Mostrando las entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de septiembre de 2026

China: Los límites de adaptación a la modernidad del ELP

Lecciones aprendidas con características chinas: comprender los límites de los esfuerzos del Ejército Popular de Liberación para adaptarse a la guerra contemporánea

Introducción

El proceso de aprendizaje del Ejército Popular de Liberación (EPL) a partir de los conflictos contemporáneos en Ucrania y Oriente Medio está condicionado por sus concepciones preexistentes sobre el futuro de la guerra y sus programas de producción de defensa preexistentes. [1] Las inversiones intelectuales y financieras del EPL, a largo plazo, en tecnología de enjambre con IA y en drones de reconocimiento grandes y sofisticados, en particular, probablemente estén distorsionando las lecciones que extrae de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio. Estas lecciones no son del todo congruentes con la naturaleza cambiante de la guerra moderna, y la inercia institucional del EPL puede llevarlo a minimizar o pasar por alto lecciones cruciales de los conflictos contemporáneos, incluso cuando intenta aprender de ellos. Como resultado, el EPL podría estar preparándose para una forma de guerra no tripulada tecnológicamente avanzada, pero desalineada con la dinámica centrada en el desgaste y la imposición de costos que define los campos de batalla contemporáneos.

Las dificultades del Ejército Popular de Liberación (EPL) para aprender de los conflictos en el extranjero no necesariamente lo volverán ineficaz, y su enfoque podría, con el tiempo, resultar el más acertado. El EPL también ha demostrado su disposición a desarrollar sistemas no tripulados basándose en sus observaciones en Ucrania y Oriente Medio. Sin embargo, la inercia institucional del EPL podría brindar a Taiwán la oportunidad de desarrollar un método más eficaz para aprender de los conflictos extranjeros, lo que le otorgaría una ventaja asimétrica en tiempos de guerra.

Metodología

Este informe sintetiza los debates sobre la guerra con sistemas no tripulados y su desarrollo en publicaciones destacadas de la República Popular China, como el Diario del Ejército Popular de Liberación (PLA Daily ), CCTV, el Diario del Pueblo y Xinhua . Asimismo, analiza la información pública disponible sobre la adquisición de drones y los ejercicios de entrenamiento del Ejército Popular de Liberación (PLA). Además, consulta los debates publicados en revistas académicas chinas sobre la integración de sistemas no tripulados en operaciones de combate complejas, como desembarcos anfibios y guerra urbana. Este informe no constituye una revisión exhaustiva de la literatura sobre la guerra con sistemas no tripulados en la República Popular China; en cambio, evalúa algunos análisis recientes sobre este tema junto con los avances tecnológicos del PLA y sus publicaciones internacionales.

Antecedentes : Cultura institucional y prejuicios del Ejército Popular de Liberación

El EPL invirtió fuertemente en sistemas no tripulados con IA, tecnología de "enjambre" y grandes y sofisticados drones de reconocimiento antes de la guerra en Ucrania. El secretario general del PCCh, Xi Jinping, describió la "inteligencia artificial" (智能化) como una prioridad de modernización importante para el EPL en 2020, informando las prioridades del EPL mucho antes de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.[2] La inteligencia artificial se refiere a la integración de la inteligencia artificial en varios elementos de un ejército moderno, incluyendo cadenas de ataque, mando y control, y logística.[3] El documento doctrinal del EPL de 2020, La ciencia de la estrategia militar, se refirió a la inteligencia artificial como una "nueva revolución militar" y pidió el desarrollo de sistemas inteligentes no tripulados como parte de los esfuerzos de modernización del EPL.[4] El Departamento de Defensa de EE. UU. evaluó públicamente en 2023 que la República Popular China estaba priorizando la autonomía con IA para sus sistemas no tripulados.[5] Las empresas de drones comerciales de la República Popular China, que ayudan a los desarrollos militares a través de la política de fusión militar-civil de la República Popular China, también han invertido fuertemente en el desarrollo y la demostración de la capacidad de operar enjambres de drones habilitados para IA.[6]

El énfasis del EPL en la inteligencia artificial como una "nueva revolución militar" también lo ha llevado a destacar la tecnología de enjambre de drones. El EPL ha estado discutiendo desde al menos 2020 cómo aprovechar los avances en IA para permitir que un solo nodo de mando coordine docenas de drones simultáneamente.[7] El EPL también identificó en 2021 que la tecnología de enjambre era un área en la que podría aspirar a superar a Estados Unidos, a pesar de una inferioridad general con respecto a la tecnología de drones estadounidense.[8] Un estudio de 2023 del Instituto de Estudios Aeroespaciales de China encontró que la primera solicitud de patente afiliada al EPL para tecnología de enjambre se presentó en 2009.[9] Desde entonces, el EPL ha desarrollado y probado varias plataformas de enjambre terrestres y aéreas que afirman usar IA para coordinar grandes formaciones de drones.[10]

El Ejército Popular de Liberación (EPL) también ha invertido fuertemente en el desarrollo de grandes drones de ala fija que imitan las adquisiciones de drones militares estadounidenses. Los drones del EPL, como el Wing Loong-2, el GJ-11 y el CH-4, son principalmente sistemas sofisticados diseñados para misiones de largo alcance y larga duración, principalmente para reconocimiento y ataque de precisión.[11] Los drones de ala fija del EPL presentan similitudes de diseño con el dron MQ-9 Reaper del ejército estadounidense, y los comentarios del EPL citan con frecuencia las operaciones militares estadounidenses como ejemplos de combate no tripulado eficaz.[12]

Ninguna institución militar aborda los cambios en la naturaleza de la guerra partiendo de cero, y el Ejército Popular de Liberación (EPL) no es la excepción. La fe del EPL en el futuro de la guerra "inteligente" y el consiguiente desarrollo de tecnología de enjambre y drones sofisticados y resistentes constituyen la base de su interpretación de los conflictos que se han producido desde que comenzó a invertir en estas capacidades.  

La cultura institucional del EPL desalienta la innovación y las desviaciones de las directivas políticas de alto nivel. Es probable que esta cultura dificulte la adaptación del EPL a los cambios en la guerra moderna observados en el extranjero. El secretario general del PCCh, Xi Jinping, emprendió una purga sin precedentes de la alta dirección del EPL, lo que llevó a la expulsión de más de 100 funcionarios desde 2022.[13] El principal órgano de toma de decisiones del EPL, la Comisión Militar Central (CMC), se redujo de siete a dos miembros, incluido Xi Jinping.[14] El ISW-CDOT ha evaluado que las purgas de Xi contra la vicepresidenta de la CMC, Zhang Youxia, y el jefe del Estado Mayor, Liu Zhenli, pueden haber sido resultado de preocupaciones sobre la lealtad de Zhang y Liu a Xi y el "sistema de responsabilidad del presidente" que otorga a Xi autoridad absoluta sobre las fuerzas armadas.[15] Las purgas generalizadas de Xi y el énfasis de las publicaciones del EPL en mantener la lealtad política en todo el EPL muestran que la cultura institucional del EPL recompensa la lealtad al Partido Comunista por encima de la competencia profesional.[16]

ISW ha evaluado que el ejército ruso enfrenta obstáculos similares para implementar las lecciones aprendidas en el campo de batalla en Ucrania debido a la proliferación de "aduladores" en toda su estructura y su práctica de desalentar la difusión de malas noticias.[17] El énfasis del EPL en la conformidad ideológica hace que la supervivencia profesional dependa más de la lealtad que de la habilidad demostrada. Cualquier desviación de las iniciativas políticas en los niveles superiores conlleva un riesgo significativo para un oficial del EPL en el clima de la campaña de purgas de Xi, ya que podría convertirse en un pretexto para ser procesado por inconformidad ideológica.[18] Históricamente, el EPL ha desalentado la iniciativa en los niveles inferiores dentro de sus filas, incluso antes de las purgas de Xi.[19] Además, alrededor del 60 por ciento de los altos funcionarios que Xi ha purgado estaban en la vía operativa, en lugar de la vía política del EPL, donde es probable que surjan cambios en la forma de combatir del EPL derivados de las lecciones aprendidas en el extranjero.[20] Es probable que este clima institucional dificulte que el Ejército Popular de Liberación (EPL) cambie de rumbo respecto a sus prioridades preexistentes, incluida su interpretación del futuro de la guerra, sobre todo porque la campaña de purgas de Xi hace que cualquier desviación de la política actual sea arriesgada tanto a nivel profesional como personal.

