El Primer Asalto


La empresa fueguina ya realizó vuelos a la base antártica y prevé avanzar hacia nuevas operaciones. La extensión de la pista, las condiciones de acceso marítimo y las habilitaciones pendientes serán determinantes para desarrollar una alternativa al traslado de turistas por vía marítima.
Del Fuego Noticias

RÍO GRANDE.- La posibilidad de conectar Ushuaia con la Base Antártica Conjunta Petrel mediante vuelos turísticos podría avanzar durante 2027, aunque todavía depende de obras de infraestructura y de las condiciones necesarias para operar de manera segura. La empresa fueguina Volar ya realizó vuelos para conocer las características del lugar y evaluar las posibilidades de desarrollar una actividad comercial.
El piloto y socio de la firma, Roberto Valdés, explicó que la empresa efectuó cuatro vuelos y que continúa estudiando la operatividad de la zona, incluido el acceso por mar. La propuesta apunta a facilitar el traslado de turistas que realizan cruceros antárticos y reducir el tiempo que insume la navegación por el pasaje de Drake.
El cruce marítimo demanda aproximadamente un día y medio por tramo. Una conexión aérea permitiría trasladar pasajeros hasta la Antártida para embarcar allí y regresar posteriormente en avión, con un ahorro estimado de tres días de navegación entre la ida y la vuelta.
Total Energies
Sin embargo, Valdés advirtió que el desarrollo de ese servicio requiere avanzar gradualmente y comprobar que las condiciones operativas permitan coordinar los vuelos con el embarque de pasajeros y el abastecimiento de los buques.
Las obras en Petrel son uno de los factores determinantes para ampliar las operaciones. Según información difundida en julio de 2026, la pista había alcanzado una longitud total de 1.300 metros, de los cuales 1.200 eran utilizables, además de contar con 100 metros de seguridad. La infraestructura todavía requería evaluaciones técnicas sobre la resistencia del terreno.
La información inicial sobre el proyecto también menciona la posibilidad de extender la pista hasta los 1.500 metros, junto con mejoras en la torre de control y otras instalaciones. No obstante, no se pudo confirmar que esa extensión tenga un cronograma oficial definido para 2027.
En paralelo, el Ministerio de Defensa informó en octubre sobre un acuerdo con TANDANOR para completar el equipamiento interior de los dos primeros módulos habitacionales de un conjunto de seis previsto para la base. Las obras forman parte del desarrollo de Petrel, pero no implican que toda la infraestructura necesaria para vuelos comerciales esté terminada.
Otro antecedente se registró en febrero de este año, cuando HeliUshuaia realizó un vuelo civil desde Ushuaia hasta Petrel con apoyo del Comando Conjunto Antártico. Además, la empresa anunció un programa de vuelos estratégicos para la temporada 2026-2027, destinados a capacitación, entrenamiento y operaciones sanitarias. Estas actividades no equivalen a la autorización de un servicio turístico regular.
La ubicación de Petrel, en el sector norte de la península antártica, podría facilitar la conexión con determinados itinerarios de cruceros. Valdés diferenció esa posición de la Base Marambio, más alejada de los recorridos habituales por el oeste de la península.
El empresario también señaló que el servicio podría cubrir otras necesidades logísticas, como el traslado de tripulaciones y alimentos frescos. Para que esa alternativa resulte viable, sin embargo, será necesario resolver las condiciones de acceso marítimo y coordinar las operaciones entre aeronaves y embarcaciones.
En ese mercado, la chilena DAP cuenta con una ventaja por su trayectoria en vuelos antárticos desde la década de 1980. Según Valdés, los operadores de cruceros ya conocen esa modalidad, por lo que una alternativa desde Ushuaia deberá demostrar continuidad y confiabilidad antes de captar una parte de la actividad.
La incorporación de aeronaves de mayor capacidad quedó planteada como una posibilidad posterior. El empresario consideró que ampliar la flota dependerá de que las operaciones alcancen un volumen suficiente para justificar económicamente esa inversión.
Por ahora, 2027 aparece como un horizonte de desarrollo para la conectividad aérea desde Ushuaia hacia Petrel, pero no como una fecha confirmada para el comienzo de vuelos comerciales regulares con turistas. La concreción dependerá de las obras, las evaluaciones técnicas, las habilitaciones correspondientes y la viabilidad de la operación logística.

