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lunes, 23 de febrero de 2026

CMN: Batallón de Infantería aprendiendo el uso de morteros

Batallón de Infantería





Los cadetes de segundo año del Batallón de Infantería realizaron las primeras actividades propias del Arma, las cuales requieren adquirir las destrezas y los conocimientos de la agencia de apoyos de fuegos que posee la Infantería, su armado, las características principales en su empleo y manipulación al momento de ejecutar el tiro con munición de guerra.


jueves, 19 de febrero de 2026

EA: Servicio de Pieza del Cañón Oto Melara en la ESSC



ESSC: Servicio de Pieza del Cañón Oto Melara




En el marco del 1er Bloque Operacional, los Aspirantes pertenecientes a la Batería de Artillería desarrollaron la actividad de Servicio de Pieza del Cañón Oto Melara, instancia en la cual el personal ejecuta el material conforme a los procedimientos establecidos para el accionamiento del tiro.
Durante la instrucción, se ejercitaron las funciones específicas de cada integrante de la pieza, poniendo en práctica la coordinación, el cumplimiento de órdenes y la correcta aplicación de las medidas de seguridad.
Esta actividad permite afianzar conocimientos técnicos, fortalecer el trabajo en equipo y comprender la importancia de la sincronización y precisión en la operación del sistema de armas.



jueves, 6 de noviembre de 2025

CAE: Curso de Tripulaciones de Vuelo en Apoyo a Operaciones Especiales

Curso de Tripulaciones de Vuelo en Apoyo a Operaciones Especiales




Tripulaciones de helicópteros de la Agrupación de Aviación de Ejército 601 finalizaron el primer Curso de Tripulaciones de Vuelo en Apoyo a los Elementos de Operaciones Especiales, oportunidad en que recibieron instrucción en planeamiento de operaciones aéreas, conocimiento de materiales y equipos de aeronaves, y técnicas de vuelo aplicadas a misiones especiales.



La instrucción se realizó con el apoyo de la Compañía de Fuerzas Especiales 601.



martes, 4 de noviembre de 2025

EA: La oferta acádemica y la formación militar en Argentina

Ejército Argentino: ¿qué se debe estudiar para ser militar, dónde se cursa y cuál es la oferta académica?

La Facultad del Ejército se posiciona como un espacio de encuentro entre la ciencia, la tecnología y la vocación. Estas son las carreras de pregrado, grado y posgrado que ofrece, y que combinan la formación civil y militar

Por Patricia Fernández Mainardi || Infobae






La Facultad del Ejército, que tiene bajo su órbita institutos de formación como el Colegio Militar y la Escuela de Suboficiales, celebró sus 10 años (Fotos: Fernando Calzada)

Hace una década, el Ejército Argentino decidió avanzar y dar un giro histórico: a partir de la creación de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), apostó a llevar su tradición formativa al ámbito universitario y combinar, en un mismo espacio, la ciencia, la técnica y el liderazgo militar.


Así nació la Facultad del Ejército, una institución que hoy celebra sus primeros 10 años con la mirada puesta en el futuro y la certeza de que la defensa nacional también se construye entre aulas, laboratorios y campos de instrucción. DEF fue testigo de la celebración.

“Este aniversario nos invita a reconocer a quienes nos precedieron y construyeron, con esfuerzo, la identidad de nuestra Facultad. Particularmente, debo agradecer al personal docente, muchos de los cuales están en este momento dictando clases –con un gran sentido de vocación y compromiso–, a los cadetes, aspirantes y cursantes en nuestras distintas sedes educativas. Hoy miramos hacia el futuro, convencidos de que esta primera década es solo el comienzo de un camino de servicio y crecimiento. Ese futuro nos convoca a seguir fortaleciéndonos, junto con toda la comunidad de la Universidad de la Defensa Nacional y del Sistema Educativo del Ejército, para lograr una educación superior de excelencia y comprometida con la Nación y los valores del Ejército. Sabemos que lo mejor está por venir”, dijo a DEF el General Gustavo García, actual decano de la Facultad del Ejército, en el marco de la ceremonia que reunió a autoridades castrenses y académicas.



