Radares en el Sur Argentino durante la Guerra de Malvinas

La obra, pactada con el gigante editorial Penguin Random House y con una publicación prevista para el primer semestre de 2026, no se limita a enumerar hechos; busca reconstruir una historia humana y política compleja, basada en documentación concreta y testimonios de sus protagonistas.
Orígenes
El origen de este proyecto se remonta a una curiosidad periodística alimentada por mitos y silencios. Como explican los autores, su método se caracteriza por una paciencia investigativa fuera de lo común. “Siempre nos ha interesado investigar temas que circulan, ciertos mitos y tratamos a partir de la investigación profunda, exhaustiva, sin límite de tiempo, a nosotros eso es algo que nos caracteriza, no nos ponemos límite de tiempo hasta que nosotros conseguimos lo que creemos es lo fundamental”, relatan.
El 40° aniversario del conflicto les dio el impulso final, pero fue una estancia en Londres la que proporcionó el punto de partida crucial. “Por razones familiares, me tocó vivir un año en Londres y ahí fui al Archivo Nacional de Londres a revisar los documentos que ellos tenían. Y ahí yo creo, que es un súper buen punto de partida”. Este acceso a archivos británicos, que han tenido distintas etapas de desclasificación, les permitió encontrar información inédita: “En los últimos dos o tres años han habido documentos importantes a los que tuvimos acceso y que obviamente a partir de eso se nos abrieron líneas de investigación”.
Para los periodistas, que eran solo niños durante la guerra, el tema siempre estuvo cubierto por un manto de silencio impuesto por la dictadura. “Acá en Chile nunca se habló mucho sobre el tema de la guerra de las Malvinas. Porque en ese tiempo la dictadura lo que hacía era efectivamente tratar de tapar toda esta cosa, toda esta mugre para ellos debajo de la alfombra. Entonces mientras menos el país lo supiera, mucho mejor para ellos”, afirman.
Su único recuerdo infantil era la potente canción de León Gieco “Sólo le pido a Dios”, una referencia lejana a un conflicto que sentían ajeno. “Escuchábamos la canción de León Gieco... y yo siendo un niño me acordaba que era muy fuerte escuchar 'el monstruo grande que pisa fuerte', para nosotros, una cosa súper increíble”.
Ese silencio es precisamente lo que su trabajo busca romper, transformando la especulación en evidencia: “Nosotros precisamente lo que estamos tratando de reconstruir son historias múltiples con respecto al apoyo chileno a los ingleses, y con historias súper concretas, muy concretas, con documentación. Ya deja de ser un mito, sino que hay documentación concreta” afirman.
Estrategias
El libro se propone explicar las razones detrás de esta colaboración, que para la junta militar chilena tenía una lógica estratégica ineludible. Los autores rescatan la justificación del entonces Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei: “Se está quemando la casa del vecino y yo tengo que proteger la mía”.
Este temor a una eventual invasión argentina no era infundado, según su investigación, ya que “también ha existido un documento por parte de los militares argentinos que señalaban que el próximo paso era la invasión chilena”.
El punto de inflexión que comenzó a resquebrajar el secreto fue, irónicamente, la detención de Pinochet en Londres en 1998. “Desde ese momento, Margaret Thatcher decide como argumento estratégico comunicacional decir, 'este amigo de Inglaterra que era Pinochet, que nos ayudó, es importante que se sepa'”.
Más allá de la alta política, los autores destacan los profundos lazos históricos que facilitaron esta alianza. “El gran aliado que ha tenido la Fuerza Armada chilena a lo largo de su historia son precisamente las Fuerzas Armadas del Reino Unido”, explican, citando desde la fundación de la Armada chilena por Lord Cochrane hasta la formación de los servicios de inteligencia con el MI6. “Muchos de los integrantes de las Fuerzas Armadas chilenas hacían sus pasantías en Inglaterra, entonces no era un aliado casual”. Este vínculo se entronca incluso en la idiosincrasia nacional: “Los chilenos nos hacemos llamar 'los ingleses de Latinoamérica'... el vínculo del Reino Unido con Chile es bastante estrecho a lo largo de la historia”.
Protagonismos
Uno de los hallazgos significativos de su investigación es el rol más protagónico de la Armada chilena, tradicionalmente opacado por el de la Fuerza Aérea. Descubrieron que el almirante José Toribio Merino, otro anglófilo confeso que “tenía su gran líder histórico, era el general Nelson”, fue un articulador clave.
“La Armada Chilena son los primeros que alertan a la Junta Militar Chilena en decir que se viene un ataque a las Malvinas” revelan. Incluso manejan documentación que sugiere una escalada mayor: “Existe un documento que fue interceptado incluso por las Fuerzas Armadas Argentinas, en donde se establece todo el proceso de acción que iba a desarrollar la escuadra chilena... y en un momento se señala, que en caso de ser necesario, estamos listos para que el 19 de abril de 1982 podamos ser partícipes de los ataques”, contra la Argentina.
Historias dentro de la historia
El libro también se adentrará en las historias humanas detrás de la gran estrategia. Quizás la más conmovedora es la búsqueda de la identidad de dos soldados argentinos rescatados por el barco chileno Piloto Pardo tras el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. “Hemos estado trabajando en los últimos dos años directamente en tratar de llegar a la identidad de estos dos héroes argentinos. Ha sido un proceso muy largo”, detallan.
Una pista crucial es un anillo de matrimonio: “Uno de ellos tenía un anillo, que se había casado en marzo de 1982, ese es un dato que para nosotros pudiese ser muy importante”.
Este esfuerzo investigativo ha sido posible, según dicen, gracias a la sorprendente colaboración recibida desde Argentina. “Nos sorprende, gratamente, es el apoyo que hemos tenido de las fuentes argentinas hacia esta investigación, han sido muy amables, muy abiertos, son más abiertos en la Argentina que en Chile”, reconocen, agradeciendo el apoyo de excombatientes, veteranos e incluso de las propias fuerzas armadas argentinas.
Objetivos
El objetivo final trasciende lo meramente histórico. Los autores visualizan su trabajo como un puente entre ambas naciones. “Creemos que este libro puede ser un aporte a conocer la historia, a conocernos más el chileno y el argentino”, reflexionan, aludiendo al fin de la rivalidad chauvinista que caracterizó a generaciones pasadas. “Nuestro libro apunta a eso, a una especie de rescate de la esencia de Latinoamérica, de que efectivamente somos países hermanos”, asienten.
Con una narrativa periodística accesible, buscan llegar especialmente a las nuevas generaciones para quienes Malvinas “es prehistoria”, asegurando que este episodio, cargado de secretos, lealtades complejas y dramas humanos, “merece ser revisitado y contado”.
Mauricio Palma Zárate y Daniel Avendaño Caneo no aspiran a ser definitivos, sino a sumarse a la tradición historiográfica con rigor y una mirada fresca, centrada en las personas que, desde las sombras, escribieron un capítulo clandestino de la guerra.

LA NACION
Jorge Freyggang Campaña, ex oficial de la Fuerza Aérea de Chile, se hizo famoso por ser el primer piloto comercial en llegar a la Antártica; sin embargo, pocos –ni siquiera sus más cercanos- conocían su rol en la guerra de Malvinas
Daniel Avendaño y Mauricio Palma
Son casi las 11 de la noche y caen las primeras gotas sobre Gotemburgo. Solo dos chilenas, que promedian los 70 años, esperan frente al Stora Teatern, el centenario recinto del puerto sueco. Hace poco más de una hora que terminó el concierto de los Inti Illimani, y esperan tomarse una fotografía con los músicos.
Finalmente, aparecen los fundadores de la banda, Horacio Salinas y José Seves, que ya superan los 70 años y que no dudan en posar junto a sus compatriotas.
Es 21 de septiembre de 2023 y nos acercamos a Seves: le contamos que estamos escribiendo un artículo sobre el piloto Jorge Freyggang, hermano mayor de Renato, un saxofonista que estuvo en la banda durante diez años mientras estaban exiliados en Italia.
“Fuimos muy cercanos con Renato”, aclara el dueño del vozarrón emblemático del grupo.
También le señalamos que diversos documentos sindican a este excapitán de la Fuerza Aérea de Chile como uno de los represores de la dictadura chilena. Esta vez, José Seves -con cara contrariada- señala que jamás supo de esta historia. Nos dirá que es un episodio desconocido al interior de los Inti, como se le conoce a esta agrupación fundada en 1967 y que fuese una férrea promotora del gobierno socialista de Salvador Allende.
Dos semanas más tarde, el lunes 2 de octubre de 2023, y minutos antes de que el conjunto Amankay, integrado por holandeses y chilenos, se presente por primera vez en el teatro de la Universidad de Santiago, nos acercamos a Renato Freyggang y le preguntamos por su hermano Jorge y su rol en las sesiones de tortura en la base aérea de Temuco en 1973. El ex Inti Illimani, con semblante sereno, nos dice: “No tenía idea”, y luego agrega que le gustaría cooperar, saber si hay más antecedentes, y que no tendría problemas en reconocer que Jorge estuvo en eso. “En realidad, no me extraña, hubo muchos involucrados”.
La historia le daría la razón.
El aviador trasandino Jorge Freyggang
Hijo de un suboficial de la FACh que por mérito ascendió a oficial, Jorge Humberto Freyggang Campaña nació el 1 de abril de 1947. Eran cuatro hermanos, tres varones y una niña, y vivieron toda su infancia en Santiago.
A los 18 años ingresó a la Escuela de Aviación y a fines de 1969 egresó con el grado de subteniente, ocupando la antigüedad número 25. Difícilmente llegaría al generalato. Poco después fue destinado a Punta Arenas, en el extremo sur de Chile. Allí conoció a Susana López González, hija de comerciantes locales; se casaron con separación total de bienes.
