Mostrando las entradas con la etiqueta odio religioso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta odio religioso. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de junio de 2026

Teoría de la guerra: La tecnología moral

La ventaja “tecnológica” de los valores morales

Por EMcL





Imaginemos una situación extrema. Dos bandos se enfrentan en una contienda prolongada. Uno de ellos acepta restricciones morales: no atacar deliberadamente a civiles, no torturar prisioneros, no emplear escudos humanos, no destruir indiscriminadamente aquello que dice querer salvar. El otro, en cambio, se considera libre de esas limitaciones. Puede mentir sin freno, intimidar, infiltrar, secuestrar, aterrorizar, manipular a la población civil o convertir la ambigüedad moral en un arma. La pregunta surge casi de inmediato: ¿no tiene este segundo bando una ventaja decisiva? ¿No posee, por así decirlo, una “tecnología moral” superior, entendida no como virtud, sino como libertad de acción?

La intuición inicial parece favorecer al actor sin restricciones. En términos estrictamente tácticos, quien se libera de ciertos frenos dispone de un menú más amplio de acciones. Puede hacer cosas que el adversario no puede o no quiere hacer. Puede ocultarse entre civiles porque sabe que el enemigo vacilará antes de disparar. Puede usar hospitales, escuelas o templos como cobertura porque explota deliberadamente la inhibición moral del otro. Puede recurrir al terror selectivo para disciplinar poblaciones, asesinar colaboradores, sabotear infraestructuras críticas o producir efectos psicológicos desproporcionados con recursos relativamente escasos. Desde esta perspectiva, la moral aparece como una carga operativa: una fricción adicional en el campo de batalla, una demora en la cadena de mando, una limitación autoimpuesta en el uso de la fuerza.

Esta es la dimensión más inquietante del problema. Las normas morales, cuando son respetadas por un solo lado, pueden ser explotadas por quien no las respeta. Allí nace la idea de una asimetría moral: no simplemente una diferencia de armamento, presupuesto o tecnología, sino una diferencia en los límites de lo concebible. Para un actor, ciertas acciones están prohibidas; para el otro, están disponibles. En ese sentido preciso, el bando menos escrupuloso parece poseer una ventaja “tecnológica”: no porque tenga mejores máquinas, sino porque su arquitectura moral le habilita procedimientos vedados al adversario.

La guerra asimétrica ha ofrecido innumerables ejemplos de este fenómeno. Las insurgencias suelen operar en un terreno donde la distinción entre combatiente y no combatiente se vuelve difícil, a veces deliberadamente difícil. La población civil se transforma en refugio, fuente de información, escudo, base logística y escenario propagandístico. El adversario regular, especialmente si pertenece a una democracia liberal o a una coalición internacional, no sólo combate contra una fuerza armada; combate también contra la mirada de su propia opinión pública, de los medios, de los tribunales, de los aliados y de la historia. Cada error táctico puede convertirse en derrota política. Cada víctima civil puede tener un efecto estratégico superior al de una batalla perdida.

Pero esta ventaja inicial es menos sólida de lo que parece. La ausencia de restricciones morales amplía el espacio de acción, sí, pero también contamina el espacio político en el que toda guerra finalmente se decide. La brutalidad puede producir obediencia inmediata, pero rara vez produce lealtad estable. Puede conquistar una ciudad, pero no necesariamente gobernarla. Puede sembrar miedo, pero también odio. Puede desorganizar al enemigo, pero también unificarlo. Puede destruir la resistencia visible, pero alimentar una resistencia más profunda, más paciente y más radicalizada.

Por eso la moral no debe entenderse sólo como restricción. También puede funcionar como una tecnología de coordinación, legitimidad y supervivencia institucional. Un ejército que acepta límites no siempre es más débil; a veces es más confiable, más disciplinado y más capaz de sostener alianzas. Una sociedad que cree combatir por una causa justa puede soportar costos que serían intolerables si la guerra apareciera como mero saqueo o exterminio. Un Estado que respeta ciertas reglas preserva mejor su autoridad, incluso cuando pierde batallas. La moral, en este sentido, no es una decoración humanitaria colocada sobre la estrategia. Es parte de la estrategia misma.

La Segunda Guerra Mundial ofrece un caso extremo. Las potencias del Eje, en particular el régimen nazi y el militarismo japonés, llevaron adelante formas de guerra y dominación de una brutalidad sistemática: exterminio, trabajo esclavo, masacres, experimentación humana, castigos colectivos, desprecio generalizado por la vida de prisioneros y civiles. Esa ausencia de límites produjo efectos tácticos y políticos inmediatos. El terror desorganiza. La crueldad paraliza. La guerra total permite movilizar recursos humanos y materiales sin consideración por el costo moral. Pero esa misma lógica contribuyó a crear una resistencia feroz en los territorios ocupados, a cohesionar a sus enemigos y a justificar una guerra de aniquilación contra sus propios sistemas políticos. La violencia sin límites no sólo destruyó a sus víctimas; también erosionó las condiciones de posibilidad de una victoria duradera.

La comparación, por supuesto, no debe idealizar a los Aliados. Los bombardeos estratégicos sobre ciudades, desde Dresde hasta Tokio, muestran que incluso los actores que se presentan como defensores de un orden moral pueden transgredirlo gravemente. Pero justamente allí aparece un punto crucial: la fuerza de la moral como tecnología estratégica no depende sólo de proclamar normas, sino de sostenerlas con cierta consistencia. Cuando el bando que invoca la justicia viola sus propios principios, pierde parte de su ventaja simbólica. La moral no funciona como escudo retórico automático. Exige credibilidad.

Vietnam muestra una dinámica distinta, más ambigua y más moderna. Las fuerzas norvietnamitas y el Viet Cong explotaron con notable eficacia las ventajas de la guerra irregular: movilidad, ocultamiento, conocimiento del terreno, inserción entre la población, ataques sorpresa, túneles, emboscadas y una extraordinaria capacidad para convertir la supervivencia en victoria política. Estados Unidos y Vietnam del Sur, aunque contaban con superioridad material abrumadora, estaban condicionados por reglas de enfrentamiento, presión mediática, límites diplomáticos y una opinión pública cada vez menos dispuesta a aceptar los costos de la guerra. La ofensiva del Tet, militarmente costosísima para los comunistas, fue sin embargo una victoria estratégica en el plano perceptivo: mostró que el enemigo no estaba derrotado y quebró la confianza pública en el relato oficial de progreso.

Pero Vietnam también advierte contra una lectura demasiado simple. Estados Unidos cometió graves violaciones, desde matanzas como My Lai hasta campañas de bombardeo de enorme impacto civil. El problema no fue que un bando tuviera moral y el otro no. El problema fue que la legitimidad se volvió un campo de batalla en sí mismo. La insurgencia entendió que no necesitaba derrotar militarmente a Estados Unidos en sentido convencional; necesitaba hacer políticamente insostenible su permanencia. Allí la “tecnología moral” no consistió únicamente en carecer de límites, sino en explotar las contradicciones del adversario: obligarlo a elegir entre eficacia militar inmediata y legitimidad política de largo plazo.

Las guerras de Irak y Afganistán después de 2001 llevaron esta tensión a un nuevo nivel. Grupos como Al Qaeda, los talibanes o ISIS recurrieron a atentados suicidas, ejecuciones filmadas, bombas en mercados, uso de civiles como cobertura, destrucción patrimonial y violencia ejemplarizante. Esa brutalidad tuvo una eficacia táctica evidente: con recursos limitados, podían generar efectos psicológicos, mediáticos y políticos enormes. Una bomba improvisada podía alterar una campaña electoral, condicionar la estrategia de una coalición o forzar cambios doctrinarios en ejércitos enteros. En términos de costo-beneficio inmediato, la crueldad podía parecer racional.

Sin embargo, la misma brutalidad que les otorgó visibilidad también les impuso límites. ISIS, por ejemplo, logró una expansión territorial vertiginosa, pero su régimen de terror produjo rechazo local, coaliciones internacionales, rebeliones internas y una movilización militar sostenida contra su proyecto. La violencia extrema puede servir para capturar poder; es mucho menos eficaz para institucionalizarlo. Gobernar exige previsibilidad, extracción regular de recursos, administración, alianzas, obediencia no puramente coercitiva. La amoralidad puede ganar espacio; rara vez construye orden estable.