Hace diez años, el Ejército Argentino convirtió la formación de sus hombres y mujeres en una experiencia que, además de ser universitaria, convive en ella la ciencia, la técnica y el liderazgo militar

Como subrayó García, la Facultad no se detiene y, de hecho, impulsa la formación de los profesionales que demanda la Fuerza, abriendo sus puertas a nuevas generaciones de estudiantes, tanto civiles como militares. Un repaso por las carreras y programas que forman a quienes protagonizarán los desafíos de la defensa del mañana.

La Facultad del Ejército y su oferta académica

Cabe destacar que, en realidad, lo que se conoce en el presente como la Facultad del Ejército tiene su base en lo que, en el año 1986, fue la Dirección de Institutos Superiores del Ejército. Sin embargo, con la llegada de 2015, y con la Universidad de la Defensa Nacional ya creada, nacieron las seis unidades académicas que identifican a las Fuerzas Armadas: la Facultad del Ejército, la de la Armada, la de la Fuerza Aérea, la Militar Conjunta, la de Defensa Nacional, el Centro Regional Universitario Córdoba, y la Facultad de Ingeniería del Ejército.


General Gustavo García, actual decano de la Facultad del Ejército

En el presente, la Facultad del Ejército cuenta con tres sedes académicas: el Colegio Militar de la Nación en El Palomar, la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” en Campo de Mayo y la Escuela Superior de Guerra “Teniente General Luis María Campos” en el barrio porteño de Palermo, que cuenta con una oferta educativa a distancia.

El dato: si bien ofrece carreras específicas pensadas para el público militar, su oferta académica incluye también capacitaciones abiertas al público en general.

Los 10 años de la Facultad del Ejército: “En estas sedes, se talla el futuro”

Para conmemorar la primera década de la Facultad del Ejército, este martes muchos de los docentes y alumnos –civiles y militares– acompañaron el acto que se realizó en el Aula Magna de la Facultad de Ingeniería del Ejército.


García dio su discurso por los 10 años de la Facultad del Ejército frente al director de Educación del Ejército Argentino, general Jorge Alberto Puebla, y del rector de la Universidad de la Defensa Nacional, Dr. Julio Spotta

Allí, en presencia del director de Educación de la Fuerza, general Jorge Alberto Puebla, y del rector de la Universidad de la Defensa Nacional, Dr. Julio Spotta, el actual decano de la Facultad del Ejército, general García, tomó la palabra. “Es un día significativo”, afirmó, no sin antes repasar distintos hitos alcanzados a lo largo de los años. Uno de los más relevantes: la incorporación de la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” al ámbito de la Facultad en el año 2023, como consecuencia de la creación de Tecnicaturas Universitarias Militares para los suboficiales de esa Fuerza.

“Cada aula, despacho, campo de instrucción y lugar de práctica refleja el esfuerzo diario de docentes, investigadores, técnicos y personal administrativo que sostiene, con vocación y profesionalismo, la noble tarea de educar”, dijo el general, y agregó: “Quiero señalar que, en el marco de la Facultad, también desarrollan sus tareas el Instituto Argentino de Historia Militar, la Editorial Universitaria del Ejército, el Laboratorio de Investigación en Neurociencias e Inteligencia Artificial y el Centro de Investigaciones Sociales y Humanas para la Defensa, esta última unidad asociada al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas”.


Uno de los hitos más relevantes en el ámbito educativo castrense fue la incorporación de la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” al ámbito de la Facultad en el año 2023

En síntesis, García puso el foco en la oportunidad que tiene la Facultad del Ejército para pensar en un futuro que exige la consolidación de un sistema educativo de excelencia, sobre todo en lo que respecta a la formación profesional de los efectivos militares, y resaltó que la Facultad del Ejército es una Facultad del Ejército Argentino y lleva adelante sus tareas conforme a la visión que emana del ápice estratégico de esa Fuerza.

Además, el director general de Educación de la Fuerza, general Puebla, se refirió a las cualidades académicas de la Facultad, institución que, de acuerdo con sus palabras, “pudo adaptarse a los nuevos desafíos de la educación militar y civil sin perder su identidad”.

“En estas sedes, se talla el futuro de los próximos 30 o 40 años del Ejército”, reconoció, no sin antes mencionar el aporte de la planta docente, administrativa y de las autoridades de la casa de estudios: “Su labor diaria fortalece el potencial humano de nuestra oferta y asegura la continuidad de los valores que nos identifican”.

