viernes, 23 de octubre de 2026

CAE: Historial operativo de los legendarios Bell UH-1H

Pioneros argentinos del asalto aéreo

Resumen de un artículo por Santiago y Joaquín Rivas 



Visitamos el Batallón de Helicópteros de Asalto 601 del Ejército Argentino, una de las unidades más importantes de la Aviación de Ejército y el mayor elemento de helicópteros del país. Con una extensa experiencia operativa, cumple un papel central tanto en tiempos de guerra como de paz.

La Guerra de Vietnam demostró el valor del helicóptero para las operaciones de asalto aéreo: permitió mover tropas con rapidez, sorprender al enemigo, ejecutar maniobras de flanqueo, abastecer unidades de primera línea y evacuar heridos. Con el tiempo, la incorporación de visores nocturnos (NVG) y nuevas tecnologías extendió esas capacidades a operaciones durante las 24 horas.

El Ejército Argentino incorporó tempranamente estos conceptos. En 1970 creó la primera unidad de helicópteros de asalto de América Latina, inicialmente con entidad de compañía. Con los años, aquella organización evolucionó hasta convertirse en el actual Batallón de Helicópteros de Asalto 601 “Teniente Coronel VGM Jorge Roberto Svendsen”, integrante de la Agrupación de Aviación de Ejército 601 y con asiento en el Aeródromo Militar Campo de Mayo.

Desde sus orígenes, la unidad se especializó en apoyar a tropas de asalto, infantería y fuerzas especiales, transportando personal, equipos y abastecimientos, además de insertar y extraer efectivos en zonas de difícil acceso. También desarrolló una importante actividad de apoyo a la comunidad ante emergencias, desastres naturales y misiones humanitarias.

Un largo camino

La historia de la unidad comenzó con la Compañía de Helicópteros de Asalto, creada en 1970 luego de la llegada del primer Bell UH-1H en diciembre de 1969.

En 1975 tuvo su bautismo de fuego durante el Operativo Independencia en Tucumán. El 7 de febrero se organizó el Equipo de Combate “Cóndor”, que incluía una sección con cuatro UH-1H, dos Piper L-21B y un elemento de mantenimiento.

Durante ese año los helicópteros participaron en diferentes acciones, brindando apoyo de fuego y evacuación sanitaria. En Acheral, el UH-1H matrícula AE-412 recibió fuego enemigo y murió su artillero de puerta, cabo primero mecánico de aviación Anselmo Ramírez. En mayo de 1976 también se perdió el AE-411 durante un vuelo de búsqueda, con cuatro de sus seis tripulantes.

En diciembre de 1975, cinco helicópteros participaron además en las operaciones contra el intento de copamiento del Batallón de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, en Monte Chingolo.

La incorporación de nueve Aérospatiale SA-330L Puma en 1978 permitió crear una segunda compañía: los Puma pasaron a integrar la Compañía de Helicópteros de Asalto A y los UH-1H permanecieron en la B.

Malvinas

Tanto los UH-1H como los Puma participaron activamente en la Guerra de Malvinas. La primera acción de un Puma tuvo lugar durante la recuperación de las Georgias del Sur, el 3 de abril de 1982.

Durante abril fueron desplegados a las islas nueve UH-1H y cinco Puma, junto con tres Agusta A-109A y dos Boeing Vertol CH-47C Chinook pertenecientes a otras unidades de Aviación de Ejército.

El 9 de mayo se produjo la primera pérdida de un Puma, el AE-509, derribado por un misil Sea Dart, con la muerte de sus tres tripulantes. A lo largo del conflicto, los helicópteros realizaron transporte, rescate, reconocimiento y operaciones de asalto aéreo. El 29 de mayo participaron en misiones durante los combates de Darwin y Pradera del Ganso, operando también junto a un Chinook de la Fuerza Aérea.

Otro Puma cumplió tareas sanitarias desde el buque hospital ARA Bahía Paraíso. La guerra dejó una enorme experiencia operativa, pero también una flota muy disminuida.

En 1986 llegaron tres AS-332B Super Puma destinados inicialmente a operaciones antárticas. Ese mismo año, la experiencia acumulada llevó a transformar las dos compañías en el actual Batallón de Helicópteros de Asalto 601.

Durante los años siguientes, la flota de Huey recibió distintos refuerzos. Desde comienzos de los 2000, además, el Ejército inició localmente la modernización de los UH-1H al estándar Huey II, a cargo del Batallón de Abastecimiento y Mantenimiento de Aeronaves 601.

En total, dieciséis UH-1H fueron convertidos a Huey II, a los que se sumaron dos ejemplares provenientes de Gendarmería Nacional y el demostrador entregado originalmente por Bell.

Organización y operaciones

Actualmente el Batallón cuenta con tres escuadrones:

  • el Escuadrón Apoyo y Asalto, equipado con Bell 212 y el último Super Puma;

  • el Escuadrón de Asalto, que opera la flota de Bell UH-1H/Huey II;

  • y el Escuadrón Comando y Servicios, responsable del apoyo terrestre y mantenimiento de primera línea.