El carácter cambiante de la guerra

Los acontecimientos en el campo de batalla en Ucrania y Oriente Medio ofrecen lecciones clave que contradicen parcialmente la comprensión que tenía el Ejército Popular de Liberación (EPL) sobre la guerra con sistemas no tripulados antes de la guerra. Los conflictos contemporáneos ilustran el papel fundamental de los sistemas desechables y de bajo coste para crear un campo de batalla transparente y capacidades de ataque de precisión rentables. Tanto las fuerzas armadas rusas como las ucranianas han desplegado grandes cantidades de pequeños drones de reconocimiento, lo que ha hecho que el campo de batalla sea prácticamente transparente.[21] Ambos bandos también han desplegado un gran número de pequeños drones de ataque con visión en primera persona (FPV) con efectos devastadores, ya que estos sistemas pueden destruir vehículos individuales y grupos de personal de forma rentable.[22] Estos avances tecnológicos, y su integración con los sistemas preexistentes, han restringido significativamente la maniobra operativa en el campo de batalla ucraniano.[23]

La guerra en Ucrania también ha puesto de relieve el ritmo acelerado del ciclo de innovación durante un conflicto moderno centrado en sistemas no tripulados de bajo coste. La proliferación de drones en el campo de batalla ucraniano impulsó el desarrollo de contramedidas contra drones, como el uso generalizado de sistemas de guerra electrónica (EW), lo que a su vez impulsó el desarrollo de drones para eludir estas contramedidas.[24] El ritmo acelerado de este ciclo hace que las ventajas tecnológicas sean necesariamente efímeras y complica los esfuerzos para explotarlas.[25] Este rápido ciclo de innovación ha llevado tanto a Rusia como a Ucrania a crear organizaciones separadas dedicadas a la guerra con sistemas no tripulados y a las lecciones aprendidas en el frente para la generación de sus fuerzas.[26] Este rápido ciclo de adaptación favorece la innovación flexible y descentralizada, condiciones que pueden ser difíciles de replicar para el sistema centralizado y políticamente limitado del EPL.

La guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio también han transformado dinámicas clave de la guerra aérea y antimisiles mediante el desarrollo de drones de ataque unidireccionales de bajo coste. Las fuerzas armadas rusas han experimentado continuamente con nuevos paquetes de ataque que combinan drones de largo alcance con misiles de crucero y balísticos para plantear dilemas de puntería a la red de defensa aérea de Ucrania.[27] Esta experimentación, a su vez, ha impulsado a los ucranianos a diseñar una red integrada de defensa aérea y antimisiles (IAMD) que reserva interceptores de alta gama para sistemas sofisticados y despliega métodos de interceptación más económicos contra drones y misiles de crucero.[28] Irán ha desplegado paquetes de ataque igualmente diversos en ataques contra Israel y los estados del Golfo en un esfuerzo por agotar sus redes de defensa aérea e imponer cálculos de costes asimétricos.[29] El ejército de Estados Unidos ha desplegado el Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Coste (LUCAS), inspirado en el Shahed iraní para reflejar esta nueva realidad del campo de batalla, pero los ejércitos de Estados Unidos, Israel y los países del Golfo han dependido demasiado de interceptores costosos para derrotar a los drones de ataque unidireccionales de bajo coste.[30]

Los conflictos en Ucrania y Oriente Medio no han visto un uso generalizado de enjambres de drones con IA y han impulsado el desarrollo de drones hacia sistemas desechables de bajo costo en lugar de sistemas sofisticados y resistentes. Tanto las fuerzas armadas ucranianas como las rusas han experimentado con la tecnología de enjambres, pero los pequeños drones FPV siguen dominando el campo de batalla.[31] Por lo tanto, la dinámica emergente de los conflictos modernos no contradice por completo las concepciones preexistentes del EPL sobre el futuro del conflicto, pero tampoco las valida por completo. Los debates del EPL sobre el conflicto moderno y sus esfuerzos de generación de fuerzas indican que tiene dificultades para reconocer las incongruencias entre las realidades del campo de batalla y sus preconceptos, lo que lo lleva a enfatizar las lecciones de la guerra contemporánea que pueden limitar su capacidad de adaptación a la dinámica cambiante del campo de batalla.

Lecciones aprendidas seleccionadas del PLA

El Ejército Popular de Liberación (EPL) no ignora los avances en el campo de batalla y frecuentemente hace referencia a conflictos modernos en sus análisis sobre futuras guerras. Sin embargo, su interpretación de estos conflictos está necesariamente condicionada por el énfasis institucional que pone en la IA, el uso de enjambres y los drones sofisticados y resistentes. Este hecho ha llevado a que algunos debates del EPL sobre la guerra con sistemas no tripulados y los patrones de producción de algunos de sus sistemas mantengan estos enfoques preexistentes, restando importancia a algunas de las lecciones clave mencionadas anteriormente, si bien el EPL también está examinando y experimentando con ideas y sistemas más acordes con las lecciones de los conflictos contemporáneos.[32] 

Es posible que el EPL esté considerando el Centro Rubikon de Rusia para Tecnologías Avanzadas No Tripuladas como modelo para un cambio estructural. Sin embargo, las discusiones del EPL sobre Rubikon no integran lecciones tácticas de su uso de sistemas de bajo costo. El Diario del EPL , el periódico oficial del EPL, publicó varios comentarios el 12 de marzo sobre el desarrollo de fuerzas de combate no tripuladas en ejércitos extranjeros.[33] Un comentario argumentó que el desarrollo de fuerzas de combate no tripuladas era una "tendencia inevitable" de la guerra moderna, lo que sugiere que el EPL está considerando crear una organización similar.[34] Otro comentario se centró en el Centro "Rubikon" de Rusia para Tecnologías Avanzadas No Tripuladas, destacando sus éxitos en el campo de batalla y su contribución a la "interacción cíclica" entre las unidades de primera línea y las prioridades de desarrollo de la fuerza.[35] Estos comentarios indican que el EPL está considerando la utilidad de organizaciones separadas de sistemas no tripulados tanto en combate como para facilitar el rápido ciclo de innovación observado en Ucrania.

Los comentarios del PLA Daily también ilustran cómo las ideas preconcebidas del PLA pueden influir en las lecciones que extrae de Ucrania. El comentario sobre Rubikon, por ejemplo, omitió la discusión sobre el uso que hizo Rubikon de sistemas desechables y de bajo costo para llevar a cabo sus campañas de ataque.[36] Otro comentario del PLA Daily que mencionaba a "Rubikon" afirmaba que la guerra no tripulada "no reduce necesariamente los costos materiales de la guerra", citando el despliegue por parte del ejército estadounidense de drones sofisticados de varios millones de dólares.[37] Estos comentarios reconocían brevemente el uso de sistemas de bajo costo en Ucrania, pero no lo describían como característico de la guerra moderna con drones en sí misma y añadían contraejemplos de las operaciones estadounidenses en Irak y Afganistán.[38]

Los recientes debates del Ejército Popular de Liberación (EPL) sobre los conflictos contemporáneos enfatizan de manera similar la utilidad potencial de la tecnología de enjambres con IA, a pesar de su uso limitado en el campo de batalla moderno. La generación de fuerzas del EPL y los sistemas que resalta en el espacio de la información también elevan la tecnología de enjambres como el futuro de la guerra con sistemas no tripulados. Un artículo del diario del EPL del 25 de marzo hace referencia a los conflictos en Ucrania y Oriente Medio para argumentar que la próxima etapa del combate no tripulado se centrará en la tecnología de enjambres impulsada por IA.[39] El artículo identificó con precisión la proliferación de la guerra electrónica como un factor limitante para el uso de drones en Ucrania y advirtió que la excesiva dependencia de las comunicaciones satelitales para pilotar drones podría provocar interrupciones, posiblemente refiriéndose a las dificultades de Rusia para llevar a cabo operaciones con drones de largo alcance tras la pérdida de acceso a Starlink el 1 de febrero.[40] El artículo afirma que los avances en la tecnología de IA permitirán a los sistemas no tripulados superar estos obstáculos y operar en configuraciones de enjambre para aumentar su eficacia.[41] Esta conclusión sugiere que los autores consideran que el uso generalizado de drones FPV de bajo coste es una etapa temporal e imperfecta en el desarrollo de la guerra con sistemas no tripulados, que la inversión del EPL en la modernización tecnológica puede superar.

El EPL también continúa desarrollando sistemas con capacidad de enjambre, lo que indica que su concepción previa del futuro del conflicto moderno sigue siendo influyente en su producción de defensa. El servicio estatal de radiodifusión de la República Popular China, CCTV, publicó imágenes el 25 de marzo del sistema de enjambre de drones "Atlas" del EPL, afirmando que un solo lanzador Atlas puede desplegar 48 drones, mientras que cada sistema de mando Atlas puede coordinar 96 drones.[42] ISW-CDOT informó en diciembre de 2025 que el portador de drones no tripulados Jiutian del EPL podría coordinar 100 drones más pequeños, según fuentes de la República Popular China.[43] Reuters informó además el 27 de marzo que la República Popular China ha convertido más de 200 aviones de combate J-6 obsoletos en drones de ataque unidireccionales con sistemas de control de vuelo automático.[44] Estos desarrollos tecnológicos sugieren que el EPL ha mantenido su énfasis en la tecnología de enjambre habilitada por IA en sus adquisiciones de equipo, a pesar de los ejemplos limitados de su uso exitoso en conflictos contemporáneos.

