El 9 y 10 de julio de 2017, en plena inmensidad gris del Atlántico Sur, el ARA San Juan vivió uno de esos episodios que en la guerra antisubmarina quedan grabados más por lo que sugieren que por lo que permiten demostrar. A la altura de Puerto Deseado y a unas 250 millas náuticas de la costa —es decir, ya en un espacio donde el mar se abre y el “ruido de fondo” se vuelve un actor tan importante como cualquier buque—, el submarino argentino obtuvo dos contactos que fueron tratados como submarinos. El del día 9 aparece primero por “registrador” y luego por audio: esa secuencia, para quien conoce la rutina de un sonar, es casi cinematográfica. Primero la huella queda en el registro (la traza, el evento, el patrón que sobresale del ambiente), y luego el operador confirma con el oído entrenado: el sonido característico, el tono estable o el “rumor” mecánico que no se comporta como un buque mercante ni como una perturbación biológica. Que haya pasado de registro a escucha sugiere algo más que un eco distante: implica una situación de geometría viva, con ambos submarinos lo suficientemente cerca como para que la señal fuese útil, explotable, y digna de ser grabada con la expectativa de un análisis fino posterior.
El 10 de julio, el contacto tuvo un rasgo todavía más revelador: una
variación rápida en la marcación (bearing). En sonar pasivo, la
marcación es la brújula del cazador: no da distancia, pero sí dirección.
Y su velocidad de cambio es, muchas veces, el primer indicio de
“proximidad táctica”. Un blanco lejano tiende a moverse lentamente en
azimut; cuando la marcación gira rápido, algo está pasando: o el
contacto está cerca, o uno de los dos (el propio submarino o el
contacto) está maniobrando con decisión, o ambas cosas a la vez. La
lectura intuitiva es la que señalás: “si gira rápido, estaba muy cerca”,
porque a igual velocidad relativa, el ángulo cambia más deprisa cuanto
menor es la distancia. Pero en un análisis serio hay que sostener
también la alternativa técnica: una maniobra del San Juan
(cambio de rumbo o velocidad) puede “hacer correr” la marcación de un
blanco a distancia moderada, y un cambio de capa acústica o de
propagación puede intensificar o degradar el contacto en pocos minutos.
Por eso estos eventos se tratan como piezas de un rompecabezas: no se
interpretan por un solo síntoma, sino por el conjunto de síntomas
(estabilidad del contacto, continuidad tonal, coherencia del
DEMON/blade-rate si se lo trabajó, consistencia con tráfico mercante,
etc.).
Que los contactos se tomaran con sonar pasivo era lo
esperable y, de hecho, casi inevitable. El activo ilumina, pero también
delata: en un escenario donde no se pretende escalar y donde el valor
principal es “saber sin ser sabido”, el pasivo es la herramienta
natural. Además, el pasivo permite algo crucial: grabar.
Cuando se graba un contacto, se conserva el insumo para el trabajo “de
laboratorio” que viene después: separación de banda ancha y banda
angosta, búsqueda de líneas tonales estables (maquinaria, bombas,
generadores), estimación de velocidad a partir de componentes periódicas
(si el análisis lo permite), comparación con bibliotecas de firmas, y
clasificación (submarino / superficie; militar / mercante; probable
tipo). Ese “después” es donde, en condiciones normales, se decide si la
hipótesis “submarino nuclear” es sólida o sólo una etiqueta preliminar.
Porque conviene ser estrictos: desde lo técnico, pasivo por sí solo rara vez “prueba” nuclearidad;
lo que puede dar es un conjunto de indicios (régimen sostenido alto,
ciertos patrones mecánicos, calidad de maquinaria, firma tonal) que
llevan a un “probable SSN” con mayor o menor confianza.
Estas son las pos del San Juan en la carta y la derrota posible del submarino de otro país, considerando la información que más o menos tenemos. Si hoy
intentás reconstruir la escena en una carta, la lógica es la de la
geometría de marcaciones: ubicás las posiciones estimadas del San Juan
y trazás líneas de demora (bearing lines) para cada marca relevante del
contacto. Con dos o más marcaciones tomadas desde diferentes posiciones
del propio submarino —idealmente con algo de separación temporal y
espacial— se puede armar un esbozo de “solución de seguimiento” (TMA, target motion analysis)
aunque siempre con ambigüedades: sin distancia directa, muchas
trayectorias pueden calzar con los mismos ángulos. Ahí es donde entra el
dato cualitativo de tu relato: el cambio rápido de marcación del día
10, combinado con la obtención clara por audio, tiende a restringir
soluciones absurdas y empuja hacia escenarios donde hubo cercanía
táctica o maniobras marcadas. En criollo técnico: el contacto dejó de
ser un rumor lejano y pasó a ser un problema de geometría inmediata, lo
bastante “real” como para justificar grabación y posterior explotación. Y
lo más inquietante es justamente lo que queda abierto: si esas
grabaciones existieron y fueron elevadas para análisis, la conclusión
—la verdadera,_toggle de inteligencia— no está en el momento del
contacto, sino en lo que arrojó (o no arrojó) el trabajo posterior de
clasificación. En guerra submarina, a veces el episodio más importante
no es cuando “lo oíste”, sino cuando alguien, días después, te dice qué
era lo que estabas oyendo. ¿De qué país era? Nuclear y en el Atlántico Sur, nos deja básicamente tres opciones. Británico (la más probable): https://elsnorkel.com/2010/05/enemigos-cerca-de-casa-submarinos_739.html ; Estadounidense: https://en.mercopress.com/2021/02/15/falklands-defined-as-british-independent-overseas-territory-by-us-navy-triggers-reaction-in-buenos-aires o Ruso: https://elsnorkel.com/2013/01/submarinos-extranjeros-en-la-patagonia.html . Veamos.
Contactos históricos en la Patagonia
En la Patagonia argentina, el mar tuvo momentos en que dejó de ser “fondo” y se volvió protagonista. Entre el 21 y 22 de mayo de 1958, y luego otra vez entre el 20 y 29 de octubre de 1959, unidades de la Armada Argentina que estaban en ejercitaciones detectaron contactos submarinos en zonas sensibles: primero en el Golfo Nuevo y después frente a Comodoro Rivadavia, con la fragata ARA Heroína y el refuerzo de los recién incorporados aviones Neptune de la Aviación Naval. Pero la secuencia que quedó grabada como una verdadera cacería se extendió del 30 de enero al 26 de febrero de 1960, también en el Golfo Nuevo: un contacto inicial, fortuito, derivó en persecuciones y ataques repetidos desde superficie y aire. Se intentó identificación, no hubo respuesta, y el comportamiento del intruso resultó tan desconcertante como técnicamente elocuente: parecía “ofrecer” el contacto en ciertos momentos, pero con superioridad de maniobra y velocidad buscaba arrastrar a los perseguidores mar afuera; cuando la persecución cruzó el límite de las 12 millas, se ordenó cortar, y aun así esa misma noche reaparecieron nuevos contactos dentro del golfo, alimentando la sospecha de más de un submarino. El patrón operativo terminó describiéndose por fases: una inicial de choque, una etapa evasiva con múltiples contactos breves (como si un submarino distrajera para aliviar a otro potencialmente averiado), un momento de escape hacia zonas menos “cómodas” y, finalmente, una fase de ausencia con rastrillajes metódicos. Hubo instancias de afloramiento parcial —lo suficiente para clasificar “positivo”—, y con el correr de los días se consolidó un perfil técnico: diesel/eléctrico, con snorkel, capaz de sostener 16 a 20 nudos en inmersión, dotado de buen sonar, con medidas de apoyo electrónicas (MAE/ESM) y la necesidad periódica de asomar la vela o parte de ella. En un teatro donde la mayor parte del tiempo se combate contra un eco, esas características no eran un detalle: eran la firma de una intrusión consciente, moderna para su época, que no buscó combatir ni hablar, sino resistir, confundir y desaparecer.
La explicación más inquietante no estaba dentro del golfo, sino en el mundo que lo rodeaba: la Guerra Fría empujaba submarinos oceánicos a mares “periféricos” para medirlo todo —temperaturas, salinidad, corrientes— y, sobre todo, para ensayar rutas y condiciones de operación futura. En ese tablero, los soviéticos ya disponían de submarinos de largo alcance clase Zulu (Proyecto 611), diseñados como oceánicos y capaces de campañas extensas sin reabastecimiento, con velocidades en inmersión del orden de los 16 nudos y equipamientos que calzaban con lo observado en Patagonia. Se registran campañas largas, con apoyos logísticos y misiones de recopilación ambiental y geofísica pensadas para facilitar operaciones posteriores en un Atlántico Sur considerado con defensas antisubmarinas relativamente escasas. Del lado estadounidense, el Atlántico Sur tampoco era ajeno: en 1958 se ejecutó Operación Argus con detonaciones nucleares atmosféricas desde una fuerza naval ubicada aproximadamente entre Malvinas y Ciudad del Cabo (un despliegue que razonablemente habría requerido vigilancia y seguridad submarina), y en 1960 el enorme USS Triton realizó su circunnavegación sumergida, con episodios de búsqueda de contactos y un itinerario que incluyó proximidad operativa al área y posterior navegación hacia el sur bordeando la costa argentina. En el propio Golfo Nuevo, incluso, se sumaron expertos de la U.S. Navy y se aportaron medios de detección y torpedos aéreos guiados, un dato que sugiere que, para Washington, aquello no era una anécdota local sino un evento técnicamente serio. Sin embargo, el enigma nunca se cerró con reconocimiento oficial de ningún país: quedaron croquis nocturnos, mástiles vistos contra la luna —¿periscopio, radar, snorkel?—, una estructura en proa interpretada como carenado sonar o como antenas de comunicaciones, y un detalle técnico casi “de manual” que alimentó hipótesis: ciertos submarinos soviéticos necesitaban aflorar para operar comunicaciones de alta frecuencia sin riesgos en acopladores y aisladores, algo que encajaba con la conducta observada. Por eso, cuando décadas más tarde el Atlántico Sur volvió a llenarse de silencios después de 1982, la sorpresa no fue que hubiera submarinos extranjeros: la verdadera lección era que la Patagonia ya había sido, desde mucho antes, un escenario real del ajedrez submarino global, donde lo único permanente es que casi nada se ve y casi todo se infiere.
