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lunes, 27 de julio de 2026

Propaganda: Mundial, Malvinas y las operaciones de inteligencia

Argentina bajo fuego: Una guerra cognitiva global que el Gobierno todavía parece confundir con una polémica de redes




Por Daniel Romero

Buenos Aires – 24 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. La derrota de la Selección argentina frente a España en la final del Mundial dejó de ser un episodio deportivo cuando gobiernos autoritarios, organizaciones terroristas, dirigentes occidentales, medios estatales, celebridades e influencers comenzaron a utilizar el resultado para golpear simultáneamente a Estados Unidos, Israel y la Argentina, uno de los principales aliados regionales de ambos países.

La secuencia reúne características propias de una operación de guerra cognitiva: apropiación de un acontecimiento emocional de alcance planetario, construcción acelerada de bandos morales, asociación de una selección deportiva con las decisiones internacionales de su gobierno y amplificación de mensajes destinados a modificar la percepción pública sobre un país.

Desde luego no se puede afirmar que todas las reacciones hayan respondido a un comando centralizado o a una mesa de coordinación integrada por Rusia, China, Irán, organizaciones islamistas y sectores de la izquierda occidental, pero precisamente de eso se trata, los actores preparan el terreno y las emociones consagran el daño. En inteligencia, confundir convergencia con coordinación constituye un error. Pero también sería ingenuo descartar el fenómeno porque los actores no hayan recibido una misma orden.

La guerra cognitiva funciona precisamente mediante ecosistemas en los que gobiernos, medios, activistas, cuentas automatizadas, figuras públicas y usuarios comunes amplifican narrativas compatibles, aunque no siempre exista una conducción única. La OTAN define este tipo de confrontación como el empleo de información, capacidades psicológicas, tecnologías digitales y herramientas de ingeniería social para afectar percepciones, actitudes y comportamientos. El objetivo no consiste solamente en modificar qué piensa una sociedad, sino la forma en que interpreta la realidad y toma decisiones.

La final del Mundial proporcionó un escenario extraordinario porque concentró audiencias globales, identidades nacionales, rivalidades históricas y emociones extremas. En ese contexto, un resultado futbolístico pudo transformarse en una supuesta derrota del eje formado por Washington, Jerusalén y Buenos Aires.

El caso más explícito surgió desde Teherán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, felicitó públicamente a España y vinculó su victoria con la posición adoptada por el gobierno de Pedro Sánchez frente a la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, fue aún más lejos al afirmar que el triunfo español había llevado alegría a las naciones “libres” y “amantes de la justicia” que se oponen a Washington y Jerusalén.

El régimen que reprime la oposición interna, restringe libertades políticas y mantiene una estructura de poder teocrática convirtió así un campeonato de fútbol en una victoria propagandística contra dos países con los que se encuentra en guerra y contra la Argentina, cuyo gobierno respaldó abiertamente a Estados Unidos e Israel.



La reacción fue acompañada por organizaciones alineadas con Teherán. Basem Naim, dirigente de Hamas en el exterior, felicitó a España y presentó la derrota argentina como una noticia capaz de irritar a Israel y a sus aliados. El vocero hutí Nasr al-Din Amer sostuvo que incluso en los deportes pierde quien es respaldado por Israel.

No se trató de simples felicitaciones deportivas. La Argentina fue incorporada discursivamente al campo enemigo porque su presidente, Javier Milei, sostiene una alianza política con Trump y un respaldo firme a Israel. La camiseta nacional pasó a representar, dentro de esa narrativa, un alineamiento estratégico que debía ser castigado simbólicamente.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan también felicitó a España, aunque el mensaje oficial conocido no incluyó un ataque directo contra la Argentina ni la retórica antiestadounidense y antiisraelí empleada por Teherán. Incluirlo automáticamente dentro de una operación coordinada sin esa distinción debilitaría el análisis.

La intervención iraní coincidió con una corriente de críticas surgida en España y otros países europeos, donde sectores de la izquierda política y cultural presentaron la victoria de su selección como una reivindicación de valores progresistas, multiculturalismo y solidaridad con Palestina. El actor Javier Bardem, por ejemplo, celebró la diversidad del equipo español y vinculó su triunfo con las posiciones políticas que viene defendiendo públicamente.

La coincidencia discursiva no convierte automáticamente a todos esos actores en agentes de Teherán. La utilidad de una operación cognitiva radica en que puede aprovechar reclamos, ideologías, resentimientos y debates auténticos para orientarlos hacia un resultado estratégico. La propaganda más eficaz no necesita inventar cada elemento: selecciona hechos reales, los descontextualiza, los carga emocionalmente y los integra en una explicación totalizadora.

La investigación académica sobre campañas coordinadas durante la guerra iniciada por el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023 mostró que muchas operaciones digitales se apoyan en tácticas simples: repetición masiva, copiado de mensajes, amplificación selectiva y coordinación entre grupos pequeños. El estudio también advirtió que no todo comportamiento convergente prueba la existencia de control centralizado.

Ese matiz resulta esencial para analizar lo ocurrido con la Argentina. Lo comprobable es la aparición simultánea de narrativas procedentes de actores con intereses distintos pero compatibles: Irán y sus aliados utilizaron la derrota para atacar a Israel y Estados Unidos; sectores españoles la relacionaron con Palestina y con su modelo político; medios británicos reactivaron la disputa por Malvinas; influencers y celebridades transformaron controversias deportivas en juicios generales sobre la sociedad argentina.

La ofensiva británica comenzó antes de la final, después de que jugadores argentinos exhibieran la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras eliminar a Inglaterra. Funcionarios británicos y medios del Reino Unido reclamaron una investigación de la FIFA, denunciaron la introducción de política en el fútbol y reafirmaron la posición colonial británica sobre las islas. La Casa Blanca, en cambio, respaldó el derecho de los futbolistas a expresarse en territorio estadounidense. 48 horas antes, una supuesta ONG junto firmas para expulsar a Argentina de la FIFA.

La reacción atribuida al gobierno de Keir Starmer no debe ser considerada un comentario aislado. El Reino Unido posee un interés permanente en desacreditar internacionalmente el reclamo argentino sobre Malvinas y en presentar cualquier manifestación soberanista como agresiva, anacrónica o contraria a la voluntad de los isleños.

El Mundial ofreció a Londres una plataforma de alcance incomparable. La bandera argentina fue presentada como una provocación política, mientras la ocupación británica quedó desplazada del centro del debate. El objeto de la discusión dejó de ser la controversia de soberanía reconocida por las Naciones Unidas y pasó a ser la supuesta inconducta de los jugadores.

Ese cambio del marco interpretativo es una técnica clásica de guerra cognitiva: trasladar la atención desde el hecho que perjudica al emisor hacia la conducta, el tono o la legitimidad del adversario. No se discute entonces por qué continúa la disputa territorial, sino por qué Argentina se atreve a mencionarla.

La campaña posterior a la final añadió acusaciones de racismo, violencia, mal comportamiento y falta de respeto deportivo. Algunos hechos concretos, como los incidentes entre jugadores después del partido, son investigados por la FIFA y no deben ser negados. España ganó 1 a 0 y su entrenador, Luis de la Fuente, calificó de intolerable la conducta de determinados integrantes del plantel argentino.

La existencia de una infracción o una conducta criticable, sin embargo, puede servir como punto de apoyo para una operación mucho más amplia. La guerra cognitiva no requiere que toda la información sea falsa. La OTAN advierte que una filtración auténtica, una imagen real o un episodio comprobado pueden ser suficientes para sembrar desconfianza, polarizar sociedades y desencadenar campañas virales.

Rusia y China no necesitan haber emitido una declaración específica contra la Argentina después de la final para formar parte del escenario estratégico general. Ambos países mantienen capacidades permanentes de manipulación informativa y operaciones de influencia. El Servicio Europeo de Acción Exterior identifica a Rusia como el principal actor de interferencia informativa extranjera investigado en Europa y señala también el crecimiento de la infraestructura china destinada a erosionar la confianza y manipular espacios públicos digitales.

La doctrina rusa busca debilitar la cohesión occidental, desacreditar a Estados Unidos y reducir el apoyo internacional a Ucrania. China combina diplomacia, medios estatales, presión económica, narrativas históricas y amplificación de mensajes rusos, especialmente en el denominado Sur Global. Irán posee capacidades menos sofisticadas, pero un elevado apetito de riesgo y considera que mantiene una guerra informativa activa contra sus adversarios.

La Argentina se vuelve un objetivo relevante porque abandonó la ambigüedad internacional de gobiernos anteriores, respaldó a Ucrania frente a la invasión rusa, fortaleció su relación con Estados Unidos y se alineó con Israel contra el régimen iraní y sus organizaciones subsidiarias.

Atacar la imagen argentina permite castigar a un aliado, introducir costos políticos internos para Milei, enfrentar a sectores de la sociedad entre sí y demostrar a otros países latinoamericanos que acercarse a Washington y Jerusalén puede generar campañas internacionales de señalamiento.

La principal debilidad argentina no reside únicamente en la potencia de los adversarios, sino en la ausencia de una respuesta institucional visible. A casi una semana de la final, no se conoció una evaluación pública de la inteligencia nacional, una atribución técnica de campañas coordinadas, un informe sobre cuentas inauténticas ni una advertencia oficial sobre el aprovechamiento geopolítico del episodio.

Esa falta de comunicación prueba que la Secretaría de Inteligencia de Estado —SIDE— no está investigando internamente dado que acostumbra a lanzar comunicaciones via redes por cualquier nimiedad. Las operaciones de inteligencia no se anuncian necesariamente, pero para un organismo que suele utilizar X por pequeños aportes a la justicia, publicar algo sobre éste ataque, resultaba más que necesario. Pero cuando una campaña se desarrolla en el espacio público, el silencio completo también produce efectos: deja el terreno narrativo en manos de los adversarios y permite que el Gobierno trate el fenómeno como un gigantesco streaming, una discusión entre influencers o una nueva batalla cultural de pocas horas.

La respuesta tampoco debería consistir en censurar críticas, perseguir usuarios o calificar como agentes extranjeros a todos los que cuestionan a la Selección o al Gobierno. Una democracia debe diferenciar opinión legítima, periodismo, militancia, propaganda estatal y operaciones encubiertas y los especialistas deben poder distinguirlas.

Las recomendaciones elaboradas por la OTAN y la Unión Europea incluyen crear unidades permanentes de análisis de fuentes abiertas, identificar patrones de coordinación, compartir información entre inteligencia, diplomacia, defensa y sector privado, fortalecer la alfabetización digital, anticipar narrativas mediante técnicas de prebunking y exponer públicamente las redes vinculadas con actores extranjeros cuando existan pruebas suficientes.

