jueves, 25 de junio de 2026

Conquista del desierto: Vestuario de la tropa de línea

Vestuarios del tropaje en la Conquista del Desierto





"El vestuario será el mismo que usan nuestros soldados para el servicio ordinario, con las siguientes reformas. En lugar del capote llevará un poncho de buen paño, forro de bayeta, y una capucha.
El poncho le defiende del frío, como el capote, pero le defiende mejor de la lluvia a la vez que defiende el todo de la montura que le sirve de cama, y le abriga más completamente para taparse por la noche".

Álvaro Barros, "Indios, fronteras y seguridad interior".

Teoría de la guerra: La tecnología moral

La ventaja “tecnológica” de los valores morales

Por EMcL





Imaginemos una situación extrema. Dos bandos se enfrentan en una contienda prolongada. Uno de ellos acepta restricciones morales: no atacar deliberadamente a civiles, no torturar prisioneros, no emplear escudos humanos, no destruir indiscriminadamente aquello que dice querer salvar. El otro, en cambio, se considera libre de esas limitaciones. Puede mentir sin freno, intimidar, infiltrar, secuestrar, aterrorizar, manipular a la población civil o convertir la ambigüedad moral en un arma. La pregunta surge casi de inmediato: ¿no tiene este segundo bando una ventaja decisiva? ¿No posee, por así decirlo, una “tecnología moral” superior, entendida no como virtud, sino como libertad de acción?

La intuición inicial parece favorecer al actor sin restricciones. En términos estrictamente tácticos, quien se libera de ciertos frenos dispone de un menú más amplio de acciones. Puede hacer cosas que el adversario no puede o no quiere hacer. Puede ocultarse entre civiles porque sabe que el enemigo vacilará antes de disparar. Puede usar hospitales, escuelas o templos como cobertura porque explota deliberadamente la inhibición moral del otro. Puede recurrir al terror selectivo para disciplinar poblaciones, asesinar colaboradores, sabotear infraestructuras críticas o producir efectos psicológicos desproporcionados con recursos relativamente escasos. Desde esta perspectiva, la moral aparece como una carga operativa: una fricción adicional en el campo de batalla, una demora en la cadena de mando, una limitación autoimpuesta en el uso de la fuerza.

Esta es la dimensión más inquietante del problema. Las normas morales, cuando son respetadas por un solo lado, pueden ser explotadas por quien no las respeta. Allí nace la idea de una asimetría moral: no simplemente una diferencia de armamento, presupuesto o tecnología, sino una diferencia en los límites de lo concebible. Para un actor, ciertas acciones están prohibidas; para el otro, están disponibles. En ese sentido preciso, el bando menos escrupuloso parece poseer una ventaja “tecnológica”: no porque tenga mejores máquinas, sino porque su arquitectura moral le habilita procedimientos vedados al adversario.

La guerra asimétrica ha ofrecido innumerables ejemplos de este fenómeno. Las insurgencias suelen operar en un terreno donde la distinción entre combatiente y no combatiente se vuelve difícil, a veces deliberadamente difícil. La población civil se transforma en refugio, fuente de información, escudo, base logística y escenario propagandístico. El adversario regular, especialmente si pertenece a una democracia liberal o a una coalición internacional, no sólo combate contra una fuerza armada; combate también contra la mirada de su propia opinión pública, de los medios, de los tribunales, de los aliados y de la historia. Cada error táctico puede convertirse en derrota política. Cada víctima civil puede tener un efecto estratégico superior al de una batalla perdida.

Pero esta ventaja inicial es menos sólida de lo que parece. La ausencia de restricciones morales amplía el espacio de acción, sí, pero también contamina el espacio político en el que toda guerra finalmente se decide. La brutalidad puede producir obediencia inmediata, pero rara vez produce lealtad estable. Puede conquistar una ciudad, pero no necesariamente gobernarla. Puede sembrar miedo, pero también odio. Puede desorganizar al enemigo, pero también unificarlo. Puede destruir la resistencia visible, pero alimentar una resistencia más profunda, más paciente y más radicalizada.

Por eso la moral no debe entenderse sólo como restricción. También puede funcionar como una tecnología de coordinación, legitimidad y supervivencia institucional. Un ejército que acepta límites no siempre es más débil; a veces es más confiable, más disciplinado y más capaz de sostener alianzas. Una sociedad que cree combatir por una causa justa puede soportar costos que serían intolerables si la guerra apareciera como mero saqueo o exterminio. Un Estado que respeta ciertas reglas preserva mejor su autoridad, incluso cuando pierde batallas. La moral, en este sentido, no es una decoración humanitaria colocada sobre la estrategia. Es parte de la estrategia misma.

La Segunda Guerra Mundial ofrece un caso extremo. Las potencias del Eje, en particular el régimen nazi y el militarismo japonés, llevaron adelante formas de guerra y dominación de una brutalidad sistemática: exterminio, trabajo esclavo, masacres, experimentación humana, castigos colectivos, desprecio generalizado por la vida de prisioneros y civiles. Esa ausencia de límites produjo efectos tácticos y políticos inmediatos. El terror desorganiza. La crueldad paraliza. La guerra total permite movilizar recursos humanos y materiales sin consideración por el costo moral. Pero esa misma lógica contribuyó a crear una resistencia feroz en los territorios ocupados, a cohesionar a sus enemigos y a justificar una guerra de aniquilación contra sus propios sistemas políticos. La violencia sin límites no sólo destruyó a sus víctimas; también erosionó las condiciones de posibilidad de una victoria duradera.

La comparación, por supuesto, no debe idealizar a los Aliados. Los bombardeos estratégicos sobre ciudades, desde Dresde hasta Tokio, muestran que incluso los actores que se presentan como defensores de un orden moral pueden transgredirlo gravemente. Pero justamente allí aparece un punto crucial: la fuerza de la moral como tecnología estratégica no depende sólo de proclamar normas, sino de sostenerlas con cierta consistencia. Cuando el bando que invoca la justicia viola sus propios principios, pierde parte de su ventaja simbólica. La moral no funciona como escudo retórico automático. Exige credibilidad.

Vietnam muestra una dinámica distinta, más ambigua y más moderna. Las fuerzas norvietnamitas y el Viet Cong explotaron con notable eficacia las ventajas de la guerra irregular: movilidad, ocultamiento, conocimiento del terreno, inserción entre la población, ataques sorpresa, túneles, emboscadas y una extraordinaria capacidad para convertir la supervivencia en victoria política. Estados Unidos y Vietnam del Sur, aunque contaban con superioridad material abrumadora, estaban condicionados por reglas de enfrentamiento, presión mediática, límites diplomáticos y una opinión pública cada vez menos dispuesta a aceptar los costos de la guerra. La ofensiva del Tet, militarmente costosísima para los comunistas, fue sin embargo una victoria estratégica en el plano perceptivo: mostró que el enemigo no estaba derrotado y quebró la confianza pública en el relato oficial de progreso.

Pero Vietnam también advierte contra una lectura demasiado simple. Estados Unidos cometió graves violaciones, desde matanzas como My Lai hasta campañas de bombardeo de enorme impacto civil. El problema no fue que un bando tuviera moral y el otro no. El problema fue que la legitimidad se volvió un campo de batalla en sí mismo. La insurgencia entendió que no necesitaba derrotar militarmente a Estados Unidos en sentido convencional; necesitaba hacer políticamente insostenible su permanencia. Allí la “tecnología moral” no consistió únicamente en carecer de límites, sino en explotar las contradicciones del adversario: obligarlo a elegir entre eficacia militar inmediata y legitimidad política de largo plazo.

