lunes, 15 de febrero de 2016

Teoría militar: Matemática y guerra

¡GU3RRA! 


Por Pablo Capanna - Pagina 12 link

No sé si a todos les pasará lo mismo, pero a mí si la publicidad es realmente buena me cuesta recordar el producto al cual se refiere. Si bien a la hora de vender es muy posible que machacar una estupidez durante cierto tiempo sea más eficaz que apelar a la creatividad, no hay que dejar que se enteren los anunciantes. Podrían llegar a privarnos de algunos momentos de humor e inteligencia. 

Una escena que anduvo por las pantallas hace un tiempo (por supuesto, no puedo recordar qué producto era) me impresionó como una perfecta escenificación del Círculo Vicioso. Al comienzo, un amante de la música clásica estrenaba su sofisticado equipo de audio y se extasiaba con su sinfonía favorita. Pero pronto, desde el departamento vecino irrumpían las inconfundibles notas de un rock metálico, que amenazaban con ahogarla. 

Decidido a no tolerar ninguna invasión de su espacio sonoro, el melómano se compraba un equipo de mayor potencia y contraatacaba con Brahms. Pero no contaba con la previsible reacción del rockero, que recurría a un equipo de similar poder ofensivo. 

El paroxismo del conflicto llegaba cuando el melómano optaba por recurrir al arma final; encargaba ese enorme equipo que el catálogo definía como “the Big One”, “el Grande”. 

Por efecto de la escalada decibélica, temblaban las paredes y empezaban a caer trozos de revoque y mampostería. Al fin, los dos enemigos quedaban frente a frente. Pero justo cuando estaban mirándose con odio a través de un boquete, desde el piso de arriba comenzaban a gotear las pringosas notas de una cumbia. La escalada armamentista no sólo había agotado a los contendientes: también había permitido que creciera el enemigo común. 

La idea de una confrontación estéril que se configura como un círculo vicioso (y su opuesto, el “círculo virtuoso” de los economistas) siempre atrajo a los estudiosos de las ciencias sociales. Cuando Gregory Bateson era joven, se dedicaba a la antropología y no pensaba en convertirse en gurú de la new age, propuso un tecnicismo tan innecesario como otros: la llamó “esquismogénesis”. 

Sin duda, Bateson tendría presente el caso paradigmático para este tema: las extrañas costumbres de los kwakiutls, un pueblo de la Columbia británica, recordados por generaciones de estudiantes. Su decadencia solía explicarse atribuyéndola a un severo ritual social que no les permitía acumular capital y hasta era capaz de arruinar a prósperas familias. La celebración del Potlatch era un rito de consumo ostensivo. Para demostrar que tenía más riqueza de la que necesitaba, el jefe de un clan mandaba quemar públicamente cueros, pieles, telas, herramientas y hasta canoas, ante el asombro de sus vecinos. Pero estos últimos quedaban comprometidos a hacer una quema similar, o aun mayor, si no querían perder su prestigio. Hace medio siglo, los antropólogos veían en este ritual una profecía del consumismo, y no estaban tan errados, si consideramos el sostenido aumento que ha tenido la oferta de productos inútiles, al punto que el celular se ha hecho más necesario que una buena atención médica. 

Las carreras armamentistas, en particular, constituyen el mejor ejemplo de círculo vicioso, y han interesado a todos aquellos que alguna vez quisieron estudiar científicamente los conflictos. Desde tiempos remotos existió la Estrategia, que enseña cómo ganar las guerras. En tiempos más recientes y con un sentido ya indefinible, la practican funcionarios, artistas plásticos y maestras jardineras, en general con magros resultados. Fuera de los estrategas, hay importantes trabajos teóricos sobre la guerra, entre los cuales se destacan los de Pitirim Sorokin, Estudio de la Guerra (1942) de Quince Wright (1890-1970), o los del francés Gastón Bouthoul (1899-1980), que hizo escuela desde los años ’60. 

