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domingo, 19 de julio de 2026

Guerra del Paraguay: La heroica defensa de Corrientes

Una histórica defensa

Revista GUARDACOSTA

 

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor:prefecto principal Andrés Rene Rousseaux

La contienda armada que sostenía la República Oriental del Uruguay con el Imperio del Brasil, había producido la ruptura de relaciones entre el Paraguay y Brasil, por pretender el Presidente del Paraguay Mariscal López ser el arbitro de los destinos de las Repúblicas del Plata. Esta ruptura de relaciones trajo aparejada la suspensión total de la navegación fluvial que mantenía el Paraguay con Buenos Aires y Montevideo, principalmente el servicio de vapores del estado que regularmente hacían el tráfico de carga y pasajeros.

La suspensión de la navegación, produjo cierta alarma en las ciudades ribereñas, en especial la de Corrientes que por su ubicación estratégica y cercana al Paraguay la hacía objetivo de un potencial ataque por parte del Paraguay, pero ni el gobierno nacional como las autoridades locales sospechaban que podría concretarse tal ataque.

Como medida preventiva el gobierno nacional destacó el "25 de Mayo" como buque de estación en el Puerto de Corrientes, donde arribara el 10 de mayo de 1864 y en febrero de 1865 el vapor "Gualeguay" al mando del Sargento Mayor Lino D. Neves.

El "25 de Mayo" se fondeó en la boca del Arroyo "Arazá", en lo que hoy es Paseo Mitre; y el "Gualeguay", el cual debía ser sometido a importantes reparaciones de su casco con el propósito de alistarlo para una futura expedición al Chaco fue amarrado a los fondos de la casa de los Roibon por estar el río crecido (hoy prolongación de la calle San Juan) y donde Federico Roibon (2) tenía un taller de reparaciones navales y a cuyo cargo estarían los trabajos en su casco.

Transcurría plácidamente la vida de la Ciudad de Corrientes en abril de 1865, las fuerzas armadas a cargo del orden público era de 27 soldados y dos clases (Suboficiales) estando a cargo de la vigilancia del Río y la seguridad del Puerto de la entonces Capitanía del Puerto (1) cuyo Jefe era el Mayor Don Guillermo Federico Baez (3) con una dotación de 6/7 marineros para cumplir las misiones asignadas, teniendo su asiento, en unos precarios edificios que se alzaban en la Punta San Sebastián o de La Casilla, nombre éste que recibía justamente por la existencia de la "casilla de la Capitanía", y en cuyo lugar, además, existían desde 1811 una batería de pequeños cañones para la defensa del puerto, conocida como "Batería de la Bella Vista", teniendo también un "puesto" de guardia o vigilancia que es conocido por la tradición popular con el nombre de la "Casillita" que se encontraba ubicado en la prolongación de la calle Mendoza y el río.


Fotografía de alrededor de 1930 —de izquierda a derecha— casa de la Familia Gallino construida alrededor de 1850, fue ocupada en 1914 por la Subprefectura de Corrientes. Al centro con rejas —casa de la Familia Pigretti— en 1865 esta casa no existía siendo un terreno baldío —en 1914 fue ocupada por la Aduana—. A la derecha —se-midestruida— casa paterna de la Familia Roibon cuya propietaria testamentaria fue Doña Petrona Sotomayor, y donde viviera posteriormente el Capitán Enrique Roibon —esta casa fue construida alrededor de 1820—. Estas viviendas tenían su frente sobre la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) entre San Juan y La Rioja —actuales—. Sus fondos daban al Río Paraná lugar donde el Capitán del Puerto (1865) Federico Baez con los marineros de la Capitanía resistió el ataque de los paraguayos cuando intentaron abordar el "Gualeguay" que se hallaban en reparaciones en el Taller Naval de Federico Roibon ubicado sobre la orilla del río a los fondos de la casa de sus mayores (ver fotocopia carta adjunta presente trabajo). Todas estas propiedades fueron demolidas al efectuarse el remodelado del Puerto de Corrientes entre 1940/42. Hoy el lugar está ocupado por la Plazoleta Almirante Brown. (Fotografía de la Colección del Señor Enrique Ángel Ferreyra).

El "Gualeguay" estaba en reparaciones y el "25 de Mayo" a medio desarme, ambos buques con sus calderas apagadas, por lo cual el Comandante del "Gualeguay" Sargento Mayor Neves había ocupado para él y su tripulación varias casas ubicadas en la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) 72-74 y 76 —entre San Juan y Mendoza—.

Con los buques en esa situación llegamos al 13 de abril de 1865 (Jueves Santos). La grey católica se aprestaba a concurrir a los actos litúrgicos en los distintos templos de la ciudad, propios de la fecha, los operarios que se encontraban afectados a la reparación del "Gualeguay", estaban deliberando si suspendían las tareas o las continuaban después del "luto del día".

El Comandante del "25 de Mayo" había pernoctado en la casa que ocupaba el Comandante del "Gualeguay" Sud América 74 (hoy Placido Martínez) y con quien tomaba mate y otras personas de la amistad de ambos; de improviso surgid una voz de "alerta" desde el "Gualeguay" informando haber avistado una flotilla de vapores en "linea de fila" hacia el riacho "El Ancho", izando el "25 de Mayo" una señal en su trinquete para llamar al Comandante "a bordo', destacando un bote a tierra para embarcarlo.

Abría la marcha el "Tacuary", donde tenía su insignia el Jefe de la escuadra, lo seguía el "Igurey" - "Paraguary" -"Marques de Olinda" y cerraba la marcha el "Ypora", no llevando los buques su insignia nacional izada, no exteriorizando su nacionalidad como es de práctica, no obstante los buques de guerra argentinos los saludaron izando sus pabellones a pesar de no ser la hora reglamentaria de hacerlo, dado que eran aproximadamente las 6,30 am.

Los buques desfilaron frente al puerto, en el orden mencionado alterando la tranquila mañana con el retumbar de sus ruedas motrices sobre las aguas del Paraná, atrayendo a un considerable número de vecinos que se hacían toda clase de conjeturas sobre el destino y propósito del inusual despliegue de fuerzas, continuando su travesía hacia el sur.

Los curiosos se retiraron, los mismos tripulantes del "Gualeguay" y "25 de Mayo" que habían estado en "alerta" se retiraron a distintas actividades de rutina de a bordo.

Los buques paraguayos a la altura de la "cancha de la Palomera" viraron imprevistamente hacia el Puerto de Corrientes, haciendo su navegación "recostados a la costa correntina" para evitar ser vistos de la ciudad, dado que las "Puntas Arazaty" y "San Sebastian" los ocultaban navegando de esta manera, modificando su dispositivo de marcha para efectuar el ataque previsto.


Ensenada de "San Sebastián" —entre la punta homónima y actual muelle del Puerto de Corrientes— año 1900. En este lugar hacia derecha de la foto, sobre la costa del río y a los fondos de la propiedad de la familia Roibon (entre Calles San Juan y La Rioja actuales) se encontraba el 13 de abril de 1865 amarrado en reparaciones el Vapor "Gualeguay" cuando fuera atacado por la flota paraguaya. En la foto se puede observar la operación de "tirar a tierra" la lancha a vapor por parte de marineros de la entonces Subprefectura de Corrientes. (Fotografía de la colección del señor Enrique Ángel Ferreyra

Se organizaron en dos grupos, el primero formado por "Paraguary" e "Ygurey", teniendo como reserva el "Tacuarí", el segundo formado por el '"Marques de Olinda" y el "Ypora" como reserva.

