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martes, 27 de enero de 2026

El nuevo Blitzkrieg: La combinación de asalto blindado con enjambre de drones

Acero y silicio: el caso de la combinación de formaciones blindadas con vehículos aéreos no tripulados

Amaneció sobre las ondulantes colinas de Europa del Este mientras la Fuerza de Tareas Loki, un batallón de armas combinadas, se preparaba para abrir una brecha en un cinturón defensivo enemigo fortificado. Los informes de inteligencia confirmaron que un regimiento de fusileros motorizados enemigos había emplazado zanjas antitanque, campos minados y había desplegado infantería desmontada, armada con misiles guiados antitanque y apoyada por artillería. En lugar de desplegar exploradores a ciegas en la zona de aniquilación, el batallón lanzó una oleada de vehículos aéreos no tripulados (UAV) de ala rotatoria desde las torretas de los tanques de vanguardia y drones de ala fija desde el elemento orgánico de reconocimiento multidominio del batallón. En cuestión de minutos, las imágenes aéreas revelaron posiciones de combate camufladas, escondites de artillería y un segundo cinturón defensivo invisible a dos kilómetros de la retaguardia.

Un dron, una munición merodeadora conectada al sistema de objetivos con IA del batallón, detectó la señal térmica del personal en una línea de árboles, confirmando la presencia de una posición de combate. Un segundo dron, equipado con sistemas avanzados de imagen y software de reconocimiento de patrones, se puso en cola y confirmó la presencia de un sistema de armas antitanque guiado por cable. Segundos después, el equipo antitanque enemigo había desaparecido. Este proceso se repitió rápidamente más de una docena de veces en cuestión de minutos, mientras los vehículos aéreos no tripulados (UAV) de vigilancia comunicaban la información del objetivo en tiempo real a otras municiones merodeadoras. Otro UAV lanzó emisores electrónicos de señuelo que simulaban formaciones blindadas maniobrando hacia un punto de ruptura, atrayendo a la artillería enemiga a terreno vacío. Mientras los sensores enemigos se fijaban en el punto de engaño, la verdadera fuerza de ruptura avanzó al amparo del humo y la vigilancia de los UAV. Las municiones termobáricas impactaron en búnkeres y fortines enemigos justo antes de la extinción directa por fuego de los vehículos de combate Bradley. Los ingenieros de combate, guiados por las señales de drones en tiempo real, abrieron una vía segura a través del cinturón de obstáculos. Un pelotón de M1A2 avanzó rápidamente, apoyado por infantería desmontada y helicópteros de ataque Apache, que realizaban fuego sincronizado contra las posiciones de los vehículos identificadas por los UAV. La vulnerabilidad de los helicópteros de ataque se redujo mediante el empleo de UAV económicos y pequeños, cuyo propósito era servir como objetivos para los sistemas de defensa aérea enemigos.

A medida que las posiciones enemigas se desmoronaban, los UAV del batallón se adentraron en la siguiente línea de fase, alimentando objetivos para las fuerzas de explotación de seguimiento y la artillería de precisión de largo alcance. Transparentes para los tanquistas y soldados de infantería en combate, las señales de inteligencia de los drones de reconocimiento del batallón que operaban cerca de sus puntos de lanzamiento ayudaron a iluminar los nodos de los cuarteles generales de las brigadas y divisiones enemigas. Sin problemas, la información sobre las ubicaciones de comando y control se transmitió al grupo de trabajo conjunto de objetivos y fue alimentada por una combinación de municiones de ataque de precisión de largo alcance, tanto aéreas como marítimas. En menos de una hora, la Fuerza de Tareas Loki había destrozado una defensa estratificada sin que ningún vehículo cruzara la línea de partida a ciegas. Los UAV no solo reforzaron la brecha; la moldearon, la despejaron y la protegieron.

Tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, algunos observadores cuestionaron la continua utilidad de los tanques en el campo de batalla. Sin embargo, tres años y medio después, los tanques se han mantenido obstinadamente como un elemento característico de la guerra, incluso cuando sus modos de empleo han cambiado. Los campos de batalla en el este de Ucrania son un excelente caso de estudio de la economía de la guerra moderna. El ejército ucraniano está dispuesto a cambiar los UAV que cuestan miles de dólares por sistemas blindados multimillonarios. Por lo tanto, en lugar de verse superadas por las armas antitanque y la proliferación de drones , las formaciones blindadas se enfrentan hoy al imperativo de adaptarse para superar estos nuevos desafíos. Resulta que los informes sobre la desaparición de los tanques han sido muy exagerados , pero esto solo seguirá siendo cierto para los ejércitos capaces de resolver el enigma de equiparlos con tecnologías de vanguardia.

El escenario ficticio anterior ayuda a ilustrar cómo puede desarrollarse esta colaboración. Sin duda, los tanques y los vehículos blindados de combate aún ofrecen una capacidad de supervivencia, movilidad y potencia de fuego inigualables en el campo de batalla moderno. Sin embargo, a medida que la niebla de la guerra se espesa en entornos saturados de amenazas antiblindaje, municiones merodeadoras y fuego de largo alcance, incluso la columna blindada más poderosa corre el riesgo de convertirse en un objetivo vulnerable. Para sobrevivir y dominar, las formaciones blindadas deben evolucionar. No reemplazando los tanques con sistemas más económicos y prescindibles, sino fusionándolos mediante la colaboración entre vehículos tripulados y no tripulados. Este imperativo se centra en la capacidad de supervivencia, la letalidad y el aumento del ritmo de las formaciones blindadas para garantizar que los comandantes de tanques sean tomadores de decisiones informados, capaces de ver, disparar y maniobrar con mayor rapidez que el enemigo. La colaboración de vehículos aéreos no tripulados con formaciones blindadas ya no es un lujo ni un proyecto científico. Es una necesidad para prevalecer en los conflictos del siglo XXI.

Uno de los desafíos constantes que enfrentan las unidades blindadas es el terreno que enmascara su línea de visión. La toma de decisiones de un líder de pelotón al coronar una colina se basa únicamente en su óptica y línea de visión. Un UAV, incluso un cuadricóptero lanzado desde una torreta, puede proporcionar reconocimiento sobre la colina sin exponer los vehículos de combate al fuego enemigo. Los UAV de mayor tamaño, que operan a nivel táctico y operativo, pueden ampliar ese alcance al identificar posiciones enemigas y corredores de movilidad mucho antes del primer contacto. Esta conciencia situacional vertical no es abstracta. En Ucrania, se han utilizado drones comerciales con un efecto táctico impresionante para la selección de objetivos y la evaluación inmediata de daños en combate tras un ataque. Imagine lo que un batallón de armas combinadas podría hacer con UAV dedicados, diseñados para integrarse en sus sistemas de gestión de batalla.

Los modernos misiles antitanque guiados, la artillería y las municiones merodeadoras hacen que sea peligroso para las unidades blindadas agruparse o avanzar a ciegas. Las ofensivas de verano de 2023 llevadas a cabo por brigadas ucranianas con equipamiento occidental sirven como un poderoso caso de estudio . Los UAVs permiten el enfrentamiento tanto en la detección como en el ataque. Al impulsar primero los sistemas no tripulados en las zonas en disputa, las unidades blindadas pueden preservar su poder de combate y elegir cuándo y dónde combatir. Esto es particularmente crítico en el área profunda, donde el reconocimiento por parte de las formaciones de caballería tradicionales se vuelve cada vez más peligroso. Al usar UAVs para sondear estas áreas, las unidades blindadas pueden mapear los envoltorios de amenaza, detectar concentraciones enemigas y moldear el campo de batalla antes de comprometer fuerzas. Esto crea oportunidades para fuegos de precisión y maniobras sincronizadas, que son principios básicos de las operaciones multidominio.

La combinación de UAVs con formaciones blindadas también mejora la precisión. La adquisición de objetivos ya no depende únicamente de observadores terrestres o exploradores avanzados. Los UAVs equipados con sensores avanzados, designadores láser y reconocimiento de objetivos con IA pueden identificar y designar objetivos más rápido que los exploradores humanos. Al combinarse con fuego de precisión de largo alcance o municiones merodeadoras, los UAVs se convierten en multiplicadores de fuerza. Permiten a las unidades blindadas actuar como observadores y rematadores. Imagine a un comandante de M1A2 usando un pequeño dron para detectar una columna mecanizada, solicitando inmediatamente fuego de HIMARS y maniobrando entre los escombros antes de que las fuerzas enemigas se den cuenta de qué los golpeó. Este tipo de cadena de aniquilación ya no es hipotética. Experimentos como el Proyecto Convergencia del Ejército y el programa de Vehículos de Combate de Próxima Generación están demostrando que la integración de sensores, IA y fuego puede reducir los plazos de decisión de minutos a segundos. Los UAVs son fundamentales en esa ecuación.

Los UAV no reemplazan el juicio de un comandante de tanque experimentado ni la adaptabilidad de un pelotón de exploración. La potencian. El futuro no se trata de que los robots reemplacen a los humanos. Se trata de que los robots extiendan el alcance humano, reduzcan el riesgo y agilicen la toma de decisiones. El trabajo en equipo requiere más que la coubicación. Exige redes integradas, sistemas de control interoperables y entrenamiento compartido. Las tripulaciones de los vehículos deben entrenarse para volar, combatir e interpretar los datos de los UAV de forma natural. Las consolas de control de los UAV deben integrarse en los futuros vehículos blindados, no añadirse como una adición de último momento. Las unidades deben integrar las operaciones de los UAV en sus ejercicios de combate. Una brecha o un ataque deben incluir automáticamente la supervisión de los UAV. Una defensa deliberada debe asumir un reconocimiento aéreo constante. Los líderes deben familiarizarse con la toma de decisiones basadas en la información de los drones, confiando en sus sensores como confían en sus exploradores. ¿Cuándo se integrarán los UAV en las pruebas de insignias de soldado experto o infantería? ¿Qué equipo de combate de brigada blindada será el primero en incorporar UAV en su recorrido de espuela? A pesar de la promesa de la colaboración entre vehículos aéreos no tripulados y blindados, existen desafíos operativos e institucionales que deben superarse. Estos obstáculos no son insuperables, pero requieren decisiones de diseño deliberadas, la participación de los líderes y una inversión sostenida en doctrina, organización, capacitación, material, liderazgo, personal, instalaciones y políticas.

En un combate cuerpo a cuerpo, los UAV no operarán en condiciones permisivas. Las interferencias rusas en Ucrania han demostrado que incluso los drones comerciales pueden resultar inutilizados por una guerra electrónica agresiva. Para mitigar esto, el Ejército debe desplegar UAV con comunicaciones seguras y de baja probabilidad de intercepción, autonomía a bordo para escenarios de pérdida de enlace y resiliencia electromagnética integrada en su diseño. La desconexión del espacio aéreo presenta otro desafío. En combates de rápida evolución, especialmente cerca de artillería y helicópteros, los UAV corren el riesgo de fratricidio o interrupción de fuegos. Esto exige una mayor integración en las redes de fuegos digitales y medidas tácticas estandarizadas de control del espacio aéreo. Rompiendo con las prácticas de la disciplina de suministro del mando, los UAV deben considerarse prescindibles y consumibles en el entrenamiento y el combate. Se estrellarán, sufrirán interferencias y requerirán reemplazos frecuentes. Las formaciones blindadas deben tratar a los drones como munición, un recurso esencial y reabastecible. Los sistemas de mantenimiento deben incluir repuestos, baterías y técnicos capacitados en UAV dentro de la red de mantenimiento.