Tanto ellos como otros estudiosos trataron de determinar los factores que provocan las guerras, especialmente esos que pueden ser medidos: la evolución tecnológica del armamento, las leyes, las actitudes colectivas y la organización social. Pero todos estos trabajos deberían reconocer que su precursor fue un meteorólogo que, décadas antes y sin mayor publicidad, encaró el estudio científico de la guerra con herramientas matemáticas. Se llamaba Lewis Fry Richardson (1881-1953) y sólo comenzó a ser valorado mucho después de su muerte. Es posible que su compromiso ético con la paz llegara a perjudicarlo, porque vivió tiempos tan difíciles como fueron los de las dos guerras mundiales. 

LA AMBULANCIA DE LOS PACIFISTAS 
A pesar de que es recordado como meteorólogo, el inglés Richardson tuvo variados intereses. Los estudios que hizo en Cambridge incluían física, matemática, química, biología y zoología. Se doctoró tardíamente en Londres, cuando ya tenía 47 años, con orientación en estadística aplicada a la psicología. 

Luego trabajó como químico industrial y, entre otras cosas, dirigió el laboratorio de investigación de una fábrica de lamparitas, mientras iba redondeando sus ingresos con algunas cátedras universitarias y un empleo en el Servicio Meteorológico oficial. 

Sus problemas comenzaron cuando Inglaterra se vio envuelta en la Primera Guerra Mundial. Richardson provenía de una familia de cuáqueros; entre otras cosas, esto significa que estaba profundamente convencido de que un cristiano no debe hacer la guerra y que está obligado a resistir al poder arbitrario. 

Cuando fue movilizado, Lewis optó por la objeción de conciencia y pidió ser enviado a prestar servicios sanitarios. Fue así como se enroló en la Unidad Asistencial de los Amigos: “La Sociedad de Amigos” era otro nombre de los cuáqueros. Anduvo manejando una ambulancia y asistiendo heridos en el norte de Francia, donde operaba la 16ª División de Infantería. 

Quiso el azar, o vaya uno a saber qué misteriosa causa, que al mismo equipo de enfermeros había ido a parar el filósofo Olaf Stapledon, aquel que luego escribiría esas ambiciosas epopeyas cósmicas que sedujeron a varias generaciones, con exclusión de Borges. Stapledon había elegido estar allí por sus convicciones socialistas, y era sospechoso para los cuáqueros, pero al parecer era el único interlocutor válido que encontró Richardson, y ambos se pasaban las noches platicando sobre astronomía y física. Lo curioso es que los biógrafos de uno y de otro no parecen haberse percatado de quién era cada cual. Por lo que a mí respecta, me hubiera encantado estar allí para escucharlos hablar. 

De regreso de la guerra, Richardson se encontró con que el Servicio Meteorológico había sido militarizado y estaba bajo el control de la Fuerza Aérea. De ese modo, sus antecedentes como objetor de conciencia le valieron el despido en 1920. 

Pero Richardson seguía firme en sus trece, y cuando se enteró de que algunos de sus trabajos sobre la dinámica de la atmósfera podían ser usados para diseminar gases tóxicos de guerra, abandonó la investigación y destruyó sus apuntes. 

LA PREDICCION DEL TIEMPO 
Antes de Richardson, las predicciones meteorológicas se hacían extrapolando los valores registrados por las estadísticas de los años anteriores. La idea que se le ocurrió entonces fue precisamente la que con el tiempo se impuso. Se trataba de intentar la integración numérica de las ecuaciones diferenciales del movimiento de la atmósfera, partiendo de las mediciones tomadas en un momento dado. El principal problema era que en esa época no existían las computadoras y todos los cálculos debían ser hechos a mano. Richardson anunció un pronóstico para el día 20 de mayo de 1919 y fracasó lamentablemente, pero estudios posteriores mostraron que sus errores provenían de simples cuestiones de cálculo; con una metodología más precisa, la predicción resultaba bastante acertada. 