Las guerras de Irak y Afganistán después de 2001 llevaron esta tensión a un nuevo nivel. Grupos como Al Qaeda, los talibanes o ISIS recurrieron a atentados suicidas, ejecuciones filmadas, bombas en mercados, uso de civiles como cobertura, destrucción patrimonial y violencia ejemplarizante. Esa brutalidad tuvo una eficacia táctica evidente: con recursos limitados, podían generar efectos psicológicos, mediáticos y políticos enormes. Una bomba improvisada podía alterar una campaña electoral, condicionar la estrategia de una coalición o forzar cambios doctrinarios en ejércitos enteros. En términos de costo-beneficio inmediato, la crueldad podía parecer racional.

Sin embargo, la misma brutalidad que les otorgó visibilidad también les impuso límites. ISIS, por ejemplo, logró una expansión territorial vertiginosa, pero su régimen de terror produjo rechazo local, coaliciones internacionales, rebeliones internas y una movilización militar sostenida contra su proyecto. La violencia extrema puede servir para capturar poder; es mucho menos eficaz para institucionalizarlo. Gobernar exige previsibilidad, extracción regular de recursos, administración, alianzas, obediencia no puramente coercitiva. La amoralidad puede ganar espacio; rara vez construye orden estable.

Algo semejante puede observarse en las guerras coloniales. En Argelia, el FLN recurrió al terrorismo urbano y a la guerra de guerrillas, mientras Francia respondió con tortura, desapariciones y represión sistemática, especialmente durante la Batalla de Argel. Desde el punto de vista táctico, la tortura produjo información. Desde el punto de vista estratégico, destruyó legitimidad. Francia podía ganar operaciones, desmontar células y controlar barrios; pero cada victoria obtenida mediante métodos moralmente corrosivos debilitaba la justificación misma de su presencia. El resultado fue una paradoja recurrente: el poder colonial podía imponerse militarmente y, al mismo tiempo, perder políticamente.

Roma ofrece una lección más antigua y quizá más profunda. Los romanos no fueron un pueblo sentimental ni ajeno al terror. Destruyeron ciudades, esclavizaron poblaciones y castigaron rebeliones con ferocidad. Pero su grandeza imperial no se sostuvo sólo en la violencia. También dependió de una formidable capacidad de integración: derecho, ciudadanía progresiva, cooptación de élites locales, infraestructura, rituales compartidos, administración. Roma entendió que la dominación duradera requiere algo más que miedo. Requiere convertir enemigos en subordinados, subordinados en aliados y aliados en romanos. Su “tecnología moral” no fue humanitaria en el sentido moderno, pero sí institucional: supo combinar coerción con incorporación. Allí donde otros actores sólo destruían, Roma absorbía.

La cuestión filosófica de fondo es si la moral en la guerra es una ilusión, un lujo de los fuertes o una condición de racionalidad estratégica. El realismo político, desde Maquiavelo en adelante, ha insistido en que el poder no puede ser juzgado con la ingenuidad de la moral privada. El gobernante que se ata las manos frente a enemigos despiadados puede condenar a su comunidad. Hay en ese argumento una verdad incómoda: ninguna sociedad sobrevive si convierte sus principios en una forma de suicidio. Pero también hay una verdad opuesta, igualmente severa: ninguna comunidad política sobrevive indemne si, para vencer, destruye todos los principios que justificaban su existencia.

Autores contemporáneos como Jeff McMahan han insistido en que la guerra no suspende la moralidad. Los actos siguen siendo evaluables; los individuos siguen siendo responsables; la pertenencia a un bando no absuelve automáticamente. Esta perspectiva obliga a rechazar la idea de que la guerra sea una zona moralmente vacía. Pero incluso si uno adoptara un enfoque más realista, menos normativo, la conclusión no sería muy diferente: la moral tiene consecuencias estratégicas. No es sólo un deber; es también un recurso. Produce confianza, reputación, obediencia voluntaria, alianzas, disciplina y continuidad institucional.

Aquí resulta útil volver a Shannon Vallor y a la idea de virtudes tecnomorales. En sociedades tecnológicamente complejas, virtudes como honestidad, humildad, justicia, autocontrol, prudencia y responsabilidad no son adornos éticos. Son capacidades operativas. Una comunidad científica no puede funcionar sin confianza epistémica. Una alianza militar no puede sostenerse sin credibilidad. Un sistema de inteligencia artificial no puede desplegarse socialmente si se percibe como arbitrario, opaco o abusivo. Una economía de innovación no prospera donde cada actor espera ser traicionado por el otro. La moral, en estos contextos, no reduce simplemente el conjunto de acciones disponibles; estructura las condiciones bajo las cuales la cooperación compleja se vuelve posible.

Esta es la inversión conceptual decisiva. El actor sin restricciones parece más libre porque puede hacer más cosas. Pero muchas de esas cosas destruyen las condiciones que permiten hacer cosas más difíciles: coordinar, innovar, gobernar, persuadir, reconstruir, heredar legitimidad. La amoralidad expande el repertorio táctico y empobrece el horizonte estratégico. Permite golpear con menos freno, pero dificulta construir con mayor profundidad. En el corto plazo, la restricción moral puede parecer una desventaja; en el largo plazo, puede ser una forma superior de tecnología social.

La historia militar, la política internacional y la competencia económica muestran una regularidad persistente: quienes renuncian a todo límite pueden ganar ventaja inicial, pero pagan costos acumulativos en legitimidad, cohesión y sostenibilidad. La moral no garantiza la victoria. Ningún principio detiene por sí solo a un ejército, a una insurgencia o a una corporación depredadora. Pero la ausencia de moral tampoco garantiza eficacia duradera. A menudo produce victorias huecas, territorios ingobernables, alianzas imposibles, sociedades quebradas y enemigos más determinados.

La pregunta inicial, entonces, debe reformularse. No se trata de saber si el bando sin restricciones tiene más opciones. Las tiene. La verdadera cuestión es qué tipo de opciones son esas, qué destruyen al ser usadas y qué clase de orden permiten construir después. La moral es una restricción, sin duda. Pero también es una tecnología de largo plazo: una arquitectura invisible que permite sostener confianza, coordinar esfuerzos, limitar la autodestrucción y convertir la fuerza en autoridad legítima. Quien carece de ella puede ganar una batalla con menos escrúpulos. Quien logra incorporarla de manera consistente puede estar mejor preparado para ganar la paz, que es siempre la forma más exigente de la victoria.

miércoles, 24 de junio de 2026

SOLGW MK1, nuevo fusil del US SOCOM

Subfusil: Fort 320 (Ucrania)

Subametralladora Fort 320  

Modern Firearms


La subametralladora Fort 320 fue desarrollada y es producida por la empresa ucraniana NPO Fort. Se presentó al público por primera vez en 2021, y su producción en masa aparentemente comenzó alrededor de 2024. Actualmente, se está distribuyendo a personal no de infantería de las fuerzas armadas ucranianas como arma de defensa personal para artilleros, tripulaciones de vehículos, especialistas en comunicaciones, etc. También se dice que es utilizada por la policía ucraniana y otras unidades militarizadas.


Subametralladora Fort 320, prototipo inicial

La subametralladora Fort 320 es un arma de fuego selectivo que utiliza un sistema de retroceso simple tradicional y dispara el cartucho de pistola más popular del mundo, el 9x19 mm Luger/Parabellum. Cuenta con un cajón de mecanismos de acero estampado y un armazón inferior de polímero con empuñadura de pistola, que sirve como alojamiento del cargador. Las palancas de seguridad/selector de fuego y los botones de liberación del cargador son ambidiestros. Curiosamente, los primeros prototipos incluían una palanca para liberar manualmente el cerrojo, pero los modelos de producción no la tienen. El Fort 320 utiliza cargadores de doble hilera y doble alimentación, de diseño propio, con capacidades de 20 y 30 cartuchos.