Un detalle no menor: en la ceremonia por los 10 años de la Facultad, también se reconoció al personal que se acogió al sistema jubilatorio y a aquellos que cumplieron 30 años al servicio de la casa de estudios.


García y Spotta se saludan

¿Qué hay que estudiar para ser militar?

Bajo la órbita académica de la Facultad del Ejército, se encuentra el Colegio Militar de la Nación, el emblemático instituto de formación para quienes desean integrar la Fuerza como oficiales. Cabe destacar que se trata de una carrera de cuatro años de duración con un sistema de internado. Al terminar la cursada, los hombres y mujeres egresan como subtenientes del Ejército Argentino y obtienen el título de licenciados en Conducción y Gestión Operativa.

Además, en este instituto, también se puede cursar una carrera afín a la sanidad militar y cuya duración es de cuatro años: quienes egresan lo hacen como subtenientes y obtienen la Licenciatura en Enfermería (con el título intermedio de enfermeros universitarios).

Los interesados solo deben tener en cuenta una serie de requisitos: ser argentinos nativos o por opción, solteros, contar con estudios secundarios (completos o con hasta dos materias adeudadas), tener hasta 25 años (24 en el caso de quienes quieran ser enfermeros militares) y medir 1,55 (los varones) o 1,50 metros (las mujeres).


El Colegio Militar de la Nación es el emblemático instituto de formación ideado para quienes desean integrar la Fuerza como oficiales

Otra de las sedes de la Facultad es la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”, único instituto que forma a los futuros suboficiales de la Fuerza.

Cabe destacar que la “Cabral” ofrece una serie de tecnicaturas universitarias militares (Conducción Operacional, Administración de Recursos Materiales del Ejército Argentino, Enfermería, Administración de los Recursos Humanos del Ejército, Instrumento de Banda, Tecnología Mecánica, Electrónica, Informática, Aeronaves, Construcciones e Instalaciones Fijas y Armamento) de dos años y seis meses de duración. Además, quienes finalizan la cursada –bajo la modalidad de internado– obtienen el grado de cabo de la Fuerza y pueden continuar así la carrera militar.
Licenciaturas, profesorados y maestrías: ¿qué se puede estudiar en la Escuela Superior de Guerra del Ejército?

Además de formar a los futuros jefes y comandantes del Ejército, en pleno barrio porteño de Palermo, la Escuela Superior de Guerra ofrece carreras de grado y posgrado abiertas al público.


La Escuela “Cabral” ofrece una serie de tecnicaturas universitarias militares

Entre las primeras, cabe destacar la Licenciatura en Relaciones Internacionales y el Profesorado Universitario para la Enseñanza Media y Superior de la Conducción Militar. En cuanto a las de posgrado, la Escuela Superior de Guerra cuenta con dos maestrías: en Estrategia y Geopolítica y en Historia de la Guerra.

Dentro de su oferta, también ofrece cuatro especializaciones: en Gestión de la Defensa Civil y Apoyo a la Población, en Historia Militar Contemporánea, en Planeamiento y Gestión de los Recursos Humanos de Organizaciones Militares Terrestres, y en Planificación y Gestión de los Recursos Materiales de Organizaciones Militares Terrestres.

Asimismo, en la Escuela Superior de Guerra, se puede realizar un curso de Gestión de Compras y Contrataciones Públicas Militares.

Un detalle: para 2027, se espera contar con una especialización en Derecho Aplicado al Ámbito Militar.

Estudiar ingeniería en el Ejército Argentino

Por último, –y si bien no se encuentra bajo la órbita de la Facultad del Ejército–, la Fuerza cuenta con una Facultad de Ingeniería (FIE) con carreras de pregrado, grado y posgrado abiertas al público.


la Facultad del Ejército cuenta con tres sedes académicas: el Colegio Militar de la Nación en El Palomar, la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” en Campo de Mayo y la Escuela Superior de Guerra “Teniente General Luis María Campos” en el barrio porteño de Palermo (Fotos: Fernando Calzada)

En cuanto a las primeras, cabe mencionar las tecnicaturas en Geomática y en Higiene y Seguridad. Luego, existen seis ingenierías que se pueden estudiar en la FIE: en Agrimensura-Geográfica, Civil, Electrónica, Informática, Mecánica y Química.

