Mostrando las entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2026

Propaganda: Mundial, Malvinas y las operaciones de inteligencia

Argentina bajo fuego: Una guerra cognitiva global que el Gobierno todavía parece confundir con una polémica de redes




Por Daniel Romero

Buenos Aires – 24 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. La derrota de la Selección argentina frente a España en la final del Mundial dejó de ser un episodio deportivo cuando gobiernos autoritarios, organizaciones terroristas, dirigentes occidentales, medios estatales, celebridades e influencers comenzaron a utilizar el resultado para golpear simultáneamente a Estados Unidos, Israel y la Argentina, uno de los principales aliados regionales de ambos países.

La secuencia reúne características propias de una operación de guerra cognitiva: apropiación de un acontecimiento emocional de alcance planetario, construcción acelerada de bandos morales, asociación de una selección deportiva con las decisiones internacionales de su gobierno y amplificación de mensajes destinados a modificar la percepción pública sobre un país.

Desde luego no se puede afirmar que todas las reacciones hayan respondido a un comando centralizado o a una mesa de coordinación integrada por Rusia, China, Irán, organizaciones islamistas y sectores de la izquierda occidental, pero precisamente de eso se trata, los actores preparan el terreno y las emociones consagran el daño. En inteligencia, confundir convergencia con coordinación constituye un error. Pero también sería ingenuo descartar el fenómeno porque los actores no hayan recibido una misma orden.

La guerra cognitiva funciona precisamente mediante ecosistemas en los que gobiernos, medios, activistas, cuentas automatizadas, figuras públicas y usuarios comunes amplifican narrativas compatibles, aunque no siempre exista una conducción única. La OTAN define este tipo de confrontación como el empleo de información, capacidades psicológicas, tecnologías digitales y herramientas de ingeniería social para afectar percepciones, actitudes y comportamientos. El objetivo no consiste solamente en modificar qué piensa una sociedad, sino la forma en que interpreta la realidad y toma decisiones.

La final del Mundial proporcionó un escenario extraordinario porque concentró audiencias globales, identidades nacionales, rivalidades históricas y emociones extremas. En ese contexto, un resultado futbolístico pudo transformarse en una supuesta derrota del eje formado por Washington, Jerusalén y Buenos Aires.

El caso más explícito surgió desde Teherán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, felicitó públicamente a España y vinculó su victoria con la posición adoptada por el gobierno de Pedro Sánchez frente a la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, fue aún más lejos al afirmar que el triunfo español había llevado alegría a las naciones “libres” y “amantes de la justicia” que se oponen a Washington y Jerusalén.

El régimen que reprime la oposición interna, restringe libertades políticas y mantiene una estructura de poder teocrática convirtió así un campeonato de fútbol en una victoria propagandística contra dos países con los que se encuentra en guerra y contra la Argentina, cuyo gobierno respaldó abiertamente a Estados Unidos e Israel.



La reacción fue acompañada por organizaciones alineadas con Teherán. Basem Naim, dirigente de Hamas en el exterior, felicitó a España y presentó la derrota argentina como una noticia capaz de irritar a Israel y a sus aliados. El vocero hutí Nasr al-Din Amer sostuvo que incluso en los deportes pierde quien es respaldado por Israel.

No se trató de simples felicitaciones deportivas. La Argentina fue incorporada discursivamente al campo enemigo porque su presidente, Javier Milei, sostiene una alianza política con Trump y un respaldo firme a Israel. La camiseta nacional pasó a representar, dentro de esa narrativa, un alineamiento estratégico que debía ser castigado simbólicamente.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan también felicitó a España, aunque el mensaje oficial conocido no incluyó un ataque directo contra la Argentina ni la retórica antiestadounidense y antiisraelí empleada por Teherán. Incluirlo automáticamente dentro de una operación coordinada sin esa distinción debilitaría el análisis.

La intervención iraní coincidió con una corriente de críticas surgida en España y otros países europeos, donde sectores de la izquierda política y cultural presentaron la victoria de su selección como una reivindicación de valores progresistas, multiculturalismo y solidaridad con Palestina. El actor Javier Bardem, por ejemplo, celebró la diversidad del equipo español y vinculó su triunfo con las posiciones políticas que viene defendiendo públicamente.

La coincidencia discursiva no convierte automáticamente a todos esos actores en agentes de Teherán. La utilidad de una operación cognitiva radica en que puede aprovechar reclamos, ideologías, resentimientos y debates auténticos para orientarlos hacia un resultado estratégico. La propaganda más eficaz no necesita inventar cada elemento: selecciona hechos reales, los descontextualiza, los carga emocionalmente y los integra en una explicación totalizadora.

La investigación académica sobre campañas coordinadas durante la guerra iniciada por el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023 mostró que muchas operaciones digitales se apoyan en tácticas simples: repetición masiva, copiado de mensajes, amplificación selectiva y coordinación entre grupos pequeños. El estudio también advirtió que no todo comportamiento convergente prueba la existencia de control centralizado.

Ese matiz resulta esencial para analizar lo ocurrido con la Argentina. Lo comprobable es la aparición simultánea de narrativas procedentes de actores con intereses distintos pero compatibles: Irán y sus aliados utilizaron la derrota para atacar a Israel y Estados Unidos; sectores españoles la relacionaron con Palestina y con su modelo político; medios británicos reactivaron la disputa por Malvinas; influencers y celebridades transformaron controversias deportivas en juicios generales sobre la sociedad argentina.

La ofensiva británica comenzó antes de la final, después de que jugadores argentinos exhibieran la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras eliminar a Inglaterra. Funcionarios británicos y medios del Reino Unido reclamaron una investigación de la FIFA, denunciaron la introducción de política en el fútbol y reafirmaron la posición colonial británica sobre las islas. La Casa Blanca, en cambio, respaldó el derecho de los futbolistas a expresarse en territorio estadounidense. 48 horas antes, una supuesta ONG junto firmas para expulsar a Argentina de la FIFA.

La reacción atribuida al gobierno de Keir Starmer no debe ser considerada un comentario aislado. El Reino Unido posee un interés permanente en desacreditar internacionalmente el reclamo argentino sobre Malvinas y en presentar cualquier manifestación soberanista como agresiva, anacrónica o contraria a la voluntad de los isleños.

El Mundial ofreció a Londres una plataforma de alcance incomparable. La bandera argentina fue presentada como una provocación política, mientras la ocupación británica quedó desplazada del centro del debate. El objeto de la discusión dejó de ser la controversia de soberanía reconocida por las Naciones Unidas y pasó a ser la supuesta inconducta de los jugadores.

Ese cambio del marco interpretativo es una técnica clásica de guerra cognitiva: trasladar la atención desde el hecho que perjudica al emisor hacia la conducta, el tono o la legitimidad del adversario. No se discute entonces por qué continúa la disputa territorial, sino por qué Argentina se atreve a mencionarla.

La campaña posterior a la final añadió acusaciones de racismo, violencia, mal comportamiento y falta de respeto deportivo. Algunos hechos concretos, como los incidentes entre jugadores después del partido, son investigados por la FIFA y no deben ser negados. España ganó 1 a 0 y su entrenador, Luis de la Fuente, calificó de intolerable la conducta de determinados integrantes del plantel argentino.

