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martes, 13 de octubre de 2026

Armas de policía de Centroamérica

Arsenales de Armas Ligeras de la Policía en el Triángulo Norte de Centroamérica

Por Julio A. Montes
SADJ Número, V7N5, Volumen 7






ARRIBA: Operadores de TIGRES reciben entrenamiento en Lepaterique, Francisco Morazán, donde participan en un curso de 12 semanas impartido por Comandos de la Selva de la Policía Colombiana y el 7.º Grupo de las Fuerzas Especiales de EE. UU., junto con asesores de Carabineros Chilenos. Este escuadrón policial está equipado con fusiles Dashprod M14/AR-M4.
(Foto del Ejército de EE. UU. por el Especialista Steven K. Young)

La delincuencia violenta en el "triángulo norte" de Centroamérica está alcanzando niveles sin precedentes, con tasas de homicidio entre las más altas del planeta. Su impacto incluso ha sacudido las fronteras de EE. UU., con hasta 70 000 menores no acompañados que se calcula que llegaron ilegalmente a Texas a finales de 2014. Estas cifras se calcularon después de que la Patrulla Fronteriza detuviera a 20.000 niños en mayo y junio, y a otros 5.508 en julio de 2014. Los niños son desplazados principalmente por la violencia, y sus padres prefieren arriesgar su viaje desde sus hogares hacia el norte antes que permitir que sean víctimas de las pandillas y la delincuencia local. Esta situación es especialmente grave en el llamado "triángulo norte" centroamericano, una región que comprende Honduras, El Salvador y Guatemala. La violencia se alimenta del narcotráfico, la guerra entre pandillas, el crimen organizado, la debilidad de las instituciones estatales, la corrupción rampante y la impunidad.

Estos tres países, en particular, tienen la singular desgracia de estar ubicados geográficamente entre los mayores productores de drogas del mundo en Sudamérica (Colombia y Ecuador) y el mayor consumidor mundial de drogas ilegales, Estados Unidos. La región está plagada de dinero proveniente del narcotráfico, bandidos y todo tipo de problemas económicos y políticos.


Un policía guatemalteco en entrenamiento, utilizando una Beretta M9 para realizar una detención simulada. Estos son miembros del Grupo de Trabajo Tecún Uman, entrenados y equipados por elementos de las Fuerzas Armadas de EE. UU. para patrullar la frontera con México. (Foto: Ejército de EE. UU., Kaye Richey)

Además de la disponibilidad de grandes cantidades de armas remanentes de años de guerra, los arsenales policiales y militares han quedado a disposición de organizaciones criminales. Solo en El Salvador, entre 2009 y septiembre de 2014, la Policía Nacional Civil (PNC) confiscó 68.198 armas. El problema parece ser más grave en Honduras, donde se han perdido enormes cantidades de armas de fuego policiales. Hace algunos años, en 2011, por ejemplo, el gobierno hondureño anunció la pérdida de 300 fusiles FAL de un almacén bajo la vigilancia del C.O.E., el comando policial de élite conocido localmente como COBRA. Anteriormente, en 2008, el entonces Secretario de Seguridad Nacional, Jorge Rodas Gamero, reconoció la pérdida de 98 Beretta AR-70/90, 40 Galils y 9 rifles M16, junto con cinco lanzagranadas de gas, 32 CZ-75 y dos pistolas Beretta M9. Las investigaciones se iniciaron después de que un sospechoso fuera detenido con un Galil, junto con 9 rifles AR-70/90, cuyos números de serie fueron rastreados hasta el almacén de la policía. Para 2011, se calculó que la policía había perdido miles de armas, incluyendo AK-47 almacenados en el Cuartel General de COBRA y el resto en las instalaciones de la Policía Nacional de Fronteras, o D.N.S.E.I. (para ). Más tarde ese mismo año, se perdieron otras 20 pistolas Beretta M9 y 20 CZ-75 en el Instituto Técnico Policial (ITP) de La Paz, y otras 32 pistolas en el Ministerio Público.

Con su policía completamente desorganizada y desacreditada, desbordada por llamadas de emergencia y una situación criminal caótica, el gobierno de Honduras buscó desesperadamente soluciones rápidas. Para 2012, creó la Policía Militar del Orden Público (PMOP) y, para 2013, la Fuerza Nacional Interinstitucional de Seguridad (FUSINA). Posteriormente, se estableció la Fuerza de Tarea Policial de Investigación (FTPI) mediante la fusión de la DNSEI con la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC). De manera similar, en El Salvador, se organizó una nueva Dirección Antigangas para combatir la delincuencia callejera. Guatemala incrementó sus fuerzas policiales y militares, organizándolas en grupos de trabajo para combatir la violencia.

LINCES, COBRAS, TIGRES Y OTROS Animales Exóticos

En Honduras se estableció una Policía Nacional alrededor de enero de 1882. Esta se reforzó con diversas organizaciones hasta junio de 1959, cuando fue reemplazada por la Guardia Civil. En 1963, el gobierno creó el Cuerpo Especial de Seguridad (C.E.S. – Cuerpo Especial de Seguridad), junto con el Destacamento Rural y la Patrulla de Carreteras, y a partir de 1974, la Policía de Hacienda. En enero de 1975, Honduras comenzó a concentrar todos los diferentes elementos policiales y de seguridad en lo que se conoció como la F.U.S.E.P. (Fuerza de Seguridad Pública). Como parte de las Fuerzas Armadas, estos policías estaban equipados con pistolas Browning-HP, Uzis y algunos fusiles M16A1 y Mini-14. La FUSEP se formalizó como Fuerza de Seguridad Pública establecida mediante el Decreto N° 369, el 16 de agosto de 1976, la FUSEP fue reequipada con fusiles FAL-50-00 y FALO-50-42 adquiridos de la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu, en Rosario, Argentina. Dentro de la FUSEP, el ejército creó el Destacamento de Seguridad Interna (D.I.S.), y en marzo de 1979, la FUSEP se reorganizó en escuadrones, subdivididos en destacamentos, secciones, pelotones y equipos. Al mes siguiente, un pelotón de la Policía Militar del DIS se transformó en el Escuadrón LINCE, encargado de la respuesta policial rápida.


Policías hondureños, armados con fusiles Galil, practican durante una sesión de entrenamiento con las Fuerzas de Seguridad de Estados Unidos (USSF). (Foto del ejército de EE.UU. por el soldado Steven K. Young)

Hacia finales de la década de 1970, FUSEP estableció un escuadrón Antiterrorista y Antidisturbios, y estos, junto con LINCE, se convierten en el batallón de respuesta, combate y control de multitudes C.O.B.R.A. (por Comando y Batallón de Operaciones y Reacción Antiterrorista). En febrero de 1982, la unidad se convierte en A.E.E.C.O. (para Agrupamiento de Escuadrones Especiales Cobras), con sus escuadrones divididos en Operaciones Especiales Urbanas. (Operaciones Especiales Urbanas), Operaciones Especiales Rurales. (Operaciones Especiales Rurales) y Antidisturbios. Este conjunto se convierte en C.O.E.C.O. El 3 de abril de 1996, se creó el Comando de Operaciones Especiales Cobra (COBRA), que comandaba el escuadrón COBRA (encargado de la protección de VIP, operaciones especiales e intervención), y el Grupo Especial Anti-Secuestros (G.E.A.S.), integrado por 53 operadores entrenados por las Fuerzas Especiales de EE. UU.