Metralleta Fort 320


La parte superior del receptor está equipada con un riel Picatinny integral y se pueden instalar rieles adicionales a los lados del receptor en la parte delantera. Hay un riel corto ubicado debajo del cañón y, por lo general, se toma con una empuñadura delantera plegable estándar de fábrica. Los modelos de producción incorporan un apagallamas en la boca del cañón y pueden equiparse con un silenciador opcional.


Subfusil Fort 320

Por razones desconocidas para el autor, el Fort 320 de 9 mm se compara frecuentemente con el subfusil Heckler-Koch MP7 de 4,6 mm. Si bien ambos subfusiles presentan similitudes evidentes en su forma, tamaño y función principal como armas de defensa personal (PDW), también tienen diferencias significativas en su diseño interno y en las propiedades balísticas de su munición. Por lo tanto, es más prudente comparar la subametralladora Fort 320 con otras armas modernas de 9 mm de la misma clase, como la Uzi Pro, la B+T MP9 o la PP 2000.

Especificaciones básicas de la subametralladora Fort 320:

  • Calibre: 9 × 19 mm
  • Longitud total: 600 / 400 mm
  • Longitud del cañón: 160 mm
  • Peso (con cargador vacío): aprox. 2,5 kg
  • Cadencia de fuego: 800 disparos/minuto
  • Capacidad del cargador: 20 y 30 cartuchos

martes, 23 de junio de 2026

EA: Busca camiones para sus radares RMF-200V

El Ejército Argentino busca camiones 6x6 para transportar los radares RMF-200V de INVAP



El Ejército Argentino inició un nuevo proceso de adquisición de equipamiento estratégico mediante la Licitación Pública Nacional N.º 0371/2026, destinada a la compra de cuatro camiones pesados 6x6 para el transporte y operación de los radares tácticos RMF-200V desarrollados por INVAP. La convocatoria, impulsada por la Dirección General de Material del Ejército, se inscribe dentro del proceso de modernización de las capacidades de vigilancia, defensa antiaérea y control del espacio aéreo nacional.


 

La elección de una plataforma pesada con tracción 6x6 indica que los vehículos deberán transportar sistemas de volumen y peso significativos, incluyendo el radar, centros de comando, equipos de comunicaciones, generadores eléctricos, elementos de apoyo logístico y componentes auxiliares para despliegue en campaña. Según los requisitos difundidos, el camión deberá contar con motor de aproximadamente 12.000 cm³, seis cilindros, 410 cv de potencia, capacidad de carga de 15 toneladas, tracción integral 6x6 y cumplimiento de norma de emisiones Euro V.

Entre los modelos civiles que podrían ajustarse a esos parámetros se encuentra el Iveco Trakker, equipado con motor Cursor 13 de aproximadamente 12.880 cm³, seis cilindros en línea, potencia de entre 380 y 420 HP según versión, y capacidad de carga desde 11.000 hasta más de 15.000 kilos. También aparece como alternativa la familia Scania G/P Series, con motor DC13 de 12.700 cm³, seis cilindros y versiones de 410 CV.

En el segmento militar, las opciones compatibles incluyen el Mercedes-Benz Zetros 6x6 o configuraciones militarizadas del Arocs 6x6, con motor OM 460 LA de seis cilindros en línea, 12.816 cm³, potencia de entre 410 y 449 cv, y capacidad de carga de 15 toneladas o superior, según configuración. Otra referencia posible es el Oshkosh MTVR 6x6, en versiones MK23, MK25, MK29 u otras, equipado con motores Caterpillar C-12 o C13, de seis cilindros en línea, cilindrada de 11,9 litros en el C-12 o entre 12,5 y 12,8 litros en el C13, potencia de entre 410 y 440 cv, y capacidad de carga de hasta 15 toneladas en ruta o entre 7 y 9 toneladas fuera de camino.

El sistema que deberán transportar estos camiones es el INVAP RMF-200V, un radar táctico 3D multimisión y multifunción de defensa aérea, de diseño compacto y liviano. Emplea tecnología AESA con conformación digital de haces, opera con cobertura tridimensional y dispone de IFF integrado. Su alcance de detección público informado llega hasta 100 millas náuticas, equivalentes a 185 km, con más de 70 grados de cobertura en elevación. El sistema puede explorar todo el volumen de cobertura en un segundo y está diseñado para detectar y seguir distintos tipos de blancos, incluidas amenazas de muy baja velocidad.

Entre sus características técnicas se destacan la cobertura de 360° en acimut, elevación superior a 70°, velocidad de exploración variable entre 7,5 y 60 RPM, precisión de 10 metros en distancia, menor a 0,2° en acimut y menor a 0,4° en elevación. La antena tiene aproximadamente 1 metro de ancho, 0,5 metros de alto y un peso inferior a 250 kg. El sistema puede alimentarse por línea o generador, con tensión de 110-240 VAC y frecuencia de 50-400 Hz, con consumo inferior a 3 kW.

En términos tácticos, el RMF-200V puede seguir más de 600 blancos simultáneos, cuenta con orientación y georreferenciación automáticas, interfaces flexibles para integración con sistemas de armas, enlaces de datos y centros C3, y está diseñado para despliegue y repliegue en menos de 15 minutos con dotación reducida. Sus alcances varían según la velocidad de exploración: a 7,5 RPM puede detectar un avión de línea de 100 m² a unos 189 km, un avión mediano de 10 m² a 112 km, un blanco tipo caza de 1 m² a 67 km y drones de 0,1 m² a 40 km. A mayores velocidades de exploración, el alcance disminuye, pero aumenta la frecuencia de actualización del volumen vigilado.

Según el cronograma previsto, las empresas interesadas podrán presentar ofertas hasta el 2 de julio de 2026, fecha en la que se realizará la apertura electrónica a través del sistema COMPR.AR. Por el momento, la licitación no detalla públicamente el presupuesto asignado ni la totalidad de las especificaciones técnicas del vehículo, información que queda disponible dentro de la documentación para oferentes.


ATGM: Vickers Vigilant

Vickers Vigilant






El Vickers Vigilant fue un misil antitanque guiado por cable MCLOS británico de la década de 1960 utilizado por el ejército británico . También fue construido bajo licencia en los Estados Unidos por Clevite para el Cuerpo de Marines de los EE. UU. y, en este caso, a veces se lo conoce como munición Clevite.

El desarrollo comenzó en Vickers-Armstrongs en 1956 como un proyecto privado para darle al Departamento de Misiles Guiados de Weybridge de la compañía algo que hacer después de la cancelación del Red Dean . Para 1960 había completado el desarrollo y un extenso programa de pruebas, pero el Ministerio de Guerra permaneció desinteresado ya que deseaba que el departamento de Weybridge se disolviera como parte de la formación en curso de la British Aircraft Corporation . En varias ocasiones, el Ministerio declaró explícitamente que no quería brindar ningún estímulo al equipo ya que esto podría dificultar el cierre de la división en el futuro.

Después de un considerable debate que duró varios años, el proyecto finalmente ganó un pedido inicial ya que era el único diseño adecuado para armar el vehículo blindado Ferret . En ese momento, el Ministerio de Guerra ya había decidido que su arma definitiva para esta función sería el Swingfire , pero no estaría disponible hasta 1966 como muy pronto. A fines de 1961 se realizó un pedido de varios miles de Vigilant como "arma provisional". El pedido resultó inmediatamente en varios pedidos adicionales de Kuwait , Arabia Saudita , Libia y Abu Dhabi , junto con las ventas de Ferret armados con Vigilant a los Emiratos Árabes Unidos y Yemen . El pedido también selló la decisión de EE. UU. de licenciar el Vigilant para la producción local.

