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jueves, 23 de julio de 2026

Golfo Pérsico: ¿Asalto aerotransportado a Irán?

Sombra sobre el Golfo Pérsico: Una perspectiva estratégica sobre la posible invasión de Irán por parte de la 82.ª División Aerotransportada.







En marzo de 2026, el mundo volvió a situarse al borde de una posible escalada militar de gran envergadura. El Pentágono ordenó el traslado a Oriente Medio de un elemento de mando de la 82.ª División Aerotransportada, mientras que una de sus brigadas, integrada por aproximadamente 3.000 soldados, fue desplegada en la región junto con más de 5.000 infantes de marina. Oficialmente, el movimiento fue presentado como una medida de preparación ante «posibles operaciones terrestres». Sin embargo, fuera del discurso formal, pocos dudaban de que el principal escenario contemplado era Irán.

La noticia merece especial atención no solo por las capacidades militares de la unidad involucrada, sino también por su dimensión histórica y simbólica. La 82.ª División Aerotransportada es mucho más que una formación de combate: representa uno de los emblemas más reconocibles del poder militar estadounidense, construido a lo largo de dos guerras mundiales, numerosas intervenciones regionales y una extensa presencia en la cultura popular y el cine de Hollywood.

Comprender qué representa esta división permite entender también la lógica estratégica de las operaciones para las cuales Washington se prepara. Su despliegue no constituye únicamente un movimiento de tropas, sino una señal política y militar: la disponibilidad de una fuerza concebida para intervenir con rapidez, penetrar en territorio hostil, capturar objetivos estratégicos y establecer las condiciones necesarias para el ingreso de contingentes de mayor envergadura.


De regimiento de infantería a división "totalmente estadounidense".

La 82.ª División fue creada en 1917, en el estado de Georgia, poco después del ingreso de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. En sus orígenes no se diferenciaba demasiado de otras formaciones de infantería, salvo por una característica singular: reunía soldados procedentes de los entonces 48 estados de la Unión. Esa composición nacional le valió el sobrenombre de «All American».

Su emblema quedó conformado por un cuadrado rojo, un círculo azul y las letras blancas «AA», mientras que su lema, «All the Way!», expresaba la determinación de llegar hasta el final.

En 1918, la división fue enviada a Francia, donde participó en intensos combates y sufrió numerosas bajas. Finalizada la guerra, fue desmovilizada y pasó a integrar la reserva. Su historia podría haber concluido allí, pero en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, fue reactivada y convertida en una división aerotransportada, una transformación que redefiniría por completo su identidad y su función militar.

A partir de entonces, la 82.ª participó en algunas de las campañas más importantes del conflicto: los desembarcos en Sicilia, la campaña de Italia, las operaciones en Normandía, la ofensiva de las Ardenas y la Operación Market Garden en los Países Bajos. Su desempeño llevó al general George Patton a describirla como «la guardia de honor de Estados Unidos».

Sin embargo, detrás de esa reputación se encontraba un elevado costo humano. Durante la campaña de Normandía, la división sufrió miles de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, una proporción considerable de los efectivos empleados en la operación. La experiencia consolidó su prestigio como unidad de élite, pero también mostró la extrema vulnerabilidad de las fuerzas aerotransportadas una vez desplegadas detrás de las líneas enemigas.



Sin embargo, la historia de la 82.ª División no está exenta de triunfos. En otoño de 1944, durante la Operación Market Garden, los paracaidistas no lograron capturar rápidamente un puente clave en Nimega y quedaron atrapados durante 36 horas. Esto bastó para que los alemanes consolidaran su posición. Las unidades británicas en Arnhem fueron derrotadas y el avance hacia Alemania fracasó. Las razones fueron errores de planificación, el desembarco en varias oleadas y un fallo en el grupo blindado de reconocimiento alemán.

Este episodio merece ser recordado hoy. Demuestra que incluso la división aerotransportada más "de élite" del mundo puede fracasar si la operación está mal planificada o si el enemigo resulta ser más fuerte de lo esperado.

La anatomía de un "puño rápido"

Actualmente, la 82.ª División Aerotransportada tiene su base en Fort Bragg, Carolina del Norte. Integrada en el XVIII Cuerpo Aerotransportado, constituye una de las principales fuerzas de respuesta inmediata del Ejército de los Estados Unidos.

Su doctrina operativa se articula en torno al principio de las «18 horas»: el plazo máximo dentro del cual parte de la división debe estar preparada para iniciar su despliegue hacia cualquier región del mundo. No se trata de estar lista en una semana o en tres días, sino en apenas dieciocho horas. Esta exigencia condiciona todos los aspectos de la unidad, desde su estructura orgánica y selección de armamento hasta los programas de entrenamiento, mantenimiento y rotación del personal.

Con una dotación aproximada de entre 18.000 y 20.000 efectivos, la división comprende tres equipos de combate de brigada de infantería, una brigada de aviación de combate, una estructura divisionaria de artillería, una brigada de sostenimiento y numerosas unidades especializadas en ingeniería, reconocimiento, guerra electrónica, comunicaciones y defensa aérea.

Cada equipo de combate de brigada reúne aproximadamente entre 3.800 y 4.200 soldados. Su organización incluye tres batallones de infantería paracaidista, un escuadrón de reconocimiento de caballería, un batallón de artillería equipado con 18 obuses M119A3 de 105 mm, un batallón de ingenieros y un batallón de apoyo logístico.

El armamento y los vehículos son seleccionados atendiendo especialmente a su peso, volumen y facilidad de transporte aéreo. El equipamiento individual y colectivo incluye fusiles de asalto M4A1, ametralladoras ligeras M249, ametralladoras medias M240, fusiles de precisión, misiles antitanque guiados FGM-148 Javelin y cañones sin retroceso Carl Gustaf.

El apoyo de fuego recae principalmente en los obuses ligeros M119 de 105 mm, aunque, cuando la misión lo requiere, también pueden desplegarse piezas M777 de 155 mm, de mayor alcance y potencia. La movilidad terrestre es proporcionada por vehículos tácticos JLTV y vehículos de escuadrón de infantería, mientras que la brigada de aviación de combate aporta helicópteros UH-60 Black Hawk y CH-47 Chinook para el transporte, el asalto aeromóvil y el sostenimiento logístico.



Dentro de la división existe una convicción que, a primera vista, podría parecer ingenua para un observador externo, pero que resume la esencia de su doctrina: su principal arma no es el equipamiento, sino el paracaidista entrenado. Todos los integrantes de la unidad, independientemente de su especialidad, deben completar la instrucción aerotransportada. Primero se aprende a saltar en paracaídas; solo después se pasa a servir en la división.

El sistema de rotación mantiene a las brigadas en distintos niveles de disponibilidad. Una de ellas permanece en condiciones de desplegarse de inmediato y es sometida periódicamente a inspecciones sorpresa; otra atraviesa una fase de adiestramiento intensivo; mientras que la tercera se concentra en la recuperación del personal, el mantenimiento del material y la puesta a punto del equipamiento.