Cohete Gamma Centauro. Con ellos, en febrero de 1965 la Argentina se convirtió en el tercer pais en el mundo capaz de lanzar cohetes desde la Antártida ( después de EEUU- URSS), tras el despegue simultáneo desde la base antártica Matienzo y el CELPA en Chamical.
La finalidad fue medir la radiación cósmica en la atmósfera. Años después fue inaugurada la base de lanzamientos semipermanente en la Base Vicecomodoro Marambio, hasta 1982.
Con el título “PRIMER ATERRIZAJE DE UN AVION DE GRAN PORTE
EN LA PISTA DE TIERRA DE LA BASE MARAMBIO DE LA ANTÁRTIDA ARGENTINA”,
desde la “Fundación Marambio” generada por iniciativa del Dr. Juan
Carlos Luján, difundieron por internet esta información.
La Fuerza Aérea Argentina, en cumplimiento de Políticas Nacionales Antárticas y en apoyo de los intereses nacionales e Internacionales en el Continente Antártico, mantiene, con inquebrantable vocación de servicio, la capacidad operativa de volar en y hacia el Continente Blanco.
La acción de la Fuerza Aérea en la zona se remonta al 1 de diciembre de 1951 cuando un avión bombardero cuatrimotor Avro 694 Lincoln, modificado con la matrícula civil LV-ZEI (ex B-030), bautizado «Cruz del Sur», al mando del Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO, realizó un vuelo desde Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, hasta la Base General San Martín, situada en el islote Barry, frente a la bahía Margarita a los 68º07’S y 67º08’W, donde efectúo lanzamiento de elementos de supervivencia, continuando su vuelo de reconocimiento hasta los 70ºS, regresando al aeródromo de salida después de 12 horas y 22 minutos de vuelo.
En el año 1952 la Fuerza Aérea continúa la tarea de sobrevolar y efectuar estudios para localizar posibles lugares de aterrizaje en el Sector Antártico Argentino, designando al Vicecomodoro Marambio, como Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Tareas Antárticas.
El Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO, había nacido en Río Cuarto, provincia de Córdoba el 18 de septiembre de 1918 y falleció en un trágico accidente aéreo en la localidad de Mugueta, Provincia de Santa Fe el 12 de noviembre de 1953 y en su homenaje se le dio el nombre a la actual Base Antártica Marambio.
En la década del ’60 la Fuerza Aérea se empeñó en localizar una zona apta para habilitar una pista de aterrizaje destinada a la operación regular y continua con aeronaves de gran porte con tren de aterrizaje convencional -es decir con ruedas- intensificándose esta tarea a principios del segundo trimestre del año 1969 con relevamientos aerofotográficos con aviones DHC-6 Twin Otter y reconocimientos desde aviones Hércules C-130, al igual que los efectuados desde el avión DHC-2 Beaver de la dotación de la Base Aérea Teniente Matienzo.
De los múltiples estudios realizados, se llegó a la conclusión que podría materializarse el proyecto sobre la meseta de 14 por 8 kilómetros que corona a 200 metros sobre el nivel del mar a la isla Seymour, que a partir del año 1956 tomó el nombre Isla Vicecomodoro Marambio.
El cumplimiento de esta misión estuvo a cargo de la Dotación Antártica 1968/69 (Invernada 1969), que llegó embarcado en el rompehielos General San Martín en el mes de noviembre del año 1968, destinados en la Estación Aeronaval Petrel y en la Base Aérea Teniente Matienzo, que se encontraba en emergencia por carencia de víveres y combustible.
Los integrantes de esta Dotación, después de efectuar los traslados y tareas especiales para la puesta en servicio de los medios aéreos, terrestres e instalaciones, cumplieron con las tareas propias de la zona que había planificado la superioridad y a mediados de 1969 comenzaron a preparar el material necesario para llegar e instalarse en la meseta que corona la isla Vicecomodoro Marambio.
Se planificó la operación para llegar a la isla Marambio por tierra -es decir sobre mar congelado y la barrera de hielo- pero ante la falta de consistencia de la capa helada se optó por realizar la misma por el medio aéreo, utilizando el avión monomotor DHC-2 Beaver matrícula P-03, con el cual se hicieron vuelos de reconocimiento aéreos del mar congelado.
Elegido el lugar, se anevizó en las inmediaciones de la isla, en la bahía López de Bertodano, con la valiosa colaboración de otro avión Beaver de la Armada Argentina, quedando así abierta la posibilidad de Marambio.
Este fue el primer punto del arriesgado y difícil plan. Mientras, un grupo comenzaba a subir a la meseta los pertrechos, el Beaver regresaba a Matienzo en busca de nuevos materiales y personal
Se constituye la denominada Patrulla «Soberanía».y partir de ese momento comenzó la difícil rutina de trabajo cotidiano, viviendo en pequeñas carpas, a merced de los fuertes vientos y muy bajas temperaturas bajo cero.
