La guerra con drones ya tiene su propia doctrina. Nadie la anunció.
No surgió de un centro de estudios ni de un informe del Ministerio de Defensa. Surgió tras años de gastar armamento, enterrar operadores y descubrir bajo fuego qué funciona realmente. El frente ucraniano se ha convertido en el laboratorio de guerra más dinámico de la historia, y lo que se está probando no es solo tecnología. Es una forma completamente nueva de organizar el campo de batalla.
La guerra con drones ya no es experimental. Lo que ocurre en el frente ucraniano no es solo que los ejércitos adopten un nuevo armamento, sino la formación inicial y compleja de una doctrina real. Los drones se están convirtiendo en una parte estructurada del funcionamiento del campo de batalla, con todo lo que ello implica: funciones, jerarquías, logística y duras lecciones sobre lo que no funciona.
La señal más clara de esto es la especialización. Tras un año de guerra a gran escala, ya existían distintos tipos de drones realizando funciones específicas: drones de reconocimiento, drones de ataque FPV, municiones merodeadoras, interceptores y sistemas de alcance medio. Esta variedad no surgió de un documento de planificación, sino del ensayo y error en combate. El paralelismo con la aviación es evidente, pero tiene sus límites. La aviación acabó desarrollando aeronaves polivalentes capaces de realizar varias tareas con bastante eficacia. Los drones aún no han llegado a ese punto. Por ahora, hacer bien una cosa es mejor que hacer mal varias.
Tácticamente, los drones se comportan menos como aeronaves y más como infantería. Viven cerca del frente, integrados en las unidades de combate, porque la clave es la velocidad: cuanto más rápido se pueda pasar de detectar un objetivo a alcanzarlo, mayor será la efectividad. Esta reducción del ciclo sensor-disparo es realmente novedosa y está cambiando la forma de pensar de los comandantes terrestres. Al mismo tiempo, los drones han invadido el ámbito tradicional de la artillería: reconocimiento, corrección de tiro y ataques directos. La artillería no ha sido reemplazada —sigue ofreciendo una potencia de fuego que los drones no pueden igualar—, pero la relación entre ambas ha cambiado considerablemente.
Existe la idea persistente de que los operadores de drones pueden alejarse del frente, y en parte es cierto. Los sistemas de retransmisión y las mejores comunicaciones han desplazado parte de esa distancia hacia la retaguardia. Pero los operadores de FPV, en particular, aún necesitan estar cerca. Las interferencias, la degradación de la señal y la latencia no son abstracciones: determinan si se alcanza el objetivo o se estrella el dron. El sueño de controlarlo todo desde un búnker a cincuenta kilómetros de distancia sigue siendo, en gran medida, una quimera. El debate entre cantidad y calidad recibe mucha atención, pero probablemente sea un enfoque erróneo. Ambos aspectos importan, por diferentes razones. Los drones baratos y producidos en masa generan una presión difícil de ignorar: obligan al enemigo a reaccionar, a dispersarse y a gastar recursos defendiéndose de constantes amenazas menores. Los sistemas más capaces se encargan de las tareas que requieren precisión o alcance. Los ejércitos que han comprendido esto los utilizan en paralelo en lugar de elegir entre ellos. El resultado es una zona de cobertura estratificada: drones de reconocimiento en primera línea que proporcionan información, drones FPV que convierten esa información en ataques inmediatos, interceptores que intentan neutralizar al enemigo que hace lo mismo, y sistemas de alcance medio que llegan a la retaguardia para atacar lo que alimenta toda la operación.
Este aspecto de la retaguardia es más importante de lo que se suele reconocer. Las operaciones con drones requieren una logística extraordinariamente compleja. Baterías, repuestos, cargas útiles, tripulaciones entrenadas: el ritmo de consumo es implacable. Una operación que parece exitosa sobre el papel se desmorona en el momento en que se interrumpe el reabastecimiento. Y precisamente para interrumpir el reabastecimiento son eficaces los drones de alcance medio. Atacar un depósito o un cruce de carreteras a treinta kilómetros de distancia no genera titulares como un dramático ataque con drones FPV, pero a menudo es lo que determina el desarrollo de la semana siguiente.
Como fuerza de combate, las unidades de drones son realmente difíciles de destruir por completo. Están dispersas, se mueven constantemente y la pérdida de algunas posiciones no colapsa la red. Cuando un sector sufre un fuerte ataque, los equipos se repliegan; suelen ser los primeros en retirarse. Esa resistencia es real, pero se exagera. La guerra electrónica puede cegarlos. Un fallo logístico prolongado los inmovilizará con la misma seguridad que el fuego enemigo. Son resistentes, pero no invencibles.
Organizativamente, lo que mejor ha funcionado se parece mucho a cómo siempre se ha gestionado la artillería. El frente se divide en zonas, las zonas en sectores, cada unidad es propietaria de su pieza y responsable de lo que sucede en ella. La superposición entre sectores adyacentes es esencial: es lo que permite a las unidades absorber un aumento repentino de tropas sin dejar huecos. El error común es añadir más unidades sin pensar en cómo interactúan. Si se concentran demasiados equipos en un área confinada, se producen interferencias en la señal, ataques duplicados y fallos de coordinación que pueden costar vidas. Más no siempre es mejor.
Lo que está tomando forma, lentamente y bajo una enorme presión, es un sistema de combate basado en drones, en lugar de uno que simplemente los incluya. Cobertura por capas, estrecha integración con la artillería, dependencia de una logística integral y decisiones constantes entre escala y capacidad. Nada está terminado. La doctrina la están redactando quienes también están combatiendo, lo que significa que está llena de contradicciones y lagunas. Pero la dirección es bastante clara, y quien resuelva esas contradicciones más rápido tendrá una ventaja considerable.
Tras un informe del Pentágono de noviembre de 2022
sobre el desarrollo militar de China, en el que se utilizó el término
"sistemas aéreos no tripulados", este adjetivo se ha convertido en una
alternativa cada vez más de moda al descriptor, antes dominante, "no
tripulado". El término se ha utilizado en publicaciones de defensa del Departamento de Defensa , la OTAN y el Congreso , por contratistas de defensa como Lockheed Martin y entre autores intelectuales de defensa populares; un analista muy respetado declaró: "Es oficial: ahora se trata de vehículos 'no tripulados', no 'no
tripulados'". La preocupación parece ser que la terminología desclasada
"no tripulado" resulta problemática en la fuerza actual, integrada por
género. La representación importa, y los vehículos no tripulados excluyen.
Aunque
buscar alternativas más precisas y neutrales en cuanto al género a "no
tripulado" no es malo —y este término sin duda tiene sus propios
defectos—, reemplazarlo por "no tripulado" es más perjudicial que
beneficioso. El problema radica en que los vehículos "no tripulados"
tienen tripulaciones, a veces bastante numerosas. Ignorar la naturaleza
tripulada de los drones corre el riesgo de distorsionar nuestra
conceptualización —y, en consecuencia, de inhibir la planificación de su
empleo e integración en las operaciones militares—, además de generar
una confusión innecesaria. Por otro lado, analizar cómo cambia la
composición de las tripulaciones de drones con el tiempo es fundamental
para comprender sus implicaciones de seguridad a largo plazo.
En Ucrania, un equipo de drones con vista en primera persona (FPV) normalmente consta de tres o cuatro personas: no solo un piloto, sino también especialistas en inteligencia,
vigilancia y reconocimiento, personal de mantenimiento y observadores.
Estos equipos también mantienen una importante capacidad de guerra electrónica, tanto para garantizar que los drones aliados sigan volando como para
proporcionar contramedidas contra los drones rusos. En este sentido, a
pesar de que los drones FPV, como los cuadricópteros, a menudo se
consideran de forma diferente a los drones de ala fija, mucho más
grandes y caros, no son muy distintos. La Fuerza Aérea de los EE. UU.
afirma que, para el MQ-9A Reaper, "la tripulación básica consta de un
piloto cualificado para controlar la aeronave y comandar la misión, y un
miembro de la tripulación alistado para operar los sensores y guiar las
armas". Del mismo modo, en el Reino Unido
, el Reaper requiere "una tripulación compuesta por un piloto, un
operador de sensores y un coordinador de inteligencia de la misión". Los
equipos de analistas de inteligencia también pueden proporcionar apoyo,
analizando la gran cantidad de datos que recopilan los drones. Así, si
la Fuerza Aérea adoptara la nueva terminología de moda, se encontraría
describiendo “la tripulación básica” del MQ-9A Reaper “sin tripulación”,
lo que tiene poco sentido.