Habían transcurrido cuarenta y cinco minutos desde que los buques habían cruzado "aguas abajo", cuando son nuevamente avistados por las tripulaciones del "Gualeguay" y del "25 de Mayo" cuando éstos salen "de atrás" (válgame el término) de la Punta San Sebastian que los mantenía ocultos, siendo el personal de la "Capitanía del Puerto" los primeros en verlos dada la posición donde estaban apostados (recordemos que la Capitanía tenía su asiento en la Punta San Sebastián o de la Casilla) dando el "alerta" al "Gualeguay" que se hallaba a unos 560 metros de la "punta" hacia el puerto e inmediatamente al "25 de Mayo" que estaba a unos 840 metros del mismo sitio.

El primer grupo de buques paraguayos se dirigió sobre el "25 de Mayo", flanqueándolo por ambas bandas el "Ygurey" y "Paraguary", haciendo la dotación de ambos buques cerrada descarga de fusilería sobre el indefenso buque argentino, siendo la primera víctima el centinela del puente de mando, pasando los atacantes de inmediato "al abordaje" y en una lucha desigual el combate finalizó en pocos minutos, siendo dominada la tripulación defensora, que fue hecha prisionera quedando el buque argentino en poder del invasor.

Algunos marineros que se arrojaron al agua fueron muertos mientras nadaban para alcanzar la costa segura por tripulantes de varios botes del "Tacuarí", que mientras se consumaba el ataque al "25 de Mayo", bombardeó la ciudad, causando daños en la iglesia Matriz, casa de la familia Latorre y otras vecinas.

El segundo grupo de buques atacantes ("Marques de Olinda" e "Ypora") este último como reserva, atacaron resueltamente al "Gualeguay" que como hemos visto se "hallaba en compostura" —amarrado a planchada a la costa— en el taller naval de Federico Roibon, con escasa tripulación a bordo, por encontrarse la mayoría "en tierra" por los trabajos que se estaban efectuando al buque.

El "Marques de Olinda" se mantuvo a distancia del "Gualeguay", haciendo la infantería embarcada en él (más de 600 infantes) descargas cerrada de fusil sobre el inmóvil "Gualeguay".

Los pocos tripulantes del buque argentino, reaccionaron decididamente, pese a la sorpresa, contestando el fuego del buque paraguayo, siendo apoyados desde tierra (entre los arbustos y peñascos de la costa), por los pocos marineros de la Capitanía del Puerto que, al mando de su bravo Jefe, Mayor Federico Baez acompañado del Coronel Fermín Alsina, se habían desplazado desde la 'Punta San Sebastian" hasta los fondos de las casas de las familias Roibon y Gallino, a los cuales se les sumaron unos pocos voluntarios civiles, combatiendo al atacante, cuarenta veces más numerosos.

Mientras se desarrollaba el desigual combate los pequeños cañoncitos de la batería "Bella Vista" que está emplazada en la Punta San Sebastián, servidos por hombres de la Capitanía hacían fuego esporádicamente sobre los buques paraguayos, siendo el tiro más simbólico que efectivo dado que los cañones eran de escaso calibre y corto alcance, sobre buques de moderna construcción para la época; destacando el jefe paraguayo el "Ypora", para que anclara frente al "Punta", para silenciar la batería y mantenerse "en observación".

La heroica resistencia de la tripulación del "Gualeguay" al mando del Subteniente Federico Ramírez y el Coronel Desiderio Sosa que circunstancialmente se encontraba a bordo, más la estoica ayuda que desde tierra le daba el Mayor Baez y los hombres de la Capitanía, no fue impedimento para que el "Marques de Olinda" tomara "a remolque" al "Gualeguay" después de cortar sus amarras de tierra, a pesar de haber sido rechazadas en varias ocasiones las dotaciones que se destacaron para este fin en botes a la costa, llevando su presa al igual que el "25 de Mayo" que también había sucumbido, hacia aguas del Paraguay.

El "Gualeguay'* permaneció en manos de los paraguayos hasta el 16 de abril de 1866 en que fuera recuperado por las fuerzas aliadas, mientras que el "25 de Mayo" fue echado a pique en noviembre de 1867 estando al servicio del ejército paraguayo.

El ataque dejó consternado al pueblo de Corrientes, por lo inesperado y sorpresivo del mismo, produciendo inmediata reacción con la formación del "Batallón Correntino".

Hasta aquí lo sucedido el 13 de abril de 1865, dado que no es intención de este trabajo analizar e historiar las causas y posterior desarrollo de lo que se denominó la "Guerra de la Triple Alianza", sino la actuación destacadísima que le cupo a la entonces "Capitanía del Puerto", cuyo personal al mando de su Jefe, Mayor Federico Baez, fue junto a las tripulaciones de los buques argentinos la única fuerza organizada que opuso una heroica y tenaz resistencia al ataque de los buques paraguayos, dificultando con su acción el apresamiento fácil de los buques, en especial el "Gualeguay".

Este hecho, poco conocido, para la mayoría del público y de los hombres de la Prefectura, es uno de los muchos que jalonan la larga y rica historia de una de las Instituciones más vieja que tiene la República, la hoy Prefectura Naval Argentina y que es nuestra oblgación hacer conocer.


Vista más antigua que se conoce del Puerto de Corrientes, realizada en base a una litografía de William Gore Ouseley del año 1846 .

Aclaraciones y Referencias Biográficas


1 Capitanía, del Puerto-denominación de la época de la actual Prefectura Naval Argentina.

2 Federico, Roibon: Nacido en Corrientes - hijo de José Roibon y Petrona Sotomayor, cursó sus estudios en la Escuela Politécnica del Havre (Francia), de regreso al país se radicó en su ciudad natal donde tenía un astillero sobre la margen del Río Paraná, a los fondos de la casa paterna (entre calles San Juan y La Rioja aproximadamente en la actualidad) donde se reparaban embarcaciones entre ellas el "Gualeguay" y se construyeron balsas para el cruce del rio por parte del ejército de la Triple Alianza (ver carta adjunta). Fue Oficial del Ejército Nacional durante la Guerra del Paraguay. Jefe de escuadrilla de la expedición al Bermejo de 1879 a órdenes del General Victorica. Posteriormente fue Comandante del Navio de Guerra "Azopardo" donde alcanzó el grado de Teniente-de Navio. Fue elegido dos veces Diputado en su provincia. Falleció el 10 de diciembre de 1914, siendo sepultado en el Cementerio de Corrientes con los honores del Cuerpo de Bomberos como homenaje del Gobierno de la Provincia y del Regimiento 9 de Infantería de Línea por haber pertenecido al Ejército y la Marina respectivamente.