Finalmente, en cuanto a las carreras de posgrado, la oferta incluye cinco especializaciones: Transporte Operativo, Ciberdefensa, Seguridad e Higiene Ocupacional, Criptografía y Seguridad Teleinformática y Sistemas de Control. 

sábado, 6 de septiembre de 2025

EA: Instrucción de cadetes del Liceo Gral Belgrano

Ejercicios en el terreno del Liceo Militar General Belgrano




El Cuerpo de Cadetes inició un nuevo periodo de instrucción militar en Santa Fe y Entre Ríos.
Los cadetes de II, III y IV año realizaron una marcha desde el Instituto hasta los cuarteles ubicados en el barrio de Guadalupe, donde completaron una jornada de instrucción de Sanidad.
Por su parte, los cadetes de V y VI año se desplazaron hasta la Guarnición Ejército Villaguay, donde desarrollaron el Cursillo de Exploración y Blindados con el apoyo del Regimiento de Caballería de Tanques 1 y del Regimiento de Infantería Mecanizado 5.

sábado, 7 de junio de 2025

Educación militar: Finalización del Núcleo de Instrucción Básico en el Liceo Militar General Belgrano

Finalización del Núcleo de Instrucción Básico en el Liceo Militar General Belgrano




Los nuevos soldados voluntarios de la Guarnición Ejército Santa Fe recibieron sus certificados de finalización del Núcleo de Instrucción Básico.


El acto contó con la presencia de autoridades militares y académicas, personal de cuadros, familiares y miembros de la comunidad educativa. Durante la ceremonia se izó el Pabellón Nacional, se elevó una invocación religiosa y se bendijeron las boinas, que fueron entregadas por los oficiales y suboficiales instructores.



Si vos también querés incorporarte, encontrá toda la información en el siguiente link: https://www.argentina.gob.ar/ejercito/incorporacion


   

lunes, 14 de abril de 2025

CMN: Instrucción de evacuación sanitaria


CMN: Instrucción de evacuación sanitaria



Los cadetes de la Agrupación Cursos y Servicios recibieron instrucción de procedimientos de evacuación sanitaria a través de un curso de agua. El desarrollo de la actividad contó con el apoyo del Batallón de Ingenieros 601, den Campo de Mayo.


sábado, 22 de marzo de 2025

EA/FAA: Apoyo a la instrucción de cadetes de la Fuerza Aérea

Apoyo a la instrucción de cadetes de la Fuerza Aérea

Fuente: EA



La Compañía de Ingenieros Paracaidista 4 brindó apoyo de instrucción de los cadetes de la Escuela de Aviación Militar en el lago San Roque.



Durante la actividad, embarcaciones y personal del arma de Ingenieros garantizaron la seguridad a las actividades en el agua. Además, en una segunda fase, se recibieron aeronaves para ejecutar sembrado de nadadores de combate desde el aire.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Base Baterías: Finalizó el curso de Reconocimiento y Exploración Cercana para la Infantería de Marina

 

Finalizó el curso de Reconocimiento y Exploración Cercana para la Infantería de Marina


La etapa final se desarrolló en diferentes zonas de la Base Naval Puerto Belgrano y la Base de Infantería de Marina Baterías.

Gaceta Marinera



Puerto Belgrano – En la zona de la Base Naval Puerto Belgrano (BNPB) y la Base de Infantería de Marina Baterías, se desarrolló la etapa final del curso de reconocimiento y exploración cercana, dictado por el Centro de Instrucción y Adiestramiento en Técnicas y Tácticas Navales (CITT).



Contó con la participación de personal de diferentes Destinos dependientes de la Brigada Anfibia de la Infantería de Marina (BRIM) y se dividió en cuatro etapas. La primera comenzó a fines de julio en el Comando de Instrucción y Evaluación de la Infantería de Marina (COIE), donde se evaluó a los postulantes de forma psicofísica.



La segunda se desarrolló en el CITT y en la Base Aeronaval Comandante Espora, donde los cursantes recibieron las competencias necesarias para solicitar, controlar y reglar los fuegos de apoyo de artillería, naval y aéreo cercano. También, tuvieron adiestramiento físico militar, tanto terrestre como acuático.