En mayo de 1973, el teniente Freyggang fue enviado a la Base Aérea Maquehue de Temuco, la que había iniciado sus operaciones a fines de los años 20 y en la que, varias décadas más tarde, el Papa Francisco ofrecería una misa teñida de polémica: subió al altar acompañado por un obispo silente y encubridor de un sacerdote pedófilo.
Es en este lugar, que en los 60 albergaba a la escuela de helicópteros de la FACh, donde Freyggang escribió su historia más brutal a partir del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
Uno de los que padeció aquella infamia fue Jorge Silhi Zarzar. Hasta su casa ubicada en el centro de Temuco, llegaron tres miembros de la FACh y un enfermero civil. Allí encañonaron a su madre y lo sacaron violentamente desde su hogar. Lo trasladaron hasta la Base Maquehue, ubicada a seis kilómetros al suroeste del centro de la ciudad. En aquel recinto, al entonces liceano lo recibiría “La pandilla salvaje”, un grupo compuesto por oficiales y suboficiales, dirigida por Freyggang Campaña.
“Aquí comienza un calvario que yo no me imaginaba que resultaría posible entre seres humanos: interrogatorios reiterados con golpes, con palos, con electricidad y lo peor de todo, el submarino seco, que es la bolsa de nylon que te ponen en la cabeza hasta que tú abras la mano y decidas que quieres hablar. Si lo hacías para aliviarte y no contestaban lo que ellos querían, volvía el submarino seco”, cuenta el hoy abogado Silhi, desde su casa en la capital de la Región de la Araucanía.
En esos días, Jorge Silhi tenía 19 años recién cumplidos. Era un conocido dirigente estudiantil y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Por lo mismo, recibió instrucción militar, pero sin alcanzar a pertenecer a las estructuras claves de su partido. En los interrogatorios insistirá que su perfil era intrascendente.
“Jorge Freyggang estuvo en mis interrogatorios y era uno de los que me golpeaba, pero los que más golpeaban eran los suboficiales”. En una de las sesiones de tormento, Silhi -quien siempre estuvo vendado- logró sacarse la bolsa plástica que lo asfixiaba y ahí Freyggang le tomó las manos y las ató con un cinturón.
Tras ocho días detenido en la Base Maquehue, donde lo interrogaron dos o tres veces al día y después de sufrir “una de las peores pateaduras”, Silhi fue dejado en libertad gracias a contactos familiares. “Cuando soy liberado, el que me va a dejar a mi hogar era Freyggang”, recuerda el abogado temuquense, que reconoció la voz de quien daba las órdenes de las golpizas que padeció.
A fines del 73, Jorge Silhi salió del país con destino a Argentina, donde permaneció un año. Volvería a Chile a estudiar Derecho, ya completamente descolgado de una militancia política. Recién a mediados de los 80 defendería a algunos perseguidos políticos de la dictadura de Pinochet.
Jorge Silhi en su casa en Temuco
El apellido Freyggang es repetido en varios procesos judiciales que se sustanciaron por los crímenes cometidos en Maquehue. En ellos, exoficiales y suboficiales sindicaron al entonces teniente como integrante e incluso jefe de la unidad de inteligencia que operó en aquel recinto militar. Varios de los integrantes de la denominada pandilla salvaje fueron condenados y hoy cumplen condena en prisión.
Un reconocimiento inusual
En la hoja de vida militar de Jorge Freyggang Campaña, un documento de 56 carillas manuscritas y entregada por la propia FACh, se consigna que dos semanas antes del golpe militar –y con la edad de 26 años- pasó a ser jefe del Departamento de Inteligencia del Grupo 3 Maquehue de Temuco, donde “tuvo una destacada actuación antes, durante y después de los sucesos del 11 de septiembre de 1973″.
El texto agrega: “Cumplió con valentía y decisión su actuación frente a elementos marxistas, practicando interrogatorios, detenciones, allanamientos y otras misiones”.
Hoja de vida militar de Jorge Freyggang
Como pocas veces, la propia FACh acreditó la participación de uno de sus oficiales en detenciones extrajudiciales. Aún más: Freyggang obtuvo las mejores calificaciones mientras estuvo destinado en Temuco.
El 12 de septiembre de 1975, dejó su rol en inteligencia y asumió distintas labores administrativas; incluso sería el director del jardín infantil del regimiento.
Seis meses después, en la Laguna del Laja, sufrió su primer accidente aéreo cuando estrelló el helicóptero Dell UH-1H que conducía. La institución lo felicitó por su maniobra y concluyó que se debió a una “falla de material”.
A mediados de 1977, solicitó ser dado de baja de la institución “por motivos particulares”. A fines de agosto dejó las filas de la FACh con el grado de capitán, cerrando su hoja militar llena con múltiples loas; “se le puede confiar cualquier misión”, apuntaron sus superiores.
En los días siguientes, regresó a la Patagonia para iniciar su añorado negocio: tener su propia línea aérea. Para ello, se asoció con su suegro Sergio López, quien era dueño de una librería en Punta Arenas. Ambos se endeudaron y en diciembre del mismo año compraron la línea aérea Tama a Luciano Julio, que solo contaba con una aeronave, un maltrecho CC-CAK.
A pesar de lo precario de la firma, Freyggang le dio un nuevo impulso a la empresa: él piloteaba, su suegro era ejecutivo y su mujer atendía el público. Con el viejo avión aumentó la periodicidad de los vuelos entre Punta Arenas, Cerro Sombrero, Porvenir y Puerto Williams.
Pero la gran apuesta de Freyggang fue en 1980: viajó a Estados Unidos para adquirir tres aviones. Tama se ponía pantalones largos y, cada tanto, ponían avisos publicitarios en los diarios locales. Pero sabía que necesitaba algo más grande para remecer el débil mercado aeronáutico de la zona, hasta que ideó su gran golpe de marketing: el domingo 22 de marzo de 1981, su rostro apareció en la prensa local bajo el titular: “Hazaña histórica de empresa magallánica. Abierta ruta comercial a la Antártica. Jorge Freyggang, piloto civil, fue el primero en llegar a la Antártida con un avión comercial.”
El 22 de marzo de de 1981 el diario El Magallanes da cuenta de la hazaña de Jorge Freyggang, primer piloto civil en unir en vuelo América con la Antártida
El viaje hasta la base Teniente Marsh en la Antártida fue su particular homenaje a la institución que lo formó como piloto, el mismo día del aniversario de la FACh, celebrando el aterrizaje de esta hazaña aeronáutica entre los vítores de sus ex camaradas del aire, a quienes les llevó varias sandías.
El otoño de 1982 fue durísimo para los habitantes del extremo sur del continente. Argentina estaba en guerra con Gran Bretaña por la soberanía de las islas Malvinas. Fue una conflagración corta pero sangrienta.
A muy poco andar del conflicto, el alto mando de la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) envió a Chile a uno de sus hombres para que consiguiese el apoyo local bajo el más estricto sigilo. El elegido fue Sidney Albert Edwards, un oficial que a sus 48 años hablaba perfecto español y era experto en inteligencia militar. En Londres sabían que estaban dando inicio a una relación quid pro quo, en la que la ayuda sería recíproca: tras la guerra, Chile recibiría seis Hawker Hunter, un radar de larga distancia, misiles antiaéreos y tres cazabombarderos Canberra de reconocimiento fotogramétrico de gran altura. Mientras que los aviadores británicos usarían el espacio aéreo chileno para labores de espionaje, instalando en Punta Arenas un radar que les permitió detectar los movimientos de los cazas argentinos, y varias pistas en las que aterrizaban aeronaves inglesas camufladas como máquinas chilenas.
Pero la ayuda subrepticia hacia los británicos no estuvo exenta de incidentes.
Sea King con las aspas plegadas a bordo de la cubierta de vuelo del HMS Intrepid. Atrás asoma el portaaviones ligero HMS Hermes.
El mapa con la operación frustrada que publicó el periódico inglés Daily Mail en 2014
El 17 de mayo de 1982, el helicóptero Sea King HC-4VC, bajo el mando del teniente Richard Hutching, despegó desde el portaviones HMS Invencible. En el interior iban además ocho hombres del S.A.S., las fuerzas especiales del ejército británico. Era una misión arriesgada y casi suicida. La operación secreta, denominada Plum Duff, tenía como objetivo infiltrar la base aeronaval argentina de Río Grande, destruir los aviones Super Étendard, asesinar a sus pilotos, pero por sobre todo, destruir los 3 misiles AM-39 Exocet que aún mantenía la Fuerza Aérea Argentina, el principal dolor de cabeza para Margaret Thatcher, luego que semanas antes, el 4 de mayo, dos de estos misiles habían hundido al destructor británico HMS Sheffield.
La base Aérea de Río Grande, en 1982, objetivo de los comandos que participaron en la operación Plum Duff
Pero algo falló, y debido a las condiciones climáticas, el teniente Hutching abortó la misión pues había sido detectado por un radar hostil: el copiloto pudo observar una bengala en las cercanías. Decidieron dejar a los comandos SAS en un punto cercano al río Silva. Luego prosiguieron rumbo a Punta Arenas y ya en territorio chileno, el Sea King fue abandonado y destruido por sus propios ocupantes.
El incendio del helicóptero no sólo fue advertido por los lugareños sino que rápidamente se convirtió en noticia internacional. Los tres tripulantes del Sea King decidieron esconderse, hasta recibir nuevas órdenes. Fueron siete largos días en que el incidente pasó a ser un inesperado y casi insalvable conflicto diplomático, hasta que –según rezaba el protocolo- Hutching tomó su teléfono satelital y llamó a Sidney Edwards:
“Entréguense a las autoridades chilenas y yo me ocuparé de que lleguen a Santiago”, fue la instrucción que recibió el piloto. Y así lo hicieron. En los días siguientes abandonaron el territorio chileno rumbo a Londres.