3 Mayor Don Guillermo Federico Baez: Nació el 7 de septiembre de 1810 en Comente». Comenzó su carrera militar en la Guerra con el Brasil alcanzando el 15 de julio de 1828 el grado de Alférez de Caballería de Línea. Participó en las luchas civiles en el bando unitario, causa por la cual Rosas lo dicT de baja de las filas del ejército. Emigró a Montevideo donde participó en su defensa. Tomó parte de la Batalla de Caaguazú a órdenes del General Paz en la cual comandó la Cuarta División de Caballería del ala derecha. Disuelto el ejército de Paz regresó a Montevideo tomando parte de los combates de Salto y San Antonio donde se destacó, contra fuerzas de Rosas. El 5 de octubre de 1847 fue nombrado Jefe de la Plaza sitiada (Montevideo). Levantado el sitio se alistó en el ejército del General Urquiza, con quien participó en la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) continuando a ordenes de su jefe quien lo honró con comisiones de confianza, ante el Gobierno de Buenos Aires. Posteriormente fue designado Jefe de la Capitanía del Puerto de Corrientes (1) a cuyo cargo estaba cuando el ataque de los paraguayos a la ciudad homónima el 13 de abril de 1865, teniendo una destacada actuación al frente de sus marineros en la heroica defensa de los buques "Gualeguay' y "25 de Mayo" pese a la superioridad numérica de las fuerzas paraguayas. Solicitó ser relevado del cargo (Capitán del Puerto) para alistarse en el ejército aliado teniendo una destacada actuación en el Combate de Tuyuti (3 de noviembre de 1867). En 1869 fue designado por el General Mitre para cumplir una misión en el interior del Paraguay para rescatar prisioneros aliados en poder de los paraguayos, la cual cumplió brillantemente. Falleció en Buenos Aires el 14 de agosto de 1879, habiendo alcanzado el grado de Coronel del Ejército Nacional.

Bibliografía Consultada:


  • ANALES DE LA MARINA DE GUERRA - Capítulo XV - Buque Gualeguay.
  • UDAONDO, Enrique: Diccionario Biográfico Argentino edición 1938.
  • FERREYRA, Enrique Ángel: Fotografías de su colección.

miércoles, 26 de marzo de 2025

Bélgica: La resistencia a la ocupación nazi

Por qué la resistencia belga merece más atención

La importancia de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial no forma parte de la memoria colectiva belga. El legado político y moral de quienes resistieron al ocupante alemán ha sido en gran medida olvidado. Esto es notable, ya que la resistencia representa un logro impresionante. Merece un lugar más destacado en el recuerdo de la guerra.

En 1942, Mayer Gulden vive con su esposa Pescha y sus dos hijos, Dyna y Mozes, en De Berlaimontstraat 14 en Deurne, Amberes. La policía local arresta a la madre y a sus dos hijos la noche del 28 al 29 de agosto de 1942. A principios de septiembre son asesinados en Auschwitz. El propio Mayer escapa y se esconde con otro judío en la casa de Emiel Acke y Valerie Duerinckx, sus vecinos. Emiel y Valerie arriesgan sus vidas por este acto de resistencia. Después de la guerra no reciben ningún reconocimiento. Los policías que arrestaron a Pescha y a sus hijos fueron arrestados por el ocupante en enero de 1944.

Una parte de la policía de Deurne entró en la organización de resistencia de las Brigadas Blancas después de las redadas de judíos. Cuarenta y tres agentes fueron deportados, treinta y cinco de los cuales murieron en campos de concentración alemanes. Después de la guerra, algunos de los nombres de los agentes fallecidos se convirtieron en nombres de calles y en 2017 se erigió un gran monumento en memoria de los policías deportados. Esto ilustra inmediatamente el hecho de que la historia de la resistencia es compleja: diversa y contradictoria. El recuerdo de la posguerra a menudo no hace justicia a esa historia. Un acto de resistencia ocupa un lugar destacado, mientras que otro permanece invisible hasta el día de hoy. Desde una perspectiva más amplia, existen diferentes recuerdos de la resistencia a ambos lados de la frontera lingüística. Pero examinemos primero la historia de la resistencia misma.

Un comienzo difícil

Como en los Países Bajos y Francia, el contexto entre mayo y septiembre de 1940 no era favorable para organizar en secreto la resistencia contra los alemanes. La guerra parecía haber terminado y colaborar con los nuevos gobernantes alemanes parecía lo mejor. En Bélgica, la administración alemana también se comportó inicialmente de manera más moderada que la administración radical de las SS en los Países Bajos. Bélgica no contó con la colaboración estatal como la tuvo la Francia de Vichy. El hecho de que el rey Leopoldo III estuviera presente en la Bélgica ocupada también generó confusión: mucha gente esperó durante meses para ver si el jefe de Estado desempeñaría un papel.

Por lo tanto, la resistencia clandestina organizada tardó algún tiempo en ponerse en marcha. Las primeras huellas las encontramos en las clases medias francófonas, un grupo social que participó activamente en la resistencia en la Bélgica ocupada durante la Primera Guerra Mundial y que, además de un recuerdo activo, también conservó su virulento sentimiento antialemán y sus redes aliadas de aquella época.

El Partido Comunista de Bélgica, con su ADN antifascista, fue un segundo entorno lógico de resistencia, pero tenía las manos atadas por el pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética (septiembre de 1939). Sólo la invasión alemana de la Unión Soviética (junio de 1941) cambió eso para que los comunistas en Bélgica, como el resto de Europa, bajo el liderazgo de Moscú, pudieran comenzar su resistencia.

A partir de septiembre de 1940 vemos los primeros signos de cambio. Gran Bretaña se mantuvo firme, por lo que la guerra no había terminado después de todo. Más personas vieron la resistencia organizada como una opción viable. Pero siguió siendo una opción excepcional para pequeños grupos de personas. Alemania y sus aliados continuaron prevaleciendo en la mayoría de los frentes y cometer actos de resistencia era peligroso. En enero de 1941 fue ejecutado el primer combatiente de la resistencia condenado a muerte en Bélgica. Era necesario actuar con cautela a la hora de encontrar partidarios fiables, estructuras sólidas y un enfoque viable.

Por eso no sorprende que la resistencia casi siempre surgiera de estructuras y redes que ya existían antes de la guerra. En 1940 y 1941 se trataba principalmente de redes de personas con los mismos perfiles socioprofesionales. Cuando el profesor de Amberes Marcel Louette creó la Brigada Blanca a finales de 1940, reclutó principalmente en los círculos del movimiento juvenil liberal que presidía y en la escuela donde enseñaba. Sólo a partir de 1943 su organización penetró aún más en otros grupos y regiones. Otro ejemplo fue la Legión Belga, fundada en el otoño de 1940 y una de las primeras organizaciones de resistencia, que reclutaba exclusivamente soldados y se preparaba para poner al rey en el poder si fuera posible. A partir de 1941, la Legión Belga surgió como una organización de resistencia.