La preparación física se ajusta a los estándares del Army Combat Fitness Test —ACFT—, compuesto por seis pruebas diseñadas para reproducir exigencias propias del combate. El entrenamiento presta especial atención a las operaciones en los niveles de escuadra y pelotón, ya que el mando considera que los errores cometidos en estas pequeñas unidades difícilmente puedan corregirse una vez iniciado el combate.

Estrategia de "penetración por la fuerza"

La 82.ª División Aerotransportada fue concebida para ejecutar operaciones que la doctrina militar estadounidense denomina Entrada Forzosa Conjunta —Joint Forcible Entry, JFE—. Estas maniobras consisten en introducir tropas en territorio controlado por el enemigo con el objetivo de capturar y asegurar puntos estratégicos, como aeródromos, puertos, nudos de comunicaciones, cruces viales e instalaciones industriales.

El esquema clásico comienza con una campaña aérea destinada a suprimir las defensas enemigas y destruir sus principales sistemas de armas. A continuación, se ejecuta un asalto aeromóvil mediante helicópteros —el denominado «ataque vertical»—, combinado eventualmente con lanzamientos de paracaidistas, para ocupar el objetivo y establecer una cabeza de puente.

Una vez asegurado el aeródromo o puerto seleccionado, comienza la fase de refuerzo. A través de esa posición se incorporan unidades más pesadas, vehículos, armamento, municiones, combustible y demás recursos logísticos necesarios para ampliar y sostener la operación.

Dentro de este dispositivo, la 82.ª División Aerotransportada actúa como punta de lanza y primer escalón de combate. Su misión consiste en penetrar las defensas enemigas, capturar los objetivos iniciales, consolidar la posición y crear las condiciones necesarias para el avance posterior de las fuerzas principales.



En las últimas décadas, la división ha empleado esta estrategia repetidamente. Durante la invasión de Granada en 1983, la operación en Panamá en 1989 y la Guerra del Golfo en 1991, la 82.ª División desempeñó un papel de despliegue avanzado. En Irak y Afganistán, los paracaidistas llevaron a cabo tanto operaciones de combate como misiones de estabilización. Y en agosto de 2021, fueron unidades de la 82.ª División las que facilitaron la evacuación de Kabul: el último soldado estadounidense en abandonar Afganistán fue el comandante de la división, el general Christopher Donahue.

La isla de Kharg, el objetivo principal

Según numerosos análisis publicados en marzo de 2026, uno de los principales objetivos potenciales de una operación de la 82.ª División en caso de conflicto con Irán sería la isla de Kharg, donde se encuentra la principal terminal iraní de exportación de petróleo en el Golfo Pérsico.

Kharg es mucho más que una porción de tierra en medio del mar: una parte sustancial de las exportaciones petroleras de Irán se canaliza a través de sus terminales. La captura de la isla no solo asestaría un duro golpe a la economía iraní, sino que también proporcionaría una posición estratégica desde la cual apoyar futuras operaciones militares en la región.

Los especialistas estiman que la defensa de la isla estaría a cargo de entre 2.000 y 5.000 efectivos, pertenecientes a unidades de la Guardia Revolucionaria Islámica, la infantería de marina y las fuerzas de defensa costera. Kharg contaría, además, con sistemas de defensa aérea de corto y mediano alcance, baterías de misiles antibuque, lanchas rápidas y drones de combate. Asimismo, no se descarta la presencia de minas navales en las aguas circundantes.

El escenario que describen los analistas se parece más o menos a esto.

Primera fase: supresión de la defensa. Ataques aéreos y con misiles de crucero masivos contra posiciones de defensa antiaérea, sistemas de misiles y baterías costeras. Simultáneamente, la isla fue bloqueada por mar por fuerzas de la Armada estadounidense.

Segunda fase: aterrizaje del helicóptero. Equipos de asalto en helicópteros UH-60 y aeronaves de rotor basculante MV-22 Osprey aterrizan en la isla, tomando la pista de aterrizaje, las instalaciones portuarias y los puestos de mando. Este es el momento más peligroso: los paracaidistas son vulnerables a los restos de las defensas aéreas, los ataques con drones y los ataques con misiles.

La tercera fase consiste en ganar fuerza. Una vez capturado el aeródromo, comienza el puente aéreo: aviones de transporte C-130 y C-17 entregan refuerzos, equipo, artillería y suministros. Se prevé el despliegue de una fuerza completa en la isla en un plazo de 24 a 72 horas.

La cuarta fase es la retención. La 82.ª División está en transición hacia la defensa de objetivos capturados, repeliendo contraataques de las fuerzas iraníes. Está siendo reemplazada gradualmente por unidades más pesadas.

Una brigada de combate de la 82.ª División cuenta con entre 3500 y 4200 efectivos. La fuerza iraní en Kharg oscila entre 2000 y 5000 hombres. A primera vista, la paridad numérica de los iraníes, o incluso una ligera ventaja, parece estar en desventaja frente a los paracaidistas. Sin embargo, como señalan los analistas, lo que importa no son los números, sino la superioridad tecnológica: inteligencia integrada, armamento de precisión, superioridad aérea, comunicaciones y mando y control.

Debilidades de la "punta de lanza"

La 82.ª División Aerotransportada es, esencialmente, una formación de infantería ligera. No dispone orgánicamente de tanques, vehículos blindados pesados de transporte de personal ni sistemas de lanzacohetes múltiples. Su potencia de fuego se concentra en obuses de 105 mm, morteros y misiles antitanque. Esta configuración responde a una decisión deliberada: reducir el peso del material permite maximizar la movilidad estratégica y acelerar el despliegue por vía aérea. Sin embargo, frente a un adversario bien equipado y con elevada capacidad de fuego, esa misma ligereza puede convertirse en una vulnerabilidad crítica.

Según señaló el especialista militar Serguéi Jatýlev en una entrevista con KP.RU, la infantería ligera puede resultar suficiente durante las primeras horas de un enfrentamiento. Una vez superada esa fase inicial, se vuelve indispensable contar con vehículos blindados, artillería pesada y sistemas de lanzacohetes múltiples. El problema es que esos medios pueden no encontrarse disponibles durante las etapas más delicadas de una operación aerotransportada.

La logística plantea una dificultad todavía mayor. La 82.ª División puede capturar y asegurar temporalmente una cabeza de puente, pero no está en condiciones de sostenerla sin un flujo continuo de municiones, combustible, alimentos, medicamentos y repuestos. En teatros de operaciones alejados, ese abastecimiento depende de aeronaves de transporte, buques logísticos y convoyes navales que, a su vez, se convierten en objetivos prioritarios para el enemigo.

Irán ya habría demostrado su disposición a atacar las líneas de comunicación y las instalaciones de retaguardia. En marzo de 2026, lanzó misiles balísticos contra la base de Diego García, en el océano Índico, uno de los principales puntos de apoyo para las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. Sin una cadena logística segura y sostenida, cualquier operación aerotransportada o anfibia se transforma en una apuesta de altísimo riesgo.

Los conflictos recientes también han puesto de manifiesto la especial vulnerabilidad de la infantería ligera frente al empleo masivo de drones. Irán viene desarrollando activamente este tipo de capacidades, y en la isla de Kharg ya se habrían desplegado drones FPV chinos GEPRC Mark LR10. La saturación del campo de batalla mediante cientos o incluso miles de aparatos de ataque baratos podría reducir parte de la superioridad tecnológica estadounidense, dificultar el desembarco y convertir la operación en una costosa batalla de desgaste.