Mediante el Decreto N.° 229-96, del 17 de diciembre de 1996, la FUSEP dejó de existir y todas las funciones policiales nacionales se transfirieron a la nueva Policía Nacional, bajo mando civil. En 1999, una Junta Intervencionista, presidida por el Dr. Hernán Corrales Padilla, decidió separar el arsenal policial del militar y ordenó la devolución de los fusiles FAL y M16 al Ejército, seleccionando los fusiles Galil y Beretta AR-70/90 para reemplazarlos. La CZ-75 fue elegida como arma reglamentaria de la policía.

En 2008, mediante el Decreto N° 67-2008, del 31 de octubre de 2008, el COECO se convirtió en el C.O.E., o simplemente Comando de Operaciones Especiales, integrado por el Escuadrón COBRA, encargado ahora únicamente de operaciones especiales e intervenciones, y el Escuadrón GEAS. Posteriormente, asumió el mando de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA), establecida el 6 de marzo de 2013 para operar en Tegucigalpa.


Policías hondureñas y elementos del TIGRE practican movimientos con sus fusiles Dashprod M14/AR-M4. La Policía Nacional ofrece el Curso de Operaciones Policiales Especiales (C.O.P.E.), de 8 semanas de duración, establecido en 1997 bajo el liderazgo del Coronel Rafael Antonio López Rodríguez y como reemplazo del COAT. (Foto del Ejército de EE. UU. por el especialista Steven K. Young)

En 2014, la Secretaría de Seguridad de Honduras y la Policía Nacional (PNH) se reorganizaron, creándose la Dirección de Unidades Especiales de la Policía (D.N.U.E.) para supervisar el C.O.E. (integrado por los escuadrones COBRA, GEAS y FNA) y las recién creadas Tropas de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad (T.I.G.R.E. – Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad) (que integran los escuadrones Alpha, Bravo y Charlie).

Paralelamente a la Policía Nacional, el gobierno estableció la Policía Militar de Orden Público (PMOP) bajo el Ministerio de Defensa, mediante el Decreto 168-2013. Cada batallón de la PMOP consta de un cuartel general, dos escuadrones de policía militar (compañías), un escuadrón de Fuerzas Especiales y una unidad canina (K9). Esto se traduce en una fuerza de 36 oficiales, 46 suboficiales, 398 policías militares y 12 operadores caninos. Se espera que el Cuerpo de Policía Militar de la República (PMOP) llegue a contar con un total de 10 batallones.

De la Policía Real de Honduras (GRP) a la Policía Militar de la República de Honduras (GIAP)

La Policía Nacional Civil de El Salvador (PNC) se estableció tras el Tratado de Paz de Chapultepec, que puso fin al conflicto civil interno. Como resultado del Tratado, se modificó el artículo 159 de la Constitución salvadoreña y las tres Fuerzas de Seguridad que operaban bajo el Ministerio de Defensa dejaron de existir. Mediante el Decreto Ley N° 269, aprobado el 25 de junio de 1992, el Congreso Nacional estableció una nueva policía y un Ministerio de Seguridad Pública para supervisarla.


El gobierno hondureño creó TIGRE, una fuerza policial especial que actualmente consta de tres escuadrones especiales (Alfa, Bravo y Charlie), cada uno con 100 operadores. Sus miembros fueron seleccionados de entre las filas militares y policiales, y responden ante el Cuartel General de la Policía. Estados Unidos proporciona entrenamiento especializado, que culmina con una prueba de estrés que evalúa los conocimientos adquiridos por el oficial durante la semana. Aquí, un operador TIGRE demuestra sus habilidades armado con un Dashprod M14. (Foto del Ejército de EE. UU. por el especialista Steven K. Young)

Entre las tres antiguas fuerzas policiales paramilitares, la Policía Nacional (PN) funcionaba como una unidad de seguridad urbana, con raíces en la Guardia Civil establecida en julio de 1867. A principios de la década de 1990, la PN estaba desplegada en batallones de infantería en cuatro áreas metropolitanas.(Monserrat, Zacamil, San Benito y Honor). Además, contaba con un Batallón de Infantería Antiterrorista "Pantera" y un Equipo de Respuesta Especial (E.R.E., por sus siglas en inglés). La Policía Nacional desplegó 38 compañías, distribuidas en 6 Comandos Policiales (1.º San Salvador, 2.º Santa Tecla, 3.º Santa Ana, 4.º San Vicente, 5.º San Miguel y 6.º Usulután). Hasta principios de la década de 1970, la Policía Nacional estaba equipada con carabinas M1 y M2, subfusiles Madsen M50 y Uzi. Poco después, recibió subfusiles MP5 y fusiles G3/G91. Posteriormente, amplió su arsenal con fusiles M16 y T65, fusiles Ruger Mini-14 y cientos de subfusiles FMK-3.

La nueva Policía Nacional de Chile (PNC) absorbió la mayor parte del arsenal de la antigua Policía Nacional, con excepción de los fusiles G3/G91 y los subfusiles M50, FMK-3 y MP5. El Ejército transfirió todas las pistolas y revólveres M9, Browning-HP y demás armas disponibles. Finalmente, la PNC adoptó el subfusil chileno SAF y el fusil semiautomático Galil. El arma de mano también se estandarizó, adoptando la pistola CZ-75. El Equipo de Respuesta Especial (SRE) recibió MP5, fusiles HK53 y HK-33, y adoptó la ametralladora ligera SIG P-228. Los francotiradores fueron equipados con fusiles de precisión SIG SG2000.

Las unidades policiales de élite se concentraron finalmente en una Dirección de Operaciones Especiales (Policía), integrada por la Unidad Antidisturbios (UMO), la Unidad Táctica de Operaciones (UTO), el Grupo de Respuesta Especial (GRP) y el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPES). La UTO opera en equipos de 6 agentes, todos equipados con fusiles Galil, que patrullan en camionetas zonas urbanas infestadas de pandillas. El GRP se creó con la asistencia de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. como su versión de la unidad de tácticas y armas especiales, operando en grupos de 8 subdivididos en dos equipos. El GOPES se inspiró en su homólogo colombiano. La UMO se estableció con la asistencia de la gendarmería francesa y los Carabineros chilenos, y se independizaría operativamente, respondiendo directamente a la Dirección General de la Policía Nacional.


Policías militares salvadoreños con una FN FNC. Esta carabina ha reemplazado a la MP5. (J. Montes)

A principios de 2012, la PNC presentó el Grupo de Intervención Antipandillas (GIAP), seguido, unos meses después, de una completa reorganización de la estructura policial. La Subdirección Antipandillas se creó mediante el Decreto Ejecutivo N° 18, del 1 de febrero de 2014, y se organizó de inmediato con el nuevo GIAP, la División de Inteligencia Antipandillas, la División de Investigaciones Especiales Antipandillas, el GOPES y la División de Investigaciones Especiales Antipandillas, junto con el Centro Transnacional Antipandillas (CAT).

Grupos de Trabajo Interinstitucionales

Al igual que en El Salvador, el Acuerdo de Paz de Guatemala de 1996 puso fin a décadas de lucha interna entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla comunista. El Acuerdo de Paz, entre otras cosas, dispuso la disolución de la Policía Nacional y la Policía de Hacienda, y la creación de una nueva Policía Nacional Civil (PNCG). Sin embargo, a diferencia del caso salvadoreño, al gobierno se le permitió reincorporar a la mayoría de los miembros de la antigua guardia a la nueva organización. La nueva PNCG inició operaciones a mediados de 1997 y, para agosto de 1999, operaba en los 22 departamentos. Inicialmente, se desplegó desde 6 distritos, 27 comisarías, 127 estaciones y 343 subestaciones. Se establecieron otros 8 comandos móviles para brindar apoyo a diversos distritos de la capital.