La existencia de una infracción o una conducta criticable, sin embargo, puede servir como punto de apoyo para una operación mucho más amplia. La guerra cognitiva no requiere que toda la información sea falsa. La OTAN advierte que una filtración auténtica, una imagen real o un episodio comprobado pueden ser suficientes para sembrar desconfianza, polarizar sociedades y desencadenar campañas virales.

Rusia y China no necesitan haber emitido una declaración específica contra la Argentina después de la final para formar parte del escenario estratégico general. Ambos países mantienen capacidades permanentes de manipulación informativa y operaciones de influencia. El Servicio Europeo de Acción Exterior identifica a Rusia como el principal actor de interferencia informativa extranjera investigado en Europa y señala también el crecimiento de la infraestructura china destinada a erosionar la confianza y manipular espacios públicos digitales.

La doctrina rusa busca debilitar la cohesión occidental, desacreditar a Estados Unidos y reducir el apoyo internacional a Ucrania. China combina diplomacia, medios estatales, presión económica, narrativas históricas y amplificación de mensajes rusos, especialmente en el denominado Sur Global. Irán posee capacidades menos sofisticadas, pero un elevado apetito de riesgo y considera que mantiene una guerra informativa activa contra sus adversarios.

La Argentina se vuelve un objetivo relevante porque abandonó la ambigüedad internacional de gobiernos anteriores, respaldó a Ucrania frente a la invasión rusa, fortaleció su relación con Estados Unidos y se alineó con Israel contra el régimen iraní y sus organizaciones subsidiarias.

Atacar la imagen argentina permite castigar a un aliado, introducir costos políticos internos para Milei, enfrentar a sectores de la sociedad entre sí y demostrar a otros países latinoamericanos que acercarse a Washington y Jerusalén puede generar campañas internacionales de señalamiento.

La principal debilidad argentina no reside únicamente en la potencia de los adversarios, sino en la ausencia de una respuesta institucional visible. A casi una semana de la final, no se conoció una evaluación pública de la inteligencia nacional, una atribución técnica de campañas coordinadas, un informe sobre cuentas inauténticas ni una advertencia oficial sobre el aprovechamiento geopolítico del episodio.

Esa falta de comunicación prueba que la Secretaría de Inteligencia de Estado —SIDE— no está investigando internamente dado que acostumbra a lanzar comunicaciones via redes por cualquier nimiedad. Las operaciones de inteligencia no se anuncian necesariamente, pero para un organismo que suele utilizar X por pequeños aportes a la justicia, publicar algo sobre éste ataque, resultaba más que necesario. Pero cuando una campaña se desarrolla en el espacio público, el silencio completo también produce efectos: deja el terreno narrativo en manos de los adversarios y permite que el Gobierno trate el fenómeno como un gigantesco streaming, una discusión entre influencers o una nueva batalla cultural de pocas horas.

La respuesta tampoco debería consistir en censurar críticas, perseguir usuarios o calificar como agentes extranjeros a todos los que cuestionan a la Selección o al Gobierno. Una democracia debe diferenciar opinión legítima, periodismo, militancia, propaganda estatal y operaciones encubiertas y los especialistas deben poder distinguirlas.

Las recomendaciones elaboradas por la OTAN y la Unión Europea incluyen crear unidades permanentes de análisis de fuentes abiertas, identificar patrones de coordinación, compartir información entre inteligencia, diplomacia, defensa y sector privado, fortalecer la alfabetización digital, anticipar narrativas mediante técnicas de prebunking y exponer públicamente las redes vinculadas con actores extranjeros cuando existan pruebas suficientes.

La Argentina necesita además un centro nacional de respuesta contra la manipulación informativa extranjera que funcione, con conducción civil, control parlamentario y protocolos que protejan la libertad de expresión. Ese organismo debería observar campañas contra intereses estratégicos, analizar la circulación internacional de contenidos en español, inglés, ruso, persa, árabe y chino, y coordinarse con Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y países latinoamericanos.

También debería reconstruirse la capacidad de comunicación estratégica de la Cancillería. Una reivindicación como la de Malvinas no puede quedar defendida únicamente por futbolistas, veteranos o usuarios de redes mientras Londres despliega rápidamente portavoces, medios, parlamentarios y organizaciones vinculadas con las islas.

El Gobierno deberá decidir si interpreta lo ocurrido como una controversia deportiva o como una advertencia. Los actores que celebraron la derrota argentina ya explicaron públicamente el sentido que le asignan: para Teherán, Hamas y los hutíes no ganó solamente España; perdió un país alineado con Estados Unidos e Israel.


Fuentes consultadas: Total News Agency; OTAN; Allied Command Transformation; NATO Defense College; Servicio Europeo de Acción Exterior; Gobierno británico; Casa Blanca; FIFA; Tasnim; IRNA; Al Jazeera; Agencia Anadolu; Israel Hayom; Reuters; Associated Press; The Guardian; investigaciones académicas sobre campañas coordinadas e integridad informativa.

martes, 30 de agosto de 2022

Concepto de avión deportivo: Scaled Composite ARES, Javelin Jet y ZRiPSL-Morgansk Bielik

Scaled Composites ARES

HiTechWeb (original en eslovaco)




El avión ARES (Agile Responsive Effective Support) fue fabricado bajo la marca Model 151 por la compañía estadounidense Scaled Composites bajo un contrato del Ejército de los EE. UU. para el desarrollo de un avión de combate ligero LCBAA de bajo costo. El trabajo comenzó en 1981 bajo la dirección del diseñador jefe Burt Rutan. Originalmente, el avión estaba destinado a ser propulsado por un propulsor, pero luego se decidió utilizar un motor turboalimentado Pratt and Whitney Canada JT15D-5 más potente. Además, el fuselaje se crearía con un cañón rotativo de 30 mm, que eventualmente reemplazó al gatling GAU-12 / U de 25 mm. El tipo principal de misiones de combate consistía en brindar apoyo aéreo a las tropas terrestres a baja altura. El diseño de la máquina fue para permitir la operación desde carreteras normales, así como la reparación de la mayoría de los sistemas en condiciones de campo. En 1986, se inició la construcción de un prototipo a partir de fuentes internas. El vuelo inicial lo realizó el piloto de pruebas Doug Shane el 19 de febrero de 1990. Desde entonces, ha volado un prototipo durante más de 180 horas de vuelo y probado todos los modos de vuelo para los que fue diseñado. En noviembre de 1991, se sometió a pruebas del cañón a bordo bajo un contrato de la USAF y también apareció en la película Iron Eagle III. Sin embargo, no se han realizado pedidos de máquinas en serie, por lo que ARES se almacena actualmente en los hangares de Scaled Composites. También hay una propuesta para una versión civil, pero ha sido rechazada por falta de perspectiva financiera.




Javelin Jet

Javelin es probablemente el aerotaxi más potente del mundo, que además se puede utilizar con dos misiles antiaéreos suspendidos y un cañón de 7,62 mm. Un producto tan poco convencional de la compañía estadounidense Aviation Technology Group podría describirse en una oración. La versión civil está equipada con una cabina climatizada de 88 centímetros de ancho, asientos de cuero y aviónica de última generación, que incluye, entre otras cosas, dos pantallas a color de 20,3 x 25,4 cm. ¡Hay espacio en el casco para equipaje que pese hasta 91 kg, mientras que dos juegos de palos de golf o esquís pueden caber cómodamente allí! Quizás no sorprenda a nadie que también esté presurizado con aire acondicionado sectorial.

