viernes, 7 de noviembre de 2014

Pistola: QSZ-92 (China)

Pistola QSZ-92


QSZ-92, la variante 9 mm 



QSZ-92, variante de 5,8 mm 

El 9 mm QSZ-92 es la última arma en servicio con el ELP. Dispara balas de pistola indígenas DAP-92 de 9 mm, que se dice que tienen un mejor rendimiento que la bala de 9 mm de Beretta. En comparación con las pistolas de anteriores en el ELP, el QSZ-92 es más ligero, más fiable, con menor retroceso. Se puede equipar con indicador láser, como la foto de abajo.



Además, una variante en 5,8 mm de la QSZ-92 también ha sido desarrollado con modificaciones menores. Ambas variantes están equipadas con los servicios del ELP y la Policía en pequeñas cantidades para evaluación



ESPECIFICACIONES 

Calibre: 9 mm o 5.8 mm
Longitud: 190 mm
Anchura: 35 mm
Altura: 135 mm
Longitud del cañón: 111 mm
Peso: 0,76 kg
Velocidad de salida: 350 m / s
Alcance efectivo: 50 m
Capacidad de cartuchos: 15 tiros
Vida del barril: más de 3.000 rondas
Balas: DAP-92 pistola de bala, 9 x 19 mm; o 5,8 mm


jueves, 6 de noviembre de 2014

Guardacostas: Cutter de 4.000 tn

Cutter guardacostas de clase de 4000 toneladas (China)



La nave principal de esta clase "3401", lanzada en septiembre de 2013, último de la primera serie de cuatro "3402", lanzado en junio de 2014.

Los miembros de este lote son: 3401, 2401, 1401 y 3402, todos construidos por el astillero Guangzhou Huangpu.



China Defense Blog

Revolución Libertadora: La victoria sobre el populismo



Dos Gloster Meteor junto a un Pulqui II. Los tres aparatos volaron durante el desfile de la victoria en Córdoba  (Imagen: Ricardo Burzaco, Alas de Perón II)

La Victoria Rebelde



Llegada del Crucero "17 de Octubre" al puerto de Buenos Aires. El almirante Rojas eufórico junto a su plana mayor


A las 10.30 de la mañana del 23 de septiembre de 1955, el crucero “General Belgrano” hizo su entrada en el puerto de Buenos Aires y media hora después amarró en la Dársena C, frente a la enfervorizada multitud que esperaba en los muelles agitando banderas y lanzando vivas a la victoriosa revolución.
Desde el puente de mando el almirante Rojas, observaba la escena conmovido mientras la muchedumbre aclamaba su nombre. Entre la gente aguardaban su esposa Lía Edith “Beba” Sánchez, con un gran ramo de flores en sus manos, llorando emocionada y sus hijas, María Lía y María Teresa quienes, a su vez, agitaban sus manos en señal de saludo (su hijo Gustavo Rojas, cadete naval, se hallaba embarcado con la Escuela).
Al descender a tierra, el almirante fue saludado calurosamente por la concurrencia y al cabo de media hora se encaminó hacia Aeroparque para recibir al presidente provisional de la República, general Eduardo Lonardi, que en esos momentos viajaba desde Córdoba a bordo del DC-3 matrícula T-23 escoltado por tres Gloster Meteor.


"A esta la compré" reza el cartel que llevan estos motociclistas cordobeses (Fotografía: Jorge R. Schneider)

El trayecto desde el puerto a la estación aérea fue una verdadera marcha triunfal, con la multitud agolpada a ambos lados de la Costanera, vivando y agitando banderas y símbolos patrios, entre ellos retratos del general San Martín y el Sagrado Corazón de Jesús.
En el Aeroparque se hallaban presentes los generales Aramburu, Bengoa, Uranga, Forcher y Bergallo, quienes saludaron emocionados al marino, estrechándose en efusivos abrazos.
El DC3 en el que viajaba Lonardi tocó la pista a las 12.30, precedido por un avión de transporte que conducía a un pelotón de paracaidistas y detrás hicieron lo propio los tres cazas a reacción que en los días previos, habían tomado parte en los combates.
Cuando el jefe de la revolución salió por la compuerta, un griterío ensordecedor conmovió el lugar. Rojas y los generales lo esperaban al pie de la escalerilla y todos se estrecharon en un fuerte abrazo, en medio de los vivas de la multitud.
El trayecto hasta la Casa Rosada se hizo a bordo de un vehículo descapotable y fue lo más parecido a un “triunfo romano” que viera Buenos Aires a lo largo de su historia. Al paso de los vehículos, la muchedumbre aclamaba a sus héroes, agitando banderas y arrojando flores. Y allí se vio a más personas que mostrando retratos de Nuestro Señor Jesucristo y del general San Martín, símbolos de la religión y la patria mancilladas intentaban acercarse a la caravana.
“A lo largo del trayecto, mezclados entre la concurrencia, estaban apostados marinos de diversa graduación, a los cuales el capitán de fragata de Infantería de Marina Juan García, había armado y dispuesto que vistieran de civil” explica Ruiz Moreno en su obra y luego añade: “El auto que conducía a Lonardi y Rojas, manejado por cadetes del Colegio Militar, solo podía avanzar por Paseo Colón, aproximándose a la plaza de Mayo, debido a que le abría paso un carrier del Ejército. Ocupaban el automóvil en su parte delantera los cadetes Auel, Fernández Sfeir y Lorenzo, este último, abanderado del Colegio”.