Se creó la División de Fuerzas Especiales Policiales (FEP), integrada por el Grupo de Acción Rápida (GAR), la Fuerza de Intervención Policial (FIP) y el Grupo Especial Policial (GEP). Sin embargo, la FEP es básicamente una unidad antidisturbios compuesta por unos 650 efectivos. No cuenta con un grupo o equipo específico equivalente a un SWAT. En noviembre de 2014, la PNCG creó la Unidad Wolf, una fuerza policial especial en motocicleta, entrenada y equipada para maniobrar en el tráfico y las calles estrechas, responder a emergencias y perseguir delincuentes.


Policías salvadoreños practicando con subfusiles SAF. Se trata de un arma de retroceso directo fabricada en Chile, basada en el fusil SIG 540. (J. Montes)

El vacío creado por la disminución de la presencia militar y una fuerza policial ineficaz, débil y mal equipada fue ocupado por cárteles mexicanos de la droga que se aliaron con delincuentes locales. Los cárteles irrumpieron en Alta y Baja Verapáz, Petén y la mayoría de los departamentos del país. Finalmente, el gobierno decidió reinstaurar al Ejército y aumentar el número de policías. Para recuperar las ciudades y los campos, se establecieron fuerzas de tarea combinadas con asistencia estadounidense y se llevó a cabo un rearme completo.

En noviembre de 2014, la Fuerza de Tarea Chortí se consolidó con cientos de policías y soldados para operar a lo largo de la frontera con Honduras. Esta unidad llegaría a normalmente, recibirían unos 40 vehículos de transporte de tropas y carga J8 y APV, además de armamento nuevo; sería el último de los aproximadamente 10 grupos de trabajo organizados para combatir todo tipo de delitos y problemas.

La Policía Nacional de Guatemala estaba equipada con los antiguos fusiles M1A1 Thompson y M3A1, así como con subfusiles MP-38 y carabinas Winchester M1 y M2. Al desplegarse, la PNC se reequipó con miles de Uzis y fusiles AKM sobrantes del conflicto interno. La FEP, por su parte, recibió más de 2000 nuevos fusiles IWI Tavor-21 para equipar a todas sus fuerzas. A finales de 2014, la Policía Nacional de Guatemala (PNCG) contaba con 30 000 agentes y se planeaba aumentar su número a 35 000 para 2015. Con este objetivo, el Ministerio del Interior ordenó el suministro de 33 000 pistolas, subfusiles y fusiles entre 2014 y 2016.

Arsensales policiales



Policías guatemaltecos acercándose a un vehículo sospechoso durante un entrenamiento. Al fondo, varios vehículos blindados J8 están listos para apoyar la operación policial. (Ejército de EE. UU., Kaye Richey)

Todavía es común ver pistolas Browning-HP en manos de agentes de policía de Guatemala, Honduras y El Salvador. Sin embargo, la más común entre las fuerzas del orden de la región es la CZ 75, fabricada por CZUB en la República Checa. Guatemala fue uno de los primeros países en adoptar la CZ-75 como arma reglamentaria militar, y posteriormente la incorporó a la policía; miles más se han integrado a las fuerzas policiales de Honduras y El Salvador.

Las Uzi y MP5, junto con algunas MP-12, se encuentran en manos de las fuerzas policiales de la región. La FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército) chilena entregó cientos de subfusiles SAF, principalmente a la Policía salvadoreña. Esta arma, de acción por retroceso directo, comenzó a producirse en 1993.

En 2010, la PNC salvadoreña invirtió en 700 carabinas M4 y 1.760.000 cartuchos de 5,56 mm, además de otros 1.480.000 de 9 mm. A mediados de 2014, anunció la compra de 1.426 pistolas PT92 AF a Taurus en Brasil por 900.000 dólares, y otros 235.000 dólares en 500.000 cartuchos de 5,56 mm. El acuerdo se concretó a través de Centrum S.A. de C.V., el mismo intermediario que había suministrado las Galil y probablemente la Galil-ACE. Además de las pistolas PT92 AF, el acuerdo incluía repuestos y ejemplares individuales de las pistolas PT917 Compact, P24/7 G2 y PT809C, dos subfusiles SMT-9 y un lanzagranadas LT37/38 (probablemente para pruebas).


Operadores de la GRP practican movimientos y coordinación en preparación para una incursión. (J. Montes)

Forjas Taurus S.A. también ha fabricado la SAF y ahora comercializa la SMT-9 pensando en las fuerzas del orden. La SMT-9 se alimenta mediante cargadores curvos de 30 cartuchos y utiliza un sistema de retroceso directo que dispara desde cerrojo cerrado a una cadencia de fuego de 700 a 800 disparos por minuto. Aunque el SMT-9 utiliza munición de 9x19 mm, emplea la plataforma del fusil Taurus de calibre 5.56x45 mm, concretamente el sistema modular de fusil de asalto IA2 (diseño de la empresa estatal brasileña IMBEL). Curiosamente, si la Policía Nacional de El Salvador adopta el SMT-9, lógicamente también debería considerarse el fusil semiautomático CT-556 de calibre 5.56 mm, ya que fue concebido como fusil de patrulla policial. Cuenta con la misma culata plegable que se extiende en tres posiciones para adaptarse a la complexión del tirador. El arma dispone de un receptor superior de aluminio ligero de grado aeronáutico, mecanizado con precisión, y un receptor inferior de polímero reforzado con fibra de vidrio. Cumple con la norma STANAG 4179, por lo que utiliza cargadores estándar de la OTAN, e incorpora un riel Picatinny Mil-Std 1913 superior de longitud completa.

En diciembre de 2010, la policía guatemalteca encargó 8.000 pistolas Jericho y 3.000 fusiles Galil-ACE 31 y 32 de calibre 7,62x39 mm (para reforzar los AKM existentes). El contrato encontró resistencia política y, finalmente, fue parcialmente abandonado a principios de 2011. En agosto de 2013, la PNCG anunció la renovación de contratos por más de 12 millones de dólares con Pietro Beretta SPA, Israel Weapon Industries Ltd. (IWI) y Glock America SA, para la adquisición de más de 17.346 armas. El acuerdo especificaba 14.000 pistolas Pietro Beretta, 3.000 Glock, 100 fusiles y 100 Uzi. Posteriormente se indicó que había un déficit de 6.000 armas para abastecer a la policía, por lo que los pedidos aumentaron a 33.000, incluyendo 25.000 pistolas, 4.000 subfusiles y 4.000 fusiles.

El arma más común entre las fuerzas policiales de Honduras y El Salvador era el fusil taiwanés T-65. El aliado asiático entregó cientos, si no miles, de estos fusiles, similares al M16. Ha reaparecido en la Policía Nacional de Honduras. En El Salvador, se entregó exclusivamente a la policía y a algunas unidades de la Guardia Nacional, y luego pasó a la Policía Nacional de Honduras. La variante más común observada ha sido el Tipo-65, muy similar al ArmaLite AR-18, pero sin la distintiva empuñadura del M16. Se dice que el T-65 utiliza un pistón de gas de carrera corta y los mismos cargadores que el M16. En marzo de 2010, el Ejército salvadoreño suministró 700 fusiles T-65 a la PNC para acelerar el reequipamiento de las unidades policiales; sin embargo, estos eran casi idénticos al Colt M16, con el asa de transporte típica, lo que indica que eran  Modelos Type 65K2.


