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jueves, 1 de enero de 2026

Teoría de la guerra: Entendiendo el futuro de la guerra

Un siglo de entender (en su mayoría) el futuro de la guerra de forma equivocada

Walker Mills | Institute for Modern Warfare





Lawrence Freedman, El futuro de la guerra: una historia (PublicAffairs, 2017)


Si coincidimos con Confucio en que la clave para definir el futuro reside en comprender el pasado, ¿qué nos aporta comprender la historia del futuro? Mucho, al parecer. En El futuro de la guerra: una historia, Lawrence Freedman presenta una exploración bien documentada de cómo se imaginaban los futuros de la guerra en el siglo XX. Para ello, utiliza diversas fuentes, incluso recurriendo considerablemente a la ficción. Centrándose exclusivamente en lo que las sociedades pensaban sobre el futuro de la guerra a lo largo del siglo XX, Freedman posee la disciplina necesaria para prácticamente no hacer predicciones sobre el futuro de la guerra más allá de hoy. Profesor emérito del King's College de Londres, Freedman ha publicado libros sobre estrategia, disuasión nuclear, la Guerra de las Malvinas y la Guerra de Irak, que han cosechado importantes elogios internacionales.Freedman organiza The Future of War cronológicamente, comenzando con la predicción de conflictos antes de la Primera Guerra Mundial y avanzando hasta las guerras civiles de la década de 1990. HG Wells, Arthur Conan Doyle y Julio Verne marcan el primer tercio del siglo, prediciendo innovaciones como el gas venenoso, los bombardeos estratégicos y la guerra a escala industrial. La película Dr. Stangelove de Stanley Kubrick proporciona un ejemplo de cómo la gente pensaba que la guerra nuclear podría desarrollarse durante la Guerra Fría. La última parte del siglo se definió por un cuerpo de ficción que presentó enfrentamientos convencionales entre la OTAN y la Unión Soviética, que abarcan desde Red Storm Rising de Tom Clancy hasta The Third World War: August 1985 de John Hackett . En su breve tratamiento del siglo XXI, Freedman recurre a Ghost Fleet: A Novel of the Next World War de PW Singer y August Cole como un ejemplo de la ansiedad tecnológica que ocupa un lugar destacado en la imaginación contemporánea. Freedman deja claro rápidamente que la ficción, si bien no siempre acertada en sus predicciones, es una excelente manera de mostrar cómo la gente pensaba sobre el futuro de la guerra en su época. El libro presenta autores que acertaron junto con otros que se equivocaron, y Freedman asume que los lectores tienen suficiente conocimiento de historia para llevar la cuenta de las predicciones de los autores que se cumplieron. También nos recuerda que no suelen ser los bestsellers los más predictivos.

Freedman no hace predicciones explícitas sobre cómo serán las guerras del mañana; solo la afirmación, al estilo de Yoda, de que las guerras continuarán indefinidamente y que las guerras del mañana se parecerán más a las de hoy que a las de hoy. «Mientras se mantengan las fuerzas, se desarrollen las armas y se mantengan los planes actualizados», escribe, «existe el riesgo de otro choque de armas que se asemejará a las guerras regulares del pasado». Sin embargo, Freedman deja al lector con una predicción implícita de los temas o ámbitos que serán importantes en el futuro. Después de su historia cronológica, dedica cuatro capítulos a las «guerras híbridas», la «ciberguerra», los «robots y drones» y las «megaciudades y el cambio climático», respectivamente. Sin llegar a una predicción absoluta, Freedman deja a los lectores con la sensación de que si fuera un apostador, centraría sus predicciones en estas áreas.

Pero incluso dentro de la mirada al futuro del libro hay un argumento sorprendente sobre la historia de la guerra: que la batalla decisiva, y por lo tanto las guerras decisivas, son en gran parte un mito. La búsqueda sectaria de tal decisión en el campo de batalla, ignora entonces la historia, otro argumento que impregna la obra de Freedman. Escribe: "Las mayores sorpresas en la guerra a menudo residen en lo que sucede después de los primeros enfrentamientos". Pearl Harbor y la Operación Barbarroja son sus mejores ejemplos, donde la estrategia nacional dependía de la esperanza de un golpe decisivo y demoledor para terminar una guerra rápidamente y antes de que la oposición pudiera contraatacar. Esto debería preocupar a cualquier estratega militar occidental para quien las tácticas de "conmoción y pavor", "guerra de maniobras" y "blitzkrieg" son la piedra angular del pensamiento estratégico sólido. Si tomamos la Guerra del Golfo Pérsico de 1991 como un caso atípico, el argumento de Freedman parece válido. En las guerras de Estados Unidos posteriores al 11-S, la rápida destrucción del ejército de Saddam Hussein y la reducción de los talibanes no llevaron a nuestros conflictos en Irak o Afganistán a un final rápido; Tampoco lo fue nuestra enorme ventaja tecnológica e industrial en Corea o Vietnam. Freedman considera que el mito de la batalla decisiva suele estar ligado a la tecnología, donde los beligerantes asumen que la superioridad tecnológica o la innovación les otorga una ventaja decisiva. Este argumento es tangencial a su enfoque en el futuro de la guerra y, por lo tanto, no está completamente desarrollado, pero sin duda es algo que Freedman debe esperar en el futuro y un tema digno de otro libro.

La mayor debilidad de su obra es su enfoque angloamericano sin complejos. El New York Times se preguntó en una reseña: "¿Caen los chinos, indios, rusos y egipcios en las mismas trampas mentales [que los europeos]?". Sin embargo, para Freedman, cuya trayectoria académica se ha centrado en la seguridad británica y estadounidense, ampliar el alcance más allá de los contextos de seguridad de EE. UU. y el Reino Unido, que posiblemente conoce mejor que casi cualquier otro académico, inevitablemente habría dado como resultado un libro menos detallado, menos matizado y menos impactante.