La Prensa Austral publico la noticia del rescate de los tres pilotos del Sea King. Si bien la crónica habla de "misterio", jamás menciona a los 8 comando británicos que iban en el helicóptero
La tripulación del Sea King británico tuvo una salida "oficial". Los tres pilotos dieron una conferencia de prensa al llegar a Santiago, pero negaron la existencia de comandos británicos en el continente
Mientras, los 8 hombres de la SAS seguían escondidos en el sur de Chile, específicamente en la ciudad de Porvenir. Pero no aguantarían mucho tiempo.
Se hacía urgente sacarlos del país, por lo que los oficiales de enlace chilenos contactaron al ex camarada de la FACh, Jorge Freyggang. Los ingleses pagaron una alta cifra con el propósito de resguardar las identidades de sus pasajeros que, de paso, mejoraron las alicaídas arcas de aerolíneas Tama.
Aprovechando la tranquilidad del domingo 30 de mayo, los ocho comandos británicos fueron trasladados desde Porvenir hasta Punta Arenas a bordo de un monomotor. En la capital de Magallanes, los esperaba el Beecheraft Queen Air BE-80 piloteado por Freyggang. Hizo escala en Puerto Montt para cargar combustible y al llegar a Santiago, fueron recibidos por una columna de vehículos que los llevó a una casa de seguridad. Jorge Freyggang respiró tranquilo. La misión secreta había resultado exitosa y la paga generosa. Estuvo 6 días en la capital, reunió a su familia y el sábado emprendió el vuelo de regreso a Punta Arenas.
Sería el último de su vida.
Vecinos de Punta Arenas aún conservan, como souvenirs, pedazos del Sea King que los comandos británicos abandonaron y prendieron fuego tras abortar el ataque a la base de Río Grande
Aquel 5 de junio de 1982 había sido pronosticado con mal tiempo. No era un buen día para volar. Los 1308 kilómetros que separan Puerto Montt con la austral Punta Arenas se encontraban con cielos completamente nublados. Es una geografía compleja y un clima inestable, con vientos bravos. Pero Freyggang se tenía confianza. Había despegado aquella mañana desde Santiago en su Beecheraft Queen Air BE-80. Hizo una escala en el aeropuerto El Tepual de Puerto Montt. Lo acompañaba su esposa Susana López, sus hijos Jorge (9), Patricio (7), Susana (2) y la asesora del hogar, Brunilda Navarro. Despegaron cerca de las 10 de la mañana para volver a su amado Magallanes.
A las 18:10 horas, Jorge Freyggang se contactó con el operador de la torre de control del aeródromo de Chile Chico. Tenía una emergencia:
“Solo veo mar a mi alrededor; también veo la luna. No observo tierra. Me queda combustible para unos 20 minutos, así que trataré de amarar. Búsquenme. No me olviden”.
Fue su último contacto radial.
“Perdido avión de Tama”, tituló al día siguiente diario El Magallanes. La noticia caló hondo en Punta Arenas. Freyggang era un hombre conocido en la austral ciudad y había consolidado cierto prestigio entre los aviadores. Su bigote le otorgaba más años que los 35 que tenía al momento del accidente.
Los archivos oficiales de la Operación Plum Duff fueron desclasificados hace 10 años. Sin embargo, las imágenes del helicóptero británico incendiado en el sur de Chile trascendieron en 1982
“Era un tipo extrovertido, simpático, alegre y ameno. Muy sincero y transparente”, lo recuerda hasta estos días desde su oficina en Punta Arenas, Luis Utman, quien lo conoció cuando ingresaron como cadetes a la Escuela de Aviación en 1965. El destino los volvió a unir a principios de los 80, cuando Luis comenzó a pilotear para la empresa Tama. Por eso le dolió tanto su partida, pues a pesar de la experiencia de Freyggang, poco pudo hacer aquel infausto atardecer de junio de 1982. Los fuertes vientos y escaso combustible lo sentenciaron. Técnicamente se cree que el avión pudo caer entre Punta Arenas y el Mar de Drake. Utman participó directamente en la búsqueda del avión siniestrado, la que se prolongó por dos semanas.
Durante años se especuló que el chileno había sido un espía trabajando para los ingleses y que incluso volaba de manera permanente a Puerto Argentino, en las Islas Malvinas. Incluso se levantó la versión de que su accidente habría sido un atentado de la inteligencia argentina, o que habría fingido su propia muerte y la de su familia, siendo visto años más tarde en Inglaterra, Australia u otro país, que sólo la imaginación popular pudo inventar.
Los rastros de Freyggang Campaña y su familia nunca fueron encontrados.
Daniel Avendaño y Mauricio Palm







El
8 de junio de 1982, durante la Guerra de las Malvinas, en un cambio de
último minuto, el Reino Unido canceló una misión planeada para atacar al
portaaviones argentino ARA 25 de Mayo
en el puerto. La operación implicaría dos aviones de ataque Buccaneer de la RAF, guiados por un avión Nimrod y reabastecidos de combustible
por aviones cisterna Victor desde la Isla Ascensión, utilizando misiles Martel AJ-168 y ocho bombas de 1.000 libras.
Durante
una visita a los Archivos Nacionales del Reino Unido, la “rata de biblioteca” Chris Gibson descubrió una serie de documentos intrigantes
enterrados en una carpeta aparentemente inocua sobre el reabastecimiento
de combustible aéreo durante el conflicto de las Malvinas. El primero
detallaba el uso potencial de los Buccaneers de la RAF para llevar a cabo un
atrevido ataque contra el activo naval más importante de Argentina en su
puerto base.
Según el escritor Chris Gibson la misión del Buccaneer era «degradar la capacidad de combate de los principales buques de la Armada Argentina (ARA) que operaban dentro del límite de las 12 millas náuticas». Y sin duda el objetivo de mayor valor del ARA era el portaaviones '25 de Mayo'.
El
portaaviones ARA 25 de Mayo en Puerto Belgrano, en 1979. Al fondo, el
crucero ARA General Belgrano y una corbeta A69. Foto: Marina de los EE.
UU.
El
plan detallado requería destruir el radar del portaaviones a distancia,
luego avanzar y dejarlo inoperativo, antes de que los Buccaneers se
dirigieran a Chile. Chile iba a actuar como cobijo a estos atacantes exponiendo su participación activa en el conflicto. Aunque la viabilidad y necesidad de tal misión eran
cuestionables, el ataque habría representado una importante victoria
moral para el Reino Unido.
Los Buccaneers habrían recibido información sobre la ubicación del Veinticinco de Mayo (fecha en la que comenzó la revolución argentina de 1810) a partir de un avión de patrulla de largo alcance Nimrod de la Royal Air Force. A su vez, la tripulación del Nimrod obtendría una estimación del área de búsqueda a partir de «inteligencia colateral».
Según documentos recientemente desclasificados, la fuente de la «inteligencia colateral» que habría proporcionado los datos del área de búsqueda necesarios para que el Nimrod encontrara al portaaviones (y dirigiera el ataque de los Buccaneers) habría sido el satélite de inteligencia electrónica estadounidense ultrasecreto llamado FARRAH.
A partir de las emisiones del radar de vigilancia aérea Hollandse Signaalapparaten LW-01 con el que estaba equipado el buque, interceptadas por el satélite FARRAH, se pudo determinar que se encontraba operando en la zona de Puerto Belgrano.
Con la información del área general de operaciones del portaaviones, sería el turno del Hawker Siddeley Nimrod de aproximarse a la zona (luego de algunos reabastecimientos en vuelo) y encontrar y determinar su ubicación y rumbo precisos, para transmitir esa información al paquete de ataque.
El ataque lo llevarían a cabo los Blackburn Buccaneers, que habrían estado armados con dos misiles antibuque Martel AJ.168 TV guiados por TV en los pilones de las alas como armas principales. También habrían llevado cuatro bombas de 454 kilogramos en el compartimento de armas. Los aviones habrían lanzado un TV-Martel cada uno, manteniendo el segundo como reserva por si tuvieran que realizar un segundo ataque, y las bombas en reserva por si los misiles fallaban.
Sin
embargo, en el último momento, las autoridades británicas decidieron
que la misión no era necesaria y optaron por cancelar el ataque
planeado. La decisión reflejó un cambio estratégico, quizás influido por
consideraciones políticas y militares, que evitó una mayor escalada del
conflicto.
Analicemos este escenario. Existen falencias de planificación y, por sobre todo, de interés militar y temporalidad en el objetivo:
El
Martel era un misil antirradiación (ARM) anglo-francés. El nombre
Martel es una contracción de Missile, Anti-Radiation, Television, en
referencia a las opciones de orientación. Existen dos variantes, el
guiado por radar pasivo (AS 37) y el guiado por vídeo (AJ 168).
Los
aviones que utilizaron estos misiles fueron el Blackburn Buccaneer
(hasta tres TV o cuatro variantes ARM), el SEPECAT Jaguar (dos), el
Mirage III/F1 (uno o dos) y el Hawker Siddeley Nimrod (al menos uno). El
Martel era muy adecuado para ataques antibuque con su pesada ojiva de
largo alcance.
En ese momento, no existía ningún misil pequeño guiado por radar como el AGM-84 Harpoon con radar activo, por lo que la única solución viable era un sensor TV o ARM. Tenía un alcance relativamente largo (60 km), una gran carga útil y una velocidad subsónica.

Fue posible adaptar el Martel ARM para usarlo contra radares de diferentes longitudes de onda. Fue una mejora en comparación con los primeros misiles ARM estándar, que solo tenían un sensor de banda estrecha. Pero el sensor ARM sólo se podía seleccionar en tierra, no en vuelo, por lo que antes del despegue era necesario saber qué tipo de radar debía atacarse.
El
Reino Unido utilizó ambos tipos, los franceses sólo la variante
equipada con radar. El Martel fue construido por Hawker-Siddeley en el
Reino Unido y Matra en Francia.

Captura de la bandera chilena, boca abajo por la derrota chilena, en Lago del Desierto.