ISW-CDOT ha evaluado que el EPL probablemente pretende desplegar enjambres de drones para abrumar y degradar las defensas aéreas avanzadas, ya sea en Taiwán o en la infraestructura militar estadounidense en el Indo-Pacífico.[45] Grandes enjambres de drones del EPL desplegados de esta manera podrían complicar la capacidad de Taiwán y Estados Unidos para interceptar el gran arsenal de misiles de precisión del EPL que probablemente usaría para crear condiciones favorables para un desembarco anfibio.[46]

El enfoque del EPL en la tecnología de enjambre asistida por IA no es necesariamente incompatible con el desarrollo de pequeños drones de reconocimiento y ataque FPV para sus fuerzas de primera línea. Es muy probable que el EPL esté observando el uso de sistemas desechables de bajo costo en Ucrania y Oriente Medio y que despliegue alguna versión de estos sistemas durante un conflicto.[47] Sin embargo, las prioridades de adquisición del EPL y el reciente debate sobre la dinámica clave del campo de batalla en los conflictos contemporáneos sugieren que, al menos algunos elementos dentro del EPL, están restando importancia al papel central de los sistemas desechables de bajo costo, principalmente los drones FPV, en la reconfiguración del campo de batalla moderno.

Algunos debates del Ejército Popular de Liberación (EPL) sobre la integración de sistemas no tripulados en operaciones de combate complejas parten de la base de que estos sistemas serán diseñados específicamente para este fin, resistentes y capaces de realizar tareas complejas. Los activos de alta gama del EPL reflejan esta premisa, lo que indica que el EPL ha restado importancia a ciertas lecciones aprendidas de conflictos contemporáneos, posiblemente debido a la inercia institucional. Un artículo de febrero de 2025 publicado en la revista china Ordnance Industry Automation (Automatización de Armamento), escrito por personal de la Universidad Nacional de Aviación y la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa del EPL, describe conceptos operativos para sistemas no tripulados embarcados que apoyen un desembarco anfibio.[48] El artículo sugiere el uso de drones embarcados para reconocimiento generalizado, alerta temprana y capacidades de ataque de precisión; enjambres de drones embarcados para apoyo de fuego; y colaboración entre aeronaves de combate y drones embarcados.[49] Un artículo de mayo de 2025 en la misma revista recomienda producir un dron anfibio capaz de navegar de forma autónoma por terrenos difíciles y apoyar el combate urbano de corto alcance.[50] Un artículo de junio de 2024 en la revista de la República Popular China Shipborne Weapons《舰载武器》sugiere desarrollar embarcaciones de superficie no tripuladas (USV) capaces de despejar minas y obstáculos antes de un desembarco anfibio importante.[51] Estos artículos, en lugar de discutir cómo aprovechar sistemas simples y de bajo costo como multiplicadores de fuerza, sugieren desarrollar sistemas sofisticados que puedan realizar tareas tácticas complejas para apoyar operaciones a gran escala y se preocupan por la supervivencia de esos sistemas complejos en lugar de verlos como desechables.

El EPL está tomando medidas para desarrollar otros sistemas siguiendo principios similares. ISW-CDOT informó en enero y febrero que el EPL está probando grandes drones de ala rotatoria y fija que pueden operar desde sus principales buques de asalto anfibio y proporcionar apoyo logístico a una cabeza de playa.[52] El EPL también realizó pruebas en el mar en noviembre de 2025 para su primer buque de asalto anfibio de desembarco de helicópteros (LHD) Tipo 076 Sichuan , que fuentes de la República Popular China han denominado "portador de drones" debido a su sistema de lanzamiento por catapulta electromagnética.[53] El Sichuan fue fotografiado en las redes sociales de la República Popular China en febrero con lo que probablemente era un gran dron furtivo GJ-21, lo que indica que está destinado a ser una plataforma para los sistemas no tripulados de alta gama del EPL para apoyar operaciones anfibias.[54] Los medios estatales de la República Popular China también publicaron imágenes de grandes grupos de vehículos terrestres no tripulados que afirmaron que podrían apoyar operaciones urbanas a través de misiones de reconocimiento y fuego de supresión con cañones o lanzagranadas montados.[55] Estos sistemas reflejan ciertos debates académicos del Ejército Popular de Liberación (EPL) sobre la integración de la tecnología no tripulada en sus conceptos operativos, ya que ilustran las intenciones del EPL de desplegar sistemas no tripulados sofisticados y resistentes, diseñados específicamente para realizar tareas tácticas concretas, desde apoyo logístico hasta ataques de precisión de largo alcance.

El desarrollo de estas capacidades por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) es significativo en sí mismo, sin duda, y no debe subestimarse simplemente porque su uso carece prácticamente de precedentes. El EPL podría lograr ser pionero en una forma de guerra con sistemas no tripulados diferente y posiblemente más eficaz que la que se está desarrollando actualmente en Ucrania y Oriente Medio. Sin embargo, estas capacidades y los debates del EPL sobre su implementación son, en parte, producto de una organización engorrosa cuyas suposiciones sobre la naturaleza de la guerra futura están siendo cuestionadas en áreas clave. El EPL no ignora en absoluto los conflictos modernos ni ignora activamente lecciones cruciales. No obstante, su proceso de aprendizaje se ha desarrollado dentro del marco de sus concepciones preexistentes de la guerra moderna y se ha visto aún más limitado por la rigidez institucional del EPL. Estos factores contribuyen a un proceso de aprendizaje que ha priorizado sistemas poco utilizados en el campo de batalla moderno y ha permitido al EPL mantener el enfoque en la tecnología de enjambre y los drones sofisticados y resistentes que había desarrollado antes de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.

Conclusión

La República Popular China (RPC) y el Ejército Popular de Liberación (EPL) representan la amenaza a la seguridad más grave para Estados Unidos desde la Guerra Fría.[56] La RPC se encuentra en una posición única entre los adversarios de Estados Unidos, ya que puede aprender lecciones cruciales de los conflictos contemporáneos sin experimentar los altos costos de participar en ellos. Esto representa tanto una oportunidad como un desafío para el EPL. La necesidad impulsa el cambio, y es difícil combatir la inercia institucional sin experiencia directa en combate. Esta realidad no ha impedido que el EPL y la RPC realicen ajustes cruciales. Algunas fuentes del EPL han discutido el desarrollo de tácticas de "mando de misión" en lugar de su actual estructura de mando centralizada, y la RPC ha invertido fuertemente en su industria nacional de drones.[57] Estados Unidos y Taiwán deberían asumir que el EPL al que podrían enfrentarse en el futuro será una fuerza de combate eficaz, preparada para un conflicto moderno de alguna forma.

Sin embargo, la inercia institucional del Ejército Popular de Liberación (EPL) ha impulsado, hasta ahora, su proceso de adaptación en una dirección que no se ajusta completamente a la evolución observada en el campo de batalla. El EPL no ha aprovechado los conflictos en el extranjero para abandonar la premisa de que sus sistemas no tripulados, en su mayoría, serán altamente resistentes y capaces de realizar tareas sofisticadas. El EPL también continúa desarrollando tecnología de enjambre con inteligencia artificial y parece interpretar la evolución del campo de batalla en Ucrania como una confirmación de que el enjambre es el futuro del combate no tripulado, a pesar de que la guerra en Ucrania no ha demostrado tal cosa hasta el momento. La evolución del campo de batalla en Ucrania y Oriente Medio no necesariamente refuta estas ideas. Más bien, estos conflictos contemporáneos han demostrado que los sistemas más complejos no son necesariamente la solución definitiva a los problemas del campo de batalla. El aspecto más notable de la guerra contemporánea en este momento es, en cambio, la proliferación de diseños de drones de bajo costo, desechables y en gran medida sencillos, capaces de realizar reconocimientos generalizados y ataques de precisión rentables. Las ideas preconcebidas del Ejército Popular de Liberación sobre la guerra no tripulada, tal como se ha descrito anteriormente, le han llevado a restar importancia, en parte, a estas dinámicas.

