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domingo, 25 de agosto de 2024

Ataque aéreo: El implacable resultado de un ataque simultáneo multidireccional

Ataque simultáneo multidireccional


Por Esteban McLaren para FDRA




1. Introducción

Un ataque multifrontal simultáneo es atacar un blanco desde distintas direcciones al mismo tiempo. Es un elemento costoso de conseguir porque exige muchos recursos dado que la fuerza de ataque debe cubrir al menos dos frentes o direcciones y, más difícil aún, debe ser coordinado, es decir todo el movimiento debe hacerse al mismo tiempo. ¿Qué dificultades enfrenta el defensor? La saturación. Defiende un frente y, por costo de oportunidad, desatiende el otro y viceversa. La historia presenta un caso apasionante.

La Batalla de Midway fue un punto de inflexión crucial en la Segunda Guerra Mundial, donde un ataque simultáneo no intencionado de las fuerzas aeronavales estadounidenses desempeñó un papel decisivo. Durante la batalla, los aviones estadounidenses lanzaron ataques secuenciales desde una misma dirección a la vez. Los comandantes de portaaviones llegaron a esquivar la mayoría de estos ataques (¡un capitán lo hizo más de 70 veces en ese fatídico día!), torpedos y bombas caían por las bordas de estos enormes buques pero ni hacían mella en ellos. Sin embargo, una partida de ataque dirigida por el comandante McClusky perdió su rumbo y al volver para re-encausar el ataque lo realizó desde un inesperado Suroeste, coincidiendo con otra partida de ataque dirigida por el teniente Leslie provenía de Noreste al mismo tiempo, sorprendiendo por completo a la flota japonesa. Este ataque simultáneo desde dos flancos diferentes, llevado a cabo principalmente por bombarderos en picado SBD Dauntless, resultó en la destrucción casi inmediata de tres portaaviones japoneses empezando por el Kaga, lo que cambió el curso de la guerra en el Pacífico.

Las consecuencias de este ataque fueron devastadoras para la Armada Imperial Japonesa. La pérdida de cuatro portaaviones, junto con pilotos experimentados y aviones, debilitó gravemente su capacidad operativa. Esta victoria permitió a los Estados Unidos pasar de una posición defensiva a una ofensiva en el teatro del Pacífico, alterando el equilibrio de poder y marcando el inicio del declive de la supremacía naval japonesa.

2. La Batalla de Midway

La Batalla de Midway, ocurrida del 4 al 7 de junio de 1942, es una de las confrontaciones más importantes de la Segunda Guerra Mundial en el Teatro del Pacífico, marcando un punto de inflexión en la guerra. Durante esta batalla, un evento crucial fue el ataque simultáneo de dos formaciones de aviones estadounidenses desde diferentes direcciones, lo que resultó en la devastadora destrucción de los portaaviones japoneses.


2.1 Contexto previo

El 4 de junio de 1942, las fuerzas japonesas, bajo el mando del almirante Isoroku Yamamoto, lanzaron un ataque contra Midway con la esperanza de eliminar la amenaza de los portaaviones estadounidenses y asegurar el dominio en el Pacífico. Los japoneses confiaban en la sorpresa y la superioridad numérica. Sin embargo, gracias a la ruptura del código japonés por parte de la inteligencia estadounidense, los norteamericanos sabían de antemano los planes japoneses y prepararon una emboscada.


2.2 Ataques iniciales y esquiva de los japoneses

En la mañana del 4 de junio, los aviones estadounidenses lanzaron una serie de ataques aéreos desde sus portaaviones USS Enterprise, USS Hornet, y USS Yorktown contra la flota japonesa. Estos ataques iniciales consistieron en oleadas de aviones torpederos (principalmente TBD Devastators) y bombarderos en picado (SBD Dauntless). Los aviones torpederos atacaron primero, pero fueron diezmados por los cazas japoneses y el fuego antiaéreo; casi todos los aviones torpederos fueron derribados, y no lograron impactar a los portaaviones japoneses.

Durante estos primeros ataques, los comandantes de los portaaviones japoneses, como el vicealmirante Chuichi Nagumo, realizaron maniobras evasivas efectivas, logrando evitar los torpedos lanzados por los aviones estadounidenses. La combinación de maniobras hábiles, la protección de cazas Zero, y la falta de coordinación entre las diferentes oleadas de ataque permitieron a la flota japonesa esquivar la destrucción.


2.3 El ataque simultáneo decisivo

Sin embargo, mientras los aviones torpederos estadounidenses mantenían ocupadas a las defensas japonesas volando bajo y atrayendo a los cazas Zeros hacia niveles bajos, una fuerza de bombarderos en picado SBD Dauntless de los portaaviones USS Enterprise y USS Yorktown llegó a la escena desde una dirección diferente y en altitud. Liderados por los comandantes de escuadrón como el Teniente Comandante Wade McClusky y el Capitán de Corbeta Max Leslie, estos aviones aprovecharon que los cazas japoneses estaban ocupados a baja altura y que las maniobras evasivas japonesas habían dejado a los portaaviones en posiciones vulnerables.

En un giro del destino, los bombarderos en picado atacaron simultáneamente desde dos direcciones distintas: desde el noroeste y el sudoeste, tomando por sorpresa a los japoneses. Son las líneas de ataque 1 y 2 convergiendo a los blancos mientras sorpresivamente aparece una enorme ala de ataque 3 desde el suroeste, como se ilustra debajo. No deje de ver los dos videos añadidos para terminar de comprender el panorama de esta fantástica batalla aeronaval. Los portaaviones Akagi, Kaga, y Soryu fueron impactados casi simultáneamente en cuestión de minutos. Es que al querer esquivar los torpedos y bombas lanzadas por el grupo aéreo desde el Noreste, como lo habían hecho toda la mañana, quedaban alineados para los ataques provenientes desde el Suroeste. No había escapatoria. Las bombas penetraron en los hangares de los portaaviones, donde los aviones japoneses estaban siendo rearmados y repostados, lo que resultó en explosiones masivas que causaron incendios incontrolables. Este ataque decisivo resultó en la destrucción de tres portaaviones japoneses en rápida sucesión.


Más tarde, ese mismo día, un cuarto portaaviones japonés, el Hiryu, lanzó un contraataque que logró dañar severamente al USS Yorktown, pero fue finalmente localizado y destruido por aviones estadounidenses. Fue el fin de la Kidō Butai, la aviación naval imperial japonesa.



2.4 Consecuencias

La pérdida de los cuatro portaaviones japoneses en Midway fue un golpe devastador para la Armada Imperial Japonesa, ya que no solo perdió buques clave, sino también pilotos experimentados y aviones. La batalla cambió el equilibrio de poder en el Pacífico, permitiendo a los Estados Unidos pasar a la ofensiva en el teatro de operaciones.

El ataque simultáneo desde diferentes direcciones durante la Batalla de Midway se considera uno de los momentos más decisivos de la Segunda Guerra Mundial, demostrando la importancia de la coordinación y la sorpresa en el combate aéreo-naval. De todos modos, debe recalcarse que esta simultaneidad fue azarosa: el grupo que atacaba desde el Sudoeste simplemente se había perdido y volvía sobre sus pasos.




3. Pesadilla en el mar

Imaginen una operación naval a mar abierto. En dicha locación existe un alto potencial de ataques aéreos con bombas (tontas o LGB) o misiles antibuque (AShM) enemigos. Sin embargo, el infierno de Midway podría emerger personalizado en nuevos misiles AShM o misiles de crucero. Las nuevas amenazas, gracias a la digitalización, pueden hasta incluir diseño de guiado con inteligencia artificial. Por lo tanto, ni siquiera un humano estaría implicado en su gestión. 

Un capitán de un buque capital moderno (como un destructor, crucero o portaaviones) enfrentado a un ataque simultáneo de múltiples de AShM desde diferentes direcciones tendría a su disposición una combinación de capacidades de defensa avanzada, obviamente imposibles de obtener en el contexto tecnológico de la Segunda Guerra Mundial. Estas capacidades están diseñadas para detectar, rastrear y neutralizar las amenazas antes de que impacten en el buque. Adentrémonos en ellas.

3.1. Detección y seguimiento

  • Radar de vigilancia de largo alcance: Un radar como el AN/SPY-1 (utilizado en el sistema Aegis) o el más moderno AN/SPY-6, proporciona una cobertura de 360 grados, permitiendo la detección y seguimiento simultáneo de múltiples amenazas desde diferentes direcciones.
  • Sistemas de sensores electro-ópticos e infrarrojos (EO/IR): Estos sistemas complementan al radar al proporcionar capacidades de detección pasiva, cruciales para identificar misiles furtivos o para operar en entornos de alta interferencia electrónica.

3.2. Contramedidas electrónicas (ECM)

  • Jammers y perturbadores electrónicos: El buque puede emplear sistemas de guerra electrónica para intentar desviar o desorientar los misiles entrantes. Esto podría incluir la emisión de señales de interferencia (jamming) para interrumpir los sistemas de guía de los misiles o el uso de señuelos electrónicos que crean falsos blancos para confundir los sistemas de radar del AShM.

3.3. Defensa antimisil de capa externa

  • Misiles antiaéreos de largo alcance: Misiles como el SM-6 (Standard Missile 6) en un sistema Aegis pueden ser lanzados para interceptar los misiles antibuque a larga distancia. Estos misiles tienen la capacidad de maniobrar a gran velocidad y de interceptar misiles entrantes incluso a altas velocidades (como los misiles supersónicos o hipersónicos).
  • Sistemas integrados de defensa en red: En un grupo de combate, como un grupo de ataque de portaaviones (CSG), otros buques también pueden contribuir a la defensa, lanzando misiles interceptores desde diferentes posiciones para aumentar la probabilidad de interceptación.