El estudio de los patrones de conductas repetidas de un individuo para emitir una caracterización se llama análisis de comportamiento o perfilación conductual. Esta disciplina se utiliza en diversas áreas, como la psicología, la criminología, la sociología y la inteligencia, y se enfoca en identificar patrones de conducta para predecir o interpretar las acciones futuras de una persona, así como para construir un perfil psicológico o de comportamiento. Lejos estoy de ser un profesional de la perfilación pero si trato de enfocar los análisis desde el único punto que consideramos válido para inferir la realidad, el estudio de patrones, lo más cercano tal vez a la forma ordenada que tenemos de gestionar el conocimiento, la ciencia.
Este es un ejercicio intelectual que puede tener paralelismo con otros publicados y comentados, muy entretenidos, con el simple objetivo de unir líneas entre puntos. Un poco siguiendo algún aporte que leí de mi amigo intelectual Alberto N. Manfredi (h), me propongo incursionar de una manera metódica sobre patrones de conducta militar chilena cuando se ha enfrentado en casos con Argentina. Al final, uno puede obtener repeticiones de conductas que ayudan a armar una tendencia. Las preguntas que nos guían: ¿qué espíritu de lucha ha mostrado Chile cuando tuvo que chocarse con intereses argentinos?¿qué regularidades se distinguen en el relato de los acontecimientos desde fuentes chilenas?
Las idea es explorar, no de manera exhaustiva, tampoco de manera extremadamente seria y académica, diversos eventos que enfrentaron posiciones argentinas y chilenas en el siglo 20. A veces asuntos importantes, otras veces anecdóticos pero prestaremos atención a cómo respondieron los chilenos a cada situación. Vamos a mencionar repetidamente al capitán Arturo Prat, máximo héroe naval chileno, que tuvo un actuación muy discutida en otros ámbitos, y murió intentando el abordaje de un buque peruano que luego fue robado por Chile, así como el combate de La Concepción donde un grupo de militares chilenos fueron masacrados por la guerrilla peruana, ambos eventos en la Guerra del Pacífico. Los dos ejemplos son enseñados como muestras de patriotismo y valor en Chile. La idea es aportar más conocimiento hacia estos vecinos invasores, como reza la película de animación. Es triste recalcar que sería muy difícil realizar notas similares respecto a otros vecinos de Argentina, lamentablemente es el paciente psiquiátrico nos toca atender.
Podríamos retrotraernos al incidente del Devonshire o al combate de Lago Aluminé en el siglo 19 pero sería extendernos demasiado y caeríamos en el mismo error chileno de vivir con dos siglos de recuerdos. Vamos a iniciar con un evento muy poco conocido en Argentina pero que en Chile aparentemente ha sido un tema.
Cómo dije, un incidente menor, poco conocido en Argentina. Gendarmes argentinos avisan a pobladores ilegales chilenos que tienen que regularizar su situación ante autoridades argentinas en una zona fronteriza. Se genera un conflicto diplomático que llega a la cumbre de las autoridades chilenas en Santiago mientras que en Argentina nadie se entera de semejante nimiedad.
Unos 420 km² en disputa fueron reconocidos a la Argentina, mientras el valle California fue reconocido a Chile.
Todo el territorio a los que los gendarmes fueron a exigir regularización eran, efectivamente, argentinos. Pito catalán. Empezamos tranqui.
Moraleja 1: los chilenos caen en un reclamo diplomático pero se quedan con el ojo rojo por la "afrenta" de la GNA.

¿Qué agregar a lo ya sabido de este caso? Chilenos cambian los mapas unilateralmente, posicionando una región argentina ahora bajo su dominio. La GNA patrulla la región y avisa a extranjeros ilegales chilenos que tienen que regularizar su situación, al igual que en el caso de río Encuentro/Alto Palena. Uno de esos colonos, cuya familia todavía vive en territorio argentino, acude a quejarse a Carabineros de Chile (CC). Y aquí viene la novela: una patrulla de 18 carabineros (con una bandera chilena, nunca voy a dejar asombrarme de este detalle) cruzan la frontera y se instalan armados con fusiles de combate, en territorio argentino. Se retiran 11 y quedan 7, quienes levantan esa bandera como si fuese el monte Suribachi y se parapetan con estas armas para defender la posición.

El oficial que se rinde en Lago del Desierto tiene una pinta de Pinochet Ugarte que mata...
Enteradas las autoridades argentinas, un grupo de GNA se despacha a la zona en avión y termina acercándose a pie a la zona específica en tres grupos de una docena de gendarmes cada uno. Vigilado el retén, se nota que estaban parapetados y armados con un carabinero dando la espalda al grupo de avance. Cuando son informados a viva voz que estaban en territorio argentino, su respuesta fue abrir fuego a lo que los gendarmes devolvieron el fuego centrándolo sobre el carabinero que ahora estaba de frente corriendo y disparando su arma en modo semiautomático. Tres o cuatro impactos de FAL en el pecho lo hicieron volar como Condorito en el remate de un chiste unos 3 o 4 metros en el aire. Ahora ese muchacho es héroe de CC. Otro carabinero fue herido, otro salió huyendo soberanamente a caballo (pagaría miles de dólares por una foto de ese instante) y el jefe de la sección y resto de la tropa se rindieron al instante. Fue un combate entre gendarmes contra carabineros: es decir, colegas. El desbalance numérico de fuerzas es completamente irrelevante: no se trataba de una justa medieval sino de imponer el orden y la tarea que hicieron los gendarmes por llegar al lugar fue completamente titánica. Un resultado plenamente esperable desde el lado argentino: los gendarmes en esa época no solían negociar nada, imponían su autoridad con la fuerza y para eso se les pagaba y entrenaba. Actuaron de manera excelente y sumaron otra cocarda a otras conductas observadas durante los años 60s con otros incidentes fronterizos. De todo este incidente se armó un lío en Chile, que derivó en los 90s en resolver la cuestión también mediante arbitraje quedando todo el territorio "en disputa" en manos argentinas como siempre debió ser. Obviamente, la versión chilena plena de retraso madurativo encogió el número de carabineros en el retén de 7 a 4 y aumentó el número de gendarmes de 36 a 90 (o 100/120 incluso, depende el demente que uno lea en los sitios del país pasillo).
A riesgo de excederme en la verborragia y yendo a lo que nos interesa, me llama la atención la ausencia de voluntad de lucha en los chilenos en este evento. ¿Por qué iban con la bandera chilena si, en teoría, se trataba de tierras chilenas? ¿Acaso iban a territorio que sabía argentino pero esperaban cambiarlo de bandera? ¿No era un burda provocación buscando un fait accompli? ¿Por qué se rindieron tan rápido si estaba en posición parapetada y esperando a los gendarmes (standing the ground)? ¿Prat hubiese hecho eso? ¿Los héroes de La Concepción que opinarían? Mmh, para pensar.
Aclaro, fait accompli es una expresión en francés que significa literalmente "hecho consumado". Se utiliza para describir una situación o acción que ya ha sido realizada, sin posibilidad de ser revertida o modificada, y que las partes involucradas deben aceptar, aunque no estuvieran de acuerdo con ella desde el principio.
En política y diplomacia, se usa para referirse a decisiones o acciones que se toman sin consultar o negociar previamente con las partes afectadas, obligándolas a aceptar la situación como un hecho ya establecido. Por ejemplo, cuando un país toma control de un territorio disputado y luego busca legitimarlo, está creando un "fait accompli" que otros deberán reconocer o enfrentar en sus términos. Los ingleses hicieron eso en Malvinas en 1833 y ahora CC buscaronn asegurar una posición y luego negociar con el terreno tomado.
Moraleja 2: los chilenos se hacen los malos y al primer tiro se rinden o huyen como ratas por tirante. Al pan pan, y al vino, vino.
Otro incidente ocurrió el 28 de Noviembre de 1967. La torpedera PTF-82 ACh Quidora iba en ruta desde Puerto Williams hasta la caleta Wulaia. Supuestamente estando en aguas chilenas fue sobrevolada por un par de North American T-28P Fennec del COAN que ametrallaron unos 20 metros cerca de la lancha. La Quidora se preparó para responder la agresión pero los aviones dejaron el área. Los pilotos argentinos reportaron que el bote araucano había penetrado aguas de la bahía de Ushuaia. En el viaje de retorno, la que volvió a sopapear al bote chileno fue el aviso A-1 ARA Comandante General Irigoyen en el área de Ushuaia: abrió fuego sobre el casco pegando corto. La Quidora fingió demencia y siguió su camino, como si nada. Por esta incompetencia, el Primer Teniente Leonardo Prieto Val, comandante de la Quidora, fue removido del cargo en la Armada chilena (ACh).

La torpedera ACh PTF-82 Quidora. Al lado, un glorioso North American T-28P Fennec del COAN armado con góndolas de ametralladoras M2 de 12,7mm
Nunca el gobierno de Chile protestó formalmente dando a entender tácitamente que la torpedera, efectivamente, había ido a provocar a los militares argentinos.
Moraleja 3: Se hizo el vivo y ligó disparos de advertencia, dos veces en un día sin respuesta. Un mínimo gesto de hombría te pido.

La crisis del Beagle fue una disputa fronteriza entre Argentina y Chile por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox, ubicadas en el canal Beagle. En 1977, un fallo de la Corona británica favoreció a Chile, pero Argentina lo rechazó, provocando tensiones diplomáticas y militares. En 1978, ambos países estuvieron al borde de la guerra, pero la mediación del Papa Juan Pablo II logró detener el conflicto y abrió el camino para negociaciones pacíficas. En 1984, el peor presidente de la democracia, Alfonsín, firmó el vergonzoso Tratado de Paz y Amistad, poniendo fin a la disputa y estableciendo los límites fronterizos: las islas pasaron a manos chilenas.