Habrá varios indicadores clave si el EPL reorienta su enfoque hacia sistemas desechables de bajo costo en el futuro. El EPL probablemente tendría que cambiar significativamente sus prioridades de adquisición para producir drones a la escala vista en Ucrania, y esto se reflejaría en la visibilidad de los drones FPV en las publicaciones y ejercicios de entrenamiento del EPL.[58] El EPL probablemente también necesitaría entrenar operadores de drones FPV a gran escala en lugar de mantener una fuerza de sistemas no tripulados relativamente pequeña pero especializada. El uso generalizado de drones FPV dentro del EPL probablemente implicaría cambios en la estructura de la fuerza dentro de sus unidades existentes, como la creación de compañías de drones FPV dentro de sus brigadas de armas combinadas existentes.[59] Implementar estos cambios a gran escala sugeriría que el EPL está reconociendo el papel central de los sistemas desechables de bajo costo en la guerra futura y no relegándolos a una fase temporal en el desarrollo de la guerra con sistemas no tripulados.  

La dirección que está tomando la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL) conlleva importantes lecciones y una oportunidad para Taiwán. Ningún ejército es inmune a la inercia institucional, y las fuerzas armadas de Taiwán no son una excepción. Históricamente, el ejército taiwanés ha tenido dificultades para orientar su defensa hacia la guerra asimétrica, manteniendo el deseo de desplegar sistemas sofisticados en unidades organizadas convencionalmente.[60] Taiwán también tiene dificultades para adquirir sistemas no tripulados significativos y una industria armamentística nacional debido al estancamiento político.[61] Desarrollar los sistemas, la estructura de fuerza y ​​los conceptos operativos necesarios para adaptarse a los cambios en la guerra contemporánea no es una cuestión de preferencia para Taiwán, sino de supervivencia. El EPL está aprendiendo, pero tiene importantes limitaciones estructurales que condicionan este aprendizaje. Taiwán debería ver esas limitaciones como una ventaja potencial para su propio proceso de aprendizaje, ayudándole a desarrollar un ejército más adecuado para el conflicto moderno. El ISW-CDOT ofrecerá sugerencias concretas sobre cómo Taiwán puede implementar las lecciones actuales de la guerra contemporánea en un próximo documento. La carrera por aprender ha comenzado y tendrá un impacto decisivo en el futuro del equilibrio militar entre ambos lados del estrecho y en el propio Taiwán.

martes, 1 de septiembre de 2026

Doctrina naval: ¿Vuelven los portaaviones ligeros?

El retorno de los portaaviones ligeros

Días del futuro pasado

En las décadas inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los portaaviones ligeros decrecieron en número progresivamente, convirtiéndose en la solución de aquellas armadas que no podían permitirse mantener verdaderos portaaviones de flota. Esta tendencia se hizo todavía más acusada con el final de la Guerra Fría y la baja de muchos de los últimos exponentes todavía en servicio. Ahora, ante un nuevo escenario de competición entre grandes potencias en el que la supremacía naval ya no está asegurada para los EE. UU. y sus aliados y ante la imposibilidad de operar un número mayor de supercarriers de las clases Nimitz y Gerald R. Ford, el concepto de portaaviones ligero está recuperando gran parte de su atractivo. Además, no solo gracias a la posibilidad de acceder -al menos para algunos socios de los EE. UU. al F-35B, sino como plataforma desde la que operar drones de ala fija, algo en lo que trabajan entre otros China y Turquía.

Antes de entrar en materia, es obligado hacer alguna referencia a las diferencias entre los portaaviones ligeros, los portaaviones de escolta y, por supuesto, los portaaviones de flota, pues son conceptos que muchas veces se utilizan de forma indistinta. Esto es así especialmente en el caso de los dos primeros, por más que sus orígenes y funciones fuesen diferentes. Podemos definirlos, de forma muy poco ortodoxa pero bastante didáctica, de la siguiente manera:

Portaaviones de flota: Representados por buques como los portaaviones convencionales clase Kitty Hawk y los portaaviones nucleares de las clases Enterprise, Nimitz y Gerald R. Ford estadounidenses, en este grupo, por su papel y aunque no sean comparables en otros aspectos, podrían incluirse buques como el Charles de Gaulle francés o el futuro Tipo 003 chino. Incluso el Almirante Kuznetsov ruso y sus derivados, aunque tanto por sus orígenes como por sus capacidades son un tanto diferentes. Lo importante aquí es que se trata de buques con un clara vocación estratégica (de ahí la inclusión del ruso, como demuestra su papel en la guerra de Siria). Auténticos capital ship de nuestros días (papel que le disputan cada vez más los submarinos), son de diseño CATOBAR -o STOBAR en el caso de los diseños soviéticos- lo que permite a sus aviones embarcados el despegue mediante catapultas de vapor (a la espera de las EMALS) y el aterrizaje mediante cables de frenado o bien recurriendo una rampa ski-jump como sustituto de las primeras. Esto hace posible adoptar versiones navalizadas de los cazabombarderos en servicio con sus fuerzas aéreas en lugar de recurrir a modelos específicos VTOL (Vertical Take-Off and Landing o despegue y aterrizaje vertical) como los Sea Harrier, los Yak-38 o los F-35B. En el caso de aquellos que utilizan catapultas, también pueden operar aparatos de alerta temprana de ala fija como el E2 Hawkeye o el futuro KJ-600 chino. Además, su diseño y su tamaño repercuten también en el ritmo de operaciones que pueden afrontar y en el peso al despegue con el que pueden iniciar estos aviones sus misiones, lo que a su vez incide en el número de equipos y municiones que pueden montar y en su radio de acción. Dado que su misión fundamental es el combate aeronaval y la proyección de este sobre tierra, necesitan de una importante escolta, generalmente formada por cruceros y destructores y, en menor medida, fragatas, además de submarinos.

El «Big-E», USS Enterprise (CVN-65), con sus ocho reactores nucleares, inauguró la era de la propulsión nuclear aplicada a portaaviones. No fue sin embargo el primer portaaviones de flota de la US Navy en lucir este nombre. Su antecesor, el CV-6, tendría un papel estelar en la Batalla de Midway, durante la Segunda Guerra Mundial, hundiendo sus aviones los portaaviones japoneses Kaga y Akagi. Fuente – US Navy.

Portaaviones ligeros: En este caso, su misión fundamental sigue siendo la misma que la de los portaaviones de flota: proyectar el poder aeronaval. Eso sí, a una escala menor. También adoptan misiones secundarias dependiendo de la armada en la que sirvan. Así, por ejemplo, para los EE. UU. podrían ser útiles tanto de cara a emplearse en teatros secundarios, como para aumentar en determinados momentos el número de aparatos disponibles en apoyo de los CVN. Tanto su eslora como su manga y desplazamiento son sensiblemente inferiores, rondando entre el 25 y el 50 por ciento respecto a los supercarriers estadounidenses. Naturalmente, el número de aviones que pueden embarcar es menor. Además, aunque no siempre ha sido así (ahí está el ejemplo de los antiguos Clemenceau y Foch franceses, dotados de catapultas) generalmente se ven obligados a recurrir a aviones con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical. En cualquier caso, esta limitación de tamaño no solo impone un ritmo menor en las operaciones, sino que obliga a renunciar entre otras cosas a los aviones de alerta temprana. Por lo demás, necesitan también de escolta para su protección. Era el caso de la Armada Española en tiempos del extinto «Grupo Alfa» compuesto por el portaaviones «Príncipe de Asturias» y la 41º Escuadrilla de Escoltas. Con todo, son plataformas versátiles desde las que se puede proyectar el poder aeronaval, ofrecen capacidades antibubmarinas y antibuque, la posibilidad de lanzar misiones CAP, CAS como apoyo por ejemplo a desembarcos anfibios o SEAD, etc, pero sin el coste de sus hermanos mayores.

Con poco más de 13.000 toneladas de desplazamiento, los portaaviones ligeros británicos de la clase Colossus podían transportar hasta 48 aeronaves. Se construyeron 8 unidades que terminaron por servir en armadas tan distintas como la de Brasil, la de los Países Bajos o la de Argentina. En la imagen el HMS Ocean (R86), en 1952. Fuente – Royal Navy.

Portaaviones de escolta: En este caso la premisa básica era el ahorro en tiempo y dinero. Su cometido, mientras se utilizaron, fue el de prestar escolta, como su propio nombre indica, a convoyes, fuerzas anfibias, etcétera. Vivieron su apogeo durante la II Guerra Mundial y para su construcción se recurrió a todo tipo de argucias, como utilizar cascos de buques de transporte civiles con tal de reducir costes. Como buques nacidos en un contexto tan determinado, una vez finalizado el conflicto fueron dados de baja en su mayoría, pues adolecían de importantes problemas como la falta de velocidad y la debilidad estructural, consecuencia de su origen civil.

