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lunes, 23 de febrero de 2026

US Navy: El salvamento desastroso del H-3 y el Milwuakee

Un salvamento memorable

Por Luis Jar Torres

Publicado en la Revista General de Marina, en el número de Noviembre de 2000 y en http://www.grijalvo.com/index.htm y publicado aqui por permiso del autor. Revista General de Marina 


Hace ya muchos años una historieta estuvo a punto de matarme de risa. Trataba de una anécdota real ocurrida durante una solemne procesión religiosa en la que sus no menos solemnes participantes marchaban en fila india, un tanto rígidos y saturando la atmósfera con sus cánticos. Entre nota y nota, una encopetada señora se las arregló para introducir el altísimo tacón de aguja de uno de sus zapatos hasta el fondo de una rejilla y, tras intentar en vano extraerlo discretamente con el pie, optó por no perder paso, nota ni compostura y continuar la procesión semidescalza. Pero el caballero que la seguía se había hecho cargo de la situación en décimas de segundo: en un habilísimo quiebro asió el zapato, lo recuperó de un fuerte tirón y siguió marchando sin dejar de cantar ni hacer apenas extraños con el paso aunque, eso sí, con la postura un tanto forzada a causa de la aparatosa rejilla adherida al zapato que ahora atenazaba firmemente en su mano. Y así, con toda solemnidad, siguiendo el paso mientras cantaba y con la mirada al frente, la señora que seguía al gentil caballero se fue por el agujero.

El año pasado, leyendo una monografía sobre accidentes marítimos en la armada norteamericana, volví a reír con ganas ante uno en concreto cuya “divertida” concatenación de errores me trajo a la memoria la historia anterior. Soy consciente de que, en su momento, tal accidente no debió resultar especialmente divertido a sus protagonistas, pero hablamos de un suceso ocurrido hace casi un siglo cuyas únicas víctimas fueron los egos de los afectados. A fin de cuentas la risa, aunque objetivamente beneficiosa, va asociada de modo casi infalible a la exposición de un congénere a una situación ridícula si no a algo peor, no hay más que oír cualquier chiste. O sin ir más lejos, repasar la historia anterior. Muy gracioso el caballero públicamente abochornado y desfilando rejilla en mano, para mondarse de risa la pobre señora partiéndose la crisma. Confío por tanto en que nadie que haya reído con chistes en los que el protagonista cae por un precipicio o es perseguido por un león me acuse de crueldad por encontrar elementos cómicos en una historia en la que no hubo descalabros corporales. Como se verá en la bibliografía, este artículo, aunque contrastado y enriquecido con otras fuentes, se basa esencialmente en un relato de Kit y Carolyn Bonner subtitulado “A $7 Million Comedy of Errors”. En su honor estructuraré la “comedia” en actos y... ¡que se alce el telón!

Primer acto: Perder un submarino

Supongo que, quien más quien menos, sitúa San Francisco de California en el mapa. Si salimos del Golden Gate y navegamos unos 360 km a vuelo de pájaro hacia el NNE llegaremos a la ciudad de Eureka, cerca ya del límite de California con Oregón. Es un importante centro maderero situado en el interior de Humboldt Bay, una bahía donde, por desgracia, los buques no pueden acceder a vuelo de pájaro como nosotros, sino apuntando correctamente a su más o menos estrecha entrada. Y en verdad que es una desgracia, pues los navegantes locales padecen bancos de arena que navegan por su cuenta, traicioneras corrientes, nieblas de aúpa, rompientes de notable fama y renombre y, finalmente, el mal carácter e imprevisibilidad de las aguas locales. Todo esto, y las arruinadas carreras de 27 colegas que por aquellas fechas ya habían perdido su buque en la zona, debía ocupar los pensamientos del agobiado Comandante del submarino USS H-3 cuando, a primera hora de la mañana del sábado 16 de diciembre de 1916, intentaba “apuntar correctamente” hacia la entrada de Humboldt Bay recalando entre una densa niebla y la humareda producida por la industria maderera local.

Tras considerable desgaste de pestañas uno de los serviolas anunció, para alivio del Comandante, que veía “humo por la proa” (algo que en 1916 solía significar “vapor a proa”). La presencia de compañía parecía indicar que iban por buen camino, fue una pena que el humo anunciado por el serviola procediera de la chimenea del aserradero Hammond que, como atinadamente señalan en su relato Kit y Carolyn Bonner, estaba situado en tierra. Pero todavía fue más penoso que, con niebla y el sol de cara, las dunas que tenían ante sus narices se confundieran con la mar y que el ruido de los diesel camuflara el de las rompientes. Un minuto más tarde el submarino, al igual que la chimenea de la serrería, también estaba en tierra, sólidamente clavado en la playa y “sumergido” en un turbador vapuleo de rompientes. Mientras bajaba presto por la escotilla de la vela huyendo de las “aguadillas” y en compañía de la guardia de puente, su desdichado Comandante ya debía tener dos cosas claras, que había “recalado” en Samoa Beach (un pelín al N) y que se había convertido en el "colega nº 28”.

El submarino H-3 poco después de varar en la playa (Foto Treasure Island Museum/San Francisco Call Bulletin)


Aunque se trató de enviar una petición de auxilio por radio, al poco falló la energía eléctrica y el auxilio acabó llegando por una vía más acorde con el espíritu de esta historia: tres niños que iban a la escuela vieron el submarino en la playa y, alucinados, se lo contaron a su maestro, quien les indicó que avisaran desde el teléfono del aserradero a la estación de salvamento del Coast Guard en Humboldt Bay. Inicialmente, el personal del Coast Guard consideró muy peligroso un salvamento desde la mar pero, hacia las 1500, tras colocar tres guías a bordo desde tierra con cañón lanzacabos y cosechar tres fracasos al intentar tender el andarivel por los movimientos del submarino y la precaria situación de su dotación, barrida por las olas, el equipo de salvamento obsequió al público con una exhibición de virtuosismo botando una embarcación desde la playa, cruzando las rompientes con ella y consiguiendo colocar un andarivel en el submarino. Poco después toda la dotación estaba en tierra, con la faz un tanto verdosa tras las emociones del día si hemos de creer el relato.

El H-3 había entrado en servicio el 16 de enero de 1914, tenía 30 mts de eslora y apenas si desplazaba 358 tons en superficie. La armada norteamericana debió razonar que a): dado que ni siquiera habían disfrutado tres años del juguete no procedía “olvidárselo” en la playa, b): dado que era más bien pequeñajo con un pequeño tironcito volvería a estar a flote y c): dada la proverbial resistencia al vapuleo del casco de un submarino, con una capa de pintura quedaría como nuevo. No era un mal razonamiento y de hecho dos de las tres premisas se demostraron correctas, pero aún faltaban treinta y dos años para que naciera (casualmente en California) el descubridor de “La Ley de Murphy” y, por ello, en este asunto la US Navy jugaba con desventaja. En pocos días se presentaron ante la playa el remolcador USS Iroquois y el monitor costero USS Cheyenne (nodriza del H-3) para intentar dar al pequeño submarino el “tironcito” del apartado b) con los 3.400 HP que sumaban entre ambos antes de que la arena, que ya se lo estaba comiendo, se lo tragara del todo. Tras ímprobos esfuerzos para Navidades sólo habían conseguido revirarle un poco la popa y el H-3 dio la bienvenida a 1917 tomando las uvas en la playa.

Como todo el mundo tiene derecho a una oportunidad la marina recibió por entonces una de esas propuestas que un inglés fino calificaría como “shocking”: con un enfoque ciertamente radical, la Mercer-Fraser Lumber Co (unos madereros locales), ofertaba sacar el submarino por tierra y transportarlo a buen puerto como un simple bulto por apenas 18.000 dólares. No sé si “to scoff” resulta fino en “americano”, pero en mis fuentes hay un “the Navy scoffed at this plan” que mi cibernético diccionario se empeña en traducir como “se burlaron”. Bueno, puede que pensaran que era un simple problema de caballos y en las películas de John Wayne la caballería en cantidad siempre salva la situación (¡más madera!, que diría Groucho Marx). Pero hablando de madera, ahora recuerdo que en otra película unos madereros norteamericanos se lo montaban de fábula transportando por aire, tierra y agua (en esta secuencia) enormes y pesadísimos troncos a las órdenes de Paul Newman. Si exageramos un poco, un submarino pequeño podría considerarse como un tronco descomunal ¿no?. Pues no, se optó por la más ortodoxa caballería. Concretamente por los veintiún mil caballos del Milwaukee.