Algo semejante puede observarse en las guerras coloniales. En Argelia, el FLN recurrió al terrorismo urbano y a la guerra de guerrillas, mientras Francia respondió con tortura, desapariciones y represión sistemática, especialmente durante la Batalla de Argel. Desde el punto de vista táctico, la tortura produjo información. Desde el punto de vista estratégico, destruyó legitimidad. Francia podía ganar operaciones, desmontar células y controlar barrios; pero cada victoria obtenida mediante métodos moralmente corrosivos debilitaba la justificación misma de su presencia. El resultado fue una paradoja recurrente: el poder colonial podía imponerse militarmente y, al mismo tiempo, perder políticamente.

Roma ofrece una lección más antigua y quizá más profunda. Los romanos no fueron un pueblo sentimental ni ajeno al terror. Destruyeron ciudades, esclavizaron poblaciones y castigaron rebeliones con ferocidad. Pero su grandeza imperial no se sostuvo sólo en la violencia. También dependió de una formidable capacidad de integración: derecho, ciudadanía progresiva, cooptación de élites locales, infraestructura, rituales compartidos, administración. Roma entendió que la dominación duradera requiere algo más que miedo. Requiere convertir enemigos en subordinados, subordinados en aliados y aliados en romanos. Su “tecnología moral” no fue humanitaria en el sentido moderno, pero sí institucional: supo combinar coerción con incorporación. Allí donde otros actores sólo destruían, Roma absorbía.

La cuestión filosófica de fondo es si la moral en la guerra es una ilusión, un lujo de los fuertes o una condición de racionalidad estratégica. El realismo político, desde Maquiavelo en adelante, ha insistido en que el poder no puede ser juzgado con la ingenuidad de la moral privada. El gobernante que se ata las manos frente a enemigos despiadados puede condenar a su comunidad. Hay en ese argumento una verdad incómoda: ninguna sociedad sobrevive si convierte sus principios en una forma de suicidio. Pero también hay una verdad opuesta, igualmente severa: ninguna comunidad política sobrevive indemne si, para vencer, destruye todos los principios que justificaban su existencia.

Autores contemporáneos como Jeff McMahan han insistido en que la guerra no suspende la moralidad. Los actos siguen siendo evaluables; los individuos siguen siendo responsables; la pertenencia a un bando no absuelve automáticamente. Esta perspectiva obliga a rechazar la idea de que la guerra sea una zona moralmente vacía. Pero incluso si uno adoptara un enfoque más realista, menos normativo, la conclusión no sería muy diferente: la moral tiene consecuencias estratégicas. No es sólo un deber; es también un recurso. Produce confianza, reputación, obediencia voluntaria, alianzas, disciplina y continuidad institucional.

Aquí resulta útil volver a Shannon Vallor y a la idea de virtudes tecnomorales. En sociedades tecnológicamente complejas, virtudes como honestidad, humildad, justicia, autocontrol, prudencia y responsabilidad no son adornos éticos. Son capacidades operativas. Una comunidad científica no puede funcionar sin confianza epistémica. Una alianza militar no puede sostenerse sin credibilidad. Un sistema de inteligencia artificial no puede desplegarse socialmente si se percibe como arbitrario, opaco o abusivo. Una economía de innovación no prospera donde cada actor espera ser traicionado por el otro. La moral, en estos contextos, no reduce simplemente el conjunto de acciones disponibles; estructura las condiciones bajo las cuales la cooperación compleja se vuelve posible.

Esta es la inversión conceptual decisiva. El actor sin restricciones parece más libre porque puede hacer más cosas. Pero muchas de esas cosas destruyen las condiciones que permiten hacer cosas más difíciles: coordinar, innovar, gobernar, persuadir, reconstruir, heredar legitimidad. La amoralidad expande el repertorio táctico y empobrece el horizonte estratégico. Permite golpear con menos freno, pero dificulta construir con mayor profundidad. En el corto plazo, la restricción moral puede parecer una desventaja; en el largo plazo, puede ser una forma superior de tecnología social.

La historia militar, la política internacional y la competencia económica muestran una regularidad persistente: quienes renuncian a todo límite pueden ganar ventaja inicial, pero pagan costos acumulativos en legitimidad, cohesión y sostenibilidad. La moral no garantiza la victoria. Ningún principio detiene por sí solo a un ejército, a una insurgencia o a una corporación depredadora. Pero la ausencia de moral tampoco garantiza eficacia duradera. A menudo produce victorias huecas, territorios ingobernables, alianzas imposibles, sociedades quebradas y enemigos más determinados.

La pregunta inicial, entonces, debe reformularse. No se trata de saber si el bando sin restricciones tiene más opciones. Las tiene. La verdadera cuestión es qué tipo de opciones son esas, qué destruyen al ser usadas y qué clase de orden permiten construir después. La moral es una restricción, sin duda. Pero también es una tecnología de largo plazo: una arquitectura invisible que permite sostener confianza, coordinar esfuerzos, limitar la autodestrucción y convertir la fuerza en autoridad legítima. Quien carece de ella puede ganar una batalla con menos escrúpulos. Quien logra incorporarla de manera consistente puede estar mejor preparado para ganar la paz, que es siempre la forma más exigente de la victoria.

miércoles, 31 de enero de 2024

SGM: Los rescatadores de judíos durante el Holocausto

El concepto de los Justos entre las Naciones. ¿Un paradigma fallido?

Introducción

El término 'Justo entre las naciones' o העולם אומות חסידי se origina en una reunión el 31 de diciembre de 1941 en Vilnius entre algunos judíos escondidos y su salvador, Feldwebel Anton Schmid, que era miembro del ejército alemán de ocupación. Aunque ninguno de los participantes sobrevivió, un mensajero llevó un registro de la reunión a Varsovia y se encontró después de la guerra en el archivo Oneg Shabbat.1 El término resucitó en 1953, cuando Yad Vashem fue creado por una ley de la Knesset. (Parlamento de Israel) como memorial a los que murieron en la Shoah. Incluida en la Ley había una estipulación de que encontró una manera de honrar a los gentiles que arriesgaron sus vidas para salvar a los judíos de la muerte. Sin embargo, fue solo después de la visita de Oskar Schindler a Jerusalén en mayo de 1962 que el programa se puso en marcha. 2 Los fundadores del estado de Israel buscaron inspiración en las historias de 'resistencia' activa, como el levantamiento del gueto de Varsovia, en lugar del papel más pasivo de los 'rescatados'. El premio utilizó las nominaciones de los sobrevivientes y un conjunto de criterios estrictos para examinar a los solicitantes y, hasta enero de 2020, ha otorgado el premio a 27 712 personas.3

El premio ha recibido críticas, y desde la década de 1980 se han propuesto paradigmas alternativos para examinar el papel del 'rescatador' en la Shoah. Este ensayo analizará la concesión del 'Justo entre las Naciones' y lo comparará con otros paradigmas, para ver si este o cualquiera de los otros ofrece una comprensión más completa del papel del 'rescatador'.

Para llevar a cabo esta evaluación, este ensayo primero examinará las estadísticas relacionadas con el rescate y luego realizará una encuesta de todos los diferentes tipos de rescate y los procesos detrás de ellos que se encuentran en la literatura. La siguiente sección describirá el paradigma de los 'Justos entre las Naciones' y luego las principales alternativas. Finalmente, la conclusión evaluará el lugar de los 'Justos' en la investigación sobre la Shoá. El ensayo se basará en una extensa literatura sobre el tema del rescate y el salvador.4 El director del programa, Mordekhai Paldiʾel, y Martin Gilbert, relatan muchos de los premios de 'Justos entre las Naciones'. 5 Desde la década de 1970 hasta la década de 1990 hubo un considerable cuerpo de trabajo compilado sobre el fenómeno del altruismo. A partir de la década de 1980, Arno Lustiger e investigadores como Wolfram Wette y Bette Kosmala propusieron dos paradigmas claramente alemanes. 6 A medida que surgieron más temas sobre el rescate, los estudios modernos se concentraron en el lado más oscuro del rescate por dinero, sexo o trabajo con el trabajo de investigadores como Bob Moore, o la idea de "corretaje" cuando los judíos se escondían en escondites negociados. , papeles falsificados y ayuda del trabajo de Marten Düring. 7


 
El pueblo de Nieuwlande donde Arnold Douwes organizó el ocultamiento de judíos holandeses.

