miércoles, 29 de enero de 2025

NB-36H, el bombardero impulsado por un reactor nuclear

El NB-36H fue un experimento audaz en la aviación nuclear


Nathan Cluett || Plane Historia





El NB-36H, también conocido como el avión de pruebas nucleares o 'Crusader', surgió como una de las aventuras más audaces en la historia de la aviación.

Durante la década de 1950, Estados Unidos se embarcó en este proyecto experimental para explorar la viabilidad del vuelo con propulsión nuclear, un concepto que prometía un alcance y una resistencia prácticamente ilimitados para los bombarderos estratégicos.

Este avión, derivado del Convair B-36 Peacemaker, llevaba un reactor nuclear a bordo, marcando un hito importante en la aviación y la ingeniería nuclear.


Concepción

La concepción del proyecto NB-36H surgió de la visión estratégica de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos durante el período temprano de la Guerra Fría.

En una época caracterizada por una intensa competencia y la inminente amenaza de un conflicto nuclear, los estrategas militares y los ingenieros de aviación buscaron crear un avión que pudiera alcanzar un alcance y una resistencia sin precedentes.

Esta ambición se alineaba con el objetivo más amplio de mantener una fuerza disuasoria creíble contra adversarios potenciales. La idea de los vuelos con propulsión nuclear, con su promesa de un alcance prácticamente ilimitado sin necesidad de reabastecimiento de combustible, se convirtió en una propuesta atractiva.


El NB-36 se basó en el Peacemaker.

Convair, un fabricante aeroespacial líder, asumió el desafío de convertir esta visión en realidad. Los ingenieros de Convair eligieron el B-36 Peacemaker como base para este ambicioso proyecto.

El B-36, ya famoso por sus capacidades de largo alcance, proporcionó una plataforma robusta capaz de acomodar las modificaciones sustanciales requeridas para albergar un reactor nuclear.

Diseño

La fase de diseño comenzó con amplios estudios teóricos y simulaciones para comprender las implicaciones de integrar un reactor nuclear en una aeronave. Los ingenieros tuvieron que abordar varios desafíos críticos, entre ellos la contención segura del reactor, la protección eficaz contra la radiación para la tripulación y la integridad estructural de la estructura modificada del avión.

La decisión de colocar el reactor detrás de la cabina requirió un rediseño completo de la sección central del fuselaje.

Esta sección rediseñada contaba con un compartimento especialmente construido para el reactor, equipado con estructuras reforzadas para asegurar la pesada unidad del reactor. Los ingenieros de Convair emplearon materiales y técnicas de diseño innovadores para garantizar que el compartimento pudiera soportar tanto el peso del reactor como las tensiones del vuelo.

Se centraron en crear un sistema de montaje robusto y resistente a las vibraciones para mantener el reactor estable en todas las condiciones de vuelo.

La instalación del reactor exigió una planificación meticulosa para abordar los riesgos de radiación que planteaba. Los ingenieros desarrollaron un sofisticado sistema de protección que incorporaba capas de plomo y polietileno que absorbían eficazmente la radiación emitida por el reactor.

Este blindaje se extendía alrededor del compartimiento del reactor e incluía un compartimento especialmente diseñado para la tripulación. La cabina y las áreas de la tripulación estaban revestidas con una carcasa compuesta de plomo y caucho, formando una barrera que protegía a la tripulación de los rayos gamma y los neutrones.

El NB-36H en formación con un B-50 en 1955.


Requisitos de refrigeración

Además, el equipo de diseño tuvo que considerar los requisitos de refrigeración del reactor. Eligieron un reactor refrigerado por aire, ya que ofrecía un mecanismo de refrigeración más simple y confiable en comparación con las alternativas refrigeradas por líquido.

Esta elección requirió modificaciones en los sistemas de flujo de aire de la aeronave para garantizar un suministro de aire constante y adecuado para mantener la temperatura del reactor dentro de límites operativos seguros.

Durante todo el proceso de diseño, los ingenieros de Convair trabajaron en estrecha colaboración con físicos nucleares y expertos en seguridad para abordar los posibles riesgos y garantizar el funcionamiento seguro del reactor durante el vuelo. Realizaron extensas pruebas y simulaciones en tierra para validar sus diseños antes de que el NB-36H despegara.

Este esfuerzo de colaboración entre ingenieros aeroespaciales y científicos nucleares subrayó la naturaleza interdisciplinaria del proyecto, combinando ingeniería aeroespacial avanzada con tecnología nuclear de vanguardia.

El reactor

El reactor nuclear del NB-36H representó un logro tecnológico innovador, fundamental para la misión de la aeronave de explorar la viabilidad del vuelo con propulsión nuclear.

Los ingenieros seleccionaron un reactor refrigerado por aire, una decisión motivada por la necesidad de simplicidad y fiabilidad en el entorno operativo de la aeronave. Este reactor, que produce 1 megavatio de potencia, sirvió principalmente como herramienta de investigación más que como fuente de propulsión.

Su objetivo principal era probar la integración de tecnología nuclear en una aeronave y evaluar la eficacia de varios métodos de blindaje.

La integración del reactor en el NB-36H requirió una planificación meticulosa y soluciones de ingeniería innovadoras. Los ingenieros colocaron el reactor en un compartimento especialmente diseñado dentro del fuselaje de la aeronave, situado detrás de la cabina.


El panel derecho del ingeniero nuclear.

Esta ubicación ayudó a minimizar la exposición de la tripulación a la radiación, manteniendo al mismo tiempo el centro de gravedad de la aeronave. El compartimento fue reforzado estructuralmente para asegurar el reactor, que pesaba varias toneladas, y soportar las tensiones del vuelo.

El enfriamiento del reactor planteó un desafío importante. Los ingenieros optaron por un sistema de enfriamiento por aire para evitar las complejidades asociadas con el enfriamiento por líquido. Este sistema dependía del flujo de aire de la aeronave para disipar el calor generado por el reactor.

Modificaron los sistemas de admisión y escape del avión para garantizar un suministro constante y adecuado de aire de refrigeración, evitando que el reactor se sobrecalentara durante el vuelo. El diseño del sistema de refrigeración fue crucial para mantener la integridad operativa del reactor y garantizar condiciones de vuelo seguras.

Blindaje

El blindaje contra la radiación constituía el aspecto más crítico de la integración del reactor. El reactor emitía rayos gamma y neutrones nocivos, por lo que era necesario un blindaje integral para proteger a la tripulación. Los ingenieros idearon un sistema de blindaje de varias capas que combinaba plomo y polietileno.

El plomo, con su alta densidad, absorbió eficazmente los rayos gamma, mientras que el polietileno, un material rico en hidrógeno, demostró ser eficaz contra la radiación de neutrones. El equipo de diseño aplicó estos materiales estratégicamente alrededor del compartimiento del reactor para maximizar la protección y minimizar el peso adicional.

Tenga en cuenta el símbolo de advertencia de radiación en la cola.

El blindaje se extendió hasta el compartimento de la tripulación, donde los ingenieros colocaron una cubierta de plomo y caucho alrededor de la cabina y las áreas de la tripulación. Esta cubierta sirvió como barrera secundaria, reduciendo aún más la exposición a la radiación.