Es imposible ofrecer una visión general de todas las organizaciones. A partir del otoño de 1941 surgieron dos grupos distintos. En primer lugar, estaba el recién fundado Frente Independiente, que se formó a partir del ahora clandestino Partido Comunista de Bélgica, pero que pronto comenzó a reclutar en círculos antifascistas más amplios y que también contaba entre sus filas con socialistas, liberales y católicos progresistas. El Frente Independiente creció hasta convertirse en un movimiento de masas, pero era particularmente fuerte en Bruselas y las regiones industriales de Valonia y débil en las zonas rurales y en Flandes. Apoyó a los escondidos o a los familiares de los combatientes de la resistencia arrestados y también organizó la creación e impresión de alrededor de 150 periódicos clandestinos. Además del Frente Independiente de izquierda, también estaba el Ejército Secreto, surgido de la muy derechista Legión Belga, una de las mayores organizaciones de resistencia. La misión más importante del Ejército Secreto era estar dispuesto a apoyar militarmente a las fuerzas aliadas en la liberación.

La división de la resistencia belga en bloques de izquierda y de derecha fue en parte un análisis de posguerra. La realidad durante la ocupación fue más compleja. La resistencia creció desde abajo hacia arriba. El liderazgo nacional estuvo a menudo ausente. Decenas de pequeños grupos de resistencia locales surgieron de estructuras de antes de la guerra, como clubes deportivos locales o movimientos juveniles.

En 1942 surgieron en toda Bélgica cientos de pequeños grupos, principalmente en las grandes ciudades y en las regiones industriales de Valonia. Por lo general, sólo se vincularon a organizaciones de resistencia nacional más adelante en la guerra y, a veces, incluso después de que terminó. Emprendieron acciones concretas con un puñado de personas del distrito o pueblo, o a través de una organización familiar y de confianza. Muchas personas y grupos también combinaron diferentes formas de resistencia: sabotaje, trabajo de inteligencia, prensa clandestina, apoyo a los escondidos, resistencia administrativa y, en ocasiones, ataques. Después de la guerra se crearon varios estatutos oficiales de resistencia separados, lo que potencialmente dio la impresión de que esta actividad de resistencia se produjo por separado en organizaciones individuales.

Una nueva fase después de octubre de 1942

El comienzo de las deportaciones judías, con varias grandes redadas en el verano de 1942, no condujo a una expansión sustancial de la resistencia. Sin embargo, en este momento se fundó el Comité para la Defensa de los Judíos, que tenía vínculos con el Frente Independiente. Junto con muchos ciudadanos comunes y organizaciones religiosas, este comité organizó el rescate de miles de judíos, incluidos más de 2.000 niños.

No fue la persecución de los judíos sino la introducción del empleo obligatorio en Alemania el 8 de octubre de 1942 lo que condujo al avance de la resistencia. Decenas de miles de familias se vieron afectadas y los hombres se escondieron en masa, volviéndose dependientes de la ayuda para sobrevivir en secreto. Este momento decisivo coincidió con el cambio de suerte en la guerra. Las dos batallas de El Alamein (julio de 1942, octubre-noviembre de 1942), Stalingrado (principios de 1943) y la invasión aliada de Sicilia (julio de 1943) dejaron claro que el Tercer Reich no ganaría la guerra.

Esto significó un enorme impulso a la resistencia. Entre otras acciones, el Frente Independiente se dedicó ahora a organizar ayuda para los que se esconden, proporcionando documentos y cartillas de racionamiento falsos, apoyo material y financiero, en colaboración con el grupo de resistencia Sócrates, una iniciativa del gobierno belga en Londres para apoyar a los negarse a trabajar. A medida que más y más personas escondidas y combatientes de la resistencia abandonaban las ciudades y las redes de resistencia formaban cadenas cada vez más largas para permanecer en contacto, las regiones rurales también se integraron. Pero con la cambiante suerte militar, la represión alemana también aumentó. Hubo grandes oleadas de detenciones desde el verano de 1942 hasta abril de 1943, y nuevamente desde principios de 1944.

El gobierno belga en Londres dudó durante mucho tiempo de la resistencia. El gobierno no confiaba en los comunistas ni en los soldados realistas. Sólo en 1942 la resistencia obtuvo apoyo, y aun así sólo de forma gradual y no sin dificultades, como tensiones internas entre las divisiones militares y gubernamentales, incluida la división por la seguridad del Estado. El apoyo de Londres no comenzó realmente a despegar hasta 1943. Las rutas de escape se profesionalizaron y hubo diversas transmisiones de operadores de radio destinadas a ayudar a las redes de inteligencia y ofrecer apoyo material y financiero. En 1944 también se arrojaron armas y municiones.

Alrededor del 2,5% de la población belga de entre 16 y 65 años participó en la resistencia.

Más de 150.000 belgas participaron en la resistencia. No se dispone de cifras precisas porque los procedimientos de reconocimiento de posguerra no siempre fueron fiables y muchos belgas que efectivamente cometieron actos de resistencia no fueron reconocidos. En cualquier caso, la resistencia era asunto de una pequeña minoría. Participaba alrededor del 2,5% de la población belga de entre 16 y 65 años. Alrededor de 40.000 combatientes de la resistencia fueron arrestados, más de la mitad de ellos en 1944. Casi 15.000 murieron en acción, ejecutados o encarcelados.

La resistencia belga fue pluralista pero fragmentada. Nunca se formó una organización nacional global, ni durante la guerra ni después. Los tipos de resistencia en Bélgica no diferían fundamentalmente de los de otros países ocupados. Estaban los servicios de inteligencia: en Bélgica estaban activas 37 redes con 18.716 miembros oficialmente reconocidos. En segundo lugar, había rutas de escape para los belgas que querían desertar a Gran Bretaña, así como para los soldados ingleses y franceses fugitivos, los judíos, los agentes que habían sido "quemados" y los pilotos aliados que habían sido derribados.

En Bélgica se publicaron alrededor de 700 periódicos clandestinos, lo que le dio a Bélgica la densidad más alta de toda la Europa ocupada a este respecto (después de la liberación, 12.132 belgas recibieron el título de "weerstander van de sluikpers", o "miembro de la resistencia de la prensa clandestina"). La mayoría de los periódicos eran de centro derecha y tres de cada cuatro estaban escritos en francés, con concentración geográfica en Bruselas y Lieja. La más inspiradora fue la resistencia armada (en total unos 140.000 miembros conocidos).

Las organizaciones más importantes fueron el Ejército Secreto, antes mencionado, y los Partisanos Armados. En junio de 1944, el Ejército Secreto tenía alrededor de 54.000 miembros, apoyados por un cuadro militar pero reclutando a personas de todos los niveles de la sociedad, aunque notablemente menos de las clases trabajadoras.

La organización conservadora de derecha también se expandió significativamente en Flandes a partir de 1942. A partir del verano de 1943 recibió apoyo material y financiero de Londres. Los Partisanos Armados se fundaron después de la invasión alemana de la Unión Soviética en el verano de 1941 a partir del Partido Comunista de Bélgica. Al principio cometieron pequeños actos de sabotaje, pero a partir de la primavera de 1942 comenzaron también a asesinar a colaboradores. La mayoría de los aproximadamente 850 ataques contra personas en Bélgica fueron cometidos por los partisanos armados. El impacto del grupo, dado su apoyo relativamente limitado, fue significativo.

