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domingo, 19 de julio de 2026

Guerra del Paraguay: La heroica defensa de Corrientes

Una histórica defensa

Revista GUARDACOSTA

 

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor:prefecto principal Andrés Rene Rousseaux

La contienda armada que sostenía la República Oriental del Uruguay con el Imperio del Brasil, había producido la ruptura de relaciones entre el Paraguay y Brasil, por pretender el Presidente del Paraguay Mariscal López ser el arbitro de los destinos de las Repúblicas del Plata. Esta ruptura de relaciones trajo aparejada la suspensión total de la navegación fluvial que mantenía el Paraguay con Buenos Aires y Montevideo, principalmente el servicio de vapores del estado que regularmente hacían el tráfico de carga y pasajeros.

La suspensión de la navegación, produjo cierta alarma en las ciudades ribereñas, en especial la de Corrientes que por su ubicación estratégica y cercana al Paraguay la hacía objetivo de un potencial ataque por parte del Paraguay, pero ni el gobierno nacional como las autoridades locales sospechaban que podría concretarse tal ataque.

Como medida preventiva el gobierno nacional destacó el "25 de Mayo" como buque de estación en el Puerto de Corrientes, donde arribara el 10 de mayo de 1864 y en febrero de 1865 el vapor "Gualeguay" al mando del Sargento Mayor Lino D. Neves.

El "25 de Mayo" se fondeó en la boca del Arroyo "Arazá", en lo que hoy es Paseo Mitre; y el "Gualeguay", el cual debía ser sometido a importantes reparaciones de su casco con el propósito de alistarlo para una futura expedición al Chaco fue amarrado a los fondos de la casa de los Roibon por estar el río crecido (hoy prolongación de la calle San Juan) y donde Federico Roibon (2) tenía un taller de reparaciones navales y a cuyo cargo estarían los trabajos en su casco.

Transcurría plácidamente la vida de la Ciudad de Corrientes en abril de 1865, las fuerzas armadas a cargo del orden público era de 27 soldados y dos clases (Suboficiales) estando a cargo de la vigilancia del Río y la seguridad del Puerto de la entonces Capitanía del Puerto (1) cuyo Jefe era el Mayor Don Guillermo Federico Baez (3) con una dotación de 6/7 marineros para cumplir las misiones asignadas, teniendo su asiento, en unos precarios edificios que se alzaban en la Punta San Sebastián o de La Casilla, nombre éste que recibía justamente por la existencia de la "casilla de la Capitanía", y en cuyo lugar, además, existían desde 1811 una batería de pequeños cañones para la defensa del puerto, conocida como "Batería de la Bella Vista", teniendo también un "puesto" de guardia o vigilancia que es conocido por la tradición popular con el nombre de la "Casillita" que se encontraba ubicado en la prolongación de la calle Mendoza y el río.


Fotografía de alrededor de 1930 —de izquierda a derecha— casa de la Familia Gallino construida alrededor de 1850, fue ocupada en 1914 por la Subprefectura de Corrientes. Al centro con rejas —casa de la Familia Pigretti— en 1865 esta casa no existía siendo un terreno baldío —en 1914 fue ocupada por la Aduana—. A la derecha —se-midestruida— casa paterna de la Familia Roibon cuya propietaria testamentaria fue Doña Petrona Sotomayor, y donde viviera posteriormente el Capitán Enrique Roibon —esta casa fue construida alrededor de 1820—. Estas viviendas tenían su frente sobre la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) entre San Juan y La Rioja —actuales—. Sus fondos daban al Río Paraná lugar donde el Capitán del Puerto (1865) Federico Baez con los marineros de la Capitanía resistió el ataque de los paraguayos cuando intentaron abordar el "Gualeguay" que se hallaban en reparaciones en el Taller Naval de Federico Roibon ubicado sobre la orilla del río a los fondos de la casa de sus mayores (ver fotocopia carta adjunta presente trabajo). Todas estas propiedades fueron demolidas al efectuarse el remodelado del Puerto de Corrientes entre 1940/42. Hoy el lugar está ocupado por la Plazoleta Almirante Brown. (Fotografía de la Colección del Señor Enrique Ángel Ferreyra).

El "Gualeguay" estaba en reparaciones y el "25 de Mayo" a medio desarme, ambos buques con sus calderas apagadas, por lo cual el Comandante del "Gualeguay" Sargento Mayor Neves había ocupado para él y su tripulación varias casas ubicadas en la calle Sud America (hoy Plácido Martínez) 72-74 y 76 —entre San Juan y Mendoza—.

Con los buques en esa situación llegamos al 13 de abril de 1865 (Jueves Santos). La grey católica se aprestaba a concurrir a los actos litúrgicos en los distintos templos de la ciudad, propios de la fecha, los operarios que se encontraban afectados a la reparación del "Gualeguay", estaban deliberando si suspendían las tareas o las continuaban después del "luto del día".

El Comandante del "25 de Mayo" había pernoctado en la casa que ocupaba el Comandante del "Gualeguay" Sud América 74 (hoy Placido Martínez) y con quien tomaba mate y otras personas de la amistad de ambos; de improviso surgid una voz de "alerta" desde el "Gualeguay" informando haber avistado una flotilla de vapores en "linea de fila" hacia el riacho "El Ancho", izando el "25 de Mayo" una señal en su trinquete para llamar al Comandante "a bordo', destacando un bote a tierra para embarcarlo.

Abría la marcha el "Tacuary", donde tenía su insignia el Jefe de la escuadra, lo seguía el "Igurey" - "Paraguary" -"Marques de Olinda" y cerraba la marcha el "Ypora", no llevando los buques su insignia nacional izada, no exteriorizando su nacionalidad como es de práctica, no obstante los buques de guerra argentinos los saludaron izando sus pabellones a pesar de no ser la hora reglamentaria de hacerlo, dado que eran aproximadamente las 6,30 am.

Los buques desfilaron frente al puerto, en el orden mencionado alterando la tranquila mañana con el retumbar de sus ruedas motrices sobre las aguas del Paraná, atrayendo a un considerable número de vecinos que se hacían toda clase de conjeturas sobre el destino y propósito del inusual despliegue de fuerzas, continuando su travesía hacia el sur.

Los curiosos se retiraron, los mismos tripulantes del "Gualeguay" y "25 de Mayo" que habían estado en "alerta" se retiraron a distintas actividades de rutina de a bordo.

Los buques paraguayos a la altura de la "cancha de la Palomera" viraron imprevistamente hacia el Puerto de Corrientes, haciendo su navegación "recostados a la costa correntina" para evitar ser vistos de la ciudad, dado que las "Puntas Arazaty" y "San Sebastian" los ocultaban navegando de esta manera, modificando su dispositivo de marcha para efectuar el ataque previsto.