Freedman ofrece simultáneamente una historia exhaustiva e imparcial del futuro de la guerra y presenta su propio argumento sobre su naturaleza inmutable. Invita a los lectores a ver el bosque a través de los árboles y a concluir, como él, que las guerras continuarán y serán sangrientas, costosas e impredecibles, y que es improbable que las nuevas tecnologías y estrategias cambien esta situación. Su libro es riguroso, pero de una lectura sumamente amena. Si un lector dudaba de la existencia de una historia del futuro, Freedman ha escrito convincentemente lo contrario. Su nuevo libro es de lectura obligada para cualquier persona, civil o militar, profano o académico, que tenga un interés serio o un imperativo profesional para pronosticar la guerra futura, aunque solo sea porque deja claro que nuestro historial de predicciones es poco más que un ejercicio de arrogancia.

martes, 21 de octubre de 2025

Guerra de Argelia: La batalla de Argel y las tácticas antiterroristas en la doctrina militar

La batalla de Argel




La Batalla de Argel, librada principalmente entre enero y octubre de 1957, fue uno de los episodios más intensos y decisivos de la Guerra de Independencia de Argelia (1954–1962), enfrentando al Frente de Liberación Nacional (FLN) y al Ejército francés. Fue una batalla urbana, asimétrica y marcada por un alto grado de violencia política, represión, y tácticas de contrainsurgencia que aún hoy son estudiadas en academias militares por su brutal efectividad, controversia y consecuencias a largo plazo.

Contexto histórico

Argelia era una colonia francesa desde 1830, pero a mediados del siglo XX el sentimiento nacionalista había crecido considerablemente. El FLN lanzó una insurgencia en 1954 con el objetivo de lograr la independencia. Para 1956, el conflicto se había intensificado y el FLN comenzó a utilizar tácticas de guerrilla urbana en Argel, la capital, para desestabilizar la presencia colonial francesa, ganarse el apoyo popular y atraer la atención internacional.

Inicio de la batalla

La batalla comenzó cuando el FLN trasladó su lucha a Argel y ejecutó una serie de atentados con bombas contra civiles franceses, policías y militares. Utilizando una red clandestina bien organizada, incluyeron a mujeres y jóvenes como mensajeros y colocadores de bombas. La Casbah (ciudad vieja) se convirtió en el núcleo de la resistencia urbana.

En respuesta, el gobierno francés otorgó plenos poderes al Ejército francés, en especial a la 10ª División de Paracaidistas bajo el mando del general Jacques Massu, con la misión de erradicar al FLN en la ciudad. Fue en este momento donde se aplicaron tácticas duras de contrainsurgencia, incluyendo: toques de queda, cercos y registros masivos, detenciones arbitrarias, torturas sistemáticas para obtener información e infiltración de células del FLN. 



1. Toques de queda
El Ejército francés impuso toques de queda estrictos en Argel, especialmente en la Casbah, donde vivía la mayoría de la población musulmana argelina. Durante ciertas horas del día o de la noche, nadie podía circular por la ciudad sin autorización. Esto:

  • Permitía controlar el movimiento de insurgentes.
  • Facilitaba la vigilancia e identificación de personas sospechosas.
  • Funcionaba como una medida de presión psicológica sobre la población.

Los toques de queda no eran solo una cuestión de seguridad, sino una táctica deliberada para interrumpir la vida cotidiana y forzar la colaboración con las fuerzas de ocupación.


2. Cercos y registros masivos
Los militares rodeaban barrios enteros, especialmente la Casbah, y realizaban registros domiciliarios casa por casa. Estas operaciones incluían:

  • Búsqueda de armas, explosivos o propaganda del FLN.
  • Verificación de documentos de identidad.
  • Detención de cualquier persona considerada sospechosa, muchas veces sin pruebas concretas.

Los cercos eran acompañados por tropas armadas y apoyados por blindados o vehículos ligeros, y convertían brevemente a ciertos sectores de la ciudad en zonas militarizadas. Estas acciones eran a menudo humillantes y brutales, lo cual alimentaba el resentimiento popular.

3. Detenciones arbitrarias

Miles de argelinos fueron detenidos sin orden judicial, a menudo basándose solo en sospechas, denuncias anónimas, o su pertenencia a un determinado barrio o familia. Estas detenciones:

  • Servían para interrogar masivamente a la población en busca de información sobre el FLN.
  • A menudo se hacían sin pruebas claras ni seguimiento judicial.
  • Incluían tanto a hombres como mujeres, e incluso adolescentes.

Muchos detenidos nunca fueron formalmente acusados, y algunos desaparecieron o murieron bajo custodia.



4. Tortura sistemática para obtener información
La tortura fue una herramienta estructural del aparato militar francés en Argel. El objetivo era romper las redes clandestinas del FLN mediante el uso de:

  • Electricidad (picana).
  • Simulacros de ahogamiento (antecedente del "waterboarding" o submarino).
  • Palizas brutales, suspensión por extremidades, privación del sueño.
  • Violaciones y amenazas a familiares.

Los detenidos eran interrogados por unidades especiales, como los paracaidistas, en centros de detención no oficiales. Esta práctica se justificaba dentro del marco de una "guerra sucia" en la que, según los mandos militares, el fin justificaba los medios. Las denuncias de tortura fueron numerosas, pero inicialmente negadas o ignoradas por el gobierno francés.



5. Infiltración de células del FLN
Los servicios de inteligencia franceses desarrollaron una guerra secreta de infiltración en las redes del FLN. Esto incluyó:

  • Captura de militantes del FLN y su "vuelta" como dobles agentes bajo amenaza de muerte.
  • Creación de redes paralelas falsas para sembrar confusión.
  • Uso de delatores y manipulación de relaciones personales para socavar la confianza interna del movimiento insurgente.

Esta estrategia fue altamente efectiva para desmantelar el aparato urbano del FLN, pero también generó un clima de paranoia y desconfianza, incluso dentro del propio FLN, provocando purgas internas.

Estas tácticas formaban parte de un enfoque brutal, directo y eficaz en términos operacionales, pero con un costo moral, político y estratégico altísimo. Francia ganó la batalla táctica en Argel, pero perdió la guerra política e ideológica, porque estas prácticas:

  • Dañaron irreversiblemente la imagen internacional de Francia.
  • Radicalizaron a una generación de argelinos.
  • Alimentaron el apoyo interno y externo al FLN.

Tácticas militares y su eficacia

Massu y sus subordinados, como el entonces teniente coronel Marcel Bigeard, implementaron un enfoque muy agresivo. Desmantelaron la red urbana del FLN mediante inteligencia humana (HUMINT), interrogatorios forzados, y vigilancia intensiva. La estrategia tuvo éxito militar: en menos de un año, la red del FLN en Argel había sido completamente destruida.