Segundo acto: Perder el crucero

El USS Milwaukee (C-21) ya había nacido con vocación de segundón y, además de ser el segundo de su nombre en la marina de los Estados Unidos, era el segundo de los tres cruceros protegidos de la clase St. Louis, una familia poco exitosa armada con un batiburrillo de piezas cuya disposición podría considerarse un paso atrás con respecto al Brooklyn (sí, el que nos vapuleó en Santiago) y cuya protección de “celulosa” (léase madera) podría considerarse una mala herencia del Olympia (sí, el que nos vapuleó en Cavite). Como además le habían puesto la quilla en 1902, cabe pensar que en su diseño habrían influido las “lecciones” de la Guerra Hispano-Norteamericana, tan obsoletas como las escuadras que allí nos fueron machacadas. En esta tesitura tiene su gracia imaginarnos al Milwaukee como una secreta venganza de Montojo, lo cierto es que entró en servicio en diciembre de 1906, pasó a la reserva en 1908 y fue decomisionado en 1910. Tras volver al servicio activo en 1913, estaba siendo reacondicionado como nodriza de submarinos en el Arsenal de Mare Island cuando la quilla del H-3 estableció contacto con la patria por lo que, sin haber terminado su reconversión en buque nodriza, el desconcertado crucero hubo de emprender viaje el 6 de enero hacia Humboldt Bay, ahora reconvertido en buque de salvamento. No parece una unidad a la que se tomara muy en serio, leo que “in command of the overall expedition” figuraba el “Lieutnant W.F.Newton”, al que quiero suponer más bien “Lt. Cdr.” que “Lt. Jr. Gr.”, y ¡horror!, que “no one in the expedition was familiar with large-scale salvage”.

La travesía transcurrió sin novedad y el Milwaukee se reunió frente a Samoa Beach con el Iroquois y el Cheyenne, que ya estaban desarrollando una considerable barba desde el mes anterior por aquellos parajes. El área de trabajo era una playa de orientación NE-SW con fuertes corrientes paralelas a tierra, bancos de arena que cambiaban de situación de un día para otro, una mar de fondo cuyo “fetch” llegaba hasta el Japón y las típicas rompientes a las que se debe que el surf sea un invento californiano. La idea era fondear el crucero con las dos anclas espiadas y tender un grueso cable de acero entre una de las piezas artilleras de popa y el submarino. A la hora H, fijada para la segunda pleamar del día 13 de enero, con el Iroquois firme en la amura de estribor del crucero para evitar que su proa abatiera hacia el SW con la corriente y el más potente Cheyenne por la aleta de babor para ayudar a tirar, se daría avante y se intentaría sacar al submarino. Debo confesar que las dos únicas descripciones detalladas de la maniobra que he podido localizar incurren en una imprecisión importante: el papel de las anclas, que en todo caso trabajarían sobre un fondo de arena.

El “Milwaukee” (a la izda.de la fotografía) preparándose para dar remolque al submarino H-3 varado en la playa (Foto U.S.Naval Historical Center)


El plan de Newton causó una fuerte impresión (negativa) al Coast Guard y a los pescadores locales, cuyas relaciones con Samoa Beach estaban marcadas por el saludable mosqueo que sólo se consigue tras algunos centenares de experiencias desagradables. Y entonces la mar, que debía estar de excelente humor tras zamparse un submarino, concedió a Newton otra oportunidad en forma de serio “toque”. Con el Milwaukee ya fondeado a unas cuatro esloras de la primera línea de rompientes, y justamente cuando la lancha prestada por el Coast Guard estaba a punto de llegar a la playa con el cabo mensajero, una enorme ola levantó al crucero dejando al descubierto sus hélices, e incluso la quilla en buena parte de su eslora. Instantes después mensajero, lancha y lancheros eran indignamente arrojados a la playa en desordenado revoltijo. Cuentan las crónicas que los expertos locales rogaron encarecidamente a Newton que desistiera de su plan, pero a media tarde del día 12 todo estaba preparado, con los 6,5 mts de calado del Milwaukee fondeados en 12,5 de agua y a 500 de las rompientes. También cuentan que una gran multitud de mirones procedente de muchas millas a la redonda se fue concentrando en la playa para no perderse el desastre.

A las 1500 del sábado día 13 comenzó la maniobra y, apenas comenzada, mamá naturaleza ya había dejado al atribulado Newton en un limbo gris cubriendo la zona de espesa niebla. Algo después (es de suponer que tras levar), la proa del crucero comenzó a caer a babor arrastrada por la corriente y, justo entonces, intervino el espíritu de Murphy (que ya debía flotar sobre las aguas) haciendo que el Iroquois se disolviera en la niebla tras hacer trizas su propio remolque con la hélice en lugar de cumplir su parte del plan manteniendo la proa del Milwaukee contra la corriente. Bonita situación, un crucero de 9700 tons y 130 mts de eslora sufriendo una fuerte corriente de costado en medio de la niebla ¡con la popa sólidamente trincada a la playa y a 500 mts de las rompientes!. Antes que nadie comience a dar órdenes conviene considerar, aparte la inexistencia en 1917 de radar y VHF, un pequeño detalle que podemos olvidar hasta los profesionales: si algo trinca realmente la popa, el timón anexo puede ser tan inútil como un destornillador de plastilina, justamente por eso los remolcadores tienen el gancho a media eslora. Y si alguien quiere dar atrás para coger cancha no se olvide que, justo a popa, están la playa y el cable de remolque. ¡Y dónde está ese remolcador! ¡Y dónde estamos nosotros! ¿Y por qué ahora la mar viene de través? Y ya está.

El “Milwaukee” con su dotación agrupada en cubierta poco después de la varada; obsérvese la rompiente y las dos lanchas de la izda., botadas desde tierra por el Coast Guard y con toda probabilidad ocupadas en ayudar a tender el andarivel (Foto Emma B.Freeman/U.S.Naval Historical Center)



Tras recorrer un arco de unos 60º trincada al extremo de un péndulo de 900 mts de cable, la popa del crucero golpeó el fondo a las 1542 y, al poco, la resaca había terminado el trabajo iniciado por la corriente; a las 1610 el Milwaukee estaba atravesado sobre la playa con 20º de escora. Consta que el “Iroquois” se pudo buscar la vida entre la niebla (seguramente navegando a ciegas con rumbo NW), y otro tanto debió hacer el “Cheyenne” tras picar remolque. En cambio, el grueso cable de acero que unía al Milwaukee con la playa lo arrastró directamente a la tumba. Como el crucero tenía dos ejes unidos a sendas máquinas alternativas, es posible que una ciaboga sobre estribor hubiera dado a su comandante los minutos extra necesarios para largar el remolque, pero pontificar sobre el tema es torear a toro pasado. Hay que decir en honor a Newton que, en las fotos tomadas inmediatamente tras la varada, el único escobén visible tiene el ancla fondeada.

Tercer acto: Salvar lo salvable

Cuenta la leyenda que, cuando la enorme resaca llevó en volandas al Milwaukee hasta una sonda de 4 mts y lo dejó tirado a apenas a 300 de la orilla, resonó por la playa un silencioso coro de “I told you so” de los expertos mirones. En un contexto más relajado, su desventurado comandante hubiera podido formular al menos una “cuarta ley de W.J. Newton sobre la atracción universal de los buques”, según la que “todo cable tendido para atraer un submarino hacia un crucero puede atraer igualmente un crucero hacia un submarino” o, alternativamente y en caso de ser de letras, identificar el drástico cambio de papeles entre remolcador y remolcado como una avanzadilla de la inminente “revolución del 17”. Pobre hombre, en realidad y bromas aparte más bien rondaría su cabeza un “pero... ¿cómo ha podido ocurrirme ésto?” si no un “pero... ¿qué es lo que me ha ocurrido?”.

Si algún lector tiene la misma duda le propondré lo que uno de mis ex-comandantes denominaría un “símil hidráulico”, y que mis colegas me perdonen: imaginemos a un buque como un carrito de supermercado a “plena carga” ya que, como los buques, los carritos de supermercado cargados se conducen mejor empujando lateralmente su parte trasera hasta que la delantera apunta en la dirección correcta. Continuemos imaginando que somos un moderno marido-carrista al que le ha tocado en suerte el clásico cascajo con la rueda delantera izquierda fosilizada (la corriente de costado): ahora, si queremos avanzar en línea recta con el carro cargado habremos de chafarnos la espalda haciendo extraños esfuerzos laterales (el timón), un destrozo muscular que yo conjuraría obligando a mi hija (el Iroquois) a tirar de la parte delantera derecha del carro en la dirección adecuada. Y en esto, se nos cuelga de la parte trasera izquierda un niño que quiere ayudarnos (el Cherokee), de la trasera una vaca que no se deja arrastrar (el submarino) y la niña se retira a la pata coja con el dedo meñique lesionado por el carro, que al punto comienza a derivar velozmente hacia la esposa del campeón local de lucha libre. El escándalo está asegurado, y dar “avante toda” solo servirá para que nos partan la cara con más entusiasmo.