Estadísticas de supervivencia y salvamento

Para comprender el número y los mecanismos de los rescatados y encajarlos en el marco más amplio de la Shoah, es necesario comprender las estadísticas de población de Europa y de los países individuales, para establecer el número de judíos que sobrevivieron al final de la guerra. y cómo habían sobrevivido. Los rescatados representan un subconjunto de los sobrevivientes junto con los judíos protegidos y los que quedaron en el sistema al final de la guerra. Sin embargo, se debe tener precaución al usar estas estadísticas, ya que muchas de ellas son estimaciones con diversos grados de confianza.

La población de judíos en Europa rondaba los 9,5 millones de los cuales 5,5 millones serían asesinados durante la Shoah, quedando alrededor de 4 millones vivos al final de la guerra. De estos 400.000 vivían en países neutrales al comienzo de la guerra, mientras que el número de los que sobrevivieron en la zona ocupada por los nazis fue de entre 1 y 2 millones. El saldo de alrededor de 2 millones de sobrevivientes se produjo evitando a los nazis por completo, ya sea por emigración, evacuación o protección por parte de otros miembros del Eje. Esto se muestra por país en el Mapa 1.

Población y sobrevivientes judíos de antes de la guerra en 1945

 

Ejemplos de esto incluyen Alemania con una población anterior a 1938 de 365,000 de los cuales 185,000 emigraron, 151,000 fueron asesinados, 15,000 fueron protegidos por estar casados ​​con gentiles, 9,000 habían sido deportados pero permanecieron en los campamentos al final de la guerra y 5,000 en la clandestinidad. . 8 La Unión Soviética (fronteras anteriores a 1939) tenía una población de 3.028.538 de los cuales 2,12 millones vivían en áreas que cayeron en manos alemanas en 1941. Sin embargo, 1,17 millones de ellos fueron evacuados al interior de la URSS antes de la llegada de los alemanes. 9 Otros 300.000 judíos polacos fueron deportados de las regiones anexadas después de 1939 y así se salvaron.10 Polonia pasó mucho tiempo bajo el opresivo gobierno alemán, con unos 3 millones muertos y 380.000 sobrevivientes, de los cuales la mayoría estaba en la URSS. 20.000 judíos polacos sobrevivieron en los campos y 30, 000 sobrevivieron en la clandestinidad de los cuales la organización de resistencia Zegota rescató 4.000. Las estimaciones de rescatadores polacos oscilan entre 300.000 y 1 millón.11 En el otro extremo de la escala, Albania solo estuvo bajo el dominio alemán a partir de septiembre de 1943 y tenía la geografía de su lado. La población de judíos antes de la guerra era de solo 200, sin embargo, hubo varias oleadas de refugiados que aumentaron enormemente el número. Las deportaciones alemanas iniciales capturaron a 400, el resto fue protegido por el gobierno y escondido por la población local, de modo que 1.800 sobrevivieron y otros 300 murieron.12 La población de judíos antes de la guerra era de solo 200, sin embargo, hubo varias oleadas de refugiados que aumentaron enormemente el número. Las deportaciones alemanas iniciales capturaron a 400, el resto fue protegido por el gobierno y escondido por la población local, de modo que 1.800 sobrevivieron y otros 300 murieron.12 La población de judíos antes de la guerra era de solo 200, sin embargo, hubo varias oleadas de refugiados que aumentaron enormemente el número. Las deportaciones alemanas iniciales capturaron a 400, el resto fue protegido por el gobierno y escondido por la población local, de modo que 1.800 sobrevivieron y otros 300 murieron.12
 
Paramilitares holandeses arrestando judíos

Comparación de los Países Bajos y Bélgica

Se pueden revelar otros factores que afectan el éxito del rescate mediante comparaciones de países similares como los Países Bajos y Bélgica, que tenían la misma duración de la ocupación alemana y la misma posición geográfica. Sin embargo, como se muestra en la Tabla 1, el resultado para los judíos holandeses fue mucho peor que para los judíos belgas, aunque en este último caso la mayoría de ellos eran refugiados (90%).



 
Isabel Reina Madre de Bélgica

Ambos países tenían administraciones y fuerzas policiales complacientes, una parte de la población apoyaba a los nazis y las denuncias eran comunes.14 Las diferencias en los resultados pueden atribuirse a la anterior ocupación de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, de modo que cuando llegó la segunda ocupación, los movimientos de resistencia Inmediatamente se establecieron y se creó una organización específica para salvar judíos, el Comité de Défence des Juifs (CDJ).15 Además, Bélgica no tenía antecedentes de antisemitismo, aunque había xenofobia dirigida a los refugiados.16 Intervenciones de todos los sectores de la sociedad, incluida Isabel la Reina Madre, (una princesa de Wittlesbach), iglesias, hasta pueblos individuales significaron que Bélgica solo perdió 21,000 judíos ante los alemanes en comparación con los 105,000 de los Países Bajos.Los holandeses fueron ciertamente capaces de esconder un mayor número de judíos ya que en 1944 unos 300.000 trabajadores fueron escondidos para escapar del trabajo forzado, sin embargo, cuando se establecieron las organizaciones de resistencia, la mayoría de los judíos ya habían sido deportados.17

Esquema de las actividades de rescate

Sobrevivir a la Shoah fue difícil y solo hubo un número limitado de estrategias que funcionaron.

  1. Evacuación

  2. Emigración

  3. Protección por parte de los gobiernos del Eje

  4. Ser miembro de una categoría protegida, como casado con un gentil

  5. Oculto a plena vista, viviendo como un ario con papeles falsos

  6. Escondido fuera de la vista en un escondite secreto

  7. Evasión externa, mudarse a un país neutral como Suecia

  8. Evasión interna, adentrarse en el bosque para unirse a grupos partisanos

Todas estas categorías incluyen algún elemento de rescate. Por ejemplo, de los 810.000 judíos que emigraron de Europa, 305.000 lo hicieron legalmente desde Alemania, 250.000 lo hicieron legalmente desde Italia, España y Portugal habiendo sido rescatados por otros medios. 18 El resto de más de 250.000 judíos fue rescatado por unos 375 diplomáticos de 41 países neutrales con impresionantes esfuerzos individuales como el de Raoul Wallenberg, quien rescató a más de 10.000 judíos húngaros.19 El uso de varios métodos era común, como ser miembro de una la categoría protegida podría ofrecer solo un respiro temporal, como en el caso de Victor Klemperer, quien en febrero de 1945 pasó a esconderse a simple vista usando documentos falsificados.20

En la mayoría de los casos, estas estrategias requerían la ayuda de gentiles u otros judíos, ya que las distancias a recorrer eran muy grandes, los trámites burocráticos complejos o se requería un nivel sustancial de apoyo para llevarlas a cabo. Este fue un escenario multifactorial cuyo resultado estuvo regido por una gama de diferentes factores moderadores que actuaron sobre cualquier estrategia dada. La mayoría de estas estrategias requerían que ocurriera una secuencia de acciones o eventos para que funcionaran, y cualquier ruptura en la cadena de eventos significaría un fracaso.

Huneke propuso un modelo de proceso de decisión de rescate que iba desde: Aprensión; Comprensión; Atribución (Interpretación; Responsabilidad; Decisión; Valoración y Competencia). A partir de esto concluyó que la razón principal del pequeño número de rescatadores fue el fracaso en la etapa de Comprensión. 21

Una falla similar de comprensión se puede ver en los guetos de Polonia con divisiones entre grupos de judíos. El Bund (judíos mayores con familias) intentaba trabajar dentro de la política alemana mientras que los sionistas (más jóvenes y más radicales) instaban a una resistencia activa. Sin embargo, también podría fallar en la etapa de Decisión, como cuatro de los cinco guetos que ofrecieron resistencia; Varsovia, Bialystok, Vilna y Kovno eligieron la revuelta armada, mientras que solo Minsk eligió unirse a los partisanos y 10.000 lograron huir de esta manera, en comparación con solo 300 en Kovno.22

La naturaleza secuencial de esconderse siguió un camino de decisión similar, decidiendo cómo esconderse, preparando el dinero, los papeles, el suministro de alimentos o el escondite necesarios y luego dando el salto.23 Esto fue seguido por la evaluación continua del riesgo y los ajustes a la plan, encontrando nuevas fuentes de ayuda y negociando un panorama de denunciantes e informantes potenciales, algunos de los cuales eran judíos. Düring llama a este proceso 'corretaje' en el que los judíos toman un papel activo en la organización de su propio rescate, con cadenas de hasta 79 ayudantes, algunos de los cuales ni siquiera sabían que estaban ayudando a un judío.24 Si bien la estrategia elegida y la decisión Los procesos de elaboración eran la clave para las tasas de supervivencia, las circunstancias individuales estaban sujetas a modificación por varios factores externos.

