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martes, 3 de marzo de 2026

Avión de entrenamiento: SNC Freedom Jet

El avión de entrenamiento Freedom Jet de SNC reemplazará al T-45

 


El diseño del avión Freedom es aún solo una maqueta. Foto: SNC


La Armada de los EE. UU. planea retirar el avión de entrenamiento de combate embarcado T-45C Goshawk en el futuro. Para reemplazarlo, se desarrollará un avión completamente nuevo con un rendimiento mejorado, actualmente conocido como UJTS. Sierra Nevada Corp. planea participar en la fase competitiva del nuevo programa. Presentará una nueva versión del ya conocido proyecto Freedom.

Avión para la competición

El programa del Sistema de Entrenamiento de Reacción de Pregrado de la Armada de los EE. UU. comenzó en 2020. En los próximos años, la flota planeó desarrollar requisitos para una prometedora aeronave de entrenamiento de combate (CTA) basada en portaaviones , y luego lanzar el desarrollo competitivo. Desde el inicio del trabajo, se han recibido varias solicitudes, noticias sobre la formación de especificaciones técnicas, interés de la industria, etc.

El 21 de agosto de 2025, la corporación estadounidense Sierra Nevada Corp. (SNC) anunció oficialmente su deseo de participar en el programa UJTS. Presentará su proyecto de aeronave de entrenamiento Freedom para la competencia, que forma parte de la prometedora familia de proyectos Freedom Family of Training System (FoTS).

En el comunicado de prensa oficial, SNC Corporation afirma que el Freedom UBS se está desarrollando específicamente para la aviación de portaaviones estadounidense y teniendo en cuenta todos sus requisitos. Se informa que se utilizan soluciones modernas e innovadoras que proporcionarán el nivel necesario de rendimiento y todas las capacidades requeridas.


Vista general de la UBS Freedom. Foto: SNC

Se promete al cliente una mayor vida útil de la aeronave, una operación más sencilla y mejores características tácticas, técnicas y económicas. También se declara un gran potencial de modernización, que se logrará mediante arquitecturas abiertas y otras soluciones.

SNC recuerda que su cooperación con la Armada de los Estados Unidos dura más de 40 años. Durante este tiempo, la corporación ha realizado una contribución significativa al desarrollo de la flota y ha adquirido una amplia experiencia. Se propone utilizar esta experiencia en el desarrollo continuo de la aviación de cubierta para mantener su superioridad y liderazgo mundial.

La corporación desarrolladora, como era de esperar, valora altamente su proyecto Freedom Trainer y la familia Freedom FoTS en su conjunto. Además, no olvidó las tradicionales reverencias al cliente potencial ni las tesis sobre la superioridad y la gran importancia del programa. Al mismo tiempo, SNC aún no ha revelado todos los aspectos técnicos de su proyecto que resulten de especial interés.

SNC será otro aspirante al contrato de la Armada. Varias otras empresas han expresado previamente su deseo de participar en el concurso. Boeing ofrecerá una versión modificada para portaaviones de su entrenador de combate T-7 Red Hawk. Textron (EE. UU.) y Leonardo (Italia) modernizarán el M-346. La compañía estadounidense Lockheed Martin está colaborando con la surcoreana KAI para desarrollar una nueva versión del ya conocido avión T50.

Proyecto actualizado

Esta no es la primera vez que Sierra Nevada ha buscado un contrato con el Pentágono para desarrollar y producir un nuevo avión de combate. El intento anterior tuvo lugar hace unos 10 años, cuando la corporación participó en un concurso de la Fuerza Aérea denominado TX.

Recordemos que el programa TX comenzó a principios de 2015. Su objetivo era crear y producir en masa un nuevo avión de combate que reemplazaría al obsoleto T-38 en las unidades de entrenamiento de la Fuerza Aérea. Seis empresas y asociaciones presentaron sus proyectos al concurso.


El UBS tendrá una cabina biplaza en tándem. Foto: SNC

Específicamente, Sierra Nevada Corp. trabajó con Turkish Aerospace Industries (TAI). Su proyecto conjunto se llamó Freedom. Formalmente, fue desarrollado por una empresa conjunta llamada Freedom Aircraft Ventures LLC.

Ya en 2015, los participantes del proyecto presentaron los primeros materiales sobre el proyecto Freedom. En septiembre de 2017, construyeron y mostraron un modelo a tamaño real del nuevo UBS. En un futuro próximo, se planeó comenzar a ensamblar un prototipo completo para pruebas de vuelo.

Sin embargo, esto pronto dejó de ser necesario. En septiembre de 2018, la Fuerza Aérea de los EE. UU. anunció al ganador de la competencia: un proyecto conjunto entre Boeing y Saab. Esta aeronave posteriormente recibió la designación oficial T-7 Red Hawk. El futuro del proyecto de SNC y TAI estaba en duda.

SNC no abandonó el trabajo, mientras que TAI posteriormente se retiró del proyecto conjunto. El tema Freedom se desarrolló sin una competencia o cliente específico en mente. El resultado fue el proyecto de plataforma aérea Freedom FoTS, que puede modificarse y adaptarse a los requisitos de futuros clientes.