Según su estricta definición de diccionario
, una tripulación es "un grupo de personas que trabajan juntas,
especialmente todos aquellos que trabajan y operan un barco, aeronave,
etc." Aunque claramente "tripulación" se usa para referirse a individuos
que trabajan en la plataforma, el ejército usa frecuentemente el
término para referirse a equipos fuera de una plataforma. Tanto el Ejército como la Infantería de Marina
se refieren a "tripulaciones de mortero", a pesar de que los operadores
no están en una plataforma. La Fuerza Aérea también se refiere a los
equipos de pilotos de drones como "tripulaciones aéreas", y también usa
el término "tripulaciones de tierra" para las personas que brindan
tareas de apoyo críticas como mantenimiento, reabastecimiento de
combustible y asegurarse de que las aeronaves tripuladas tradicionales
no choquen entre sí. Para ser justos con los defensores de "sin
tripulación", en un contexto naval "tripulación" se refiere más
típicamente al personal de a bordo, aunque, como veremos más adelante,
la continua aparición de drones de superficie y submarinos puede
desafiar este uso.
Los
debates sobre definiciones pueden parecer demasiado pedantes (y es
justo), pero tienen serias implicaciones en el mundo real. Debatir la
composición de las tripulaciones de apoyo de drones es fundamental para
comprender sus implicaciones en la guerra. He aquí cinco razones:
En primer lugar, un argumento importante a favor del impacto de los drones es su costo relativamente bajo
en comparación con los sistemas tripulados. Sin embargo, el costo de la
tripulación puede cambiar significativamente la ecuación. Un dron FPV
podría costar tan solo $500, pero cada vez más, ambos bandos del
conflicto entre Ucrania y Rusia atacan a sus tripulaciones. Un dron no
tiene familia ni hijos, por lo que destruirlo implica un costo menor que
eliminar a la tripulación humana que lo sustenta. El costo de la
tripulación también puede ser un gasto financiero significativo: un informe de Time de 2012
reveló que una patrulla aérea de combate típica de un MQ-9A Reaper de
la Fuerza Aérea contaba con al menos 171 efectivos de apoyo, incluyendo
numerosos miembros del personal de control de misión, lanzamiento,
recuperación, mantenimiento y explotación. Junto con varios costos de
hardware, el resultado es que los costos operativos anuales de una
unidad Reaper son "aproximadamente cuatro veces" mayores que los de un
F-16 o un A-10.
En
segundo lugar, otro argumento importante a favor del impacto de los
drones en la guerra es que la reducción de los costos de personal podría
favorecer a los estados con menos personal militar, ya que pueden usar
grandes cantidades de drones para compensar la menor cantidad de
personal. Sin embargo, si los drones aún requieren un personal
considerable para funciones de apoyo, esto debilita la ventaja. Los
ejércitos pequeños aún necesitarían reclutar, entrenar, equipar,
organizar y apoyar a todo el personal que apoya las operaciones con
drones.
En
tercer lugar, una mayor integración de la inteligencia artificial y la
autonomía podría cambiar la composición de dichas tripulaciones. Los
drones que dependen menos del espectro electromagnético para el mando y
el control necesitarán menos apoyo del personal de guerra electrónica,
mientras que los drones que utilizan navegación inercial podrían
necesitar menos apoyo de navegantes humanos y depender menos del GPS. La
forma exacta de equilibrar las habilidades necesarias en las unidades
de drones será, casi con toda seguridad, un proceso continuo y
adaptativo que cambiará a medida que evolucionen la doctrina, los
conceptos y la tecnología de aliados y adversarios.
En
cuarto lugar, a medida que los drones operan cada vez más en ámbitos
distintos al aéreo, la gestión de sus tripulaciones probablemente se
convierta en un desafío significativo y crítico. Si un gran vehículo de
superficie no tripulado necesita reparaciones, reabastecimiento de
combustible o reabastecimiento de cargadores en medio del océano, ¿quién
lo hará? Se necesitará una tripulación de apoyo humano durante mucho
tiempo, quizás hasta que madure el campo de la robótica humanoide. La
integración de estas tripulaciones tiene implicaciones significativas
para los conceptos operativos relacionados con su uso. Por ejemplo, a
medida que los drones terrestres se incorporan cada vez más al campo de
batalla, podrían integrarse en equipos tripulados y no tripulados con
vehículos tripulados como apoyo. La interacción de los operadores
humanos con los drones y su apoyo es una cuestión crucial y relevante,
con importantes implicaciones en el campo de batalla. Durante la Segunda
Guerra Mundial, tanto Francia como Alemania utilizaron tanques, pero
Francia los utilizó como apoyo de reconocimiento y de infantería,
mientras que Alemania los utilizó para penetrar las líneas defensivas
francesas. Una posible gran ventaja de los drones terrestres reside en
su capacidad para actividades como la ruptura de líneas defensivas con
un riesgo limitado para los humanos que prestan apoyo. Sin embargo, la
forma en que las tripulaciones tripuladas manejen, mantengan y organicen
el enjambre no tripulado será sin duda crucial para el éxito o el
fracaso.
Finalmente,
todos estos problemas tienen importantes implicaciones posteriores para
los procesos de entrenamiento, la composición de las fuerzas, la
protección de las fuerzas, la composición de las unidades, la doctrina y
los conceptos. El tamaño, la composición y la capacidad de ataque de la
tripulación de drones afectarán dónde y cuándo se desplegarán, así como
el tipo de habilidades y entrenamiento que necesitan. Estas decisiones
tienen implicaciones operativas y estratégicas: si las tripulaciones de
drones están atrincheradas en una base, ¿por qué no centrarse en atacar
la base con ataques de largo alcance en lugar de combatir los drones? Y
si el personal adversario está menos concentrado en el frente de
batalla, ¿no debería la adquisición de armas y las tácticas, conceptos y
estrategias relacionadas centrarse en opciones de ataque de mayor
alcance para atacar donde se encuentran las personas?
Para
ser claros, nada de esto implica que los términos actuales deban
permanecer iguales, o que una alternativa neutral en cuanto al género
sea necesariamente algo malo. Los sistemas "no tripulados" pueden no
tener personas en la plataforma, pero aún tienen todo tipo de personal
de apoyo externo, por lo que tampoco son realmente "no tripulados". La
ligera ventaja de los sistemas "no tripulados" es que la confusión ya es
un costo hundido y la redacción no entra en conflicto con términos
establecidos como "tripulación de tierra", "tripulación de mortero" o la
"tripulación aérea" terrestre de los drones de la Fuerza Aérea. La
Fuerza Aérea podría preferir "vehículo pilotado remotamente", pero eso
también se desmorona a medida que los drones se vuelven más autónomos,
con menos (o incluso ningún) pilotaje remoto necesario. Tampoco puede
funcionar bien como un término conjunto: ¿Habrá soldados de infantería
del Ejército "pilotando" tanques de drones?
Personalmente,
todo esto explica por qué prefiero el término "drones", ya que no es
tan confuso (aunque impreciso), se entiende comúnmente y, además,
resulta ser neutro en cuanto a género. Otra alternativa son los
vehículos "deshabitados", utilizados ocasionalmente por el ejército, la NASA y publicaciones de centros de investigación. Aunque se usa mucho menos en comparación con los vehículos "no
tripulados", los vehículos "sin tripulación" o los drones, el término
tiene la ventaja de destacar el aspecto principal de estas plataformas:
no hay nadie a bordo. Además, se conserva el acrónimo (francamente
incómodo) UxS/UxV.
Si
bien el deseo de una terminología neutral en cuanto al género podría
contribuir a la inclusión, apoyando una fuerza más integrada y eficaz,
no debería ir en detrimento de la claridad en la comprensión del entorno
operativo. Desafortunadamente, el uso, aunque pequeño pero creciente,
de sistemas "sin tripulación" provoca precisamente eso. Debemos cambiar
de rumbo.
