propulsión y la energía durante mucho más tiempo en un enfrentamiento.

Sin embargo, el entorno de amenazas para el que se diseñó el misil Meteor está cambiando. Sus requisitos se establecieron en un entorno dominado por la amenaza de los misiles aire-aire soviéticos/rusos. Hoy en día, la planificación debe tener en cuenta cada vez más las armas chinas, como el PL-15 y los sistemas más modernos, que pueden combinar un alcance muy largo con una velocidad considerablemente mayor.


Un Su-35S lanza un R-37M, el misil aire-aire ruso de mayor alcance. 
Captura de pantalla del Ministerio de Defensa ruso.

“Dado que el Meteor sigue siendo más que capaz de igualar a los misiles aire-aire rusos actuales en enfrentamientos aire-aire, es probable que los objetivos de capacidad del programa FASE utilicen misiles aire-aire, aeronaves y sensores chinos mucho más capaces como amenazas de referencia”, añadió Bronk.

Esto plantea la incómoda pregunta de qué sucede cuando ambos bandos pueden lanzar armas BVR (más allá del alcance visual) extremadamente capaces una contra la otra.

En pocas palabras, ahora la velocidad es más importante, ya que reduce el tiempo de reacción del objetivo y puede hacer que el enfrentamiento final sea mucho más exigente. Una de las ventajas del Meteor es la considerable energía que conserva al llegar a la fase terminal, pero la contrapartida es una velocidad media más baja en todo su rango de vuelo.

Meteor

Barrie explicó: “La velocidad de lanzamiento del Meteor está entre Mach 3,5 y Mach 4. Si lanzas un PL-15 desde un
J-20 , que vuela a Mach 2, es probable que esa arma se mantenga por encima de Mach 5 durante muchísimo tiempo, lo cual es uno de los problemas. Es el riesgo de una destrucción mutua. Obviamente, si el arma contra el J-20 sale a Mach 3,5 o Mach 4, entonces tienes un problema”.

Al mismo tiempo, la efectividad de un misil depende de muchos otros factores, incluidas las condiciones de lanzamiento, el perfil de vuelo, la guía a mitad de trayectoria, el rendimiento del buscador, el entorno de guerra electrónica y las maniobras del objetivo.

Sin embargo, la naturaleza de la amenaza podría impulsar a la próxima generación de armas europeas hacia una combinación de mayor alcance, velocidad sustancialmente superior y mayor energía terminal, en lugar de una simple mejora incremental del misil Meteor. De hecho, el Reino Unido ha abandonado sus planes para una modernización a mitad de vida del Meteor, presumiblemente para centrar sus esfuerzos en un sucesor, o sucesores, mucho más ambiciosos y capaces.

¿Necesitará la próxima arma un estatorreactor?

El misil Meteor fue diseñado en torno a un motor estatorreactor, especialmente porque se esperaba que se enfrentara a una versión estatorreactora del misil ruso R-77 (AA-12 Adder). Este misil nunca llegó a desplegarse y, hasta donde sabemos, China tampoco posee un arma de esta clase. Por lo tanto, un sucesor del Meteor no necesariamente utilizará el mismo tipo de propulsión.


Personal de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China traslada misiles estándar R-77
.

El Meteor demostró las ventajas de la propulsión con aire comprimido, pero el uso de un estatorreactor u otro sistema de propulsión con aire comprimido conlleva ciertas desventajas. Alcanzar velocidades muy altas manteniendo un alcance y una maniobrabilidad útiles puede resultar cada vez más difícil, y la complejidad de la propulsión aumenta los costos y puede consumir un valioso volumen interno.

El hecho de que en fuentes abiertas se atribuya el rendimiento a armas chinas de propulsión sólida como el PL-15 sugiere que es posible otro enfoque.

A Barrie no le sorprendería que se descartara el estatorreactor. «El problema con un estatorreactor es que, si bien no es imposible superar Mach 5, es difícil y probablemente haya que hacer muchas concesiones… Me pregunto si simplemente considerarán los combustibles sólidos energéticos».

Por lo tanto, un futuro misil europeo podría utilizar un motor de propulsión sólida considerablemente más grande, posiblemente combinado con una arquitectura de impulso y sostenimiento diferente, para lograr la combinación requerida de velocidad y alcance. El uso de más de una etapa o un motor de cohete sólido de impulsos múltiples podrían ser otras soluciones al problema.

El problema del tamaño

Quizás la mayor oportunidad para una nueva arma europea de largo alcance provenga de la aeronave que la transportará.