Ensenada de "San Sebastián" —entre la punta homónima y actual muelle del Puerto de Corrientes— año 1900. En este lugar hacia derecha de la foto, sobre la costa del río y a los fondos de la propiedad de la familia Roibon (entre Calles San Juan y La Rioja actuales) se encontraba el 13 de abril de 1865 amarrado en reparaciones el Vapor "Gualeguay" cuando fuera atacado por la flota paraguaya. En la foto se puede observar la operación de "tirar a tierra" la lancha a vapor por parte de marineros de la entonces Subprefectura de Corrientes. (Fotografía de la colección del señor Enrique Ángel Ferreyra

Se organizaron en dos grupos, el primero formado por "Paraguary" e "Ygurey", teniendo como reserva el "Tacuarí", el segundo formado por el '"Marques de Olinda" y el "Ypora" como reserva.

Habían transcurrido cuarenta y cinco minutos desde que los buques habían cruzado "aguas abajo", cuando son nuevamente avistados por las tripulaciones del "Gualeguay" y del "25 de Mayo" cuando éstos salen "de atrás" (válgame el término) de la Punta San Sebastian que los mantenía ocultos, siendo el personal de la "Capitanía del Puerto" los primeros en verlos dada la posición donde estaban apostados (recordemos que la Capitanía tenía su asiento en la Punta San Sebastián o de la Casilla) dando el "alerta" al "Gualeguay" que se hallaba a unos 560 metros de la "punta" hacia el puerto e inmediatamente al "25 de Mayo" que estaba a unos 840 metros del mismo sitio.

El primer grupo de buques paraguayos se dirigió sobre el "25 de Mayo", flanqueándolo por ambas bandas el "Ygurey" y "Paraguary", haciendo la dotación de ambos buques cerrada descarga de fusilería sobre el indefenso buque argentino, siendo la primera víctima el centinela del puente de mando, pasando los atacantes de inmediato "al abordaje" y en una lucha desigual el combate finalizó en pocos minutos, siendo dominada la tripulación defensora, que fue hecha prisionera quedando el buque argentino en poder del invasor.



Algunos marineros que se arrojaron al agua fueron muertos mientras nadaban para alcanzar la costa segura por tripulantes de varios botes del "Tacuarí", que mientras se consumaba el ataque al "25 de Mayo", bombardeó la ciudad, causando daños en la iglesia Matriz, casa de la familia Latorre y otras vecinas.

El segundo grupo de buques atacantes ("Marques de Olinda" e "Ypora") este último como reserva, atacaron resueltamente al "Gualeguay" que como hemos visto se "hallaba en compostura" —amarrado a planchada a la costa— en el taller naval de Federico Roibon, con escasa tripulación a bordo, por encontrarse la mayoría "en tierra" por los trabajos que se estaban efectuando al buque.

El "Marques de Olinda" se mantuvo a distancia del "Gualeguay", haciendo la infantería embarcada en él (más de 600 infantes) descargas cerrada de fusil sobre el inmóvil "Gualeguay".

Los pocos tripulantes del buque argentino, reaccionaron decididamente, pese a la sorpresa, contestando el fuego del buque paraguayo, siendo apoyados desde tierra (entre los arbustos y peñascos de la costa), por los pocos marineros de la Capitanía del Puerto que, al mando de su bravo Jefe, Mayor Federico Baez acompañado del Coronel Fermín Alsina, se habían desplazado desde la 'Punta San Sebastian" hasta los fondos de las casas de las familias Roibon y Gallino, a los cuales se les sumaron unos pocos voluntarios civiles, combatiendo al atacante, cuarenta veces más numerosos.



Mientras se desarrollaba el desigual combate los pequeños cañoncitos de la batería "Bella Vista" que está emplazada en la Punta San Sebastián, servidos por hombres de la Capitanía hacían fuego esporádicamente sobre los buques paraguayos, siendo el tiro más simbólico que efectivo dado que los cañones eran de escaso calibre y corto alcance, sobre buques de moderna construcción para la época; destacando el jefe paraguayo el "Ypora", para que anclara frente al "Punta", para silenciar la batería y mantenerse "en observación".

La heroica resistencia de la tripulación del "Gualeguay" al mando del Subteniente Federico Ramírez y el Coronel Desiderio Sosa que circunstancialmente se encontraba a bordo, más la estoica ayuda que desde tierra le daba el Mayor Baez y los hombres de la Capitanía, no fue impedimento para que el "Marques de Olinda" tomara "a remolque" al "Gualeguay" después de cortar sus amarras de tierra, a pesar de haber sido rechazadas en varias ocasiones las dotaciones que se destacaron para este fin en botes a la costa, llevando su presa al igual que el "25 de Mayo" que también había sucumbido, hacia aguas del Paraguay.

El "Gualeguay'* permaneció en manos de los paraguayos hasta el 16 de abril de 1866 en que fuera recuperado por las fuerzas aliadas, mientras que el "25 de Mayo" fue echado a pique en noviembre de 1867 estando al servicio del ejército paraguayo.

El ataque dejó consternado al pueblo de Corrientes, por lo inesperado y sorpresivo del mismo, produciendo inmediata reacción con la formación del "Batallón Correntino".

Hasta aquí lo sucedido el 13 de abril de 1865, dado que no es intención de este trabajo analizar e historiar las causas y posterior desarrollo de lo que se denominó la "Guerra de la Triple Alianza", sino la actuación destacadísima que le cupo a la entonces "Capitanía del Puerto", cuyo personal al mando de su Jefe, Mayor Federico Baez, fue junto a las tripulaciones de los buques argentinos la única fuerza organizada que opuso una heroica y tenaz resistencia al ataque de los buques paraguayos, dificultando con su acción el apresamiento fácil de los buques, en especial el "Gualeguay".

Este hecho, poco conocido, para la mayoría del público y de los hombres de la Prefectura, es uno de los muchos que jalonan la larga y rica historia de una de las Instituciones más vieja que tiene la República, la hoy Prefectura Naval Argentina y que es nuestra oblgación hacer conocer.


Vista más antigua que se conoce del Puerto de Corrientes, realizada en base a una litografía de William Gore Ouseley del año 1846 .

Aclaraciones y Referencias Biográficas


1 Capitanía, del Puerto-denominación de la época de la actual Prefectura Naval Argentina.

2 Federico, Roibon: Nacido en Corrientes - hijo de José Roibon y Petrona Sotomayor, cursó sus estudios en la Escuela Politécnica del Havre (Francia), de regreso al país se radicó en su ciudad natal donde tenía un astillero sobre la margen del Río Paraná, a los fondos de la casa paterna (entre calles San Juan y La Rioja aproximadamente en la actualidad) donde se reparaban embarcaciones entre ellas el "Gualeguay" y se construyeron balsas para el cruce del rio por parte del ejército de la Triple Alianza (ver carta adjunta). Fue Oficial del Ejército Nacional durante la Guerra del Paraguay. Jefe de escuadrilla de la expedición al Bermejo de 1879 a órdenes del General Victorica. Posteriormente fue Comandante del Navio de Guerra "Azopardo" donde alcanzó el grado de Teniente-de Navio. Fue elegido dos veces Diputado en su provincia. Falleció el 10 de diciembre de 1914, siendo sepultado en el Cementerio de Corrientes con los honores del Cuerpo de Bomberos como homenaje del Gobierno de la Provincia y del Regimiento 9 de Infantería de Línea por haber pertenecido al Ejército y la Marina respectivamente.

