1/30 🛡️ La guerra electrónica 🇺🇸 allanó el camino para los
Nightstalkers y los Delta, pero toda moneda tiene dos caras. ¿Qué falló
en las defensas aéreas venezolanas? Y no, no es que no se defendieran.
¡Tira del hilo!
2/30 📉 Al final del hilo te demuestro cómo sabemos que los
venezolanos sí se defendieron, porque es muy llamativo que sistemas
«avanzados» de defensa aérea no lograran hacer nada. ¿Cómo pudo ocurrir
esto?
3/30 📡 Defensa aérea no es solo tecnología: es guerra
electrónica, coordinación, adiestramiento y sobre todo, alerta temprana
eficaz.
4/30 🚨 Alerta temprana significa tener sensores que detecten un
ataque con suficiente antelación para generar una respuesta coordinada.
Si no hay detección, no hay defensa.
5/30 📊 Venezuela contaba con sistemas como S-300VM rusos,
Buk-M2 y radares chinos JY-27, que en teoría debían formar un paraguas
defensivo.
6/30 🤔 Entonces, ¿por qué fallaron?
👉 Parece ser que los radares chinos no se integraban con las defensas
rusas… con lo que no servía de nada que los radares detectaran la
amenaza. Falta de coordinación.
7/30 📡 Parte del problema fue la guerra electrónica desplegada
por EEUU: aviones como los EA-18G Growler actuaron de forma que
saturaron y bloquearon señales, forzando al sistema venezolano a
apagarse o volverse inútil.
8/30 📉 Sin alerta temprana, ¿cómo iban a saber los demás que
los estaban atacando? Los pocos que vieron, solo unos segundos,
helicópteros, pensarían que eran de los suyos. Desde luego, nadie pensó
que eran enemigos y que habían llegado hasta allí sin que se dieran
cuenta.
9/30 ⏳ En defensa aérea, cada segundo cuenta. Nadie se atreve a
dispararle a un helicóptero desconocido sin saber que está en guerra.
Nadie tiene un MANPAD armado y apuntando al cielo, esperando que
aparezca una sombra. En el mundo real, los malos no aparecen rodeados de
un halo rojo. Esto no es el Call of Duty.
10/30 🧠 Además de material, se necesita adiestramiento
exhaustivo para interpretar la información en tiempo real y tomar
decisiones rápidas. ¿Cómo se obtiene? Pues el mejor se obtiene en
ejercicios internacionales, preferiblemente con los que tienen
experiencia real.
11/30 🏋️♂️ El adiestramiento no es leer manuales… y los
mejores manuales están escritos por los que más experiencia tienen. Se
trata de practicar escenarios, simulaciones, coordinación real entre
sensores, equipos y cadenas de mando. Y eso es casi imposible en unas
FAS que viven aisladas.
12/30 🔧 Y aquí viene otro punto: material sin mantenimiento
adecuado pierde efectividad. Incluso sistemas modernos requieren un
mantenimiento intenso para funcionar como se esperaba. No vale comprar
los S-300; hay que mantenerlos y un buen mantenimiento es seña de unas
FAS modernas. No me quiero ni imaginar como estaban las defensas
venezolanas.
13/30 🧰 En Venezuela, las sanciones y dificultades logísticas
dificultaron la llegada de repuestos y técnicos especialistas,
reduciendo la disponibilidad operativa de muchos equipos.
14/30 🧩 Integrar sistemas de distintas procedencias (rusa y
china) también presenta retos: si las capas de defensa no se comunican
bien, la imagen del espacio aéreo nunca se consolida adecuadamente.
15/30 🔗 Esto es crucial: la defensa por capas (radar de
vigilancia: detección → identificación → radar de control de tiro:
seguimiento → enfrentamiento) solo funciona si hay coordinación total.
16/30 📞 La coordinación exige práctica conjunta constante:
entrenar comunicaciones entre unidades para reaccionar rápido ante
amenazas verdaderas. ¿Cómo se adiestraban los venezolanos?
17/30 🛫 En #AbsoluteResolve, EEUU supo explotar fallos en esa
coordinación, abriendo huecos suficientes para sus helicópteros y
fuerzas especiales.
18/30 📡 Además, la tecnología rusa (y la china) no está a la
altura de la OTAN y aliados. Ucrania lo ha dejado patente. Décadas de
experiencia acumulada no se recuperan en unos años de inversión.
19/30 🎯 El resultado fue que muchos sistemas que en teoría
podían interceptar aeronaves simplemente no pudieron hacerlo a tiempo.
20/30 ✈️ Sin embargo, es importante decir que las fuerzas
venezolanas sí se defendieron. Hubo fuego contra helicópteros
estadounidenses, y un aparato (y su piloto) fue alcanzado.