Quizás la oportunidad más importante resida en conectar las operaciones de vehículos aéreos no tripulados (UAV) blindados con la cadena de destrucción conjunta más amplia. Los UAV no solo deben compartir lo que observan con los comandantes de compañía y batallón, sino también suministrar datos a los recursos aéreos, navales, cibernéticos y espaciales. Asimismo, deben ser gestionables desde células de fuego conjuntas y centros de fusión de inteligencia a nivel de teatro de operaciones. Esto exige estándares de interoperabilidad conjuntos, protocolos de datos compartidos y entrenamiento conjunto. Los operadores de UAV del Ejército deben entrenarse rutinariamente con los JTAC de la Fuerza Aérea, los controladores de fuego de superficie de la Armada y los equipos de apoyo cibernético, ya que la sinergia multidominio no puede esperar hasta la guerra. Finalmente, la inercia institucional puede ser el mayor desafío. Los líderes blindados deben adoptar los UAV no como facilitadores externos, sino como partes integrales de su formación. La doctrina, los manuales de campo y los cursos de desarrollo de líderes deben evolucionar para reflejar un futuro donde cada vehículo blindado forme parte de una red de sensores y cada decisión de maniobra se base en datos aéreos persistentes.

Los blindados siguen siendo la piedra angular del combate terrestre decisivo. Pero como el futuro pertenece a quienes ven primero, atacan primero y deciden primero, solo las formaciones blindadas con vehículos aéreos no tripulados (UAV) totalmente integrados estarán mejor posicionadas para mantener su papel como arma de combate decisiva. Esto no solo permitirá a las unidades blindadas actuar con mayor velocidad, precisión y capacidad de supervivencia, sino que, al combinarlas con UAVs en escalón, también las integrará a la perfección en la fuerza conjunta y su red de aniquilación. No debemos esperar a la próxima guerra para aprender esta lección. Ha llegado el momento de unir acero y silicio.

sábado, 17 de enero de 2026

Malvinas: Táctica conectada a través del "nivel operacional" con la estrategia

Una abstracción omnipotente: ¿Qué lecciones tiene la Guerra de las Malvinas para el nivel operacional de la guerra?

Steve Hart || The Journal of Military Operations


Para citar este artículo: Hart, Steve, “Una abstracción omnipotente: ¿Qué lecciones nos deja la guerra de las Malvinas para el nivel operacional de la guerra?”, Operaciones Militares, Volumen 3, Número 1, primavera de 2015, páginas 9-12.


Tesis central

Steve Hart argumenta que el nivel operacional de la guerra es un concepto confuso y obsoleto, que entorpece la conexión entre estrategia y táctica en lugar de facilitarla. A través del caso de la Guerra de Malvinas, sostiene que la guerra puede ser dirigida eficazmente sin necesidad de establecer un "nivel operacional" como tal.

Crítica al concepto de nivel operacional

  • El nivel operacional, según la doctrina británica, busca actuar como un "puente" entre estrategia y táctica.

  • Hart critica este concepto, llamándolo una "abstracción omnipotente" que enmascara ambigüedad doctrinal y carece de claridad en la práctica.

  • Utiliza la metáfora de Basil Liddell Hart sobre la futilidad de encontrar principios simplificados que luego requieren miles de palabras para explicar.

Origen del concepto

  • No proviene del pensamiento soviético, aunque este sí desarrolló el concepto de arte operacional.

  • Surge del manual FM100-5 del Ejército de EE.UU. en 1982, como respuesta a la amenaza soviética en Europa, y luego fue adoptado por los británicos.

  • Su propósito inicial fue coordinar grandes batallas terrestres, delimitar responsabilidades militares y conectar táctica con estrategia.

🇦🇷 Aplicación al caso de Malvinas

  • La campaña de Malvinas no tuvo un "nivel operacional" formal ni doctrinas que lo exigieran, pero sí se practicó exitosamente el arte operacional.

  • El comandante británico de mayor nivel, Almirante John Fieldhouse, no operaba con autonomía estratégica. Fue más bien un facilitador entre el liderazgo político y los comandantes tácticos.

  • Las decisiones estratégicas influyeron directamente en acciones tácticas (como el ataque a Goose Green), lo que muestra una relación fluida entre estrategia y táctica sin necesidad de una estructura intermedia formalizada.

Lecciones del conflicto

  1. El éxito estratégico no requiere un nivel operacional. La victoria británica en Malvinas demostró que una conducción clara, sin compartimentalizar la guerra en niveles rígidos, puede ser efectiva.

  2. La integración entre líderes políticos y militares fue clave. La presencia del Jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Lewin, en el gabinete de guerra permitió que se entendieran mutuamente las limitaciones tácticas y los objetivos estratégicos.

  3. El concepto de “niveles de guerra” puede generar irresponsabilidad fragmentada. Al dividir la guerra en niveles autónomos, se corre el riesgo de que nadie tenga responsabilidad completa sobre el resultado global.

Conclusión

Hart concluye que el nivel operacional no es necesario ni deseable para conducir guerras complejas. La Guerra de Malvinas prueba que una comunicación eficaz entre estrategia y táctica, a través de una cadena de mando funcional y no de niveles doctrinales artificiales, es suficiente para alcanzar objetivos estratégicos. El concepto del "nivel operacional" debería ser eliminado de la doctrina británica actual.



Por el operador de cámara: PH2 DIDAS [Dominio público], vía Wikimedia Commons

“La Guerra de las Malvinas muestra algunas características de la guerra moderna que deben tenerse en cuenta en la evolución futura del arte operacional”.[i]

A partir del estudio de caso de la Guerra de las Malvinas, este artículo argumentará que el nivel operacional de la guerra es un concepto confuso que dificulta, en lugar de reforzar, el vínculo entre estrategia y táctica. Si bien el nivel operacional de la guerra pudo haber sido útil para el carácter específico para el que fue diseñado, es hora de que la Doctrina de Defensa Británica lo descarte. En cambio, debería reformular los análisis de la guerra utilizando un marco que acepte la totalidad de la guerra, en lugar de intentar compartimentarla en niveles. El argumento comenzará describiendo cómo el nivel operacional es un concepto mal explicado dentro de la Doctrina de Defensa Británica. A continuación, describirá su propósito y contrastará estas afirmaciones con el caso de la Guerra de las Malvinas.

El nivel operacional cae en una trampa que Basil Liddell hart describió: “La tendencia moderna ha sido buscar principios que puedan expresarse en una sola palabra, y luego necesitar varios miles de palabras para explicarlos… Cuanto más se continúa la búsqueda de tales abstracciones omnipotentes, más parecen un espejismo, ni alcanzable ni útil, excepto como un ejercicio intelectual ”. [ii] Desde el principio, debe trazarse una clara distinción entre el nivel operacional y el arte operacional. El nivel operacional se define en la doctrina militar británica como: “ el nivel de guerra en el que se planifican, conducen y sostienen las campañas y las operaciones principales, dentro de los teatros o áreas de operación, para lograr objetivos estratégicos ”. [iii] Se describe además como proporcionar “…el puente bidireccional entre los niveles estratégico y táctico ”. El arte operacional se define como: “ la orquestación de una campaña, en concierto con otras agencias, involucradas en la conversión de objetivos estratégicos en actividad táctica para lograr un resultado deseado ”. [iv] El arte operacional es la habilidad requerida de los militares, y el nivel operacional es el constructo habilitador.

Estas definiciones sugieren que existe claridad sobre qué es el nivel operacional, cuál es su propósito y cómo debe lograrse. Sin embargo, el nivel operacional de la guerra cae en la trampa de la simplicidad superficial, enmascarando un concepto confuso y contradictorio que es interpretado de forma diferente por distintos grupos. La interpretación doctrinal imprecisa del nivel operacional se ilustra mejor con dos diagramas, ambos extraídos de la Doctrina de Defensa Británica vigente:

Los dos diagramas, aunque comparten el mismo título, muestran una interpretación marcadamente distinta de la relación entre los tres niveles de guerra. La representación en JDP 01 (2011) sugiere que cada uno de los tres niveles de guerra tiene áreas de exclusividad. Es decir, existen esferas de responsabilidad únicas para cada nivel. Por el contrario, JDP 01: Campañas describe la relación de tal manera que no existen áreas de responsabilidad táctica u operativa exclusiva. En cambio, cada nivel de guerra subordinado se encuentra anidado dentro del nivel estratégico. Por lo tanto, la Doctrina de Defensa Británica no presenta una comprensión clara de los niveles de guerra.


El arte operacional y el surgimiento del nivel operacional.

Un nivel operacional definido fue una adición tardía a la publicación de doctrina del Ejército de los EE. UU. FM100-5 publicada en 1982. El propósito original del nivel operacional era posibilitar tres cosas: el comando y control de las batallas terrestres a gran escala previstas para derrotar la amenaza soviética; delinear una esfera de responsabilidad para la profesión de las armas; y posibilitar la conversación entre la táctica y la estrategia.

Dentro de la doctrina militar soviética, el concepto de «arte operacional» se acuñó entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Para la teoría soviética, el arte operacional consistía en la secuenciación de una serie de batallas que permitían una penetración profunda en la retaguardia enemiga, lo que conducía al cerco y la posterior destrucción física (aniquilación) de la fuerza enemiga. Este concepto doctrinal constituía un esfuerzo por superar el estancamiento evidente en la Primera Guerra Mundial y por aprovechar la maniobra y la movilidad para alcanzar objetivos estratégicos.[v] Para los soviéticos, el arte operacional era el puente entre la táctica y la estrategia. En la concepción soviética, el arte operacional se asociaba con operaciones a gran escala. No existía un «nivel de guerra» que fuera el único responsable de esta función. Si bien el arte operacional es obligatorio, no se requiere construir un «nivel de guerra» para llevar a cabo esta función artística.

Por lo tanto, el nivel operacional no surgió del pensamiento militar soviético. El nivel provino de la doctrina estadounidense y posteriormente fue adoptado por los británicos. La Doctrina Estadounidense FM100-5, donde se codificó por primera vez el nivel operacional, compartimentó las batallas requeridas para contrarrestar el avance y el escalonamiento de las fuerzas soviéticas. Las divisiones, brigadas y batallones tenían la responsabilidad de la "batalla cuerpo a cuerpo" con los primeros escalones soviéticos; mientras que, a nivel de Cuerpo, la artillería orgánica y los recursos aéreos permitirían la prosecución de una "batalla profunda" enfocada contra los escalones posteriores.[vi] La coordinación de esta campaña se lograría a través de un "nivel operacional de guerra". Este fue entonces el propósito central del nivel operacional original, como se describe en el documento original: "en términos simples, es la teoría de operaciones de unidades mayores".[vii] Fue una doctrina diseñada para facilitar las operaciones de la OTAN contra la Unión Soviética en el entorno terrestre europeo.

Otro propósito del nivel operacional era delinear una esfera de responsabilidad para los comandantes militares. Al dividir la guerra en "niveles", cada uno de estos niveles pasa a ser responsabilidad de un grupo diferente de tomadores de decisiones. El nivel estratégico es responsabilidad de los políticos, el nivel operacional es responsabilidad de los generales, almirantes y mariscales aéreos, y el nivel táctico es responsabilidad de los comandantes militares subordinados. Con los errores de Vietnam aún presentes, los redactores de doctrina estadounidenses de principios de la década de 1980 debieron encontrar atractiva la idea de describir una esfera de responsabilidad para las fuerzas armadas que aislara eficazmente las decisiones militares de la "interferencia" política.