Uno de los aspectos más notorios fue el uso generalizado de la tortura para obtener información. Aunque logró resultados operacionales inmediatos, esto desató una crisis de legitimidad para Francia, tanto dentro del país como en la comunidad internacional.

 

Argel: Principales atentados del FLN, ataques antiterroristas de los ultras de la Argelia francesa y operaciones represivas del ejército francés antes y durante la batalla de Argel.

Impacto político y legado de las operaciones

Aunque militarmente fue una victoria francesa, políticamente fue una derrota estratégica. La brutalidad con la que se reprimió al FLN generó una condena internacional masiva y debilitó el apoyo francés al conflicto. Intelectuales como Jean-Paul Sartre y organizaciones de derechos humanos denunciaron la represión. La batalla reveló los límites del poder militar en conflictos de insurgencia y ganó al FLN más simpatizantes, fortaleciendo su posición en la lucha por la independencia.

En 1962, Argelia logró finalmente su independencia tras los Acuerdos de Evian.

Relevancia militar contemporánea

La Batalla de Argel es un caso de estudio clásico en las doctrinas de guerra contrainsurgente, operaciones urbanas y operaciones psicológicas. Ha sido enseñada en instituciones militares, incluso por su dramatización en la famosa película "La Bataille d’Alger" (1966), usada por el Pentágono para entender dinámicas de ocupación urbana y combate irregular en conflictos modernos como Irak y Afganistán.

Durante la Batalla de Argel (1957), el Ejército francés logró desmantelar por completo la red urbana del FLN: descubrió sus depósitos de armas, capturó a sus líderes y eliminó su capacidad operativa en la ciudad. Desde entonces, Argel no volvió a sufrir ataques del FLN hasta el final del conflicto.

Aunque fue presentada oficialmente como una operación policial, se trató en la práctica de una batalla urbana, donde ambos bandos emplearon métodos contrarios al derecho internacional, incluyendo tortura. Esto minó la legitimidad política de la operación ante la opinión pública francesa e internacional, a pesar del éxito militar.

La campaña francesa se convirtió en un modelo doctrinal de guerra contrainsurgente urbana, influyendo en doctrinas militares occidentales, especialmente en EE.UU., como en Irak. Autores como Roger Trinquier emergieron como teóricos influyentes en este campo.

El costo humano de la operación fue significativo: se estiman alrededor de 300 muertos en la zona autónoma de Argel, y el terrorismo del FLN causó 314 muertos y 917 heridos en 751 atentados en apenas catorce meses.

Vamos a hacer un análisis comparativo doctrinal, contrastando las tácticas aplicadas por Francia durante la Batalla de Argel con los principios contemporáneos de guerra contrainsurgente, particularmente desde la perspectiva estadounidense, tomando como referencia doctrinas como el FM 3-24 Counterinsurgency, el TC 18-01.3 (UW Planning Guide para el ODA-C) y elementos doctrinales del JP 5-0 (Joint Planning).

 

Comparación doctrinal: Francia 1957 vs. doctrina contemporánea UW/COIN

Elemento tácticoBatalla de Argel (Francia)Doctrina moderna UW/COIN (EE.UU./OTAN)
Toques de queda y control de movimientoInstrumento coercitivo para restringir libertad y quebrar la voluntad civil.Se permite en escenarios extremos, pero debe estar limitado, justificado y con esfuerzo paralelo de ganar apoyo civil. Evitar alienar a la población.
Cercos y registros masivosOperaciones militares urbanas intensivas en la Casbah, sin distinción clara entre combatientes y no combatientes.Las doctrinas modernas (ej. TC 18-01.3, cap. 2) establecen que las operaciones deben respetar el principio de distinción, basarse en inteligencia confiable y minimizar daño colateral.
Detenciones arbitrariasMiles de arrestos sin debido proceso.Violación directa del principio de legitimidad. Las operaciones deben adherirse al Estado de derecho. JP 5-0 y FM 3-24 enfatizan que la legitimidad es clave para el éxito estratégico.
Tortura sistemáticaUtilizada como táctica estándar de interrogatorio.Prohibida por leyes internacionales (Convención de Ginebra) y doctrinas como el FM 3-24, que además indican que es ineficaz a largo plazo y contraproducente estratégicamente.
Infiltración de insurgentesAltamente efectiva para desmantelar redes, aunque frecuentemente amoral.Aprobada y utilizada por fuerzas SOF modernas, pero con marco legal, ROE claras, y supervisión. TC 18-01.3 incluye infiltración, desinformación y explotación HUMINT como parte legítima de la fase de "Preparación del Entorno".
Apoyo a la población civilMínimo o nulo; se consideró a los civiles como parte del enemigo potencial.Doctrina moderna enfatiza "ganar corazones y mentes", creando condiciones para que la población elija cooperar. Programas de desarrollo, seguridad comunitaria y gobernanza son esencial
 
¿Se podría implementar estas tácticas hoy?

Análisis doctrinal: ¿Qué se habría hecho diferente hoy según el TC 18-01.3 y FM 3-24?

Si la batalla de Argel hubiese de disputarse, la doctrina militar inherente a la guerra contra células terroristas en ambientes urbanos se aplicaría teniendo en cuenta las siguientes actualizaciones:
  
  1. Enfoque centrado en la población:

    • Las fuerzas SOF actuales buscarían asociarse con la población local desde el inicio, no solo atacarla o dominarla.

    • Se implementaría una evaluación de área (Area Assessment) detallada antes de operar, como se detalla en el Apéndice D del TC 18-01.3.

  2. Desarrollo de redes de influencia local:

    • En lugar de solo infiltrar al FLN, los planners SOF buscarían crear relaciones con líderes tribales, religiosos o comunitarios que pudieran actuar como contrapeso ideológico y operativo al FLN.

  3. Operaciones psicológicas y MISO:

    • La actual integración de Military Information Support Operations (MISO) se usaría para desacreditar al FLN, mostrar abusos de sus combatientes y presentar alternativas legítimas.

    • Estas acciones se habrían coordinado con la celda de información del SOTF (TC 18-01.3, cap. 2, resp. 11).

  4. Transparencia y legalidad:

    • Todo uso de fuerza, detención o acción clandestina estaría bajo marco legal nacional e internacional. El abuso y la tortura estarían expresamente prohibidos y criminalizados.