3 Mayor Don Guillermo Federico Baez: Nació el 7 de septiembre de 1810 en Comente». Comenzó su carrera militar en la Guerra con el Brasil alcanzando el 15 de julio de 1828 el grado de Alférez de Caballería de Línea. Participó en las luchas civiles en el bando unitario, causa por la cual Rosas lo dicT de baja de las filas del ejército. Emigró a Montevideo donde participó en su defensa. Tomó parte de la Batalla de Caaguazú a órdenes del General Paz en la cual comandó la Cuarta División de Caballería del ala derecha. Disuelto el ejército de Paz regresó a Montevideo tomando parte de los combates de Salto y San Antonio donde se destacó, contra fuerzas de Rosas. El 5 de octubre de 1847 fue nombrado Jefe de la Plaza sitiada (Montevideo). Levantado el sitio se alistó en el ejército del General Urquiza, con quien participó en la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) continuando a ordenes de su jefe quien lo honró con comisiones de confianza, ante el Gobierno de Buenos Aires. Posteriormente fue designado Jefe de la Capitanía del Puerto de Corrientes (1) a cuyo cargo estaba cuando el ataque de los paraguayos a la ciudad homónima el 13 de abril de 1865, teniendo una destacada actuación al frente de sus marineros en la heroica defensa de los buques "Gualeguay' y "25 de Mayo" pese a la superioridad numérica de las fuerzas paraguayas. Solicitó ser relevado del cargo (Capitán del Puerto) para alistarse en el ejército aliado teniendo una destacada actuación en el Combate de Tuyuti (3 de noviembre de 1867). En 1869 fue designado por el General Mitre para cumplir una misión en el interior del Paraguay para rescatar prisioneros aliados en poder de los paraguayos, la cual cumplió brillantemente. Falleció en Buenos Aires el 14 de agosto de 1879, habiendo alcanzado el grado de Coronel del Ejército Nacional.

Bibliografía Consultada:


  • ANALES DE LA MARINA DE GUERRA - Capítulo XV - Buque Gualeguay.
  • UDAONDO, Enrique: Diccionario Biográfico Argentino edición 1938.
  • FERREYRA, Enrique Ángel: Fotografías de su colección.


  

viernes, 31 de octubre de 2025

EA: Finalizan ejercicios en Corrientes

 

Ejercicios finales en Corrientes





El Regimiento de Infantería Mecanizado 5 llevó a cabo sus ejercicios finales del año en el campo de instrucción General Ávalos y alcanzó con éxito los objetivos operacionales previstos para 2025.
Durante las prácticas, se realizaron ejercicios de tiro con morteros, cañones 20 mm y ametralladoras MAG de los VCTP y con armamento individual. De esta manera, se consolidó la instrucción del personal y la coordinación de las fracciones mecanizadas.

miércoles, 29 de octubre de 2025

EA: Maniobras del RCT6 en Monte Caseros

 

Ejercitaciones de Tanques en Monte Caseros




El Regimiento de Caballería de Tanques 6 llevó adelante ejercitaciones en el campo de instrucción General Ávalos, en la provincia de Corrientes.
Las actividades se desarrollaron en el marco de las Pautas Complementarias de Adiestramiento Operacional 2025, con el objetivo de fortalecer las capacidades tácticas, técnicas y de conducción en todos los niveles.

sábado, 25 de octubre de 2025

EA: Ejercicios del RCT7 en Monte Caseros

Ejercicios de tanques en Monte Caseros





El Regimiento de Caballería de Tanques 7 realizó una salida al terreno en el Campo de Instrucción “General Ávalos”, en el marco de su programa de adiestramiento operacional.



Las actividades incluyeron el transporte ferroviario de los vehículos de combate TAM, ejercicios de nivel subunidad y unidad, y prácticas de tiro con ametralladora coaxial y de jefe de tanque.



Estas acciones permitieron fortalecer las capacidades tácticas y técnicas del personal en la conducción y empleo de las fracciones blindadas.

miércoles, 22 de octubre de 2025

EA: Ejercicio de la IIda Brigada Blindada en Corrientes

 

Ejercicio de la IIda Brigada Blindada en Corrientes




En el campo de instrucción General Ávalos, en Monte Caseros, los elementos dependientes de la Gran Unidad de Combate realizaron adiestramiento de nivel subunidad y unidad.



Las actividades incluyeron transporte ferroviario de material blindado, marchas motorizadas, prácticas de tiro con distintos sistemas de armas y despliegue del tren de brigada para apoyo logístico.


domingo, 5 de octubre de 2025

EA: Ejercicios del Grupo de Artillería 10 en Monte Caseros

 

Ejercicios del Grupo de Artillería 10 en Monte Caseros




La unidad con asiento de paz en Junín, provincia de Buenos Aires, efectuó adiestramiento de nivel subunidad en el campo de instrucción General Ávalos, en Monte Caseros, Corrientes.
La actividad comenzó con el alistamiento y desplazamiento tanto del personal como del material (vehículos Oshkosh FMTV, cañones 155 mm SOFMA, cuatriciclos, instrumentos de medición y el sistema de dirección de tiro SATAC, entre otros) hasta el área de instrucción.
Las operaciones en el terreno incluyeron trabajos topográficos de la Sección Adquisición de Blancos y la ejecución de tiro de artillería desde diferentes posiciones de fuego, con el empleo de la parrilla correctora M17 para tiro de emergencia.


lunes, 14 de julio de 2025

EA: Maniobras del GAMte 3

Ejercicios de artillería en Corrientes

Ejército Argentino




En Paso de los Libres, el Grupo de Artillería de Monte 3 desarrolló ejercicios de subunidad.
Las actividades incluyeron maniobras tácticas en terreno y procedimientos específicos del arma, fortaleciendo la instrucción técnica y el trabajo conjunto en un entorno exigente como el del monte correntino.


 

lunes, 19 de agosto de 2024

Guerra del Paraguay: La desastrosa campaña paraguaya de Corrientes

Guerra del Paraguay: Los errores militares paraguayos en la campaña de Corrientes




 

Introducción

La campaña de Francisco Solano López en la provincia de Corrientes en 1865 es un episodio crucial en la Guerra de la Triple Alianza, un conflicto que enfrentó a Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay. A lo largo de esta campaña, se cometieron diversos errores estratégicos y tácticos que resultaron en una serie de derrotas devastadoras para el ejército paraguayo. Este análisis se centrará en desentrañar esos errores y sus consecuencias.

1. La división de las fuerzas paraguayas

Francisco Solano López decidió dividir sus fuerzas en dos columnas, una siguiendo el río Paraná y otra siguiendo el río Uruguay. Este movimiento buscaba varios objetivos estratégicos: por un lado, pretendía dispersar a las fuerzas enemigas, obligándolas a dividir sus propias tropas; por otro lado, López esperaba asegurar rutas de suministro y comunicación cruciales para mantener su campaña. Sin embargo, esta decisión resultó ser un error estratégico significativo.

