sábado, 17 de mayo de 2025

Malvinas: El Equipo de Combate Bouchard enfrentando al SAS


El Equipo de Combate Bouchard enfrentando al SAS



 

La Península: una fortaleza entre las aguas

Enclavada entre las olas y el viento, la península se alza como un bastión estratégico de gran importancia. Su dársena, de 130 metros por 70, resguarda embarcaciones como un puerto natural. El muelle, construido mayormente en piedra, revela su lado más rústico al norte, donde la madera toma protagonismo. Hacia el oeste, un espigón de concreto alberga un pequeño pero vital muelle de combustible de 60 metros. Dos gigantescos tanques, con capacidad de más de dos millones de litros cada uno, dominan el terreno junto a una sólida casa de piedra y ladrillo, un galpón, un establo y otras construcciones que completan este enclave. Desde el sur, un camino serpentea hacia Puerto Argentino, conectando este punto clave con el corazón de la isla.

Pero fue el 5 de abril de 1982 cuando este rincón adquirió un papel trascendental. Un grupo de tiradores de la Infantería de Marina se desplegó en el muelle de Camber, dando inicio a la preparación defensiva de la península. Día tras día, posición tras posición, la estrategia se fue consolidando hasta el 30 de mayo, cuando una Sección de Marinería proveniente del Apostadero Naval se sumó al esfuerzo.

Lo que siguió fue un ejemplo notable de adaptación y espíritu de cuerpo. A pesar de sus distintas formaciones técnicas, estos marinos demostraron un fuerte compromiso militar. Se integraron por fracciones a cada “Loma”, adaptándose con naturalidad al terreno y a las condiciones de combate. Aquella experiencia los marcó. Aún hoy, décadas después, se reúnen con emoción, recordando su transformación temporal en Infantes de Marina y el lazo inquebrantable que los unió en aquella gesta.





La defensa quedo formada por dos Secciones de Tiradores de Infantería de Marina, una Sección de Tiradores de Marinería del Apostadero Naval y una batería antiaérea del GADA 101.Estas fracciones de distintos orígenes de la Armada más la Batería B del GADA 101 conformaron el Equipo de Combate Conjunto Bouchard nombre propuesto por el Mayor Jorge Alberto Monge
El conscripto clase 62 Gabriel Asenjo del Apostadero Naval que integró la Sección de marinería  formó parte de los defensores de Loma 4; específicamente su grupo debía proteger los tanques de combustible, nos dice: «Estábamos armados con fusil; nuestro grupo se ubicó al sur de la Loma, mirando hacia los 2 tanques de combustible. Durante el día dejamos una guardia y vivíamos en un refugio construido por los ingleses posiblemente durante la Segunda Guerra Mundial; su construcción circular de pirca contaba con un hogar a turba, su altura era de 1,50 metros, el techo de madera y chapa, fue cubierto con tepes de turba. Durante los ataques y de noche hacíamos guardias en pozos de zorro con techo de chapa que miraban hacia los tanques, alojábamos 2 o 3 hombres, estaban ubicados a unos 20 metros del refugio y a 20 metros entre ellos. Nuestro grupo se mantuvo muy unido y tratábamos de aprender a combatir como infantería de los infantes de marina cercanos. Recuerdo que el teniente Imboden nos daba e inspiraba confianza, su trato amable, siempre sonriente, pero firme nos tranquilizaba incluso en el último día de combate cuando esperábamos el asalto inglés. Nuestro grupo lo constituía el suboficial Aguirre, cabo Anauk, cabo Iñiguez y los conscriptos Corletto, Luna, Giri, Soler y yo».  Consolidado el despliegue en Camber la guarnición se preparó para soportar el inminente ataque  final.
En los últimos días previos a la noche del 13 de junio se habían visto movimientos de tropas y helicópteros en las alturas inmediatamente al norte de Camber. Se sabía que las tropas del RI Mec 7 estaban soportando un abrumador fuego del atacante británico; de hecho se había perdido el contacto con ese regimiento. Sólo se lo mantenía con la Batería del GADA 101 pues su jefe el Mayor Monge, se encontraba en el PC de Loma 1.