Esta meseta tiene su suelo semiplano, como de barro congelado, constituido con rocas y piedras de distinto tamaño que afloran en la superficie, las que utilizando picos, palas y barretas como únicos elementos de trabajo, eran despejadas en una superficie de 25 metros de ancho, sacando piedras grandes, colocando piedras más chicas en su lugar y alisando el terreno para que pueda rodar sin obstáculos las ruedas de un avión.
Se continuaron los trabajos de la pista y cuando la misma tenía una longitud de 900 metros por 25 de ancho, se la señalizó y se despejó también de piedras y rocas un sector de estacionamiento para varias aeronaves.
Así se llega al 29 de octubre de 1969, fecha de trascendencia nacional, histórica y geopolítica, porque a partir de entonces se inicia una nueva era en la historia de la Antártida, al romperse el aislamiento a que estaba sujeto por las características de su clima su suelo y sus mares congelados, que solo son navegables en épocas estivales.
Ese día el avión turbohélice Fokker F-27, matrícula TC-77, transportando a la ceremonia de fundación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio a altas autoridades, despega de la Base Aérea Militar Río Gallegos de la provincia de Santa Cruz, aterrizando normalmente en la flamante pista de tierra que se inauguraba en la Antártida Argentina, convirtiéndose Marambio desde entonces, en la Puerta de Entrada de la Antártida.
La Dotación Antártica 1969/70 (Invernada 1970), que había llegado a la nueva Base Aérea Vicecomodoro Marambio en el mes de noviembre de 1969, continúo en condiciones similares, la dura tarea iniciada por la Patrulla Soberanía, construyendo instalaciones, prolongando y mejorando la pista hasta alcanzar a principios del mes de abril de 1970 una longitud de 1200 metros.
Esta dotación estaba compuesta por los entonces…
| Capitán | Jorge Ángel BERRETA |
| Suboficial Principal | Enrique CANDELA |
| Suboficial Principal | Mario Rogelio GONZÁLEZ |
| Suboficial Ayudante | Segundo TEJERINA |
| Cabo Principal | Juan Pantaleón GIL |
| Cabo Principal | Miguel Ángel PEDROZO |
| Cabo Primero | Jacinto PERALTA |
Además los integrantes de la Patrulla Soberanía, que permanecieron otro año más en Marambio; los entonces…
| Suboficial Principal | Aníbal César Clementino KLOCKER |
| Suboficial Principal | Ramón Alberto VELÁZQUEZ |
| Suboficial Ayudante | Castro Eustaquio AYALA |
| Cabo Primero | José Oscar MEDINA |
| Cabo Primero l | Wbaldo Salvador GARCÍA |
Con esta capacidad operativa, el día Sábado 11 de abril de 1970 el avión Lockheed Hércules C-130H matrícula TC-61, aterrizó con sus ruedas, permitiendo que a partir de entonces se opere normalmente durante todo el año con aviones de gran porte, haciéndolo hasta la fecha en forma regular e ininterrumpida, terminando con el mito de la incomunicación invernal en la Antártida de nueve meses.
Este vuelo se concretó luego de tres intentos frustrados por condiciones meteorológicas adversas, realizados los días 5, 9 y 10 de abril de 1970, despegando el vuelo inaugural a las 10:00 horas de la Base Aérea Militar Río Gallegos, provincia de Santa Cruz y aterrizando en la pista de tierra de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio, utilizando la técnica «de asalto» a las 13:25 horas, regresando a las 15:20, con aterrizaje en Río Gallegos a las 19:54 horas.
La situación meteorológica imperante en el momento: cielo semicubierto, techo 3000 metros, vientos del NO a 20 nudos, con temperatura ambiente de -4ºC.
Su tripulación estaba constituida por los entonces…
| Comodoro | Athos Arturo GANDOLFI | Comandante de la Aeronave |
| Mayor | Juan Carlos MORONI | Piloto |
| Mayor | Eugenio Pascual GUTIERREZ | Piloto |
| Mayor | Oscar Ángel GONZÁLEZ | Piloto |
| Capitán | Roberto Federico MELA | Navegador |
| Suboficial Mayor | Guillermo AGUIRRE | Mecánico de Avión |
| Suboficial Principal | Egemundo Ventura BARCENA | Mecánico de Avión |
| Suboficial Mayor | Jorge LINDER | Operador Sistema de Entrega Aérea |
| Suboficial Mayor | Eldo O. GOMEZ SARMIENTO | Operador Sistema de Entrega Aérea |
| Suboficial Mayor | José Máximo PAZ | Apoyo Técnico |
| Suboficial Mayor | Mario Federico GUAYAN | Apoyo Técnico |
Trasladaba como pasajeros a los entonces…
| Brigadier Mayor | Mario GARCÍA REYNOSO | Comandante de Operaciones Aéreas |
| Brigadier | Luis A. COCHELLA | Comandante de Regiones Aéreas |
| Comodoro | Enrique COLOMBO CEJAS | Jefe del Grupo I Construcciones |
| Comodoro | Carlos TELLO CORNEJO | Jefe Dto. Operaciones del Cdo.Op.Aer. |
| Vicecomodoro | Aníbal MOLINA QUIROGA | Oficial Enlace del Grupo I Construcciones |
| Vicecomodoro | Julio César BOITIER | Jefe de Prensa de la FAA |
| Mayor | Roque FAULIN | Auxiliar Div. Antártida del Cdo.Op.Aér. |