3.4. Defensa de capa media

  • Misiles de defensa de punto o corta distancia: Misiles como el RIM-162 ESSM (Evolved Sea Sparrow Missile) se encargan de la defensa en un rango medio, interceptando misiles que logran penetrar las defensas de largo alcance.
  • Cañones CIWS (Close-In Weapon Systems): Sistemas como el Phalanx CIWS o el Goalkeeper, que son cañones de alta cadencia de disparo, proporcionan la última línea de defensa, disparando ráfagas rápidas de proyectiles para destruir misiles entrantes a muy corta distancia.

3.5. Contramedidas activas

  • Señuelos lanzables (chaff y flare): El buque puede lanzar señuelos físicos como chaff (que dispersa tiras de metal para confundir el radar del misil) y flares (que emiten calor para desviar misiles guiados por infrarrojos).
  • Decoys Remolcados: Dispositivos como el Nulka, un señuelo activo lanzado que imita la firma radar del buque, pueden ser desplegados para atraer misiles lejos del barco real.

3.6. Maniobras evasivas:

  • Maniobras de alta velocidad: Aunque limitado por las capacidades físicas del buque, el capitán podría ordenar maniobras evasivas para intentar evitar que los misiles logren un impacto directo, especialmente en caso de que los misiles se acerquen desde diferentes ángulos.

3.7. Coordinación con la flota:

  • Defensa coordinada de grupo de combate: En un escenario de combate real, el buque capital estaría operando como parte de un grupo de combate, con otros buques y aeronaves de apoyo que proporcionarían una capa adicional de defensa. Por ejemplo, destructores o fragatas pueden actuar como piquetes de radar para interceptar misiles antes de que lleguen al buque capital.
Estas condiciones no están ampliamente difundidas entre todas las armadas del Mundo. Estos equipos se encuentran disponibles son en las armadas más modernas, incluso sólo en el US Navy, la cual es la mayor armada del Mundo. Es decir, un combatiente de superficie promedio en el Mundo quedaría sin poder emplear alguna de esas "capas" siendo altamente probable un impacto de un AShM sobre su estructura sin que mucho se pueda hacer.

3.8 Resumen

El capitán de un buque capital moderno tiene a su disposición una serie de capas de defensa que, cuando se utilizan de manera conjunta y efectiva, ofrecen una protección robusta contra ataques coordinados de misiles antibuque desde múltiples direcciones. La clave del éxito reside en la detección temprana, la rápida decisión para desplegar contramedidas, y la capacidad de coordinar todas estas defensas en un entorno de combate de alta intensidad. A pesar de las avanzadas defensas, un ataque masivo y bien coordinado de múltiples AShM sigue siendo una amenaza seria, subrayando la importancia de la redundancia y la preparación en la guerra moderna.



¿Cómo repeler un ataque multidireccional simultáneo? La mayoría de las veces, no puedes.

Perfiles de ataque del AShM Penguin y misil de crucero Tomahawks

Nótense la posibilidad de realizar curvas y explorar blancos para detectar y optimizar el perfil de ataque.






4. Algoritmos de ataque simultáneo

Sin embargo, la misma digitalización puede llegar a elementos de defensa mucho más pequeños, para blanco muy puntuales, en escalas también precisamente definidas. Existen sistemas avanzados de dirección de misiles y drones diseñados para coordinar ataques desde múltiples direcciones de manera simultánea, lo que incrementa las posibilidades de éxito en la misión. Este tipo de ataques coordinados se emplea especialmente en operaciones contra objetivos fuertemente defendidos, donde el objetivo es saturar o superar las defensas enemigas.

4.1 Ejemplos de tales sistemas

  1. Sistemas de enjambre (swarming):

    • Los drones pueden operar en enjambres, donde múltiples unidades trabajan de manera coordinada para atacar desde diferentes direcciones. Cada dron puede ser autónomo o controlado en red, compartiendo información en tiempo real para ajustar su ataque. El enjambre puede saturar las defensas enemigas al atacar simultáneamente desde varios ángulos. Uno puede recordar en una escena de Matrix Revolutions donde una evento así se observa. Y es sobrecogedor, por cierto.
  2. Misiles de ataque coordinado:

    • Misiles como el Tomahawk Block IV o el AGM-158 JASSM tienen capacidades avanzadas de navegación y control que les permiten realizar ataques coordinados. Estos misiles pueden ser programados para seguir diferentes trayectorias y llegar al objetivo desde varias direcciones al mismo tiempo, lo que complica la defensa.



  3. Ataques de saturación:

    • En este tipo de ataque, múltiples misiles son lanzados en un patrón diseñado para saturar las defensas enemigas. Los misiles pueden ser programados para atacar desde diferentes ángulos, alturas y velocidades, creando una situación en la que es difícil para los sistemas de defensa aérea interceptar todos los misiles entrantes.
  4. Guerra de enjambre con drones de ataque:

    • En contextos modernos, los drones kamikaze o loitering munitions (municiones merodeadoras) como el Harop o el Switchblade pueden ser desplegados en masa. Estos drones pueden ser programados para atacar simultáneamente desde múltiples direcciones, lo que aumenta la probabilidad de que al menos uno logre alcanzar el objetivo.

 




Google trabaja con drones con inteligencia artificial que permitan discernir blancos y decidir ataques


Una discusión muy técnica de cómo se pueden programar enjambres de drones y coordinarlos para ataques y otras misiones

4.2 Principio operativo

La coordinación, sincronización y redundancia al ataque se combinan para forzar casi a un resultado implacable final: el blanco será alcanzado y destruido.

  • Coordinación y sincronización: Estos sistemas dependen en gran medida de una coordinación y sincronización precisa, generalmente mediante comunicaciones avanzadas y sistemas de navegación como GPS, INS (Sistema de Navegación Inercial), o incluso tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
  • Redundancia de ataque: Al atacar desde diferentes ángulos y direcciones, se reduce la probabilidad de que un solo sistema de defensa sea capaz de neutralizar todas las amenazas entrantes, asegurando así que al menos uno de los misiles o drones alcance el objetivo.

Estos enfoques son fundamentales en la guerra moderna, especialmente contra adversarios que cuentan con sistemas de defensa aérea avanzados.

5. Conclusión

La capacidad para ejecutar ataques multidireccionales simultáneos, ya sea con misiles antibuque, misiles de ataque a blancos terrestres o drones, representa un avance crucial en la guerra moderna. Esta estrategia se basa en la coordinación de múltiples dispositivos de ataque que convergen sobre un mismo objetivo desde diferentes direcciones al mismo tiempo. Su importancia radica en su capacidad para desbordar las defensas enemigas, minimizar la posibilidad de interceptación y maximizar el impacto del ataque. La importancia en el campo de batalla moderno puede enumerarse así:

  1. Saturación de defensas: Un ataque desde múltiples direcciones complica significativamente la tarea de las defensas aéreas o antimisiles del adversario. Las defensas tradicionales están diseñadas para interceptar amenazas que provienen de una o pocas direcciones al mismo tiempo. Al enfrentarse a un ataque multidireccional, los sistemas defensivos pueden ser saturados, haciendo que algunas de las armas logren penetrar y alcanzar sus objetivos.

  2. Reducción de la efectividad de los contramedidas: Las contramedidas electrónicas y de defensa activa, como sistemas de interferencia o misiles interceptores, son menos eficaces cuando deben lidiar con múltiples vectores de ataque simultáneos. Esta multiplicidad obliga al enemigo a dividir sus recursos, aumentando las posibilidades de que uno o más de los vectores de ataque tengan éxito.

  3. Confusión y desorganización del enemigo: Un ataque multidireccional también puede generar confusión en las filas enemigas. La necesidad de responder a amenazas que provienen de diferentes direcciones puede desorganizar la defensa y dificultar la coordinación efectiva de la respuesta.

  4. Destrucción de blancos fuertemente defendidos: Los objetivos bien defendidos, como instalaciones militares clave, centros de comando y control, o buques de guerra, requieren ataques con alto grado de precisión y potencia. La capacidad de golpear simultáneamente desde diferentes direcciones aumenta la probabilidad de que se puedan neutralizar o destruir estos blancos. Incluso si parte de la defensa logra interceptar algunos misiles o drones, otros pueden seguir su curso y alcanzar el objetivo.

Un ejemplo claro de la efectividad de esta táctica se observó en el ataque a las instalaciones petroleras de Aramco en Arabia Saudita en 2019. En este ataque, una combinación de misiles de crucero y drones fueron lanzados desde diferentes direcciones hacia las instalaciones. Este ataque coordinado saturó las defensas antiaéreas saudíes, que no pudieron interceptar todas las amenazas, resultando en daños significativos.

Otro ejemplo es el uso de drones suicidas (también conocidos como loitering munitions) en el conflicto de Nagorno-Karabaj en 2020, donde Azerbaiyán utilizó enjambres de drones para atacar simultáneamente desde diferentes ángulos, superando las defensas armenias y destruyendo posiciones fortificadas y sistemas antiaéreos.