Contactos británicos del tercer tipo
Años después de 1982, el Atlántico Sur siguió siendo un tablero con piezas visibles y una pieza invisible (El Snorkel). En la superficie, la presencia británica se sostuvo con un esquema casi permanente: un buque de combate (destructor o fragata), un buque logístico de la Royal Fleet Auxiliary y un patrullero con base en las islas, de modo que nunca faltara una “bandera” naval cerca de Malvinas y, si por rotaciones no estaba en estación, al menos hubiera una unidad lista para llegar en menos de dos semanas de navegación. Pero el verdadero núcleo disuasivo fue menos fotogénico: a intervalos regulares, un submarino de ataque se sumaba al dispositivo. Sus movimientos no se anunciaban; se filtraban lo justo para que el adversario supiera que, en cualquier crisis, podía haber un casco silencioso escuchando, siguiendo o cerrando una derrota. Cada vez que subía la tensión —por ejemplo, cuando se reactivaban polémicas políticas o económicas alrededor de los recursos en aguas circundantes—, la mera posibilidad de un submarino en patrulla funcionaba como mensaje estratégico: no se ve, no se discute, pero condiciona todo.
Corazón delator: El HMS “Sealion” arribando a Gosport, luego de su patrulla en Malvinas en el año 1987. Nótese el “Jolly Roger” con dos dagas –operaciones de comandos - y la bandera chilena, que indica que tocó un puerto de dicha nacionalidad en el camino de regreso. El “Sealion” fue dado de baja ese mismo año (Foto3: Chris Parfitt)
La posguerra inmediata tuvo un clima raro, casi de “alto el fuego imperfecto”: la rendición en las islas no implicó, en términos estrictamente operacionales, que el continente quedara desarmado de un día para el otro, y esa ambigüedad alimentó una vigilancia británica intensa alrededor del archipiélago y también frente al litoral argentino. En ese marco hubo patrullas prolongadas de submarinos convencionales y nucleares, con misiones que rozaban la “semi-guerra”: permanecer cerca, recolectar inteligencia, y estar listos para reaccionar ante cualquier señal de recomposición ofensiva. El nerviosismo llegó a un punto álgido en mayo de 1983, cuando circularon temores de un posible raid argentino para el 25 de mayo y se reforzó el despliegue submarino, aunque el golpe nunca se materializó. Durante los años 80, los submarinos convencionales —especialmente los diesel-eléctricos de gran discreción acústica— fueron instrumentos finos de espionaje: patrullas largas, escucha de emisiones, observación por periscopio y aproximaciones que, para lograr ciertos avistamientos costeros, sólo podían hacerse entrando muy cerca y, en términos prácticos, cruzando límites sensibles de jurisdicción marítima. En paralelo, el submarino ofrecía algo más que sensores: podía ser plataforma para operaciones especiales, insertando o recuperando comandos (SAS/SBS) en litorales remotos; y el viejo lenguaje simbólico naval —el “Jolly Roger” con dagas— insinuaba ese tipo de acciones sin describirlas. Los convencionales, limitados por autonomía, podían apoyar la logística local atracando en instalaciones en las islas; los nucleares, con patrullas mucho más largas, rara vez necesitaban emerger y, cuando lo hacían, solía ser para visitas discretas a puertos “amigos” en la ruta.
HMS “Sceptre” en Simonstown, principios de abril de 2010. Nótese el pésimo estado del recubrimiento anecoico de la vela – similar estado al de su gemelo HMS “Spartan” en su visita a Río de Janeiro en 2005
(Foto1: The People’s Navy – South Africa)
En ese juego, la Armada Argentina buscó aprovechar las pocas oportunidades en que el velo se levantaba: cuando un submarino aparecía en superficie o transitaba por corredores previsibles hacia un puerto regional, se abría una ventana para “tocar” al intruso con medios antisubmarinos y, sobre todo, para medirlo. El objetivo técnico clave era capturar su firma: su huella acústica (tonales de hélices, maquinaria, ritmos característicos) y parámetros observables que alimentan una biblioteca de inteligencia naval y mejoran la detección y clasificación futuras. Hubo al menos un caso paradigmático: al conocerse que un submarino británico ingresaría en superficie a aguas territoriales argentinas en tránsito hacia Punta Arenas, se planificó una intercepción con aeronaves S-2 Tracker de la aviación naval antisubmarina, precisamente para registrar datos y firma acústica. Ese tipo de “contacto” no implica combate; implica ganar información en un dominio donde casi todo es negación y silencio. Con la baja de los últimos submarinos convencionales británicos, el problema tendió a concentrarse en unidades nucleares —más persistentes, más difíciles de forzar a exponerse— y el costado estratégico se volvió más serio: un submarino de ese tipo, además de vigilar, puede portar armamento de largo alcance, y su mera presencia cerca del litoral altera el cálculo político-militar. La conclusión operativa es directa: sin sensores, plataformas y doctrina antisubmarina sostenidas, el mar propio se vuelve un lugar donde el adversario entra, escucha y se va; con capacidades adecuadas, al menos se lo incomoda, se lo mide y se eleva el costo de cada patrulla.
Contactos norteamericanos en el Atlántico Sur
En el Atlántico Sur, donde la geografía parece fija pero la señal política cambia con un solo mensaje, un episodio reciente volvió a encender alarmas en Buenos Aires: desde la cuenta oficial del Comandante de la Fuerza de Submarinos del Atlántico de la Marina de EE.UU. (Comsublant), se informó que un submarino nuclear estadounidense —el USS Greenville (SSN-772)— había operado en mar abierto “con apoyo británico” y con colaboración de una aeronave asociada a Malvinas, mencionadas en ese mismo marco como “British Independent Overseas Territory”. En términos operacionales, el cuadro es claro: un SSN (submarino de ataque de propulsión nuclear) que patrulla en aguas internacionales y coordina con un medio aéreo —típicamente empleado para enlace, vigilancia, reconocimiento y apoyo a operaciones antisubmarinas— proyecta alcance, interoperabilidad y control del dominio submarino; en términos estratégicos, el gesto es aún más elocuente porque toma como punto de apoyo una base militar británica instalada en territorio cuya soberanía la Argentina disputa y que, además, se ubica en una región que el país reivindica como “zona de paz”. Esa combinación —submarino nuclear + soporte desde el enclave militar británico en Malvinas + lenguaje de “alcance global” y “dominación” del espacio submarino— fue leída en Argentina no como un hecho aislado, sino como una demostración de geoestrategia que trasciende lo bilateral y reubica el Atlántico Sur en el mapa de las grandes potencias.
La reacción argentina se articuló en capas, todas apuntando al mismo núcleo: presencia militar extrarregional y normalización del dispositivo británico en Malvinas. Cancillería expresó preocupación por la navegación de unidades “susceptibles de portar o emplear” armamento nuclear en el Atlántico Sur, invocando la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU sobre la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (con su llamado a reducir y eventualmente eliminar la presencia militar externa y evitar la introducción de armas nucleares u otras de destrucción masiva), y recordó también el espíritu de la Resolución 31/49, que insta a Argentina y al Reino Unido a acelerar negociaciones por la disputa de soberanía y a abstenerse de adoptar medidas unilaterales que alteren la situación mientras dure el proceso. En paralelo, se reforzó el encuadre regional: se convocó a los Estados parte del Tratado de Tlatelolco y sus protocolos a preservar el estatus de desnuclearización militar en América Latina y el Caribe. Del lado estadounidense, la embajada en Buenos Aires buscó “enfriar” la lectura política: sostuvo que el Greenville realizaba una navegación rutinaria en aguas internacionales, sin escalas logísticas en la región, y que sólo colaboró con una aeronave británica mientras transitaba mar abierto. Aun así, la discusión interna escaló: el gobernador fueguino Gustavo Melella calificó el hecho como extremadamente grave —sobre todo por la denominación de Malvinas—, y el senador Jorge Taiana lo enmarcó como una violación de la Zona de Paz y Cooperación y como un acto que tiende a legitimar la ocupación, subrayando además el trasfondo antártico y la proyección global de poder naval. En la lectura de analistas, el episodio se acopló a una fricción previa: la visita frustrada del guardacostas estadounidense Stone durante una gira “Southern Cross” orientada a cooperación marítima e IUU fishing, cancelada por “problemas logísticos”, que dejó la sensación de una relación bilateral atravesada por señales operativas en el mar y respuestas políticas en tierra, con Malvinas siempre en el centro del encuadre.
No hay más secreto: Los submarinos del tipo común están condenados
Autores: Alexander Timokhin, Maxim Klimov || Revista Militar
El submarino, que se encontraba en la zona de operaciones de las fuerzas antisubmarinas occidentales, está casi garantizado que será destruido.Fuente: Raytheon
La principal propiedad táctica de los submarinos es el sigilo. Sin embargo, en las condiciones modernas, esto se puede proporcionar a los submarinos solo a través de la interacción y el apoyo de otras fuerzas (incluidos los buques y aviones). Independientemente, los submarinos contra un moderno sistema de guerra antisubmarina desplegado están condenados.
Existe
una superstición dañina de que supuestamente los submarinos pueden
convertirse en la columna vertebral de la Armada, el medio de guerra más
importante, mientras que todas las demás fuerzas son puramente
auxiliares. El punto de vista más extremista dice que basta con tener
una gran flota de submarinos y unas fuerzas de defensa costera, formadas
por corbetas y dragaminas, y supuestamente esto nos basta.