Hace unos días, SNC anunció su intención de participar en la competencia de la Armada de los Estados Unidos. Basándose en la plataforma Freedom, se propone desarrollar un sistema de entrenamiento de combate apto para operar desde aeródromos terrestres y portaaviones.


Aviones virtuales en el aire. Gráficos SNC

Tecnología moderna

El Freedom UBS, en ambas versiones, está destinado al entrenamiento de personal de vuelo y también tiene capacidad para operar en combate. El proyecto utiliza materiales y tecnologías modernas que mejoran las características técnicas y económicas. Se afirma que, en términos económicos y de otros factores, el Freedom supera al actual T-45C.

El proyecto SNC consiste en la construcción de una aeronave de diseño convencional. Tiene un morro alargado con cabina biplaza, un ala en flecha elevada y una cola con dos estabilizadores verticales. El fuselaje es de construcción mixta, fabricado principalmente con materiales compuestos.

Para participar en el programa UJTS, el proyecto Freedom se sometió a algunos cambios. Se reforzaron algunos elementos de diseño, se modificó el chasis, se añadió un gancho de aterrizaje, etc. Todas estas medidas están relacionadas con las particularidades del servicio en la aviación de cubierta y los vuelos de entrenamiento.

Según el desarrollador, el nuevo fuselaje tendrá una vida útil de 16 horas de vuelo. Durante su vida útil, la aeronave podrá realizar hasta 35 aterrizajes o tomas de contacto en cubierta o pista. No se especifica la frecuencia con la que necesitará mantenimiento rutinario y reparaciones.


Maqueta del UBS para la Armada. Foto: The War Zone.

El Freedom estará equipado con dos turborreactores Williams International FJ44-4M. El cliente podrá elegir otro motor. Cabe destacar que el diseño ligero de la aeronave reduce la necesidad de motores y los costos operativos. Dependiendo del tipo de motor y otros factores, el ahorro será de hasta un 40% en comparación con el avión de combate T-45C actual.

La aeronave contará con dos cabinas de cristal para el instructor y el alumno, basadas en pantallas de formato ancho. La aviónica incluirá todos los dispositivos necesarios para vuelos desde un aeródromo o portaaviones. También deberán estar presentes dispositivos de control de armas. Según los datos disponibles, la Armada de los EE. UU. aún no ha definido los requisitos finales para la composición del equipo del futuro UJTS.

Con su equipo, el UBS podrá simular varios cazas en servicio con el cliente. Se espera que sean los aviones de cubierta F/A-18E/F y F-35C. La automatización mostrará la interfaz correspondiente y simulará el comportamiento del avión de combate en el aire.

El Freedom será subsónico, pero podrá volar a altas velocidades y realizar maniobras enérgicas. El diseño está diseñado para soportar sobrecargas de -3 a +8 unidades. Permite vuelos con un ángulo de ataque de hasta 27°. Al mismo tiempo, la posibilidad de aterrizar en la cubierta implica mayor resistencia a cargas mayores.


Avión de entrenamiento de combate T-45C en la cubierta de un portaaviones. Foto: Departamento de Defensa de EE. UU.

Las capacidades de combate del nuevo Freedom aún son cuestionables. Es probable que la aeronave pueda transportar misiles aire-aire, así como munición aire-superficie. Sin embargo, el tamaño y la capacidad de carga de este UBS limitarán considerablemente la munición disponible y su potencial de combate. En este sentido, será inferior a los vehículos de combate completos.

Futuro incierto

Actualmente, la aviación embarcada de la Armada estadounidense cuenta con menos de 200 aviones de entrenamiento de combate T-45C. Este tipo de aeronave se construyó entre finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, y ha sido sometida a numerosas reparaciones y mejoras durante su servicio. El estado actual de esta flota de aeronaves es aceptable y, en general, cumple con los requisitos actuales.

Sin embargo, a medio plazo, la aviación embarcada necesitará nuevos aviones de combate. Para ello, se está desarrollando el programa UJTS. Por el momento, se encuentra en la fase de trabajo teórico y de formulación de requisitos para las futuras aeronaves. Próximamente, la Armada planea completar este proceso, emitir los requisitos tácticos y técnicos oficiales y aceptar solicitudes de las empresas participantes.

Varias empresas, incluida Sierra Nevada, ya han expresado su interés en participar en el programa de la Armada. El Pentágono lanzará un concurso completo próximamente, en el que deberán desarrollar diseños completos. El cliente revisará estas propuestas y seleccionará las mejores opciones.

Aún se desconoce si SNC puede contar con el éxito de su proyecto Freedom. A juzgar por la información revelada, la plataforma Freedom FoTS posee un buen potencial técnico, y el sistema de entrenamiento de combate en cubierta basado en ella podría competir por el contrato.