 

El avión puede ascender hasta una altura de 13.700 metros para que los pasajeros no se vean molestados innecesariamente por el mal tiempo. El fuselaje de aluminio tiene 10,8 metros de largo con una envergadura de 6,7 metros. Los costos operativos directos son solo $ 417 por hora de vuelo o 50 centavos por kilómetro volado. El equipo opcional incluye una pantalla HUD, traje antigravedad, teléfono satelital a bordo y sistema de cámara. La propulsión corre a cargo de dos motores turboalimentados FJ-33 con un empuje unitario de 6,55 kN, con los que la aeronave puede alcanzar una velocidad máxima de Mach 0,92. El peso máximo de despegue está en el nivel de 2247 kg en un rango de 2315 kilómetros.

 

La versión armada, abreviada AJT, incluye un cañón de 7,62 mm y dos misiles antiaéreos de corto alcance, dependiendo su tipo del equipo de aviónica elegido (si es posible, deben ser con guiado autónomo). Hay asientos eyectables en la cabina. Con su alcance y resistencia en el aire, el Javelin supera al F-16 y, por lo tanto, parece ser el avión ideal para brindar espacio aéreo a los países más pobres. Estonia ya ha mostrado interés en seis aviones a un costo de $ 2,5 millones cada uno.

 



ZRiPSL-Morgansk Bielik

El diseñador polaco Edward Morganski de ZRiPSL diseñó esta máquina como un poderoso avión deportivo y de entrenamiento, diseñado tanto para la Fuerza Aérea como para propietarios privados. Tiene un fuselaje totalmente compuesto de 9 metros de largo con un ala monoviga de perfil supercrítico, borde de ataque y de salida mecanizado y una envergadura de 6,6 metros. La cabina de dos plazas en un arreglo en tándem tiene cubiertas con bisagras separadas. El avión está equipado con un solo tren de aterrizaje delantero de tres puntos y superficies de cola verticales dobles. La propulsión la proporciona un motor a reacción General Electric J85 con un empuje de 13,25 kN, que tiene una entrada de aire de interesante diseño debajo del fuselaje en la zona del ala al fuselaje. Con él se puede alcanzar una velocidad máxima de 1000 km/h. Las máquinas en serie tendrán unidades de potencia más potentes, una de las opciones es un motor doméstico WSK PZL-Rzeszow K-15. 850 kg de combustible transportado en tanques internos y combustible adicional en tanques adicionales permite una autonomía de 2500 kilómetros. El acceso se calculó en 12.000 metros. El primer prototipo realizó su vuelo inicial el 4 de junio de 2003 en el aeropuerto de Mielec, en la cabina del piloto de pruebas Wieslaw Cena. Hasta ahora, hay dos versiones: Bielik A está diseñado para fines de entrenamiento y B está más equipado para clientes deportivos exigentes, también llamados Feniks / Phoenix.






viernes, 5 de noviembre de 2021

viernes, 25 de mayo de 2018

Conflictos americanos: La guerra de las 100 horas (6/6)

La Guerra de las 100 Horas (Parte 6) 

por Mario A. Overall | 20-Apr-04 

Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6


9. Epilogo 
En la mañana del 19 de Julio, los siete Mustang que el gobierno de El Salvador había adquirido empiezan a llegar a Ilopango y se iniciaba la ardua tarea de militarizarlos. En los frentes de batalla, y pese al cese al fuego, se seguían dando combates de regular intensidad. Sería hasta el día 20 que el cese al fuego se concretaría, cuando las reservas de armamento y municiones de ambos países llegaban a su punto crítico. 
La FAS por su parte, empieza una lenta reactivación y durante el día, se observan varios vuelos de sus C-47 en misiones de abastecimiento a las tropas, utilizando para el efecto la pista de San marcos de Ocotepeque. Estas misiones, que eran una clara violación a la resolución de la OEA, contrastaban con la total inactividad de la FAH, que mantenía sus aviones en tierra siguiendo las disposiciones del cese al fuego. 

En el frente político, El Salvador finalmente era declarado país agresor por la OEA, sin embargo, el gobierno se resistía a toda presión ejercida por esa institución internacional tendiente a producir un retiro de sus tropas de Honduras. Días después, y luego de persuasivas maniobras que incluían la amenaza de imponer fuertes sanciones económicas al El Salvador, el gobierno de éste país ofrecía retirar sus tropas a principios de Agosto, a cambio de que se enviaran observadores internacionales a verificar la situación de los Salvadoreños que aún vivían en las áreas fronterizas de Honduras. Sin embargo, el 24 de Julio, de nuevo los C-47, escoltados por varios Mustang de los recién adquiridos, son vistos sobrevolando las cercanías de la población Hondureña de Sumpul, en el teatro de operaciones de Nueva Ocotepeque. Poco después, en los primeros días de Agosto, se produce el primer retiro masivo de tropas Salvadoreñas de territorio Hondureño. 

En El Salvador, la popularidad alcanzada por las Fuerza Armadas durante la guerra rápidamente se disiparía en las siguientes semanas luego de terminado el conflicto, dando paso a fuertes criticas provenientes de la población, la opinión pública e incluso de los oficiales de bajo rango, que culpaban a sus superiores por los resultados de la aventura militar, muy a pesar de que las tropas Salvadoreñas se habían desempeñado con bastante eficiencia durante el conflicto. Poco después, una severa división en las filas del Ejército se hacía notoria, la cual duraría varios años. 
Con relación a la FAS, su rápida paralización en medio de la guerra obligaría a los oficiales del Estado Mayor y a su propia comandancia a replantearse sus objetivos, lo cual contribuiría en gran medida para que la FAS emergiera poco después convertida en un arma aérea bastante profesional y mucho mejor equipada. Prueba de ello es el desempeño que tendría durante la guerra civil que se desataría a principios de los años 80. 
En Honduras por su parte, la guerra produjo un efecto sin precedentes, ya que el patriotismo se hizo presente y se fortalecieron los lazos de unión entre la sociedad. El hecho de que miles de civiles se acercaran voluntariamente a prestar sus servicios por la defensa de Honduras, muchas veces armados únicamente de palos y machetes, provocaría que las autoridades se preocuparan un poco más por el desarrollo y bienestar económico de la población en claro agradecimiento a esos gestos. También la FAH saldría beneficiada del conflicto, pues su prestigio y profesionalismo serían ampliamente reconocidos, tanto en Honduras como en el resto de la región. Así mismo, el desempeño de la FAH confirmaba lo acertado de confiar la defensa nacional a la aviación militar, lo que dio paso a un impresionante re equipamiento de la FAH, durante el cual se convertiría en la Fuerza Aérea más importante de la región Centroamericana. 

Con relación a las bajas, se contabilizaron más de 2000, la mayoría civiles de ambos países, que habían muerto durante las operaciones militares o a causa de los excesos de los soldados de ambos países. Sin embargo el número exacto quizás no se sepa nunca. 