De facto, es esta teoría extremista la que se está incorporando en los planes reales (realmente implementados) de la Marina.
Y,
desafortunadamente, los políticos y los responsables de la toma de
decisiones, cuando llegan al poder, ya tienen una flota en serie.
Los
barcos, por desgracia, no solo son ineficaces. En las condiciones
modernas, están prácticamente indefensos sin las fuertes fuerzas de
superficie y la aviación. Además, aparentemente, tendrán que cambiar
mucho. Solo para no desaparecer. Para entender esto, echemos un vistazo a
la evolución de los sistemas de guerra antisubmarina en los últimos
años.
Pero primero, vale la pena recordar el momento en que los
submarinos realmente podrían convertirse en el medio decisivo para la
victoria en la guerra.
Cuando los submarinos casi ganan la guerra: conclusiones y consecuencias para la Armada de la URSS
Los submarinos estuvieron cerca de ser el instrumento decisivo de la victoria solo una vez.
Tal episodio fue realmente en historias...
En 1917, cuando las acciones de los submarinos alemanes en las
comunicaciones pusieron a Inglaterra al borde de la inanición y la
derrota militar. Sin embargo, el “momento pico” de tal amenaza fue
localizado, luego superado, y no tanto por medidas técnicas como
organizativas (principalmente por la introducción de un sistema de
convoyes).
Sin embargo, estos éxitos temporales y parciales de
los submarinos alemanes fueron ensalzados por la llamada "escuela joven"
de la RKKF (Armada imperial alemana) a principios de los años 30. (que fue la razón de la
construcción masiva de submarinos), y sin una consideración objetiva de
las capacidades de las fuerzas antisubmarinas (de hecho, los tiempos
eran tales que era simplemente peligroso oponerse, la "vieja escuela" de
la RKKF fue liquidado, incluso físicamente).
La siguiente
entrada en el tema de la construcción masiva de submarinos fue después
de la Gran Guerra Patria. Pero luego fue parte de un gran programa de
construcción naval (incluida la superficie), el desarrollo y la
presencia de una poderosa aviación naval.
El significado de la
construcción masiva de submarinos entonces era: sí, no podían
interrumpir las comunicaciones atlánticas, pero asegurar la derrota de
los primeros convoyes militares (y críticos para los Estados Unidos y la
OTAN), absolutamente. Es decir, nuestros proyectos 613 y 611 eran una
especie de "yunque" para el "martillo de tanque" de la URSS. Dado el
enorme retraso en ese momento en las armas estratégicas (y especialmente
en los vehículos de lanzamiento), la decisión fue bastante lógica. Al
mismo tiempo, se debe enfatizar que entonces no hubo un sesgo
significativo hacia la construcción de submarinos (es decir, lo que
recibieron hoy) en el contexto del presupuesto militar general (y los
costos de la Armada).
En principio, las decisiones sobre el
desarrollo de la Armada, tomadas por el más alto liderazgo
político-militar de la URSS en 1955 en Crimea, fueron en general lógicas
(todavía se estaba considerando la posibilidad de construir varios
portaaviones ligeros).
Pero entonces "la política del partido comenzó a ejercer una influencia directa sobre el alcance de los medios hidroacústicos".
El
cliché ideológico "el portaaviones es un arma de agresión" bloqueó
durante muchos años la creación de una flota equilibrada en nuestro
país.
Los
mismos clichés ideológicos sobre el supuesto "secreto absoluto" del PL,
sobre los "agujeros negros", etc. todavía influyen y determinan nuestra
política técnico-militar.
La frase ya citada (de un artículo del jefe del departamento de diseño avanzado del Instituto Central de Investigación que lleva el nombre de Krylov A.M. Vasiliev) por el subjefe de la Armada de la URSS, el almirante Novoselov, es digna de repetirse:
... En la reunión, no cedió la palabra al director del instituto, quien estaba ansioso por contar los experimentos para detectar el rastro de un submarino en la superficie utilizando un radar ... Mucho más tarde, a fines de 1989, le preguntó por qué rechazó esta pregunta. A esto, Fyodor Ivanovich respondió: "Sé acerca de este efecto, es imposible protegerse de tal detección, entonces, ¿por qué molestar a nuestros submarinistas"?
Y hoy la posición del "lobby submarino" se asemeja a "un avestruz metiendo la cabeza en la arena" y no quiere ver las capacidades de las armas antisubmarinas modernas (con costos materiales simplemente colosales para nuestro submarino, además, a expensas de de "aplastar" otras cuestiones de defensa realmente críticas). Oportunidades que de facto ya han puesto en tela de juicio a los submarinos en su apariencia y modelos de uso tradicionales.
Acústica: desde la radiogoniometría del ruido hasta la iluminación de baja frecuencia
Los
barcos podían detectar submarinos utilizando los primeros sonares (con
una frecuencia operativa de decenas de kHz) incluso antes de la Segunda
Guerra Mundial. Pero esto requirió encontrar el barco antisubmarino muy
cerca del barco.
Un cierto avance a finales de los 50 y
principios de los 60 fueron los "sonares de baja frecuencia" con una
frecuencia de funcionamiento del orden de varios kHz, cuyo rango de
detección, en condiciones hidrológicas favorables, podría alcanzar
varias decenas de kilómetros.
En el caso de los submarinos
nucleares, abandonar secretamente sus bases y moverse en rumbos
impredecibles hacia el área de servicio de combate, que también evaden
el contacto con los barcos de superficie, esto fue ineficaz.
Pero
en este caso, la búsqueda de dirección de ruido pasivo en un rango de
baja frecuencia (hasta infrasonido) se convirtió en un gran avance: las
ondas acústicas de un submarino ruidoso divergieron a grandes
distancias, especialmente cuando resultó estar cerca del eje del canal
de sonido submarino.
El rango récord de detección de un submarino
nuclear a partir de su propio ruido mediante un hidrófono en el fondo
supera los 6000 kilómetros. Pero un punto importante: aquí estamos
hablando de nuestros propios signos acústicos de desenmascaramiento del
objetivo PL, fueron detectados y pasivamente.
Durante muchos
años, el sistema de guerra antisubmarina de la Marina de los EE. UU. se
basó en el SOSUS (SOund SUrveillance System).
Cobertura
aproximada del sistema SOSUS basada en datos abiertos en la prensa
occidental. Puntos - estaciones submarinas, zona en franja horizontal -
cobertura de la aviación de patrulla base con aviones Orion, zona en
franja vertical - límites teóricos del rango de detección por sistema
submarino
Debo decir que la Armada de la URSS "jugó un
poco" con los estadounidenses, sin querer - sin saber acerca de las
capacidades de sus sistemas de detección, el comando hizo que los
submarinos salieran al servicio de combate en el Atlántico y el Pacífico
a velocidades demasiado altas la transición, que, en consecuencia,
generó un nivel muy alto de componentes discretos de ruido submarino (DS
USS) de nuestros submarinos.
Como resultado, se enviaron
aviones de patrulla base (BPA) al área donde se encontraba nuestro
submarino (rastreado por SOSUS), lo que aclaró el contacto o solo
entonces transfirió el contacto al submarino estadounidense oa las
fuerzas de superficie. En las aguas adyacentes a la URSS, no cubiertas
por la zona de detección SOSUS, operaban submarinos de la OTAN y
japoneses (incluidos los submarinos de la Armada de los EE. UU.). Y esto
no es episódico (como en la Armada Soviética). Fue precisamente un
sistema permanente.
Sin embargo, a veces las fuerzas de la superficie actuaron por sí mismas. A continuación se muestra un ejemplo del servicio de combate del SSBN K-258 en el Océano Pacífico en 1985; se puede ver que los grupos de combate de superficie estadounidenses (NBG, traducción del término estadounidense Surface Action Group - SAG) fueron exactamente a la " indetectable "barco y le dio un calor completo ... Fragmento:
Además, es más fácil ... Criado en una punta del SOSUS BPA ZP USA (avión de patrulla base de la costa oeste de los EE. UU.) ¡Nos lleva por el culo.?! Y nos damos cuenta de ESTO en el momento más inoportuno, cuando nuestro "Yalda" (la parte de la cabeza del dispositivo de elevación del mástil) del ROS "Saiga" a KU = 40 grados hasta la posición inicial ... Nos sumergimos ... .YALDA ... TATTED ... Cómo se cerró la tapa de la mina ... ni siquiera los mecánicos lo entendieron !!!
Bueno, está bien ... No fue así, el segundo día nos separamos del enemigo, nos sumergimos debajo de un transporte, y luego lo cambiamos a otro que se aproxima, remando en la dirección opuesta.
Suspiramos profundamente con el
aire cortado ... Y decidimos flotar, llenar el aire VD a través de PVP
(entrada de aire bajo el agua), y al mismo tiempo mirar alrededor ... al
periscopio, ... ¿cómo lo hizo el asistente? , mi anterior, pasa del
combate al intercomunicador del navegante mismo gorro de navegador.
Alexander Sholokhov de tercer rango, hace una pregunta de relleno: "...
Navegante, ¿está lejos de la costa?" ... Yo, sin dudarlo: "3 millas a
Hawai, bueno, 400 millas a la ZP de EE. UU.". Pregunta número 600: "...
¿Y qué hace un BUQUE REMOLCADO y REDUCIDO CON MANIOBRABILIDAD en medio
del océano?"
... Entonces comenzó la lucha de 28 días, léase
"guerra", RPKSN k-258 con dos KPUG (8 NK) equipados con AN / BQQ-14
(-17) GAS para proporcionar helicópteros, vehículos aéreos no tripulados
y embarcaciones de apoyo. Este fue el PRIMER uso que la Marina de los
Estados Unidos hizo del sistema TAKTASS en la Flota del Pacífico en el
curso de la "operación para expulsar al RPKSN de la Armada Soviética de
sus áreas de patrulla de combate".