Fantasma de la Garra del Águila

Al hablar de una posible operación contra Irán, es inevitable recordar un trágico precedente. En abril de 1980, Estados Unidos lanzó la Operación Garra de Águila, un intento por rescatar a los rehenes de la embajada estadounidense en Teherán. Participaron las principales fuerzas especiales: la Delta Force, los Rangers y los Marines.

El plan era audaz: aterrizar sigilosamente en el desierto, llegar a Teherán en coche, liberar a los rehenes y evacuar a través del aeródromo capturado. Pero todo salió mal desde el principio. De los ocho helicópteros, uno se estrelló inmediatamente después del despegue, otro se perdió en una tormenta de arena y un tercero quedó inutilizado. En el lugar de aterrizaje, resultó que el supuesto "desierto muerto" era en realidad una zona cercana a una autopista muy transitada.


El resultado fue catastrófico: durante el reabastecimiento de combustible, uno de los helicópteros se estrelló contra un avión cisterna, causando la muerte de ocho soldados estadounidenses. La misión fue cancelada. Los cuerpos de sus compañeros, el equipo y el material clasificado tuvieron que ser abandonados.

Esta operación cambió para siempre el enfoque del liderazgo militar estadounidense respecto a las operaciones en Irán. Demostró que ni siquiera los mejores combatientes del mundo pueden compensar una mala planificación, deficiencias técnicas y la subestimación del enemigo.

La situación actual es sin duda diferente a la de 1980. Estados Unidos cuenta con una experiencia bélica colosal, adquirida durante un cuarto de siglo de guerras en Oriente Medio. Las modernas tecnologías de comunicaciones, inteligencia y mando y control son incomparables con las de hace 46 años. Pero Irán en 2026 no es el Irán de 1980. El país ha creado un sistema de defensa muy complejo, posee miles de misiles de diversos tipos y un poderoso arsenal y una flota lanchas rápidas y un ejército de drones.

Infantería de Marina: Segundo Escalón

La 82.ª División de Infantería de Marina no operará sola. Estará acompañada por la 31.ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina (31.ª MEU), una fuerza autosuficiente de aproximadamente 2200 efectivos capaz de operar desde plataformas navales.


La 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) se basa en los buques del Grupo Anfibio de Trípoli, que transitó el estrecho de Malaca en marzo de 2026 y se dirigió a una zona de posible conflicto. El buque insignia, el buque de asalto anfibio USS Trípoli, estaba reabasteciendo suministros en la base de Diego García a finales de marzo.


El papel de los Marines en esta posible operación consiste en establecer una cabeza de playa inicial: desembarcar equipos de asalto, despejar las zonas de acceso y restaurar la infraestructura. Los aviones de rotor basculante MV-22 Osprey proporcionarán movilidad y apoyo de fuego hasta que la infraestructura terrestre esté lista para recibir aviones de transporte pesado.

¿Señal de guerra o simple demostración de fuerza?

El despliegue en Kuwait de un elemento de mando de la 82.ª División Aerotransportada constituye, por sí mismo, una señal estratégica de considerable importancia. En la doctrina militar existe el concepto de «proyección de fuerza»: el desplazamiento visible de unidades y medios militares como instrumento de presión política y disuasión, aun cuando no exista la decisión inmediata de emplearlos en combate.

Según sostiene el especialista militar Serguéi Jatýlev, los movimientos actuales parecen responder, ante todo, a una demostración de capacidad y a una forma de presión informativa. Por el momento, no se observan indicios concluyentes de que se hayan desplegado el equipamiento pesado, las municiones y los suministros necesarios para emprender una campaña terrestre de gran escala. Resulta más probable, al menos inicialmente, la ejecución de acciones demostrativas: desembarcos limitados, ejercicios de presencia, ocupación temporal de posiciones y movimientos destinados a reforzar la posición negociadora de Washington.

Sin embargo, la historia ofrece numerosos ejemplos de demostraciones militares que terminaron transformándose en operaciones de combate. Las campañas de Irak y Yugoslavia estuvieron precedidas por períodos de concentración de fuerzas, presión diplomática y despliegues que, en un comienzo, también fueron presentados como instrumentos de disuasión.

La combinación de un puesto de mando adelantado de una división aerotransportada con una fuerza expedicionaria de infantes de marina proporciona a Washington un dispositivo sumamente flexible. Sus posibilidades abarcan desde una incursión rápida y limitada, destinada a capturar o neutralizar objetivos estratégicos, hasta la apertura de una campaña terrestre de mayor envergadura.

La elección entre estos escenarios dependerá de múltiples factores: la situación política interna de Estados Unidos, la postura de sus aliados, las decisiones adoptadas por Irán y el grado de presión ejercido por la comunidad internacional. No obstante, el mero despliegue de estas fuerzas demuestra que la opción militar no ha sido descartada y que está siendo considerada seriamente por los responsables de la planificación estadounidense.

Una espada de doble filo

La 82.ª División Aerotransportada es, sin exageración, una de las unidades militares más preparadas, cohesionadas y experimentadas del mundo. Su historia, su nivel de entrenamiento, su capacidad de despliegue y su espíritu de cuerpo la convierten en una fuerza formidable. Pero incluso una unidad de élite puede transformarse en una espada de doble filo cuando es empleada en un escenario que excede sus capacidades o responde a una estrategia defectuosa.

Una operación contra Irán, por limitada que fuera en sus objetivos iniciales, implicaría riesgos extraordinarios. Una fuerza de infantería ligera, carente de medios blindados pesados y dependiente de cadenas logísticas vulnerables, podría quedar aislada en una cabeza de puente después de haber alcanzado el éxito táctico inicial. Irán no es Granada ni Panamá: es un país de enorme extensión territorial, con decenas de millones de habitantes, un importante complejo militar-industrial, un amplio arsenal de misiles y capacidad para sostener una guerra prolongada.

La experiencia histórica demuestra que ni siquiera los mejores paracaidistas pueden compensar una planificación estratégica deficiente. Normandía, Arnhem y el fracaso de la Operación Garra de Águila muestran que el resultado de una misión no depende únicamente del valor o la preparación de los soldados. También exige inteligencia precisa, coordinación entre fuerzas, una evaluación realista del adversario, una logística sólida y una comprensión clara de las propias limitaciones.