Algunas lecciones de la guerra en Ucrania: De lo tecnológico a las capacidades convencionales
Por Fernando Fuster
La guerra en Ucrania ha revelado importantes lecciones para las fuerzas militares, especialmente para Occidente, acostumbrado a enfrentar conflictos de baja intensidad en las últimas décadas. Esta guerra nos recuerda la importancia de preparar ejércitos para conflictos de media y alta intensidad, entre adversarios de capacidades similares, algo que no se veía desde la Guerra del Yom Kipur de 1973. A continuación, se presentan algunas de las lecciones preliminares que ya están siendo estudiadas por los estados mayores occidentales.
1. El stock de munición de artillería: un gasto necesario
Durante los años de predominio unipolar, las fuerzas armadas occidentales subestimaron el valor de la artillería de campaña. Los conflictos de baja intensidad, como los de Irak y Afganistán, no demandaban un consumo elevado de munición. Sin embargo, en Ucrania, la artillería ha demostrado ser un factor decisivo. Las fuerzas rusas disparan entre 10,000 y 80,000 proyectiles diarios, en comparación con los 2,000 a 9,000 de Ucrania en sus mejores momentos. El Ejército británico, por ejemplo, admite que no podría mantener ese ritmo de fuego más allá de una semana debido a sus limitadas reservas.
El general estadounidense Ben Hodges reconoció que “la artillería sigue siendo crítica”, y el jefe de adquisiciones del US Army, Doug Bush, añadió que es la principal causa de muerte en el campo de batalla. Armin Papperger, CEO de Rheinmetall, el mayor productor europeo de munición, señaló que los arsenales de Europa están vacíos y que tomará una década reabastecerlos.
La guerra en Ucrania ha resaltado la necesidad de artillería con mayor precisión, alcance, movilidad y capacidad de carga. En particular, se está considerando el uso de robótica para mejorar las cadencias de tiro. La lección es clara: la artillería sigue siendo fundamental, y es necesario almacenar munición suficiente y mejorar sus capacidades para futuros conflictos.
2. De la superioridad aérea a la negación del espacio aéreo
Otro de los factores clave en este conflicto ha sido la defensa antiaérea. La guerra en Ucrania ha demostrado que tener una fuerza aérea superior no garantiza el dominio del aire. La defensa antiaérea ucraniana, equipada con sistemas de mediano y alto alcance y una gran cantidad de misiles portátiles MANPADS, ha dificultado el apoyo aéreo tanto para Rusia como para Ucrania. Esto ha llevado a una situación de "negación mutua del espacio aéreo", lo que ha complicado el uso de aeronaves para atacar objetivos en retaguardia o apoyar a las fuerzas en contacto.
La lección es que los ejércitos necesitan disponer de suficientes sistemas antiaéreos, tanto de mediano y alto alcance como de MANPADS, para defenderse efectivamente de ataques aéreos y misiles.
3. UAVs: Un campo de batalla hiperobservado y peligroso
Una de las lecciones más evidentes de esta guerra es el uso masivo de drones o UAVs, que han transformado dos capacidades clave en el campo de batalla. Por un lado, permiten una observación constante y en tiempo real, proporcionando información valiosa a todos los niveles de mando, algo que antes era exclusivo de los niveles más altos. Algunos describen el campo de batalla moderno como “transparente”, ya que los UAVs permiten observar cualquier rincón del frente.
Por otro lado, los UAVs han sido armados, convirtiéndose en sistemas de combate no tripulados (UCAVs), capaces de portar armas y atacar objetivos. Esto ha hecho que el campo de batalla sea extremadamente peligroso, no solo en el frente, sino también en áreas alejadas. Con la introducción de municiones de largo alcance y merodeadoras, ningún lugar es seguro.
La lección es que los UAVs deben estar disponibles en todos los niveles y en todo tipo de unidades combatientes, ya que ofrecen una ventaja táctica significativa.
4. La lucha por el espectro electromagnético (EMS)
Al igual que se busca la superioridad aérea, en esta guerra también se ha luchado por el control del espectro electromagnético. La guerra electrónica (EW) ha jugado un papel clave, interfiriendo en los sistemas de comunicación, navegación, y guiado de misiles del adversario. Sin embargo, estas interferencias también afectan a los sistemas propios, por lo que deben ser gestionadas con cautela.
Aunque la OTAN ha trabajado en desarrollar capacidades de EW, no tiene la capacidad suficiente para negar el espectro al enemigo mientras mantiene el uso del propio. Por otro lado, cualquier emisión electromagnética revela la posición del emisor, lo que lo convierte en un objetivo para el enemigo.
Una de las tácticas efectivas contra los UAVs ha sido interferir su control o navegación, algo que Rusia ha utilizado con éxito. Sin embargo, no es posible mantener la supresión del EMS de forma prolongada en grandes áreas, por lo que las soluciones deberán ser más limitadas y focalizadas a nivel de pequeñas unidades.
5. El pobre infante: dispersión, movilidad o cavar hondo
El campo de batalla moderno, plagado de sensores, no permite que las tropas permanezcan ocultas por mucho tiempo sin ser localizadas. Una vez localizadas, las fuerzas pueden ser atacadas con precisión gracias a los UAVs que ayudan a localizar los objetivos. Esto deja a la infantería con pocas opciones: dispersarse, moverse rápido o cavar hondo.
La dispersión es útil para la supervivencia, pero dificulta el control, lo que requeriría nuevas herramientas de mando y control. La movilidad rápida también es fundamental, ya que el tiempo desde la localización del objetivo hasta su ataque se ha reducido a entre 1 y 2 minutos. Por último, la infantería debe recurrir a la protección, utilizando fortificaciones defensivas o trincheras, aunque eventualmente las municiones pesadas pueden penetrar cualquier defensa.
6. Los carros de combate en la era de los UCAVs y misiles
Aunque se ha cuestionado la relevancia de los carros de combate en el campo de batalla moderno, debido a la proliferación de armas contracarro como los UCAVs y misiles, muchos expertos coinciden en que es prematuro descartar su importancia. A pesar de las grandes pérdidas sufridas por Rusia en los primeros meses del conflicto, los carros de combate siguen aportando fuego, movilidad y protección en el campo de batalla.
No obstante, es necesario mejorar su protección, especialmente contra ataques desde arriba, como los realizados por drones o municiones merodeadoras. También se requiere mejorar su sostenibilidad y reducir su huella logística. A pesar de estos desafíos, los carros siguen siendo esenciales para las maniobras ofensivas y defensivas.
7. La Inteligencia Artificial: su debut en el campo de batalla
La Inteligencia Artificial (IA) ha comenzado a jugar un papel importante en el conflicto ucraniano, principalmente en el análisis de inteligencia, apoyo a la toma de decisiones y selección de objetivos. Por ejemplo, el software de reconocimiento facial Clearview AI ha sido utilizado por Ucrania para aumentar la seguridad en puntos de control y evitar la infiltración de soldados rusos. También se ha empleado un UAV equipado con IA para identificar objetivos rusos, incluso si están camuflados.
Sin embargo, la IA todavía no ha mostrado ser un factor decisivo en el campo de batalla, y su uso plantea debates éticos, especialmente en relación a los sistemas de armas letales autónomos (LAWS). Aunque la línea roja actualmente está en la capacidad de decisión autónoma de atacar, es probable que la guerra continúe impulsando el uso de la IA en el futuro.
Conclusión
La guerra en Ucrania ha subrayado que, en un mundo multipolar, no se puede confiar únicamente en la superioridad tecnológica para ganar un conflicto. Es probable que los adversarios cuenten con niveles tecnológicos y capacidades convencionales similares, por lo que los ejércitos occidentales deben hacer un esfuerzo serio por modernizar tanto sus capacidades tecnológicas como convencionales si desean afrontar el próximo conflicto con garantías de éxito.
La Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) trabaja en el desarrollo de Sistemas Aéreos Remotamente Tripulados (SANT), o RPAS, a través del Centro de Investigaciones Aplicadas (CIA) ubicado en Córdoba. Se han modificado las denominaciones de las aeronaves, llevando ahora todas la sigla AR (Aeronave Remota), Teniendo en cuenta sus características y funciones, son:
AR-1F Buho, ex Vigia 1E
AR-1A AUKAN
AR-2T Vigia , ex Vigia2A
AR-2E KUNTUR, ex Vigia 2B
La familia de vehículos aéreos no tripulados en fase de desarrollo está así compuesta por un Vehículo Clase 1, inferior a 25 kg equipado con motor eléctrico y destinado al proceso de instrucción básico de operadores, es empleado en las modalidades de radio controlado (piloteado a la vista desde tierra, en una posición próxima a la pista) y vuelo en primera persona (pilotaje a través de transmisión de video en tiempo real), con información de parámetros de vuelo, lo que permite realizar el comando y control de la aeronave desde una posición remota con una visión similar a la que posee un tripulante a bordo.
