Mostrando las entradas con la etiqueta C-130 Hercules. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta C-130 Hercules. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de septiembre de 2026

Antártida Argentina: Primer aterrizaje de un C-130 en Marambio

 

11-04-1970 – Primer aterrizaje de Avión Hércules C 130 en la Base Marambio…

Con el título “PRIMER ATERRIZAJE DE UN AVION DE GRAN PORTE
EN LA PISTA DE TIERRA DE LA BASE MARAMBIO DE LA ANTÁRTIDA ARGENTINA”, desde la “Fundación Marambio” generada por iniciativa del Dr. Juan Carlos Luján, difundieron por internet esta información.

Antecedentes.

La Fuerza Aérea Argentina, en cumplimiento de Políticas Nacionales Antárticas y en apoyo de los intereses nacionales e Internacionales en el Continente Antártico, mantiene, con inquebrantable vocación de servicio, la capacidad operativa de volar en y hacia el Continente Blanco.

La acción de la Fuerza Aérea en la zona se remonta al 1 de diciembre de 1951 cuando un avión bombardero cuatrimotor Avro 694 Lincoln, modificado con la matrícula civil LV-ZEI (ex B-030), bautizado «Cruz del Sur», al mando del Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO, realizó un vuelo desde Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, hasta la Base General San Martín, situada en el islote Barry, frente a la bahía Margarita a los 68º07’S y 67º08’W, donde efectúo lanzamiento de elementos de supervivencia, continuando su vuelo de reconocimiento hasta los 70ºS, regresando al aeródromo de salida después de 12 horas y 22 minutos de vuelo.

En el año 1952 la Fuerza Aérea continúa la tarea de sobrevolar y efectuar estudios para localizar posibles lugares de aterrizaje en el Sector Antártico Argentino, designando al Vicecomodoro Marambio, como Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Tareas Antárticas.

El Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO, había nacido en Río Cuarto, provincia de Córdoba el 18 de septiembre de 1918 y falleció en un trágico accidente aéreo en la localidad de Mugueta, Provincia de Santa Fe el 12 de noviembre de 1953 y en su homenaje se le dio el nombre a la actual Base Antártica Marambio.

En la década del ’60 la Fuerza Aérea se empeñó en localizar una zona apta para habilitar una pista de aterrizaje destinada a la operación regular y continua con aeronaves de gran porte con tren de aterrizaje convencional -es decir con ruedas- intensificándose esta tarea a principios del segundo trimestre del año 1969 con relevamientos aerofotográficos con aviones DHC-6 Twin Otter y reconocimientos desde aviones Hércules C-130, al igual que los efectuados desde el avión DHC-2 Beaver de la dotación de la Base Aérea Teniente Matienzo.

De los múltiples estudios realizados, se llegó a la conclusión que podría materializarse el proyecto sobre la meseta de 14 por 8 kilómetros que corona a 200 metros sobre el nivel del mar a la isla Seymour, que a partir del año 1956 tomó el nombre Isla Vicecomodoro Marambio.

El cumplimiento de esta misión estuvo a cargo de la Dotación Antártica 1968/69 (Invernada 1969), que llegó embarcado en el rompehielos General San Martín en el mes de noviembre del año 1968, destinados en la Estación Aeronaval Petrel y en la Base Aérea Teniente Matienzo, que se encontraba en emergencia por carencia de víveres y combustible.

Los integrantes de esta Dotación, después de efectuar los traslados y tareas especiales para la puesta en  servicio de los medios aéreos, terrestres e instalaciones, cumplieron con las tareas propias de la zona que había planificado la superioridad y a mediados de 1969 comenzaron a preparar el material necesario para llegar e instalarse en la meseta que corona la isla Vicecomodoro Marambio.

Se planificó la operación para llegar a la isla Marambio por tierra -es decir sobre mar congelado y la barrera de hielo- pero ante la falta de consistencia de la capa helada se optó por realizar la misma por el medio aéreo, utilizando el avión monomotor DHC-2 Beaver matrícula P-03, con el cual se hicieron vuelos de reconocimiento aéreos del mar congelado.

Elegido el lugar, se anevizó en las inmediaciones de la isla, en la bahía López de Bertodano, con la valiosa colaboración de otro avión Beaver de la Armada Argentina, quedando así abierta la posibilidad de Marambio.

Este fue el primer punto del arriesgado y difícil plan. Mientras, un grupo comenzaba a subir a la meseta los pertrechos, el Beaver regresaba a Matienzo en busca de nuevos materiales y personal

Se constituye la denominada Patrulla «Soberanía».y partir de ese momento comenzó la difícil rutina de trabajo cotidiano, viviendo en pequeñas carpas, a merced de los fuertes vientos y muy bajas temperaturas bajo cero.

Esta meseta tiene su suelo semiplano, como de barro congelado, constituido con rocas y piedras de distinto tamaño que afloran en la superficie, las que utilizando picos, palas y barretas como únicos elementos de trabajo, eran despejadas en una superficie de 25 metros de ancho, sacando piedras grandes, colocando piedras más chicas en su lugar y alisando el terreno para que pueda rodar sin obstáculos las ruedas de un avión.

Se continuaron los trabajos de la pista y cuando la misma tenía una longitud de 900 metros por 25 de ancho, se la señalizó y se despejó también de piedras y rocas un sector de estacionamiento para varias aeronaves.

Así se llega al 29 de octubre de 1969, fecha de trascendencia nacional, histórica y geopolítica, porque a partir de entonces se inicia una nueva era en la historia de la Antártida, al romperse el aislamiento a que estaba sujeto por las características de su clima su suelo y sus mares congelados, que solo son navegables en épocas estivales.