Sin embargo, cabe destacar que, por el momento, solo se trata de publicidad de la organización desarrolladora y de la falta de información sobre la competencia. Es muy posible que en el futuro se deban revisar las estimaciones del avión Freedom, una vez que demuestre sus capacidades reales y otras compañías presenten sus desarrollos.






sábado, 15 de noviembre de 2025

Avión de entrenamiento: Prototipo SIPA S.300, el primer jet

Avión de entrenamiento: Prototipo SIPA S.300, el primero de todos





El SIPA S.300 fue un avión de entrenamiento básico francés propulsado por turborreactor , considerado el primero de su tipo en el mundo. Solo se construyó una unidad, pues el prototipo se estrelló tras un año de desarrollo.

Diseño y desarrollo

El fabricante del SIPA S.300 afirmó ser el primer avión a reacción diseñado desde cero como entrenador ab initio , aunque también tuvo una posible función alternativa como avión de enlace. Era un monoplano de ala baja totalmente metálico, con un ala que compartía paneles exteriores con el S.200 Minijet, ligeramente anterior. El ala de punta cuadrada tenía bordes rectos, con una ligera curvatura en el borde de ataque, pero ninguna en el trasero. Los flaps se extendían desde los alerones hasta la raíz del ala en el borde de salida, y contaba con frenos de aire de placa circular accionados hidráulicamente. 



Alumno e instructor se sentaron en tándem bajo una cubierta acristalada, continua pero con múltiples marcos , cada una con su propio acceso lateral. La cabina trasera estaba situada entre dos pequeñas tomas de aire sobre el ala para el turborreactor Turbomeca Palas de 1,57 kN (350 lbf), cuyo escape salía ventralmente, bastante por detrás del borde de fuga. Tras el escape, la parte inferior del fuselaje se estrechaba hacia arriba hasta la cola. El estabilizador cónico se colocó sobre el fuselaje e incorporaba elevadores de horquilla ; la aleta , con un filete dorsal y un timón de dirección equilibrado , era cónica y recta, y este último descendía entre los elevadores hasta la quilla. 


Historial operativo

El S.300 realizó su primer vuelo el 4 de octubre de 1954, pilotado por Max Fischl. SIPA exhibió el F-WGVR en el Salón Aeronáutico de París de junio de 1955, momento en el que se encontraba en pruebas oficiales en el Centro de Ensayos Voluntarios. El 26 de septiembre de 1955, fue destruido tras una barrena; no se construyeron más. El S.300 se había diseñado para permitir la instalación de motores Turbomeca más potentes, como el Super Palas de 2,14 kN (480 lbf), el Aspin II de 3,53 kN (795 lbf) o el Marboré II de 3,92 kN (880 lbf) , pero estos planes se abandonaron tras la pérdida del prototipo. 

Presupuesto


Datos de Jane's All the World's Aircraft 1956/7 

Características generales


    Capacidad: 2
    Longitud: 6,71 m (22 pies 0 pulgadas)
    Envergadura: 8,02 m (26 pies 4 pulgadas)
    Altura: 2,57 m (8 pies 5 pulgadas) 
    Superficie del ala: 9,80 m² ( 105,5 pies cuadrados) brutos
    Peso vacío: 583 kg (1285 lb)
    Peso bruto: 920 kg (2028 lb)
    Capacidad de combustible: 210 L (46 galones imperiales, 55 galones estadounidenses). Los tanques de descarga opcionales añaden 100 L (22 galones imperiales, 26 galones estadounidenses).
    Planta motriz: 1 × turborreactor centrífugo Turbomeca Palas , 1,57 kN (350 lbf) de empuje

Rendimiento


    Velocidad máxima: 360 km/h (220 mph, 190 nudos)
    Velocidad de crucero: 312 km/h (194 mph, 168 nudos)
    Alcance: 450 km (280 millas, 240 millas náuticas)
    Techo de servicio: 5.050 m (16.570 pies)
    Velocidad de ascenso: 4,5 m/s (890 pies/min)

domingo, 28 de septiembre de 2025

Alianza peruano-argentina: Vuelo solo de Teniente de la FAP en IA-63 Pampa III


Vuelo solo del Teniente FAP Rody “Bronco” Loechle en el sistema de armas IA-63 Pampa III




En la IV Brigada Aérea “El Plumerillo”, en Mendoza – Argentina, el Teniente FAP Rody “BRONCO” Loechle realizó con éxito su Vuelo Solo a bordo del sistema de armas IA-63 Pampa III, como parte del Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Caza (CEPAC). Este importante logro representa un hito en su carrera profesional y fortalece la preparación operativa de la Fuerza Aérea del Perú en el marco de la interoperabilidad con fuerzas aéreas aliadas.



La ceremonia se desarrolló en la histórica unidad aérea conocida como la Cuna de la Aviación de Caza, y contó con la presencia del Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina , Brigadier Mayor Gustavo Javier Valverde; autoridades de la FAA; el Agregado Aéreo del Perú en Argentina; así como autoridades militares, civiles, familiares y Veteranos de la Guerra de Malvinas.