Como se mostró en la encuesta estadística, los más importantes fueron el tiempo y la geografía. Se necesitaba tiempo para conocer las intenciones alemanas, para establecer redes de resistencia y rescate y para que los diplomáticos comenzaran su trabajo. Los muertos en las fases iniciales de las operaciones Eizsatzgruppen y Aktion Reinhard tenían pocas posibilidades de ser rescatados. La ubicación jugó un papel importante en las tasas de supervivencia, desde las diferentes políticas de ocupación alemanas, los niveles locales de antisemitismo, la presencia de bosques o montañas adecuados para grupos partisanos, la proximidad de fronteras neutrales y el tipo de religión practicada en el distrito. La geografía excluyó algunos medios de rescate y, por lo tanto, alteró las tasas de supervivencia general. En los Países Bajos, las tasas de supervivencia judía fueron más altas en Utrecht, cerca de la frontera con Bélgica, Valonia, católica,

Sin embargo, se debe tener cuidado al evaluar los factores significativos, ya que científicos sociales como Bob Moore produjeron una lista de posibles causas de la alta tasa de pérdida en los Países Bajos, que van desde un nivel superior de registro de población hasta las características holandesas de deferencia a autoridad.26 Una encuesta estadística posterior mostró que el factor principal en el trabajo era el nivel de actividad de las fuerzas de seguridad alemanas y que muchos de los factores de Moore no jugaron ningún papel.27


Judíos holandeses abordando el tren en Amersfoor


Los Justos de las Naciones

Cuando se estableció el Premio, se hicieron esfuerzos para garantizar que solo se incluyeran los mejores, y se formó un comité para examinar cada solicitud presentada por los sobrevivientes. Los criterios28 fueron:

  • Rescate por un individuo

  • Riesgo para la vida del socorrista.

  • Ayudar directamente a un judío

  • No se recibió ninguna recompensa o compensación

  • No causó daño a los judíos.

  • Documentado por la parte rescatada

  • Sin personal de los campos de concentración

Sin embargo, esto creó varios problemas. El requisito de altruismo excluía a muchos salvadores potenciales, ya que mantener alimentado incluso a un judío oculto en un momento de racionamiento requería grandes recursos que solo estaban disponibles para los ricos o los agricultores. Requería alimentos o tarjetas de racionamiento falsas compradas en el mercado negro o proporcionadas por organizaciones de resistencia. Se excluyó a un artesano que tomaba dinero de un judío oculto para comprar raciones en el mercado negro. Un oficial alemán en Vilnius, Hauptmann Karl Plagge, protegió a 1.500 judíos durante más de dos años y cuando su unidad se vio obligada a trasladarse a Polonia, advirtió a los judíos para que pudieran escapar y 250 sobrevivieron a la guerra. Sin embargo, cuando estos sobrevivientes solicitaron a Yad Vashem, a Karl Plagge se le negaron los tiempos de adjudicación, porque no enfrentaba suficiente riesgo para su vida.

Al hacer el premio para individuos, se excluyó la forma más común de rescate que fue realizada por grupos, gobiernos, organizaciones de resistencia, partisanos, iglesias, comunistas, misiones diplomáticas o comunidades. Dos países, Noruega y Dinamarca, consideraron tan importante su esfuerzo comunitario que solicitaron ser excluidos del Premio y no nombrar a ninguna persona, solicitud que fue concedida por Yad Vashem.

De manera similar, el requisito de 'no causar daño a los judíos' debería haber excluido a uno de los ganadores más famosos del Premio, Oskar Schindler. Al principio de su carrera en el Este ocupado, se apropió de al menos dos compañías judías en circunstancias turbias, pero tal era el clamor de su grupo de judíos rescatados que era impensable no otorgarle el premio.

El comité se enfrentó a una situación comparable con los diplomáticos ya que pocos de estos arriesgaron sus vidas, ya que estaban protegidos por su posición. Incluso el Raoul Wallenberg más famoso no arriesgó su vida, trabajó como parte de un grupo junto con el secretario Per Anger, el ministro Carl Ivan Danielsson y el secretario Lars Berg y llevó a cabo la política oficial del gobierno sueco al emitir visas a judíos húngaros, por lo que falló en varias categorías. Hasta la fecha, seis diplomáticos suecos de la Legación de Budapest han sido reconocidos con un total de 54 diplomáticos honrados en total.

El mayor problema surgió del hecho de que el comité no hizo su propia investigación sino que se basó en las solicitudes de los sobrevivientes. Esto abrió la puerta a grupos particulares que promovieron su propia agenda e influyeron en la cantidad de premios. Este problema fue identificado por el Director Mordecai Paldiel en 1996.30 El resultado fue que no existe una correlación entre el número de Premios otorgados y la tasa real de éxito del rescate para países individuales. Dos de los países con peor tasa de supervivencia tienen el mayor número de Laudos, Polonia 7.112 Laudos, 400.000 o 12% sobrevivieron y Holanda con 5.851 Laudos, 35.000 sobrevivientes o 40% sobrevivió. Por el contrario, Bélgica tiene 1.767 Premios, 35.000 sobrevivientes o el 58% sobrevivió. Tampoco hay ninguna relación con la actividad antijudía, ya que países profundamente contaminados como Lituania (916 Laudos) y Ucrania (2, 659) les va mucho mejor que a países de principios profundos como Albania (75) o Dinamarca (22).31 La confianza en las solicitudes va en contra de los países que habían borrado la memoria de los rescatistas, ya sea porque sintieron que sus acciones no eran extraordinarias o para encajar. con normas sociales más amplias. En el caso de Alemania, la afirmación de que la resistencia era imposible frente a un estado totalitario y la vigilancia de la Gestapo, se apoyó borrando la memoria de los alemanes que escondieron judíos.32 Otro problema que surge del uso de aplicaciones de sobrevivientes es que favorece el éxito rescate mientras los que murieron en el intento quedan en el olvido. 31 La confianza en las aplicaciones va en contra de los países que habían borrado la memoria de los rescatistas porque sintieron que sus acciones no eran extraordinarias o para encajar con normas sociales más amplias. En el caso de Alemania, la afirmación de que la resistencia era imposible frente a un estado totalitario y la vigilancia de la Gestapo, se apoyó borrando la memoria de los alemanes que escondieron judíos.32 Otro problema que surge del uso de aplicaciones de sobrevivientes es que favorece el éxito rescate mientras los que murieron en el intento quedan en el olvido. 31 La confianza en las aplicaciones va en contra de los países que habían borrado la memoria de los rescatistas porque sintieron que sus acciones no eran extraordinarias o para encajar con normas sociales más amplias. En el caso de Alemania, la afirmación de que la resistencia era imposible frente a un estado totalitario y la vigilancia de la Gestapo, se apoyó borrando la memoria de los alemanes que escondieron judíos.32 Otro problema que surge del uso de aplicaciones de sobrevivientes es que favorece el éxito rescate mientras los que murieron en el intento quedan en el olvido.

El problema final del Laudo es que excluyó el rescate judío de judíos.33 18.000 judíos fueron sacados de contrabando de Europa a través de Rumania y Turquía por organizaciones sionistas entre 1937 y 1944 y hasta la fecha se han identificado 2.700 rescatadores judíos. 34

  Masha Bruskina capturó a un partisano judío en Minsk 1941

Otros Paradigmas

Muchos de los paradigmas en competencia que se han propuesto para dar cuenta del fenómeno del rescate se basan en investigaciones específicas de cada país y, por lo tanto, favorecen las condiciones particulares de esos países. Desde la década de 1980, Arno Lustiger, un sobreviviente alemán de la Shoah, promovió la idea de Rettungswiderstand o 'rescate-resistencia' que tuvo resonancia en Alemania, a medida que crecía el interés en la resistencia y la oposición al estado. Tomó una definición mucho más amplia que Yad Vashem de rescate e incluyó también el rescate judío. Sin embargo, señala que la motivación principal de la mayoría de los movimientos de resistencia era promover la liberación de su país y que el rescate de los judíos entraba en la categoría de sabotaje de la política de ocupación. Solo Zegota en Polonia y el Comité de Defense des Juifs en Bélgica fueron excepciones que priorizaron el rescate de judíos.