Ese día el avión turbohélice Fokker  F-27, matrícula TC-77, transportando a la ceremonia de fundación de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio a altas autoridades, despega de la Base Aérea Militar Río Gallegos de la provincia de Santa Cruz, aterrizando normalmente en la flamante pista de tierra que se inauguraba en la Antártida Argentina, convirtiéndose Marambio desde entonces, en la Puerta de Entrada de la Antártida.

Primer aterrizaje de un avión de gran porte Hércules C-130 en la Pista de Tierra de Marambio.

La Dotación Antártica 1969/70 (Invernada 1970), que había llegado a la nueva Base Aérea Vicecomodoro Marambio en el mes de noviembre de 1969, continúo en condiciones similares, la dura tarea iniciada por la Patrulla Soberanía, construyendo instalaciones, prolongando y mejorando la pista hasta alcanzar a principios del mes de abril de 1970 una longitud de 1200 metros.

Esta dotación estaba compuesta por los entonces…

Capitán Jorge Ángel BERRETA
Suboficial Principal Enrique CANDELA
Suboficial Principal Mario Rogelio GONZÁLEZ
Suboficial Ayudante Segundo TEJERINA
Cabo Principal Juan Pantaleón GIL
Cabo Principal Miguel Ángel PEDROZO
Cabo Primero Jacinto PERALTA

Además los integrantes de la Patrulla Soberanía, que permanecieron otro año más en Marambio; los entonces…

Suboficial Principal Aníbal César Clementino KLOCKER
Suboficial Principal Ramón Alberto VELÁZQUEZ
Suboficial Ayudante Castro Eustaquio AYALA
Cabo Primero José Oscar MEDINA
Cabo Primero l Wbaldo Salvador GARCÍA

Con esta capacidad operativa, el día Sábado 11 de abril de 1970 el avión Lockheed Hércules C-130H matrícula TC-61, aterrizó con sus ruedas, permitiendo que a partir de entonces se opere normalmente durante todo el año con aviones de gran porte, haciéndolo hasta la fecha en forma regular e ininterrumpida, terminando con el mito de la incomunicación invernal en la Antártida de nueve meses.

Este vuelo se concretó luego de tres intentos frustrados por condiciones meteorológicas adversas, realizados los días 5, 9 y 10 de abril de 1970, despegando el vuelo inaugural a las 10:00 horas de la Base Aérea Militar Río Gallegos, provincia de Santa Cruz y aterrizando en la pista de tierra de la Base Aérea Vicecomodoro Marambio, utilizando la técnica «de asalto» a las 13:25 horas, regresando a las 15:20, con aterrizaje en Río Gallegos a las 19:54 horas.

La situación meteorológica imperante en el momento: cielo semicubierto, techo 3000 metros, vientos del NO a 20 nudos, con temperatura ambiente de -4ºC.

Su tripulación estaba constituida por los entonces…

Comodoro Athos Arturo GANDOLFI Comandante de la Aeronave
Mayor Juan Carlos MORONI Piloto
Mayor Eugenio Pascual GUTIERREZ Piloto
Mayor Oscar Ángel GONZÁLEZ Piloto
Capitán Roberto Federico MELA Navegador
Suboficial Mayor Guillermo AGUIRRE Mecánico de Avión
Suboficial Principal Egemundo Ventura BARCENA Mecánico de Avión
Suboficial Mayor Jorge LINDER Operador Sistema de Entrega Aérea
Suboficial Mayor Eldo O. GOMEZ SARMIENTO Operador Sistema de Entrega Aérea
Suboficial Mayor José Máximo PAZ Apoyo Técnico
Suboficial Mayor Mario Federico GUAYAN Apoyo Técnico

Trasladaba como pasajeros a los entonces…

Brigadier Mayor Mario GARCÍA REYNOSO Comandante de Operaciones Aéreas
Brigadier Luis A. COCHELLA Comandante de Regiones Aéreas
Comodoro Enrique COLOMBO CEJAS Jefe del Grupo I Construcciones
Comodoro Carlos TELLO CORNEJO Jefe Dto. Operaciones del Cdo.Op.Aer.
Vicecomodoro Aníbal MOLINA QUIROGA Oficial Enlace del Grupo I Construcciones
Vicecomodoro Julio César BOITIER Jefe de Prensa de la FAA
Mayor Roque FAULIN Auxiliar Div. Antártida del Cdo.Op.Aér.
1er. Teniente Jaime F. WILKINSON Meteorólogo
1er. Teniente EC Américo Osvaldo AUAD Médico de la Dotación Marambio
Suboficial Mayor Oscar ARELLANO Fotógrafo
Señor Oscar FERNÁNDEZ REDAL Periodista
Señor Miguel Ángel CERUSSE Periodista
Señor Juan Luis STOPPINI Periodista
Señor Emilio IBARRA Periodista
Señor Pedro IPPOLITO Periodista
Señor Marcelo SORIA Periodista
Señor Eduardo FRIAS Periodista
Señor Juan BURNET MERLIN Enviado Especial del Diario Clarín
Nuevas posibilidades en la Antártida:

Al abrirse una vía de comunicación aérea permanente con este Continente que era aislado hasta entonces en épocas invernales, por las condiciones de los hielos en el mar; se dieron grandes posibilidades, no solo en lo que hace a la presencia Argentina en el territorio, con las actividades de investigaciones científicas y técnicas que se vienen realizando desde hace ya varios años, sino que nos permite cimentar nuestra soberanía, con hechos que antes eran imposibles de realizar.

La actividad científica en la Antártida se desarrolla en disciplinas tan variadas como Paleontología, Glaceología, Biología, Sismología, Vulcanología, Magnetología, Meteorología, Ozonosondeo y también Historia, porque la historia es muy rica…  y poco conocida en esos confines.