El fuego se intensificó aún más a partir de las 22:00. Este cuadro de situación se percibía con toda nitidez desde Camber. Se veían los efectos del fuego sobre Tumbledown, Wireless Ridge, en la profundidad del dispositivo propio y el fuego de contrabatería.
Los proyectiles iluminantes, las explosiones y las trazadoras de ametralladoras permitían «seguir» el combate de las primeras líneas en contacto.
El combate para estos hombres que estaban en Camber comenzó cuando los Ojos 1 y 2, puestos adelantados de los puntos fortificados en Loma 1 y 2 respectivamente, ven aproximarse a 3 botes de los cuales desembarcaron 1 hombre por bote los que permanecieron agazapados. Esta novedad fue informada al PC en Loma 1 donde el mayor Monge y el teniente Gazzolo, ordenan no abrir fuego en espera de clarificar la situación, no delatar la posición y coordinar los fuegos de las Lomas y de los cañones HS de la batería.
Recuerda el Ex conscripto de la infanteria de marina Víctor Villagra 


-Yo tenía visor nocturno y miraba hacia el aeropuerto y Rodríguez mi compañero miraba hacia Monte Longdon. 


Rodríguez dice: 


¨Villagra veo una mancha en el agua. Fijate que es eso. Yo con el visor nocturno veo una mancha en el agua, una sombra de una nube. Era una noche de luna. No le des bola Rodriguez.¨ 


Al poco tiempo Rodríguez me repite a Villagra:
 

¨Fijate de nuevo¨.


Al fijarse Villagra ve perfectamente tres botes de desembarco entre Ojo 1 y Ojo 2 que eran los otros puntos de guardia sobre la costa.
Dice Villagra:

¨Automáticamente doy aviso a Ojo 1 y Ojo 2 pero no me contestan. Eran dos soldados en cada puesto.
 Sigo llamándolos"
Ojo 1 Ojo 1 acá Ojo 3 cambio.:
Nada.
Ojo 2 Ojo 2 acá Ojo 3 cambio:

Tampoco. Pensé. A estos 4 soldados ya los degollaron y los próximos somos nosotros. Con el visor nocturno empezamos a mirar para todos lados. Estos gringos ya habían desembarcado y había degollado a 4 y los otros dos somos nosotros pensaba mientras con Rodríguez nos alistábamos a combatir. Doy aviso a los puestos pero nadie me responde. Pienso no debe andar el teléfono y de repente por el teléfono me contacta Loma 2 que era la del medio. Nos interrogan y dicen: ¿que ven Ojo 3? Le respondo tres botes en la playa con gente junto a los botes. Ademas no me contestan ni Ojo 1 ni Ojo 2 . Me responden: Quédense tranquilos ellos ya se replegaron. Es decir subieron a las posiciones de arriba y a los 3 botes ya se los vio y los tenemos en las miras.



Villagra dice: 


Quedamos nosotros solos abajo. Los botes distaban 300 m, de Loma 1 y 200 m de Loma 2 y 500 de Loma 3 donde el Guardiamarina IM Barrios contaba con una ametralladora 12,7mm con mira nocturna con la cual observaba claramente a los tres botes. Loma 2 nos preguntó si teníamos munición trazante. Le contestamos que si.
Bueno, tiren Uds y donde tiren Uds tiramos todos. Tengan cuidado porque la munición trazante dirige el fuego pero marca su posición. Le avise a Rodriguez la orden es fuego libre. Loma 2 nos dice: Cuando Uds dispongan tiren. La tension aumentaba . Rodríguez en ese momento me dice: No traje mi correaje. Es decir donde llevan 6 cargadores cada costado. Tenia puesto un cargador con 20 tiros y uno dado vuelta atado al primero como les habían enseñado. Yo tenia 80 tiros en mi correaje y 21 tiros con mi PARA FAL.

Villagra y Rodríguez abren fuego. A su vez se concentran las ametralladoras de Loma 1 y 2 y los fusileros de las tres lomas,  30 tiradores aproximadamente y luego el de los cañones del Ejército argentino. Ante este volumen de fuego el enemigo inicia la retirada.