En 1922 desarrolló sus ideas en el libro Predicción del tiempo mediante procesos numéricos, donde se permitió fantasear con un enorme laboratorio meteorológico. Lo imaginaba como un edificio de forma casi esférica, como un Planetario. Las paredes interiores estarían cubiertas con una representación a escala de todo el planeta. En galerías de distinto nivel iban a ubicarse los calculistas (entonces llamados “computadores”) que recibirían datos por vía telefónica o telegráfica, y provistos de reglas de cálculo resolverían las ecuaciones parciales. Siguiendo distintos niveles de integración, el pronóstico se iría conformando hasta que el coordinador general, que ocupaba un púlpito en la cima de una columna que se erguía en el centro de la esfera, dictaminaba si iba a llover o no. 

La idea no era descabellada. Pero sin computadoras, toda esta fantasía evocaba al colegio de Salomón de Sir Francis Bacon, o lo que es peor, a esa Academia burlesca que imaginó el venenoso Jonathan Swift en Los viajes de Gulliver. 

LA CONSTANTE HISTORICA 
Hoy el clima está considerado entre los sistemas menos sujetos al determinismo, por sus características caóticas, y el pronóstico meteorológico tiene un alcance muy corto. La guerra, por su parte, ha sido una constante en la historia humana. Pero aun cuando suele tornarse incontrolable una vez que se ha puesto en marcha, sus causas suelen estar a la vista con bastante anticipación. Se supone que todo el arte y la ciencia de la diplomacia están para evitarla, conociendo y controlando sus causas. A Richardson le pareció que la guerra podía ser estudiada como un fenómeno físico, a la manera de un terremoto o un tornado. Le dedicó varios libros, desde La psicología matemática de la guerra (1919) hasta Armas e inseguridad (1949), para los cuales se basó en datos estadísticos de las guerras ocurridas entre 1820 y 1945. 

Como primer paso, pensó que podía establecerse una escala logarítmica que midiese la gravedad de las guerras. 

Si la energía de un terremoto se mide por la escala de Richter, los daños que causa son evaluados con la de Mercalli. La escala de Richardson es como la de Mercalli: mide la mortalidad de las guerras según una progresión. Si al daño bélico lo llamamos M, recién podríamos hablar de “guerra” propiamente dicha a partir de M4 (104 = 10.000 muertes). La Segunda Guerra Mundial (la más letal de la historia) habría tenido una intensidad de M7,7. El límite superior de la escala sería M10, es decir, cuando la eventual cantidad de bajas alcanzara el total de la población del planeta. El límite inferior Richardson lo fijaba en M0: un solo muerto, como en un asalto o una pelea de barrabravas. Pero consideraba que a escala histórica, la suma de los homicidios siempre superó a las bajas de los campos de batalla. 

Trabajos más recientes (Kraus, Nelson y Webb, 2001) estiman que el siglo XVIII y el XX fueron, respectivamente, el menos y el más bélico. Los picos de beligerancia occidental se dieron en 1618-1648, 1789-1815 y 1914-1945. En China, el momento más agudo fue el Período de Desunión (220-618). Para los continuadores de Richardson, las guerras coinciden con las crisis religiosas; esto es, en sentido amplio, cuando desaparecen los marcos éticos comunes. 

Richardson pensaba que a medida que los conflictos se hacían más letales, se iban distanciando, de manera que el próximo conflicto, que podría ser de grado M9, tardaría mucho en llegar. Carl Sagan sugirió que la escalada armamentista podía acortar los plazos. Sin embargo, y para nuestro bien, la carrera funcionó como una suerte de Potlatch global. No hubo una tercera guerra mundial, aunque no dejamos de tener una proliferación de armamento nuclear. 

FRONTERAS Y FRACTALES 
Con la información de que disponía Richardson, casi todos los conflictos de intensidad superior a M3,5 se dan entre países que tienen fronteras comunes: algo que tenía perfecta validez para las guerras “nacionales” del siglo XIX, y ha ido perdiendo importancia con la globalización de mercados y capitales. Aunque de todos modos, todavía podría explicar el absurdo armamentismo de India y Pakistán o el rearme que se está dando en América latina. 
 