La Argentina necesita además un centro nacional de respuesta contra la manipulación informativa extranjera que funcione, con conducción civil, control parlamentario y protocolos que protejan la libertad de expresión. Ese organismo debería observar campañas contra intereses estratégicos, analizar la circulación internacional de contenidos en español, inglés, ruso, persa, árabe y chino, y coordinarse con Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y países latinoamericanos.

También debería reconstruirse la capacidad de comunicación estratégica de la Cancillería. Una reivindicación como la de Malvinas no puede quedar defendida únicamente por futbolistas, veteranos o usuarios de redes mientras Londres despliega rápidamente portavoces, medios, parlamentarios y organizaciones vinculadas con las islas.

El Gobierno deberá decidir si interpreta lo ocurrido como una controversia deportiva o como una advertencia. Los actores que celebraron la derrota argentina ya explicaron públicamente el sentido que le asignan: para Teherán, Hamas y los hutíes no ganó solamente España; perdió un país alineado con Estados Unidos e Israel.


Fuentes consultadas: Total News Agency; OTAN; Allied Command Transformation; NATO Defense College; Servicio Europeo de Acción Exterior; Gobierno británico; Casa Blanca; FIFA; Tasnim; IRNA; Al Jazeera; Agencia Anadolu; Israel Hayom; Reuters; Associated Press; The Guardian; investigaciones académicas sobre campañas coordinadas e integridad informativa.

jueves, 23 de julio de 2026

Golfo Pérsico: ¿Asalto aerotransportado a Irán?

Sombra sobre el Golfo Pérsico: Una perspectiva estratégica sobre la posible invasión de Irán por parte de la 82.ª División Aerotransportada.







En marzo de 2026, el mundo volvió a situarse al borde de una posible escalada militar de gran envergadura. El Pentágono ordenó el traslado a Oriente Medio de un elemento de mando de la 82.ª División Aerotransportada, mientras que una de sus brigadas, integrada por aproximadamente 3.000 soldados, fue desplegada en la región junto con más de 5.000 infantes de marina. Oficialmente, el movimiento fue presentado como una medida de preparación ante «posibles operaciones terrestres». Sin embargo, fuera del discurso formal, pocos dudaban de que el principal escenario contemplado era Irán.

La noticia merece especial atención no solo por las capacidades militares de la unidad involucrada, sino también por su dimensión histórica y simbólica. La 82.ª División Aerotransportada es mucho más que una formación de combate: representa uno de los emblemas más reconocibles del poder militar estadounidense, construido a lo largo de dos guerras mundiales, numerosas intervenciones regionales y una extensa presencia en la cultura popular y el cine de Hollywood.

Comprender qué representa esta división permite entender también la lógica estratégica de las operaciones para las cuales Washington se prepara. Su despliegue no constituye únicamente un movimiento de tropas, sino una señal política y militar: la disponibilidad de una fuerza concebida para intervenir con rapidez, penetrar en territorio hostil, capturar objetivos estratégicos y establecer las condiciones necesarias para el ingreso de contingentes de mayor envergadura.


De regimiento de infantería a división "totalmente estadounidense".

La 82.ª División fue creada en 1917, en el estado de Georgia, poco después del ingreso de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. En sus orígenes no se diferenciaba demasiado de otras formaciones de infantería, salvo por una característica singular: reunía soldados procedentes de los entonces 48 estados de la Unión. Esa composición nacional le valió el sobrenombre de «All American».

Su emblema quedó conformado por un cuadrado rojo, un círculo azul y las letras blancas «AA», mientras que su lema, «All the Way!», expresaba la determinación de llegar hasta el final.

En 1918, la división fue enviada a Francia, donde participó en intensos combates y sufrió numerosas bajas. Finalizada la guerra, fue desmovilizada y pasó a integrar la reserva. Su historia podría haber concluido allí, pero en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, fue reactivada y convertida en una división aerotransportada, una transformación que redefiniría por completo su identidad y su función militar.

A partir de entonces, la 82.ª participó en algunas de las campañas más importantes del conflicto: los desembarcos en Sicilia, la campaña de Italia, las operaciones en Normandía, la ofensiva de las Ardenas y la Operación Market Garden en los Países Bajos. Su desempeño llevó al general George Patton a describirla como «la guardia de honor de Estados Unidos».

Sin embargo, detrás de esa reputación se encontraba un elevado costo humano. Durante la campaña de Normandía, la división sufrió miles de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, una proporción considerable de los efectivos empleados en la operación. La experiencia consolidó su prestigio como unidad de élite, pero también mostró la extrema vulnerabilidad de las fuerzas aerotransportadas una vez desplegadas detrás de las líneas enemigas.



Sin embargo, la historia de la 82.ª División no está exenta de triunfos. En otoño de 1944, durante la Operación Market Garden, los paracaidistas no lograron capturar rápidamente un puente clave en Nimega y quedaron atrapados durante 36 horas. Esto bastó para que los alemanes consolidaran su posición. Las unidades británicas en Arnhem fueron derrotadas y el avance hacia Alemania fracasó. Las razones fueron errores de planificación, el desembarco en varias oleadas y un fallo en el grupo blindado de reconocimiento alemán.

Este episodio merece ser recordado hoy. Demuestra que incluso la división aerotransportada más "de élite" del mundo puede fracasar si la operación está mal planificada o si el enemigo resulta ser más fuerte de lo esperado.

La anatomía de un "puño rápido"

Actualmente, la 82.ª División Aerotransportada tiene su base en Fort Bragg, Carolina del Norte. Integrada en el XVIII Cuerpo Aerotransportado, constituye una de las principales fuerzas de respuesta inmediata del Ejército de los Estados Unidos.

Su doctrina operativa se articula en torno al principio de las «18 horas»: el plazo máximo dentro del cual parte de la división debe estar preparada para iniciar su despliegue hacia cualquier región del mundo. No se trata de estar lista en una semana o en tres días, sino en apenas dieciocho horas. Esta exigencia condiciona todos los aspectos de la unidad, desde su estructura orgánica y selección de armamento hasta los programas de entrenamiento, mantenimiento y rotación del personal.

Con una dotación aproximada de entre 18.000 y 20.000 efectivos, la división comprende tres equipos de combate de brigada de infantería, una brigada de aviación de combate, una estructura divisionaria de artillería, una brigada de sostenimiento y numerosas unidades especializadas en ingeniería, reconocimiento, guerra electrónica, comunicaciones y defensa aérea.

Cada equipo de combate de brigada reúne aproximadamente entre 3.800 y 4.200 soldados. Su organización incluye tres batallones de infantería paracaidista, un escuadrón de reconocimiento de caballería, un batallón de artillería equipado con 18 obuses M119A3 de 105 mm, un batallón de ingenieros y un batallón de apoyo logístico.

El armamento y los vehículos son seleccionados atendiendo especialmente a su peso, volumen y facilidad de transporte aéreo. El equipamiento individual y colectivo incluye fusiles de asalto M4A1, ametralladoras ligeras M249, ametralladoras medias M240, fusiles de precisión, misiles antitanque guiados FGM-148 Javelin y cañones sin retroceso Carl Gustaf.

El apoyo de fuego recae principalmente en los obuses ligeros M119 de 105 mm, aunque, cuando la misión lo requiere, también pueden desplegarse piezas M777 de 155 mm, de mayor alcance y potencia. La movilidad terrestre es proporcionada por vehículos tácticos JLTV y vehículos de escuadrón de infantería, mientras que la brigada de aviación de combate aporta helicópteros UH-60 Black Hawk y CH-47 Chinook para el transporte, el asalto aeromóvil y el sostenimiento logístico.



Dentro de la división existe una convicción que, a primera vista, podría parecer ingenua para un observador externo, pero que resume la esencia de su doctrina: su principal arma no es el equipamiento, sino el paracaidista entrenado. Todos los integrantes de la unidad, independientemente de su especialidad, deben completar la instrucción aerotransportada. Primero se aprende a saltar en paracaídas; solo después se pasa a servir en la división.

El sistema de rotación mantiene a las brigadas en distintos niveles de disponibilidad. Una de ellas permanece en condiciones de desplegarse de inmediato y es sometida periódicamente a inspecciones sorpresa; otra atraviesa una fase de adiestramiento intensivo; mientras que la tercera se concentra en la recuperación del personal, el mantenimiento del material y la puesta a punto del equipamiento.

La preparación física se ajusta a los estándares del Army Combat Fitness Test —ACFT—, compuesto por seis pruebas diseñadas para reproducir exigencias propias del combate. El entrenamiento presta especial atención a las operaciones en los niveles de escuadra y pelotón, ya que el mando considera que los errores cometidos en estas pequeñas unidades difícilmente puedan corregirse una vez iniciado el combate.

Estrategia de "penetración por la fuerza"

La 82.ª División Aerotransportada fue concebida para ejecutar operaciones que la doctrina militar estadounidense denomina Entrada Forzosa Conjunta —Joint Forcible Entry, JFE—. Estas maniobras consisten en introducir tropas en territorio controlado por el enemigo con el objetivo de capturar y asegurar puntos estratégicos, como aeródromos, puertos, nudos de comunicaciones, cruces viales e instalaciones industriales.

El esquema clásico comienza con una campaña aérea destinada a suprimir las defensas enemigas y destruir sus principales sistemas de armas. A continuación, se ejecuta un asalto aeromóvil mediante helicópteros —el denominado «ataque vertical»—, combinado eventualmente con lanzamientos de paracaidistas, para ocupar el objetivo y establecer una cabeza de puente.

Una vez asegurado el aeródromo o puerto seleccionado, comienza la fase de refuerzo. A través de esa posición se incorporan unidades más pesadas, vehículos, armamento, municiones, combustible y demás recursos logísticos necesarios para ampliar y sostener la operación.

Dentro de este dispositivo, la 82.ª División Aerotransportada actúa como punta de lanza y primer escalón de combate. Su misión consiste en penetrar las defensas enemigas, capturar los objetivos iniciales, consolidar la posición y crear las condiciones necesarias para el avance posterior de las fuerzas principales.



En las últimas décadas, la división ha empleado esta estrategia repetidamente. Durante la invasión de Granada en 1983, la operación en Panamá en 1989 y la Guerra del Golfo en 1991, la 82.ª División desempeñó un papel de despliegue avanzado. En Irak y Afganistán, los paracaidistas llevaron a cabo tanto operaciones de combate como misiones de estabilización. Y en agosto de 2021, fueron unidades de la 82.ª División las que facilitaron la evacuación de Kabul: el último soldado estadounidense en abandonar Afganistán fue el comandante de la división, el general Christopher Donahue.