  5. Medidas de éxito a largo plazo:

    • El éxito se mediría no solo por cuerpos eliminados o redes desarticuladas, sino por el grado de aceptación de la población civil, desarrollo de la gobernanza local, y erosión del apoyo al FLN.

Conclusión

La Batalla de Argel es un caso icónico de lo que una victoria táctica y operativa puede convertirse en una derrota estratégica por falta de legitimidad, excesiva represión y nula inversión en el factor humano.

Si Francia hubiera aplicado una doctrina más parecida a la del FM 3-24 o TC 18-01.3, probablemente habría logrado un efecto diferente: aislar al FLN políticamente en vez de radicalizar más a la población. El enfoque actual de UW y contrainsurgencia está diseñado para sostener el éxito político a largo plazo, no simplemente desarticular amenazas inmediatas.




domingo, 24 de agosto de 2025

Combate urbano: Críticas a la cultura europea de la ofensiva urbana

Rompiendo el culto de la OTAN a la ofensiva urbana



John Spencer, Stuart Lyle y Jayson Geroux | Institute of Modern War





En doctrina, el dogma es difícil de erradicar. En ningún otro ámbito es esto más evidente que en la persistente obsesión de la OTAN por la ofensiva, especialmente en el ámbito urbano. A pesar de ser una alianza fundamentalmente defensiva, la mayoría de los ejercicios, cursos de entrenamiento y planes operativos de la OTAN se centran en la conquista de territorio, la ruptura de defensas y la limpieza de puntos fuertes. El resultado es un peligroso desequilibrio conceptual: ejércitos preparados para atacar ciudades, pero no para defenderlas. En realidad, probablemente tendrán que hacer esto último antes de hacer lo primero.Esta no es una preocupación abstracta. Si estalla un conflicto en la esfera de interés de la OTAN, las primeras unidades en establecer contacto casi con seguridad estarán defendiendo, no atacando. Es probable que un adversario tenga la importante ventaja de ser pionero, tomando la iniciativa al realizar los movimientos iniciales. Los objetivos iniciales en tales conflictos incluirán sin duda las grandes áreas urbanas que se extienden a ambos lados de la principal infraestructura de transporte que se acerca a los objetivos del adversario. Los adversarios potenciales lo saben de antemano. Planificarán fuegos masivos, integrarán vehículos aéreos no tripulados (UAV) con cargas termobáricas y realizarán operaciones de modelado urbano antes de lanzar un asalto con armas combinadas. No esperarán a que la OTAN organice un contraataque. La guerra vendrá a los defensores.

¿Por qué, entonces, los ejércitos de la OTAN siguen preparándose para atacar las trincheras de otros en lugar de defender las suyas?

El culto a la ofensiva urbana

Las raíces de este desequilibrio residen en lo que solo puede describirse como un culto a la ofensiva urbana. Está arraigado en la doctrina de la OTAN, en los centros de entrenamiento y en el lenguaje mismo de la educación táctica. La guerra urbana se enseña casi exclusivamente desde la perspectiva de despejar edificios, forzar puertas, asaltar intersecciones y suprimir puntos fuertes enemigos. La imaginería es cinética, agresiva y se basa en un modelo de combate urbano de la Segunda Guerra Mundial, centrado casi por completo en el nivel táctico.

Ese modelo está obsoleto. Los instructores de la OTAN aún enseñan tácticas desarrolladas para derrotar a los defensores del Eje en ciudades fortificadas. Pero los adversarios modernos no se basan en búnkeres ni nidos de ametralladoras. Utilizan armas termobáricas, bombas guiadas de precisión, munición merodeadora, granadas propulsadas por cohetes de carga en tándem y reconocimiento multiespectral con vehículos aéreos no tripulados (UAV). Un cohete lanzado desde el hombro que antes podía abrir una brecha en una pared ahora arrasa una habitación, una planta entera o incluso un edificio entero. En Ucrania, incluso los UAV básicos lanzan cargas termobáricas a través de ventanas de segundos pisos.

Sin embargo, nuestras tácticas no han mejorado. Los batallones de la OTAN en el Báltico siguen entrenándose para asaltar las líneas de trincheras. ¿Pero las trincheras de quién? Si Rusia cruza la frontera, la primera misión de la OTAN es defender el territorio, no tomarlo. Nos preparamos para asaltar posiciones que ya deberíamos estar ocupando.

Cómo el entrenamiento moldea el pensamiento

El problema va más allá de la doctrina. La forma en que entrenamos moldea nuestra manera de pensar. Cuando los soldados pasan meses ensayando asaltos pero nunca practican defensas estratificadas ni operaciones móviles de retardo, internalizan la falsa creencia de que el éxito solo se logra atacando. Los ejercicios urbanos a menudo terminan en el punto de entrada (la irrupción), no con el inevitable contraataque del enemigo. Se hace poco hincapié en la defensa apresurada tras la toma, a pesar de que muchas batallas urbanas importantes como Stalingrado, Ortona, Aquisgrán, Grozni, Faluya, Mosul, Marawi y Sieverodonetsk requirieron que las fuerzas pasaran del ataque a la defensa, a veces repetidamente.

Los entornos de entrenamiento urbanos empeoran la situación. La mayoría de las bases de la OTAN son estériles y excesivamente simplificadas. Consisten en unos pocos edificios de una o dos plantas dispuestos en cuadrícula, sin desorden interior, sin presencia civil, sin daños colaterales y sin efectos de fuego realistas. Estas instalaciones son útiles para ensayar ejercicios de movimiento, pero no preparan a las tropas para sobrevivir a un contacto real. Ninguna unidad de la OTAN se entrena bajo explosiones termobáricas que impactan en los pisos superiores ni bajo el fuego de cañones automáticos que atraviesa múltiples paredes. Ninguna base simula la violencia del fuego conjunto en terreno denso ni la intensidad de las operaciones de modelado del enemigo que impactan todo lo que rodea una posición defensiva.

Una defensa urbana eficaz implica tres componentes integrados:

  1. La fuerza perimetral determina el enfoque de las fuerzas enemigas y obstaculiza su ingreso inicial al área urbana.
  2. La fuerza de disrupción ataca a las fuerzas enemigas luego de un allanamiento, imponiendo demoras, desgaste y desorganización a medida que intentan explotar sus ganancias.
  3. El área defensiva principal contiene la mayor parte de la fuerza defensiva, ubicada donde el atacante, ya formado y degradado, será detenido o derrotado.