Este nuevo paso en la formación de nuestro oficial refleja el firme compromiso de la FAP con la excelencia profesional y la integración regional.



sábado, 14 de diciembre de 2024

Fuerza Aérea Argentina: La formación de los futuros pilotos de F-16

Cuerpo de élite: así se forman los pilotos de caza argentinos que volarán los F-16

Para operar los sistemas de armas de caza que tiene Argentina, la Fuerza Aérea les exige a los pilotos una rigurosa capacitación, tanto intelectual como física. DEF visitó el lugar y pudo ser testigo de cómo viven los efectivos militares esa etapa bisagra para sus carreras

Por Patricia Fernández Mainardi || Infobae



Existe el mito popular –quizá reforzado por la película Top Gun con sus míticos F-16– de que solo los mejores pueden acceder a volar los más costosos y complejos sistemas de armas aéreos que tiene un Estado: las aeronaves de caza.

Para comprobar si eso es cierto, DEF visitó las instalaciones de la Escuela de Caza, en la IVta Brigada Aérea de Mendoza. Desde dentro, pudo ser testigo del riguroso curso de Estandarización de Procedimientos para Aviador de Caza que tienen que aprobar los pilotos de la Fuerza Aérea Argentina para volar sistemas como el Pampa, los A4 y, en un futuro muy cercano, los F-16.



A la izquierda un helicóptero Lama y a la derecha un avión Pampa, ambas unidades de la Fuerza Aérea Argentina. (Foto: Fernando Calzada)

El detalle: sin duda alguna, en este lugar, se respira épica guerrera. Primero, la Brigada está emplazada en la localidad de El Plumerillo, al pie de la cordillera de los Andes. Fue allí donde San Martín preparó a su ejército para protagonizar la histórica proeza americana.

Unos 165 años después de aquella campaña, el destino quiso que, nuevamente, los héroes llevaran el sello de aquel lugar. Esta vez, se trató de un grupo de bravos pilotos que, dispuestos a todo, arriesgaron su vida en defensa de la soberanía argentina en las islas Malvinas.


DEF fue testigo del riguroso curso de Estandarización de Procedimientos para Aviador de Caza que tienen que aprobar los pilotos de la Fuerza Aérea en Mendoza. (Foto: Fernando Calzada)

Cuna de la aviación de caza

En diálogo con el comodoro Ariel Ambrogi, oficial a cargo de la IVta Brigada Aérea, DEF pudo saber que esta unidad cuenta con dos escuadrones: el Pampa (donde se realiza el curso de la Escuela de Caza) y el Lama. Este último es el responsable de los helicópteros (Lama y Bell 407) que llevan adelante la tarea de búsqueda y rescate en la alta montaña.

“Por supuesto, hay más gente que trabaja para esto y que conforma el Grupo Técnico y el Grupo Base. El primero se encarga de sostener esta actividad; el segundo, de la logística”, contó.

Sobre el pasado glorioso de la unidad, Ambrogi fue contundente: “El ejemplo de nuestros ocho héroes caídos del escuadrón A4C y de muchos veteranos de guerra que regresaron cultiva el espíritu de nuestros jóvenes y futuros pilotos de caza”.


La IV Brigada Aérea cuenta con dos escuadrones: el Pampa y el Lama. (Foto: Fernando Calzada)

Además, el oficial no evitó compartir su sentimiento sobre la inminente llegada del sistema F-16. “Lo vivo con orgullo y estoy agradecido de estar en este momento de quiebre con el salto tecnológico que significa la incorporación de este nuevo sistema de armas. Y, al vivirlo desde la cuna de los aviadores de caza, se hace más relevante. La responsabilidad es muy alta porque trabajamos con gente joven que va a ocupar unos lugares determinantes para nuestra querida patria”, confesó.

Por su parte, el comodoro Adrián Gustavo Del Río, jefe del Grupo 4 de Caza, unidad dependiente de la Brigada, explicó que una de las misiones principales es la formación de los futuros pilotos de caza que, tras egresar, son destinados a otras unidades operativas que la Fuerza tiene a lo largo y ancho del país: “El piloto general sale de la Escuela de Aviación Militar y el Comando de Adiestramiento, del que dependen todas las brigadas aéreas, hace su formación específica: piloto de transporte, de helicóptero y de caza”.

Básicamente, esa es la razón por la que la IVta Brigada Aérea tiene la responsabilidad de formar al personal en lo pertinente a aviación de caza.


La IVta Brigada Aérea de Mendoza tiene la responsabilidad de formar al personal en lo pertinente a aviación de caza. (Foto: Fernando Calzada)

Los aviones Pampa

Desde Mendoza, detallaron que el sistema que se vuela en el marco de la Escuela de Caza es el IA 63 Pampa II. Aunque, no descartaron que, en un futuro, comiencen a utilizar los Pampa III.

¿A qué se debería este cambio? Con la incorporación de los F-16, la VIta Brigada Aérea de Tandil podría dejar de operar momentáneamente (en virtud de los trabajos que se deben realizar). En consecuencia, los Pampa III que están ahí serán redistribuidos e irán a Mendoza y a Río Gallegos.