Por lo tanto, los niveles de guerra proporcionan un concepto esencial no solo de las responsabilidades de los comandantes , sino también de las que no . Mientras la estrategia, las operaciones y las tácticas se consideren partes separadas de la guerra en su conjunto, no hay responsabilidad por la totalidad de la guerra en ningún nivel. Cada "nivel" está separado del conjunto, pudiendo eludir la responsabilidad de decisiones que exceden su ámbito de responsabilidad. Este concepto de quienes toman las decisiones militares a nivel operativo, escudándose en la estrategia política, tiene resonancia en el contexto contemporáneo. Como dijo el excomandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general Tommy Franks: «Mantengan a Washington centrado en la política y la estrategia. Déjenme dirigir la guerra en paz».[viii]

La tercera razón para un nivel operacional es vincular la acción táctica con los objetivos estratégicos. El nivel operacional describe una esfera clara de responsabilidad para las fuerzas armadas y crea un puente único entre la actividad militar y la toma de decisiones estratégicas. Esta "conexión" entre la estrategia y la táctica es, por definición, el propósito del arte operacional. Por lo tanto, el nivel operacional es donde se practica el arte operacional. Se argumenta que imponer un "nivel de guerra" entre la táctica y la estrategia facilita la interacción entre ambas. El riesgo es evidente: las victorias tácticas que no se ajustan al propósito son estratégicamente estériles. Esto se demuestra con mayor claridad en la anécdota de un general estadounidense hablando con el comandante del Ejército de Vietnam del Norte: El estadounidense afirma al general Giap que el EVN nunca había derrotado al Ejército de EE. UU. en el campo de batalla. La respuesta del general Giap fue: "Eso es cierto, pero también irrelevante".[ix]

Sin embargo, resulta una extraña presunción exigir un nuevo nivel de guerra para posibilitar la expresión del arte operacional. El ejército funciona, y de hecho siempre ha funcionado, mediante niveles de mando. Cada nivel de mando debe comprender los requisitos de los niveles superiores y, por lo tanto, garantizar una acción coherente en el conjunto. Cabe preguntarse razonablemente en qué etapa un nivel de mando se convierte en un nivel de guerra. Es una arrogancia enorme por parte de cualquier nivel de mando que se arroga tal autoridad que no solo es superior en términos de mando, sino también en términos de combate en un nivel de guerra específico.


El nivel operacional en la Campaña de las Malvinas.

Hay tres propósitos claros para un nivel operacional de guerra: abordar los desafíos de las operaciones terrestres a gran escala; delinear una esfera de responsabilidad militar; y tender un puente entre la táctica y la estrategia. Cada una de estas justificaciones puede refutarse utilizando el caso práctico de la Guerra de las Malvinas. Si bien es indiscutible que las Malvinas constituyen una analogía perfecta para la guerra futura, el conflicto posee características que lo convierten en una alegoría adecuada para el análisis del nivel operacional. Fue un conflicto expedicionario llevado a cabo a miles de kilómetros del Reino Unido, una campaña conjunta que requirió la coordinación de las tres fuerzas armadas y fue un éxito rotundo. Además, se llevó a cabo sin ninguna doctrina que requiriera la imposición de un nivel operacional de guerra; aun así, el arte operacional se practicó con éxito.

Si bien no hubo nivel operativo en la Guerra de las Malvinas, sí existía un "comandante operativo" general. Este comandante era el almirante Sir John Fieldhouse, y la responsabilidad principal de planificar y dirigir la campaña recaía en su cuartel general.[x] Una posible interpretación de este acuerdo es que el mando del almirante Fieldhouse en Northwood era el "nivel operativo" de facto. Sin embargo, el argumento de que el comandante militar de mayor rango es necesariamente un comandante de "nivel operativo" malinterpreta la naturaleza de un nivel de guerra en contraposición a un nivel de mando . El almirante Fieldhouse tenía el mando militar, pero no presidía un "nivel" de guerra con autonomía para la planificación de la campaña y, por lo tanto, el arte operacional. Por encima de él, el liderazgo político británico participaba estrechamente en la planificación y ejecución de la campaña, y por debajo de él, sus comandantes subordinados en el mar y en tierra eran igualmente responsables de la expresión del arte operacional. El almirante Fieldhouse no tenía autonomía sobre la planificación de la campaña: facilitaba el control político-estratégico de la misma; por lo tanto, no hubo "nivel operativo" en la campaña de las Malvinas.

El enemigo argentino al que se enfrentaron los británicos en la campaña de las Malvinas no igualaba ni la escala ni la sofisticación doctrinal de la amenaza soviética. Sin embargo, los británicos aún debían gestionar la escala y la complejidad. Las justificaciones contemporáneas del nivel operacional se han alejado de las justificaciones basadas en la escala y se han acercado a las explicaciones que se apoyan en la complejidad. Sin embargo, la planificación y conducción de la Campaña de las Malvinas demuestra que la gestión de la escala y la complejidad no requiere un "nivel de guerra" independiente: requiere niveles de mando claramente definidos. No se requería un comandante de nivel operacional para que la Fuerza de Tareas británica pudiera contrarrestar la amenaza enemiga o gestionar la escala y la complejidad de la Fuerza de Tareas. De hecho, dicho nivel habría interferido con los sistemas ad hoc establecidos durante la campaña. Tras la campaña, los comandantes militares británicos reflexionaron que un "Comandante de la Fuerza de Tareas Conjunta" desplegado habría ayudado a coordinar las actividades de los distintos elementos. Esto no implica que desearan un nivel operacional, sino un nivel de mando adicional.

Durante la campaña de las Malvinas no hubo una esfera definida de responsabilidad militar exclusiva; de hecho, en ocasiones, el liderazgo estratégico británico dirigió las acciones de aviones, buques y grupos de combate individuales para lograr un objetivo estratégico.[xi] A lo largo de la campaña, la estrategia y la táctica se combinaron libremente, dominando la primera sobre la segunda. Existió una comunicación clara y constante entre táctica y estrategia, libre de la estructura doctrinal de niveles.

El ataque a Goose Green ofrece un claro ejemplo de la fluida relación entre estrategia y táctica en la Campaña de las Malvinas. Max Hastings observó: « Tras cuatro días de malas noticias casi ininterrumpidas, Londres necesitaba una victoria tangible. Si alguna vez hubo una batalla política, esa era Goose Green ».[xii] Londres necesitaba una victoria en tierra poco después de que la fuerza de desembarco desembarcara para reforzar el apoyo popular en el Reino Unido. A nivel táctico, el brigadier Julian Thompson no quería distraerse del objetivo principal de Puerto Stanley librando batallas en sus flancos. Fue, con razón, el propósito estratégico el que prevaleció. Existe cierta confusión sobre quién dio la orden al 3.er Comando de la Brigada para que realizara el ataque. Sin embargo, no cabe duda de que dicha orden reflejó la voluntad del Gabinete de Guerra. A pesar de la resistencia del brigadier Julian Thompson a lanzar el ataque, el hecho de que se le diera esa orden indica que, durante la Campaña de las Malvinas, la acción táctica estaba subordinada a la estrategia y no existía un ámbito de autonomía militar. Es esta naturaleza "libre de niveles" de la guerra la que la doctrina británica moderna debe tratar de imitar.

La tercera razón para la creación de un nivel operativo fue su necesidad de servir de puente entre la táctica y la estrategia. Un análisis superficial del propósito estratégico de la campaña de las Malvinas podría sugerir que el objetivo era recuperar las tierras conquistadas por Argentina. Sin embargo, había una cuestión más importante en juego que la posesión de las rocas en el Atlántico Sur. Fue el almirante Sir Henry Leach quien señaló con mayor claridad el objetivo estratégico británico. En una reunión con la Primera Ministra y su Secretario de Defensa —una reunión a la que el Almirante Leech no había sido invitado, pero a la que por casualidad se encontró asistiendo— declaró: «Si no [recuperamos las Islas Malvinas], si nos andamos con rodeos, si andamos con cuidado, si no nos movemos muy rápido y no tenemos un éxito total, en muy pocos meses estaremos viviendo en un país diferente cuya palabra contará poco».[xiv] Por su parte, la Primera Ministra: «esbozó una sonrisa, porque era exactamente… lo que quería oír».[xv] A pesar de ser el Primer Lord del Mar en ese momento y no un político, la comprensión del Almirante Leach de la realidad estratégica de Gran Bretaña fue profética. Comprendió que Gran Bretaña era una fuerza menguante en el mundo. Una serie de importantes desafíos económicos y sociales durante la década de 1970 habían dejado al león británico lejos de la rugiente potencia colonial que había sido en la primera mitad del siglo. Por lo tanto, el objetivo estratégico no era simplemente recuperar la posesión de las Islas, sino hacerlo con enfáticamente; y, al hacerlo, contribuir en cierta medida a restaurar la reputación de Gran Bretaña como potencia mundial.

A nivel táctico, las limitaciones de la Fuerza de Tareas eran considerables. A pesar de la confianza expresada por el Servicio de la Marina Real en su capacidad para defender una Fuerza de Tareas contra una amenaza moderna y capaz de superficie, submarina y aérea en el Océano Antártico, ese hecho estaba lejos de ser cierto. Como afirma Max Hastings: «La Marina Real en 1982 era abrumadoramente una fuerza antisubmarina diseñada para la guerra en el Atlántico [Norte] contra la Unión Soviética».[xvi] No estaban entrenados ni equipados para una operación fuera de área. Sin embargo, la Marina Real de principios de los ochenta mantuvo una vena belicosa «nelsoniana»;[xvii] así que cuando el Primer Ministro lo presionó sobre cuál sería su reacción ante la llegada de una Fuerza de Tareas de la Marina Real, el Almirante Leach respondió que si él hubiera estado al mando de las fuerzas argentinas: «Regresaría a puerto inmediatamente».[xviii] Desde el principio se estableció una línea clara de comunicación entre táctica y estrategia. El mensaje estratégico y táctico clave fue que el liderazgo político y el ejército británicos tenían la voluntad de luchar.

Comprender la eficacia del diálogo bidireccional entre táctica y estrategia en la campaña de las Malvinas es, sin duda, solo una parte del problema. Comprender por qué fue tan eficaz es esencial para extraer lecciones del futuro. Sir John Nott ha declarado que fue la presencia del almirante Lewin, el comandante en jefe británico, en el gabinete de guerra lo que permitió al liderazgo estratégico comprender las limitaciones tácticas y comunicar el propósito estratégico: "La presencia de Lewin en el Gabinete de Guerra fue lo más importante de todo el asunto. Comprendía las presiones políticas a las que estábamos sometidos y Lewin fue quien lo discutió con Fieldhouse".[xix] Otro miembro del Gabinete de Guerra, Cecil Parkinson, recuerda de forma similar el enfoque militar en el Gabinete de Guerra: "Una de las características del funcionamiento del Gabinete de Guerra era que los militares marcaban el ritmo... eran los miembros militares del Gabinete de Guerra quienes marcaban el ritmo y nos decían lo que era posible".[xx] La cohesión entre táctica y estrategia se impulsaba, por lo tanto, no separando los niveles de guerra, sino a la inversa: incluyendo a los militares en las discusiones estratégicas y a los políticos en las tácticas. No había un único puente entre táctica y estrategia; en cambio, el vínculo entre ambas se formaba a través de la cascada adecuada de niveles de mando.

Conclusión

La doctrina británica actual plantea la hipótesis de una "victoria estratégicamente estéril" en ausencia de un nivel operativo efectivo.[xi] La planificación y conducción de la campaña de las Malvinas refutan esta afirmación. No existía un nivel operativo definido; los militares no tenían autonomía sobre la planificación ni la ejecución de la campaña; sin embargo, a pesar de ello, las acciones tácticas se integraron eficazmente en un todo estratégicamente coherente. La influencia del nivel estratégico de mando estuvo presente en las acciones de los batallones, los buques y las aeronaves individuales; y, en todo momento, los estrategas comprendieron las limitaciones de las acciones tácticas y ajustaron sus decisiones basándose en dicho asesoramiento. El vínculo no se formó mediante la creación y la dotación de recursos de un gigantesco "cuartel general de nivel operativo", sino mediante la progresión normal de una cadena de mando. Ningún eslabón de la cadena era más importante que otro, y cada eslabón contribuía a comprender las intenciones de los eslabones superiores y las capacidades de los inferiores. Incluso sin un nivel operativo, la victoria en la campaña de las Malvinas no fue estratégicamente estéril. Todo lo contrario; Fue una victoria que logró no sólo el objetivo militar inmediato de recuperar las islas, sino también el propósito estratégico más amplio de conservar el estatus global de Gran Bretaña.