La nueva dinámica en las operaciones antárticas permitió el crecimiento en el accionar de la Base Marambio, contando ahora con instalaciones confortables y aptas para albergar y trasladar a otros puntos de la Antártida a científicos y exploradores.

Comenzaron a efectuarse los vuelos en sentido transpolar, en la actualidad con servicios regulares, donde Australia, Nueva Zelandia, los países insulares de Oceanía y el Lejano Oriente, pasaron a ser considerados vecinos de la Argentina, pues son los más contiguos al sur, vía Antártida.

Antes, quienes integraban las Dotaciones Antárticas, debían permanecer aislados durante un año, en cambio ahora pueden ser asistidos o evacuados en corto tiempo por vía aérea cuando sea necesario; esto dio lugar a que en la actualidad las dotaciones estén integradas por familias, ahora con la presencia de la mujer, que además de cumplir trabajos en la Base, realizan sus tareas del hogar y de niños que juegan y concurren al colegio, desenvolviéndose en comunidad igual que en cualquier otro punto del país.

Ahora la mujer ocupa un lugar importante en esta conquista pacífica de nuestra soberanía en el Sexto Continente, que antes era privilegio de los hombres, quienes se aislaban en esos confines, por períodos mayores a un año, para cumplir esta patriótica misión.

Esto dio lugar al nacimiento de Argentinos en la Antártida, los que además de tener el orgullo de haber nacido en ese lugar, tienen una característica muy especial como es la de no ser «Americanos» como todos los argentinos, porque al haber nacido en el Continente Antártico son «Antárticos».

Gracias al accionar de los aviones Hércules C-130, podemos decir con todo orgullo que la Base Marambio es la:

“Puerta de entrada a la Antártida Argentina”

Su Misión es:

Alcanzar y mantener la capacidad logística que permita brindar apoyo a las actividades de investigación científica de institutos nacionales, extranjeros e internacionales, que se realicen en el Continente Antártico.

La Base Marambio es el punto de apoyo argentino, que a través del modo aéreo, esta en capacidad de brindar a la comunidad antártica nacional e internacional, durante todo el año operaciones de apoyo a la ciencia, evacuación sanitaria, búsqueda y rescate, traslado de personal y carga y lanzamiento de carga.

Avión Lockheed C-130H Hércules

El Lockheed C-130H Hércules, es el avión de carga más versátil en su clase.

Encomendado en 1951 por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, es utilizado en todo el mundo.

Se ha convertido en una de las leyendas de la aviación actual.

Su participación en combate más famosa fue el rescate de Entebbe, en Uganda, cuando los comandos israelíes los utilizaron para liberar pasajeros de un Airbus que había sido secuestrado por terroristas.

En la Guerra de Malvinas, el Hércules fue utilizado extensivamente por ambas Fuerzas Aéreas (Argentina e Inglaterra).

Especificaciones:

País de origen y fabricación: Estados Unidos
Fabricante: Lockheed Martin Aeronautics
Tipo: Avión básico de transporte pesado
Dimensiones:
– Envergadura : 40,41m
– Longitud : 29,79m
– Altura : 11,66m
Peso:
– Vacío : 34.827kg
– Máximo de despegue : 70.310kg
Planta Motriz y Potencia:
– Cuatro (4) Allison T56-A-15 de 4.508shp
Desempeño:
– Velocidad máxima : 618 kph
– Velocidad crucero : 602 kph
– Alcance : 7.600 km

Recopilación de información y síntesis para difundir desde

SEPA (Servicio de Educación por el Arte).

Nidia Orbea Álvarez de Fontanini.


miércoles, 17 de junio de 2026

Entebbe al revés: Asalto aerotransportado egipcio a Lárnaca (Chipre)

Ataque egipcio en el Aeropuerto Internacional de Lárnaca





 
19 de febrero de 1978. Fuerzas egipcias asaltaron el Aeropuerto Internacional de Lárnaca para intervenir en un secuestro sin autorización de las autoridades chipriotas. La Guardia Nacional y la Policía abatieron a 15 comandos egipcios y destruyeron su C-130H Hércules SU-BAA/1270.


El 19 de febrero de 1978, fuerzas especiales egipcias asaltaron el Aeropuerto Internacional de Larnaca, cerca de Larnaca, Chipre, en un intento de intervenir en un secuestro. Anteriormente, dos asesinos habían matado al destacado editor de un periódico egipcio, Yusuf Sibai, y luego habían capturado como rehenes a varios árabes que asistían a una convención en Nicosia. Mientras las fuerzas chipriotas intentaban negociar con los secuestradores en el aeropuerto, las tropas egipcias comenzaron su propio asalto sin autorización de los chipriotas. La incursión no autorizada resultó en un intercambio de disparos entre egipcios y chipriotas, matando o hiriendo a más de 20 de los comandos egipcios. Como resultado, Egipto y Chipre rompieron lazos políticos durante varios años después del incidente.