El modelo Swingfire no llegó hasta 1969, y durante ese tiempo se abandonó la versión portátil de mediano alcance. Esto dejó al Vigilant en uso en las fuerzas de infantería y aerotransportadas hasta bien entrada la década de 1970. Se fabricaron aproximadamente 18.000 en total.

Tipo Misil antitanque guiado por cable
Lugar de origen Reino Unido
Historial de servicio
En servicio Década de 1960
Utilizado por Reino Unido, Finlandia, Kuwait , Emiratos Árabes Unidos , Suiza, Estados Unidos
Guerras ninguna
Historial de producción
Diseñado 1956
Fabricante Vickers-Armstrongs (Aeronaves) Ltd.
Especificaciones
Masa 31 libras (14 kg)
Longitud 3,5 pies (1,07 m)
Diámetro 0,12 metros
Envergadura 0,27 metros
Cabeza armada HEAT, 6 kg

Mecanismo de detonación
impacto

Motor Cohete de combustible sólido de doble empuje ICI

Alcance operativo
200 m hasta 1375 m
Velocidad máxima 348 mph (155,6 m/s)

Sistema de guía
MCLOS guiado por cable

Sistema de dirección
superficies de control

Plataforma de lanzamiento
infantería o vehículo


Historia


Esfuerzos previos

Vickers-Armstrongs había estado desarrollando misiles guiados desde las primeras etapas de la investigación británica en este campo, estableciendo el Departamento de Armas Guiadas en Weybridge (Brooklands) en Surrey. A mediados de la década de 1950 había participado en cuatro proyectos, todos los cuales fueron cancelados. El último, el misil aire-aire Red Dean / Red Hebe, se retrasó tanto y estaba sobrediseñado que la compañía comenzó a tener una mala reputación con el Ministerio de Suministros , especialmente con John Clemow, el Director.

Cuando Red Hebe fue cancelado a raíz del Libro Blanco de Defensa de 1957 , el departamento de misiles guiados de la compañía no tenía proyectos pendientes. No dispuesto a renunciar al campo de los misiles, George Edwards lideró un esfuerzo para encontrar un nuevo proyecto que pudiera llevarse a cabo solo con fondos de la compañía. Esto los llevó a las ideas de John Housego y Jal Daboo para un misil antitanque ligero. Ya eran conscientes del descontento del Ejército británico con el misil antitanque Malkara recientemente desplegado , y sintieron que había una oportunidad aquí. En 1956, Edwards convenció a la junta directiva para que asumiera el desarrollo de un reemplazo para Malkara utilizando un nuevo sistema de guía desarrollado internamente.


Cobra era un diseño típico de misiles antitanque de la década de 1950, con alas muy grandes y spoilers para control.


Diseños anteriores

El Malkara fue uno de los primeros misiles antitanque y tuvo varios problemas. El principal de ellos fue el interés permanente del Ejército en el uso de ojivas de gran tamaño con cabeza aplastada de alto poder explosivo (HESH) en lugar de las más comunes ojivas antitanque de alto poder explosivo (HEAT) utilizadas por la mayoría de las armas antitanque de la época. Para cualquier nivel de penetración dado, el HESH requería mucho más explosivo, y la necesidad del Malarka de enfrentarse a los tanques de batalla principales exigía una ojiva de 57 libras (26 kg). Combinado con el largo alcance deseado, 3.000 yardas (2.700 m), el misil terminó pesando 206 libras (93 kg), demasiado pesado para que fuera portátil.

El sistema de guía tampoco era ideal. Consistía en un pequeño joystick que el operador utilizaba para guiar el misil mientras comparaba visualmente su posición con el objetivo, con la ayuda de una bengala brillante en el misil. Cuando el operador empujaba la palanca hacia la derecha, por ejemplo, accionaba las superficies de control para girar el misil hacia la derecha. El problema era que el misil continuaba moviéndose hacia la derecha después de soltar el control, cruzando finalmente la línea de visión , continuando hacia el lado derecho del objetivo y luego requiriendo la entrada izquierda para detener este movimiento. Esto a menudo llevaba al operador a corregir repetidamente la trayectoria del misil, lo que requería una cantidad significativa de entrenamiento para superarlo. El mismo sistema de guía básico fue utilizado por la mayoría de los diseños contemporáneos como el ENTAC, SS.10 y SS.11, y el Cobra, así como el Dart experimental del ejército de los EE. UU . que no se puso en producción.

Otro problema con todos estos diseños era su tamaño. Todos ellos tenían su origen en los experimentos alemanes de la Segunda Guerra Mundial con el Ruhrstahl X-4 como arma antitanque. En ellos se utilizaban alerones como controles, con una autoridad de control limitada. Para proporcionar suficiente sustentación para maniobrar el misil a velocidades razonables, se necesitaban alas muy grandes. Esto dio lugar a diseños voluminosos que eran grandes y poco prácticos para transportarlos manualmente.

Comienza el desarrollo

Convencidos de que pronto se firmaría un contrato para reemplazar al Malkara, Vickers contrató a John Clemow, su crítico, junto con Howard Surtees, para que encabezaran el nuevo proyecto. El desarrollo comenzó a fines de 1956 bajo el número de modelo 891 y se le dio el nombre de Vigilant, por sus siglas en inglés de misil antitanque ligero de infantería guiado visualmente.

El hecho de fijar el alcance en 1.400 metros, la mitad del de Malkara, redujo en gran medida el tamaño del motor del cohete necesario. Se pusieron en contacto con Imperial Chemical Industries (ICI), que desarrolló un motor ligero con el rendimiento requerido. Para alcanzar el peso deseado, el misil tendría que utilizar una ojiva ligera HEAT. El Royal Armaments Research and Development Establishment (RARDE) había diseñado un modelo avanzado, pero no se había comercializado, por lo que se eligió un diseño estándar de la empresa suiza Constructions Méchaniques de Leman (CML).



El sistema de guía constaba de dos partes. La primera era un giroscopio que medía la dirección de ascenso y modificaba los controles de manera que se activaran las aletas de control correctas sin importar el ángulo en que se encontrara el fuselaje respecto del suelo. Esto permitía que el misil girara a lo largo de su eje largo, lo que se utilizaba para compensar cualquier asimetría en el empuje del cohete y garantizar que volara en una línea relativamente recta.

La segunda parte utilizaba dos giroscopios que medían el movimiento de acimut y altitud, con referencia al plano del suelo del primer giroscopio. Este conjunto era la clave para el sistema de guía mejorado. Si el usuario introducía una corrección hacia la derecha, por ejemplo, este movimiento se vería en el giroscopio de medición horizontal. Cuando se soltaba el control, el sistema de guía introducía el control izquierdo hasta que el giroscopio se ponía a cero de nuevo. Esto daba como resultado que el misil siempre volviera a una línea de vuelo apuntando directamente lejos del operador. Para guiar el arma, el operador la controlaba hacia la izquierda o la derecha hasta que se superpusiera visualmente al objetivo y luego soltaba el control. El misil continuaría automáticamente a lo largo de esa línea hasta que alcanzara el objetivo. El segundo giroscopio, que medía el movimiento vertical, mantenía al misil volando nivelado sobre el suelo y eliminaba en gran medida la necesidad de correcciones verticales durante el vuelo. Este sistema tenía la ventaja adicional de eliminar los efectos del viento o la asimetría restante en el empuje.

El piloto automático proporcionaba un control suave, por lo que se eliminó la necesidad de los controles de acción lenta que se veían en los misiles anteriores. En su lugar, el nuevo diseño utilizó grandes alerones convencionales que podían apuntar el misil hasta 30 grados fuera de la línea de vuelo. En este tipo de ángulos, el propio motor del cohete producía un empuje de control significativo, lo que permitía que las alas fueran mucho más pequeñas. Estas tenían la forma de rectángulos largos de cuerda corta que mantenían la sustentación en ángulos de ataque muy altos . Esto condujo a un diseño mucho más compacto.