La división de las fuerzas paraguayas en dos columnas dispersó su poder militar en lugar de concentrarlo. Enfrentarse a un enemigo más poderoso y mejor abastecido, como lo eran las fuerzas aliadas de la Triple Alianza, requería una concentración de fuerzas para maximizar el impacto. Al dividir sus tropas, López debilitó su capacidad ofensiva y defensiva, facilitando a los aliados la derrota de las fuerzas paraguayas en sucesivas batallas.



2. Errores tácticos cometidos por los generales paraguayos

Los generales paraguayos cometieron varios errores tácticos durante esta expedición. Entre los más notables se encuentran:

  • Subestimación del enemigo: Los comandantes paraguayos no calcularon correctamente la capacidad de respuesta y la coordinación entre las fuerzas aliadas.
  • Falta de reconocimiento adecuado: Muchas decisiones tácticas se tomaron sin un conocimiento preciso del terreno o de las posiciones enemigas.
  • Comunicación deficiente: La separación de las columnas dificultó la coordinación y la comunicación entre las diferentes unidades paraguayas.

Estos errores se manifestaron en una serie de derrotas que se analizarán a continuación.


Combate de Sao Borja

3. Análisis de batallas clave

3.a) Combate de Paso de Cuevas

En el Combate de Paso de Cuevas, el 12 de agosto de 1865, las fuerzas paraguayas comandadas por el general Wenceslao Robles fueron derrotadas por las tropas argentinas bajo el mando del general Wenceslao Paunero. Este combate se caracterizó por una serie de errores tácticos críticos.

El general Robles subestimó la capacidad de las fuerzas argentinas para organizar una defensa efectiva en terreno favorable. Además, la falta de reconocimiento adecuado del terreno llevó a las fuerzas paraguayas a una emboscada, donde fueron superadas por la artillería argentina y la superioridad numérica enemiga.

Las tropas paraguayas también se vieron afectadas por una logística deficiente, lo que resultó en una falta de municiones y suministros durante el combate. La mala comunicación entre las unidades paraguayas impidió una respuesta coordinada, lo que permitió a los argentinos explotar las debilidades en las líneas paraguayas.

3.b) Combate de Paso de Mercedes

El Combate de Paso de Mercedes, librado el 25 de agosto de 1865, fue otro enfrentamiento desastroso para las fuerzas paraguayas. El general paraguayo, Vicente Barrios, no logró coordinar eficazmente sus fuerzas, lo que permitió a las tropas aliadas, lideradas por el general Venancio Flores, aislar y destruir las unidades paraguayas una por una.

Uno de los errores tácticos más graves fue la elección del lugar de la batalla. El terreno abierto de Paso de Mercedes favoreció la movilidad y la superioridad numérica de las fuerzas aliadas. La falta de cobertura y posiciones defensivas hizo que las tropas paraguayas fueran fácilmente superadas por la caballería y la artillería enemiga.

Además, la falta de preparación y entrenamiento adecuado de las tropas paraguayas se evidenció en su incapacidad para mantener sus posiciones y responder a los ataques coordinados de las fuerzas aliadas. La retirada desordenada de las fuerzas paraguayas resultó en numerosas bajas y en la pérdida de equipo militar esencial.

3.c) Batalla de Pehuajó

La Batalla de Pehuajó, ocurrida el 31 de diciembre de 1865, fue una de las confrontaciones más sangrientas de la campaña. El general paraguayo, Bernardino Caballero, enfrentó una feroz resistencia por parte de las fuerzas aliadas, comandadas por el general brasileño José Luís Mena Barreto.

El principal error táctico de Caballero fue intentar un asalto frontal contra posiciones fuertemente fortificadas sin apoyo adecuado de artillería. Las fuerzas paraguayas se encontraron con una defensa bien organizada y fueron aniquiladas en sucesivas oleadas de ataques mal coordinados.

La falta de reconocimiento y planificación táctica resultó en que las tropas paraguayas quedaran atrapadas en un terreno desfavorable, expuestas al fuego cruzado de la artillería y fusilería aliada. La incapacidad de Caballero para adaptar su estrategia a las condiciones del campo de batalla y la superioridad tecnológica de las fuerzas aliadas llevaron a una derrota catastrófica.



3.d) Batalla del Riachuelo

La Batalla del Riachuelo, librada el 11 de junio de 1865, fue un enfrentamiento naval decisivo que selló el destino de la flota paraguaya. El almirante Ignacio Meza, al mando de la flota paraguaya, cometió varios errores estratégicos y tácticos que resultaron en una derrota total frente a la flota brasileña comandada por el almirante Francisco Manuel Barroso.

Meza subestimó la capacidad y el entrenamiento de la flota brasileña. Además, la falta de inteligencia y reconocimiento adecuados llevó a una mala elección del campo de batalla. El Riachuelo era un lugar estrecho y poco favorable para las maniobras de la flota paraguaya, que se vio atrapada y superada por la artillería de largo alcance de los brasileños.

La coordinación deficiente y la falta de una estrategia clara por parte de Meza resultaron en una serie de errores tácticos. Las embarcaciones paraguayas se encontraron en desventaja, incapaces de maniobrar eficazmente bajo el fuego enemigo. La pérdida de los buques insignia y la alta moral de las fuerzas brasileñas resultaron en una desmoralización y derrota completa de la flota paraguaya.




3.e) Sitio de Uruguayana

El Sitio de Uruguayana, que se desarrolló entre el 5 de agosto y el 18 de septiembre de 1865, fue un esfuerzo paraguayo para capturar una posición estratégica en territorio brasileño. El general Francisco Isidoro Resquín, al mando de las fuerzas paraguayas, cometió varios errores críticos que llevaron al fracaso de esta operación.

El principal error fue la falta de preparación logística. Las fuerzas paraguayas se encontraron rápidamente sin suministros adecuados, lo que debilitó su capacidad de mantener el sitio durante un período prolongado. Además, la subestimación de la capacidad de las fuerzas brasileñas para organizar un contraataque efectivo resultó en una posición insostenible para los paraguayos.

La comunicación deficiente y la falta de coordinación con las fuerzas aliadas en la región resultaron en una incapacidad para recibir refuerzos o apoyo logístico. La rendición de las fuerzas paraguayas en Uruguayana fue un golpe devastador para la moral del ejército paraguayo y resultó en la captura de numerosos soldados y equipos.

3.f) Batalla de Yatay

La Batalla de Yatay, librada el 17 de agosto de 1865, fue otra confrontación crucial en la campaña paraguaya. El general paraguayo, José Díaz, cometió varios errores tácticos significativos que llevaron a una derrota aplastante por parte de las fuerzas aliadas comandadas por el general Venancio Flores.

Uno de los errores más graves fue la elección del terreno. Díaz seleccionó una posición que favorecía las maniobras de la caballería y la artillería aliada. La falta de defensas naturales y la exposición al fuego enemigo resultaron en una alta tasa de bajas entre las tropas paraguayas.