La isla de Kharg, el objetivo principal

Según numerosos análisis publicados en marzo de 2026, uno de los principales objetivos potenciales de una operación de la 82.ª División en caso de conflicto con Irán sería la isla de Kharg, donde se encuentra la principal terminal iraní de exportación de petróleo en el Golfo Pérsico.

Kharg es mucho más que una porción de tierra en medio del mar: una parte sustancial de las exportaciones petroleras de Irán se canaliza a través de sus terminales. La captura de la isla no solo asestaría un duro golpe a la economía iraní, sino que también proporcionaría una posición estratégica desde la cual apoyar futuras operaciones militares en la región.

Los especialistas estiman que la defensa de la isla estaría a cargo de entre 2.000 y 5.000 efectivos, pertenecientes a unidades de la Guardia Revolucionaria Islámica, la infantería de marina y las fuerzas de defensa costera. Kharg contaría, además, con sistemas de defensa aérea de corto y mediano alcance, baterías de misiles antibuque, lanchas rápidas y drones de combate. Asimismo, no se descarta la presencia de minas navales en las aguas circundantes.

El escenario que describen los analistas se parece más o menos a esto.

Primera fase: supresión de la defensa. Ataques aéreos y con misiles de crucero masivos contra posiciones de defensa antiaérea, sistemas de misiles y baterías costeras. Simultáneamente, la isla fue bloqueada por mar por fuerzas de la Armada estadounidense.

Segunda fase: aterrizaje del helicóptero. Equipos de asalto en helicópteros UH-60 y aeronaves de rotor basculante MV-22 Osprey aterrizan en la isla, tomando la pista de aterrizaje, las instalaciones portuarias y los puestos de mando. Este es el momento más peligroso: los paracaidistas son vulnerables a los restos de las defensas aéreas, los ataques con drones y los ataques con misiles.

La tercera fase consiste en ganar fuerza. Una vez capturado el aeródromo, comienza el puente aéreo: aviones de transporte C-130 y C-17 entregan refuerzos, equipo, artillería y suministros. Se prevé el despliegue de una fuerza completa en la isla en un plazo de 24 a 72 horas.

La cuarta fase es la retención. La 82.ª División está en transición hacia la defensa de objetivos capturados, repeliendo contraataques de las fuerzas iraníes. Está siendo reemplazada gradualmente por unidades más pesadas.

Una brigada de combate de la 82.ª División cuenta con entre 3500 y 4200 efectivos. La fuerza iraní en Kharg oscila entre 2000 y 5000 hombres. A primera vista, la paridad numérica de los iraníes, o incluso una ligera ventaja, parece estar en desventaja frente a los paracaidistas. Sin embargo, como señalan los analistas, lo que importa no son los números, sino la superioridad tecnológica: inteligencia integrada, armamento de precisión, superioridad aérea, comunicaciones y mando y control.

Debilidades de la "punta de lanza"

La 82.ª División Aerotransportada es, esencialmente, una formación de infantería ligera. No dispone orgánicamente de tanques, vehículos blindados pesados de transporte de personal ni sistemas de lanzacohetes múltiples. Su potencia de fuego se concentra en obuses de 105 mm, morteros y misiles antitanque. Esta configuración responde a una decisión deliberada: reducir el peso del material permite maximizar la movilidad estratégica y acelerar el despliegue por vía aérea. Sin embargo, frente a un adversario bien equipado y con elevada capacidad de fuego, esa misma ligereza puede convertirse en una vulnerabilidad crítica.

Según señaló el especialista militar Serguéi Jatýlev en una entrevista con KP.RU, la infantería ligera puede resultar suficiente durante las primeras horas de un enfrentamiento. Una vez superada esa fase inicial, se vuelve indispensable contar con vehículos blindados, artillería pesada y sistemas de lanzacohetes múltiples. El problema es que esos medios pueden no encontrarse disponibles durante las etapas más delicadas de una operación aerotransportada.

La logística plantea una dificultad todavía mayor. La 82.ª División puede capturar y asegurar temporalmente una cabeza de puente, pero no está en condiciones de sostenerla sin un flujo continuo de municiones, combustible, alimentos, medicamentos y repuestos. En teatros de operaciones alejados, ese abastecimiento depende de aeronaves de transporte, buques logísticos y convoyes navales que, a su vez, se convierten en objetivos prioritarios para el enemigo.

Irán ya habría demostrado su disposición a atacar las líneas de comunicación y las instalaciones de retaguardia. En marzo de 2026, lanzó misiles balísticos contra la base de Diego García, en el océano Índico, uno de los principales puntos de apoyo para las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. Sin una cadena logística segura y sostenida, cualquier operación aerotransportada o anfibia se transforma en una apuesta de altísimo riesgo.

Los conflictos recientes también han puesto de manifiesto la especial vulnerabilidad de la infantería ligera frente al empleo masivo de drones. Irán viene desarrollando activamente este tipo de capacidades, y en la isla de Kharg ya se habrían desplegado drones FPV chinos GEPRC Mark LR10. La saturación del campo de batalla mediante cientos o incluso miles de aparatos de ataque baratos podría reducir parte de la superioridad tecnológica estadounidense, dificultar el desembarco y convertir la operación en una costosa batalla de desgaste.

Fantasma de la Garra del Águila

Al hablar de una posible operación contra Irán, es inevitable recordar un trágico precedente. En abril de 1980, Estados Unidos lanzó la Operación Garra de Águila, un intento por rescatar a los rehenes de la embajada estadounidense en Teherán. Participaron las principales fuerzas especiales: la Delta Force, los Rangers y los Marines.

El plan era audaz: aterrizar sigilosamente en el desierto, llegar a Teherán en coche, liberar a los rehenes y evacuar a través del aeródromo capturado. Pero todo salió mal desde el principio. De los ocho helicópteros, uno se estrelló inmediatamente después del despegue, otro se perdió en una tormenta de arena y un tercero quedó inutilizado. En el lugar de aterrizaje, resultó que el supuesto "desierto muerto" era en realidad una zona cercana a una autopista muy transitada.


El resultado fue catastrófico: durante el reabastecimiento de combustible, uno de los helicópteros se estrelló contra un avión cisterna, causando la muerte de ocho soldados estadounidenses. La misión fue cancelada. Los cuerpos de sus compañeros, el equipo y el material clasificado tuvieron que ser abandonados.

Esta operación cambió para siempre el enfoque del liderazgo militar estadounidense respecto a las operaciones en Irán. Demostró que ni siquiera los mejores combatientes del mundo pueden compensar una mala planificación, deficiencias técnicas y la subestimación del enemigo.

La situación actual es sin duda diferente a la de 1980. Estados Unidos cuenta con una experiencia bélica colosal, adquirida durante un cuarto de siglo de guerras en Oriente Medio. Las modernas tecnologías de comunicaciones, inteligencia y mando y control son incomparables con las de hace 46 años. Pero Irán en 2026 no es el Irán de 1980. El país ha creado un sistema de defensa muy complejo, posee miles de misiles de diversos tipos y un poderoso arsenal y una flota lanchas rápidas y un ejército de drones.

Infantería de Marina: Segundo Escalón

La 82.ª División de Infantería de Marina no operará sola. Estará acompañada por la 31.ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina (31.ª MEU), una fuerza autosuficiente de aproximadamente 2200 efectivos capaz de operar desde plataformas navales.


La 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) se basa en los buques del Grupo Anfibio de Trípoli, que transitó el estrecho de Malaca en marzo de 2026 y se dirigió a una zona de posible conflicto. El buque insignia, el buque de asalto anfibio USS Trípoli, estaba reabasteciendo suministros en la base de Diego García a finales de marzo.


El papel de los Marines en esta posible operación consiste en establecer una cabeza de playa inicial: desembarcar equipos de asalto, despejar las zonas de acceso y restaurar la infraestructura. Los aviones de rotor basculante MV-22 Osprey proporcionarán movilidad y apoyo de fuego hasta que la infraestructura terrestre esté lista para recibir aviones de transporte pesado.

¿Señal de guerra o simple demostración de fuerza?

El despliegue en Kuwait de un elemento de mando de la 82.ª División Aerotransportada constituye, por sí mismo, una señal estratégica de considerable importancia. En la doctrina militar existe el concepto de «proyección de fuerza»: el desplazamiento visible de unidades y medios militares como instrumento de presión política y disuasión, aun cuando no exista la decisión inmediata de emplearlos en combate.

Según sostiene el especialista militar Serguéi Jatýlev, los movimientos actuales parecen responder, ante todo, a una demostración de capacidad y a una forma de presión informativa. Por el momento, no se observan indicios concluyentes de que se hayan desplegado el equipamiento pesado, las municiones y los suministros necesarios para emprender una campaña terrestre de gran escala. Resulta más probable, al menos inicialmente, la ejecución de acciones demostrativas: desembarcos limitados, ejercicios de presencia, ocupación temporal de posiciones y movimientos destinados a reforzar la posición negociadora de Washington.

Sin embargo, la historia ofrece numerosos ejemplos de demostraciones militares que terminaron transformándose en operaciones de combate. Las campañas de Irak y Yugoslavia estuvieron precedidas por períodos de concentración de fuerzas, presión diplomática y despliegues que, en un comienzo, también fueron presentados como instrumentos de disuasión.

La combinación de un puesto de mando adelantado de una división aerotransportada con una fuerza expedicionaria de infantes de marina proporciona a Washington un dispositivo sumamente flexible. Sus posibilidades abarcan desde una incursión rápida y limitada, destinada a capturar o neutralizar objetivos estratégicos, hasta la apertura de una campaña terrestre de mayor envergadura.

La elección entre estos escenarios dependerá de múltiples factores: la situación política interna de Estados Unidos, la postura de sus aliados, las decisiones adoptadas por Irán y el grado de presión ejercido por la comunidad internacional. No obstante, el mero despliegue de estas fuerzas demuestra que la opción militar no ha sido descartada y que está siendo considerada seriamente por los responsables de la planificación estadounidense.

Una espada de doble filo

La 82.ª División Aerotransportada es, sin exageración, una de las unidades militares más preparadas, cohesionadas y experimentadas del mundo. Su historia, su nivel de entrenamiento, su capacidad de despliegue y su espíritu de cuerpo la convierten en una fuerza formidable. Pero incluso una unidad de élite puede transformarse en una espada de doble filo cuando es empleada en un escenario que excede sus capacidades o responde a una estrategia defectuosa.

Una operación contra Irán, por limitada que fuera en sus objetivos iniciales, implicaría riesgos extraordinarios. Una fuerza de infantería ligera, carente de medios blindados pesados y dependiente de cadenas logísticas vulnerables, podría quedar aislada en una cabeza de puente después de haber alcanzado el éxito táctico inicial. Irán no es Granada ni Panamá: es un país de enorme extensión territorial, con decenas de millones de habitantes, un importante complejo militar-industrial, un amplio arsenal de misiles y capacidad para sostener una guerra prolongada.