La guerra como tal había durado cuatro días. Sin embargo tomaría más de dos décadas para que ambos países llegaran a un acuerdo pacífico que los beneficiara a ambos y les permitiera iniciar relaciones bilaterales constructivas. Quizás quien mejor resume los resultados militares de la guerra en general es Dan Hagedorn, quien en su libro Central American and Caribbean Air Forces escribe: De hecho, hay mucha evidencia que sugiere que la FAH estableció casi completo control sobre su propio territorio durante este breve y poco glorioso conflicto, tras la sorpresa inicial de los ataques Salvadoreños. Este fue quizás el único punto brillante en lo que fue, por otro lado, considerada una derrota humillante para las fuerzas armadas Hondureñas como un todo. 

En 1997, casi treinta años después de finalizado el conflicto, el Coronel Fernando Soto Henríquez as de la aviación Hondureña- llegaba a Guatemala para participar en una reunión de directores de Aeronáutica Civil de Centroamérica. Cuando ésta termina, Soto Henríquez regresa a Honduras en un avión de TACA acompañado por su contraparte Salvadoreño, el Mayor José Corleto Andrade. El avión haría escala en el nuevo aeropuerto internacional de Comalapa, ubicado en las afueras de San Salvador, en donde Soto Henríquez debía abordar otro avión que lo llevaría a Tegucigalpa. 

Luego de despegar del aeropuerto La Aurora, en Guatemala, el Mayor Corleto Andrade se levanta de su asiento y se dirige a la cabina del avión. Poco después llama al Coronel Soto Henríquez para que le acompañe. Conoce usted a nuestro capitán? le pregunta Corleto a Soto Henríquez. No, aún no he tenido el gusto replica éste. Entonces, le presento al Capitán Salvador Cezeña, el hombre que saltó en paracaÃ-das luego de que usted le disparara a su avión. 

Soto Henríquez cuenta que a partir de ese momento él y Cezeña entablaron una conversación como si fueran viejos amigos, hablando sobre las características del avión, los nuevos instrumentos de vuelo y las ventajas que éstos representaban en la actualidad. Poco después, y previo al aterrizaje, Soto Henríquez regresaba a su asiento. 
Cuando los pasajeros empiezan a abandonar el avión, luego de aterrizar en Comalapa, Soto Henríquez observa que el Capitán Cezeña esta despidiéndolos en la puerta del avión. Soto Henríquez se le acerca y ambos hombres se estrechan la mano, viéndose directamente a los ojos y sonriendo cordialmente. Poco antes de bajar, el Coronel Soto Henríquez vuelve la vista hacia la cabina de pasajeros, y advierte que el Mayor Corleto los observa, haciendo esfuerzos por no reírse. 
Finalmente, ya no había tensión en el aire...



Foto de La Prensa / Archivo
Monumento al soldado caído en Nueva Ocotepeque, Honduras. La Guerra no fue un juego: Del 14 al 18 de julio de 1969, El Salvador y Honduras libraron la famosa "Guerra del fútbol", pero sus causas trascendían el resultado de una eliminatoria mundialista.



La Fuerza Aérea Salvadoreña contaba con una menor flotilla de aviones en comparación a la hondureña. 


Foto de La Prensa / Archivo
El ex presidente Fidel Sánchez Hernández (centro) durante un descanso en la ciudad de Nueva Ocotepeque. (Ex presidente de El Salvador 1967-1972) murió el 28 de febrero de 2003



Foto de La Prensa / Archivo
La población salvadoreña salió a las calles a recibir al ejército de El Salvador de su regreso de la guerra con Honduras.




Foto de La Prensa / Archivo
El capitán Roberto López posa junto a una pared derrumbada de la antigua guarnición de Nueva Ocotepeque.

lunes, 16 de octubre de 2017

Conflictos americanos: La guerra de las 100 horas (5/6)

La Guerra de las 100 Horas (Parte 5) 

por Mario A. Overall | 20-Apr-04 

Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6



6. Paralización de la FAS (16 de Julio) 
El día 16 por la mañana marca la ocupación Salvadoreña de Nueva Ocotepeque y de las colinas cercanas, forzando a las tropas Hondureñas a retirarse. Después de haber consolidado las posiciones en Nueva Ocotepeque y alrededores, se le ordena al Primer Batallón del Ejército Salvadoreño continuar avanzando por la carretera hacia Santa Rosa de Copán, siendo cubierto en su flanco derecho por la columna de la Guardia Nacional. Esta columna se había divido en dos, con un grupo de soldados avanzando hasta Llano Largo con el objeto de cortar los refuerzos por carretera desde Santa Rosa de Copán, mientras que el resto se quedaba con el Primer Batallón. De nuevo los aviones de la FAH –que despegan de La Mesa- se hacen presentes y empiezan a hostigar a las tropas Salvadoreñas sin mucho éxito. Por su parte, un C-47 y dos FG-1D de la FAS brindan apoyo cercano a las tropas en el área, golpeando algunas de las posiciones Hondureñas en las colinas circundantes pero sin mayores resultados. 

En Ilopango, dos Mustang –uno de ellos el “FAS-402”- se dirigen hacia el final de la pista. Su misión es bombardear las poblaciones costeras de Honduras en el Atlántico, en especial Puerto Cortés. Sin embargo a uno de los aviones le fallan los frenos y termina colisionando con el otro. Ambos tienen serios daños, por lo que la misión se suspende. 

De nuevo el fantasma de la escasez se hace presente, ya que en menos de tres días la FAS tiene cuatro aviones fuera de servicio (un C-47, y tres Mustang). La pausa es aprovechada por el Señor Baldocchi, quien con la ayuda de los mecánicos de la FAS, inicia la instalación de radios en los Cavalier Mustang restantes (Estos radios, que la Guardia Nacional de Panamá usaba en sus Jeeps, habían sido vendidos a elevados precios por el gobierno Panameño), mientras que se hacen pruebas con miras reflectivas construidas en los talleres de la FAS. Así mismo se inicia la remoción de los tanques de combustible, al tiempo que se les instalan puntas fabricadas de fibra de vidrio a los extremos de las alas de los aviones. 

Ante el avance Salvadoreño en el sector de Nueva Ocotepeque, y aprovechando la escasa cobertura aérea de la FAS, el alto mando Hondureño decide realizar una operación altamente riesgosa pero que muestra el nivel de confianza y operatividad que ha alcanzado en menos de tres días de conflicto: Trasladar –vía aérea- al Batallón Guardia de Honor desde Tegucigalpa a Santa Rosa de Copán, esto con el objetivo de reforzar y apoyar a las Tropas Hondureñas asediadas en dicho sector. Para el efecto, cuatro C-47 de la FAH establecen un puente aéreo durante el cual transportan a más de mil soldados, mientras que los F4U y T-28 basados en La Mesa escoltan a todos y cada uno de los vuelos. 
Mientras las tropas del Batallón Guardia de Honor arriban a Santa Rosa de Copán, cinco F4U-5N, dos AT-6C (en su primera salida de combate sobre el área de operaciones, piloteados por los tenientes Lázaro Urbina y Oscar Servellón), tres T-28A y el C-47 “FAH-306” salen de Toncontín y poco después atacan posiciones Salvadoreñas en el frente de El Amatillo. En el transcurso del día, éstos aviones completan trece salidas que serán determinantes para detener la ofensiva. Simultáneamente, las tropas Hondureñas lanzan un fuerte contraataque contra las fuerzas invasoras en dicho sector, hasta lograr detener el avance luego de varias horas de cruentas batallas. 