Cuando abrimos fuego relata Villagra los ingleses prendieron sus motores y se fueron en abanico: uno a la derecha, otro a la izquierda y el otro para el medio-Ellos se replegaban pero tirando desde los botes, pero las balas claramente hacian blanco. Uno de los botes ellos se vino para nuestro lado. Lo teníamos a pocos metros. Pobrecito, a ese lo teníamos como tiro al pichón. Además de tirarles nosotros de arriba también le tiraban, los botes se alejaron pero de seguro les causamos bajas.
Mientra esto pasaba el rompehielos  Irizar ilumina con reflectores sumándose a los proyectiles iluminantes de los morteros de las Lomas. Esto permite ver el espejo de agua con toda claridad. Gracias a esto se detectó una segunda ola de asalto de 5 botes que estaban cerca del Irizar, los comandos ingleses de la segunda ola habían aprovechado el buque para pasar sin ser vistos, pero ahora  al verse descubiertos tratan de alejarse y continuar con su desembarco más hacia el oeste. Pero son atacados por los defensores de camber, ahora los ingleses volvían escapando hacia la orilla de donde habían salido. Los disparos los perseguían. Cuando estaban llegando al punto de partida caen piques de los morteros de 120 mm pero caen en cortos inmediatamente se corrigen el tiro y caen en la costa opuesta desde donde se había lanzado el ataque.
Recuerda Villagra - después de rechazarlos- Nos tuvimos que quedar 2 horas en el lugar con poca munición . Una patrulla de IM salió a rastrillar porque no sabíamos si habían dejado comandos ahí. Al amanecer se podía observar en la costa opuesta dos botes abandonados y uno a la deriva. Ese  medio día se terminaron las hostilidades y debemos rendirnos
Según fuentes británicas. Eran entre 6 y 8 comandos por bote.



Observación del combate desde el ARA Almirante Irizar

El buque hospital Almirante Irizar, que había quedado en la línea de fuego, durante este combate. Había ocupado impensablemente un sitio destacado del encuentro desde donde, como si fuese un cuadro alucinante, algunas instrumentadoras como Maria Marta Lemme pudieron ver azoradas como una gran cantidad  de proyectiles trazantes llegaban picando hasta las proximidades del buque mientras los comandos británicos buscaban desesperadamente alejarse del fuego de fusiles y artillería argentina que impidió su avance y logró dispersarlos. Con las primeras luces del día, desde el Almirante Irizar, se alcanzó a ver en una playa cercana a varios botes semirrígidos y gomones, con evidentes averías causadas por el fuego y algunos cuerpos sin vida junto a los mismos. Ya a media mañana un grupo de tres helicópteros SH Sea King de la Armada británica se acercó a los restos de botes y cuerpos esparcidos en la playa. Sin que los aparatos tocaran tierra, varios hombres descendieron con sogas y comenzaron a recoger, todo lo que allí había quedado. Con ayuda de malacates izaron a bordo además de armas, cascos, botes, radios, visores y salvavidas, a los cuerpos yacentes, previo haberlos colocado en bolsas negras. Cumplida esa maniobra cuya evidente intención era borrar las huellas del desastre, las aeronaves se retiraron del lugar.

Acción del desembarco- versión británica

Esta acción fue vista por los británicos de la siguiente forma: Al tiempo que los Guardias luchaban por Tumbledown, una igualmente dramática serie de acciones se desarrollaba al extremo norte de las líneas británicas. Mientras la Brigada 5 presionaba desde el sur, el 2 de Paracaidistas debía tomar Wireless Ridge como punto inicial desde el cual el 3 de Paracaidista lanzaría la fase siguiente del ataque inglés en la noche del 14 de junio. . Esta operación empezó la noche del 12 de junio cuando 4 hombres del SBS desembarcaron en la isla Kidney, al noroeste de Wireless Ridge. Se mantuvieron ocultos durante el día y en la noche del 13 salieron para cumplir una rápida gira de ataque a las posiciones enemigas en el confín este de Wireless Ridge. Ya en ruta, se les informa un cambio en la misión, ahora debían atacar Camber, en el camino se le sumaron 20 hombres del Escuadrón D, SAS, que habían participado el ataque a la isla Pebble (Borbón),. El objetivo de la operación consistía en un desembarco y posterior infiltración, para luego realizar ataques con el objetivo de distraer la atención de los Argentinos y darles mas posibilidades de éxito a las actividades del 2 de Paracaidistas en el oeste. Estos hombres del SAS estaban ansiosos por darle el golpe final a los Argentinos y es así que partieron en sus botes hacia una zona que se creía que estaba sin protección, se desplazaron sigilosamente, mientras se acercaban no detectaron movimientos, los Argentinos estaban ocupados con los combates en los montes, todo marchaba bien, los exploradores dieron aviso que era seguro el desembarco.  El resto de los botes emprendieron el avance hacia allí, mientras los primeros comandos resguardaban la zona de desembarco fueron sorprendidos y se descargó sobre ellos un fuego abrumador de fusiles, ametralladoras y morteros. Los botes del Escuadrón de Ataque fueron alcanzados y dañados, la presión era muy fuerte, Las fuerzas especiales Argentinas los emboscaron, viendo las circunstancias y que seguramente serian aniquilados, el jefe de la partida debió ordenar retirada hasta lugar seguro. Mientras se movían otra mal se sumó, un barco argentino encendió inmediatamente sus faros rastreadores e iluminó el área. Antes de que la partida pudiera ponerse a cubierto, dos SAS y un SBS fueron heridos. Como si fuera poco los botes que se aproximaban fueron iluminados y atacados desde la costa. Tuvieron que escapar de ahí con dirección al punto de partida. . Fue una operación aparatosa, que a muchos oficiales pareció más propia de la piratería que de las artes militares, y que estuvo a punto de resultar un desastre total. Pero por suerte pudieron romper el contacto y alejarse.