Un tercer ejemplo, más cercano a nosotros, lo presenta el protocolo de asalto de posiciones a trincheras argentinas por parte de infantes de marina británicos (Royal Marines). Los asaltantes se distribuían de a tres cubriendo un amplio abánico frente a la posición argentina y realizaban la corrida. Los defensores al emerger recibían fuego de múltiples direcciones, lo que los confundía y daba ventaja al atacante.

Finalmente, la capacidad de ejecutar ataques multidireccionales simultáneos, ya sea mediante misiles, drones o cualquier otra fuerza o una combinación de ellas, es una herramienta poderosa en el arsenal militar moderno. Este tipo de ataques no solo aumenta la probabilidad de éxito contra objetivos bien defendidos, sino que también representa una evolución en las tácticas de guerra que busca maximizar el impacto y minimizar la capacidad de respuesta del adversario. A medida que la tecnología avanza y los sistemas de armas se vuelven más autónomos y precisos, es probable que esta táctica se convierta en un estándar en los conflictos futuros. Imagine el lector si el Comando de Aviación Naval hubiese contado con esa capacidad en sus Exocet lo inexorable que hubiese el ataque a un blanco altamente protegidos como los portaaviones del Task Force británica en Malvinas.

miércoles, 24 de enero de 2024

Frente del Pacífico: Operación A-GO

Operación A-GO

Parte 1 || Parte 2




Batalla aérea del mar de Filipinas por John Hamilton (Comando de Historia y Patrimonio Naval)

Con la muerte del almirante Isoroku Yamamoto en abril de 1943, se tuvo que elegir a un sucesor del mando de la Flota Combinada, y el hombre elegido fue el almirante Mineichi Koga. Aunque no era del mismo calibre que Yamamoto, Koga estaba altamente calificado. Aunque sus políticas variaban poco de las de su predecesor, se pensaba que era más conservador, con un temperamento más frío.

Uno de los primeros planes operativos que le preocuparon a Koga fue el plan Z. Esto se preparó en mayo de 1943 y preveía el uso de la Armada japonesa para contrarrestar las fuerzas navales estadounidenses que amenazaban el perímetro de defensa exterior japonés. (Esta línea se extendía desde las Aleutianas hasta Wake, las Islas Marshall y Gilbert, Nauru, Ocean, el Archipiélago de Bismarck, Nueva Guinea, luego hacia el oeste pasando Java y Sumatra hasta Birmania). el Plan Z mediante la eliminación de Gilberts-Marshalls y Bismarcks como áreas vitales para ser defendidas por la Marina. Luego basaron sus posibles acciones en la defensa de un perímetro interior (incluidas las Marianas, Palau, Nueva Guinea occidental y las Indias Holandesas).

Koga sobrevivió a Yamamoto poco menos de un año. Mientras se retiraba de Palau justo antes de que TF 58 atacara ese fondeadero a fines de marzo de 1944, su avión desapareció en ruta a Filipinas. A pesar de lo grande que fue la pérdida de Koga, se vio agravada por la pérdida y posterior captura de una copia secreta del Plan Z y su sistema de codificación. El jefe de personal de Koga, el almirante Shigeru Fukudome, salió de Palau por separado de Koga el 30 de marzo. En su poder estaba la copia del Plan Z. Los dos aviones chocaron con una tormenta (que probablemente mató a Koga) y el de Fukudome se estrelló cerca de Cebu. Fukudome fue capturado por guerrilleros filipinos y sus preciados documentos confiscados. Aunque los guerrilleros pronto se vieron obligados a entregar a su prisionero, los documentos llegaron a las fuerzas estadounidenses a través de un submarino. Fueron un hallazgo invaluable. Después de recuperar Fukudome, los japoneses se dieron cuenta de que su plan de operaciones estaba comprometido y se necesitaba uno nuevo.

El almirante Shigetaro Shimada, Jefe del Estado Mayor Naval en Tokio, inmediatamente comenzó a preparar un nuevo plan. Basado en un borrador preliminar del Almirante Koga, el plan fue conocido como Operación A-GO, y fue bajo esta directiva que los japoneses lucharon en la Batalla del Mar de Filipinas.



Sin embargo, antes de que A-GO entrara en vigor, se produjo otro cambio importante en la Armada japonesa. Aunque la Marina había sido un líder mundial en el desarrollo de portaaviones, muchos de sus principales comandantes eran partidarios de los acorazados o "Big Gun". Sin embargo, a principios de 1944, estos comandantes finalmente habían aceptado el hecho de que el portaaviones era el nuevo buque capital. Con este descubrimiento, se produjo un cambio en la organización de la flota.

El 1 de marzo de 1944 se organizó la Primera Flota Móvil (o como se conoce más comúnmente, la Flota Móvil) bajo el mando del Vicealmirante Jisaburo Ozawa. La mayoría de los acorazados, cruceros y destructores de la Armada se unieron a los portaaviones de la Flota Móvil en lugar de permanecer en flotas separadas. Los japoneses finalmente habían aceptado el concepto (adoptado por la Armada de los Estados Unidos casi dos años antes) de confiar un grupo de trabajo que incluía acorazados y cruceros al mando táctico de un almirante de portaaviones.

Pasó un mes después de la muerte de Koga antes de que se nombrara a un nuevo comandante de la Flota Combinada. Era el almirante Soemu Toyoda, un oficial sarcástico, pero brillante y agresivo. Izó su bandera en el crucero ligero Oyodo, anclado en la bahía de Tokio, el 3 de mayo. Toyodo recibió el plan A-GO de Shimada el mismo día e inmediatamente emitió la orden general para la Operación A-GO.

Al igual que con muchos de los planes anteriores, A-GO imaginó una acción de flota "decisiva". Esta vez se consideró que las "áreas de batalla decisivas" eran Palaus y las Carolinas occidentales. Fue en estas áreas donde se concentraría la Flota Móvil, junto con el aire pesado con base en tierra. Si por casualidad la flota estadounidense atacara las Marianas, sus barcos serían atacados por aviones terrestres en esa área. Entonces el enemigo sería atraído a las áreas donde la Flota Móvil podría derrotarlo. Allí “se abriría una batalla decisiva con todas las fuerzas en una oportunidad favorable. La fuerza de tarea enemiga (sería) atacada y destruida en su mayor parte en un día de asalto ".

Los redactores del plan A-GO fueron optimistas: 

“Tan pronto como el enemigo sea dañado, será perseguido. La fuerza aérea más poderosa que se pueda utilizar se desplegará inmediatamente en bases terrestres y se llevarán a cabo incesantes ataques aéreos día y noche. . . . Se anticipa el éxito total ".

Junto con la Operación A-GO, el Almirante Shimada ideó un plan para usar aviones de las islas de origen. Este plan se conocía como TO-GO. Los aviones navales con base en tierra de la Primera Flota Aérea o la Fuerza Aérea Base iban a tener un papel importante en este plan. Antes de la batalla "decisiva", estos aviones debían destruir al menos un tercio de los portaaviones enemigos. El despliegue de estos aviones comenzó el 23 de mayo y se completó a principios de junio. Sin embargo, debido al área de batalla propuesta, la mayoría de las aeronaves estaban estacionadas en el área de Carolines-Filipinas. Solo 172 aviones tenían su base en el punto de ataque, las Marianas.6 Sin embargo, varios aviones de la Unidad Aérea Hachiman en Japón podrían enviarse a Bonins (incluido Iwo Jima) y desde allí hacia el sur hasta las Marianas si se desarrollaba algún peligro allí. Claramente, los japoneses depositaron mucha fe en sus aviones terrestres para la próxima acción. Sin embargo, aunque TO-GO era una buena teoría, fracasó estrepitosamente en la práctica.

Los japoneses tenían todas las razones para esperar, incluso orar, que la batalla "decisiva" se librara en el área de Palaus-Carolinas occidentales. ¡Se estaban quedando sin combustible para la Marina! A pesar de que un ataque enemigo a las Marianas no estaba descartado, no había suficiente combustible para que la Flota Móvil navegara allí y librara una batalla. Los submarinos estadounidenses habían estado convirtiendo recientemente a los petroleros japoneses en objetivos especiales y lo habían hecho muy bien. En los primeros cinco meses de 1944, los submarinos estadounidenses habían enviado veintiún camiones cisterna al fondo. El petróleo que Japón y su Armada necesitaban tan desesperadamente no llegaba a las Islas de Origen.

La Marina disponía de petróleo procedente de los campos petrolíferos de Tarakan y Balikpapan en Borneo, aceite lo suficientemente puro como para entregarlo sin procesar directamente en los depósitos de combustible de los barcos. Pero este aceite sin procesar también era muy volátil y, por lo tanto, peligroso de usar. Además, contenía algunas impurezas que tendían a ensuciar las calderas. Por estas razones, se ordenó que este aceite fuera procesado por refinerías en Sumatra y Borneo antes de ser entregado a la Flota Móvil.

Tras la distribución del plan A-GO, los oficiales superiores de todos los comandos interesados ​​se reunieron en Saipan entre el 8 y el 11 de mayo. Durante las discusiones sobre el plan, surgió la inquietante cuestión de un posible ataque estadounidense a las Marianas. Al principio, el alto mando descartó la posible salida de la Flota Móvil a las Marianas debido a la situación del combustible. Sin embargo, el problema persistente persistió. Toyoda, por lo tanto, decidió dar el paso ciertamente atrevido de autorizar el uso de aceite de Borneo sin procesar para las unidades de la Flota Móvil. Con este combustible, la Flota ahora podría dar batalla a las Marianas. Pero el uso de este combustible volátil tendría un efecto grave en la Flota Móvil durante la Batalla del Mar de Filipinas. Para estar más cerca del suministro de petróleo, la Flota Móvil comenzó a congregarse en Tawi Tawi a mediados de mayo. Este excelente fondeadero se encuentra en la isla más occidental del archipiélago de Sulu, a solo 180 millas de Tarakan.