Los Pampa III que están en Tandil serán redistribuidos e irán a Mendoza y a Río Gallegos. (Foto: Fernando Calzada)

Para los efectivos de la Escuela, el IA 63 Pampa II, de producción nacional y fabricado por FADEA, es ideal para la instrucción: “Lo beneficia su capacidad biplaza: en el puesto trasero, se ubica el alumno y, detrás, el instructor. Tiene doble comando. Todo está duplicado para que el instructor pueda mostrar y solucionar cualquier problema. También tiene capacidad para realizar las maniobras necesarias en la formación de un piloto de caza y disponer del armamento requerido en el proceso básico de instrucción”.

Además, este avión cuenta con tecnología y motores más modernos y avanzados que los que poseen los A-4: están optimizados para consumir menos y tener más empuje.


El Pampa III tiene doble comando. (Foto: Fernando Calzada)

El moderno simulador de Pampa fabricado por FADEA

Este año, la Brigada incorporó un moderno simulador de Pampa III fabricado por FADEA, un dispositivo fundamental para la preparación de los futuros pilotos e, incluso, para la habilitación que deben hacer periódicamente.

Esta tecnología permite que el piloto pueda familiarizarse con todo aquello que debe controlar durante un vuelo, como los instrumentos, las velocidades, las ubicaciones, la fuerza-G y las comunicaciones. De hecho, el simulador también permite recrear situaciones de emergencia, escenario que no se puede imitar en un vuelo real.

Según el personal, este equipo es el más moderno que existe en el país. Además, una de las cuestiones más importantes es que ahorra recursos. “Una hora de simulador cuesta mucho menos que una de vuelo”, contaron.


El simulador también permite recrear situaciones de emergencia, escenario que no se puede imitar en un vuelo real. (Foto: Fernando Calzada)

El circuito de un futuro piloto de caza

En diálogo con DEF, el vicecomodoro Germán Esteban Sosa, jefe del Escuadrón I IA63 Pampa II e instructor de la Escuela de Caza, contó que quienes son parte del curso fueron seleccionados tras un riguroso proceso que se inicia en la Escuela de Aviación Militar.

Por eso, quienes quieren ser pilotos de caza primero deben ingresar a ese instituto de formación, ubicado en Córdoba, y cursar una licenciatura de cuatro años. Una vez aprobada, se convierten en oficiales de la Fuerza Aérea Argentina.

Además, allí los cadetes pueden recibir las “alas de aviador militar” que los habilitan a especializarse en aeronaves de transporte, caza o helicóptero.


Quienes quieren ser pilotos de caza primero deben ingresar a ese instituto de formación, ubicado en Córdoba, y cursar una licenciatura de cuatro años. (Foto: Fernando Calzada)

“De acuerdo a sus preferencias y selección, son enviados a realizar el curso de aviador de caza en la IVta Brigada Aérea”, explicó, y agregó: “El curso dura un año e implica 100 horas de vuelo. Inicia a principios de año. Primero tienen una parte teórica, en la que se los introduce en los materiales, los sistemas del avión, los procedimientos normales y de emergencia, y el pilotaje. Ellos ya son aviadores militares, así que se los adapta al Pampa para recibir el curso de caza”.

Con los exámenes de esa etapa aprobados, continúa una nueva, la aérea. “Cada uno tiene que ir cumpliendo distintas exigencias e inspecciones para pasar a la parte de pilotaje, instrumental, formación, combate aire dos vs. uno y uno vs. uno, tiro, bombardeo y navegaciones tácticas”, indicó Sosa. Cabe destacar que las materias que forman parte del curso ponen el foco en aspectos teóricos y en otros relativos al sistema de armas que vuelan.


Comodoro Adrián Gustavo Del Río, jefe del Grupo 4 de Caza. (Foto: Fernando Calzada)

“La idea es que todos los días puedan volar hasta alcanzar las 100 horas. Para eso, buscamos despegar a las 8 de la mañana, así que dos horas antes nos reunimos para hacer el briefing. Terminamos las actividades a las seis de la tarde aproximadamente”, dijo Sosa. Para poder cumplir con los objetivos, hay un grupo de siete instructores para orientar a cada alumno: “No deja de ser un equipo. En caso de conflicto, nos debemos la vida a otro. En cualquier situación compleja o de emergencia, el que te va a salvar es quien está volando con vos”.

¿Cómo es el nivel de competitividad? “Alto pero sano”, resumieron desde la Brigada.


El comodoro Ariel Ambrogi es el oficial a cargo de la IVta Brigada Aérea. (Foto: Fernando Calzada)

El instructor de vuelo, una variable indiscutible

Para Sosa, un oficial que ya tiene 25 años en la Fuerza Aérea, el poder llegar a ser instructor es una manera de devolver a la institución y al país la formación que recibió: “El sueño de poder ser piloto de caza lo tengo desde chico y poder transmitir los conocimientos que adquirí en este tiempo a las distintas generaciones es un orgullo muy grande”.

Por su parte, Del Río considera que los instructores tienen un papel fundamental: “Son la variable indiscutible”. Según el oficial, ellos transmiten los conocimientos, el entusiasmo y la pasión. “El instructor tiene que estar con el alumno al menos cuatro horas: en el briefing, durante el vuelo y en el debriefing posterior. En el 95 % de los vuelos, los cursantes están acompañados por el instructor”, comentó.


