viernes, 11 de diciembre de 2020

Los submarinos y el Mar Argentino: Una necesidad vital

Submarinos Argentinos: una opción política y estratégica posible

Por Alejandro Kenny || Fundación Nuestro Mar





El Atlántico Sur es escenario obligado de un país de grandes dimensiones geográficas e históricas, que necesita del mar básicamente para comunicarse, extraer sus recursos, y transportar personas y bienes. Estas acciones las realiza por medio de plataformas que lo permitan, aunque también utiliza buques que naveguen para vigilar, monitorear, investigar, mostrar la bandera, proteger y mantener el buen orden en el mar, cooperando con otros actores que tengan los mismos intereses.

La República Argentina es uno de esos actores, que a lo largo de su historia ha procurado no sólo usar el Atlántico Sur, sino también influir y proyectarse estratégicamente a través de él. Y lo ha realizado desde los albores de la Patria a través de la ininterrumpida presencia de los medios de la Armada Argentina. Una política de Estado actual, enfocada en el mar, debería fortalecer la premisa de que la presencia del Estado en el mar es irreemplazable.

En el mar las fronteras son difusas, y la libertad de movimiento es mucho mayor que dentro de las fronteras terrestres. En tanto en la alta mar no hay restricciones a la libertad de navegación, y esos espacios abarcan sectores significativos del globo terrestre, en la zona económica exclusiva (ZEE), la libertad de navegación es sólo restringida para extraer recursos o investigar, y hasta en las aguas territoriales el paso inocente está permitido.

En el mar no hay edificios, ni puestos de vigilancia, ni banderas fijas, ni poblaciones atentas. Por ello, si un país ribereño desea proteger sus intereses en el mar, debe hacerlo principalmente con buques y aeronaves del Estado, que mantengan una presencia acorde a los riesgos. En relación con las actividades productivas, hay buques que básicamente transportan, mantienen la navegabilidad, investigan, o pescan.

También hay estaciones fijas de extracción de hidrocarburos y hay satélites que pueden observar. Pero para que las actividades productivas puedan realizarse por quien corresponda, el Estado debe poder materializar su presencia en el mar, como acción ineludible de un país ribereño de envergadura, que por añadidura se encuentra en un lugar de confín, junto a otros países del Cono Sur. Por otra parte, el Atlántico Sur es un lugar remoto, alejado de los principales centros del poder mundial.

¿Pero el Atlántico Sur es estratégicamente importante? La respuesta surge del interés que demuestran, o del valor que le asignan, los actores que se manifiestan. Por ejemplo, a instancias de Brasil, el Atlántico Sur es considerado como Zona de Paz y Cooperación desde 1986.

Análogamente, las expresiones “Amazonia Azul” y “Pampa Azul” son una demostración del interés por parte de Brasil y Argentina respectivamente. Pescadores de China, España, Corea del Sur y de otros países, muestran con su accionar su interés en los recursos pesqueros, especialmente los del área adyacente a nuestra ZEE continental. El interés se manifiesta también a través de la posesión de las Islas del Atlántico Sur, tales como Isla Ascensión, Isla Santa Elena, Isla Bouvet, Isla de Gough y el grupo Tristán de Acuña. Las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur son también denominadas Islas del Atlántico Sur.

Salvo Bouvet que pertenece a Noruega y las islas antárticas, tales como las Islas Orcadas, que permanecen bajo el paraguas del Tratado Antártico, todas las demás islas están hoy bajo administración del Reino Unido.

El Atlántico Sur pareciera entonces ser estratégicamente importante para el Reino Unido, quizá por la posibilidad de extender desde distintas posiciones, jurisdicciones soberanas sobre el mar, y por poder proyectar su interés sobre la Antártida.

¿El Atlántico Sur es estratégicamente importante para nuestro país? Si la perspectiva fuera desde los fines, aquellos que establecen el mapa bicontinental que por Ley indica que el centro geográfico de la República Argentina se encuentra ahora en la Tierra del Fuego, podemos afirmar que el Atlántico Sur junto al territorio, es innegablemente nuestro lugar estratégico.

Si la perspectiva se centrara en los medios, para inspirar respeto y lograr aquellos fines, debemos reconocer que estamos muy lejos de poder alcanzarlos. Las alternativas son entonces, adecuar los fines –reduciéndolos– o bien adecuar los medios, incrementándolos, o haciéndolos existentes.

Instrumentos para materializar la presencia del Estado en el mar

Los sistemas y equipos para la obtención de información sobre lo que acontece en la superficie del mar, basados en satélites, aviones y buques, constituyen los primeros medios que surgen en la contabilidad de los instrumentos necesarios.

Los buques en particular son insustituibles, porque además de poder observar con sus sensores, pueden hacer flamear un estandarte, mostrando inequívocamente que representan a un Estado. Además, los buques pueden replicar o dar respuesta con premura, a cualquier ofensa o alteración del buen orden en el mar. Los buques, de esta forma, dan muestra de la presencia del Estado, e inspiran respeto a ese Estado. Para tener buques en el mar se requiere de quienes los construyan y de gente de mar para que los tripulen.

Ambos son imprescindibles y no cuestan poco. Se requieren recursos y tiempo para conseguir que un buque sea botado, o que la gente de mar que lo tripula sea formada apropiadamente para que pueda adaptarse al ámbito marítimo, sometido a menudo a las grandes fuerzas de la naturaleza.

Los submarinos, esa clase particular de buques

La relativamente breve historia de los submarinos en el mundo y en nuestro país, permite sopesar y apreciar el potencial estratégico de este formidable ingenio del hombre.

En los enormes espacios marítimos del Atlántico Sur, y si fuera necesario, más allá de ellos, los submarinos también pueden influir hoy con su existencia y su operación profesional. Los submarinos –a diferencia de los buques de superficie– no se muestran ni “muestran la bandera”, porque su presencia es sigilosa. No son visibles, porque son diseñados para navegar bajo el agua, ser discretos y accionar por sorpresa.

O sea, para no ser detectados. Pero, por el solo hecho de estar en el inventario de las fuerzas armadas de un país, los submarinos representan una capacidad a ser considerada. Es que inspiran respeto y hasta pueden representar un desafío o amenaza para otros buques de superficie o submarinos. Si generalizamos, su propósito principal es negar el uso del mar, a quienes pudieran desafiar o amenazar los intereses nacionales. En lenguaje actual, son armas Anti Acceso (A2) y de Negación de Área (NA), y como tales, quizás las más representativas de esas estrategias.

Su diseño los hace versátiles para cumplir misiones particulares, que abarcan no sólo la capacidad potencial para destruir otros buques –con torpedos, misiles o minas–, sino también para obtener y registrar información sin ser vistos –sea de costas hostiles, o de plataformas fijas y móviles–, o para incursionar desde el mar con la finalidad de bloquear, lanzar misiles, dar un golpe de mano, o rescatar lo que haga falta. Se afirma entonces que los submarinos son plataformas estratégicas, en principio porque son disuasivas y porque sus acciones tácticas pueden tener efectos estratégicos, que favorezcan, mantengan o perjudiquen los más importantes intereses de otros actores.

Pero también porque son diferenciales, ya que pueden enfrentar con éxito a una fuerza naval, y porque la diferencia entre tener y no tener submarinos, es mayúscula. No importa si su propulsión es nuclear, convencional, independiente del aire, con baterías plomo ácido o de litio.

Si están bien tripulados y mantenidos, siguen teniendo esas características esenciales, que los hacen potencialmente letales para quienquiera que navegue con pretensiones de dañar, sea o no poderoso. Actualmente, el modo normal de navegación de los submarinos es en inmersión.

Esta obvia característica se debe al diseño del casco –preparado especialmente para esa condición– que les otorga mayor velocidad y una mejor maniobra bajo el agua. Pero también les permite operar bajo cualquier condición meteorológica y sin apoyo, aunque las peculiaridades del mar y su entorno influyen en su operación.

La temperatura, densidad y profundidad de las aguas, el relieve y la composición del fondo, la vida marina, las corrientes y mareas, el tránsito marítimo, las actividades pesqueras, la presencia de hielos, las condiciones atmosféricas y magnéticas, y la composición y gradiente de las costas, facilitan o dificultan la operación de los submarinos y la posibilidad de ser detectados.

Esto es así, porque son factores que en mayor o menor medida afectan a la propagación del sonido. Esta propagación, a pesar de los adelantos tecnológicos, continúa siendo “de todas las formas de radiación conocida, la mejor bajo el agua”.