Fuera válido o no ese principio de proximidad, a Richardson lo llevó a emprender un estudio comparado de las fronteras europeas. Lo primero que descubrió era que todas las mediciones de la costa de Inglaterra diferían entre sí, y que eso planteaba todo un problema metodológico. 

Pasaron varias décadas, y Benôit Mandelbrot retomó el tema para su Teoría de las Catástrofes, con un artículo en el cual se preguntaba “¿Cuánto mide la costa de Inglaterra?”. 

Gracias a Mandelbrot, Richardson también fue redescubierto como un precursor de la fractalidad. Alguna vez había escrito, prefigurando el concepto de eso que hoy llamamos caos o complejidad, que “los grandes torbellinos tienen torbellinos pequeños que se nutren de su velocidad, y así hasta llegar a la viscosidad”. Era una paráfrasis de la frase de Jonathan Swift: “Las pulgas grandes tienen pulgas más pequeñas que las pican y así hasta el infinito...”. 

SSK: Clase U-206 (Alemania)

Submarino de patrulla Clase U-206 (Alemania) 

 
Los submarinos de patrulla de la clase U-206 fueron fueron pensados para ser utilizados para operaciones costeras 


En 1962 IKL comenzó los estudios para un desarrollo de la continuación de su diseño U-205. Esta nueva clase U-206, construida de acero no magnético de alta resistencia, era ser uso para operaciones costeras y tuvo que ajustarse con limitaciones del tratado en el tonelaje máximo permitido a República Federal de Alemania. Los nuevos dispositivos de seguridad para el equipo fueron cabidos, y el ajuste del armamento permitió cargar de torpedos guiados por cable. 



Después de que la aprobación de diseño final hubiera sido dada, el planeamiento de la construcción ocurrió en 1966-68, y las primeras órdenes (para un total eventual de 18 unidades) fueron puestas en el año siguiente. 

En 1975 todos los barcos, U-13 a U-30 estaban en servicio. La clase se le ha dado desde entonces el armamento adicional bajo la forma de dos contenedores externos de GRP para llevar un total de 24 minas además de sus minas además de su armamento normal del torpedo. 

A partir de 1988 hacia adelante 12 de la clase fueron modernizados con nueva electrónica y torpedos para formar la clase de U-206A. En 2003, seguía habiendo 12 ejemplares en servicio alemán. Actualmente han sido dados de bajas todos, el último este año. 

 

Incorporado al servicio 1973 
Tripulación 23 
Profundidad del navegación 100 m (operacional) 
Profundidad operativa (máxima)[/color] ?
[b]Dimensiones y desplazamiento
 
Longitud 48.6 m 
Eslora 4.6 m 
Bosquejo 4.5 m 
Desplazamiento emergida 450 toneladas 
Desplazamiento sumergido 498 toneladas 
Propulsión y velocidad 
Velocidad emergida 10 nudos 
Velocidad sumergida 17 nudos 
Motores diesel 2 x 600 caballos de fuerza 
Motores eléctricos 1 x 1 430 caballos de fuerza (de aproximado) 
Armamento 
Tubos de torpedos 8 x 533 milímetros 
Otras 24 minas llevadas externamente 




Military-Today

Ejércitos: ORBAT y equipo del Ejército de Sudáfrica

Clic para ir a la página oficial del Ejército de Sudáfrica 

ORBAT del Ejército de Sudáfrica 

 