El diseño garantizaba que todas las áreas críticas en las que operaba la tripulación estuvieran protegidas, incluida la cabina, las estaciones de navegación y otras áreas de control. Los ingenieros prestaron especial atención a las costuras y uniones de los materiales de protección para evitar fugas de radiación, asegurando una barrera continua y eficaz.


Pruebas de radiación continua

La compleja interacción entre el reactor y su blindaje requirió pruebas y validaciones exhaustivas. Los ingenieros realizaron numerosas pruebas en tierra para medir los niveles de radiación y evaluar la eficacia del blindaje.

Simularon diversas condiciones de vuelo para evaluar cómo se comportarían el reactor y el blindaje en diferentes escenarios. Estas pruebas sirvieron para realizar ajustes y mejoras en el diseño del blindaje, garantizando una protección óptima antes de que la aeronave comenzara las pruebas de vuelo.

Durante los vuelos de prueba del NB-36H, los ingenieros monitorearon continuamente los niveles de radiación en toda la aeronave. Instalaron una red de detectores de radiación para proporcionar datos en tiempo real sobre la exposición a la radiación, lo que les permitió verificar el rendimiento del blindaje e identificar áreas que requerían mejoras adicionales.

Los datos recogidos en estos vuelos fueron cruciales para comprender el comportamiento del reactor en un entorno de vuelo y la eficacia del blindaje en condiciones dinámicas.


Pruebas

El NB-36H emprendió su vuelo inaugural en septiembre de 1955, marcando el inicio de una rigurosa serie de vuelos de prueba que se extenderían durante los siguientes dos años.

Estos vuelos tenían como objetivo validar el diseño de la aeronave, evaluar el rendimiento del reactor y garantizar la eficacia del blindaje contra la radiación.

El exhaustivo programa de pruebas proporcionó datos y conocimientos fundamentales que configuraron el futuro de la investigación en aviación con propulsión nuclear.

Desde su primer vuelo, el NB-36H operó bajo un escrutinio minucioso. Los ingenieros y científicos de Convair y de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos supervisaron de cerca cada aspecto del rendimiento de la aeronave. Los vuelos iniciales se centraron en parámetros operativos básicos, como las características de manejo y la integridad estructural bajo el peso adicional del reactor y el blindaje.

Estos primeros vuelos confirmaron que el avión podía despegar, volar y aterrizar con seguridad con el reactor a bordo, preparando el escenario para pruebas más intensivas.


Detalle de la sección de morro del Convair NB-36H. El avión tiene su denominación original XB-36H.


47 vuelos

A medida que avanzaba el programa de pruebas, los vuelos con el reactor activo se hicieron más frecuentes. Los ingenieros realizaron un total de 47 vuelos de prueba, acumulando una importante experiencia operativa con un reactor nuclear en un entorno aéreo.

El reactor funcionó durante un total de 89 horas durante estos vuelos, lo que proporcionó abundante información para el análisis. Cada vuelo siguió estrictos protocolos de seguridad y se establecieron planes de contingencia para paradas del reactor o emergencias.

Un aspecto clave durante estos vuelos fue la eficacia del blindaje contra la radiación. Los ingenieros equiparon el NB-36H con una serie de sensores de radiación colocados estratégicamente por todo el avión.

Estos sensores monitorearon continuamente los niveles de radiación, particularmente en el compartimiento de la tripulación, para garantizar que el blindaje funcionara como se esperaba.

Los datos recopilados en tiempo real permitieron a los ingenieros verificar la integridad del blindaje y realizar los ajustes necesarios.

Los vuelos de prueba del NB-36H cubrieron una variedad de escenarios operativos para evaluar el reactor y el blindaje en diversas condiciones. Los ingenieros probaron la aeronave a diferentes altitudes, velocidades y maniobras de vuelo para observar cómo estas variables afectaban los niveles de radiación y el rendimiento del reactor.

También simularon posibles situaciones de emergencia, como descensos rápidos y maniobras abruptas, para garantizar que el reactor permaneciera seguro y que el blindaje mantuviera su eficacia.

¿Fue una buena idea?

A lo largo del programa de pruebas, el NB-36H demostró que un reactor nuclear podía operarse con seguridad en una aeronave y al mismo tiempo proteger eficazmente a la tripulación de la exposición a la radiación.

Los datos recopilados proporcionaron información valiosa sobre el comportamiento térmico del reactor, los impactos estructurales y el rendimiento dinámico del blindaje.

Estos hallazgos sirvieron de base para diseños posteriores y protocolos de seguridad para la aviación con propulsión nuclear y otras aplicaciones de reactores nucleares aerotransportados.Los logros del NB-36H se extendieron más allá de sus éxitos técnicos inmediatos. El programa estableció conocimientos básicos para futuras investigaciones en propulsión nuclear.

Aunque el concepto de un bombardero de propulsión nuclear no se hizo realidad, las lecciones aprendidas del NB-36H contribuyeron a avances en seguridad nuclear, diseño de reactores y ciencia de los materiales.

El proyecto también destacó el potencial y los desafíos de integrar sistemas nucleares complejos en plataformas móviles.

Además, los exitosos vuelos del NB-36H pusieron de relieve la importancia de la colaboración interdisciplinaria. El proyecto reunió a expertos de ingeniería aeroespacial, física nuclear, ciencia de materiales e ingeniería de seguridad.

Este enfoque colaborativo resultó esencial para abordar los desafíos multifacéticos de la aviación nuclear y fomentar innovaciones que se extendieron más allá del proyecto en sí.





martes, 28 de enero de 2025

EA: Prácticas con el CITER L33 en Salinas del Bebedero

Invasión a Ucrania: General checo analiza segunda batalla de Kursk

General Jiří Šedivý: análisis de la segunda batalla de Kursk

Al invadir el territorio ruso en la región de Sumy, los ucranianos sorprendieron no solo a las tropas rusas y a su mando, sino también a sus aliados occidentales. En un análisis exhaustivo, el ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Jiří Šedivý, describe lo que ha sucedido en las últimas semanas durante la invasión ucraniana, incluida la reacción rusa y los posibles escenarios.


 
Foto: Al invadir el territorio ruso en la región de Sumy, los ucranianos sorprendieron no sólo a las tropas rusas y a su mando, sino también a sus aliados occidentales. | Shutterstock

El 6 de agosto, las fuerzas armadas ucranianas lanzaron un ataque sorpresa en la región de Sumy, en la frontera con Rusia, la cruzaron y penetraron profundamente en territorio ruso, en la región de Kursk. A menudo se dice que fue un ataque sorpresa, pero esto es solo parcialmente cierto. Los soldados y guardias fronterizos rusos no tenían idea de lo que estaba sucediendo en el momento en que las tropas ucranianas invadían sus posiciones. Por otro lado, no fue una gran sorpresa.

Los servicios de inteligencia rusos y los analistas ya habían estado informando en las redes sociales rusas desde antes del 6 de agosto sobre la concentración de tropas ucranianas en la región de Sumy. Al menos dos semanas antes de la operación ucraniana, el jefe del Estado Mayor del ejército ruso, el general Gerasimov, recibió esta información. Su respuesta, según la revista Newsweek, fue típicamente rusa y fue del tipo: ¡no hay que entrar en pánico y no sucumbir a la desinformación del enemigo!