Referencias

[i] Kelly, Justin and Brennan, Mike, ‘Alien: How operational art devoured strategy.’ (Strategic Studies Institute of the United States Army War College, 2009). http://www.strategicstudiesinstitute.army.mil/pubs/display.cfm?pubID=939 Accessed on Jan 23 2014. P73.
[ii] Liddell-Hart, Basil ‘Strategy’ (London, Meridian, 1954, second revised edition) P334.
[iii] British Defence Doctrine Joint Doctrine Publication 01, ‘Campaigning’ second edition, Lexicon-11.
[iv] Ibid.
[v] Glantz, David M ‘The Intellectual Dimension of Soviet (Russian) Operational Art’ in McKercher and Hennessy [eds] ‘The Operational Art: Developments in the Theories of War’ (Royal Military College Canada, 1996) p128.
[vi] Swain, Richard M ‘Filling the void: The operational art and the US Army’ in McKercher and Hennesy, op cit, p157.
[vii] FM100-5 (1983) P2-3.
[viii] Franks, Tommy R ‘American Soldier’ (New York, Harper Collins, 2004), P440.
[ix] Griffin, Stuart, ‘Joint Operations: A short History’ (Defence Academy Library, 2005) P16.
[x] Griffin. P139.
[xi] 2 PARA at Goose Green, HMS CONQUEROR sinking the Belgrano and a Vulcan bomber on the BLACKBUCK raids.
[xii] Hastings, Max, P231
[xiii] For a detail on the process for ordering the attack on Goose Green see the discussions in the ‘The Falklands Witness Seminar’ (The Occasional, Number 46.) P39-50.
[xiv] Leach, Admiral Sir Henry, as quoted in Ibid, P19.
[xv] Ibid, P19.
[xvi] Hastings, Max and Jenkins, Simon, ‘The Battle for the Falklands’ (Michael Joseph Ltd, London, 1983), P83.
[xvii] See Griffin for further discussion of the Royal Navy’s ‘offensive’ spirit.
[xviii] ‘The Falklands Witness Seminar’ (The Occasional, Number 46.) P67.
[xix] Nott, Sir John as quoted in Ibid, P44.
[xx] Lord Parkinson of Carnforth, as quoted in Ibid. P44.
[xxi] British Defence Doctrine, JDP 01, “Campaigning”, P2-3.


martes, 20 de febrero de 2024

SGM: La ofensiva de las Ardenas pudo haber tenido éxito

Hitler no jugó tan mal su última carta

Christer Bergström sorprende con su revisión de la batalla de las Ardenas, la última ofensiva alemana en el frente occidental, de la que se cumplen 70 años
Los tabúes de la Segunda Guerra Mundial

Jacinto Antón - El País



Soldados estadounidenses entre la nieve durante la batalla de las Ardenas, en diciembre de 1944

La batalla de las Ardenas, o del saliente, librada en condiciones penosísimas en el invierno de 1944-45, durante casi siete semanas, fue uno de los grandes enfrentamientos de la II Guerra Mundial y la última gran ofensiva del ejército alemán en el frente occidental. Las imágenes de los tanques Tiger y Panther avanzando apresuradamente sobre la nieve, de los soldados estadounidenses cavando trincheras en el suelo helado y de los combates sin cuartel en los bosques, pueblos y encrucijadas forman parte de las más icónicas de la contienda, al igual que figuran entre sus nombres emblemáticos los de Malmedy, Bastogne, la operación aérea Bodenplatte, el Kampfgruppe Peiper o los comandos de Skorzeny -que causaron gran confusión infiltrándose con uniforme enemigo-. Hitler lanzó lo mejor que le quedaba, 300.000 soldados (muchos fantasmagóricamente vestidos de blanco), 1.800 tanques y cazacarros, 2.400 aviones, en un desesperado intento por cambiar el curso de la guerra. El ataque, iniciado el 16 de diciembre, cogió a los Aliados, que, medio año después del desembarco en Normandía, daban la guerra casi por acabada, completamente desprevenidos. Tras un inicio prometedor, luchas de una brutalidad tremenda y una tenaz defensa de las tropas de EE UU –es famosa la contestación del general McAuliffe de la 101ª Aerotransportada al exigirle la rendición de Bastogne: “¡Nuts!” (¡y un huevo!, en versión libre)- , los alemanes se vieron obligados a detener su avance sin conseguir el nuevo Dunkerque que ambicionaba su Führer. Numerosos libros y películas han recreado la lucha, entre estas últimas, la más conocida La batalla de las Ardenas (1965) –con su conocida escena de las jovencísimas tripulaciones de carros alemanas entonando llenas de sprit de corps el Panzerlied-, Fuego en la nieve (1949) y En la línea de ataque (1992), sin olvidar los dos capítulos correspondientes de la serie televisiva Hermanos de sangre (sin duda lo mejor).

En el 70º aniversario de la batalla, y a la espera de la inminente publicación del nuevo y esperado libro de Antony Beevor sobre ella, ha aparecido en España Ardenas, la batalla (Pasado & Presente), un monumental y pormenorizado ensayo del historiador militar sueco Christer Bergström que ofrece, además de una perspectiva insólita una sorprendente reinterpretación de aquel choque, del que subraya que ningún veterano de los que ha entrevistado cuenta ninguna anécdota amable y solo cosas terribles. “Está claro que fue una de las experiencias bélicas más espantosas de esos hombres”, dice. Algunas imágenes del libro quedan grabadas en la memoria, como el regimiento alemán avanzando a la carrera gritando “¡yanquis hijos de puta!”, los soldados estadounidenses que descubren el 13 de enero que los cadáveres congelados de los prisioneros ejecutados por las SS en la carretera de Malmedy en diciembre siguen tirados en el lugar en que los abatieron, el Panther que se confunde y se mete en una columna de carros Sherman o la lucha con granadas en una casa de Thirimont en la que cada bando ocupaba un piso.

Bergström, autor de 22 libros sobre la II Guerra Mundial, arranca su detalladísimo relato de la batalla de más de setecientas páginas desde el punto de vista de una de las unidades blindadas lanzadas hacia el Mosa con la mira puesta en el puerto de Amberes: toda una declaración de principios pues una de las cosas del libro que más sorprende al lector, acostumbrado a las versiones anglosajones, es que muy a menudo la narración de los hechos se ofrezca desde la perspectiva del bando alemán. Pero hay mucho más: Bergström considera que los alemanes estaban mejor preparados de lo que se suele considerar, que su moral era alta, su material excelente, sus comandantes muy buenos y que Hitler no andaba tan desencaminado como se cree en sus planes. La operación no estaba en absoluto condenada al fracaso y en algunos de sus aspectos era incluso “magistral”.

“La ofensiva no estaba condenada al fracaso”, sostiene el historiador sueco
Vayamos por partes, ¿la situación del ejército alemán no era entonces tan mala al final de 1944? “En noviembre-diciembre en absoluto”, explica el autor, que estuvo con veteranos en Bastogne el pasado diciembre con motivo del aniversario de la batalla. “El hecho de que los alemanes hubieran conseguido detener a los Aliados occidentales en la frontera de su país, la victoria de Arnhem, la promesa de las nuevas armas maravillosas (reactores, cohetes, submarinos eléctricos, etcétera) y -no menos importante- el plan Morgenthau de los británicos y estadounidenses que establecía más o menos la destrucción industrial de Alemania habían elevado la moral de lucha de manera que en muchos casos incluso excedía el nivel de lo acostumbrado en los primeros compases de la guerra”. En cuanto al material militar, el historiador sueco lo tiene clarísimo: “Los alemanes eran absolutamente superiores en los campos más importantes, en realidad por primera vez en la guerra. El tanque pesado Königstiger o Tiger II sobrepasaba cualquier cosa que los Aliados tenían –en enero de 1945, dos de ellos aniquilaron a una compañía entera de tanques Sherman, sin sufrir un rasguño-, y ningún tanque medio podía competir con el Panther. Tenían el primer fusil de asalto del mundo, el Sturmgewehr 44, y los aviones a reacción Me-262 y Ar 234 eran totalmente superiores en el aire”.


Prisioneros alemanes pasan junto a un Sherman y un jeep Willys durante la batalla de las Ardenas.

Del libro se desprende que la ofensiva alemana de las Ardenas no fue un intento tan desesperado sino que tenía opciones reales de éxito. “De hecho, desde la perspectiva de Hitler, era lo más inteligente que se podía hacer, mientras esperaba la siguiente ofensiva rusa en el Vístula. Fue cuidadosamente planeada y preparada y fracasó sobre todo por dos factores que podían no haberse producido: primero, porque las líneas de suministros alemanas fueron cortadas por la aviación Aliada cuando el tiempo mejoró el octavo día de la ofensiva, y segundo, porque las SS, menos competentes que el ejército regular, la Wehrmacht, recibieron en cambio la responsabilidad de conseguir los objetivos más importantes. Pero esos dos factores, como le digo, podrían haber variado. Si los alemanes hubiesen reposicionado su aviación de élite, desplegada en el frente del Este, en el Oeste, la aviación Aliada probablemente no habría sido capaz de cortar las líneas de suministros alemanas. Entonces, los alemanes habrían tenido un 50% de posibilidades de alcanzar Antwerp, cortar en dos las fuerzas Aliadas y rodear el grupo de ejércitos de Montgomery". ¿La mejor aviación alemana estaba en el Este? “Exactamente. Había una enorme diferencia entre los pilotos de uno y otro frente. Mientras la mayoría de aviadores en el Oeste eran en 1944 novatos inadecuadamente entrenados, una parte importante de los pilotos alemanes en el Este eran lo que los estándares estadounidenses describen como ases. Allí tenías pilotos como Erich Hartmann y Gerhard Barkhorn con 300 victorias cada uno, o pilotos de ataque a tierra como Hans-Ulrich Rudel con experiencia en 2.000 misiones de combate. Los pilotos alemanes con experiencia en 500 o más salidas de combate no eran infrecuentes en el Este a finales de 1944. Los pilotos Aliados en el Oeste no tenían esa experiencia".

En términos claros y futbolísticos: ¿eran los alemanes mejores en el campo que los estadounidenses? “Sí, sus mandos eran mejores, sus tácticas eran mejores, muchas de sus tropas estaban más motivadas (con la excepción de las tropas aerotransportadas de EE UU), y su armamento era mejor, con la excepción también de la artillería de EE UU”. Bergström es aún más polémico cuando le pregunto si deberíamos replantearnos la (in) capacidad de Hitler como comandante militar. “Creo que deberíamos. Aunque Hitler carecía de alta educación militar, había probado tener una intuición de las posibilidades en el campo de batalla. Los ataques en el Oeste en 1940 y en 1944 son buenos ejemplos. Sin embargo, esa intuición le falló en varias ocasiones al final de la guerra, la más notable quizá en Falaise en agosto del 44. Pero la idea de atacar en las Ardenas con el objetivo de atrapar luego los ejércitos de Montgomery fue brillante”.
Los alemanes disponían de mejores tanques y la moral era alta
Volviendo a lo de las SS, en el libro se recalca una y otra vez que la Wehrmacht luchó mejor en las Ardenas que las SS, en contra del tópico de que las Waffen SS eran superiores. “Sin ninguna duda fue así. Muchos testimonios, de mandos de la Wehrmacht y de los EE UU dan prueba del hecho de que las SS combatieron de manera bastante chapucera, como aficionados, durante la batalla de las Ardenas. Esa era la regla general –aunque con notables excepciones- para las tropas novatas de las SS en su primer despliegue en el campo de batalla durante toda la II Guerra Mundial”.