La experiencia histórica demuestra que ni siquiera los mejores paracaidistas pueden compensar una planificación estratégica deficiente. Normandía, Arnhem y el fracaso de la Operación Garra de Águila muestran que el resultado de una misión no depende únicamente del valor o la preparación de los soldados. También exige inteligencia precisa, coordinación entre fuerzas, una evaluación realista del adversario, una logística sólida y una comprensión clara de las propias limitaciones.

En marzo de 2026, la 82.ª División Aerotransportada volvió a situarse en la primera línea de una crisis internacional. Aún resulta imposible determinar si su despliegue permanecerá como una señal de disuasión o si se convertirá en el preludio de una operación militar. Pero algo parece indudable: si la división «All American» entra efectivamente en combate, las consecuencias trascenderán ampliamente los objetivos inmediatos de la misión. Su intervención podría alterar el equilibrio estratégico de Oriente Medio y condicionar la política internacional durante muchos años.


miércoles, 20 de mayo de 2026

Ormuz, el ahorcamiento de la producción del Mundo

El punto crítico que pasamos por alto: Azufre, Ormuz y las amenazas a la preparación militar


Morgan Bazilian, Macdonald Amoah y Jahara Matisek | Institute of Modern War at West Point




El punto crítico que pasamos por alto: Azufre, Ormuz y las amenazas a la preparación militar

Los efectos en cascada de la interrupción de los puntos críticos marítimos ya no son objeto de simulaciones; constituyen una crisis activa. Mientras continúa la operación militar estadounidense-israelí contra Irán y la respuesta militar regional de Teherán, los ataques con misiles, los enjambres de drones, los ataques aéreos y las amenazas marítimas complican el transporte marítimo comercial en toda la región. La interrupción actual en el estrecho de Ormuz afecta a cerca del 20 % del tránsito mundial de petróleo y al 20 % del tránsito de gas natural licuado. Además, ha sido objeto de décadas de simulaciones bélicas precisamente para este suceso. Pero también se está interrumpiendo el transporte de un producto químico menos conocido: el 41 % del azufre mundial se exporta. Si bien Estados Unidos produce una cantidad significativa de azufre a nivel nacional, la interrupción casi total del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que representa aproximadamente el 50% del comercio mundial de azufre por vía marítima, ha agravado un mercado ya de por sí ajustado. Los precios del azufre en Estados Unidos han aumentado un 165% interanual, superando los 650 dólares por tonelada métrica; y ahora, desde el inicio de la guerra con Irán, el precio se ha disparado un 25%. Esto genera una competencia feroz en la adquisición nacional, al tiempo que amenaza la importación de grados específicos de ultra alta pureza necesarios para la fabricación avanzada. Se está reduciendo drásticamente el suministro de uno de los insumos más importantes para la energía industrial moderna.

Las interrupciones en el suministro son cruciales porque Estados Unidos consume alrededor del 90% del azufre en forma de ácido sulfúrico, y este ácido permite la producción que sustenta no solo la actividad económica, sino también la guerra moderna. Esto se debe a que es necesario para todo, desde el cobre en la red eléctrica estadounidense hasta los semiconductores en las municiones de precisión. Por lo tanto, los efectos de la actual interrupción en Ormuz no se limitan a las gasolineras. Para los planificadores y estrategas militares, la inminente escasez de azufre representa una crisis prelogística. La prelogística es un problema que surge antes del auge económico y se centra en las bases materiales y químicas que determinan si la logística puede funcionar para proporcionar el material bélico necesario para mantener la preparación militar. En tiempos de paz, era fácil pasar por alto la dependencia de factores como el azufre. Comprender esta dimensión prelogística es esencial, ya que obliga a los planificadores a mirar más allá de las reservas y el transporte marítimo, y a plantearse una pregunta más fundamental: ¿Contamos con los insumos industriales y químicos básicos necesarios para regenerar la capacidad de combate en un conflicto prolongado?

Ácido sulfúrico y la base material oculta de la guerra

Los productos químicos como el ácido sulfúrico se encuentran en las etapas previas a la extracción de cobre, el procesamiento de materiales para baterías y la fabricación de semiconductores, lo que significa que pueden determinar si el ejército estadounidense puede mantener la producción industrial de los sistemas eléctricos y digitales necesarios para sostener el combate a medida que se agotan las municiones y aumentan las bajas. Es uno de esos insumos industriales poco atractivos que los operadores y planificadores ignoran hasta que estalla una crisis, los precios se disparan y la capacidad de reemplazo se vuelve inexistente.

El cobre es el ejemplo más claro de por qué esto representa un problema crucial en la guerra. El ácido sulfúrico es fundamental en los procesos hidrometalúrgicos de lixiviación y extracción por solventes/electroobtención (SX/EW) que transforman minerales de baja ley en cátodos de alta pureza. No se trata de un método minoritario; la SX-EW representa el 16 % de la producción mundial total de cobre refinado. Este detalle industrial tiene ramificaciones estratégicas, ya que el cobre es un material estratégico clave, presente en los transformadores, motores y equipos de comunicaciones que permiten el funcionamiento de las bases militares y las fábricas de defensa. La actual crisis del azufre se está convirtiendo en un problema del cobre, y este problema del cobre corre el riesgo de transformarse rápidamente en un problema de preparación y resiliencia. Como ejemplo, según nuestro análisis interno del Instituto Payne de documentos del presupuesto de defensa, informes de la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa, información de la industria y otras fuentes abiertas, se necesitarán más de treinta mil kilogramos de cobre solo para reemplazar los dos principales radares estadounidenses destruidos en Bahréin y Catar, sin mencionar los miles de kilogramos adicionales de cobre necesarios para reparar o reemplazar otros equipos de comunicación, sensores y radares estadounidenses dañados en Jordania, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

La misma lógica prelogística se aplica al níquel y al cobalto. Ambos están expuestos a procesos intensivos en ácido sulfúrico, como el método de lixiviación ácida a alta presión utilizado para extraerlos de los minerales lateríticos. Estos materiales son fundamentales para las aleaciones de alta temperatura en los motores a reacción y, más importante aún, para las baterías de iones de litio que alimentan diversos drones y dispositivos electrónicos tácticos. La vulnerabilidad de la química industrial parece estar muy avanzada en la cadena de suministro, pero determina la velocidad con la que se pueden fabricar y escalar los sistemas bajo la presión de una guerra en curso.

Los semiconductores llevan esta realidad aún más lejos, el ácido sulfúrico puro es indispensable para la limpieza y el grabado de las obleas de silicio necesarias para fabricar los microchips más avanzados, con un impacto directo en todo, desde la aviónica del F-35 hasta el sistema de guiado de cualquier interceptor o misil. La interrupción del suministro de azufre va más allá de un problema minero; representa una amenaza real para toda la arquitectura digital e informática del ejército estadounidense. Sin embargo, comprender estas interdependencias no es suficiente, ya que la estructura del mercado del azufre constituye un problema complejo.

¿Por qué la base industrial de defensa no puede aumentar su producción?

El principal problema al que se enfrentan hoy los planificadores de guerra estadounidenses no es solo la importancia del azufre, sino que su cadena de suministro está fundamentalmente rota desde una perspectiva de defensa. El azufre es, en su gran mayoría, un subproducto del procesamiento de gas natural ácido y petróleo crudo, no una materia prima que pueda aumentarse de forma independiente en una emergencia de defensa. Además, si bien una parte significativa del ácido sulfúrico se produce involuntariamente como subproducto de la fundición de minerales sulfurados, como el cobre y el zinc, esta fuente secundaria es rígida e insuficiente para cubrir un aumento masivo de la producción en tiempos de guerra. Esto significa que la oferta responde a la producción de hidrocarburos y a las operaciones básicas de fundición, no a la demanda militar urgente de cobre o semiconductores. Esta es la trampa de los subproductos, y es la razón por la que este cuello de botella prelogístico está resultando tan peligroso: se sitúa antes de la producción bélica y no responde a nuestras señales de demanda. A medida que la disponibilidad de ácido sulfúrico se reduce, las consecuencias son inevitables: la extracción de cobre se ralentiza, las tuberías de baterías se saturan y la fabricación de semiconductores se ve afectada.

Esto se ha convertido en un problema paralizante y en tiempo real para la base industrial de defensa. En teoría, el gobierno de Estados Unidos identifica una escasez y adjudica contratos. En la práctica, ahora vemos que estas herramientas son totalmente ineficaces cuando la limitación reside en la química industrial. Un fabricante de armas está descubriendo que no puede generar más ácido sulfúrico por arte de magia a medida que los mercados se contraen, y los responsables políticos están aprendiendo que un aumento en la autorización presupuestaria no se traduce en producción cuando el reactivo esencial para la extracción de metales está limitado. El resultado es la realidad que vemos hoy: una base industrial de defensa atada a condiciones de la cadena de suministro que no puede controlar y una fuerza conjunta estadounidense que descubre que su capacidad de combate está limitada por los cimientos industriales invisibles necesarios para su reabastecimiento. Por eso, la orden del presidente Donald Trump a la base industrial de defensa de cuadruplicar la producción de ciertas municiones sofisticadas podría no funcionar: es posible que las empresas y los proveedores simplemente no tengan acceso a suficientes productos químicos y minerales necesarios para fabricarlas.

Planificación antes del auge

La lección estratégica del conflicto en Oriente Medio no es simplemente que el azufre importa. Es que la guerra moderna depende de condiciones industriales previas que, durante demasiado tiempo, la planificación militar trató como ruido de fondo. El tiempo de pensar en la logística antes de que comience la guerra ha terminado; las consecuencias ya están aquí. Los cuellos de botella prelogísticos ocultos dentro de las cadenas de suministro civiles ya no son vulnerabilidades teóricas, sino limitaciones reales para el poder de combate estadounidense. La dolorosa lección es que las limitaciones críticas surgen precisamente donde las fuerzas armadas están más desconectadas de los sistemas comerciales que, en efecto, son los procesos metabólicos industriales que hacen posible su poder.

Esta realidad exige una visión más amplia de nuestra planificación bélica, con efecto inmediato. Los mandos de combate y los responsables de la base industrial ya no pueden limitarse a pensar en términos de reservas y contratos de refuerzo; ahora se ven obligados a analizar las dependencias previas que determinan si un refuerzo es siquiera posible. Sin embargo, analizar el problema es solo el primer paso; el Departamento de Defensa debe poner en práctica este conocimiento explorando reservas estratégicas de reactivos esenciales, a pesar de los riesgos de almacenamiento, y financiando activamente la investigación de tecnologías alternativas de lixiviación sin azufre para evitar por completo la trampa de los subproductos. Las preguntas cruciales ya no son teóricas: ¿Qué materiales son subproductos que no podemos controlar? ¿Qué insumos químicos no llegan a nuestras fábricas? ¿Qué puntos críticos resultan decisivos? Estas no son cuestiones económicas secundarias. Son las cuestiones fundamentales de la guerra que están configurando la preparación militar de las fuerzas estadounidenses.