Se
puede ver que SOSUS tenía suficiente eficiencia para apuntar al barco
objetivo con un UAV. En el curso de una guerra real, este sería el
final. Pero fue una guerra fría. Y como resultado, los estadounidenses
dejaron que los navegantes de superficie "retozaran".
Sin
embargo, existían antídotos contra esos viejos sistemas. A finales de
los 70, los estadounidenses buscaban principalmente componentes
discretos del USB. Estos últimos juntos formaron el llamado "retrato
hidroacústico" (HAP), un conjunto característico de frecuencias
discretas características de cada barco en particular. El GAP era único y
cada barco tenía el suyo. Esto hizo posible no solo determinar el tipo
(proyecto) de la embarcación, sino también comprender cuál de ellos fue
objeto de observación específicamente.
En consecuencia, la
solución fue, en primer lugar, reducir el ruido, moverse en pequeños
movimientos óptimos y, lo más importante, enmascarar las capas cercanas a
la superficie. Y en segundo lugar, cambiar el "retrato" del barco antes
de una operación importante, habiendo trabajado con los mecanismos que
le dan la característica "discreta". Como resultado, la computadora que
analizó el espectro del fondo acústico del Océano Mundial no extrajo
conjuntos característicos de frecuencias de él. Y no pudo avisar de la
presencia del barco, aunque había "discretos" tecnogénicos en el
espectro.
Esto, lamentablemente, lo hicieron los comandantes proactivos individuales, no el "sistema".
Así
fue como el K-492 Dudko en 1982 pudo penetrar de forma encubierta en la
bahía de Juan de Fuca, cerca de la base naval de Bangor.
El
trabajo persistente de los ingenieros soviéticos llevó al hecho de que
el UPSh de los submarinos se redujo significativamente. En la primera
mitad de la década de 80, a los estadounidenses les quedó claro que los
días en los que era posible confiar únicamente en la búsqueda de
dirección del ruido en la detección estaban contados. Los barcos
soviéticos se volvieron más silenciosos, el conocimiento de los
comandantes soviéticos sobre las capacidades del enemigo aumentó. Por
supuesto, hubo fallas del tipo Atrina. Pero también hubo operaciones, de
las cuales nuestros futuros "socios" fueron arrojados a la fiebre.
Quizás algún día nos cuenten sobre ellos.
Pero de una forma u
otra, Estados Unidos necesitaba responder a los desafíos futuros, cuando
el nivel de ruido de los submarinos soviéticos caería casi al fondo
natural del océano, y no habría ningún "discreto".
La respuesta
fue el uso de un principio como la iluminación de baja frecuencia en los
sistemas de iluminación subacuática (aquí, la base técnica de la Marina
de los EE. UU. En sistemas de múltiples posiciones y distribuidos de
manera óptima en el área de búsqueda, por ejemplo, el GAS de un barco de
superficie y el RGAB de un helicóptero, se volvió extremadamente útil).
1990 año. "El proceso ha comenzado".
Primero, sobre la física del proceso.
Como sabe, cuanto menor es la frecuencia (cuanto mayor es la longitud de onda), más se propaga la señal y menos se atenúa. En
el caso del sonar activo, el factor de reflejos internos de los
elementos estructurales submarinos comienza a jugar un papel importante
(que es especialmente agudo para los submarinos de doble casco típicos
de la Armada rusa).
Un punto importante - el nivel de ruido no es
absolutamente importante - la onda de baja frecuencia "iluminará"
incluso un objeto acústicamente "muerto".
¿Qué se requiere realmente de un cazador de submarinos?
Sumerja
un emisor de baja frecuencia en agua, "emita una onda" y luego reciba
las ondas reflejadas de diferentes objetos con su antena. Teniendo en
cuenta el rango óptimo de baja frecuencia, es necesario usar GPBA, una
antena acústica extendida flexible como la antena más efectiva para tal
esquema.
Fue este método de detección de submarinos el que se
convirtió en el principal en la Marina de los Estados Unidos y en todos
los países aliados de los estadounidenses.
El uso de
embarcaciones especiales de reconocimiento hidroacústico con emisores
muy potentes proporciona un rango de "iluminación" desde el Mar de
Noruega de casi todo el Mar de Barents (con la recepción de la señal
reflejada de la aviación GAK PLA o RGAB) y la URSS La Marina se encontró
con esto por primera vez a mediados de los años 80 (el SGAR con NCHI
examinó la cabeza "barracuda" con el vicealmirante Chernov, realizando
una inmersión profunda en el mar de Noruega).
Un
solo barco de superficie con un GPBA y un emisor de baja frecuencia (de
menor potencia), así como un par de helicópteros antisubmarinos, son
capaces de "iluminar" completamente una franja de muchas decenas de
kilómetros de ancho. Y si hay un barco en él, se detectará
inmediatamente a cualquier nivel de ruido.
Sobre la cuestión del alcance de detección y la "iluminación" de los modernos LF BUGAS
Pero
este es su propio GPBA. El "barco iluminado" da una onda secundaria EN
TODAS las direcciones - y si hay alguna unidad táctica en el lado
opuesto al barco cazador que puede detectar la onda reflejada (submarino
o helicóptero), entonces el ancho de la franja en la que cualquier
submarino se detecta el objetivo, de decenas de kilómetros se convierte
en cientos. La peor parte es que en el lado opuesto podría haber una
boya lanzada desde un avión de patrulla.
¿Disparar misiles antibuque a la fuente de "iluminación"? ¿Qué pasa si es solo una boya caída o un helicóptero?
Un
ejemplo vívido de la compacidad de los OGAS modernos de baja frecuencia
y sus rangos en condiciones favorables (¡la escala de operación alcanza
las 60 millas - 111 km!)
Puede leer sobre los detalles de este método de búsqueda en el artículo. Defensa antisubmarina: barcos contra submarinos. Hidroacústica " sección "Cuarta generación. Post-Guerra Fría "... En él, la pregunta se revela desde un punto de vista técnico, pero los rangos son importantes para nosotros ahora.
Para
comprender hasta dónde han avanzado los miembros de la OTAN, vale la
pena dar un ejemplo. A finales de los 80, la URSS pudo crear GPBA
aplicable en buques de guerra. Usando una antena de este tipo, se creó
el complejo hidroacústico Centaur, que, como experimento, se instaló en
la nave experimental GS-31 de la Flota del Norte. Los resultados se
describen en el artículo Defensa antisubmarina: barcos contra
submarinos. Hidroacústica ". Solo anunciaremos aquí que el rango de
detección de los silenciosos submarinos occidentales, incluido el
silencioso "Uly" noruego diesel-eléctrico, era de cientos de kilómetros.
Pero este complejo no tenía "iluminación", solo una buena
antena y potencial computacional. Los sistemas que tiene hoy cualquier
fragata británica son significativamente superiores a los que lleva el
GS-31. Y en términos de la presencia del emisor, y en términos de
procesamiento de la señal, la antena es mejor allí.
En el video
se muestra un ejemplo del trabajo de un solo barco. Primero, la fragata
británica baja la GPBA al agua, por cierto, a muy buena velocidad.
Luego, se libera un controlador desplegable de baja frecuencia con
control automático de profundidad. Con la ayuda de este equipo, el barco
"toma contacto": un submarino, a juzgar por el intercambio de radio,
con un helicóptero despegando, a 12 millas (22 kilómetros) del barco.
GPBA
definitivamente no da un lugar y, aparentemente, el mejor helicóptero
antisubmarino del mundo, "Merlin", se envía allí. La tripulación decide
realizar una búsqueda adicional del objetivo con la ayuda de su GAS
rebajado, también de baja frecuencia. Su poder de iluminación es bajo y
el barco objetivo no intenta esquivarlo, simplemente no sabe que está
siendo "resaltado". Y los pilotos de helicópteros, habiendo determinado
los elementos del movimiento del objetivo (rumbo, velocidad,
profundidad) y habiendo elaborado los datos para apuntar, atacan el
barco con un torpedo (el "Merlín" puede tener hasta cuatro de ellos).
Pero
lo más importante es que saben cómo transformar cualquiera de sus
unidades tácticas en un elemento de un sistema de posiciones múltiples,
cada parte del cual trabaja en conjunto con todas las demás.
El principio de su funcionamiento se muestra en la figura.
Sin embargo, todo esto es parte del problema.
No acústica: de los magnetómetros a la detección de radares
demás
de los métodos de detección acústica, los no acústicos están
desempeñando un papel cada vez más importante. El principal problema de
los submarinos aquí es la aviación. La siguiente imagen tiene lugar con
la aviación.
Érase una vez, durante la Batalla del Atlántico, el
principal medio de búsqueda de submarinos por aviones de patrulla
estadounidenses y británicos era el radar: los barcos alemanes, antes de
la invención del snorkel, se vieron obligados a moverse en la
superficie.
Sin embargo, también existía la necesidad de detectar
embarcaciones sumergidas. E incluso durante la Segunda Guerra Mundial,
el primer avión equipado con un magnetómetro apareció en los dirigibles
de patrulla de la Marina de los EE. UU. Desde estos aviones, los
magnetómetros migraron a los aviones.
Después de la Segunda
Guerra Mundial, cuando los submarinos diesel-eléctricos soviéticos ya
tenían dispositivos RPD (operación del motor diesel bajo el agua), el
magnetómetro se convirtió en una de las principales herramientas de los
aviones de patrulla estadounidense. Durante mucho tiempo, los
hidroaviones de patrulla Martin P5M Marlin volaron en busca de
submarinos soviéticos en sus largos vuelos de 10 a 12 horas,
literalmente desyerbando las extensiones del océano con un magnetómetro,
cuyo rango de detección en esos años se calculó en cientos de metros.