La mayoría de las áreas de entrenamiento son demasiado pequeñas para desplegar las tres capas juntas. Sin escala, las unidades no pueden ensayar el complejo comando y control necesario para la defensa urbana moderna. En muchos casos, la fuerza atacante ya conoce la ubicación de las posiciones defensivas, lo que elimina la necesidad de engaño, reconocimiento o planificación adaptativa.

Esta incapacidad para replicar las condiciones del mundo real refuerza una mentalidad obsoleta. Si los soldados solo entrenan en entornos desinfectados, no aprenderán la rapidez con la que se puede localizar, atacar y destruir una posición. Si nunca experimentan efectos de fuego, como proyectiles que atraviesan el hormigón, no comprenderán los límites de la cobertura ni la importancia de la dispersión, el ocultamiento y el movimiento.

La falta de profundidad también impide a los defensores practicar rutas de repliegue, posiciones alternativas y engaños estratificados. Las unidades se acostumbran a la defensa estática. Sin embargo, muchos ejércitos de la OTAN aún confían en su capacidad para llevar a cabo operaciones urbanas a gran escala.

El Concepto Operativo Terrestre del Ejército Británico, publicado en 2023, establece cómo el Ejército Británico prevé combatir a adversarios similares en guerras convencionales. Afirma:

Mientras luchan arduamente para sobrevivir, [la fuerza desplegada] frustrará el avance del enemigo hasta la periferia urbana, disputará la batalla de intrusión, bloqueará las vías de aproximación y llevará a cabo una defensa urbana dinámica para impulsar la pronta culminación del enemigo.

Este concepto es sólido, pero presupone un nivel de fuerza, iniciativa y superioridad aérea que podría no existir al comienzo de una guerra de alto nivel. También presupone un nivel de entrenamiento que actualmente sigue siendo insuficiente.

Debemos dejar de pensar en la defensa como una pausa temporal antes de reanudar la ofensiva. Los contraataques son esenciales, pero solo tienen éxito cuando se basan en la preparación, la adaptación del terreno y la flexibilidad de maniobra. La defensa urbana exige la misma intensidad de entrenamiento, recursos y claridad doctrinal que cualquier operación ofensiva. La OTAN debe aprender no solo a tomar ciudades, sino también a mantenerlas.

Un llamado a la defensa urbana móvil

Es hora de reiniciar. La OTAN debe entrenarse para la defensa urbana móvil, no solo para la limpieza ofensiva. Esto requiere un cambio doctrinal y cultural, comenzando con una nueva mentalidad que considere la defensa como una operación activa y adaptable, no como una pausa estática antes del siguiente asalto. Este cambio debe basarse en principios clave y fundamentales.

En primer lugar, las fuerzas defensoras deben limitar las opciones del atacante . Uno de los desafíos más apremiantes para el defensor en terreno urbano es la escasa percepción del entorno circundante. La línea de visión es limitada y el desorden urbano dificulta el movimiento y las intenciones. Si bien esto afecta a ambos bandos, los atacantes suelen mantener la iniciativa y suelen disfrutar de una mejor cobertura de inteligencia, vigilancia y reconocimiento desde el principio. Esto les brinda más opciones de puntos de intrusión de las que la mayoría de los defensores pueden cubrir de forma realista.

La solución es configurar el campo de batalla antes del contacto. Los defensores urbanos deben encontrar maneras de limitar la maniobra enemiga y canalizarla hacia rutas predecibles y destructivas. A nivel operativo, esto puede lograrse mediante la negación del terreno, como se vio cuando las fuerzas ucranianas inundaron áreas al norte de Kiev en 2022, limitando las vías de aproximación rusas. A nivel táctico, puede significar reducir el acceso por carretera a las zonas urbanas, de forma similar a la defensa alemana en Ortona (1943), donde los defensores canalizaron a las tropas canadienses hacia estrechos ejes de avance para atraerlas a zonas de aniquilación. El objetivo es la economía de fuerza: evitar gastar poder de combate en áreas que serán ignoradas o aisladas y, en cambio, centrarse en terreno decisivo.

En segundo lugar, debe maximizarse la dispersión dentro del entorno urbano local . Las fuerzas de la OTAN deben abandonar la mentalidad de "un edificio, un escuadrón". En su lugar, los materiales de construcción y fortificación disponibles deben utilizarse para reforzar una red distribuida de edificios que se apoyan mutuamente. Esto crea puntos fuertes estratificados que pueden ofrecer campos de fuego entrelazados, absorber el desgaste por etapas y retrasar el ritmo del enemigo.

Los defensores deben preparar troneras para fuegos superpuestos, establecer puntos de acceso para el movimiento oculto y la retirada, y construir posiciones alternativas listas para un desplazamiento rápido. Estas rutas deben estar ocultas a la observación aérea para reducir la vulnerabilidad a la detección de vehículos aéreos no tripulados y al fuego indirecto. El camuflaje y la ocultación siguen siendo esenciales. Evitar por completo la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento enemigos es prácticamente imposible, por lo que la supervivencia depende de la reducción de la firma, de modo que las posiciones de combate no sean objetivo ni merezcan la munición del atacante.

Durante las primeras fases de la Batalla de Mariúpol de 2022, los marines ucranianos emplearon este principio con eficacia, operando en equipos dispersos de diez a quince soldados en múltiples edificios de baja altura. Cada posición se apoyaba mutuamente con misiles guiados antitanque, francotiradores y ametralladoras. Debido a que las posiciones estaban dispersas y no estaban claramente fortificadas, las fuerzas rusas tuvieron que realizar un esfuerzo considerable para despejarlas, a menudo bajo fuego enemigo y únicamente con apoyo de artillería o blindados. Cuando el cerco se convirtió en una amenaza, las unidades ucranianas se retiraron ordenadamente a las líneas defensivas secundarias.

En tercer lugar, construir puntos fuertes fortificados es importante, pero los comandantes también deben facilitar el reposicionamiento mediante una defensa móvil . La doctrina de la OTAN aún enfatiza las defensas estáticas altamente reforzadas, a menudo con materiales de construcción sustanciales dentro y fuera de los edificios. Este enfoque consume tiempo, atrae la atención y se convierte en un imán para el fuego de precisión.