El Gral. Lonardi jura como presidente de la Nación

Al subir la explanada de la Casa de Gobierno, el carrier que precedía al automóvil presidencial efectuó un giro brusco y aquel lo embistió, rompiendo uno de sus faros delantero.
En la contigua Plaza de Mayo, la multitud enfervorizada reclamaba la presencia de los jefes revolucionarios, vivando a sus líderes, como en los más emblemáticos actos partidarios de la era peronista.
Lonardi, Rojas y la comitiva que los escoltaba subieron hasta el Salón Blanco que en esos momentos se hallaba colmado y allí prestaron juramento, el primero como presidente de la Nación y el segundo como vicepresidente. Acto seguido, la concurrencia entonó las estrofas del Himno Nacional e inmediatamente después prorrumpió en vivas y aplausos que las flamantes autoridades respondieron con su característica prudencia.
Luciendo la banda presidencial y ostentando en su diestra el bastón de mando, el general Lonardi se asomó por el balcón de la Casa Rosada acompañado por el almirante Rojas y el séquito de personas que los rodeaban. De ese modo, sonriendo satisfechos por el espectáculo que se veía desde lo alto, saludaron a la multitud que cubría Plaza de Mayo hasta donde alcanzaba la vista.
Un griterío ensordecedor se elevó desde el epicentro de Buenos Aires, escenario de tantos sucesos de la historia patria, al tiempo que decenas de miles de banderas argentinas (y muchas del Uruguay) flameaban aquí y allá, dando vida al lugar.
Lonardi habló a la multitud y esta respondió cada una de sus palabras con más vivas y aplausos y al finalizar, se retiró al interior del palacio de gobierno seguido por los altos jefes revolucionarios. Escenas similares se repitieron en Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza y otros puntos de la Nación donde la ciudadanía opositora salió a las calles para expresar su júbilo y alegría.
No muy lejos de donde se desarrollaban esos acontecimientos, a bordo de la cañonera “Paraguay”, Perón vivía sus últimos días en la República Argentina.
Versiones sin fundamento dan cuenta que desde su fuga, el 19 de septiembre, se había refugiado en el mencionado bunker antinuclear que había mandado construir bajo el edificio Alas y que desde allí se había dirigido hacia la cañonera a través de túneles que comunicaban el refugio con el puerto. Nada de eso es verdad. En ningún momento utilizó Perón ese bunker sino que, como se dijo en capítulos anteriores, se apresuró a solicitar asilo en la embajada paraguaya y desde ahí se dirigió en automóvil hasta las radas para abordar la “Paraguay”, en la que estuvo alojado hasta el 2 de octubre, fecha de su partida hacia el exilio.
Desde el 25 de septiembre, tanto la “Paraguay” como su gemela, la “Humaitá”, permanecían fondeadas en el Río de la Plata, en “silencio de radio”, a una distancia de varios kilómetros de distancia una de otra, constantemente vigiladas por el “King” y el “Murature”.
Aquel 2 de octubre, los marinos paraguayos observaron en las zonas aledañas al puerto así como en aguas próximas, un gran despliegue de buques y aviones. Para entonces, la embajada guaraní había solicitado y obtenido del gobierno argentino el salvoconducto necesario para que Perón abandonase la Argentina y en ese sentido comenzaron los preparativos para concretar la operación lo más rápidamente posible.
Ese día, el gobierno de Asunción despachó hacia Buenos Aires al hidroavión PBY Catalina T-29 al comando del capitán Herbert Leo Nowak, a bordo del cual, Perón abandonaría definitivamente el país rumbo a esa capital. En él llegaron el contralmirante Gabriel Patiño, comandante de la Armada Paraguaya y el capitán de navío Horacio Barbita, agregado naval de la embajada argentina en Paraguay, quienes debían supervisar la operación.
Horas después, cerca de las 11.00, la lancha patrullera argentina P-81, se aproximó a la “Paraguay” llevando a bordo al embajador paraguayo, Dr. Juan R. Chaves, al flamante ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, Dr. Mario Amadeo; al agregado militar en Paraguay, general Demetrio Cardozo; al mencionado capitán de navío Horacio Barbita; al mencionado jefe del Estado Mayor Naval, capitán de navío Mario Robbio, al comandante del crucero “9 de Julio”, capitán de navío Benjamín Moritán Colman y a los oficiales de la Armada Argentina, capitán de fragata Raúl González Vergara y capitán de corbeta Abelardo Camay.
Los recién llegados pasaron a la cañonera y una vez en la cámara de oficiales, se presentaron ante Perón. El Dr. Amadeo fue el primero en hablar. Dijo que estaba allí por expresa orden del Presidente de la Nación, general Eduardo Lonardi, para garantizar la vida y la integridad del mandatario depuesto así como también, la inviolabilidad de los fueros del embajador del Paraguay y el cumplimiento del Derecho de Asilo, agregando al mismo tiempo, que la República del Paraguay había contraído la obligación de cuidar que las futuras actividades del general Perón no alterasen las amistosas relaciones entre ambos países. A ello respondió el embajador Chaves que la República Argentina, haciendo honor a sus tradiciones, había cumplido una vez más con sus compromisos internacionales y que el Paraguay iba a respetar las normas del Derecho Internacional.
Perón se despidió de la tripulación, saludando a cada uno de los oficiales y luego bajó la escalerilla en dirección a la lancha patrullera, que abordó con la ayuda del Dr. Amadeo, que lo sostuvo del brazo para que no cayera al agua. La embarcación se separó lentamente de la cañonera y se dirigió lentamente hacia el hidroavión que se mecía lentamente sobre las aguas, cerca de la “Paraguay”.
La P-81 se desplazó lentamente, sacudida por el oleaje y a escasos metros del Catalina, se detuvo. La comitiva encabezada por Perón, Chaves y Amadeo pasó a un pequeño bote de la Armada y desde allí continuó a remo, impulsado por marineros de su dotación. Los esperaban su piloto, el capitán Nowak, el copiloto, teniente Ángel Souto y el resto de la tripulación, formada por su navegante, el subteniente Edgar Usher, los mecánicos Insfrán, Escario y Díaz y la azafata Delia González que ayudaron al ex presidente a subir a bordo. Detrás de Perón hicieron lo propio el embajador Chaves, el coronel Demetrio Cardozo, el coronel Ovando, el capitán Bolgasi de la Armada Argentina, el capitán Barbita y el mayor Cialcetta junto al equipaje del ilustre asilado.