Malvinas Historias de Coraje

Argentina: Desfile militar en 1954

viernes, 16 de mayo de 2025

Crisis del Beagle: El incidente del Jet Ranger y el Alouette (versión chilena)

Las persecuciones que pudieron desatar la guerra en el Canal de Beagle

Bastián Díaz || La Tercera


  • Los episodios bélicos, relatados por el diario La Nación, dan cuenta de un par de acciones que podrían haber significado el enfrentamiento directo entre helicópteros chilenos y argentinos.


Un testimonio publicado por el diario La Nación da cuenta de un momento crítico en la historia de la relación entre Chile y Argentina. Se trata de una persecución entre helicópteros, y dos casi coaliciones entre naves rivales, en medio del conflicto por las islas en el Canal de Beagle.

Corría septiembre de 1980, y el conflicto del Beagle estaba en pausa: ya hace un año que, a través de la “mediación papal”, Santiago y Buenos Aires se comprometieron a no hacer uso de la fuerza para solucionar la disputa, a través del Acta de Montevideo. Así, se había vuelto a un statu quo militar anterior a 1977, en espera de la resolución definitiva del caso.

“Sin embargo, mientras el cardenal Antonio Samoré negociaba con las partes, las dos Armadas pretendieron mantener el control de la zona en conflicto. Tanto la Argentina como Chile patrullaban cada día las islas Picton, Lennox y Nueva, las más importantes joyas en disputa, además de otros islotes en los canales fueguinos”, señala el diario transandino.



El día clave de estos episodios es el 15 de septiembre de 1980, cuando entre patrullajes y desconfianza, marinos argentinos y chilenos se encontraron frente a frente en zona de conflicto. El testimonio de sus protagonistas, aviadores argentinos, retrata el evento. “Miguel Fajre, joven aviador naval argentino con el grado de teniente de corbeta, pilotea un pequeño helicóptero Alouette SA 316B de combate construido en Francia. Patrulla en solitario los canales fueguinos. Despegó desde la cubierta del Crucero ARA General Belgrano en un vuelo de rutina. Va maravillado por el paisaje austral”, relata el medio argentino.

A pesar de que normalmente ese helicóptero tiene capacidad para varias armas, esta vez vuela desprovisto de armamento, fungiendo como “spotter”, la nave que observa para el Crucero General Belgrano. Junto a él lo acompaña el cabo Rubén Cirillo, que cumple como mecánico de la nave. Ahí, reciben una orden desde el Belgrano: ir a la Isla Gable. Camino al objetivo, observa cuatro lanchas torpederas chilenas rodeando la costa en dirección al Crucero. Informando de esas cuatro lanchas al capitán del Belgrano, este último le da una sola orden: “intercéptelas”.

El diario La Nación apunta: “El Alouette inicia su vuelo táctico de combate y alcanza a las lanchas torpederas chilenas. Primero las sobrevuela a baja altura y luego se sitúa detrás de ellas. Los navíos chilenos mantienen su curso navegando en columna directo al islote Snipe, que se encuentra a doce kilómetros de distancia”.

Las lanchas siguen siguiendo al Belgrano, y Fajre recibe otra alerta: un helicóptero perteneciente a la Aviación Naval chilena, un Bell Jet Ranger, se aproxima al crucero para simular un ataque. Fajre “no duda en romper su vuelo e iniciar la persecución sobre el helicóptero naval chileno”, apunta el medio. Así, se aproxima al vehículo chileno y pasa por delante “con riesgo de colisión”, forzando al chileno a evadir al Alouette. “Esta vez, ensaya una arriesgada maniobra: vuela de frente hacia su contrincante, a la misma altura y con rumbo de colisión. El helicóptero trasandino (chileno) lo imita, los dos pilotos sostienen sus comandos, pero a último momento, ante la inminente tragedia, el chileno rompe su trayectoria”, indica La Nación.