En marzo de 2026, la 82.ª División Aerotransportada volvió a situarse en la primera línea de una crisis internacional. Aún resulta imposible determinar si su despliegue permanecerá como una señal de disuasión o si se convertirá en el preludio de una operación militar. Pero algo parece indudable: si la división «All American» entra efectivamente en combate, las consecuencias trascenderán ampliamente los objetivos inmediatos de la misión. Su intervención podría alterar el equilibrio estratégico de Oriente Medio y condicionar la política internacional durante muchos años.


sábado, 4 de julio de 2026

Israel: La traición del ataque al USS Liberty

Sobre cómo Israel atacó a Estados Unidos

Pavel Gusterin || Top War



 


Nick Tabor, incidente del USS Liberty

Durante la Guerra de los Seis Días, el 8 de junio de 1967, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron el USS Liberty, un buque de comunicaciones e inteligencia de la Armada estadounidense. El ataque causó la muerte de 34 personas a bordo e hirió a aproximadamente 170. Décadas después, el Washington Post calificó el suceso como "uno de los incidentes en tiempos de paz más sangrientos y extraños en la historia de la Armada estadounidense". Tras el incidente, el gobierno israelí afirmó que se había producido un error de comunicación entre los militares y que los atacantes confundieron el Liberty con un buque enemigo. Sin embargo, varios oficiales militares y de inteligencia estadounidenses han sostenido durante años que el ataque fue deliberado. El incidente sigue siendo objeto de controversia.

El Liberty comenzó su servicio como el vapor mercante armado Simmons Victory, zarpando en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, al buque de 140 metros de eslora se le retiraron los cañones de cubierta y se utilizó como buque de carga civil hasta su desmantelamiento en 1958. La Armada de los Estados Unidos adquirió el buque en 1963 y lo rebautizó como Liberty en junio de ese mismo año. A finales de mayo de 1967, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) solicitó permiso para desplegar el buque en el Mediterráneo oriental. Los conflictos entre Israel y varios países árabes, principalmente Siria, Egipto y Jordania, se estaban intensificando, y la NSA esperaba obtener más información sobre la situación. El buque estaba equipado con varias docenas de antenas diseñadas para recibir transmisiones de radio. Su misión era monitorear las comunicaciones de los países árabes, pero no las de Israel.

La Guerra de los Seis Días comenzó el 5 de junio de 1967, cuando Israel lanzó ataques aéreos contra países árabes. Israel destruyó con éxito aviones egipcios en tierra y controló el espacio aéreo durante el resto de la guerra. Estados Unidos no tomó partido en el conflicto.

El 8 de junio, el Liberty se encontraba en aguas internacionales frente a la península del Sinaí cuando varios aviones de reconocimiento israelíes sobrevolaron la zona esa mañana. El Liberty ondeaba la bandera estadounidense y su número de serie, GTR-5, era claramente visible en la proa y la popa. El ataque comenzó a las 15:05, cuando dos cazabombarderos israelíes Mirage dispararon cañones de 30 mm contra el Liberty. El Liberty estaba armado únicamente con cuatro ametralladoras montadas en cubierta, y algunos miembros de la tripulación intentaron responder al fuego de los aviones atacantes. Estas ametralladoras, así como las antenas de comunicaciones del barco, fueron destruidas rápidamente. Un escuadrón de cazabombarderos israelíes Super Mystere siguió poco después, lanzando napalm y ametrallando el barco con fuego de cañón. Gran parte del Liberty quedó en llamas.



Alrededor de las 15:20, tres lanchas torpederas israelíes se aproximaron al buque. Dispararon sus cañones de cubierta contra el Liberty y comenzaron a lanzar torpedos. Según los informes, una explosión causó la muerte de 25 personas e hirió a decenas más. El ataque finalmente se suspendió alrededor de las 16:30. Oficiales israelíes declararon que fue entonces cuando se percataron de que el buque era estadounidense. Un total de 34 personas a bordo murieron y otras 171 resultaron heridas.



Cuando el presidente estadounidense Lyndon Johnson (presidente 1963-1969 – P.G.) fue notificado del ataque, inicialmente supuso que la URSS era la responsable. Israel pronto informó a Estados Unidos que había atacado al Liberty, confundiéndolo con un barco enemigo. Una investigación posterior del gobierno israelí reveló que el cuartel general naval sabía que el barco era estadounidense al menos tres horas antes del ataque, pero esta información no se transmitió a quienes finalmente autorizaron el hundimiento del Liberty. 



El capitán del USS Liberty, en un discurso pronunciado en el Cementerio Nacional de Arlington, declaró: "No creo que se trate de un caso de identidad equivocada".

La administración Johnson no refutó públicamente la explicación israelí del ataque. Cuando Johnson publicó sus memorias cuatro años después, volvió a aceptar la explicación del gobierno israelí: «Este desgarrador episodio angustió profundamente a los israelíes», escribe, «como a nosotros». Sin embargo, inmediatamente después del ataque, declaró a un reportero de Newsweek que creía que el ataque había sido deliberado. Creía que el motivo de Israel era impedir la interceptación de las transmisiones israelíes desde el Liberty. (Esto pudo haber sido una venganza por la postura de EE. UU. sobre la Agresión Tripartita de 1956. – P.G.)


MASSIE: «Los israelíes napalmearon la cubierta del USS Liberty y luego ametrallaron los botes salvavidas. Estaban decididos a no dejar sobrevivientes.» Tardó 59 años en que los sobrevivientes del USS Liberty fueran siquiera reconocidos por nuestro gobierno ocupado. Dios bendiga a Thomas Massie.

La mayoría de los altos funcionarios de la administración estadounidense compartían estas sospechas en privado. El director de la NSA, el teniente general Marshall Carter, declaró en una entrevista en 1988 que creía que el ataque "no pudo haber sido otra cosa que deliberado". Muchos sobrevivientes y sus familias también estaban convencidos de que Israel sabía que el barco era estadounidense, y durante décadas continuaron exigiendo una investigación completa del Congreso, sin éxito. En 1997, en el 30.º aniversario del ataque, el capitán William McGonagle, excomandante del Liberty, declaró que durante muchos años quiso creer que el ataque fue "un puro error", pero no pudo aceptar esa explicación. Se unió a las peticiones de una investigación.

El político y académico israelí Michael Oren, exoficial de las FDI que ha escrito extensamente sobre la Guerra de los Seis Días, ha sido un firme defensor de la postura del gobierno israelí. En 2000, escribió un artículo titulado "USS Liberty: Caso cerrado", en el que argumentaba que todos los documentos oficiales desclasificados demostraban claramente que el ataque fue un error.

Sin embargo, el tema sigue siendo controvertido. En 2007, varios oficiales militares y de inteligencia declararon al Chicago Tribune que habían visto cables que indicaban que los israelíes estaban al tanto del ataque al buque estadounidense. "Juraría sobre la Biblia que sabíamos que lo sabían", afirmó Oliver Kirby, subdirector de operaciones de la NSA en el momento del ataque.


viernes, 26 de junio de 2026

Entrenador avanzado: Despega el T-7A Redhawk

Avión ideal, desde mi punto de vista, para reemplazar a los A-4AR



Guerra de Corea: La propaganda mutuamente adoctrinante

Guerra de Corea: Lavado de cerebro mutuo

Georgy Tomin || Top War




De la vieja escuela, ¡lo respeto!

El texto es chino simplificado.

El texto grande de abajo dice:

打败美国

Traducción:

“Derrotar a Estados Unidos”
o más naturalmente en propaganda: “¡Derrotemos a Estados Unidos!”

El texto amarillo de arriba, aunque está algo borroso, parece decir:

朝中两国人民和军队团结万岁!

Traducción:

“¡Viva la unidad de los pueblos y ejércitos de China y Corea!”