El
Marlin también podía detectar dispositivos de radar con radar, pero el
alcance de dicha detección no excedía las 10 millas. Y solo habiendo
encontrado el submarino con la ayuda de un radar o un magnetómetro, la
tripulación del "Marlin" utilizó boyas de radio acústica. Un poco más
tarde, se agregaron fuentes de sonido explosivas (VIZ) a los medios
acústicos, que "iluminaron" el bote objetivo con una onda de choque
(baja frecuencia). Esto aumentó el rango de detección del barco por las
boyas. Se agregaron detectores de gases de escape diesel a los medios no
acústicos, lo que permitió detectar el funcionamiento del motor diesel.
En los años 70, ya a bordo de los Orions, aparecieron los primeros sistemas de detección por infrarrojos.
La
mitad de los años setenta también marcó un punto de inflexión en el
desarrollo de los sistemas de detección no acústica basados en
radares. Tanto la URSS como los EE. UU. En los años 70 finalmente
llegaron a la conclusión de que es técnicamente posible detectar un
submarino bajo el agua, basándose en las anomalías que forma en la
superficie del agua, utilizando un radar. Durante algún tiempo, la URSS
estuvo por delante de los Estados Unidos, pero luego el enemigo tomó la
delantera. Los estadounidenses dominaron constante y deliberadamente la
búsqueda por radar. Su primera detección de un submarino en una posición
sumergida por el satélite SEASAT desde el espacio se llevó a cabo en
1978. Y la aviación recibió complejos seriales capaces de operar de esta
forma a principios de los 90, tras el fin de la Guerra Fría.
Cazador y víctima - "Orion" y submarino soviético pr. 671RTM
Es
extraño, pero en nuestro país, fuera de los círculos de los "estrechos
especialistas" que, por supuesto, lo saben todo, sigue en marcha alguna
extraña "falta de voluntad para creer en lo inevitable". Y esto no solo a
pesar del hecho de que la propia URSS llevó a cabo tales experimentos
de manera masiva y exitosa, sino también a pesar del hecho de que hoy
los propios "camaradas chinos" están realizando masivamente tales
experimentos y publican muchos trabajos abiertos sobre este tema.
Un
par de ilustraciones. En ambos casos, los chinos lanzaron un elipsoide
bajo el agua y luego observaron qué tipo de ondas genera en la
superficie.
"Excitación
Kelvin" o, en nuestra opinión, "ondas de barco" en la superficie del
agua desde un elipsoide que se mueve a una profundidad de 20 metros, con
velocidades y números de Froude a - 6 m / sy 0,19; b - 9 m / sy 0,29; s
- 15 m / sy 0,48; d - 20 m / sy 0,64. Fuente: Características de
estela de cuerpos sumergidos en movimiento e inversión de estado de
movimiento de submarinos, FUDUO XUE, WEIQI JIN, SU QIU y JIE YANG MOE
Key Laboratory of Optoelectronic Imaging Technology and System,
Instituto de Tecnología de Beijing, Beijing 100081, China, Autor para
correspondencia: Weiqi Jin (jinwq@bit.edu.cn)
"Excitación
Kelvin" o, en nuestra opinión, "ondas de barco" en la superficie del
agua desde un elipsoide que se mueve a una velocidad constante de 12 m /
s (número de Froude - 0,38), a las siguientes profundidades: a - 6 m, b
- 10 m, s - 20 myd - 30 m. Fuente: Características de estela de
cuerpos sumergidos en movimiento e inversión de estado de movimiento de
submarinos, FUDUO XUE, WEIQI JIN, SU QIU y JIE YANG MOE Key
Laboratory of Optoelectronic Imaging Technology and System, Instituto de
Tecnología de Beijing, Beijing 100081, China, Autor para
correspondencia: Weiqi Jin (jinwq@bit.edu.cn)
Todo esto es detectado por el radar.
No
solo eso, aquí hay una tabla un poco anterior de los efectos dominó de
los estadounidenses. Surge la pregunta: ¿por qué estudiaron estos
efectos? Y entonces.
El
hecho de que un submarino sumergido genere ondas en la superficie es
conocido por los estadounidenses desde 1944, nosotros desde los años
sesenta. Sería ingenuo pensar que nadie se aprovechará de este efecto
para detectar submarinos. Y lo aprovecharon.
Por cierto, un
ejemplo "desde el otro lado". De las memorias del almirante John
Woodward, comandante de las fuerzas británicas durante la guerra por las
Malvinas:
“Sin embargo, tuvimos que resolver
un problema adicional: el problema del Bourdwood Bank. Es un área
oceánica grande y bastante poco profunda que se acerca al borde de la
plataforma continental sudamericana.
Se extiende por más de
doscientas millas de este a oeste, pasando cien millas al sur de East
Falkland, donde tiene unas sesenta millas de ancho de norte a sur. Más
al sur, el Atlántico tiene más de dos millas de profundidad, pero
alrededor de las Islas Malvinas y frente a la costa del continente, el
lecho marino se eleva hasta la plataforma continental a una profundidad
de unos trescientos pies. En la orilla, el océano tiene unos ciento
cincuenta pies de profundidad.
Esta agua poco profunda está
mapeada con precisión, pero puede ser mortal para un submarino
sumergido, que busca mantenerse al día con un crucero que navega en
aguas poco profundas a una velocidad de más de veinticinco nudos. Un
submarino necesita navegar al menos doscientos pies para mantener esta
velocidad y evitar un rastro claro de "peces en movimiento" que llegan a
la superficie. A una profundidad de cien pies, donde tenían que cruzar
aguas poco profundas, dejarían un rastro claro.
Sí, aquí
estamos hablando de veinticinco nodos. Bueno, entonces la ola en la
superficie a tal velocidad se puede ver incluso con los ojos. La
velocidad será menor, será visible solo con la ayuda del radar. Y no
siempre es posible ir a la profundidad. Los británicos no pudieron,
nosotros en nuestro Ártico básicamente tampoco tenemos adónde ir, los
mares son poco profundos.
Ahora, el algoritmo aproximado de la
operación BPA es el siguiente. En el "aviso" de otros tipos de
reconocimiento (por ejemplo, hidrófonos de fondo, barcos de superficie o
reconocimiento por satélite, o RTR detectó una conexión, etc.), el UUV
recibe un punto donde se detectó o perdió el contacto. Además, se evalúa
qué tan lejos y en qué dirección puede ir el objetivo durante el tiempo
de vuelo de la aeronave de patrulla. En base a esto, se asigna el área
de búsqueda. Luego, el avión despega hacia la zona.
Y luego todo
es simple. Tanto Orión como Poseidón pueden detectar anomalías
superficiales características utilizando su radar a una distancia de
decenas de kilómetros de ellos mismos en cualquier dirección. El
rendimiento de búsqueda de la aeronave es muy alto. Además, simplemente
colocando un par de boyas para aclarar la clasificación y determinar los
elementos del movimiento del objetivo (EDC - rumbo, velocidad,
profundidad). Y desde el primer turno, se lanza un torpedo sobre el
objetivo.
Al mismo tiempo, el UAV, por supuesto, puede
inspeccionar las áreas designadas sin información preliminar sobre los
submarinos allí.
Hoy en día, los vehículos aéreos no tripulados
con una larga duración de vuelo están poderosamente incluidos en el
sistema PLO de Occidente. Su uso masivo permite una cobertura continua
de áreas verdaderamente gigantescas en los océanos. El efecto "barco en
el mar, volar sobre cristal" se vuelve global.
Y esto, por supuesto, no es todo.
Aunque
los hidrófonos pasivos del antiguo sistema SOSUS (más tarde IUSS)
fueron en su mayoría inactivos, debido a la disminución del nivel de
ruido de nuestros submarinos, los sistemas de fondo no solo no
desaparecieron, sino que recibieron un nuevo desarrollo.
Sistemas de iluminación de fondo submarino en nuestro tiempo.
Estamos
hablando de sistemas de despliegue rápido (desde submarinos y aviones).
Su problema clave en el pasado ha sido la clasificación. En SOSUS, la
tarea se llevó a cabo en tierra, lo que requirió costosos cables de alta
tecnología desde las antenas hasta los centros en tierra.
Un
ejemplo de detector desplegable autónomo es nuestra boya MGS-407. Sin
embargo, los objetivos se detectaron en el rango de frecuencia media, y
la clasificación fue la más primitiva, al exceder el nivel de umbral. En
consecuencia, los rangos de detección de tales boyas eran muy pequeños.
El
uso de bajas frecuencias (y el DS del "retrato del objetivo") condujo
no solo a un fuerte aumento en el costo, sino también a la necesidad de
descargar datos de inteligencia realmente secretos, que, siempre que
estuvieran expuestos en aguas enemigas, fue un requisito previo directo
para su revelación al enemigo.
El cambio de detección pasiva a
"retroiluminación" ha resuelto este problema. La información mínima se
carga en el "cerebro" de la boya flotante, lo que garantiza únicamente
el funcionamiento (sincronización) con la "iluminación".
Estos
son los componentes del sistema de guerra antisubmarina de teatro,
organizado de acuerdo con los estándares estadounidenses. Ya sea que
tengamos un conflicto separado con Japón o Turquía, los Estados Unidos,
incluso sin participar directamente en una guerra contra nosotros (como,
muy probablemente, ocurrirá), proporcionará a cualquiera de nuestros
adversarios toda la información disponible sobre la situación submarina
en los Estados Unidos. teatro de operaciones. Y en algún lugar el barco
se hundirá "silenciosamente", si es que se puede negar todo. Vale la pena considerar un ejemplo real y reciente de cómo funciona esto.