21/30 ⚠️ Además, hubo bajas entre personal militar venezolano y
aliado cubano, y pérdidas de material, incluyendo al menos un radar
móvil Buk y baterías antiaéreas destruidos.
The Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) has identified a component of the AGM-154C-1 JSOW that was utilized in the January 3rd strikes as part of Operation Absolute Resolve. https://t.co/36YrlTOdobpic.twitter.com/C89OVqKpq4
22/30 💥 Es muy fácil de desmontar: si hubiese habido orden de
no defenderse, lo sabrían cientos, sino miles, de personas. Se habría
filtrado ya. Eso no quita que hubiera políticos en el ajo, incluso algún
militar. Pero los soldados no tuvieron orden de no defenderse.
23/30 🌐 ¿Por qué nos sorprende todo esto? Porque estamos
acostumbrados a los estándares de una gran alianza que practica y opera
regularmente con fuerzas de otros países.
24/30 🤝 En alianzas grandes, los ejércitos comparten doctrinas,
entrenamiento, simulaciones conjuntas y procedimientos estandarizados,
lo que genera respuestas más rápidas y coherentes.
25/30 🧠 Por ejemplo, en la OTAN, todos los días se fusionan datos de múltiples sensores y se reacciona en segundos.
26/30 🔄 Esa practica repetida crea “memoria operativa”
colectiva: todos saben lo que los demás van a hacer incluso antes de que
ocurra. Y experiencia.
27/30 🛡️ Otro aspecto: una alianza fuerte permite adquirir y
mantener equipos con soporte técnico continuo, alineado a estándares
comunes.
28/30 📈 Las defensas aéreas solo funcionan con mantenimiento riguroso, entrenamiento continuo y coordinación.
29/30 🚀 En resumen: no fue solo el material lo que falló, sino
la integración, mantenimiento, adiestramiento y alerta temprana los que
fueron superados por una operación coordinada y tecnología sofisticada.
30/30 🧠 Los marinos llamamos a la defensa aérea guerra antiaérea (AAW) y es uno de los capítulos de mi libro: .
La noche del sábado 3 de enero, Estados Unidos lanzó la Operación Resolución Absoluta con el objetivo de capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro. Esta intervención sorpresiva resultó en un éxito táctico innegable y, desde fuera, incluso pudo haber parecido una ejecución casi "fácil".
Esta impresión de facilidad alimentó rápidamente comentarios y, en ocasiones, interpretaciones precipitadas. Sin embargo, tras esta aparente simplicidad se esconde la complejidad inherente a las operaciones especiales de este nivel. El ataque fue todo menos improvisado: fue meticulosamente planeado, coordinado entre múltiples actores y, sobre todo, posible gracias a una exhaustiva recopilación de inteligencia previa.
Por lo tanto, es necesario examinar su desarrollo en detalle. Con base en la información disponible, pero considerando también las numerosas incertidumbres restantes, proponemos analizar esta operación desde una perspectiva técnica y táctica para comprender mejor su lógica, dificultades y lecciones aprendidas.
Crédito: Marina de EE.UU.
Los hechos
La operación parece haber comenzado con un ciberataque a gran escala contra el sistema eléctrico de la capital. Esto provocó cortes de electricidad en amplias zonas de Caracas, dejando a oscuras una parte importante de la ciudad. Esta interrupción probablemente tuvo como efecto secundario interferir con las comunicaciones militares venezolanas y ralentizar la respuesta de las fuerzas locales.
Simultáneamente, se desplegó un despliegue aéreo excepcional. Se informó que se movilizaron más de 150 aeronaves militares (drones, cazas, bombarderos y plataformas de comando y guerra electrónica). Entre los activos involucrados se encontraban F-18E/F Super Hornets, F/A-18G Growlers especializados en interferencias, así como bombarderos F-35, F-22 y B-1B, apoyados por aviones radar E-2D y diversos drones de vigilancia. Según informes, estas aeronaves despegaron desde una veintena de bases y buques de la Armada estadounidenses para establecer cobertura aérea continua en territorio venezolano.
Según algunas fuentes, algunos cazas sobrevolaron la costa a muy baja altitud, a veces a menos de 50 metros sobre el agua, para evitar ser detectados por radar. Otras fuentes informan que algunas aeronaves, por el contrario, volaron a gran altitud [1] , listas para intervenir ante cualquier amenaza. En todos los casos, las plataformas de radar, los aviones de guerra electrónica y los aviones cisterna permanecieron en altitud para coordinar y apoyar la incursión.
Las autoridades estadounidenses indicaron que comenzaron a desmantelar y neutralizar los sistemas de defensa aérea de Venezuela en la madrugada, " utilizando armas para garantizar el paso seguro de los helicópteros que realizaban el asalto ". Un funcionario estadounidense especificó que los ataques se dirigieron principalmente a instalaciones de radar y torres de transmisión de radio, consideradas elementos críticos de las defensas del adversario.