Durante años, el debate político en torno a los minerales críticos se centró en minas, refinerías y baterías. Este enfoque está demostrando ser fatalmente limitado. La crisis de Ormuz está enseñando a Washington que la vulnerabilidad decisiva a menudo no reside en la disponibilidad limitada de productos finales. Una amenaza para la preparación militar de Estados Unidos puede provenir de un reactivo poco conocido que, en primer lugar, es necesario para la extracción de materiales críticos y la fabricación de armas.

lunes, 20 de abril de 2026

Guerra contra Irán 2026: Los restos de los AH/MH-6 Little Bird destruidos

Helicópteros AH-6 Little Bird de la Operación Night Stalker destruidos en una pista de aterrizaje avanzada en Irán. 

Al menos un AH/MH-6 Little Bird calcinado puede verse en fotografías del austero aeródromo que sirvió como centro de operaciones para el rescate del oficial de sistemas de armas del F-15E.

TWZ






Han surgido nuevas imágenes que parecen mostrar los C-130 (MC-130J Commando II) de operaciones especiales destruidos en el aeródromo improvisado avanzado en Irán. Esta austera base operativa servía como centro de operaciones (y punto avanzado de reabastecimiento y armamento o FARP) para la misión de rescate del oficial de sistemas de armas del F-15E derribado. Puede leer nuestra última cobertura sobre el rescate aquí. Se ha informado que los dos C-130 fueron destruidos en el lugar al no poder despegar, y que tres aeronaves más llegaron para evacuar a la fuerza de operaciones especiales. Entre los restos parecen encontrarse dos helicópteros MH-6/AH-6 Little Bird calcinados del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, más conocidos como los Night Stalkers.

Como suele ocurrir, las imágenes del lugar del accidente parecen auténticas tras un examen superficial, pero esto podría cambiar en el futuro. 



Aquí vemos un helicóptero Little Bird destruido a la derecha, con los restos de un C-130 a la izquierda.


Una vista más cercana del H-6 destruido.


El C-130 calcinado se ve al fondo, con el mástil del rotor de un H-6 en primer plano.


El campo de escombros parece bastante extenso.

Estos helicópteros, si estaban configurados como AH-6, probablemente fueron entregados al lugar de aterrizaje para brindar apoyo aéreo cercano y protección a la fuerza desplegada allí. Los informes actuales indican que tal vez no hubo un enfrentamiento importante en tierra como se informó inicialmente, sino que los iraníes fueron atacados desde el aire cuando intentaban acercarse a la base. Un video que supuestamente muestra uno de estos enfrentamientos parece indicar que la aeronave que disparó podría ser un AH-6.


Un helicóptero AH-6 Little Bird del Ejército de EE. UU., en apoyo del Escuadrón Uno de Armas y Tácticas de Aviación de la Infantería de Marina (MAWTS-1), dispara cohetes contra objetivos designados durante un ejercicio de apoyo aéreo ofensivo en el Campo de Tiro Aéreo de Mt. Barrow, Chocolate Mountain, California, el 5 de abril de 2016. El ejercicio forma parte del Curso de Instrucción de Armas y Tácticas (WTI) 2-16, un evento de entrenamiento de siete semanas organizado por el personal del Escuadrón Uno de Armas y Tácticas de Aviación de la Infantería de Marina (MAWTS-1). El MAWTS-1 proporciona entrenamiento táctico estandarizado y certificación de las cualificaciones de los instructores de unidad para apoyar el Entrenamiento y la Preparación de la Aviación de la Infantería de Marina, y ayuda en el desarrollo y la aplicación de armas y tácticas de aviación. (Fotografía del Cuerpo de Marines de EE. UU. por el Sargento Artur Shvartsberg, MAWTS-1 COMCAM/Publicada)



Los Little Bird también podrían haberse utilizado para ayudar a localizar y apoyar la extracción del piloto si hubieran estado en configuración MH-6. Los Little Bird pueden configurarse en las configuraciones de ataque y asalto AH-6.


Operadores del 123.er Escuadrón de Tácticas Especiales embarcan en un MH-6 Little Bird durante el Ejercicio Agile Chariot, el 2 de mayo de 2023, perfeccionando sus capacidades relacionadas con el Despliegue Ágil de Combate (ACE). En lugar de depender de grandes bases e infraestructuras fijas, el ACE utiliza ubicaciones y equipos más pequeños y dispersos para trasladar y apoyar rápidamente aeronaves, pilotos y demás personal donde sea necesario. En Estados Unidos existen millones de kilómetros de carreteras públicas, incluyendo carreteras federales, estatales y locales. Con el Despliegue Ágil de Combate, que incluye Puntos Avanzados de Armamento y Reabastecimiento (FARP) y Operaciones Integradas de Combate (ICT), se convierten en millones de kilómetros de zonas de aterrizaje públicas cuando es necesario. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por la Sargento Técnico Carly Kavish) (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. por la Sargento Técnico Carly Kavish) Sargento Técnico Carly Feliciano

La función de protección de la fuerza para este tipo de misión es fundamental para el AH-6. Las tripulaciones del AH-6 Night Stalker se entrenan intensamente para ello. Los helicópteros AH-6 pueden ser desplegados rápidamente en posiciones avanzadas a bordo de aeronaves tan pequeñas como un C-130, pero es su capacidad para ser desplegados y estar en vuelo en cuestión de minutos lo que los hace tan idóneos para este tipo de misión. El MC-130 puede funcionar como transporte, transportador de armas y como centro de operaciones terrestres para los AH-6.

Puede leer más sobre la capacidad del AH-6 para ser desplegado rápidamente en prácticamente cualquier lugar en nuestro artículo anterior, cuyo enlace se encuentra aquí.


Un AH-6 es desplegado desde un MC-130. Estas aeronaves pueden estar en el aire en minutos, no en horas, después de salir de la bodega de carga del avión de transporte. (DoW) Aviador de primera clase Joseph Pick

Los helicópteros Little Bird podrían haber volado directamente al lugar, repostado combustible en tierra desde un MC-130J y operado desde la base improvisada, aunque el alcance de estas aeronaves es limitado, incluso con tanques de combustible auxiliares. Incluso volando desde Kuwait o un buque comercial en el norte del Golfo Pérsico, un vuelo directo sobre el espacio aéreo iraní habría sido muy arriesgado y habría requerido mucho más del alcance del Little Bird. En general, esta opción parece muy probable.


Personal de la Fuerza Aérea del 123.er Escuadrón de Tácticas Especiales de la Guardia Nacional Aérea de Kentucky se prepara para realizar una operación de búsqueda y rescate en combate desde un MH-6M Little Bird que fue descargado de un MC-130J Commando II durante el ejercicio Agile Chariot cerca de Riverton, Wyoming, el 2 de mayo de 2023. Agile Chariot puso a prueba las capacidades de Despliegue Ágil en Combate, incluyendo el uso de ubicaciones y equipos más pequeños y dispersos para mover y brindar apoyo rápidamente a aeronaves, pilotos y demás personal donde sea necesario. (Foto de la Guardia Nacional Aérea de EE. UU. por el Sargento Mayor Phil Speck)


Se desconocen las razones por las que los Little Bird fueron destruidos en el lugar. Es probable que la evacuación de la fuerza se haya realizado con mucha prisa, especialmente debido a la inmovilización de dos C-130. Si los Little Bird llegaron a bordo de estos aviones, es posible que no hubiera tiempo (ni espacio) para cargarlos en los aviones de reemplazo. También podrían haber resultado dañados por fuego enemigo. Si hubieran volado directamente hasta allí, la misión podría no haber salido según lo planeado y no habrían podido recibir combustible en tierra de los MC-130 averiados. Existen muchas posibilidades.

Destruir aeronaves de operaciones especiales varadas es absolutamente crucial, ya que están equipadas con sensores sensibles, sistemas de comunicaciones, sistemas de defensa y más.

En cualquier caso, la inclusión de los helicópteros Little Bird es otra muestra de la complejidad de esta misión, que se organizó en cuestión de horas. También nos recuerda la gran versatilidad y capacidad de despliegue avanzado de los MH/AH-6.

ACTUALIZACIÓN: 6:02 AM PDT

La zona de aterrizaje se ha geolocalizado justo al sur de Isfahán. Esto la sitúa a unos 320 kilómetros de la costa iraní y a unos 370 kilómetros de la frontera terrestre. Es muy improbable que los Little Bird hayan realizado este viaje por su cuenta (se puede descartar casi por completo), más allá de las dificultades tácticas que ello implicaría.





lunes, 16 de marzo de 2026

Operación Furia Épica: La guerra aérea de la primera semana

Operación Furia Épica - Semana Uno – La Guerra Aérea

Por David Oliver - Armada International




Los F-22 de la USAF se han desplegado en la Base Aérea de Ovda, Israel. (David Oliver)

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron la Operación Furia Épica, un ataque a gran escala contra territorio iraní, comenzando con el despliegue de un gran número de misiles de crucero Tomahawk desde buques de guerra de la Armada estadounidense.

Los recursos de la Fuerza Aérea estadounidense en la zona incluían F-22A Raptor desplegados en la Base Aérea de Ovda, Israel, junto con F-35A, F-15E Strike Eagle, A-10C y F-16C, apoyados por una flota de aviones cisterna, así como RC-135, E-3 y E-11A que operaban desde Jordania e Israel. Estados Unidos también desplegó un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada estadounidense en Oriente Medio.

Más de 200 aeronaves de la Fuerza Aérea Israelí, incluyendo F-35I Adir, F-15I Ra’am y F-16I Sufa, participaron en la Operación León Rugiente.

Los ataques iniciales de aeronaves estadounidenses e israelíes tuvieron como objetivo objetivos vinculados a altos mandos políticos y militares iraníes, así como instalaciones de inteligencia, unidades de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y otras estructuras de seguridad. El 1 de marzo se confirmó la muerte del Líder Supremo de Irán, Ali Jamenei.

Sin embargo, debido a la decisión de último momento de atacar Irán, impulsada por Israel, Estados Unidos no informó a sus aliados del Golfo sobre el sobrevuelo de sus aeronaves. Esto provocó un incidente de fuego amigo el 1 de marzo, cuando tres F-15E Strike Eagle de la USAF fueron derribados sobre Baréin el 3 de marzo por un F/A-18C Hornet de la Fuerza Aérea Kuwaití. Dos pertenecían al 492.º Escuadrón de Caza con base en la RAF Lakenheath, y uno al 335.º Escuadrón de Caza con base en Seymour Johnson. Los seis tripulantes se eyectaron y resultaron ilesos.