Búsqueda del submarino diesel-eléctrico ruso pr. 6363 "desaparecido" en el Mediterráneo en marzo de 2021
En la tercera década de marzo de 2021, los medios rusos comenzaron a aparecer en masa noticias
sobre la exitosa separación del seguimiento de submarinos
diesel-eléctricos del proyecto 6363 en el Mar Mediterráneo. Citemos la
publicación "Lenta.Ru":
Como dijo el
interlocutor de la agencia, las fuerzas antisubmarinas de la Alianza del
Atlántico Norte llevan una semana intentando encontrar el submarino
ruso. Sin embargo, como se supo, todavía no han podido hacerlo, a pesar
de las "grandes oportunidades" del Mediterráneo. “Utilizaron grandes
fuerzas para buscar el submarino ruso, pero fue en vano. Eso significa
que en condiciones de hostilidades van a punta de pistola, lo que les
molesta mucho ”, explicó la fuente.
El almirante Viktor
Kravchenko, quien se desempeñó como Jefe del Estado Mayor de la Armada
rusa en 1998-2005, explicó la situación por el hecho de que los
submarinos Varshavyanka se encuentran entre los más silenciosos del
mundo. “Bueno, déjalos mirar. Ella simplemente justifica su silencio ...
Estos individuos operan en secreto ”, dijo.
Bien, ahora regresemos de los felices mensajes patrióticos de hurra a la realidad. La
siguiente figura muestra la ruta de salida del antisubmarino Poseidon
de la Armada de los EE. UU. En busca de este Varshavyanka. No prestamos
atención a la inscripción en la parte superior, la persona que la
escribió no entiende lo que ve.
¿Qué nos interesa en este caso?
Primero,
en todos los casos, los Poseidones, muchos cientos de kilómetros antes
de nuestro barco, ya tenían un rumbo preciso hacia él. Es decir, los
estadounidenses simplemente sabían dónde estaba ella ahora. Esto puede
deberse a varias razones. Por ejemplo, fueron llevados a un registro
inmediatamente después de la pérdida de contacto de otras fuerzas. O
después de que nuestro barco se acercara nadando para comunicarse y
alguien lo descubrió (por ejemplo, RTR). Tal vez el barco entró en el
alcance de algún tipo de sistema FOSS de fondo, o bajo la iluminación de
baja frecuencia de algunos de los barcos: no importa si es
estadounidense o israelí. Es decir, en cualquier caso, el lugar donde se
encuentra el barco se conoce con algún error de antemano.
Lo
más interesante además: en uno de los dibujos se puede ver que al
acercarse al lugar donde se encuentra el bote, el Poseidón simplemente
hizo un giro en su dirección. Si este avión solo pudiera usar medios
acústicos, entonces esto no habría sucedido. Los estadounidenses,
habiendo llegado a la zona donde se encuentra el submarino, no podrían
haberlo alcanzado tan fácilmente. Tendrían que trabajar boyas, colocar
barreras y solo entonces averiguar dónde es real el barco. El rumbo que
el avión sobrevolaría sobre la zona donde se encontraba el submarino
sería diferente. Y luego simplemente se volvieron contra ella y eso es
todo. ¿Cómo? Sí, acaban de ver el lugar debajo del cual está.
Lo
más triste son los círculos que describen los Poseidones sobre nuestra
Varsovia. Esto no es una búsqueda, no. Se trata de un vuelo sobre un
campo de boyas colocadas sobre el barco, a través del cual los
estadounidenses escribieron su "retrato", incluidos sus componentes
discretos. Ahora, el rango de detección de este submarino en particular
por cualquier unidad táctica de la OTAN que sea simplemente técnicamente
capaz de detectar submarinos ha aumentado significativamente. Además,
debido a la total compatibilidad de todos los equipos y software de
aeronaves, barcos y submarinos, los datos sobre el barco podrían
cargarse inmediatamente en las computadoras de los barcos de superficie
de los Estados Unidos y los aliados que participan en la operación para
encontrar el barco. y poco después esta información llegó a todas las
armadas de los países de la OTAN.
Lo más probable es que la
aviación "mantuviera contacto" hasta que fue posible transferirla a sus
submarinos o barcos de superficie. Esto explica el vagabundeo de
sucesivos aviones.
Intento de fuga
Para la
divulgación final del tema, mostraremos lo difícil que será para nuestro
submarino o un grupo de submarinos romper el sistema de guerra
antisubmarina desplegado en el teatro de operaciones, usando el ejemplo
de la Flota del Norte.
En realidad, la línea de la OLP de la OTAN
comenzó desde nuestras bases allá por los años 80. Hay un conocido
ejemplo de submarinos noruegos, todavía viejos "Cobbens", que realizaban
servicios de combate tendidos en el suelo cerca de nuestras bases
(donde solo podían ser alcanzados por dragaminas navales con GAS y RBU
de alta frecuencia, pero incluso entonces - sólo desde "distancias de
pistola").
Luego vinieron las posiciones de los submarinos de la
Armada de los Estados Unidos, y los aviones SOSUS y BPA comenzaron en el
Mar de Noruega.
¿Pocos? Sin embargo, si agregamos "iluminación",
y el primer hecho de su uso se registró a mediados de los años 80,
entonces el factor de bajo ruido de los nuevos submarinos nucleares de
la Armada simplemente se "pone a cero".
A esto le sumamos las
capacidades del radar de misiles antiaéreos del enemigo y la poca
profundidad del Mar de Barents, que dificultan enormemente el despliegue
encubierto de nuestros submarinos de propulsión nuclear frente a
aviones (y satélites) de contraataque con especiales. radares.
En
tales condiciones, sería difícil para una flota equilibrada asegurar el
despliegue de sus submarinos, y mucho menos desequilibrados con un
"balanceo" hacia el submarino.
Sin embargo, imagina una situación similar.
Por
lo tanto, tenemos un subsuelo de fuerzas OVR (dragaminas, pequeñas
corbetas), corbetas más grandes capaces de buscar submarinos a una gran
distancia de la costa, aviones de combate están de servicio en los
aeródromos para cubrir los barcos a pedido, también hay aviones de
ataque con capacidad en teoría, atacar a los barcos de superficie. Pero
no tenemos "objetivos flotantes": portaaviones, barcos de misiles de
ataque de la zona del mar lejano.
¿Cuál será el primer resultado?
El primer resultado será el siguiente: más allá del rango de detección
de los radares sobre el horizonte, las fuerzas de superficie enemigas
operarán libremente. Esto también se aplica a los barcos que realizan
misiones antisubmarinas y los protegen de un ataque aéreo de barcos de
misiles. En este caso, el enemigo se verá obligado a temer solo un
ataque aéreo desde la costa. Pero primero necesitaremos encontrar sus
barcos, que no entran en las rutas de vuelo de nuestros satélites, y los
aviones de reconocimiento son derribados de inmediato. Así es
aproximadamente como se verá.
Al
mismo tiempo, los dragaminas no ayudan, simplemente son destruidos
desde el aire por aviones de cubierta que vuelan a baja altura,
partiendo de un portaaviones al este del Cabo Norte, en algún lugar de
los fiordos, donde no podemos encontrarlo sin nuestra propia flota. (y
los hipotéticos aviones portadores de misiles desde el "suelo" no vuelan
a ninguna parte), ni, en consecuencia, destruyen. Como resultado, los
barcos sufren numerosos golpes a varias millas de la costa, y el enemigo
no los vuelve a soltar.
Veamos aproximadamente la diferencia de condiciones cuando “hay una flota pesada.
Aquí nuestras fuerzas "pesadas" están y operan.
En el círculo negro, la zona de dominación disputada, están nuestras
fragatas, BOD, cruceros y, en la versión correcta, portaaviones, junto
con la aviación antisubmarina y de ataque (asalto o transporte de
misiles) desde "tierra". una contra batalla con el enemigo,
proporcionando una zona de dominación en su retaguardia y la capacidad
de los barcos para dar la vuelta en un teatro de operaciones.
Ahora
el enemigo no puede utilizar las naves de reconocimiento hidroacústico
con tanta libertad como antes. Serán buscados y destruidos. El enemigo
no podrá llevar a cabo una guerra antisubmarina sobre una base sistémica
en el Mar de Barents en absoluto. En noruego, solo puede superar la
oposición de la Armada. Por supuesto, los dragaminas con GAS y NSA
modernos (incluso de alta frecuencia), capaces no solo de detectar
minas, sino también hidrófonos de fondo enemigos, serían muy útiles.
Desafortunadamente, no existen hoy (incluyendo ninguno en la Flota del
Norte con el grupo principal de NSNF). Pero el caso es que no solo
necesitamos ellos y corbetas con aviones básicos.
Resultados
Todo
lo anterior no significa que los submarinos estén desactualizados como
tipo de barco. Pero tendrán que cambiar (más sobre esto en artículos
posteriores). Hoy, la defensa antisubmarina en Occidente ha logrado la
misma revolución que durante la Batalla del Atlántico, si no más
significativa. Pero nuestros submarinos no han cambiado
proporcionalmente (habiendo permanecido realmente al nivel del final de
la Guerra Fría).
Existe la opinión de que el nuevo submarino es "una tontería", porque en occidente continúan construyendo submarinos. Sin embargo, no hay una OLP moderna en su contra.
(nuestra OLP es patética, miserable y anticuada hace mucho tiempo). La
amenaza china todavía se subestima. Y lo más importante, sus submarinos
ya han comenzado a evolucionar hacia una "nueva guerra submarina": estos
son torpedos de bajo ruido y de alcance ultralargo (porque la
designación de un lanzamiento de misiles contra el sistema de misiles
antiaéreos de un enemigo moderno anula el secreto del submarino), nuevos
medios de comunicación que aseguren la "inclusión de submarinos",
sistemas de defensa aérea ...
El
proyecto chino de un satélite con un potente láser, capaz de detectar
desde la órbita violaciones de la "estructura de capa fina" de la
columna de agua vertical, provocadas por el movimiento del submarino a
una profundidad de 500 metros. Un ejemplo del enfoque chino de la guerra
naval en el siglo XXI. El helicóptero estadounidense análogo a esto es
el complejo RAMICS supuestamente "anti-minas".