Actualmente se inició el proceso de producción de una serie de Vigía 1E Clase I, ahora conocido como AR-1F BUHO, a efectos de ser utilizado como entrenador primario y como subunidad táctica. El Vehículo Clase 1Plus tiene un peso máximo de despegue aproximado a 100 Kg, un techo operativo superior a 5.000 pies y capacidad de operar con comando y control en tiempo real hasta 150 kilómetros de distancia y en operación automática a mayores distancias, con hasta cinco horas de autonomía. Esta aeronave no tripulada posee características de vuelo y equipamiento que permite llevar a cabo operaciones de carácter táctico diurnas o nocturnas en apoyo a fuerzas terrestres o en apoyo a la comunidad.
El CIA obtuvo avances en cuanto al Aukán - UAV Clase I, logrando la capacidad de realizar misiones en modo automático (despegue, ascenso, navegación, aproximación y aterrizaje final autónomo) mediante la integración de un nuevo autopiloto e incorporación de un sensor de video en tiempo real (cámara Gimball).
Conjuntamente con la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC) se tramitan las Bases de Certificación del sistema Aukán, y con la Dirección de Evaluación y Homologación se está trabajando para establecer un plan de Evaluación y Homologación para UAVs general. Vehículo aéreo no tripulado Clase 2, con un peso máximo de despegue del orden de los 350 kg. y una capacidad para portar un sensor multiespectral con una amplia gama de aplicaciones en el campo táctico. Estos SANT presentan la flexibilidad que impone un diseño para empleo dual, por lo que también es aplicable en tareas de apoyo a la comunidad, para la defensa civil o actividades científicas.
En este modelo de UAV se avanzó con la implementación de la metodología PLM en los modelos 3D de componentes mecánicos que constituyen la estructura de la aeronave; en la ejecución de ensayos en vuelo en primera persona, en la evaluación del sistema de autopiloto y en rediseños para cumplir las bases de certificación .Vehículo Clase 2 Plus, cuyo primer prototipo se encuentra en proceso de desarrollo y es una versión superadora de 14 metros de envergadura, con peso máximo de despegue del orden de los 1.000 Kg., un techo de servicio superior a los 15.000 pies y más de 17 horas de autonomía.
Contará con un sensor multiespectral y enlace satelital, lo que permitirá su operación en cualquier lugar del territorio nacional, desde un puesto de comando centralizado. Tiene además una capacidad (Carga Paga) de hasta 150 Kg., para portar otros sensores o armamento de puntos fijos bajo las alas o en una bahía interna en su fuselaje.
Durante este año se retomó el proceso de construcción del Vigía 2B (un UAV Clase III con posibilidad de empleo táctico o estratégico) y actualmente se encuentra en la fase de construcción de fuselaje. La fuerza mantiene un importante esfuerzo para el desarrollo tecnológico de estos ingenios, intentando la autarquia en cuanto a equipamientos internos, a la vez que se realizan los vitales cursos para el manejo eficaz de los mismos y el establecimiento de una doctrina acorde a las necesidades y planificaciones de la institución. (Luis Piñeiro)
En el contexto global actual, las fuerzas armadas de todo el mundo se enfrentan a desafíos tecnológicos y estratégicos que demandan una constante actualización y adaptación de sus capacidades. Argentina, como parte de esta dinámica, no es la excepción. En particular, el desarrollo y uso de drones FPV (First-Person View) ha emergido como una tecnología clave en los conflictos modernos, siendo el conflicto en Ucrania un ejemplo reciente y relevante. Las Fuerzas Armadas Argentinas, comprometidas con la defensa nacional y la preservación de su integridad territorial, deben considerar la incorporación de estas tecnologías en su arsenal, y para ello es fundamental la asignación de fondos en el presupuesto público destinados a la creación de una planta de ensamble y producción de drones FPV. Los drones FPV son los fusiles Máuser del soldado de infantería de hace un siglo atrás.
Lecciones del conflicto en Ucrania
El uso de drones en el conflicto entre Rusia y Ucrania ha demostrado el valor de estas herramientas no solo en tareas de reconocimiento y vigilancia, sino también en operaciones ofensivas directas. Los drones FPV, que permiten a los operadores controlar el dispositivo en tiempo real con una visión en primera persona, han sido empleados tanto por las fuerzas ucranianas como por las rusas para ataques de precisión, reconocimiento avanzado y misiones de inteligencia. Estas plataformas han probado ser relativamente económicas en comparación con otros sistemas de armas, y su capacidad para atacar con precisión a objetivos estratégicos ha transformado la forma en que se conduce la guerra moderna.
La lección clave para Argentina y otros países es que los drones FPV, dada su versatilidad, eficiencia y costo relativamente bajo, pueden convertirse en un elemento central dentro de una estrategia de defensa moderna. No se requiere de un ejército inmenso ni de recursos ilimitados para desarrollar capacidades de ataque y defensa eficientes si se aprovechan tecnologías emergentes como los drones FPV. Esto resalta la urgencia de establecer una planta de producción local, que no solo impulse la capacidad tecnológica de las fuerzas armadas argentinas, sino que también genere empleo y desarrollo en sectores clave como la electrónica y la ingeniería.
Beneficios de una planta de producción nacional
La creación de una planta de ensamble y producción de drones FPV en Argentina tiene múltiples ventajas estratégicas. En primer lugar, permitiría la reducción de la dependencia de equipos y tecnologías importadas, brindando a las fuerzas armadas una mayor autonomía para desarrollar y adaptar estas herramientas a las necesidades específicas del país. En un entorno geopolítico cada vez más incierto, la capacidad de fabricar armamento de alta tecnología a nivel local es una ventaja significativa para cualquier nación.
Además, la inversión en infraestructura para la producción de drones contribuiría al desarrollo industrial y tecnológico del país, fomentando la innovación en campos como la robótica, inteligencia artificial y sistemas de comunicación. Al posicionarse como un referente regional en la producción de estos equipos, Argentina podría incluso acceder a mercados internacionales, exportando sus tecnologías a otras naciones de la región con necesidades similares.
Justificación presupuestaria
El financiamiento de esta planta de producción debe considerarse una inversión estratégica para el futuro de la defensa nacional. Dado el costo relativamente bajo de los drones FPV en comparación con otros sistemas de armas, su producción en serie podría optimizar el presupuesto militar argentino, permitiendo a las fuerzas armadas adquirir equipos avanzados a un costo accesible. Además, una planta de ensamblaje podría adaptar las tecnologías de drones a las características del terreno y los objetivos operacionales de Argentina, lo que sería un beneficio adicional en la planificación de misiones de defensa y seguridad nacional.
La guerra en Ucrania ha demostrado que las nuevas tecnologías, como los drones FPV, son esenciales para cualquier fuerza militar moderna. Para las Fuerzas Armadas Argentinas, la creación de una planta de ensamble y producción de drones no solo mejoraría su capacidad operativa, sino que también sería un motor para el desarrollo tecnológico y económico del país. Invertir en esta infraestructura es clave para asegurar una defensa eficiente y preparada ante los desafíos del futuro. Analicemos en este informe qué significa poner una planta de ensamble o fabricación de drones en vistas de la importancia estratégica de este recurso. Lamentablemente, todo apunta a llevarnos bien con China porque la enorme mayoría de los proveedores son de ese origen.
Inversión inicial requerida para una planta de producción de drones FPV
La inversión inicial para establecer una planta de fabricación de drones FPV varía dependiendo de la escala del proyecto, el nivel de automatización, y si decides fabricar todas las piezas internamente o subcontratar algunos componentes. A continuación, se presenta un desglose general de los costos aproximados:
1. Costos de infraestructura y equipamiento
Alquiler o compra de espacio: Dependiendo de la ubicación y el tamaño, el costo de alquiler o compra de un espacio adecuado para una planta de producción puede variar enormemente. Para un espacio de unos 500 a 1000 m² (suficiente para producción pequeña a mediana), los costos pueden estar entre:
Alquiler: $3,000 a $10,000 USD por mes.