Analicemos algunos tópicos de esta crisis, provenientes del lado chileno mayormente pero que forman parte de una historia oficial o semi-oficial con enormes omisiones y exceso pornográfico de cherry picking en los eventos relatados. El cherry picking es una falacia que consiste en seleccionar solo los datos o hechos que apoyan un argumento, ignorando aquellos que lo contradicen. Al presentar solo una parte de la información, se da una visión sesgada o incompleta de la realidad. Esto afecta la veracidad de un relato porque no refleja una evaluación imparcial o exhaustiva de la situación, sino una interpretación distorsionada que busca convencer o manipular. El cherry picking puede desinformar al público, generando conclusiones erróneas y debilitando la credibilidad de la fuente que utiliza esta práctica. Disfrute sino de los documentales chilenos que son confesiones de parte
del desabastecimiento de todo tipo de material que se sufría y de cómo
eso se quiere tapar desesperadamente con supuesto patriotismo y coraje la falta de organización y fallas doctrinarias (documental 1; documental 2; documental 3).
El relato: "La Escuadra chilena iba a derrotar o hacerle frente a la argentina pero los marinos argentinos enfrentaron una tormenta y se marearon". Esta fue la primera estupidez que alguna vez leí de la versión chilena de la crisis del Beagle. Resulta que los marinos que navegaban todo el tiempo el Mar Argentino, pleno de tormentas y mal clima, ahora se habían mareado. Por otro lado, una constante en el realismo mágico vergonzoso de la oficialidad chilena, nunca se cita la fuente de esas historias. Para la fecha del Día D, 22 de diciembre de 1978, la zona del canal de Beagle-isla de los Estados registró vientos y tormentas fuertes, algo común en esas regiones del mar austral. Ello pudo haber retrasado el armado de secciones de ataque aeronaval desde el portaaviones ARA 25 de Mayo hacia la flota enemiga. Inferir que el ataque argentino se suspendió por mareo de la tripulación es exactamente similar a decir que Chile nunca atacó a Argentina porque se cagó en los pantalones y lo segundo es definitivamente más cercano a la realidad que lo primero. Igualmente, una batalla aeronaval no es mencionado nunca en el relato chileno, que siempre da a lugar a entender que el combate iba a ser entre combatientes de superficie (es decir, fragatas, destructores o corbetas) de ambas flotas. El relato chileno jamás bajo ninguna circunstancia profundiza en el tema de los submarinos ni del portaaviones argentinos. Es cherry picking con post-combustión. Ahora veremos por qué.
Moraleja 4: los chilenos caen en acusaciones infundadas e infantiles y recortan la figurita para que queden bonitos ellos. Como si eso fuese posible.
Aquí tenemos otro caso digno de análisis. Según algún relato chileno, la "fuerza" de submarinos chilena estaba lista para "hacer Patria" y defender los intereses soberanos de la... bla bla bla. Pero esa "fuerza" consistía en un solo submarino. Sí, un único y viejo submarino estadounidense de la SGM sin modernización alguna, al que, justo antes del conflicto, le habían retirado el cañón de 127 mm de popa. Eso ya da una idea de su antigüedad: en su diseño original, contaba con un cañón para atacar buques mercantes. Este submarino carecía de snorkel, por lo que debía emerger para recargar sus baterías, exponiéndose gravemente en esa posición vulnerable. En dos ocasiones, fue detectado por submarinos argentinos que, literalmente, le perdonaron la vida. Para mayor humillación, el propio capitán chileno negó haber sido seguido y fotografiado, incluso cuando le mostraron la evidencia. El pobre hombre estaba tan desorientado que ni siquiera sabía si navegaban a la par de él. Habría sido hundido sin siquiera darse cuenta de lo que sucedía.
El balance de fuerzas era claramente favorable para Argentina: cuatro submarinos, dos IKL U209 recién incorporados y dos GUPPY recién modernizados, frente a este único y obsoleto submarino chileno, un viejo clase Balao de la Segunda Guerra Mundial, completamente desfasado y con fallas operativas. Sin embargo, para opinólogos como el caradura de @josmarhiguera, el nivel de entrenamiento de las tripulaciones chilenas era supuestamente superior al de las argentinas, y eso, según él, iba a inclinar la balanza en favor de Chile en la guerra naval. Enseguida volveremos a hablar de ese personaje.
Moraleja 5: Los chilenos fingen demencia, recortando la verdad a su conveniencia de manera grosera. Ya sabes, si no hablas de algo, eso deja de existir.
El historiador (@josmarhiguera) agregó que Argentina "descubrió que no podía vencer a Chile" porque aunque tenía una superioridad numérica y de medios en tierra, en aire, las fuerzas aéreas eran equivalentes y en el mar "la marina chilena tenía ventajas cualitativas (naves más modernas y tripulaciones mejor entrenadas) sobre su par argentina". Según el experto, el portaaviones argentino era chatarra y tenía graves problemas técnicos, "y el poderío naval era decisivo, porque la motivación y los objetivos del conflicto eran marítimos." (Perfil).
Es difícil no considerar como una "diarrea intelectual" ésta y otras afirmaciones del periodista, de claros rasgos araucanos. Son tan burdas las mentiras y la impunidad que es necesario reestablecer el orden del Universo, cosas así no se pueden dejar pasar. Primero, no había paridad en fuerzas aéreas, la aviación naval argentina sola era más numerosa que la FACh y en cuanto a la calidad de los pilotos, los pilotos aeronavales argentinas estaban mucho mejor preparados también. El mejor piloto de la FACh no le podía ni lustrar las botas a un piloto aeronaval argentino. Ni tengo que incluir a la Fuerza Aérea Argentina en este análisis, va de sobra. Más aún, la FACh, estrictamente hablando, era una fuerza aérea centroamericana en su capacidad de combate. Al opinólogo Higuera y otros lonkos ¿le recuerdo lo que dijo Matthei de la FAA y de cómo la FACh iba a terminar culo para arriba en 1978? Lo de las tripulaciones navales mejor entrenadas es otro opio de
consumo interno: la ARA tenía un ciclo anual de entrenamiento superior a
la ACh y no se entrenaba con tablas ouijas como el
Redifon (ver el posteo sobre la batalla aeronaval del Cabo de Hornos), tenía 4
submarinos completamente activos en el momento del conflicto como ya se mencionó, y una
aviación naval de casi 100 aeronaves con 8/11 cazabombarderos embarcados en un portaaviones así como varios aviones ASW (Tracker y Neptune) de los que Chile no tenía nada cercano en capacidades.
Finalmente, la chatarra del portaaviones
entre 1971 y 1993, fue el activo clave en la Armada Argentina que hizo
poner a la cabeza de Latinoamérica hasta su baja de servicio, aunque su estado
operativo varió a lo largo del tiempo debido a refacciones y
actualizaciones. Simplemente para refrescar la memoria:
En resumen, el ARA 25 de Mayo fue
una pieza clave de la Armada Argentina durante la crisis del Beagle y la
Guerra de Malvinas. NADA del lado arauco-mapuche se le parecía en poder
de fuego. Y si, los marinos argentinos estaban muchísimo mejor
entrenados que los chilenos. Sírvase recordar con menos de 6 meses de operar los Super Etendard en Francia fueron capaces de ponerlos en condiciones de atacar a la Royal Navy sin ayuda francesa. Queda probada la calificación de un charlatán de feria para este opinador, su Señoría. ¿En serio le pagan como analista de defensa? Yendo a gente más sería en teoría ¿En serio los trabajos académicos con el sello de la Armada de Chile no mencionan nada del portaaviones y su Grupo Aéreo Embarcado (GAE)? ¿En serio son tan chantas?
Moraleja 6: los chilenos fingen demencia en categoría negación, mienten descaradamente y recortan burdamente los hechos. ¡Higuera, es definitivamente el Arturo Vidal de temas de defensa!
4.4 La importancia de la guerra naval
Así como el zopenco de @josmarhiguera afirmaba antes "y el poderío naval era decisivo", también ese es un dicho prevaleciente en el relato chileno que probablemente provenga de una fuente naval. En el conflicto, el poder naval sólo iba a definir la capacidad de desembarcar en las islas y ocuparlas y hasta por ahí nomás, porque el asalto podía ser helitransportado, tal como se planificó. Nos es un evento menor pero en absoluto el poder naval definiría la guerra total. Volvamos a recalcar que nunca hubiese ocurrido que la ACh iba a derrotar a la FLOMAR, pero si imaginamos ese escenario sólo por la gracia de la suposición, la tarea de hundir (no averiarla, sino echarla a pique a todos y cada uno de los buques chilenos) quedaría a cargo de la Fuerza Aérea Argentina, tal y como ocurrió en Malvinas posteriormente. La doctrina de la FAA no incluía el ataque a buques pero cuando giró el eje del conflicto pasaron de realizar apoyo/defensa aéreos a ataque antibuque en menos de una semana. Nuevamente, el TOA era uno de los tres frentes abiertos y ni siquiera el principal. La invasión a Chile iba por Santiago y la captura o muerte de Pinochet y su gobierno. En el caso extremo de una derrota de la FLOMAR (repito, algo totalmente improbable), la tarea de dar cuenta de la ACh quedaría en la aviación militar y los submarinos. Pero es que incluso si aún si quedara intacta la ACh, ¿que rol jugaría en detener la ofensiva terrestre hacia Punta Arenas? Absolutamente ninguno, del mismo modo que ningún rol iba a cumplir en ninguno de los otros dos frentes donde ni presencia tenía. En definitiva, el poderío naval, activo con el que tampoco contaba Chile aunque si se autoconvencía que lo tenía, no era decisivo ni en la guerra ni tampoco en este frente. Solo un marino chileno pudo afirmar eso simplemente para darse más importancia de la que tenía. De hecho, se lo puede escuchar al Contralmirante López Silva afirmando eso, así que no sería raro que su desastrosa planificación de un ataque a un grupo aeronaval embarcado lo haya querido tapar con estas afirmaciones grotescas como esa.