Hasta el momento, las imágenes disponibles confirman la destrucción de al menos un sistema de misiles tierra-aire Buk-M2E desplegado en la Base Aérea La Carlota, que parecía ser el único sistema de este tipo en la zona. También se han observado daños en seis bases militares, incluyendo al menos una instalación de comunicaciones. Sin embargo, ninguno de los radares conocidos del país parece haber sido atacado de forma identificable hasta el momento.
Las imágenes de video publicadas también muestran que helicópteros estadounidenses abrieron fuego contra algunos objetivos en las inmediaciones de su objetivo. Esto indica focos de resistencia que, sin embargo, permanecieron aislados y carecían del armamento necesario para enfrentarse eficazmente a aeronaves modernas.
Capacidades de detección de radares venezolanos
Durante varios años, el ejército venezolano se ha equipado con radares de fabricación china, en particular los JYL-1 y uno o dos radares de muy largo alcance JY-27. Sin embargo, la vigilancia del espacio aéreo del país aún depende en gran medida de una flota de radares de origen occidental, que incluye los sistemas AN/TPS-70, ATCR-33, ASR-11, ASR-23SS, ATCR-44 o STAR 2000.
Dada esta diversa red de detección, y especialmente considerando el elevado número de aeronaves estadounidenses desplegadas, parece improbable que su presencia pasara desapercibida. Una fuerza aérea de este tamaño no puede permanecer oculta por mucho tiempo. Incluso considerando el uso de las llamadas plataformas "furtivas " (F-35, F-22), el sigilo por radar no hace invisible a una aeronave: su propósito principal es retrasar la detección y dificultar el seguimiento.
Sin embargo, la gran cantidad de aeronaves no furtivas involucradas en la operación significaba que el despliegue de fuerzas estadounidenses era innegable. Esta demostración de fuerza fue, sin duda, deliberada. Dejó pocas esperanzas para la fuerza aérea venezolana, que se mantuvo al margen y no intentó oponerse al ataque.
El puñado de aeronaves que podrían haber sido desplegadas en caso de emergencia no habría tenido, en ningún caso, ninguna posibilidad contra semejante armada. Una confrontación directa habría equivalido a una misión suicida, independientemente de la calidad de las aeronaves o los pilotos. Es significativo que las dos principales bases aéreas del país, las que albergan los cazas F-16 y Su-30MK2V, se salvaran de los ataques estadounidenses, una señal de que Washington no consideraba a la fuerza aérea enemiga una amenaza significativa.
Crédito: Marina de EE.UU.
Defensa terrestre y aérea venezolana
A muchos les sorprendió la falta de respuesta de las defensas aéreas terrestres de Venezuela. En teoría, pueden parecer relativamente bien equipadas. Sin embargo, en realidad, siguen siendo pequeñas para un país cuya superficie es aproximadamente 1,6 veces la de Francia.
El arsenal conocido consta principalmente de dos baterías de misiles de largo alcance S-300VM " Antey-2500 ", nueve sistemas móviles de misiles de medio alcance 9K317M2 Buk-M2E, aproximadamente cuarenta sistemas S-125 Pechora-2M, ahora prácticamente obsoletos, y varios cientos de piezas de artillería antiaérea, como el ZU-23-2. Además, existen varios miles de sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS), cuyo estado real —disponibilidad, mantenimiento y nivel de entrenamiento de los operadores— sigue siendo difícil de determinar. Se ha mencionado ocasionalmente la presencia de sistemas rusos de defensa de corto alcance Pantsir-S1, pero su entrega nunca se ha confirmado oficialmente.
Cabe destacar también que los sistemas S-300VM son complejos y requieren un soporte técnico exigente. Varios observadores creen que estas dos baterías probablemente no estén plenamente operativas debido al mantenimiento insuficiente, en particular de sus radares de adquisición y control de tiro. En términos generales, el ejército venezolano adolece de deficiencias crónicas en el entrenamiento, la disponibilidad de repuestos y el mantenimiento regular de su diverso equipo.
En estas circunstancias, es probable que solo una parte de los recursos anunciados estuviera realmente operativa. Por lo tanto, el despliegue no pareció representar una amenaza insalvable para una operación estadounidense geográficamente limitada, realizada por sorpresa y en un corto período de tiempo.
Por lo tanto, la falta de reacción se explica con bastante lógica. Entre la neutralización previa de los pocos sistemas tierra-aire desplegados en la zona de intervención, el bajo nivel de entrenamiento de las fuerzas locales y la desorganización causada por el ciberataque que afectó la red eléctrica, no sorprende que la defensa aérea venezolana guardara silencio.