El misil Meteor se desarrolló dentro de las limitaciones físicas impuestas por los aviones de combate existentes y sus sistemas de transporte de armamento, incluido el transporte interno en el F-35. Se espera que un futuro avión de combate como el Tempest tenga un volumen interno significativamente mayor disponible para armamento.

“Uno de los factores clave para el Tempest es, obviamente, su gran capacidad de carga interna”, continuó Barrie. “Una bahía principal amplia y, probablemente, también bahías laterales de tamaño considerable. Esto permite transportar internamente una masa de armamento considerablemente mayor que la de un F-35. Si se observa el tamaño de la plataforma según la información disponible, se trata de un avión grande, y cabría suponer que cuenta con una bahía de armamento interna muy significativa”.


Configuración actual del sistema de transporte interno del misil AIM-120 AMRAAM en el F-35, con dos misiles en cada compartimento de armas.
Derechos de autor de la Corona.

Un misil de mayor tamaño puede transportar más propelente, potencialmente soportar un sistema de propulsión más potente, albergar un buscador más grande o más capaz y proporcionar volumen adicional para la electrónica y otros subsistemas.

Como ya hemos explicado anteriormente :

Existen diferentes maneras de aumentar el alcance de un misil aire-aire, pero este proceso siempre es más sencillo  si el arma puede ser de mayor tamaño . Mayores dimensiones permiten incorporar un motor más potente, mayor cantidad de combustible, motores de cohete multietapa y motores de respiración atmosférica, como el estatorreactor utilizado en el Meteor. Otras opciones para extender el alcance que Estados Unidos ha analizado incluyen motores de cohete de combustible sólido multipulso regulables y propelentes, configuraciones de grano , carcasas y revestimientos más sofisticados, que también garantizarían un mayor alcance y una mayor velocidad en comparación con las armas existentes.

El resultado podría ser un arma considerablemente más grande que el misil Meteor, pero totalmente compatible con la aeronave para la que fue diseñada.

Esta realidad, y el uso del plural " efectores" en la terminología FASE del Reino Unido, plantea la posibilidad de que el futuro requisito europeo de misiles BVR no sea para un solo misil, sino para una familia de armas, al menos en lo que respecta a los británicos.

Por qué los “efectores” pueden ser importantes

Si FASE se refiere en última instancia a múltiples efectores en lugar de un solo misil, eso podría indicar la dirección más amplia del combate aéreo futuro, que involucrará tanto aeronaves tripuladas como diversos aviones de apoyo no tripulados.

Se prevé que Tempest funcione como una especie de centro de operaciones, apoyado por varias aeronaves de combate no tripuladas, portaaviones remotos u otros sistemas que operen considerablemente más adelante. Estos sistemas no tripulados tendrán limitaciones de tamaño, carga útil y transporte de armamento diferentes a las de las aeronaves tripuladas.

Esto significa que no todas las plataformas necesitarán la misma arma BVR, ni siquiera podrán alojarlas, cuando se trata de misiles de mayor tamaño.

En cambio, una fuerza futura podría requerir algo parecido a una familia:

  • Un arma de gran tamaño, largo alcance y alta velocidad para el avión tripulado Tempest, optimizada para los enfrentamientos de superioridad aérea de más alto nivel.
  • Un arma de tamaño mediano, adecuada para los cazas actuales y, potencialmente, para futuros aviones con capacidades de transporte de armamento más limitadas.
  • Un arma más pequeña optimizada para aeronaves de combate estacionarias u otros sistemas no tripulados donde las dimensiones de la bahía interna, la carga útil y el costo son más restrictivos.

Un misil modular podría abarcar dos de estas categorías simultáneamente. En términos más generales, estas armas podrían compartir tecnologías sin necesidad de ser misiles idénticos. Los buscadores, la electrónica, los enlaces de datos, el software, las tecnologías de guiado u otros subsistemas comunes podrían reutilizarse en toda la familia.

El resultado sería un enfoque fundamentalmente diferente al de simplemente desarrollar un único sustituto para Meteor.

El buscador puede ser tan importante como el motor.

La parte frontal de una futura arma europea de largo alcance es otra área donde es probable que se produzcan cambios significativos.

Un buscador de matriz de exploración electrónica activa (AESA) parecería una base lógica para un arma de próxima generación. El trabajo previo del Reino Unido con Japón en el programa conjunto de misiles aire-aire (JNAAM) resultó particularmente interesante en este sentido, dada la experiencia de Japón con buscadores aire-aire de exploración electrónica activa.