Por su parte, la opacidad del mar es la que permite que los submarinos sean todavía invisibles, en tanto el sonido hace que puedan detectar a otros buques a grandes distancias, mientras evitan ser detectados por ellos, por aeronaves u otros dispositivos.

El reconocimiento del medio marino por parte de los submarinos es entonces prioritario, no sólo para poder adiestrarse, o cumplir una misión particular asignada que implique realizar operaciones de control o de combate, sino también por seguridad náutica, porque la navegación en inmersión conlleva riesgos. Otra peculiaridad interesante de los submarinos es que la Convención del Mar de 1982 ha limitado en muy pocos casos su navegación en inmersión.

Por supuesto que un submarino no puede navegar sin autorización en ninguna condición, en las aguas interiores de otro país, pero puede hacerlo en sus aguas territoriales, en paso inocente, aunque sólo en superficie y mostrando su bandera.

Adicionalmente, aun cuando la Convención no lo prohíbe, y precisamente por ello, los submarinos gozan del derecho de tránsito rápido e ininterrumpido en ciertos estrechos, en su modalidad normal de navegación (es decir, en inmersión).

Por otra parte, submarinos de cualquier nacionalidad pueden transitar en inmersión la ZEE argentina, sin pedir autorización ni debiendo proporcionar información sobre su posición. Recíprocamente, los submarinos argentinos pueden navegar en inmersión libremente en todas las aguas donde la Convención del Mar no restringe, o sea como mínimo en las ZEE de cualquier país y por supuesto en la alta mar, que abarca grandes extensiones del globo.

Los submarinos y los submarinistas

Los submarinistas son gente de mar que se ha formado para tripular, operar y mantener este tipo particular de buques. Deben habituarse a vivir durante períodos prolongados, junto con otros tripulantes, dentro de un espacio estrecho con una atmósfera compleja, que requiere sistemas para controlar y purificar el aire. Las navegaciones frecuentes y prolongadas les permiten habituarse y adaptarse, como parte ineludible de la vida a bordo.

El submarinista percibe al submarino como un lugar de riesgo, pero reduce esa condición, conociendo su buque en detalle, aceptando liderazgos o bien liderando, y sobre todo confiando en la capacidad del grupo para controlar peligros potenciales.

Ello se logra con una buena instrucción en tierra y frecuente adiestramiento en el mar, que abarque navegaciones prologadas, para llegar a convivir con los incidentes y desarrollar el instinto u “ojo marinero”, la resistencia a la fatiga y la resiliencia para superar las adversidades. Esto se hace de manera gradual y con los submarinistas experimentados acompañando a los bisoños, o sea a los oficiales y suboficiales que recién han logrado su capacitación como submarinistas.

La camaradería surge naturalmente y se hace más notable a medida que la experiencia se va aquilatando. Cuando un submarinista con muchas millas navegadas en inmersión, lo hace en un buque de superficie, se dedica a examinar juiciosamente el medio ambiente que lo rodea, especialmente si se encuentra en aguas restringidas, y observa la profundidad del lugar, las corrientes o el tipo de fondo, porque puede imaginar que se encuentra en inmersión, o piensa que alguna vez volverá a pasar por ese lugar con un submarino, y quiere capitalizar ávidamente toda la información que está obteniendo.

Para poder mantener la capacidad de transmisión intergeneracional de conocimientos y experiencia para operar submarinos y mantenerlos con seguridad y confianza, con una escuela de submarinos no alcanza. Se necesitan plataformas que permitan permanecer en el mar, para poder vivir in situ lo que significa navegar bajo el agua, empleando el buque en todas las condiciones establecidas de diseño.

También se requiere una infraestructura en tierra que brinde apoyo para mantener y reparar –con altos estándares de seguridad– el casco y los distintos equipos y sistemas de a bordo, sean periscopios, mástiles, torpedos, misiles, equipos electrónicos, máquinas, electricidad, baterías, sistemas hidráulicos, de compenso y balanceo, de aire comprimido u otros.

Que también permita almacenar sus repuestos, combustible y armas, y brinde facilidades en tierra para simular situaciones reales que faciliten la capacitación de los submarinistas en emergencias, en escape, en uso de sus armas, en los distintos tipos de maniobras para aproximarse, y en muchas otras habilidades necesarias para operar submarinos con apropiada actitud para el combate, si la situación así lo requiriera.

La experiencia más penosa

El Submarino A.R.A. “San Juan” naufragó e implosionó a las 1051 horas del 15 de noviembre de 2017 en aguas del Atlántico Sur, mientras se encontraba monitoreando lo que ocurría en alta mar, en el área adyacente a la ZEE argentina y sobre su plataforma continental, durante su tránsito de regreso desde Ushuaia, Tierra del Fuego. Su gemelo, el Submarino A.R.A. “Santa Cruz”, desde 2014 se encuentra en reparaciones demoradas, a la espera de decisiones. El Submarino A.R.A. “Salta”, de la clase 209, permanece amarrado y sin baterías, en el muelle de la Base Naval Mar del Plata, cumpliendo sólo funciones de simulador.

La eventual reparación de ambos, o tan solo de uno de los submarinos, representa un dilema de proporciones. ¿Vale la pena pretender ponerlos en valor, cuando su vida útil está próxima a finalizar? Con el transcurso del tiempo, a pesar de las esporádicas navegaciones que nuestros submarinistas puedan hacer en submarinos de países amigos, si no se establece un plan de desarrollo de medios, la experiencia y conocimientos en la operación y mantenimiento de submarinos, inexorablemente se perderá.

¿Cuánto es suficiente?

Para revertir la situación actual y encarar un programa plausible de submarinos, se requiere una política sostenida y sustentable, apoyada en los profundos conocimientos técnicos y en la experiencia aquilatada en la Armada Argentina a lo largo de su historia.

También debe apoyarse en la experiencia de profesionales de la industria naval específica, del ámbito público y privado, nacional y extranjero, que podrían apuntalar un desarrollo renovado y serio de esa industria, y la consiguiente generación de empleos calificados, necesarios para la construcción, y también para el mantenimiento de submarinos.

El proceso de selección de opciones posibles debe tener en cuenta muchos aspectos, en particular los éxitos y fracasos del pasado, el posicionamiento estratégico, las lecciones aprendidas, las recomendaciones que los propios submarinistas hayan elaborado institucionalmente a lo largo del tiempo, y el estudio y análisis de aquello que esté disponible en un mercado muy restringido, pero aun así competitivo. No hay fórmulas exactas para responder a la pregunta siempre lógica y necesaria de “cuánto es suficiente”. Más aún si los recursos disponibles son escasos.

La historia de los submarinos en nuestro país comenzó en 1933 con la llegada de tres sumergibles nuevos, construidos en Taranto, Italia. Luego, al inicio de los 60 continuó con la incorporación de dos sumergibles usados estadounidenses clase Flota, al inicio de los 70 con dos submarinos usados estadounidenses clase Guppy, a mediados de los 70, con la incorporación de dos submarinos nuevos de origen alemán clase 209, y finalmente culminó con dos submarinos nuevos clase TR 1700, construidos en Emden, Alemania, que fueron recibidos en nuestro país a mediados de los años 80. En la transición entre generaciones diferentes de submarinos, muchas veces se superpusieron dos pares en servicio, los que podían ser mantenidos y tripulados, aun cuando pertenecieran a diferentes clases.

Esta es una muestra que hace razonable mantener en servicio tres o cuatro submarinos. Otro fundamento indica, que para mantener de manera sostenida un submarino en un área o zona de patrulla, se requiere otro en tránsito de ida, y otro en tránsito de regreso, reparaciones o mantenimiento.

Las distancias en el Atlántico Sur son considerables y cualquier despliegue requiere tiempo para llegar al lugar de la acción, porque los submarinos convencionales son lentos en sus desplazamientos. Pero una vez en el lugar, pueden obtener información, registrarla, y transmitirla sin ser detectados, y dar respuesta apropiada a las acciones de intrusos que lo merezcan.

Sus grandes fortalezas son el sigilo con el que actúan y el tiempo prolongado que pueden permanecer en un área o zona de patrulla. En definitiva, pueden disuadir, a actores poderosos o a actores menores, de realizar acciones contrarias a los intereses de nuestro país, con la variedad de misiones que los submarinos pueden llegar a cumplir.