Entre 1958 y 1962, la ciudad de Berlín honró a sus residentes por rescatar judíos con el premio Unbesungrene Helden, 'Héroes anónimos', que más tarde pasó a manos de Stille Helden, la base de datos de 'Héroes silenciosos' de Die Gedenkstätte Deutscher Widerstand, la 'Resistencia alemana'. Centro de la Memoria'. Vinculado a esto está el trabajo de Beate Kosmala. 37 Ella enfatiza ayudante individual en Alemania, a menudo mujeres, que operaban de una de tres maneras. Ya sea como parte de una red informal basada en iglesias, socialdemócratas y otros grupos de resistencia o ayuda situacional para vecinos, compañeros de trabajo u otras personas conocidas por el ayudante, o ayuda reactiva brindada en el impulso del momento a un extraño.

Frances Henry adoptó un punto de vista más amplio y sugirió cuatro modelos del salvador:38

  1. Grandes rescatadores con la influencia y los recursos para montar grandes operaciones de rescate como Oskar Schindler.

  2. Rescatistas de rango medio que actuaron por principios y que arriesgaron su propia seguridad al ayudar a judíos como Anton Schmid.

  3. Grupos de intereses especiales que actuaron para proteger los intereses de las instituciones a las que estaban afiliados. Los ejemplos incluyen iglesias, estudiantes, periodistas o sindicalistas.

  4. Ciudadanos comunes que se involucraron en actos menores de bondad, motivados por una asociación personal como clientes, empleadores, amigos o vecinos.

El problema con todos estos paradigmas es que enfocan la investigación en la idea del 'Gentil Justo'. La investigación de Moore sobre los Países Bajos muestra que los judíos estaban involucrados tanto en su propio rescate como en el rescate de otros judíos en cooperación con los gentiles, como se ilustra en el diario de Arnold Douwes.39 Además, muestra que el rescate podría ser un asunto complicado y humano, como El sacerdote local se sintió obligado a envenenar a 'un onderduiker (subbuceador) judío de veintidós años especialmente nervioso que constantemente amenazaba con abandonar la casa, diciendo que sabía todo sobre la actividad ilegal en el área'. Un pueblo entero pudo haber protegido a los judíos pero por una variedad de motivos, algunos por convicciones religiosas, mientras que otros exigieron pago o trabajo. 40 Ni todos los salvadores eran ciudadanos respetuosos de la ley, había demanda de falsificadores para producir documentos y ladrones para irrumpir en las oficinas del registro para robar documentos en blanco y autenticar sellos.41 Schrafstetter propone ampliar aún más el Rettungswiderstand para dar cuenta de motivos tales como la conversión religiosa de los niños judíos, el chantaje, el fraude y la extorsión, y incluyendo actos de ayuda menor como dar comida. 42 Este punto de vista más transaccional tendría que incluir favores sexuales, como en el caso del hombre de las SS, Alfons Zundler destinado en Ámsterdam, que rescató a varias familias. 43 42 Este punto de vista más transaccional tendría que incluir favores sexuales, como en el caso del hombre de las SS, Alfons Zundler destinado en Ámsterdam, que rescató a varias familias. 43 42 Este punto de vista más transaccional tendría que incluir favores sexuales, como en el caso del hombre de las SS, Alfons Zundler destinado en Ámsterdam, que rescató a varias familias. 43

La otra crítica que se puede hacer a estos paradigmas es que se aplican a Europa Occidental, centrándose en el rescate a través de la clandestinidad, mientras que la realidad en Europa del Este giraba en torno a los guetos donde la evasión a los partisanos y la clandestinidad por parte de los grupos de resistencia eran de mayor importancia. El gueto de Minsk ilustra el potencial para rescatar judíos a través de una estrecha asociación entre los guerrilleros en los bosques y los habitantes del gueto.44 Los otros guetos no lo hicieron tan bien, debido a una combinación de escaso conocimiento y toma de decisiones por parte de los líderes judíos. Esto no fue ayudado en Polonia por la hostilidad del Ejército Nacional particularmente en distritos específicos, a pesar de que mantuvieron la organización Zegota e individuos trataron de rescatar judíos.45 El antisemitismo polaco significó que apenas 30.000 judíos sobrevivieron a la guerra escondidos.

 

El mayor Karl Plagge rescató a más de 1.000 judíos en Vilnius

Conclusión

El Premio Justo entre las Naciones fue creado para honrar a los gentiles que salvaron a los judíos de la Shoah. Este ensayo ha probado ese objetivo como paradigma de rescate desde tres puntos de vista diferentes, primero contra las estadísticas, luego contra la comprensión moderna del término 'rescate' y finalmente contra otros paradigmas de rescate.

Esto ha demostrado que el Laudo no refleja el panorama general del rescate según lo brinda una encuesta estadística. Los diplomáticos fueron el grupo de rescatadores más grande y efectivo, sin embargo, de los 27,000 premios, solo 54 figuran como diplomáticos, de los 341 diplomáticos conocidos que rescataron judíos. De manera similar, el segundo grupo más grande de rescatadores eran grupos de resistencia en la Europa ocupada, pero como se trata de un premio individual, gran parte del trabajo de los partisanos comunistas, Zegota y el marqués, sigue sin ser reconocido. Sin embargo, el problema más grave es la gran cantidad de premios otorgados a países que tenían las peores tasas de rescate. Así lo ha reconocido el exdirector del programa, Mordecai Paldiel en varios de sus libros más recientes. Es notable que ha comenzado a incluir muchos solicitantes fallidos para el Premio en sus escritos.

La investigación moderna sobre el fenómeno del rescate ha demostrado que hay numerosas motivaciones involucradas, que hay varias metodologías en funcionamiento y que los judíos pueden ser receptores pasivos del rescate o participantes activos en su propio rescate, especialmente los que se esconden. Sin embargo, la estructura del 'premio a los Justos' con su enfoque en el altruismo y el rescate individual tiende a oscurecer muchas de estas características.

Por ejemplo, la familia Segal asumió un papel activo en su propio rescate al buscar personas que los ayudaran cuando estaban escondidos. De las 79 personas que les ayudaron, solo Wanda Feuerherm y su hija Vera Lagrange recibieron el premio.46

Por supuesto, el grupo más grande de rescatistas desaparecidos son aquellos que fallaron y donde todos los rescatistas y rescatados murieron.

Otros paradigmas de rescate han tratado de abordar algunos de los problemas con el premio Righteous, sin embargo, gran parte de la investigación reciente se ha realizado sobre una base específica de país y, por lo tanto, ha tendido a abordar los problemas de cada país individual, como en el trabajo de Arno Lustigers para Alemania. No obstante, la contribución colectiva ha mejorado considerablemente nuestra comprensión del rescate.

El uso de un conjunto de parámetros más amplio que el premio Righteous permite la inclusión de más salvadores, la incorporación de rescatadores judíos, diferentes motivos y la exploración de los mecanismos subyacentes al rescate, como el sistema de corretaje de Düring.

El premio Justos de las Naciones sigue siendo un gran logro de Yad Vashem en memoria de los Salvadores de la Shoá. Sin embargo, sus fallas hacen que el Premio no pueda ser utilizado en el futuro como paradigma de rescate. Una combinación de los otros paradigmas entre ellos representa la mejor manera de avanzar para explorar las complejidades de este tema.

 
Aristides de Sousa Mendes , diplomático portugués que rescató a 30.000 en Burdeos, Francia, incluidos 10.000 judíos

1' La Promesa. “Una Estrella Dorada de David” | Hitos | Un tributo a los Justos de las Naciones', Yad Vashem. Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto, 2021, https://www.yadvashem.org/yv/en/exhibitions/right/milestone01.asp; Arno Lustiger, 'Feldwebel Anton Schmid - Judenretter in Wilna 1941-1942', en Retter in Uniform: Handlungsspielräume im Vernichtungskrieg der Wehrmacht, ed. Wolframio Wette,

2. Aufl, Zeit des Nationalsozialismus (Fráncfort del Meno: Fischer Taschenbuch Verlag, 2002), págs. 45. 2 Mordekhai Paldiʾel, 'Yad Vashem y los rescatadores judíos de judíos', The Jerusalem Post, 2016, https://www.jpost.com/Opinion/Yad-Vashem-and-Jewish-rescuers-of-Jews-472621.