Bombarderos B-1 de la USAF y F-15 de la Fuerza Aérea de Israel han estado atacando múltiples objetivos en Irán. (IDF/AF)

Otro F-15E Strike Eagle fue derribado el 4 de marzo sobre el suroeste de Irán. La tripulación se eyectó y fue rescatada en Jordania con heridas leves.

El 2 de marzo, Israel abrió un segundo frente atacando objetivos de Hezbolá en el Líbano después de que el grupo chií respaldado por Irán lanzara cohetes y drones contra la ciudad israelí de Haifa para vengar el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

Bombarderos B-2 Spirit de la USAF, que despegaron de la Base Aérea de Whiteman y estaban armados con bombas de 907 kg (2000 lb), atacaron las instalaciones de misiles balísticos reforzadas de Irán el 2 de marzo. Sin embargo, para el 4 de marzo, la USAF estaba utilizando menos armas de largo alcance y más municiones convencionales, como bombas guiadas de 500, 1000 y 2000 libras. Este cambio podría tener como objetivo aliviar la presión sobre el limitado suministro de algunos misiles de alta gama estadounidenses, aunque el CENTCOM insistió en que cuenta con suficiente munición de precisión para la misión. Al final de la primera semana, Estados Unidos había lanzado más de 2000 municiones e Israel aproximadamente 5000.

Tras rechazar inicialmente la solicitud de Estados Unidos para utilizar sus bases en operaciones ofensivas, el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, ha autorizado ahora el uso de las bases aéreas de Fairford y Diego García para aeronaves de la USAF. Desde el inicio de la Operación Furia Épica, el U-2S Dragon Lady de la USAF ha estado operando desde la base aérea de Akrotiri.

La única respuesta del Reino Unido a los ataques contra Irán fue el despliegue de ocho Typhoons de la RAF, aviones cisterna Voyager y seis F-35B del Escuadrón 617 en la base aérea de Akrotiri, en Chipre, que fue alcanzada por un dron iraní lanzado desde Beirut. El 3 de marzo, los F-35B derribaron drones iraníes sobre Jordania. Cuatro Typhoons del Escuadrón 11 de la RAF también fueron enviados a Catar para operar con el Escuadrón 12 conjunto británico-catara.


Los F-35B del Escuadrón 617 de la RAF han sido desplegados en la base aérea de Akrotiri, en Chipre. (Crown Copyright)

La fuerza aérea iraní quedó gravemente debilitada durante la guerra de los Doce Días en junio de 2025, y en la primera semana de los ataques estadounidenses e israelíes, más de 20 de sus aeronaves fueron destruidas, principalmente en tierra. Entre los derribos se incluyen un F-4D Phantom II y un F-5F Tiger II en el Aeropuerto Internacional de Tabriz el 1 de marzo, dos Su-22M4 de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRRG) en el Aeropuerto Internacional de Shiraz, y dos Su-24MK derribados en Qatar mientras volaban a baja altitud sobre el país el 2 de marzo. Además, dos Su-22 de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) se encontraban en el Aeropuerto Internacional de Shiraz, y el 4 de marzo, uno de los seis aviones de entrenamiento avanzado Yak-130 Mitten de la Fuerza Aérea Iraní fue derribado por un F-35I Adir de la Fuerza Aérea Israelí en Kavasan, provincia de Teherán.


Un Yak-130 Mitten iraní fue derribado por un F-35I de la Fuerza Aérea Israelí. (IRIAF)

En un ataque el 6 de marzo en el Aeropuerto Internacional Shahid Dastgheib, se destruyeron dos Su-22M4, un Il-76 y dos aviones C-130E Hércules.

La noche siguiente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron haber destruido 16 aviones de transporte de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), incluyendo aviones Harbin Y-12 y F-27 Friendship, en el aeropuerto de Mehrabad.

Estados Unidos anunció que se prepara para llevar a cabo operaciones militares contra Irán durante al menos 100 días, posiblemente hasta septiembre. Simultáneamente, planea destinar 50 mil millones de dólares adicionales para reabastecer su arsenal de armas contra Irán.

sábado, 14 de marzo de 2026

Operación Furia Épica: La guerra naval

Operación Furia Épica, primera semana: La Guerra Naval

Por David Oliver - Armada International





El USS Gerald R. Ford, del Grupo de Ataque de Portaaviones Doce, participa en la Operación Furia Épica. (USN)

El presidente estadounidense Trump envió su "gran y hermosa armada" a la región del Golfo para presionar a Irán a que aceptara poner fin a su programa de armas nucleares. Irán estaba dispuesto a aceptar cuando Israel inició la Operación León Rugiente, lo que obligó a Estados Unidos a ponerse al día con su Operación Furia Épica.

El portaaviones USS Abraham Lincoln se encuentra en el Mar Arábigo desde el 16 de febrero. Este portaaviones de la clase Nimitz es el buque insignia del Grupo de Ataque de Portaaviones Tres (CSG-3) de la Armada de Estados Unidos, equipado con F-35C Lightning II, F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler, E-2D Hawkeye, e incluye tres destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke.

El portaaviones USS Gerald R. Ford, con el Grupo de Ataque de Portaaviones Doce (CSG-12) integrado por F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler y E-2D Hawkeye, zarpó de la bahía de Souda, en Creta, y llegó a la costa israelí el 27 de febrero. Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos también fue desplegado en Oriente Medio. La aeronave actúa como centro de mando y facilita la comunicación con submarinos nucleares estratégicos.


Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos ha sido desplegado en Oriente Medio. (USAF)

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo un ataque a gran escala contra territorio iraní. Washington lanzó decenas de misiles de crucero Tomahawk desde destructores estadounidenses.

Los ataques iniciales tuvieron como objetivo objetivos vinculados a la alta cúpula política y militar de Irán. El Líder Supremo Ali Jamenei murió cuando su complejo fue alcanzado, junto con instalaciones de inteligencia, unidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y otras instalaciones de seguridad.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron buques e instalaciones navales iraníes en el Golfo Pérsico, incluyendo Bandar Abbas, en la provincia de Hormozgan, donde se encuentran el Cuartel General de la Armada de la CGRI, el Primer Distrito Naval de la Armada de la CGRI y el Cuartel General Naval Avanzado Sur de Artesh. Una corbeta de la clase Jamaran fue la primera en ser alcanzada directamente por aviones y misiles estadounidenses en Bandar Abbas, un destino que posteriormente corrió la fragata Sahand, de la clase Moudge.

El 2 de marzo, se observó una fragata de la clase Alvand en llamas en Bandar Abbas, y el CENTCOM estadounidense también confirmó la destrucción del Shahid Bagheri, un portahelicópteros y drones de la Armada de la CGRI, comisionado el 6 de febrero de 2025. Este buque de 42.000 toneladas, convertido a partir de un portacontenedores surcoreano, contaba con una pista de despegue. El IRIS Makran, el primer buque base avanzado de Irán, convertido a partir de un petrolero Aframax de construcción japonesa de 2010, también fue incendiado. Se confirmó el hundimiento del primer submarino costero de fabricación iraní, construido en el país.


El primer portaaviones de Irán, el IRINS Shahib Bagheri, fue hundido el 2 de marzo. (IRNA)


El buque nodriza de drones IRINS Makran también fue hundido el 2 de marzo. (MEHR)

La fragata Dena fue torpedeada el 4 de marzo frente a las costas de Sri Lanka por un torpedo Mk-48 ADCAP lanzado desde un submarino nuclear estadounidense. La fragata había participado en una revista naval internacional en la India en febrero. Ese mismo día, el Shahid Sayyad Shirazi, una corbeta catamarán lanzamisiles de la clase Shahid Soleimani de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue alcanzado.


IRINS Dena

La fragata IRINS Dena fue torpedeada por un submarino de la Armada de los Estados Unidos frente a las costas de Sri Lanka el 4 de marzo. (MEHR)

Analistas de defensa creen que la mayoría de los buques destruidos durante la primera semana de la Operación Furia Épica probablemente pertenecían a la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que mantiene una gran flota de lanchas de ataque rápido diseñadas para abrumar a fuerzas navales superiores mediante tácticas de enjambre. Estas plataformas incluyen lanchas misileras y patrulleras de alta velocidad, como las lanchas misileras Peykaap, las lanchas de ataque rápido Zolfaghar, las lanchas de alta velocidad Seraj y las patrulleras de la clase Ashura.

Seis días después del inicio de los ataques contra Irán, al menos 30 unidades navales han sido hundidas o destruidas, según el CENTCOM. Sin embargo, un número significativo de pequeñas patrulleras y lanchas de ataque de la IRGC permanecen en el lugar y, lo que es más importante, Estados Unidos no ha asegurado el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo por donde se transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

martes, 14 de octubre de 2025

Irán: ¿Se recompone la defensa aérea con aviones rusos y chinos?

¿Salvarán los aviones rusos y chinos a Irán?



La guerra, victoriosa para todos, ha estallado con estruendo. Bueno, al menos todos se consideran vencedores, aunque en EE. UU. la Oficina de Responsabilidad del Congreso ya calcula con horror el coste de la "victoria" del aliado de Israel: casi 2.200 millones de dólares, un tercio de los cuales corresponden a interceptores antimisiles THAAD. Los estadounidenses quedaron atónitos ante la cantidad de misiles lanzados , porque quienes saben contar lo entienden: si algo ocurre, Estados Unidos tendrá problemas; los misiles gastados no serán reemplazados de inmediato. Además, hay un B-2 averiado colgado en Hawái por aproximadamente la misma cantidad, que nadie sabe cómo sacar de allí.

B-2 después de un aterrizaje de emergencia en Hawái

Está claro que los fabricantes se frotan las manos esperando los pedidos, los financieros piensan de dónde sacar dinero para ellos, y esto ocurre no sólo en Estados Unidos.

El "victorioso" Israel entiende que su defensa no es tan poderosa como desearía y no es capaz de cercar el país con una "cúpula de hierro". La próxima vez (y sin duda la habrá), sus vecinos y Estados Unidos podrían no arruinarse con tal cantidad de misiles para salvar a Israel. Irán puede lanzar más de todo, y de diversas maneras.

Israel aún tiene la ventaja de contar con una fuerza aérea funcional y servicios de inteligencia capaces de causar estragos en el territorio de un país no contiguo, ubicado a 1000 kilómetros de las fronteras de la tierra prometida. El "victorioso" Irán entiende que su defensa aérea tampoco es muy buena. Y si quiere que el país no sea bombardeado por aviones, tiene que desembolsar dinero.