En la tercera etapa, que se realizó en el COIE, los cursantes se adiestraron en planeamiento de operaciones de reconocimiento y exploración, técnicas de desplazamiento de patrulla a pie y montada, supervivencia, evasión, resistencia y escape, entre otras actividades.



La última, fue un ejercicio integrador final donde el personal llevó a cabo la práctica de los conocimientos adquiridos en las etapas previas. Para ello embarcaron en la corbeta ARA “Rosales”, realizaron un desembarco en las costas de Baterías y llevaron a cabo un repliegue planificado aerotransportado desde el aeródromo denominado Kilómetro 7, a bordo de aeronaves Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros.



El Jefe de Curso, Teniente de Navío Cristian Gabriel Flor Mantulak, destacó que el objetivo del curso fue “capacitar a oficiales y suboficiales de Infantería de Marina en técnicas específicas de reconocimiento y exploración, con el fin de brindar medios humanos de obtención de información en la profundidad del campo de combate hasta la primera línea del dispositivo enemigo”.



Además de las unidades mencionadas, brindaron apoyo el Batallón de Seguridad y la Agrupación Perros de Guerra, dependientes de la BNPB, el Hospital Naval Puerto Belgrano y destinos subordinados de la BRIM.

sábado, 19 de octubre de 2024

Argentina: Sobre cómo la Revolución Libertadora moldeó el pensamiento militar

Bajo la égida de Aries


Por Esteban McLaren



Durante la Segunda Guerra Mundial, al igual que en la Primera Guerra Mundial, Argentina mantuvo una postura oficial de neutralidad durante gran parte del conflicto. Sin embargo, en el interior de las fuerzas armadas, especialmente en el Ejército, se desarrollaron tensiones entre distintas facciones que debatían cuál debería ser la verdadera posición del país en la contienda. Una de estas facciones se articuló en torno al Grupo de Oficiales Unidos (GOU), un sector que simpatizaba con el régimen nazi y que, hasta 1943, promovía la entrada de Argentina en la guerra... ¡del lado del Eje! Tras el exitoso golpe de Estado de ese mismo año, esta facción tomó el control del gobierno y preparó el terreno para que su candidato, Juan Domingo Perón, asumiera la presidencia en las elecciones de 1946.

Perón, hijo de inmigrantes italianos, asumió la presidencia inicialmente como un mandatario constitucional. No obstante, pronto comenzó a implementar una serie de reformas destinadas a silenciar a la oposición y consolidar su permanencia en el poder. Aprovechó los fondos acumulados durante la favorable balanza comercial de la guerra para ganar apoyos mediante sobornos, subsidios y otros mecanismos corruptos que le permitieron manipular las instituciones a su favor. El uso indebido de fondos públicos fue notorio: individuos sin recursos se convirtieron en millonarios, medios de comunicación opositores fueron cerrados o comprados, y las voces disidentes fueron sistemáticamente perseguidas y, en algunos casos, torturadas.

En este contexto, la facción de las fuerzas armadas que había sido marginada tras el golpe de 1943, simpatizante de los Aliados, comenzó a reorganizarse lentamente. El objetivo de este trabajo es analizar los patrones recurrentes en las fuerzas antiperonistas o constitucionalistas que influyeron en la actividad político-militar interna de Argentina, especialmente durante el periodo de 1955 a 1988, cuando estas fuerzas jugaron un rol clave en la política del país.

La facción pro-Aliada

Las primeras manifestaciones de esta facción del ejército probablemente se hicieron evidentes en el fallido intento de golpe de Estado de 1951. Lo que caracterizó a este grupo dentro de las fuerzas armadas fue su enfoque en la acción. Eran hombres formados en la profesión militar, y como tales, tendían a interpretar los problemas bajo la lógica de la dicotomía amigo-enemigo. Su respuesta ante cualquier desafío fue siempre de naturaleza militar: una vez identificada la amenaza, se delimitaba al enemigo concreto y se actuaba militarmente para atacarlo, perseguirlo y, si era posible, destruirlo.

Un ejemplo temprano de esta conducta lo representa el almirante Benjamín Gargiulo, fundador de la Infantería de Marina de la Armada de la República Argentina (IMARA), quien incorporó el espíritu de los marines estadounidenses en la preparación y alistamiento de sus tropas. Durante el fallido golpe del 16 de junio de 1955, y tras ver frustrados sus esfuerzos, Gargiulo decidió suicidarse, un acto que sorprendió a muchos. Este tipo de coraje y honor militar se reflejaría 27 años después en la batalla de Monte Tumbledown, donde la infantería de marina demostró un valor excepcional en la defensa de Puerto Argentino durante la Guerra de Malvinas.