Si las pistolas Beretta y Glock no disuaden a los bandidos, utilice la ametralladora M1919. Aquí, un policía guatemalteco aprende a disparar la antigua M1919A6 en un vehículo blindado J8 bajo la atenta mirada de un asesor estadounidense. (Foto del Ejército de EE. UU. por Kaye Richey)

En 1999, la Junta de Revisión Interna de la Policía de Honduras ordenó reemplazar los fusiles FAL y M16 en uso policial por fusiles semiautomáticos Galil y AR-70/90. La adquisición de la Beretta 70/90 para equipar a la policía hondureña entre ese año y 2001 resulta un tanto desconcertante. Este fusil es poco común en la región, e incluso fuera de Italia. Su origen se remonta a 1968, cuando la compañía italiana comenzó a desarrollar su propio fusil de asalto en calibre 5.56 mm. Esto dio como resultado el modelo AR-70/223, presentado en 1972. Este modelo inicial evolucionó hasta convertirse en el AR-70/90. Se trata de un fusil de asalto convencional accionado por gas, que utiliza cargadores STANAG (tipo M16). Cuenta con un asa de transporte desmontable y está equipado con rieles para accesorios estándar de la OTAN. Honduras recibió la variante SC-70/90, con culata plegable, y la carabina SCP-70/90 de cañón corto, también con culata metálica esqueletizada. El acuerdo parece haber incluido pistolas automáticas Mod 93R, también de Beretta. Esta es una variante de la Mod 92/M9, con selector para ráfagas de tres disparos.

Entre 1999 y 2001, la policía de Honduras y la de El Salvador encargaron más de 2000 fusiles Galil cada una, únicamente en modo semiautomático. Probablemente estos fueron los últimos fusiles fabricados por IWI, ya que la producción del fusil pasó al Indumil colombiano, y se desconoce si esos países adquirieron ejemplares colombianos. Cuando Honduras necesitó más Galils para la policía, recurrió a los modelos Dashprod SAR M14 y Arsenal AR-M4 SF. El Dashprod se asemeja al Galil, ya que su mecanismo es idéntico al del AKM. De hecho, utiliza un cajón de mecanismos de un "Suchka", un AKM-AKSU "Krinkov" corto (también conocido como Krinks) fabricado en Bulgaria y modificado por Dave Sheer Products de Sudáfrica. Utiliza la misma culata plegable que se encuentra en la serie de fusiles R sudafricanos (Galil) y comparte el mismo cargador de 35 cartuchos. Está calibrado para el calibre OTAN 5,56 mm (.223), con una longitud total de 730 mm, que se reduce a 504 mm con la culata plegada. El cañón mide tan solo 215 mm, pesa 3,2 kg y tiene una cadencia de fuego de 720 disparos por minuto.

Al parecer, el fusil se ha complementado con el receptor AR-M4 SF de Arsenal JSCo. Este último es, en realidad, el receptor AKSU de fabricación búlgara modificado como el SAR M14, en calibre 5,56 mm, con cañón corto, culata plegable y fibra de vidrio reforzada en los guardamanos superior e inferior y en la empuñadura. Puede equiparse con miras nocturnas autoiluminadas de tritio (miras de tres puntos) y cuenta con un freno de boca/apagallamas único, al igual que el SAR M14. También incorpora una linterna táctica integrada. Su cadencia de fuego parece ser menor, de 600 disparos por minuto.

En Honduras, se han adquirido más de 5000 unidades del Galil-ACE para equipar completamente a la PMOP, ya que se trata de una unidad militar y, por ley, sus armas deben ser diferentes a las utilizadas por la policía. Los operadores del PMOP también han sido equipados con 5000 chalecos antibalas y pistolas S&W .45, además de reincorporar algunas de las 1866 M1911A1 de los arsenales del Ejército. En El Salvador, han llegado unos 2000 fusiles Galil-ACE para equipar a las unidades antigangas. Entre los miles de fusiles encargados por la Policía de Guatemala, también se incluye el Galil-ACE. No cabe duda de que este fusil israelí parece ser el futuro arma estándar de las fuerzas del orden del norte del Triángulo Centroamericano.

La policía salvadoreña obtuvo dos SMT-9 fabricados por Forjas Taurus S.A. para realizar pruebas. De ser adoptado, el SMT-9 proporcionará una robusta subametralladora de 9 mm, alimentada por cargadores curvos de 30 cartuchos. Este modelo fue fotografiado en Chile, durante la FIDAE 2014. (J. Montes)


Culata plegable en un SMT-9. Al desplegarse, la culata se extiende a tres posiciones para adaptarse a la complexión del tirador. (J. Montes)


Un miembro de la Policía Real de Honduras (PRV) salvadoreña armado con una carabina M4, y otro con una subametralladora MP5. En 2010, la policía adquirió las primeras 700 carabinas M4 de Estados Unidos. (J. Montes)


Un miembro de la PRV salvadoreña completamente equipado con una escopeta y una MP5. (J. Montes)


Policías hondureños entrenando con fusiles SC-70/90. En 1988, el entonces comandante y fundador de la A.E.E.C.O., el capitán Billy Fernando Joya Amendola, estableció el Curso de Operaciones Antiterroristas (C.O.A.T.), posteriormente reemplazado por el C.O.P.E. (Foto del Ejército de EE. UU. por el especialista Steven K. Young)


Un fusil Arsenal JSCo. AR-M4 SF utilizado por la policía de Honduras. Al igual que el Dashprod SAR M14, el AR-M4 utiliza un cajón de mecanismos AKSU de fabricación búlgara modificado para disparar munición de calibre 5,56 mm de la OTAN. La policía hondureña utiliza el Galil, el SAR M14 y el AR-M4. El Ejército hondureño cuenta con unos 2000 AKM que podrían modificarse para disparar munición de 5,56 mm y así complementar estos fusiles. Este ejemplar fue fotografiado en Londres. (J. Montes)