La fuerza completa del Ejército comprende actualmente

1 Regimiento de Tanques (Olifant Mk 1A) 
1 Regimiento de Vehículos Blindados (Rooikat) 
1 Batallón de Grupo de Infantería Mecanizada (Ratel, Rooikat, G5) 
1 Batallón de Infantería Mecanizada (Ratel) 
1 Batallón de Paracaidistas 
3 Batallones de Infantería Motorizada (APCs Buffel y Casspir) 
9 Batallones de Infantería Ligera (Mamba APCs, Samil 20 camiones) 
1 Batallón de Infantería Especializada (motocicletas, infantería montada, perros entrenados, baqueanos) 
1 Regimiento Antiaéreo (gemelos de 35 mm) 
1 Regimiento de Inteligencia 
7 Regimiento de Ingenieros de varios tipos . 
1 Regimiento de Construcción 
2 Talleres de campaña 
1 Regimiento de Artillería (G6, G5 y Bateleur) 
2 Unidades de Mantenimiento (apoyo logístico/transporte) 

Un batallón de infantería tiene generalmente unos 700 hombres, un batallón de artillería usualmente tiene tres baterías de seis a ocho armas cada uno, un escuadrón de tanques tiene cerca de 14 MBTs, y la tropa de misiles antitanques debiera tener cuatro vehículos con lanzamisiles. 

Bases del Ejército 
Hay una gran base de servicios conjuntos en Thaba Tswane en las afueras de Pretoria. El ejército tiene bases importantes en Bloemfontein, Johannesburgo, Durban, Kimberley, Ladysmith, Lothala, Nelspruit, Kroonstad, Oudtshoorn, Pietersburg, Port Elizabeth, Potchefstroom y Youngsfield. La mayor de ellas es la base de Tempe fuera de Bloemfontein, que alberga al 44to Regimiento de Paracaidistas, un regimiento de carros blindados, un batallón de infantería y de la Escuela de Caballería. La mayoría de las unidades de otras bases albergan un sola cuerpo de unidad o una escuela y otros elementos de ese tipo de formación. El Centro de Entrenamiento de Combate Lohatla es también el hogar de un grupo batallón mecanizado. El Complejo Técnico Base Centurión o TEK Base ("Tegnies Werkswinkel Bases") está ubicada en Centurion, al sur de Pretoria. Tiene un número de unidades activas SANDF dentro de sus fronteras y también tiene un complejo de viviendas para los miembros activos. 



Equipo 

 

Oliphant Mk 2 
 

Elan-60/90 
 
Rooikat AFV 
 

Ratel 
 

Caspir 
 
APC Mamba 
 
 
G-6 155 mm 
 
Obús remolcado G-5 

Gecko
 
Valkiri /Bateleur
 

Camión Samil 



Fuente:
Fuente 1
Fuente 2
Web Oficial
Video de reclutamiento

domingo, 14 de febrero de 2016

Guerra de Invierno: Muerte por congelamiento

Dos soldados de infantería soviéticas congelan a la muerte en su trinchera, muriendo de frío es una de las formas más pacíficas y no violentas de muerte natural 