Es un hecho que aparentemente solo yo me he obsesionado. Como
reza en su definición, Carabineros de Chile (CC) es una agencia
policial y de guardia de fronteras muy típica de la organización de la
seguridad en ese país. Cumple la función que en Argentina abarcan tres
organizaciones: policía federal (de actuación a lo largo del país en
crímenes federales), policías provinciales (idéntico al caso anterior
pero para las jurisdicciones provinciales) y la Gendarmería Nacional
Argentina (GNA), que es la policía militarizada de fronteras. Nótese que
en esta comparación, la preeminencia de las comparaciones es de CC con
cuerpos de policía argentinos. Bien, durante el conflicto del Beagle, la
defensa de la región de Magallanes, cuya capital es Punta Arenas, quedó
a cargo del general Floody Buxtor. General de ascendencia británica,
piel blanca y ojos claros, admirado por las tribus locales, flaco, alto, narigón y bastante torpe para hablar, sus declaraciones muchas veces han sido
polémicas, por usar un término diplomático. La primera vez que lo vi y escuché por el canal chileno me sorprendió por sus limitaciones para expresarse y las pocas luces que mostraba. Desde quejarse porque
Argentina había echado, con todo el derecho que respalda al país, a mineros
chilenos de la mina de Río Turbio en las vísperas del conflicto hasta
repetir en varias entrevistas que sería capaz de ir a la guerra sólo apoyado en CC. Obviamente hacía referencia al conflicto del Beagle. Vamos de nuevo, un
general del ejército de Chile (ECh) decía que pondría en vanguardia a "tropas" de CC. Es que no invento nada, hay documentales al respecto.
Pero estaba muy claro observando desde Monte Aymond, en la frontera chileno-argentina, que se había producido una acumulación de blindados del lado argentino y que, de iniciarse las hostilidades, el modo de ataque argentino sería una asalto blindado. Y acá me inunda una duda personal: ¿Esperaba este general enfrentar una avance blindado con policía de retenes? ¿Qué entrenamiento de infantería ligera o infantería mecanizada poseían los integrantes de CC? ¿Es muy raro lo que pregunto? ¿Ese era el nivel de estrategia militar defensiva de este torpe Floody para la región? ¿No era que 13 años antes los carabineros se habían rendido en Lago del Desierto ante el primer disparo? Doy vuelta la pregunta: el general argentino a cargo de la ofensiva sobre Punta Arenas, ¿llevaría como vanguardia a tropas de la GNA? De ser atacados desde Chile por una contraofensiva ¿usaría a tropas de GNA para detener el avance chileno? Cuesta entender el dispositivo defensivo chileno sin acercar la palabra desastroso ante esta revelación. Es más, hay libros y documentales que la región se reforzó (si, se enviaron refuerzos) de CC. La excusa (mentirosa, ahora veremos) para el envío de las tropas de CC era que iban a ser usadas como tropas de retaguardia. Es decir, se requerían tropas para controlar a los prisioneros de guerra argentinos (que se imaginaban iban a ser miles) así como realizar vigilancia de las zonas civiles evitando infiltraciones. Sin embargo, los mismos carabineros se pisan solos: las tropas de CC eran movilizadas de noche en vuelos de LAN Chile (para que los argentinos no lo percibieran) y fueron enviadas al frente directamente. Se pueden apreciar fotos de carabineros en la zona de Lago Cabeza de Mar armados con lanzacohetes antitanques (¡!) y los mismos relatos hablan de carabineros aterrizados en Chabunco y traslados inmediatamente en barco a El Porvenir (en la isla de Tierra del Fuego, enfrente a Punta Arenas): El Porvenir y Cabeza de Mar eran el frente mismo de combate, no eran ninguna retaguardia. La IMARA y el asalto blindado del EA iban a chocar... contra carabineros.
No sólo eso, es el reflejo flagrante de la mediocridad completa que sumía a los mandos medios y superiores de todas las fuerzas armadas chilenas. Estaban 30 años atrasados doctrinariamente como mínimo pero para eso también va a haber un artículo completo.
Moraleja 7: el alto mando chileno confunde policías con infantería mecanizada. No tiene remate. ¡Plop!
Este es una sección que va a generar mucha controversia pero es conveniente llegar a la verdad de este meollo. De hecho tuve que lidiar con compañeros de primaria chilenos, con la mugre y hambruna que lucían, no dejaban de decir que no fuimos a la guerra por miedo. Veamos.¿Qué eran en 1978 los chilenos desde el punto de vista argentino? Poco y nada se sabía de lo que pasaba del otro lado de la cordillera, salvo que recurrentemente querían quedarse con pedacitos de la Patagonia argentina. Nada se sabía ni se sabe de una "guerra del Pacífico". Ergo, los soldados argentinos desconocían ese conflicto, ni sus causas o consecuencias. Salvo el episodio puntual de que Bolivia había perdido la salida al mar por culpa de Chile, es acertado decir que nada más se conocía de esa contienda. Por lo tanto, suponer que "los argentinos" conocían el desempeño de las tropas araucanas en dicha guerra un siglo antes y que por eso se les tenía miedo/respeto/consideración es completamente errado.
Nuevamente ¿qué información tenían los argentinos de los chilenos en 1978? Hacia 1973 había existido un golpe de estado contra el presidente Allende, algo que sólo importaba a quiénes estaban politizados en Argentina. Pero, y esto sí afectaba la vida de las familias comunes argentinas, producto de los ajustes económicos que había realizado el general Pinochet, una enorme masa de desempleados chilenos había cruzado la frontera y abarrotaban las villas miserias argentinas. Todos los barrios pobres de las principales ciudades, especialmente desde Buenos Aires hacia el sur, se llenaron de familias chilenas empobrecidas. El chileno pasó a sobrevivir de trabajos temporarios (changas, como les dice aquí), albañilería y otros servicios de construcción, trabajos de carga y descarga, crímenes pequeños (pungas), entre otros. Observe el ciudadano chileno actual que de la misma forma que ustedes observan y prejuzgan a la inmigración venezolana o haitiana era como la ciudadanía argentina veía a los chilenos.
Dicho esto, lo poco respetable que podría esgrimir los chilenos para "asustarnos" que podría haber sido el resultado de la Guerra del Pacífico ocurrida un siglo antes se desconocía (y de hecho se desconoce actualmente) y la única visión que tenía la familia promedio de un chileno era la de un inmigrante pobre, mal aseado, andrajoso y asociado también a la criminalidad. ¿Un ciudadano chileno hoy, temería a priori ir a la guerra contra venezolanos o haitianos? ¿Un chileno hoy le tiene miedo a un haitiano o un venezolano? Le ahorro el esfuerzo intelectual: NO.
Lástima era lo que se le tenía al chileno y, nobleza obliga, también indignación por la desfachatez de estos rotos de osar enfrentarnos. ¿No podían asegurarle cuatro comidas diarias a su propia población y venían a querer pelear una guerra? ¿Miedo a priori a los chilenos? No, en la puta vida.
Moraleja 8: el complejo de inferioridad chileno inventa la historia del miedo hacia ellos. Chile evidentemente no produce suficientes espejos para que se vean antes de opinar.
En declaraciones de Pinochet, luego avaladas por diversos contertulios postcordilleranos, si el conflicto se desataba "iba a haber una guerra total". El señor lo decía como velada amenaza. Es decir, era la contingencia que iba a enfrentar Argentina si osaba entrar en guerra con Chile. Porque Chile no se anda con vueltas. Para Chile es todo o nada, ¿no? Más o menos ese era el trasfondo de estas declaraciones si uno quiere ahondar en planos de interpretación de un mensaje tan corto pero viniendo del capo de tutti capi chileno.
A ver, las tropas argentinas, y de esto sí tenía información el señor "que no se mueve una hoja en Chile sin que yo me entere", iban a atacar a lo largo de toda la frontera. El asalto inicial, el ataque de distracción principal, era el asalto blindado a Punta Arenas que concurrentemente era parte de todo un movimiento mucho más amplio que implicaba el enfrentamiento de las flotas (en una batalla que no iba a ser naval sino aeronaval), el ataque preventivo de anulación aérea (Airbase Attack) contra Chabunco y el desembarco helitransportado y naval a las islas en disputa (operación Tronador). Esos tres ataques en el Teatro de Operaciones Austral (TOA), como dije, no representaban el ataque principal. Como se mencionó antes, el ataque principal iba a ser contra Santiago, desde el sur por el paso Puyehue, y desde el norte por el paso Cristo Redentor-valle del Aconcagua. El ataque principal iba por la cabeza del gobierno chileno. Ataques secundarios implicaban la toma de Temuco, Puerto Montt, Puerto Natales, entre otros. Existen entrevistas a soldados, suboficiales y oficiales que, para momentos previos a la Hora H, ya habían ingresado en territorio chileno, otros declaran que efectivamente se les había confirmado que el objetivo era un ciudad específica de Chile, etc (Infobae). No estoy inventando nada, desde Santiago hasta el Cabo de Hornos, siempre se pensó desde este lado de la cordillera en una guerra total. Para ello, las fuerzas armadas habían convocado a dos camadas de conscriptos llegando a 350 mil tropas con las últimas tropas siendo hasta cadetes de liceos militares armados con Mauser a cerrojo. Todos iban a la guerra.