Pero la principal comprensión de Irán es la necesidad de tener una Fuerza Aérea normal. Ya hemos escrito más de una vez que esta formación, que en Irán se considera una fuerza aérea y que se basa en aviones de los años 60 del siglo pasado, es inaceptable para un país capaz de librar una guerra.

F-14 de la Fuerza Aérea Iraní...

Y eso es lo que realmente ocurrió: si la defensa aérea iraní, considerablemente debilitada por saboteadores, seguía intentando repeler a la aviación israelí, la Fuerza Aérea ni siquiera lo intentó. Estaba claro que los F-14, remendados y con unos 40 años de antigüedad, sin mejoras razonables, no eran rival para los F-35 Agir israelíes (que, según muchos, son los mejores F-35). Por eso se quedaron en los aeródromos sin aparecer en los radares.

En cuanto a los Su-35 comprados en Rusia, que bien podrían haberles arrancado las plumas a los "pingüinos", la cosa no era tan importante: los que ya se habían comprado y entregado a Irán no eran especialmente eficaces. En primer lugar, debido a su reducido número, no se han entregado más de cuatro hasta la fecha, y en segundo lugar, aunque los pilotos iraníes habían recibido entrenamiento, este era completamente inútil para operaciones de combate. Se requiere un tiempo de vuelo normal, así como conocimientos y habilidad para operar un avión de combate.

Si Irán no hubiera tardado tanto en comprar el lote de Su-35 que Egipto rechazó, habría contado con un regimiento casi completo de estos aviones el 13 de junio. Sobre todo porque Egipto había solicitado el Su-35SE en la configuración máxima posible.




No juzguemos con dureza al ejército iraní; aparentemente, el período de aislamiento del país tuvo un fuerte impacto en ellos, y la comprensión de la complejidad de defender su espacio aéreo llegó después de que el país ya hubiera sido atacado.


Y es muy poco lo que se necesita entender. Se pueden desplegar misiles SAM por todo el territorio, pero en realidad son de defensa de corto alcance. Y si (como ocurrió específicamente en Irán) se desactiva el radar de largo alcance, los aviones generalmente pueden volar con calma y atacar objetivos desde una distancia segura. Las capacidades de los mismos AGM-154 y AGM-158 del conjunto de armas del F-35 son suficientes para no acercarse al área de cobertura de la mayoría de los misiles SAM en servicio en la defensa aérea iraní.



En cuanto al armamento de misiles de la Fuerza Aérea Israelí, también hay orden. Los misiles Rampage, Rooks y Delilah tienen un alcance operativo de hasta 250 km, y los Lora, de hasta 400.


Irán se encuentra en una situación lamentable. Sí, hay cierta cantidad de S-300PM2, nuevamente reducidos por saboteadores de la siguiente manera: los drones, que usaban para atacar las instalaciones de defensa aérea, no apuntaron a los lanzadores. Atacaron los radares de guía, sin los cuales los misiles no son realmente capaces de nada.

Y los radares de defensa aérea iraníes no solo no eran particularmente nuevos, sino que también fueron pisoteados. Es por eso que los aviones israelíes se sentían como en casa en el espacio aéreo iraní (y no iraní). Condiciones ideales: defensa aérea neutralizada, la Fuerza Aérea como si no existiera.

Pero ¿qué pasaría si Irán tuviera una fuerza aérea real que pudiera enfrentar a los aviones israelíes en la aproximación? ¿O en el punto donde repostan? La intercepción fuera de la zona de lanzamiento es grave. Sobre todo porque el F-35 Agir no volaba como caza, sino como bombardero. Claro que contaba con defensas a bordo, pero recordemos que hay cuatro puntos de suspensión dentro del compartimento de armas y seis externos, lo cual ya supone un inconveniente para el sigilo. Además, algunos F-35I volaban con nuevos tanques de combustible de lanzamiento conformados, que no parecían interferir con el sigilo, pero ocupaban espacio para bombas y misiles.

Y por muy moderno y sofisticado que fuera el F-35I israelí, el mismo Su-35S tenía muchas posibilidades de competir con él.

Así pues, la fórmula del éxito:
  1. Radares de alerta temprana detectan aeronaves enemigas;
  2. Aviones de defensa aérea interceptan a los agresores en aproximaciones lejanas;
  3. Sistemas de defensa aérea repelen el ataque de quienes logran penetrar.

Resulta que Irán no contaba con estos tres componentes, por lo que el enemigo hizo lo que quiso en el aire.

Por supuesto, no se puede dar la victoria a Israel, ya que los misiles iraníes resultaron ser mucho más potentes de lo esperado. Pero esto es solo una respuesta al ataque, lo que significa que hubo bajas. Y aunque hoy los generales "destruidos" del CGRI y del ejército iraní resucitan uno tras otro, es innegable que ambos países realizaron un reconocimiento enérgico. Y lo hicieron con éxito; la única pregunta es qué conclusiones se extraerán y qué medidas se tomarán.

Israel, por cierto, lo tiene más fácil. Más sistemas de defensa aérea, más misiles, más aviones. La base ya está ahí. Irán lo tiene más difícil, porque, de hecho, a pesar de contar con un buen arsenal de armas de ataque, prácticamente no dispone de armas defensivas.

Y, como era de esperar, Irán recurrió a donde pudo conseguir estas armas.

Con Rusia todo está claro: somos más caros que China, pero el tacaño construye un centro nuclear dos veces.

Es posible que podamos comprar radares de la serie "Nebo" simplemente magníficos. El sistema de misiles de defensa aérea probablemente tampoco causará grandes problemas. Pero con el Su-35SE, que tanto desean los pilotos iraníes, sin duda será una emboscada.



Permítanme recordarles que en 2018 Egipto firmó un contrato para la compra de 24 (30) Su-35, y en 2022 violó el acuerdo al negarse a comprar los cazas. Algunos de los aviones (17 unidades) ya estaban listos. Fue una maniobra magistral, porque los egipcios simplemente fueron engañados: en lugar de Su-35, EE. UU. prometió la misma cantidad de F-35 (¡y qué, solo que un poco más caros!), y luego esta decisión, amparada por el Tratado de Camp David, fue vetada por Israel, que no se rindió a los egipcios con aviones convencionales. Por si acaso.


Así que Egipto se quedó sin ningún avión nuevo, y aparentemente no ha encontrado una salida a la situación desde 2022. Pero ese es otro tema. Irán recibirá

estos 24 aviones, como ya he dicho, prácticamente un regimiento, ¡pero querían más! Pero esto podría presentar problemas, ya que nuestras Fuerzas Aeroespaciales necesitan el Su-35, y la capacidad de la planta de Komsomolsk del Amur, lamentablemente, es limitada.

Es evidente que Irán necesitaba los aviones ayer, pero... creo que, dada la situación actual, la adquisición de un segundo regimiento de Su-35 podría retrasarse. Claro que podemos encontrar una solución elegante, pero Irán comprende la situación. Por eso, idearon una maniobra muy interesante: recurrir a China para obtener aviones.

China es un socio muy importante de Irán, tanto en la compra de petróleo como en la venta de armas. Por lo tanto, es improbable que Irán sea rechazado. La pregunta es qué han ideado los persas para fortalecer rápidamente su Fuerza Aérea. Y, cabe destacar, han tomado una decisión muy peculiar. Tan peculiar que dejaremos de lado el Su-35, sobre todo porque ya se ha escrito mucho sobre él, y nos ocuparemos de esto:

Chengdu J-10 "Dragón Veloz"

Es muy curioso, pero el avión que Irán va a comprar se basa en el desarrollo de su enemigo. Sí, el caza israelí Lavi fue tomado como base por ingenieros chinos, cuya historia es interesante porque fue derribado por Estados Unidos.



El desarrollo del Lavi, que pretendía sustituir al Kfir, comenzó en febrero de 1980. El primer prototipo voló el 31 de diciembre de 1986 y el segundo el 30 de marzo de 1987.


El plan consistía en construir cinco prototipos y 300 aviones de producción, incluyendo 60 entrenadores de combate biplaza. El reequipamiento de la Fuerza Aérea Israelí debía comenzar en 1990 y completarse para el año 2000. Sin embargo, Estados Unidos, cuya asistencia financiera y técnica (motores) era indispensable, no estaba dispuesto a ayudar a su aliado. Los estadounidenses estaban más interesados ​​en vender sus aviones a Israel, por lo que se les cerró el grifo financiero por completo, y la Fuerza Aérea Israelí recibió F-16 a cambio del Lavi.

El Lavi realizó casi cien vuelos, y luego (no tenía sentido desperdiciarlo) unos judíos emprendedores vendieron el avión y toda la documentación a los chinos. También querían un renacimiento en la Fuerza Aérea, así que el acuerdo les convenía a todos.



El "Lavi" era un avión realmente bueno, de la misma clase que el "Mirage", el MiG-29, el SAAB Gripen y el F-16. Equipado con el motor Pratt & Whitney PW1120, el avión mostraba excelentes características: altitud máxima de 18 metros, velocidad a 000 metros - 11 km/h, a ras de suelo - 000 km/h, y autonomía de vuelo de hasta 2266 km. El armamento consistía en un cañón de 1 mm y 106 kg de armas en dos nodos de suspensión externos.


En general, China recibió un avión de muy buena calidad.

El problema residía en que, en aquel momento, China se encontraba en una situación muy lamentable con respecto a los motores de aviación. Todavía era regular, pero en aquel entonces los motores chinos apenas estaban en desarrollo. Y entonces, el ejército chino hizo lo más acertado: pidió ayuda a especialistas rusos de TsAGI y MiG con la petición de que "introdujeran algo similar". En general, no es una tarea fácil; normalmente, un avión se construye en torno a los motores, y no al revés, pero el nuestro, como siempre, cumplió con creces.

Este avión se convirtió en el AL-31FN o Woshan WS-10B "Taihang", que es lo mismo, pero ensamblado bajo licencia en China. Junto con su diseño ligero, esto le proporcionó una mayor ganancia de velocidad que el mismo F/A-18E/F "Super Hornet", y una maniobrabilidad comparable a la del "Rafale" y el "Typhoon". El radar "Pearl" instalado inicialmente, capaz de operar con la misma fiabilidad contra objetivos aéreos, terrestres y marítimos, elevó al J-10 a la generación 4+.

Además, los cambios en la forma del fuselaje han reducido la firma radar, y hoy podemos clasificar este avión con seguridad como "4++". El J-10 es significativamente superior a su "pariente" F-16C Bloque 60, y otro compañero de clase, el caza japonés F-2A/B, es inferior. El Rafale y el Typhoon, modelos con el nuevo radar Captor-E, pueden competir con el Dragon, pero con características similares, el precio del avión chino será aproximadamente un 30-40% más bajo. Para el mercado mundial, esto es bastante significativo.