Métodos innovadores de guerra

Por otra parte, los ucranianos han demostrado en repetidas ocasiones un método innovador de lucha en las actuales condiciones de la guerra en Ucrania. El uso de la dirección pasiva y las incursiones rápidas de grupos móviles al frente de las tropas que avanzan, compuestos por equipos relativamente pequeños de unidades mecanizadas con equipamiento complejo y capacidad de maniobra rápida en vehículos blindados con ruedas, apoyados por tanques, artillería y defensa antiaérea, pero también el uso masivo de REB (guerra electrónica, por sus siglas en inglés), que cegó a los medios de reconocimiento rusos e impidió la comunicación de los sistemas de comunicación rusos, un método de mando eficaz. Importante fue y es el uso de drones y la eliminación de los medios rusos (si es que los rusos tenían alguno de ellos en la zona) y el apoyo, aunque limitado, de la Fuerza Aérea de Ucrania (según un informe no verificado, los primeros F16 entregados a Ucrania participaron en el apoyo).

En poco tiempo, los ucranianos avanzaron hasta una profundidad de 30 km. El 13 de agosto, el comandante del ejército ucraniano, el general Syrsky, declaró que el ejército ucraniano controlaba hasta 1.000 km2 de territorio ruso. Sin embargo, esta cifra parece exagerada. Pero es cierto que los grupos de ataque móviles pueden operar en ese territorio. Detrás de las primeras tropas se ha desplazado a la zona una parte destinada a aprovechar los éxitos alcanzados o a asegurar las líneas alcanzadas. Según algunas fuentes, se han desplazado a la zona dos brigadas (algunas fuentes hablan de hasta cinco brigadas) y otras fuerzas de apoyo, estimadas en hasta 10.000 soldados. Sin embargo, los informes del 14 de agosto ya indican una ralentización del avance de las tropas ucranianas a uno o tres kilómetros por día. Esto indica que las primeras reservas rusas ya se han desplegado en los combates, habiéndose trasladado desde las zonas más cercanas posibles, pero sobre todo desde el grupo norte de tropas rusas que debía apoyar a las tropas rusas en dirección a "Járkov". Pero no hay duda de que el 14 de agosto las fuerzas ucranianas habían alcanzado una profundidad de 30 kilómetros en territorio ruso y los rusos no pudieron detener completamente su avance.

Rusia no se toma la situación a la ligera y está concentrando un grupo de combate bastante grande para destruir la incursión ucraniana en territorio ruso. En primer lugar, el mando ruso está tratando de consolidar las tropas que se encuentran en la zona y asegurar su capacidad de combate mínima. Las tropas del 6º Ejército del Distrito Militar de Leningrado (1.009º Regimiento de Artillería Motorizada), y el 11º Cuerpo de Ejército (79º Regimiento de Artillería Motorizada), el 1º Ejército de Tanques de la Guardia, el Distrito Militar de Moscú (272º Regimiento de Artillería Motorizada), la 6ª Brigada Independiente de Artillería Motorizada (138º Batallón de Artillería Motorizada), y otros están avanzando hacia la zona. Desde otras partes del campo de batalla, los rusos están retirando dos batallones aerotransportados (VDV) y elementos de la 810ª Brigada de Infantería de Marina (Flota del Mar Negro) de la dirección de Kherson; Elementos de las 38ª y 64ª Brigadas de Artillería Motorizada (35º Ejército Aliado) del Distrito Militar Oriental desde la dirección de Zaporozhye.

Rusia avanza sin debilitar las principales líneas de la ofensiva

Según los datos de los servicios de inteligencia ucranianos, también se están retirando a la región de Kursk otros cuerpos de voluntarios, entre ellos los seguidores del grupo de Wagner, chechenos, etc. También se ha desplazado a la zona de combate un batallón de vehículos aéreos no tripulados para apoyar a las fuerzas rusas. Los servicios de inteligencia lituanos han confirmado el movimiento de tropas rusas desde la región de Kaliningrado. Estas fuerzas tienen como objetivo detener y luego hacer retroceder a las tropas ucranianas. Sin embargo, de la lista de las partes de las tropas que se están moviendo (la información no es verificable) ya se desprende claramente que el mando ruso no quiere debilitar las principales líneas ofensivas, especialmente en el campo de batalla oriental, y que seguirá ejerciendo presión sobre las dos líneas principales, en Pokrovsk y en Chasiv Yar, y, al parecer, evitará el desplazamiento de importantes elementos de unidades de combate en estas líneas. Prueba de ello es que algunas tropas fueron retiradas del frente sur (las zonas de Zaporozhye y Kherson, la zona de batalla de Kupyansk y, lógicamente, la zona de batalla de Jarkov), pero no de esas zonas (al menos no hasta el 14 de agosto).

Sin embargo, en el momento de redactar este artículo, es probable que la correlación de fuerzas siga estando a favor de las tropas ucranianas. Según la información disponible, el contingente ucraniano que lleva a cabo la misión en la región de Kursk cuenta con más de 10.000 soldados. Los rusos han concentrado hasta ahora menos de los 10.000 ucranianos de la forma indicada. Es cierto que el número de tropas aumentará, pero la lentitud en la ejecución de la misión del grupo de combate "Kursk" también significa más pérdidas de territorio ruso.

Al mismo tiempo, esta composición se verá afectada por el concepto erróneo ruso de reunir tropas en función de su alcance. Aunque, según las instrucciones del presidente Putin, este grupo está comandado por el "comandante del Grupo de Tropas del Norte", que es esencialmente responsabilidad del Distrito Militar de Leningrado (desde mayo está comandado por el coronel general Alexander Lapin, una figura bien conocida en esta agresión), es un grupo tan dispar que será muy difícil comandarlo y asegurar una sinergia adecuada.

Una estructura de mando extrañamente complicada contra la invasión ucraniana

Toda la estructura organizativa del nuevo grupo de ejércitos, diseñado para hacer frente a la incursión ucraniana en territorio ruso, muestra una peculiaridad rusa que, entre otras cosas, fue la razón del fracaso de Rusia en los primeros días de la agresión rusa (y alegrémonos por ello). Pero el propio mando ruso de esta operación también es complicado. El Comité Nacional Antiterrorista de Rusia anunció el lanzamiento de una operación antiterrorista en las regiones de Belgorod, Bryansk y Kursk el 9 de agosto de 2024, en respuesta a la ofensiva ucraniana en territorio ruso.

Probablemente, Putin designó a Bortnikov como comandante de la operación antiterrorista porque el artículo 13 de la Ley Federal de Rusia "Sobre la lucha contra el terrorismo" establece que "la persona que ha tomado la decisión de llevar a cabo una operación antiterrorista... es el comandante de la operación antiterrorista y tiene la responsabilidad personal de su desarrollo", decisión tomada por Bortnikov. Sin embargo, Putin dijo al mismo tiempo que "las tareas que se superponen entre el Ministerio de Defensa (MoD), el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y la Guardia Rusa en la zona fronteriza entre Ucrania y Rusia están confiadas al Ministerio de Defensa, que consiste en reunir un grupo de fuerzas en la región de Kursk y también crear un sistema conjunto de mando y control (C2) para coordinar la operación". La principal tarea del Ministerio de Defensa es expulsar a las fuerzas ucranianas del territorio ruso. El Ministerio de Defensa, junto con el servicio fronterizo (subordinado al FSB), debe "garantizar una cobertura fiable de la frontera estatal". El FSB y la Guardia Rusa tienen la obligación de "luchar contra los grupos de sabotaje y reconocimiento (ucranianos)", mientras que la Guardia Rusa también tiene la obligación de "realizar sus propias misiones de combate". El FSB y la Guardia Rusa también tienen la obligación de garantizar un régimen de operaciones antiterroristas y el FSB, con el apoyo de la Guardia Rusa, establecerá un "cuartel general" para ello. Pero el artículo 9 de la Ley rusa sobre operaciones antiterroristas establece que "las unidades y servicios de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa participan en la ejecución de una operación antiterrorista sobre la base de una decisión del comandante de la operación antiterrorista".