Los portaaviones de escolta británicos de la clase Avenger, como el HMS Avenger (en la imagen), fueron construidos a partir de buques mercantes estadounidenses del tipo C3 y eran una solución barata que buscaba responder a un problema concreto; la defensa de los convoyes que permitían el trasiego de las vitales mercancías entre los EE. UU. e Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. En el mejor de los casos podían transportar una quincena de aeronaves y alcanzar una velocidad máxima de 16,5 nudos, pero era suficiente para ofrecer protección a los convoyes. Fuente – Royal Navy.

Naturalmente, esta es una clasificación de «brocha gorda» que podría hacerse de muchas otras manera, por ejemplo tomando en consideración la forma en que los aparatos despegan y aterrizan. Al fin y al cabo, existen múltiples casos que difícilmente admiten un encuadre claro, empezando por el mismísimo Almirante Kuznetsov, pasando por los Liaoning y Shandong chinos o el Vikramaditya indio, muy similares al primero y llegando hasta la clase Queen Elizabeth británica. Todos ellos son buques con un desplazamiento superior al de los portaaviones ligeros tradicionales hasta el punto de ser mayores, tanto en eslora como en manga y desplazamiento que el propio Charles de Gaulle francés. En el caso británico, además, si no es un portaaviones CATOBAR es por circunstancias sobrevenidas, puesto que el proyecto original era el de contar con catapultas, algo a lo que hubieron de renunciar por razones puramente económicas. Por otra parte, muchos portaaviones se diseñaron para misiones específicas como la guerra antisubmarina y al cambiar el entorno estratégico y operativo, fueron adaptando su rol hacia nuevas misiones, como ocurrió con nuestro Príncipe de Asturias, concebido en Estados Unidos como una suerte de portaaviones de escolta, pero utilizado por la Armada Española para misiones de guerra antisubmarina, ofrecer apoyo aéreo en operaciones de desembarco, etc.


En esta imagen, que distingue los tipos de portaaviones en función del mecanismo de despegue y aterrizaje, se aprecia la diferencia de tamaño entre diversos buques, resaltando las enormes diferencias entre portaaviones que, en principio, son -o eran, ya que alguno ha pasado a mejor vida- del mismo tipo.

Estos cambios y la continua evolución no son ninguna excepción. No debemos olvidar que la historia de los portaaviones fue en sus inicios bastante compleja, haciéndose experimentos de todo tipo, desde modificar otros buques de guerra a utilizar hidroaviones que eran depositados y recogidos de la superficie del mar mediante grúas. El concepto se perfeccionaría en el periodo de entreguerras y especialmente gracias a las lecciones recogidas durante la Segunda Guerra Mundial y llegaría a su cénit con la clase Forrestal y sus sucesores hasta nuestros días. Por el camino, el diseño de los portaaviones, incluso de los ligeros, no dejaría de ganar en tamaño y complejidad hasta llegar, con la clase Ford pronta a entrar en servicio, a su máxima expresión.

Los ingenieros -tratando de cumplir las peticiones de los marinos y aviadores- han buscado en todo momento diseñar buques más adecuados en cuanto a velocidad, autonomía o resistencia estructural, pero especialmente en cuanto al número de misiones que pudiesen lanzar, la variedad en los tipos de aeronaves que pudiesen operar y la capacidad de sostener las operaciones en el tiempo, lo que ha llevado a un crecimiento continuo en su desplazamiento y complejidad. Cambios que han estado íntimamente relacionados con la evolución, en paralelo, de su ala embarcada y que ha venido marcada por fenómenos como:

  • La incorporación de equipos electrónicos de todo tipo (mayores radares, pods, comunicaciones…)

  • La necesidad de transportar una panoplia de armamento mucho más amplia.

  • Los cambios en la propulsión, pues con la llegada de los aviones a reacción se multiplicaban los requerimientos en cuanto a capacidad de almacenamiento de combustible, al tamaño de los hangares y a los equipos necesarios para prestar el adecuado mantenimiento.

Esto se entiende mejor con ejemplos concretos. Si un Mitsubishi A6M Zero contaba con una longitud de 9,06 metros y un peso máximo al despegue de 2.796 kilogramos, los actuales Boeing F/A-18 Super Hornet de la US Navy tienen una longitud de 18,3 metros y un peso máximo al despegue de 21.320 kilogramos, cifras que en el caso de los Sukhoi Su-33 rusos crecen hasta los 21,94 metros y 33.000 kilogramos. A su vez,  si un caza Zero podía cargar con 2 bombas de 60 kg o una de 250 kg, que además tenían un tamaño muy limitado, un Super Hornet cuenta con 11 puntos de anclaje mediante los cuales puede utilizar diversas configuraciones de bombas y misiles, totalizando una capacidad de carga de 8.050 kg, esto es, 32 veces más. Bregar con esta complejidad no ha sido sencillo y ha obligado a:

  • Introducir modificaciones en aparatos cada vez mayores, como el sistema de plegado de las alas que facilita las operaciones a bordo (uso de ascensores, almacenamiento…).

  • Adaptar el tamaño de los buques de forma que pudiesen seguir operando un número adecuado de aeronaves, lo que ha tenido su reflejo en el tamaño. Esto se aprecia a la perfección observando la evolución sufrida por los CV/CVN estadounidenses, pasando estos de las 45.000 toneladas de la clase Midway a las 83.000 de los Kitty Hawk, 94.700 del Enterprise y aproximadamente 100.000 de los Nimitz y Gerald R. Ford.

  • Apostar por ingenios V/STOL como los British Aerospace Sea Harrier y sus desarrollos posteriores, caso de los McDonnell Douglas AV-8B Harrier II en el caso occidental. Más allá del Telón de Acero, a gastar ingentes recursos en el defenestrado Yak-41, un primer intento de crear un cazabombardero STOVL supersónico. Como curiosidad, su sistema de propulsión serviría de inspiración para el F-35B después de Lockheed Martin se hiciese con los derechos de producción de estos aparatos, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que el F-35 sea un diseño ruso, como sostienen algunos.

Esta última opción hizo posible mantener unas capacidades aeronavales dignas a países que, en otras circunstancias, se habrían visto forzados a renunciar a sus portaaviones. Además, con notable éxito, como lo atestigua el papel de los Harrier británicos en la Guerra de las Malvinas o de los AV-8B en la Guerra del Golfo y en Yugoslavia. De hecho, diversos buques -como nuestro Dédalo (ex-USS Cabot) fueron adaptados para la ocasión, mientras iban entrando en servicio nuevas clases de portaaeronaves diseñados específicamente para operar este tipo de aparatos. Por desgracia, con el paso del tiempo, la obsolescencia de los Harrier y sus evoluciones y sin más opción de futuro que los F-35B, un aparato caro desarrollado como parte de un programa que ha dado y todavía da muchos problemas pese a sus bondades, la fiebre por los portaaviones ligeros parecía haber amainado, quedando como única opción los portaaviones CATOBAR o STOBAR.

Especialmente estos últimos, que evitan incorporar las complejas y carísimas catapultas, han vivido desde el final de la Guerra Fría un importante auge, aunque no por razones económicas o por su valía como portaaviones, sino por felices -o infelices, como en el caso británico- casualidades. Tanto Rusia como Ucrania disponían de cascos a medio construir o dados de baja de forma prematura. Estos eran una opción ideal como paso intermedio, de forma que países que aspiraban a tener su propio programa de portaaviones pudiesen acortar camino, haciendo ingeniería inversa por una parte y recibiendo asistencia técnica por otra. La idea ha sido un éxito, pese a los sobrecostes y contratiempos, tal y como demuestran los casos de India y China, ambas potencias con importantes aspiraciones navales.

Estos dos países han utilizado como base sendos buques soviéticos (Bakú y Varyag) para sus Vikramaditya y Liaoning, utilizados como escalón previo al lanzamiento de diseños basados en los anteriores, pero totalmente nacionales (Vikrant y Shandong). Es más, siendo totalmente consecuentes con su posición, poderío económico, industrial y tecnológico y ambiciones, en ambos casos trabajan, en base a lo aprendido, en nuevos desarrollos mucho más modernos y capaces, esta vez sí, totalmente originales (IAC-2 y Tipo 003). En el caso de la aviación embarcada, el camino está siendo algo diferente, pues si hasta ahora han apostado por aparatos rusos o derivados (MiG-29K/Shenyang J-15), India continúa valorando qué aparato elegir de entre distintas opciones rusas, francesas y estadounidenses mientras prosigue el desarrollo de la variante naval del HAL Tejas y China parece concentrada en su Shenyang FC-31.