En conjunto es propaganda de la Guerra de Corea, mostrando la alianza chino-norcoreana contra EE. UU.




La guerra china, que se ha convertido en el modelo para los países del Lejano Oriente, pone gran énfasis en la guerra de información. No citaré aquí extensamente "El arte de la guerra" de Sun Tzu; cualquiera que lo haya leído sabe que, en el paradigma confuciano de la guerra, "derrotar los planes del enemigo", incluyendo privar a sus soldados de la confianza en la justicia de su causa, es más importante que lograr la victoria en el campo de batalla. Sencillamente porque así no hay necesidad de gastar energía luchando. Y cuando este terreno fértil se siembra con el marxismo-leninismo, una interpretación estalinista pero con matices locales...



¡Arrojemos al mar a la banda de traidores de Syngman Li!

Las "operaciones psicológicas" de Kim comenzaron ya el 25 de junio de 1950, cuando el Ejército Popular de Corea (EPC) lanzó una ofensiva bajo el pretexto de que el Norte estaba siendo atacado por "la banda de traidores de Syngman Rhee". Los estadounidenses, que habían estudiado detenidamente la guerra de información de la Guerra de Corea, observaron el éxito de la propaganda comunista, al menos entre la población norcoreana: los norcoreanos estaban convencidos de la justicia de su campaña contra el Sur y de la ilegitimidad del gobierno de Syngman Rhee.


Escriben que los carteles son modernos, pero en aquel entonces se distinguían únicamente por su ejecución artística, no por su significado...

Es coreano, en hangul.

El texto dice:

잊지말자 승냥이 미제놈!

Traducción literal aproximada:

“¡No olvidemos a los yanquis imperialistas, esos chacales!”

Más natural en español:

“¡No olvidemos a los chacales imperialistas estadounidenses!”

Notas:

  • 미제 = “imperialismo estadounidense” / “EE. UU. imperialista”.
  • = insulto, algo como “tipo”, “bastardo”, “sujeto despreciable”.
  • 승냥이 = chacal/perro salvaje, usado como insulto propagandístico.


Pero estas eran disputas internas coreanas. Y pronto el conflicto se internacionalizó gracias a la intervención de las tropas de la ONU, lo que simplificó enormemente el trabajo de los propagandistas norcoreanos: la presencia estadounidense en la península evocaba en los coreanos el recuerdo del colonialismo japonés, ¡y el sentimiento anticolonialista era más que relevante entre los pueblos del Lejano Oriente a principios de la década de 1950! Así que no interpreten con ironía los discursos del periódico Sun of the Nation de la época sobre «eliminar a los saqueadores estadounidenses y sus mercenarios de la faz de la patria»; el mensaje era perfectamente pertinente en aquel momento. La segunda implicación de esta tesis era que se trataba de una guerra en la que «los blancos disparaban a los asiáticos», y esta conclusión afectaba no solo a los coreanos, sino también a otros pueblos del Lejano Oriente. Otro elemento propagandístico era la acusación de que las tropas de la ONU participaban en bombardeos bárbaros contra ciudades pacíficas, hospitales, escuelas y otros objetivos civiles. Pues bien, existen ejemplos del trato inhumano del enemigo a los prisioneros y de su crueldad hacia la población civil.



American Pike y la ciencia coreana

El texto es ruso, en alfabeto cirílico.

Texto principal:

АМЕРИКАНСКАЯ ЩУКА
И КОРЕЙСКАЯ НАУКА

Traducción:

“El lucio americano
y la lección coreana”

Aquí щука significa literalmente lucio, un pez depredador; se usa de forma satírica para representar a EE. UU. como agresor. Наука puede significar “ciencia”, pero en este contexto propagandístico significa más bien “lección” o “escarmiento”.

En la bomba se lee aproximadamente:

Американским агрессорам от корейского народа!

Traducción:

“¡Para los agresores estadounidenses, de parte del pueblo coreano!”

En la bandera negra:

МИРОВОЕ ГОСПОДСТВО

Traducción:

“Dominación mundial”.



En la URSS, la propaganda generalmente mantuvo el mismo tono, aunque algo más suave; después de todo, la Unión Soviética no estaba oficialmente involucrada en la guerra. Sin embargo, los editoriales de Pravda también denunciaron el imperialismo estadounidense, pero fueron más cautelosos con las pruebas de atrocidades que los medios norcoreanos difundían sin tener en cuenta la cruda realidad. Casualmente, los analistas de la CIA, al analizar la discreción de la propaganda soviética, llegaron a la conclusión totalmente correcta de que la URSS no tenía intención de intervenir directamente en la guerra. Incluso el discurso radiofónico de Kim Il-sung, "¡No nos rendiremos!", fue censurado en la URSS: se eliminaron las referencias a la ayuda soviética y china en la guerra, enfatizando únicamente el apoyo moral a la RPDC.


Sin embargo, para el público coreano, también se utilizaron mensajes originales, como el uso de "carne de cañón" japonesa por parte de los estadounidenses. En una península ocupada por los japoneses desde 1911, ¡esto fue un golpe bajo! Y entonces China entró en la guerra... La intervención de Mao en el conflicto fue encubierta mediante una campaña de propaganda que declaraba a las divisiones chinas como "Voluntarios del Pueblo Chino". Mientras tanto, la prensa soviética hablaba en voz baja sobre la presencia de tropas chinas en la península, mientras que la prensa norcoreana ensalzaba el coraje y la ayuda fraterna de los chinos.


Es gracioso, pero no del todo falso...

Es ruso.

Texto superior:

Рис. Л. Сойфертиса (по теме читателя С. Соколова, Ленинград)

Traducción:

Dibujo de L. Soifertis, según una idea del lector S. Sokolov, Leningrado.

Texto principal:

— Наши солдаты плохо воюют в Корее потому, что не знают, за что воюют!
— Почему же вы не расскажете им об этом!
— Боюсь, что тогда они воевать вовсе не будут!

Traducción:

— Nuestros soldados combaten mal en Corea porque no saben por qué están luchando.
— ¿Entonces por qué no se lo explica?
— Me temo que entonces no lucharían en absoluto.

Es una caricatura soviética sobre la Guerra de Corea, criticando la moral de las tropas estadounidenses/ONU.



Sin embargo, el sello distintivo de la propaganda soviética era destacar que los monopolios estadounidenses se beneficiaban de la guerra. Este enfoque no solo estaba dirigido al público interno, sino también al occidental: mientras los soldados morían, los magnates se enriquecían a costa de su sangre; ¡un ejemplo clásico! Los medios soviéticos no pasaban por alto ni una sola declaración inexacta de Truman, por temor a que se convirtiera en noticia. Así, la idea de usar
armas nucleares, expresada durante una conferencia de prensa el 30 de noviembre , fue ampliamente difundida por los medios soviéticos, chinos y coreanos, lo que no contribuyó a la tranquilidad de los estadounidenses.


Esos mismos fragmentos de contenedores de armas biológicas. O tal vez no...