| 1er. Teniente | Jaime F. WILKINSON | Meteorólogo |
| 1er. Teniente EC | Américo Osvaldo AUAD | Médico de la Dotación Marambio |
| Suboficial Mayor | Oscar ARELLANO | Fotógrafo |
| Señor | Oscar FERNÁNDEZ REDAL | Periodista |
| Señor | Miguel Ángel CERUSSE | Periodista |
| Señor | Juan Luis STOPPINI | Periodista |
| Señor | Emilio IBARRA | Periodista |
| Señor | Pedro IPPOLITO | Periodista |
| Señor | Marcelo SORIA | Periodista |
| Señor | Eduardo FRIAS | Periodista |
| Señor | Juan BURNET MERLIN | Enviado Especial del Diario Clarín |
Al abrirse una vía de comunicación aérea permanente con este Continente que era aislado hasta entonces en épocas invernales, por las condiciones de los hielos en el mar; se dieron grandes posibilidades, no solo en lo que hace a la presencia Argentina en el territorio, con las actividades de investigaciones científicas y técnicas que se vienen realizando desde hace ya varios años, sino que nos permite cimentar nuestra soberanía, con hechos que antes eran imposibles de realizar.
La actividad científica en la Antártida se desarrolla en disciplinas tan variadas como Paleontología, Glaceología, Biología, Sismología, Vulcanología, Magnetología, Meteorología, Ozonosondeo y también Historia, porque la historia es muy rica… y poco conocida en esos confines.
La nueva dinámica en las operaciones antárticas permitió el crecimiento en el accionar de la Base Marambio, contando ahora con instalaciones confortables y aptas para albergar y trasladar a otros puntos de la Antártida a científicos y exploradores.
Comenzaron a efectuarse los vuelos en sentido transpolar, en la actualidad con servicios regulares, donde Australia, Nueva Zelandia, los países insulares de Oceanía y el Lejano Oriente, pasaron a ser considerados vecinos de la Argentina, pues son los más contiguos al sur, vía Antártida.
Antes, quienes integraban las Dotaciones Antárticas, debían permanecer aislados durante un año, en cambio ahora pueden ser asistidos o evacuados en corto tiempo por vía aérea cuando sea necesario; esto dio lugar a que en la actualidad las dotaciones estén integradas por familias, ahora con la presencia de la mujer, que además de cumplir trabajos en la Base, realizan sus tareas del hogar y de niños que juegan y concurren al colegio, desenvolviéndose en comunidad igual que en cualquier otro punto del país.
Ahora la mujer ocupa un lugar importante en esta conquista pacífica de nuestra soberanía en el Sexto Continente, que antes era privilegio de los hombres, quienes se aislaban en esos confines, por períodos mayores a un año, para cumplir esta patriótica misión.
Esto dio lugar al nacimiento de Argentinos en la Antártida, los que además de tener el orgullo de haber nacido en ese lugar, tienen una característica muy especial como es la de no ser «Americanos» como todos los argentinos, porque al haber nacido en el Continente Antártico son «Antárticos».
Gracias al accionar de los aviones Hércules C-130, podemos decir con todo orgullo que la Base Marambio es la:
Su Misión es:
Alcanzar y mantener la capacidad logística que permita brindar apoyo a las actividades de investigación científica de institutos nacionales, extranjeros e internacionales, que se realicen en el Continente Antártico.
La Base Marambio es el punto de apoyo argentino, que a través del modo aéreo, esta en capacidad de brindar a la comunidad antártica nacional e internacional, durante todo el año operaciones de apoyo a la ciencia, evacuación sanitaria, búsqueda y rescate, traslado de personal y carga y lanzamiento de carga.
El Lockheed C-130H Hércules, es el avión de carga más versátil en su clase.
Encomendado en 1951 por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, es utilizado en todo el mundo.
Se ha convertido en una de las leyendas de la aviación actual.
Su participación en combate más famosa fue el rescate de Entebbe, en Uganda, cuando los comandos israelíes los utilizaron para liberar pasajeros de un Airbus que había sido secuestrado por terroristas.
En la Guerra de Malvinas, el Hércules fue utilizado extensivamente por ambas Fuerzas Aéreas (Argentina e Inglaterra).
País de origen y fabricación: Estados Unidos
Fabricante: Lockheed Martin Aeronautics
Tipo: Avión básico de transporte pesado
Dimensiones:
– Envergadura : 40,41m
– Longitud : 29,79m
– Altura : 11,66m
Peso:
– Vacío : 34.827kg
– Máximo de despegue : 70.310kg
Planta Motriz y Potencia:
– Cuatro (4) Allison T56-A-15 de 4.508shp
Desempeño:
– Velocidad máxima : 618 kph
– Velocidad crucero : 602 kph
– Alcance : 7.600 km
Recopilación de información y síntesis para difundir desde
SEPA (Servicio de Educación por el Arte).
Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.
Matías Battaglia (@MBattaglia07)

