miércoles, 16 de julio de 2025

EA: Maniobras en montaña nevada


Ejercicios operacionales en la montaña nevada




El Regimiento de Infantería de Montaña 10 realizó ejercicios con apoyo de la Compañía de Cazadores de Montaña 6, en la zona de Primeros Pinos, en la provincia de Neuquén.



Durante la actividad, nuestros soldados ejecutaron tiro con armas portátiles, apertura de brechas y operaciones de combate, todo ello bajo un clima adverso y terreno nevado.

martes, 15 de julio de 2025

US Army: Nuevo cartucho, nuevas armas



Nuevo cartucho, nueva ametralladora: el ejército de EE. UU. cambia su sistema de armas livianas

El Ejército de Estados Unidos está en medio del cambio más grande en su sistema de armas livianas desde los años 60. No se trata solamente de nuevas armas, sino de complejos de fusil completos con nueva munición. Y no estamos hablando de algo especializado, como un fusil de francotirador y su respectivo cartucho, sino de una nueva arma de asalto, una ametralladora liviana y un nuevo cartucho para ambas. Pero los cambios aún no están finalizados, y ya se vienen nuevas armas y calibres.


El nuevo cartucho para ametralladora está en un duelo dimensional justo entre el .50 BMG y el 7,62 NATO, al cual básicamente reemplazará.

El programa Next Generation Squad Weapon (NGSW) finalmente se completó con la adopción de un nuevo cartucho de 6,8 mm, un fusil y una ametralladora para ese calibre. El escuadrón de fusileros será completamente reequipado con estos nuevos sistemas. Sin embargo, hay un arma que queda fuera y su estatus es incierto: se trata de la ametralladora M240, versión estadounidense de la belga FN MAG.




Paracaidistas del Regimiento 503 en las montañas de Kunar, Afganistán, en 2007 con una M240B
. Fue en ese terreno donde los estadounidenses se dieron cuenta de que su evolución de la ametralladora de propósito general no iba por buen camino.

La M240 se usa para reforzar el pelotón, disparando desde bípode o trípode. Con la adopción del cartucho de 6,8 mm, el 7,62 NATO quedó prácticamente obsoleto. Menor calibre, pero mayor alcance y letalidad. Así, la vieja ametralladora pasó a ser simplemente 12 kilos de peso muerto. De hecho, la M240 pesa 12,5 kg.


Otra vez Afganistán, otra vez la M240, pero ahora el modelo “L”. Nueva culata, diseño con titanio, cañón acortado: bajó a unos 9 kg. Pero cuando tenés un cajón de mecanismos hecho de chapa gruesa y remaches… las opciones son pocas. O rediseñás desde cero, o aligerás algunas partes.

Era evidente que algo tenía que cambiar. Una posibilidad fue transformar la XM250 (ahora M250) de SIG Sauer, creada bajo el programa NGSW, en una ametralladora de propósito general. De hecho, los ingenieros de SIG originalmente pensaron en esa dirección. La XM250 tenía cañón de recambio rápido y era una ametralladora clásica. Pero el ejército no quiso un clon del PKM. La XM250 perdió el cañón intercambiable y quedó como arma exclusiva para escuadras. Una decisión extraña, considerando que el programa NGSW nació para superar al PKM.



TRUE VELOCITY RM338: esencialmente una M240 agrandada, pero con un diseño que abandona las tecnologías belgas de mediados del siglo XX y recupera el estampado. Aun con mayor tamaño, pesa lo mismo que una M240 estándar.

Lo dijimos antes: el ejército estadounidense necesitaba un fusil y una ametralladora que superaran en alcance a una escuadra enemiga armada con fusiles y ametralladoras Kaláshnikov. Querían contrarrestar emboscadas comunes en Afganistán. Y así, una situación puntual de guerra contrainsurgente se transformó en doctrina general para todo el ejército del siglo XXI.

Una decisión, como mínimo, dudosa. Tal vez por eso, agregaron a la narrativa la necesidad de penetrar blindajes personales de nueva generación rusos y chinos. De estos chalecos no hay evidencia pública. Quizá saben algo que el resto del mundo no, aunque parece poco probable. Su inteligencia técnica es buena, el resto no tanto. Tal vez fue sólo para convencer al Senado. Porque sí, en EE. UU., podés tirar miles de millones a la basura si sabés explicárselo a los políticos.