Ahí, Fajre pasa a otro espacio, y arriesgándose hace un giro violento para continuar la persecución, forzando al helicóptero chileno a alejarse. Luego de la maniobra, se comunica con el crucero y le indica que el helicóptero enemigo no portaba armamento y tomaba rumbo a territorio chileno.



Pero esto no es todo, porque un rato después otra llamada desde el Crucero General Belgrano alerta a Fajre de un nuevo helicóptero, otro Bell Jet Ranger chileno, volando rumbo a la nave. “Esta vez Fajre no espera para sorprenderlo y, como hace instantes, se muestra de frente y vuela hacia el Bell Jet Ranger con rumbo de colisión, a su misma altura. Si ninguno de los dos helicópteros rompe su línea de vuelo, chocarán en el aire, se destruirán las dos naves y morirán todos sus tripulantes”, señala La Nación.

El mismo protagonista, el entonces teniente de corbeta Miguel Fajre, contó al diario argentino: “El cabo principal Rubén Cirillo, conmocionado por lo que nos tocaba vivir, observaba la escena atento a mis indicaciones. Me aproximé desde 900 metros de frente al otro helicóptero achicando distancias, 800, 700, 600, 500, 400, 300 metros... y no le iba a aflojar nunca. Cien metros antes de una colisión segura, el Bell Jet Ranger rompió su línea de vuelo y viró hacia la derecha con rumbo sur. Yo realicé un viraje cerrado y comencé a perseguirlo”. En ese entretanto, desde la lancha argentina Indómita observan lo que ocurre en el aire y no dudan de retratar la acción con una foto, en la que se ve al Alouette volando a cuarenta metros de distancia del vehículo chileno, y forzándolo a retirarse.



Para terminar el día, una última acción casi retoma el problema. “A continuación, el Alouette toma rumbo hacia el Crucero Belgrano. Fajre observa a los dos helicópteros Bell Jet Ranger agruparse, uno detrás del otro, manteniendo una distancia de cien metros entre sí, en la lejanía. Las siluetas aumentan y se da cuenta que regresan con rumbo al crucero, todo parece que va a comenzar de nuevo…”, apunta el diario, antes de señalar que, a casi dos kilómetros de distancia, terminan cambiando su rumbo al sur: “Han pasado quince minutos interminables, una eternidad”.

En el diario argentino concluyen así: “Es el final de un episodio que en su momento no tuvo mayor trascendencia pero que bien podría haber desatado la guerra entre la Argentina y Chile”.

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jueves, 15 de mayo de 2025

Tanque anfibio: El PT-76 en India, Egipto y muchos escenarios más

La caballería blindada india avanzó—y nadó—hasta Bangladesh

Tanques anfibios ayudaron a las tropas indias a librar una guerra relámpago en una tierra llena de ríos
por Sébastien Roblin || Trench Art

Este es el segundo artículo de una serie de dos partes sobre el tanque anfibio PT-76.

A fines de los años 60, el PT-76 soviético, de blindaje liviano, fue una sorpresa para las tropas estadounidenses en Vietnam. A mil kilómetros al oeste, ese mismo tanque iba a jugar un rol en el destino de lo que entonces era Pakistán Oriental—hoy Bangladés.

Para el otoño de 1971, el ejército indio ya estaba asistiendo activamente a la insurgencia del Mukti Bahini, que se había alzado en armas tras una brutal represión por parte de Pakistán Occidental en marzo. El gobierno de Indira Gandhi esperaba que estallara una guerra a gran escala, y necesitaba una forma de dar apoyo blindado a sus tropas, a pesar de los numerosos ríos del delta del Ganges que bloqueaban el paso.

Por eso, el ejército indio concentró sus dos regimientos de PT-76 en la zona—el Regimiento de Caballería 45 y el Regimiento Blindado 69, además de dos escuadrones independientes, el 1.º y el 5.º. Enfrente tenían cinco escuadrones pakistaníes de tanques livianos M24 Chaffee (66 en total) y tres pelotones de PT-76, algunos capturados a la India en la guerra de 1965.