-Bienvenido a bordo, mi General - saludó el subteniente Usher sujetando a Perón por el brazo.

El ex presidente le respondió con amabilidad y a continuación, se ubicó en el asiento que le indicaban, hasta donde fue acompañado por la azafata que, inmediatamente después le alcanzó los diarios del día.
Una vez que los pasajeros estuvieron a bordo, el bote de la Armada se retiró, llevando al Dr. Amadeo de regreso a la P-81. Mientras los marineros argentinos remaban, los motores del hidroavión paraguayo comenzaron a acelerar, agitando todavía más las aguas del estuario.
Lentamente el hidroavión se alejó de la zona, para iniciar la corrida desde una posición más segura, frente a la mirada atenta de numerosos testigos. Por un momento, se temió que por causa del oleaje no pudiese remontar vuelo pero después de dos intentos, tras deslizarse 1800 metros sobre la superficie del río, se elevó lentamente y comenzó a tomar altura, rozando los mástiles de una de las embarcaciones de guerra argentinas.
Una vez en el aire, el piloto efectuó un pronunciado giro hacia la izquierda y poco después enfiló hacia el norte, en dirección a la costa del Uruguay, escoltado por dos Gloster Meteor de la Fuerza Aérea Argentina. Eran las 12.40 horas del 2 de octubre de 1955, el último capítulo de la Revolución Libertadora, llegaba a su fin.



General Eduardo Lonardi el día de su juramento como presidente de la Nación (Fotografía: Isidoro Ruiz Moreno, La Revolución del 55)


Almirante Isaac Francisco Rojas. Vicepresidente de la Nación (1955-1958)


Puerto de Buenos Aires, 23 de septiembre de 1955, el almirante Rojas desciende del "17 de Octubre" rebautizado "General Belgrano" (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


Las autoridades victoriosas de la revolución, encabezadas por el general Lonardi y elalmirante Rojas, se dirigen a la Casa de Gobierno saludados por la muchedumbre (Gentileza: Fundación Villa Manuelita)


Como en los mejores días del peronismo, una multitud se concentra en Plaza de Mayo para presenciar la asunción del general Eduardo Lonardi (Gentileza: Fundación Villa Manuelita)


Otra vista de la multitud el 23 de septiembre de 1955


Damas partidarias de la revolución saludan desde un balcón de Av. Callao (Gentileza: Fundación Villa Manuelita)


Córdoba. El pueblo exterioriza su emoción (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Los cordobeses se burlan de Aloe (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Partidarios de la revolución destruyen símbolos del peronismo (Gentileza: Fundación Villa Manuelita)


El pueblo de Córdoba se congrega frente al antiguo Cabildo para celebrar la victoria (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Júbilo en las calles de Córdoba (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Desfile de la ciudadanía por las calles cordobesas (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Júbilo popular tras la caída de Perón (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Caravana antiperonista exterioriza su alegría en la ciudad de Córdoba (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Personas de todos los estratos sociales exteriorizan su euforia (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Este colectivo con la leyenda "Libres" es claro ejemplo de lo que sentía una parte importante de la ciudadanía (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Música y algarabía en calles y avenidas cordobesas (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Otro transporte público con pintadas alusivas al movimiento revolucionario. Córdoba se vistió de fiesta de la mano de un sector de la ciudadanía que repudiaba a Perón (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Como en Buenos Aires, estos jóvenes cordobeses destruyen símbolos del régimen depuesto (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Estudiantes de Medicina que se ofrecieron como voluntarios para la atención de los heridos se suman a los festejos en el centro de Córdoba (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Médicos, estudiantes y enfermeros cordobeses que atendieron a los heridos durante los enfrentamientos (Fotografía: Jorge R. Schneider)


Enfermeras y voluntarias que ofrecieron su desinteresado concurso para atender a los heridos durante los combates en Córdoba (Fotografía: Jorge R. Schneider)


El crucero "General Belgrano" (ex "17 de Octubre") amarrado en el Puerto de Buenos Aires.
Al fondo el Ministerio de Marina (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


Homenaje a la memoria del capitán Eduardo Estivariz, el teniente Miguel Irigoin y el suboficial Juan I. Rodríguez el 18 de septiembre de 1956 en las afueras de Saavedra. En la fotografía el contralmirante Arturo A. Rial y el Sr. Carlos A. Mey, presidente de la comisión organizadora del acto (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


El contralmirante Rial y el Sr. Mey depositan una ofrenda floral  junto al monumento a los pilotos navales abatidos el 18 de septiembre de 1955 (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