SIG SAUER SIG-MMG 338: una ametralladora de dimensiones considerables.

El ejército decidió que necesitaba otro sistema de armas y otro cartucho. Algo más potente que el 6,8 mm, para llenar el hueco entre el nuevo M250 y el 12,7 mm. Eligieron el .338 Norma Magnum, que ya se usa en el fusil de precisión M22 PSR de Barrett. La nueva ametralladora tenía que ser multicalibre, cambiando fácilmente entre .338 y 6,8x51 mm.


OHIO ORDNANCE WORKS REAPR: probablemente el diseño más interesante entre los que se están probando para este nuevo calibre.

Pero el programa Lightweight Machine Gun-Medium (LMG-M) se estancó. Primero por el COVID, luego por problemas con la munición. El cartucho .338 NM era para francotiradores, no existía una versión para ametralladoras. Y había que producir grandes cantidades para las pruebas de tres prototipos.



En realidad, SIG Sauer concibió la XM250 como una ametralladora de propósito general con cañón intercambiable. Pero el ejército tenía otra idea

El SOCOM (Comando de Operaciones Especiales) tenía previsto adoptar un modelo para fines de 2024… pero no llegó a nada. Las pruebas continúan. Los candidatos:

  • TRUE VELOCITY RM338

  • SIG SAUER SIG-MMG 338

  • OHIO ORDNANCE WORKS REAPR

Los tres entran dentro del peso de una M240B (12,5 kg). Lo cual no es mucho mérito. En las montañas de Afganistán, los soldados sintieron el error de diseño. De ahí surgió la versión “L”, más liviana, más cercana al PKM. No idéntica, pero mejor.

Todos los modelos son multicalibre. El primero es básicamente una M240 agrandada. El segundo, una M250 potenciada. El REAPR, en cambio, es único: Recoil Enhanced Automatic Precision Rifle. Usa cierre semilibre con retardo por rodillo, tipo G3 alemana, pero para un cartucho más potente. Poco se sabe más allá de eso. En la web del fabricante repiten “único” decenas de veces, pero no publican especificaciones.


Así quedaría armado un pelotón si eligen la SIG SAUER en calibre .338 NM. Hasta las ametralladoras “medias” vendrían con freno de boca de fábrica.

Como ya se adoptaron el fusil y cartucho de 6,8x51 mm, sólo falta elegir qué sistema usar para el .338 NM. Pero eso no implica el fin de la M240. Al contrario: el ejército sigue comprando kits de conversión para usar cartucho de 6,8 mm en las M240 existentes.

La realidad es que el ejército tiene una enorme cantidad de M240. Más de 120.000 unidades. Y no solo se usan como armas de infantería. La M240 nació como ametralladora coaxial de tanque, y se utiliza también en afustes gemelos, en torretas, etc. Hay más M240 montadas en vehículos que en manos de infantería. Reemplazarlas sería carísimo, incluso para EE. UU. Además, en esas funciones el peso no importa tanto. En un M1 Abrams, da igual si una M240 pesa 12 o 10 kg.

El cartucho de 6,8 mm tiene mejor alcance, velocidad y energía de boca que el 7,62 NATO. Y ya se hicieron pruebas que confirmaron que la M240 lo soporta perfectamente.


M240C montada en riel circular sobre la torreta de un M1A1 Abrams. El ejército tiene muchas M240 y no va a retirarlas pronto.

Conclusión

El sistema de armas livianas del ejército estadounidense, y más específicamente de ametralladoras, se vuelve cada vez más raro. Todo parece lógico, pero a la vez aparecen nuevas municiones, viejos sistemas se mantienen, otros nuevos aparecen sin reemplazar nada.

Lo más curioso: todos estos cambios empezaron cuando el enemigo más temido del ejército era un pastor con un PKM en las montañas. Hoy, EE. UU. recuerda que hace tres años hay una guerra en Europa del Este, donde los drones dominan el campo de batalla. Y el ejército no está preparado para eso.