¿Y qué tal lucharon los estadounidenses la que fue su peor batalla de la guerra, en intensidad y bajas? “Según todos los testimonios las tropas aerotransportadas lo hicieron muy bien al igual que otras unidades como la 30ª y la 84ª divisiones de Infantería. Pero en general tengo que decir que considerando su creciente ventaja numérica uno habría esperado que el Ejército de EE UU se comportase mejor en buen número de casos durante la batalla. La contraofensiva de Patton, que en realidad fue un gran fracaso si se compara con sus objetivos, es un buen ejemplo en el que uno puede ver que, de haber disfrutado los alemanes de las mismas ventajas, probablemente habrían tenido mucho más éxito”.
“Las tropas de las SS combatieron de forma bastante chapucera”
Ser sueco parece aportar una visión diferente, acaso más objetiva, más neutral a la historia de la II Guerra Mundial. “Creo que simplemente es natural que estés influenciado por la perspectiva de la sociedad en la que vives, que en muchos casos es tu propio país. Más aún, cuando se trata de historia militar mucho de lo que piensas está influenciado por la propaganda de guerra de la época. Eso obligadamente tiene una gran influencia en la forma en que se aprende la historia. Así que ser de un país neutral es una gran ventaja si tu deseo es proporcionar una descripción neutral y objetiva de una batalla como esta”. Una de las conclusiones más sorprendentes de Bergström es que la batalla fue una victoria para... los soviéticos. “Absolutamente. La ofensiva de las Ardenas debilitó a los Aliados occidentales; de manera material y particularmente psicológica tuvo un impacto perjudicial en sus propios planes de ofensiva, y los volvió extremadamente cautos. Gracias a eso, la Unión Soviética consiguió el crédito de capturar Berlín”. La historia tiene, según el historiador, un corolario estremecedor: una victoria alemana en las Ardenas podría haber supuesto que fueran dos ciudades alemanas las víctimas de las bombas atómicas en lugar de Hiroshima y Nagasaki. “Si Hitler hubiera conseguido rodear y quizá aniquilar el ejército de Montgomery, puede que hubiera sido capaz de aguantar hasta el verano de 1945. En ese caso, las bombas atómicas probablemente se habrían lanzado contra Alemania, como era el plan original. Tal y como sucedió, los alemanes se rindieron antes de que las bombas atómicas estuvieran disponibles”.


Soldados estadounidenses se desplazan en el frente durante la batalla de las Ardenas

Christer Bergström está de acuerdo en que ha llegado el momento de hacer un buen filme moderno sobre la batalla. "Así es, la batalla de las Ardenas tiene todo lo que hace falta para realizar una gran película de guerra de éxito: el drama del combate, el milagro cuando los cielos se despejan en el último minuto permirtiendo a las fuerzas aéreas de EE UU salvar a sus tropas terrestres, el inesperado regreso de los alemanes en enero de 1945, la lucha interna entre los generales Aliados (particularmente Patton y Montgomery), y los dos ángeles femeninos que trabajaron como enfermeras y salvaron tantas vidas en la asediada Bastogne". El historiador recuerda bien la escena de los carristas alemanes cantando el Panzerlied en el filme de 1965. "Esa escena fue idea del general Meinrad von Lauchert, un veterano de la batalla de las Ardenas, Cruz de Caballero con hojas de roble, que comandó una de las puntas de lanza alemanas durante la ofensiva, y que fue asesor de la película". Del último filme sobre la II Guerra Mundial, Fury, con Brad Pitt, dice que recientemente ha hablado con varios veteranos de las fuerzas acorazadas estadounidenses que sirvieron en la batalla de las Ardenas y todos acuerdan que Fury es una de las películas de guerra más realistas que han visto nunca. Lógicamente, yo tengo que compartir esa opinión".

La batalla que conmocionó Europa, sobre la batalla de Poltava, de Peter Englund, La belleza y el dolor de la batalla, del mismo autor, y su propio Ardenas parecen mostrar un auge de la historia militar sueca. "El primer libro de Englund que menciona allanó el camino para un nuevo interés por la historia militar en Suecia. Los libros de Historia, particularmente historia militar y en especial sobre la II Guerra Mundial son muy populares en Suecia. La edición sueca de mi libro de las Ardenas vendió 3.000 copias en seis meses y se ha hecho una segunda edición, lo que no está mal en un país de 9 millones de habitantes".

Combate editorial por una batalla


Oficiales alemanes en una reunión durante la batalla de las Ardenas.

El libro de Bergström, de 780 páginas, ha llegado a las librerías españolas antes que el de Antony Beevor, de 570, sobre el mismo tema. Así que, de alguna manera, Gonzalo Pontón, el editor de Pasado & Presente, ha conseguido una ventaja inicial en la batalla de las Ardenas de papel en este 70º aniversario del enfrentamiento. Se da la circunstancia de que Pontón fue editor de Beevor en Crítica y luego, al salir de esa editorial y crear la nueva, le publicó al historiador británico su libro La Segunda Guerra Mundial (2012). Pero ahora Beevor, el nombre de referencia actual de la historia militar, ha regresado a Crítica donde publicará Ardenas 1944, que se pone a la venta el 19 de mayo (la traducción española aparece casi al mismo tiempo que el original inglés, que se publica estos días). ¿Ha tenido Bergström la sensación de haber ganado una batalla? “En realidad yo no sabía que Beevor planeaba escribir un libro sobre las Ardenas cuando escribí el mío, que data de 2013”, explica el historiador sueco. “Mi objetivo era acabar mi libro para el 70 º aniversario. Nunca pensé en una competición entre Beevor y yo si eso es lo que sugiere. No sé cómo analiza él la batalla, pero será interesante verlo. Estoy seguro que ambos, él y yo tenemos cosas que aprender de la batalla de las Ardenas el uno del otro”.
En una rápida comparación de urgencia, el análisis de Beevor es más clásico: el historiador británico se ciñe a la versión canónica de que la ofensiva alemana, que menospreció enormemente la capacidad de lucha de los soldados estadounidenses, no tenía futuro y Hitler se equivocó al lanzarla sacrificando hombres y material que hubieran sido de más provecho en el Este. El británico destaca de nuevo por su calidad literaria, su claridad, su amenidad, su ironía, su capacidad para la anécdota humana (el alcoholismo de Von Rundstedt, la sugerencia de que Monty padecía síndrome de Asperger, los granjeros manitas que aprovechan los restos de los blindados y demás vehículos militares para su uso agrícola y personal, incluido el instalar los sillones de un Kübelwagen en el salón de casa), y su inteligencia para captar puntos de vista poco tenidos en cuenta, como el sufrimiento de los civiles belgas o la atrocidad de las bombas de fósforo.
Sorprende ver el poco espacio que Bergström –mucho más centrado en los aspectos militares más técnicos que Beevor- dedica a la tristemente célebre matanza de 84 prisioneros estadounidenses en Malmedy (en puridad Baugnez). El sueco opina que ya se ha hablado bastante de ella; mientras que británico la explica en profundidad, incluido el detalle de la nieve en las cuencas vacías de los cadáveres: puro Beevor. En todo caso ambos subrayan que esa masacre, que rápidamente se difundió entre los combatientes, contribuyó a embrutecer la contienda y, como recalca Beevor puso la venganza “en la orden del día”, trasladando “la horrorosa brutalidad del Frente Oriental al Occidental”.
Los dos coinciden también en que los que sacaron realmente tajada de la batalla fueron los soviéticos. Beevor añade que los británicos resultaron derrotados moralmente frente a los EE UU por su poco relevante papel.

domingo, 31 de octubre de 2021

SGM: La blitzkrieg soviética sobre Manchuria

Una "guerra relámpago" al estilo soviético. El modelo manchuriano.

“Si ellos [el comando militar japonés] hubieran estudiado nuestras muchas operaciones ofensivas en el frente occidental, podrían haber aprendido la simple verdad: cuando el Ejército Rojo ataca, da un golpe fatal. ". Así es como el mariscal de artillería soviético Kazakov, en sus memorias publicadas en 1973, resume el significado de la victoria del Ejército Rojo en Manchuria, contra Japón, en agosto de 1945. El "modelo manchú" del Ejército Rojo es un especial Enfoque de la Guerra Fría a la última gran campaña soviética de la Segunda Guerra Mundial contra el ejército japonés de Kwantung. La elección de este modelo manchú por parte del Ejército Rojo en la era de la guerra nuclear viene dictada por la ofensiva. Es una aceptación deliberada de la ofensiva, dentro de la guerra moderna. También es una idealización de la campaña de 1945, que gozó de cierto apoyo institucional y gran publicidad en el entorno militar soviético a partir de 1960.Se basa en el deseo de realizar ofensivas estratégicas, basadas en la combinación de armas, y que permitan ganar la decisión en la fase inicial de las hostilidades. Este modelo manchuriano se presenta, en particular, después de la caída de Jruschov en 1964, cuando las fuerzas soviéticas revisan su doctrina estratégica y se preparan para una ofensiva que no se limita solo al caso de un conflicto fronterizo con Estados Unidos, China. Contribuirá a una cierta reestructuración de las fuerzas convencionales del Ejército Rojo y, sin duda, llevará a su cúspide la eficacia de este aparato militar, a finales de los años setenta y ochenta, a riesgo de desencadenar un conflicto generalizado con Estados Unidos. Estados Unidos y sus aliados.basado en la combinación de armas, y permitiendo que la decisión se tome en la fase inicial de las hostilidades. Este modelo manchuriano se presenta, en particular, después de la caída de Jruschov en 1964, cuando las fuerzas soviéticas revisan su doctrina estratégica y se preparan para una ofensiva que no se limita solo al caso de un conflicto fronterizo con Estados Unidos, China. Contribuirá a una cierta reestructuración de las fuerzas convencionales del Ejército Rojo y, sin duda, llevará a su cúspide la eficacia de este aparato militar, a finales de los años setenta y ochenta, a riesgo de desencadenar un conflicto generalizado con Estados Unidos. Estados Unidos y sus aliados.basado en la combinación de armas, y permitiendo que la decisión se tome en la fase inicial de las hostilidades. Este modelo manchuriano se presenta, en particular, después de la caída de Jruschov en 1964, cuando las fuerzas soviéticas revisan su doctrina estratégica y se preparan para una ofensiva que no se limita solo al caso de un conflicto fronterizo con Estados Unidos, China. Contribuirá a una cierta reestructuración de las fuerzas convencionales del Ejército Rojo y, sin duda, llevará a su cúspide la eficacia de este aparato militar, a finales de los años setenta y ochenta, a riesgo de desencadenar un conflicto generalizado con Estados Unidos. Estados Unidos y sus aliados.después de la caída de Jruschov en 1964, cuando las fuerzas soviéticas revisan su doctrina estratégica y se preparan para una ofensiva que no solo se limita al caso de un conflicto fronterizo con China. Contribuirá a una cierta reestructuración de las fuerzas convencionales del Ejército Rojo y, sin duda, llevará a su cúspide la eficacia de este aparato militar, a finales de los años setenta y ochenta, a riesgo de desencadenar un conflicto generalizado con Estados Unidos. Estados Unidos y sus aliados.después de la caída de Jruschov en 1964, cuando las fuerzas soviéticas revisan su doctrina estratégica y se preparan para una ofensiva que no solo se limita al caso de un conflicto fronterizo con China. Contribuirá a una cierta reestructuración de las fuerzas convencionales del Ejército Rojo y, sin duda, llevará a su cúspide la eficacia de este aparato militar, a finales de los años setenta y ochenta, a riesgo de desencadenar un conflicto generalizado con Estados Unidos. Estados Unidos y sus aliados.y sin duda llevaría a su cúspide la efectividad de este aparato militar, a la vuelta de los años 1970 y 1980, con el riesgo de iniciar un conflicto generalizado con Estados Unidos y sus aliados.y sin duda llevaría a su cúspide la efectividad de este aparato militar, a la vuelta de los años 1970 y 1980, con el riesgo de iniciar un conflicto generalizado con Estados Unidos y sus aliados.

Stéphane Mantoux || L'autre cote de la colline



Marinos soviéticos izan la bandera sovíética en Port Arthur marcando el fin de la ofensiva manchuriana, 1 de Octubre de 1945.