Volviendo al caso que nos ocupa, tras recoger del suelo los pedazos de su cara Newton ordenó emitir por radio una petición de auxilio y, como el mes anterior, enseguida se presentó en la playa un equipo de salvamento armado de andarivel y cañón lanzacabos, pero esta vez con 438 potenciales clientes en lugar de los 25 hombres del pequeño H-3. La maniobra de evacuación empezó mal, sólo se consiguió colocar una guía a bordo tras varios intentos y los continuos movimientos del buque hacían difícil mantener tendido el andarivel con seguridad por lo que, como era de temer, el primer aeronauta resultó “catapulted into the surf”. Después que el segundo expedicionario sufriera “the same fate” se enmendó el anclaje del andarivel a un punto más elevado del crucero y, por lo que leo, simultáneamente comenzaron a disminuir los movimientos del buque, un cambio de coyuntura que debió aliviar la ansiedad del siguiente “voluntario” y facilitar el exitoso aterrizaje de los 435 que le seguían en la fila. No olvidemos que la varada había ocurrido en pleamar y que, según bajaba la marea, no solamente el casco estaría mejor asentado en la playa, sino que se trabajaría con un andarivel más corto. Cuando las circunstancias de la marea lo permitieron se finalizó la evacuación mediante barqueo y, ya en tierra, la dotación fue alojada inicialmente en la serrería Hammond, en el Club Sequoia y hasta en domicilios particulares, pues el vecindario se desvivió en hacer entrar en calor a los náufragos mediante hogueras, café, mantas... y generosas raciones de whisky que, según consta, terminaron por animar considerablemente la velada.

Evacuación del “Milwaukee” por andarivel; apréciese el tamaño de los troncos con que tenían que lidiar los madereros locales (Foto CA Ammen C.Farenholt/U.S.Naval Historical Center)

En buena lógica la marina podía haber enviado un acorazado para rescatar al crucero, pero sus mandamases ya debían estar algo escamados con Samoa Beach y al final terminaron enviando a los chatarreros, aunque también con gran estilo. La Mercer-Fraser Lumber Co. (la de los madereros radicales) recibió el encargo de tender un puente de madera desde la playa hasta la cubierta del Milwaukee y la Northwestern Pacific Railroad (la de las películas del Oeste) el de construir un ramal de ferrocarril sobre dicho puente. Y así nació Camp Milwaukee, durante los meses siguientes y a despecho de la condenada playa cientos de toneladas de artillería, munición, suministros y maquinaria de todo tipo abandonaron el crucero por vía férrea hasta quedar éste reducido a un cascarón vacío. En marzo de 1917 la Navy decomisionó por segunda vez al Milwaukee, en noviembre de 1918 un temporal le partió el espinazo y al año siguiente fue dado de baja como unidad naval. Sus restos fueron vendidos por 3.000 dólares en agosto de 1919 pero, durante el siguiente cuarto de siglo, permanecieron tirados en la playa y más o menos de una pieza hasta que, durante la siguiente guerra, la demanda de metal hizo rentable el desguace de la parte aún visible.

Desarme del “Milwaukee”; obsérvese el puente de madera para el ramal de ferrocarril (Foto Treasure Island Museum/San Francisco Call Bulletin)


Pero el puente de madera no fue el único encargo que la Mercer-Fraser recibió de la marina. En apenas un mes, tras un cuidadoso estudio y la cuidadosa colocación de unos rodillos bajo la quilla, los madereros se las arreglaron para extraer el submarino de la playa y llevárselo a rastras sobre las dunas hasta Humboldt Bay donde el 17 de Abril de 1917 ya estaba a flote y listo para dar avante, y todo por unos módicos 18.000 dólares. Con tipos así se comprende que la conquista del oeste fuera un juego de niños. El H-3 permaneció en servicio activo como buque insignia de la SubDiv7 y con base en Los Angeles hasta 1922, año en que se trasladó con el resto de su escuadrilla a Hampton Roads para ser decomisionado; en 1930 causó baja como unidad naval y al año siguiente fue desguazado. Su peculiar programa de extensión de servicio activo había salido por un total de 7.018.000 dólares: 7.000.000 en concepto del coste de un crucero protegido y 18.000 en concepto de gastos varios.

El H-3 “navegando” por la playa bajo el mando de los madereros (Foto Freeman Art Co/U.S.Naval Historical Center)



Para entonces ya hacía un año que también habían sido vendidos como chatarra los dos hermanos del Milwaukee, el St. Louis (C-20) y el Charleston (C-22), y tres que había sido dado de baja, en 1928, el tornadizo remolcador Iroquois. Es curioso comprobar que el monitor Cherokee, ya anacrónico en 1917, todavía figuraba en situación de actividad en un registro de 1936, pero aún lo es más descubrir que el último superviviente de esta historia haya resultado ser el propio Milwaukee, pues la voracidad de las arenas y la parsimonia de sus desguazadores han conseguido que, al día de hoy, el cadáver sin superestructuras del viejo crucero permanezca profundamente enterrado en Samoa Beach a la espera del Juicio Final. Aunque no he podido localizar referencias posteriores acerca del pobre Newton, confío y deseo sinceramente que la suerte le haya tratado el resto de sus días con más consideración que aquel nefasto 13 de enero.

Conclusiones: Salvar la cara

He comenzado este artículo con una historia apócrifa y finalizaré con otra, la de aquel militar golpista del siglo pasado que, tras ver fracasado su pronunciamiento y comparecer ante un consejo de guerra, fue requerido por el fiscal a confesar “qué apoyos esperaba conseguir para su intentona”. Su respuesta (“el suyo, de haber triunfado”) es un buen exponente de la importancia de la suerte. Resultaría divertido constatar cuantas veces una deficiente planificación, marinera o militar, habrán propiciado un improbable éxito en circunstancias desesperadas y el consiguiente reparto de premios. Puedo imaginarme perfectamente a un Newton que hubiera sacado el submarino de un tirón condecorado, ascendido y dando conferencias de maniobra en Annapolis. Su desprecio por la oceanografía no sería otra cosa que audacia, los expertos locales se verían reducidos a pusilánimes provincianos y cualquiera de nosotros que hubiera pedido otros dos remolcadores y quinientos metros adicionales de cable tildado de inseguro mediocre. Y en esto, alguien que es incapaz de mantener su propio remolque a salvo de su propia hélice hace estallar la burbuja originando que, un siglo más tarde, en lugar de dar nombre a una escuela de maniobra, Newton figure asociado a “an amateur approach to salvage”.

De esta aventura yo extraería dos conclusiones, una marinera y otra institucional. La marinera es obvia: si queremos seguir disfrutando de las ventajas de un timón que sirva para algo hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos firme a popa. Aunque el problema no resulte evidente en aguas abiertas y en una unidad naval sobrada de caballos, puede darse el caso de que un buque “menos gris” (o un escenario más confinado) nos hagan descubrir nuevos significados para la palabra impotencia. La otra conclusión es más subjetiva. Releyendo un artículo aparecido hace tres años en esta misma revista sobre la pérdida del crucero “Blas de Lezo” (tras comerse en 1932 un pedrusco no cartografiado), se puede observar que gran parte del relato está dominado por el estruendo de otro tipo de pedruscos cayendo sobre el tejado de la empresa.

Por contra, no he podido encontrar entre el material con el que he pergeñado esta historia un solo ataque contra la marina norteamericana más allá de la sana guasa para con alguno de sus componentes. De hecho, y pese a lo espectacular del doble desaguisado, ha sido por auténtica chiripa como me he enterado de un suceso que, tras algunas desinhibidas carcajadas, fue superado sin más. Tiemblo sólo de imaginar que salvamento tan notable hubiera tenido lugar en un país con tan poco sentido del humor como el nuestro. Hasta la marina más potente del mundo está compuesta de simples seres humanos pero mucho me temo que, transcurridos ochenta y tres años, los componentes de la nuestra aún podríamos escuchar la historia (en coplillas populares) al circular por las calles (disfrazados de lagarterana) camino de nuestro destino (una zodiac con tirachinas).

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES
Este artículo está basado fundamentalmente en la obra de Kit y Carolyn Bonner “Great Naval Disasters - U.S. Naval Accidents in the 20th Century”, (MBI Publishing Co, Osceola WI 1998). Lo esencial del relato he podido contrastarlo en Internet sobre una recopilación de J. Christley del “U.S. Naval Submarine Force Information Book” y, también en Internet, en una transcripción del vol. 4 de la edición de 1969 del “Dictionary of American Naval Fighting Ships”.

Volviendo al papel, algunos datos proceden de la edición facsímil del Jane’s de 1919 (Studio Ed., London 1990), de “Les Flottes de Combat” (Societé de Editions, Paris 1936) y de la edición española de la obra de Guido Gallupini “Cruceros de Todo el Mundo”, (Espasa-Calpe, Madrid 1984). Los Bonner citan en su bibliografía una obra monográfica que no he podido consultar: “The Loss of the Navy Cruiser USS Milwaukee” (Hillman Raymond, Pride of the River 1994).

jueves, 11 de septiembre de 2025

FFG: clase Fridtjof Nansen (España/Noruega)

FFG clase Fridtjof Nansen



La clase Fridtjof Nansen es una serie de cinco fragatas construidas por Navantia, España para la Armada Real de Noruega.

Génesis del proyecto



KNM Roald Amundsen (F311) junto al USS Harry S. Truman (CVN-75).

En 1999, Noruega, quería dotarse de una fuerza homogénea de buques de alta mar, para ello convocó concurso internacional en el mes de mayo del año de 1999, al que acudieron presentando sus proyectos doce astilleros de otros tantos países, después de ir descartando se quedaron en tres, alemanes, holandeses y españoles, precisamente los tres países que estaban construyendo fragatas, con muy parecidas características a las deseadas por la Armada noruega.