Acorde a las razones esgrimidas, nuestro país debería contar con tres (o cuatro) submarinos convencionales nuevos o usados, y en este caso con una vida útil remanente de al menos 20 años. El modelo a elegir debería ser uno ya experimentado, de unas 2000 toneladas de desplazamiento en inmersión, con una planta propulsora eléctrica, con baterías de buen rendimiento, con capacidad de lanzamiento de torpedos y eventualmente de misiles.

No se deberían pretender equipos y sistemas demasiado modernos o sofisticados que encarezcan innecesariamente la plataforma, ya sea en cuanto a su sistema de propulsión, máquinas térmicas, sonares y otros sensores, sistema de control tiro, periscopios, o sistemas de comunicaciones.

Sí son condiciones esenciales, que tenga una buena autonomía y sistemas probados de seguridad. Si fueran usados, no deberían tener entonces demasiados años de servicio desde su botadura, y los estándares de mantenimiento del país vendedor, deberían ser suficientemente estrictos.

Una transferencia de submarinos de este tipo constituiría una estrategia de cooperación militar, enmarcada por una relación histórica con el país proveedor. Por esa razón, parecería que podría realizarse, si se poseen intereses y hasta un destino común en el Atlántico Sur. Finalmente, la solución que se adopte –por su trascendencia estratégica– va a ser seguramente incluida en los planeamientos de diseño de fuerzas en elaboración, brindando la oportunidad para una política a ser llevada a cabo desde los más altos niveles de gobierno, que permita poder contar en algunos años, con submarinos y submarinistas argentinos que naveguen en el Atlántico Sur, haciendo presente al Estado, y monitoreando, protegiendo y haciendo respetar los intereses argentinos en el mar y desde el mar.

(CA (R) ALEJANDRO KENNY – BOLETÍN DEL ISIAE / CARI) #NUESTROMAR

jueves, 10 de diciembre de 2020

Ración de combate de emergencia de 24 horas de las FF.AA. españolas

APS rusos pueden batir a Spike y Javelin en ataque desde arriba

El APS ruso podría derrotar tanto a Spike como a Javelin

BaoDatViet


APS Arena-E montado en un MBT T-80U (foto: KBM)

Según el Sr. Bekkhan Ozdoev, solo con el sistema de defensa activa (APS) Arena-M, los tanques rusos pueden bloquear los misiles antitanques para que no ataquen desde todas las direcciones.

El Sr. Bekkhan Ozdoev es actualmente el director industrial de la Federación de Corporaciones Estatales Rostec, dijo que Arena-M fue desarrollado con experiencia práctica en el campo de batalla, por lo que la capacidad de lidiar con misiles antitanques es muy apreciada. Actualmente, Javelin y Spike están completamente dentro de sus capacidades.

"El complejo Arena-M está construido sobre la base de elementos de última generación, y sus propiedades técnico-tácticas han aumentado significativamente. El complejo es capaz de bloquear la munición que llega desde cualquier dirección.

Su capacidad es tan alta que puede interceptar todo tipo de misiles guiados antitanques avanzados, incluidos los infames Javelin y Spike cuando atacan desde arriba.



Sistema de protección activa Arena-M (foto: topgun)

En nuestra opinión, no solo se comparte el acuerdo de los expertos rusos sino que también se comparten los expertos extranjeros, sin protección activa, el problema operativo no se puede resolver.

Los sistemas de protección activa se utilizarán no solo para proteger los tanques de vehículos blindados, sino también para otros vehículos ", dijo el Sr. Bekkhan Ozdoev.

En términos de diseño, un sistema Arena-M completo que consta de una estación de sensores se ubicó cerca del final de la torreta. En el interior, la estación de sensores está equipada con un radar de pulso Doppler multifunción, que tiene un rango de exploración de 360 ​​grados alrededor del vehículo.

Un sistema interceptor que consta de 26 balas se dispuso alrededor de la torreta, proporcionando una intercepción desde 220-270 grados hacia adelante y en los lados del tanque. Arena-M está equipado con una computadora controlada digitalmente. El sistema funciona de la siguiente manera:



Sistema de protección activa T-80 Arena KAZT (imagen: wiki)

El sistema de detección escaneará el área alrededor del tanque para detectar amenazas de armas antitanque. Cuando se lanza un misil antitanque hacia el tanque, los parámetros objetivo se transmitirán al sistema de control de la computadora.

Según las coordenadas y la velocidad del misil, la computadora de control activará el sistema interceptor en una posición adecuada. Arena-M lanzará una munición rectangular detonada a unos 1,5 metros del tanque, cuando explote, liberará miles de pequeñas metralla para destruir el misil o la ojiva de otras armas antitanque.

El sistema Arena-M tiene un tiempo de respuesta objetivo de solo 0,07 segundos y puede hacer frente a objetivos de hasta 700 m / s. El sistema APS también es capaz de identificar drones y balas perforantes de pequeño calibre que no son capaces de amenazar a los tanques.

El sistema Arena-M proporciona un rango de protección de aproximadamente 50 metros alrededor del tanque. Las pruebas de campo anteriores de Kubinka mostraron que el sistema Arena defendió con éxito el tanque contra el ataque con misiles antitanques controlados y balas perforantes dinámicas utilizando un rayo fijo.


MBT T-72 con Arena M (foto: top war)

Los tanques de batalla principales equipados con Arena tendrán 3 veces más probabilidades de sobrevivir en el campo de batalla que los tanques equipados con otros sistemas APS. Si Arena-M se combina con el sistema de defensa suave Shtora, la protección aumentaría enormemente.

El sistema Arena-M se está probando en el tanque de batalla principal T-80UM1 y, según algunas fuentes, este sistema APS también se está utilizando en vehículos blindados rusos que operan en Siria y se ha demostrado. demuestra su fuerza y ​​fiabilidad.

Además, Arena-M también se introdujo con una variante del vehículo de combate de infantería BMP-3 mejorado. La variante de exportación Arena-E viene con el tanque de batalla principal T-72B3. Se espera que APS Arena-M aporte una nueva fuerza al tanque de batalla principal de Rusia, así como a otros tanques y vehículos blindados.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

FAA: ¿F-16 Netz otra oportunidad perdida?

Si es correcta esta información es realmente una oportunidad perdida. No por que el F-16 A modernizado a Netz sea un avión que cambie el perfil de proyección de fuerza de la FAA sino porque por 4 millones USD se accedería por algunas cientos de hora de vuelo a un avión más moderno en todos los sentidos que el A-4AR, monomotor, y que educaría a los pilotos argentinos en un avión supersónico y con capacidad de maniobras de 9G, capacidad de ataque off-boresight y con un motor muy confiable (al contrario del caso del Kfir cuyo motor es el mismo del F-104 "creador de viudas"). Solo para entrenamiento en espera de un avión mejor (JF-17 o J-10A, cualquiera que sea).

Geoestrategia: La estrategia de hechos consumados y cómo combatirlo

Cómo resolver correctamente el problema de hechos consumados en la estrategia de EE.UU.

Michael Kofman || War on the Rocks




La amenaza de conquista territorial por hechos consumados es una de las declaraciones de problemas centrales en la planificación de la defensa de Estados Unidos. Como escribe Elbridge Colby, "El desafío más difícil e importante para la estrategia de defensa de Estados Unidos es cómo defender a los aliados vulnerables contra una estrategia de hechos consumados de China o Rusia, particularmente una respaldada por amenazas nucleares". Aunque una variedad de estratagemas pueden caer bajo el apodo de "hechos consumados", desde imposiciones graduales - o "corte de salami" - hasta tomas decisivas de tierras o golpes de Estado, el consenso parece haber señalado a estas últimas como la principal amenaza contra la cual para basar la planificación estadounidense. El miedo a este tipo específico de hechos consumados es omnipresente en la comunidad estratégica y ha sido detallado en muchos artículos por David Ochmanek, Hal Brands, Colby y otros.

Desafortunadamente, el hecho consumado se ha convertido en una especie de hombre del saco. El cálculo detrás de esta estrategia a menudo se tergiversa, al igual que los escenarios prospectivos y las posibles soluciones. Los planificadores de defensa tienden a inferir incorrectamente las intenciones y la estrategia del adversario a partir de las capacidades militares, y creen erróneamente que el ímpetu detrás de los hechos consumados es la lectura del adversario del equilibrio militar. Un buen ejemplo es el testimonio de Ochmanek ante el Comité de Servicios Armados del Senado: “U.S. los adversarios buscan usar sus capacidades anti-acceso / denegación de área (A2 / AD) para crear una ventana de oportunidad durante la cual mantienen a raya el poder de combate de Estados Unidos para que puedan llevar a cabo campañas de agresión ". Interpretar la intención política o la estrategia militar sobre la base de capacidades militares selectas ha llevado a la planificación de peleas que no tienen mucho sentido, o peleas que sí tienen sentido, pero donde la estrategia del adversario y la lógica política no parecen bien comprendidas.