Ya no
podemos construir submarinos de acuerdo con los enfoques tradicionales y
esperar que tengan la oportunidad ni siquiera de completar la tarea,
sino simplemente de sobrevivir.
Desafortunadamente, la Armada
rusa y el Ministerio de Defensa se han embarcado en una política de
negación deliberada de la realidad. - como un avestruz que esconde
la cabeza en la arena, o un niño que se tapa la cara con las palmas y
piensa que tampoco nadie lo ve. Después de todo, todo estaba claro
incluso antes del primer marcador de "Borey" o "Ash-M". Al no querer y
no poder cambiar según los requerimientos de la situación, la Marina
prefirió fingir que estaba "en la casa".
Pero la realidad es
despiadada. Ninguna flota de submarinos simplemente puede sobrevivir
cuando se enfrenta a un ASW de estilo occidental integrado. No es de
extrañar que el ex comandante en jefe Vysotsky dijera que sin un
portaaviones, todos los submarinos de la Flota del Norte serían
destruidos en 48 horas. Debo decir que todavía era optimista sobre las
cosas: "Kuznetsov" solo puede dispersar temporalmente el avión de
patrulla básico en un área pequeña. Y nada más. Esto, por supuesto, es
necesario y útil, pero las guerras no se ganan de esta manera.
De
hecho, hoy, para desplegar sus fuerzas submarinas, primero necesita
destruir las fuerzas de superficie enemigas en el teatro de operaciones y
destruir su FOSS. Pero esto es, de hecho, una victoria en la guerra. Y
entonces, uno se pregunta, ¿por qué entonces podlav?
Suena
gracioso, pero hoy en día a veces es más fácil ocultar "Nakhimov" que
"Severodvinsk". Este último "ilumina" el hecho de su presencia en el
teatro de operaciones incluso antes de que el enemigo lo detecte.
"Nakhimov", por otro lado, no debe caer debajo del satélite y estar
listo para lidiar con el reconocimiento aéreo, lo cual teóricamente no
es difícil con su sistema de defensa aérea; cómo se hacen estas cosas se
muestra en el artículo. “Guerra marítima para principiantes. Poner al portaaviones en ataque... Es posible que nuestros barcos actúen de manera similar, aunque no sean portaaviones.
Y
"Ash" no hace eso: dar treinta nudos para deslizarse a través de la
franja de observación de un satélite capaz de detectar el mismo "Kelvin
Wedge" en la superficie, el submarino no puede sin perder el sigilo.
También es imposible llegar a una profundidad en la que los sonidos se
extiendan en un rango enorme, y también es imposible esconderse de la
detección del radar. Después de todo, esto también es una pérdida de
secreto en términos de "acústica". Y estar a un par de cientos de
kilómetros de un destacamento de buques de guerra enemigos es como
convertirse en una "mosca sobre el cristal", y en cualquier, incluso el
USS más bajo, incluso al nivel del fondo natural. La iluminación de baja
frecuencia no se preocupa por el nivel de ruido del "objeto iluminado".
Cambio
en la visibilidad PL a lo largo de los años para el campo hidroacústico
primario y la visibilidad para el campo secundario (iluminación de baja
frecuencia).
En tales condiciones, las ideas de algunos
aspirantes a teóricos de que es posible "apostar por los submarinos",
que las fuerzas de superficie pueden reducirse a unas fuerzas de defensa
costera de corbetas y dragaminas, y que las misiones de combate que
deben resolver los submarinos son una estupidez. al borde del crimen en
el que solo dos partes pueden estar realmente interesadas: nuestros
enemigos y los empresarios locales que están dispuestos a ganar dinero
incluso a costa de dañar la capacidad de defensa del país. Por cierto,
los agentes estadounidenses de influencia en Internet en la década de
2000, fue para la armada totalmente submarina de Rusia que activamente,
como dicen, "se ahogaron" y, a juzgar por los eventos que tienen lugar
ahora, no fueron fracasado.
Y la idea de que, en palabras de un autor, “solo en submarinos y puedes ir al océano sin obstáculos” es solo una mala anécdota.
Los
submarinos no pueden ser la columna vertebral de una flota. En el
futuro, serán una herramienta de nicho diseñada para resolver problemas
específicos en algunas condiciones específicas. E incluso para eso,
tendrán que cambiar de la misma manera que cambió la aviación tras la
proliferación masiva de sistemas de misiles antiaéreos.
Y
cualquier idea de que con los submarinos actuales y sin poderosas
fuerzas de superficie y aviación naval es posible resolver algunos
problemas en el océano, en las condiciones está en algún lugar entre el
disparate y la traición deliberada.
Un dron volador detecta objetivos submarinos utilizando el sonar PASS: pulsos de láser producen ondas sonoras
Investigadores
de la Universidad de Stanford han desarrollado un nuevo tipo de sonar
para superar el problema antes insuperable de ver bajo el agua desde el
aire. El sonido no viaja fácilmente entre el aire y el agua: hay una
pérdida de 65 decibelios, lo que significa una disminución de
aproximadamente un millón de veces en la intensidad, lo que hace que sea
virtualmente imposible captar reflejos de sonido del aire. La nueva
tecnología puede mapear el lecho marino y potencialmente detectar minas,
submarinos y otros objetivos submarinos desde aviones.
Actualmente,
las únicas formas de utilizar el sonar desde un avión son las boyas de
sonar (sonoboyas) que se lanzan al agua o el sonar de inmersión que se
baja a la superficie del mar desde un helicóptero en vuelo estacionario.
El helicóptero no puede moverse mientras usa el sonar de inmersión, por
lo que tiene que comprobar un punto, subir el sonar, volar a otro
lugar, volver a bajar el sonar, etc.
Por
el contrario, el nuevo sistema de sonda fotoacústica aerotransportada o
PASS, desarrollado en Stanford con fondos de la Marina de los EE. UU., funcionará desde un avión en movimiento.
“Nuestra
visión de la tecnología propuesta es capturar imágenes continuamente
mientras el vehículo en el aire vuela sobre el agua”, dijo a Forbes el
investigador de Stanford Aidan Fitzpatrick. "Similar a cómo funcionan
los sistemas de radar de apertura sintética o los sistemas de sonar de
apertura sintética en el agua".
PASS combina dos tecnologías avanzadas para lograr esta hazaña: sonido generado por láser y sensores de sonido novedosos.
Un dron volador detecta objetivos submarinos utilizando el sonar PASS: pulsos de láser producen ondas sonoras
Un
pulso de láser corto calienta la superficie del agua, lo que hace que
se expanda rápidamente y produzca una onda de sonido. El sonido se
irradia y se refleja desde el lecho marino o los objetos sumergidos,
como una fuente de sonar convencional. Esto elimina la pérdida de
intensidad al pasar del aire al agua.
PASS
necesita una detección de sonido extremadamente sensible; todavía tiene
que hacer frente a la pérdida de sonido en el retorno del agua al aire.
La mayoría de los sensores de sonido actuales son piezoeléctricos,
basados en cerámica que generan un potencial eléctrico cuando el
sonido los golpea. PASS utiliza diferentes sensores conocidos como
transductores ultrasónicos capacitivos micromecanizados (CMUT). Estos
son diminutos condensadores micro-mecanizados que constan de dos placas
paralelas delgadas una cerca de la otra. Cualquier perturbación de las
placas, como la vibración de una onda de sonido, cambia las propiedades
eléctricas del condensador que se pueden detectar fácilmente.
Fitzpatrick dice que sus CMUT son mucho más eficientes para esta función que los transductores piezoeléctricos.
“Dado
que los CMUT son dispositivos mecánicos que convierten ondas sonoras en
señales eléctricas a través de la vibración de una placa muy delgada
cuando las ondas sonoras inciden en la placa, tienen un coeficiente de
acoplamiento muy alto, lo que significa que son capaces de convertir una
gran mayoría del incidente. energía del sonido a energía eléctrica ”,
dice Fitzpatrick.
Las
CMUT son, como sucede, una invención de Stanford, desarrollada por el
profesor Butrus Khuri-Yakub a mediados de la década de 1990 . Han
madurado rápidamente y empresas como Hitachi y Phillips las utilizan
cada vez más para la ecografía médica. Una ventaja de la tecnología es
el bajo costo; La producción en masa significa que son posibles
conjuntos grandes y altamente sensibles de CMUT, el equivalente a los
conjuntos AESA en los radares de aviones modernos .
El
equipo examinó enfoques alternativos de detección de sonido desde el
aire, incluida la vibrometría láser que usa un láser para detectar
vibraciones de sonido en la superficie del agua. Esto resultó ser menos
efectivo y, en particular, sufrió la dificultad de distinguir la señal
del ruido de fondo. Debido a que los CMUT están sintonizados para
resonar a la frecuencia exacta del pulso de sonido del pulso láser,
reciben la señal de manera clara y eficiente para eliminar el ruido
extraño.
Experimento de imágenes de sonda
En una demostración, el sensor PASS creó una imagen de un objetivo submarino en forma de S(Universidad de Stanford)
El
prototipo PASS está optimizado para el mapeo de los fondos marinos de
alta resolución, creando un mapa tridimensional detallado. Actualmente,
estos estudios deben ser realizados por barcos o submarinos no
tripulados, un proceso lento y laborioso. La medición desde el aire
podría cubrir áreas mucho más grandes con mayor rapidez.
La
primera demostración de PASS se llevó a cabo a una escala modesta, con
un objetivo en un contenedor del tamaño de una pecera escaneado por un
sonar a solo unos centímetros de la superficie del agua. Pero los
desarrolladores no ven problemas particulares al escalarlo al menos al
tamaño de un dron que vuela a unas decenas de metros sobre el agua y
mira objetos a profundidades de cientos de metros. El sonar PASS podría
ser un dispositivo de bajo costo que pesa solo unos pocos kilos, lo que
permite equipar una flota de drones que rozan el mar.