Concurrencia que se dio cita frente al monolito inaugurado el 18 de septiembre de 1956 en memoria de Estivariz, Irigoin y Rodríguez (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


El contralmirante Rial descubre la placa alusiva en el monolito inaugurado en las afueras de Saavedra el 18 de septiembre de 1956 (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


Parte de la concurrencia que se dio cita al acto de homenaje e inauguración del monolito alusivo. 18 de septiembre de 1956 (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)



Placa conmemorativa. "Aquí recibió la Patria vuestras vidas abrasadas en el sagrado fuego de la Libertad" (Imagen: gentileza Fundación Histarmar. Historia y Arqueología Marítima)


1955 Guerra Civil. La Revolucion Libertadora y la caída de Perón

Tácticas de infantería: La reducción del pelotón

La Increíblemente Reducida Marine Air Ground Task Force 


Los marines parecen estar liderando la innovación y el pensamiento sobre la adaptación de las unidades de la experimentación a combatir con enemigos pequeños híbridos estatales y no estatales los grupos armados mezcla tácticas de guerrilla con armamento avanzado.

Abajo en el Cuerpo de Marines en Quantico Warfighting Laboratory, ellos le dan contenido a un concepto emergente llamada bélicas operaciones distribuidas: unidades pequeñas que operan de forma independiente, a un ritmo rápido, el ritmo fluido al tanto dispersos o concentrados. Piensa que aquí Sturmtruppen de tácticas alemanas de la Primera Guerra Mundial, o, más recientemente, los combatientes de Hezbolá que operan en pequeños dispersos, pero muy letal, los grupos en la guerra del Líbano de 2006.

El director de la Infantería de Marina pensamiento de laboratorio, ret. Col. Vicente Goulding, tiene una pieza en el nuevo proceso (sólo con suscripción) discutiendo la empresa Marina experimental equipo de aterrizaje (CLT), una compañía reforzada rifle destinado a ser la pieza central de las futuras operaciones marinas, junto con una buena A & E. A pesar de que falta en la tabla es un pelotón de 155 mm M777 obús remolcado.

El CLT se va a Hawaii en julio en el que se maniobra desde el mar en algún campo de batalla exuberante, tropical simulada para llevar a cabo las operaciones de distribución frente a una amenaza híbrida. Los exámenes buscan la falta de capacidad y si la sede de la empresa puede manejar llamadas de incendios, manejo de logística y dirección de los pelotones de la compañía.

Más en el sitio de difusión de la información, el teniente coronel Roger Galbraith se pregunta si la CLT es del tamaño adecuado, y tiene un buen comentario va en el hilo de comentarios. Esta es una gran cosa para nosotros porque pensamos normalmente sólo de unidades de tamaño batallón, como ser capaz de funcionar de manera independiente. Además, también lanzará el potro de más allá del horizonte (20 + millas), esa es la primera vez que lo estaban haciendo sobre la cosa horizonte, a pesar de que primero habló de ello en 1997.what nos llevó tanto tiempo?

En cuanto a la tabla A, no parece ser una flagrante falta de armas de fuego directo; No incluye una sección de 
de misiles antitanque Javelin. Tal vez la idea es que los fuegos de guardia serán un sustituto de la capacidad de fuego directo. Es difícil ver cómo eso filtra hacia fuera sin embargo. rangos de compromiso en terrenos complejos son a menudo muy cerca de hacer un uso efectivo de artillería o ataques aéreos.

Greg

Defense Tech

miércoles, 5 de noviembre de 2014

SGM: ¿Por qué Alemania no venció a UK antes de lanzarse por las URSS?

¿Por qué no esperó Hitler atacar a Rusia después de haber tratado adecuadamente con Gran Bretaña y los Estados Unidos? 
Dan Holliday - Quora



Históricamente hablando, el Tercer Reich en realidad siempre golpeó mientras el hierro estaba caliente. No había un mejor momento (lo que habla - con ayuda de la retrospección - de cómo de inevitable era la pérdida de la guerra para Alemania). Todos los años, Hitler esperó (y había una estrecha ventana estacional de oportunidad que venía una vez al año, por lo que la Wehrmacht estaba preocupado), la URSS se acercaba más y más a estar cerca de la paridad defensiva suficiente para retardar cualquier ataque de Blitzkrieg a la tierra madre. (metamos un alfiler en ese momento sobre el ataque Blitzkrieg de la Unión Soviética; vamos a volver a ella más tarde)

A pesar de lo que usted puede haber oído, el alto mando de la Wehrmacht no era ajeno al tamaño de la URSS, el terreno peligroso, los muchos millones de personas que Stalin tenía a su mando y el ritmo vertiginoso que el Ejército Rojo fue la cola de impresión en marcha de guerra. Stalin no puede haber estado esperando un ataque alemán, pero el alto mando espera un conflicto dentro de cinco años y eran - incluso antes de Barbarossa - la construcción de fábricas cerca de los Urales y regimientos moverse "por si acaso".