Respecto al Reino Unido, como decíamos, ha seguido un camino contrario, pues de plantearse un portaaviones CATOBAR en colaboración con Francia, ha pasado a tener dos monstruosos portaaviones STOVL de 65.000 toneladas a plena carga. Sin embargo, no parece que muchos más países estén dispuestos a apostar por esta opción, prefiriendo la mayoría optar por diseños mucho más ligeros, en muchos casos derivados de buques anfibios tipo LHD (Landing Helicopter Dock).



El tamaño de los cazas navales ha ido creciendo, multiplicando de paso las necesidades en cuanto a almacenamiento de combustible, recambios y armamento frente a épocas pasadas.



Los Su-33, con una longitud de casi 22 metros y una envergadura de 14,7 metros (7,4 en la imagen, con las alas plegadas) son capaces de transportar hasta 6.500 kilogramos de bombas frente a los 250 de los Zero japoneses de la Segunda Guerra Mundial.


¿El final de los supercarriers?

Si, como veremos, la mayor parte de Estados que se están sumando a la fiebre de los portaaviones lo hacen construyendo nuevos portaaviones ligeros o modificando LHDs para que puedan cumplir con esta función, ¿significa esto el ocaso de los supercarriers? Lo cierto es que no, por las razones que explicaremos a continuación.

Hace unos meses, en estas mismas páginas, Guillermo Pulido nos explicaba las razones por las que los CVN estadounidenses no iban a ser dados de baja y también cómo en la guerra futura, su papel seguirá siendo clave. Poco antes, Alejandro A. Vilches Alarcón nos hablaba sobre la resistencia estructural de los buques de guerra y las ventajas innegables de operar buques de gran porte. También del error que supone para una armada recurrir (salvo en casos puntuales relacionados con la negación del mar) a buques polivalentes y de escaso tonelaje por ahorrar dinero, al ser una falsa economía.

Actualmente son muchos los que, incluso en el seno de la US Navy, parecen plantearse la validez del concepto de supercarrier. Ahora bien, es un debate mal entendido, pues la mayoría de expertos no hablan en ningún caso de renunciar definitivamente a estos buques, sino que teorizan sobre el papel que han de tener en el seno de la flota, lo que es muy diferente. Las discusiones giran en torno a varios asuntos relacionados:

  • ¿Se está produciendo un cambio de paradigma? Aunque muchos lo dan por hecho, especialmente en webs rusas y chinas con un claro interés en presionar en este sentido, no está nada claro que los CVN vayan a ceder su puesto como buques capitales en el corto plazo. No lo harán ni respecto a los submarinos armados con misiles antibuque supersónicos (que es la idea que sostienen los críticos), ni a cualquier otro tipo de buque ahora en estudio, como es el caso de los buques autónomos. Se afirma constantemente que los submarinos son más difíciles de detectar y hundir, pero quienes sostienen estas tesis podrían estar trabajando sobre información viciada, ya que las capacidades ASW han ido disminuyendo en los últimos años, pero podrían recuperarse (y de hecho se están recuperando) a marchas forzadas, eliminando en gran medida esa supuesta ventaja. Aunque es un ejemplo que debe ser tomado con todas las precauciones, como curiosidad durante la Segunda Guerra Mundial, la US Navy perdió 52 de sus 263 submarinos, el 19,8 por ciento. En el caso de los portaaviones (y metiendo en el saco los portaaviones ligeros y de escolta), se perdieron 15 de 99, esto es, el 15,2 por ciento. Luego hay otra serie de factores a considerar como la incapacidad de los submarinos para ejercer el dominio positivo del mar, ofrecer alerta temprana, apoyo a operaciones de desembarco o la casi inexistente capacidad de autoreparación, que hace que por seguridad, tras sufrir casi cualquier incidente, deban volver a base para su examen y reparación. Al fin y al cabo el número de tripulantes en los submarinos es muy limitado, no cuentan con talleres de envergadura ni con espacio para recambios y, como consecuencia, las capacidades del trozo de reparaciones son mínimas. Por supuesto la resistencia estructural de los submarinos es menor y sigue habiendo problemas importantes por ejemplo a la hora de comunicarse con ellos, lo que les impide asumir el papel de buques de mando, entre otras cosas.

viernes, 28 de agosto de 2026

BVRAAM: ¿Qué necesita Europa próximamente en misiles aire-aire de largo alcance?

Al igual que en Estados Unidos , el detonante inmediato es la rápida evolución de los misiles aire-aire chinos , en particular el PL-15 y los sistemas más recientes que están surgiendo a su alrededor . La experiencia del combate aéreo entre India y Pakistán del año pasado ha puesto de relieve este problema, demostrando las consecuencias operativas de subestimar las capacidades aire-aire de largo alcance del adversario. Sin embargo, si bien Pakistán afirmó que sus cazas y misiles de fabricación china derribaron varios aviones indios, las circunstancias precisas, el número de aviones derribados y las tácticas involucradas siguen siendo objeto de versiones contradictorias y análisis externos.


Imágenes del cuerpo del misil PL-15E que cayó en la región de Punjab, en India, durante el conflicto indo-pakistaní en mayo de 2025. 
vía X

Para Europa, el MBDA Meteor representa actualmente lo último en misiles aire-aire de largo alcance, y su singular conjunto de capacidades es algo que hemos analizado en profundidad en el pasado . La cuestión ya no radica simplemente en cómo mejorar el Meteor, sino en qué debería sucederle y qué tipo de arquitectura de armas (o «cadena de ataque») será necesaria para la próxima generación de aeronaves de combate tripuladas y no tripuladas y sus armamento.


Un Typhoon de la Real Fuerza Aérea Británica despega, cargado con misiles Meteor bajo el fuselaje. 
Derechos de autor de la Corona.

Uno de los proyectos más interesantes en la actualidad es el programa francés Comet, que parece estar liderado por la filial francesa del consorcio paneuropeo MBDA. Se sabe muy poco públicamente sobre esta arma, y ​​sus especificaciones exactas aún no están claras. Sin embargo, parece representar un esfuerzo por dar un salto significativo con respecto a la actual familia MICA , ofreciendo mayor alcance y velocidad. Si el plazo previsto para alrededor de 2030 es correcto, Comet podría considerarse una respuesta relativamente inmediata a un entorno de amenazas cada vez más exigente.

Douglas Barrie , investigador principal de temas aeroespaciales militares en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, declaró a TWZ que el Comet parece ser "una respuesta a los intercambios entre pakistaníes e indios, donde, desde el primer día, los indios subestimaron la agresividad de los pakistaníes, especialmente con el misil PL-15. Resulta, cuanto menos, una coincidencia que este tipo de situación haya surgido de repente".


Cuatro misiles PL-15 simulados en la bahía de armas interna de un caza chino J-20. 
Internet chino

Eso distinguiría al Comet del programa británico Future Air Superiority Effectors (FASE), que parece estar asociado mucho más estrechamente con los requisitos a largo plazo del Future Combat Air System y el GCAP/Tempest del Reino Unido .

En declaraciones a TWZ , Justin Bronk , investigador de poder aéreo en el Royal United Services Institute (RUSI), explicó que el FASE "probablemente tenga como objetivo proporcionar capacidades de combate significativamente mejores para principios o mediados de la década de 2030 que las que podría ofrecer una actualización de mitad de vida del misil Meteor dentro de los límites de su diseño y tamaño básicos".

Un interesante paralelismo entre FASE y Comet es un estudio conjunto franco-británico que analiza las consecuencias del lanzamiento de Meteor. En abril, ambos países firmaron un memorando de entendimiento que dio inicio a un proyecto de 12 meses para evaluar las futuras amenazas en el combate aéreo y los posibles conceptos de misiles de próxima generación. El estudio busca identificar las tecnologías necesarias para un arma sucesora y establecer una hoja de ruta para su desarrollo. Si bien ambos países están examinando formalmente el mismo problema posterior a Meteor, sus prioridades a largo plazo en materia de combate aéreo parecen divergir.

Más allá del meteorito

El Meteor sigue siendo una de las armas aire-aire más capaces de Europa. Su sistema de propulsión ramjet le confiere una importante ventaja sobre los misiles convencionales de combustible sólido, ya que le permite mantener la propulsión y la energía durante mucho más tiempo en un enfrentamiento.

Sin embargo, el entorno de amenazas para el que se diseñó el misil Meteor está cambiando. Sus requisitos se establecieron en un entorno dominado por la amenaza de los misiles aire-aire soviéticos/rusos. Hoy en día, la planificación debe tener en cuenta cada vez más las armas chinas, como el PL-15 y los sistemas más modernos, que pueden combinar un alcance muy largo con una velocidad considerablemente mayor.


Un Su-35S lanza un R-37M, el misil aire-aire ruso de mayor alcance. 
Captura de pantalla del Ministerio de Defensa ruso.