La evolución de la estrategia militar soviética desde 1945

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la estrategia soviética ha dependido de su experiencia bélica y de la redistribución de las cartas político-militares en todo el mundo. En la década de 1950, los soviéticos buscaron así proteger los logros de la Segunda Guerra Mundial, frente al monopolio nuclear estadounidense, roto en 1949, y las alianzas pro estadounidenses forjadas por Estados Unidos en todo el mundo, incluida, principalmente, la OTAN. . Como resultado, la URSS mantiene un vasto potencial militar convencional, dispuesto principalmente en Europa.

La situación cambia bajo Khrushchev, quien aplica en particular las ideas desarrolladas en el trabajo del mariscal Sokolovsky, Military Strategy (1962) : se trata entonces de lograr la paridad en armas termonucleares con las estadounidenses para reducir el dispositivo convencional. La premisa es que de ahora en adelante una guerra será nuclear, por definición. La situación no cambia realmente hasta unos años después de la caída de Jruschov, en 1964: la opción totalmente nuclear pierde su fuerza y ​​se produce un reequilibrio a favor de las fuerzas convencionales. De 1970 a 1985, fue la operación de teatro estratégico la que dominó el pensamiento militar soviético. El Ejército Rojo busca desarrollar conceptos estratégicos para lograr la victoria en las operaciones de teatro y mediante la combinación de armas, de ahí el estudio en profundidad de los éxitos de la Gran Guerra Patria, cuyas lecciones se consideran aún relevantes.

El estudio de las operaciones de la Segunda Guerra Mundial produce una serie de modelos que sirven de base para forjar conceptos adecuados para las operaciones del teatro soviético moderno. Los modelos se eligen de acuerdo con los elementos que más interesan al Ejército Rojo: gran escala de operaciones, grandes movimientos de fuerzas móviles, desarrollos en la profundidad operativa y estratégica del adversario, conducción a gran escala de misiones complejas, apoyo logístico en el espacio. y en la duración de campañas a gran escala. Los soviéticos seleccionan cuatro operaciones de la Segunda Guerra Mundial en particular: Operación Bagration(Junio-agosto de 1944), Operación Iassi-Kishinev (agosto de 1944), Operación Vístula-Oder (enero de 1945) y la campaña en Manchuria (agosto de 1945). Los dos últimos se convirtieron en modelos para las ofensivas teatrales estratégicas de los pensadores soviéticos de los años ochenta.
 
Un ISU-122 entra en Lodz, durante la Operación Vístula-Oder. Esta operación soviética se convertirá, con la de Manchuria, en el modelo de las ofensivas teatrales previstas desde los años sesenta hasta los ochenta. - Fuente: Wikipedia.

Análisis de la campaña de Manchuria por parte del Ejército Rojo

Para los planificadores soviéticos, la campaña del Lejano Oriente es la primera oportunidad para organizar y ejecutar una ofensiva a gran escala en la que son libres de definir el tiempo, la escala y el tipo de operaciones. La planificación de la campaña de Manchuria, entre febrero y junio de 1945, marca la elección de una ofensiva para obtener la sorpresa estratégica. Stalin sabe de hecho que una guerra contra Japón no puede beneficiarse del mismo apoyo de la población que contra Alemania; además, hasta al menos octubre de 1944, todavía creía en la posibilidad de un ataque japonés en el Lejano Oriente 1. Es por esto que el Estado Mayor concibe una campaña corta, que permita obtener la decisión rápidamente, evitar una guerra prolongada y ganar terreno antes del final de la guerra entre Japón y los angloamericanos. La ofensiva contra Manchuria es, por tanto, el prototipo de una " guerra relámpago " al estilo soviético.

A partir de junio de 1945, Stalin indujo voluntariamente a los japoneses a creer que estaba abierto a la negociación, para disipar su desconfianza. No se dejan engañar, pero ya han tomado la decisión de defender las islas de la Patria: incluso si hubieran anticipado correctamente la operación en Manchuria, sin duda no habrían podido fortalecer el Ejército de Kwantung. A partir de diciembre de 1943 y la conferencia donde Teherán, donde Stalin se comprometió a atacar Japón tras la derrota de Alemania, las tropas soviéticas del Lejano Oriente empezaron a poner munición en sus depósitos. La planificación de la operación en realidad comenzó en septiembre-octubre de 1944. Pero fue retrasada por la campaña contra Alemania, que continuó; esto no lo haceEs que el 11 de febrero de 1945 Stalin finalmente indica que el Ejército Rojo irá de campaña contra Japón dos o tres meses después de la derrota de los nazis. A partir de junio de 1945, la ofensiva estaba prevista para agosto, a pesar de las malas condiciones meteorológicas. Stalin inicialmente pensó en atacar el 11 de agosto, pero ante la insistencia de Vassilievsky, pospuso el lanzamiento a las 9 y firmó la orden ofensiva pocas horas después del lanzamiento de la bomba atómica estadounidense en Hiroshima. Los japoneses, por su parte, siguen convencidos hasta el final de que el ataque no puede tener lugar antes de septiembre como mínimo.a pesar de las malas condiciones meteorológicas. Stalin inicialmente pensó en atacar el 11 de agosto, pero ante la insistencia de Vassilievsky, pospuso el lanzamiento a las 9 y firmó la orden ofensiva pocas horas después del lanzamiento de la bomba atómica estadounidense en Hiroshima. Los japoneses, por su parte, siguen convencidos hasta el final de que el ataque no puede tener lugar antes de septiembre como mínimo.a pesar de las malas condiciones meteorológicas. Stalin inicialmente pensó en atacar el 11 de agosto, pero ante la insistencia de Vassilievsky, pospuso el lanzamiento a las 9 y firmó la orden ofensiva pocas horas después del lanzamiento de la bomba atómica estadounidense en Hiroshima. Los japoneses, por su parte, siguen convencidos hasta el final de que el ataque no puede tener lugar antes de septiembre como mínimo.2 , y sus tropas también están en pleno apogeo para reposicionarse de acuerdo con la nueva estrategia defensiva, lo que aumenta la sorpresa estratégica de la operación soviética. Sin embargo, los japoneses anticiparon correctamente el principal eje de ataque soviético, a través del gran macizo de Khingan, por obvias razones geográficas y logísticas, pero nunca pensaron que podrían tener lugar grandes ataques mecanizados allí: las lecciones de Khalkhin-Gol no se mantuvieron. La inteligencia japonesa es consciente de la fuerza soviética total involucrada, pero el Ejército Rojo, gracias a la maskirovka , pudo ocultar la ubicación precisa de sus fuerzas.

A nivel operativo, los soviéticos primero tuvieron que definir la escala del teatro de operaciones. Las operaciones aerotransportadas y anfibias contra Japón fueron consideradas, luego descartadas, debido a las fuertes bajas que esto podría causar y la previsible falta de apoyo aliado. También se deja de lado la opción de atacar el norte de China porque los objetivos abordados no tienen el valor suficiente. El asalto a Sakhalin y las Kuriles, también mencionado, se mantiene como un ataque secundario, a expensas de la Armada y la Fuerza Aérea soviéticas. Manchuria y el norte de Corea fueron finalmente elegidos como el principal escenario de operaciones para destruir al ejército de Kwantung, con el fin de asestar un golpe final al esfuerzo bélico japonés. También entran en juego consideraciones políticas:se trata de adelantarse a los aliados occidentales y, además, las reservas de armas japonesas capturadas se cederán muy rápidamente a los comunistas chinos que luchan contra los nacionalistas durante la guerra civil, sin que esto se haya previsto necesariamente en 1945. El plan operativo prevé grandes concentraciones de batallones mecanizados en destacamentos avanzados, así como en las brigadas, divisiones y ejércitos de las fuerzas del primer escalón de los frentes enfrentados, en particular para el 6 Ejército de Tanques de la Guardia, que asegura el avance principal a través del Gran Khingan.El plan operativo prevé grandes concentraciones de batallones mecanizados en destacamentos avanzados, así como en las brigadas, divisiones y ejércitos de las fuerzas del primer escalón de los frentes enfrentados, particularmente para el 6 Ejército de Tanques de la Guardia, que asegura el avance principal a través del Gran Khingan.El plan operativo prevé grandes concentraciones de batallones mecanizados en destacamentos avanzados, así como en las brigadas, divisiones y ejércitos de las fuerzas del primer escalón de los frentes enfrentados, particularmente para el 6 Ejército de Tanques de la Guardia, que asegura el avance principal a través del Gran Khingan.
 
El terreno sobre el que se desarrolla la ofensiva en Manchuria. Fuente: GLANTZ, (Teniente Coronel), David M., August Storm. La ofensiva estratégica soviética de 1945 en Manchuria.

Se trata de rodear el cuerpo principal de las fuerzas enemigas y luego cortar los elementos rodeados y separarlos de su reserva estratégica en el norte de China. Los ataques secundarios fijaron a las fuerzas japonesas a lo largo de todo el frente y les impidieron bloquear los ejes principales de ataque. A diferencia de lo que sucedió en el oeste contra Alemania donde los frentes lideran una sucesión de operaciones para obtener el resultado estratégico, aquí los frentes solo realizan una operación cuya profundidad coincide con la estrategia. Uno de los principales preparativos de los soviéticos se refiere a la prevención del uso de armas bacteriológicas por parte de los japoneses. Un informe de la profesión médica, de marzo de 1945, insistía en la necesidad de prestar especial atención a los recursos sanitarios del campo.Las tropas del Ejército Rojo están vacunadas masivamente contra la peste y otras enfermedades sensibles, cuya diseminación es temida por las fuerzas japonesas. Un puesto de comandante en jefe del teatro, forjado para Vassilievski, fue creado el 30 de julio de 1945: cubría las armas aéreas y navales representadas después del 3 de agosto por sus respectivos líderes, Novikov y Kouznetsov. Fue entonces la primera vez durante la Segunda Guerra Mundial que el Ejército Rojo creó tal puesto de comandante en jefe de un teatro de operaciones.cubre las armas aéreas y navales representadas después del 3 de agosto por sus respectivos líderes, Novikov y Kouznetsov. Fue entonces la primera vez durante la Segunda Guerra Mundial que el Ejército Rojo creó tal puesto de comandante en jefe de un teatro de operaciones.cubre las armas aéreas y navales representadas después del 3 de agosto por sus respectivos líderes, Novikov y Kouznetsov. Fue entonces la primera vez durante la Segunda Guerra Mundial que el Ejército Rojo creó tal puesto de comandante en jefe de un teatro de operaciones.

Los soviéticos tienen poca información sobre el ejército de Kwantung, que de alguna manera trató de ocultar que había sido vaciado gradualmente de su sustancia, esparcido por el Pacífico para apoyar la defensa de las posesiones japonesas. Es por eso que el Ejército Rojo duplicó su fuerza en la primavera y el verano de 1945 para poder tener un millón de hombres en sus unidades de combate y medio millón en los servicios de retaguardia, mediante la transferencia de 4 ejércitos completos y otras unidades específicas. , es decir, 750.000 hombres, entre mayo y julio. Por definición, los reconocimientos se limitan a mantener el efecto sorpresa:en particular, los soviéticos desconocen si las reservas de tanques y aviones japoneses en la llanura central de Manchuria pueden ser importantes para un contraataque. Es por esta razón que el 6 Ejército de Tanques de la Guardia se refuerza considerablemente: dos divisiones de rifles motorizados3 , dos brigadas de armas de asalto y cuatro batallones de tanques independientes. Los ejércitos del primer escalón también reciben un suplemento de fuerzas mecanizadas: los batallones reforzados que constituyen destacamentos avanzados operan de 10 a 50 km al frente de las divisiones, y los destacamentos especiales de reconocimiento también operan a más de 40 km al frente. Por lo tanto, se espera que el 6 Ejército de Tanques de la Guardia avance en promedio 82 km por día (!), Beneficiándose del reabastecimiento de combustible aéreo; además, el avance en profundidad operativa está previsto en no menos de 820 km.