Los alemanes sabían esto. Sabían que las fábricas ya se estaban moviendo hacia el este de los Urales. Ellos sabían que el Ejército Rojo estaba entrenando. Por lo tanto tenemos que señalar otras dos cosas:

  1. La Wehrmacht necesitaba desesperadamente de gasolina para alimentar el esfuerzo de guerra. Ellos ya estaban usando la licuefacción del carbón para satisfacer esa necesidad, pero era insuficiente, y los campos de petróleo de Ploesti (Rumanía) no se espera que sea suficiente tampoco. Así, los alemanes codiciados el Cáucaso y el petróleo que se extrae allí. 
  2. [regresar a ese punto Blitzkrieg] Los alemanes sabían que el ataque Blitzkrieg no era un método de hacer la guerra, sino una forma sistemática de aplastar a un enemigo con rapidez para poner fin a toda posibilidad de un contraataque. Blitzkrieg no se pudo mantener por los alemanes durante extensos períodos de tiempo. Por lo tanto, para que funcione, Rusia tenía que ser lo suficientemente débil como para ser aplastado sistemáticamente antes de que pudiera tirar de su gente y las industrias de la espalda y orientar para una guerra a gran escala. Si eso llegara a suceder, entonces el alto mando alemán sabía muy bien que una guerra sería desastroso para Alemania. 

Recapitulando: Los alemanes necesitaban gasolina y ahora Rusia no sería tan fácilmente susceptibles a la Blitzkrieg después de 1942, a más tardar, lo que significa que un ataque de ese tipo lleva a un mayor potencial para la derrota. 1941 fue todo - la Lend Lease Act había sido firmado y Gran Bretaña era esencialmente invencible.



En cuanto a su punto de "hacer frente a Gran Bretaña", Estas son algunas de las fechas clave que se necesitan saber:
Batalla de Inglaterra - julio-septiembre 1940
Préstamo y Arriendo - marzo de 1941
Operación Barbarroja - junio de 1941
Ataque a Pearl Harbor - diciembre de 1941

La Batalla de Inglaterra había sido largamente perdida para ese punto en el tiempo. "Hay que cruzar el canal!" Si usted está pensando,, recuerde que los tres aliados occidentales (los EE.UU., Reino Unido y Canadá) colectivamente habían superado en producción y capacidad de fuego a Alemania por aproximadamente 7: 1 para la invasión del "Día D" en Normandía, utilizando la mayor fuerza de tareas de invasión en la historia humana, y existió una buena oportunidad para que esa maldita operación fallara incluso en ese tamaño increíble. Durante la Batalla de Inglaterra, Alemania no tenía esa ventaja y, de hecho, su flota de superficie nunca estaba siquiera a una paridad con Gran Bretaña.

Su única marina con paridad fue la flota de U-Boats y que se utilizó para estrangular a Bretaña (que casi tuvo éxito). Aparte de eso, no había absolutamente ninguna industria marítima capaz de producir de barcos de desembarco y buques de guerra de superficie en número suficiente como para afectar a una invasión "a destiempo" estilo D-Día en Dover, Inglaterra. Así que esa opción estaba fuera, y punto.

El intento de "hacer frente a Gran Bretaña" ya había fracasado y los británicos ya estaban ahogando con éxito fuera del continente de cualquier importación de gasolina. Por Barbarroja, la Royal Navy ya había comenzado a recibir números enormes de suministros, especialmente los buques de guerra de los EE.UU. - que significa que el más grande, más rica economía en la Tierra estaba suministrando la segunda economía más grande en la Tierra con grandes cantidades de material de guerra. Usted haga la matemáticas. Esto torció la mano de Alemania en la invasión de la URSS para compensar la pérdida de los suministros de energía. No fue un plan tan errado.

Biografías: Tomoyuki Yamashita, el Tigre de Malasia

Yamashita: ¿El más grande general japonés de la Segunda Guerra Mundial? 
Military History Monthly

Graham Goodlad repasa la carrera de Tomoyuki Yamashita, 'el Tigre de Malasia', quien fue el responsable de la caída de Singapur en 1942.



Tomojuki general Yamashita (1885-1946), conocido como "el tigre de Malasia" y "la Bestia de Bataan '. ¿Fue el captor de Singapur el mayor general japonés de la Segunda Guerra Mundial?

Winston Churchill describió famosamente la caída de Singapur el 15 de febrero 1942 como "el peor desastre y la mayor capitulación en la historia británica". Las tropas japonesas habían desembarcado en Tailandia y el norte de Malasia el 8 de diciembre de 1941, marchando al sur a más de 500 kilómetros de terreno hostil selva en menos de dos meses.
En el momento en que llegaron a Singapur, una combinación de bajas y el cansancio hicieron que apenas la mitad de la fuerza de 60.000 fuerte original podría ser clasificada como eficaz en combate. Sin embargo, una guarnición británica y de la Commonwealth de 130.000 soldados se entregó a ellos. Churchill había ordenado a la guarnición a luchar hasta el final.
Numerosos libros se han escrito sobre la campaña, y las imágenes en blanco y negro de la rendición se muestra repetidamente en los documentales de televisión sobre el período. En la fotografía clásica, el comandante británico, el teniente general Sir Arthur Percival, se ve caminando a conocer a los vencedores, acompañado por soldados que llevan la bandera blanca al lado de la Union Jack.
La base de Singapur estaba en el centro de las defensas del Lejano Oriente de Gran Bretaña. Su pérdida fue uno de los momentos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial para la causa aliada, y un duro golpe a la posición imperial de Gran Bretaña del siglo de edad en el sur de Asia.

El peor desastre y la capitulación más grande en la historia. - Winston Churchill
Menos conocido a un público occidental, sin embargo, son la personalidad y los logros del general japonés que lideraron la invasión: Tomoyuki Yamashita. Él era el individuo confiado, físicamente bien más alto y más pesado que el soldado japonés promedio, que iba a ser visto en imágenes de película de la época.
En las obras de automóviles Ford de la ciudad de Singapur, representa frente a una Percival abatido sobre la mesa y exigiendo un alto el fuego inmediato. ¿Quién fue Yamashita y qué parte lo hicieron sus habilidades como comandante en juego notable victoria de Japón?