Otra idea de Vigilant era que el lanzamisiles estuviera conectado al control de guía mediante un cable largo. Esto permitía que el lanzador se instalara en cualquier lugar abierto mientras el operador se desplazaba a un lugar con más cobertura. Después del lanzamiento, el operador guiaba el misil hacia su línea de visión y luego lo corregía hacia el objetivo. Aunque el misil dejaba un rastro de humo hacia el lanzador, estaba lo suficientemente lejos del operador como para ofrecer protección. Los objetivos podían estar hasta 40 grados a cada lado de la posición de lanzamiento.

Pruebas

Las primeras pruebas no controladas se llevaron a cabo en el verano de 1957. Los primeros ejemplos del sistema de guía se probaron en septiembre de 1958. En ese momento, los transistores de germanio originales de Texas Instruments fueron reemplazados por versiones de silicio, que eran menos costosas y mucho menos sensibles a la temperatura. Mullard , la subsidiaria británica de Philips , también asumió la producción de los mismos transistores ese año. Las mejoras posteriores al año siguiente permitieron ignorar toda variación de temperatura, eliminando la necesidad de diodos Zener que habían proporcionado esta función. Las pruebas también demostraron que los cables de guía no eran lo suficientemente fuertes y tendían a romperse, lo que llevó a extensos experimentos para encontrar una solución. El escape del cohete que incidía en el cable tendía a arrancarlo del carrete al principio del vuelo, por lo que se cambió la disposición del carrete para evitar esto.

Otro cambio fue la forma del controlador. Originalmente, este tenía la forma de un dispositivo similar a una "ametralladora Sten" que se diseñó para dispararse desde la cadera durante la fase de prueba, pero se modificó para su uso en posición boca abajo en la versión de producción. En las pruebas se descubrió que el operador ingresaba el comando de guía vertical incorrecto aproximadamente el 50% del tiempo, hacia arriba en lugar de hacia abajo, por ejemplo. Después de algunos experimentos, se desarrolló un nuevo diseño que utilizaba un dispositivo similar a una copa en el que el operador insertaba la parte delantera de su pulgar mientras sus dedos sostenían una empuñadura similar a una pistola. En esta versión, guiar el misil hacia abajo se lograba tirando del controlador hacia abajo, en lugar de empujarlo hacia adelante como en un joystick convencional, y el problema de la guía incorrecta se redujo inmediatamente a solo el 5%.

En marzo de 1959, se habían disparado treinta y cinco misiles en pruebas. En ese momento, el interés de Estados Unidos en reemplazar sus misiles SS.10 se estaba volviendo serio, y el Ejército de Estados Unidos tenía la intención de tomar una decisión a principios de 1959. Para cumplir con el requisito, Vickers programó una serie de veinte lanzamientos en Weybridge entre el 9 y el 20 de marzo de 1959, que serían seguidos por otros cinco en Fort Benning . Más tarde se hizo evidente que el equipo de prueba en Benning no era realmente adecuado para las pruebas, por lo que se llevó a cabo una serie de veintisiete pruebas en Redstone Arsenal . Las pruebas en Redstone observaron que la bengala era demasiado difícil de ver a larga distancia con luz solar brillante, y se desarrolló un modelo más potente.

Desinterés oficial

Mientras que las pruebas en los EE.UU. conducían a un posible pedido, el Ejército británico no sólo se mostró desinteresado, sino en algunos aspectos activamente hostil. En un memorando de 1959, se afirmaba que "no estaría justificado alentar a la Compañía a mantener su capacidad de diseño de armas guiadas" y, aunque varios estudios incluyeron a Vigilant en sus discusiones, no quedó ningún plan oficial para comprar un arma antiblindaje ligera de ningún tipo.

Este desánimo se debió a los cambios que se estaban produciendo en la industria tras la publicación del Libro Blanco de Defensa de 1957. Duncan Sandys sugirió encarecidamente que los pedidos futuros de armas sólo se darían a empresas más grandes, lo que obligaría a la fusión de empresas más pequeñas. Entre ellas se encontraba la fusión de English Electric y Vickers, que formaría el núcleo de British Aircraft Corporation (BAC), a la que más tarde se añadirían Bristol Aeroplane Company y Hunting Aircraft . EE y Bristol ya tenían sus propios equipos de diseño de misiles de éxito, y el gobierno consideró que no habría necesidad de un tercero. Cualquier estímulo a Vickers en este punto se consideraba un problema si ese equipo se dividía más tarde y se fusionaba con los otros dos.

Para romper el estancamiento, Vickers organizó una demostración del sistema el 29 de septiembre, a la que se invitó a 200 funcionarios. Se dispararon once misiles y se lograron siete impactos. Fue sólo en ese momento que los problemas persistentes con la rotura de los cables estaban claramente en vías de ser resueltos por completo, y los cambios en el sistema de simulación y el régimen de entrenamiento estaban dando sus frutos, con un promedio de fallas desde el punto de mira de sólo 1 pie (0,30 m).

La demostración fue un éxito en términos de iniciar una consideración oficial de apoyar el proyecto. Después de discutir la compra de una docena de misiles, que luego se amplió a dos docenas, un acta del 11 de enero de 1960 alienta esta idea y compara el Vigilant con el SS.10 francés, el SS.11, el ENTAC y el Cobra germano-suizo, con el que el Vigilant es altamente competitivo. Un memorando del 22 de abril representa un revés, reiterando las preocupaciones originales, seguido por un memorando del 28 de abril que sugiere que el Ejército aún no había decidido si un soldado podría operar efectivamente el sistema.

En ese momento, la formación de BAC ya estaba bien encaminada. El 30 de mayo, el nuevo director de los programas de misiles guiados de BAC escribió al Ministerio de Guerra y declaró rotundamente que la compañía mantendría abierta la oficina de Weybridge. Los memorandos siguieron circulando y no fue hasta el 4 de agosto que el Ministerio de Guerra finalmente aceptó el punto y decidió ofrecer pequeños contratos para mantener el esfuerzo en marcha. La noticia se hizo pública el 26 de agosto, los periódicos señalaron que la compañía había gastado casi £1 millón en el desarrollo y el precio proyectado era de solo casi £500 por unidad.


Swingfire utilizó vectorización de empuje para el control, eliminando las superficies de control y reduciendo el tamaño de las alas. Su capacidad para disparar en las esquinas era una característica clave, lo que le permitía al lanzador permanecer oculto. Nunca se logró reducir su tamaño al de Vigilant.

Introducción a la producción

El Ejército había expresado durante mucho tiempo sus preocupaciones sobre las capacidades de la ojiva CML contra los tanques de batalla principales y tanto el Ejército como el Ministerio continuaron considerando el sistema de manera negativa. En 1960, el programa Swingfire estaba en sus etapas iniciales y ya se consideraba el arma antitanque definitiva. Swingfire tenía como objetivo abordar cualquier deficiencia en el rendimiento con una ojiva mucho más potente. El desarrollo futuro planificado de una versión reducida, "Swingfire de alcance medio", tenía la intención de ser una versión más portátil que cumpliría la misma función que Vigilant.

Casi al mismo tiempo, el Consejo del Ejército señaló que existía la necesidad de nuevas armas antitanque para su uso por parte del Ejército británico del Rin y las fuerzas en Oriente Medio . En particular, sugirieron que existía una necesidad inmediata de una versión armada antitanque del vehículo blindado Ferret para cumplir estas funciones. Si bien el Swingfire de alcance medio podía cumplir esta función, el Swingfire original no se esperaba hasta 1966, y la versión de alcance medio algún tiempo después. Compararon el ENTAC y el Vigilant para armar al Ferret y concluyeron que el Vigilant era notablemente superior al ENTAC debido a su sistema de guía. El 7 de noviembre, se ofreció un contrato para satisfacer la "firme y urgente necesidad" del Ferret. Esto llevó a un pedido de setenta misiles adicionales para pruebas a partir de 1961.