El contraataque Hondureño, considerado como el de mayor intensidad de todo el conflicto, forzaría a las tropas Salvadoreñas a consolidar sus posiciones en Alianza, Goascorán, Aramecina, Caridad y Langue, hasta el punto de que las operaciones ofensivas del Ejército Salvadoreño se ven reducidas a unas pocas y cautas salidas exploratorias, abandonando por completo cualquier idea de seguir avanzando dentro de territorio Hondureño, enfocándose más bien en la defensa de sus posiciones. Con estas acciones, el alto mando Hondureño intentaba solucionar la complicada situación de sus tropas en Nueva Ocotepeque, tratando de llamar la atención del Estado Mayor Salvadoreño hacia el sector de El Amatillo, esto mientras se lograba reforzar a las tropas asediadas en el otro teatro de operaciones y detener el avance que claramente buscaba adentrarse hasta alcanzar la ciudad de Santa Rosa de Copán. 

El motivo de la poca actividad ofensiva de la FAS en éste día sigue siendo poco menos que un misterio. Según historiadores Hondureños, la pausa se debió a la falta de combustible de aviación provocado por los ataques a los puertos de Acajutla y Cutuco. Sin embargo, ya hemos visto que existen pruebas de que el gobierno Salvadoreño se había reabastecido durante las dos semanas previas al inicio del conflicto, de tal manera que todas y cada una de las gasolineras del país, así como los depósitos de reservas de gasolina de aviación en Ilopango y en las pistas de dispersión se habían abastecido, y se mantenían abastecidas convenientemente. De esa forma se había logrado evitar cualquier escasez de combustible no sólo en la FAS y el Ejército Salvadoreño sino también para el uso público. 
Otra causa que se ha mencionado –siendo quizás la más probable- es la disminución de la moral de combate de los pilotos Salvadoreños. Durante el conflicto la FAS era comandada por el Mayor Salvador Adalberto Henríquez, quien tenía el grave problema de ser un oficial de grado inferior que el resto de oficiales del Estado Mayor Salvadoreño, lo cual le dificultaba el ser escuchado con respecto a sus requerimientos y necesidades. Por aparte, los oficiales del Estado Mayor tenían una mentalidad totalmente orientada al arma de infantería, lo cual les hacía menospreciar el aporte de la FAS en la guerra, reduciéndola a una mera herramienta de apoyo a las tropas (comentarios como “El Ejército Salvadoreño es autosuficiente” circulaban insistentemente entre los oficiales de infantería), sin que el Mayor Henríquez pudiera hacer algo al respecto. A esto se suma el hecho de que si bien la planificación de las operaciones estratégicas de la FAS los días 14, 15 y 16 fue excelente, su ejecución fue pésima o errática, ya que no se lograron los objetivos establecidos. Sin duda alguna, el choque de los dos Mustang en Ilopango se convierte en la gota que derrama el vaso. El accidente sumado a los malos resultados habrían puesto bajo duro escrutinio a la comandancia de la FAS, hasta el punto de negársele la autorización para efectuar misiones de carácter estratégico dentro de Honduras, limitando sus operaciones a vuelos de apoyo cercano a tropas en los distintos frentes. A lo anterior hay que agregar la sorpresiva falta de Cavalier Mustang disponibles que, finalmente, había dejado la responsabilidad de hacerse cargo de las emergencias a la escuadrilla de FG-1D. Estos aviones por su parte, lejos de estar en óptimas condiciones, sufrían de numerosas fallas que eran atendidas siempre que existía la posibilidad, de manera que los aviones nunca volaban con todos sus sistemas funcionando. 

En el transcurso de éste día, o muy probablemente durante las últimas horas del día 15, llegaría a Ilopango el último Cavalier Mustang que participaría en la guerra, siendo éste el “FAS-406’’ (F-51 Cavalier Mustang 750). Obviamente, el avión no entraría en servicio inmediatamente pues había sido adquirido en configuración civil, y había que instalarle ametralladoras, racks para lanzar bombas, etcétera, lo cual le tomaría por lo menos dos días a los mecánicos de la FAS. 

Relacionado a los rumores y versiones no confirmadas de que durante la guerra la FAS operó mas de 18 Mustang, cabe hacer la aclaración de que esto simplemente no ocurrió. Se había proyectado la adquisición de al menos 14 aviones de éste tipo poco antes de la guerra, pero al momento del inicio de las hostilidades, ninguno había arribado al país. Posteriormente, y luego de curiosísimas maniobras para burlar a las autoridades Norteamericanas, un grupo de pilotos extranjeros inició la entrega de al menos siete aviones al gobierno Salvadoreño. Dichas entregas se iniciaron a partir del 19 de Junio, justo después de que se declarara el cese de hostilidades. 

Fue en este punto que los pilotos extranjeros –a medida que llegaban- eran contratados por la FAS en calidad de instructores. Sin embargo, esto no elimina la posibilidad de que durante el conflicto algunos pilotos mercenarios hayan sido contratados por la FAS para volar misiones de combate, ya que existen versiones –una de ellas vertida por el mismo señor Baldocchi- al respecto de que al menos 5 pilotos foráneos fueron contratados poco después de iniciado el conflicto, estando entre ellos el legendario Jerry Delarm, el británico Red Gray y el no menos misterioso Bobby Coup. 

Igual situación ocurre con la presencia del famoso B-26 “FAS-600.” En algunas narraciones oficiales Salvadoreñas, se menciona que el avión participó en la guerra, llegando a ubicarlo sobre Toncontín o Catacama el día 14 en una arriesgada misión de bombardeo. Sin embargo, el B-26 de la FAS realmente llegó a Ilopango por primera vez poco después de terminado el conflicto, y reportando una gran cantidad de discrepancias con sus sistemas, en especial el de las compuertas de bombas, las cuales exigieron atención de los mecánicos de la FAS a lo largo de un par de semanas. Quizás la declaración más contundente al respecto de la participación del B-26 durante la guerra la escuchó el historiador Marco Lavagnino cuando entrevistaba recientemente a unos de los mecánicos de la FAS que participó en la guerra: “¿Por que demonios cree que usamos los C-47 como bombarderos?” 

De cualquier forma, los hechos del día 16 nos muestran que efectivamente, la actividad de la FAS había cesado de forma abrupta, sólo registrándose dos misiones de apoyo a tropas muy temprano en la mañana sobre el frente de El Amatillo, ejecutadas por un C-47 y dos FG-1D. 