País productor    España

Datos generales

Astillero    Navantia, Ferrol
Países en servicio    Armada Real Noruega
Autorización    23 de junio de 2000
Tipo    Fragata Rápida FFG

Estadísticas

Primera unidad    Fridtjof Nansen (F-310)
Última unidad    Thor Heyerdahl (F-314)
Clase anterior    Clase Oslo
Clase posterior    N/A
Periodo servicio    5 de abril de 2006 - actualidad
Unidades planteadas    5
Unidades concluidas    5
Unidades activas    4
Unidades hundidas    1

Características de la clase

Desplazamiento    5121 t a plena carga
Eslora    132,00 m
Manga    16,80 m
Calado    4,90 m

Armamento    

• 1 cañón de 76 mm OTO Melara super rapad
• 4 ametralladoras de 12,70 mm
• 2 lanzadores dobles de torpedos antisubmarinos Mk 46
• 1 sistema de lanzamiento vertical Mk.41 con 8 celdas para:
  • Misiles superficie-aire Standard SM-2MR Bloque IIIA (1 misil por celda)
  • Misiles superficie-aire RIM-162 Evolved Sea Sparrow (4 misiles por celda)
  • Capacidad para lanzar misiles de crucero superficie-superficie RGM-109 Tomahawk (Noruega no cuenta con estos misiles)
  • O cualquier combinación de los anteriores.

Guerra electrónica    

• Radar multifunción Lockheed Martin AN/SPY-1F 3-D
• Reutech RSR 210N
• Sagem Vigy 20
• sonar de casco MRS 2000
• sonar activo/pasivo Captas MK II V1 
• 2 radares de directores de tiro Mark 82

Propulsión    

CODAG
• 2 Bazán Bravo 12V 4.5 MW diésel para velocidad de crucero
• 1 turbina de gas GE LM2500 21,5 MW para alta velocidad
• 2 hélices de paso valiable
• 1 motor eléctrico retráctil
• 4 generadores diésel MTU 396 Serie 12 V 1250 kVA
Velocidad    27 nudos
Autonomía    4500 nmi a 16 nudos
Tripulación    120 hombres
Aeronaves    1 Helicóptero medio NH-90
Notas    Es un desarrollo ASW de la Clase Álvaro de Bazán


Al abandonar España el tripartito, por no estar a punto el sistema electrónico para los buques y pasar a elegir el sistema AEGIS norteamericano, la entonces Izar presentó su último proyecto incorporando un sistema igual, aunque algo disminuido en sus prestaciones, por ser incorporado a un buque de menores dimensiones y así ser acoplado aún más a las necesidades de Noruega, lo que le permitió llevarse el contrato, por ello se confirmó el contrato el 29 de febrero de 2000 por un importe de 2375 millones de euros​ e incluyó un Acuerdo de Cooperación Industrial (ACI), por el cual Navantia se comprometió a generar retornos industriales, económicos y tecnológicos en Noruega.



El ACI alcanzó un valor aproximado de 1325 millones de euros por cinco barcos, resultando su coste por unidad de 564 millones de euros con mantenimiento y adiestramiento de las tripulaciones incluido. Igualmente se añadió un compromiso de compra de material militar noruego cercano a 375 millones de euros. Cerca de 250 empresas noruegas se vieron favorecidas por la firma de este acuerdo, el cual fue cumplido por Navantia con tres años de antelación a lo previsto inicialmente, confirmándose el contrato definitivo de construcción el día 23 de junio del mismo año, comenzando su construcción en el año 2002.

Los buques

Sus nombres rinden honor a distintos célebres exploradores noruegos: Fridtjof Nansen, Roald Amundsen, Otto Sverdrup, Helge Ingstad y Thor Heyerdahl.

Tienen un desplazamiento de 5121 t, con una eslora máxima de 132 m y de 120,39 m entre perpendiculares, por una manga máxima de 16,80 m en la cubierta principal y de 15,90 m en la línea de flotación, con un calado de 4,90 m.


KNM Fridtjof Nansen (F310) en el Puerto de Oslo.

Su motorización está compuesta por dos motores diésel Bazán Bravo de 12 cilindros, con una potencia de 12 000 Cv y una turbina de gas General Electric LM2500 con 28 832 Cv pudiéndose acoplar los dos sistemas o navegar independientemente, lo que le da una potencia total de 40 832 Cv, que se transmiten a dos hélices, llevando una auxiliar retráctil movida por un motor de 1134 Cv para uso en emergencias o a muy baja velocidad, en torno a 4 nudos, tiene una velocidad máxima de 27 nudos. Utilizando la turbina de gas le permite alcanzar en velocidad de crucero los 20 nudos y con los diésel 16, con estos tiene una autonomía de 4500 mni.



Además para que no le falte energía en ningún momento, lleva en cuatro puntos distintos del buque, cuatro grupos electrógenos diésel MTU 12V 396 de 900 kW cada uno, lo que le hace tener una potencia de reserva de 3600 kW.

Su sistema de defensa es el AEGIS, en su versión de SPY-1F 3-D, aparte de los radares para navegación y directores de tiro, tanto para la artillería como para la dirección de los misiles.


KNM Otto Sverdrup (F312).

Su armamento consiste un cañón de 76,2 mm OTO Melara super rapid capaz de efectuar 120 disparos por minuto, que es posible sea sustituido por uno de 127 mm. Para defensa cercana cuenta con cuatro ametralladoras pesadas de 12,75 mm, y un grupo de ocho celdas de lanzador vertical Mk 41VLS, con 32 misiles Sea Sparrow avanzado, aunque puede en su momento, pueden ser cambiados cuatro de estos por un Standard SM-2, más dos lanzadores dobles de torpedos contrasubmarinos Mk 46, el hangar y cubierta de vuelo está preparada para operar un helicóptero medio NH90.

Su tripulación está compuesta por 50 oficiales, 40 tripulantes profesionales y 30 de reemplazo.

La Fridtjof Nansen está considerada de forma no oficial como el buque insignia de la Armada Noruega.


Accidentes


El KNM Helge Ingstad varado tras el choque.

La noche del 8 de noviembre de 2018, el petrolero Sola TS tuvo una colisión con la fragata KNM Helge Ingstad. La fragata resultó gravemente dañada mientras que el petrolero perdía su ancla de estribor después de que uno de los brazos dejara un boquete tras la protuberancia del escobén. 


Buques de la clase

Nombre

Numeral

Astillero

Iniciado

Botado

Entregado

Indicativo de llamada

Imagen

KNM Fridtjof Nansen

F 310 Navantia Ferrol 9 de abril de 2003 3 de junio de 2004 5 de abril de 2006

KNM Roald Amundsen

F 311 Navantia Ferrol 3 de junio de 2004 25 de mayo de 2005 21 de mayo de 2007

KNM Otto Sverdrup

F 312 Navantia Ferrol 28 de marzo de 2005 28 de abril de 2006 30 de abril de 2008

KNM Helge Ingstad

F 313 Navantia Ferrol 28 de abril de 2006 23 de noviembre de 2007 29 de septiembre de 2009.​ Dada de baja el 24 de junio de 2019​ tras un accidente el 8 de noviembre de 2018 en unas maniobras que la dejaron semihundida y vendida para desguace en 2021.

KNM Thor Heyerdahl

F 314 Navantia Ferrol 10 de marzo de 2008 11 de febrero de 2009​ 18 de enero de 2011



KNM Thor Heyerdahl


KNM Helge Ingstad


KNM Otto Sverdrup


KNM Fridtjof Nansen

Reemplazo futuro

En junio de 2023, el Ministerio de Defensa noruego publicó el Consejo Militar del Jefe de Defensa 2023 , en el que el General Eirik Kristoffersen (Jefe de Defensa) recomendó que Noruega reemplazara las fragatas clase Fridtjof Nansen en servicio de la RNoN y aumentara la dotación a seis buques. La entrega de una nueva fragata probablemente será fundamental para el plan a largo plazo del gobierno de construir una nueva estructura de fuerza de superficie dentro de un programa más amplio de renovación de la flota. Es probable que el gobierno enfatice la necesidad de entregar la futura fragata mediante la colaboración con aliados cercanos.

En el Nuevo Plan Noruego a Largo Plazo de Defensa de abril de 2024, se propone reemplazar la clase con cinco nuevas fragatas con el mismo enfoque (ASW) que la clase Nansen.

En agosto de 2025, después de una competencia entre el F126, clase Constellation, y el FDI, se anunció que la fragata británica Tipo 26 sucedería a la clase, y las entregas comenzarían en 2030.



martes, 15 de abril de 2025

Encorazado clase Devastation (UK)

Encorazados de Clase Devastation - Los Trailblazers accionados por el Vapor para las Flota del Futuro

Nikola Budanovic - War History Online



Encorazado HMS Thunderer.de la clase Devastation 


En 1869 hubo un cambio revolucionario en la larga tradición naval británica. La Clase de la Devastación era el primer acorazado que empleaba su armamento principal encima de su casco, en lugar de colocar las armas dentro.
Accionado por el vapor, algo que velas, era el precursor para todos los diseños futuros del acorazado. La HMS Devastation se completó en 1871, pero una serie de ajustes duró hasta 1877.