“Dado que el Meteor sigue siendo más que capaz de igualar a los misiles aire-aire rusos actuales en enfrentamientos aire-aire, es probable que los objetivos de capacidad del programa FASE utilicen misiles aire-aire, aeronaves y sensores chinos mucho más capaces como amenazas de referencia”, añadió Bronk.

Esto plantea la incómoda pregunta de qué sucede cuando ambos bandos pueden lanzar armas BVR (más allá del alcance visual) extremadamente capaces una contra la otra.

En pocas palabras, ahora la velocidad es más importante, ya que reduce el tiempo de reacción del objetivo y puede hacer que el enfrentamiento final sea mucho más exigente. Una de las ventajas del Meteor es la considerable energía que conserva al llegar a la fase terminal, pero la contrapartida es una velocidad media más baja en todo su rango de vuelo.

Meteor

Barrie explicó: “La velocidad de lanzamiento del Meteor está entre Mach 3,5 y Mach 4. Si lanzas un PL-15 desde un
J-20 , que vuela a Mach 2, es probable que esa arma se mantenga por encima de Mach 5 durante muchísimo tiempo, lo cual es uno de los problemas. Es el riesgo de una destrucción mutua. Obviamente, si el arma contra el J-20 sale a Mach 3,5 o Mach 4, entonces tienes un problema”.

Al mismo tiempo, la efectividad de un misil depende de muchos otros factores, incluidas las condiciones de lanzamiento, el perfil de vuelo, la guía a mitad de trayectoria, el rendimiento del buscador, el entorno de guerra electrónica y las maniobras del objetivo.

Sin embargo, la naturaleza de la amenaza podría impulsar a la próxima generación de armas europeas hacia una combinación de mayor alcance, velocidad sustancialmente superior y mayor energía terminal, en lugar de una simple mejora incremental del misil Meteor. De hecho, el Reino Unido ha abandonado sus planes para una modernización a mitad de vida del Meteor, presumiblemente para centrar sus esfuerzos en un sucesor, o sucesores, mucho más ambiciosos y capaces.

¿Necesitará la próxima arma un estatorreactor?

El misil Meteor fue diseñado en torno a un motor estatorreactor, especialmente porque se esperaba que se enfrentara a una versión estatorreactora del misil ruso R-77 (AA-12 Adder). Este misil nunca llegó a desplegarse y, hasta donde sabemos, China tampoco posee un arma de esta clase. Por lo tanto, un sucesor del Meteor no necesariamente utilizará el mismo tipo de propulsión.


Personal de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China traslada misiles estándar R-77
.

El Meteor demostró las ventajas de la propulsión con aire comprimido, pero el uso de un estatorreactor u otro sistema de propulsión con aire comprimido conlleva ciertas desventajas. Alcanzar velocidades muy altas manteniendo un alcance y una maniobrabilidad útiles puede resultar cada vez más difícil, y la complejidad de la propulsión aumenta los costos y puede consumir un valioso volumen interno.

El hecho de que en fuentes abiertas se atribuya el rendimiento a armas chinas de propulsión sólida como el PL-15 sugiere que es posible otro enfoque.

A Barrie no le sorprendería que se descartara el estatorreactor. «El problema con un estatorreactor es que, si bien no es imposible superar Mach 5, es difícil y probablemente haya que hacer muchas concesiones… Me pregunto si simplemente considerarán los combustibles sólidos energéticos».

Por lo tanto, un futuro misil europeo podría utilizar un motor de propulsión sólida considerablemente más grande, posiblemente combinado con una arquitectura de impulso y sostenimiento diferente, para lograr la combinación requerida de velocidad y alcance. El uso de más de una etapa o un motor de cohete sólido de impulsos múltiples podrían ser otras soluciones al problema.

El problema del tamaño

Quizás la mayor oportunidad para una nueva arma europea de largo alcance provenga de la aeronave que la transportará.

El misil Meteor se desarrolló dentro de las limitaciones físicas impuestas por los aviones de combate existentes y sus sistemas de transporte de armamento, incluido el transporte interno en el F-35. Se espera que un futuro avión de combate como el Tempest tenga un volumen interno significativamente mayor disponible para armamento.

“Uno de los factores clave para el Tempest es, obviamente, su gran capacidad de carga interna”, continuó Barrie. “Una bahía principal amplia y, probablemente, también bahías laterales de tamaño considerable. Esto permite transportar internamente una masa de armamento considerablemente mayor que la de un F-35. Si se observa el tamaño de la plataforma según la información disponible, se trata de un avión grande, y cabría suponer que cuenta con una bahía de armamento interna muy significativa”.


Configuración actual del sistema de transporte interno del misil AIM-120 AMRAAM en el F-35, con dos misiles en cada compartimento de armas.
Derechos de autor de la Corona.

Un misil de mayor tamaño puede transportar más propelente, potencialmente soportar un sistema de propulsión más potente, albergar un buscador más grande o más capaz y proporcionar volumen adicional para la electrónica y otros subsistemas.

Como ya hemos explicado anteriormente :

Existen diferentes maneras de aumentar el alcance de un misil aire-aire, pero este proceso siempre es más sencillo  si el arma puede ser de mayor tamaño . Mayores dimensiones permiten incorporar un motor más potente, mayor cantidad de combustible, motores de cohete multietapa y motores de respiración atmosférica, como el estatorreactor utilizado en el Meteor. Otras opciones para extender el alcance que Estados Unidos ha analizado incluyen motores de cohete de combustible sólido multipulso regulables y propelentes, configuraciones de grano , carcasas y revestimientos más sofisticados, que también garantizarían un mayor alcance y una mayor velocidad en comparación con las armas existentes.

El resultado podría ser un arma considerablemente más grande que el misil Meteor, pero totalmente compatible con la aeronave para la que fue diseñada.

Esta realidad, y el uso del plural " efectores" en la terminología FASE del Reino Unido, plantea la posibilidad de que el futuro requisito europeo de misiles BVR no sea para un solo misil, sino para una familia de armas, al menos en lo que respecta a los británicos.

Por qué los “efectores” pueden ser importantes

Si FASE se refiere en última instancia a múltiples efectores en lugar de un solo misil, eso podría indicar la dirección más amplia del combate aéreo futuro, que involucrará tanto aeronaves tripuladas como diversos aviones de apoyo no tripulados.

Se prevé que Tempest funcione como una especie de centro de operaciones, apoyado por varias aeronaves de combate no tripuladas, portaaviones remotos u otros sistemas que operen considerablemente más adelante. Estos sistemas no tripulados tendrán limitaciones de tamaño, carga útil y transporte de armamento diferentes a las de las aeronaves tripuladas.

Esto significa que no todas las plataformas necesitarán la misma arma BVR, ni siquiera podrán alojarlas, cuando se trata de misiles de mayor tamaño.

En cambio, una fuerza futura podría requerir algo parecido a una familia:

  • Un arma de gran tamaño, largo alcance y alta velocidad para el avión tripulado Tempest, optimizada para los enfrentamientos de superioridad aérea de más alto nivel.
  • Un arma de tamaño mediano, adecuada para los cazas actuales y, potencialmente, para futuros aviones con capacidades de transporte de armamento más limitadas.
  • Un arma más pequeña optimizada para aeronaves de combate estacionarias u otros sistemas no tripulados donde las dimensiones de la bahía interna, la carga útil y el costo son más restrictivos.

Un misil modular podría abarcar dos de estas categorías simultáneamente. En términos más generales, estas armas podrían compartir tecnologías sin necesidad de ser misiles idénticos. Los buscadores, la electrónica, los enlaces de datos, el software, las tecnologías de guiado u otros subsistemas comunes podrían reutilizarse en toda la familia.

El resultado sería un enfoque fundamentalmente diferente al de simplemente desarrollar un único sustituto para Meteor.

El buscador puede ser tan importante como el motor.

La parte frontal de una futura arma europea de largo alcance es otra área donde es probable que se produzcan cambios significativos.

Un buscador de matriz de exploración electrónica activa (AESA) parecería una base lógica para un arma de próxima generación. El trabajo previo del Reino Unido con Japón en el programa conjunto de misiles aire-aire (JNAAM) resultó particularmente interesante en este sentido, dada la experiencia de Japón con buscadores aire-aire de exploración electrónica activa.


Una infografía del programa JNAAM ofrece una representación visual aproximada de cómo se habrían combinado los componentes japoneses y británicos en un solo misil. 
Ministerio de Defensa de Japón

Un arma futura podría incorporar capacidad de radiofrecuencia pasiva junto con su radar activo. Esto proporcionaría otro medio para detectar o rastrear objetivos emisores y podría aumentar la resistencia del arma en un entorno electromagnético altamente disputado.