La propia División de Portaaviones de Ozawa (CarDiv) 1, que consta del nuevo y excelente portaaviones de cubierta blindada Taiho de 29.300 toneladas, más los portaaviones pesados ​​veteranos Shokaku y Zuikaku, zarpó de Lingga Roads al sur de Singapur, donde había estado entrenando durante más de dos meses los días 11 y 12 de mayo. (Para la próxima batalla, Ozawa usaría dos sombreros: uno como comandante de la Flota Móvil; el otro como comandante de CarDiv 1). El 11 de CarDiv 2, que comprende los barcos hermanos de 24,140 toneladas Junyo y Hiyo y el Ryuho convertido de 13,360 toneladas. , y CarDiv 3, con el Zuiho de 11,262 toneladas y las antiguas licitaciones de hidroaviones Chitose y Chiyoda de 11,190 toneladas, salieron del Mar Interior. Después de alimentar a sus destructores en Okinawa, estas dos divisiones procedieron a Tawi Tawi, llegando el 16.

Las unidades aéreas asignadas a cada división de portaaviones fueron los Grupos Aéreos Navales 601, 652 y 653. Se trataba en gran parte de organizaciones ecológicas. La 601 fue destruida en Rabaul en noviembre de 1943 y, recién reformada, no se unió a CarDiv 1 hasta febrero de 1944. La 652 también fue destruida en Rabaul en enero y no fue reformada hasta marzo. El 653º Grupo Aéreo Naval de la División de Portaaviones 3 era un equipo completamente nuevo, que se formó alrededor del primero de febrero.

A estos grupos aéreos les faltaba mucho tiempo de entrenamiento, que oscilaba entre sólo dos y seis meses. El entrenamiento en Tawi Tawi para estos grupos sin experiencia se vio considerablemente obstaculizado por la falta de un aeródromo adecuado allí. El entrenamiento de vuelo tuvo que cancelarse en mayo y, en consecuencia, los grupos aéreos no estarían preparados para la batalla inminente. Un factor importante en el entrenamiento de estas unidades fue que la mayoría de las tripulaciones volarían aviones más nuevos y más calientes: bombarderos en picado D4Y Judy, aviones torpederos B6N Jill y los cazas Zeke 52 mejorados. Por lo tanto, con los pilotos que carecen de tiempo en su nuevo avión, experiencia de combate, calificaciones nocturnas y coordinación entre (y dentro) de sus grupos, las perspectivas para el brazo aéreo de la Flota Móvil no eran felices. Y además de la falta de un aeródromo, había otra gran desventaja para Tawi Tawi, una que los japoneses debían aprender por las malas. Era de fácil acceso para los submarinos.

El movimiento de la Flota Móvil a Tawi Tawi no pasó desapercibido para los estadounidenses. La captura del Plan Z ya había proporcionado a los oficiales de inteligencia de la Séptima Flota del vicealmirante Thomas C. Kinkaid dio un indicio de los próximos eventos. El 11 de mayo comentaron: “Se cree que una poderosa fuerza de ataque se está reuniendo en el norte del mar de Célebes, utilizando fondeaderos en las cercanías de Tawi Tawi. Se cree que el montaje de esta fuerza estará terminado para el 15 de mayo ”.

Aunque cercano a los hechos, esto seguía siendo solo una especulación por parte de los estadounidenses. Se necesitaban pruebas más contundentes. Sin embargo, esta evidencia comenzaba a filtrarse. El submarino Lapon, que patrullaba frente a la costa oeste de Borneo, vio al menos tres portaaviones, cinco cruceros y varios destructores navegando a unas seis millas de distancia en la mañana del 13 de mayo. El submarino no pudo ponerse en posición de ataque, pero pudo enviar un informe de contacto esa noche.

Tras el informe de Lapon, el comandante Submarines Southwest Pacific (o en la jerga de la Marina, ComSubSoWesPac) ordenó al Bonefish, patroneado por el comandante Thomas W. Hogan, que echara un vistazo a Tawi Tawi. Hogan llevó su submarino al sur desde el mar de Sulu, donde había estado patrullando, a toda velocidad. Temprano en la mañana del 14, Hogan vio un convoy de tres petroleros y tres destructores. Parecía que se dirigían a Tawi Tawi. Al acercarse al convoy, Hogan disparó cinco torpedos desde 1.300 yardas. Dos de ellos impactaron, uno en un petrolero y otro en el destructor Inazuma de 2.090 toneladas, que cayó. Los destructores restantes golpearon al Bonefish por un tiempo, pero el submarino pudo escabullirse.

Poco antes del mediodía del día siguiente, mientras el Bonefish yacía sumergido a unos sesenta kilómetros al noroeste de Tawi Tawi, pasó un gran grupo de barcos en dirección al fondeadero. Posiblemente la fuerza que había visto el Lapon contenía un gran portaaviones, dos acorazados, muchos cruceros y unos diez destructores. Hogan obtuvo un informe de contacto esa noche.

Hogan no había terminado de mirar a Tawi Tawi. Al día siguiente se acercó más, levantó su periscopio y vio una vista deliciosa para un submarinista: "Seis portaaviones, cuatro o cinco acorazados, ocho cruceros pesados, cruceros ligeros y muchos destructores" .8 Pero el Bonefish solo tenía un torpedo izquierda, por lo que esto seguiría siendo un objetivo tentador. Hogan se trasladó al sur durante la noche y envió otro informe. Dos "latas de hojalata" enemigas deben haber estado escuchando, porque inmediatamente salieron tras el Bonefish. Hogan tomó su submarino profundo, sin embargo, y pudo evadir a sus atacantes.

Para ayudar al Bonefish a mantener a Tawi Tawi bajo vigilancia, se ordenó a dos submarinos más (el Puffer y el Bluefish) ingresar al área. Mientras se acercaba a Tawi Tawi en la mañana del 22, el Puffer, bajo el mando del teniente comandante Frank G. Selby, encontró un grupo de embarcaciones en maniobras de entrenamiento. Se pudieron ver dos cubiertas planas y tres destructores cuando Selby entró sigilosamente. Colocándose con cuidado en un portaaviones, Selby se sorprendió cuando el otro portaaviones pasó rápidamente, a solo 500 yardas a popa. Rompiendo el ataque, Selby hizo girar al Puffer para otro acercamiento. Finalmente, a una distancia de 1.400 yardas, disparó una serie de seis torpedos. Aunque uno, y posiblemente dos, torpedos impactaron contra el Chitose, aparentemente no eran buenos y no dañaron al portaaviones. Todo lo que Selby y el Puffer obtuvieron por su esfuerzo fue un buen repaso por parte de los escoltas.

El Puffer compensó el ataque al Chitose hundiendo dos barcos el 5 de junio. El Takasaki de 4.465 toneladas y el Ashizuri de 7.951 toneladas eran barcos valiosos diseñados para operar con las fuerzas de los portaaviones, proporcionando suministros a las cubiertas planas mientras estaban en el mar. Incluso proporcionaron cuartos de tripulación e instalaciones de reparación de aviones.

Otro submarino, el Cabrilla, visitó el área de Tawi Tawi unos días después de la acción del Puffer con el Chitose. Durante un ataque a un grupo de tres portaaviones y tres acorazados que maniobraban fuera del fondeadero, el capitán del submarino aparentemente miró demasiado a sus objetivos. El submarino fue repentinamente cargado de profundidad por un avión y fue sacudido violentamente. Los barcos enemigos pudieron retirarse a salvo a Tawi Tawi.

Las operaciones de los submarinos estadounidenses en esta área habían tenido un éxito razonable hasta ahora y estaban lejos de estar terminadas. Un resultado importante de las atenciones de los submarinos fue que las maniobras de la Flota Móvil se redujeron considerablemente en el mes anterior a su partida para la batalla. Por otro lado, las operaciones de los submarinos japoneses durante A-GO difícilmente pueden considerarse exitosas. Se utilizaron al menos veinticinco submarinos enemigos con fines de exploración y suministro en la operación; diecisiete fueron hundidos. No se obtuvo información útil y ni un solo barco estadounidense resultó dañado.

Los japoneses comenzaron sus operaciones submarinas el 14 de mayo, el día en que el Bonefish se trasladó a la zona de Tawi Tawi. Aún convencidos de que un ataque estadounidense estaría dirigido al Palaus, los japoneses establecieron una línea de exploración (la línea NA) de siete submarinos comenzando en un punto a unas 120 millas al noreste de los Almirantaces. Otros submarinos estaban estacionados en el área de Marshalls y Marianas. Los submarinos de la línea NA fueron diezmados por grupos de cazadores-asesinos estadounidenses (particularmente el de England). Otros submarinos japoneses sufrieron igualmente pobres resultados.