En general, los estadounidenses se comportaron con mucha calma en su momento, eliminando el "Young Lion" (así se traduce "Lavi" del hebreo), ya que incluso en la versión china el avión resultó ser bastante decente. Pero Israel se vio obligado a adoptar el F-16, y luego el F-35, y sus rivales serán fácilmente un antiguo avión israelí modificado por ingenieros rusos. Y considerando que los chinos ya cuentan con el motor de control vectorial de empuje WS-10B, que le otorga al avión una gran maniobrabilidad, esto ya se está volviendo interesante a largo plazo.


Típico de nuestra trayectoria de desarrollo. Pero el avión ya es bastante bueno, y con su gran maniobrabilidad será aún más competitivo, tanto en combate como en licitaciones.

¿Qué tiene el J-10C, además del motor ruso de la Oficina de Diseño Lyulka?

- Radar de a bordo con AFAR. Además, el radar tiene unas cifras impresionantes: cuenta con unos 1200 módulos de recepción y transmisión, significativamente más que el radar con el que está equipado el caza Dassault Rafale (960). Es difícil decir cuánto mejor puede ser el radar chino que el francés, pero el éxito de China en radioelectrónica en los últimos años es innegable: 
-
Guerra electrónica 
compleja integrada, y para ello, el módulo de guerra electrónica K/RKL700A; 
- Estación de localización óptica con cámara termográfica; 
-
Sistema de puntería K/JDC01A en un contenedor suspendido para guiar bombas guiadas; - Sistema de designación de objetivos montado en el casco con pantalla montada en el casco; 
- Sistema de advertencia de irradiación de radar enemigo; - Antena de comunicación satelital con canal de transmisión de datos; 
- Indicador de parabrisas; 

- Tres pantallas multifuncionales en la cabina.
Un equipo bastante decente, digan lo que digan. Además, el precio, y para Irán no será igual que para otros. Un socio petrolero es, como saben, un motivo de conversación de peso. Poco después del final de la Guerra de los Doce Días, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, acompañado por la cúpula militar del país, viajó a China. El pretexto fue una reunión de ministros de defensa de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) el 26 de junio. La OCS no es un bloque militar, pero, como suele decirse, al margen se puede hablar de cualquier cosa, incluso de comprar aviones. El ministro de Defensa chino, Dong Jun, recibió a Nasirzadeh y a otros invitados en el destructor Tipo 052D Kaifeng de la Armada del EPL. Buena pista, buena demostración. A pesar de las conversaciones, los analistas creen que Nasirzadeh visitaba China para comprar material militar. Y la adquisición más codiciada de esa lista, según informes, es el J-10C chino. ¿Tiene sentido tal operación? A la luz de la compra del S-35S a Rusia, sin duda.



El J-10C es un caza económico y eficaz con aviónica moderna y armamento de alta potencia. Los pilotos chinos disponen de una gran cantidad de armamento moderno, lo que les permite crear configuraciones robustas tanto para un caza de superioridad aérea como para atacar objetivos terrestres o de superficie.


La única desventaja del J-10C es su radio de combate, más que modesto. Comparado con el Su-35, es simplemente minúsculo: 800 km sin tanques de lanzamiento frente a los 3600 km (en altitud) del Su-35. Sin embargo, China cuenta con una extensa red de aeródromos, y la profundidad que necesitan para penetrar en territorio enemigo es una incógnita. ¡Pero Irán la necesita! Necesitan enfrentarse al enemigo en fronteras lejanas...

800 km/1200 km con tanques de lanzamiento rápido no son suficientes. Para resolver las tareas que enfrenta la Fuerza Aérea Iraní, el Su-35, por supuesto, parece preferible, ya que sus capacidades son incomparablemente superiores.

Sin embargo, cabe reconocer que hoy en día un avión en un aeródromo no teme a otro avión, ni a un misil de crucero ni a un misil balístico, sino a un dron kamikaze, más barato en comparación con ellos, lanzado a quemarropa, desde un par de kilómetros. Así que, en principio, hoy en día la distancia del aeródromo al escenario de combate no es tan importante. Puede volar a cualquier lugar.

Pero aquí también el Su-35 tiene una ventaja, ya que, tras despegar, puede flotar en el aire a una altitud inalcanzable para los drones durante un tiempo considerable y, tras recibir una tarea, desplazarse a la zona indicada. Pero los aspectos tácticos deberían dejarse en manos de los generales; basta con destacar un punto más: la velocidad de producción.



El Su-35 se produce desde 2008 y, hasta la fecha, se han fabricado más de 200 aeronaves.


El J-10 se produce en serie desde 2002 y se han producido más de 600 aeronaves de todas las modificaciones.

Es evidente que el Su-35 consume más energía, por lo que su ensamblaje y depuración requieren más tiempo. Las capacidades de China como fabricante son conocidas en todo el mundo.

La situación es similar a la de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, China o la Unión Soviética: dos aviones de combate principales, uno ligero y otro más pesado. Los estadounidenses tienen el F-16 y el F-15, mientras que nosotros teníamos el MiG-29 y el Su-27. Hoy en día, muchos países intentan arreglárselas con un solo modelo, lo que, en teoría, abarata mucho el proceso operativo.

Irán, sin duda, no podrá arreglárselas solo con el J-10C. Es evidente que este avión no es inferior al F-16. El problema radica en que todas las modificaciones israelíes del F-16, F-15 y F-35 difieren notablemente de los originales estadounidenses. Y para mejor, especialmente en aviónica, sistemas de guiado y guerra electrónica.

Por ejemplo, el J-10C está equipado con el radar JKL-24, desarrollado a partir del radar LKF601E. La estación pesa 145 kg, tiene un buen rendimiento (4,0 kVA) y el alcance de detección de un objetivo de caza es de 170 km. Esto es menor que el del AN/APG-77 (F-22), el AN/APG-81 (F-35) y el H006 del Su-35. Además, es necesario considerar qué RCS del objetivo de caza se tiene en cuenta. Un caza furtivo (de 0,3 a 0,6 m²) es una cosa, y un caza promedio de cuarta generación (de 3 a 10 m²) es algo completamente diferente.

Pero es demasiado pronto para inclinarse ante la aviónica china. En cierto modo, es bastante decente, y los radares aún se consideran "buenos". Y es cierto, solo que los diseñadores estadounidenses, europeos y rusos tienen algo más de experiencia. Unos 50 años. En

cuanto al armamento, el J-10C no está mal en este aspecto, pero... 11 puntos de suspensión, y uno o tres estarán ocupados por tanques de combustible; de ​​lo contrario, el avión no podrá volar mucho. O lejos, que es lo mismo. Tres tanques de combustible de 800 litros cada uno: eso supone unas tres toneladas de peso desde la carga útil hacia abajo. Es decir, quedan 4 kg. Y esto no es mucho, si se trata de combatir contra aviones: 260 PL-2/PL-11 y 12 PL-2. Quizás en sobrecarga es posible tener más, pero difícilmente mucho.


En general, es un compromiso total: llevar combustible o llevar armas. Considerando que en combate nunca hay suficientes armas, la cuestión es compleja. Así que tres cubos bajo el fuselaje: no se puede prescindir de ellos.

El Su-35, si nos fijamos en las cifras, tiene casi lo mismo: 12 nodos, en los que se pueden colgar 8 kg de diversas armas letales. Pero no necesita tanques de desembarco, en absoluto. Es decir, toda esta cifra se utiliza al 000%. Y no se pueden llevar 100 misiles, sino 4. En el surtido, por así decirlo: 12 R-4, 73 R-4-77, 1 R-4M. Y con un conjunto así se puede hacer frente a cualquier enemigo.



Resulta que el Su-35, que, por cierto, tiene una visibilidad casi el doble que la del caza chino, lleva tres veces más misiles que el J-10C. Es decir,
un Su-35 puede reemplazar de dos a tres J-10C .

No quiero decir que el J-10C sea un avión malo o débil. Al contrario, los chinos, tras haberlo superado todo, consiguieron un avión realmente bueno. Pero, en sus condiciones. Para operaciones defensivas en China, con su red de radares y aeródromos, es simplemente maravilloso. Despegar, alcanzar, atacar y marcharse.



En Irán, especialmente en un conflicto con Israel, un país situado a 1000 kilómetros de distancia, esto es problemático. Pero si consideramos el escenario de una guerra de 12 días, esta, como muchas anteriores, se desarrollará según una misma estrategia: supresión de la defensa aérea por cualquier medio, seguida de ataques aéreos. Y en este caso, para interceptar aviones israelíes a 300-400 km de la línea de lanzamiento de misiles, el J-10C será bastante eficaz. Con una pequeña aclaración:


si los oponentes de Irán (y, a juzgar por los nuevos acontecimientos, hay varios más que quieren sumarse a la acción) comienzan a lanzar sus bombarderos (cazabombarderos equipados para atacar objetivos terrestres) con cobertura de cazas, la situación será algo diferente.

Por supuesto, no nos referimos a cómo Estados Unidos desplegó sus F-22 por medio mundo; no sé por qué eran necesarios en Irán, pero, al parecer, para que no se oxidaran sin coste alguno. Estamos hablando del hecho de que la próxima vez que los F-15I vayan a Irán, estarán reemplazados por los F-35I en su variante de caza.



Y aquí será muy necesario un avión con un radar capaz de detectar todos estos aviones furtivos desde una distancia considerable (y el alcance del radar del Su-35S es impresionante) y, si es posible, convertirlos en modelos furtivos.


Siendo sincero, creo en las capacidades de los radares rusos, pues ya se han probado cientos de veces en la SVO contra sistemas de defensa aérea anticuados de países de la OTAN y los mismos radares. Y, según los registros, nuestros pilotos observaron toda la situación con detalle, incluso los más mínimos detalles, en forma de misiles de defensa aérea de ataque. Sin embargo, existen ciertas dudas sobre el funcionamiento de los radares chinos. Los únicos que podrían aportar información son los pakistaníes, que probaron el J-10C en combates con aviones indios, pero aquí, lamentablemente, el silencio es absoluto.

En general, la idea de comprar estos aviones es buena y tiene cierta lógica. En cualquier caso, con el tiempo, Irán contará con una Fuerza Aérea lista para el combate, que podría convertirse en uno de los componentes de la defensa nacional. Si a esto le sumamos radares modernos y sistemas de defensa aérea, y en Jerusalén o Bakú (de donde ahora también provienen las amenazas), se lo pensarán dos veces antes de lanzar campañas pequeñas pero victoriosas.

Es solo cuestión de tiempo, dinero y personal. Todo sigue como siempre, pero Irán tiene una oportunidad. Reparar los errores puede dar resultados muy efectivos.