El camino tuerce a alto mando 

La carrera de Yamashita abarcó casi exactamente el período de la subida y la caída del ejército imperial de Japón. Nacido en 1885, se graduó de la academia militar a la edad de 20, en el año en que la victoria de su país en la guerra ruso-japonesa marcó su aparición como una gran potencia.
Entre las dos guerras mundiales ocupó una variedad de puestos militares y diplomáticas. En 1932 fue jefe de asuntos militares en la sede imperial en Tokio, y dos años más tarde fue ascendido-general de división.
En 1936, sin embargo, su carrera sufrió un revés cuando se encontraba en la periferia de un intento de golpe militar. En la secuela, sin embargo, Yamashita reconstruyó su fortuna con los comandos de campo en Corea y China.


El abandono del HMS Repulse que se hunde, uno de los dos barcos capitales envió para apoyar Singapur y se hundido en una semana de la llegada al teatro.

Era un camino tortuoso para la asignación de lo que haría que su reputación: el mando de la 25º Ejército para la invasión de Malaya a finales de 1941.
Su sorprendente éxito en Singapur incurrió en los celos de su gran rival, el primer ministro Hideki Tojo, sin embargo, y esto aseguró que él fue enviado a un nuevo destino en el noreste de China y negó el honor codiciado de una audiencia con el emperador Hirohito.
Después de la caída de Tojo del poder dos años más tarde, Yamashita fue llamado a dirigir la defensa japonesa de Filipinas contra la fuerza abrumadora de América.
En circunstancias que siguen siendo controversiales, fue ahorcado en febrero de 1946, después de un juicio llevado a cabo por las fuerzas de Estados Unidos victoriosos. Los cargos relacionados con las atrocidades cometidas por las fuerzas japonesas en Filipinas, para lo cual, sus defensores han insistido con firmeza, él no tenía ninguna responsabilidad directa. El 'Yamashita estándar "- lo que implica la responsabilidad de un oficial superior para los delitos llevados a cabo por sus subordinados - sigue siendo un importante precedente legal en casos de crímenes de guerra.

Un general atípico 

En muchos aspectos, Yamashita fue atípico de la casta militar a través de cuyas filas se levantó. Carecía de muchas de las habilidades políticas necesarias para negociar con éxito las complejas luchas de facciones que acosan a las altas esferas del cuerpo de oficiales de Japón desde la década de 1920 en adelante.
Aunque valiente en el combate y comprometidos con los valores del bushido - el código de auto-sacrificio y lealtad al emperador que gobernó conducta militar japonés Yamashita - era más que un simple soldado. Él era erudito y había viajado mucho, gastando una proporción significativa del período de entreguerras en misiones militares en Europa. En Viena se embarcó en una larga relación con una amante alemana.
Más importante para su carrera profesional, es el hecho de que en una visita a Europa occidental fue testigo de las secuelas de la guerra relámpago alemana 1.940. Quedó impresionado por el potencial de la guerra de rápido movimiento en el que la infantería, blindados, y apoyo desde el aire eran coordinado dando la ventaja de ganar una ventaja decisiva sobre un adversario mal preparados.

El punto más frágil es la debilidad de la solidaridad mental entre ellos, ya que el enemigo se compone de dos razas diferentes, los británicos y los indios. - Tomoyuki Yamashita
Alertados sobre la inminente invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941, Yamashita regresó a su casa a través de Rusia, por delante de la Operación Barbarroja. Sus recomendaciones para un cese de las hostilidades en China, donde Japón se había comprometido en la lucha desde 1937, y por un esfuerzo por mantener la paz con Gran Bretaña y los EE.UU., estaban fuera de sintonía con el pensamiento del gobierno. Sus llamamientos a un ejército ampliado, mejor entrenado, y mecanizada, integrados de manera más eficaz con la fuerza de la marina y del aire, también cayó en oídos sordos.

La planificación de la conquista 

Yamashita emprendió su campaña más importante con las tropas que carecían de armas y equipo-para arriba-hasta la fecha, y eran, de hecho, en gran medida superados en número. Inteligencia japonesa en realidad subestima el tamaño de las fuerzas opuestas. Pero los números no eran la clave para la victoria.
En línea con la tradición militar japonesa, las fuerzas de Yamashita eran herederos de una cultura guerrera que hacían hincapié en el espíritu de lucha y el desprecio por la auto-preservación. La moral superior y la formación se decidirá el resultado.
Sólo en dos áreas hicieron los japoneses poseen la superioridad material de: 25 Ejército comenzó la invasión de Malaya con 80 tanques, mientras que los británicos no tenían tanques y unos vehículos blindados; y los japoneses fueron apoyados por más de 600 aviones, en comparación con 158 máquinas británicas (aunque este último se reforzaron en enero de 1942 por los combatientes del huracán, ya era demasiado tarde para hacer una diferencia).
Al golpear sin piedad desde el principio contra los aeródromos británicos, la fuerza aérea japonesa dio a Yamashita libertad casi ilimitada para operar sobre el terreno. Sus perspectivas también se mejoraron cuando, en un golpe devastador para el orgullo de la marina británica, torpedo-bombarderos japoneses hundieron las dos naves capitales enviados para reforzar la base de Singapur, el Prince of Wales y Repulse, una semana después de su llegada a la región.