Para tener una imagen completa de los intereses maritimos del Cono Sur -incluyendo al Atlántico 🇦🇷🇧🇷🇺🇾 y al Pacífico 🇨🇱- sale mapa con:
▶️ Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) 🐟
▶️ Plataformas Continentales 🏔
▶️ Reclamaciones Antárticas 🇦🇶
▶️ Mar Presencial de Chile ⛴️

Argentina busca recuperar una capacidad perdida desde 1989. Un nuevo buque logístico polar argentino.
El proyecto de Tandanor diseñado junto a la finlandesa Aker Arctic, busca ser el compañero ideal del rompehielos ARA Irízar para fortalecer nuestra presencia en la Antártida.

El proyecto se basa en el diseño Aker ARC 133 pero adaptado a las condiciones antárticas. Con 131,5m de eslora y 5.000 tn de peso muerto, propulsión diésel-eléctrica y 3 generadores, le permitirán operar en hielos de primer año (clase PC4/PC5).

El casco está diseñado bajo la normativa internacional de Clasificación Polar 4 (PC4). Esto le permite operar durante todo el año en condiciones de hielo de primer año grueso y viejo, y avanzar de forma continua a 2 nudos sobre hielo de hasta 1 metro de espesor.
Su geometría especial, a diferencia de los buques de carga convencionales, la proa y costados presentan una curvatura específica diseñada para "partir" el hielo por peso y desplaza los bloques hacia los costados, evitando que dañen las hélices.
El plan original en Tandanor consistía en fabricar el casco mediante bloques prearmados en el Astillero Almirante Storni, para luego ser ensamblados y soldados en grada.
Para la construcción del nuevo buque se requiere el uso de aceros navales especiales que no solo posean alta resistencia mecánica, sino también una excepcional tenacidad a temperaturas extremadamente bajas.
El estándar para buques que operan en aguas polares debido a su capacidad para no volverse quebradizo con el frío extremo son el EH36 / EH40. Los grados más probables para el cinturón de hielos.

El desarrollo técnico implica una transferencia tecnológica clave. El objetivo es descentralizar la carga del ARA Almirante Irízar, permitiendo que este se enfoque en su rol de rompehielos pesado y laboratorio científico.
Esta unidad busca recuperar la capacidad perdida tras el hundimiento del ARA Bahía Paraíso en 1989. Aquel buque, construido en los astilleros Príncipe, Menghi y Penco (Buenos Aires), fue un hito de la industria naval nacional con 132m de eslora y gran capacidad de helodesembarco.


Hoy, el proyecto enfrenta desafíos presupuestarios (estimado en +USD 195M), pero su concreción es vital para la logística de la Base Petrel y el puente antártico. Recuperar un buque de esta clase es devolverle a la Armada Argentina su autonomía de transporte polar.









“Esperamos con ansias lo que depara el futuro al LC-130 Hércules y al 109.º Ala de Transporte Aéreo a medida que continuamos desarrollando nuestras capacidades en el Ártico”, dijo el teniente coronel Matthew Sala, comandante del 109.º Ala de Transporte Aéreo, en un comunicado de prensa.


La dotación de la Base Conjunta Antártica Esperanza celebró un nuevo aniversario de su fundación.
En uno de los puntos más australes del país, nuestras Fuerzas Armadas sostienen de manera permanente la presencia argentina en la Antártida, con compromiso, vocación y trabajo conjunto.