Fitzpatrick
señala que si el único requisito para el sistema actual fuera la
detección (en lugar de la obtención de imágenes), que es lo que
proporciona el sonar de inmersión, podrían usar frecuencias acústicas
más bajas y operar desde altitudes mucho más altas.
Los
investigadores ahora están trabajando en pruebas en entornos más
grandes, con el objetivo de poder demostrar PASS en un entorno de aguas
abiertas. La investigación está patrocinada por la Oficina de
Investigación Naval de los Estados Unidos, pero se necesitará una
asociación corporativa para convertir el prototipo de laboratorio en un
producto terminado. Dado el potencial de PASS para transformar la guerra
antisubmarina, eso podría suceder con bastante rapidez.
Autor: David Hambling
Autor
de 'Swarm Troopers: Cómo pequeños drones conquistarán el mundo',
siguiendo tecnología militar de vanguardia en general y sistemas no
tripulados en particular. Nueva colección de ciencia ficción 'Time
Loopers: Four Tales From a Time War' disponible ahora en rústica y
Kindle
Desde el comienzo de la guerra, el ASDIC británico (un acrónimo del Comité de Investigación de Detección Antisubmarina) fue en realidad el único medio de búsqueda y detección de submarinos. Era un prototipo de un sonar moderno, funcionaba sobre el principio de la ecolocalización. El uso de ASDIC creó ciertos problemas para los lobos de Doenitz, y en el verano de 1940, propuso cambiar las tácticas de ataque a los convoyes de las fuerzas aliadas.
Guerra electrónica. Batalla del Atlántico. Parte 1
Pantalla ASDIC
Según las observaciones del Gran Almirante, la escolta británica a menudo no consistía en los barcos más nuevos, distinguidos por una protección débil y no en el sonar más avanzado. Por lo tanto, los alemanes decidieron atacar a los barcos de escolta durante la noche y desde una posición de superficie, en la que el ASDIC no podía localizar submarinos a una distancia suficiente. Y la noche escondió bien a los alemanes que sobresalían de los observadores tanto desde el aire como desde los barcos. Y las tácticas de Doenitz produjeron abundantes frutos: los barcos de la serie U con impunidad enviaron cada vez más barcos nuevos al fondo con una envidiable regularidad.
Uno de los episodios de la batalla del Atlántico.
Cualquier guerra es muy similar a un juego de ajedrez: cada movimiento del enemigo obliga al lado opuesto a buscar medidas de represalia. Y el Reino Unido respondió instalando radares antisubmarinos especiales Mark I en los barcos y aviones de la Guardia Costera. En particular, el Bristol Beaufighter Mk IF, un caza pesado doble con una versión de 270 kg del localizador, fue el primer avión del mundo en tener un localizador a bordo. Pero este radar no era del todo adecuado para detectar un submarino en una posición de superficie y, a principios de 1941, fue reemplazado por el Mark II. Este equipo ya ha permitido "mirar hacia fuera" para la cabina de mando que sobresale a una distancia de hasta 13 km, pero también tuvo dificultades. El hecho es que durante la noche el avión no pudo atacar un submarino alemán, ya que la interferencia de la superficie del mar enmascaró la ubicación del submarino. El avión tenía que volar a altitudes que no excedían los 850 metros, de lo contrario las señales de radar reflejadas en el agua iluminaban las pantallas. Pero tal técnica jugó su papel: los alemanes disminuyeron su velocidad en los ataques, y las pérdidas de la Armada británica disminuyeron, especialmente dentro del rango del Comando Costero.
Bristol Beaufighter Mk IF: el primer portador de radar alado del mundo
Fue desde ese momento que los submarinistas alemanes recibieron una respuesta: un ataque masivo contra los convoyes de la "manada de lobos" de todos lados. Además, los alemanes comenzaron a hacer esto lejos de las costas de Gran Bretaña, lo que excluyó la detección de aeronaves con sus ubicuos ubicadores. Luego los estadounidenses también lo entendieron: en mayo y junio de 1942, los nazis hundieron unos 200 barcos mercantes yanquis.
La respuesta no tardó en llegar. En los aviones pesados y de largo alcance del tipo Consolidated B-24 Liberator, los aliados instalaron nuevos radares que operan en frecuencias de 1-2 GHz, así como los potentes proyectores Leigh Light.
Leigh Light bajo el ala del B-24 Liberator
Este último permitió que el submarino alemán emergiera desde la distancia de 1,5 km, lo que simplificó considerablemente el ataque. Como resultado, los submarinos alemanes llegaron al fondo mucho más rápido y más divertido. En la lucha contra tales trucos británicos en los submarinos alemanes, a mediados de 1942, los detectores de localizadores del modelo Metox FuMB1, más tarde FuMB9 Wanze y FuMB10 Borkum, se desarrollaron demasiado tarde por el FuMB7 Naxos y así sucesivamente hasta el final de la guerra. Los alemanes solo cambiaron el rango de trabajo de la emisión y sensibilidad de radio recibida. Es de destacar que los alemanes tomaron prestados receptores de Metox en forma terminada de los almacenes de la compañía francesa. Fue necesario inventar tal vez antenas receptoras, que se construyeron a toda prisa alrededor de una cruz de madera, por lo que recibieron el apodo de "Cruz de Vizcaya". Una ventaja clave de tales receptores fue la detección temprana de la radiación de los localizadores de aviación de las fuerzas británicas. Tan pronto como el comandante del submarino recibió una señal de Metox (o versiones posteriores), inmediatamente sumergió el bote bajo el agua. Y todo esto sucedió antes de la detección de barcos por radar aerotransportado.
Equipos de Control FuMB1 Metox
Los británicos decidieron luchar contra Metox de una manera simple y probada, cambiando la frecuencia y la longitud de la onda de radio del localizador. A principios de 1943, el Mark III apareció a una frecuencia de 3 GHz con una longitud de onda de 10 cm. Ahora los aviones podrían volar a un submarino desprevenido, que, por ejemplo, emergió para recargar las baterías. Metox se quedó callado en semejante situación. Y los alemanes en esta historia al principio se perdieron seriamente las suposiciones acerca de las razones para el descubrimiento de los submarinos. Los comandantes supervivientes dijeron que antes del asalto nocturno no escucharon la alarma de Metox, pero que por alguna razón los ingenieros no escucharon a los marineros. En su lugar, decidieron que los británicos estaban buscando submarinos en ... radiación térmica de motores diesel! Como resultado, gastaron mucho tiempo y dinero en los equipos para el aislamiento térmico de los compartimentos de los motores de los submarinos. En los submarinos se instalaron escudos térmicos especiales, que no produjeron nada, excepto para reducir la velocidad de las embarcaciones submarinas. Naturalmente, nada sensato surgió de esta acción, y en mayo-junio de 1943 los alemanes perdieron alrededor de cien submarinos. La idea llegó a los alemanes después de que encontraron partes del radar H2S (lámpara de magnetrón) en un avión británico derribado en Rotterdam. Como resultado, todas las fuerzas arrojaron el desarrollo de un nuevo receptor de radar con una longitud de onda de 10 cm.
Los alemanes intentaron engañar al "radar volador" con la ayuda de globos, que quedaron colgados a una altura de 10 metros sobre el mar. Dichas trampas con el nombre en clave Bold estaban equipadas con cables de acero para reflejar las señales del radar aliado y estaban conectadas a las boyas a la deriva. Sin embargo, su efectividad fue baja: el Bold tenía un área de dispersión significativamente más baja que el submarino, que se registró fácilmente en la pantalla del radar. El snorkel, que se embarcó en muchos submarinos alemanes a fines de 1943, se convirtió en una salida inesperada: se podía usar para recargar las baterías simplemente sacándolas del agua. Los alemanes incluso los cubrieron con un material especial absorbente de radio, aquí los localizadores estaban casi impotentes. Cuando los submarinos comenzaron a equiparse con FuMB7 Naxos, capaz de determinar efectivamente la exposición del radar con una longitud de onda de 10 cm, era demasiado tarde: los alemanes perdieron que los submarinos eran demasiado grandes.
Pero no solo con la ayuda de los localizadores buscaron las "manadas de lobos" de Doenitz. Para comunicarse con las grandes tierras alemanas, los submarinos se vieron obligados a ascender, determinar sus coordenadas y enviar por radio el mando o los barcos vecinos. Aquí fueron llevados por las fuerzas de la flota aliada, pasaron las coordenadas a los cazadores y ahogaron a los alemanes. Por lo general, un grupo de cazadores incluía un par de destructores o fragatas, lo que dejaba pocas posibilidades para el enemigo. Para evitar tales pérdidas, los alemanes adquirieron know-how - transmisiones de “jeringa”, que se registraron por adelantado en forma acelerada y luego se transfirieron en solo una fracción de segundos. En la estación receptora, solo valía la pena frenar la grabación del radiograma.
Buscador de radio automático Huff-Duff y su antena en un buque de guerra
La respuesta fue el buscador de radio automático Huff-Duff, afilado para interceptar y determinar el rumbo de tales programas de radio de "disparo rápido". Fueron puestos tanto en los barcos como en los puestos costeros, lo que simplificó la triangulación. Esto se convirtió en otro semental modesto en la portada del ataúd de la kriegsmarine alemana.
En general, siguiendo los resultados de la guerra, se puede afirmar que el comando alemán de la Fuerza Aérea y la Armada a menudo descuidó la inteligencia electrónica de radio. Mientras tanto, la intercepción regular de la radiación electromagnética en el cielo de Gran Bretaña les diría a los alemanes mucho sobre las complejidades de la guerra.