3 'Nombres de Justos por País', Yad Vashem. Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto, 1 de enero de 2020, https://www.yadvashem.org/right/statistics.html.

4 'Rescue Bibliography', Rescue in the Holocaust, 8 de octubre de 2017, https://www.holocaustrescue.org/rescue bibliography.

5 Mordecai Paldiel, El camino de los justos: rescatadores gentiles de judíos durante el Holocausto (Hoboken, Nueva Jersey: Ktav, 1993); Mordecai Paldiel, Protegiendo a los judíos: Historias de rescatadores del Holocausto (Minneapolis: Fortress Press, 1996); Mordecai Paldiel, Rescatadores alemanes de judíos: individuos frente al sistema nazi, 2017; Martin Gilbert, The Righteous: The Unsung Heroes of the Holocaust (Nueva York, NY: Henry Holt, 2003).

6 Lawrence Baron et al., Abrazando al otro: perspectivas filosóficas, psicológicas e históricas sobre el altruismo (Nueva York, NY: New York University Press, 1992), https://www.jstor.org/stable/j.ctt9qg24m; Arno Lustiger, Rettungswiderstand: Über die Judenretter in Europa während der NS-Zeit [El rescate como resistencia: Acerca de los rescatadores judíos en Europa durante el período nazi] (Göttingen: Wallstein Verlag, 2011), https://www.nomos elibrary.de /10.5771/9783835321502/rettungswiderstand?hitid=12035&search-click; Beate Kosmala y Revital Ludewig, Verbotene Hilfe: deutsche Retterinnen und Retter während des Holocausts [Ayuda prohibida: rescatistas alemanes durante el Holocausto] (Zürich: Verl. Pestalozzianum, 2003), https://www.alexandria.unisg.ch/21089/ .

7 Bob Moore, 'Understanding Everyday Rescue: Insights from the Diary of Arnold Douwes', Holocaust and Genocide Studies 34, no. 2 (19 de noviembre de 2020): 183–205, https://doi.org/10.1093/hgs/dcaa029; Marten Düring, ed., 'La dinámica del comportamiento de ayuda para los refugiados judíos durante la Segunda Guerra Mundial', en Knoten und Kanten III Soziale Netzwerkanalyse in Geschichts- und Politikforschung (De Gruyter, 2015), 321–38, https://www .degruyter.com/document/doi/10.14361/9783839427422-010/html. Publicado en Encyclopédie desviolences de masse (http://ww w.sciencespo.fr/mass-violence-war-massacre-resistance) https://core.ac.uk/download/pdf/84742495.pdf

8 Paldiel, Rescatadores alemanes de judíos, pp.6.

9 La discrepancia entre las cifras puede explicarse por aquellos que no registraron su nacionalidad como 'judía' en el censo de 1939 pero, no obstante, los alemanes los consideraban como tales.

10 Yitzhak Arad, The Holocaust in the Soviet Union, The Comprehensive History of the Holocaust (Lincoln: Jerusalem: University of Nebraska Press; Yad Vashem, 2009), p.25, 78, 85, 515, 521,524, 525. 11 'Polonia - Antecedentes históricos', Yad Vashem. Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto, 2021, https://www.yadvashem.org/right/stories/poland-historical-background.html; Hans G. Furth, '¿Un millón de rescatadores polacos de judíos perseguidos?', Journal of Genocide Research 1, no. 2 (junio de 1999): p.229, https://doi.org/10.1080/14623529908413952.

12 'Hoja informativa: las estadísticas del rescate', Rescate en el Holocausto, 2017, https://www.holocaustrescue.org/fact sheet; Gilbert, Los Justos, pp.241.

13 Sylvain Brachfeld, Un regalo de la vida: la deportación y el rescate de los judíos en la Bélgica ocupada (1940-1944) (Instituto para la Investigación del judaísmo belga, 2007), págs. 53; Mamix Croes, 'Diferenciales de supervivencia del Holocausto en los Países Bajos, 1942-1945: El papel de la riqueza y la nacionalidad', The Journal of Interdisciplinario Historia 45, no. 1 (2014): págs.1.

14 Brachfeld, Un regalo de la vida, pp.25; Pinchas Bar-Efrat, Denunciation and Rescue: Dutch Society and the Holocaust (Jerusalem: Yad Vashem, 2017), pp.79.

15 Brachfeld, Un regalo de la vida, p.64; Bob Moore, 'El rescate de los judíos en la Bélgica, Francia y los Países Bajos ocupados por los nazis', The Australian Journal of Politics and History 50, no. 3 (2004): p.394, https://doi.org/10.1111/j.1467- 8497.2004.00341.x.

16 Elisabeth Maxwell, 'El Rescate de Judíos en Francia y Bélgica Durante el Holocausto', The Journal of Holocaust Education 7, no. 1–2 (1998): p.6, https://doi.org/10.1080/17504902.1998.11087061.

17 Bar-Efrat, Denuncia y Rescate, p.265.

18 Paldiel, Rescatadores alemanes de judíos, p.6; 'Institute for the Study of Rescue and Altruism in the Holocaust (ISRAH)', Rescue in the Holocaust, Fact sheet (nota 8), consultado el 30 de abril de 2021, https://www.holocaustrescue.org.

19 'Instituto para el Estudio del Rescate y el Altruismo en el Holocausto (ISRAH)', https://www.holocaustrescue.org/diplomats-recognized-by-yad-vashem.

20 Martin Chalmers, To the Bitter End the Diaries of Victor Klemperer 1942-45 (Londres: Phoenix, 2000), p.xiii, 389-393.

21 Douglas Huneke, 'Un estudio de los cristianos que rescataron judíos durante la era nazi', Humboldt Journal of Social Relations 9, no. 1 (1981): págs. 144-5. 22 Barbara Epstein, El gueto de Minsk 1941-1943, 1ª ed. (University of California Press, 2008), pp.258, p.283.

23 Paldiel, Albergue de los judíos, p.188.

24 Düring, 'La Dinámica del Comportamiento de Ayuda para los Refugiados Judíos Durante la Segunda Guerra Mundial', p.3.

25 Marnix Croes, 'El Holocausto en los Países Bajos y la Tasa de Supervivencia Judía', Holocaust and Genocide Studies 20, no. 3 (12 de enero de 2006): p.480, https://doi.org/10.1093/hgs/dcl022.

26 Croes, p.476 ver discusión de historiografía en el trabajo de Blom, Moore y Griffioen.

27 Croes, 'Diferenciales de supervivencia del Holocausto en los Países Bajos, 1942-1945: El papel de la riqueza y la nacionalidad', p.494; Croes, 'El Holocausto en los Países Bajos y la Tasa de Supervivencia Judía', p.2.

28 Paldiel, Albergue de los judíos, p.2; Paldiel, Rescatadores alemanes de judíos, pp.205.

29 Michael Good, La búsqueda de Major Plagge: El nazi que salvó a los judíos, Edición ampliada (Fordham University Press, 2006), p.168, http://www.jstor.org/stable/j.ctt13x04k9.

30 Paldiel, Albergue de los judíos, p.205.

31 'Nombres de Justos por País'; 'Instituto para el Estudio del Rescate y el Altruismo en el Holocausto (ISRAH)'

32 Dori Laub, 'En busca del salvador en el Holocausto', Reflexiones históricas / Réflexions Historiques 39, no. 2 (2013): p.41, https://doi.org/10.3167/hrrh.2013.390205.

33 Paldiʾel, 'Yad Vashem y los rescatadores judíos de judíos'.

34 'Rescatadores judíos del Holocausto', Instituto para el Estudio del Rescate y el Altruismo en el Holocausto, 2021, http://www.jewishholocaustrescuers.com/.

35 Lustiger, Rettungswiderstand: Über die Judenretter en Europa während der NS-Zeit, p.20.

36 Lustiger no hace referencia a la fuente de Wolfson que cita en esta sección: Emil Walter-Busch, '«Entstehungszusammenhang und Ergebnisse von Manfred Wolfsons Retterstudie (1945-1975).»' [Contexto subyacente y resultados del estudio Rescuer de Manfred Wolfson (1945-1975) )], en Überleben im Untergrund. Hilfe für Juden in Deutschland 1941-1945, ed. Beate Kosmala (Berlín: Metropol Verlag, 2002), p.335-361.