Pero Putin también designó a su asesor Alexei Dyumin para supervisar la "operación antiterrorista" de Rusia en la región de Kursk y le dio instrucciones de coordinar a todas las "instituciones" implicadas en repeler la invasión ucraniana de la región de Kursk. Para empeorar las cosas, el coronel general Yevgeny Nikiforov (ex comandante del Distrito Militar Occidental con el rango de teniente general), que presumiblemente es el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres rusas, llegó a la zona y su papel aún se desconoce.

Un sistema de mando tan complejo, diseñado para detener y desalojar a las fuerzas ucranianas, difícilmente logrará un nivel adecuado de sinergia, por no mencionar que este sistema de mando también será engorroso por diversas razones y de competencia. Tarde o temprano, Rusia reunirá una fuerza capaz de expulsar a las tropas ucranianas de su territorio. Sin embargo, también está en juego el futuro de la existencia de los altos funcionarios del sistema de seguridad ruso, incluido el jefe del Estado Mayor del ejército ruso, el general V. Gerasimov.

¿Arriesgarán los ucranianos sus mejores tropas terrestres para defender territorio ruso?

Se puede suponer que, a pesar de las dificultades en el sistema de mando y control de la operación, en esta fase se adoptarán medidas para impedir que las tropas ucranianas penetren profundamente en territorio ruso una vez que se hayan trasladado y desplegado todas las fuerzas designadas. Con este fin, se han llevado a cabo, y se seguirán llevando a cabo, ataques aéreos, con misiles, artillería y vehículos aéreos no tripulados no sólo contra las tropas ucranianas, sino también contra las líneas de suministro en la zona de Sumy. Una vez que se haya detenido el avance de las tropas ucranianas, es probable que el principal esfuerzo se concentre en las direcciones y en la recuperación de Suzi y la eliminación de las tropas ucranianas en el sur. Korenevo y S. Kurchatov (central nuclear de Kursk). En este punto, será decisivo si el ejército ucraniano consigue realizar al menos un trabajo básico de excavación y desminado para construir una línea de defensa provisional. Si los ucranianos lo consiguen, será un resultado muy bueno de toda la operación y probablemente el cumplimiento del objetivo tácito de la posibilidad de un intercambio territorial. Sólo para eso se necesitaría una concentración bastante grande de tropas ucranianas y también significaría debilitar otras direcciones con la amenaza de perder territorio ucraniano en otras partes. Incluso si las reservas rusas de equipo y municiones están disminuyendo, no se puede contar con eso. Corea del Norte, en particular, puede aumentar sus suministros de armas, aunque probablemente no sean de la mejor calidad. Ni siquiera China e Irán se quedarían al margen en un momento crítico.


Foto: El ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas checas Jiří Šedivý | Universidad CEVRO

La única solución es el suministro masivo de material necesario para que Ucrania pueda eliminar la superioridad rusa en términos de calidad de sus armas. Pero a mediados de agosto no parece que sea así. Quizás porque los dirigentes ucranianos no han mencionado esta operación ni siquiera a los Estados Unidos, y mucho menos a sus socios menores en Europa. El inconveniente es que no estamos preparados para ninguna demanda urgente de más suministros. Es posible que las mejores fuerzas terrestres ucranianas se desangren en la región de Kursk. Esto no cumpliría con el probable propósito, como ha declarado el presidente Zelenski, de proteger las fronteras de Ucrania con la región de Kursk e impedir así la realización de ataques en la región de Sumy. Por lo tanto, el necesario empuje del ejército ruso fuera de la frontera con Ucrania. No menos importante sería obligar a los rusos a trasladar una parte importante de sus tropas desde las direcciones amenazadas a la región de Kursk, aliviando así a las tropas ucranianas que resisten en el este de Ucrania y redirigiendo parte del flujo de apoyo logístico a esa parte del frente. La ocupación de una parte del territorio ruso también está relacionada con la interrupción de las comunicaciones en ese territorio. Otro objetivo, como ha declarado el presidente Zelenski, es la creación de un llamado "fondo de intercambio". Probablemente se refería al número de prisioneros rusos que se pueden canjear por prisioneros ucranianos. No está del todo claro el contenido de la declaración del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhia Tykhya, del 13 de agosto, en la que afirmaba que Ucrania no estaba interesada en ocupar territorio en la región de Kursk. El hecho de que las tropas ucranianas hayan empezado a construir defensas en la línea alcanzada recuerda bastante a la idea presentada anteriormente (mencionada anteriormente) por los dirigentes ucranianos, que supondría ocupar una parte del territorio ruso y mantenerla, y utilizar ese territorio ocupado para intercambiarlo por territorio ocupado por Rusia en las negociaciones de un alto el fuego con Rusia. Es una visión que es posible en condiciones favorables. 

Pero si la operación sale mal, así como está amenazada la posición del jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, Valery Gerasimov, también lo estará la del comandante del Ejército ucraniano, Oleksandr Syrsky.



CZ Defense

lunes, 27 de enero de 2025

FAA: F-16 "25" viene con asiento eyectable de impresión en 3D

Neurotecnología y la transformación del sector militar

¿Cómo transformará la neurotecnología el sector militar?


Las neurotecnologías, en particular las interfaces cerebro-computadora (BCI), tienen el potencial de reescribir las reglas de la guerra y la seguridad global. Veamos juntos cómo las neurotecnologías transformarán el sector militar.



Imagen: ¿Cómo transformará la neurotecnología el sector militar?
| Petr Koníček / ChatGPT

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Aunque no hay mucho material que describa el futuro uso de la neurotecnología en el sector militar, sin duda merece la pena prestar atención a un estudio publicado en 2022 por la prestigiosa Cambridge University Press, que analiza los posibles escenarios de despliegue comercial y militar de la neurotecnología en Estados Unidos y China. Las autoras del estudio, Margaret Kosal y Joy Putney, del Instituto Tecnológico de Georgia, ofrecen una evaluación detallada de los aspectos geopolíticos, éticos y tecnológicos asociados al desarrollo de esta tecnología revolucionaria.

¿Qué es lo que más destaca este estudio?

1. Competencia geopolítica entre Estados Unidos y China

  • El estudio identifica a Estados Unidos y China como actores importantes en la neurotecnología militar.
  • Estados Unidos se beneficia de un liderazgo tecnológico, de inversiones a gran escala y del enfoque innovador de empresas emergentes y universidades.
  • China, por otra parte, se beneficia de una gestión centralizada de la investigación y de una rápida aplicación práctica de las innovaciones. Su sociedad está más dispuesta a adoptar nuevas tecnologías, lo que puede acelerar su aplicación.