Además de esta gran organización nacional, había decenas de grupos específicos centrados en áreas específicas. El Syndicale Strijdcomités (fundado a principios de 1942), por ejemplo, combinó la lucha social por mejores condiciones laborales con la lucha contra el ocupante (y al mismo tiempo contra los sindicatos socialistas rivales). El grupo de sabotaje Groupe G, que surgió en el entorno ideológico antifascista de la Universidad Libre de Bruselas, estaba formado por personas con formación técnica que saboteaban los ferrocarriles, las vías navegables y el suministro de energía, principalmente a partir de 1943.

Después de la guerra: resistencia olvidada

La resistencia no quedó anclada en la memoria colectiva belga, a diferencia de la de sus vecinos, Francia y los Países Bajos. Incluso se ha olvidado en gran medida el legado político y moral de la resistencia. Hay varias razones para esto. En primer lugar, la resistencia no está vinculada a las elites belgas tradicionales. El recuerdo de la guerra surgió de abajo hacia arriba y, en retrospectiva, ha resultado perjudicial para la resistencia. Después de todo, la memoria de la resistencia está fusionada con la fuerte cultura del recuerdo establecida después de la Primera Guerra Mundial. Esta tenía una tradición predominantemente militar y ritual que rápidamente le da a la memoria de la resistencia una sensación bastante anticuada y pierde conexiones con los mensajes más modernos de paz y derechos humanos que puedan atraer a las generaciones más jóvenes.

En segundo lugar, estaba la división interna ya mencionada entre facciones de izquierda y derecha que surgió inmediatamente después de la liberación. El estado no creó una memoria nacional. La competencia por el reconocimiento y el controvertido papel del rey Leopoldo III (la Cuestión Real) ampliaron las divisiones en una única comunidad de resistencia nacional.

Después de la batalla entre izquierda y derecha, hubo oposición entre Flandes y la Bélgica francófona, lo que se remonta a la implantación significativamente más débil de la resistencia en Flandes. Aproximadamente el 42,5% de los combatientes de la resistencia procedían de Valonia, el 31,5% de Bruselas y sólo el 25,5% de Flandes. Esto se debió a una combinación de factores. El antifascismo de izquierda no era políticamente tan fuerte en Flandes. Por orden de Hitler, las fuerzas de ocupación fueron proflamencas en sus políticas, por ejemplo liberando a prisioneros de guerra flamencos y derivando poder político del nacionalismo flamenco antibelga. El patriotismo belga no fue tan fuerte en Flandes, en parte también como resultado de que las demandas del idioma flamenco no fueron concedidas después de la Primera Guerra Mundial.

Aproximadamente el 42,5% de los combatientes de la resistencia procedían de Valonia, el 31,5% de Bruselas y sólo el 25,5% de Flandes.

El nacionalismo flamenco contaba con un apoyo considerable (en 1939, alrededor del 15% del electorado en Flandes) y mantenía estrechas conexiones con el ala proflamenca del Partido Católico. A medida que Flandes y la Bélgica francófona continuaron separándose en la década de 1960, este fue el golpe mortal a un recuerdo de la resistencia que mantenía la idea de una Bélgica unitaria e indivisible. En Flandes, el recuerdo de la resistencia quedó totalmente relegado al olvido.

El débil recuerdo de la resistencia también facilitó minimizar el significado real del movimiento. Sin embargo, la resistencia belga fue un logro impresionante. Particularmente importantes fueron los miles de documentos suministrados a Gran Bretaña, los miles de hombres y mujeres que permitieron escapar de la Bélgica ocupada y la ayuda humanitaria que llegó a decenas de miles de belgas escondidos y a sus familias, así como a rusos y polacos. prisioneros y judíos perseguidos.

La resistencia belga fue un logro impresionante.

Desde una perspectiva militar, hubo actos de sabotaje (100-250 actos por mes de septiembre de 1943 a mayo de 1944, y 400-600 por mes de junio a agosto de 1944). La ayuda para la liberación en sí fue más limitada, ya que se desarrolló inesperadamente rápidamente, pero todavía hubo un importante apoyo operativo en la liberación del puerto de Amberes, esencial para los suministros aliados a partir de noviembre de 1944. Los ataques y, sobre todo, la fuerte distribución de prensa clandestina Sin duda tuvo un efecto a la hora de disuadir a la población de apoyar a los alemanes y la colaboración. Se trata de un historial importante que merece un lugar más destacado en la memoria belga de la guerra.


domingo, 5 de mayo de 2024

Argentina: Base de entrenamiento privada en La Pampa

El millonario que construyó un centro de entrenamiento militar único en medio de La Pampa: “Es un paraíso táctico”


Contexto Tucumán



La vida de Javier Catoni, un empresario argentino de 51 años, bien podría ser el guion de una película de acción, con efectos especiales, operaciones desde el aire, situaciones de riesgo inminente, y misiones contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero no es ficción, sino una carrera profesional real, que comenzó de forma inesperada. El experto en seguridad y defensa gubernamental, que además es piloto, trabajó para algunas de las familias y personalidades más poderosas del mundo. Toda la experiencia que acumuló la volcó en un proyecto muy ambicioso, de tecnología de punta y sin precedentes en nuestro país. Creó una base de entrenamiento militar en la provincia de La Pampa, con una extensión de 300 hectáreas, una “mini ciudad” que incluye un helipuerto, dos aeronaves de ala alta para lucha de fuego, y una gran variedad de sectores con distintas finalidades. “Es un paraíso táctico porque en un mismo lugar se puede practicar todo, tanto los ejercicios terrestres como en lo aeronáutico y naval”, detalla en diálogo con Infobae.



En 2018 empezaron las tareas de planeamiento y construcción de la base, de la mano de Special Missions, la compañía que fundó Catoni. “Desde ese entonces no paramos ni un día, los únicos momentos que frenamos fue por las inclemencias del tiempo, después se mantuvo en constante mantenimiento y desarrollo logístico”, asegura, con el entusiasmo intacto. Se define como alguien “estructurado” y confiesa que a la hora de proyectar ideas no improvisa. “Así como soy resolutivo y puedo improvisar y reaccionar rápido frente a la presión o el peligro, en lo proyectual me desenvuelvo de la manera contraria; soy muy del método de científico, de chequear a conciencia cada cosa, y soy quien hace la mayoría de los planos, los croquis, y diseños de ideas, que luego derivo a la parte técnica, de ahí a los ingenieros, a los arquitectos y al seguimiento de obra”, indica.



A 70 kilómetros de la ciudad de Santa Rosa, en una ubicación estratégica por tratarse del centro del mapa de la Argentina, se emplazan cada uno de los circuitos. “Terminamos una ampliación ahora, de un sector nuevo, y ya estamos pensando en el siguiente, le ponemos mucha vocación y pasión; solo hay tres bases así en el mundo, y esta es la primera en Latinoamérica”, dice, entre el orgullo y la ilusión de que el lugar alcance su máximo potencial. “El objetivo es que lo puedan utilizar, que sea visto por la clase dirigente y puedan entrenar todo tipo de fuerzas de seguridad y armadas del país, desde el policía de raso de la esquina, hasta el mejor comando, que puedan entrenar y capacitarse ahí, en simultáneo”, manifiesta.