Una vez que un edificio está visiblemente fortificado, el atacante tiene dos opciones sencillas: sortearlo o destruirlo. En cualquier caso, el defensor pierde. La mejor estrategia es construir puntos fuertes que no lo parezcan. Deben ofrecer suficiente protección para sobrevivir al primer intercambio, causar daño y ser abandonados antes de ser destruidos. Cuando la trampa se active y el atacante reaccione con potencia de fuego, el defensor ya debe estar desplazándose a posiciones alternativas.

Los comandantes deben planificar para esto. El fuego indirecto preestablecido debe cubrir las rutas de retirada y amenazar los flancos enemigos. Al combinar puntos fuertes distintivos mínimos con movilidad constante, los defensores pueden maximizar los recursos del atacante, preservar su propia fuerza y sentar las bases para la siguiente fase: el contraataque.

El camino a seguir de la OTAN

Romper con el dogma es difícil, y romper con el culto a la ofensiva urbana será un reto. Pero la alianza y sus miembros pueden hacer ahora mismo para empezar a afrontar este desafío y desarrollar una fuerza más letal, preparada para todos los problemas militares que las ciudades les presentarán. Ante todo, es vital comprender la amenaza moderna. Las fuerzas de la OTAN deben prepararse para las herramientas y tácticas que los adversarios ya utilizan. Estas incluyen armas termobáricas, vehículos aéreos no tripulados (UAV) en masa, cañones automáticos de gran calibre y sistemas de reconocimiento estratificados. Los defensores deben comprender las distancias de armamento del enemigo, anticipar la configuración de los fuegos en posiciones conocidas y comprender cómo se identifican y atacan los objetivos en tiempo real.

La guerra en curso en Ucrania constituye una clara advertencia. Rusia ha empleado cohetes termobáricos, munición de merodeo y fuego de precisión guiado por drones para saturar las defensas fijas . En Mariupol y Bajmut , atacaron sistemáticamente escondites, nodos logísticos, centros de mando y rutas de repliegue antes de desplegar fuerzas terrestres.

Estas amenazas no son hipotéticas. Ya existen. Las unidades de la OTAN deben entrenarse en condiciones que reflejen esta realidad. Los sistemas termobáricos pueden destruir una posición defensiva desde dentro. Los vehículos aéreos no tripulados pueden dirigir el fuego con precisión en tiempo real. Cualquier plan de defensa que ignore estas capacidades es defectuoso desde el principio.

El campo de batalla urbano moderno no perdonará a las fuerzas desprevenidas. La OTAN debe dejar de planificar para la guerra de ayer y comenzar a entrenarse para las amenazas ya existentes.

En segundo lugar, la preparación de los ejércitos de la OTAN para la defensa de las ciudades debe reconocer la importancia de los contraataques. Los contraataques no son opcionales en la defensa urbana. Son esenciales. Los ataques oportunos pueden frenar el impulso del atacante, causar bajas desproporcionadas y crear oportunidades cruciales para reposicionarse, reajustarse, retirarse o ganar tiempo para la llegada de refuerzos.

La historia lo deja claro. Durante la Batalla de Stalingrado, el 62.º Ejército Soviético contraatacó repetidamente para mantener el terreno. El contraataque de octubre de 1944 por parte del 1.er Batallón SS en Aquisgrán obligó a las fuerzas estadounidenses a reagruparse y reescribir su plan de asalto. No ganó la batalla, pero retrasó el avance estadounidense e infligió un coste significativo. En Grozni en 1994, los combatientes chechenos infligieron grandes pérdidas a través de contraataques urbanos, obligando a las fuerzas rusas a retirarse y replanificar. En Mosul de 2016 a 2017, los combatientes del Estado Islámico lanzaron contraataques diarios con dispositivos explosivos improvisados transportados por vehículos suicidas, vehículos aéreos no tripulados y pequeñas unidades. Estas acciones interrumpieron el ritmo iraquí y condicionaron a las unidades de la coalición a esperar potencia de fuego adicional antes de cada movimiento. El mismo enfoque se observó en Marawi y Sieverodonetsk, donde los defensores contraatacaron después de casi cada enfrentamiento. En Sieverodonetsk, la Legión Internacional de Ucrania obligó repetidamente a las unidades rusas a recuperar el territorio que acababan de tomar.

Finalmente, descentralizar la capacidad de supervivencia es vital. Los defensores urbanos deben posicionarse de forma que dificulten su detección. Esto no significa evitar la detección por completo. Significa generar incertidumbre. Las fuerzas enemigas nunca deben estar seguras de qué atacar ni de si una posición sigue ocupada. El objetivo es malgastar tiempo, esfuerzo y potencia de fuego persiguiendo fantasmas.

Todo edificio que sea objetivo de las unidades enemigas debe estar vacío o usarse deliberadamente como cebo. En cualquier caso, consumen recursos y pierden ritmo. La supervivencia depende menos de posiciones fortificadas y más de obligar al atacante a cometer errores repetidos.

La historia ofrece ejemplos claros. En Ortona, en diciembre de 1943, las fuerzas alemanas atrajeron a tropas canadienses a una escuela con poca resistencia, detonaron explosivos preinstalados y mataron a toda una sección. Días después, emplearon la misma táctica contra un pelotón completo en otro edificio. Estos engaños funcionaron tan bien que las fuerzas canadienses comenzaron a emplear métodos similares.

Casi ochenta años después, las fuerzas ucranianas aplicaron el mismo principio en Bajmut. El 27 de marzo de 2023, colocaron cargas en un edificio que posteriormente ocuparon las tropas rusas. Una vez dentro, el enemigo lo derribó, matando a quienes se encontraban dentro.

Estas no son reliquias de guerras pasadas. Son lecciones perdurables de dispersión, engaño y oportunidad. Las fuerzas de la OTAN deben dejar de considerar la supervivencia como una protección fija y empezar a considerarla como un control activo sobre el proceso de toma de decisiones del enemigo.

La defensa no es simplemente la ausencia de ofensiva. Es una función complementaria que requiere mentalidad, planificación y disciplina propias. Una defensa urbana eficaz exige la integración deliberada de engaño, maniobra, sincronización y resiliencia.

La defensa urbana carece de glamour. No se asemeja a la doctrina de los patios de armas. Es compleja, costosa y, a menudo, ingrata. Sin embargo, la historia demuestra que cuando los defensores triunfan en las ciudades, suele deberse a su buena preparación o a que los atacantes emplearon una planificación y tácticas operativas deficientes. Rusia ha demostrado esto último repetidamente en Ucrania.