Esta conducta contrasta radicalmente con la de Juan Domingo Perón, quien, en medio de la Revolución Libertadora de 1955, dudó en atacar a los insurgentes. Durante ese levantamiento, una minoría rebelde se enfrentó a una mayoría leal y no se rindió. Sólo el 18% de las tropas se rebelan contra Perón. Lonardi, líder de la rebelión, mantenía la firme postura de no ceder ni negociar con Perón. En ese contexto, aunque nunca quedó claro qué pensaba exactamente Perón —ni lo aclaró en entrevistas o memorias—, se puede asumir que creyó que los rebeldes querían negociar con él algún reparto del poder, acostumbrado como estaba de negociar en la política. Esta suposición lo llevó a ordenar la retirada de sus fuerzas o, por lo menos, a no ejecutar un asalto final una vez rodeadas las mismas. La consecuencia de ello fue que permitió a los insurgentes reagruparse y continuar la ofensiva. Apenas reacomodadas sus tropas, la primera medida de Lonardi fue decretar el arresto de Perón, de lo que naturalmente sobrevendría su juzgamiento y, nunca podemos descartar, su ajusticiamiento. Ello puso fin a su gobierno y Perón cayó en la cuenta que estaba frente a militares en serio, no en chantas como él.


La Revolución Libertadora y la formación de oficiales

Esta Revolución Libertadora, que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955, dejó una huella profunda en la composición de los oficiales del Ejército Argentino. Este proceso comenzó con purgas masivas de oficiales considerados leales al peronismo y la reincorporación de aquellos que se identificaban con las fuerzas antiperonistas. Este movimiento, liderado por la Revolución Libertadora entre 1955 y 1956, tuvo efectos disruptivos en el escalafón del Ejército, alterando de manera significativa su estructura de mando y afectando profundamente la carrera de numerosos oficiales​ (Mazzei, 2013).

La purga de los oficiales peronistas implicó la retirada forzosa de aproximadamente 500 oficiales, muchos de los cuales pertenecían a las promociones 60 a 74 del Colegio Militar. Este proceso incluyó tanto a oficiales de infantería (53%) como de caballería y artillería​. Estas vacantes fueron llenadas por oficiales que, en muchos casos, no estaban tan actualizados o eran menos capacitados, lo que generó un efecto de debilitamiento en los cuadros superiores del Ejército​.

Además, la Revolución Libertadora reincorporó a alrededor de 180 oficiales antiperonistas que habían sido separados previamente, muchos de los cuales alcanzaron altos grados dentro de la estructura militar, incluso llegando a generales​. La restauración de estos oficiales consolidó la influencia de una facción militar con una visión conservadora y antiperonista, que jugaría un rol crucial en los años venideros.


Los "azules" y la consolidación del poder militar

Tras el golpe, la facción conocida como los "azules" emergió como la predominante dentro del Ejército, consolidando su control durante las décadas de 1960 y 1970. Esta facción, bajo el liderazgo de figuras como Alejandro Lanusse y Alcides López Aufranc, impuso una visión militarista y conservadora que influenció tanto la política interna como la participación de Argentina en conflictos territoriales y la guerra antisubversiva. Esta facción logró mantenerse en el poder mediante una red de lealtades internas y a través del control de los ascensos y retiros dentro de la institución militar.

La herencia ideológica y operativa

El impacto de la Revolución Libertadora no solo se limitó a una reconfiguración del escalafón militar, sino que estableció una doctrina que influiría en eventos clave de la historia argentina, como la lucha antisubversiva y el conflicto en las Islas Malvinas en 1982. La obra subraya cómo esta ideología militarista promovía la intervención violenta tanto en conflictos internos como externos, en defensa de la "soberanía nacional" y la estabilidad del orden interno.