La cuestión de una compra más amplia permaneció abierta y no fue hasta el 24 de noviembre de 1961 que las señales claras del Ministerio de Aviación sugirieron que iban a financiar la producción. BAC emitió rápidamente un comunicado de prensa, que casi de inmediato condujo a varios pedidos adicionales de usuarios extranjeros. En ese momento, la fusión de Vickers con BAC estaba comenzando en serio y, a principios de 1962, la oficina de diseño de Weybridge cerró y la mayoría de los miembros se trasladaron a Stevenage.

Nueva ojiva

A medida que el Vigilant avanzaba en su desarrollo y parecía que se recibiría un pedido, en mayo de 1962 el Ejército comenzó a desarrollar una nueva ojiva en RARDE que mejoraba significativamente la penetración. Esto se logró principalmente moviendo la espoleta de contacto al extremo de una "sonda" que se extendía hacia adelante desde la parte delantera del misil después del lanzamiento, proporcionando más distancia de separación en la que se podía formar un chorro de metal mejorado. Conceptos similares se utilizan en varias armas antitanque hasta el día de hoy. No se conocen las cifras de penetración de la ojiva de diseño británico, nunca se lanzó para la exportación y solo se vendieron en el extranjero las versiones CML.

En las pruebas, British Aerospace descubrió que la ojiva CML era capaz de penetrar 430 mm (17 pulgadas) de blindaje típico de un tanque de una sola capa. También demostró ser capaz de penetrar un blindaje espaciado que consistía en una placa de 50 milímetros (2,0 pulgadas), un espacio de 150 milímetros (5,9 pulgadas) y otra placa de 100 milímetros (3,9 pulgadas). Este tipo de espesores de blindaje eran muy superiores a los de la mayoría de los tanques en el campo de batalla, que en ese momento eran generalmente mucho más delgados; incluso el T-72 de una década después tenía un blindaje máximo en el frente de la torreta de 280 mm.

Además de su uso en infantería, el Vigilant podía montarse en vehículos como el Ferret y el Land Rover . Para las tropas aerotransportadas, también se desarrolló un contenedor de espuma de poliestireno más ligero.


Descripción

Misil

El misil en sí tiene 42,5 pulgadas (1.080 mm) de largo, dividido en dos partes de longitud aproximadamente igual. La mitad delantera contiene la ojiva y su disparador de sonda nasal, y los giroscopios directamente detrás de la ojiva. La mitad trasera contiene el motor del cohete y el sistema de control. La ojiva es ligeramente más ancha en radio que la mitad trasera del misil, lo que le da al sistema un diseño general similar al RPG-7 . Cuatro alas rectangulares de cuerda estrecha corren desde justo detrás del área de la ojiva hasta justo delante del extremo trasero. Cada ala de fibra de vidrio lleva una aleta de control en su borde trasero. El diámetro de la sección trasera definida por las alas es algo mayor que la sección de la ojiva. Las aletas estaban impulsadas por gas caliente extraído del motor del cohete.

Los giroscopios del sistema de control están colocados delante del motor del cohete, justo detrás de la ojiva. La electrónica transistorizada está empaquetada en dos pequeños "carenados" colocados entre las alas, uno para el acimut y otro para la altitud. Estos son ligeramente más largos que las alas y cumplen una doble función: conectar las señales de control de los cables en la parte trasera del misil al sistema de guía y los giroscopios. El motor del cohete se encuentra cerca de la parte delantera de las alas, de modo que el centro de gravedad no cambia mucho a medida que se quema el combustible. Consiste en un sistema de "dos etapas" con 2,5 segundos de combustible de combustión rápida en la parte trasera para impulsarlo a la velocidad, y 10 segundos de combustible de combustión más lenta en la parte delantera como sustentador.



En el extremo posterior del misil hay un recipiente que contiene el tubo de salida del cohete en el centro, con una boquilla de molibdeno y una bengala de magnesio envuelta alrededor de él. Se insertó un encendedor en el tubo central y encendió ambos en el lanzamiento. Los cables de control estaban enrollados alrededor del recipiente que contenía la bengala.

El misil alcanza su alcance máximo de 1.375 metros en 12,5 segundos. En las pruebas, la ojiva de carga hueca del misil penetró un máximo de 576 milímetros de blindaje de 30 a 35 HRC . Se proporcionaron dos tipos de ojivas para el Vigilant: una ojiva desarrollada en Gran Bretaña con una sonda plegable que se extiende en el lanzamiento y puede lograr la máxima penetración, y otra desarrollada por la firma suiza CML con una punta más roma que tiene un anillo de acero endurecido que, en impactos oblicuos, se clavará en el blindaje y hará girar la ojiva de carga hueca para una mejor penetración.

Configuración del sistema

El sistema de misiles podría desplegarse en varias configuraciones. La configuración portátil consta de un lanzador que funciona también como contenedor de transporte, una mira y un controlador combinados, una batería y un cable de 63 metros de largo. [ 37 ] Una caja selectora de misiles opcional permitía controlar hasta 6 misiles con una sola mira y separados de ella.

La caja del lanzador se coloca en el suelo mirando hacia la dirección de los objetivos previstos y se abren los pestillos de la parte delantera y trasera de la caja. La tapa delantera se gira hacia abajo sobre una bisagra para formar una plataforma que eleva la parte delantera del misil en el aire de modo que tenga una velocidad ascendente inicial en el lanzamiento, despejando así cualquier obstrucción local. La tapa trasera se retira por completo y contiene el carrete que sujeta el cable que se conecta al sistema de puntería o a la caja selectora.

Orientación y control

El controlador de la mira tiene un diseño de empuñadura de pistola, con dos empuñaduras. La empuñadura delantera tiene el gatillo de lanzamiento, y la empuñadura trasera tiene un joystick para el pulgar para dirigir el misil. Un monocular de bajo aumento (3,2x) forma la mira en sí. Las líneas estadimétricas grabadas permiten una medición sencilla, basada en un objetivo de tanque típico que une las líneas una vez que está dentro del alcance. Hay un breve retraso después de apretar el gatillo mientras se hacen girar los giroscopios, y luego el misil se lanza en un ángulo de unos 20 grados sobre la horizontal. Después de que se queme el propulsor, el misil alcanza una velocidad en la que las aletas de control se vuelven efectivas, y el misil se nivela varios metros sobre el suelo y comienza la etapa guiada. El misil realiza un giro lento mientras vuela, el giro es impartido primero por la fuerza del cable que se desenrolla del carrete, y luego mantenido por las superficies de control.

La clave del diseño fue su sistema de guía de "control de velocidad". Los giroscopios mantenían al misil volando nivelado y directamente lejos del lanzador. Las entradas de control hacen que el misil comience a volar en la dirección indicada, pero cuando se suelta el control, el piloto automático aplica el control opuesto para que el misil vuelva a volar directamente lejos del lanzador. Esto significa que el operador simplemente tiene que ajustar el misil hasta que se vea superpuesto al objetivo y luego soltar la entrada de control, momento en el que volará directamente hacia el objetivo. Después de eso, solo se necesitan ajustes menores para tener en cuenta la precisión y el movimiento del objetivo. Además, los giroscopios corrigen automáticamente cualquier zarandeo del viento. Vigilant se ganó una reputación de facilidad de control y alto éxito con un entrenamiento mínimo del operador.