War History Online



Los soviéticos tenían que traer las tropas de lejos al frente de Finlandia. Algunos de los soldados eran del sur y no habían experimentado nunca las condiciones invernales como estas, que se combinaron con patrullas finlandeses destruyendo las líneas de apoyo y el invierno más duro de toda su vida. La falta de alimentos y materiales de construcción era enorme, también lo era la falta de entrenamiento y equipo de guerra de invierno. Lo más triste de esto es que simplemente cubriendo el pozo de zorro con algunas ramas y poniendo la nieve en la parte superior de la temperatura en el pozo de tirador habría aumentado a aproximadamente a -3 centígrados. Con esos abrigos pesados, los soldados podrían incluso haber sentido la necesidad de despojarse de algunas capas. Pero eso es lo que sucede cuando se envía tropas no entrenadas al Frente. Los soviéticos no se preocuparon demasiado por su el entrenamiento de sus soldados.
Morir de frío es una de las formas más pacíficas y no violentas de muerte natural. Después de que el temblor se detiene y se cae en la hipotermia, es más o menos una sensación cálida y difusa lentamente hasta que se duermen a medida que los órganos vitales comienzan lentamente a detenerse. La razón de que la gente tenga esa sensación cálida y difusa se debe a que antes de que el cuerpo llegue a ese momento trata de almacenar la sangre caliente dentro y alrededor de los órganos vitales, lejos de las extremidades, si la persona se queda en frío el cuerpo se rinde y libera la sangre de vuelta al cuerpo, dando una breve sensación de calor antes de morir.
Se llega a un punto en el centro del cuerpo piensa que está demasiado caliente, algunas de las víctimas de hipotermia se encuentran desnudos, después de haber despojado de sus ropas, ya que, literalmente, pensaban que estaban sobrecalentando. Se llama desnudez paradójica.
De veinte a cincuenta por ciento de las muertes hipotermia están asociados con la desnudez paradójico. Esto suele ocurrir durante una moderada a grave hipotermia, ya que la persona se siente desorientada, confundida, y combativa. Pueden comenzar descartando su ropa, lo que, a su vez, aumenta la tasa de pérdida de calor. Una explicación para el efecto es un mal funcionamiento inducida por el frío del hipotálamo, la parte del cerebro que regula la temperatura corporal. Otra explicación es que los músculos que se contraen los vasos sanguíneos periféricos se agotan (conocido como una pérdida del tono vasomotor) y se relajan, lo que lleva a un aumento repentino de la sangre (y el calor) a las extremidades, engañando a la persona a sentirse con mucho calor.


Cuerpo de soldado soviético congelada apuntalado por los combatientes finlandesas para intimidar a las tropas soviéticas de 1939

Algún pasaje interesante de que carecen de la comida en el frente durante la Guerra de Invierno. Un incidente ocurrido (conocida como "guerra de la salchicha") donde un ataque de los rusos tras las líneas finlandesas se topó con una cocina de campaña finlandesa. Los rusos hambrientos acabaron deteniéndose a comer cualquier cosa que pudieran encontrar.

También antes del 5 de diciembre, la División 155ª Soviética avanzaba a pasos agigantados hacia Ilomantsi. El 7 de diciembre, Pajari llegó en el campo y tomó el mando de los soldados, y los finlandeses bajo su mando fueron renombrados Grupo de Tareas Pajari. Para el 9 al frente estaba estable, pero aún había una amenaza masiva de un gran avance soviético. Aún así Talvela decidió que lo que se requería era que los finlandeses ataquen para así sentir esto ayudaría a elevar la moral de Finlandia y también se lo tendría a los soviéticos por sorpresa. El ataque iba a comenzar el día 10, pero antes de que esto podría llevarse a cabo, los soviéticos hicieron sus propios ataques tratando de flanquear las posiciones finlandesas. Estos ataques se interrumpieron y el contraataque de Finlandia se volvió a fijar para el 12. Fue en estos ataques soviéticos que se llevó a cabo, que es una de las notas más interesantes de toda la Guerra de Invierno de la llamada "Guerra de la salchicha".
Los soviéticos habían sido capaces de colarse detrás de las líneas finlandesas y no fueron detectados por las tropas finlandesas. Los soviéticos estaban cerca de tres millas al noroeste de Tolvajärvi y estaban dispuestos a tomar el camino de suministro de Finlandia. Este camino fue defendido ligeramente ya que la mayoría de las tropas de la zona eran de intendencia como abastecimiento, cocineros, y como soldados. Los soviéticos tomaron los finlandeses por sorpresa y avanzaron con rapidez; Sin embargo, los soviéticos fueron detenidos cuando encontraron las tiendas de cocina finlandesa llenas de salchichas que acaban de hacer. Los soldados del Ejército Rojo estaban muriendo de hambre y no había tenido comida caliente durante muchos días, por lo que la salchicha cocida finlandesa fresca era demasiado grande para resistir la tentación. El ataque soviético, que podría haber ganado la batalla, se detuvo en sus pistas por el señuelo de comida caliente. Los finlandeses fueron capaces de reagruparse y cazaron estas tropas soviéticas junto con la mayoría de los miembros del avance del Ejército Rojo y los mataron en las zonas boscosas que rodeaban las carreteras.