Antes de que se declararan oficialmente las hostilidades, el 21 de noviembre el ejército indio infiltró a 800 soldados del Batallón Punjab 14 cruzando la frontera cerca del caserío de Garibpur, para asegurar una carretera clave que llevaba a Jessore. Catorce PT-76 del Escuadrón C de la Caballería 45 los apoyaban.

El ejército pakistaní estaba al tanto de la presencia india, y contraatacó a la mañana siguiente con una brigada completa de 2.000 soldados, respaldados por decenas de tanques M24 Chaffee. Este era un tanque liviano de la Segunda Guerra Mundial, armado con un cañón de 75 mm—el mismo que usaba el Sherman—y con blindaje delgado, de no más de 38 mm.

Por una vez, los PT-76 enfrentaban a un enemigo blindado en condiciones relativamente parejas. Sin embargo, los pakistaníes superaban en número a los indios tres a uno.


Tropas indias posan al lado de un tanque M24 pakistaní dejado fuera de combate en la batalla de Garibpur. Esta foto fue enviada a la prensa occidental. Indian Army photo

Pero en la guerra, el factor sorpresa lo es todo. Por suerte para los indios, sus tanquistas anticiparon el ataque: escondieron sus vehículos en posición de emboscada y montaron rifles sin retroceso antitanques. Cuando los tanques pakistaníes avanzaron entre la niebla espesa de la madrugada, las tripulaciones indias corrieron a sus vehículos bajo el mando del Mayor D.S. “Chiefy” Narag.

Los M24 sólo se hicieron visibles a distancias de 30 o 50 metros. Los PT-76 abrieron fuego, destruyendo 10 Chaffees en una intensa batalla de 30 minutos. Los tanques pakistaníes apenas lograban divisar al enemigo en medio de la niebla.

Narag destruyó personalmente dos tanques antes de morir por una ráfaga de ametralladora. Más tarde, los indios repelieron un segundo ataque de un pelotón de M24.

Cuando la niebla se disipó por la tarde, el escuadrón indio había destruido o capturado 14 Chaffees, con la pérdida de seis de sus tanques anfibios. La infantería india, junto con sus armas sin retroceso, causó más bajas y obligó a los pakistaníes a retirarse.

Aviones de combate F-86 Sabre de Pakistán bajaron a dar apoyo aéreo, pero cazas Gnat indios los interceptaron a las 15:00 hs, derribando dos y dañando un tercero.

La victoria del grupo indio, pese a estar en desventaja numérica, levantó la moral antes de que la guerra se declarara formalmente. Las hostilidades comenzaron con fuerza tras un fallido ataque preventivo pakistaní el 3 de diciembre de 1971. El ejército indio cruzó la frontera de Pakistán Oriental con apoyo de guerrilleros del Mukti Bahini.

El ejército pakistaní estaba atrincherado en una ciudad fortificada tras otra, separadas por grandes ríos que dificultaban el avance de tanques y artillería pesada. Sin embargo, la India apostó por una campaña tipo Blitzkrieg, con avances rápidos para rodear y aislar las defensas pakistaníes, usando helicópteros Mi-4 y tanques PT-76 para cruzar los grandes ríos.


PT-76s del Ejército Indio con pelotones de infantería montados encima. Foto via Indian military forums

No todas las operaciones anfibias salieron bien. Los tanques del 5.º Escuadrón se empantanaron varias veces y se atrasaron. El 12 de diciembre, intentaron vadear el río Meghna, pero los sellos del casco resultaron defectuosos, y tuvieron que buscar un camino terrestre.

Además, los vehículos, de blindaje liviano, sufrieron pérdidas ante rifles sin retroceso pakistaníes de 106 mm, incluso cuando los ataques eran exitosos.

En otros frentes, los tanques anfibios demostraron su utilidad. Cuando las tropas indias quedaron frenadas en Gobindganj por un batallón pakistaní con tanques y artillería, el Batallón 63 ejecutó una maniobra de flanqueo cruzando 55 km de ríos y terrenos pantanosos.

Sobre los PT-76 viajaban escuadrones de 12 Gurkhas nepaleses, famosos por su combate cuerpo a cuerpo con cuchillos kukri. Tomaron la ciudad por sorpresa, destruyeron un Chaffee, capturaron una batería de obuses de 105 mm y un escuadrón separado de PT-76 cortó la retirada enemiga, capturando a los que huían.