El dispositivo del ejército de Kwantung en Manchuria. Fuente: GLANTZ, (Teniente Coronel), David M., August Storm. La ofensiva estratégica soviética de 1945 en Manchuria.

La ofensiva soviética tiene su eje principal en el oeste, a través del ataque del Frente Transbaikaliano que empujará hacia el este, mientras que el 1er Frente del Lejano Oriente ataca en el este hacia Harbin y que el 2o Frente del Lejano Oriente, al norte, lideró asaltos para asegurar las fuerzas japonesas. Totalmente sorprendidos, los japoneses sufrieron grandes pérdidas (de 5 a 10 hombres para un soviético puesto fuera de combate) y se rindieron en diez días. El Ejército Rojo aisló al ejército de Kwantung, impidiendo que fuera evacuado o recibir refuerzos, gracias al uso de múltiples destacamentos de avanzada, aunque la falta de combustible y medios de transporte obstaculizó en ocasiones el durante las operaciones.

La campaña de Manchuria fue sobre todo un éxito para las fuerzas terrestres del Ejército Rojo, el mismo que presentó el modelo manchuriano de 1960. La infantería constituía el grueso de los destacamentos avanzados que eran los medios de la ofensiva relámpago. Y este es el que también hizo el avance inicial. Los batallones especiales se infiltraron 5 km detrás de las líneas enemigas antes del ataque para neutralizar las posiciones defensivas japonesas. Los ataques nocturnos o con mal tiempo confunden considerablemente a los japoneses. El primer escalón de infantería que sube en línea tiene, en los puntos de ruptura elegidos del 1er Frente del Lejano Oriente, una concentración de 200 piezas de artillería y 30 tanques por kilómetro.Los refuerzos escalonados se masajean detrás para inyectarlos inmediatamente si es necesario. Los destacamentos avanzados suelen estar comandados por oficiales de infantería. Sin embargo, están limitados por la falta de medios motorizados, hasta tal punto que a veces es necesario convertir los transportes de artillería en transportes de tropas.

La decisión estratégica de involucrar a grandes fuerzas mecanizadas en el nivel de entrada también dio sus frutos. El 6º Ejército de Tanques de la Guardia, en particular, desempeñó su papel de ariete a la perfección. Fue reforzado para cumplir su misión en las profundidades del dispositivo enemigo, a tal punto que entonces contaba con más batallones de infantería motorizada que batallones de tanques (44 contra 25). En los otros ejércitos del Frente Trans-Baikal, los elementos mecanizados y blindados también están en el primer escalón. Los tanques contribuyeron al avance y, por lo tanto, permitieron una explotación profunda, una novedad que no fue unánime durante la planificación inicial. Por otro lado, las grandes formaciones mecanizadas se vieron perjudicadas por la falta de combustible,problemas mecánicos vinculados al clima y recursos técnicos insuficientes. Los regimientos de cañones autopropulsados ​​o las brigadas de tanques adjuntos a ejércitos combinados han demostrado ser más efectivos. Por otro lado, el VI Ejército de Tanques de la Guardia colaboró ​​estrechamente con la fuerza aérea para sus suministros, lo que también benefició a los equipos especiales de reconocimiento de motocicletas que preceden al cuerpo de tanques, responsables de tomar puntos estratégicos.aviación para su abastecimiento lo que también benefició a los equipos especiales de reconocimiento de motocicletas que preceden al cuerpo de tanques, encargados de tomar puntos estratégicos.aviación para su abastecimiento lo que también benefició a los equipos especiales de reconocimiento de motocicletas que preceden al cuerpo de tanques, encargados de tomar puntos estratégicos.
 
Las operaciones del Frente Transbaikaliano - Fuente: GLANTZ, (Teniente Coronel), David M., August Storm. La ofensiva estratégica soviética de 1945 en Manchuria.

La artillería no jugó el papel considerable que juega en las ofensivas soviéticas del conflicto, a pesar de la presencia de unas 26.000 piezas. En primer lugar porque no podía ser lo suficientemente móvil para seguir el ritmo de las operaciones, pero también, por ejemplo, porque la ofensiva inicial se llevó a cabo en la oscuridad, por comandos, sin preparación para la artillería o la aviación. Difícil de mover, también consume muchos recursos para el transporte de municiones: es más eficiente a nivel de cañones autopropulsados, o de brigadas antitanques o de mortero más móviles, por ejemplo. Los guardias fronterizos soviéticos, bajo el mando del Ejército Rojo, jugaron un papel importante, componiendo algunos destacamentos de avanzada y ayudando a asegurar la retaguardia.Contribuyen a la ofensiva nocturna inicial, a veces en coordinación con la armada, participando así en la sorpresa táctica. De marzo a abril de 1945, patrullaron para evitar que el reconocimiento contrario descubriera preparaciones y concentraciones soviéticas, lo que también llevó a su piedra a una sorpresa estratégica. En cuanto a los ingenieros, construyeron, solo para los preparativos del ataque, 1.390 kilómetros de carretera y repararon otros 5.000. También cavan pozos para encontrar agua y refugios de camuflaje para los tanques del 6º Ejército de Tanques de la Guardia. Dentro del 5º Ejército del 1º Frente del Lejano Oriente, los ingenieros entrenan a 5.000 hombres para asaltar fortificaciones, divididos en 106 grupos de asalto y 163 más para derribar obstáculos.Un comando de 120 zapadores de una brigada motorizada salta sobre Harbin para apoderarse de puentes, bases y otros puntos importantes para evitar su destrucción por parte de los japoneses.

Si la fuerza aérea soviética domina a su contraparte japonesa, no obstante realiza misiones de apoyo terrestre y otras más originales, para merodear su experiencia. Además de los suministros ya mencionados, participa en operaciones aerotransportadas y, en ocasiones, también guía el avance de las tropas en tierra. Las unidades de largo alcance y los aviones de transporte apoyan principalmente al Frente Transbaikaliano, mientras que los cazabombarderos y los cazas están más presentes por encima del Segundo Frente del Lejano Oriente. Los problemas encontrados están esencialmente relacionados con la reubicación de los aviones lo más cerca posible del progreso, lo que no se puede hacer de inmediato. La Armada Soviética juega un papel esencial en las operaciones del Segundo Frente del Lejano Oriente, en particular con la Flotilla de Amur. VS 'también dirige las operaciones anfibias en Sakhalin y las islas Kuriles, aunque los resultados están por debajo de las expectativas debido a una mala planificación. Además, la armada soviética fue la primera en interesarse por la campaña de Manchuria, a través de dos publicaciones publicadas en 1958 y 1959, antes de que el ejército adoptara el modelo de Manchuria.



La adopción del " modelo manchuriano "

El Estado Mayor del Ejército Rojo encargó una serie de estudios sobre las operaciones de la Segunda Guerra Mundial mientras las tensiones con China seguían aumentando a principios de la década de 1960. Desde septiembre de 1960, el Mariscal Zakharov, nuevo Jefe de Estado Mayor del Ejército Rojo (y Jefe de Estado Mayor del Transbaikal Frente durante la ofensiva de Manchuria de 1945), llama la atención sobre la campaña de Manchuria como posible modelo de operaciones modernas, en la revisión de la historia militar del Ministerio de Defensa 4 . Los soviéticos están especialmente interesados ​​en el hecho de que la decisión se tomó, en esta campaña, durante la fase inicial de operaciones, a la que el Ejército Rojo concede la mayor importancia en el marco deguerra moderna.
 
El mariscal Matvei Zakharov, que participó en la campaña de Manchuria, alentará el estudio de la operación a partir de 1960. -Fuente : Wikipedia.

La literatura sobre la campaña de Manchuria en realidad toma tres formas distintas: las memorias de los comandantes de las fuerzas del Lejano Oriente de la época; el relato oficial de la actuación de las distintas ramas del ejército soviético en la campaña; y análisis más completos de toda la operación. Después del artículo del mariscal Zakharov, no fue hasta varios años, en 1962 y 1963, que aparecieron los primeros libros sobre la campaña: un estudio de las operaciones realizadas por el 6 Ejército de Tanques de la Guardia (Krupchenko) y otro sobre el suministro de agua, que siempre puede resultar útil en una guerra nuclear (Tsirlin).

En 1965, el general Pliev, que comandaba el grupo de caballería mecanizada soviético-mongol dentro del Frente Trans-Baikal, publicó sus memorias. El mismo año, el general Liudnikov, que comandaba el 39º Ejército que protegía el flanco izquierdo del 6º Ejército de Tanques de la Guardia, también compartió su experiencia en una revisión militar. A esto le sigue un estudio sobre el papel de los guardias fronterizos (Platonov y Bulatov), ​​un relato de la invasión del sur de Sakhalin (D'iakonov) y un artículo sobre la campaña en su conjunto. Finalmente, dos obras importantes, la de los mariscales Zakharov y Malinovsky (que comandó el Frente Transbaikaliano durante la campaña), Estudio político-militar soviético clásico y final , y la otra, Victoria en el Lejano Oriente., más destinado a los militares, por LN Vnotchenko, apareció en 1966. Fueron actualizados en 1969 y 1971 respectivamente. El mismo año, el mariscal Meretskov, que comandaba el 1er Frente del Lejano Oriente, compartió sus recuerdos en una revisión militar.
 
Rodion Malinovsky, ministro de Defensa soviético y que estuvo al mando del Frente Transbaikal durante la campaña de Manchuria, es uno de los principales partidarios del "modelo manchuriano" .- Fuente: Wikipedia.

Las publicaciones se generalizaron después de 1966. En 1967, el general Lioudnikov publicó un libro; Se reimprimen las memorias del general Shtemenko relacionadas con la campaña; El comandante adjunto del Cuerpo de Señales del Lejano Oriente, Kourochkin, publica un artículo sobre el tema. Los mariscales Meretskov y Vassilievski también analizan las dos obras publicadas en 1966. El año 1968 vio una verdadera proliferación de publicaciones relacionadas con la operación. Se publican las memorias de los mariscales Meretskov y Shtemenko. El trigésimo aniversario de las batallas del lago Khasan y Khalkhin-Gol en 1968-1969 también vio un florecimiento de publicaciones. En 1969, justo después de los primeros incidentes con China, el general Toloubko, comandante del distrito militar del Lejano Oriente,vuelve en un artículo sobre la lucha con China en Manchuria en 1929. Zakharov publicó un artículo el mismo año sobre las soluciones encontradas durante la campaña de 1945 a una serie de problemas, como el ocultamiento de la concentración de tropas, y otro artículo el siguiente año en el que fomentó el estudio de las batallas del lago Khasan y Khalkhin-Gol. El mariscal de campo Kazakov publicó sus memorias en 1973. Al año siguiente, un artículo revisa el desempeño de los vehículos blindados del 1er Frente del Lejano Oriente a través de la taiga (Ezhakov). Le siguió en 1975 el trabajo del comandante del 25º Ejército del 1º Frente del Lejano Oriente, Chistiakov, quien colaboró ​​con la armada y utilizó las brigadas de tanques para romper las líneas fortificadas;y otro escrito por dos miembros del consejo militar del Comando del Lejano Oriente, Shikin y Chapochnikov.

La adopción del modelo manchú responde tanto a las crecientes tensiones con China como a un reposicionamiento del ejército soviético ante los recortes realizados por Jruschov, partidario de las fuerzas nucleares. El mariscal Malinovsky, ministro de Defensa, Zakharov, en el Estado Mayor, y Chouikov, que comanda las fuerzas terrestres soviéticas, se opusieron enérgicamente a la reducción llevada a cabo por Jruschov hasta su caída en 1964. El coronel general Pavlovskii fue ascendido en 1967 a general del ejército y comandante de las fuerzas terrestres después de haber estado a cargo del distrito militar del Lejano Oriente, donde construyó una base sólida para grandes operaciones convencionales. Fue él quien dirigió el primer ejercicio militar en todo el teatro enoperaciones, con maniobras en torno a la combinación de armas, que no implica el uso de armas nucleares por parte del Ejército Rojo, en el escenario seleccionado. Además, el mismo año, éste se asegura de incrementar la reserva entrenada para inflar sus números potenciales en caso de conflicto.