7. El Día más largo (17 de Julio) 
Temprano en la mañana del día 17, es el frente de Nueva Ocotepeque el que se reactiva primero, produciéndose fuertes combates a lo largo de la carretera que conduce de Nueva Ocotepeque a Santa Rosa de Copán. Cómo se recordará, la totalidad del Batallón Hondureño Guardia de Honor había sido transportado a éste frente con el objetivo de reforzar a las tropas que eran asediadas por los Salvadoreños. Así mismo, ya hemos visto que una columna de la Guardia Nacional Salvadoreña avanzaba sobre Llano Largo con el objetivo de cortar las líneas de abastecimiento a las tropas Hondureñas que se retiraban desde Nueva Ocotepeque. 
Durante el transcurso de la mañana, las tropas del Batallón Guardia de Honor inician el despliegue a lo largo del área de operaciones, mientras que los aviones de la FAH basados en La Mesa, inician sus vuelos de apoyo a las tropas, bombardeando y atacando posiciones Salvadoreñas en las colinas en el sector entre Nueva Ocotepeque y Santa Rosa de Copán. Sin embargo los aviones de la FAH empiezan a tener problemas de comunicación con las tropas en tierra. Esta situación hace que la efectividad de los ataques se vea disminuida y la coordinación casi nula. De hecho, en los diarios de guerra Salvadoreños se hace notorio que más que la aviación, fueron las tropas Hondureñas las que presentaron los mayores retos en aquél sector. Por su parte, los F4U de Toncontín también se suman a las misiones de apoyo a tropas en éste frente. A media mañana, cuatro unidades descienden sobre el poblado El Poy, donde atacan posiciones enemigas con rockets y bombas, logrando detener su avance. Poco después se les ordena regresar ya que se les requiere en el otro frente. 

Finalmente, al filo del mediodía, un C-47 de la FAH aterriza en Santa Rosa de Copán cargado de periodistas que vienen a cubrir los incidentes de ese frente. Sin embargo, las acciones que determinarían el destino del conflicto acontecerían cientos de kilómetros al Este... En El Amatillo. 
Tal y como anotáramos anteriormente, el feroz contraataque Hondureño a las posiciones Salvadoreñas en el frente de El Amatillo, había neutralizado cualquier avance hasta el poblado de Nacaome, el cual era el principal objetivo de los Salvadoreños. Sin embargo aún se sostenían cruentas batallas en diversos puntos, que indudablemente requerían de apoyo aéreo por parte de ambos bandos. De esa forma, cerca de las 12:00 PM, tres F4U-5N Hondureños tripulados por los Mayores Fernando Soto Henríquez (“FAH-609”), Edgardo Acosta y Francisco Zepeda (“FAH-605”) se aproximan a El Amatillo con la misión de atacar a la artillería Salvadoreña. 

Poco antes de iniciar el ataque, el líder de la escuadrilla ordena que revisen el funcionamiento de los cañones. Segundos después Zepeda informa que sus armas están trabadas y no disparan. Soto Henríquez le ordena que regrese a Toncontín, mientras que ellos proseguirán con la misión. Al mismo tiempo, dos Cavalier Mustang de la FAS, tripulados por los Capitanes Douglas Varela y Leonel Lobo, que habían sido enviados en misión de apoyo a las tropas del Batallón XI de infantería ubicadas al Sudoeste de El Amatillo, ven el avión de Zepeda que trata de regresar a Toncontín. Sin perder tiempo, los dos Cavalier Mustang inician la persecución del F4U Hondureño, el cual al verse perseguido, ejecuta violentas maniobras evasivas pero sin presentar combate debido al mal funcionamiento de sus cañones. El Capitán Varela logra posicionarse varias veces detrás del F4U de Zepeda, pero no logra acertarle ningún disparo. El Capitán Lobo por su parte, cubre a Varela intuyendo que el avión Hondureño no debe estar sólo. En medio de la persecución, y mientras evitaba ser derribado, Zepeda da aviso a sus compañeros de que está siendo atacado por dos aviones enemigos. En ese momento Soto Henríquez y Acosta sueltan sus bombas para aligerarse y vuelven rápidamente en busca de Zepeda, a quien ubican sin problemas. 
El Mayor Soto Henríquez se lanza al ataque, logrando acertarle varios disparos en el fuselaje al avión de Varela pero sin lograr dañarlo considerablemente. Varela a su vez, inicia maniobras evasivas mientras es seguido, a menos de 800 pies, por el Mayor Soto Henríquez. Segundos después, ambos aviones entran en un pronunciado viraje mientras descienden velozmente, pero Soto Henríquez no deja de hacer disparos que invariablemente impactan en el fuselaje y alas del avión de Varela. Mientras esto sucedía, el Mayor Acosta inicia el ataque sobre el avión del Capitán Lobo, pero éste logra evadirlo y escapa con rumbo al Golfo de Fonseca, volando a muy baja altura. Acosta decide no seguirlo y se queda a proteger a Soto Henríquez, quien en ese momento lograba acertarle varios disparos al motor del avión Salvadoreño, por lo que éste empieza a arder, dejando escapar una gruesa columna de humo. A partir de ese momento el avión de Varela, Cavalier Mustang “FAS-404”, inicia una picada brutal hasta estrellarse en los bosques aledaños al puerto de San Lorenzo, en territorio Hondureño. 

Como es usual en todo lo relacionado a éste conflicto, existen dos versiones de la muerte de éste excelente piloto Salvadoreño, ya que en una se asegura que el Capitán Varela logró saltar en paracaídas y que luego de caer fue capturado y asesinado por soldados Hondureños. La otra versión, la del mayor Soto Henríquez, dice que Varela falleció en la cabina de su Cavalier Mustang, a causa de los disparos recibidos. 
Luego de éste combate, los tres F4U Hondureños regresan a Toncontín, en donde recargan combustible y armamento. Los cañones del avión de Zepeda son sometidos a una profunda inspección por parte de los mecánicos de la FAH, pero no encuentran el desperfecto. Mientras tanto, los tres pilotos se retiran a almorzar. En El Salvador, la noticia del derribo del Capitán Varela se riega como pólvora entre los pilotos y mecánicos de la FAS y es recibida con sentimientos encontrados. Inevitablemente la moral de los aviadores Salvadoreños empieza a desmoronarse, hasta el punto de que el comandante de la FAS se ve forzado a pedir voluntarios para las siguientes misiones. 

 

Mientras esto ocurría, cerca de las 13:00, el C-47 “FAH-306” de nuevo hace gala de su improvisación como bombardero, y deja caer su carga explosiva sobre posiciones enemigas emplazadas en el cerro ‘El Ujuste.’ En total se lanzan 52 bombas que en algo ayudan a acallar el fuego Salvadoreño. El C-47 es seguido por dos F4U que también atacan dichas posiciones incesantemente. Por su parte, los AT-6 y T-28 de la FAH realizan vuelos de patrulla y apoyo a tropas en ambos frentes. Igual sucede con las pequeñas Cessna 185, que extienden sus vuelos desde La Mesa hasta Santa Rosa de Copán, San Pedro Sula y Marcala. 
Cerca de las 2:00 PM, los Capitanes Reynaldo Cortéz y Salvador Cezeña, despegan de Ilopango en sus FG-1D y se dirigen hacia El Amatillo con la misión de proteger el puente sobre el río Goascorán, pues se sospechaba que los Hondureños iban a volarlo. Sin embargo, luego de varios minutos de sobrevolar el área, los pilotos Salvadoreños deciden regresar a su base, seguros de que no se realizará el ataque a dicho puente. Casi al mismo tiempo, los Mayores Hondureños Soto Henríquez, Acosta y Zepeda regresaban al área de El Amatillo en sus F4U, ésta vez con la misión de neutralizar un cañón de 105mm Salvadoreño que estaba causándole problemas a las tropas Hondureñas en las inmediaciones de San José la Fuente, en el departamento de La Unión. 