La OTAN ya tiene la doctrina. Lo que le falta es urgencia. En la próxima guerra, especialmente en los primeros días, la defensa urbana podría ser el único factor que impida la destrucción de las unidades de vanguardia. La OTAN se creó para disuadir la guerra mediante la fuerza. Esa fuerza comienza con el reconocimiento de que el primer golpe puede caer sobre sus defensores. Deben estar preparados para absorberlo con disciplina y adaptación, no con suposiciones obsoletas.

La OTAN debe ser capaz de mantener las ciudades bajo fuego enemigo, contraatacar con precisión, retrasar la llegada de refuerzos y pasar a la ofensiva cuando las condiciones lo permitan. El ataque y la defensa no son opuestos. Son interdependientes. Centrarse en uno solo es planificar para el fracaso.

El culto a la ofensiva urbana debe terminar.

sábado, 28 de junio de 2025

Argentina: Infraestructura para entrenamiento en MOUT

Entrenamiento MOUT (combate de localidad) en ejércitos modernos y aplicación a Argentina 

 Por Esteban McLaren


 

Introducción

En la historia militar argentina, pocos episodios fueron tan decisivos y formativos como las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. A menudo vistas como un mero antecedente colonial, estos enfrentamientos dejaron una huella mucho más profunda: en las calles de Buenos Aires —entre sus casas, conventos y callejones— se libraron combates que, sin pretenderlo, forjaron una experiencia fundacional en el arte de la guerra urbana. No existía aún un ejército nacional, pero fue precisamente esa resistencia organizada, en pleno entorno urbano, la que sentó las bases tácticas, humanas y simbólicas de lo que más tarde sería el Ejército Argentino.

Aquella defensa improvisada reveló de forma dramática la complejidad del combate en ciudad: emboscadas entre paredes de adobe, disparos desde balcones, repliegues por pasajes angostos, y la necesidad de coordinar milicias civiles en medio del caos urbano. Más de dos siglos después, ese tipo de escenario ha vuelto a convertirse en el foco de atención de los ejércitos del mundo, bajo una nueva denominación: MOUT (Military Operations on Urban Terrain).

Lejos de ser un fenómeno lejano o exclusivo de los conflictos internacionales, el combate urbano plantea desafíos inmediatos también para Argentina, tanto por su participación en operaciones de paz como por la evolución del propio entorno doméstico. Este trabajo busca analizar el estado actual del entrenamiento MOUT en ejércitos modernos y evaluar su aplicación concreta en el contexto argentino, proponiendo soluciones realistas y estratégicamente viables.
 

1. ¿Qué es el MOUT?

Las siglas MOUT hacen referencia a Military Operations on Urban Terrain, es decir, operaciones militares desarrolladas en entornos urbanos. Este tipo de escenarios plantea desafíos tácticos y logísticos que difieren completamente de los del combate convencional en espacios abiertos. El combate urbano exige habilidades específicas: control de edificaciones, combate en espacios cerrados, manejo de la población civil, respuesta a amenazas asimétricas, emboscadas, francotiradores y navegación por espacios densamente construidos. En los conflictos contemporáneos —como en Irak, Siria o Ucrania— las operaciones en ciudades han demostrado ser no sólo inevitables, sino también determinantes para el desenlace de las guerras. Esto ha llevado a las fuerzas armadas modernas a repensar sus métodos de entrenamiento, priorizando la práctica en escenarios urbanos realistas.

2. Tendencias actuales en los ejércitos modernos

  • Construcción de "urban training villages" (pueblos de entrenamiento): estructuras permanentes o semi-permanentes simulando barrios urbanos.

  • Uso de tecnología mixta: escenarios físicos combinados con simuladores virtuales (realidad aumentada, sensores, cámaras).

  • Reciclaje de espacios reales: reutilización de barrios abandonados, bases desactivadas o zonas urbanas degradadas con bajo valor inmobiliario.

 A lo largo del mundo, los ejércitos han adoptado diferentes estrategias para entrenar a sus tropas en MOUT. Una de las más difundidas es la construcción de "urban training villages", es decir, aldeas o barrios artificiales creados específicamente para simular entornos urbanos complejos. Estas instalaciones combinan estructuras físicas con sistemas tecnológicos avanzados, como simuladores virtuales, sensores de movimiento, cámaras de seguimiento y escenarios interactivos.

Sin embargo, una tendencia cada vez más común —y más económica— es la reutilización de espacios reales. Barrios abandonados, zonas degradadas con baja densidad poblacional o antiguas instalaciones industriales en desuso están siendo recicladas como espacios de entrenamiento militar. Estos entornos, además de proveer un realismo difícil de replicar en estructuras artificiales, permiten un uso eficiente del suelo y del presupuesto estatal.
 

3. Necesidad de espacios MOUT en Argentina

3.1. Justificación

  • Modernización doctrinaria: el Ejército Argentino ha incorporado nociones de combate urbano en ejercicios conjuntos y en UNPROFOR.

  • Escenario realista local: con urbanización creciente, cualquier conflicto interno o externo implicaría zonas densamente pobladas (Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba).

  • Participación en misiones ONU: requiere habilidades MOUT, en especial para operaciones de estabilización y control civil.

  • Entrenamiento en seguridad interior y apoyo a Fuerzas Federales en situaciones de crisis (disturbios urbanos, toma de rehenes, terrorismo, narcotráfico).

 En el contexto argentino, la necesidad de contar con instalaciones dedicadas al entrenamiento en combate urbano es tan evidente como urgente. Por un lado, la doctrina militar argentina ha comenzado a incorporar progresivamente los conceptos y tácticas del combate urbano, tanto en ejercicios internos como en entrenamientos combinados con fuerzas extranjeras. Por otro, el crecimiento urbano sostenido en el país —especialmente en el Gran Buenos Aires— hace que cualquier escenario de conflicto, crisis civil o amenaza asimétrica ocurra casi inevitablemente en áreas urbanizadas.

Además, la participación recurrente de tropas argentinas en misiones de paz de las Naciones Unidas demanda una preparación específica para actuar en entornos urbanos densos, muchas veces en situaciones de gran tensión social o política. A esto se suma la potencial colaboración de las Fuerzas Armadas con fuerzas de seguridad federales ante situaciones de extrema gravedad, como terrorismo, narcotráfico o disturbios urbanos, donde el entrenamiento MOUT se vuelve indispensable.