Ataque egipcio en el Aeropuerto Internacional de Lárnaca
Fecha 19 de febrero de 1978
Ubicación
Aeropuerto Internacional de Larnaca, Chipre
Resultado

Victoria chipriota

  • Los lazos diplomáticos entre Egipto y Chipre estuvieron cortados durante tres años.
Beligerantes

Egipto

  • Unidad 777

Chipre

  • Guardia Nacional chipriota
    • Comando de Fuerzas Especiales
Comandantes y líderes
General de brigada Sogri Teniente coronel Andreas Iosifides
Fortaleza
60–75 comandos 65 personas: un pelotón de infantería del 395 Batallón (35 personas con dos Brownings 0.50 M2 y dos rifles sin retroceso M40 ) y un pelotón de comando (30 personas)
Bajas y pérdidas
15 comandos muertos
3 miembros de la tripulación del C-130 muertos
18 comandos heridos
1 avión C-130
destruido 1 vehículo todoterreno Jeep destruido
Se reportaron 8 heridos


Secuestro

Durante las últimas horas del 18 de febrero de 1978, Yusuf Sibai, editor de un destacado periódico egipcio, Al-Ahram, y amigo del presidente egipcio, Anwar Sadat , fue asesinado por dos hombres armados en una convención que se celebraba en el Nicosia Hilton. Los dos asesinos capturaron a 16 delegados árabes de la convención como rehenes (entre ellos, dos representantes de la OLP y un ciudadano egipcio) y exigieron transporte al Aeropuerto Internacional de Larnaca. También exigieron y se les proporcionó un avión Douglas DC-8 de Cyprus Airways . Después de negociaciones con las autoridades chipriotas, se permitió a los secuestradores volar el avión fuera de Chipre con 11 rehenes y cuatro miembros de la tripulación. Sin embargo, al avión se le negó el permiso para aterrizar en Yibuti, Siria y Arabia Saudita y se vio obligado a regresar y aterrizar en Chipre unas horas más tarde. Entre los rehenes estaba un asistente del líder de la OLP, Yasser Arafat , quien telefoneó al presidente chipriota Spyros Kyprianou y ofreció los servicios de un escuadrón de doce hombres armados de la Fuerza 17 . Kyprianou aceptó y envió un avión a Beirut para recogerlos. El escuadrón se mantuvo oculto dentro de la terminal por si la situación con los secuestradores empeoraba. Posteriormente, se informó que los hombres de Arafat participaron en el tiroteo contra los comandos egipcios, pero las autoridades chipriotas insistieron en que el escuadrón de la OLP nunca disparó. 


Los rehenes, entre ellos el Ministro del Interior, Chr. Benjamin, fueron trasladados desde el Hilton a Larnaca.

Según un informe de la revista Time , Sadat se sintió agraviado por el asesinato de su amigo personal y, poco después de la llamada de Arafat, le rogó a Kyprianou que rescatara a los rehenes y extraditara a los terroristas a El Cairo. Kyprianou respondió prometiendo supervisar personalmente la operación de rescate y cualquier negociación, y viajó al aeropuerto él mismo. Sin embargo, según el mismo informe, Sadat envió a Chipre la Fuerza de Tarea 777, una unidad de comando de élite, a bordo de un avión de transporte C-130 Hércules . El Cairo se limitó a informar a Kyprianou que "hay gente en camino para ayudar a rescatar a los rehenes", pero no reveló quiénes estaban a bordo ni cuáles eran sus intenciones. Al aterrizar en Chipre, las fuerzas egipcias iniciaron inmediatamente un asalto, enviando un solo vehículo todoterreno Jeep con tres hombres para que se adelantaran a un estimado de 58 soldados (otro informe sitúa la cifra en 74) que se dirigían a pie hacia el avión secuestrado.

Incursión egipcia

Mientras las tropas egipcias avanzaban rápidamente hacia el avión DC-8 secuestrado y las fuerzas especiales chipriotas (LOK) que lo rodeaban, la LOK, según se informa, emitió una única advertencia verbal para detenerse y someterse, aunque en otros informes, los chipriotas emitieron dos advertencias verbales, la segunda exigiendo a los egipcios que regresaran a su avión. Mientras esto ocurría, los ocupantes del Jeep y los operadores chipriotas intercambiaron disparos, y el Jeep egipcio fue alcanzado por una granada propulsada por cohete (RPG), así como por disparos, matando a los tres ocupantes. Cuando el vehículo se detuvo, los chipriotas y la principal fuerza egipcia se enfrentaron a una distancia de menos de 300 metros (330 yardas), y se informó de diversas maneras que los egipcios, que carecían de cualquier tipo de cobertura, se lanzaron a la pista en posiciones de tiro boca abajo . En ese momento, las dos fuerzas se enfrentaron con intensos disparos y los chipriotas abrieron fuego contra el avión egipcio C-130H con un cañón antitanque sin retroceso M40 de 106 mm, impactándolo en la nariz y matando a los tres tripulantes a bordo. 


El secuestro de febrero de 1978 siguió al asesinato del diplomático egipcio Youssef El Sebay, que terminó en una sangrienta batalla entre la Guardia Nacional chipriota y comandos egipcios que intentaron atacar el avión sin permiso.

Con sus aviones destruidos, las fuerzas egipcias y las fuerzas especiales chipriotas intercambiaron disparos durante casi una hora en combates esporádicos en la pista abierta . Algunas tropas egipcias se refugiaron en un avión vacío de Air France cercano.

Kyprianou, que observaba los acontecimientos desde la torre de control del aeropuerto, se vio obligado a retirarse de las ventanas y ponerse a cubierto mientras los comandos egipcios disparaban contra la torre con armas automáticas.


El resultado de la batalla fue 17 muertos y 16 heridos en el lado egipcio y 8 heridos en el lado chipriota.

Secuelas

De la fuerza de comando egipcia, 15 hombres murieron, además de tres tripulantes del C-130H Hércules. Se estima que otros 15 comandos egipcios fueron trasladados heridos al Hospital General de Larnaca con heridas de bala. 

Tras el asalto, se supo que la entrega de los dos secuestradores ya había sido asegurada en el momento del fallido ataque egipcio, y los dos hombres fueron hechos prisioneros por los chipriotas y posteriormente extraditados a Egipto, donde recibieron condenas a muerte, posteriormente conmutadas por cadena perpetua.