La coordinación deficiente y la falta de un plan táctico claro también jugaron un papel crucial en la derrota. Las unidades paraguayas fueron superadas en número y equipamiento, y la incapacidad de Díaz para adaptar su estrategia a las condiciones cambiantes del campo de batalla resultó en una retirada desordenada y una derrota decisiva.

Contabilidad aproximada de las bajas paraguayas por batalla

La campaña de invasión a la provincia de Corrientes y las batallas que siguieron resultaron en numerosas bajas para las fuerzas paraguayas. A continuación, se presenta una contabilidad aproximada de las bajas paraguayas en cada una de las batallas clave mencionadas anteriormente.

3.a) Combate de Paso de Cuevas

En el Combate de Paso de Cuevas, las fuerzas paraguayas sufrieron aproximadamente 500 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. La emboscada y la falta de suministros contribuyeron significativamente a estas pérdidas.

3.b) Combate de Paso de Mercedes

El Combate de Paso de Mercedes resultó en alrededor de 700 bajas para las tropas paraguayas. La derrota en terreno abierto, sumada a la falta de coordinación, llevó a una alta tasa de bajas.

3.c) Batalla de Pehuajó

La Batalla de Pehuajó fue particularmente sangrienta, con las fuerzas paraguayas sufriendo alrededor de 1,000 bajas. El asalto frontal contra posiciones fortificadas y la falta de apoyo adecuado resultaron en pérdidas significativas.

3.d) Batalla del Riachuelo

La Batalla del Riachuelo fue una derrota naval devastadora para Paraguay, con aproximadamente 800 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. La destrucción de varios buques y la captura de otros aumentaron estas cifras.

3.e) Sitio de Uruguayana

El Sitio de Uruguayana culminó con la rendición de las fuerzas paraguayas, resultando en unas 5,500 bajas, en su mayoría prisioneros. La falta de suministros y la presión constante de las fuerzas brasileñas obligaron a la rendición masiva.

3.f) Batalla de Yatay

La Batalla de Yatay fue otra confrontación decisiva con aproximadamente 1,500 bajas paraguayas. La mala elección del terreno y la superioridad numérica y tecnológica de las fuerzas aliadas fueron factores determinantes en estas pérdidas.

Conclusión

La campaña de invasión a la provincia de Corrientes y las batallas subsiguientes resultaron en pérdidas devastadoras para el ejército paraguayo. A continuación se presenta una contabilidad aproximada de las bajas paraguayas totales:

  • Combate de Paso de Cuevas: 500 bajas
  • Combate de Paso de Mercedes: 700 bajas
  • Batalla de Pehuajó: 1,000 bajas
  • Batalla del Riachuelo: 800 bajas
  • Sitio de Uruguayana: 5,500 bajas
  • Batalla de Yatay: 1,500 bajas

Total aproximado de bajas paraguayas: 10,000

Estas pérdidas incluyeron muertos, heridos y prisioneros, debilitando significativamente la capacidad militar de Paraguay y afectando gravemente su capacidad para continuar la guerra. Las consecuencias de estos errores estratégicos y tácticos fueron catastróficas, dejando a Paraguay en una posición extremadamente vulnerable frente a la alianza enemiga.

Conclusión

La campaña de invasión a la provincia de Corrientes en 1865 estuvo marcada por una serie de errores estratégicos y tácticos que llevaron a una serie de derrotas devastadoras para el ejército paraguayo. La decisión de dividir las fuerzas, la subestimación del enemigo, la falta de reconocimiento adecuado, y la deficiente comunicación y coordinación fueron factores clave en estos fracasos.

Las consecuencias de estos errores fueron catastróficas para Paraguay. Las pérdidas de equipos y personal fueron enormes, debilitando significativamente la capacidad militar del país y afectando gravemente su capacidad para continuar la guerra. La campaña de Corrientes se convirtió en un ejemplo clásico de cómo la mala planificación y la ejecución deficiente pueden llevar a resultados desastrosos en una guerra.


lunes, 9 de enero de 2017

Historia argentina: El combate de Costa Brava (1842)


Combate de Costa Brava (1842) 

 

El Combate de Costa Brava fue un enfrentamiento naval librado el 15 y 16 de agosto de 1842 entre la escuadra de la Confederación Argentina al mando de Guillermo Brown y la escuadra riverista al mando del italiano Giuseppe Garibaldi. Se luchó en las cercanías de Esquina, Provincia de Corrientes (Argentina), por dos días en agua y tierra hasta que Garibaldi previendo su derrota hizo volar sus barcos para no entregárselos a Brown y escapó a tierra firme. Los argentinos, al querer perseguirlo para ultimarlo, fueron detenidos por Brown quien exclamó "dejenlo escapar ese gringo es un valiente". Esta es una de las Batallas mas Importantes de Argentina, junto a Batalla de la Vuelta de Obligado y del Quebracho 

El Combate 
El Almirante Brown mandó gente a tierra para que hicieran de sirgadores (remolcar el barco desde la orilla por medio de cuerdas), pues había decidido avanzar a la sirga con cuatro naves que maniobraban ceca de tierra, donde había suficiente profundidad, hacia el enemigo, viendo que era difícil y peligroso atacar a Garibaldi de un modo frontal. A la vez, dispuso que el ala izquierda fondeara al Suroeste del enemigo a distancia de tiro, hostigando y perturbando la reacción enemiga contra el ala derecha con los cañones que pudiera presentar. Por su lado, Garibaldi, que había advertido la maniobra enemiga, mandó su infantería con el Tte. 1º Rodríguez fuera de la estacada para tirotear a los sirgadores y a las tripulaciones. Se dió cuenta Brown y ordenó a Montaña ir a tierra con 100 hombres en tres columnas: una de 20 hombres al mando del Tte Mariano Cordero - del Echagüe- se dirigiría por la ribera; la derecha también de 20 hombres al mando del Tte French y la 3a en el centro con 60 infantes, al mando de Montaña y los Subtenientes Montandón y Castellanos. Montaña no tardó en repeler al enemigo desalojando la orilla de los tiradores emboscados. A partir de ese momento el ala derecha de Brown pudo moverse con mayor libertad y alcanzar la distancia de tiro. 
Veamos ahora a qué distancia media de tiro se hizo el combate. No se ha podido conocer fehacientemente la elevación que podían alcanzar los cañones de Costa Brava. Para esa época en estas latitudes, los cañones a raso podían tirar desde los 350 metros (de a 6) a los 600 metros (de a 4); con una elevación de 8º llegaban hasta los 2.200 metros y con 22º a unos 2.700, con poca diferencia entre un cañon de a 24 y otro de a 12. Por el problema de la puntería, el alcance eficaz quizás era de unos 1.000 metros. Los autores estiman que sin problemas de puntería (no había marejada) el ala izquierda de Brown artillada con cañones de a 12 fondeó al Suroeste a unos 1.500 metros de los orientales para que hubiera efectividad en el hostigamiento. El ala derecha entretanto se acercaba a una distancia similar considerándose que los cuatro buques debían entrar en fuego indefectiblemente con el máximo de cañones. 
Cuando las unidades argentinas entraron a distancia de tiro de las orientales, Garibaldi abrió el fuego soportado estoicamente por el ala derecha, auxiliada a la vez por el ala izquierda que ya debía haber alcanzado la posición asignada. Brown pudo hacer maniobrar a los buques para presentar la banda de babor al enemigo, entrando en combate todos ellos. 