37 Kosmala y Ludewig, Verbotene Hilfe; Beate Kosmala, Verbotene Hilfe: Rettung für Juden in Deutschland 1941 - 1945; Vortrag, gehalten auf einer Veranstaltung der Friedrich-Ebert-Stiftung in Verbindung mit dem Verein 'Gegen Vergessen - Für Demokratie' el 28 de septiembre de 2004 en Bonn [Ayuda prohibida. Rescate de judíos en Alemania 1941-1945. Conferencia pronunciada en las actas de la Fundación Friedrich-Ebert en relación con la conferencia 'Contra el olvido - Por la democracia' el 28 de septiembre de 2004 en Bonn], Reihe Gesprächskreis Geschichte 56 (Bonn: Historisches Forschungszentrum, 2004).

38 Frances Henry, 'Héroes y ayudantes en la Alemania nazi: ¿Quién ayudó a los judíos?', Humboldt Journal of Social Relations 13, no. 1/2 (1986): 306–19.

39 Moore, 'Comprender el rescate cotidiano'.

40 Moore, p.190.

41 Moore, 'El rescate de los judíos en la Bélgica, Francia y los Países Bajos ocupados por los nazis', p.389.

42 Susanna Schrafstetter, '“La vida en la ilegalidad cuesta una cantidad exorbitante de dinero”. Alemanes comunes y judíos alemanes que se esconden de la deportación', en El Holocausto y las sociedades europeas. El Holocausto y sus contextos, ed. Bajohr F. ​​y Löw A. (Londres: Palgrave Macmillan UK, 2016), p.70.

43 Moore, 'El rescate de los judíos en la Bélgica, Francia y los Países Bajos ocupados por los nazis', p.394.

44 Epstein, El gueto de Minsk 1941-1943, págs. 30.

45 Joshua D Zimmerman y Cambridge University Press, La clandestinidad polaca y los judíos, 1939-1945 (Nueva York: Cambridge University Press, 2017), p.175, 264-6.

46 'Wanda Feuerherm y Vera Legrande', Los Justos de las Naciones, 1987, https://right.yadvashem.org/?search=wanda%20feuerherm&searchType=right_only&language=en&item Id=4014813&ind=0.


 

Wanda Feuerherm y su hijo

domingo, 21 de julio de 2019

Sri Lanka: La guerra civil de 1983-2009

Sri Lanka 1983-2009

Weapons and Warfare





Líderes de los LTTE en el campamento de Sirumalai, Tamil Nadu, India, en 1984, mientras están siendo entrenados por RAW (de izquierda a derecha, el transporte de armas se incluye entre paréntesis) - Lingam; El guardaespaldas de Prabhakaran (AK húngaro), el comandante de Batticaloa Aruna (metralleta Beretta Modelo 38), el líder fundador de los LTTE Prabhakaran (pistola), el comandante de Trincomalee Pulendran (AK-47), el comandante de Mannar Victor (M203) y el jefe de inteligencia Pottu Amman (M 16).


La intensidad del conflicto durante el período 1983–2009 fue intermitente debido a varios ceses al fuego, procesos de paz y pausas en los combates, y la economía nacional y las instituciones del estado se mantuvieron funcionales durante todo el período. Sin embargo, la guerra civil tuvo un gran impacto de hecho, social, material y humano en Sri Lanka durante el conflicto. La evolución del conflicto, como se indicó anteriormente, sugiere un proceso multifacético: aumento de la tensión política, polarización entre las comunidades y percepciones del conflicto, ausencia de mecanismos institucionales para resolver crisis y falta de voluntad de las elites políticas para renunciar a la intransigencia. Posiciones que eran incompatibles con los intereses de los opositores políticos. A partir de esto, hubo una movilización política y una radicalización de los grupos de interés etnopolíticos, y el fracaso de los procesos políticos que llevaron a la transformación de los grupos de interés en fuerzas militares.

Aunque este proceso se desarrolló a lo largo de algunos años, la violencia recíproca y los asesinatos de principios de la década de 1980 generalmente se consideran como los eventos desencadenantes a través de los cuales comenzó la guerra. En las primeras etapas, especialmente en 1983, la violencia fue generalmente considerada como "violencia comunal"; cientos de civiles tamiles fueron asesinados en Colombo en respuesta a un ataque fatal de los Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE) contra soldados del gobierno en el norte. Sin embargo, la retribución fue aparentemente llevada a cabo por las fuerzas de seguridad, así como las bandas civiles. Una vez que la guerra civil se asentó en un patrón más convencional, el conflicto se caracterizó por la insurgencia de los Tigres de Liberación contra las fuerzas gubernamentales y las tácticas asimétricas. Sin embargo, los ataques deliberados de ambos bandos contra civiles siguieron siendo una característica clave de la guerra y los niveles de atrocidades fueron significativos según cualquier norma. El ataque a presuntos militantes tamiles por parte de las fuerzas armadas y sus agentes proxy supuestamente causó la muerte de muchos civiles tamiles, que eran sospechosos de ser combatientes de los LTTE o simplemente fueron víctimas de represalias colectivas u operaciones militares que no pudieron o no pudieron obtener Distinción entre combatientes y civiles. Innumerables muertes civiles deliberadas también resultaron de las operaciones de los Tigres de Liberación contra comunidades cingalesas y musulmanas en las áreas que controlaban o durante incursiones y expediciones a territorios controlados por el gobierno. Esto dio lugar a un gran desplazamiento humano forzado dentro del país, polarizando aún más geográficamente la isla a lo largo de los terrenos "étnicos", y también en el extranjero. Finalmente, las muertes de combatientes fueron la consecuencia de enfrentamientos militares directos entre los Tigres de Liberación y las fuerzas gubernamentales. En última instancia, el enfrentamiento final entre los Tigres de Liberación y las fuerzas gubernamentales en 2009 dio lugar a graves abusos contra los derechos humanos, perpetrados por ambas partes, contra civiles y combatientes.

Una serie de patrones y coyunturas caracterizaron la guerra civil. El conflicto armado fue en parte por asegurar y mantener el territorio. El control de los LTTE de las áreas que consideraba el corazón de Tamil reforzó sus reclamos políticos y facilitó la autonomía de facto, como un paso hacia la secesión y un medio para facilitar el apoyo de los habitantes. El control del gobierno de Sri Lanka sobre el territorio en disputa demostró la integridad territorial nacional. La violencia del conflicto armado tomó varias formas, divididas por tres grandes procesos de paz fracasados ​​y alto el fuego, y cuatro 'Guerras Eelam', que culminaron en las batallas finales de la guerra civil en abril y mayo de 2009. Hubo enfrentamientos directos entre el Los LTTE y las fuerzas armadas de Sri Lanka, que generalmente implican intentos de tomar o defender territorios o ciudades, obtienen acceso a través de rutas territoriales de importancia política o estratégica, asaltos contra instalaciones militares y emboscadas; estos implicaban compromisos militares bastante cortos y combates de muertes en cientos. También hubo muchas escaramuzas más pequeñas como parte del largo conflicto de baja intensidad entre los LTTE y las fuerzas gubernamentales, que era un reflejo de la posición militar inferior de los LTTE. La naturaleza asimétrica del conflicto se reflejó en otra característica de la guerra civil: las tácticas de guerrilla de los LTTE y el uso generalizado de operaciones suicidas. También hubo un gran número de atrocidades contra civiles, que sirvieron para varios propósitos. Los LTTE masacraron a civiles como parte de la campaña para controlar el territorio, imponer el cumplimiento comunitario y aumentar la polarización, expulsar a las comunidades "enemigas" de áreas estratégicamente importantes y resistir la política de asentamiento del gobierno. Por ejemplo, en octubre de 1995, los LTTE supuestamente masacraron a 120 civiles cingaleses en aldeas del este del país, una región reclamada por los LTTE, con el objetivo aparente de expulsar a la población cingalesa de la zona. 36 La masacre de Palliyagodella involucró a los LTTE que, según informes, mataron a más de 100 civiles en una aldea musulmana que se había aliado con el gobierno en un intento de poner fin a los impuestos punitivos impuestos por los LTTE.