El 20 de febrero, Egipto retiró su misión diplomática y solicitó al gobierno chipriota que hiciera lo mismo en El Cairo. Chipre solicitó la retirada del agregado militar egipcio. Egipto y Chipre rompieron relaciones políticas durante varios años tras el incidente, hasta el asesinato de Sadat en 1981.

Kyprianou ofreció reconciliación y disculpas, pero sostuvo que Chipre no podía haber permitido que los egipcios actuaran. Otros países árabes como Siria y Libia denunciaron la acción de Egipto. 

Como consecuencia del desastre, el gobierno egipcio formó una unidad antiterrorista especializada dentro de las Fuerzas El-Sa'ka, que recibió el nombre de la fuerza especial egipcia. Siete años después, serían enviados a una misión similar a Malta para asaltar un avión egipcio secuestrado , otra operación fallida que resultó en la muerte de decenas de pasajeros.

domingo, 26 de abril de 2026

Malvinas: Hercules mata a Hercules

Hercules mata a Hercules






En aquel tiempo de guerra, en aquel 1982 que ya parece una fábula, la Argentina —una patria que soñaba con islas como quien sueña con espejos— ejecutó una de sus acciones más osadas y singulares en el conflicto del Atlántico Sur. Fue el hundimiento, no inmediato pero sí inexorable, del coloso marino "Hércules", un superpetrolero liberiano al servicio clandestino de la Royal Navy, por obra de un avión de transporte argentino —el “Hércules” TC-68— y un venerable bombardero inglés devenido criollo, el Canberra B-105.



Lo peculiar, y quizás borgeano, es que el hecho de armas fue negado, ocultado y más tarde confirmado en los tribunales de una potencia extranjera. No fue el humo de la pólvora ni el estruendo del impacto lo que determinó su veracidad, sino las palabras secas de un fallo judicial estadounidense que, veinte años después, otorgó a la Argentina la razón jurídica, moral y acaso metafísica: el blanco era válido, el ataque justo, y la historia —esa señora que a veces miente— debía contar esta verdad.

La operación nació del ingenio argentino y de su necesidad desesperada de asfixiar la logística enemiga. Los británicos, envalentonados por su armada, dependían de líneas de abastecimiento cada vez más frágiles. Tras el golpe sufrido el 25 de mayo —el hundimiento del Atlantic Conveyor—, la moral británica sufrió un mella invisible. Los planificadores argentinos lo comprendieron, y decidieron lanzar un ataque fuera de la zona de exclusión, esa línea ficticia que Londres había trazado en el mar, como quien dibuja con tiza en la arena del tiempo.


Mediante vuelos de exploración ejecutados por dos Boeing 707, se localizó un objetivo camuflado de neutralidad: el superpetrolero Hércules, que ya había completado su entrega de combustible y regresaba vacío, aunque mortalmente comprometido por su función previa. Fue entonces, el 8 de junio, que el bombardero Canberra B-105 y el “Hércules” TC-68 se alzaron desde Mar del Plata y El Palomar, y ejecutaron la operación. Las bombas impactaron con precisión, algunas explotaron, otras no. Una, en particular, de 227 kg, se alojó como un huésped siniestro en la bodega 2 del petrolero, amenazando con detonar en cualquier instante.



El Hércules, herido pero no vencido, huyó hacia Brasil. Allí encontró otro tipo de rechazo: el puerto de Río de Janeiro le negó entrada por temor a la explosión. Fondeado en altamar, entre el temor y la burocracia, fue condenado a un destino ineludible: el 20 de julio fue remolcado a aguas profundas y hundido deliberadamente para evitar un desastre ecológico. Así, no fue el mar quien lo tragó, sino el hombre, sellando un acto que había comenzado como una misión secreta y terminó como una página insoslayable de la historia argentina.

Este hundimiento —único certificado judicialmente en el conflicto— fue también el más colosal de todos: un navío de 220.000 toneladas, mayor aún que muchos acorazados de la Segunda Guerra. Y fue ejecutado por un C-130 transformado en bombardero y un Canberra exiliado de su cuna inglesa. Hay un cruce de símbolos —dos “Hércules” enfrentados, una nación pequeña golpeando desde el margen del mundo, la verdad revelada por el veredicto de jueces extranjeros— una ironía casi literaria.


El “Hércules” TC-68, que inauguró su servicio en la recuperación de las islas el 2 de abril, había sido preparado en secreto para esta misión. Su tripulación, nombres ya legendarios como Beltramone, Cano y Valle, transformaron el carguero en arma, adaptándolo con afustes portabombas y miras heredadas de otros aviones. Después de la guerra, sin gloria ni recursos, fue dejado en tierra por la incuria presupuestaria. Abandonado, despojado de motores, estuvo a merced del óxido y el olvido, hasta que fue resguardado como reliquia, acaso preludio de su resurrección o su momificación definitiva en un museo.

El B-105, por su parte, vino de Gran Bretaña como tantos personajes trágicos: fue primero un B.Mk-2 de la RAF, luego modificado para exportación, y finalmente asignado al Grupo 2 de Bombardeo argentino. Durante el conflicto, participó en múltiples misiones: desde incursiones sobre Monte Kent y la base Eagle, hasta bombardeos estratégicos y reconocimientos fotográficos. Pero su momento culminante, su página en el eterno Aleph de la guerra, fue el 8 de junio, cuando lanzó una bomba que no explotó, pero selló el destino del petrolero.





El juicio que siguió fue tan parte de la guerra como las bombas. En los tribunales del Distrito Sur de Nueva York, el armador y la empresa Amerada Hess —responsables civiles del Hércules— exigieron reparaciones por la pérdida de la nave. Pero los jueces, en el lenguaje terso del derecho internacional, dictaminaron que Argentina había actuado conforme al marco legal de la guerra. El superpetrolero, aunque fuera de la zona de exclusión y sin carga, había sido parte de una acción bélica y, por lo tanto, se convirtió en blanco lícito.