Los estadounidenses también fueron acusados ​​de usar armas biológicas en Corea: una epidemia de viruela comenzaba a extenderse por la península, con 3500 personas contagiadas en Corea del Norte. Es probable que estas acusaciones no se debieran al uso real de armas biológicas (aunque los chinos sí encontraron fragmentos de recipientes de "cáscaras de huevo", y los japoneses usaron recipientes similares durante la Segunda Guerra Mundial para transportar roedores e insectos portadores de peste y cólera). Sin embargo, la naturaleza específica del arma dificulta determinar si se trató de una epidemia natural o artificial. Pyongyang también acusó a los estadounidenses de usar prisioneros de guerra como sujetos de prueba para bacterias de combate. Independientemente de la veracidad de las acusaciones, su efectividad fue innegable: Truman, Ridgway y otros funcionarios estadounidenses negaron repetidamente las acusaciones, pero sus negaciones solo avivaron el interés en el tema.


¡"Cocodrilo" está en llamas!

Las negociaciones constituyeron una ronda aparte de guerra de información. La Unión Soviética enfatizó su naturaleza pacífica y culpó a Wall Street del fracaso de las conversaciones: supuestamente, los magnates de la industria militar, reacios a perder contratos lucrativos, estaban torpedeando las iniciativas de paz soviéticas. Pekín, sin embargo, fue más beligerante en su retórica, compartiendo informes de progreso junto con materiales sobre nuevas campañas de reclutamiento para academias militares o recaudación de fondos para aeronaves para la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación. Curiosamente, con el inicio de las negociaciones, la palabra "unificación" desapareció de la retórica norcoreana; quedó claro que las perspectivas de una Corea unificada se alejaban cada vez más.

El tema de los prisioneros de guerra se convirtió en un ataque aparte en la guerra de información. Se volvió particularmente relevante después del levantamiento en el campo de prisioneros de la isla de Geoje en febrero-marzo de 1952 y su brutal represión. Pero el golpe más significativo se produjo cuando la delegación norcoreana anunció que los estadounidenses habían bombardeado un convoy que transportaba negociadores norcoreanos, lo que provocó el fracaso de las negociaciones.


La última carta de un soldado estadounidense es una obra maestra de la propaganda, si lo piensas bien...

Los propagandistas chino-coreanos también explotaron puntos débiles reales de la sociedad estadounidense, como la segregación racial: las unidades compuestas exclusivamente por soldados negros seguían activas en Corea (aunque esta práctica se suspendió al final de la guerra). Asimismo, explotaron el sentimentalismo estadounidense, citando la última carta que un soldado estadounidense escribió a su madre. También lanzaron tarjetas navideñas tradicionales al estilo estadounidense en el frente, con deseos de feliz año nuevo en el reverso. En resumen, estos individuos eran enérgicos y demostraban una gran imaginación; por ejemplo, arrojaban con frecuencia cuadernos llenos de citas de grandes figuras de la historia estadounidense —Jefferson, Roosevelt, Lincoln, etc.— sobre posiciones estadounidenses. O utilizaban citas de Shakespeare como: «Mejor pan seco en casa que carne asada en el extranjero», «La culpa persigue» y «En el este o en el oeste, el hogar es el mejor lugar».


Un periódico pseudoestadounidense en chino, ¡incluso hay béisbol!

Sin embargo, los chinos y sus aliados coreanos eran excelentes psicólogos y comprendieron que un folleto publicitario directo era menos creíble que su propia prensa. Por lo tanto, imprimieron ediciones falsas de periódicos estadounidenses, insertando material propagandístico. O bien, los folletos citaban artículos reales de la prensa estadounidense, ¡mientras que los estadounidenses creían en sus propios periódicos en aquel momento!


¿Entendiste lo que está escrito aquí? El soldado chino tampoco...

Es chino tradicional.

El texto principal dice, leído en columnas de derecha a izquierda:

送死?
逃生?
你選擇吧!!
現在!!!

Traducción:

¿Ir a la muerte?
¿Escapar con vida?
¡Tú eliges!
¡Ahora!

Abajo, en el avión, parece decir 聯軍, que significa “fuerzas aliadas” o “ejército aliado”.



¿Y qué hay de los estadounidenses? Hoy en día, tendemos a sobreestimar la maquinaria propagandística estadounidense, pero no debemos olvidar que fue en Corea donde el enemigo les demostró claramente a los estadounidenses lo que es una verdadera guerra de información. No, los estadounidenses también participaron, pero su trabajo a menudo se asemejaba a una campaña relámpago de presupuesto: costosa, a gran escala, pero... ¡ineficaz! Las "tropas de la ONU" imprimían 23,5 millones de folletos semanales —basados ​​en los mejores modelos nazis, en forma de pases de prisioneros de guerra— que se lanzaban sobre las posiciones enemigas. Solo en los primeros tres días de la guerra, se lanzaron 100 millones de ejemplares impresos. ¡Un plan excelente! Tan fiable como un reloj suizo. Lo único que no tuvieron en cuenta fue que la inmensa mayoría de los soldados coreanos y de los Voluntarios del Pueblo Chino eran completamente analfabetos. Y nadie era tan tonto como para ir a un comisario y pedirle que le leyera un folleto enemigo. Entonces los estadounidenses comenzaron a imprimir cómics para los soldados enemigos. Es cierto que algunas de las frases de los personajes en los cómics de propaganda todavía se imprimían en jeroglíficos, pero... ¡Eso es todo!



"La Voz de MacArthur" - todos los días a las 9:00 p. m. en 950 kilohertz

Es coreano — está escrito en hangul.

El texto de abajo está algo borroso, pero parece decir algo cercano a:

맥아더 장군의 950원을 쓰이는
로켓과 수류탄 속에서 …
… 죽은 것
을 보기 바란다.

La lectura exacta no es del todo clara por la baja resolución, pero el sentido propagandístico parece ser:

“Mirad lo que ocurre con los hombres de MacArthur bajo cohetes y granadas.”
o más libremente:

“Ved la muerte que les espera a los soldados de MacArthur entre cohetes y granadas.”

La imagen muestra a MacArthur, así que probablemente es propaganda norcoreana o china de la Guerra de Corea contra las fuerzas de la ONU/EE. UU.


Pero a pesar del fracaso de sus materiales impresos, los estadounidenses no se acobardaron: comenzaron a transmitir mensajes de radio al enemigo, con Douglas MacArthur dirigiéndose personalmente a los soldados. Los folletos que anunciaban las transmisiones decían: «Sintonice todos los días a las 9:00 p. m., hora de Corea, en 950 kHz para obtener noticias veraces del cuartel general del general MacArthur». No, esta vez los discursos del general se traducían al coreano y al chino. El problema era que la recepción de radio en las unidades de campo enemigas era incluso peor que la alfabetización.


Un salvoconducto para ser capturado por los estadounidenses: alguien ya había impreso algo parecido, unos nueve años antes de la Guerra de Corea...

Ambos bandos en el conflicto hicieron especial hincapié en animar a los soldados enemigos a rendirse. La lógica es clara: es más fácil convencer a alguien con palabras que matarlo. Los estadounidenses prometieron a los chinos y coreanos que se rindieran no solo «ropa seca, té caliente y nuestra hospitalidad», ¡sino incluso la ciudadanía estadounidense! Sin embargo, por las razones ya mencionadas, no todos entendieron lo que prometían sus adversarios al otro lado del frente. También se imprimieron folletos especiales en ruso para los pilotos soviéticos. El efecto fue aún menor que en los chinos: aviadores ideológicamente firmes fueron enviados a Corea, así que los folletos se usaron para su propósito original: para liar cigarrillos o como papel higiénico.