Operadores


Mapa con antiguos operadores de Vigilant en rojo

Antiguos operadores

 Emiratos Árabes Unidos
    Fuerzas de Defensa de Abu Dhabi
    Ejército de los Emiratos Árabes Unidos

 Finlandia
    Ejército finlandés
 Kuwait
    Ejército de Kuwait
 Libia
 Arabia Saudita

    Fuerzas Terrestres Reales de Arabia Saudita
 Suiza
 Reino Unido

    Ejército británico
 Estados Unidos








lunes, 22 de junio de 2026

Kalashnikov: Unboxing un AKMS

Invasión a Ucrania: Equipo del infante ucraniano

Equipo del infante ucraniano



Uno de los canales rusos muestra cómo es actualmente la línea de equipamiento de un soldado del ejército ucraniano. Y esto ilustra muy bien cuánto ha cambiado esta guerra. Ya no se trata de un equipamiento «solo para el asaltante». Hoy eres asaltante, mañana defiendes una posición, y la línea entre uno y otro se difumina prácticamente por completo.


Primera línea de escalonamiento




“Primera línea de escalonamiento”

“Arma de fuego personal: UAR-15, calibre 5.56×45”

“Configuración flexible para cualquier tarea, eficaz a distancias de 300–600 m, ligera, rápida y manejable”

“Mira térmica”

“Herramienta para restablecer rápidamente la operatividad del arma (por ejemplo, si se atasca una vaina, un cartucho o hay objetos extraños en el cañón; se usa cuando no ayudan la recarga, el golpe o el sacudido; permite limpiar rápidamente el ánima del cañón en condiciones de campo)”

“Baqueta”

“Silenciador”

“Mínimo 8 cargadores: después, según la tarea, hasta 16 encima; el resto, en la mochila de asalto.”



“Primera línea de escalonamiento”

“Guantes”

“Dispositivo de visión nocturna”

“Pistola: arma compacta para corta distancia”

“Teléfono con navegación”

“Cuchillo de hoja fija”

“Reloj”

“Casco, auriculares activos, montura (para visión nocturna), contrapeso”

“Braga de cuello”
(“баф” también puede dejarse como buff)

“Gafas tácticas”

“Mapa”

“Pintura de camuflaje”

“Brújula”

“Linterna”

“Radio”

“Pilas para visión nocturna y auriculares activos”

“Batería para visor térmico”

“Batería adicional para la radio”

“Cargador para visor térmico”



“Primera Línea de escalonamiento”

“Red shemagh o traje de camuflaje”

“Granada de humo de mano”

“Granadas: mínimo 2, mejor 5–6”


domingo, 21 de junio de 2026

Malvinas: La emotiva actitud de voluntarios brasileños para combatir por Argentina

Resulta emotivo ver que también hubo voluntarios brasileños dispuestos a ofrecer y, por que nó, dar su vida por ayudar a Argentina en la guerra de Malvinas.
También es otro palo en la cabeza de muchos chilenos pensando afiebradamente que en 1978, Brasil se iba a embarcar en una guerra con Argentina para salvarlos.

Malvinas: Los otros dogfights de la guerra

Los otros dogfights de la guerra

Fuente

La historia de los dogfights en Malvinas se nos presenta como una sucesión de triunfos británicos. El balance oficial es de 21 aparatos argentinos derribados (9 Dagger, 8 A-4, 1 Mirage III, 1 Canberra, 1 Pucará y 1 C-130), por ninguna baja inglesa. Pero eso no es del todo cierto.




28 de mayo de 1982. El vuelo Sombra está a punto de despegar de BAM Malvinas. El teniente Miguel Ángel Giménez ocupa la carlinga del 'Sombra 1' (matrícula A-537). El también teniente Roberto Címbaro está a los mandos de 'Sombra 2' (matrícula A-532). Ambos pilotan un IA-58 Pucará.




Gímenez es el líder de la pareja. Hijo de maestros, se interesó por la aviación militar de motu propio. Graduado en 1977, fue destinado a los A-4 Skyhawk de la IV Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), en los que perfeccionó su pilotaje y ascendió al grado de teniente.



A finales de 1980, es trasladado a los Pucará de la III Brigada Aérea. Dos años después, es uno de los primeros pilotos de la FAA en ser desplegado en las Malvinas. Herido en el bombardeo del 1 mayo a BAM Condor, Giménez afronta ahora su quinta salida de combate. Todas en IA-58.



Diseñado a principio de los setenta por la Fábrica Militar de Aviones como un avión COIN (Counter-Insurgency) para la Fuerza Aérea Argentina, el FMA IA-58 Pucará es un bimotor turbohélice biplaza, de construcción enteramente metálica, ala baja cantilever y cola en forma de 'T'.



Capaz de operar desde pistas cortas y no preparadas, el IA-58 es flexible, resistente, seguro y fácil de mantener. Además, posee una gran potencia de fuego gracias a sus 2 cañones y 4 ametralladoras fijas, a añadir el armamento que puede cargar en tres puntos fuertes externos.



Durante la guerra, el Grupo 3 de Ataque de la III Brigada Aérea de la FAA desplegará un total de 24 Pucará en las Islas Malvinas. Formarán el Escuadrón Aeromóvil Pucará Malvinas (EAPM) y combatirán allí donde los reactores venidos del continente no pueden hacerlo.



11.30 horas. Pese a las malas condiciones meteorológicas imperantes en las islas, 'Sombra 1' y 'Sombra 2' despegan de Puerto Argentino sin incidente alguno. Bajo una espesa capa de nubes, los dos Pucará aceleran y se dirigen hacia su zona objetivo en vuelo rasante.



En esta misión, cada IA-58 carga cuatro lanzadores de cohetes LAU-61/A en soportes externos, con un total de 76 proyectiles FFAR de 70mm. Además de la munición para sus dos cañones (270 municiones de 20mm cada uno) y cuatro ametralladoras (900 proyectiles de 7,62mm cada una).



Su cometido es realizar un reconocimiento ofensivo y atacar blancos de oportunidad en la zona de Darwin y Goose Green, donde desde el día anterior se libra la primera gran batalla terrestre de la Guerra de las Malvinas entre los paracaidistas británicos y la guarnición argentina.



Por entonces, el teniente Richard James Nunn lleva tres horas y media volando entre el frente y Camilla Creek, la base logística y de apoyo de fuego que alimenta la ofensiva del 2º Batallón del Regimiento Paracaidista contra la infantería argentina sita en Darwin y Goose Green.



Hijo, hermano y sobrino de aviador, Nunn estaba predestinado a surcar los aires. Su padre, Stanley, y sus tíos, Barrie y John, habían combatido en la SGM y la postguerra. Los primeros con la RAF y el último con la FAA. Y su hermano mayor, Chris, era piloto en los Royal Marines.




Ahora, a sus 27 años, Nunn pilota un Scout AH.1 (matrícula XT 629), junto al sargento Bill Belcher. A su lado vuela el XP 902, otro Scout tripulado por el capitán Jeff Niblett y el sargento John Glaze. Es el 'Vuelo B' del 3ºCBAS (Command Brigade Air Squadron) de los Royal Marines.



Fabricado por Westland Helicopters, el Scout AH.1 es un helicóptero ligero biplaza. Como aparato de ataque, está armado con cuatro misiles SS-11 y de una a tres ametralladoras. Como transporte, puede llevar de tres a cuatro soldados, o dos camillas, o su equivalente en carga.



Aquel 28 de mayo, los Scout del 3º CBAS actúan como transportes desarmados. En los vuelos de ida a primera línea, los helicópteros trasladan provisiones a las tropas británicas, municiones principalmente. En los de vuelta, evacúan a los heridos y los muertos de ambos bandos.