jueves, 1 de octubre de 2026

Crisis del Beagle: El rol de carne de cañón de los carabineros

Crisis del Beagle: El triste y heroico rol de los carabineros


Esta ha sido una búsqueda personal. No digo que esté concluida, pero he encontrado un grano de arena para agregar al balde. A ver, como ya he recalcado en diversas entradas del blog, siempre me llamó la atención el sorprendente rol asignado a los Carabineros de Chile (CC) (haga clic en los link 1, link 2, link 3) en la potencial guerra entre Argentina y Chile producto de la crisis del Beagle de 1978. No es común el rol preponderante asignado por la estrategia de defensa chilena a una fuerza de seguridad. Las primeras informaciones a las que tuve de esta participación eran medias verdades o mentiras: Habían sido convocados al frente magallánico y fueguino para ser usados, aparentemente, como tropas de retaguardia: policía militar, seguridad contra infiltración de tropas argentinas y, sobre todo, guardias de prisioneros de guerra, los cuales los oficiales chilenos especulaban serían miles. Sin embargo, las mismas fuentes, en el mismo documental, se contradecían más adelante afirmando que las tropas de CC llegaban al teatro de operaciones vía aérea en vuelos de LAN Chile en la base Chabunco de Punta Arenas, realizados de manera nocturna para no ser observados por fuerzas argentinas, pero inmediatamente eran trasladados en barco a Porvenir, en la isla de Tierra del Fuego (link 2). Porvenir, como se recalca en link 3 no era ninguna retaguardia, era el mismísimo frente de combate. Más aún, hay fotos de CC armados con lanzacohetes en Cabeza de Mar, unos kilómetros al norte de Punta Arenas, esperando el avance argentino: nuevamente, era la primera línea de combate.
La deducción era entonces que Chile estaba usando fuerzas de seguridad como tropa frontal. Nuevamente, la remanida frase: "uno va a la guerra con lo que tiene" vuelve a aparecer pero también siempre queda la duda de por qué no se envió a tropas entrenadas, incluso conscriptos entrenados a ocupar esas posiciones de vanguardia.
El propósito de esta entrada en el blog es presentar un pequeño descubrimiento hecho en la red X de quien declara ser hijo de uno de esos CC, enviado al frente fueguino analizado en link 3. Y aquí caen unos breves rayos de luz a la incógnita: este hombre comenta que su padre servía en el frente fueguino esperando enfrentar como fuerza de choque a las avanzadas de la IMARA argentina en Porvenir. Ninguna retaguardia ni tropa de seguridad: los CC iban a ser la carne de cañón que hicieran gastar munición a las tropas argentinas para, RECIÉN DESPUÉS, ser enfrentadas por los expertos en desfiles y rutilantes uniformes prusianos del Ejército de Chile. Uno puede caer en la versión del entendimiento de una situación de guerra y las escaseses que cada fuerza militar enfrenta. Una primera reacción personal fue: ¡Qué vergüenza, gente! ¡Qué tremendos cagones que fueron quiénes diseñaron esta estrategia! CC iba de personal de sacrificio para que los oficiales y soldados del ECh no se mancharan de entrada el uniforme. Obviamente es una versión particular de mi falta de entendimiento a usar tropas de retaguardia como tropa frontal. Una segunda versión para entender esta situación es que, precisamente, las fuerzas terrestres chilenas enfrentaban serios (muy serios) niveles de preparación de tropas y debían resignarse a emplear estas "tropas". En otra entrada de este blog, muy orgullosos, oficiales chilenos comentaban cómo la conducción de blindados en el área de Magallanes había quedado también relegadas a conscriptos con muy pocas semanas de entrenamiento.
Y precisamente, hablando de conscriptos, esta decisión puede tener cierta coherencia: los conscriptos chilenos que sirvieron en el frente magallánico fueron destratados malamente por sus oficiales y suboficiales, con castigos físicos ("patadas en la boca", torturas, entre otros castigos corporales), desabastecimiento de alimentos como disciplinamiento y la provisión de sólo un puñado de balas para todo el conflicto. Aparentemente, el oficial Floyd, a cargo del mando supremo araucano en la región, pensaba sacrificar a todos los subhumanos no militares antes de mandar un uniformado del ECh a que reciba una esquirla.






Mi padre, como carabinero y militar a la vez, estuvo atrincherado en diciembre de 1978 para defender la soberanía nacional ante una guerra inminente con Argentina. Si el conflicto hubiese estallado, quizás lo habría perdido y hoy sería un mártir caído en combate. Los carabineros desplegados en la frontera estaban preparados para combatir como infantería en primera línea y luego venía el Ejército. Finalmente pudimos tenerlo de regreso en Santiago para Navidad, barbón, sano y salvo. Falleció hace tres años, a los 70, producto de una grave enfermedad. Por eso para mí la soberanía de Chile no es retórica ni una consigna política. La viví desde niño en mi propia familia. La soberanía se defiende con todo. También fui militar de la verde legión y si algún día Chile volviera a enfrentar una amenaza que exigiera defender nuestra Patria, estaría listo para volver a enlistarme.
 Mi padre es el tercero mirando de izquierda a derecha y en Tierra del Fuego ahí. Lo extraño mucho… 🕊️





Lamentablemente, y probablemente siendo un tanto exagerado, uno no puede dejar de pensar en la escena de la película Enemigo al acecho (Enemy at the Gates) del año 2001.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Brasil: MOUT contra el Comando Vermelho

Comando Vermelho: cómo drones y fusiles importados acaban en manos del crimen organizado en Brasil y están transformando el conflicto urbano

Grupo de policías con un sospechoso, en foto en la calle. Están fuertemente armados y uniformados. El sospechoso lleva gorra, mira al suelo y está descalzo.


Pie de foto, Policías escoltan a un sospechoso detenido durante la Operación Contención, en la favela de Vila Cruzeiro, en el complejo de Penha, en Río de Janeiro, el 28 de octubre de 2025.



Luiz Fernando Toledo y Julia Braun
BBC News Brasil


El fuego y la muerte se apoderaron de las calles de dos favelas de Río de Janeiro esta semana a raíz de un megaoperativo policial contra la banda criminal Comando Vermelho que dejó un saldo de más de 120 muertos, entre ellos cuatro policías.

Es la operación policial más letal que ha ocurrido en Brasil.

Los grupos de derechos humanos califican la operación de masacre y cuestionan su eficacia como política de seguridad.

El elevado número de víctimas también fue criticado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien afirmó estar "horrorizado" por la operación en las favelas.

En lo que se refiere al uso de las armas, hay dos aspectos que destacan.

Uno es la cantidad de fusiles incautados. La cifra oficial es 93, pero el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, llegó a hablar de más de 100.

Otra es que el Comando Vermelho usó drones armados para atacar a las fuerzas de seguridad.

El uso de estos últimos, según el expolicía e investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra Roberto Uchôa, es un punto de inflexión en el tipo de confrontación urbana que se libra entre el Estado y el crimen organizado, según le dijo a BBC Brasil.

Pero ¿cómo llegan estos fusiles en grandes cantidades a manos del crimen organizado? Y, ¿cómo están transformando los drones el conflicto urbano?
Publicación en la red social Instagram del gobernador del estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, que muestra una gran cantidad de fusiles incautados en una operación policial y logotipos de las policías estatales.

 



El aumento de la incautación de fusiles

Si bien los fusiles representan una pequeña parte del total de armas confiscadas en Brasil, las incautaciones de este tipo de arma aumentó en los últimos años, según destacan los investigadores Bruno Langeani y Natalia Pollachi en un artículo con datos inéditos publicado en septiemebre en la Revista de Economías Ilícitas y Desarollo.

La investigación analizó datos de incautaciones de armas entre 2019 y 2023 en el país. Si en 2019 se incautaron 1.139, esta cifra llegó a 1.650 en 2023.

Este tipo de arma, explican los investigadores, es crucial para que los grupos criminales ejerzan su poder de control sobre los territorios, amenacen a los residentes, se enfrenten a otros grupos y puedan tener poder de fuego contra la policía.

"Como resultado, las fuerzas estatales se ven cada vez más obligadas a utilizar vehículos blindados y grandes contingentes para entrar en estas zonas, enfrentándose a menudo a una resistencia armada significativa", explican.
Dos policías militares uniformados y armados hacen una incursión en una favela de Río de Janeiro.



Pie de foto, Policías militares patrullan durante la Operación Contención en la favela de Vila Cruzeiro, en el complejo de Penha, en Río de Janeiro.

¿De dónde provienen los fusiles?

Los investigadores señalan que los fusiles tienen, al menos, tres procedencias: aquellos fabricados en Brasil de modo legal y desviados a este uso ilícito; los importados; y, por otro lado, aquellos "fabricados", es decir, que se montan a partir de piezas que pueden ser importadas o elaboradas dentro del país.

La investigación afirma que las modificaciones legislativas realizadas durante el gobierno de Jair Bolsonaro flexibilizaron las normas sobre quién puede comprar armas en Brasil, incluidas aquellas que, por su calibre, antes solo podía usar el ejército.

Además de impulsar el mercado legal, dicen los investigadores, también se produjo un "notable desvío" hacia el mercado ilegal.

"Durante cuatro años se permitió comprar fusiles a las personas registradas como CAC (siglas de un registro oficial de armas para particulares: coleccionistas, tiradores deportivos y cazadores, en su traducción del portugués). Una sola persona podía comprar 30 armas", explica Pollachi.



Infografía de cómo llegan los fusiles al crimen organizado en Brasil

Esto puede haber ayudado a que haya desvío de armas hacia los grupos delincuenciales.