¡El centro de detención provisional está contento! Mao también.

Es coreano — está escrito en hangul.

El texto rojo vertical de la derecha parece decir:

유엔군의 소멸

Traducción aproximada:

“La destrucción de las fuerzas de la ONU”
o “La aniquilación del ejército de la ONU”

En la figura de la izquierda se lee 중공, abreviatura de 중국 공산당 / 중공군, es decir “comunistas chinos” o “fuerzas comunistas chinas” en el contexto de la Guerra de Corea.



Otra vertiente de la propaganda estadounidense fue el intento de sembrar la discordia entre coreanos y chinos: vívidas representaciones del sufrimiento de los soldados rasos en la guerra y de Stalin y Kim Il Sung sonriendo satisfechos, los principales beneficiarios de la participación de los Voluntarios del Pueblo Chino en el conflicto.



Voluntarios del Pueblo Chino capturados se dirigen a Taiwán.

¿Cuál fue el resultado de esta propaganda mutua? En primer lugar, cabe destacar que la "agitación comunista" fue muy superior tanto en ejecución como en creatividad. Durante el primer año y medio de la guerra, aproximadamente 47.000 hombres desertaron del ejército estadounidense. Posteriormente, el número de desertores se mantuvo entre 18.000 y 20.000 cada seis meses. En segundo lugar, surgió por primera vez el fenómeno de los desertores. De los prisioneros de guerra chinos y coreanos (que sumaban 20.000 y 130.000, respectivamente, en los campos al final de la guerra), aproximadamente 47.000 expresaron su deseo de no regresar a casa tras el fin del conflicto. Sin embargo, conviene recordar que la Guerra Civil China acababa de concluir, por lo que no todos los soldados chinos eran completamente leales al "gran líder", del mismo modo que no todos los coreanos sentían entusiasmo por Kim Il-sung. Y nadie los obligó a integrarse en una sociedad extranjera: a los chinos, a pesar de las promesas de ciudadanía estadounidense, la mayoría fueron enviados a Taiwán, que sigue siendo China, solo que con el generalísimo Chiang Kai-shek en lugar del presidente Mao Zedong. Los coreanos simplemente permanecieron en el sur, esencialmente, en su país de origen.


Los desertores estadounidenses están practicando actividades de propaganda.

Pero los estadounidenses que no regresaron se vieron obligados a integrarse en una sociedad completamente ajena. Por lo tanto, los 23 estadounidenses que se negaron a regresar representan mucho más que las decenas de miles de desertores coreanos y chinos. Además, fue con prisioneros de guerra estadounidenses en la Guerra de Corea donde se probó por primera vez la práctica conocida en Estados Unidos como "lavado de cerebro".

Los campos chinos empleaban psicólogos realmente talentosos. Todos los prisioneros de guerra eran conducidos a sesiones informativas políticas diarias, donde los oradores, que no se andaban con rodeos (la más suave de las cuales era "¡Los enterraremos a todos aquí!"), les inculcaban ideas a los estadounidenses como orugas de tanque. Luego, cada prisionero era llamado por turno para ser interrogado. Aquí, nadie gritaba ni exigía secretos militares; al contrario, el amable interrogador simplemente fomentaba la conversación: sobre su hogar, sobre su familia, qué coche había dejado en Estados Unidos y qué tipo de refrigerador tenía. ¿Cuál era su comida favorita? Luego se les pedía que escribieran un ensayo sobre lo que más les gustaba de Estados Unidos. Y luego, sobre lo que más les disgustaba. ¡Y los prisioneros escribieron! El campamento era aburrido, pero aquí, al menos, había algo de entretenimiento. Y entonces, para su asombro, oyeron fragmentos selectos de sus escritos leídos por la radio del campamento... Esto sembró la discordia entre los estadounidenses, obligándolos a menudo a cooperar aún más con la administración. Además, los campos de prisioneros de guerra tenían un sistema demostrativamente democrático: soldados y oficiales se mantenían en las mismas condiciones, blancos y negros en las mismas habitaciones, y las raciones eran las mismas para todos los estadounidenses y los militares extranjeros que se unían a ellos.

Los resultados fueron impresionantes. Incluso aquellos que regresaron a casa después del intercambio de prisioneros de guerra volvieron siendo personas completamente diferentes. Como dijo un prisionero de guerra negro al regresar a Estados Unidos: "¿Lavado de cerebro? Los chinos me lavaron el cerebro. ¡A un hombre negro en Estados Unidos le lavaron el cerebro mucho antes de la Guerra de Corea!". Cientos de prisioneros de guerra que regresaron se unieron al Partido Comunista Estadounidense a su regreso. Este hecho debe evaluarse teniendo en cuenta que la palabra "comunista" en Estados Unidos es un insulto mucho más grave que cuestionar la normalidad de la orientación sexual de alguien. Por cierto, uno de los estadounidenses que se quedaron en China, James Veneris, tuvo una destacada carrera en ese país: en 1977 se convirtió en profesor de inglés en la Universidad de Shandong y falleció en 2004.

sábado, 20 de junio de 2026

P-8 Poseidon: Las armas de este sistema

Armamento del avión antisubmarino P-8A Poseidon

Kirill Ryabov || Revista Militar



Un avión P-8A lanza un torpedo Mk 54 con un sistema de paracaídas.

Desde principios de la década pasada, la aviación naval estadounidense y de otros países ha operado el avión de patrulla Boeing P-8A Poseidon. Está diseñado para la vigilancia a largo plazo de áreas designadas y la búsqueda de diversos objetos en la superficie y submarinos. Además, puede atacar de forma independiente los objetivos detectados. Para ello, su munición incluye diversos misiles, torpedos y bombas.


Plataforma de armas

Como recordatorio, el futuro Poseidón fue desarrollado por Boeing de acuerdo con una orden del Pentágono de 2004. El trabajo principal de diseño se completó a lo largo de varios años, y el 25 de abril de 2009, el prototipo realizó su primer vuelo. Los aviones posteriores pronto surcaron los cielos.

En la primavera de 2012, Boeing entregó el primer P-8A de producción al cliente. Tras las pruebas y evaluaciones necesarias, el Pentágono aprobó la producción en serie. Hasta la fecha, se han construido más de 130 aviones para la Armada de los EE. UU., que han entrado en servicio con casi 20 escuadrones. Ocho países extranjeros también han pedido P-8 en cantidades variables.

El avión de patrulla P-8A se basa en la plataforma Boeing 737-800ERX, un avión de pasajeros modificado. El avión original fue reconstruido para cumplir con los requisitos específicos de la aviación naval y acomodar nueva instrumentación. Por ejemplo, el fuselaje se equipó con una amplia cabina con estaciones de trabajo para la tripulación y compartimentos de instrumentos.


Un P-8A en vuelo. Dos misiles AGM-84 están suspendidos bajo el ala. La bodega de carga del fuselaje está abierta.