2. Potencial carrera armamentista

  • La carrera por desarrollar neurotecnologías podría afectar significativamente el equilibrio de poder global.
  • Las neurotecnologías como la BCI podrían ofrecer ventajas militares como una toma de decisiones más rápida, una coordinación más efectiva y una mayor resiliencia de los soldados.
  • Los autores advierten que la falta de regulación podría llevar al mal uso de estas tecnologías y aumentar las tensiones entre las principales potencias.

3. Desafíos éticos y legales

  • El estudio destaca la necesidad de marcos jurídicos y éticos internacionales.
  • Sin esas regulaciones, las neurotecnologías podrían socavar los derechos humanos fundamentales, incluida la autonomía individual.
  • Las regulaciones deberían impedir el uso de estas tecnologías para manipular, vigilar o suprimir las libertades civiles.

¿Qué aplicaciones nos esperan?

Aunque este estudio no profundiza mucho en aplicaciones específicas, basándome en mi investigación más amplia en el campo de la neurotecnología, esbozaré algunos escenarios y visiones de cómo podría ser esa aplicación de la neurotecnología en el sector militar. Por el momento, se trata de visiones más bien especulativas, que, sin embargo, pueden adquirir contornos realistas con el tiempo.

1. Rehabilitación y reintegración de soldados heridos (duración prevista del despliegue: 3-5 años)

Las neuroprótesis y la estimulación del sistema nervioso se encuentran ya en una fase avanzada de desarrollo. Gracias a las neurotecnologías, los soldados heridos podrían recuperar sus habilidades motoras o gestionar mejor el estrés postraumático. Esta tecnología podría encontrar aplicaciones dentro de unos años.

Ejemplos:

  • Neuroprótesis: los soldados con amputaciones podrían obtener extremidades biónicas avanzadas controladas naturalmente por el pensamiento gracias a la neurotecnología
  • Tratamiento del trastorno de estrés postraumático: la terapia que utiliza estimulación del sistema nervioso podría ayudar a controlar el estrés postraumático
  • Avances en neurorrehabilitación: la neurotecnología podría restaurar la movilidad incluso después de lesiones graves en la médula espinal, revolucionando no solo la medicina militar

2. Seguimiento del estado físico y psicológico (duración prevista del despliegue: hasta 7-10 años)

Una de las aplicaciones que más posibilidades tiene de revolucionar el control de la salud de los soldados. Si bien ya es posible controlar parámetros básicos como la frecuencia cardíaca, los niveles de adrenalina o la fatiga mediante dispositivos portátiles, la neurotecnología permitirá tener una visión mucho más profunda del estado de un soldado, incluyendo el control de señales neurofísicas como la actividad cerebral. La tecnología será capaz de medir no solo el estado físico, sino también las respuestas emocionales y psicológicas, como las reacciones al estrés o la ansiedad, en tiempo real.

Ejemplos:

  • Monitorización psicológica avanzada: la neurotecnología proporcionará datos sobre cómo reacciona el soldado ante situaciones difíciles, cómo afronta el estrés psicológico y cómo se adapta su cerebro a los cambios del entorno.
  • Respuestas interactivas: a partir de estas señales, será posible implementar técnicas de estimulación automática para mantener la concentración o calmarse, lo que no es posible con las tecnologías tradicionales.

Esta combinación de monitoreo físico y psicológico en tiempo real permitirá a los comandantes planificar y adaptar mejor las operaciones de combate, reduciendo el riesgo de agotamiento o problemas psicológicos de las tropas.

3. Operaciones no tripuladas (despliegue previsto: en un plazo de 10 a 15 años)

Gracias a la neurotecnología, los soldados podrán controlar drones y robots solo con el pensamiento. Esta tecnología no solo facilitará las operaciones, sino que también aportará capacidades completamente nuevas que los controles actuales mediante controladores o teclados no ofrecen.

Ejemplos:

  • Velocidad de respuesta: los pensamientos evitan el largo proceso de introducir físicamente las órdenes. El control puede ser casi instantáneo, lo que puede resultar crucial en situaciones de crisis, por ejemplo, para evitar un ataque inesperado.
  • Vinculación con funciones autónomas: la neurotecnología también podría permitir funciones autónomas avanzadas, en las que las máquinas respondan a la intención del soldado sin necesidad de especificar pasos individuales en detalle. Por ejemplo, un dron podría evaluar la instrucción mental "explorar el área" y determinar de manera autónoma la ruta óptima.

4. Simulación y entrenamiento (período de implementación previsto: hasta 15-20 años)

La neurotecnología podría sustituir los polígonos de entrenamiento físico por simulaciones realistas de situaciones de combate directamente en la mente. De esta forma, los soldados podrían entrenarse para responder a situaciones de crisis en un entorno seguro y con un coste mínimo.

Ejemplos:

  • Realidad virtual impulsada por neurotecnología: simulaciones realistas de situaciones de combate donde el soldado experimenta una crisis “en su mente”, lo que mejora las respuestas al estrés.
  • Basándose en datos de neurotecnología, el entrenamiento se puede personalizar según las debilidades y fortalezas de cada soldado.
  • Reducción de Costos: Reducción financiera significativa al reemplazar polígonos físicos por virtuales.

5. Aumento de las capacidades cognitivas de los soldados (despliegue previsto: hasta 15-25 años)

Las neurotecnologías futuras podrían convertir a los soldados en "máquinas superpensantes" capaces de analizar situaciones complejas en fracciones de segundo.

Ejemplos:

  • Toma de decisiones acelerada: los soldados equipados con neurotecnología podrán procesar datos de drones, satélites y sensores en tiempo real. Por ejemplo, durante el combate, podrán identificar instantáneamente las amenazas enemigas y diseñar tácticas óptimas.
  • Proyección mental: en lugar de pantallas físicas, los implantes permitirán a los soldados ver mapas digitales, instrucciones u órdenes de batalla justo delante de sus ojos, o más bien, en sus mentes.
  • Detección de emociones y estrés: mediante neurotecnología, se podrían monitorizar en tiempo real los niveles de estrés, miedo o fatiga. La tecnología podría modular automáticamente la actividad cerebral y garantizar que el soldado permanezca tranquilo y totalmente concentrado incluso en situaciones de crisis.

6. Influencia mental sobre los oponentes (período de aplicación previsto: hasta 20-30 años)

Una de las opciones más controvertidas y remotas. En teoría, la neurotecnología podría utilizarse para manipular las emociones, el estado de ánimo o la toma de decisiones de los adversarios. Por ejemplo, la estimulación electromagnética podría utilizarse para rebajar la moral del enemigo o influir en su estrategia.

Ejemplos:

  • Efectos sobre el estado de ánimo: las ondas electromagnéticas dirigidas con precisión podrían manipular las zonas del cerebro responsables de las emociones, como la amígdala, lo que podría inducir sentimientos de miedo, pánico o, por el contrario, apatía, lo que reduciría significativamente la eficacia de combate de las tropas enemigas.
  • Proyección virtual: el uso de la neurotecnología podría permitir manipular las percepciones del enemigo. Imaginemos, por ejemplo, enviar imágenes, sonidos o incluso olores directamente al cerebro de un adversario, lo que podría provocar la percepción de que está en peligro o de que su misión es inviable.
  • Desinformación: una manipulación precisa de la memoria o de los centros de decisión del cerebro podría confundir al enemigo, por ejemplo, de modo que malinterprete las órdenes, olvide detalles clave o cometa un error de estrategia.

