El tono sube entre Londres y Washington
Louis Duclos
@ObsDelphi
Donald Trump estaría considerando debilitar la soberanía británica sobre las islas Malvinas (Falklands), en el Atlántico Sur.
El gobierno británico ha tenido que recordar que la soberanía «pertenece al Reino Unido», apoyándose en el derecho de los habitantes a la autodeterminación.
Para recordar, las Malvinas no tenían indígenas cuando fueron descubiertas, por lo que nada permite respaldar la tesis argentina según la cual pertenecerían a Buenos Aires. Además, el Reino Unido realizó un referéndum en 2013 en el que el 99.8% de los habitantes votó por permanecer bajo el amparo británico.

El Presidente estadounidense quiere «castigar» al Reino Unido por no haberlo apoyado suficientemente en la guerra contra Irán. Se pasa de una alianza estructurada e histórica entre los dos Estados a una relación transaccional, donde el apoyo ya no es implícito sino exigido, incluso cuando Washington actúa contra el derecho internacional y sin consultar a sus aliados.
Pero sobre todo, este asunto ilustra una ruptura más amplia. Bajo el impulso de Donald Trump, los Estados Unidos parecen dispuestos a instrumentalizar temas sensibles para presionar a sus propios aliados. El Reino Unido, sin embargo pilar de la relación transatlántica, se encuentra tratado como un socio condicional. Situación aún impensable hace 2 años.
La ruptura es profunda y los choques de armas comienzan.
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