Los emblemáticos pañuelos distintivos de cada sistema de arma de la Fuerza Aérea Argentina. (Foto: Fernando Calzada)

Además, gracias a la tecnología, todo lo realizado en el vuelo queda registrado en la aeronave. Tras un vuelo o un tiro, esa información se descarga y es analizada en tierra, tanto por el instructor como por el cursante.

¿Qué es lo más difícil para el cursante? “Uno va al avión a poner en práctica lo que aprendió en tierra. Tiene muchas exigencias intelectuales, pero también físicas. Incluso, al soportar la fuerza-G, hasta puede sentirse mal y descomponerse. Por eso, si bien el equipo ayuda, tienen que saber cuáles son las maniobras de resistencia. Básicamente, en esos casos, la sangre desciende hacia los pies. Al piloto se le nubla la vista y está próximo a desmayarse. Hay que anticiparse”, respondieron.


La IV Brigada Aérea participó activamente y de forma heroica en la guerra de las Malvinas. (Foto: Fernando Calzada)

La palabra de un futuro piloto de F-16: “Las expectativas están al máximo”

El alférez Marcos Verón tiene 25 años, es oriundo de la localidad bonaerense de Necochea y es uno de los oficiales que en este momento realiza el curso de aviador de caza. “Fue a raíz de los héroes de Malvinas, la verdad es que me siento identificado con ellos y es un gran honor y respeto estar desarrollando mis actividades acá, donde se formaron”, confesó.

Sobre los duros filtros que tuvo que atravesar para llegar a esta instancia, Verón contó que, de un grupo de 13 aviadores militares de su promoción, solo seis pudieron ir a Mendoza para hacer el curso de caza.



“Es un curso muy exigente. Demanda tiempo, esfuerzo y sacrificios. Las expectativas están al máximo”, relató, y fue concluyente: “Ahora que se dio la compra de los F-16, es un desafío para todos nosotros. Los esperamos con ansias”.

“La Fuerza Aérea es literalmente mi hogar. Vivo acá, como acá y vuelo acá. Todo lo que me ha formado me va a quedar para el resto de mi vida”, resumió.
Pilotos de caza, ¿qué pasa después del egreso?

“De acá, salen los pilotos que pueden volar Pampa III, los futuros F-16 y los otros sistemas que podemos tener en las unidades de caza”, explicó Del Río, jefe del Grupo 4 de Caza, no sin antes detallar que la Escuela no solo cuenta con instructores nacionales y extranjeros (de Estados Unidos, por ejemplo), sino que también recibe cursantes de otras fuerzas, como la Armada, y de otros países, como el caso de Uruguay.

Ya en las unidades de caza, los pilotos recibirán otras misiones. “Están en condiciones para actuar en caso de conflicto”, contó.


Fachada de la entrada de la IV Brigada Aérea de Caza de la Fuerza Aérea Argentina. (Foto: Fernando Calzada)

“No todos van a poder egresar de acá, los que quedan son los mejores en el sentido que tiene que ver con nuestro lema, enfocado en cumplir con la misión de la mejor manera: ‘Ser más’. La aviación de caza es la esencia de una fuerza aérea, pues es la que va a combatir. Para eso estamos: nos preparamos para algo que no queremos que ocurra pero, si mañana sucede, estamos listos. Entonces, acá nos dedicamos a la formación del piloto. Luego, si tenemos un F-16, Pucará, Tucano, Pampa III o A4, exprimiremos al máximo esa capacidad tecnológica”, indicó el jefe del Grupo 4.

Una vez que finalizan esta etapa, los oficiales se subespecializan: están quienes se dedican a lanzar bombas con los cazabombarderos (la guerra contra un objetivo terrestre o naval) y aquellos que operan las aeronaves interceptoras, básicamente para el combate en el aire, un avión contra otro.

¿Qué pasa si a uno de los cursantes le va mal? “Queda separado del curso, pero sigue siendo piloto. Normalmente, se lo deriva para que haga las otras especialidades”, respondió Del Río.


"Si tenemos un F-16, Pucará, Tucano, Pampa III o A4, exprimiremos al máximo esa capacidad tecnológica”, indicó a DEF el jefe del Grupo 4. (Foto: Fernando Calzada)

Equipos anti-G

“El equipamiento que usamos está pensado para soportar las exigencias físicas del vuelo y una eventual eyección ante una emergencia y sobrevivir en el terreno el tiempo suficiente para poder ser rescatados”, adelantó Sosa.

En ese sentido, contó que visten borceguíes y botas de vuelo con punteras de acero para “soportar cualquier golpe e, inclusive, la caída en paracaídas tras una eyección”.

Por su parte, el buzo de vuelo es antiflama para aguantar las altas temperaturas como consecuencia de una situación de emergencia dentro del avión.