Este cambio en la composición y perfil de los oficiales influyó notablemente en las decisiones militares que se tomaron en los años siguientes, particularmente en la manera en que el Ejército enfrentó la guerra antisubversiva y los conflictos territoriales. La formación de estos cuadros durante la Revolución Libertadora y su posterior consolidación en el poder imprimió una marcada agresividad en la toma de decisiones, reflejada en el enfoque duro hacia la lucha antisubversiva durante la dictadura militar, que vio el surgimiento de una estrategia de represión violenta contra cualquier amenaza percibida al orden establecido.

Además, la configuración de un alto mando que favorecía el uso de la fuerza y una perspectiva nacionalista influyó en la decisión de involucrarse en el conflicto por el Canal de Beagle con Chile en los años 70, y más tarde, en la invasión de las Islas Malvinas en 1982. La ideología dominante en estos cuadros militares, forjada en la Revolución Libertadora y consolidada en las décadas siguientes, promovía una visión del Ejército como defensor de la soberanía nacional frente a enemigos externos y de orden interno frente a las subversiones percibidas​​.

Los militares profesionales formados bajo esta doctrina operaban bajo una única premisa: todos los problemas se resolvían militarmente. Sin ambigüedades. Observaban la situación, identificaban al enemigo, planificaban el ataque y lo ejecutaban sin titubeos, utilizando la fuerza o la amenaza de ésta. El primer gran enemigo de esta corriente fue el némesis de esta filosofía: el dictador Juan Domingo Perón. Después, las pugnas internas entre facciones no tardaron en emerger: Azules contra Colorados, las revueltas y los enfrentamientos militares que se sucedieron durante décadas.


M4 Sherman Firefly del RCT 8 de Magdalena sobre la pista de la Base Aeronaval de Punta Indio en 1965.

La resolución de los conflictos siempre fue llevada al extremo. El intento de golpe de 1951, el bombardeo del 16 de junio de 1955 sobre Plaza de Mayo, el golpe definitivo del 13 de septiembre de 1955, los fusilamientos de León Suárez y los golpes a lo largo de los años 60 no dejaron lugar a dudas sobre el enfoque de esta facción. El 3 de abril de 1965, el Regimiento de Caballería de Tanques n.º 8 de Magdalena atacó con brutalidad la Base Aeronaval de Punta Indio tras ser bombardeado por aviones navales con cohetes y napalm. Este nivel de agresión desenfrenada era la norma. Esta mentalidad, influenciada por un espíritu del blitzkrieg, dominó la escena durante la guerra contra la subversión, los conflictos limítrofes con Chile que llegaron al borde de una guerra total en 1978, y finalmente el desenlace épico de la recuperación de las Islas Malvinas. La planificación de la operación Soberanía y la operación Tronador fueron obras de arte: llenas de creatividad en la estrategia, anticipación cinco pasos la respuesta de las fuerzas chilenas, un compendio de todo lo que la oficialidad había aprendido al pie de la letra en la doctrina más moderna del momento.

El camino de la respuesta militar no se detuvo ahí. Las rebeliones carapintadas y la brutal recuperación del Regimiento de Infantería Mecanizada n° 3 en La Tablada marcaron el epílogo de una generación de militares que había nacido para la guerra y que, muchas veces incapaz de resolver cualquier cuestión de otra manera, optó siempre por el empleo de la fuerza militar como su principal respuesta.

Los efectos negativos de esta manera de resolver los conflictos fueron evidentes en la condena social hacia los métodos utilizados durante la guerra antisubversiva. La derrota en Malvinas fue el golpe final para este enfoque. No solo se lamentó la pérdida de vidas, sino también la herida profunda al orgullo nacional.

Desde una perspectiva positiva, los militares argentinos ejercían su profesión como el eje rector de su toma de decisiones, con una coherencia implacable. A pesar de los errores, indecisiones y excesos, e incluso de las brutalidades cometidas, sus acciones se alineaban con una estricta planificación militar. Hubo también momentos de gran destreza, como la Operación Rosario, un asalto anfibio ejecutado con brillantez sobre una guarnición enemiga, cumpliendo el objetivo estricto de no causar bajas al adversario. Asimismo, Argentina fue el primer país en erradicar dos movimientos terroristas, uno urbano y otro rural, en una sola operación: un ataque simultáneo, descentralizado y audaz que involucró a todas las unidades policiales y militares en la neutralización de los escondites insurgentes. Sin embargo, esta guerra fue posteriormente juzgada por la justicia civil argentina mediante un proceso plagado de irregularidades, incluyendo la aplicación retroactiva de leyes, juzgamiento irregular que aún permanece impune. El único error de este método fue deshacerse del cuerpo de los terroristas y no entregarlos a su familia aparentemente.