El avión también se convirtió en un porta-armas. El fuselaje cuenta con nueve puntos de estiba para diversas municiones, tanto externas como internas. Puede transportar diversos tipos de misiles, torpedos y cargas de profundidad. La carga útil total, incluyendo armas, alcanza las 9 toneladas.

En la parte inferior del fuselaje, detrás de la sección central, se encuentra una bodega de carga interna de varios metros de longitud. Contiene cinco puntos de anclaje para misiles y torpedos. En vuelo, la bodega se cierra mediante puertas inferiores móviles. Cuatro puntos de anclaje más se ubican bajo el ala, destinados exclusivamente a misiles.

Sistemas de misiles

El P-8A lleva armamento de misiles, principalmente varios tipos de sistemas antibuque. También tiene la capacidad de contrarrestar el radar enemigo. Dependiendo del tipo de misil utilizado, el alcance de estos ataques puede alcanzar varios cientos de kilómetros.

El Poseidon puede transportar misiles AGM-84 Harpoon de última generación en una eslinga externa. En concreto, el AGM-84H/K SLAM-ER ofrece el mejor equilibrio de rendimiento. Este misil de crucero de 4,4 metros de longitud y 675 kg está propulsado por un motor turborreactor y alcanza altas velocidades subsónicas. Su alcance es de 270 km.


El misil LRASM siendo probado bajo el ala de un P-8A, 2023.

Se proporciona un sistema de control combinado basado en navegación por satélite y un cabezal de búsqueda por infrarrojos. También incluye un canal de radio para la comunicación con el portaaviones. La ojiva es una ojiva penetrante de alto explosivo con un peso de 360 ​​kg.

En los últimos años, se ha trabajado para integrar el nuevo misil antibuque AGM-158C LRASM en el sistema de armas. Según la información publicada, este misil se ha convertido en el arma estándar del "Poseidón" y ha ampliado significativamente sus capacidades de combate.

El LRASM es un misil de crucero de tamaño similar al SLAM-ER. Su peso alcanza las 1,25 toneladas. Utiliza un motor turborreactor, lo que le permite alcanzar una alta velocidad subsónica y un alcance de más de 920 km. El misil cuenta con un piloto automático con varios sistemas de navegación y un buscador infrarrojo para su guiado terminal. Su ojiva es una ojiva penetrante de alto explosivo con un peso de 454 kg.

Hace varios años, el Pentágono decidió equipar el P-8A con misiles AGM-88G AARGM-ER para su autodefensa. Estas municiones están equipadas con un radar pasivo y están diseñadas para destruir fuentes de radiación electromagnética. Con estos misiles, las aeronaves de patrulla podrán atacar estaciones de radar terrestres, radares embarcados o blancos aéreos emisores.


Un AGM-88G bajo el ala de un avión táctico.

El misil AGM-88G tiene más de 4 metros de longitud y un peso de lanzamiento de 467 kg. Su motor de combustible sólido de modo dual lo acelera a una velocidad aproximada de Mach 2,9 y ofrece un alcance de lanzamiento de hasta 300 km. Su ojiva es una ojiva de fragmentación de alto explosivo con un peso de 68 kg.

Arma antisubmarina

Una de las principales misiones del P-8A es la búsqueda y destrucción de submarinos enemigos. Esto ha determinado la composición de sus sistemas de a bordo e influido en su combinación de armas. Para atacar objetivos submarinos, el Poseidon puede transportar diversas municiones actualmente en servicio en la Armada de los Estados Unidos. El sistema de armas también puede modificarse para adaptarse a los sistemas de armas de clientes extranjeros.

Los últimos modelos de minas navales pueden utilizarse contra objetivos submarinos y de superficie. Entre ellas se encuentra, en primer lugar, la serie Quickstrike. Esta familia incluye varias minas de diferentes pesos y características de combate. Todas están equipadas con una espoleta estandarizada y varios sensores de objetivo diferentes. También cuentan con dispositivos para su lanzamiento seguro desde el portaaviones al agua. El

arma antisubmarina principal del Poseidon es el torpedo ligero Mk 54. Este torpedo de calibre 324 mm tiene una longitud total de 2,7 metros y pesa 276 kg. Está propulsado por un motor de pistón axial Otto II de combustible líquido. Tiene una velocidad superior a 40 nudos, un alcance de aproximadamente 9 kilómetros y una profundidad de hasta 450 metros.


Mina naval lanzada desde el aire Quickstrike

Al igual que otros torpedos modernos, el Mk 54 cuenta con un sistema de guía hidroacústica. Ofrece modos activo y pasivo con diferentes características de detección y seguimiento. Lanza una ojiva de 44 kg al objetivo.

El avión P-8A lanza torpedos Mk 54 desde diversas altitudes. Un sistema de paracaídas estándar permite el descenso y picado seguros del torpedo. También se ha desarrollado un dispositivo de Capacidad de Armas de Guerra Antisubmarina de Gran Altitud (HAAWC). Se trata de un módulo con un ala plegable y un sistema de navegación por satélite que permite al torpedo deslizarse desde la altitud hasta el agua. A continuación, el módulo se desmonta y el torpedo inicia su búsqueda independiente de un objetivo.

Complejo universal

El P-8A Poseidon, un avión de patrullaje en potencia, fue diseñado inicialmente como un sistema versátil capaz de realizar diversas misiones. Estaba equipado con un conjunto diverso de equipos para la búsqueda de objetivos de superficie y submarinos, así como con equipos de comunicaciones para la interacción con otras unidades de combate. También incluía un conjunto de armas para el ataque independiente a los objetivos detectados.

En su configuración actual, el Poseidon es capaz de atacar diversos objetivos en un radio de cientos de kilómetros. Por ejemplo, los sistemas de misiles antibuque más modernos permiten ataques contra objetivos de superficie a distancias superiores a 900 km. También están disponibles otras municiones con un alcance de hasta 250-300 km. Sin embargo, el uso de sistemas de mayor alcance puede requerir la designación de un objetivo externo.


Un torpedo Mk 54 siendo lanzado desde el tubo de torpedos de un barco.

También existe una amplia gama de armas antiminas y torpedos para contrarrestar objetivos submarinos. Pueden colocar minas en la trayectoria de un submarino enemigo o destruirlo con torpedos teledirigidos. Sin embargo, el radio de combate de estas armas no supera los pocos kilómetros.

El avión P-8A cuenta con múltiples puntos de anclaje internos y externos para todas las municiones compatibles. Puede transportar una combinación de misiles, torpedos y minas, según la misión y los objetivos previstos.

Este prometedor proyecto se diseñó con un alto grado de capacidad de combate en mente, incluso en la etapa de especificaciones tácticas y técnicas. Boeing y sus filiales ya han cumplido este requisito y ahora están ampliando gradualmente la gama de municiones compatibles. Como resultado, el Poseidon puede realizar una mayor variedad de misiones de combate.

Según los planes del Pentágono, el P-8A permanecerá en servicio hasta casi mediados de siglo. Se espera que se someta a varias mejoras de diversos tipos durante su vida útil. Además, su carga de munición será revisada y ampliada. El armamento específico que recibirá el avión aún se desconoce.