Crédito: Marina de EE.UU.
Escenario posible y probable de las operaciones
Según la información disponible, la fuerza aérea estadounidense permaneció en el espacio aéreo internacional. Su misión no era penetrar en territorio venezolano, sino cubrir y asegurar un ataque aéreo a baja altitud. Los helicópteros que llevaron a cabo el asalto supuestamente avanzaron por debajo de los rayos del radar para retrasar al máximo su detección.
En este escenario, los aviones radar E-2D Hawkeye desempeñaron un papel fundamental, monitoreando toda la actividad aérea del enemigo y, en particular, detectando cualquier despegue de aeronaves venezolanas. Simultáneamente, los aviones especializados de guerra electrónica F/A-18G Growler se encargaron de interferir o neutralizar cualquier sistema de misiles tierra-aire que pudiera activarse en el área de operaciones.
Los cazas de superioridad aérea F-22 Raptor y los F-18E/F Super Hornet proporcionaron la principal cobertura aire-aire. Debían estar preparados para interceptar cualquier aeronave hostil que intentara oponerse al ataque. Dado el equilibrio de poder, una respuesta venezolana habría contado con recursos muy superiores y habría sido extremadamente arriesgada.
Según informes, los aviones furtivos F-35 se utilizaban para proporcionar fuego de apoyo suplementario. Su menor detectabilidad por radar les permitía acercarse a posibles objetivos móviles sin exponerse excesivamente, a la vez que proporcionaban una capacidad adicional de ataque de precisión en caso necesario.
Por su parte, los bombarderos B-1B probablemente dispararon misiles desde una distancia segura, operando en modo de distancia de seguridad , para atacar objetivos preestablecidos: depósitos logísticos, centros de mando, instalaciones de comunicaciones o equipos de defensa aérea. Los drones, por su parte, proporcionaron vigilancia en tiempo real cerca de la acción, lo que les permitió evaluar la situación táctica y, de ser necesario, también lanzar ataques dirigidos.
Toda la operación se diseñó para garantizar a las fuerzas estadounidenses la superioridad aérea absoluta, manteniéndose a distancia del territorio. Los ataques contra ciertas bases e infraestructura, sumados al ciberataque inicial a la red eléctrica, contribuyeron a una profunda disrupción de la cadena de mando venezolana y a una drástica reducción de su capacidad de respuesta.
Este alto nivel de preparación revela un conocimiento detallado de las capacidades militares locales y del comportamiento del objetivo, Nicolás Maduro. Sugiere una planificación a largo plazo y da credibilidad a varias hipótesis: infiltración previa de agentes estadounidenses, desvío de oficiales o complicidad interna que facilitó la preparación y ejecución de la misión.
***
Esta operación militar es una notable demostración del nivel de preparación y capacidad operativa alcanzado por el ejército estadounidense, un nivel que pocas naciones podrían igualar hoy en día. Sin embargo, no debe subestimarse la magnitud de los recursos desplegados: fue necesario un despliegue de fuerza particularmente grande para garantizar tanto un efecto disuasorio completo como la máxima protección para las unidades encargadas de llevar a cabo el asalto.
Las fuerzas estadounidenses aprovecharon una abrumadora diferencia de poder a su favor, una planificación meticulosa y un adversario ya significativamente debilitado militar e institucionalmente. En este contexto, ciertas comparaciones mediáticas deben tomarse con cautela. En particular, la operación no puede equipararse con el asalto aéreo ruso a la pista de aterrizaje de Hostomel a principios de 2022. Si bien el objetivo inicial —atacar al jefe de Estado— puede parecer similar, el objetivo final y el entorno operativo eran profundamente diferentes. El ejército ucraniano de 2022 poseía capacidades, equipo y un nivel de entrenamiento muy superior al de las fuerzas venezolanas actuales.
Finalmente, cabe recordar que, hasta el momento, la Operación Resolución Absoluta no ha provocado un cambio de régimen en Venezuela. El régimen chavista se mantiene técnicamente en el poder, y Estados Unidos aún no ha desplegado tropas para tomar el control del país. Por lo tanto, el éxito táctico alcanzado no prejuzga los acontecimientos políticos futuros ni las consecuencias estratégicas a largo plazo.
En la noche entre el 15 y 16 de mayo, las fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos mataron al operativo de alto nivel ISIS Abu Sayyaf, en una audaz incursión que tuvo lugar en el este de Siria. Haga clic debajo para ver la nota extendida
Mientras que las misiones de la Fuerza Delta se mantienen como clasificadas, sí sabemos que los miembros de la Fuerza Delta en promedio están en los 35 años, tienen experiencia de combate previo, y se seleccionan entre las filas de las Fuerzas Especiales, Rangers y la 82º División Aerotransportada.