

.jpg)




Los efectivos de las Fuerzas Armadas argentinas son parte de un despliegue militar sin precedentes en Córdoba. ¿El objetivo? consolidar la capacidad operativa en pos de las nuevas misiones.
Patricia Fernández Mainardi || DEF
Menos de 30 días tardaron las Fuerzas Armadas argentinas en realizar un nuevo ejercicio militar con el objetivo de consolidar sus capacidades operativas a partir de la publicación de los decretos presidenciales que modifican sus misiones.
La primera de estas actividades, el ejercicio “Candú”, se realizó en Zárate y apuntó a evaluar el adiestramiento del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Argentina a la hora de defender el complejo nuclear Atucha.
Ahora, a menos de un mes, llegó el turno de evaluar las capacidades y la capacitación que tienen nuestros militares si hay que defender infraestructuras críticas de interés nacional, como la Central Nuclear Embalse, CONAE y el Centro Espacial “Teófilo Tabanera”, dos puntos vitales para el desarrollo estratégico del país. Esta vez, la operación recibió el nombre de “Candú II”.
Desde el puesto de comando multidominio se pueden ver todas las operaciones en tiempo real (Foto: gentileza FDR)
El detalle: en esta oportunidad hay un elemento del Ejército Argentino que cobra especial protagonismo, la Fuerza de Despliegue Rápido (FDR): un organismo que busca posicionarse y consolidarse como la única fuerza de respuesta inmediata, versátil y altamente capacitada para los desafíos de la defensa del siglo XXI. En términos generales, y para entender su importancia, son ellos los que, a la hora de pensar en un hipotético ataque a nuestro país, serán los primeros en llegar para contrarrestar al enemigo.
Resulta que, a fines del año 2024, el presidente Javier Milei firmó dos decretos que impactan en el accionar de las Fuerzas Armadas. Uno, el 1107/2024, define los objetivos de valor estratégico que deberán ser custodiados por el personal militar: instalaciones, o conjuntos de ellas, y entidades materiales de vital importancia para el Estado, como centrales nucleares, embalses, la Casa de Gobierno o el Congreso.
Por otro lado, el 1112/2024, detalla que el personal militar deberá actuar de manera disuasiva o efectiva ante amenazas y agresiones de origen externo que se desarrollen o incidan en los espacios terrestres, marítimos, fluviales, lacustres, aeroespacial, ciberespacial y en el espectro electromagnético sin perjuicio de las misiones establecidas en la Ley de Seguridad Interior (24.059) y de Defensa (24.948). 
El general Sergio Jurczyszyn, comandante de la FDR, junto a las tropas especiales del Ejército (Foto: gentileza FDR)
En ese sentido, y desde la actividad que los militares protagonizan en Córdoba, el comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, general Sergio Jurczyszyn, destacó el nivel de profesionalismo y preparación demostrado por todos los elementos que operan en la provincia en este momento. No solo para reforzar las capacidades operativas, sino también para reafirmar el compromiso del Ejército en la defensa de los intereses estratégicos de la Nación.
En este momento, y en pos del ejercicio “Candú II” que se realiza en Córdoba, la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército Argentino buscó demostrar su capacidad de respuesta inmediata y su alto nivel de preparación operacional. 
Las Fuerzas Especiales del Ejército en acción durante la etapa del ejercicio que se realizó en CONAE (Foto: gentileza FDR)
Para ello, cerca de 600 efectivos, altamente especializados y pertenecientes a unidades de élite como la IVta Brigada Aerotransportada y la Agrupación de Fuerzas de Operaciones Especiales, se ubicaron en diferentes puntos de la provincia para evaluar la respuesta a nivel táctico.
Desde la FDR detallaron que las operaciones que realizan buscan garantizar la protección de infraestructuras críticas de interés nacional localizadas en ese punto de la Argentina: la Central Nuclear Embalse y el Centro Espacial “Teófilo Tabanera”. En ese sentido, destacaron que ambas instalaciones son vitales para la defensa y el desarrollo estratégico del país.
Paracaidistas y comandos entre los participantes en el Candú II (Foto: gentileza FDR)
Desde el Ejército contaron que la Fuerza de Despliegue Rápido instaló un puesto de comando en la zona de operaciones. ¿La razón? Consolidarse como núcleo central en la coordinación de las acciones.
¿Un valor agregado? Este puesto de comando, a diferencia de otros, integra capacidades de inteligencia artificial, comunicaciones seguras y diversos tipos de apoyo.
Asimismo, y en pos de garantizar la movilidad táctica y el apoyo aéreo necesario para ejecutar las operaciones de forma eficiente, el Ejército Argentino desplegó sus aeronaves.
Por su parte, las Fuerzas de Operaciones Especiales, efectivos altamente capacitados para operar hasta en la hostilidad más rigurosa y bajo condiciones extremadamente exigentes, son las encargadas de realizar el reconocimiento avanzado y la ocupación de determinados objetivos durante el “Candú II”.
A estos actores se suman aquellos que, con equipos de comunicaciones e inteligencia, garantizan la información en tiempo real, aspecto clave para que los comandantes puedan tomar las decisiones y, en consecuencia, ejecutar las maniobras. Además, como sostienen desde Córdoba, en la actividad también se evalúa la cadena logística militar (y la autosustentabilidad para actuar en caso de conflicto): “fundamental para el éxito de las operaciones, ya que asegura el abastecimiento continuo y la sostenibilidad de las fuerzas en el terreno”.
El
comandante conjunto antártico, general de brigada, Edgar Calandín,
resaltó hoy que la próxima instalación de una estación terrena en la
base antártica Belgrano II implica "un posicionamiento estratégico de
los más importantes" que se desarrollan en los últimos años en el
continente austral.
"Desde el punto de vista geopolítico, poder
tener esta base terrena en la Antártida profunda, que no es algo al
alcance de todo el mundo, es un posicionamiento estratégico
interesantísimo y de los más importantes que se vienen desarrollando en
los últimos años en la Antártida Argentina, junto a la reactivación de
la Base Petrel”, indicó el comandante a Télam.
Calandín, con
experiencia de tres invernadas y siete campañas de verano en distintas
bases antárticas, señaló que “todo es difícil en la Antártida y cuando
se trata de una tarea de esta envergadura con grandes cargas en cuanto a
volúmenes y pesos, no estamos sólo ante un trabajo complejo por el
trabajo físico en bruto que imponen las dimensiones de las dos antenas
sino también en el trabajo fino que requiere la instalación de equipos
de estas características y la colocación de las bases que las van a
portar, que requieren de mucha precisión desde la colocación de sus
basamentos hasta la calibración para que puedan cumplir su misión de
manera óptima”.
“Estas son tareas que requieren de mucho tiempo y
todos sabemos que ir a la ubicación de la base Belgrano II al sur del
Mar de Weddell en la Antártida profunda hace que el tiempo se vuelva un
factor limitante y determinante para cualquier actividad y más en una
tan compleja”, señaló.
“Estamos pensando alternativas para ver
cómo hacemos para que el Rompehielos Almirante Irízar (RHAI) pueda
esperar ahí mientras se desarrolla esta tarea; eso trae aparejado un
incremento en la capacitación del personal, que va a tener que ser
adiestrado para una tarea que no forma parte de sus funciones más
cotidianas, por eso los técnicos ya están instruyendo al personal que va
a estar en el lugar y va a tener que montar las antenas, para que
cuando los técnicos lleguen puedan dedicarse al trabajo fino de enlace
final”, completó Calandín.