Es importante destacar aquí que este escenario particular es altamente especulativo, pero su cumplimiento marcaría, no obstante, un cambio radical en el enfoque no sólo de las operaciones psicológicas.

Cuestiones éticas y riesgos

Las neurotecnologías traen consigo muchos cambios positivos, pero también importantes desafíos éticos. En el futuro, pueden erosionar la autonomía humana o utilizarse con fines de manipulación y opresión.

Por ello, es fundamental desarrollar marcos jurídicos y éticos sólidos para garantizar que no se haga un uso indebido de estas tecnologías. Una vez que las neurotecnologías comiencen a implementarse a gran escala, será necesario supervisar cuidadosamente su implementación para garantizar que cumplan con los estándares y principios jurídicos internacionales.

Ya se están realizando los primeros esfuerzos para establecer marcos jurídicos y éticos. Por ejemplo, la sección científica de la UNESCO está trabajando en un estudio que debería dar como resultado la primera neuroprotección mundial este año.

Neuroprince es un campo que une la neurociencia y el derecho y se ocupa de proteger los derechos de las personas frente al uso indebido de las neurotecnologías. Su objetivo es garantizar el uso ético y responsable de las tecnologías que interactúan con el cerebro y el sistema nervioso humanos.

 Autor: Petr Koníček

sábado, 25 de enero de 2025

Fuerza Aérea Argentina: Historial operativo del IA-58 Pucará en Malvinas

'Un pequeño gigante contra la flota': El FMA IA-58 Pucará en acción en Malvinas y su historia

Por Luis Reis* || Poder Aéreo

Desde “AX-2” hasta “IA 58 Pucará”:

En la década de 1960, la guerra de Vietnam demostró que los rápidos, pero ruidosos y poco maniobrables aviones convencionales de ataque y reacción a tierra no eran eficaces para combatir a las guerrillas del Viet Cong, muy bien escondidas en la densa jungla de la región. Así, las industrias de aviones militares de todo el mundo comenzaron a desarrollar diversos proyectos para satisfacer esta demanda.

En 1966, la Dirección Nacional de Fabricación e Investigación Aeronáutica – DINFIA, de Argentina, estableció parámetros para la creación de un avión de ataque ligero, lo que dio como resultado el proyecto “AX-2”. (o “A-X2” en algunas fuentes), un avión diseñado específicamente para la misión de contrainsurgencia (COIN). Para agilizar el proceso se tomó como base el diseño del transporte bimotor IA 50 Guaraní II de fabricación nacional.

El primer vuelo del prototipo AX-2 tuvo lugar el 20 de agosto de 1969. En aquel entonces el avión había pasado a llamarse FMA IA 58 “Delfín”, poco después rebautizado como “Pucará” (palabra del indígena En lengua quechua significa “Fortaleza”). La aeronave sería fabricada por la entonces “Fábrica Militar de Aviones – FMA” (actualmente “Fábrica Argentina de Aviones – FAdeA”). Impulsado por dos motores turbohélice Garrett TPE331 de 575 CV, no alcanzó las prestaciones esperadas. Para corregir el defecto, el segundo prototipo fue equipado con el propulsor Turbomeca Astazou más potente, de 965 CV, realizándose el primer vuelo de la aeronave con los nuevos motores el 6 de septiembre de 1970. Los resultados fueron satisfactorios con este nuevo propulsor, el primer prototipo fue repotenciado con el Astazou y se eligió el motor para la producción, cuyo primer avión en serie voló a mediados de 1974. Recibió el distintivo de llamada A, de Ataque y. Se matricularon desde la A-501 hasta la A-607.

El Pucará es de construcción convencional, fabricado íntegramente en metal (principalmente duraluminio). Las alas tienen siete grados de diédrico en los paneles exteriores y están equipadas con aletas ranuradas en el borde de salida. El IA 58 tiene un fuselaje esbelto, una cola en “T” y una cabina tándem (asientos uno detrás del otro); La tripulación utiliza asientos eyectables cero/cero Martin-Baker Mk 6AP6A y cuenta con controles duales y buena visibilidad en la cabina. El diseño aerodinámico muy limpio permite al Pucará alcanzar velocidades relativamente altas y una buena estabilidad de vuelo, parámetros superiores a los del norteamericano Rockwell OV-10 Bronco, otro avión de la misma categoría. Por otro lado, el IA 58 no dispone de un compartimento de carga en el interior del fuselaje como se pedía en el avión estadounidense.



El AX-3 fue el único equipado con radar de navegación para poder cruzar el Atlántico y asistir en 1981 a la exposición aérea de Le Bourget. Luego se perdería en un accidente.



El Pucará fue diseñado para operaciones en pistas cortas y montañosas. El tren de aterrizaje triciclo retráctil, con una sola rueda de morro y dos ruedas principales retraídas en las góndolas del motor, estaba equipado con neumáticos de baja presión para adaptarse a las operaciones en terreno accidentado, mientras que las patas del tren de aterrizaje eran altas para estar equipadas con una buena potencia. carga de armas. Se podrían instalar tres cohetes JATO debajo del fuselaje para permitir despegues extracortos (hasta 80 metros, menos que un campo de fútbol). El combustible se suministra mediante dos tanques en el fuselaje con una capacidad combinada de 800 litros y dos tanques autosellantes en las alas de 460 litros.

Los cañones y ametralladoras del Pucará recordaban a los aviones de la época de la Segunda Guerra Mundial, y consistían en dos cañones Hispano 804 de 20 mm montados debajo de la cabina con 270 disparos cada uno y cuatro ametralladoras Browning FN de 7,62 mm montadas a los lados del fuselaje con 900 disparos. cada. Se equiparon tres puntos de anclaje para transportar una variedad de armas, como bombas, cohetes o tanques de combustible externos, con un punto de anclaje de 1.000 kg de capacidad montado debajo del fuselaje y los dos puntos de anclaje restantes de 500 kg de capacidad debajo de las alas. La carga máxima de armas externas fue de 1.620 kg. El armamento del avión se guiaba mediante una mira muy sencilla.

Las primeras unidades fueron entregadas en mayo de 1975 a la Fuerza Aérea Argentina (FAA), equipando al 2° Escuadrón de Exploración y Ataque, perteneciente a la III Brigada Aérea, en la BAM (Base Aérea Militar) Reconquista, ubicada al norte de la provincia de Santa Fé. El nuevo avión hizo su debut operativo a finales de 1975, cuando varios Pucaras llevaron a cabo ataques contrainsurgentes desde Córdoba contra guerrillas comunistas del ERP. provincia de Tucumán como parte de la “Operación Independencia”, con énfasis en un ataque de un elemento (dos aeronaves) realizado con bombas y napalm (bombas incendiarias de gasolina gelatinosa) contra posiciones guerrilleras en la Sierra de Tucumán. Durante el Conflicto de Beagle (una “cuasi guerra” entre Argentina y Chile, a fines de 1978, por la disputa por la posesión del Canal Beagle, en la frontera sur del país) se desplegaron dos escuadrones de Pucaras, con diez aviones cada uno. a la Patagonia y puesto en preparación para el combate.