Una infografía del programa JNAAM ofrece una representación visual aproximada de cómo se habrían combinado los componentes japoneses y británicos en un solo misil. 
Ministerio de Defensa de Japón

Un arma futura podría incorporar capacidad de radiofrecuencia pasiva junto con su radar activo. Esto proporcionaría otro medio para detectar o rastrear objetivos emisores y podría aumentar la resistencia del arma en un entorno electromagnético altamente disputado.

Para su misil aire-aire de ultra largo alcance PL-17 , China parece haber optado por una combinación de buscadores activos y pasivos, aunque, como señala Barrie, también parece haber sido diseñado en torno a un conjunto de objetivos muy específico: el E-7 Wedgetail , el E-2 Hawkeye , otras plataformas aerotransportadas de alerta temprana y control, y activos de apoyo, como aviones cisterna y aeronaves estratégicas de vigilancia electrónica y ataque.


Esta imagen de 2016 nos brindó el primer vistazo al PL-17. 
Internet chino

Si dicha capacidad justifica el costo y la complejidad adicionales es otra cuestión. Un misil multimodo altamente sofisticado será inevitablemente costoso; sin embargo, las mismas tecnologías podrían resultar útiles contra una gama más amplia de objetivos que los enfrentamientos convencionales entre cazas. Tampoco debe descartarse la capacidad aire-superficie, ya que un buscador pasivo podría dotar al arma de capacidad antimisiles (ARM).

Otra alternativa de buscador pasivo podría basarse en un sensor infrarrojo de imágenes (IIR) . Esto podría complementar de forma interesante un buscador de radar activo, utilizando el mismo tipo de sistema de guiado de trayectoria intermedia con enlace de datos bidireccional que ya incluye el Meteor. Podría ser especialmente relevante para interceptar objetivos pequeños o de baja firma (furtivos) y en un entorno electromagnético muy disputado.

El arma se está integrando a la red.

Quizás el cambio más significativo radique en la medida en que los futuros misiles BVR (más allá del alcance visual) exploten la cadena de ataque más amplia , convirtiéndose en mucho más que armas guiadas por la aeronave que las lanza.

El requisito fundamental es que el misil sea independiente de la fuente de seguimiento. Esto significa que un futuro misil aire-aire de largo alcance podría recibir información de localización de objetivos de un avión de control de crucero, un avión de alerta temprana aerotransportado, otro caza, una plataforma naval o, potencialmente, sensores espaciales.

Por ejemplo, si el misil Tempest opera junto con los aviones CCA desplegados en primera línea, el sensor que detecta inicialmente un objetivo podría ser el propio avión CCA. El avión lanzador podría entonces recibir la trayectoria, lanzar el arma y seguir recibiendo actualizaciones de múltiples plataformas.

Como alternativa, un CCA podría lanzar el arma utilizando la información de puntería generada por la aeronave tripulada u otro sensor ubicado en otro lugar de la fuerza, siempre que esté conectado a la red.


Un gráfico de BAE Systems muestra un caza Tempest trabajando como parte de un equipo en red junto con Typhoon, F-35, E-7 Wedgetail y drones tipo "compañero de ala leal"
BAE Systems

Los enlaces de datos bidireccionales, la guía en fase intermedia, la resistencia a la guerra electrónica y la capacidad de aceptar información de puntería de terceros de alta calidad se convierten en requisitos fundamentales. Parte de esta funcionalidad está disponible, en diversos grados, en algunos misiles aire-aire actuales, pero será aún más importante a medida que el combate aéreo dependa cada vez más de redes de sensores distribuidas y de la colaboración entre aeronaves tripuladas y no tripuladas.

Si puede depender de sensores externos, el alcance del misil ya no estará limitado por el alcance de los sensores propios del caza lanzador. Ante la creciente realidad de un entorno de negación de acceso/área (A2/AD), esto podría permitir el desarrollo de armas que vuelen mucho más allá de lo que la plataforma de lanzamiento podría detectar e interceptar de forma independiente. La amenaza A2/AD ya está impulsando la investigación de misiles de defensa aérea de mayor alcance, potencialmente con un alcance de hasta 1.600 kilómetros (1.000 millas).

Esto también abre la puerta a conceptos de propulsión más sofisticados, incluidas armas multietapa diseñadas para combinar un impulso de muy alta velocidad con una etapa terminal o de sostenimiento independiente.

Por lo tanto, la próxima generación de misiles aire-aire de largo alcance podría definirse tanto por la cadena de ataque en la que se integran como por la arquitectura y el rendimiento del propio misil.

¿Qué le sucede a Meteor?