Las tareas de mantenimiento mayor, modernización y conversión de aeronaves quedan en manos del Batallón de Abastecimiento y Mantenimiento de Aeronaves 601.

La misión principal sigue siendo brindar movilidad, rapidez y flexibilidad a las fuerzas terrestres mediante operaciones aeromóviles, apoyo de combate y tareas logísticas.

La enorme variedad geográfica argentina impone un desafío particular. La unidad debe estar preparada para actuar en la estepa patagónica, la Cordillera de los Andes, las selvas del noreste, la llanura pampeana, zonas desérticas, humedales e islas.

Eso obliga a entrenarse para operar con altura, calor, humedad y escenarios de visibilidad degradada (DVE), incluidos polvo, arena y condiciones de luminosidad extremadamente baja.

El Batallón trabaja habitualmente con el Regimiento de Asalto Aéreo 601, también basado en Campo de Mayo, y con otras unidades de la Fuerza de Despliegue Rápido, incluidos los regimientos de paracaidistas y las compañías de comandos. También opera con fuerzas especiales de las demás Fuerzas Armadas.

Además del desembarco convencional, ejecuta inserciones mediante rappel, fast rope y helo cast, así como lanzamientos de paracaidistas.

Sus helicópteros pueden transportar carga interna o mediante eslinga externa. La incorporación de grúas de rescate Goodrich, canastillas y camillas amplió además su capacidad de evacuación sanitaria. Para las operaciones nocturnas dispone también de reflectores Spectrolab SX-16 Nightsun.

Fuera del ámbito estrictamente militar, la unidad cumple un papel importante en apoyo a la comunidad: evacuaciones médicas, transporte, lucha contra incendios mediante Bambi Bucket, asistencia humanitaria y apoyo ante inundaciones y otros desastres.

Durante cada verano participa habitualmente en el combate contra incendios forestales en la Patagonia. También intervino en emergencias como la pandemia de COVID-19 y las inundaciones de Bahía Blanca.

Entrenamiento

Los pilotos llegan desde la Escuela de Aviación de Ejército, donde ya adquirieron los conocimientos básicos de vuelo en helicóptero y realizaron entrenamiento inicial en simulador del Huey II.

Una vez destinados al Batallón, completan una etapa intensiva de instrucción teórica sobre sistemas de la aeronave y procedimientos de emergencia. Luego comienza la fase de vuelo para obtener la habilitación correspondiente.

Aunque previamente hayan volado AB-206 o Bell 206, dentro de la unidad empiezan a operar helicópteros en condiciones reales: con tropas, carga y en distintos ambientes geográficos.

La primera etapa los forma como copilotos del sistema UH-1H/Huey II. Con experiencia pasan a comandantes de aeronave y, eventualmente, a instructores.

Los mecánicos también cumplen funciones de artilleros de puerta, operando ametralladoras MAG de 7,62 mm instaladas en montajes desarrollados por CITEDEF. Su misión consiste en brindar apoyo de fuego y supresión durante el vuelo y durante el propio asalto aéreo.

A medida que progresa la capacitación, las tripulaciones vuelan en distintos terrenos y practican inserciones y extracciones tanto de día como de noche. El empleo de NVG constituye una capacidad fundamental para operar en condiciones complejas y de baja visibilidad.

El futuro

La recuperación de los Super Puma fue finalmente descartada por su costo, antigüedad y escasa comunalidad con variantes modernas. En 2023 se firmó una carta de intención por doce Airbus H225M, aunque hasta el momento el programa no avanzó hacia un contrato.

También se decidió no continuar convirtiendo UH-1H a Huey II debido a la edad de las células. Por esa razón, el Ejército busca un reemplazo para una familia de helicópteros que ya acumula décadas de servicio.

Al mismo tiempo existe la intención de crear un elemento especializado con entrenamiento más intenso y permanente, orientado a operaciones complejas, de precisión y especialmente nocturnas. Para concretarlo serán necesarios nuevos equipos, una estructura modernizada y un salto tecnológico.

Durante los últimos años se estudiaron principalmente tres alternativas para reemplazar a los Huey:

Sikorsky UH-60/S-70 Black Hawk. Se evaluaron UH-60A+ y UH-60L usados y modernizados, además del S-70i nuevo. Es la alternativa con mayores prestaciones de las analizadas, aunque también implica los costos operativos más elevados.

Bell 412. Ofrece continuidad logística y tecnológica, pero no representaría un salto demasiado grande respecto de la flota actual y conservaría varias de sus limitaciones.

Leonardo AW139. Aparece como una alternativa intermedia por costos y prestaciones, aunque su célula no fue concebida originalmente como un helicóptero militar específico.

El objetivo actual apunta a incorporar, en una primera etapa, al menos doce helicópteros, aunque el número final dependerá del presupuesto disponible.

Después de más de medio siglo, los Huey siguen siendo parte central de la Aviación de Ejército. Sin embargo, mantener una capacidad creíble de asalto aéreo y apoyo a fuerzas especiales exigirá avanzar hacia una nueva generación de aeronaves. La extensa disponibilidad internacional de UH-60L retirados de servicio en Estados Unidos podría abrir una oportunidad particularmente interesante para esa renovación.


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