Antes, el 1.º Escuadrón había expulsado a una tenaz compañía pakistaní de infantería de Mian Bazar el 4 de diciembre, perdiendo cuatro tanques. El 9 de diciembre, el mismo escuadrón asaltó los muelles de Chandpur, también con Gurkhas a bordo, y se topó con tres lanchas artilladas pakistaníes en el río Meghna.

Los tanques hundieron las tres en un intenso tiroteo, rescatando a 180 sobrevivientes de los 540 a bordo.

Dos días después, se encontraron con otra lancha y la destrozaron con 54 proyectiles de 76 mm, hasta que encalló. Luego, los tanques cruzaron el río una y otra vez con tropas y equipo, aunque sus motores a veces se recalentaban y necesitaban ser remolcados por botes civiles.

El 9 de diciembre, los tanques pakistaníes se cobraron venganza en Kushtia, emboscando al Escuadrón A de la Caballería 45. El Mayor Sher Ur Rahman posicionó sus dos pelotones de M24 con infantería en una zona elevada rodeada de campo abierto.

Seis PT-76 indios y un batallón de infantería Rajput 22 cayeron en la trampa. Un tanque fue destruido en la primera ráfaga. Cuatro más resistieron, destruyeron un M24 y luego fueron eliminados. El vehículo líder escapó a toda velocidad, sembrando el pánico en la infantería.

La India tardó dos días en organizar un asalto total a Kushtia... sólo para descubrir que los defensores se habían retirado en silencio.

La Caballería 45 volvió a la acción pronto, nadando por el río Bhairab para tomar el ferry de Syamganj, capturando 3.700 soldados en fuga. El Escuadrón A volvió a mojarse el 14 de diciembre, cruzando el río Madhmuti con infantería encima para tomar el ferry de Kumarkhali, capturando 393 prisioneros más.

Dos días después, el comandante de las fuerzas pakistaníes en el este se rindió en Dacca, dando nacimiento al nuevo estado de Bangladés. El ejército indio había avanzado con velocidad asombrosa por los ríos del delta del Ganges, con el PT-76 como pieza clave del éxito.

Estos tanques livianos sufrieron pérdidas considerables—una fuente habla de 30 destruidos o dañados—y no siempre fueron fiables. Pero flanqueando con agresividad, cortando retiradas enemigas y trabajando codo a codo con infantería, los tanquistas indios sacaron buen provecho de sus vehículos livianos.


PT-76 egipcio capturado en el Museo de Yad-la Shiryon en Israel. Note el rompeolas desplegado. Bukvoed photo via Wikimedia

Cruzando el canal de Suez—en ambas direcciones

Siria y Egipto también usaron PT-76 en sus guerras contra Israel, y Egipto perdió 29 de ellos frente a tanques israelíes durante la Guerra de los Seis Días. Pero El Cairo volvió a invertir en estos tanques anfibios porque tenía un rol específico en mente para ellos: participar en el cruce épico del canal de Suez, que separaba la fuertemente fortificada frontera entre Egipto e Israel en el ataque inicial de la Guerra de Yom Kipur.

Sin embargo, en la práctica, el PT-76 ocupó un papel modesto durante el cruce de 90.000 soldados egipcios y casi 1.000 tanques. Después de un intenso bombardeo de artillería egipcio, el 6 de octubre de 1973 a las 14:00 hs, 20 PT-76 de la Brigada de Infantería de Marina 130 cruzaron a nado el Gran Lago Amargo (Great Bitter Lake), escoltando a mil infantes de marina montados en transportes blindados anfibios BTR-50.

El ejército israelí no había construido fortificaciones ni rampas de arena en la orilla opuesta del lago, así que los marines egipcios cruzaron sin oposición antes de las 14:40, y comenzaron a limpiar los campos minados cercanos. Dos horas después, repelieron un contraataque de una compañía blindada israelí, destruyendo dos tanques y tres vehículos blindados de transporte con la ayuda de misiles antitanque Sagger.

La brigada mecanizada luego llevó a cabo ataques relámpago contra la base aérea israelí de Bir El Thamada y estaciones de radar cercanas.

El Batallón de Infantería de Marina 603 se separó después para capturar y mantener el Fuerte Putzer, tomando la posición (que estaba desocupada) el 9 de octubre y defendiéndola hasta el final de la guerra a pesar de repetidos contraataques. Mientras tanto, el Batallón 602 avanzó hacia el este, donde tuvo la mala suerte de toparse de noche con un batallón de 35 tanques Patton israelíes sobre la carretera de Artillería.