Poco antes de entrar al área de operaciones, Zepeda, volando el “FAH-605”, de nuevo se da cuenta de que sus cañones no funcionan y decide regresar a Toncontín. Una vez más Soto Henríquez y Acosta deben continuar la misión sin el tercer elemento de la escuadrilla. Minutos después, mientras volaban a 5,500 pies de altura, el Mayor Soto Henríquez, en la cabina del “FAH-609”, detecta en la distancia a los dos FG-1D de la FAS que se retiraban del área del puente Goascorán con rumbo a territorio Salvadoreño. Sin romper el silencio de radio, Soto Henríquez hace señas a Acosta y ambos pilotos se lanzan en persecución de los FG-1D, tratando de darles alcance antes de que salgan de Honduras. Sin embargo, los dos aviones logran alcanzar territorio Salvadoreño en poco tiempo, sin darse cuenta de que eran perseguidos. 
En ese momento, el Mayor Soto Henríquez decide violar las instrucciones recibidas, e incursiona en territorio Salvadoreño, persiguiendo en rápido ascenso a los despreocupados pilotos durante diez minutos hasta alcanzar a colocarse en posición de tiro detrás del avión del Capitán Cezeña (“FAS-204”), el cual recibe varias ráfagas, obligándole a saltar en paracaídas. En ese momento, Cortéz se da cuenta del ataque y maniobra para ponerse detrás de Soto Henríquez, acertándole varios disparos en el ala de su F4U. Soto Henríquez por su parte, confiando en que Acosta lo sigue y que se hará cargo del avión Salvadoreño que lo persigue, inicia maniobras evasivas sin tratar de ponerse detrás. Sin embargo, luego de dos minutos, Soto Henríquez se da cuenta horrorizado de que Acosta no lo cubre, por lo que intenta dar la vuelta y poner en su mira al avión adversario. Segundos después, Soto Henríquez efectúa un rápido viraje cerrado aprovechando la potencia de su avión y se coloca en posición de tiro detrás de Cortéz, pero sin lograr centrarlo en su mira reflectiva. 
Luego de algunos minutos de tensa persecución, Soto Henríquez finalmente logra fijar al avión adversario en su mira y le dispara varias ráfagas que hacen blanco en el fuselaje y cabina. Cortéz, quien ha sido herido por los disparos, intenta evadirse, pero cualquier acción que pudiera haber tomado en aquél momento es neutralizada por otra ráfaga de los cañones de Soto Henríquez, que ésta vez, hace blanco en el motor y el ala. De pronto los virajes del avión Salvadoreño (“FAS-203”) se hacen más lentos y suaves, lo cual es aprovechado por Soto Henríquez para dar el golpe final. Poco después, el avión de Cortéz se desintegra en medio de una furiosa explosión, ya que al inicio del combate el piloto había olvidado despresurizar sus tanques de combustible, los cuales explotan al ser impactados por las balas de Soto Henríquez. 

Luego de terminado el combate, Soto Henríquez localiza el paracaídas de Cezeña a 2000 pies de altura, el cual lentamente desciende a tierra. Sorprendido por éste hecho, se da cuenta de lo rápido que han ocurrido los dos derribos. Poco después se retira a territorio Hondureño, mientras busca a Acosta pero sin lograr ubicarlo. El Mayor Acosta por su parte, ha sido testigo del violento combate que se había desarrollado más abajo, y del cual el Mayor Soto Henríquez había salido victorioso. Sin embargo tiene sus propios problemas ya que su radio a dejado de funcionar y para empeorar la situación, es seguido a cierta distancia por dos Cavalier Mustang de la FAS, cuyos pilotos parecen esperar el mejor momento para descender sobre él y atacarlo. Los minutos transcurren lentamente, y el tenso juego de observación se hace interminable. Por una parte Acosta esperando ser atacado, y por la otra, los pilotos Salvadoreños tratando de cerrar el cerco. Finalmente, y aprovechando lo que parece un descuido, Acosta inicia una pronunciada picada invertida y logra escapar del área, sin ser seguido por los aviones Salvadoreños. Poco después enfila hacia Toncontín a donde arriba a salvo, minutos después de que lo hiciera el Mayor Soto Henríquez. 

Con aquellos tres derribos, la FAH logra finalmente alcanzar la anhelada superioridad aérea, ya que los aviones de la FAS no volverían a aparecer sobre ninguno de los teatros de guerra. Y no era para menos, pues en su orden de batalla el componente ofensivo sólo listaba dos FG-1D y tres Cavalier Mustang activos. Esto, sumado a la baja moral, a la muerte de dos excelentes pilotos y el escrutinio del Estado Mayor debido a los fracasos operativos de los días anteriores, dio como resultado una parálisis psicológica y operativa en la FAS. Pero la mala racha no se detendría allí. Poco después del derribo de Cortéz y Cezeña, un FG-1D, el “FAS-219” piloteado por el Capitán Mario Echeverría, era derribado por baterías antiaéreas Salvadoreñas emplazadas en las costas del Golfo de Fonseca en un típico caso de “Fuego Amistoso.” 

En Tegucigalpa, el Coronel Soto Cano trata de convencer al presidente López y a su estado mayor sobre la necesidad de atacar blancos estratégicos dentro de El Salvador nuevamente, en especial a las bases de la aviación Salvadoreña. Sin embargo, el presidente y los oficiales insisten en que los recursos de la FAH se deben utilizar en vuelos de ataque y apoyo a tropas en los frentes de combate. 

De esa cuenta, cerca de las 5:00 PM, los F4U-4 “FAH-612” y “FAH-614” despegan de La Mesa con rumbo al teatro de Nueva Ocotepeque. Casi simultáneamente, las tropas Hondureñas ubican a la columna de la Guardia Nacional que avanzaba sobre la carretera a Llano largo y logran emboscarla en las inmediaciones de la finca San Rafael de Matarás, atacándola con fuego de ametralladoras, morteros y fusilería. Los dos aviones de la FAH son requeridos para que apoyen en la emboscada, y poco después, los pilotos Hondureños se lanzan al ataque. En la primera pasada, los F4U dejan caer cuatro bombas de 100 libras, logrando detener el convoy mientras que los soldados Salvadoreños abandonan los vehículos y buscan refugio en los costados de la carretera. Minutos después, durante la segunda pasada sobre el convoy, los aviones Hondureños disparan sus rockets, provocando más daños. Seguidamente empiezan a ametrallar a los soldados Salvadoreños que tratan de escapar, pero son cercados por las tropas Hondureñas. Al final del combate se han producido más de 30 bajas Salvadoreñas. 
Esta emboscada, denominada “La Batalla de San Rafael de Matarás” es considerada como la mayor victoria en la historia del Ejercito de Honduras, aunque fue opacada cuando las tropas Hondureñas se vieron forzadas a detener la persecución de la columna Salvadoreña que se retiraba a Nueva Ocotepeque, por falta de munición. 