Muchos ya dicen que los estrategas del Pentágono estuvieron equivocados los últimos cinco años. Sea como sea, los cambios son interesantísimos, y habrá que ver en qué termina todo esto.

—Alexander Sychev


Argentina: Desfiles por el 9 de Julio

Celebraciones por la Independencia en Tucumán, Misiones y Corrientes


El Liceo Militar General Aráoz de Lamadrid formó parte de la vigilia y los actos centrales en la Casa Histórica de San Miguel de Tucumán, renovando el compromiso con la memoria nacional junto a instituciones locales y representantes de la comunidad.


En Misiones, la Escuela Militar de Monte participó de los actos por el 209.º aniversario de la Declaración de la Independencia en Puerto Iguazú y Eldorado, y acompañó a autoridades locales, instituciones educativas y vecinos de la comunidad.

En la localidad de Apóstoles, el Regimiento de Infantería de Monte 30 asistió a la ceremonia cívico-militar realizada en la plaza San Martín junto a representantes municipales, Fuerzas de Seguridad y escuelas.
Por su parte, el Grupo de Artillería de Monte 3 estuvo presente en los actos centrales en Paso de los Libres, que incluyeron el izamiento de la Bandera Nacional, un tedeum en la parroquia San José y un desfile junto a instituciones educativas y veteranos de guerra.

lunes, 14 de julio de 2025

Argentina: Defensa, geopolítica y adquisiciones militares desde el peronismo

Defensa, geopolítica y adquisiciones militares

La era del infantilismo estratégico que marcó el rumbo de la defensa durante todas las gestiones de origen kirchneristas derivó en un sistemático proceso de desarme e indefensión.
Defensa, geopolítica y adquisiciones militares




El ministro Luis Petri entregó en 2024 nuevos tanques el ejercito


Juan Battaleme
Secretario de Asuntos Internacionales de la Defensa, Ministerio de Defensa
Diario Clarín

Es la geopolítica una de las razones centrales que llevan a las distintas naciones del planeta a adquirir equipos para sustentar su defensa? Sí, pero no la única. Las condiciones técnicas, las razones operacionales, las denominadas hipótesis de conflicto existentes y las perspectivas de un conflicto armado derivadas de la degradación del ambiente internacional también deben ser consideradas. La activación de dilemas de seguridad y un pesimismo creciente sobre el entorno internacional, también tienen su peso decisional.

La era del infantilismo estratégico que marcó el rumbo de la defensa durante todas las gestiones de origen kirchneristas derivó en un sistemático proceso de desarme e indefensión, con debates estériles y circulares. El tiempo para seguir por ese camino se encuentra agotado.

En lo que respecta al necesario reequipamiento y reactivación de los programas de modernización de material para las FF.AA. se han abierto diversos debates sobre la necesidad, la oportunidad junto con consideraciones geopolíticas.

Todos son bienvenidos, en particular cuando en el pasado reciente esos debates no tenían ningún sustento concreto. La recuperación de la aviación de combate, la adquisición de Vehículos Blindados de Combate a Rueda (VCBR) y la posible compra de submarinos, cambió el eje de la discusión: saliendo de la teoría para discutir las consecuencias que tiene para el país adquirir determinado tipo de equipamiento militar.

En cuanto a la aviación, Los Ministros Garre, Taiana, Puricelli y Rossi, dejaron pasar sucesivas oportunidades de incorporar aviones de combate polivalentes: desde los israelíes KFIR C-10/12, pasando por los Mirage F-1 y 2000 franceses, hasta abortar la posible adquisición del KAI T-50 surcoreano, aduciendo “veto británico”. Tardíamente apareció sobre la mesa el JF-17 de fabricación sino-pakistaní. Luego, y ante el avance de la propuesta china surgieron dos competidores: el F-16 A/B MLU ofrecido por Dinamarca y EE.UU., y el HAL Tejas Mk2, de origen indio.



Tanto Rossi como Taiana, habiendo contado con las condiciones políticas para avanzar con el JF-17, dilataron la decisión política y administrativa. Ellos deberán responder qué motivó que el entonces presidente Alberto Fernández declarara al FT el 7/12/ 22 que “no había dinero para aviones de combate y que no se iban a comprar”.