Meteor es uno de los ejemplos más destacados de un programa de defensa multinacional exitoso en Europa. Seis naciones europeas participaron en su desarrollo, y el programa finalmente produjo un arma que es ampliamente considerada un sistema de alta capacidad.

Sin embargo, los países que desarrollaron Meteor no necesariamente tienen los mismos requisitos para la próxima generación.

El Reino Unido está avanzando hacia el programa GCAP/Tempest junto con Japón e Italia. Sus futuras necesidades de aviación de combate estarán cada vez más condicionadas por dicho programa y por la evaluación de amenazas que lo impulsa.

La última maqueta a tamaño real del Tempest da una idea de sus dimensiones.  GCAP

El Reino Unido parece desear un arma de gran tamaño y alto rendimiento, optimizada para el misil Tempest y la futura misión de superioridad aérea, especialmente en la región del Indo-Pacífico. Es probable que Japón necesite algo muy similar.

Mientras tanto, otros usuarios del Meteor podrían priorizar un arma que pueda integrarse en los cazas existentes y que siga siendo asequible en grandes cantidades.

El programa Comet de Francia podría satisfacer ese requisito, ya que parece ser una respuesta relativamente rápida a la amenaza emergente. En ese sentido, Francia podría contar con un arma a corto plazo, un futuro proyecto completamente nuevo y una relación continua con la familia Meteor, todo ello mientras persigue sus propios objetivos para el desarrollo de sistemas aéreos de combate.

En definitiva, no está nada claro si el consorcio Meteor sobrevivirá una generación más, al menos en su forma actual.

¿Podría Japón formar parte de la solución?

Dado que Japón es socio en el proyecto GCAP/Tempest, y basándose en sus estudios previos sobre misiles aire-aire con los británicos, resulta particularmente interesante en este contexto.

Japón se enfrenta a un entorno de amenazas en el que el combate aéreo de largo alcance es de suma importancia, y ya ha demostrado capacidades avanzadas en sistemas de guiado aire-aire con escaneo electrónico activo (AESA). El misil Mitsubishi AAM-4B, desarrollado en Japón, se convirtió en el primer misil aire-aire en incorporar un buscador AESA.

Aunque la cooperación previa en materia de misiles aire-aire entre Japón y el Reino Unido no llegó a convertirse en un programa operativo, ambos países están desarrollando ahora conjuntamente un avión de combate a través del programa GCAP.

Dado que Gran Bretaña y Japón diseñan conjuntamente los futuros aviones de combate, podrían llegar a desarrollar también algunas de sus principales armas en colaboración, aunque es probable que los requisitos de Italia sean muy diferentes.

Pensar más allá del misil

Es casi seguro que Europa puede construir un misil más rápido que el Meteor, pero aún quedan muchas preguntas sobre en qué tipo de sistema de combate aéreo encajará ese misil, o esos misiles.

Un arma BVR del futuro tendrá que operar desde múltiples tipos de plataformas (tripuladas y no tripuladas), recibir datos de puntería de sensores externos, comunicarse con CCA, funcionar en un entorno electromagnético altamente disputado, atacar objetivos en maniobra a distancias extremas y conservar suficiente energía para seguir siendo peligrosa en la fase terminal.

Cada vez parece más evidente que, en lugar de una sola arma, la solución será una familia de efectores.

Para el Reino Unido, FASE podría convertirse en uno de los programas más importantes a seguir, ya que podría revelar cómo Gran Bretaña pretende cerrar la brecha entre Meteor y las armas de la era GCAP/Tempest. En esta etapa, FASE parece estar dirigido exclusivamente al Reino Unido, aunque Japón e Italia serían beneficiarios probables, debido a su colaboración en GCAP.


Maqueta de una posible configuración del Tempest, con los distintivos de la Fuerza Aérea Italiana. 
Leonardo

Por otra parte, el misil Comet podría ofrecer una primera indicación de cómo Francia pretende responder a la creciente amenaza de los misiles de largo alcance, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para un futuro sistema.

En cuanto al consorcio Meteor en general, queda por ver si el éxito del programa se puede trasladar a otra arma multinacional, o si la aparición del GCAP/Tempest y los requisitos nacionales cada vez más divergentes marcan el principio del fin del modelo Meteor.

En cualquier caso, es probable que la próxima generación de armas europeas de largo alcance sea más grande, más rápida, esté más interconectada y más integrada con el sistema aéreo de combate que la rodea. Al mismo tiempo, la necesidad de crear una familia de efectores diseñados en torno a una fuerza distribuida de aeronaves tripuladas, aviones de combate aéreo y sensores externos planteará desafíos formidables.