 

1. Buques orientales codados de Este a Oeste: Constitución (al centro), Pereyra y Joven Esteban, con babor al enemigo.
2. Escuadrilla correntina, buque hospital y 4 barquitos.
3. Personal de infantería de Marina oriental en tierra hostigando a los sirgadores argentinos.
4. Buques argentinos: Echagüe, Chacabuco, Americano y 9 de Julio, presentan su babor al enemigo, el 9de Julio abarloado en parte al Americano.
5. Ala izquierda con La Argentina, Republicano y Libertad.
6. Personal de Infantería de Marina argentina limpiando el terreno de tiradores enemigos.
7. Los tres lanchones de Brown que no intervinieron.


Se presentaban así: el Echagüe era el más próximo al enemigo, con su proa sobre la ribera; cerca y al Sur, aprovechando la inclinación de la costa, lo seguía la Chacabuco evitando tener que tirar por arriba de aquél, tercero también cerca y al Sur se colocó el Americano, tomando las mismas precauciones y Brown abarluó a la goleta 9 de Julio y al Americano desde su centro a popa. 
A las 12.00 el fuego se había generalizado, iniciándose el ablandamiento del enemigo con la artillería, sin apresurar abordajes. El combate se frenó cerca de las 16 para que la gente pudiera comer, reanudándose poco después hasta el oscurecer, con ambos bandos tomando disposiciones de seguridad nocturnas y atención de los buques y del personal herido o muerto. 



Giuseppe Garibaldi 



Con la noche vino una pausa que Garibaldi aprovechó para lanzar dos brulotes, uno de los cuales fue interceptado eficazmente y otro mantuvo consecuencias.

También fue inútil un ataque al “Echagüe”, apoyado en la orilla y al amanecer del día 16 se renovó la lucha.

El ardor de las acciones fue motivo de que la escuadrilla Garibaldina consumiera todas sus municiones.

Entonces el líder italiano acoderó los barcos “Constitución” y “Pereyra”, los roció con pólvora y aguardiente y llevó la tripulación a la goleta “Prócida”.

Esto produjo una notable explosión; Garibaldi y su gente se prepararon para huir por tierra. Cuando los tripulantes de la Confederación se disponían a rematar a sus enemigos, un gesto de nobleza de Brown le salvó la vida al italiano. Dijo el Almirante: “Déjenlo que se salve, ese gringo es un valiente”.

El intento fluvial de Rivera fracasó, Brown regresó a Buenos Aires, donde como dice Piccirilli se le tributaron encendidos homenajes. Garibaldi, en otra aventura más, regresó a Montevideo donde lo aguardarían nuevos e importantes sucesos. En tanto, el complemento terrestre del triunfo en Costa Brava fue la batalla de Arroyo Grande, ganada por Oribe al mismo Rivera, el 6 de diciembre de ese año de 1842 (zona próxima a la actual ciudad de Concordia).



Wikipedia
Congreso Nacional de Historia

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Guerra del Paraguay: La entrada de Argentina al conflicto

Ataque paraguayo a Corrientes


Mariscal Francisco Solano López (1826-1870)

En 1857 se preparó la alianza contra el Paraguay, entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. La suscripción del “Protocolo” entre José María Paranhos y los representantes de la Confederación, Derqui y López, le valieron a Urquiza el beneficio de un empréstito efectuado por el Banco Mauá, de 300.000 patacones. Pero el Barón, obtendría también sus ventajas por el acuerdo, ya que el mismo día, Justo José de Urquiza, lo autorizaría a crear la sucursal Rosario del banco brasileño.

En el “Protocolo”, se establecía el derecho de paso, que la Confederación debía dar al Brasil, en caso de producirse el ataque al Paraguay.

Al efectuarse la misión Paranhos al Río de la Plata, el diplomático brasileño le entregó al canciller argentino el original de dicho protocolo, luego de copiarlo cuidadosamente, tomó nota de la concesión que otorgaba dicho protocolo. El 3 de junio de 1868, Rufino de Elizalde en el Congreso recordaría, aunque en forma vaga e imprecisa, la existencia de un Protocolo que otorgaba dicho derecho de paso a los brasileños. La vaguedad respondía a la necesidad de ocultar la fecha del protocolo, que había sido, por otra parte, duramente atacado por el mitrismo en su oportunidad y que además no había sido ratificado por el Congreso, con lo cual el gobierno de Mitre se hubiera visto en la necesidad de reconocer que el derecho de paso otorgado a los brasileños, no estaba fundado en ninguna norma legal válida.

De cualquier manera, el Paraguay sabía perfectamente que el gobierno de Mitre, que ya había autorizado la concentración de las tropas imperiales frente a Corrientes, iba a otorgar a los brasileños el derecho de paso.

¿Qué fue lo que determinó la invasión de Francisco Solano López al suelo argentino? Autores como Carlos Pereyra, aún reconociendo que López confiaba en el pronunciamiento de Urquiza, le censuran haber dado ese paso, que lo hacía aparecer como un invasor en tren de conquista. Desde ya, toda la planificación del ataque contra el Paraguay fue muy anterior a este hecho, y la seguridad política del primer estado moderno americano, había peligrado desde que Venancio Flores invadiera la República Oriental del Uruguay. Pero un estadista militar brillante como Francisco Solano López, debió prever los efectos morales y no simplemente militares de su ataque. Había algo más que eso. Algo más, también, que el hipotético y dudoso apoyo de Urquiza, era lo que motivaba la posición asumida por López:

Pelham Horton Box, entrevió con claridad la cuestión. “Puede haber poca duda –dice el autor norteamericano- acerca de la múltiple inteligencia de López con poderosos caudillos argentinos, pues hemos visto, que no se atenía a un “solo disidente”, y hacia febrero de 1865 había abandonado sus esperanzas en Urquiza (…) Pero como invadió Río Grande por vía Misiones, nos encontramos ante el problema de por qué exigió el pasaje a través de Corrientes.

“Todavía esperamos la publicación de los documentos que iluminen sus relaciones con los elementos reaccionarios de la Argentina. Pero un examen de las pruebas existentes, sugiere que la exigencia del derecho de tránsito por Corrientes, iba encaminada a servir de réplica a la supuesta colaboración de Mitre con el Brasil, y a ofrecer una oportunidad para que se alzaran los enemigos de Buenos Aires, en el caso de una negativa”.