Para su misil aire-aire de ultra largo alcance PL-17 , China parece haber optado por una combinación de buscadores activos y pasivos, aunque, como señala Barrie, también parece haber sido diseñado en torno a un conjunto de objetivos muy específico: el E-7 Wedgetail , el E-2 Hawkeye , otras plataformas aerotransportadas de alerta temprana y control, y activos de apoyo, como aviones cisterna y aeronaves estratégicas de vigilancia electrónica y ataque.


Esta imagen de 2016 nos brindó el primer vistazo al PL-17. 
Internet chino

Si dicha capacidad justifica el costo y la complejidad adicionales es otra cuestión. Un misil multimodo altamente sofisticado será inevitablemente costoso; sin embargo, las mismas tecnologías podrían resultar útiles contra una gama más amplia de objetivos que los enfrentamientos convencionales entre cazas. Tampoco debe descartarse la capacidad aire-superficie, ya que un buscador pasivo podría dotar al arma de capacidad antimisiles (ARM).

Otra alternativa de buscador pasivo podría basarse en un sensor infrarrojo de imágenes (IIR) . Esto podría complementar de forma interesante un buscador de radar activo, utilizando el mismo tipo de sistema de guiado de trayectoria intermedia con enlace de datos bidireccional que ya incluye el Meteor. Podría ser especialmente relevante para interceptar objetivos pequeños o de baja firma (furtivos) y en un entorno electromagnético muy disputado.

El arma se está integrando a la red.

Quizás el cambio más significativo radique en la medida en que los futuros misiles BVR (más allá del alcance visual) exploten la cadena de ataque más amplia , convirtiéndose en mucho más que armas guiadas por la aeronave que las lanza.

El requisito fundamental es que el misil sea independiente de la fuente de seguimiento. Esto significa que un futuro misil aire-aire de largo alcance podría recibir información de localización de objetivos de un avión de control de crucero, un avión de alerta temprana aerotransportado, otro caza, una plataforma naval o, potencialmente, sensores espaciales.

Por ejemplo, si el misil Tempest opera junto con los aviones CCA desplegados en primera línea, el sensor que detecta inicialmente un objetivo podría ser el propio avión CCA. El avión lanzador podría entonces recibir la trayectoria, lanzar el arma y seguir recibiendo actualizaciones de múltiples plataformas.

Como alternativa, un CCA podría lanzar el arma utilizando la información de puntería generada por la aeronave tripulada u otro sensor ubicado en otro lugar de la fuerza, siempre que esté conectado a la red.


Un gráfico de BAE Systems muestra un caza Tempest trabajando como parte de un equipo en red junto con Typhoon, F-35, E-7 Wedgetail y drones tipo "compañero de ala leal"
BAE Systems

Los enlaces de datos bidireccionales, la guía en fase intermedia, la resistencia a la guerra electrónica y la capacidad de aceptar información de puntería de terceros de alta calidad se convierten en requisitos fundamentales. Parte de esta funcionalidad está disponible, en diversos grados, en algunos misiles aire-aire actuales, pero será aún más importante a medida que el combate aéreo dependa cada vez más de redes de sensores distribuidas y de la colaboración entre aeronaves tripuladas y no tripuladas.

Si puede depender de sensores externos, el alcance del misil ya no estará limitado por el alcance de los sensores propios del caza lanzador. Ante la creciente realidad de un entorno de negación de acceso/área (A2/AD), esto podría permitir el desarrollo de armas que vuelen mucho más allá de lo que la plataforma de lanzamiento podría detectar e interceptar de forma independiente. La amenaza A2/AD ya está impulsando la investigación de misiles de defensa aérea de mayor alcance, potencialmente con un alcance de hasta 1.600 kilómetros (1.000 millas).

Esto también abre la puerta a conceptos de propulsión más sofisticados, incluidas armas multietapa diseñadas para combinar un impulso de muy alta velocidad con una etapa terminal o de sostenimiento independiente.

Por lo tanto, la próxima generación de misiles aire-aire de largo alcance podría definirse tanto por la cadena de ataque en la que se integran como por la arquitectura y el rendimiento del propio misil.

¿Qué le sucede a Meteor?

Meteor es uno de los ejemplos más destacados de un programa de defensa multinacional exitoso en Europa. Seis naciones europeas participaron en su desarrollo, y el programa finalmente produjo un arma que es ampliamente considerada un sistema de alta capacidad.

Sin embargo, los países que desarrollaron Meteor no necesariamente tienen los mismos requisitos para la próxima generación.

El Reino Unido está avanzando hacia el programa GCAP/Tempest junto con Japón e Italia. Sus futuras necesidades de aviación de combate estarán cada vez más condicionadas por dicho programa y por la evaluación de amenazas que lo impulsa.

La última maqueta a tamaño real del Tempest da una idea de sus dimensiones.  GCAP

El Reino Unido parece desear un arma de gran tamaño y alto rendimiento, optimizada para el misil Tempest y la futura misión de superioridad aérea, especialmente en la región del Indo-Pacífico. Es probable que Japón necesite algo muy similar.

Mientras tanto, otros usuarios del Meteor podrían priorizar un arma que pueda integrarse en los cazas existentes y que siga siendo asequible en grandes cantidades.

El programa Comet de Francia podría satisfacer ese requisito, ya que parece ser una respuesta relativamente rápida a la amenaza emergente. En ese sentido, Francia podría contar con un arma a corto plazo, un futuro proyecto completamente nuevo y una relación continua con la familia Meteor, todo ello mientras persigue sus propios objetivos para el desarrollo de sistemas aéreos de combate.

En definitiva, no está nada claro si el consorcio Meteor sobrevivirá una generación más, al menos en su forma actual.

¿Podría Japón formar parte de la solución?

Dado que Japón es socio en el proyecto GCAP/Tempest, y basándose en sus estudios previos sobre misiles aire-aire con los británicos, resulta particularmente interesante en este contexto.

Japón se enfrenta a un entorno de amenazas en el que el combate aéreo de largo alcance es de suma importancia, y ya ha demostrado capacidades avanzadas en sistemas de guiado aire-aire con escaneo electrónico activo (AESA). El misil Mitsubishi AAM-4B, desarrollado en Japón, se convirtió en el primer misil aire-aire en incorporar un buscador AESA.

Aunque la cooperación previa en materia de misiles aire-aire entre Japón y el Reino Unido no llegó a convertirse en un programa operativo, ambos países están desarrollando ahora conjuntamente un avión de combate a través del programa GCAP.

Dado que Gran Bretaña y Japón diseñan conjuntamente los futuros aviones de combate, podrían llegar a desarrollar también algunas de sus principales armas en colaboración, aunque es probable que los requisitos de Italia sean muy diferentes.

Pensar más allá del misil

Es casi seguro que Europa puede construir un misil más rápido que el Meteor, pero aún quedan muchas preguntas sobre en qué tipo de sistema de combate aéreo encajará ese misil, o esos misiles.

Un arma BVR del futuro tendrá que operar desde múltiples tipos de plataformas (tripuladas y no tripuladas), recibir datos de puntería de sensores externos, comunicarse con CCA, funcionar en un entorno electromagnético altamente disputado, atacar objetivos en maniobra a distancias extremas y conservar suficiente energía para seguir siendo peligrosa en la fase terminal.

Cada vez parece más evidente que, en lugar de una sola arma, la solución será una familia de efectores.

Para el Reino Unido, FASE podría convertirse en uno de los programas más importantes a seguir, ya que podría revelar cómo Gran Bretaña pretende cerrar la brecha entre Meteor y las armas de la era GCAP/Tempest. En esta etapa, FASE parece estar dirigido exclusivamente al Reino Unido, aunque Japón e Italia serían beneficiarios probables, debido a su colaboración en GCAP.


Maqueta de una posible configuración del Tempest, con los distintivos de la Fuerza Aérea Italiana. 
Leonardo

Por otra parte, el misil Comet podría ofrecer una primera indicación de cómo Francia pretende responder a la creciente amenaza de los misiles de largo alcance, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para un futuro sistema.

En cuanto al consorcio Meteor en general, queda por ver si el éxito del programa se puede trasladar a otra arma multinacional, o si la aparición del GCAP/Tempest y los requisitos nacionales cada vez más divergentes marcan el principio del fin del modelo Meteor.

En cualquier caso, es probable que la próxima generación de armas europeas de largo alcance sea más grande, más rápida, esté más interconectada y más integrada con el sistema aéreo de combate que la rodea. Al mismo tiempo, la necesidad de crear una familia de efectores diseñados en torno a una fuerza distribuida de aeronaves tripuladas, aviones de combate aéreo y sensores externos planteará desafíos formidables.