Un cohete como el Tronador, diseñado para inyectar satélites de unos 250 kg en órbitas de baja altura, a alrededor de 700 km de la superficie terrestre, puede tener más de 3000 piezasHoy es el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata y dirige un equipo de 150 investigadores, docentes, becarios y técnicos que tiene a su cargo la fabricación de seis vehículos experimentales y del Tronador II, el primer lanzador espacial para colocar satélites en órbita que desarrolla íntegramente un país latinoamericano.

La empresa VENG SA, de Falda del Carmen, Córdoba, está encargada del diseño de los motores de 4000 kg de empuje y el sistema de propulsiónEl Tronador está pensado como un vehículo de navegación autónoma, es decir que una vez programado busca su órbita, algo que nunca se había hecho en el país.
Los científicos y tecnólogos que trabajan en el programa Tronador esperan que este esfuerzo también ofrezca beneficios en áreas más terrenalesEste combustible que utilizará el Tronador está en manos de un equipo de Y-TEC. "Es de un tipo que sólo producen tres países: Estados Unidos, China y Rusia", describe Gustavo Bianchi, doctor en Ciencia de los Materiales de la Universidad de Mar del Plata, ex investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica y hoy director del centro de desarrollo tecnológico de YPF.
El sensor se compone esencialmente de un metal con un grabado particular que se llama "red de Bragg"En el Centro de Investigaciones Ópticas del Conicet, Ricardo Duchowicz y Gustavo Torchia lideran dos de los grupos que, junto con el de Mario Garavaglia, desarrollan desde hace más de una década los giróscopos que estarán encargados de monitorear el vuelo del lanzador y sensores que permiten controlar su salud estructural. Los tres grupos están vinculados desde 2009.

Se prevé que este año se realicen pruebas con el vehículo experimental VEx5, que ya tiene dos etapas"En el mercado, grabar cada una de esas redes cuesta 200 dólares -detalla Torchia-. Así, como los testeos tienen que ser destructivos, porque hay que probar cuánto es lo máximo que toleran, podemos disponer de las nuestras sin necesidad de comprarlas." Y más adelante agrega: "La consola se coloca en la parte del vehículo que está refrigerada o con temperatura controlada; en cambio, la línea de sensores puede llegar hasta donde se quiera. Dentro de una fibra se pueden colocar 20 sensores a la vez, que monitorean distintos puntos del sistema. Entonces con un mismo aparato se controlan varios simultáneamente. Después, mediante la telemetría, se conocen perfectamente desde tierra, en tiempo real, la temperatura y la deformación".








.jpg)