El I-176 estaba en una misión de suministro a Bougainville cuando fue atacado por los destructores Haggard, Franks, Hailey y Johnston. Después de mantener presionado el submarino durante unas veinte horas, los destructores comenzaron a turnarse para realizar ataques. Después de cinco ataques separados, los Frank comenzaron otra carrera poco después de la medianoche del 17 de mayo. Se sembró un patrón de carga de profundidad completa, y el desafortunado submarino explotó y se hundió al noreste de Green Island. Un submarino menos. El RO-42, que patrullaba frente a Eniwetok, sobrevivió a tres salvas de erizos (un tipo de proyectil de lanzamiento más preciso que la carga de profundidad de vuelco convencional) del destructor de escolta Bangust el 10 de junio, pero no pudo sobrevivir un cuarto. Dos menos. Mientras navegaba por la superficie al norte del Almirantazgo el 11 de junio, el RO-III fue sorprendido por el destructor Taylor. Después de recibir numerosos impactos de 5 pulgadas y 40 mm, el barco japonés se hundió y fue sometido permanentemente por las cargas de profundidad de la "lata". Tres menos. El 16 de junio, la escolta del destructor Burden R. Hastings hizo contacto con un submarino que había aparecido a la superficie a unas 120 millas al este de Eniwetok. El submarino se sumergió repentinamente y la escolta del destructor disparó dos salvas de erizo seguidas de cuatro cargas de profundidad. Una violenta explosión acompañó a la segunda salva, y las cargas de profundidad terminaron el trabajo de romper la nave enemiga. A la luz del día, se encontró una placa de aluminio con RO-44 escrito en ella. Cuatro menos.

En las Marianas, los japoneses no tuvieron más suerte. Se instaló una línea de piquete junto a la I-10, la I-185 y la I-5 al este de Saipan, pero no duró mucho. El I-5 simplemente desapareció, el I-185 fue hundido por los destructores Chandler y Newcomb el 22 de junio, y el I-10 salió al final de una batalla con el destructor David W. Taylor y la escolta del destructor Riddle en 4 Julio. Tres buques más habían sido tachados de la lista de submarinos japoneses operativos.

El 13 de junio, el destructor Melvin se encontró con el RO-36 cerca de Saipan y lanzó al submarino cargas de fuego y profundidad de 5 pulgadas. El destructor Wadleigh, con la ayuda del Melvin, envió el RO-114 hacia abajo el día 16. Al día siguiente, un Liberator del VB-109, que volaba desde Eniwetok, bombardeó y hundió el RO-117 que navegaba en la superficie. Otro submarino que salió a la superficie, el I-184, chocó con un Avenger del portaaviones de escolta Suwannee el 19 de junio y nunca regresó a Japón para informar del ataque. Hasta ahora se habían perdido un total de once submarinos japoneses. Seis más iban a ser hundidos durante este período, y los seis pertenecían a la escolta del destructor England.

USS England: El destructor de escolta

El England, comandado por el teniente comandante Walton B. Pendleton, era un barco nuevo con solo unas diez semanas de experiencia en el mar. En Purvis Bay (en la isla de Florida a través de Ironbottom Sound desde Guadalcanal) fue asignada a la División de Escolta 39 junto con el destructor que escolta a Raby y George. El oficial al mando táctico (OTC) era el comandante Hamilton Hains, que viajaba en el George. Armados con excelente información sobre la línea NA proporcionada por descifradores de códigos estadounidenses, los tres barcos salieron de Purvis Bay el 18 de mayo y se dirigieron al norte para atacar la línea. Sin embargo, el primer desafortunado que puso a prueba a la tripulación sin experiencia de England no fue un miembro de la línea NA, sino un submarino en una misión de suministro a Bougainville. A las 13.35 del día 19, el England recogió el submarino (el I-16) en su sonar. Se realizaron cinco ataques de erizo con hits en la segunda y quinta carrera. Tras el último ataque, una violenta explosión arrojó a los hombres a cubierta y sacó del agua la cola de abanico del England. Al principio, la tripulación del England pensó que habían sido torpedeados; luego se dieron cuenta de que la I-16 había explotado.

Temprano en la mañana del 22, los tres destructores escoltas cruzaron el RO-106 navegando en la superficie. El submarino japonés se zambulló, pero no pudo escapar. Cuando el primer ataque de George no tuvo éxito, England se hizo cargo y envió al submarino enemigo al fondo con dos salvas de erizo. Veinticuatro horas más tarde, el RO-104 se convirtió en la cantera. Detectada en la superficie, se sumergió y luego jugó al gato y al ratón con Raby y George. Cuando los cazadores se acercaron, el astuto capitán del submarino "hizo ping" a sus atacantes, con la esperanza de estropear sus carreras. También maniobró hábilmente su embarcación. El Raby pasó más de media hora en ataques infructuosos y el George hizo cinco carreras sin golpear nada. Finalmente, cansado del juego, el OTC ordenó que Inglaterra entrara. Su primer pase no tuvo éxito pero en el segundo sus erizos destrozaron el RO-104. Poco después de esta acción se detectó otro submarino enemigo, pero éste tuvo suerte; se escapó.

Para entonces, el comandante Charles A. Thorwall, al mando de la División 40 de escolta y que viajaba en Inglaterra, estaba listo para cambiar el distintivo de llamada de Inglaterra de "Bonnie" a "Killer-Diller".

Moviéndose hacia el sur, hacia Manus, los tres pequeños barcos tenían aún más emoción por delante. Poco después de la medianoche del día 24, el radar de George se fijó en un objetivo de superficie, con un alcance de 14.000 yardas. El objetivo sumergió, pero a las 0150 se hizo contacto con el sonar. El capitán de este submarino también era bueno, pero no lo suficientemente bueno. Inglaterra se vio obligada a hacer dos carreras en seco debido a las hábiles tácticas evasivas del capitán enemigo, pero el tercer pase anotó. Al menos tres erizos chocaron y solo volvieron a salir a la superficie fragmentos y piezas del RO-116.

El 25 de mayo, este grupo de cazadores-asesinos de crack recibió órdenes de dirigirse al puerto de Seeadler en el Almirantazgo, para repostar y cargar más erizos. A las 2303, el radar del Raby captó otro submarino a 14.000 yardas de distancia. En cuestión de minutos, las otras dos naves también tenían el objetivo. Cuando el rango se cerró a 4.000 yardas, el submarino se zambulló. El contacto de sonar se hizo rápidamente, y esta vez Raby tuvo la primera oportunidad, pero ella lo amortiguó. Inglaterra no lo hizo. Su primera salva apagó la vida del RO-108 a unos 250 pies por debajo de la superficie. Al amanecer, se descubrieron escombros y petróleo que brotaban a la superficie.

Al llegar al puerto de Seeadler en la tarde del 27, los tres barcos cargaron más erizos de su escolta de destructores hermanos, el Spangler, que ahora se les unió. Después de repostar, los cuatro barcos zarparon la tarde siguiente para unirse a un grupo de cazadores-asesinos construido alrededor del portaaviones de escolta Hoggatt Bay. Escoltando al portaaviones estaban los destructores Hazelwood y McCord.

Temprano en la mañana del día 30, mientras el grupo de trabajo navegaba hacia el norte, el Hazelwood hizo contacto por radar con el RO-105. El destructor obligó al submarino a sumergirse, pero un ataque de carga de profundidad no dio resultados concluyentes. El Hazelwood se mantuvo en contacto hasta las 0435 cuando el Raby y el George llegaron para ayudar. Se pidió a los dos escoltas de destructores que realizaran ataques mientras el McCord actuaba como guardián de contacto. (Estas dos escoltas de destructores todavía formaban parte de la División de Escolta 39, mientras que Inglaterra y Spangler eran ahora la División de Escolta 40 bajo el mando del Comandante Thorwall). Para ahora, las otras escoltas de destructores estaban adquiriendo un complejo de inferioridad, por lo que el Comandante Hains estaba tratando dales la oportunidad de matar. El Raby y George hicieron varios pases sobre el desafortunado RO-105 y varias explosiones indicaron que el submarino fue alcanzado. Pero aparentemente solo estaba herido. Los dos barcos pasaron el resto del día sujetando el RO-105.

Poco después de que el sol se hundiera en el horizonte, los estadounidenses escucharon tres fuertes explosiones submarinas. Ningún escombros ni aceite subieron a la superficie, por lo que se pensó que el capitán japonés se había vuelto cauteloso y había disparado torpedos para sacar a sus perseguidores de la pista. La artimaña no funcionó, porque pronto se recuperó el contacto y se mantuvo el resto de la noche. A estas alturas, el grupo de trabajo realmente quería este submarino, pero se decidió esperar hasta la luz del día para realizar más ataques.

Cuando amaneció, el George, seguido por el Raby y Spangler, atacaron. Todos fallaron. El tiempo se estaba acortando, ya que los barcos habían recibido la orden de despejar el área, ya que podrían ser atacados por aviones enemigos. Finalmente, la OTC llamó a Inglaterra. Este joven “viejo profesional” no falló. A las 0729 del día 31, su operador de sonar informó que había tenido contacto con el submarino. Seis minutos más tarde, una salva completa de erizos se conectó con la nave enemiga. Siguió una gran explosión y el RO-105 cayó por última vez. Solo una mancha de aceite y algunos escombros marcaron su paso.

Inglaterra había hundido seis submarinos japoneses en trece días. Fue una actuación magistral que le valió al barco una Mención de Unidad Presidencial. El comandante Thorwall felicitó a Inglaterra y a su tripulación con el comentario: "Como resultado de sus esfuerzos, Nip graba a un ángel trabajando horas extras revisando a los submarinos de Nip para unirse a Honorables Ancestros".