Los hechos consumados territoriales consisten en imponer ganancias a expensas de un adversario sin entrar en una guerra mayor. No son conquistas de estados a través de la guerra, sino apropiaciones limitadas de tierras basadas en la apuesta de que el oponente no se arriesgará a una lucha mayor por el territorio. La mayoría de los escenarios de invasión del Báltico o Taiwán que parecen impulsar el pensamiento de defensa de Estados Unidos no son ejemplos de esta práctica. No son tácticas para apoderarse de terrenos en disputa o territorios fronterizos vulnerables, sino conquistas a gran escala de estados enteros, que han sido extremadamente raras desde la Segunda Guerra Mundial.

Lo que preocupa a los planificadores de defensa son las invasiones de aliados estadounidenses que podrían implicar una supuesta "estrategia de hechos consumados" contra Estados Unidos. Esta confección se ha utilizado para unir la idea de que Rusia o China conquistarían a los aliados de Estados Unidos antes de que Estados Unidos pudiera intervenir. El hecho consumado se usa a menudo como un término general para describir estrategias de guerra para derrotar una intervención estadounidense, una estrategia de coerción de bombardeo contra el liderazgo del aliado y una estrategia de escalada nuclear limitada para coaccionar a los Estados Unidos. Ninguno de ellos es de hecho estrategias de hechos consumados. Los planificadores parecen captar una mezcla heterogénea de posibles estrategias adversas, pero la comunidad de seguridad nacional simplemente no es buena para hacer preguntas de primer orden sobre estas premisas.

Revisar el pensamiento actual sobre los hechos consumados en la estrategia de defensa de EE. UU. ofrece cuatro puntos de vista. En primer lugar, revela que muchas de las peleas previstas no son ejemplos de esta estratagema, y ​​los casos más probables se pasan por alto a favor de las peleas más buscadas. En segundo lugar, no hay mucha evidencia de que los adversarios alberguen estrategias de hechos consumados contra Estados Unidos, ni esas estrategias son necesariamente practicables para sus objetivos revisionistas. En tercer lugar, disuadir la conquista a gran escala a través de una estrategia de hechos consumados contra Estados Unidos sería mucho más fácil y más barato que abordar el desafío que plantean los hechos consumados reales. Finalmente, la solución comúnmente ofrecida para arreglar el equilibrio militar en estos escenarios (comprar capacidad para mitigar el ataque) tendrá, en el mejor de los casos, un impacto marginal en la configuración del cálculo del adversario porque no es un factor decisivo en esta estrategia.

¿Qué es un Fait Accompli?

El trabajo de Dan Altman sobre hechos consumados como estrategias para lograr ganancias y presentar un dilema de escalada al oponente es incisivo en esta área, mostrando que la adquisición territorial por hechos consumados ha sido más frecuente y exitosa de lo que se reconocía anteriormente en los círculos académicos. Antes de 1945, los países iniciaron una guerra y luego ocuparon grandes territorios. Desde entonces, se han apoderado de pequeñas regiones y luego intentaron evitar una guerra. Sin embargo, la mayoría de estos casos se pueden resumir como incautaciones de pequeñas islas, disputas sobre territorios escabrosos y escasamente poblados o infiltraciones encubiertas de regiones montañosas, como en el caso de la Guerra de Kargil en 1999 y, más recientemente, Ladakh entre India y China. . Los verdaderos hechos consumados se agrupan en torno a disputas territoriales de larga duración sobre territorios limítrofes, particularmente cuando el statu quo legal está en duda o la frontera permanece mal definida. Por ejemplo, los continuos enfrentamientos de China con la India, incluida una reciente invasión fronteriza de un glaciar del Himalaya, son representativos de este conjunto de problemas y se manifiestan como una serie de hechos consumados. La anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 es un caso relativamente atípico debido al tamaño de la península, pero sin embargo representa otro caso clásico.

El trabajo de Altman, y el de otros en este campo, ilustra que las estrategias de hechos consumados para apoderarse del territorio se basan en un cálculo de los intereses en juego y el valor político percibido de apoderarse del territorio, más que el equilibrio militar o quién compró la última generación. de armas. Eso decepcionará a los planificadores de defensa para quienes el equilibrio militar y las capacidades en el teatro son la variable principal con la que pueden jugar (literalmente, dado lo mucho que los juegos de guerra impulsan la planificación). Pero en serio, importa mucho menos de lo que piensan a la hora de dar forma al cálculo del adversario. Los planificadores se obsesionan con resolver los problemas operativos y excluyen las consideraciones estratégicas reales que los sustentan. Los Estados Unidos no tienen por qué tener una superación o superioridad para disuadir los hechos consumados. Los aliados también pueden reducir drásticamente su vulnerabilidad guarneciendo fuerzas y demostrando que lucharán por el territorio en peligro.

Sin embargo, éste no es un problema sencillo de resolver. En algunos lugares, como islas deshabitadas o pasos de montaña, es difícil transmitir intereses fuertes en juego o desplegar fuerzas trampa. En otros, los líderes calculan mal no porque perciban una ventaja militar, sino porque simplemente creen que el otro lado no peleará. La Guerra de las Malvinas de 1982 entre Argentina y el Reino Unido es un ejemplo clásico de este juicio. Más fuerzas pueden ser parte de la respuesta para convencer al agresor de que es probable una pelea, pero este enfoque ofrece rendimientos que disminuyen rápidamente más allá de las inversiones iniciales.

Para disuadir este tipo de agresión, Estados Unidos tiene que demostrar que un conflicto sostenido es una posibilidad y que tiene planes para impugnar el objeto en cuestión. Este elemento de las propuestas de disuasión, centradas en combatir directamente la agresión, tiene sentido. No se puede eludir el requisito de capacidad en la disuasión. Sin embargo, es discutible hasta qué punto Estados Unidos necesita una fuerza contundente capaz de negar el objetivo, al igual que el deseo de perseguir la primacía militar en estos respectivos teatros. Como han demostrado el análisis reciente de Mike Mazarr y muchos otros estudios de disuasión, "el defensor no necesita tener superioridad para que la disuasión funcione". Esto es especialmente cierto en el caso del hecho consumado.

Los países bálticos: un brebaje extraño para la planificación de escenarios

El pensamiento actual sobre Rusia ejemplifica el problema. La premisa de la lucha de "alto nivel" en el Báltico es un argumento anterior a 1945 de que, en lugar de apoderarse de un pequeño territorio fronterizo que plantearía un dilema de escalada para su propietario, Rusia se involucrará en una ocupación de tres estados: una toma significativa de territorio eso no se ha visto desde los días de la Segunda Guerra Mundial. Otro escenario común es una toma rusa del corredor Suwalki entre Lituania y Polonia. Esto tampoco es un hecho consumado. Requiere la toma rusa de un estado y medio: Bielorrusia y una gran parte de Lituania. En particular, Bielorrusia es más grande y más poblada que los tres estados bálticos juntos. Sin fuerzas rusas en Bielorrusia para establecer una línea defensiva, no hay nada a lo que realmente unir a Suwalki, ni un objetivo militar sensato para esa operación. Eso no ha impedido que estos escenarios se conviertan en juegos de guerra hasta la muerte, pero la historia de por qué y dónde los estados revisionistas lanzan tácticas de hechos consumados no respalda estas historias.

Los escenarios que postulan la agresión rusa como impulsada por el oportunismo tienen una cosa en común: la incapacidad de postular lo que hay para Moscú. Los hechos consumados tienden a ocurrir en un territorio que el agresor cree que es políticamente valioso para ellos si lo ganaran. En este sentido, la anexión rusa de Crimea tiene sentido, pero la ocupación rusa de Suwalki no, porque ¿cuál podría ser el valor político de ese territorio? ¿Por qué allí y no en otro lugar? Tampoco hay un casus belli discernible, ya que ningún territorio está en disputa y el status quo legal no es cuestionado por ninguna de las partes. Esto es importante, ya que las normas de soberanía no disuaden a los estados en los casos en que creen que el territorio en disputa les pertenece por derecho, como la anexión rusa de Crimea. Este no parece ser el caso de los países bálticos. Ésta es una de las diferencias importantes entre un escenario de Taiwán y uno báltico, que lamentablemente se agrupan regularmente en detrimento de la planificación de la defensa.