Compra: $200,000 a $500,000 USD (dependiendo de la ubicación).
Renovaciones y adaptaciones: Costos asociados con la adecuación del espacio para la producción, como la instalación de ventilación adecuada para el trabajo con fibra de carbono, estaciones de soldadura y áreas de ensamblaje.
Costo estimado: $20,000 a $50,000 USD.
Debe tenerse en cuenta que debido a los recortes presupuestarios en distintos bases militares y fábricas existen amplios espacios en los cuales podría montarse un planta de ensamble de drones estilo ucraniana. Estos costos, en cierto sentido, pueden ser menores. Asimismo, debiera pensarse también en una fuerte interacción con el sector privado a fin de interactuar con aparatos completamente off-the-shelf que son simplemente adecuados al uso militar (especialmente cuando se les añade una carga explosiva).
2. Maquinaria y herramientas
Máquinas CNC para cortar fibra de carbono (ver apéndice abajo): Una máquina CNC de calidad media para cortar fibra de carbono puede costar entre:
Costo Estimado: $10,000 a $50,000 USD por unidad, dependiendo del tamaño y precisión.
Impresoras 3D: Dependiendo del número de impresoras 3D que necesites para piezas personalizadas (TPU y otros materiales), una buena impresora 3D costará entre:
Costo Estimado: $500 a $5,000 USD por impresora (puedes necesitar varias dependiendo del volumen de producción).
Estaciones de soldadura: Para la soldadura de controladores de vuelo, ESCs, motores, etc.
Costo estimado: $100 a $500 USD por estación de soldadura. Se necesitarán varias estaciones para un flujo continuo de producción.
Herramientas de ensamblaje y ESD (Protección contra Descargas Electrostáticas):
Costo estimado: $5,000 a $10,000 USD para todo el equipo de ensamblaje (destornilladores, pinzas, multímetros, etc.) y equipo de protección ESD.
Equipos de pruebas y calidad: Simuladores de vuelo, bancos de pruebas para motores y drones, medidores de potencia, etc.
Costo estimado: $5,000 a $15,000 USD.
3. Suministros y materias primas
Materiales iniciales (carbono, motores, controladores de vuelo, ESC, hélices, etc.): Para una producción inicial (primer lote de drones), necesitarás un stock adecuado de materiales y componentes.
Costo estimado: $20,000 a $50,000 USD para adquirir suficientes piezas y materias primas para los primeros lotes de producción.
4. Costos de Personal
Salarios de personal técnico y operativo: Dependiendo de la ubicación, los salarios pueden variar. Para un equipo inicial de ingenieros, técnicos y personal de ensamblaje, los costos salariales pueden ser:
Ingenieros de diseño y electrónica: $40,000 a $70,000 USD anuales por ingeniero.
Técnicos de ensamblaje: $20,000 a $40,000 USD anuales por trabajador.
Personal de calidad/pruebas: $25,000 a $50,000 USD anuales.
5. Desarrollo de marca y marketing
Marketing y comercio electrónico: Para crear una marca en el mercado FPV, es fundamental invertir en campañas de marketing digital, desarrollo de sitio web y presencia en redes sociales.
Costo estimado: $10,000 a $30,000 USD para campañas iniciales, desarrollo de tienda online y publicidad en redes sociales.
6. Licencias, certificaciones y cumplimiento
Certificaciones de seguridad y cumplimiento: Dependiendo del país, es posible que necesites certificaciones de seguridad (FCC, CE, RoHS) para los componentes electrónicos y los drones completos.
Costo estimado: $5,000 a $20,000 USD, dependiendo de la cantidad de certificaciones requeridas.
Permisos y licencias: Registros, permisos de operación, y otros requisitos locales.
Costo Estimado: $2,000 a $5,000 USD.
Resumen de inversión estimada
A continuación, se muestra un resumen de los costos aproximados para la inversión inicial:
Tiempo necesario para comenzar la producción
El tiempo requerido para comenzar la producción depende de varios factores, como la contratación de personal, la adquisición de maquinaria, y la adaptación del espacio de producción. Un cronograma típico puede verse así:
1. Diseño y planificación (1-3 meses)
Finalización de diseños de drones y planes de producción.
Investigación y adquisición de proveedores de materiales y componentes.
Cumplimiento con las normativas locales y obtención de licencias.
2. Instalación de maquinaria y configuración (2-4 meses)m
Compra e instalación de máquinas CNC, impresoras 3D y herramientas de ensamblaje.
Instalación de estaciones de trabajo y equipos de pruebas.
Configuración del sistema de inventario y gestión de producción.
3. Contratación y capacitación (1-3 meses)
Contratación de ingenieros, técnicos de ensamblaje y personal de calidad.
Capacitación de los empleados en el uso de maquinaria y procesos de fabricación.
4. Prototipado y pruebas (1-2 meses)
Prototipado de los primeros drones y pruebas de calidad.
Ajustes en los procesos de producción según los resultados de las pruebas.
5. Producción Inicial (1-2 meses)
Comienzo de la producción a pequeña escala para asegurar que todos los procesos estén funcionando correctamente.
Verificación final de calidad y embalaje para el lanzamiento al mercado.
Cronograma estimado total: 6 a 12 meses
Este período incluye la fase de planificación, instalación, contratación y la producción inicial. Con una buena gestión, puedes estar listo para comenzar la producción en aproximadamente 6 meses, aunque esto puede variar según la complejidad del proyecto y la rapidez con que se adquieran las herramientas y el personal.
¿Cómo producir drones FPV?
1. Descripción básica para establecer una planta de producción de drones FPV
Planificación y diseño: Define el alcance de la producción de drones FPV: ¿qué tipos de drones fabricarás (drones de carreras, drones de freestyle, cinewhoops, drones de largo alcance)? Considera qué partes serán subcontratadas y cuáles se fabricarán internamente.
Diseño del producto y prototipado: Desarrolla o adquiere archivos de diseño para los marcos, la electrónica (controladores de vuelo, ESC, etc.), y otros componentes. Comienza con modelos CAD y prototipa varias iteraciones para asegurar el rendimiento.
Investigación de mercado y cumplimiento: Investiga tu mercado objetivo (aficionados, profesionales, creadores de contenido) y asegúrate de cumplir con las regulaciones locales e internacionales de aviación y fabricación electrónica, como las certificaciones de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) o CE.
2. Proveedores clave y suministradores
Necesitarás identificar proveedores para varios componentes y servicios en la fabricación de drones FPV:
Componentes principales
Marcos: Los marcos generalmente están hechos de fibra de carbono. Busca proveedores especializados en corte preciso de fibra de carbono.
Componentes impresos en 3D: Para piezas personalizadas, necesitarás una configuración de impresión 3D o un proveedor externo para plásticos flexibles como TPU.
El personal necesario variará según la escala de la operación y la cantidad de automatización. A continuación, algunos de los roles esenciales para una planta de fabricación de drones FPV:
Personal técnico y de ingeniería
Ingenieros de diseño: Responsables de crear y probar diseños de drones utilizando software CAD y trabajar en estrecha colaboración con producción para optimizar diseños para la fabricación.
Ingenieros mecánicos: Se centran en la selección de materiales, diseño de marcos y aseguramiento de la durabilidad.
Ingenieros eléctricos: Diseñan e integran controladores de vuelo, ESC, placas de distribución de energía (PDB) y garantizan que todos los componentes electrónicos funcionen eficientemente.
Técnicos de control de calidad/pruebas: Especialistas en probar cada dron para el rendimiento, durabilidad y fiabilidad antes de su envío.
Trabajadores de fabricación y ensamblaje
Técnicos de fabricación de marcos: Con habilidades para operar máquinas CNC para corte de fibra de carbono, o gestionar operaciones de impresión 3D.
Técnicos de ensamblaje: Personal capacitado para ensamblar drones, soldar componentes electrónicos, instalar motores e integrar sistemas FPV.
Personal de embalaje y envío: Responsables de empaquetar de forma segura los productos terminados y gestionar la logística.
Personal de soporte
Especialistas en compras: Encargados de adquirir materiales, negociar con proveedores y mantener las cadenas de suministro.
Gerentes de logística y almacén: Manejan la coordinación de envíos, inventario y gestión de la cadena de suministro.