“El pantalón anti-G posee una manguera que se conecta a la aeronave y se infla a medida que uno realiza maniobras con gravedad elevada. Eso permite que la sangre no vaya a los pies y mantener el estado de conciencia de los pilotos”, aclaró y añadió: “Después, tenemos el chaleco de supervivencia, que cuenta con un salvavidas por si uno cae en el agua y elementos como comida, agua y una radio”.


Un avión Pampa II de la Fuerza Aérea Argentina en pleno vuelo. (Foto: archivo DEF)


Parches, pañuelos e indicativos de vuelo

Alrededor del cuello de Del Río, se luce un pañuelo de color celeste. “Es el que representa al Pampa II. Cada sistema de armas tiene su pañuelo. Eso se remonta a la Primera Guerra Mundial, momento en el que se usaban aviones con cabina abierta y se sufría el viento y la temperatura. Entonces, en principio, era un abrigo”, cuenta el oficial. Además, explicó que el primer pañuelo fue de color blanco, ya que era una tradición, entre enemigos que combatían en el aire, sacarlo en caso de rendición.

“Cada sistema de armas tiene también sus escudos”, agregó Del Río. En ese sentido, desde Mendoza, contaron que todos portan el escudo representativo de cada escuadrón y del sistema de armas que vuelan.

Además, todos los pilotos son llamados por su indicativo de vuelo. ¿De qué se trata? “El indicativo se elige en la Escuela de Aviación. Tiene que cumplir ciertas cuestiones: dos sílabas (para que sea entendible por frecuencia en las comunicaciones) y mística”, respondió Del Río.



lunes, 1 de abril de 2024

Bombardero mediano: LWS-6 / PZL.30 Zubr

Bombardero mediano LWS-6 Żubr






El LWS-6 Żubr (PZL.30, wisent (En. Bison)) fue un bombardero mediano bimotor polaco, producido por la fábrica LWS antes de la Segunda Guerra Mundial. Se utilizó una serie corta solo para entrenamiento, porque era inferior al diseño contemporáneo PZL.37 Łoś.

Diseño

El PZL.30 fue diseñado por Zbysław Ciołkosz) para PZL a principios de la década de 1930, inicialmente como un avión de pasajeros de 12 pasajeros. Cuando el LOT de Polish Airlines compró un avión Douglas DC-2, el diseño se convirtió en un bombardero, con una carga de bomba proyectada de 1.200 kg. El PZL.30 se desarrolló como un diseño de bombardero medio alternativo menos avanzado, en caso de que el diseño de bombardero más moderno, el PZL.37 Łoś fallara. El primer prototipo, designado PZL.30 (o PZL.30BI) fue volado en marzo de 1936 por Bolesław Orliński.

 

El primer vuelo del PZL.30 tuvo lugar solo tres meses antes del vuelo del prototipo PZL.37 Łoś. Aunque desarrollado al mismo tiempo que el PZL.37, el PZL.30 era inferior a su contraparte, era más lento y tenía una carga de bomba mucho más pequeña que los Łoś, pero se producía a un precio similar.

Desarrollo

El prototipo PZL.30, impulsado inicialmente con dos motores Pratt & Whitney Wasp Junior de 420 hp, se volvió a instalar como el PZL.30BII, con motores Bristol Pegasus VIII más potentes. El avión fue aceptado para una producción limitada dirigida por la fábrica estatal LWS en Lublin, de la cual Ciołkosz se convirtió en el director técnico y líder del proyecto. El segundo prototipo fue designado LWS-4.

 

Se planeó producir 16 aviones para la Fuerza Aérea de Polonia, con la designación: LWS-6 Żubr. El Żubr recibió un número de código militar 71 y la serie debía tener los números de fábrica 71.1 a 71.17, pero el avión recibió diferentes números de código eventualmente debido al secreto.

 

El avión de producción incorporó más cambios, entre otros, el tren de aterrizaje que se retrae hacia los lados del fuselaje se cambió por uno más convencional, que se retrajo hacia las góndolas del motor. Después de que un prototipo se estrellara el 7 de noviembre de 1936, causado por el deslaminado de las capas laterales de madera contrachapada, el ala tuvo que ser reforzada. Debido a este aumento de peso, el LWS-6 tenía una carga de bomba más pequeña de lo esperado. Se hizo un prototipo modificado con una aleta de doble cola, y se voló a fines de 1937. Sin embargo, la variante definitiva, en el curso de la producción, volvió a una configuración de aleta de cola única ampliada. Una serie de 15 aviones fueron construidos en 1938.

En 1937, la fábrica propuso construir una variante LWS-5 de hidroavión bombardero-torpedero, en lugar de desarrollar el diseño LWS-1 (R-XXA) de Jerzy Rudlicki. Se suponía que iba a estar equipado con dos flotadores cortos del prototipo Lublin R-XX. Al principio, la Armada polaca mostró interés y el trabajo en el LWS-1 fue cancelado a pesar de su progreso, pero luego debido a problemas con el desarrollo del LWS-5, el trabajo en el prototipo fue cancelado. Era evidente que el LWS-5 con poca potencia no podía llevar una carga ofensiva efectiva.