"No todo el mundo tiene acceso a una red de tráfico internacional, pero cualquiera tiene un primo con ese registro limpio (y acceso a las armas)", dicen.

Aunque en 2023 se modificaron de nuevo estas leyes, quienes compraron armas previamente no están obligados a devolverlas.

Además, en una auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) se detectó que las autoridades no verificaban la información de quien presentaba los registros de CAC, entre otras deficiencias.

La Policía Militar de Río también realizó un estudio basado en las armas que incautó en 2024 (sin relación alguna con la operación actual, por lo tanto) e identificó que prácticamente todas (94,7%) eran de fabricación extranjera, principalmente de Estados Unidos. Otros países mencionados son Israel, Alemania, Austria y la República Checa.




Una ruta común observada por las autoridades es importar armas de forma legal desde Estados Unidos a Paraguay y luego transportarlas ilegalmente a Brasil.

También hubo casos de envíos directos desde Estados Unidos a Brasil.

Otro flujo involucra a empresas con sede en países europeos. En diciembre de 2023, la agencia Reuters informó que las autoridades brasileñas y paraguayas realizaron operaciones para incautar armas enviadas desde Europa para ser vendidas a grupos criminales en Brasil.

Una empresa con sede en Paraguay era responsable de importar armas de Croacia, Eslovenia y la República Checa.
Armas fabricadas en un lugar clandestino en el suelo


Pie de foto, Depósito con fusiles fabricados de forma clandestina, en el interior de São Paulo.

Un detalle que llama la atención en los datos sobre incautaciones es que parte de las armas se registran sin fabricante ni origen.

Para los investigadores, esto puede deberse a la falta de formación de los profesionales que registran las incautaciones o a que se trata de armas fabricadas de forma clandestina.

Una de las formas de fabricación clandestina es la importación de piezas sueltas de Estados Unidos.

"Allí las piezas se venden con poco control. Incluso hay kits para montar tu propio rifle, sin número de serie", dice Natalia Pollachi, del Instituto Sou da Paz.

Uno de los sitios web vistos por BBC Brasil mostraba incluso una "promoción de Halloween" para comprar uno de estos kits por US$400.

También se fabrican armas con piezas artesanales. Antes se hacía de modo rudimentario, pero ahora se ha especializado con piezas más profesionales.

Drones: un cambio en el panorama

Cuando la policía entró en las favelas el pasado martes, el Comando Vermelho la recibió, entre otras cosas, con drones armados.

Roberto Uchôa, quien también es miembro del Foro Brasileño de Seguridad Pública, asegura que es la primera vez que se usan contra las fuerzas del Estado.

"Lo que sucedió en Brasil dejó claro que el campo de batalla ha cambiado; ahora la batalla es por los cielos", le dijo Uchôa a BBC Brasil.

Según el experto, el Estado ya no tiene la supremacía sobre el espacio aéreo urbano que tenía en el pasado, y las organizaciones criminales tienen amplio acceso a drones y a los conocimientos técnicos necesarios para transformarlos en armas.

El uso de drones por parte del Comando Vermelho ya estaba siendo monitoreado por la policía y es un proceso que empezó hace años.

Primero se usaron para transportar droga y objetos a las cárceles o a través de las fronteras; luego para vigilar a bandas rivales y fuerzas policiales.

Pero ahora alcanzó un nuevo nivel donde se usan como armas capaces de lanzar granadas y bombas.

La inspiración, explica el investigador, proviene directamente de la guerra en Ucrania.
Drones FPV derribados en Ucrania, el 21 de octubre de 2025.


Pie de foto, Drone FPV derribado en Ucrania.

"Los ucranianos necesitaban crear drones baratos y de gran capacidad para contrarrestar el poderío militar ruso. Y hoy en día, la tecnología ya no tarda en difundirse de un país a otro. Todo el conocimiento está disponible en línea", afirma.

Y su uso en América Latina no es exclusivo de Brasil.

En México, grupos criminales como el Cartel Jalisco Nueva Generacion (CJNG) o el cartel de Sinaloa intensificaron su uso.

El CJNG se convirtió en pionero en el armamento de drones con explosivo plástico C4 y metralla improvisada para atacar a sus rivales, institucionalizando finalmente esta capacidad con la creación de una unidad especializada, los Operadores de Drones.

Uchôa señala, sin embargo, que el uso de drones en Ucrania ya ha entrado en una cuarta y nueva fase con el uso de drones "suicidas", drones con perspectiva en primera persona guiados por gafas especiales.

Y, según él, esta tecnología puede llegar a las organizaciones criminales de Brasil en un futuro próximo.

"Antes, los helicópteros de la policía tenían el control. Ahora estos grupos criminales se dieron cuenta de que también pueden usar el espacio aéreo como campo de ataque", apunta.

Combate difícil y riesgos

Según Uchôa, las fuerzas de seguridad aún carecen de respuestas eficaces para afrontar este tipo de amenaza.

Existen tecnologías que interfieren con la señal o toman el control de los drones, pero todas presentan riesgos.

"Si derribas un dron que transporta una granada, esta podría caer sobre una casa y matar a una familia. Es muy diferente a una zona de guerra, donde puedes derribar un dron sin preocuparte por los daños colaterales".

Además, afirma que ya existen tecnologías que utilizan fibra óptica para bloquear los intentos de interferir con los drones.

El exagente de policía argumenta que el Estado debería invertir más en inteligencia e investigación, y no solo en confrontación directa.

"No sirve de nada esperar a una confrontación. Necesitamos monitorear el mercado, identificar si hay personas que compran a gran escala", sugiere.
Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.


Pie de foto, Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.

Uchôa también ve en las operaciones policiales a gran escala un reflejo de un ciclo que se repite desde hace décadas: enfrentamientos que producen decenas de muertes, pero que no alteran la estructura del delito.

"Es la misma película de hace 30 años, solo que a mayor escala", critica, afirmando que cada vez que es necesario repetir una operación como esta, se envía una señal de que la estrategia no está funcionando.

Para él, la verdadera fuerza motriz del crimen organizado sigue siendo el armamento pesado junto al control territorial, que permite a las facciones dominar los servicios e incluso influir en las elecciones locales.

"El problema central en Brasil es la proliferación de armas de fuego. Son ellas las que garantizan el poder del crimen y el terror en las comunidades", sostiene.

* Gráficos realizados por Caroline Souza, del equipo de periodismo visual de BBC News Brasil.



miércoles, 26 de marzo de 2025

Bélgica: La resistencia a la ocupación nazi

Por qué la resistencia belga merece más atención

La importancia de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial no forma parte de la memoria colectiva belga. El legado político y moral de quienes resistieron al ocupante alemán ha sido en gran medida olvidado. Esto es notable, ya que la resistencia representa un logro impresionante. Merece un lugar más destacado en el recuerdo de la guerra.

En 1942, Mayer Gulden vive con su esposa Pescha y sus dos hijos, Dyna y Mozes, en De Berlaimontstraat 14 en Deurne, Amberes. La policía local arresta a la madre y a sus dos hijos la noche del 28 al 29 de agosto de 1942. A principios de septiembre son asesinados en Auschwitz. El propio Mayer escapa y se esconde con otro judío en la casa de Emiel Acke y Valerie Duerinckx, sus vecinos. Emiel y Valerie arriesgan sus vidas por este acto de resistencia. Después de la guerra no reciben ningún reconocimiento. Los policías que arrestaron a Pescha y a sus hijos fueron arrestados por el ocupante en enero de 1944.