4. Opciones de entrenamiento urbano en Argentina

4.1. Actualidad

Actualmente, el país cuenta con campos de instrucción tradicionales que resultan útiles para maniobras generales, pero no alcanzan el nivel de complejidad que impone un entorno urbano moderno. Por lo tanto, se hace necesario explorar otras alternativas viables y realistas que permitan entrenar adecuadamente a las tropas.
  • Existen instalaciones militares tradicionales (campos abiertos, polígonos, zonas boscosas) pero carecen de complejidad urbana realista.

  • Ejercicios en espacios civiles reales son limitados por riesgos y logística (traslados, permisos, incomodidad pública).


 

4.2. Alternativas viables

a) Reutilización de pueblos abandonados o en retroceso demográfico

Una primera opción es la reutilización de pueblos abandonados o en franco retroceso demográfico. En varias provincias argentinas, particularmente en el interior de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o La Pampa, existen localidades rurales casi deshabitadas, con infraestructura aún en pie. Estos pueblos podrían cederse al Ministerio de Defensa para ser transformados en centros de entrenamiento urbano. La ventaja principal radica en el bajo costo de adquisición y en el valor estratégico de contar con estructuras reales: casas, calles, almacenes y edificios públicos. 
  • Ejemplos: pueblos rurales semiabandonados en Buenos Aires, La Pampa, Córdoba o Santa Fe.

  • Ventajas: bajo costo de adquisición, ya poseen infraestructura básica (casas, calles, almacenes).

  • Desventajas: alejados de grandes centros militares, inversión inicial en reacondicionamiento.

b) Zonas urbanas marginales o deshabitadas del Gran Buenos Aires

Otra posibilidad consiste en aprovechar zonas urbanas marginales o deshabitadas del conurbano bonaerense. En el Gran Buenos Aires existen predios fiscales, ex complejos ferroviarios, villas relocalizadas o instalaciones industriales abandonadas que podrían adaptarse con inversiones menores. Su principal fortaleza es la cercanía a guarniciones relevantes como Campo de Mayo, La Plata o El Palomar, lo cual reduciría los costos logísticos y facilitaría el uso frecuente.
  • Ejemplos posibles: predios fiscales o ferroviarios abandonados, villas deshabitadas tras relocalización, ex fábricas.

  • Ventajas: cercanía a guarniciones importantes (Campo de Mayo, La Plata, etc.), menor costo logístico, acceso inmediato.

  • Desventajas: posible rechazo social, necesidad de controles estrictos de seguridad.


c) Construcción de pueblo MOUT artificial dedicado

Una tercera opción es la construcción desde cero de un complejo MOUT dedicado, diseñado a medida para el entrenamiento de combate urbano. Esta alternativa permitiría mayor control, escalabilidad y adaptación tecnológica, aunque implicaría un gasto inicial considerable tanto en infraestructura como en mantenimiento a largo plazo.
  • Requiere financiamiento estatal específico.

  • Diseño controlado, escalable y modular.

  • Costo estimado: alto (infraestructura, mantenimiento, control)




5. Análisis 

Comparando estas alternativas, la reutilización de pueblos abandonados se presenta como la opción más económica y realista. El costo de adquisición tiende a ser simbólico o nulo, especialmente si los terrenos son cedidos por autoridades provinciales o nacionales. El mantenimiento es manejable, y el valor táctico del entorno real supera ampliamente al de una construcción artificial. Además, el impacto social es mínimo, ya que se trata de espacios ya deshabitados o sin actividad económica significativa. Debe destacarse, como se aprecia abajo en la lista de pueblos abandonados en Argentina, la infraestructura es casi nula en la mayoría de los casos por lo que no aportarían tanto a la simulación de un espacio urbano estándar. Más aún, cualquiera espacio rural de unas pocas hectáreas podría recrear un espacio urbano con la ayuda de contenedores y un poco de creatividad.



El uso de espacios marginales del Gran Buenos Aires puede ser aún más económico en términos logísticos, pero plantea mayores desafíos en cuanto a seguridad, interacción con la comunidad y aceptación política. Por su parte, la construcción de una instalación artificial específica, aunque óptima en diseño, resulta poco viable bajo el actual contexto presupuestario nacional.

En síntesis, la alternativa de reciclar un pueblo semiabandonado con infraestructura básica disponible, buena conectividad y posibilidad de acceso vehicular, emerge como la opción más rentable y estratégica para desarrollar un centro de entrenamiento MOUT en Argentina.
 
AlternativaCosto inicialMantenimientoAccesibilidadRealismoRecomendación
Reutilizar pueblo abandonadoBajoMedioBajoAlto✔✔✔✔
Usar áreas marginales del GBAMuy bajoBajoAltoMedio✔✔✔
Construcción artificial nuevaAltoAltoVariableAlto✔✔


6. Potencialidades estratégicas

La creación de un espacio dedicado al combate urbano abriría un abanico de oportunidades para las Fuerzas Armadas. En primer lugar, permitiría la formación sistemática de tropas en un entorno adaptado a los desafíos reales que impone la urbanización moderna. En segundo lugar, habilitaría el desarrollo de doctrina propia, pensada para el entorno argentino y sus características sociales, demográficas y geográficas. Además, el centro podría funcionar como ámbito de entrenamiento conjunto con fuerzas de seguridad federales o provinciales, fortaleciendo la interoperabilidad entre agencias.

A largo plazo, un centro nacional de entrenamiento urbano podría posicionar a la Argentina como un referente regional en la materia, ofreciendo capacitación para fuerzas de países vecinos o incluso misiones internacionales. También podría integrarse con simuladores virtuales y programas de cooperación académica y tecnológica.

7. Conclusión

El entrenamiento en operaciones urbanas se ha vuelto una prioridad para los ejércitos del siglo XXI. Argentina no es la excepción. La falta de espacios adecuados para este tipo de instrucción constituye una brecha estratégica que debe ser abordada con urgencia. La reutilización de pueblos abandonados como centros MOUT representa una solución pragmática, de bajo costo, con alto potencial táctico y bajo impacto social.

Avanzar en esta dirección no sólo permitiría a las Fuerzas Armadas adaptarse a las demandas del entorno moderno, sino que también sentaría las bases para una doctrina nacional robusta y orientada al futuro.



Pueblos abandonados en Argentina













Lista de pueblos abandonados