Resulta evidente que los responsables de defensa de esa gestión estaban más interesados en garantizarle el statu quo al Reino Unido. Eso sí: para disimular, protestaron con vehemencia y mantuvieron alta la narrativa sobre Malvinas, al tiempo que evitaron cualquier tipo de diálogo estratégico con ese país, para que la contradicción no se hiciera tan evidente. El ministro Petri revirtió esa situación: la decisión de avanzar con los F-16 se ejecutó en 100 días, tras una década de inacción.

Algo similar ocurrió con los VCBR. Otra vez, la inacción fue la constante de las administraciones kirchneristas. El ministro Petri tomó la decisión de avanzar, luego de un año de análisis minucioso de distintos modelos disponibles, dando respuesta a lo que el Ejército demandaba: un vehículo 8x8, no uno 6x6 como pretendía imponer Taiana. Ese proyecto comenzó en 2009; 16 años después es esta administración la que comienza a darle una solución, en tres etapas, con una operatoria transparente entre gobiernos.

Cabe señalar que la opción brasileña no avanzó por la desconfianza de la administración de Lula hacia la economía de los Fernández. Su ministro de Hacienda rechazó la operación con financiamiento del BNDES por considerar que Argentina no tenía capacidad de pago. La solidaridad ideológica tuvo poco peso cuando de adquisiciones en material de defensa se trata, y es entendible que así sea. Menos conocido es que, a pesar de la falta de financiamiento, se continuó evaluando el modelo brasileño. Fue el VCBR Stryker que resultó mejor posicionado según los informes técnicos del Ejército elevados al Ministerio de Defensa.

Otra curiosidad de la relación en defensa entre Argentina y Brasil fue la decisión de sumar a nuestro país como proveedor de Embraer en el proyecto del avión de transporte KC-390. Dicho proyecto incluye componentes británicos sensibles, como los sistemas de control de vuelo provistos por British Aerospace.

Aun así, el Ministro Rossi firmó una carta de intención para adquirir seis aeronaves, debiendo suponer que ese avión se encuentra sujeto al veto británico. Al día de hoy, su incorporación incierta: el KC-390 implicaría una mejora sustancial en la capacidad de transporte aéreo argentino y si es mejora está sujeto a veto. A ello se suma que Brasil no ha mostrado interés en financiar la operación, lo que deja a la Argentina dependiendo, por ahora, de los nobles y modernizados Hércules de EE.UU.

Esa es la diferencia entre firmar cartas de intención y equipar a las fuerzas. Expone a los decisores a distintos tipos de alternativas, opciones geopolíticas y realidades económicas.

La modernización del equipamiento militar tiene consecuencias, las cuales ya comienzan a verse, en particular en la reacción de aquellos que querían seguir el camino del desarme lento y sostenido que condenaba a las Fuerzas Armadas del octavo país del planeta a la irrelevancia operacional. Poner en valor a las Fuerzas Armadas es brindarles los medios para que puedan cumplir con el mandato constitucional y ser garante de la paz de los argentinos. 

Addendum del editor

La política de defensa implementada por los gobiernos kirchneristas se caracterizó por un marcado desinterés estratégico y una inacción persistente que llevó a un preocupante estado de indefensión nacional. Bajo un enfoque calificado como "infantilismo estratégico", se abandonaron iniciativas clave para el reequipamiento militar, debilitando las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas argentinas y dejando al país sin medios adecuados para responder a potenciales amenazas.

Durante casi dos décadas, las administraciones kirchneristas no solo evitaron inversiones sustanciales en defensa, sino que además postergaron o directamente rechazaron decisiones fundamentales. Esto incluyó la falta de incorporación de aviones de combate polivalentes, pese a contar con múltiples oportunidades (KFIR israelíes, Mirage franceses, T-50 surcoreano, JF-17 chino-pakistaní, entre otros). Incluso cuando existía consenso técnico y condiciones políticas para avanzar, los ministros del área —Garré, Taiana, Puricelli y Rossi— optaron por dilatar o abortar las decisiones, muchas veces escudándose en supuestos vetos británicos sin intentar sortearlos por vía diplomática o técnica.