Una parte de la policía de Deurne entró en la organización de resistencia de las Brigadas Blancas después de las redadas de judíos. Cuarenta y tres agentes fueron deportados, treinta y cinco de los cuales murieron en campos de concentración alemanes. Después de la guerra, algunos de los nombres de los agentes fallecidos se convirtieron en nombres de calles y en 2017 se erigió un gran monumento en memoria de los policías deportados. Esto ilustra inmediatamente el hecho de que la historia de la resistencia es compleja: diversa y contradictoria. El recuerdo de la posguerra a menudo no hace justicia a esa historia. Un acto de resistencia ocupa un lugar destacado, mientras que otro permanece invisible hasta el día de hoy. Desde una perspectiva más amplia, existen diferentes recuerdos de la resistencia a ambos lados de la frontera lingüística. Pero examinemos primero la historia de la resistencia misma.

Un comienzo difícil

Como en los Países Bajos y Francia, el contexto entre mayo y septiembre de 1940 no era favorable para organizar en secreto la resistencia contra los alemanes. La guerra parecía haber terminado y colaborar con los nuevos gobernantes alemanes parecía lo mejor. En Bélgica, la administración alemana también se comportó inicialmente de manera más moderada que la administración radical de las SS en los Países Bajos. Bélgica no contó con la colaboración estatal como la tuvo la Francia de Vichy. El hecho de que el rey Leopoldo III estuviera presente en la Bélgica ocupada también generó confusión: mucha gente esperó durante meses para ver si el jefe de Estado desempeñaría un papel.

Por lo tanto, la resistencia clandestina organizada tardó algún tiempo en ponerse en marcha. Las primeras huellas las encontramos en las clases medias francófonas, un grupo social que participó activamente en la resistencia en la Bélgica ocupada durante la Primera Guerra Mundial y que, además de un recuerdo activo, también conservó su virulento sentimiento antialemán y sus redes aliadas de aquella época.

El Partido Comunista de Bélgica, con su ADN antifascista, fue un segundo entorno lógico de resistencia, pero tenía las manos atadas por el pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética (septiembre de 1939). Sólo la invasión alemana de la Unión Soviética (junio de 1941) cambió eso para que los comunistas en Bélgica, como el resto de Europa, bajo el liderazgo de Moscú, pudieran comenzar su resistencia.

A partir de septiembre de 1940 vemos los primeros signos de cambio. Gran Bretaña se mantuvo firme, por lo que la guerra no había terminado después de todo. Más personas vieron la resistencia organizada como una opción viable. Pero siguió siendo una opción excepcional para pequeños grupos de personas. Alemania y sus aliados continuaron prevaleciendo en la mayoría de los frentes y cometer actos de resistencia era peligroso. En enero de 1941 fue ejecutado el primer combatiente de la resistencia condenado a muerte en Bélgica. Era necesario actuar con cautela a la hora de encontrar partidarios fiables, estructuras sólidas y un enfoque viable.

Por eso no sorprende que la resistencia casi siempre surgiera de estructuras y redes que ya existían antes de la guerra. En 1940 y 1941 se trataba principalmente de redes de personas con los mismos perfiles socioprofesionales. Cuando el profesor de Amberes Marcel Louette creó la Brigada Blanca a finales de 1940, reclutó principalmente en los círculos del movimiento juvenil liberal que presidía y en la escuela donde enseñaba. Sólo a partir de 1943 su organización penetró aún más en otros grupos y regiones. Otro ejemplo fue la Legión Belga, fundada en el otoño de 1940 y una de las primeras organizaciones de resistencia, que reclutaba exclusivamente soldados y se preparaba para poner al rey en el poder si fuera posible. A partir de 1941, la Legión Belga surgió como una organización de resistencia.

Es imposible ofrecer una visión general de todas las organizaciones. A partir del otoño de 1941 surgieron dos grupos distintos. En primer lugar, estaba el recién fundado Frente Independiente, que se formó a partir del ahora clandestino Partido Comunista de Bélgica, pero que pronto comenzó a reclutar en círculos antifascistas más amplios y que también contaba entre sus filas con socialistas, liberales y católicos progresistas. El Frente Independiente creció hasta convertirse en un movimiento de masas, pero era particularmente fuerte en Bruselas y las regiones industriales de Valonia y débil en las zonas rurales y en Flandes. Apoyó a los escondidos o a los familiares de los combatientes de la resistencia arrestados y también organizó la creación e impresión de alrededor de 150 periódicos clandestinos. Además del Frente Independiente de izquierda, también estaba el Ejército Secreto, surgido de la muy derechista Legión Belga, una de las mayores organizaciones de resistencia. La misión más importante del Ejército Secreto era estar dispuesto a apoyar militarmente a las fuerzas aliadas en la liberación.

La división de la resistencia belga en bloques de izquierda y de derecha fue en parte un análisis de posguerra. La realidad durante la ocupación fue más compleja. La resistencia creció desde abajo hacia arriba. El liderazgo nacional estuvo a menudo ausente. Decenas de pequeños grupos de resistencia locales surgieron de estructuras de antes de la guerra, como clubes deportivos locales o movimientos juveniles.

En 1942 surgieron en toda Bélgica cientos de pequeños grupos, principalmente en las grandes ciudades y en las regiones industriales de Valonia. Por lo general, sólo se vincularon a organizaciones de resistencia nacional más adelante en la guerra y, a veces, incluso después de que terminó. Emprendieron acciones concretas con un puñado de personas del distrito o pueblo, o a través de una organización familiar y de confianza. Muchas personas y grupos también combinaron diferentes formas de resistencia: sabotaje, trabajo de inteligencia, prensa clandestina, apoyo a los escondidos, resistencia administrativa y, en ocasiones, ataques. Después de la guerra se crearon varios estatutos oficiales de resistencia separados, lo que potencialmente dio la impresión de que esta actividad de resistencia se produjo por separado en organizaciones individuales.

Una nueva fase después de octubre de 1942

El comienzo de las deportaciones judías, con varias grandes redadas en el verano de 1942, no condujo a una expansión sustancial de la resistencia. Sin embargo, en este momento se fundó el Comité para la Defensa de los Judíos, que tenía vínculos con el Frente Independiente. Junto con muchos ciudadanos comunes y organizaciones religiosas, este comité organizó el rescate de miles de judíos, incluidos más de 2.000 niños.

No fue la persecución de los judíos sino la introducción del empleo obligatorio en Alemania el 8 de octubre de 1942 lo que condujo al avance de la resistencia. Decenas de miles de familias se vieron afectadas y los hombres se escondieron en masa, volviéndose dependientes de la ayuda para sobrevivir en secreto. Este momento decisivo coincidió con el cambio de suerte en la guerra. Las dos batallas de El Alamein (julio de 1942, octubre-noviembre de 1942), Stalingrado (principios de 1943) y la invasión aliada de Sicilia (julio de 1943) dejaron claro que el Tercer Reich no ganaría la guerra.

Esto significó un enorme impulso a la resistencia. Entre otras acciones, el Frente Independiente se dedicó ahora a organizar ayuda para los que se esconden, proporcionando documentos y cartillas de racionamiento falsos, apoyo material y financiero, en colaboración con el grupo de resistencia Sócrates, una iniciativa del gobierno belga en Londres para apoyar a los negarse a trabajar. A medida que más y más personas escondidas y combatientes de la resistencia abandonaban las ciudades y las redes de resistencia formaban cadenas cada vez más largas para permanecer en contacto, las regiones rurales también se integraron. Pero con la cambiante suerte militar, la represión alemana también aumentó. Hubo grandes oleadas de detenciones desde el verano de 1942 hasta abril de 1943, y nuevamente desde principios de 1944.