Así, la historia se cerró con una resolución inesperada: la justicia anglosajona confirmando la legitimidad de una acción argentina contra los intereses británicos. No hubo reparaciones, pero sí reparación simbólica. Fue, por tanto, una victoria no sólo aérea ni militar, sino también jurídica y moral.









En el epílogo, tanto el TC-68 como el B-105 fueron retirados. El primero, a la espera de su resurrección o su embalsamamiento en la memoria; el segundo, conservado como monumento en la BAM Mar del Plata, donde una vez alzó vuelo hacia la inmortalidad. Lo que queda no es solo el acto de guerra, sino la idea de que una nación, aún en desventaja, puede inclinar la balanza del destino con coraje, inteligencia y un poco de azar.




Y así, Argentina no solo hundió un buque; grabó una página en la historia con letras selladas por fuego, por burocracia y por una épica que Borges —ese amante de lo real y lo fantástico— tal vez habría reconocido como suya.








sábado, 21 de marzo de 2026

LC-130J, el Hercules para la Antártida

¿Cómo podemos llegar hasta los rusos en el Ártico?

 

Los singulares aviones de aterrizaje con esquíes LC-130H de la Guardia Nacional Aérea necesitan urgentemente un reemplazo a medida que aumenta la importancia de su misión en el Ártico y las aeronaves existentes alcanzan un estado crítico de envejecimiento.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos está un paso más cerca de recibir finalmente un reemplazo para su avión de transporte polar LC-130H "Ski Bird". La Fuerza Aérea y el Pentágono han ajustado su presupuesto para avanzar con el plan de modernización, que cobra cada vez más urgencia a medida que la región ártica adquiere mayor importancia estratégica.


Un avión LC-130 de la Guardia Nacional Aérea de Nueva York sobrevuela el Capitolio en 2020.

La situación es bastante interesante: los estadounidenses realmente desean trabajar en el Ártico, pero... no tienen medios para hacerlo. Sus aeronaves actuales, por decirlo suavemente, han llegado al final de su vida útil. La cuestión es que el término "trabajo en el Ártico" abarca no solo la navegación de submarinos nucleares y buques portamisiles, sino también una enorme cantidad de trabajo pacífico, como la exploración geológica, la minería, etc. Y si bien Estados Unidos está teniendo éxito con sus submarinos nucleares, el componente pacífico, representado por rompehielos y aviones de transporte, es bastante problemático. Por

ello, se decidió reasignar el presupuesto del Pentágono. Por ley, las fuerzas armadas estadounidenses deben obtener la aprobación del Congreso para reasignar fondos de una parte del presupuesto a otra.

El documento establece que 29 millones de dólares en fondos deberían reasignarse dentro de las asignaciones de investigación, desarrollo, pruebas y evaluación (RDT) de la Fuerza Aérea.

"Esta medida permite la reasignación de fondos dentro de las asignaciones presupuestarias para su correcta ejecución", afirma el documento. "Esta reasignación es necesaria para garantizar que el uso de los fondos sea coherente con la intención del Congreso. Estas medidas se consideran necesarias en aras del interés público".


29 millones de dólares pueden parecer una suma pequeña, pero no por ello menos significativa. En esencia, este documento se refiere a la transferencia de fondos para financiar el desarrollo de modificaciones (conocidas como soluciones de ingeniería únicas o IED) necesarias para crear el nuevo LC-130J, una versión del fuselaje más moderno del C-130J con tren de aterrizaje deslizante en una nueva configuración aún no desarrollada.

Desde una perspectiva administrativa, el resultado ha sido una reasignación de fondos del proyecto más amplio del C-130 a variantes especializadas del Hércules, como el HC-130J, el MC-130J y, ahora, el LC-130J.



En la actualidad, el LC-130H, equipado con esquís, es utilizado exclusivamente por la 109.ª Ala de Transporte Aéreo de la Guardia Nacional Aérea de Nueva York, con base en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stratton. Estas aeronaves se utilizan principalmente para el reabastecimiento en estaciones de investigación árticas y antárticas, así como en estaciones de radar en el Ártico. Aterrizan en pistas con hielo y nieve compacta. La Guardia Nacional Aérea ha realizado estas misiones desde 1956, habiendo comenzado a utilizar versiones anteriores del Hércules para este propósito en 1959.

El radar de alerta temprana distante (DEW) en Groenlandia se entregó en un avión LC-130 en 1972.

La flota de 10 LC-130H de la Fuerza Aérea incluye tres aeronaves convertidas a partir de antiguos LC-130R de la Armada. Las más nuevas son tres aeronaves construidas entre 1995 y 1996. Desde entonces, las aeronaves han sido modernizadas con hélices NP-2000 de ocho palas, pantallas digitales en la cabina, nuevos sistemas de gestión de vuelo, un radar multifunción y otras mejoras. Las aeronaves también fueron modernizadas, junto con otros C-130H de la Fuerza Aérea, como parte del Programa de Modernización de la Aviónica (AMP).

Sin embargo, las aeronaves LC-130H, algunas de las cuales fueron construidas en la década de 1970, están claramente obsoletas: solo cinco de cada diez aeronaves pueden volar sus misiones en un momento dado. En general, estas aeronaves sufren problemas de confiabilidad y altos costos de mantenimiento, pero eso es mejor que nada. El problema se agrava por el hecho de que todas las aeronaves tienen piezas que requieren un reemplazo completo, lo cual ahora es prácticamente imposible, ya que estos componentes ya no se fabrican.