El caso de los Vehículos Blindados de Combate a Rueda (VCBR) siguió una lógica similar: 16 años de parálisis desde que se inició el proyecto en 2009, con decisiones políticas que nunca se concretaron. Solo en gestiones posteriores comenzó a ejecutarse una solución técnica basada en las necesidades reales del Ejército, tras una década y media de postergaciones.

En paralelo, el gobierno argentino se comprometió con proyectos como el KC-390 de Embraer —con componentes británicos sensibles al veto— sin garantías sobre su viabilidad real, demostrando una desconexión entre decisiones formales y capacidades operativas efectivas. Las declaraciones políticas sobre soberanía, en especial respecto a Malvinas, quedaron desmentidas por una praxis que evitó cualquier acción que pudiera incomodar al Reino Unido en el terreno concreto del reequipamiento militar.

La política de defensa del kirchnerismo incurrió en una negligencia sistemática que, por su profundidad y duración, roza los límites de la traición a los intereses nacionales. Sin dudas que fue coordinado con la desmantelación de todo el sistema de inteligencia nacional dejando las fronteras libres para todos los actos de corrupción imaginables. No dotar a las Fuerzas Armadas del equipamiento necesario en un contexto geopolítico cada vez más inestable no solo debilitó la soberanía efectiva del país, sino que dejó a la Argentina sin capacidad real de disuasión, comprometiendo su seguridad estratégica. La reversión parcial de este proceso en gobiernos posteriores expone, por contraste, el nivel de parálisis y desinterés que marcó la etapa anterior.


EA: Maniobras del GAMte 3

Ejercicios de artillería en Corrientes

Ejército Argentino




En Paso de los Libres, el Grupo de Artillería de Monte 3 desarrolló ejercicios de subunidad.
Las actividades incluyeron maniobras tácticas en terreno y procedimientos específicos del arma, fortaleciendo la instrucción técnica y el trabajo conjunto en un entorno exigente como el del monte correntino.


 

Tanque ligero: PrototipoT92, cancelado demasiado pronto

El tanque ligero T92: cancelado demasiado pronto

Michael Taylor ¬¬ TANK Historia





El T92 se remonta al comienzo de la Guerra Fría, cuando el ejército estadounidense estaba ocupado actualizando su arsenal de armas de la Segunda Guerra Mundial con equipos más modernos. Con la guerra de Corea ya en el espejo retrovisor a mediados de la década de 1950, el ejército estadounidense finalmente tuvo un respiro para sentarse y analizar detenidamente algunos de sus sistemas de armas más anticuados, en particular los tanques ligeros.

El M41 Walker Bulldog fue uno de los primeros tanques ligeros estadounidenses posteriores a la Segunda Guerra Mundial, destinado a reemplazar al M24 Chaffee. Desafortunadamente, su desarrollo se aceleró con la guerra de Corea y el tanque resultante no era tan ligero y pequeño como el ejército había esperado.

Tales sentimientos obligaron a Estados Unidos a continuar su búsqueda de un tanque ligero adecuado.


Con 26 toneladas, el M41 se parecía más a un tanque mediano de la Segunda Guerra Mundial que a un tanque ligero. Imagen de la Guardia Nacional de Georgia.

Los líderes del ejército se dirigieron a la industria de defensa estadounidense para proponer un vehículo que tuviera la potencia de fuego y la protección del blindaje del M41, pero con un peso más ligero y una silueta mucho más pequeña. Varias empresas presentaron diseños, todas compitiendo por este lucrativo contrato gubernamental.



Al final, triunfó el diseño más innovador de Aircraft Armaments Incorporated, conocido como AAI. El ejército esperaba que sus características de diseño únicas impulsaran la tecnología de tanques ligeros estadounidenses mucho más allá de todo lo que los soviéticos pudieran producir.

Sin embargo, información sorprendente sobre un tanque ligero soviético potencialmente mejor finalmente obligó a los líderes del Ejército a abandonar el proyecto debido a presiones políticas externas.

Tenía un espesor de blindaje máximo de 32 mm y utilizaba un blindaje diseñado inteligentemente para adaptarse al nivel de protección del M41.