En acción en la Guerra de las Malvinas (1982)

Durante el conflicto en el Atlántico Sur se entregaron alrededor de 60 IA 58, pero entre 34 y 45 aviones (según diferentes fuentes) estaban operativos. Inicialmente se revisaron doce Pucaras y se enviaron al Teatro de Operaciones de Malvinas (TOM), todos ellos, así como todas las aeronaves de la FAA, subordinadas a la “FAS – Fuerza Aérea Sur", con sede en el BAM Comodoro Rivadavia, que coordinó las operaciones aéreas de la Fuerza Aérea Argentina en la región durante la guerra.

Inicialmente volando en escuadrones de cuatro aviones, realizaron vuelos directos desde el continente a BAM Malvinas en Puerto Argentino (como pasó a llamarse Port Stanley, la capital de las Islas Malvinas, después de la “Operación Rosario” llevada a cabo el 2 de abril de 1982). Volaban a muy baja altura para evitar los radares enemigos y eran guiados por aviones del “Escuadrón Fênix”, ya que los Pucaras no contaban con radar y sus instrumentos de navegación eran bastante sencillos. Como podían volar a más de 3.500 kilómetros en configuración de transferencia, con tanques externos, hicieron el viaje con relativa facilidad, a pesar de que el vuelo duró casi tres horas sobre un mar helado.


Pucaras en BAM Malvinas

Como el Pucará podía operar en pistas cortas y sin pavimentar, los aviones fueron desplegados en otros lugares además del aeropuerto de Stanley, ahora transformado en base aérea, el BAM Cóndor (ubicado en la Pradera del Ganso) y el de Puerto Calderón (Borbón). Pista de aterrizaje de la isla o Pebble). Durante el mes de abril de 1982, los Pucaras realizaron misiones de patrullaje y reconocimiento, además de entrenarse extensamente para combatir a los británicos que ya se acercaban a las islas en una gran y poderosa Task Force.

El 1 de mayo de 1982, un ataque aéreo británico llevado a cabo por un revolucionario caza de despegue corto/aterrizaje vertical Sea Harrier FRS.1 de British Aerospace (BAe) en el BAM Cóndor destruyó un Pucará que se encontraba en la pista preparada para el despegue, matando a su piloto y el personal de tierra que estaba cerca de él. En el ataque de comandos británicos del SAS (Special Air Service) a Puerto Calderón, el 15 de mayo, dos Pucarás más fueron destruidos y otros cuatro sufrieron graves daños y no fueron reparados, poniendo fin a las operaciones aéreas en ese aeródromo.

El 21 de mayo, se perdieron dos Pucaras más, uno derribado por un misil tierra-aire portátil (MANPADS) FIM-92A Stinger y otro derribado por un Sea Harrier. El 24 de mayo, otro Pucará resultó dañado por un ataque aéreo británico y quedó fuera de servicio. Para reemplazar las pérdidas del Pucaras, se enviaron más aviones desde el continente a las islas, llegando el último escuadrón con ocho aviones al BAM Malvinas el 29 de mayo.


Pucará en vuelo rasante en Malvinas

Dos Pucaras participaron en el derribo de un helicóptero Westland Scout de los Royal Marines con disparos de cañones y ametralladoras el 28 de mayo mientras se encontraba en una misión de evacuación de heridos durante la Batalla de Pradera del Ganso (Goose Green). Esta fue la única victoria argentina aire-aire confirmada de la guerra.

Uno de estos Pucaras chocó contra un cerro en el vuelo de regreso a Port Stanley y quedó destruido, siendo que los restos mortales del piloto (el teniente Miguel Giménez, según las fuentes, responsable del derribamiento del Scout) no fueron encontrados hasta 1986, siendo enterrado con todos los honores militares en el cementerio argentino de Port Darwin por su familia, los primeros argentinos en visitar las islas desde el final de la guerra.

El mismo 28 de mayo, un Pucará fue derribado por fuego de armas pequeñas luego de que lanzara cohetes contra tropas británicas (sin causar víctimas), durante la Batalla de Pradera del Ganso. El piloto fue expulsado y capturado por los británicos, convirtiéndose en prisionero de guerra.

Pucará en las Malvinas – Carlos A García


Dos Pucaras participaron en el derribo de un helicóptero Westland Scout de los Royal Marines el 28 de mayo mientras se encontraba en una misión de evacuación de heridos durante la Batalla de Pradera del Ganso (Goose Green). Esta fue la única victoria argentina aire-aire confirmada de la guerra

El 1 de junio dos Pucaras se perdieron en una colisión durante el despegue en la pista helada del BAM Malvinas, sin víctimas mortales. Aún con las pérdidas, los argentinos continuaron cumpliendo misiones de apoyo a las tropas terrestres hasta el fin de las hostilidades, el 14 de junio.

En la mañana de ese mismo día, los argentinos planearon un ataque (que habría sido el 13 de junio, pero por mal tiempo se pospuso para el día siguiente) contra las tropas inglesas con los últimos cuatro Pucaras en condiciones de volar, que Luego huiría al continente, despegando de Puerto Argentino (que ya estaba siendo rodeado por los británicos) con municiones, bombas, cohetes y combustible extra, pero la misión fue abortada ante el anuncio del fin de la guerra, cuando el Los aviones estaban a punto de despegar.


Aeródromo de Puerto Argentino en las Malvinas, en 1985, con restos de Pucaras argentinos aún visibles



Pucará destruido en ataque del Sea Harrier



El A-523, uno de los Pucarás dejado fuera de combate en el ataque del SAS a Puerto Calderón (Isla Bordón), el 15 de mayo de 1982. El camuflaje bicolor (realizado aproximadamente con pintura de automóvil) fue aplicado apresuradamente antes de que la aeronave sido enviado a las islas. Fotografía tomada después del conflicto.

 

NÚMEROFECHACAUSANTEPILOTO/HECHO
A-50601/05/82Destruido por colapso del tren de aterrizajeCap. Grunert/Sobrevivió
A-52701/05/82Destruido por bombas de un Sea HarrierTen. Jukic/Muerto
A-51701/05/82Destruido por colapso del tren de aterrizajeTen. Giménez/Sobrevivió
A-50215/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-52015/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-52315/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-52915/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-55215/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-55615/05/82Destruido en el ataque a Isla BordónEstaba sin piloto
A-53121/05/82Derribado por un MANPADS (Stinger)Cap. Benítez/Eyectó
A-51124/05/82Derribado por un Sea Harrier (Ward)Maj. Tomba/Eyectó
A-50924/05/82Destruido por bombas de un Harrier (¿?)Estaba sin piloto
A-53701/06/82Destruido tras colisionar con una colinaTen. Giménez/Muerto
A-55528/05/82Derribado por armas ligerasTen. Cruzado/Eyectó

Leyenda:

  • Maj. = Mayor
  • Cap. = Capitán
  • Ten. = Teniente

 

Pérdidas del IA 58 Pucará en la Guerra de Malvinas

En total, la Fuerza Aérea Argentina perdió 14 Pucaras en situaciones de combate, con la muerte de dos pilotos más siete operadores terrestres de la FAA, además de cuatro heridos, para un total de 13 bajas. Los Pucaras registrados A-514, A-523, A-528, A-529, A-532 y A-536 sufrieron accidentes menores e incidentes diversos, algunos fueron reparados, otros fueron canibalizados para mantener la flota en vuelo y sus fuselajes utilizados. como señuelo para los ataques aéreos ingleses. Los Pucaras, matriculados A-515, A-522, A-533 y A-549, eran los únicos aviones en condiciones de volar, aunque precarios, y que llevarían a cabo el ataque abortado los días 13 y 14 de junio. Ninguno de los Pucará que salieron de Argentina hacia las islas regresó al continente, ya que fueron capturados por los ingleses como “bonos de guerra”. Algunos fuselajes fueron enviados a museos en Inglaterra o probados en vuelo por la Royal Air Force británica (RAF – Royal Air Force).