Después de que el mando del Primer Batallón de Infantería Salvadoreño –que avanzaban sobre la carretera que conduce a Santa Rosa de Copán- se entera de la emboscada a la primera columna de la Guardia Nacional, decide retirarse a Nueva Ocotepeque y tomar posiciones defensivas mientras que le ordena a la segunda columna, que también avanzaba hacia Santa Rosa de Copán junto con el Primer Batallón, que cambie de rumbo y avance hasta Llano Largo para cumplir con la misión que se le había encomendado a la primera columna. En ese momento, la segunda columna inicia el avance por el lado derecho de la carretera, y aprovechando el crepúsculo, logra capturar Llano largo y establecer el bloqueo a Santa Rosa de Copán. La FAH concentra sus ataques sobre éstas tropas Salvadoreñas, pero no logra disolverlas. Poco después las misiones son suspendidas por que la noche dificulta los ataques de los aviones Hondureños. 

Mientras tanto, en Tegucigalpa, los mecánicos de la FAH lograban determinar cual era la raíz de los problemas de los cañones de 20mm instalados en algunos de los F4U-5N. Sucedía que los proyectiles de fabricación Inglesa, adquiridos poco antes de la guerra, eran un milímetro más gruesos que los de fabricación Norteamericana. En los cañones nuevos, los cuales no tenían desgastada el ánima, los proyectiles Ingleses quedaban trabados en su interior luego del disparo. Sin pérdida de tiempo los mecánicos de la FAH echan mano de tornos para reducirles el molesto milímetro a todos los proyectiles Ingleses. 

Otra muestra del ingenio de los mecánicos Hondureños puede verse el transcurso de éste día: En los depósitos de armamento de la FAH se han encontrado varios cientos de antiquísimas bombas de 30 libras, las cuales, por su tamaño, no pueden ser colgadas en los racks de ningunos de los aviones. Sin embargo, se determina que su carga explosiva aún esta en buenas condiciones. 

Poco después, un grupo de mecánicos da con la idea de colocarlas en una barra de acero, acomodando tres bombas en triangulo, seguidas por otras tres, todas sujetadas por cinchos de aluminio. A la mencionada barra le son adaptados ganchos los cuales permiten colgarla de los racks de los F4U. De esa forma nacían las “Piñas”, que al soltarse del avión esparcían seis bombas sobre el terreno –al igual que una bomba cluster actual- causando múltiples explosiones. Este tipo de armamento tendría su bautizo de fuego en el frente de El Amatillo, específicamente sobre posiciones Salvadoreñas en el cerro “El Ujuste.” 

Finalmente, en San Salvador, el Mayor Henríquez –comandante de la FAS- trataba desesperadamente de agilizar la obtención de los F-51 adicionales que se habían adquirido poco antes de la guerra. Sin embargo, los pilotos encargados de entregarlos estaban teniendo problemas para evadir a las autoridades Norteamericanas. En cierto momento, y por los siguientes dos días, habrían varios aviones Mustang, que trataban de llegar a El Salvador desesperadamente, haciendo escalas técnicas en lugares tan inverosímiles como República Dominicana y Haití. Sin embargo, con la entrega de los aviones no terminarían los problemas ya que se habían comprado a civiles en los Estados Unidos, por lo que no tenían armas instaladas y el proceso de ‘militarizarlos’ llevaría tiempo. En todo caso, y para cualquier propósito, la FAS como arma aérea seguía paralizada. 

8. Cese al Fuego (18 de Julio) 
En la mañana del 18, la FAH continuaba con los ataques aéreos en los teatros en apoyo del Ejercito Hondureño, especialmente contra la Guardia Nacional Salvadoreña en Llano Largo, Nueva Ocotepeque y contra el Tercer Batallón del Ejército en El Amatillo. Así mismo, el Coronel Soto Cano seguía insistiendo en la necesidad de efectuar una nueva acción ofensiva sobre territorio Salvadoreño aprovechando la recién lograda superioridad aérea. Sin embargo, el presidente López y su estado mayor se negaban una y otra vez a autorizar la misión. 

También desde muy temprano, los representantes de la Organización de Estados Americanos –OEA- habían iniciado una segunda ronda de negociaciones con los gobiernos de Honduras y El Salvador con el objetivo de alcanzar un cese al fuego y el retiro de las tropas Salvadoreñas. Desde el 16 de Julio estos representantes habían visitado los dos países, pero sin lograr acuerdo alguno ya que el gobierno Salvadoreño insistía en que el gobierno de Honduras debía pagarle por la destrucción de las propiedades de los Salvadoreños radicados en ese país y que debía garantizar la seguridad de sus ciudadanos que aún permanecían en Honduras. Obviamente éstas exigencias eran rechazadas por el gobierno Hondureño, mientras que la OEA amenazaba con sanciones económicas a El Salvador si no cumplía con el cese al fuego y el retiro de sus tropas. 

Como mencionáramos anteriormente, la FAH continuó con los ataques en ambos frentes. De esa forma, los F4U de Toncontín –portando bombas de Napalm- atacaban posiciones Salvadoreñas en San Marcos Ocotepeque y Llano Largo. Por su parte los F4U de La Mesa concentran sus ataques en el sector de Guarita y Cololaca, departamento de Lempira, en donde tropas Salvadoreñas con base en Chalatenango habían logrado cruzar la frontera. 

Horas después los F4U de Toncontín vuelan hacia el frente de El Amatillo, en donde atacan de nuevo las posiciones Salvadoreñas en el cerro “El Ujuste.” Durante ésta misión, los F4U logran detener un convoy de blindados y camiones Salvadoreños mientras cruzaban un puente cercano al área de operaciones. Poco después, las bombas de Napalm vuelven a hacer blanco sobre una columna Salvadoreña que se desplazaba en las inmediaciones de El Amatillo. 

En el frente de Nueva Ocotepeque, los F4U de La Mesa también hacían de las suyas, especialmente sobre una columna de vehículos Salvadoreños que se movilizaba sobre la carretera hacia “La Labor.” De nuevo son utilizadas bombas de Napalm de 750 libras, logrando detener el avance. Poco después, tropas Hondureñas posicionadas cerca de Llano Largo ubican una larga columna de buses y camiones Salvadoreños que transportaban soldados. Sin embargo los pilotos de los F4U no logran confirmar la identidad de los vehículos y se abstienen de atacarlos. Simultáneamente, el líder de la escuadrilla recibe instrucciones por radio para atacar una colina –que claramente está bajo control Hondureño- y la ignora. Después se descubriría que habían equipos de radio Salvadoreños que habían tratado de confundir a los aviadores Hondureños, dirigiéndolos a blancos propios. 

 
Al final de la tarde, el Estado Mayor Hondureño ordena al Segundo Batallón de Infantería que se movilice y capture el eje Arambala – Perquin, justo al Noroeste de El Amatillo, claramente en territorio Salvadoreño. De esa cuenta el Segundo Batallón logra llegar hasta las inmediaciones de Arambala sin enfrentar mucha resistencia por parte de las tropas Salvadoreñas, sin embargo a las 9:30 PM reciben la orden de replegarse hacia Honduras nuevamente, ya que la OEA había logrado un acuerdo de cese al fuego para las 10:00 PM. Dicho acuerdo mandaba que las tropas de ambos países regresaran a las posiciones que ocupaban antes del inicio de la guerra.