La fase submarina de la Operación A-GO había fracasado por completo. No solo se perdieron diecisiete submarinos, sino que ahora no habría ningún submarino disponible para una acción rápida contra la flota estadounidense frente a las Marianas. La destrucción de la línea de NA y otras pérdidas en el área también tendieron a hacer que los oficiales japoneses volvieran a su opinión preconcebida de que cualquier ataque estadounidense se lanzaría en el Palaus.

Los japoneses ahora se estaban dando cuenta rápidamente de que se avecinaba una importante ofensiva estadounidense. ¿Pero donde? Incluso con las pérdidas de submarinos al sur de Truk que indicaban un viaje hacia el oeste desde allí, se necesitaban pruebas más sustanciales. El Grupo de Tareas 58.6, formado por los portaaviones Essex, Wasp, San Jacinto, cinco cruceros y doce destructores, atacó a Marcus el 19 y 20 de mayo. Los resultados no fueron abrumadores, pero el ataque llevó al almirante Toyoda a poner TO-GO en movimiento. Sin embargo, cuando TG 58.6 asaltó Wake el día 23, era obvio que estas dos incursiones no eran ataques a gran escala y Toyoda canceló TO-GO.

Toyoda emitió su orden de preparación para A-GO el 20 de mayo. La Flota Móvil se puso en alerta de seis horas. Recurriendo a una de sus tácticas favoritas, la fuerza del "cebo", los comandantes japoneses ordenaron al acorazado Fuso, los cruceros Myoko y Haguro, y un par de destructores que estuvieran listos para salir como fuerza señuelo. Debían atraer a los estadounidenses al área de Palau-Ulithi, donde luego podrían ser destruidos por las fuerzas navales y aéreas concentradas allí. Finalmente, se ordenó a la Base Air Force que intensificara sus esfuerzos de reconocimiento.

Base Air Force realizó varios vuelos de reconocimiento sobre bases estadounidenses. El 27 de mayo, un avión voló de Truk vía Buin (que los estadounidenses pensaban que había quedado fuera de combate) a Tulagi, donde la Fuerza de Ataque del Sur del contraalmirante Richard L. Conolly estaba preparando la fase de aterrizaje en Guam de la invasión de las Marianas. Otros dos aviones con base en Truk atravesaron Nauru para echar un vistazo a Majuro y Kwajalein, donde se estaban reuniendo la mayoría de las fuerzas de invasión. El día antes de que el TF 58 despegara de Majuro, otro intrépido piloto echó un vistazo a la laguna e informó de una impresionante variedad de buques de guerra allí. Los japoneses ahora habían localizado a los estadounidenses, pero no estaban muy seguros de qué hacer a continuación.

Después de recibir "Start A-GO", que en realidad significaba "Comenzar los preparativos", el almirante Ozawa celebró una reunión en su buque insignia Taiho para todos sus comandantes. Les recordó que la acción que se avecinaba debía ser decisiva y que debían seguir adelante a pesar de los daños sufridos. Con respecto al último punto, Ozawa declaró que para que A-GO tuviera éxito, las unidades individuales debían considerarse prescindibles. Los oficiales presentes también discutieron las tácticas propuestas para la batalla. Se consideró una agrupación masiva de transportistas muy similar a la disposición utilizada por los estadounidenses, o un "cerco" que utiliza una disposición de tres grupos en V invertida. Pero la disposición final elegida para la Flota Móvil implicó dividir la fuerza en un Cuerpo Principal y una Vanguardia fuertemente armada.



Los japoneses ahora miraban y esperaban. Luego vino la invasión de Biak el 27 de mayo. El alto mando japonés consideró que este movimiento no debería quedar sin respuesta. En primer lugar, la pérdida de los tres aeródromos de esta isla frente a las costas de Nueva Guinea sería un duro golpe para las unidades aéreas de A-GO. Los japoneses también razonaron que un intento de recapturar Biak atraería a la flota estadounidense a "La batalla decisiva cerca de Palau". Pero el oficial de inteligencia de la Flota Combinada, el comandante Chikataka Nakajima, no estaba convencido de que Biak fuera la principal ofensiva. Pensó que los desembarcos eran solo una operación subsidiaria y que el principal esfuerzo estadounidense estaría dirigido a las Marianas. Sin embargo, sus superiores no estaban de acuerdo con él y los japoneses prepararon una operación de socorro para Biak denominada Operación KON. El plan KON requería que los buques de guerra transportaran alrededor de 2.500 soldados a Biak desde Mindanao. El acorazado Fuso, los cruceros pesados Myoko y Haguro, y cinco destructores actuarían como pantalla para una sección de transporte de un crucero pesado y uno ligero, y tres destructores.

El movimiento de los barcos enemigos, procedentes principalmente de Tawi Tawi, no pasó desapercibido. Los oficiales de inteligencia aliados, utilizando interceptaciones “mágicas”, ya sabían que se haría un intento de aterrizaje en Biak alrededor del 4 o 5 de junio y que Fuso, Myoko y Haguro estarían en la fuerza. Los informes de los submarinos Cabrilla y Bluefish de los barcos enemigos que salían de Tawi Tawi simplemente confirmaron los informes "Magic".

La sección de transporte, ahora aumentada por dos mineros y un pequeño transporte, recogió sus tropas en Zamboanga el 31 de mayo y se dirigió a Davao, donde se reunió con los cruceros pesados y tres destructores. Luego, las unidades se dirigieron a Biak, el Fuso y dos destructores que tomaron un rumbo más al norte. En la mañana del 3 de junio, el submarino Rasher detectó parte de la fuerza y ​​envió un informe de contacto. El mensaje fue interceptado por los japoneses, a quienes les molestó haber sido descubiertos tan lejos de su objetivo. Cuando un PB4Y basado en Wakde comenzó a seguirlos, los japoneses decidieron cancelar el intento.

Pero este esfuerzo fallido no terminaría felizmente para los japoneses. Mientras la sección de transporte se dirigía a Sorong, en el extremo occidental de Nueva Guinea, para desembarcar tropas, el Fuso, Myoko, Haguro y dos destructores se retiraron a Davao. Cuando esta fuerza se acercó a Davao en la noche del 8 de junio, se toparon con el camino del submarino Hake. El comandante John C. Broach esperó hasta que un destructor se cruzó en su punto de mira, luego disparó una serie de torpedos que abrieron el Kazagumo de 2.077 toneladas y lo hundieron.

Si bien el primer intento de reforzar Biak por mar se había estancado, la acción en el aire sobre la isla se había calentado considerablemente. Dado que los japoneses habían estado anticipando que la próxima gran ofensiva estadounidense sería en el sector de las Carolinas, Palaus, gran parte de su fuerza aérea estaba situada en o cerca de esta región. Cuando los aterrizajes de Biak “confirmaron” sus sospechas, comenzaron a apresurar aviones para reforzar su 23ª Flotilla Aérea. Varios de estos aviones vinieron de las Marianas, lo que redujo la fuerza del aire allí en el momento en que más se necesitarían.

Este único hecho ilustra la efectividad del concepto del Estado Mayor Conjunto de un doble empuje a través del Pacífico. Los japoneses ya no podían concentrar sus fuerzas en un área en particular contra un ataque enemigo, porque ahora podrían ser flanqueados por otro movimiento enemigo.

Se lanzaron varios ataques aéreos contra posiciones estadounidenses en Biak y Wakde; un ataque en particular, el 5 de junio en Wakde, tuvo mucho éxito. Pero los japoneses no pudieron mantener la intensidad de sus ataques y en el proceso perdieron aviones que podrían haberse utilizado de manera más rentable en otros lugares. Además, bastantes pilotos contrajeron malaria en este momento, lo que limita en gran medida su utilidad.

Sin embargo, los japoneses no estaban dispuestos a renunciar a Biak, y rápidamente se montó un segundo intento para reforzarlo. El 7 de junio, el contralmirante Naomasa Sakonju dirigió una fuerza de seis destructores, a distancia vigilados por dos cruceros, en la misión de refuerzo. Tres destructores llevaron seiscientos soldados, mientras que los destructores restantes proporcionaron una escolta y también remolcaron una barcaza de desembarco cada uno.

El segundo esfuerzo de Sakonju (había liderado el primer intento) fue incluso menos exitoso. El día 8, diez B-25 desde Hollandia, escoltados por P-38, vieron los barcos de Sakonju deslizándose hacia Biak. En un ataque de bombardeo y ametrallamiento de bajo nivel, los B-25 enviaron el Harusame de 1.580 toneladas al fondo y dañaron el Shiratsuyu, Shikinami y Samidare. Sakonju siguió adelante, pero no por mucho tiempo. A las 23.40, un vigía en uno de los barcos de Sakonju recogió una fuerza de cruceros y destructores aliados, liderada por el contralmirante Victor A. C. Crutchley, RN, que estaba buscando solo estos barcos.

Sakonju decidió que la discreción era la mejor parte del valor. Después de deshacerse de las barcazas, su fuerza disparó una andanada de torpedos contra los barcos aliados y luego los dirigió hacia el noroeste. Involucrados en una persecución severa y teniendo que esquivar torpedos ocasionalmente, los destructores aliados no pudieron cerrar la distancia lo suficiente para ser efectivos. El Shigure fue alcanzado cinco veces por fuego de 5 pulgadas y el Shikinami también tuvo algunas bajas, pero esa fue la magnitud del daño en ambos lados. La mayoría de las tropas, que no debían estar muy contentas con lo que estaba sucediendo a su alrededor, fueron devueltas a Sorong. El segundo intento de reforzar a Biak había retrocedido.