Muchas otras masacres ocurrieron en áreas rurales y aldeas, especialmente en áreas disputadas o mixtas y donde las minorías cingalesas o musulmanas estaban en áreas reclamadas o controladas por los LTTE. La evidencia sugiere que estas masacres violaron todas las normas de conflicto armado y que fueron horriblemente brutales. El bombardeo de los LTTE al Banco Central en Colombo en 1996, matando a aproximadamente 100 personas, y el ataque en el aeropuerto internacional en 2001, también demostró el impacto del "terrorismo" en un conflicto asimétrico. Las fuerzas armadas de Sri Lanka, incluidas las fuerzas de seguridad y las milicias, también están acusadas de violencia mortal generalizada contra civiles (principalmente tamiles), como forma de retribución, por negar el apoyo a los Tigres de Liberación y por obligar a las comunidades a emigrar con fines estratégicos. Sin embargo, la cuestión de qué lado es más culpable es altamente controvertida. Para gran parte del conflicto, la mayoría de las opiniones, respaldadas por los informes de organizaciones no gubernamentales (ONG) de renombre y los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas, sugerirían que los LTTE empleaban más ampliamente la estrategia de las atrocidades. Esto fue, como táctica, un reflejo de su insuficiencia material y postura defensiva en términos de controlar el territorio y las comunidades. Sin embargo, en el período final de la guerra civil, el gobierno está acusado de abusos generalizados contra los derechos humanos en su determinación de finalmente destruir el desafío de los Tigres de Texas.



El conflicto armado fue interrumpido por una serie de cesaciones del fuego. Estos fueron facilitados por la intervención o presión extranjera, como la intervención de la India a fines de la década de 1980 y la participación de la comunidad internacional bajo el liderazgo de Noruega en 2002, y también por el agotamiento y el estancamiento ocasionales de ambos lados. . También fueron un reflejo de los cambios a nivel de élite. En términos de liderazgo político, los LTTE fueron principalmente estáticos a lo largo de su historia hasta que sufrieron una importante división en 2004, y sus objetivos no se transformaron radicalmente; en varios momentos, ya sea la independencia fue la demanda o algún nivel de autonomía regional. Sin embargo, la posición del gobierno reflejó los cambios en el gobierno en Colombo entre gobiernos más moderados y comprometidos (como el Frente Nacional Unido bajo el mando de Ranil Wickramasinghe, que llegó al poder a fines de 2001 e incluso estuvo más cerca de lograr un acuerdo negociado) y difícil. Nacionalistas de línea (como Mahinda Rajapaksa, quien llegó al poder en 2005 y eventualmente impulsó la aniquilación de los LTTE).

La mayoría de los becarios ha descrito el conflicto como fundamentalmente "nacional" en su naturaleza; una "guerra civil" por excelencia definida dentro de los límites territoriales y con protagonistas nacionales, y por objetivos relacionados con la integridad del estado. El conflicto fue de interés para los poderes regionales, pero India y Pakistán no lo consideraron de importancia crítica para su situación de seguridad regional, aunque a la India claramente le interesó la naturaleza y el resultado del conflicto dada la estrecha relación entre la gente de Los estados del sur de la India y los tamiles en Sri Lanka. Además, Pakistán se convirtió en un importante contribuyente a las fuerzas gubernamentales de Sri Lanka. La participación de la India como "pacificador" fue el resultado de su sentido de liderazgo regional, pero también porque temía la inestabilidad, incluso el levantamiento separatista, entre sus propios tamiles si el conflicto continuaba. India comenzó asistiendo a los insurgentes tamiles y proporcionó ayuda humanitaria, antes de ingresar como una fuerza de "mantenimiento de la paz" a fines de la década de 1980, que los enfrentó directamente al LTTE que se había resistido al desarme en virtud de un acuerdo. A menudo se cree que la India trató de mantener los movimientos separatistas divididos para facilitar alguna forma de control sobre ellos. El LTTE desconfiaba de los motivos de la India (un rebelde tamil asesinado en el ex primer ministro Rajiv Ghandi en 1991), y la India y el LTTE se volvieron más distantes en los años noventa.

No había una dimensión importante de la Guerra Fría en el conflicto que atrajera la participación de los Estados Unidos y la Unión Soviética / Rusia. Sin embargo, una serie de dinámicas globales fueron relevantes para este conflicto. Más importante aún, las entradas de recursos fueron muy importantes para la movilización y el equipamiento de los reclutas insurgentes, y la diáspora tamil ha sido identificada como fundamentalmente importante para esto. De hecho, algunos académicos han identificado esta guerra civil como un ejemplo de cuándo un conflicto se define por la importancia de las redes de la diáspora. Las grandes comunidades de migrantes y refugiados tamiles, en particular en el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, generaron fondos significativos que se transfirieron de vuelta al país en apoyo de las operaciones de LTTE. Estas remesas provinieron de donaciones de comunidades y empresas tamiles que a menudo estaban muy politizadas, pero también de quienes donaron fondos debido a la percepción de persecución de los hermanos tamiles en la patria. Los canales de transferencia financiera de hawala permitieron a las remesas eludir la intercepción estatal formal. Los fondos significativos también parecen haber sido donados por personas no relacionadas directamente con Sri Lanka pero motivadas por aparentes violaciones de derechos humanos cometidas contra las comunidades tamiles.
Los esfuerzos políticos de los representantes tamiles en el extranjero fueron muy importantes para obtener apoyo y recursos para la lucha. El levantamiento en sí tuvo algunas raíces en la comunidad tamil en el extranjero; La Organización Revolucionaria de Estudiantes Eelam, por ejemplo, estuvo activa en el Reino Unido en la década de 1970, y el padre intelectual del movimiento separatista tamil, Anton Balasingham, fue exiliado permanentemente en Londres, donde ejerció una influencia significativa. Esto se demostró por el impacto de la decisión de varios países clave, incluidos Estados Unidos, Canadá, Australia y los países de la Unión Europea, de prohibir a los TEGT como una organización terrorista en los años posteriores a los ataques terroristas en los Estados Unidos. el 11 de septiembre de 2001. Esto restringió severamente los recursos y el apoyo internacional disponible para los LTTE y generalmente se considera como un factor clave detrás de su eventual derrota en 2009.

La estructura social y la economía del conflicto se reflejaron de diferentes maneras. A nivel de élite, el conflicto parecía ser un conflicto etnonacionalista entre objetivos políticos incompatibles. Claramente el estado estaba resistiendo los intentos de una insurgencia para obtener la separación territorial. Una cantidad significativa de la economía nacional se dirigió hacia este objetivo militar. El engrandecimiento financiero directo no parece ser un factor motivador principal, en comparación con aquellas guerras civiles en las que la explotación de industrias extractivas parece ser un factor clave en el inicio y la naturaleza del conflicto. Sin embargo, una estructura social puede ser percibida en la guerra civil de Sri Lanka. El país postcolonial involucró la consolidación de un estado patrimonial que facilitó la distribución de recursos y favores entre ciertos grupos. En parte, el levantamiento tamil fue una respuesta a su exclusión de las oportunidades y derechos políticos y económicos, y la campaña estatal de coerción reflejó un compromiso para asegurar el estatus y los privilegios de las elites gobernantes.

De esta manera, la elite política en Colombo encontró un medio de vida en el conflicto mismo, ya que consolidó su posición y generó recursos como resultado de la máquina política etnonacionalista que fue galvanizada por la creciente amenaza a la seguridad. En un fenómeno experimentado en muchos casos en todo el mundo, la elite política sectaria se vio reforzada por la emergencia y, por lo tanto, se interesó por el elevado sentido de la amenaza pública. Este puede ser el caso más obvio con los nacionalistas cingaleses en Colombo que con el liderazgo insurgente tamil, que parece estar motivado de manera menos directa por la ganancia financiera a corto plazo (y de hecho, hay evidencia de sacrificio). Sin embargo, la entrada de ayuda en el extranjero fue una fuente de ingresos y conflicto para ambas partes. Las diferentes reclamaciones con respecto a estos recursos (el LTTE quería que la ayuda se transfiriera directamente a las áreas bajo su control y el gobierno quería que toda la ayuda se transfiriera a través de agencias nacionales) sugiere que la ayuda era un arma política y que las elites políticas deseaban aplicar una sobrecarga A nivel local, la tributación extraída de los pobladores y las empresas por los comandantes de los LTTE fue una característica importante del conflicto y posiblemente una fuente de engrandecimiento personal, así como una fuente de fondos para propósitos operativos. Estos impuestos formaron un sistema complejo que cubría el uso de la carretera y el transporte de mercancías en áreas bajo el control de los LTTE. Los LTTE también dirigían el Banco de Tamileelam, que era un esfuerzo por promover una economía separada en el norte como parte de un intento más amplio de construir instituciones paralelas de facto.