Ese combate nocturno no salió bien para los 10 PT-76 del batallón, que quedaron cegados por los reflectores de xenón de los Patton. Los tanques israelíes devastaron a la unidad egipcia, obligando a los sobrevivientes a replegarse a sus líneas.

Pero la historia del PT-76 y el canal de Suez no termina ahí.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) habían capturado dos docenas de PT-76 durante la Guerra de los Seis Días, y los reacondicionaron con motores y ametralladoras de fabricación estadounidense. Se sabe que varios de estos tanques se usaron en la Operación Raviv en 1969, una incursión anfibia relámpago con vehículos capturados contra radares egipcios y sitios de misiles antiaéreos sobre el canal de Suez, durante la Guerra de Desgaste.

Una semana después del cruce egipcio en 1973, las FDI ya habían estabilizado la línea del frente en el canal, pero seguían enfrentando al grueso del Tercer Ejército egipcio del lado israelí. En vez de atacarlo de frente, el General Ariel Sharon flanqueó sus posiciones, forzando una ofensiva blindada que cruzó de vuelta hacia el lado egipcio del canal.

El 14 de octubre, siete PT-76 israelíes y ocho BTR-50 anfibios de la 14.ª Brigada Blindada cruzaron el canal a nado. Una vez del otro lado, empezaron a destruir instalaciones egipcias de apoyo, volando bases logísticas, radares y sitios de misiles antiaéreos poco defendidos, permitiendo que la aviación israelí operara con libertad total.

Un informe de la CIA incluso menciona que los tanques llevaban conductores de habla árabe y marcas egipcias falsas para sembrar confusión detrás de las líneas enemigas.

Luego se les unieron muchos tanques israelíes pesados, que cruzaron en pontones y puentes capturados. Estas fuerzas rodearon al Tercer Ejército egipcio en las semanas siguientes, lo que llevó a Estados Unidos a imponer un alto el fuego que puso fin a la guerra el 25 de octubre.

Conflictos posteriores

El PT-76 participó en numerosos conflictos más. Durante más de medio siglo, el ejército de Indonesia lo usó para invadir Timor Oriental, patrullar contra separatistas de Banda Aceh y reprimir disturbios en la isla de Ambón.

En Angola, los PT-76 combatieron contra vehículos blindados Ratel sudafricanos durante la guerra civil. En Irak, los tanques anfibios lucharon durante la guerra Irán-Irak y fueron bombardeados por fuerzas estadounidenses en 1991 y 2003.

Durante las guerras civiles en Yugoslavia, varios bandos usaron PT-76.

El modelo chino, el Type 63, se usó en la guerra sino-vietnamita de 1979, donde sufrió fuertes bajas por cohetes RPG. También se vio en combate en la guerra civil de Sri Lanka.

Incluso Rusia usó PT-76 en Chechenia.

De hecho, la infantería de marina rusa recién retiró los últimos 30 PT-76E mejorados en 2015. Esos modelos llevaban cañones automáticos dobles de 57 mm, motores nuevos y sistemas modernos de puntería.

A día de hoy, cientos de PT-76 siguen en servicio en todo el mundo, así que la historia de este tanque de 60 años, que parecía subarmado y poco protegido desde que salió de fábrica, todavía no terminó.


EA: Nuevo material para la Agrupación de Comunicaciones 601

La Dirección General de Comunicaciones presentó material recientemente adquirido

 
En la Agrupación de Comunicaciones 601 de City Bell, presentamos los nuevos materiales adquiridos, que incluyen desde tecnologías radioeléctricas y satelitales hasta módulos de inteligencia artificial y sistemas de guerra electrónica.




Sin lugar a dudas, en un mundo cada vez más interconectado, estas áreas se han convertido en pilares fundamentales para el desarrollo del Arma de Comunicaciones y del Servicio de Sistemas de Computación de Datos, en el marco de las operaciones multidominio. La capacidad de establecer comunicaciones de manera eficiente, segura y confiable es esencial tanto para la ejecución de las operaciones militares como las de protección civil.

En el mismo contexto, la ciberdefensa se ha vuelto crucial para proteger las infraestructuras críticas y los datos sensibles ante amenazas cibernéticas.




Entre los elementos provistos, se destacan: computadoras militarizadas, equipos de radio de HF y VHF con encriptación y seguridad en las comunicaciones, equipos de ciberdefensa, sistemas de comunicaciones y datos “Última Milla” y servicio de internet satelital para actividades operacionales, en actividades de protección civil y en guarnición.