Y aquí agrego una reflexión personal. Uno espera de los militares una respuesta militar, sino no se los convoca. Cuando emerge un problema, llamar a la milicia es llamar a que ese problema se resuelve obviamente manu militari. Y ahí va el asalto frontal, el flanqueo, el fuego de precisión, la saturación de las defensas y búsqueda de la rendición del enemigo. Esta generación de Aries, regida por el Dios romano de la guerra, respondió así, con enormes errores pero coherentes a cómo los había formado la Nación. Personalmente detesto, y con una profundidad muy grande, cuando un militar analiza, "opina", planifica e implementa una acción política sobre un problema real. Cuando un táctico opina geopolíticamente sobre por qué no tomar una colina ordena por su superioridad, es un claro ejemplo de falta de profesionalidad. Los ha habido, los hay y los habrá: cuando el buque oceanográfico HMS Shackleton afrentó la soberanía argentina navegando por aguas del Mar Argentino, fue interceptado por el buque ARA Rosales la cual pidió instrucciones al edificio Libertad sobre cómo proceder. La orden fue clara: "¡húndalo!"; sin embargo, el oficial naval decidió ir a tomar un café un gesto que no solo deshonra su uniforme, autoimponiéndose funciones del estado mayor. 

En 1982, el gobernador militar argentino, General Luciano Benjamín Menéndez, fue responsable de diseñar el plan defensivo de las Islas Malvinas ante una posible re-invasión británica. Lo que presentó no fue más que un dispositivo defensivo estático, completamente falto de imaginación y estrategia. Era como si el plan hubiera sido ideado por un general chileno por su falta de creatividad, más preocupado por mantener buenas relaciones con los kelpers —la población británica implantada— que por defender el territorio. Cuando finalmente se detectó el desembarco enemigo en San Carlos, las decisiones de Menéndez fueron lamentablemente reactivas, si es que siquiera llegaron a ese nivel. Desde ese momento, todo fue un descenso en espiral, con un comandante incapaz de adaptarse a las circunstancias cambiantes del avance británico. No se diseñaron emboscadas, no hubo maniobras de reagrupamiento ni intentos de envolvimiento o flanqueo. El general simplemente dejó que cada comandante en las posiciones decidiera qué hacer, sin ofrecer una coordinación centralizada desde la gobernación. Lo que se vio fue a un general con poco cerebro y menos coraje, atrapado en su mediocridad, esperando el final sin intentar, siquiera, sacar lo mejor de los recursos disponibles, fueran pocos o muchos. En lugar de liderar, Menéndez se rindió a la pasividad, demostrando una falta absoluta de visión estratégica y liderazgo. Ese fue el costo de pagarle con nepotismo a una familia que había provisto de oficiales asociados a la Revolución Libertadora y Guerra Antisubversiva. Un general obnubilado por la geopolítica de llevarse bien con gente que lo despreciaba y no con sus tropas a las que debía cuidar diseñando el mejor plan militar posible.

Dentro del trágico contexto latinoamericano, esta generación de Aries también dejó una lección de patriotismo que trasciende las generaciones. Los bochornosos ejemplos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, donde los altos mandos militares, carentes de ética, moral y disciplina, entregaron sus naciones a dictadores de poca monta, son testimonio de lo que pudo haber sido Argentina. Pero aquí, en nuestra tierra, se formó una camada de oficiales patriotas. Cuando un dictador como Perón intentó perpetuarse en el poder, fue ese 18% de tropas valientes las que se rebelaron y lo derrocaron. Aquí no estamos en el maldito Caribe, estamos en Argentina. Y en Argentina, los militares —cuando actúan con honor— no entregan su Patria a tiranos.

En resumen, la Revolución Libertadora no solo reestructuró el Ejército Argentino y a todas las fuerzas armadas en términos de su composición, sino que también estableció las bases ideológicas y operativas para las decisiones que marcarían la historia militar del país en las décadas siguientes. De ese ejemplo surgen lecciones positivas y aprendizajes de errores. Somos la generación que debe tomar ambos a conformar la doctrina que nos lleve a ser el poder militar que siempre fuimos.