Guerra tropical 

La preparación concienzuda precedió al asalto japonés sobre la tierra. Una unidad especializada con sede en Formosa (Taiwán moderno), en el que la figura clave era jefe de operaciones de Yamashita, Coronel Masanobu Tsuji, había estado trabajando en todos los aspectos de la guerra tropical.
Un folleto publicado a las tropas, titulado 'Leer esto por sí solo - y la guerra se puede ganar ", cubierto todas las funciones imaginables de la próxima operación, de los peligros de desembarcos anfibios, a los temas de la salud y el saneamiento, y los problemas mecánicos encontrados por los vehículos en condiciones de calor extremo. También explicó la razón de la invasión de Malaya, que retrata no sólo como una lucha para ganar el control de los recursos vitales como el petróleo, el caucho y el estaño, pero también como una cruzada en nombre de los pueblos sometidos a dominación colonial de Asia contra blanco.
Yamashita estaba seguro de que una debilidad fundamental de las fuerzas de defensa fue la falta de unidad entre los británicos y las tropas del Imperio de la India, que constituían una proporción significativa de la guarnición Malaya. En un discurso a sus hombres antes de la operación, afirmó que "el punto más frágil es la debilidad de la solidaridad mental entre ellos ya que el enemigo se compone de dos razas diferentes, los británicos y los indios." Por consiguiente, él exhortó a sus tropas para golpear el decididamente británico, declarando su convicción de que las fuerzas coloniales serían entonces colapsar.
Capacidad de Yamashita para transmitir su propia confianza en la victoria final de sus tropas era un elemento crucial en su éxito. Desde el principio, él también dejó en claro su intención de compartir las dificultades que enfrentaron, por lo que un punto de acompañar a la primera oleada de atacantes. Se trasladó a su personal hasta las lágrimas en la víspera de la invasión con su apasionada declaración de que este era "el día que habían soñado y planeado durante tanto tiempo: la oportunidad suprema para aplastar a los británicos y estadounidenses y establecer un nuevo orden en el Lejano Oriente bajo el glorioso sol de Japón '.

La invasión 



Mapa de Singapur y la península de Malaca mostrando un rápido avance de Yamashita.

El plan de invasión japonesa centrada en las tropas de desembarco en el sur de Tailandia y el noreste de Malasia y, a continuación, se mueve hacia abajo la península lo más rápidamente posible en un "cargo de conducir", que llevaría al enemigo por sorpresa.
Yamashita no había ideado el plan general para la conquista de Malaya - esto era responsabilidad de la sección de operaciones del Estado Mayor japonés - pero él fue el responsable de una visión crucial que aseguró su éxito. Consciente de que él carecía de los recursos para un anticipo de más de un frente, decidió concentrar sus fuerzas en la ruta principal que conducía hacia el sur, hacia Singapur, en la costa occidental. Al llegar a la extensión de agua, hasta dos kilómetros de ancho, que separa a Singapur desde el continente, que iba a continuación, llevar en una división fresca para apoyar el asalto final a la ciudadela isla británica.
Como la mayoría de los generales exitosas, Yamashita explotado sin piedad los errores y debilidades de sus oponentes. No es cierto, como se ha mantenido en algunas cuentas de mayor edad, que los británicos habían previsto sólo un ataque desde el sur, hacia el mar contra las defensas de cara al de Singapur. Había un plan para montar una defensa del norte de Malasia; se trataba simplemente de que los comandantes británicos botched su ejecución mediante la dispersión de sus fuerzas demasiado ampliamente. Algunas tropas fueron atados en la defensa de los aeródromos del norte, que eran de poco valor, porque los británicos carecían de tripulación adecuada para usarlos.
Por otra parte, incluso cuando se hizo evidente que el principal empuje japonés sería por la costa oeste, el general Percival insistió en la difusión de sus fuerzas en caso de que otro asalto llegó más al este. Esto permitió Yamashita, con su ejército más pequeño, para lograr la ventaja vital de la superioridad local.


Los soldados japoneses en las bicicletas se mueven por un camino de la selva en 1942.

Blitzkrieg de bicicletas 

Posibilidades de victoria de Japón dependía de la velocidad y la movilidad. Contrariamente a la creencia popular, los japoneses no tenían experiencia en la lucha contra la selva, pero adaptado mejor a los desafíos físicos de la península muy boscosa que hicieron sus defensores más tímidos.
Enfoque de Yamashita fue lanzar un feroz artillería y asalto aéreo sobre una posición británica, mientras que algunos de sus fuerzas abandonaron temporalmente la carretera, que emerge de la selva detrás de las líneas del enemigo para él flanquear y le cortó la comunicación.
Mando japonés del mar les permitió utilizar los barcos para saltar por la costa, lo que altera las defensas británicas. El ritmo de la invasión se mantuvo mediante el uso de camiones y, en una innovación simple, que fue particularmente bien adaptado a las condiciones, un gran número de bicicletas.
Equipos de ingenieros de puentes demolidos por los británicos en retirada reparados rápidamente. En algunos casos los hombres vadearon ríos que llevan sus bicicletas en sus hombros o cruzados sobre puentes de troncos improvisados ​​sostenidos por ingenieros de pie en el agua. Cuando se pincharon los neumáticos de los ciclos, los soldados a menudo les montaron en las llantas, el ruido en las carreteras de asfalto que hacen los británicos piensan que eran tanques japoneses en la distancia.