El T92. Los periscopios del conductor se pueden ver debajo de la torreta a la derecha. Un motor de ocho cilindros se encuentra debajo de la parrilla a la izquierda.

El diseño compacto del T92 también era mucho más pequeño que su homólogo M41, lo que ayudaba a mantener bajo su peso. Con una altura de 2,2 metros (7 pies 5 pulgadas), el T92 era aproximadamente medio metro más bajo. Tenía aproximadamente el mismo ancho que el M41, con 3,1 metros (10 pies 4 pulgadas), pero era significativamente más bajo.

El T92 tenía solo 6,3 metros (20 pies 7 pulgadas) de longitud, en comparación con los 8 metros (26 pies 6 pulgadas) del M41.

Su armamento principal era el cañón T185E1 de 76 mm, que era esencialmente la misma arma utilizada por el M41.


Esta imagen da una buena idea de la diferencia de tamaño entre los tanques T92 y M41.

Dependiendo de la munición, el T185E1 tenía excelentes capacidades antiblindaje. Los proyectiles perforantes de alta velocidad M319 podían penetrar más de 200 mm de blindaje vertical a unos 900 metros. Para ponerlo en perspectiva, estas cifras son similares a las del PaK 43 de 8,8 cm, que fue uno de los cañones antitanque más letales de la década anterior.

En aquel entonces, los tanques que pesaban entre 50 y 70 toneladas tenían este tipo de potencia de fuego, pero en la década de 1950 esta potencia se podía encontrar en tanques que pesaban menos de 20 toneladas.

Sin embargo, había una diferencia significativa en que el cañón del T92 era semiautomático. En lugar de empujar físicamente el proyectil hacia la recámara, el cargador podía colocarlo en una cuna que lo obligaba a entrar.


El cañón T185E1 de 76 mm utilizado en el T92 era básicamente el mismo que el armamento del M41. Se tuvieron que realizar algunos cambios para adaptarlo al T92. Imagen de peettriple CC BY-SA 3.0 de.

Este sistema reducía el esfuerzo físico del cargador, que podía empezar a recoger el siguiente proyectil antes de disparar el último. Como resultado, la cadencia de tiro total era de unos impresionantes 12 proyectiles por minuto.



El cañón también dispensaba automáticamente los casquillos fuera del tanque. Hacerlo era más una necesidad práctica que otra cosa, simplemente porque el espacio en el interior era muy limitado. Este pequeño tanque contenía una tripulación de cuatro personas (comandante, artillero, cargador y conductor) junto con 60 cartuchos de munición y miles de cartuchos para sus ametralladoras de calibre .50 y .30.

Las cúpulas blindadas a ambos lados del cañón de 76 mm contenían una ametralladora del calibre .50 para el comandante y una del calibre .30 para el artillero. Cada cúpula tenía un campo de tiro de 194 grados y podía moverse hacia adentro diez grados hacia adelante y cuatro grados hacia atrás. La torreta podía moverse 360 ​​grados y tenía una elevación de entre 20 y menos diez grados.


El T92 tenía un anillo de torreta notablemente grande para su tamaño, de 2,26 metros (89 pulgadas). Era incluso más grande que el anillo de torreta del M48 Patton. Imagen de 270862 CC BY-ND 2.0.

Curiosamente, el T92 contaba con una pequeña puerta doble en la parte trasera del casco para cargar municiones, aunque también podía utilizarse como acceso al compartimento de la tripulación.

Este pequeño titán estaba propulsado por el Continental AOI-628-1, un motor de gasolina de 8 cilindros opuestos de 10,3 litros (628 pulgadas cúbicas) ubicado en el lado derecho del casco. Aunque podía producir 350 caballos, no era tan potente como el motor de 14,6 litros (896 pulgadas cúbicas) y 500 caballos del M41.

Gracias a esto, el T92 tenía una velocidad máxima en carretera de solo 35 mph, en comparación con las 45 mph del M41, a pesar de su menor peso.


La parte trasera del T92, mostrando sus puertas divididas. Nótese los soportes en las esquinas inferiores de la parte trasera del casco. Aquí fue donde se instaló una polea guía durante las pruebas. Imagen de 270862 CC BY-ND 2.0.