– Fire and Ice, The Battles.


Aviones argentinos: Pictorial Ae. M.B.1 Bombi



El Bombi 
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Aviones argentinos: Ae. M.B.1, el primer bombardero argentino

El Bombardero Argentino 
por Santiago Rivas y Juan C. Cicalesi 


 
Ae. M.B.1 con anillo de velocidad del motor y su carenado en las ruedas. 

"El FMA Ae.M.B. Bombi fue el primer y único bombardero que diseñó y construyó en serie la Fábrica Militar de Aviones (FMA), convirtiéndose además, en el principal avión de esas características de concepción latinoamericana. A pesar de haber sido fabricado como bombardero, el Bombi fue empleado en una gran variedad de misiones, entre las que se encuentran la de fumigación, observación, transporte, lanzamiento de paracaidistas y sanitario. Significó la culminación de la primera etapa de diseños nacionales de la FMA y sirvió hasta los años en que se produjo la llegada de los Avro Lancaster y Avro Lincoln." 


Una generación de diseños locales 

La Fábrica Militar de Aviones (FMA) fue fundada en 1927 en las afueras de la ciudad de Córdoba, con el objetivo de ir suplantando la importación de aeronaves por otras de construcción nacional, para equipar la aviación militar argentina. Los primeros modelos fueron fabricados bajo licencia, como el Avro 504 y el Dewoitine D.21, pero enseguida, bajo la dirección del capitán Bartolomé de la Colina comenzó el diseño de aeronaves de concepción local, cuya serie de modelos empezó con el Ae.C.1 (Ae. por Instituto Aerotécnico, que diseñaba los aviones, C. por civil y 1 por ser el primer diseño) y fue continuada con el Ae.C.2, Ae.C.3, Ae.C.4, Ae.M.E.1 (militar de entrenamiento), Ae.M.O.1, Ae.M.Oe.1 y Ae.M.Oe.2 (de observación y entrenamiento), Ae.T.1 (de transporte) y Ae.M.S.1 (de transporte sanitario), llamado inicialmente Ae.M.Oe.1 con cabina y luego Ae.T.3, antes de recibir la denominación final. 
Todos eran aviones pequeños, monoplanos, de ala baja, monomotores y de concepción bastante similar. Solamente el Ae.T.1 tenía mayores diferencias, debido a su tamaño, que le permitía llevar cinco pasajeros, además de dos pilotos y podía transformarse en bombardero liviano. La fabricación de todos los aparatos fue bastante limitada, excepto en el caso de los Ae.M.O., del que se construyeron 61. Hubo un Ae.C.1, dos Ae.C.2, 16 Ae.C.3, cuatro Ae.C.4, tres Ae.T.1, un Ae.M.S.1 y siete Ae.M.E.1. 

Un avión de bombardeo 

Si bien la idea era fabricar todo tipo de aeronaves, el diseño de un caza fue suspendido porque no era posible igualar las prestaciones de los aviones en servicio en ese entonces con la poca experiencia de la fábrica. Los trabajos de diseño del bombardero comenzaron en 1932 y al año siguiente se dió inicio la construcción del primer prototipo, que en 1934 se retrasó por la falta de algunos materiales, como tubos de duraluminio y cojinetes a bolilla. Además, no había llegado el tren de aterrizaje Mesier, que se había adquirido junto a la hélice Hamilton Standard. En ese período se reformaron dos modelos de Ae.M.B.1, se construyeron alas adaptables a los mismos e hicieron los planos para unión experimental ala-fuselaje y se proyectó la instalación de un anillo de velocidad Townsend. 