10.50 horas. Niblett y Nunn despegan nuevamente de Camilla Creek. Esta vez sus helicópteros cargan camillas, pues deben evacuar al teniente coronel Herbert Jones, oficial en jefe del 2º Batallón del Regimiento Paracaidista, al que erróneamente se considera herido de gravedad.



10.55 horas. 'Sombra 1' y 'Sombra 2' alcanzan la zona de Camilla Creek. Guiados por radio desde el control de tierra de la BAM Cóndor -el aeródromo argentino en Goose Green-, los Pucará adoptan el rumbo noroeste para atacar las posiciones de los paracaidistas británicos.



El techo de nubes fluctúa de 30 a 60 metros de altura y la visibilidad se sitúa entre 2.000 y 2.500 metros. Giménez descubre dos helicópteros volando bajo a 500 metros de distancia. Címbaro cree que son Bell 212 de la FAA. Por radio, Giménez pregunta si los 'helis' son argentinos



"¡Negativo! ¡Negativo! ¡Derríbenlos!", grita el suboficial auxiliar Norberto Basáez, especialista en comunicaciones e integrante del equipo director de vuelo de la BAM Cóndor. Los IA-58 se acercan a los desprevenidos Scout desde el sur.




Como en todos los combates entre aviones y helicópteros, la gran ventaja del avión es su superior velocidad. Y la del helicóptero, su extrema maniobrabilidad. Sin embargo, esta ventaja de los 'molinillos' se reduce ante un aparato tan ágil y capaz de volar lento como el Pucará.



La aparición de los IA-58 sorprende a los británicos que, sin embargo, reaccionan con rapidez. Niblett, líder de la pareja de Scout, ordena una ruptura. Nunn gira al este. Niblett, al oeste. Giménez se queda con el Scout que huye al este. Címbaro persigue al que escapa al oeste.



Volando a muy baja altura y a la máxima velocidad posible, Nunn elude el primer y el segundo ataque de Giménez, pero el argentino no tarda en obtener una mejor posición de tiro y abre fuego con todas las armas de su avión. Alcanzado, el Scout explota, se incendia y cae a tierra.



"¡Lo derribé! ¡Lo derribé!", vocifera Giménez por la radio. Nunn, alcanzado por una bala de 7,62mm en la mejilla derecha, muere en el acto. Belcher, herido grave por un proyectil de 20mm en la pierna derecha y otro de 7,62mm en el tobillo izquierdo, sale despedido con el impacto.



Címbaro se centra en el helicóptero de Niblett, al que en el caos del combate ha tomado por un Sea King. En sus dos primeras pasadas, el Pucará no dispara porque sus cañones se han atascado. En la tercera, lanza sus cohetes contra el 'molinillo' que vuela en rasante.



La onda expansiva generada por la explosión de los cohetes contra el suelo, desestabiliza al 'Sea King'. Címbaro observa como el helicóptero toca tierra y vuelca. Ve supervivientes. Y recibe fuego de armas ligeras. Acto seguido, inicia el escape con un amplio giro a la izquierda.



12.30 horas. 'Sombra 2' aterriza sano y salvo en Puerto Argentino. Címbaro anuncia que Giménez, cuyo regreso a BAM Malvinas se está demorando más de lo deseado, ha abatido un helicóptero enemigo. Y también reclama para sí el derribo de un 'Sea King'.



Pero el 'heli' que Giménez cree haber abatido, sólo ha sufrido daños leves tras cabecear hacia delante por acción de los cohetes. Pegado al suelo y maniobrando brusco, el Scout se pone a cubierto de las armas ligeras. Niblett recibirá la Cruz de Vuelo Distinguido por esta evasión



Esa misma mañana, Niblett participa en la búsqueda de Nunn y evacúa a Belcher. En el buque hospital HMS Uganda le amputarán la pierna derecha y le reconstruirán la izquierda. Belcher sobrevive y se hace funcionario del Ministerio de Defensa. Hoy es fotógrafo y piloto de drones.



Richard Nunn recibe la Cruz de Vuelo Distinguido a título póstumo y es enterrado en Ajax Bay, junto a 16 soldados del 2º de Paracaidistas. Luego, por deseo de su familia, el cuerpo será trasladado al cementerio 'Blue Beach' de la Commonwealth War Graves Commission, en San Carlos.
 


En 1993, Stanley fallece. Cumpliendo el testamento, los familiares trasladan las cenizas al cementerio de San Carlos. Hoy padre e hijo yacen juntos en la misma tumba. Una bahía de las Malvinas y una calle de la base militar británica de Mount Pleasant, llevan el nombre de Nunn.




Volvamos al 28 de mayo de 1982. 'Sombra 1' no ha regresado a BAM Malvinas. No hay rastro ni del avión ni de su piloto de 28 años. Y ni siquiera el final del conflicto resuelve el misterio. En ausencia de un cuerpo y una explicación, Giménez es declarado desparecido en combate.



26 de agosto de 1986. Islas Malvinas. El teniente John Harrison, piloto de un Sea King del 78º Squadron de la RAF, avista los resto de una aeronave en Blue Mountain, una cumbre de unos 500 metros de alto. Tres días después, un Gazelle del Royal Army aterriza en el lugar.



El 'heli', pilotado por el capitán Chafer, lleva a bordo al capitán Paul Jefferson y al cabo Murgatroyd de los Royal Engineers. Los especialistas certifican que son los restos del A-537 y eliminan la munición sin estallar, incluidos 42 cohetes de 70mm y proyectiles de 20 y 7.62mm




También hallan los restos de Giménez atados a su asiento eyector. Todo indica que el teniente argentino, tras ascender e iniciar un escape hacia la derecha, se desorientó en medio de una capa de nubes bajas y se estrelló contra las escarpaduras de Blue Mountain.



4 de octubre de 1986. Miguel Ángel Giménez es enterrado con honores militares por los británicos en el cementerio argentino de Darwin. Al acto acuden Isaías Giménez y María Carolina Giménez, padre y hermana del piloto. Son los primeros argentinos en pisar las Malvinas desde 1982.



Hoy, el Colegio Secundario 'Primer Teniente de la Fuerza Aérea Miguel Ángel Giménez' de Paso de la Patria, en Corrientes, rinde memoria al piloto argentino. También hay rutas y monumentos provisionales que recuerdan al malogrado aviador del A-537.




El punto de Giménez en aquel vuelo, Címbaro, sobrevive a la guerra, se retira de la FAA y ejerce como piloto comercial hasta los 65 años. Casado con Silvia Vega, tiene tres hijos: Verónica y Valeria -ambas tripulantes de cabina- y Federico, teniente y piloto de la FAA.





Marzo de 1996. Buscando más ventas, FAM presenta un Pucará en la Feria Internacional del Aire y el Espacio de Los Cerrillos, Santiago de Chile. Para promocionar su capacidad como 'cazahelicóptero', el IA-58 luce un 'kill mark' representativo del derribo que Giménez logró en 1982.



El hecho provoca una reclamación por parte de Londres ante las autoridades de la Feria, si bien, cabe destacar que los informes oficiales británicos reconocen, no sólo la pérdida del Scout de Nunn, también admiten que el helicóptero fue derribado por un Pucará en combate aéreo.



Separadas por 11.000 kilómetros de distancia y una guerra, las familias Giménez y Nunn están unidas, sin embargo, por una tragedia común: la pérdida de un ser querido en un mismo combate. Quizás por ello, el respeto mutuo y la comprensión, no el odio, predomina hoy en sus ánimos.



Como ha escrito Chris Nunn, quien combatió en Georgia del Sur como comandante de la Compañía M del 42º Comando, “esta es la historia de dos jóvenes que, si se hubieran conocido en otras circunstancias, probablemente habrían tenido más en común que diferencias”. FIN / END