Son muchas las prácticas que pueden realizarse, desde rescate de rehenes, allanamientos, hasta operativos de seguridad, y también se pueden recrear condiciones externas con un sistema de lluvia de artificial, otro de efectos de humo y explosiones. “Tenemos un helicóptero con un sistema de cámaras y domo que puede identificar una patente o un rostro a 10 kilómetros de distancia, imágenes termales de día y de noche, trasladar perros de rescate, evacuaciones sanitarias y transporte de tropas”, detalla. Cuando visitan las instalaciones los entendidos en la materia le dicen que es como “un Disney táctico”, porque encuentran todo lo que pueden soñar en un solo lugar. “En Buenos Aires para hacer técnicas de rapel o de escalada táctica hay que ir al CeNARD, pero para otro tipo de ejercicios de seguridad hay que trasladarse, y acá está todo junto, hasta un edificio de siete pisos con helipuerto y tirolesa”, señala.



Son más de dos décadas de su experiencia puestas al servicio, y su mayor anhelo es que todo este despliegue cumpla con su finalidad. “Es un gran regocijo y un reconocimiento recibir tantos comentarios, después de muchos años haciendo cosas, no por grandeza sino para ayudar y devolverle algo a la vida de lo mucho que me dio, pero también sería una pena que algo así quede abandonado; la idea es que tenga circulación permanente con capacitaciones”, expresa. Y agrea: “Hoy hay un pedacito del primer mundo en La Pampa, y me gustaría que empiecen a visitarlo entidades nacionales, ponerlo a disposición para que lo puedan utilizar, ya sea el Misterio de Seguridad o distintos ministerios de otras provincias”, proyecta.

La profesión que no eligió

A los 18 años, cuando estaba en plena decisión sobre su futuro académico, vivió una situación que jamás olvidará. El 17 de marzo de 1992, Javier estaba a dos cuadras de la Embajada de Israel cuando se produjo el atentado, y una bomba explotó en la esquina de Suipacha y Arroyo. “Caí al piso aturdido, había mucho humo, polvareda, gritos, y ni bien pude me levanté y empecé a correr”, rememora. En vez de seguir a las personas que trataban de escapar del epicentro de la explosión, él fue exactamente en el sentido contrario, hacia el centro del caos. “Me di cuenta que estaba yendo al revés cuando me choqué de frente con una persona”, explica. Ya en ese entonces le surgió una incontenible vocación de ayudar, y quiso levantar escombros para ayudar a rescatar a todos los que pudiese

“No sabía nada de protocolos, de posibles aplastamientos, de técnicas de evacuación, y aunque algo se encendió en mí en ese momento, me pasó que no escuché lo que yo quería, me dejé llevar por el mandato familiar; a pesar de que sabía que lo estaba haciendo a regañadientes, en ese momento seguí con mis estudios”, confiesa. Había encarado la carrera de Ingeniería Biomédica, que le iba a llevar un promedio de siete años. “Cuando estaba en quinto obtuve un título intermedio de tecnicatura, y organizaron una gran conferencia con profesionales de Brasil que vinieron a hablarlos sobre innovaciones y el mercado brasilero”, relata. Las siguientes palabras que escuchó definieron sus próximos pasos.





“Nos dijeron que cuando tuviéramos el título bajo el brazo, íbamos a estar 10 años atrasados en conocimiento con respecto al resto del mundo. Ahí abandonamos la mitad; yo no iba a seguir quemándome la pestañas dos o tres años más para graduarme y ser obsoleto”, expresa. Luego se formó en Ingeniería en Sistemas, una profesión que tampoco ejerció, porque se presentó una oportunidad que capturó toda su atención. “Siempre fui muy afín a competencias de tiro deportivo al aire libre, campamentos, y solía ir a practicar a un polígono de tiro”, indica. Notó que un hombre vestido de traje observaba su desempeño, e incluso le preguntó si trabajaba como agente de seguridad, por su habilidad

“Cuando salí me avisaron en recepción que me había dejado su tarjeta, y era el responsable de la custodia de la familia Pérez Companc”, revela. Sin dudarlo, se contactó, y así comenzó su formación en técnicas militares, con capacitaciones que incluyeron maniobras de vehículo ante choque y vuelco, armamento y defensa personal. “Cuando empecé a trabajar en seguridad sentí que era fabuloso, que había tocado el cielo con las manos, y pensaba: ‘Estoy en el mejor equipo de seguridad del país, con los mejores recursos, y cursos por todos lados”, expresa.



Desde siempre, la intuición fue su gran aliada, y a medida que iba ganando más conocimiento, empezó a preguntarse cuáles serían sus próximos pasos. “Me preguntaba si dentro de 10 años podría estar haciendo lo mismo, porque empezás de abajo, y son muchas las cosas que uno hace cuando lo contratan, algunas son más de rutina como llevar y traer a los hijos de determinadas familias, acompañarlos a comprar ropa, a sus actividades, y con el tiempo se puede volver un poco monótono y repetitivo”, explica. Siguió haciendo cursos y perfeccionó su nivel en idiomas, con la certeza de que más adelante serían de utilidad. “Hoy el inglés lo hablo sin tener ni que pensarlo, y eso te abre muchísimas puertas, porque accedés a material de afuera, a más conocimiento de última generación, y te vas preparando de otra manera”, sostiene.

Su vocación y el camino propio

Allá por 2005 apostó a un cambio personal y se perfiló como director de una empresa multinacional de Estados Unidos especializada en seguridad y lucha contra el lavado de dinero. Consiguió el puesto, y se adentró en otro rubro, el de seguridad patrimonial y electrónica, con funciones de forense informático y legal. La compañía llegó a manejar casos de 54 países, y fue durante aquellos años que estableció una gran cantidad de red de contactos y experiencia, que fueron claves para luego lanzarse como empresario de manera independiente. Así creó Special Missions -en Instagram @special_missions-, su propia empresa, y como muchos ya conocían su trabajo y su trayectoria, las solicitudes no tardaron en llegar.

“Presté mis servicios al Palacio de Buckingham, poco después de los atentados que hubo en los subtes de Inglaterra y en Madrid; hice los planes antiterrorismo, y coordiné toda la seguridad de los Juegos Olímpicos de Londres 2008?, cuenta. Luego trabajó con la Familia Real de España, la corona británica, jeques árabes y empresarios multimillonarios, con viajes que realizaba cada tres meses. “Así, desde cero, y desde abajo, empecé a generar mi propia fortuna, y después cuando conocí a mi esposa me concentré en el proyecto familiar y en echar raíces”, indica. Hace 12 años que se instaló en la provincia de La Pampa, ya es padre de dos hijas, y considera que sin el apoyo de su entorno más íntimo hubiera sido imposible cumplir tantos sueños.