Los altos mandos argentinos habían planeado cruzar la frontera, destruir absolutamente toda capacidad de Chile para pelear cualquier guerra, causar un daño tal que tardase un siglo al país recomponerse y recién ahí volver a cruzar la frontera en sentido opuesto. Luego de este resumen, la conclusión es que Argentina jugaba desde el minuto cero a la guerra total: ¿Qué parte de toda esta descripción no le hace ver que eso era un guerra total? Lo que Chile daba por supuesto es que se iba a una guerra limitada o focalizada abarcando sólo el TOA: la isla de Tierra del Fuego, el canal de Beagle y las islas en disputa. La amenaza de Pinochet es un reconocimiento de que Chile no tenía idea de la escala de lo que se venía. Le estaba advirtiendo a Videla que iba a ser guerra total cuando Videla y la junta nunca pensaron en otro plan. Aún cuando hubo declaraciones de Videla de ida y de Pinochet de vuelta, dimes y diretes trasladados a la prensa por periodistas intelectualmente limitados, queda claro por la planificación que Argentina iba a la guerra en toda la frontera. Anécdotas aparte, en este conflicto nacen las primeras experiencias de lo que sería el Escuadrón Fénix en Malvinas. Es decir, pilotos civiles embarcados por propia voluntad en la guerra. Para el conflicto del Beagle, muchos aviones civiles fueron equipados con ametralladoras que disparaban hacia abajo para ir a tirotear a las tropas chilenas. Eso no lo hace una Nación que no quiere un guerra total.
Moraleja 9: Chile no sabe ni en lo que se mete: amenaza guerra total a un país que ya la planificó desde el vamos la guerra con ese alcance.
Llegamos al incidente del Alouette III del ARA Gral Belgrano y los Jet Ranger de la ACh. Es un incidente puntual, posterior a la crisis del Beagle y previo a Malvinas. Simplemente un helicóptero Alouette III asignado al crucero ARA Gral Belgrano que volaba por el canal de Beagle observa unas torpederas chilenas navegando hacia el islote Snipe. Informa el evento al crucero y se le ordena interceptarlas. Cuando cumple esa misión observa a varios helicóptero Jet Ranger chilenos pero especialmente a uno que se le acercaba para interceptarlo. Por ello, el Teniente de Corbeta, Aviador Naval, Miguel Fajre simplemente hizo el juego de la gallina enfrentando al piloto chileno, encarándolo en vuelo frontal de colisión, y este muchacho araucano no aguantó el embate hasta el final y a 100 metros viró 180 grados para luego ser perseguido por el piloto argentino. La foto de abajo revela ese momento.

El evento fue expuesto en medios argentinos y chilenos sin desmentir el incidente. (La Nación, La Tercera, BioBio Chile)
Dicho esto: ¿alguien nota una similaridad a la conducta de los carabineros en Lago del Desierto? Pues yo, a riesgo de excederme en la verborragia, noto nuevamente ausencia de voluntad de lucha. Demasiado LGBT todo. ¿Prat hubiese hecho eso? ¿Los héroes de la Concepción que opinarían? Se los dejo a vuestro criterio.
Moraleja 10: El piloto chileno tenía la opción de mostrar cojones y optó por la salida del carabinero de Lago del Desierto que montó a caballo cagado en los pantalones.
¿Podemos parar ya con las humillaciones a Chile? Pues no, apenas terminada la crisis del Beagle y atinando en prever lo que hubiese sido un asalto blindado a Punta Arenas y la certeza de la caída de esa localidad en manos argentinas, los mandos chilenos buscaron una opción de refuerzo del frente magallánico. Las sanciones internacionales le habían cerrado varios mercados a Chile pero Austria lucía ausente de esta interferencia. Chile hace un encargo de 100 magníficos cazatanques Steyr SK-105 Kurassier. Esos tanques, de prestar servicio en la región de Magallanes, literalmente hubiesen blindado ese frente. Argentina hubiese enfrentado bajas calamitosas en un asalto blindado frente a posiciones defensivas cubiertas por estos cazatanques en tamaña dotación. Pero, otra vez los chilenos la cagaron. No los militares chilenos, sino los exiliados chilenos residentes en Austria. Enterados de la operación, solicitaron al Partido Socialista austríaco que pida al presidente federal Rudolf Kirchschläger se suspenda la operación bajo la excusa de las violaciones a los derechos humanos y argumentando malamente que esos blindados podían usarse para reprimir a la población. La presión fue en aumento y finalmente el presidente cedió: el lote completo ya estaba producido, la venta se canceló y los vehículos fueron a depósito. Y entonces, la inteligencia militar y la diplomacia argentinas hicieron una de las maniobras más estupendas de la Historia: compraron ese lote y más (120 cazatanques en total) y blindaron... ¡a la provincia de Santa Cruz!. Perdón, pero esto se merece un: JAJAJA a toda orquesta. Los militares y técnicos chilenos que estudiaron la defensa de la región magallánica, el clima, el terreno, los caminos, analizaron alternativas y encontraron, de forma correcta, al objeto de sus sueños en el Kurassier austríaco, vieron cómo exactamente esos mismos vehículos, exactamente los mismos que los oficiales chilenos montaron y chequearon que estuvieran perfectamente producidos de acuerdo a sus especificaciones... eran embarcados para equipar a aquellos de quiénes ellos se querían cuidar. Por favor, no encuentro en la Historia una operación de inteligencia más estupenda que esta. Quiénes hayan participado de ella, pido a la autoridad competente, la Nación Argentina les debe una condecoración más que merecida. Ni el Mossad llegó a tanto.
Moraleja 10: Meada completa termonuclear. Ni me quedan palabras. Chile por fin se sienta a planificar una compra bien pensada y meditada, hace el encargo y sus propios connacionales logran cancelarla. Para cagarla completa, la inteligencia argenta se adelanta y le compra el lote. Ahora los tanques chilenos apuntan hacia Chile. No puedo más, ¡por favor! Cerrame la 8.
Argentina recupera las islas para sorpresa del Mundo, incluyendo el público argentino. Se producen negociaciones por un mes pero finalmente Reino Unido decide efectuar acciones bélicas pensando que sería un picnic. No lo fue. En el camino, sin embargo, se observan helicópteros traspasando la frontera argentina y yendo para Chile así como aviones sobrevolando el espacio aéreo argentino. Se sospecha de la colaboración chilena pero éstos lo niegan enfáticamente.
La actuación de la diplomacia chilena durante la Guerra de Malvinas fue dual y contradictoria. Oficialmente, Chile mantuvo una posición de neutralidad diplomática, apegada al derecho internacional, pero al mismo tiempo colaboraba de manera secreta con Gran Bretaña, proporcionando asistencia militar e inteligencia que fueron cruciales para la victoria británica. Esta colaboración fue coordinada por los militares, al margen del Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que generó tensiones dentro del gobierno chileno.
Chile rompió la neutralidad de facto cuando, aunque públicamente se mantuvo neutral, comenzó a proporcionar apoyo logístico y de inteligencia a los británicos, como el uso de aeropuertos chilenos y la instalación de radares para monitorear los movimientos argentinos (Perfil). Este apoyo ayudó a Gran Bretaña a conocer de antemano los despegues de aviones argentinos desde el sur del país.
Todas las fuerzas gubernamentales chilenas negaron la participación
chilena en el conflicto. Sergio Onofre Jarpa fue uno de ellos (El Mercurio).
De hecho, aseguró que el país "no movió
ninguna influencia ni menos una acción diplomática y militar a favor de
Inglaterra". Más aún, este personaje declaró en una entrevista en Buenos Aires que la colaboración entre Reino Unido y Chile podía ser "el objeto de una tesis", es decir, algo que había que investigar y probar. Bueno, el pez por la boca muere.
Uno encontraba en los foros y blogs de aquellos momentos posiciones inflexibles, burlonas y demandantes de pruebas de parte de los trasandinos que veían como una calumnia de cobardía y conducta taimada injusta hacia la diplomacia chilena. Bueno, ya saben lo que se viene.
Moraleja 12: "No, no, jamás haríamos eso. Habría que ser muy hijo de su madre, cobarde y traidor para hacer eso. Naaaaaah!!! ¡¡¡Traigan pruebas!!!!"
El general Augusto Pinochet fue arrestado en Londres el 16 de octubre de 1998 por una orden de extradición emitida por España. El juez Baltasar Garzón lo acusaba de crímenes de lesa humanidad, incluyendo tortura y desapariciones durante su régimen entre 1973 y 1990. Pinochet había viajado a Gran Bretaña para recibir tratamiento médico, y su detención fue un evento histórico, marcando la primera vez que un ex-jefe de Estado era arrestado en un país extranjero bajo cargos de violaciones a los derechos humanos.
Mientras se desarrollaba el proceso legal, Margaret Thatcher, ex primera ministra británica y aliada política de Pinochet durante su mandato, salió en su defensa pública. Thatcher argumentó que Pinochet había sido un amigo clave de Gran Bretaña durante la Guerra de las Malvinas en 1982, permitiendo a las fuerzas británicas usar bases chilenas para operaciones contra Argentina. Aunque se sabía de la simpatía de Chile hacia el Reino Unido, los comentarios de Thatcher confirmaron de manera explícita la participación directa de Chile en el conflicto, lo cual fue una revelación importante. Finalmente, tras un largo proceso judicial y por motivos de salud, Pinochet fue liberado y regresó a Chile en marzo de 2000, sin enfrentar juicio en el extranjero (Cortés Díaz, 2023).
Obviamente, todos los chilenos quedaron pedaleando en el aire. Ahora la misma Thatcher lo delataba y no dejaba dudas al respecto. Pero... "chile vencedor, nunca vencido" salió otra vez a la cancha y, cual esporas en primavera, salieron chilenos desde debajo de la alfombra para entender por qué se había hecho eso. Y de entender a justificar hay un solo paso.
Moraleja 13: "Bueno, en realidad lo hicimos pero tenemos una justificación..." Eh..., dejame ver.
Ahora había que dar vuelta la tortilla. No solo estuvo entendible la actitud de Chile, sino que fue magnífica. "Aplausos al Gral. Pinochet que nos salvó". "Así se hace, no nos dejaron otra..., por el discurso de Galtieri, por el gol de Maradona, por el teniente merino..."