Equipo de marketing y ventas: Ayuda a desarrollar la presencia de la marca en el mercado FPV, gestiona las ventas directas al consumidor y supervisa el servicio al cliente.
4. Equipo y herramientas
Máquinas CNC: Para cortar fibra de carbono, aluminio u otros materiales utilizados en los marcos.
Impresoras 3D: Para piezas personalizadas como soportes para cámaras u otros componentes flexibles.
Estaciones de soldadura: Para ensamblar manualmente componentes electrónicos como motores, controladores de vuelo y VTX.
Herramientas de línea de ensamblaje: Destornilladores de precisión, llaves, alicates y multímetros para el control de calidad.
Protección ESD: Equipo antiestático para proteger los componentes electrónicos sensibles de las descargas electrostáticas.
5. Flujo de trabajo de fabricación
Fase de diseño: Los ingenieros diseñan el dron en software CAD, simulan pruebas de esfuerzo e imprimen prototipos con impresoras 3D.
Abastecimiento de componentes: Identifica proveedores confiables y desarrolla asociaciones para asegurar un flujo constante de partes esenciales.
Producción de marcos: Utiliza máquinas CNC para cortar las piezas de fibra de carbono para los marcos.
Montaje electrónico: Instalación y soldadura del FC, los ESC, los motores y el cableado. Prueba cada unidad para asegurar la calidad.
Integración del sistema FPV: Instalación de la cámara FPV, el VTX y las antenas, asegurando la compatibilidad con diferentes gafas y receptores.
Pruebas finales: Realiza pruebas de vuelo y de resistencia para asegurar la durabilidad y el rendimiento.
Control de calidad y empaque: Inspecciona el producto final en busca de defectos, empaquétalo de manera segura y organiza el envío.
6. Cumplimiento y certificaciones
Normas de seguridad: Cumple con las normas de seguridad locales e internacionales como CE (Europa) o FCC (EE. UU.).
Cumplimiento ambiental: Asegúrate de que tus procesos de producción cumplan con las regulaciones ambientales, especialmente en lo que respecta al polvo de fibra de carbono y la eliminación de desechos electrónicos.
Regulaciones de drones: Asegúrate de que los drones cumplan con las regulaciones de las autoridades de aviación, como la FAA en Estados Unidos o EASA en Europa, particularmente en cuanto a límites de peso y transmisión FPV.
7. Costos estimados
Costos de Instalación Inicial:
Espacio de fábrica: Alquilar o comprar un almacén para fabricación y ensamblaje, generalmente con techos altos y buena ventilación para la producción de fibra de carbono.
Máquinas CNC e Impresoras 3D: Entre $50,000 y $200,000 dependiendo del número y tamaño de las máquinas.
Estaciones de soldadura, herramientas y consumibles: Aproximadamente $10,000 a $20,000.
Seguro de responsabilidad: Seguro de fabricación para cubrir a los trabajadores y productos.
Costos continuos:
Adquisición de materiales: Fibra de carbono, motores, componentes electrónicos y accesorios.
Costos laborales: Salarios para el personal técnico, los trabajadores de ensamblaje y el personal de soporte.
Investigación y desarrollo: Mejoras continuas del producto y desarrollo de nuevos modelos.
8. Consideraciones clave para el sector civil
Escalabilidad: Se comienza a pequeña escala produciendo solo algunos tipos de drones y se expande gradualmente a diferentes categorías (por ejemplo, carreras, cinewhoop, largo alcance).
Asociaciones: Forma asociaciones estratégicas con comunidades FPV, influencers y minoristas como GetFPV o RaceDayQuads.
Marketing y distribución: Ten una sólida presencia en línea y una estrategia de comercio electrónico directo al consumidor. Usa las redes sociales, YouTube y foros FPV para aumentar la conciencia de marca.
Apéndice: ¿Qué es un máquina CNC?
Una máquina CNC (Control Numérico por Computadora, por sus siglas en inglés) es un tipo de máquina herramienta que opera bajo el control de una computadora. CNC permite automatizar el proceso de fabricación mediante instrucciones programadas que controlan los movimientos de la máquina para cortar, esculpir o modificar materiales como metal, madera, plásticos o, en el caso de drones FPV, fibra de carbono.
Características Clave de las Máquinas CNC
Control Computarizado: Las máquinas CNC ejecutan instrucciones preprogramadas a través de un software, que le indica a la máquina cómo y dónde cortar o esculpir el material.
Alta Precisión: Gracias al control computarizado, las máquinas CNC son extremadamente precisas y pueden repetir procesos con consistencia, algo esencial en la fabricación de piezas complejas como marcos de drones.
Versatilidad: Estas máquinas pueden trabajar con una amplia gama de materiales, incluidos metales, madera, plásticos y fibra de carbono, que es clave en la fabricación de drones FPV por su ligereza y resistencia.
Automatización: Una vez que se configura el programa de fabricación, la máquina puede operar de manera autónoma con supervisión mínima, lo que reduce la necesidad de intervención manual y el error humano.
Aplicaciones en la Producción de Drones FPV
En la fabricación de drones FPV, las máquinas CNC se utilizan principalmente para:
Corte de Fibra de Carbono: La fibra de carbono se utiliza para los marcos de los drones debido a su alta relación resistencia-peso. Las máquinas CNC cortan las láminas de fibra de carbono con gran precisión para formar los brazos y las placas de los drones.
Producción de Piezas Metálicas o Plásticas: Además de la fibra de carbono, las CNC pueden fabricar piezas adicionales que requieran materiales metálicos (soportes, tornillos) o plásticos (partes no estructurales).
Tipos Comunes de Máquinas CNC
Fresadoras CNC: Utilizan fresas (herramientas de corte giratorias) para remover material y dar forma a la pieza, muy usadas para trabajar metales o plásticos.
Cortadoras CNC por Láser o Agua: Utilizan un láser o un chorro de agua de alta presión para cortar materiales como la fibra de carbono o metales finos.
Tornos CNC: Se usan para piezas que necesitan ser torneadas o trabajadas en formas cilíndricas o esféricas.
Ventajas de las Máquinas CNC
Precisión: La capacidad de hacer cortes y movimientos extremadamente precisos es una ventaja clave, especialmente en la fabricación de componentes delicados y detallados como los marcos de drones FPV.
Eficiencia: Permite producir grandes cantidades de piezas de forma eficiente y rápida, mejorando el rendimiento de la planta de producción.
Repetitividad: Puede hacer exactamente el mismo proceso una y otra vez, asegurando consistencia en todas las piezas fabricadas.
Ejemplos de Máquinas CNC para Fabricación de Drones
Shapeoko CNC: Popular entre fabricantes pequeños y medianos por su capacidad de trabajar con precisión en diversos materiales.
Tormach CNC: Conocida por ofrecer máquinas CNC de alta precisión para pequeños talleres de fabricación.
En resumen, una máquina CNC es esencial en la fabricación de drones FPV debido a su capacidad para crear piezas de alta precisión y durabilidad a partir de materiales como la fibra de carbono.
Análisis del proyecto Vanguard: Un avión de combate desechable muy apto para Argentina
Esteban McLaren FDRA
Imagina un futuro donde Argentina no solo se limite a producir entrenadores antiguos como el IA-63 Pampa III que acaba de salir de producción, sino que se transforme en un centro de innovación aeronáutica regional. La reconversión de FAdeA hacia la producción de un avión modular, altamente tecnológico y exportable, marcaría un salto cualitativo en la industria nacional. Este tipo de avión podría estar equipado con tecnologías avanzadas de inteligencia artificial, fabricación aditiva (impresión 3D), la cual puede descentralizarse entre proveedores regionales, y sistemas de combate autónomo, abriendo puertas a mercados globales en defensa y seguridad. El Scaled Composites Vanguard puede mostrar el camino para un cambio y reestructuración de FAdeA apuntando a cubrir diversas hitos tecnológicos:
un caza ligero furtivo de alta velocidad subsónica
capaz de convertirse en dron
costo de producción de menos de la mitad que un Pampa
una autonomía sin registros de más de 5 mil km (!¡) con 6 horas de vuelo
bodega multifuncional: puede cargar 2 AMRAAM, una radar de apertura sintética, equipos de ECM, entre muchas combinaciones.
caza que tiene una vida operativa menor pero de fácil reemplazo
su producción es colaborativa por lo que puede distribuirse en PyMEs a largo del territorio nacional o mejores postores extranjeros.