Si bien Fermín Chávez, ha demostrado la forma en que se ocultó la declaración de guerra previa, enviada por López, es indudable que no se trata de un planteamiento jurídico en el orden del derecho internacional. El pedido de paso, fue formulado con el objeto de recibir una negativa, y permitir así el pronunciamiento de los elementos reaccionarios adictos de que disponía el Paraguay en la Argentina. es decir, que López contaba con que los federales de Corrientes, y los demás elementos vinculados a ellos, se pronunciaran a su favor. En cuanto al apoyo de Urquiza, según Elizalde, el entrerriano le había ofrecido al mandatario paraguayo el paso por nuestro territorio, y asimismo, la cesión de inmensos territorios para someter a Buenos Aires. Al respecto, en carta del 26 de febrero de 1865, López recuerda que Urquiza le había manifestado que en caso que Mitre se negara a darle paso, él se pondría al lado del Paraguay, “para cuyo fin ha pedido la copia de la solicitud de tránsito y su contestación en caso negativo”.

Por otra parte, en “Memorandum” de 22 de octubre de 1864, Francisco Solano López había sugerido que se designara como comisionado a Sagastume, Virasoro o López Jordán. Recordemos que el pronunciamiento de Virasoro, era esperado ya, desde la época de los levantamientos del Chacho. La “conjuración del Litiral”, como la llama Cárcano, existió, y fue la razón esencial, a raíz de la cual López aceleraría el proceso, pidiendo el paso por Corrientes.

Desde Tucumán, el 29 de noviembre de 1864, Emilio Salvigni le advertiría a Wenceslao Paunero: “ (…) Las noticias que corren aquí del litoral son alarmantes y producen una angustia general. Mientras V. me dice: “Que mandaremos sobre Paraguai (…) cosacos correntinos” López Jordán va a Corrientes y se entiende con aquel Gobierno y el del Paraguai para marchar contra el Brasil y Flores y por consiguiente contra Buenos Aires, secundado con la milicia de Entre Ríos. Dicen que el Paraguai tiene buques con los que pasará un ejército a este lado del río –que Mitre no tiene ejército y que por consiguiente la reacción está hecha, sublevando algunas provincias apoyadas por el ejército de Urquiza (…)”.

Pero el apoyo falló, con lo cual el jefe paraguayo se vio obligado a invadir, por razones militares, a través de Misiones.

Este hecho, unido al retardo en la publicación de la declaración de guerra efectuada por Francisco Solano López, hicieron que Mitre tratara de dar un carácter defensivo nacional, a la guerra. Pero las clases oprimidas no se equivocaban: la verdadera guerra nacional consistió en enfrentar a Mitre, al Brasil y al Imperio Británico, a favor de la Unidad Americana.



Captura de los barcos argentinos “25 de Mayo” y “Gualeguay”

Es muy interesante, porque es el relato por parte del capitan argentino del "25 de Mayo" de la captura y degüello de parte de la tripulación por parte de los paraguayos.

"Lo que sigue es parte de las memorias del Capitán de Fragata Constantino, publicadas en folleto en 1906, ya que el autor dispuso que si las creían de alguna importancia las publicasen después de su muerte. Falleció el 22 de Agosto de 1905.

El 1ro de Abril salimos de Buenos Aires, a bordo del vapor nacional “25 de Mayo” con destino a Corrientes. Llegamos a ese puerto el día 11 donde se encontraba también el vapor “Gualeguay”. El día 13 del mismo mes (Jueves Santo) a las 6 de la mañana encontrándome sobre cubierta pues estaba de guardia, avisté cinco vapores que venían en dirección a nosotros. Tomé el anteojo para ver mejor y por este medio dime cuenta de que eran vapores paraguayos armados a guerra y tripulados por 3000 hombres más o menos, vestidos de colorado y bien armados. Se dirigían al puerto de Corrientes.

Al llegar frente al vapor “25 de Mayo”, el jefe de la escuadra paraguaya hizo señal de cambiar la línea y prepararse a combate. Esto lo comprendí porque el libro de señales de ellos era igual que el nuestro. Al ver esta evolución avisé inmediatamente al 2do Comandante, capitán Domingo Olivieri, que me ordenó hiciera cargar la batería a bala y metralla y tuviera la infantería lista, preparando también una mecha en la Santa-Bárbara por si el enemigo venía al abordaje y no nos diera tiempo a defendernos.

Sin embargo, a pesar de la maniobra que habíamos visto, saludamos con la bandera al enemigo, pero éste no contestó a nuestro saludo, lo que nos convenció de las intenciones hostiles con que se presentaba, y de la verdad de los díceres que corrían, de que así iba a suceder.

Sin esperar más, mandamos enseguida a llamar al comandante de nuestro buque, D. Carlos Mazzin, que se hallaba en tierra, viniendo éste inmediatamente a bordo, pues casualmente venía cuando le avisaron. Una vez a bordo, nos ordenó que nos desarmáramos pues el no tenía ninguna instrucción respecto a este incidente, y nos dijo también que el señor Gobernador Lagraña le había manifestado que no tuviese cuidado con la escuadra paraguaya, puesto que ésta no tenía nada que ver con nosotros. Pero cuando se le dio cuenta de las maniobras que habíamos visto hacer comprendió que habíamos sido traicionados y que nosotros seríamos la carnada, y así sucedió!.

Para cualquier maniobra de nuestra parte, era ya tarde; puesto que acto contínuo cargaron sobre nosotros dos vapores paraguayos, el Legoré y otro cuyo nombre he olvidado, uno a babor y otro a estribor. Los demás hicieron fuego a tierra y al vapor argentino “Gualeguay” que estaba atracado a la costa con planchada a tierra, por lo que pudieron salvarse los oficiales y tripulantes de este buque, abandonándolo por completo. La autoridad Provincial también abandonó la ciudad quedando por consiguiente sólo nosotros en poder de la escuadra pirata.

Como dije antes, vinieron al abordaje de nuestro buque, vapor “25 de Mayo”, dos vapores paraguayos, el Legoré con 300 hombres y el otro con 200, y sin darnos tiempo a nada, que aunque lo hubiéramos tenido nada hubiéramos podido hacer, pues sólo éramos 80 hombres desarmados.

Subieron a bordo y lo primero que hicieron fue ultrajar el pabellón argentino, lo arriaron y pisotearon, gritando viva López “mueran los porteños” y así tomaron posesión del vapor, matando a todos los que se encontraban por delante o que quisieran hacer resistencia.

Enseguida bajaron a la cámara y sacaron de allí a palos a los tenientes Calvo y Leitón y los subieron sobre cubierta.

Al ver esto nuestra tripulación, una parte de ella y tres oficiales se tiraron al agua y allí perecieron todos, los unos ahogados y los otros fusilados en el agua misma.

En vista de este triste espectáculo, en que se mataban a hombres indefensos, pedí al comandante del Legoré, Avelino Cabral, que contuviera a su gente e hiciera respetar la vida de los pocos que aún quedábamos, contestándome que no podía contenerlos. Lo único que hizo, que tal vez haya sido mucho en esos momentos, fue agarrarnos entre él y sus oficiales y echarnos al vapor Legoré, salvando de este modo nuestras vidas del furor de esos salvajes o fieras sedientas de sangre. Allí nos pusieron incomunicados, siguiendo viaje la escuadra enemiga a Itapirú, llevando la presa humana como también los dos vapores argentinos, el nuestro y el Gualeguay, éste sin gente.