Cuando se convirtió en papá se replanteó la constante exposición al peligro, y decidió analizar a profundidad cada caso, para tomar aún más precauciones. “Ahora si hay un 50% de riesgo inminente, no elijo estar en ese tipo de trabajos más conflictivos, para eso tenemos a los diferentes equipos altamente capacitados, y yo me quedo en la parte directiva, para poder elegir cuándo, cómo y dónde”, sentencia. A su vez, cuando asumió muchas más responsabilidades al llevar las riendas de su empresa, su agenda se llenó de actividades, y muchas veces tuvo que hacer malabares con los tiempos para encontrar un equilibrio entre su profesión y la vida familiar.

“El tiempo es un recurso que no se puede comprar, sin importar el dinero que tengas, al igual que el amor y la salud, y hay que tenerlo muy en claro eso, que el dinero es solo un ‘medio de’ o un ‘medio para’, que nada tiene que ver con ser feliz”, remarca. Nunca dejó de ir tras la búsqueda de algo que le llenara el alma, y no solo los bolsillos, porque considera que esa es la clave para encontrar dicha en el día a día. “Mi vocación es ayudar al resto, siempre lo que hago es para otros, y me parece que intentar dedicarse a lo que a uno le guste ya es un gran paso; y nunca es fácil, conlleva una enorme energía, pero tengo el empuje, y hoy trato de transmitir el legado a las nuevas generaciones”, indica.o

En su faceta de instructor muchas veces capacitó futuros profesionales, y disfruta mucho de ese rol, donde puede orientar a otros y compartirle todos sus secretos. “No me guardo nada, porque esa es la clave, darles todas las herramientas, y me ha tocado hacer de padre, de amigo, de cura, de psicólogo, porque durante los entrenamientos son más de 20 días donde nos vemos todos los días, donde tienen muy poco contacto con sus familias, y los instructores nos convertimos en su segunda familia”, describe. Considera que más allá de los ejercicios o la fortaleza física, también intervienen en el proceso cuestiones humanas y emocionales, y si alguno de esos pilares tambalea, la ejecución de las tareas se vuelve un desafío.



Con gran cariño y admiración pone como ejemplo a su primer instructor de helicóptero, Pablo Loubet, excombatiente y piloto de la Guerra de Malvinas. “Hoy en día sigue volando, y todos mis conocimientos aeronáuticos se los debo a él; por eso en vida le puse su nombre a uno de los hangares que tenemos en la base, porque es como un padre para mí, por todas las enseñanzas que ha dejado en esas dos islas y las vidas que ha salvado”, expresa.

La base de sus sueños

Desde que empezó con el proyecto, estuvo atento a todos los detalles, y mantuvo la tradición de pedirle críticas constructivas a todos los que lo visitaron. “Siempre pregunto en qué podemos mejorar, porque yo miro todo, hasta el cartelito del tacho de basura, y nos ocupamos de todo, incluso del mantenimiento de los caminos rurales, con maquinarias viales para repararlos cuando traemos equipamiento y materiales”, indica. Tomó como inspiración a las grandes potencias en materia de seguridad, y algunas las adaptó para optimizar los recursos nacionales. “Afortunadamente no fue difícil equipar la base, si bien hay elementos que solo se consiguen en el exterior, y hay que ir a traerlos, tenemos equipos en muchas partes del mundo, así que pudimos concretar lo que habíamos planeado”, celebra.

En el área de simulacro de catástrofes aéreas se encuentra desmantelado un avión que perteneció a Lázaro Báez. No quiere ahondar en el tema, pero señala: “Fue un regalo de un amigo como souvenir por el fin de una época”. Uno de los requisitos que se impusieron fue el respeto por el medioambiente, y por eso mantuvieron el entorno agreste, sin asfalto ni cemento que pudiese afectar el ecosistema natural. La otra condición fue que se tratase de una iniciativa sin fines de lucro. “No hacemos negocio, lo poco que se gana se reinvierte o se dona”, aclara. La inversión principal fue destinada a las tácticas operativas, y tomaron todas las precauciones necesarias, para que dos aviones y dos helicópteros pudieran funcionar de manera operativa. “Hay gente fija ahí todo el tiempo, en materia de construcción y control perimetral, porque es una zona restringida por los materiales que hay”, comenta.



A fin de año sumarán a las instalaciones un un helicóptero MD530F versión militar. “Es de 2025, está actualmente en fabricación, va a ser el único en nuestro país, y se van a hacer demostraciones para otros países de Latinoamérica”, anticipa. Considera fundamental que por cada adquisición exista una proyección a futuro y que se le pueda dar utilidad. “No se trata de comprar un montón de cosas que después no haya capacitación para usarlas, que no haya presupuesto para mantenerlas, que no haya alguien con las capacidades técnicas para resolver los problemas que tengan todas esas maquinarias, y por eso la capacitación siempre es la mejor inversión”, enfatiza.

Ese mismo consejo es el que brinda cuando le consultan por políticas de Estado en materia de seguridad. “Lo único constante es el cambio y con ello las necesidades; lo que se enseñó en la Escuela de Policía hace 10 años no tiene nada que ver con los conflictos sociales de hoy, ya no nos sirven los manuales de seguridad y defensa de hace cinco años, ni de hace tres, ni siquiera del año pasado”, asegura. Y agrega: “Lamentablemente siempre vamos un paso atrás, no tenemos el efecto sorpresa para contrarrestar la delincuencia ni los problemas que hoy azotan a nuestro país”.

Tal como decía al principio, le gustaría que el centro de entrenamiento militar que creó pudiese ser una herramienta para combatir la falta de presupuesto en las capacitaciones. “La parte privada tiene los recursos para poder hacerlo, y creo que la base no hubiera sido posible en forma pública, por protocolos y burocracia; por eso me encantaría que haya visitas institucionales oficiales. Es un paraíso para aprender y hacer las cosas a conciencia, como las estamos haciendo; falta decisión política y ojalá a futuro podamos hacer convenios con el Gobierno y con distintos Ejecutivos provinciales para entrenar a las fuerzas de seguridad”, manifiesta.

“Hoy tenemos muchísimos casos llevados a cabo, de lucha contra el terrorismo y narcotráfico, en todo Centroamérica y Medio Oriente, tanto de equipos que han venido hasta La Pampa para capacitarse, como de servicios donde nosotros nos hemos trasladado”, detalla. A través de sus redes sociales reciben muchas consultas, alguna para solicitar información de cursos y actividades, otras con solicitudes de empleo, y muchos son mensajes de agradecimiento. “Nos dan las gracias por hacer algo para el pueblo argentino, nos dicen que los inspiró, y hasta se ofrecen de manera desinteresada a colaborar, y eso es realmente gratificante”, expresa. Siente que encontró aquel concepto de “trascendencia” que tanto buscaba cuando era estudiante universitario. “Volvería a hacer el mismo camino de piedra, a revivir las cosas malas, para estar exactamente donde estoy hoy, con proyectos constantes que sean de utilidad y hagan la diferencia”, reafirma.



sábado, 9 de diciembre de 2023

Revolución Libertadora: Lealtad y sublevación en Bahía Blanca

Entre la sublevación y la lealtad: cómo se vivió en Bahía Blanca la caída del gobierno de Perón

Durante los cuatro días que duró la denominada "Revolución Libertadora", en septiembre de 1955, la ciudad tuvo una participación decisiva junto a Punta Alta. Combates, bombardeos y tensiones, en medio de una sociedad local partida en dos.