A comienzos de 1935, luego de 38 000 horas de trabajo el primer prototipo del Ae.M.B.1 estaba terminado. Era un monoplano de ala baja cantilever de madera, con tren de aterrizaje convencional fijo, un motor Wright Cyclone 6R-1820F3 de nueve cilindros en estrella y 715 hp con compresor y reductor, que accionaba una hélice tripala Hamilton Standard de paso regulable y 3,8 m de diámetro. Tenía cabina abierta para los pilotos, aunque se preveía instalarle un techo corredizo, para lo cual fue dotado de los rieles correspondientes y parabrisas de una sola pieza. Además poseía doble comando y fuselaje hecho con tubos de cromomolibdeno, la cabina recubierta en duraluminio y la cola en tela. El resto de la tripulación estaba compuesta por un bombardero, un artillero, un radiotelegrafista y en algunos casos un mecánico, aunque en los vuelos de observación llevaba hasta dos observadores. Para este último caso, en la abertura ventral del artillero se instalaba una cámara vertical. Las alas, la cola y todas las superficies móviles estaban recubiertas en tela. 

El 9 Jun ‘35 el prototipo voló por primera vez, comenzando la etapa de ensayos en vuelo, que llevó a la aplicación de diferentes modificaciones como la adopción de un anillo NACA primero y el cambio del tren de aterrizaje después. Como las patas del tren ofrecían una gran resistencia aerodinámica se estudió la aplicación de un carenado, realizándose diversos modelos en plastilina y yeso para probar las diferentes configuraciones antes de adoptar uno definitivo, otros cambios fueron el agregado de flaps y empenajes con flettner. 



sábado, 13 de febrero de 2016

SGM: El tigre cazador en acción

Panzerjäger Tiger Ausf. B - Jadgtiger - En Acción!




Este Jagdtiger fue capturado por los británicos en 1945. Después de la guerra había terminado el ejército británico filmó este vehículo en la acción de estudiar tanto los puntos fuertes y débiles de su diseño.

Jagdtiger ("tigre de caza") es el nombre común de un destructor del tanque pesado alemán de la Segunda Guerra Mundial. La designación alemana oficial era Panzerjäger Tiger Ausf. B ya que se basa en un chasis alargado Tiger II.



La designación del inventario de la artillería era Sd. Kfz. 186. El Jagdtiger de 71 toneladas era el vehículo de combate blindado más pesado usado operacionalmente durante la Segunda Guerra Mundial y es el vehículo blindado más pesado de cualquier tipo para lograr la producción en serie. El vehículo llevaba un arma principal de 128 mm PaK 44 L / 55, capaz de vencer en potencia y alcance a cualquier tanque aliado puesto en servicio. Vio servicio en pequeñas cantidades desde finales de 1944 hasta el final de la guerra tanto en el mundo occidental y frente oriental.



El as de Tiger Otto Carius comandó una compañía de Jagdtigers. Mandó a la segunda de tres compañías de Jagdtigers en Panzerjager Abteilung 512. Sus memorias Tigres en el fango proporciona un historial de combate rara de los diez Jagdtigers bajo su mando. Afirma que Jagdtigers no fueron utilizados en todo su potencial debido a varios factores: Entre los que estaban la dificultad de movimiento que provocaba la supremacía aérea Aliada, el arma masiva debía ser recalibrada después de cada sacudidas que provocaba viajar fuera de la carretera incluso en distancias cortas.
El vehículo era lento, y las transmisiones y diferenciales se rompían fácilmente porque todo el vehículo de 72 toneladas necesario para girar para atravesar el arma. El arma masiva tuvo que ser bloqueado, por lo demás soportes de montaje se desgastaban demasiado para el disparo preciso. Además, un miembro de la tripulación tenía que salir del vehículo en combate y desbloquear el arma antes de disparar. Sin embargo, también se registró que un proyectil de 128 mm pasó por todas las paredes de una casa y destruyó un tanque estadounidense detrás de él.
A pesar de que se recibieron órdenes por 150, sólo entre 77 y 88 fueron producidos finalmente. Debido a un peso excesivo, el Jadgtiger estaba plagado de forma continua con problemas mecánicos. Hoy en día, sólotres Jagdtigers sobreviven en museos.


Abandonada número Jadgtiger 323 de la schwere Panzerjäger Abteilung 653



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