El efecto de la versión de Yamashita de guerra relámpago era difundir la incertidumbre y el pánico, por lo que la retirada parecía la única opción. Uno de los puntos fuertes de su ejército era una determinación para seguir adelante en las condiciones que los británicos consideraban inconcebible para la lucha.
En sus memorias el coronel Tsuji recordó un caso en que las tropas británicas habían abandonado sus armas en medio de una carretera a refugiarse de la lluvia del monzón en una plantación de caucho en las inmediaciones. Tanques japoneses destruyeron rápidamente el equipo pesado de los hombres desanimados, mientras la infantería presionó a casa el ataque en medio de los árboles mojados que gotean.
Los japoneses eran más expertos en la improvisación de sus oponentes y más dispuestos a tomar la iniciativa en las operaciones de unidades pequeñas. También eran en su mayor parte más resistente, lo que requiere menos comida y el descanso, a pesar de que se apresuraron a hacer uso de los suministros capturados, las cuales fueron conocidas popularmente como "raciones Churchill".

En el Estrecho de Johor 


La rendición británica de Singapur el 15 de febrero de 1942. Teniente General Arthur Percival (1887-1966), el comandante británico, es la alta figura sólo detrás de la bandera blanca rodeada por los soldados japoneses

La misma implacabilidad se mantuvo en el último y más pruebas de batalla de la campaña, el asalto en sí Singapur. Por el momento Yamashita alcanzó el estrecho de Johor, el tramo de agua entre el continente y la isla, su munición, combustible, y la comida eran cerca de agotamiento.
Se dio cuenta de que su única oportunidad de victoria final estaba en la resistencia a los llamamientos de los asesores que pidieron tiempo para consolidarse. Cualquier retraso daría tiempo Percival para fortalecer la posición de su propio lado. En cambio, el comandante japonés ocultó sus intenciones al mover sus tropas en un bucle por la noche a lo largo de la costa frente a Singapur, creando la impresión de que se estaba concentrando sus fuerzas para un ataque en la costa noreste de la isla. Luego, el 8 de febrero, lanzó toda su fuerza contra la defendieron más finas costa norte-oeste.
Una vez en tierra, los japoneses avanzaron en un frente estrecho, tal como lo habían hecho en el continente, basándose en el terror y la confusión causada por un asalto frontal incesante. Se utiliza contra los opositores ya desmoralizados, la bayoneta compensa la escasez de municiones.

Esta es la oportunidad suprema para aplastar a los británicos y los estadounidenses y establecer un nuevo orden en el Extremo Oriente bajo el glorioso sol de Japón. - Tomoyuki Yamashita
Los japoneses se beneficiaron del hecho de que la guarnición consistía en gran parte de las tropas mal entrenados, muchos de ellos recién llegados, refuerzos inexpertos que aún no se había adaptado a su nuevo entorno.
La defensa británica duró una semana, ya que las fuerzas invasoras condujo de manera constante hacia el interior, apoderándose de los puestos clave, incluyendo el área alrededor del embalse que proporciona el suministro de agua de Singapur. Para el 15 de febrero con sus fuerzas empujados a un perímetro estrecho que rodea la ciudad y su paseo marítimo, Percival había llegado a la conclusión de que la rendición era preferible a una mayor pérdida de sentido de la vida.

Predominio moral 



Yamashita emerge de las profundidades del campo de batalla para dar su entrega al final de la Segunda Guerra Mundial.

La caída de Singapur ilustra la verdad de Napoleón celebró diciendo que en la guerra 'la moral es a la física ya que tres a la propia. En una etapa temprana Yamashita aseguró una ventaja psicológica sobre Percival y nunca renunció a ella.
Reflexionando sobre la campaña, admitió que su mayor preocupación era que los británicos podría descubrir su debilidad numérica y la falta de suministros. Que ellos nunca consideraron esa posibilidad era crucial para el éxito del hombre que llegaría a ser conocido como "el tigre de Malasia". Este fue un espaldarazo, dicho sea de paso, con el que no se sentía cómodo, insistiendo en que, a diferencia del gato sigiloso selva, atacó a su presa abiertamente en una lucha justa.
Estudios recientes de la caída de Singapur han tendido a restar importancia a los errores cometidos por los comandantes británicos en el terreno. Sostienen con un poco de justicia que Percival se hizo un chivo expiatorio de fracasos estratégicos más amplios.
Por razones comprensibles, Gran Bretaña había optado por concentrarse en la guerra en Europa y el Norte de África, el envío de menos recursos para el Lejano Oriente y confiando en una postura vacía de la disuasión. La seguridad de Singapur dependía de una marina de guerra real cuyos recursos fueron sobrecargados en las condiciones de 1941, con múltiples amenazas en todo el mundo. Una vez que el Prince of Wales y el Repulse se había hundido, la base fue dejado desnudo a sus enemigos.
En lo que se refiere a la defensa de la parte continental de Malasia, la doctrina militar británico, que se basó en la lucha contra las batallas estática, establezca pieza, era inadecuado para el terreno.
Nada de esto, sin embargo, se debe permitir que disminuya el rendimiento de Yamashita en la adecuación de sus tácticas a las condiciones que enfrentó, en ganarse los escasos recursos, y para mantener el impulso de la "carga de conducción" de su ejército. Haber conseguido la rendición incondicional de sus adversarios en sólo 70 días le da derecho a clasificar con los más grandes comandantes de su edad.