Una vista interior de una de las dos torres principales de la batería de la devastación, mostrando una vista posterior de los dos rifles de la muleta-carga de 12 pulgadas (305 milímetros) de la torreta. Estas armas fueron reemplazadas en 1891 por rifles de 10 pulgadas (254 mm) de carga de culata.

El barco fue comisionado por el Primer Lord del Almirantazgo Hugh Childers, quien requirió una versión mejorada del anterior monitor de cerco de Cerberus. Era asumir el papel de un buque capitalista oceánico de la Armada británica.

Aunque el diseño era defectuoso, representó un paso significativo adelante en la modernización de la fuerza naval más grande de ese tiempo.


Insignia heráldica utilizada en papelería

El armamento del buque estaba compuesto de cuatro cañones de 12 pulgadas (305 mm) estacionados en torretas blindadas en cubierta. En 1890 se añadieron cuatro más 10 pulgadas (254 mm) armas de fuego para el apoyo.

La armadura de la devastación fue capaz de soportar un golpe de una pistola de 25 toneladas a una distancia de 200 yardas (180 mm). Se montó a partir de una placa de armadura de 11 pulgadas (280 mm) respaldada por 380 mm (15 pulgadas) de teca y una piel de metal de 1,25 pulgadas (32 mm).


HMS Devastation

El HMS Devastation se utilizó principalmente para patrullar las aguas costeras en todo el Reino Unido y también formaba parte de la Flota Mediterránea. La ausencia de mástiles y velas permitió un mayor campo de fuego para las armas. Sin embargo, como el buque dependía únicamente de sus motores de carbón, sólo podía operar en las proximidades de las estaciones de carbón amigables.

No obstante, el buque transportó más de 1.780 toneladas de carbón, lo que permitió viajar alrededor de 6.570 km (4.090 millas) a una velocidad máxima de 12 nudos (22 km / h).

Al mismo tiempo se estaba construyendo la Devastación HMS, se ordenó un barco de la misma clase para la producción.

El HMS Thunderer entró en servicio en 1872. El buque fue desafortunado. En 1876 una explosión desastrosa de la caldera dentro del casco de la nave demandó las vidas de 45 hombres, incluyendo al oficial al mando.

Para la Armada Británica, fue el accidente naval del siglo. La nave fue restaurada al año siguiente y fue puesta en reserva.



Una ilustración de la inspección de la inspección de las calderas, después de su explosión; Fuente de fotos

Sólo dos años después, en enero de 1879, el HMS Thunderer sufrió otro terrible accidente. Uno de sus cañones de 12.5 pulgadas explotó durante un ejercicio naval en el Mar de Mármara (ahora Turquía). El número de muertos fue de 11 hombres y 35 resultaron heridos. Aunque se alegó que la negligencia humana causó la explosión, algunos expertos culparon el diseño.

Estos infames accidentes de monstruos influyeron en el desarrollo del diseño de clase Devastation. Los barcos pasaron por una serie de mejoras, incluyendo la instalación de varios lanzadores de torpedos para servir como armamento secundario a las molestas armas de 12 pulgadas.

Los dos depósitos de la clase Devastation, el HMS Devastation y HMS Thunderer, permanecieron en servicio hasta 1908 y 1909, respectivamente, cuando fueron desmantelados y vendidos para la chatarra.


viernes, 21 de julio de 2023

ARA San Juan: La razón por la que el buque estaba condenado desde su MLU



martes, 27 de septiembre de 2022

ARA San Juan: Lo hundió la política de defensa del kirchnerismo

Dedicado a los retrasados mentales de la secta K que buscan afanosamente sacarse de encima la responsabilidad del pésimo mantenimiento del ARA San Juan que derivó en la muerte de toda su tripulación. Ni olvido ni perdón. Cuando la chapuza gobierna, muertos se carga. Ningún país resiste al peronismo, es el culto del fracaso, la corrupción y la muerte.

martes, 5 de mayo de 2020

Accidente naval: El incendio y hundimiento del Losharik ruso en aguas noruegas

Los secretos del submarino ruso de alta profundidad incendiado en aguas de Noruega

Pocos quieren hablar de cómo 14 marineros encontraron la muerte en una maravilla de la ingeniería rusa. Menos aún quieren hablar de lo que hacían en aguas noruegas. 



Mika Gröndahl

Clarín.com
The New York Times International Weekly

Por James Glanz y Thomas Nilsen

EN LAS AFUERAS DE LA COSTA DE NORUEGA — Difícilmente pudiera haber un lugar más aterrador para combatir un incendio que en el vientre del Losharik, un misterioso submarino ruso de alta profundidad.

Algo, al parecer, salió tremendamente mal en el compartimento de las baterías mientras el submarino se abría camino a través de aguas rusas, 250 millas náuticas al norte del Círculo Polar Ártico, el 1 de julio último.

Un incendio en cualquier submarino puede ser la peor pesadilla de un navegante, pero un incendio en el Losharik era una amenaza totalmente de otro orden. Este buque es capaz de sumergirse mucho más profundamente que casi cualquier otro submarino, pero las hazañas de ingeniería que lo permiten pueden haber ayudado a sellar el destino de los 14 marineros muertos en el desastre.

La única cosa más misteriosa que lo que salió mal exactamente ese día es qué hacía el submarino a 1.000 pies (305 metros) de profundidad a sólo 60 millas náuticas al este de Noruega antes que nada.


Estos oficiales rusos murieron a bordo del Losharik el año pasado. (Ministerio de Defensa ruso)

El extraordinario incidente puede proporcionar una pista más sobre las ambiciones militares de Rusia en las profundidades del mar y cómo se integran esas ambiciones a un plan para aprovechar el poder naval en el Ártico para lograr sus objetivos estratégicos en todo el mundo, incluida la capacidad de bloquear a voluntad canales de comunicación internacionales vitales.

Moscú no se ha sincerado con el desastre del Losharik e insiste en que el submarino sólo era un buque de investigación. Las fuerzas armadas noruegas, cuyos puestos de observación, marina y aviones de vigilancia rastrean la Flota Norte de Rusia para la OTAN, se niegan a informar lo que pueden haber visto. Los únicos testigos civiles del rescate que siguió al incendio pueden haber sido los diversos integrantes de una pandilla de rusos que pescaban ilegalmente en la zona.

Pero claramente se trató de una misión de máxima sensibilidad y la lista de muertos incluyó a algunos de los oficiales más condecorados y experimentados del cuerpo de submarinos rusos.

Para entender por qué estos hombres pueden haberse encontrado en un submarino capaz de sumergirse quizás hasta 20.000 pies —más de 10 veces más profundo de lo que se cree que operan los submarinos tripulados de EE.UU.— es necesario considerar todo lo que atraviesa el suelo del Atlántico Norte: kilómetros interminables de cables de fibra óptica que llevan una gran fracción del tráfico de Internet del mundo, incluidos billones de dólares en transacciones financieras. También hay cables que conectan dispositivos de escucha de sonar que pueblan el fondo del océano.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y sus comandantes han subrayado cada vez más la importancia de controlar el flujo de información para mantener ventaja en un conflicto, dijo Katarzyna Zysk, directora del Centro de Política de Seguridad del Instituto Noruego de Estudios de Defensa de Oslo.

Más allá de en qué lugar del mundo se esté generando un conflicto, cortar esos cables submarinos, señaló la profesora Zysk, puede obligar a un adversario a pensarlo dos veces antes de arriesgarse a una escalada de la disputa.


Un fiordo cerca de Kirkenes, un pequeño pueblo noruego cerca de la frontera rusa. (Mathias Svold para The New York Times)

"Según entienden los rusos, el nivel de daños inaceptables es mucho más bajo en Europa y en Occidente que durante la Guerra Fría", dijo la funcionaria. "Por lo tanto, es posible que no haya que hacer demasiado".

No cualquier submarino puede lograr algo así, al menos no en casi toda la extensión del fondo del mar.

Pero el Losharik no es cualquier submarino. Se cree que su casco interno está formado por una serie de esferas de titanio que contienen la sala de control, las literas, el reactor nuclear y otros equipos. Su nombre aparentemente fue tomado de un antiguo personaje de dibujos animados ruso, un caballo construido a partir de pequeñas esferas.

Las estrechas esferas están unidas entre sí por pasadizos aún más pequeños.

Un procedimiento común cuando hay un incendio en un submarino es cerrar las escotillas para reducir la propagación. Si eso se hizo en el Losharik, los miembros de la tripulación pueden haberse encontrado atrapados en cámaras pequeñas y oscuras llenas de humo.

Y si estaban en la cámara que contiene el compartimento de las baterías donde parece haber comenzado el problema, pueden haber tenido que luchar contra las llamas en espacios de poco más de medio metro, explica Peter Lobner, ex oficial eléctrico de un submarino de EE.UU.

"Es el lugar más espantoso en el que se pueda estar en un submarino", agrega.