Además de la Fuerza Aérea de Polonia, la Fuerza Aérea de Rumanía mostró interés en el prototipo Żubr en 1936 y consideró la compra de 24 aviones. El 7 de noviembre de 1936, después de que el prototipo propulsado por Pegasus encontró una falla estructural en el aire y se estrelló en Michałowice, todos a bordo muriendo, incluidos dos oficiales rumanos a bordo, Rumania ordenó el PZL.37 Łoś en su lugar.

Diseño técnico

El LWS-6 era un monoplano convencional en voladizo de ala alta. Presentaba construcción mixta (metal y madera). El fuselaje era rectangular en sección transversal, hecho de un marco de metal, cubierto con metal (fuselaje superior) y lona (lados y parte inferior) con la sección frontal hecha de duraluminio. Las alas eran de madera y madera contrachapada. Había una tripulación de cuatro personas: piloto, comandante-bombardero, operador de radio y artillero trasero. El bombardero estaba alojado en la nariz acristalada, con una torreta de ametralladora gemela delantera con una notable "barba" puntiaguda debajo de la torreta. El dosel del piloto estaba ubicado sobre el fuselaje, desplazado a la izquierda. El artillero trasero operaba ametralladoras gemelas en una torreta dorsal superior semi-retráctil, elevándose a una posición de trabajo, junto con una posición ventral "trampa", operando de la misma manera. El tren de aterrizaje principal se retrajo en las góndolas del motor. El avión estaba propulsado por dos motores radiales Bristol Pegasus VIII, potencia normal: 670 hp (500 kW), potencia de despegue: 680 hp (520 kW). Las bombas fueron transportadas en una bahía de bombas en el fuselaje, la carga máxima fue de 660 kg.

 

Historia operacional

Un total de 15 bombarderos LWS-6 fueron entregados a la Fuerza Aérea de Polonia en 1938-1939. Desde el principio, se consideraron obsoletos y se asignaron a unidades de entrenamiento, principalmente al 3er Dyon de entrenamiento. [2] En el servicio operativo, el LWS-6 reveló varias fallas, por ejemplo, el tren de aterrizaje se retrajo en algunos aviones durante el aterrizaje. Según se informa, las tripulaciones luego volaron con el tren de aterrizaje permanentemente bloqueado. [2] Como aviones de entrenamiento les quitaron su armamento. Sin embargo, solo hubo un choque sin lesiones fatales.

 

Durante la invasión de Polonia en 1939, los Żubrs no fueron utilizados en combate. Varios fueron destruidos en el suelo, junto con muchos otros aviones de entrenamiento. Los alemanes capturaron varios LWS-6, incluido el prototipo de doble aleta de cola, y los utilizaron para el entrenamiento de vuelo a ciegas hasta al menos 1942 (entre otros, en Blindflugschule Schleissheim). El servicio de la Luftwaffe de este bombardero fue más largo que el polaco.



Los soviéticos capturaron cuatro aviones después de su invasión en Polonia y posteriormente los usaron como aviones de comunicación.


Operadores

Alemania
La Luftwaffe operaba aviones capturados para entrenamiento

Polonia
Fuerza aérea polaca para entrenamiento

Unión Soviética
La Fuerza Aérea Soviética utilizó cuatro aviones capturados para comunicaciones.

Especificaciones (LWS-4)


Datos de aeronaves polacas 1893–1939 [5]

Características generales

Tripulación: 4 (piloto, comandante-bombardero, operador de radio, artillero trasero)
Longitud: 15,4 m (50 pies 6 pulgadas)
Envergadura: 18,5 m (60 pies 8 pulgadas)
Altura: 3,5 m (11 pies 6 pulgadas)
Área del ala: 49.5 m2 (533 pies cuadrados)
Peso en vacío: 4,788 kg (10,556 lb)
Peso bruto: 6.747 kg (14.875 lb)
Peso máximo de despegue: 6,876 kg (15,159 lb)
Central eléctrica: 2 motores PZL Pegasus VIII de pistón radial refrigerado por aire de 9 cilindros, 490–510 kW (660–680 hp) cada uno
Hélices: hélices de paso variable Hamilton / PZL de 3 palas


Rendimiento

Velocidad máxima: 380 km / h (240 mph, 210 kn) a 4.500 m (14.764 pies)
Velocidad de crucero: 300 km / h (190 mph, 160 kn) a 4.500 m (14.764 pies)
Alcance: 1,250 km (780 mi, 670 nmi)
Techo de servicio: 8,000 m (26,000 pies)
Velocidad de ascenso: 6.8 m / s (1,340 pies / min)
Carga de ala: 138.9 kg / m2 (28.4 lb / sq ft)
Potencia / masa: 0.0893 hp / lb (0.1468 kW / kg)


Armamento

2 ametralladoras Vickers F de 7.7 mm en torreta
Ametralladoras Vickers F de 2 × 7.7 mm en la torreta dorsal superior trasera
1 ametralladora Vickers F de 7.7 mm en posición ventral debajo del vientre
660 kg (1,450 lb) de bombas