Archivo La Nueva.

Por Mariano Buren || La Nueva

 
Eran las 15.20 del viernes 16 de septiembre de 1955 cuando una voz de hombre interrumpió buena parte de las transmisiones radiales del país para exclamar: "¡Aquí Puerto Belgrano!".

El sobresalto que provocó aquella frase tomó igualmente por sorpresa a los hogares peronistas como a los antiperonistas: el "Comunicado número 1 del Comando de las Fuerzas de Marina de Guerra" le anunciaba "al pueblo de toda la República" que la Flota de Mar se había levantado "contra la siniestra tiranía" del presidente Juan Domingo Perón, en nombre de "la libertad, la justicia y la paz espiritual".

En ese mismo momento el entonces intendente de Bahía, el abogado y docente peronista Santiago Bergé Vila -que había asumido el 1 de mayo de ese año tras ganar las elecciones con el 60,67% de los votos- recibía en su despacho al capitán de corbeta Guillermo Castellanos Solá y a un grupo de oficiales, quienes le anunciaron solemnemente que ya no era más el jefe comunal.

Bergé Vila no se mostró sorprendido: desde hacía varias horas intuía que aquella podía ser su última jornada al frente del palacio de Alsina 65. Cerca de las 8.30 de la mañana de ese mismo viernes, mientras daba clase de matemática en la Escuela de Comercio, observó cómo un avión sobrevolaba el centro de la ciudad arrojando volantes con proclamas revolucionarias contra el Gobierno.




Intendente peronista Santiago Bergé Vila. ¡Afuera!


“Me fui a la intendencia, decreté asueto escolar y llamé a la gobernación pero, en vez de darme información, me pidieron que organizara la resistencia. Pedí Policía y me mandaron un agente. El resto estaba custodiando las usinas. A la hora me enteré de que la Marina había tomado Punta Alta (...). La Infantería ya estaba a tres kilómetros de Bahía Blanca, para tomarla. Entonces liberé al personal y me quedé solo a esperarlos", recordaría años después en el segundo tomo de Historia del Peronismo, de Hugo Gambini.

Para ese momento, informaciones contradictorias circulaban con fuerza por la ciudad: algunos afirmaban que la revolución contra Perón había estallado también en las ciudades de Córdoba y Curuzú Cuatiá, e incluso se rumoreaba sobre un inminente bombardeo contra las destilerías de YPF en La Plata. En paralelo los medios oficiales aseguraban que se trataba de "algunos levantamientos aislados" y que "dichos focos" estaban "siendo controlados y reducidos por las fuerzas leales". Era difícil saber quién decía la verdad.

Una versión, luego confirmada, sostenía que tres camiones con soldados adeptos al Gobierno habían sido atacados por un escuadrón aéreo en inmediaciones de General Cerri.

Casi al mismo tiempo “varias patrullas fueron destacadas hacia los caminos de acceso”, “se allanaron los locales de la GGT y la CGE, donde se secuestró algún armamento” y dos camiones con tropas armadas quedaron apostados “de vigilancia en el barrio obrero Villa Mitre”, agrega Isidoro Ruiz Moreno en su detallada investigación La Revolución del 55.



Las tropas, frente al municipio


El principal temor de muchos vecinos era que se repitieran los gravísimos incidentes ocurridos tres meses antes, cuando manifestantes peronistas destrozaron parcialmente la Catedral, la Curia Eclesiástica, los templos de Santa Teresita y del Inmaculado Corazón de María, además de incendiar la redacción del diario radical Democracia, en respuesta al intento de golpe de Estado del 16 de junio. Aquella tarde la ciudad había sufrido una de las jornadas políticas más críticas de su historia.

El doctor en Historia José Marcilese (UNS-Conicet) explica que, tras unos primeros tiempos de relativa convivencia, la tensión entre peronistas y antiperonistas bahienses había aumentado significativamente a lo largo de esa década.

"El golpe se justificó bajo el concepto de 'La segunda tiranía', un término acuñado por la oposición, pero también por el propio peronismo: las persecuciones, el control de los medios, el manejo de los contenidos escolares, las modificaciones electorales y la discrecionalidad en el reparto de los empleos públicos, entre otras acciones, fueron deslegitimando al peronismo, que se manejaba con mucha torpeza en relación a la oposición, y alimentando a un antiperonismo que sabía que nunca le iba a poder ganar electoralmente", detalla.

"Ademas hay que remarcar que se trataba de dos maneras completamente diferentes de mirar la realidad social: el peronismo modificaba jerarquías y afectaba intereses del statu quo, y las clases más acomodados no veían con buenos ojos el ascenso rápido de algunos sectores. El nuevo escenario era interpretado con desagrado", observa Marcilese.




Guillermo Castellanos Solá


Tras el desplazamiento de Bergé Vila como intendente, el denominado Comando Revolucionario del Sur tomó el control de la sede municipal y Castellanos Solá emitió una proclama por LU7 explicando los motivos del levantamiento e invitando a todos los vecinos a adherirse a la "Revolución Libertadora".

“Una gran parte de la población se volcó a las calles (…) y numerosos civiles ofrecieron espontáneamente su colaboración”, aseguró el capitán de Navío Jorge Perrén, uno de los jefes de la sublevación en Puerto Belgrano, según la investigación de Ruiz Moreno.

Sin embargo, no todo resultó tan pacífico: el Regimiento V de Infantería se mantuvo fiel al Gobierno, por lo que fue atacado durante varias horas por la Aviación de Marina hasta conseguir su rendición. De acuerdo con los datos del Archivo Nacional de la Memoria, en medio de esos enfrentamientos falleció el jornalero Tomás Pacheco, de 64 años.

En las primeras horas del sábado 17 de septiembre, la indefinición sobre la suerte del Golpe -especialmente en la Ciudad de Buenos Aires- forzó al interventor militar a decretar poco después un toque de queda a partir de las 11.30 del día siguiente para evitar posibles "alteraciones del orden".




Pero a diferencia de los combates que se desarrollaron en otras partes de la región, como en Sierra de la Ventana, Tornquist y Saavedra, durante los otros tres días que duró el derrocamiento casi no se registraron nuevos enfrentamientos en el casco urbano de Bahía.

Las multitudes que, por caso, habían acompañado las visitas de Perón, en febrero de 1946, y de Evita, en noviembre de 1948, quedaron silenciosas ante los grupos que avanzaban por la avenida Eva Perón (hoy Colón) arrancando los carteles enchapados con el nombre de la exprimera dama.

Del mismo modo, observaron impasibles cómo las caravanas de autos circulaban por las principales calles céntricas, tocando bocina y agitando banderas argentinas.

"No hubo reacción para defender a Perón y, de pronto, se notó ese odio contenido durante muchos años por los antiperonistas: hubo delaciones, despidos, cesantías, e incluso circularon grupos armados por la ciudad buscando a dirigentes y militantes peronistas para detenerlos", puntualiza Marcilese.

El martes 20 de septiembre las radios confirmaron finalmente la renuncia de Perón a la Presidencia, la asunción de una Junta Militar y el comienzo de otro capítulo político en el drama nacional.