Una historia muy rusa

Los pescadores rusos habían salido en un bote chico y se desplazaban hacia el este, probablemente en aguas restringidas, cuando un submarino irrumpió frente a ellos en el mar, según declaró más tarde uno de los tripulantes a un periódico local de Murmansk, el Severpost.

"Nos dirigíamos hacia Kildin", una isla cercana, le dijo el pescador a un reportero del Severpost en una conversación telefónica, "y entonces, alrededor de las nueve y media de la noche, sale a la superficie un submarino. Aparece de repente, completamente. Nunca vi nada parecido en mi vida. La gente corría por la cubierta armando un alboroto".

El submarino que vieron no era el Losharik sino una embarcación mucho más grande: su nave nodriza. El Losharik está diseñado para sujetarse a la parte inferior de esta nave, por lo que puede ser transportado para su mantenimiento, transporte a largas distancias o —como puede haber ocurrido el 1 de julio frente a Noruega— para su rescate.

Se desconoce por qué Rusia no aseguró la zona, pero si el relato del pescador es preciso, parece que él y su grupo fueron los únicos testigos externos de la operación secreta de rescate. Estaban pescando en un área restringida, pero decidieron hablar de lo que vieron de todos modos.

"Es una historia muy rusa", comentó Jeffrey Mankoff, investigador principal del Programa Rusia y Eurasia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

El submarino se alejó rápidamente, pero no hubo una alerta inmediata de Rusia a la Autoridad Noruega de Seguridad Nuclear y de Radiación sobre un posible incidente nuclear en el Mar de Barents, indicó Astrid Liland, directora allí de la sección de prevención nuclear.

La agencia oficial de noticias rusa TASS informó del accidente al día siguiente sin mencionar que el submarino era de propulsión nuclear. La noticia del Severpost apareció a la mañana siguiente.

Rusia y Noruega, según Liland, tienen un acuerdo para notificarse mutuamente en caso de incidentes que involucren instalaciones nucleares. "Desafortunadamente", dijo, "Rusia interpreta que ese acuerdo no incluye dependencias militares como los submarinos".

Enrevesada como lo es en muchos sentidos, la historia del Losharik y el creciente poder de la Flota Norte de Rusia comienza con al menos una explicación muy simple, dijo Katarzyna Zysk, la analista noruega.

"Hay un lugar especial en el corazón de Putin para la marina", sostuvo. "Es uno de los símbolos clave de una gran potencia".

La Flota Norte está en la cima del presupuesto militar de Putin, que incluye ítems de primera categoría como los más avanzados buques de superficie y misiles crucero. En 2014, la Flota Norte puso bajo su mando a las brigadas del Ártico, soldados equipados con lo más evolucionado en equipamiento para guerra en clima frío. También se están incorporando nuevas generaciones de submarinos de ataque y misiles balísticos.

Con todo ese poder naval, la manera más rápida de que Rusia sorprenda a Estados Unidos sería salir a todo vapor del Ártico hacia el Atlántico Norte, afirmó Heather A. Conley, vicepresidenta senior para Europa, Eurasia y el Ártico del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

"Realmente se está convirtiendo en un área mucho más dinámica", expresó Conley. "Parece como si estuviéramos actualizando el filme La Caza del Octubre Rojo.” También hay un ojo puesto en el beneficio económico, dijo Conley: Rusia no ha hecho ningún secreto de su deseo de controlar una ruta de navegación del norte a través del Ártico a medida que el hielo retrocede debido al cambio climático y para ampliar su producción de petróleo y gas.

En los últimos cinco años se han abierto o reconstruido 14 aeródromos a lo largo de la Ruta Marítima Septentrional. Se han abierto tres bases totalmente autónomas en archipiélagos del Ártico. Se han gastado miles de millones de dólares en campos para producción de gas en la Península de Yamal, donde los volúmenes totales se estiman en casi 17 billones de metros cúbicos. El gas natural de Yamal alimentará finalmente el gasoducto que se está construyendo actualmente a través del Mar Báltico para abastecer a Europa Occidental.

Aun así, con la extrema dificultad de obtener el petróleo y el gas al norte de Yamal, más las incógnitas del turismo y el transporte marítimo extranjero, el aspecto económico podría no cerrar hasta dentro de medio siglo, si es que entonces se da, sostuvo Andreas Østhagen, investigador principal del Instituto Fridtjof Nansen cercano a Oslo, y autor del libro Coast Guards and Ocean Politics in the Arctic (Guardias Costeros y Política Oceánica en el Ártico)

Más allá de la necesidad de Rusia de preservar la disuasión nuclear en sí, la clave para entender su gran interés en el Ártico, de acuerdo con la profesora Zysk, es considerar lo que Moscú no quiere hacer: involucrarse directamente en cualquier conflicto prolongado con la OTAN. Rusia sabe que no tiene los recursos para ganar ese tipo de conflicto, dijo Zysk.

Por esa razón, sin importar dónde empiece un conflicto, afirmó, "Rusia haría cualquier cosa para mantener la iniciativa estratégica". Y añadió: "Aquí interviene la superioridad de la información".

Los generales rusos, por ejemplo, hablan abiertamente de sembrar caos en el sistema financiero del gobierno de un adversario, aseguró Zysk, y la alteración de los cables del fondo marino "ciertamente encajaría en el objetivo".

Un informe de 2017 del instituto de investigación y educación del Reino Unido Policy Exchange determinó que los cables de fondos submarinos transportan el 97% de los datos de las comunicaciones a nivel mundial, incluidos unos 10 billones de dólares en transacciones financieras al día. Los cables están en gran parte desprotegidos y son fáciles de encontrar. Hace apenas unos pocos años, oficiales militares y de inteligencia de Estados Unidos informaron que submarinos rusos habían estado operando con frecuencia cerca de ellos.

Debido a que Internet puede redirigir los datos cuando los cables se dañan, los analistas occidentales suelen descartar los peligros de sabotaje. Pero considerando el papel vital de los datos en instituciones occidentales de todo tipo, afirma Zysk, el simple hecho de ejercer presión deteriorando la red podría ser suficiente.

"Cuando la gente pierde Facebook y Twitter... ¡Ay, Dios mío!", comentó, no del todo en broma.

Mathieu Boulègue, investigador del programa Rusia y Eurasia de la ONG Chatham House del Reino Unido, señaló que una unidad especializada como el Losharik podría ayudar a probar la capacidad de respuesta de Occidente si se cortan los cables.

"Esto es parte de la capacidad de Rusia recién descubierta de meterse con nosotros", dijo Boulègue.

Un huevo irrompible

En cuanto al accidente en sí mismo, pocos se sorprendieron de que una joya de la flota submarina rusa pudiera incendiarse no muy lejos de su base de operaciones, probablemente en aguas de no más de 1.000 pies de profundidad ( 300 metros), y que la mayoría de su tripulación muriera. Los rusos, según algunos expertos, parecen tener una mayor tolerancia al riesgo que Occidente.

El Losharik fue diseñado en los años 80, pero, retrasado por la caída de la Unión Soviética, no se lanzó hasta 2003, según una edición revisada próxima a publicarse del volumen Cold War Submarines (Submarinos de la guerra fría) de los historiadores Norman Polmar y K.J. Moore.

En 2012 el Losharik fue parte de una operación científica para perforar 2 3,2 kilómetros de la corteza del Ártico y obtener muestras de roca. La mejor imagen pública del submarino llegó unos años después, en 2015, cuando salió a la superficie durante una sesión fotográfica de un todoterreno Mercedes de la versión rusa del programa Top Gear.

Como la cáscara de un huevo, las esferas de titanio de la nave resisten una presión terrible mucho más fácilmente que un casco alargado tradicional, señala Norman Polmar. "Puede ir lentamente hasta el fondo y no se rompe", dice.

Agrega que no ha habido "nada en la flota estadounidense que iguale" las profundidades a las que el Losharik puede llevar a su tripulación. Varios informes, sostiene, sitúan la profundidad máxima de la misteriosa nave en algún lugar entre los 2400 y los 6000 metros.

Peter Lobner, el ex oficial de submarinos de EE.UU., dijo que "no tenemos nada excepto vehículos no tripulados" operando a tales profundidades.

Sin embargo, mientras algunos ven una maravilla de la ingeniería, otros ven pruebas de que Rusia puede ser incapaz de construir el tipo de sofisticados drones submarinos autónomos en los que Estados Unidos parece confiar.

"Prefieren adaptar los sistemas existentes, modernizarlos y tratar de salir adelante", comenta Boulègue. "Por lo tanto, no es de extrañar que estas cosas sigan explotando", comenta. Cree que los accidentes han sido mucho más comunes de lo que se conoce públicamente.

John Pike, director del think tank GlobalSecurity.org, opina que el incendio del Losharik sugiere que el ejército ruso sigue lidiando con algunos problemas de larga data: contratistas corruptos y problemas con el control de calidad en la fabricación, las cadenas de suministro de repuestos y el mantenimiento.

"Supongo que todos los demás submarinos de la flota rusa tienen problemas similares", dice Pike. "Creo que todo se mantiene unido con un montón de alambre y saliva".