Mientras los japoneses intentaban en vano llegar a Biak, un submarino estadounidense solitario hacía sentir su presencia cerca de Tawi Tawi. El comandante Samuel D. Dealey estaba en su quinta patrulla en el Harder. A esta patrulla se le había asignado una doble misión: explorar a Tawi Tawi y recoger a un grupo de guerrilleros en el noreste de Borneo.

Mientras el Harder transitaba por el paso de Sibutu (justo al sur de Tawi Tawi) la noche del 6 de junio, se recogió un convoy de tres petroleros y dos destructores. Cerrando el convoy en la superficie, el submarino se destacó repentinamente para el destructor más cercano, cuando la luna atravesó las nubes. El destructor japonés cargó para una muerte "fácil". Dealey esperó hasta que la nave enemiga estuvo a solo 8.500 yardas de distancia antes de sumergirse. Cuando el barco llegó a 1.100 yardas, Dealey le dejó tomar tres "peces" de los tubos de bocina. El Minazuki, un buque de 1.590 toneladas, fue detenido en frío por dos torpedos, explotó y se hundió rápidamente. Un segundo intento en el convoy por parte del Harder fue frustrado por el otro destructor, y Dealey se volvió hacia Sibutu Passage.

Poco antes del mediodía del día siguiente, Dealey vio otro destructor en el Pasaje. ¡Y el destructor vio el más duro! Esta vez Dealey dejó que el Hayanami de 2.077 toneladas se acercara a quemarropa (650 yardas) antes de disparar tres torpedos "por la garganta". Dos de ellos destriparon al Hayanami y nueve minutos después del primer avistamiento se hundió, primero con la popa. Pero Dealey y Harder no estaban libres en casa. Un segundo destructor llegó hirviendo al lugar y pasó las siguientes dos horas haciendo rodar cargas de profundidad alrededor del submarino. Ninguno alcanzó, pero cuando aparecieron seis destructores japoneses más, Dealey decidió que era hora de irse. Despejó la zona y la noche del 8 de junio recogió a su grupo de guerrilleros. Luego regresó a través del Pasaje Sibutu y tomó la estación en Tawi Tawi.

Dos destructores japoneses más aparecieron en el periscopio del Harder la noche siguiente. Dealey hizo un acercamiento sumergido en los barcos y cuando los objetivos se superpusieron, disparó cuatro torpedos. Dos chocaron contra el Tanikaze de 2.033 toneladas, que literalmente se vino abajo. Se pensaba que los otros dos "peces" golpearon al segundo destructor, pero no hay constancia de que este barco se haya perdido o incluso dañado.

Dealey and the Harder habían hecho una gran mella en las fuerzas destructoras de Ozawa. Tres destructores habían sido enviados al fondo en cuatro días por "The Destroyer Killer" (como más tarde se apodó a Dealey). Los submarinos estadounidenses congregados alrededor de Tawi Tawi habían dañado a Ozawa y, por lo tanto, a la Operación A-GO. Junto con los destructores que Dealey había hundido, varios otros se habían perdido o pronto lo estarían. La destrucción de estos destructores significaría que la Flota Móvil sería protegida de manera inadecuada por estas naves versátiles y de importancia crítica durante la próxima batalla. Era una situación que otros submarinos estadounidenses aprovecharían en el Mar de Filipinas.

Mientras tanto, tras el segundo fracaso para reforzar a Biak, Ozawa estaba más decidido que nunca a abrirse camino hacia la isla y desembarcar tropas que empujarían a los invasores de vuelta al mar. Con este fin, reunió una nueva fuerza para llevar a cabo la Operación KON. No era una fuerza insignificante. Se incluyeron en él los supercorazados Yamato y Musashi, tres cruceros pesados ​​y dos ligeros, siete destructores, dos minadores y varios buques de apoyo y transporte.

Bajo el mando del vicealmirante Matome Ugaki, esta fuerza partió de Tawi Tawi en la tarde del 10 de junio. Sam Dealey señaló su salida. Cuando el Harder se acercó para un ataque, se vio el periscopio del submarino y un destructor cargó. Dealey no quedó impresionado y esperó a que la nave enemiga cerrara el alcance. A 1.500 yardas, se dispararon tres torpedos "por la garganta".

A medida que el Harder fue profundo, se escuchó una serie de explosiones. Dealey pensó que había conseguido otro destructor, pero los registros japoneses no lo confirman. Si no se hundió, este destructor no identificado debió haber sufrido graves daños. Los otros escoltas y aviones de cobertura no estaban dispuestos a dejar que el Harder se saliera del apuro, pero ella escapó después de sufrir una sucesión de furiosos contraataques. Después del anochecer, Dealey pudo salir a la superficie y enviar un informe de contacto sobre la salida del enemigo de Tawi Tawi.

Los barcos japoneses continuaron hacia Batjan, al sur de la isla de Halmahera, donde llegaron el día 11. La carrera hacia Biak estaba programada para el día 15. Esta vez las tropas iban a ser desembarcadas a toda costa, y los cañones pesados ​​de los barcos pesados ​​iban a utilizarse en un bombardeo aplastante de las posiciones estadounidenses en la isla.

Pero el destino y la Quinta Flota de los EE. UU. volverían a paralizar los refuerzos para Biak. El 11 y el 12 TF 58 aviones bombardearon Saipán y Guam. Los japoneses ahora se dieron cuenta de que habían sido engañados; los estadounidenses apuntaban a las Marianas, no al Palaus. A las 18.30 del 12 de junio, el almirante Toyoda ordenó el inicio de A-GO. La Operación KON, aunque sólo se canceló "temporalmente", nunca se reanudó.

La Flota Móvil del Almirante Ozawa comenzó a moverse para la fatídica reunión en el Mar de Filipinas.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

SGM: La batalla aeronaval que podría haber cambiado el curso de la guerra

Esta batalla naval podría haber cambiado el curso de la Segunda Guerra Mundial

Alternative Forces of the WWII




 

Si la Batalla del Mar de Filipinas se hubiera desarrollado de manera diferente, la armada de Japón podría haber sido diezmada en junio de 1944.

La batalla involucró a 15 portaaviones estadounidenses que desplegaron unos 900 aviones en un lado y nueve aviones japoneses con unos 450 aviones en el otro. Cuando el humo se disipó, tres portaaviones de la Armada Imperial Japonesa (IJN) yacían en el fondo del mar, con apenas más de 30 aviones en las cubiertas de los seis aviones restantes. En marcado contraste, la Marina de los EE. UU. no tuvo un solo avión hundido o dañado y sufrió pérdidas en combate de unos 30 aviones.

La Batalla del Mar de Filipinas es uno de los encuentros navales más grandes de la Segunda Guerra Mundial, pero a menudo ha sido eclipsada por otros enfrentamientos más ilustres de flota contra flota de ese conflicto en particular, especialmente las campañas de Midway y Guadalcanal que la precedieron, y la Batalla del golfo de Leyte siguiéndolo. El enfrentamiento del 19 y 20 de junio de 1944 es el último de los cinco enfrentamientos portaaviones contra portaaviones de la Guerra del Pacífico, y se produjo cuando la Armada Imperial Japonesa salió a disputar la Operación Forager , el asalto anfibio estadounidense en la isla Mariana de Saipan el 15 de junio.

Polémica
Podría decirse que la batalla que siguió es más conocida por el "Gran rodaje de pavos de las Marianas" del 19 de junio de 1944; lo que se menciona con menos frecuencia es el hecho de que el comandante que supervisa a Forager, el almirante Raymond Spruance de la Quinta Flota, ha sido severamente castigado por su cautela durante la batalla. En la noche del 18 al 19 de junio recibió información contradictoriaeso le hizo creer que su adversario apuntaba a una “carrera final” para atacar la cabeza de playa en Saipan. Por lo tanto, eligió tener el componente de portaaviones rápido de la Quinta Flota, la poderosa Task Force 58 (TF 58), cubriendo Saipan. Esto resultó en que una gran proporción de la Flota Móvil Japonesa huyera para luchar otro día, con consecuencias potencialmente perjudiciales cuatro meses después durante la operación Leyte.

La controversia en las décadas posteriores a la Batalla del Mar de Filipinas ha girado en torno a estas preguntas: ¿Fue Spruance demasiado cauteloso? ¿Deberían los estadounidenses haber ido hacia el oeste, hacia la Flota Móvil, en lugar de dejar que los japoneses los atacaran? Esto plantea la pregunta: ¿Qué pasaría si Spruance hubiera sido más agresivo y hubiera enviado TF 58 después de Mobile Fleet el 19 de junio? ¿La batalla posterior habría cambiado el curso de la guerra?

¿Quién podría atacar primero?

Vale la pena señalar que incluso si la Task Force 58 buscara la batalla con su contraparte japonesa el día 19, esta última aún estaría en condiciones de atacar primero según el evento real. Esto se debió a que los portaaviones japoneses, con un alcance de más de 300 millas, tenían mucho "piernas" más largas que las estadounidenses, que podrían alcanzar objetivos de manera óptima a 200-250 millas de distancia. Además, las capacidades de reconocimiento japonesas eran superiores, y esto significaba que era probable que la Flota Móvil encontrara y atacara TF 58 primero, pero no al revés, a menos que los estadounidenses lanzaran un esfuerzo de búsqueda verdaderamente vigoroso, y lograran avances significativos hacia el enemigo. durante la noche del 18 al 19 de junio. ¿Cómo resultaría la batalla aérea?