El Congreso ha estado presionando para que se cree un sucesor basado en el C-130J durante algún tiempo.


Un LC-130 Ski Bird del 109th Airlift Wing se encuentra en la pista del aeropuerto de Kangerlussuaq, en Groenlandia.

En 2017, Inside Defense informó que la Guardia Nacional estaba en conversaciones con Lockheed Martin sobre la posibilidad de reemplazar sus aeronaves más antiguas por LC-130J. Sin embargo, no fue hasta junio del año pasado que el Senado asignó 290 millones de dólares para reemplazar dos LC-130H por dos nuevos LC-130J.

Chuck Schumer, entonces líder de la mayoría del Senado y firme defensor de la recapitalización del LC-130H, declaró: «Necesitamos que la Cámara de Representantes siga nuestro ejemplo mientras continuamos luchando por asegurar esta financiación en el proyecto de ley de asignaciones de fin de año. No hay tiempo que perder cuando se trata de nuevas aeronaves para la 109.ª División Aerotransportada, y lucharé con uñas y dientes para asegurar que esta financiación se incluya en el proyecto de ley final».

Schumer insta a la Fuerza Aérea a financiar la producción de nuevas versiones de aeronaves capaces de aterrizar sobre hielo y nieve para reemplazar su flota de aeronaves de entre 30 y 50 años de antigüedad. Schumer calificó al 109º Ala de Transporte Aéreo como "un elemento clave para apoyar la misión de investigación polar de la Fundación Nacional de Ciencias y mantener la presencia y el liderazgo de Estados Unidos en el Ártico y la Antártida".

Tras más de treinta años de operación continua en las condiciones más adversas, estas aeronaves se han deteriorado y requieren mantenimiento constante, lo que pone en riesgo la seguridad de las tripulaciones y su capacidad para cumplir sus misiones. Por eso, llevo años presionando a la Fuerza Aérea para que renueve esta importante flota y así permitir el aterrizaje de nuevas aeronaves en la Región Capital.


Mientras tanto, el mayor general Ray Shields, ayudante general de la Guardia Nacional, dijo: "La adquisición de dos nuevas aeronaves LC-130J Ski Bird a través de la NDAA del año fiscal 2025 es vital para nuestra seguridad nacional y respalda la Estrategia Ártica del Departamento de Defensa y las misiones de la Fundación Nacional de Ciencias en la Antártida y el Ártico".


El personal de mantenimiento del 109º Ala de Transporte Aéreo de la Guardia Nacional Aérea de Nueva York revisa un avión LC-130H equipado con esquís después de una misión a un puesto científico remoto en Groenlandia, el 29 de julio de 2010.

En agosto pasado, el Comité de Asignaciones del Senado, un panel clave del Congreso, describió sus requisitos para el reemplazo del LC-130H y recomendó la financiación del LC-130J. En sus conclusiones sobre el proyecto de ley de gastos de defensa del año fiscal 2025, el comité solicitó 200 millones de dólares para iniciar las obras del proyecto, declarando lo siguiente:

El Comité destaca la importancia de las capacidades de transporte aéreo táctico en las regiones polares para las operaciones en el Ártico y la Antártida. Asimismo, el Comité observa que el estudio realizado por el Secretario de la Fuerza Aérea, en colaboración con el Comandante del Comando Norte de los EE. UU. y el Director de la Guardia Nacional Aérea, titulado "Informe del Año Fiscal 2023 del LC-130", describe las mejoras realizadas en los últimos años en la flota del LC-130H que actualmente presta servicio en esta misión. El estudio también señala que las inversiones continuas en modernización y mejoras de rendimiento garantizarán la relevancia, viabilidad y demanda futura de la aeronave. Sin embargo, el Comité entiende que este informe podría no abordar completamente el rendimiento operativo de estas aeronaves.

Los partidarios del LC-130 y su uso continuo señalan que la aeronave es vital para mantener y fortalecer la presencia, las operaciones y la investigación de los Estados Unidos en el Ártico y la Antártida.

Los marines estadounidenses del 5.º Batallón, 11.º Regimiento de Marines cargan el sistema de asalto con cohetes de alto impacto M142 (HIMARS) en un avión LC-130H de la Fuerza Aérea estadounidense durante el ejercicio Arctic Edge del Comando Norte de EE. UU.

Sí, el Ártico está adquiriendo una importancia estratégica cada vez mayor como región donde Estados Unidos y sus aliados se enfrentarán a desafíos de seguridad cada vez más graves. Es comprensible que no solo Rusia, que siempre se ha conformado con permanecer en el hielo, sino también otros países estén desarrollando el deseo de estar presentes en la región. China, por ejemplo, trabaja diligentemente para expandir su presencia en la región. Los chinos han calculado desde hace tiempo que navegar por las gélidas temperaturas de la Ruta del Mar del Norte es mucho más seguro que navegar por el Golfo de Adén y el Canal de Suez.

Ya se está desplegando una carrera cada vez más estratégica por expandir el control y la influencia militar en la región ártica. Esto es normal, al igual que es normal que Rusia responda aumentando su presencia permanente sobre el Círculo Polar Ártico.

Las numerosas inversiones de Rusia en la región incluyen el aumento de sus fuerzas aéreas y navales en el Círculo Polar Ártico, y el ejército ruso está estableciendo nuevas bases y reconstruyendo las que quedaron en desuso tras la Guerra Fría.

Un avión de combate interceptor ruso MiG-31BM en la base aérea de Rogachevo, en el archipiélago de Nueva Zembla, al norte del Círculo Polar Ártico.