Citando fuentes cercanas a una investigación sobre el incidente del Losharik, un periódico financiero ruso, Kommersant, publicó que cuando se detectó humo por primera vez en el submarino, no pareció ser catastrófico. El Losharik pudo haber estado atracado en su nave nodriza en ese momento, según el diario.

Después de una evacuación parcial, 10 miembros de la tripulación se quedaron para combatir el fuego junto con cuatro refuerzos de la nave nodriza; la situación se volvió más y más grave cuando se agotó el oxígeno de dos sistemas de respiración de emergencia a bordo, señaló Kommersant. La tripulación comenzó a sucumbir a la inhalación de humo y puede haber habido una explosión en el compartimiento de las baterías, según dijo el periódico.

Lobner comenta que incluso en un submarino nuclear ordinario, en el compartimento de la batería los espacios son tan estrechos que una inspección de rutina a menudo requiere pasar en posición muy inclinada sobre el tórax o la espalda. Los cuartos de la tripulación han de ser pequeños y podrían llenarse rápidamente de humo, explicó el antiguo submarinista.

"No sería como entrar en una casa en llamas", concluyó.

Ojos abiertos. Bocas cerradas.

Los rusos no son los únicos que no quieren hablar del Losharik.
El Almirante James G. Foggo III, comandante de la 6ª Flota de EE.UU., cuya zona de operaciones incluye Europa, declinó ser entrevistado para este artículo. Otro tanto hizo Haakon Bruun-Hanssen, jefe de defensa de las Fuerzas Armadas Noruegas.

Hasta el cabo Sander Badar, joven recluta del ejército noruego, guardó cuidadosamente sus palabras mientras entrenaba con un par de enormes prismáticos apuntados a las aguas de la costa norte de Rusia desde su puesto de observación en una colina a más de 300 metros sobre el Mar de Barents. Fue en esa dirección, al otro lado de un sector de costa llamado Península del Pescador, que ardió el Losharik.

"No es ningún secreto que estamos vigilando la frontera de ellos y viendo lo que pasa allí", dijo Badar una tarde de octubre cuando la luz del Ártico ya se estaba desvaneciendo.

Con puestos de avanzada como el de Badar, así como con aviones de reconocimiento y barcos de la marina, el ejército noruego sirve como ojos y oídos de la OTAN en la frontera con Rusia. Pero cuando se le preguntó por los submarinos rusos, Badar se negó a revelar lo que podría haber visto.

Cuando la agencia de noticias rusa TASS informó por primera vez sobre el incendio de Losharik, dijo que 14 marineros murieron a bordo en un "puesto de alta mar", sin mencionar el reactor nuclear. Al día siguiente, un portavoz de Putin declaró que la información sobre el accidente "pertenece a la categoría de datos de alto secreto".

En los días que siguieron, Putin confirió póstumamente el más alto honor de la nación, Héroe de la Federación Rusa, a cuatro de los miembros de la tripulación y premios menores a los otros 10. Durante el funeral en San Petersburgo, un oficial de la marina dijo que la tripulación había "evitado una catástrofe planetaria".

Rusia afirma que planea recuperar totalmente el submarino y ponerlo de nuevo en servicio. No todos parecen preocupados por eso.

Un almirante retirado de EE.UU., John B. Padgett III, antiguo comandante de la fuerza de submarinos del Pacífico, afirmó que no le preocupaba que Estados Unidos perdiera terreno frente a submarinos como el Losharik.

"Llegamos tan profundo como lo necesitamos, tan rápido como necesitamos ir", sostuvo.

Pero el coronel Eystein Kvarving, jefe de asuntos públicos del Cuartel General Conjunto de Noruega, dejó claro que hay mucho en juego.

El ejército noruego, señaló, tiene una línea de Skype directa con el comandante de la Flota Norte de Rusia y una vez por semana la prueba. En los meses transcurridos desde el incendio, agregó Kvarving, los rusos han realizado sus mayores ejercicios navales desde la Guerra Fría.

¿Cómo podría encajar en eso el Losharik?

"Vas a lo más profundo; vas en silencio", dijo el coronel. "Indetectable" es la palabra clave. Si pueden pasar desapercibidos donde les plazca, es una gran preocupación.

♦ Traducciôn: Román García Azcárate

domingo, 5 de mayo de 2019

ARA: Tras la tragedia, se buscaría nuevo SSK

Tras la tragedia del ARA San Juan, la Armada evalúa comprar un submarino



Por Andrés Klipphan |  Infobae



 

"La Argentina tiene necesidad de comprar submarinos para realizar las misma tareas que hacía el ARA San Juan en defensa de la seguridad nacional". La definición, tajante, fue realizada a Infobae por el contraalmirante Daniel Abbondanza, Director General de Organización y Doctrina de la Armada.

Mientras la posibilidad está en evaluación por parte del ministerio de Defensa, el capitán de corbeta César De Luca, el segundo comandante del ARA Santa Cruz -cuya reparación está paralizada- reveló que ante la limitación que tiene el país por no contar con un submarino operativo, oficiales y suboficiales que realizan la especialización para ingresar a la fuerza de submarinos se están capacitando en la Armada amiga de Perú. La relación entre ambas fuerzas viene desde hace años.

Durante la entrevista exclusiva que Infobae mantuvo con estos dos oficiales -y que tuvo lugar en el edificio Libertad – se reconocerá que en esa fuerza militar aún se está analizando las consecuencias del hundimiento del ARA San Juan junto a sus 44 tripulantes, el 15 de noviembre de 2017.

Esa es una de las razones por las cuales se están evaluando dos posibilidades: por un lado, que el ARA Santa Cruz, gemelo del buque siniestrado, vuelva al mar. Es decir, que se concluyan sus reparaciones comenzadas en 2015. Por el otro, que sea reemplazado por uno nuevo.

El diálogo abierto con Abbondanza y De Luca dejará otras definiciones de importancia. Por ejemplo que este año, el número de mujeres que se están capacitando para ser suboficiales submarinistas, es más alto que el de los hombres.

  Los oficiales. (Vera Rosemberg)

Otro dato objetivo a tener en cuenta, según surge de las estadísticas, es que los actuales salarios en las Fuerzas Armadas y el presupuesto que reciben por parte del Estado, hizo que disminuyera el número de aspirantes a las distintas escuelas militares.

De hecho, el presupuesto para la Armada es menor al del año pasado. Y los sueldos comparados a igual cantidad de años de servicio y responsabilidad con el ministerio de Seguridad – por ejemplo de la Prefectura Naval Argentina – son considerablemente más bajos. Por lo tanto, se podría inducir que "la defensa" no tiene la misma prioridad que "la seguridad" para el Estado.

Es más, integrantes de la Armada Argentina pidieron la baja para ingresar a la Policía de la Ciudad porque allí son mejor remunerados.

La necesidad de un submarino


— ¿Para la defensa nacional, es importante tener un submarino con capacidad operativa?, le preguntó Infobae al contraalmirante Abbondanza

— Totalmente. Es un arma estratégica. Fundamentalmente de disuasión y de control de los espacios marítimos argentinos que son claves y fundamentales como las tareas de patrullaje que estaba haciendo el ARA San Juan.

— Entre ellas el control de la pesca ilegal

— Exactamente, esa tarea entre otras tantas aunque no es la primaria. Esa tarea está dentro de la capacitación de los submarinistas.

(Vera Rosemberg)

Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, el requerimiento para la adquisición de un submarino surgió de un proceso de análisis entre el poder político y la rama militar en el cual se determinó esa necesidad.

En los requerimientos surgió la necesidad de un submarino que a esta altura resulta imprescindible para continuar con la "la capacidad de patrullaje disuasivo para la preservación de recursos naturales y la defensa", indica Abbondanza.

La definición va en sintonía, según recordó el Director General de Organización y Doctrina de la Armada, con la "nueva política de defensa nacional elaborada según las necesidades del Estado para poder cumplir las tareas de defensa nacional que impuso el presidente de la Nación a través del decreto 703/18″.

Una de las tristes consecuencias que tuvo el siniestro del ARA San Juan, investigado por la jueza de Caleta Olivia, Marta Yañez, es el hecho que la Armada Argentina envíe a oficiales y suboficiales alumnos a realizar sus prácticas a terceros países como Perú y, próximamente, Brasil. Estas dos "armadas amigas" se ofrecieron para que los futuros submarinistas realicen allí su entrenamiento sin costo alguno para nuestro país.

Casualmente Brasil, que cuenta con una flota de 5 submarinos y que incorporará dos más, está en tratativas para venderle dos submarinos de ataque IKL-209/1400 (clase "Tupi") a la Marina de Guerra del Perú que son fabricados en los astilleros brasileños.

Por ahora Perú, con seis submarinos, tiene la fuerza de submarinos más importante de la región. La Armada chilena tiene cuatro y Colombia dos.

—¿Por cuestiones estratégicas propias de la Argentina, cuántos submarinos debería tener nuestro país?

—Ese es un número que no podemos decir hoy en día. Pero el número más lógico sería el de tres o cuatro submarinos, responde Abbondanza.