Algunos han sugerido que Rusia invadiría a un miembro de la OTAN para desacreditar la alianza, un caso extraño de agresión territorial sin un objetivo tangible. Ésta siempre ha sido una proposición sin sentido y ahistórica, o, en otras palabras, el tipo de cosas que solo se pueden encontrar en las historias del camino a la guerra para juegos de guerra diseñados para probar conceptos bélicos. A pesar de la naturaleza de Rube Goldberg de este esquema, y ​​su falta de base histórica, no hay razón para que esto deba lograrse mediante una invasión a gran escala o incluso tener lugar en el corredor de Suwalki. ¿Por qué Rusia no puede simplemente invadir un territorio fronterizo noruego para desacreditar a la OTAN? No tiene más sentido, pero es más fácil y barato que ocupar tres países. Irónicamente, los escenarios de "guerra para destruir la credibilidad de la OTAN" siempre tienen a Moscú invadiendo de una manera que es la más arriesgada, costosa y escalonada para los propios objetivos políticos de Rusia.

Una mejor interpretación del problema de hechos consumados sugiere que los escenarios más probables de conflicto entre Rusia y la OTAN implican que Moscú se apodere de un pequeño territorio fronterizo de bajo valor en Estonia, Letonia o quizás Noruega. Svalbard es un candidato potencial, al igual que muchas otras islas. La razón es que los territorios de bajo valor pueden carecer de una población significativa o de una presencia militar (Svalbard está legalmente desmilitarizada) y, por lo tanto, una táctica de hecho consumado es viable y factible. Estos siguen siendo casos poco probables ya que se desconoce el casus belli y no hay disputa territorial entre Rusia y estos estados, pero al menos constituyen una contingencia informada por la historia del irredentismo de las grandes potencias y el comportamiento ruso observado. Por qué la planificación de la defensa se basa en un despliegue ruso en el corredor de Suwalki, o "brecha", en oposición a una ciudad en la frontera ruso-estonia es un misterio, pero una comprensión del problema basada en la evidencia ciertamente privilegiaría a este último sobre el ex. Más allá de los casos de conquista territorial limitada, existe, sin embargo, la posibilidad de una guerra con Rusia debido a un error de cálculo de ambos lados al responder a una posible crisis en un tercer país como Bielorrusia, donde las decisiones tomadas inadvertidamente conducen a una conflagración.

Taiwán: una historia diferente

En el caso de China, Taiwán constituye el caso por excelencia de un territorio reclamado por una potencia irredentista, y hay motivos para ser pesimistas sobre el futuro dado lo convincente que parece la amenaza. Sin embargo, es difícil ver cómo Beijing puede tomar una parte de esa nación insular por hechos consumados. Tal estrategia podría usarse para llegar a islas deshabitadas en el Mar de China Meridional, o aquellas que pertenecen a Taiwán, pero no a Taiwán en sí. Una invasión anfibia de Taiwán, o una campaña de bombardeo sostenida, no sigue la lógica de una apropiación limitada de tierras. Tampoco está claro cómo se podrían ejecutar operaciones tan masivas como una estrategia de hechos consumados contra Estados Unidos.

La esencia de un hecho consumado es ganar sin pelear porque esperas que el otro lado no se presente. No se trata de retrasar al oponente mediante una interdicción enérgica, una contraintervención, el uso de bombardeos para ejercer coacción o un ataque a gran escala para ganar la guerra. Una rápida invasión china de Taiwán puede ser improbable y algunos argumentan que es militarmente imposible. Más importante aún, estos no son escenarios creíbles de agresión oportunista por hechos consumados. El hecho consumado en este caso se basa en la noción de que los líderes chinos creen que pueden llevar a cabo una operación militar ambiciosa rápidamente, Taiwán se rendirá y Washington simplemente se quedará al margen. Esa es una afirmación no probada sobre las percepciones de Beijing. Implica un optimismo de guerra poco realista en Beijing dada la dificultad inherente de una invasión a través del Estrecho, y supuestos igualmente optimistas sobre la determinación política de Estados Unidos.

Los líderes chinos creen que tendrán que luchar contra Estados Unidos por Taiwán o no lo creen. Cualquier guerra con Estados Unidos puede prolongarse, porque no hay razón para que Estados Unidos ceda una vez que han aumentado las apuestas políticas. No está claro cómo se ve una estrategia especial de hechos consumados en este caso, además de intentar apoderarse de Taiwán más rápido. Tampoco está claro por qué los estrategas aplican este término de hombre del saco a tales escenarios. Si los líderes en Beijing creen que Estados Unidos carece de la determinación para luchar, pueden verse influenciados por los costos militares percibidos que Estados Unidos sufrirá en relación con lo que está en juego, pero estos son juicios de voluntad e intereses políticos, en contraposición a evaluaciones de guerra.

Es probable que escenarios como una invasión de Taiwán sean el resultado de la aversión a las pérdidas: la necesidad percibida de actuar para prevenir una pérdida geopolítica. Si bien es difícil de disuadir, es difícil ver que tal escenario surja en cualquier lugar de los países bálticos. El candidato más probable para este tipo de intervención rusa es Bielorrusia, no un estado miembro de la OTAN, y ese escenario puede finalmente desarrollarse dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos en Minsk. En el caso de Taiwán, la única gracia salvadora es el desafío real de realizar una invasión a través del Estrecho. Esto significa que los adversarios lanzarían tales ataques no porque esperen tener éxito y evitar una guerra (seguramente Taiwán y los países bálticos lucharán por sí mismos), sino porque las apuestas políticas superan los riesgos militares o porque el optimismo de la guerra se ha afianzado a pesar de cualquier lectura objetiva de las realidades.

Por el contrario, el revisionismo por hechos consumados parece notablemente consistente con el comportamiento observado de China y Rusia en territorios de bajo valor en disputas legales con vecinos: regiones montañosas, pequeñas islas, penínsulas, etc., en oposición a las conquistas masivas de naciones con poderosos aliados. Esto no significa que no sea posible una guerra a gran escala con los principales rivales militares de Estados Unidos. Las tácticas fallidas pueden dar lugar a tales conflictos. Pero esta lógica arroja dudas sobre la proposición de que los países bálticos o Taiwán serán capturados por hechos consumados o que el oportunismo impulsaría una agresión a gran escala.

Más allá de las tomas territoriales, los hechos consumados para ganar posición no son menos importantes ya que pueden desembocar en crisis nucleares y afectar el equilibrio estratégico frente a Estados Unidos. Las estrategias de hechos consumados entre las grandes potencias modernas, especialmente las nucleares, generalmente se desarrollan como intentos de ganar una posición estratégica, no como contiendas por el territorio. Los ejemplos incluyen la crisis de los misiles cubanos de 1962 o la toma del aeropuerto de Pristina en 1999 por las fuerzas rusas antes de la misión de mantenimiento de la paz de la Fuerza de Kosovo. El lado militarmente más débil a menudo buscará tales tácticas para revisar su posición, planteando un dilema de escalada para Estados Unidos que podría resultar en una crisis nuclear. No se trata de apropiaciones de tierras o invasiones sorpresa, ni afectarían la soberanía de los aliados estadounidenses, pero tienen serias implicaciones para la estrategia estadounidense.

Otros países parecen tener una mejor comprensión de dónde el hecho consumado es un problema potencial y cómo abordarlo. La decisión sueca de colocar una pequeña fuerza en Gotland es un ejemplo de una medida de precaución barata para indicar que valoran la isla, por lo que las fuerzas militares se encontrarían en cualquier intento de incautación. Rusia ha colocado fuerzas de manera similar en las Islas Kuriles, reconociendo las vulnerabilidades allí. Esta es la forma correcta, aunque no infalible, de abordar la amenaza del revisionismo por hechos consumados. Puede ser logrado por aliados y socios de EE. UU., Con un mínimo de apoyo de EE. UU. Estados Unidos abordó eficazmente la perspectiva de una conquista total en los países bálticos colocando grupos de batalla de la OTAN y preposicionando equipos. No ha resuelto toda la gama de posibles acaparamientos de tierras de hechos consumados por parte de Rusia, aunque muchos podrían ser tratados por los propios aliados supuestamente vulnerables.