La operación en Checoslovaquia en agosto de 1968 y las maniobras paralelas a las escaramuzas con China en el verano de 1969 confirmaron el interés del Ejército Rojo por pensar en el modelo manchú. Los estudios de la campaña van en aumento, en particular porque su contexto parece parecerse más al patrón de una guerra corta contra un enemigo más pequeño favorecido por los soviéticos en ese momento. La campaña también refleja una imagen mucho más positiva del Ejército Rojo que el enfrentamiento con Alemania. Paradójicamente, en sus reflexiones, los soviéticos a veces llegan a descartar cualquier posible uso de armas nucleares, no sin vergüenza. De 1965 a 1972, el Ejército Rojo presentó oficiales generales dispuestos a llevar a cabo este concepto estratégico en un posible conflicto con China.mientras se renegocia un tratado con Mongolia para el emplazamiento de las tropas del Ejército Rojo. Por lo tanto, el modelo manchú sirvió de base para la modernización de la combinación de armas soviéticas y la instalación de estructuras avanzadas para operaciones, particularmente en Asia.

Un modelo característico

La ofensiva de Manchuria en agosto de 1945 se basó en la sorpresa estratégica y en la planificación logística iniciada la primavera anterior. El plan operativo exige aislar y destruir al ejército de Kwantung en una breve campaña. El plan final incluye ataques simultáneos en varias líneas del frente; un grupo móvil que ataca por sorpresa desde Mongolia; y un ejército de tanques que lidera el ataque principal a través del desierto de Gobi, la Gran Cordillera de Khingan y la Llanura de Manchuria Central. El resultado no depende de la superioridad numérica de los soviéticos, sino de una cierta superioridad cualitativa: mayor movilidad, mayor potencia de fuego, mejor control de la guerra moderna por parte de las unidades del Ejército Rojo que participan en la operación.Tres meses después de la rendición de Alemania, los soviéticos transfieren cuatro ejércitos completos al Lejano Oriente.5 . La ofensiva se combina en el sentido de que incluye a los componentes terrestre, aéreo y marítimo de las fuerzas armadas soviéticas, pero también a las tropas mongolas. El teatro de operaciones se extiende sobre 5.000 km de frente y las maniobras en la profundidad operativa del enemigo se extienden sobre 300 a 800 km.

Para los soviéticos, el éxito de la campaña se debió principalmente a la sorpresa, el poder, la velocidad y el avance. Sin embargo, reconocen que la inferioridad numérica y tecnológica de los japoneses, especialmente en los campos antiaéreo y antitanque, ha influido. Los recuerdos soviéticos evocan muchas dificultades ligadas a la naturaleza dispersa de las operaciones y al avance en largas distancias. Pero el diseño estratégico, la planificación operativa, el esquema táctico y su ejecución siguen siendo modelos para los pensadores soviéticos. Varios factores, en su opinión, han contribuido a un éxito tan impresionante: sorpresa, dominio aéreo casi completo sobre el campo de batalla y el mayor dominio de las armas modernas en el Ejército Rojo. También informan que el ejército de Kwantung no preparó suficientemente sus defensas en profundidad, aunque al hacerlo también minimizó el impacto de la guerra contra los angloamericanos sobre la efectividad de las tropas japonesas a las que se enfrentó el Ejército Rojo.



El ejercicio Dnieper , en 1967, demostró el renovado interés del Ejército Rojo en las operaciones convencionales a gran escala. La dimensión de los vehículos aéreos también se experimenta allí por primera vez.

A nivel estratégico, el diseño de la campaña refleja un estilo de mando colectivo bajo el liderazgo del mariscal Vasilievsky del Estado Mayor del Ejército Rojo. El maskirovka soviético fue particularmente riguroso al engañar a los japoneses: en particular, como antes de la ofensiva del 20 de agosto de 1939 en Khalkhin-Gol, el Ejército Rojo sugiere que está en una postura defensiva. Una de las principales lecciones aprendidas de esta campaña por los teóricos soviéticos es que uno puede obtener una sorpresa estratégica completa para la primera operación de la guerra, o casi.

Si los soviéticos están tan interesados ​​en la Campaña de Manchuria de 1945 es porque tienen un interés particular en las operaciones convencionales, y que buscan evitar las inmensas pérdidas de los inicios de la Gran Guerra Patria o las que serían causadas por una conflicto nuclear a gran escala. La evolución de las relaciones internacionales también pesa en la balanza. Se trata de aprovechar al máximo la maskirovkano para obtener una sorpresa estratégica completa sino para ocultar en la medida de lo posible el alcance de los preparativos. El Ejército Rojo busca llevar la decisión en la fase inicial de las hostilidades: en consecuencia, favorece concentraciones enormes en sectores de ataque estrechos para el avance, bombardeos repentinos y avances rápidos en los principales puntos de comunicación y centros de control opuesto. También se trata de desorganizar al máximo la retaguardia del enemigo, no de destruir su fuerza principal. El plan operativo del modelo manchú incluye, por tanto, el uso masivo de fuerzas especiales, avances repentinos de destacamentos avanzados, seguidos del avance de inmensos ejércitos mecanizados.

A nivel táctico, este modelo incluye determinadas opciones y favorece determinadas armas, en el marco de una guerra corta basada en una única ofensiva a gran escala. Requiere fuerzas mecanizadas, suministros móviles, ingenieros mecanizados, defensa aérea y transmisiones móviles. Requiere movimientos rápidos por fuerzas compactas en diferentes ejes y terrenos, lo que implica maniobras regulares, materiales preposicionados y transferencias de tropas muy rápidas. Una penetración en profundidad y brevemente en el tiempo del dispositivo contrario también requiere capacidades aéreas y anfibias, y una prohibición realizada por tropas aerotransportadas. En consecuencia, el Ejército Rojo aumenta su infantería mecanizada, sus paracaidistas, sus servicios de retaguardia, su artillería autopropulsada,sus zapadores, marines, transporte y aviación de apoyo táctico. Como resultado, esto impide, dada la falta de medios económicos, el desarrollo de equipos más modernos (tanques, aviones, etc.). El modelo de Manchuria incluye además la movilización total del aparato militar y el sector civil para proporcionar reservas capacitadas, una flota de aviones de transporte y servicios de retaguardia sustanciales. Es un modelo que, por tanto, es muy costoso en tiempos de paz: armas modernas, tropas especializadas, fuerzas de reacción rápida, reservas adiestradas, organizaciones de apoyo.El modelo de Manchuria incluye además la movilización total del aparato militar y el sector civil para proporcionar reservas capacitadas, una flota de aviones de transporte y servicios de retaguardia sustanciales. Es un modelo que, por tanto, es muy costoso en tiempos de paz: armas modernas, tropas especializadas, fuerzas de reacción rápida, reservas adiestradas, organizaciones de apoyo.El modelo de Manchuria incluye además la movilización total del aparato militar y el sector civil para proporcionar reservas capacitadas, una flota de aviones de transporte y servicios de retaguardia sustanciales. Es un modelo que, por tanto, es muy costoso en tiempos de paz: armas modernas, tropas especializadas, fuerzas de reacción rápida, reservas adiestradas, organizaciones de apoyo.

Conclusión

El Ejército Rojo, a nivel estratégico, está interesado principalmente en el modelo manchuriano por la amenaza de varios frentes simultáneos en caso de conflicto, y en particular durante la ruptura con China en la década de 1960, con la adquisición de armas nucleares por parte de este. contra el fortalecimiento convencional del Ejército Rojo en Asia y su acercamiento con Estados Unidos y Europa. Para resolver este dilema, los soviéticos están aumentando sus capacidades ofensivas en todos los frentes. Al jugar el " gatillo " en un frente, también es posible concentrar fuerzas rápidamente y movilizarse rápidamente para una ofensiva corta en el otro frente. Marshal Zakharov resume el interés del modelo manchuriano en 1969: " C"es [el campo de Manchuria]un ejemplo distinguido de resolución de grandes problemas estratégicos en el menor tiempo posible. ". Y Shtemenko agrega: " Esta es una de las operaciones estratégicas soviéticas más grandes, una de las más magistralmente planeadas y ejecutadas ". Esto no impide que el modelo manchuriano sea criticado como una construcción puramente intelectual basada en la historia militar, una receta milagrosa para una guerra corta y decisiva: a partir de 1975, el mariscal Grechko recuerda así que este postulado fue uno de los principales motivos de la catástrofe. derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Otros pensadores soviéticos también han enfatizado cuánto este culto a la ofensiva y la " guerra relámpago " Presenta un mayor riesgo de guerra y equivale a una especie de aventurerismo peligroso. Afortunadamente, esta absolutización de valores militares como la sorpresa, un primer rayo y una guerra sin pausa o casi nunca se hizo realidad.


Para saber más :
  • DESPRES, John, DZIRKALS, Lilita y WHALEY, Barton, Timely Lessons of History: The Manchurian Model for Soviet Strategy , The Rand Corporation, julio de 1976.
  • DZIRKALS, Lilita, "Lightning War" en Manchuria: Análisis militar soviético de la campaña del Lejano Oriente de 1945 , The Rand Corporation, enero de 1976.
  • GLANTZ, (Teniente Coronel), David M., August Storm. La ofensiva estratégica soviética de 1945 en Manchuria , Leavenworth Papers No. 7, Instituto de Estudios de Combate, Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, febrero de 1983.
  • GLANTZ (col.), David M., LAS BASES DE LA FUTURA ESTRATEGIA MILITAR SOVIÉTICA , Oficina de Estudios del Ejército Soviético, Comando de Armas Combinadas del Ejército de los EE. UU., Fort Leavenworth, Kansas, agosto de 1990.
  • SAPIR, Jacques, Manchuria olvidada. La grandeza y la desproporción del arte de la guerra soviética , Editions du Rocher, 1996.

1 El Ejército Rojo mantiene nada menos que 40 divisiones en el Lejano Oriente, incluso después de la firma del pacto de neutralidad con Japón en 1941 y después del inicio de la Operación Barbarroja . El ejército de Kwantung, a pesar de sus deficiencias, mantuvo una postura ofensiva hasta ... septiembre de 1944, no aceptando una postura de retrasar las fronteras y retirar la defensa, dentro de Manchuria, solo en mayo de 1945.

2 El comandante del 4º ejército japonés del ejército de Kwantung, el general Uemura, presagia una ofensiva soviética en agosto de 1945 y prepara sus unidades en consecuencia. Pero no lo siguen.

3 Basado en el modelo de estructura de fuerza soviético de 1941. Este refuerzo coloca al 6 Ejército de Tanques de la Guardia en pie de igualdad con lo que será el Ejército Mecanizado Soviético de 1946 después del final de la Segunda Guerra Mundial, que está reforzado con rifles motorizados en comparación con el tanque. ejército de 1945.

4 “ Se debe prestar atención al estudio de determinadas operaciones. Su estudio, teniendo en cuenta los medios actuales del arte de la guerra, permitirá sacar ciertas conclusiones útiles para llevar a cabo la fase inicial de operaciones en las condiciones modernas. (...) La ejecución de una campaña ofensiva estratégica a tan gran escala, con las fuerzas de tres frentes, a cierta profundidad y con un tempo rápido en un teatro de operaciones inusualmente difícil por sus características naturales, es un ejemplo instructivo. en la historia de las fuerzas armadas soviéticas. ".

5 El Ejército Rojo elige deliberadamente personal y formaciones experimentadas: los 39º y 5º ejércitos que participaron en la conquista de Prusia Oriental; el 6º Ejército de Tanques de la Guardia y el 53º Ejército estacionados en el área de Praga.