La fabricación de un avión modular permitiría adaptarse a las necesidades de cada cliente, maximizando su capacidad de exportación y potenciando la competitividad argentina en el mercado internacional. Este enfoque no solo estimularía la creación de empleos de alta calificación, sino que también incentivaría el progreso tecnológico en sectores como el software, inteligencia artificial y robótica. Al diversificar la producción hacia aeronaves más sofisticadas, Argentina no solo fortalecería su defensa, sino que dinamizaría la economía, atrayendo inversión privada y alianzas internacionales.
Invertir en esta transformación significaría convertir a FAdeA en un polo de desarrollo estratégico, generando un impacto duradero en la economía del conocimiento y posicionando al país como un líder regional en la industria aeronáutica.
El Model 437 Vanguard, diseñado por Scaled Composites bajo la matriz de Northrop Grumman, representa un concepto revolucionario en el campo de la aviación militar. Este caza desechable está diseñado para operar de forma autónoma en misiones de alto riesgo, donde la pérdida de la aeronave se considera aceptable. Se analizará a continuación sus características técnicas, costos de producción, posibles usos en el campo de batalla futuro y su potencial en las fuerzas armadas argentinas.
Características Técnicas del Vanguard
El Vanguard es un caza de dimensiones compactas, con una longitud y envergadura de 12,5 metros, un peso máximo de despegue de 4.535 kg, y está propulsado por un motor Pratt & Whitney 535 que genera 15,1 kN de empuje. Su alcance operativo es de 5.556 km, con una autonomía de hasta seis horas. Estas características lo posicionan como un avión de combate ligero y ágil, ideal para operar en misiones donde la maniobrabilidad y el bajo costo son esenciales.
Su capacidad de carga útil es de 907 kg, lo que le permite transportar hasta dos misiles AIM-120 AMRAAM en su bahía interna de armas, lo que le da capacidad para participar en combates aéreos sin comprometer su agilidad o autonomía. Además, una de las claves del Vanguard es su diseño modular y su plataforma digital de desarrollo, similar a la utilizada en el bombardero B-21 Raider, lo que reduce significativamente los costos de desarrollo al agilizar pruebas y certificaciones mediante simulaciones virtuales.
Costos de producción y despliegue
El Vanguard es diseñado para ser extremadamente barato de producir, con un costo estimado entre 5 y 6 millones de dólares por unidad si se fabrica en serie. Este bajo costo se logra gracias a innovaciones en su fabricación, como el uso de deposición de materiales con arco de plasma, lo que permite la impresión de componentes estructurales de titanio sin necesidad de moldes costosos. Además, el uso intensivo de plataformas digitales para pruebas y prototipado reduce aún más los tiempos y costos de producción. La empresa ha reducido los costos de ingeniería en planta de ocupar en promedio un 15% de los costos a sólo ocupar el 1%. Esto quiere decir que pasar de un cambio aerodinámico en papel y CGI a un componente real del avión es prácticamente directo debido a la digitalización e IA aplicados al proceso.
En comparación con los cazas tripulados tradicionales como el F-35, que cuesta entre 80 y 100 millones de dólares por unidad, el Vanguard es considerablemente más barato. Esta diferencia de costos lo convierte en una opción atractiva para misiones de alto riesgo, donde la pérdida de una aeronave es un factor asumido. En este sentido, se proyecta que el Vanguard desempeñará un papel crucial en misiones de supresión de defensas enemigas (SEAD), ataques aéreos en áreas fuertemente defendidas y reconocimiento en profundidad, ya que su pérdida no supondría un costo prohibitivo (ScaledComposites)(TheWarZone).
Especificaciones Tripulación: 1 Envergadura: 41 pies (12.5 metros) Longitud: 41 pies (12.5 metros) Altitud máxima: 25 mil pies (6.000 metros) Máximo peso al despegue: 10.000 libras (4,535 kg)
Uso en el Campo de Batalla Futuro
El futuro del combate aéreo está marcado por la creciente automatización y el desarrollo de aeronaves autónomas que pueden operar en conjunto con cazas tripulados. En este contexto, el Vanguard encaja perfectamente en los planes de la Fuerza Aérea de EE.UU. bajo el programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), que busca desarrollar plataformas no tripuladas que puedan complementar aviones como el F-35 en misiones de combate.
El Vanguard, al estar equipado con inteligencia artificial y operar de manera autónoma, podrá realizar misiones de apoyo, escolta y combate aéreo sin poner en riesgo a los pilotos. Además, su capacidad de ser producido en grandes cantidades permitirá que las fuerzas aéreas lo utilicen como un recurso desechable en misiones de alto riesgo, lo que aumentará la efectividad en zonas con fuertes defensas antiaéreas.
Para tener presente, un avión de estas características y con esta flexibilidad podría, y es solo una conjetura, embarcarse en una plataforma tipo portaaviones o portahelicópteros, tanto en su versión tripulada como no tripulada: es una aeronave muy liviana, pequeña y flexible con enorme autonomía. Ello podría ayudar a volver a brindarle a la Armada Argentina de nuevo la capacidad de proyección de poder aeronaval.
Otros proyectos
Dentro de la gama de proyectos la empresa Scaled Composites incluye un demostrador de un futuro caza de sexta generación denominado Model 401 S y un avión de ataque ligero, con ciertas reminiscencias al A-10 Warthog, nominado como Agile Responsive Effective Support.
Demostrador Model 401 Sierra, casi un F-5 reciclado a furtivo
Demostrador aeronave Agile Responsive Effective Support de Scaled Composites
Potencial uso en las Fuerzas Armadas Argentinas
Las fuerzas armadas argentinas, tradicionalmente con recursos limitados, podrían beneficiarse de un avión como el Vanguard por varias razones. Aunque el costo de adquisición de unidades sigue siendo elevado para los estándares de defensa de Argentina, su bajo costo en comparación con cazas tradicionales y su capacidad de operar de manera autónoma lo convierten en una opción interesante para misiones estratégicas.
Argentina podría emplear el Vanguard en varias funciones, entre ellas:
Defensa de espacios aéreos amplios: Dada la extensión del territorio argentino, el Vanguard podría utilizarse para patrullas aéreas y misiones de disuasión en áreas remotas, como la Patagonia o el Atlántico Sur. Es una aeronave excepcional para vigilar el frente norte con enorme extensiones donde pequeñas aeronaves contrabandean drogas. La capacidad de patrulla de una aeronave así es económicamente muy eficiente.
Misiones de supresión de defensas enemigas: En un hipotético conflicto, el Vanguard podría ser empleado para penetrar defensas aéreas enemigas, lo que minimizaría el riesgo de perder aviones tripulados. Para misiones SEAD o ataque a blancos muy protegidos, en su versión UCAV, puede ser eficiente en término de evitar pérdidas humanas.
Operaciones de reconocimiento y ataque en el Atlántico Sur: En un escenario de tensiones en las Islas Malvinas, el Vanguard podría desempeñar un rol en misiones de reconocimiento y ataque a largo alcance sin exponer a pilotos en estas misiones peligrosas. Esta aeronave tiene exactamente la mitad de persistencia en vuelo que un P-3C Orion como los recién adquiridos a Noruega: 6 horas. En su versión no tripulada podría patrullar enormes extensiones del Mar Argentino sin mayor desgaste humano y con conexión directa al edificio Libertad o la Base Naval de Puerto Belgrano si así lo requiera.
Recomendación
Argentina, a pesar de no contar con los mismos recursos tecnológicos que EE.UU., podría beneficiarse de una inversión inicial en el Vanguard. Un enfoque gradual en la adquisición de estas aeronaves autónomas permitiría a las fuerzas armadas modernizarse sin incurrir en los altos costos de cazas convencionales. Además, la capacidad de este avión de operar en misiones de alto riesgo y su compatibilidad con un modelo operativo autónomo lo convertiría en un multiplicador de fuerza en escenarios como el Atlántico Sur o el control de fronteras en áreas críticas como la cordillera de los Andes.