Además de estos 24 aviones perdidos en las islas, otros dos Pucaras (A-526 y A-540) se perdieron en accidentes cuando realizaban patrullas de observación aérea frente a las costas de Argentina continental durante la guerra, con la pérdida de sus respectivos pilotos. , los Aspirantes (Alférez ) Valko y Marchesini.

En mayo de 1982, en plena guerra, la Fuerza Aérea Argentina, en colaboración con la Armada Argentina, equipó un prototipo (AX-04) con pilones para montar torpedos Mark 13. El objetivo era su posible uso como avión torpedero. mejorar las capacidades antibuque de las fuerzas aéreas argentinas en la guerra. Se llevaron a cabo varias pruebas, pero la guerra terminó antes de que los técnicos pudieran evaluar la viabilidad del proyecto.

Después de la guerra

Con 26 aviones perdidos durante la Guerra de las Malvinas, además del embargo de armas endurecido por Inglaterra, Argentina tuvo muchas dificultades para producir y equipar más Pucaras, principalmente con armas modernas, aun así la producción continuó hasta 1986, habiendo recibido la FAA un total de 108 aviones. A finales de la década de 1980 estaban operativos entre 50 y 60 aviones.

Argentina, a mediados de los años 1980, consideró equipar al Pucará con el misil antibuque Martín Pescador MP-1000 de fabricación nacional, entonces en desarrollo por el CITEFA (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las FFAA). Fuerzas Armadas), pero debido a la profunda crisis económica que azotó al país, el desarrollo del misil fue cancelado en la década de 1990. 1990.

Aún con las claras limitaciones del Pucará demostradas en las Malvinas, como la fragilidad del conjunto de su tren de aterrizaje, la falta de sofisticados sistemas de aviónica y navegación por instrumentos, el bajo rendimiento de los motores, por ejemplo, el avión era deseado por varios países, principalmente por su bajo precio de adquisición, y exportado a Colombia, Uruguay y Sri Lanka.


Pucara de Uruguay

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC) utilizó tres Pucarás ex-FAA entre 1989 y 1998, siendo vendidos los fuselajes en 2003 a Uruguay, cuya Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) ya operaba Pucarás desde 1981, desactivando sus aviones, totalizando ocho aviones. en 2017. La Fuerza Aérea de Sri Lanka (SLAF) operó cuatro aviones también ex-FAA entre 1993 y 1997, cuando el avión participó activamente en la guerra civil del país. Dos aviones fueron derribados por los rebeldes y uno se perdió debido a la explosión prematura de una de sus bombas. El único avión superviviente fue retirado del servicio y conservado.

Pucaras de Sri Lanka

Varios países intentaron adquirir Pucará, pero por diversos factores no se concretaron las ventas. Entre estas propuestas fallidas está la de Brasil. En 1990, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) anunció la compra de 30 IA-58A como parte del Proyecto SIVAM, para la implementación de radares de vigilancia aérea y el establecimiento de escuadrones de cazas y de ataque ligero en la Amazonía brasileña, pero con el desarrollo del Embraer EMB 314 (A-29) Super Tucano, el pedido fue cancelado.

En Argentina, durante la década de 2000, se estudiaron, pero sin éxito, varios proyectos para actualizar y modernizar los veteranos aviones aún en funcionamiento. En 2019, la Fuerza Aérea Argentina se vio obligada a retirarse del servicio, principalmente por falta de repuestos para los motores turbohélice Turbomeca Astazou (que llevaban años sin producirse), los últimos Pucaras (entre 30 y 40 aviones) en funcionamiento. .

Aun así, existe un proyecto para “resucitar” al veterano avión de ataque y contrainsurgencia, ahora con funciones de avión de vigilancia y patrulla fronteriza, denominándose el proyecto “Pucará Fénix”, con el fuselajes reacondicionados y repotenciados con motores Pratt & Whitney Canada PT-6A-62 mejorados, nuevas hélices de cuatro palas, un módulo electroóptico Fixview y un sensor de infrarrojos (EO/IR) y enlace de datos. La actualización fue autorizada inicialmente por el gobierno argentino en 2021, pero actualmente está en suspenso, y la FAA tiene la intención de actualizar entre 20 y 25 aviones, que podrían volar durante otros 15 a 20 años.

Conclusiones

El FMA IA 58 Pucará fue otro avión innovador fabricado por Argentina, que produjo un avión de bajo costo operativo y muy eficiente, que fue capaz de enfrentar una fuerza moderna como la de Inglaterra en la Guerra de Malvinas en 1982. Aún con las limitaciones del proyecto. , como se describió anteriormente, los Pucará lograron preocupar a los ingleses durante el conflicto, principalmente debido a que estuvieron asentados en las islas durante la guerra.

La robustez de su fuselaje y la facilidad de manejo por parte de las tripulaciones de tierra, además de poder manejar una amplia variedad de armas sencillas, fueron los puntos positivos del proyecto, pero la falta de una versión con aviónica más avanzada y motores más potentes fue decisiva para el relativo fracaso de las exportaciones del avión a varios países, muy diferente del moderno y más dinámico avión brasileño Embraer EMB 314 Super Tucano, un gran éxito de exportación a nivel mundial.

En 2024, ningún país opera el Pucará hasta la fecha, a pesar del “Proyecto Fénix” de Argentina, que pretende continuar la historia de un avión guerrero que, a pesar de que el proyecto tiene más de 50 años, aún puede continuar su impresionante historia.




AGRADECIMIENTO : Al Sr. Víctor Hugo Martinón (VGM = Veterano de la Guerra de Malvinas), quien contribuyó con relatos personales sobre el traslado de Pucará del continente a las islas.

FUENTES:

  • <https://en.wikipedia.org/wiki/FMA_IA_58_Pucar%C3%A1>. Consultado el 18/04/24.
  • <https://escuadronfenix.org.ar/avion-pucara-ia-58-en-malvinas/>. Consultado el 20/04/2024.
  • <http://malvinasguerraaerea.blogspot.com/2019/09/la-fuerza-aerea-argentina-retira-lo-ia-58.html>. Consultado el 24/04/2024.
  • <https://canalmilitarizando.com/2022/05/23/o-sas-em-acao-no-atlantico-sul-o-ataque-a-ilha-pebble/>. Consultado el 24/04/2024.
  • <https://canalmilitarizando.com/2022/04/30/cumprindo-com-o-seu-dever-para-defender-a-patria-a-forca-aerea-sul-da-argentina-durante-a-guerra -das-malvinas-malvinas/>. Consultado el 24/04/2024.
  • <https://www.gbnnews.com.br/2020/05/eu-sobrevoei-port-stanley-antes-da.html>. Consultado el 26/04/2024.

*Profesor de Historia en el Estado de Ceará y en la Ciudad de Fortaleza, Historiador Militar, entusiasta de la Aviación Civil y Militar, fotógrafo aficionado. Brasileño con alma paulista, actualmente reside en Fortaleza-CE. Escritor con artículos publicados en varios sitios web de Defensa.