En el caso de Taiwán, no está claro si es un aliado vulnerable en virtud de algo más que una elección. Las inversiones necesarias para negar una invasión anfibia, o hacerla tremendamente costosa, parecen algo rudimentarias. Por lo tanto, es un misterio por qué la lucha, en los países bálticos o en Taiwán, debería ser la pieza central de la estrategia de defensa de Estados Unidos. Taiwán debería liderar el negocio de negar una invasión anfibia de Taiwán, en lugar de que la estrategia de defensa de Estados Unidos se vea obligada a vivir en un universo centrado en Taiwán.

Evitar el culto a los hechos consumados en la estrategia estadounidense

La estrategia de defensa de Estados Unidos debería abordar el desafío que plantean los hechos consumados. Pero los estrategas no deben reducirlo todo a la tesis de que los adversarios utilizarán, y deben albergar en secreto, estrategias de hechos consumados para conquistar a los aliados estadounidenses. La razón por la que se ha formado este consenso es sencilla: imágenes de espejo clásicas, teorización basada en capacidades militares en lugar de examinar el pensamiento militar adversario o conceptos operacionales, y demasiados juegos de guerra, que regularmente se usan indebidamente y se abusa en los círculos estratégicos de EE. UU. Si la amenaza de una conquista territorial a gran escala con el uso de una estrategia de hechos consumados contra los Estados Unidos es un problema tan crítico, entonces uno debería esperar ver un mundo de compromisos de seguridad de los Estados Unidos desafiados regularmente de esta manera, pero este no ha sido el caso.

Esto pone de relieve una falla de larga data en los argumentos de los estrategas de defensa: la práctica de inventar estrategias y doctrinas para Rusia o China basadas en interpretaciones personales de sus capacidades militares. Estas hipótesis se vuelven pegajosas y llevan a la defensa a pensar en los callejones equivocados durante años, pero generalmente son incorrectas. Como dijo una vez Peter Drucker, la cultura se come la estrategia en el desayuno, y las culturas militares llegan a diferentes interpretaciones sobre las implicaciones de las capacidades militares, especialmente sobre lo que significan para el equilibrio militar. Lo que más importa es la percepción, y esta es el área donde los planificadores y estrategas tienden a ser los más débiles cuando se trata de comprender cómo piensan los adversarios de las grandes potencias estadounidenses.

Los estrategas temen que un cambio en el equilibrio militar, o la amenaza de coerción nuclear, desencadene estos escenarios, pero esto es solo vino viejo que se vierte en botellas nuevas, ninguno de los dos es un factor decisivo en las estrategias de hechos consumados. Rusia y China no son nuevas potencias nucleares, y el supuesto período de poderío militar estadounidense "sin trabas" siempre ha sido exagerado. El optimismo de la guerra es un factor entre los establecimientos militares, y los estados más débiles han atacado a potencias más fuertes o sus aliados a lo largo de la historia. Hay muchos casos en los que las grandes potencias lanzaron hechos consumados contra estados débiles sin aliados, como la anexión rusa de Crimea en 2014, e igualmente por países más débiles como Pakistán contra potencias más fuertes como India. Así, el argumento de que un equilibrio militar positivo es esencial para prevenir hechos consumados, aunque atractivo por su simplicidad, deja mucho que desear en su eficacia. El equilibrio militar ofensivo / defensivo nunca ha sido algo objetivo, sino más bien lo que las culturas militares y los líderes hacen de él.

Las discusiones sobre la capacidad están repletas de fetichismo tecnológico, y revelan más sobre lo que los planificadores estadounidenses consideran importante que sobre lo que piensan los adversarios sobre el equilibrio militar. La tesis mencionada anteriormente de David Ochmanek, por ejemplo, de que las capacidades A2 / AD crean "ventanas de oportunidad" carece de base probatoria. Rusia, como la Unión Soviética antes que ella, ha tenido "capacidades A2 / AD" desde tiempos inmemoriales, organizadas bajo conceptos operativos complementarios de ofensiva y defensa. ¿Qué capacidades son indicadores claros de planes para una campaña de agresión? Cuando se habla de la estrategia del adversario, la pregunta importante es cómo esas comunidades militares planean usar esas capacidades, sus conceptos operativos y la teoría de la victoria.

Algunos de estos argumentos se derivan de opiniones anticuadas sobre lo que da forma a la toma de decisiones. Los líderes políticos no toman decisiones de ir a la guerra basándose en su entusiasmo por un conjunto específico de tecnologías militares, ya sean sistemas de defensa aérea, misiles antibuque o el último tanque. La comunidad de la estrategia no solo se entrega a la imagen de espejo, sino que también proyecta las predilecciones de su propia profesión en las mentes de los líderes extranjeros. Vladimir Putin y Xi Jinping no son planificadores militares por entrenamiento, ni se quedan despiertos por la noche leyendo manuales técnicos sobre capacidades de nicho o juegos de guerra con dados de muchas caras. De ahí que gran parte de los lamentos sobre la ventaja militar de Estados Unidos no se produzcan aquí ni allá cuando se trata de la cuestión de cómo moldear el cálculo de los líderes políticos.

La mayoría de las adquisiciones solo mejoran marginalmente el potencial de la guerra y restauran la ventaja competitiva de Estados Unidos de una manera que no es significativa para los tomadores de decisiones adversarios y no será un factor decisivo en la decisión de sus líderes políticos de participar en una agresión. Además, el equilibrio militar es una noción un tanto abstracta porque las fuerzas no caminan ordenadamente de los libros de contabilidad al campo de batalla. En muchos casos, es posible que los adversarios no se sientan impresionados por el potencial militar de los EE. UU. dado que una parte puede ser irrelevante en una contingencia específica. Argentina no esperaba que la Armada Británica apareciera en 1982 y, posiblemente, tampoco lo hizo la Armada Británica. En otros casos, pueden ser innecesariamente temerosos. La noción de que ambas partes tienen una comprensión objetiva del equilibrio militar y valoran o factorizan las capacidades de manera uniforme es muy errónea.

Los interregnos de las grandes potencias se prestan a la creación de mitos sobre la estrategia del adversario, la intención o el carácter de la guerra, mitos que pueden diferir marcadamente de la realidad. Existe un debate sólido sobre si los factores que han dado forma a los tipos de agresión observados en las relaciones internacionales después de 1945 continuarán. Por supuesto, es importante protegerse contra un futuro incierto y no ser víctima de la falacia de las tendencias seculares. Sin embargo, el discurso sobre las estrategias de hechos consumados refleja una pobre comprensión del cálculo detrás de esta estrategia. En consecuencia, los supuestos de planificación de la defensa han llevado a contingencias de guerra cuestionables y soluciones igualmente cuestionables sobre cómo disuadirlas. La amenaza del revisionismo territorial por hechos consumados es muy real, pero sus expresiones son tratadas como casos menores o simplemente ignoradas. Las construcciones de escenarios predominantes deben revisarse en la próxima estrategia de defensa junto con cómo pensamos sobre los hechos consumados.

martes, 8 de diciembre de 2020

PNA: Incidentes con contrabandistas y Armada paraguayos

Submarinistas: Trucos para sobrevivir al aislamiento


10 Tips: ¿Cómo hacen los submarinistas para vivir en aislamiento?


El Snorkel


Uno de los efectos que ha producido el COVID-19, es que ciertos gobiernos han decretado cuarentena preventiva en los hogares, objeto disminuir gente en las calles y con esto minimizar los riesgos de contagio. Los submarinistas son profesionales altamente capacitados y entrenados para operar largos períodos de tiempo sumergidos y en un ambiente de aislamiento permanente. Es por esta razón que el presente artículo pretende dar a conocer ciertas características que permiten a los submarinistas sostener el aislamiento.
 
El párrafo siguiente corresponde a un extracto del libro Ataúdes de Acero, el cual cuenta historias de la vida a bordo de los submarinos alemanes de la Segunda Guerra Mundial y que en definitiva resume la vida que llevan a cabo los marinos que tripulan los submarinos.

Los hombres, enjaulados en el tambor que no cesaba de sacudirse, tomaban el movimiento y la monotonía con estoicismo. Ocasionalmente, alguien estallaba, pero los ánimos se mantenían bien altos. Todos éramos pacientes veteranos. Todo el mundo a bordo tenía un aspecto similar, olía igual y adoptaba las mismas frases. Aprendimos a vivir juntos en un estrecho cilindro no más largo que dos vagones de ferrocarril. Tolerábamos las fallas de los demás y nos volvimos expertos en los hábitos de los otros: como reía, rezongaba, hablaba y roncaba el otro, como bebía su café y se acariciaba la barba. La presión aumentaba con el paso de cada día sin avances, pero podría ser aliviada en un instante con el avistamiento de un convoy.
(Wegner, 1979).
Las características de operación de un submarino, produce que permanezca largos períodos de tiempo sumergido sin ver la luz del sol, sin comunicaciones telefónicas ni redes sociales, lo que obliga a que los miembros de su dotación ser capaces de adaptarse a una vida en espacios reducidos, sin la comodidad del hogar y sometidos a largas rutinas de mantenimiento y entrenamiento con el propósito de cumplir con los estándares de operación esperados.