No puedo dejar de relacionar este evento con el incidente del Baltimore que ocurrió en 1891, cuando una pelea entre marineros estadounidenses del crucero USS Baltimore y civiles chilenos en Valparaíso resultó en la muerte de dos marinos estadounidenses. Esto generó tensiones diplomáticas entre Chile y Estados Unidos, con Washington exigiendo disculpas y compensación. El gobierno estadounidense amenazó con represalias militares, lo que agravó la situación. Finalmente, Chile aceptó indemnizar a las familias de las víctimas y emitió una disculpa formal, desactivando la crisis y cosiéndose el esfínter en el camino.
Años después, un diplomático brasileño (no sería ni la primera ni la última vez que la diplomacia brasileña accidentalmente soltaría una información para armar cizaña entre las naciones hispanoparlantes del continente) comentó a un colega chileno que durante ese incidente, en el que el USMC quería directamente tomar puertos chilenos y hundir su flota, el canciller argentino Estanislao Zeballos había ofrecido ayuda no militar a las tropas norteamericanas que ocuparan Chile. Específicamente ganado y otras vituallas desde Salta dado que se esperaba que Iquique o Antofagasta iban a ser ocupadas por fuerzas norteamericanas (Sanz, 1998). El incidente se desinfló y en la práctica ni un vaso de agua fue provisto. Solo fueron negociaciones obviamente sotto voce como tantas otras que discurren en la vida diplomática general que nunca legaron a gestión gubernamental. Bueno, para Chile eso fue apoyar a un enemigo en ese momento y una traición de parte de Argentina, de la que lloraron cada vez que pudieron ¿Qué pasa si lo comparamos con Malvinas?
Veamos esta parábola. A lo largo de la vida, uno enfrenta discusiones y momentos de tensión. En ocasiones, esas discusiones pueden llegar a encender pasiones tan intensas que incluso se verbalizan deseos de violencia, como decir: "Te voy a matar". Pero cruzar la línea de lo verbal hacia la acción es un paso irreversible. Quien decide ejecutar esa amenaza se convierte en algo más: un asesino, alguien radicalmente distinto a quien era apenas un instante antes. Sin llegar al asesinato, Chile cruzó una línea vergonzosa en 1982. Y Chile fue plenamente consciente de la gravedad de su acción, razón por la cual intentó ocultarla todo lo que pudo. La negó hasta el hartazgo. Sin embargo, fue su aliada, Margaret Thatcher, quien se encargó de revelar la verdad y exponer la maniobra para que todos supiéramos de qué están hechos realmente los chilenos.
Moraleja 14: Fue lo mejor que hicimos en nuestra historia. Le pasamos información al enemigo de nuestro enemigo, les dimos pistas de aterrizaje, provisiones, todo lo que nos pidieron. ¡Una puñalada por la espalda! ¡Cuánta valentía! ¡Cuánto coraje! ¿el incidente del Baltimore, qué es eso? ¡Chile vencedor, nunca vencido!
Moraleja 3.459: No cambian más.
Permítame disculparme por ofrecer al lector una narrativa tan extensa y cargada de episodios poco gratos. Igualmente quedan cinco o siete incidentes para agregar pero podemos concluir aquí. ¿Qué podemos inferir de esta regularidad de eventos conflictivos entre argentinos y chilenos? Las conclusiones a las que llegamos pueden parecer trilladas: mayormente se observa una actitud no agresiva por parte de los miembros de las fuerzas chilenas. Al contrario, en la mayoría de los incidentes, el militar chileno se muestra prudente, pero con las manos siempre atrás, evitando cualquier provocación. Me hace acordar al chiste que reza "¡Tenés 5 minutos para dejar de tocarle el culo a mi mujer!". En los conflictos fronterizos de los años 60, su respuesta fue siempre reactiva frente a las acciones de fuerzas argentinas. Y en casos como el de Lago del Desierto, su actuación proactiva fue marcada por una cobardía asombrosa. No hay otra forma de decirlo: al primer disparo, se rindieron, y uno de ellos huyó a galope limpio, completamente aterrado. Abajo hay una tabla resumen destacando el sesgo del relato (lleno de medias verdades, ignorancia de eventos, mentiras directas, conteos incompletos, etc.), la pulsión frente al evento (pasivo, es decir no hacer nada, o activo, movilizar hacia un objetivo) y conducta frente a la adversidad (valor se refiere a la disposición y capacidad de un soldado para enfrentar el peligro, asumir riesgos y actuar con firmeza, incluso cuando las probabilidades son adversas o la supervivencia está en juego; cobardía es lo contrario).

Los eventos fronterizos entre Argentina y Chile han variado en intensidad y calidad. Si analizamos la crisis del Beagle, ciertamente fue un evento súbito e inesperado para ambos bandos y fue Argentina la que perfiló una solución militar por el perfil militarista de la Junta. Chile hizo lo que pudo, dentro de sus limitaciones intelectuales y de recursos, pero a pesar de ello, estuvo al borde de perderlo todo. La superioridad argentina era en todos los niveles, incluyendo calidad de la preparación de las tropas y la moral ¿realmente pensaban que podían ganar? El propio general Matthei de la FACh lo dijo en una entrevista: "De
haber ido a la guerra, nos hubieran derrotado completamente" (video). Además, la planificación chilena dejaba mucho que desear: carencia de las más básicos equipamientos y pobremente entrenados amenazaban con una guerra total porque precisamente no lo habían planificado, no habían implementado NADA. Mientras tanto, Argentina estaba varios pasos por delante en la planificación de la invasión y hasta en creatividad del ataque. Algún trasnochado todavía dice que de haber empezado esa guerra total todavía hoy estaríamos peleando. Bueno, no, les tengo malas noticias: hubiese habido rendiciones masivas de chilenos de toda raza, color y altura por carencia de voluntad de lucha y por hambre también. Eso si, los lloriqueos si llegarían hasta el día de hoy.
A este análisis se suma la inconsistencia moral del relato chileno. Como si de niños ignorantes se tratara, inventaron excusas, sugiriendo que Argentina carecía de coraje (¡ellos mismos, hablando de valentía!) para enfrentarse a los chilenos. Sin embargo, solo cuatro años después, las mismas tropas argentinas se enfrentarían a la tercera potencia militar del mundo. ¿Cómo es posible que se tuviera miedo a Chile, pero no a Gran Bretaña? Y cuando llegó la cuestión de Malvinas, la reacción chilena fue la de alguien a quién de ninguna manera se lo puede asociar con la valentía: atacar por la espalda y acusar con cinismo. ¿Desde cuándo un valiente actúa de esa manera? ¿Eso harían los héroes de la Concepción? ¿Eso haría el capitán Prat? Ah, cierto, ... mi error. Eso mismo hizo el capitán Prat: en 1878, se dedicó a espiar en Buenos Aires a los barcos de la Marina Nacional, en un momento en que no existía ningún conflicto con Argentina. Quizás ahí radica la raíz de todo, ese hambre por lo ajeno.
Este repaso deja en claro que cuando los chilenos proclaman "Chile victorioso, nunca vencido", lo que realmente expresan es su miedo, su pánico. El temor los lleva a sobreactuar en estas situaciones. Llámenlo complejo de inferioridad, o como prefieran. La explicación a un infantilismo tan grosero se los debo, no soy psiquiatra y menos de casos extremos. Chile jamás actuará militarmente a menos que se vean completamente acorralados, y aún así, tengo serias dudas. En todos los relatos no hubo nunca mención a una carga de valientes contra nadie ni contra nada, a una estrategia bien pensada, a un plan llevado a cabo perfectamente. La conducta chilena fue mayormente pasiva, nerviosa y cuando se volvió activa, al primer atisbo de enfrentamiento real simple, pues huyeron o se rindieron. Tal vez el arte que más los caracteriza es fingir demencia: "no vi nada, eso no pasó... ¿me hablabás a mí?"
Es cierto que Chile nunca puede, desde 1884, atacar a ningún vecino sin iniciar un conflicto tri-frontal, lo cual podría explicar en parte la repetición de la conducta resumida en la tabla precedente. Es más, si durante el conflicto del Beagle se hubieran permitido solo 12 horas de operaciones militares irrestrictas por parte de Argentina, es decir, si la Junta Militar hubiera autorizado cualquier acción planificada durante ese breve periodo, la flota chilena habría sido irremediablemente hundida y Chabunco (y todas las bases aéreas importantes chilenas) hubiese sido puesta fuera de combate con certeza. Las fuerzas argentinas habrían avanzado y consolidado posiciones dentro del territorio chileno, aunque sin poder cumplir todos sus objetivos, debido al limitado tiempo. A pesar de todo esto, Chile NUNCA habría declarado la guerra. NUNCA. Aún con la "Escuadra" hundida, Pinochet jamás hubiese declarado la guerra. No tenía los cojones y era un bocón de cantina, pero no comía vidrio. Como buen chileno, veinte años después salió a decir que con 10 mil muertos de hambre iba a conquistar Bahía Blanca y dividir a Argentina en dos (escuchen el análisis de este lisiado mental si no). Ni hablar del afeminado canciller Cubillos que planteaba "invadir Buenos Aires" (que es como si Argentina le declarara la guerra a Río de Janeiro). Amenazas de gente con palabras baratas, amenazas del perro que ladra con la reja de por medio. No hubiesen combatido pero sí, hoy los veríamos llorar ante todos los organismos internacionales, como lo hacen cada vez que pueden. Cuando se trata de lamentaciones, no tienen rival. Pero Pinochet sabía claramente que firmar una declaración de guerra habría sido, para Chile, firmar su sentencia a una guerra total en todos los frentes, que solo terminaría con un acta de rendición, documento que sólo estaba en un escritorio chileno. Chile sabe que que si va oficialmente a la guerra, abre una caja de Pandora producto del karma de haber mostrado la hilacha cuando momentáneamente tuvo superioridad bélica sobre sus vecinos y emergió el verdadero espíritu chileno.
Gracias por seguir hasta acá, me divertí mucho escribiendo esto.