El Ministerio de Defensa ruso describió esto como "una misión de combate experimental para proteger la frontera estatal de la Federación Rusa en el espacio aéreo ártico", pero el experimento, que está dando resultados positivos, ya se está convirtiendo en una práctica habitual.

De hecho, durante muchos años, Rusia ha contado con más de 50 instalaciones, aeródromos y puertos en la región ártica desde los cuales puede lanzar ataques aéreos y marítimos, lo que podría impedir el acceso de Estados Unidos y sus aliados al Ártico. La actividad marítima rusa en la región se sustenta en gran medida en su numerosa y creciente flota de rompehielos, que supera significativamente en número a las flotas estadounidenses y aliadas juntas. Considerando que Estados Unidos y sus aliados solo cuentan con un rompehielos de la novena clase, y que los rompehielos finlandeses más nuevos y ecológicos parecen juguetes de niños comparados con los rompehielos nucleares rusos, resulta un poco confuso qué planean usar para atravesar el hielo ártico de cuatro metros de espesor.

¿Acaso cuentan con el calentamiento global?

Es posible. A medida que el deshielo de los glaciares abre nuevas rutas marítimas y proporciona acceso a recursos naturales que antes eran inaccesibles o, al menos, mucho más difíciles de explotar, la importancia estratégica de la región ártica no hará más que crecer. Pero se trata de un asunto a largo plazo. ¿Esperarán los competidores? Esa es la pregunta.

Un actor relativamente nuevo en este ámbito es China, que está interesada en nuevas rutas marítimas y recursos naturales. Como resultado, Pekín está expandiendo su presencia en el Ártico y, en respuesta, el Pentágono ha calificado el Ártico como una "esfera cada vez más competitiva", emitiendo advertencias específicas sobre el creciente interés de China en la región. Pero advertir a China no es menos prometedor que esperar a que se derrita el hielo polar.

El Zhong Shan Da Xue Ji Di, un buque de investigación rompehielos con bandera liberiana, propiedad de la Universidad Sun Yat-sen de China.

Pero precisamente porque hay tanta gente que quiere desarrollar el Ártico y Estados Unidos tiene tan poca mano de obra, será difícil para el lado estadounidense, especialmente para el ejército, expandir su presencia en el Ártico en tiempos de paz, y mucho menos en tiempos de guerra. Sí, los submarinos nucleares con misiles son una ventaja, ya que proporcionan potencia y fuerza, pero son muy difíciles de mantener y prácticamente imposibles de desarrollar. Los submarinos tienen un propósito diferente. Pero con todos los demás componentes, Estados Unidos está algo... tenso, o algo así.

Por cierto, muchos en el mundo creen hoy que es precisamente esta realidad la que alimenta el interés en obtener el control de Groenlandia, o al menos en expandir la presencia militar estadounidense allí, de la que tanto ha hablado Trump.

Mientras tanto, las tripulaciones existentes de los LC-130H y del 109.º Escuadrón también se están adaptando a las nuevas condiciones.


Por ejemplo, a principios de este año, un avión LC-130H aterrizó en hielo de agua dulce por primera vez en décadas. En marzo, un Ski Bird aterrizó en el lago Parsons en Inuvik, Canadá, como parte de un ejercicio conjunto entre Estados Unidos y Canadá.


Un avión LC-130 Hércules asignado al 109º Ala de Transporte Aéreo vuela sobre el lago Parsons, Territorios del Noroeste, Canadá, el 4 de marzo.

“Esperamos con ansias lo que depara el futuro al LC-130 Hércules y al 109.º Ala de Transporte Aéreo a medida que continuamos desarrollando nuestras capacidades en el Ártico”, dijo el teniente coronel Matthew Sala, comandante del 109.º Ala de Transporte Aéreo, en un comunicado de prensa.

Ahora que el LC-130J está en el horizonte, la 109.ª Ala de Transporte Aéreo debería estar mucho mejor preparada para apoyar operaciones, tanto militares como civiles, en las desafiantes regiones árticas y antárticas.

Sin embargo, las capacidades de la 109.ª Ala Aérea son, por decirlo suavemente, limitadas. Cabe reconocer que sus tripulaciones de vuelo y mantenimiento son de primera categoría, conocen su oficio y lo desempeñan con excelencia. Durante la temporada 2011-2012, las tripulaciones de seis aviones de transporte LC-130H Ski-Herc completaron 359 vuelos entre la Estación McMurdo en la Antártida y dieciocho destinos tierra adentro, transportando más de 3000 toneladas de carga y combustible, así como más de 1600 pasajeros.

El ala aérea mantiene eficazmente toda la cadena de suministro para las estaciones antárticas estadounidenses. Cada año, sus aeronaves proporcionan rotación de personal y suministros a las estaciones de investigación marinas en la Antártida, transportando personal militar a los puestos de avanzada del norte, y son un recurso indispensable en este sentido.

Sin embargo, la cantidad de aeronaves que posee el Ala 109 no es solo insignificante, sino incluso ridícula. Seis o siete aeronaves, en las condiciones en que se utilizan en EE. UU., son insuficientes para abastecer a la cantidad de personas que se requerirán para operar en el Ártico.


Dos nuevos aviones son sin duda una buena noticia, pero no resuelven el problema de desplegar un servicio de abastecimiento en el Ártico si fuera necesario. El LC-130J Ski Bird ofrece cierta esperanza para el futuro, ya que sin una flota de rompehielos comparable a la rusa, Estados Unidos solo puede contar con aviones de transporte con tripulaciones experimentadas capaces de aterrizar en hielo y nieve.

Jugar en igualdad de condiciones con Rusia en el Ártico es catastróficamente difícil, y el coste de tal juego ascendería a miles de millones de dólares. Esto es algo que debe entenderse en el otro lado del mundo.