Por lo tanto, incluso si Spruance persiguiera al enemigo desde el principio, la Flota Móvil, en virtud de su mayor alcance de ataque aéreo, aún sería capaz de mantener a su adversario a distancia en las primeras etapas del encuentro del 19 de junio, y esto ser el estado de cosas hasta que los estadounidenses pudieran cerrar la distancia entre ellos y los japoneses.

Esto plantea entonces la cuestión de si se habría producido el llamado Disparo al pavo. La batalla aérea culminante del 19 de junio de 1944 ocurrió en gran parte porque la Task Force 58 se centró únicamente en la defensa ese día. Si los estadounidenses hubieran ido tras la Flota Móvil, es concebible que la batalla aérea que siguió no hubiera sido tan dramática. Después de todo, TF 58 habría tenido que dividir su aviónentre la patrulla aérea de combate (CAP) y el ataque a la Flota Móvil.

Además, en términos de la PAC, los estadounidenses tuvieron que lidiar no solo con aviones enemigos basados ​​en portaaviones, sino también con aviones terrestres de islas cercanas controladas por japoneses como Guam.

A pesar de esto, la disparidad cualitativa entre los aviadores y aviones japoneses y estadounidenses aún apuntaría a una victoria decisiva en el aire para los Estados Unidos. Para ilustrar , en junio de 1944, el aviador naval estadounidense promedio tenía al menos 525 horas de tiempo de vuelo en comparación con las 275 de su homólogo japonés.

Además, el Hellcat estadounidense superó al caza "Zeke" principal de la Armada Imperial Japonesa. Dicho esto, es cierto que las pérdidas de aviones estadounidenses en combate serían mucho más altas que las 30 y pico realmente sufridas el día 19.

¿Se hundirían los portaaviones estadounidenses?
Debido a la desviación de recursos hacia la ofensiva, el estimado historiador naval Samuel Morison sostuvo que algunos portaaviones estadounidenses se habrían hundido si Spruance hubiera sido más agresivo el 19 de junio. Esto es muy discutible como lo harían los aviones estadounidenses, junto con excelentes capacidades de control de daños. – Más tarde demostraron ser plataformas extremadamente resistentes frente a la amenaza de los aviones suicidas. De hecho, solo un portaaviones rápido estadounidense: el USS Princetondurante la operación Leyte, fue hundido por la acción enemiga durante la Segunda Guerra Mundial.

Habiendo dicho eso, las perspectivas de que Mobile Fleet lograra "eliminaciones de misión" de los aviones TF 58 también eran limitadas, por decir lo menos. Sin duda, los japoneses lograron una serie de "eliminaciones en misión" frente a los portaaviones rápidos estadounidenses más adelante en el conflicto, pero vale la pena señalar que estos se lograron a través del kamikaze "guiado con precisión". Teniendo en cuenta el lamentable estado de la aviación de portaaviones japonesa en junio de 1944, habría necesitado una buena dosis de suerte para que la Flota Móvil lograra más de unos pocos impactos en TF 58 a través de los medios convencionales de bombarderos en picado y torpedos para poder para obtener muertes de misión en la fuerza de portaaviones de EE. UU.

Una victoria más completa
Para cuando la Task Force 58 estuvo en posición de atacar a los japoneses, es concebible que la fuerza estadounidense hubiera repelido una serie de ataques aéreos, debilitando severamente las capacidades aéreas de la Flota Móvil. Y si TF 58 pudiera atacar a su adversario el 19 de junio de 1944, es probable que los historiadores discutan la Batalla del Mar de Filipinas en la misma línea que otros encuentros navales abrumadoramente decisivos, como la Batalla de Salamina o la derrota de la Armada espanola. En otras palabras, la Batalla del Mar de Filipinas no sería una victoria incompleta como la Batalla de Jutlandia, donde los británicos dejaron escapar ilesa a la mayor parte de la flota de superficie alemana.

De hecho, en este encuentro hipotético, la Flota Móvil, o al menos la mayoría de sus unidades pesadas, probablemente sería diezmada por los aviones de transporte de la Task Force 58. Después de todo, mientras que el único ataque de TF 58 en la Flota Móvil que ocurrió el día 20 fue relativamente fortuito, el ataque, sin embargo, produjo un regreso encomiable del portaaviones Hiyo hundido, el veterano de Pearl Harbor Zuikaku y el acorazado Haruna gravemente dañado. Si TF 58 hubiera atacado a su adversario un día antes, se podría decir que los japoneses habrían sufrido muchas pérdidas, dado que los estadounidenses podrían ejecutar múltiples ataques el 19 de junio y posteriormente.



Dicho todo esto, los hipotéticos ataques estadounidenses del 19 de junio probablemente habrían dañado gravemente muchos barcos enemigos, pero no los habrían hundido por completo . Esto se debe a que los estadounidenses parecían haber asimilado las lecciones equivocadas de su aplastante victoria en la Batalla de Midway. En ese encuentro, cuatro flat-tops japoneses fueron enviados al casillero de Davy Jones en gran parte debido a las bombas, y la Marina de los EE. UU. Daría mucha importancia al uso de bombas en el papel anti-buque a partir de entonces. Esto se evidenció en el hecho de que de los 54 aviones torpederos Avenger involucrados en el ataque real del 20 de junio contra la flota japonesa, solo unos pocos portaban torpedos mientras que el resto llevaba cuatro bombas de 500 libras cada uno.

Partiendo de esto, es muy concebible que cualquier ataque estadounidense durante el 19 también se haya centrado en el uso de bombas en lugar de torpedos. Si bien las bombas son efectivas por derecho propio, no son un arma ideal para la función antibuque en comparación con los torpedos. Esto se debe a que, a menos que la bomba detone en el cargador del barco enemigo, no causa tanto daño catastrófico, especialmente estructural, como su contraparte submarina. Teniendo esto en cuenta, los hipotéticos ataques estadounidenses del 19 de junio habrían dañado varios barcos japoneses y los habrían ralentizado, dejando el camino para el "zapato negro" - léase: buque de guerra de superficie centrado - Spruance para enviar su componente de superficie para entregar el golpe de gracia.

Posibilidad de una batalla de superficie.
Vale la pena señalar que un encuentro de esta naturaleza tuvo lugar cuatro meses después durante la Batalla del Cabo Engano, uno de los constituyentes de la Batalla del Golfo de Leyte. Allí, el almirante William Halsey desplegó una unidad de destructores de cruceros contra la Fuerza del Norte del almirante Jisaburo Ozawa después de que esta última se hubiera visto seriamente debilitada por los ataques aéreos de los portaaviones. Por lo tanto, con varias unidades de la Flota Móvil dañadas y menos maniobrables por las bombas, el camino estaría allanado para que Spruance desplegara sus queridos "pesados" contra los lisiados de la marina japonesa. De hecho, tenía a mano un total de siete acorazados modernos, incluidos dos de los poderosos navíos de la clase Iowa , para una pelea de superficie a la antigua. Cuenta los dos Yamatosuper-acorazados de clase entre los lisiados japoneses, y el escenario estaría listo para el encuentro salivante que ha fascinado a los entusiastas navales en las décadas posteriores al final de la Guerra del Pacífico.

Pensamientos finales

Han pasado más de 70 años desde la Batalla del Mar de Filipinas y los aficionados de la Segunda Guerra Mundial siguen debatiendo la decisión de Spruance en foros de mensajes y otras plataformas. La batalla rompió la espalda de la aviación naval japonesa y, concomitantemente, también la de la Armada Imperial Japonesa. Sin embargo, los críticos argumentan que si bien la batalla fue decisiva, "no fue lo suficientemente decisiva" ya que la mayor parte de la flota de superficie japonesa escapó para luchar otro día.

Con todo, tal vez se pueda argumentar con al menos un grado razonable de certeza que un Spruance más agresivo durante la Batalla del Mar de Filipinas traería un resultado "más decisivo" y anunciaría la sentencia de muerte de la Armada Imperial Japonesa cuatro meses. más temprano. La flota japonesa así diezmada, no habría Batalla del Golfo de Leyte. Y baste decir que con la necesidad de luchar por el control del mar desaparecida, la fuerza de portaaviones de EE. UU. podría concentrarse en la proyección de poder sobre tierra.

La pregunta interesante entonces sería hasta qué punto podrían acelerarse los planes de guerra de Estados Unidos contra Japón. De ello se deduce que el mundo podría ser un lugar diferente hoy si el almirante Raymond Spruance hubiera hecho las cosas de manera diferente el 18 y 19 de junio de 1944. Pero hasta el día en que se invente una máquina del tiempo y se pueda advertir al almirante de las repercusiones que su decisión traería, la pregunta de "¿Y si Spruance hubiera sido más agresivo durante la Batalla del Mar de Filipinas?" siempre seguirá siendo uno de los contrafactuales más intrigantes de la historia militar.

Ben Ho Wan Beng es analista sénior en el Programa de Estudios Militares de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur, y ha publicado con publicaciones como The Diplomat ,USNI News y The National Interest . Si bien los asuntos navales contemporáneos son los principales intereses de investigación de Ben, la historia naval de la Segunda Guerra Mundial siempre tendrá un lugar especial en su corazón, ya que le recuerda los días de su infancia leyendo, entre otros, las Batallas de las Islas Salomón del Este, Santa Cruz, Cabo Esperance y el Mar de Bismarck.