Una de las medidas recomendadas para minimizar el contagio por el COVID-19 es el aislamiento parcial de las personas en sus hogares , lo que obliga a trabajar remotamente y a efectuar diversas actividades como parte de una rutina; no obstante, es una situación a la cual la gran mayoría de las personas no están acostumbradas y podría generar más de algún inconveniente.

En base a lo anterior, ¿cómo lo hace un submarinista para adaptarse al aislamiento?

A continuación, se exponen 10 características propias de la vida a bordo de los submarinos que permiten controlar el estrés de estar sometido a un aislamiento permanente, a partir de las cuales, se podrán extraer ciertos consejos y recomendaciones que permitirán sobrellevar un período de cuarentena en el hogar.

Rutina

El medio en el que se desenvuelve un submarino es complejo y presenta múltiples dificultades para la operación; sin embargo, su dotación está sometida a una rutina de trabajo, mantenimiento y entrenamiento muy exigente, programada y dirigida por el segundo comandante , con el propósito operar de manera segura y cumplir con los estándares de operación esperados.

Herramienta contra la ansiedad: Muchos comandantes de submarinos coinciden en que la clave para evitar la sensación de claustrofobia y ansiedad es la rutina, pues mantiene la mente y el cuerpo ocupados.
A modo de ejemplo, la rutina a bordo está compuesta por:
  • Vigilancia permanente del entorno acústico
  • Supervisión de instrumentos y parámetros
  • Rutinas de limpieza de los diferentes departamentos del submarino, de manera muy acuciosa y detallada
  • Ayuda en la preparación de alimentos
  • Ejecución de zafarranchos (simulacros) de emergencias
  • Entrenamiento táctico de lanzamiento de torpedos y operaciones especiales
  • Ejercicios de entrenamiento físico
  • Tiempo de descanso
Lo anterior, permite mantener un equilibrio mental que evita la ansiedad y la sensación de encierro.

Para combatir el aburrimiento, establezca una rutina similar a la de los submarinos, que incluya:

Horario para levantarse y acostarse

  • Limpieza de la casa (aproveche de limpiar los lugares de difícil acceso que normalmente no considera en una limpieza cotidiana)
  • Preparación de las comidas que incluya la participación del grupo que se encuentra con usted
  • Establecimiento de horarios de trabajo y/o estudio
  • Rutina de actividad física
  • Tiempo de descanso y ocio
Distribuya su rutina priorizando las tareas que requieren más tiempo y varíela de vez en cuando con actividades novedosas, objeto no se transforme en una rutina monótona.


Metas: Una de las medidas que permite mantener motivado a los submarinistas es establecer actividades basadas en pequeñas metas.
Las metas en un submarino se materializan, por ejemplo, en la obtención de resultados satisfactorios de ejercicios efectuados, cumplimiento de puntos de control de la navegación, resolución de pequeñas fallas, cumplimiento de tareas dadas por el segundo comandante , entre otras.

Tome ventaja de esta herramienta, ya que por muy pequeña que sea, generará una sensación de satisfacción que contribuirá a mantener motivado al grupo y de esta manera combatir el aburrimiento que se pueda generar por la monotonía de la rutina.

Comunicación

Una de las definiciones que presenta la Real Academia Española sobre esta palabra, hace referencia al “trato o correspondencia entre dos personas”. Desde este punto de vista, la comunicación es fundamental para hacer que el tiempo de aislamiento sea más agradable.


1. Tiempo para conversar: Uno de los beneficios de estar rodeado de un grupo de personas en un entorno cerrado y por un período de tiempo prolongado, es que genera múltiples espacios para conversar. En un submarino, se conversa de diversas materias que incluyen temas personales, profesionales, familiares, de actualidad, anécdotas y chistes, entre otros, lo cual permite estrechar los lazos y conocer mejor a los miembros del equipo.
Aproveche esta situación y dese un tiempo para conversar temas diversos con sus familiares y amigos, temas de los que normalmente no habla; no solo porque lo mantendrá ocupado, sino que también, porque desde una perspectiva psicológica lo transportará a otro contexto, permitiendo que el tiempo pase más rápido; recuerde minimizar los temas de política, religión y fútbol, lo más probable es que genere una discusión innecesaria.

2. Comunicación integral: Una de las características de la comunicación entre submarinistas es que se trata de explotar al máximo el concepto de “hablar menos y escuchar más”, no sólo porque se requiere estar atento a escuchar alguna alarma o ejecutar algún procedimiento, sino porque también, es necesario para comprender de mejor manera lo que la otra persona quiere expresar.
Otro aspecto relevante inmerso en la comunicación integral tiene que ver con la honestidad a la hora de expresar sus inquietudes, es decir, cuando tenga un problema o no esté de acuerdo con algo, no dude en exponerlo, aunque genere una pequeña discusión; al final, el equipo tendrá un mejor pasar y se lo agradecerán.

Vida de cámara

La vida de cámara es un concepto que hace referencia al compañerismo y camaradería que se vive al interior de un submarino. Una cámara es un espacio destinado para compartir (similar a un comedor) en el que los submarinistas arranchan (desayuno, almuerzo y cena), pero también es utilizado para jugar juegos de mesa, ver una película o simplemente disfrutar de conversaciones anecdóticas e historias marineras.

Destine más tiempo a actividades en las que pueda compartir con el grupo que está en su casa, por sobre que el tiempo que utiliza para el monitoreo de las redes sociales. Cambie Facebook, Instagram y Twiter por juegos de mesa, rompecabezas, crucigramas y sudokus.

1.Importancia de las ocasiones especiales:

Los segundos comandantes saben que, en ocasiones, es importante romper la rutina para evitar caer en una monotonía, es por esto que se aprovecha cualquier ocasión especial como: cumpleaños, anuncio del embarazo de la esposa de un miembro de la cámara o fechas que conmemoran algún hecho importante como el aniversario del submarino o el cruce de la línea del Ecuador

Estando en la casa, no deje pasar las fechas importantes, organice actividades que incluyan la preparación de una comida distinta, la confección de un disfraz o pequeñas competencias de dibujos que representen la fecha que se está conmemorando.

Autocuidado
El autocuidado considera ciertos aspectos importantes a la hora de optimizar la energía necesaria para el funcionamiento diario.

Ejercicio físico: A pesar de que el espacio del submarino es muy reducido, con ingenio y voluntad es posible encontrar lugares que permitan ejercitar la musculatura del cuerpo. No es necesario contar con el equipamiento de un gimnasio para generar un desarrollo físico que permita entregar la energía requerida para el trabajo y la rutina diaria.
Maximice el uso de programas de entrenamiento funcional que no requieran elementos adicionales al propio cuerpo y que contemplen el desarrollo de la mayor cantidad de grupos musculares. No olvide hidratarse y elongar antes y después de la ejecución de estos.

Estudio: Mantener la mente activa, es sinónimo de buena salud. Lograr comprender la operación de todos los sistemas a bordo de un submarino requiere de un estudio y capacitación constante, lo cual contribuye al desarrollo mental necesario para la resolución de posibles fallas o situaciones a las que un submarinista se pueda ver enfrentado.
Aproveche este tiempo para efectuar estudios modalidad on-line; existen múltiples plataformas que brindan cursos a distancia de materias entretenidas, que le ayudarán a cultivar su desarrollo intelectual y cultural.

Aseo: Debido a que el agua de un submarino es limitada, se efectúan regímenes de aseo, materializados en duchas periódicas (normalmente cada cuatro días) y la supresión del afeitado diario, con el propósito de optimizar el agua a bordo.
Además, la tenida que debe usarse tiene características especiales que brindan seguridad adicional en caso de un posible incendio, por lo cual, un submarinista normalmente no se cambia de ropa diariamente, sino que de manera periódica al igual que la ducha.

Ya que usted tiene la posibilidad de bañarse y cambiarse de ropa todos los días, aproveche de hacerlo, genera una sensación de limpieza que representa comodidad y bienestar, contribuyendo a vivir el día a día de mejor manera.