El Model 437 Vanguard es un desarrollo innovador que puede redefinir las estrategias de combate aéreo a nivel global. Si bien Argentina enfrenta limitaciones presupuestarias, este tipo de tecnología de bajo costo y alto impacto podría ser una opción atractiva para futuras adquisiciones, permitiendo que el país mantenga una defensa aérea efectiva y moderna en escenarios de alta complejidad.
Análisis de la producción del IA-63 Pampa en FAdeA y oportunidades futuras basadas en el proyecto Vanguard
La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) ha tenido una historia marcada por la producción de aeronaves emblemáticas, como el IA-63 Pampa, un entrenador avanzado de diseño argentino. Sin embargo, el proyecto Pampa ha sido descontinuado tras la producción de alrededor de 40 aviones, lo que pone en evidencia la necesidad de replantear la dirección productiva de la planta. En este análisis, se examina la viabilidad de reconfigurar la producción de FAdeA para proyectos más alineados con tendencias tecnológicas globales, como el Model 437 Vanguard, un caza de combate desechable, y cómo estas oportunidades pueden representar un nuevo horizonte para la industria aeronáutica argentina.
El fin del Pampa puede ser el inicio del Siglo 21 para FAdeA
El IA-63 Pampa, aunque un hito de la ingeniería argentina, se basa en una concepción aeronáutica de varias décadas. A nivel de costo de oportunidad, seguir invirtiendo en un proyecto como el Pampa que no ha logrado la expansión en el mercado ni una proyección significativa internacional implica dejar de lado la posibilidad de ingresar a mercados emergentes de aviones más avanzados tecnológicamente. Además, el Pampa no cumple con las exigencias actuales en cuanto a aeronaves de combate modernas o sistemas de vuelo autónomo, elementos que se están convirtiendo en esenciales en las guerras del futuro.
El Vanguard ofrece una vía alternativa con un enfoque hacia la producción de aeronaves de bajo costo, alta tecnología y posibilidad de ser fabricadas en grandes volúmenes. Al ser un avión desechable y autónomo, basado en inteligencia artificial, permite a FAdeA incursionar en la automatización y digitalización del combate aéreo, áreas donde la industria argentina ha quedado rezagada. El costo de producción de un Vanguard, estimado entre 5 y 6 millones de dólares, es comparable a la mitad de los entrenadores como el IA-63, pudiendo incluso ser menor debido a los menores salarios en dólares locales, pero su potencial de exportación es mucho mayor debido a la tendencia global hacia la guerra autónoma y la modernización de las flotas aéreas.
Oportunidades Tecnológicas para FAdeA
Las tecnologías implementadas en el Vanguard, como la fabricación aditiva (impresión 3D) y el uso de herramientas digitales para reducir costos de prototipado y certificación, representan oportunidades para que FAdeA modernice su infraestructura. La fábrica podría, con las inversiones adecuadas, empezar a aplicar estos métodos en la producción de aeronaves más avanzadas. Un enfoque hacia el desarrollo de drones militares autónomos podría no solo revitalizar la industria aeronáutica argentina, sino también posicionarla como un actor competitivo en el mercado global de aviones no tripulados.
Este cambio requiere que FAdeA deje de enfocarse exclusivamente en la construcción de aviones convencionales y pase a aprovechar estas nuevas tecnologías. Al desarrollar aviones como el Vanguard, FAdeA podría diversificar su cartera de productos, atrayendo tanto a las fuerzas armadas nacionales como a potenciales clientes internacionales.
Acciones del gobierno argentino para adaptarse a un nuevo sendero tecnológico
Para que este cambio de dirección sea efectivo, es crucial que el gobierno argentino tome medidas proactivas que impulsen la industria nacional hacia la producción de aviones como el Vanguard. Entre las acciones necesarias para este proceso de adaptación se encuentran:
Inversión en investigación y desarrollo: El gobierno debe promover el desarrollo de nuevas tecnologías a través de fondos dedicados a la innovación en defensa. Esto incluye financiar investigaciones en inteligencia artificial, fabricación aditiva y materiales avanzados, esenciales para la producción de aviones de combate autónomos. Esta fase de tecnología abre un espacio de colaboración con el pujante sector tecnológico nacional, sobre todo de software y hardware.
Alianzas internacionales: Argentina debe buscar asociaciones con empresas extranjeras líderes en el sector, como Northrop Grumman, para adquirir conocimiento técnico y colaborar en el desarrollo de aviones de bajo costo y alta eficiencia. Estas alianzas también permitirán una transferencia tecnológica hacia la industria local. Otro potencial socio puede ser Embraer de Brasil
Marco regulatorio adecuado: El gobierno debe desarrollar un marco normativo que incentive la inversión privada en el sector de la defensa, así como políticas de exportación que faciliten la venta de estas aeronaves en mercados internacionales. En ese sentido, la ley RIGI presenta una opción enormemente tentadora para la inversión privada extranjera en este campo específico.
Incentivar la participación del sector privado: La modernización de FAdeA debe ir de la mano con una mayor participación del sector privado nacional, ya que este puede aportar capital, innovación y eficiencia operativa. Esto puede lograrse mediante alianzas público-privadas para la fabricación y exportación de drones y aviones autónomos. Ya se sabe que la injerencia excesiva del estado solo ha provocado inacción, retrasos y proyectos que ya son viejos cuando llegan si quiera a prototiparse (CITEDEF, ARS, Tandador, son vergonzosos ejemplos de desidia gremial).
Plan de acción a 5 Años
Año 1: Diagnóstico y Modernización Inicial
Realizar una auditoría tecnológica de FAdeA para identificar las brechas en capacidad productiva.
Iniciar la adquisición de tecnologías de fabricación aditiva y plataformas digitales de prototipado.
Firmar acuerdos preliminares con empresas extranjeras como Scaled Composites para transferencia de tecnología.
Año 2: Inversión en Capacitación y Desarrollo Tecnológico
Capacitar al personal técnico en nuevas tecnologías de producción.
Iniciar proyectos pilotos de aviones no tripulados con énfasis en aplicaciones militares y civiles.
Implementar una política gubernamental para facilitar incentivos fiscales a empresas tecnológicas nacionales que participen en el programa.
Año 3: Producción de Prototipos
Construir los primeros prototipos de aviones no tripulados, utilizando modelos de alta fidelidad similares al Digital Pathfinder utilizado en el Vanguard.
Integrar pruebas de campo en colaboración con las fuerzas armadas y evaluar los costos de producción a escala.
Año 4: Expansión de la Producción
Ampliar la producción con la participación de inversores privados y alianzas internacionales.
Convocar a startups y PyMEs regionales que fabriquen las partes mediante impresión 3D y materiales compuestos.
Lanzar una campaña de exportación de drones militares fabricados en Argentina hacia mercados latinoamericanos y africanos, donde hay demanda de soluciones de defensa asequibles.
Año 5: Consolidación del Programa
Alcanzar la producción en serie de aviones no tripulados, con un enfoque en aviones de combate desechables para misiones de alto riesgo.
Asegurar la integración completa de la industria privada en el sector de defensa, mediante contratos de producción y ventas internacionales.
Conclusión preliminar
El proyecto del Vanguard plantea un horizonte prometedor para lareconfiguración de FAdeA, alejándola de la producción de aviones convencionales como el IA-63 Pampa y orientándola hacia tecnologías modernas de fabricación digital y aeronaves autónomas. Este enfoque no solo posicionaría a Argentina en la vanguardia de la aviación militar regional, sino que también abriría nuevas oportunidades en el mercado global de defensa, donde la demanda de drones autónomos y vehículos aéreos no tripulados está en crecimiento constante.
El prototipo Vanguard puede convertirse en un caza ligero de una autonomía pornográfica con un costo de hora de vuelo completamente inusual (en el rango de 150 a 500 dólares la hora de vuelo) posibilitando enorme cantidad de combinaciones. Su bodega puede ser provista desde armas dirigidas (AMRAAM, LGB, misiles ASM, etc.) así como equipamiento electrónico de diversos sensores, perturbadores, señalizadores, etc. Es una plataforma sensible, barata, podría interoperar electrónicamente con los nuevos F-16 MLU del mismo modo que la USAF busca que interactúe con sus F-35.
Mediante un plan estratégico de varios años, el gobierno argentino, en conjunto con el sector privado, puede transformar FAdeA en un centro de innovación aeronáutica, capaz de producir aviones de combate de bajo costo que respondan a las necesidades modernas de defensa.