El T92 contaba con un innovador sistema de suspensión llamado suspensión torsilástica. Aunque hoy en día es bastante común en todo tipo de camiones comerciales e industrias civiles, la suspensión torsilástica era única en su momento.

En los sistemas de suspensión tradicionales, las barras de torsión y los resortes de metal ayudan a sostener el tanque mientras se mueve. En un sistema de suspensión torsilástica, estos resortes de metal se reemplazan por bujes de goma. Este sistema requiere menos mantenimiento y proporciona un andar más silencioso y suave.

Y, como sistema externo, no ocupa espacio interior, a diferencia de los sistemas Christie o de suspensión con barra de torsión.


La suspensión del T92 era bastante radical para la época. Imagen de 270862 CC BY-ND 2.0.

Historial de pruebas y servicios

Después de que se entregaran el primer y el segundo modelo de prueba del T92 en noviembre de 1956 y julio de 1957, respectivamente, los ingenieros del ejército en el campo de pruebas de Aberdeen pusieron a prueba los vehículos. Aunque el vehículo tuvo un buen desempeño en general, hubo que solucionar muchos problemas mecánicos y de diseño.

Uno de los mayores problemas fueron las nuevas orugas T110 que se utilizaron en el vehículo. El diseño T110 consistía en tacos de goma reforzados con cables de 16 pulgadas de ancho, pero estos tenían la costumbre de romperse con regularidad durante las pruebas. Las orugas ineficaces de los dos primeros modelos se reemplazaron por orugas de doble pasador T85E1 ligeramente más delgadas del M24 Chaffee.

El T92 también tenía tendencia a desviar las orugas. El diseño original preveía cuatro ruedas de carretera a cada lado. Sin embargo, para resolver el problema de desviaciones de las orugas, el equipo implementó una rueda tensora trasera compensadora para ayudar a mantener la tensión.


T92 con orugas T85E1 de 14 pulgadas de ancho y rueda guía trasera.

Si bien estos fueron los dos cambios más significativos, el equipo de pruebas recomendó o implementó más de 50 cambios durante los dos años que el T92 estuvo en Aberdeen Proving Ground.

Mientras el equipo continuaba perfeccionando este prometedor tanque ligero, en enero de 1957 el Congreso recibió la noticia de que se había desarrollado un nuevo tanque soviético con capacidades anfibias.

Para no quedarse atrás, los miembros del Congreso presionaron al Ejército para que adquiriera un vehículo que pudiera igualar o reemplazar lo que eventualmente se conocería como el tanque anfibio PT-76.

Lo único que tenía el Ejército que podía potencialmente igualar al PT-76 era el T92. Sin embargo, para que tuviera capacidad anfibia, el T92 requeriría un rediseño completo del casco, lo que era imposible de hacer en esta etapa avanzada del desarrollo.


Un PT-76 soviético. Este vehículo impulsó el desarrollo del M551 Sheridan. Imagen de Iamthewalrus241167 CC BY-SA 4.0.

Como los T92 existentes no podían modificarse para convertirse en anfibios, el Ejército ordenó la cancelación del proyecto en 1958.

El cancelado T92 dio paso a uno de los tanques estadounidenses más conocidos y controvertidos de la Guerra Fría, el M551 Sheridan.

Afortunadamente, un T92 sobrevivió a la cancelación del proyecto y pasó muchos años en el Museo de Artillería del Ejército en el Campo de Pruebas de Aberdeen. El T92 fue trasladado a Fort Lee, Virginia, en 2010, cuando se transfirió la colección.





domingo, 13 de julio de 2025

Patagonia: Prácticas con VCA en el campo de instrucción Gral Adalid

 

Ejercicios de Artillería en Santa Cruz




En el campo de instrucción General Adalid, el Grupo de Artillería Blindado 11 desarrolló ejercitaciones de nivel sección y subunidad.
Las actividades se centraron en la operación de Vehículos de Combate de Artillería Palmaria 155 mm, a fin de fortalecer las capacidades tácticas y técnicas de las fracciones.