Alimentación: La alimentación es considerada uno de los mayores factores de bienestar a bordo un submarino. Es por esto que los submarinos cuentan con una cocina y con un cocinero especialista que se esmera, día a día, por preparar la mejor comida que se pueda con los víveres asignados. En los submarinos se respeta un menú variado, pensando en las calorías necesarias para rendir en las distintas actividades diarias, pero también se basa en un plan nutricional que permita mantener el peso de los miembros de la dotación.
Ya que está en su hogar , aproveche de preparar comidas variadas que normalmente no come, que aseguren mantener el peso recomendado de acuerdo a su estatura. Dado que probablemente no efectuará la actividad física que normalmente hacía, trate de no improvisar con dietas extremistas, ya que pueden ocasionar daños mayores y un sufrimiento adicional (al privarse de la comida que le gusta), situación que no es necesaria para este período.

Respeto

La Real Academia Española, define respeto como: “Miramiento, consideración, deferencia.” Lo anterior es la clave que permite vivir con un grupo de personas aisladas por un periodo de tiempo prolongado.


Privacidad: A diferencia de una casa, en un submarino solamente existen las puertas de los baños, el resto de los departamentos cuentan con cortinas para separarlos y así brindar algo de privacidad.
En ocasiones, especialmente en los horarios de descanso, hay personas que prefieren no hablar ni participar de actividades de camaradería y simplemente quieren estar tranquilos en su litera escuchando música o viendo una película, lo cual no debería representar un problema, dado que al estar sometido a un espacio común la mayor parte del tiempo genera que se quiera buscar un espacio de privacidad.

En base a esto, si en su hogar hay ocasiones en que un miembro del grupo no quiere compartir, no lo obligue a participar de actividades que estén enmarcadas fuera de los deberes y responsabilidades, porque simplemente está buscando un momento de privacidad.


Tolerancia

A medida que transcurre el tiempo de confinamiento, el ser humano tiende a volverse más intolerante. En un aislamiento bajo el mar, cualquier conflicto puede provocar una situación de tensión. Es por esto, que la clave es que todos aprendan a tolerar las manías de sus compañeros. Es normal que en situaciones de aislamiento afloren tics que pueden sacar de quicio a otra persona.

La recomendación es, en primer lugar, identificarlos. Luego, conocer el propio nivel de reacción que se produce, el cual se puede manifestar con un aumento de la temperatura corporal, tensión de los músculos o dolor de cabeza, con el propósito de poder controlarlo antes de llegar a un nivel de ira tal, que desencadene un actuar inapropiado del cual más tarde me podré arrepentir.

Por otra parte, trate de minimizar la atención al comportamiento de los otros compañeros del grupo a través de la lectura de un libro de interés, dado que, al leer, el nivel de concentración aumenta, bloqueando la percepción de tics de otras personas que puedan estar sucediendo paralelamente.


Incertidumbre

Incertidumbre es el antónimo de certidumbre, que es la “firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar” (RAE, 2020). En ese sentido, las misiones a las que debe enfrentarse un submarino junto a su dotación cuentan con un gran componente de incertidumbre. Lo anterior, sustentado por el desconocimiento de lo que rodea al submarino (al ser un tubo de acero cerrado, las personas son incapaces de percibir, con precisión, lo que pasa alrededor del submarino, solo es posible hacerlo a través de los sensores de este, los cuales para operarlos es necesario respetar ciertas restricciones de operación) y también, desde el punto de vista táctico, la presencia de un submarino alertará a toda una fuerza que maximizará el empleo de sus medios y sensores para detectarlo y posteriormente hundirlo. Esta situación genera un alto grado de incertidumbre, dado que se debe trabajar con variables desconocidas y con una permanente sensación de no saber lo que se viene, lo cual, naturalmente, producirá un aumento de la ansiedad de los miembros de la dotación, lo que a su vez incrementa la irritabilidad de estos.

Para mitigar este efecto, los oficiales submarinistas son sometidos a un exigente proceso de entrenamiento, bajo una alta presión psicológica, que les permite manejar el efecto de la incertidumbre. Por otro lado, las operaciones submarinas deben ser provistas de información útil proveniente de fuentes confiables, las que permitirán tomar buenas decisiones y optimizar el resultado de estas a favor del submarino.

Sin duda, una sensación de alta incertidumbre reina en los hogares, producto del CODIV-19, al no tener claro cuánto durará esta pandemia. Para minimizar esta situación, procure seleccionar fuentes de información confiables y evitar las llamadas fake news. Finalmente, al igual que un submarinista, no se desespere, tome decisiones basadas en la información certera que tiene. Confíe en sus instintos y no deje que la presión de la situación le lleve a tomar decisiones erradas, sea prudente y actúe con inteligencia racional.

Descanso

El estar sometido a un confinamiento permanente y ser partícipe de una rutina exigente, genera un cansancio físico y mental en los submarinistas, por lo que se hace necesario tener espacios para dormir y recuperar la energía invertida en el quehacer diario.

En los submarinos, al estar en un tubo de acero sin ventanas, las 24 horas del día transcurren bajo la luz eléctrica; no obstante, para colaborar con el descanso y permitir un adecuado ciclo del sueño, es que se efectúa un juego de luces que permite diferenciar el día de la noche. Cuando las luces de color blanco están encendidas significa que en el exterior es de día y, cuando éstas se tornan rojas, significa el sol se escondió y reina la oscuridad en la superficie.

Aproveche este tiempo de permanencia en su casa para descansar, dormir y recuperar la energía gastada producto del estrés de la crisis y lo agotador del trabajo y la rutina.

Trate de generar ambientes armónicos de descanso, considerando detalles como apagar la luz y la ventilación del espacio de descanso.

Trabajo en equipo

“Cuando se trabaja en equipo, los esfuerzos de los miembros se potencian, disminuyendo el tiempo de acción y aumentando la eficacia de los resultados.”(Gómez, 2020).

La operación de un submarino se basa en el trabajo en equipo, pues el error de un miembro de la dotación puede provocar que, desde el comandante hasta el último marinero, no vean la luz del sol nunca más.

Cada miembro de la dotación cumple un rol dentro del equipo. A bordo se cuenta con operadores de sonar, mecánicos, comunicantes, electricistas y cocineros, entre otros. A pesar de que cada uno cumple funciones de acuerdo con su especialidad, existe un característico espíritu de cuerpo y compañerismo marcado por la ayuda constante al que lo necesite.

El segundo comandante junto a los jefes de departamento, procuran siempre distribuir los trabajos de acuerdo al tiempo y a las capacidades de cada uno, de manera de optimizar el rendimiento del equipo en general.

En su casa, explote al máximo las virtudes de los miembros de su familia, todos de alguna u otra forma aportarán al diario vivir.

Liderazgo

El comandante es la persona que carga con la responsabilidad absoluta del submarino, tanto del punto de vista del material como del personal. Es la persona que tiene más experiencia a bordo y, por lo tanto, es el que toma las decisiones finales sustentado por la confianza que deposita cada submarinista en el.

En este sentido, el comandante transmite una sensación de serenidad y control, que es fundamental para el desarrollo de actividades de alto riesgo, y la resolución de situaciones de tensión que se puedan generar entre los miembros de la dotación.

Dentro del hogar hay líderes naturales, normalmente personificados en la figura de los padres o hermanos mayores, quienes, al igual que los comandantes de los submarinos, deben procurar mantener un ambiente tranquilo y sereno al interior de la casa. Por otra parte, deben promover las características de solidaridad, al brindar la ayuda del que más lo necesite en determinados momentos. Finalmente, esta responsabilidad no es delegable, traspasable ni eludible, por lo que también requiere de un esfuerzo mayor por parte del líder, para lograr mantener un ambiente de armonía.

Conclusiones

Si los submarinistas son capaces de vivir en condiciones de aislamiento, sin comunicaciones ni redes sociales, es porque maximizan las características expuestas en los párrafos anteriores, las que, a su vez, permiten controlar la ansiedad y la sensación de claustrofobia.

Lo invito a considerar estas características y aplicarlas en su hogar mientras dure su aislamiento, le aseguro que traerá múltiples beneficios y evitará más de algún episodio de incomodidad.

Finalmente, recuerde que este es un aislamiento parcial y así como los submarinistas anhelan en lo más profundo de su interior aflorar, disfrutar de la brisa, la luz del sol y ver en el horizonte el puerto que los espera, nunca pierda la perspectiva de que en un futuro cercano volverá a su vida cotidiana normal.