El Capitán Constantino permaneció prisionero de las fuerzas paraguayas durante 4 años, 4 meses y cinco días.

El 1ro de Abril salimos de Buenos Aires, a bordo del vapor nacional “25 de Mayo” con destino a Corrientes. Llegamos a ese puerto el día 11 donde se encontraba también el vapor “Gualeguay”. El día 13 del mismo mes (Jueves Santo) a las 6 de la mañana encontrándome sobre cubierta pues estaba de guardia, avisté cinco vapores que venían en dirección a nosotros. Tomé el anteojo para ver mejor y por este medio dime cuenta de que eran vapores paraguayos armados a guerra y tripulados por 3000 hombres más o menos, vestidos de colorado y bien armados. Se dirigían al puerto de Corrientes.
Al llegar frente al vapor “25 de Mayo”, el jefe de la escuadra paraguaya hizo señal de cambiar la línea y prepararse a combate. Esto lo comprendí porque el libro de señales de ellos era igual que el nuestro. Al ver esta evolución avisé inmediatamente al 2do Comandante, capitán Domingo Olivieri, que me ordenó hiciera cargar la batería a bala y metralla y tuviera la infantería lista, preparando también una mecha en la Santa-Bárbara por si el enemigo venía al abordaje y no nos diera tiempo a defendernos.
Sin embargo, a pesar de la maniobra que habíamos visto, saludamos con la bandera al enemigo, pero éste no contestó a nuestro saludo, lo que nos convenció de las intenciones hostiles con que se presentaba, y de la verdad de los díceres que corrían, de que así iba a suceder.
Sin esperar más, mandamos enseguida a llamar al comandante de nuestro buque, D. Carlos Mazzin, que se hallaba en tierra, viniendo éste inmediatamente a bordo, pues casualmente venía cuando le avisaron. Una vez a bordo, nos ordenó que nos desarmáramos pues el no tenía ninguna instrucción respecto a este incidente, y nos dijo también que el señor Gobernador Lagraña le había manifestado que no tuviese cuidado con la escuadra paraguaya, puesto que ésta no tenía nada que ver con nosotros. Pero cuando se le dio cuenta de las maniobras que habíamos visto hacer comprendió que habíamos sido traicionados y que nosotros seríamos la carnada, y así sucedió!.
Para cualquier maniobra de nuestra parte, era ya tarde; puesto que acto contínuo cargaron sobre nosotros dos vapores paraguayos, el Legoré y otro cuyo nombre he olvidado, uno a babor y otro a estribor. Los demás hicieron fuego a tierra y al vapor argentino “Gualeguay” que estaba atracado a la costa con planchada a tierra, por lo que pudieron salvarse los oficiales y tripulantes de este buque, abandonándolo por completo. La autoridad Provincial también abandonó la ciudad quedando por consiguiente sólo nosotros en poder de la escuadra pirata.
Como dije antes, vinieron al abordaje de nuestro buque, vapor “25 de Mayo”, dos vapores paraguayos, el Legoré con 300 hombres y el otro con 200, y sin darnos tiempo a nada, que aunque lo hubiéramos tenido nada hubiéramos podido hacer, pues sólo éramos 80 hombres desarmados.
Subieron a bordo y lo primero que hicieron fue ultrajar el pabellón argentino, lo arriaron y pisotearon, gritando viva López “mueran los porteños” y así tomaron posesión del vapor, matando a todos los que se encontraban por delante o que quisieran hacer resistencia.
Enseguida bajaron a la cámara y sacaron de allí a palos a los tenientes Calvo y Leitón y los subieron sobre cubierta.
Al ver esto nuestra tripulación, una parte de ella y tres oficiales se tiraron al agua y allí perecieron todos, los unos ahogados y los otros fusilados en el agua misma.
En vista de este triste espectáculo, en que se mataban a hombres indefensos, pedí al comandante del Legoré, Avelino Cabral, que contuviera a su gente e hiciera respetar la vida de los pocos que aún quedábamos, contestándome que no podía contenerlos. Lo único que hizo, que tal vez haya sido mucho en esos momentos, fue agarrarnos entre él y sus oficiales y echarnos al vapor Legoré, salvando de este modo nuestras vidas del furor de esos salvajes o fieras sedientas de sangre. Allí nos pusieron incomunicados, siguiendo viaje la escuadra enemiga a Itapirú, llevando la presa humana como también los dos vapores argentinos, el nuestro y el Gualeguay, éste sin gente.
El Capitán Constantino permaneció prisionero de las fuerzas paraguayas durante 4 años, 4 meses y cinco días.


El Comodoro argentino D. José Muratore y su plana mayor en la cubierta del " 25 de Mayo" en aguas uruguayas, en diciembre 1864.- 



Tripulación de "25 de Mayo" en territorio uruguayo, 1864.


Foto probable del vapor "25 de Mayo" tomada durante el asedio de Paysandú, 4 meses antes de la captura por parte de fuerzas paraguayas


Fuente

  1. Cárcano, Ramón J. – Guerra del Paraguay, Buenos Aires (1941).
  2. Chávez, Fermín – Vida y Muerte de López Jordán – Ed. Theoria – Buenos Aires (1957).
  3. Peña, R. O. y Duhalde, E. – Felipe Varela – Schapire editor – Buenos Aires (1975). 
  4. Asociación Argentina de Descendientes de Guerreros del Paraguay - AADGP
  5. www.revisionistas.com.ar
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sábado, 25 de julio de 2015

Guerra del Paraguay - Los orígenes

La Guerra del Paraguay
Una guerra bien declarada

Parte I



Orígenes
Aunque muchos historiadores remontan comúnmente el inicio de la guerra a 1862, algunas raíces de este conflicto estaban presentes desde el período colonial. Portugal y España habían disputado la región del Plata (Uruguay, noreste de la Argentina actual y sur del Brasil) dado que la animosidad de las dos metrópolis emergió en Europa en el siglo XVII. Cuando los países coloniales conquistaron su independencia en el principio del siglo XIX, heredaron los conflictos del límite de esas dos naciones.


La lucha para la hegemonía implicó primero a gobierno de Buenos Aires (capital de Argentina) y del imperio brasileño. Después de muchas escaramuzas de límite, ambos fueron a la guerra sobre el disputado Uruguay. En 1827, una fuerza combinada de Argentina-Uruguay derrotó al ejército imperial en la batalla de Passo do Rosário o como la llaman en Argentina, Ituzaingó. Sin embargo, en el mar la armada imperial impuso su predominio sobre los enemigos. Gracias a este dilema, y a la falta de recursos de los territorios del Plata para seguir la guerra, Uruguay obtuvo la independencia en 1828.



Tropas brasileñas en su camino a Uruguay a principios del siglo XIX. Retrato de Jean Baptiste Debret
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