El gobierno belga en Londres dudó durante mucho tiempo de la resistencia. El gobierno no confiaba en los comunistas ni en los soldados realistas. Sólo en 1942 la resistencia obtuvo apoyo, y aun así sólo de forma gradual y no sin dificultades, como tensiones internas entre las divisiones militares y gubernamentales, incluida la división por la seguridad del Estado. El apoyo de Londres no comenzó realmente a despegar hasta 1943. Las rutas de escape se profesionalizaron y hubo diversas transmisiones de operadores de radio destinadas a ayudar a las redes de inteligencia y ofrecer apoyo material y financiero. En 1944 también se arrojaron armas y municiones.

Alrededor del 2,5% de la población belga de entre 16 y 65 años participó en la resistencia.

Más de 150.000 belgas participaron en la resistencia. No se dispone de cifras precisas porque los procedimientos de reconocimiento de posguerra no siempre fueron fiables y muchos belgas que efectivamente cometieron actos de resistencia no fueron reconocidos. En cualquier caso, la resistencia era asunto de una pequeña minoría. Participaba alrededor del 2,5% de la población belga de entre 16 y 65 años. Alrededor de 40.000 combatientes de la resistencia fueron arrestados, más de la mitad de ellos en 1944. Casi 15.000 murieron en acción, ejecutados o encarcelados.

La resistencia belga fue pluralista pero fragmentada. Nunca se formó una organización nacional global, ni durante la guerra ni después. Los tipos de resistencia en Bélgica no diferían fundamentalmente de los de otros países ocupados. Estaban los servicios de inteligencia: en Bélgica estaban activas 37 redes con 18.716 miembros oficialmente reconocidos. En segundo lugar, había rutas de escape para los belgas que querían desertar a Gran Bretaña, así como para los soldados ingleses y franceses fugitivos, los judíos, los agentes que habían sido "quemados" y los pilotos aliados que habían sido derribados.

En Bélgica se publicaron alrededor de 700 periódicos clandestinos, lo que le dio a Bélgica la densidad más alta de toda la Europa ocupada a este respecto (después de la liberación, 12.132 belgas recibieron el título de "weerstander van de sluikpers", o "miembro de la resistencia de la prensa clandestina"). La mayoría de los periódicos eran de centro derecha y tres de cada cuatro estaban escritos en francés, con concentración geográfica en Bruselas y Lieja. La más inspiradora fue la resistencia armada (en total unos 140.000 miembros conocidos).

Las organizaciones más importantes fueron el Ejército Secreto, antes mencionado, y los Partisanos Armados. En junio de 1944, el Ejército Secreto tenía alrededor de 54.000 miembros, apoyados por un cuadro militar pero reclutando a personas de todos los niveles de la sociedad, aunque notablemente menos de las clases trabajadoras.

La organización conservadora de derecha también se expandió significativamente en Flandes a partir de 1942. A partir del verano de 1943 recibió apoyo material y financiero de Londres. Los Partisanos Armados se fundaron después de la invasión alemana de la Unión Soviética en el verano de 1941 a partir del Partido Comunista de Bélgica. Al principio cometieron pequeños actos de sabotaje, pero a partir de la primavera de 1942 comenzaron también a asesinar a colaboradores. La mayoría de los aproximadamente 850 ataques contra personas en Bélgica fueron cometidos por los partisanos armados. El impacto del grupo, dado su apoyo relativamente limitado, fue significativo.

Además de esta gran organización nacional, había decenas de grupos específicos centrados en áreas específicas. El Syndicale Strijdcomités (fundado a principios de 1942), por ejemplo, combinó la lucha social por mejores condiciones laborales con la lucha contra el ocupante (y al mismo tiempo contra los sindicatos socialistas rivales). El grupo de sabotaje Groupe G, que surgió en el entorno ideológico antifascista de la Universidad Libre de Bruselas, estaba formado por personas con formación técnica que saboteaban los ferrocarriles, las vías navegables y el suministro de energía, principalmente a partir de 1943.

Después de la guerra: resistencia olvidada

La resistencia no quedó anclada en la memoria colectiva belga, a diferencia de la de sus vecinos, Francia y los Países Bajos. Incluso se ha olvidado en gran medida el legado político y moral de la resistencia. Hay varias razones para esto. En primer lugar, la resistencia no está vinculada a las elites belgas tradicionales. El recuerdo de la guerra surgió de abajo hacia arriba y, en retrospectiva, ha resultado perjudicial para la resistencia. Después de todo, la memoria de la resistencia está fusionada con la fuerte cultura del recuerdo establecida después de la Primera Guerra Mundial. Esta tenía una tradición predominantemente militar y ritual que rápidamente le da a la memoria de la resistencia una sensación bastante anticuada y pierde conexiones con los mensajes más modernos de paz y derechos humanos que puedan atraer a las generaciones más jóvenes.

En segundo lugar, estaba la división interna ya mencionada entre facciones de izquierda y derecha que surgió inmediatamente después de la liberación. El estado no creó una memoria nacional. La competencia por el reconocimiento y el controvertido papel del rey Leopoldo III (la Cuestión Real) ampliaron las divisiones en una única comunidad de resistencia nacional.

Después de la batalla entre izquierda y derecha, hubo oposición entre Flandes y la Bélgica francófona, lo que se remonta a la implantación significativamente más débil de la resistencia en Flandes. Aproximadamente el 42,5% de los combatientes de la resistencia procedían de Valonia, el 31,5% de Bruselas y sólo el 25,5% de Flandes. Esto se debió a una combinación de factores. El antifascismo de izquierda no era políticamente tan fuerte en Flandes. Por orden de Hitler, las fuerzas de ocupación fueron proflamencas en sus políticas, por ejemplo liberando a prisioneros de guerra flamencos y derivando poder político del nacionalismo flamenco antibelga. El patriotismo belga no fue tan fuerte en Flandes, en parte también como resultado de que las demandas del idioma flamenco no fueron concedidas después de la Primera Guerra Mundial.

Aproximadamente el 42,5% de los combatientes de la resistencia procedían de Valonia, el 31,5% de Bruselas y sólo el 25,5% de Flandes.

El nacionalismo flamenco contaba con un apoyo considerable (en 1939, alrededor del 15% del electorado en Flandes) y mantenía estrechas conexiones con el ala proflamenca del Partido Católico. A medida que Flandes y la Bélgica francófona continuaron separándose en la década de 1960, este fue el golpe mortal a un recuerdo de la resistencia que mantenía la idea de una Bélgica unitaria e indivisible. En Flandes, el recuerdo de la resistencia quedó totalmente relegado al olvido.

El débil recuerdo de la resistencia también facilitó minimizar el significado real del movimiento. Sin embargo, la resistencia belga fue un logro impresionante. Particularmente importantes fueron los miles de documentos suministrados a Gran Bretaña, los miles de hombres y mujeres que permitieron escapar de la Bélgica ocupada y la ayuda humanitaria que llegó a decenas de miles de belgas escondidos y a sus familias, así como a rusos y polacos. prisioneros y judíos perseguidos.

La resistencia belga fue un logro impresionante.

Desde una perspectiva militar, hubo actos de sabotaje (100-250 actos por mes de septiembre de 1943 a mayo de 1944, y 400-600 por mes de junio a agosto de 1944). La ayuda para la liberación en sí fue más limitada, ya que se desarrolló inesperadamente rápidamente, pero todavía hubo un importante apoyo operativo en la liberación del puerto de Amberes, esencial para los suministros aliados a partir de noviembre de 1944. Los ataques y, sobre todo, la fuerte distribución de prensa clandestina Sin duda tuvo un efecto a la hora de disuadir a la población de apoyar a los alemanes y la colaboración. Se trata de un historial importante que merece un lugar más destacado en la memoria belga de la guerra.