—¿El país está evaluando comprar algún submarino para reemplazar al ARA San Juan?

—En este momento se está haciendo un análisis profundo sobre la posibilidad de comprar submarinos, con la idea de apuntar a una tecnología más moderna que los actuales submarinos que tenemos el Salta y Santa Cruz (ambos en reparación). Es un análisis técnico y profesional que se está haciendo para decidir qué tipo y que cantidad de submarinos necesitaríamos.

Según pudo saber Infobae, el estudio al que refiere el contraalmirante se está realizando en la Armada con el apoyo y la intervención del ministerio de Defensa, a cargo de Oscar Aguad.

Una vez que se definan los temas planteados por el contraalmirante, vendrá la cuestión presupuestaria. Un tema para nada menor.

  El ARA Santa Cruz

Los documentos que se están elaborando hablan de un tipo de submarino "convencional" es decir "no nuclear" de propulsión "diesel eléctrica como era el San Juan, como es el Santa Cruz y como es el Salta", destaca el capitán de corbeta De Luca.

Pero ¿Cuál es el valor de un submarino? En base a los estudios previos el contraalmirante Abbondanza le anticipa a este portal que "los submarinos salen caros, alrededor de 400 a 600 millones de dólares".

— ¿La Argentina tiene necesidad de comprar un submarino?

— Sí, hay necesidad de adquirir submarinos. Sí, responde tajante el Director General de Organización y Doctrina de la Armada.

A pesar de esta definición, el alto oficial reconoce de inmediato que no hay una previsión presupuestaria para 2019 ni seguramente la habrá para 2020 para la adquisición de al menos un submarino, dado el estado actual de la situación económica del país.

La capacitación en Perú

"La capacitación es fundamental para la formación de los submarinistas. Lo estamos realizando en Perú y ahora tenemos también un acercamiento con la Armada de Brasil que nos ofreció todo el apoyo necesario para mantener las capacidades del personal submarinista, recalca el segundo comandante del ARA Santa Cruz.

También recuerda que "hay que tener en cuenta que el arma de submarinos es muy reservada para los países. No es un adiestramiento que sea simple de brindar".

El entrenamiento en Perú comenzó el año pasado, pocos meses después del siniestro del ARA San Juan.

— ¿Los submarinos peruanos son similares a los que tenía nuestro país?

— Los submarinos que hay en la región son todos muy similares, responde De Luca y abunda: "Perú cuenta con seis submarinos. Son de la case 209, similares a nuestro submarino Salta, con algunas diferencias en su construcción y tonelaje, pero básicamente esa misma configuración".

El fantasma del ARA San Juan


— ¿Y qué clase era el submarino ARA San Juan?

— Clase TR 1700 gemelo al submarino ARA Santa Cruz que actualmente está en el CINAR para ser reparado y dotar a la Argentina de un submarino en condiciones para recuperar las tareas tácticas que aporta la fuerza de submarinos, sobre todo en el Atlántico Sur.

El CINAR es el Complejo Industrial Naval Argentino, compuesto por el taller naval Tandanor y el astillero Almirante Storni.

Infobae pudo saber por fuentes oficiales y del mismo astillero que el ministerio de Defensa no gira los fondos para continuar con las reparaciones del ARA Santa Cruz desde hace más de un año.

— ¿Y en qué estado se encuentra al día de hoy el submarino ARA Santa Cruz?

— Las reparaciones fueron avanzando en función de las partidas asignadas. Le aclaro que la tripulación del ARA Santa Cruz está completa. Son 29 tripulantes. Cuatro oficiales y 25 suboficiales.

— ¿Desde cuando el ARA Santa Cruz está en dique seco?

— En el año 2014 vino navegando desde Mar del Plata hasta el Puerto de Buenos Aires y en el 2015 fue sacado del agua y fue puesto en la posición dónde está ahora y ahí comenzaron las reparaciones, el desmonte, el mantenimiento, el repliegue de diferentes materiales. Esta no es una reparación de media vida, como fue la del San Juan que tuvo un corte de casco. La diferencia está dada en que el Santa Cruz no va a tener o no tuvo un corte de casco. Los mantenimientos se van a realizar dentro del mismo submarino sin necesidad de corte.

En este punto, quien toma la posta es el contraalmirante Abbondanza.

— Con respecto al ARA Santa Cruz se está haciendo un análisis para ver si conviene o no terminar la reparación y ponerlo en el mar.

— ¿Y esto por qué?

— Todavía estamos en análisis para saber qué pasó con el ARA San Juan, gemelo al Santa Cruz para poder determinar si hay que hacer mejoras o si hubo alguna clase de inconvenientes con esa clase de submarinos. Además hay un tema muy importante, su tecnología es del año 70, por eso también se está haciendo un análisis de costos beneficios y la inversión que hay que terminar de hacer para poner al ARA Santa Cruz operativo, versus los beneficios que se obtendrían al poner un buque de la década del '70 a navegar comparado con tener un submarino nuevo y con tecnología moderna

Cada vez menos postulantes

— ¿Después de la tragedia del ARA San Juan hay menos o más postulantes para ser submarinistas?

— "Internamente hay menos postulantes pero no solamente en el curso de submarinos y buceo, sino hay menos ingresos a la Escuela Naval Militar; menos ingresos a la Escuela de Suboficiales de la Armada, pero no por el San Juan. Se solicitan menos vacantes por diferentes razones que tienen que ver con la situación social del país", dice De Luca

Sucede que estadísticamente, el ingreso a los institutos militares siempre estuvo ligado a las situaciones económicas que enfrentaba la sociedad argentina; hoy la carrera militar no es una de las mejores pagas y esto es algo que los jóvenes tienen en cuenta a la hora de elegir su futuro.

Abbondarza explica: "El hecho del ARA San Juan no afecto al ingreso, hay otras causas por las que hay menos gente que ingresa a las escuelas. Las Fuerzas Armadas han tenido un proceso bastante largo y presupuestariamente no estamos de la mejor manera. Entonces la manera de poder satisfacer el gusto de poder navegar o poder desarrollar la carrera está más limitada por un tema de presupuesto. Eso desalienta un poco el ingreso de nuevos aspirantes y los sueldos no son gran cosa tampoco si bien nos permite sobrevivir pero tampoco no son un gran incentivo".

El contra almirante también reconoce que: "en la actualidad hay mayores ofertas también afuera de la Armada. Hemos tenido aquí la problemática con la Policía de la Ciudad, en la cual el sueldo de ellos era mejor que los nuestros y por eso mucha gente que estaba acá se fue a la Policía de la Ciudad por mejor remuneración".

Mujeres submarinistas

Este año, a diferencia de 2018 viajaron a Perú para realizar la capacitación diez alumnos, ocho suboficiales y dos oficiales submarinistas. Entre ese alumnado hay un dato que sobresale, por primera vez, la cantidad de suboficiales mujeres en realizar el exigente adiestramiento superó a la de los hombres.

Hace diez años que en la Armada Argentina abrió la posibilidad para que las mujeres se incorporen a la fuerza de submarinos.

La primera oficial submarinista del país en graduarse fue Eliana María Krawczyk, la teniente de navío que formó parte de la trágica tripulación del San Juan.



Eliana María Krawczyk

El dato no es menor ya que por ejemplo recién en marzo de 2018 Noemie Freire se convirtió en la primera mujer submarinista en la Marina portuguesa.

Y si se quieren buscar más antecedentes que dimensionen la valentía y el coraje que tuvo Krawczyk, recién este año, y también primera vez en la vida de la Marina holandesa, cuatro mujeres formarán parte de la tripulación del submarino Zr.Ms. S 803 "Zeeleeuw".

Es probable que el ejemplo de la teniente de navío del ARA San Juan haya dejado una profunda marca e impronta en la Armada de nuestro país, y por eso la presencia femenina se hace ver cada vez más grande.

"Ella tuvo las agallas de pedir el curso, pedirlo y recibirse. Ella fue la primera oficial mujer, detrás de Krawczyk siguieron más", reafirma el segundo jefe del ARA Santa Cruz.

— ¿Por qué dice que tuvo "agallas"?

— Porque ser submarinista no es nada sencillo, tiene que pasar por un proceso muy largo, muy difícil, muy tedioso, de mucha capacitación, no solamente académica, sino física y psicológica durante el año de preparación y el año de cursada y el año posterior porque se siguen rindiendo exámenes permanentemente.

Cuando De Luca hace un silencio, el contraalmirante Abbondanza aporta: "La situación de una mujer en un submarino no es para nada cómoda. Hay un solo baño para todos. Son lugares para dormir son comunitarios".

A su turno, De Luca terminará la idea diciendo: "En un submarino la tripulación se baña muy poco se higieniza como puede. El baño es muy limitado, el agua es muy limitada. Para la mujer el tema del baño y de higienizarse es mucho más pudoroso que para el hombre que se conforma muchas veces como está. Por eso digo que para ser mujer submarinista hay que tener muchas agallas. La vida en un submarino es muy compleja por eso mi respeto y recuerdo hacia Eliana María Krawczyk".