sábado, 9 de septiembre de 2023

Operación Alcázar: El casi motín y última resistencia en Puerto Argentino

Operación Alcázar: los comandos que planearon sacar Menéndez y hacer un contraataque “en serio” contra los ingleses

Los mayores Mario Castagneto y Aldo Rico idearon un plan para resistir el embate final inglés y, de ser necesario, morir peleando. Iban a tomar la casa del gobernador en Puerto Argentino y atrincherarse. Cómo le llegó esa información a Menéndez, la acción que tomó y la misión suicida a la que fueron enviados cuando la guerra ya se terminaba

El jefe de la Compañía de Comandos 601consideraba que un contraataque era perfectamente posible. Mario Castagneto recorría permanentemente las posiciones y sabía de lo que hablaba. Pero los generales estuvieron siempre con los borceguíes lustrados, jamás se acercaron a recorrer los pozos de zorro de primera línea para calibrar la situación. De haberse animado a ensuciar su calzado, se hubieran anoticiado de que los soldados estaban enteramente dispuestos a jugarse. Siempre y cuando, claro está, los generales se pusieran al mando.

Excepto las posiciones del Regimiento 8, que estaba en Bahía Fox, el mayor Castagneto recorrió todas las unidades. Y pudo constatar que los combatientes esperaban y necesitaban la presencia de sus jefes. Esos jefes que están cerca de la tropa, que no le escurren el bulto a la primera línea, que recorren las posiciones, que tienen el conocimiento profundo de cómo está la situación por la que se está atravesando, que llevan a todas partes su aliento, que hacen la arenga final. Lo que los soldados querían era el ejemplo personal, no que los generales se quedaran encerrados en el pueblo. En vez de ello, estos generales vivían lo más tranquilos en sus casas de Puerto Argentino. Con cocinero y calefacción.

Si los de Malvinas no hubieran sido generales de escritorio, nada les hubiera impedido reunir a oficiales y suboficiales, incluyendo a aquellos que pululaban en el pueblo y en la retaguardia y, sumándoles a los comandos, lanzar ese contraataque que los ingleses tanto temían.

Pero Mario Benjamín Menéndez, jefe de la Guarnición Malvinas y gobernador del archipiélago, hacía gala de una indiferencia rayana en la resignación. Siempre me pareció que el general ya se había rendido internamente hacía mucho tiempo atrás.

Mario Benjamín Menéndez con el mayor Castagneto en Malvinas (Fotos: Nicolás Kasanzew)

El talentoso periodista Manfred Schönfeld, escribió después de la rendición:

Faltó el último coraje personal en la conducción. Si hubo sentimientos humanitarios, si no se quiso exponer a la tropa a ser víctima de una carnicería generalizada –suponiendo que verdaderamente, el armamento del enemigo era tan superior que casi diez mil hombres no pudieron resistirlo siquiera un poco más– pero en fin, si hubo ese acto de compasión para con la masa de jóvenes civiles conscriptos, nadie hubiera impedido, sin embargo, a los oficiales superiores al mando de la guarnición, licenciar a sus tropas, ordenarles rendirse, dar a conocer amplia y profundamente tal decisión a los cuatro vientos –para evitar posibles represalias ulteriores contra la tropa inerme– y una vez hecho eso, atrincherarse un puñado de hombres cuyo honor profesional los hubiera obligado a semejante acto de heroísmo, alrededor de su bandera, y pelear por ella hasta morir. De haberse dado un gesto de esta naturaleza, hoy los argentinos andaríamos con la frente más alta, e incluso en aquellos hogares atribulados por la tragedia de la pérdida o la mutilación de un hijo se sentiría que ese sacrificio impuesto por el destino fue correspondido, fue igualado, sin que quedasen sueltos los cabos de la duda y de la incertidumbre sobre la justificación del sacrificio”.

Aldo Rico en una Kawasaki KE 125 en la costa de Puerto Argentino

Sin embargo, hubo dos oficiales que quisieron hacer exactamente lo imaginado por Schonfeld: atrincherarse con un puñado de hombres y vender cara la derrota. Eran los jefes de las Compañías de Comandos 601 y 602, mayores Mario Castagneto y Aldo Rico.

La iniciativa partió del primero, quien le planteó a Rico la idea de preparar la última resistencia en Puerto Argentino. La operación se llamaría “Alcázar”, un término muy caro a Castagneto, ya que evocaba la heroica resistencia del asediado Alcázar de Toledo en 1936. El jefe de la 602 no estaba muy convencido, pero finalmente accedió ante el ímpetu y la convicción irreductible de Castagneto.

Bastante antes del arribo de Rico a Malvinas, el jefe de la 601 había anticipado que ese momento podía llegar. Y su idea era atrincherarse en la casa del gobernador. Es que en una campaña, lo que simboliza el triunfo es la conquista del objetivo estratégico; en este caso la ciudad de Puerto Argentino. Pero el enemigo no podría cantar victoria, mientras la casa del gobernador no estuviese en su poder.

Desde tiempo atrás, Castagneto creía que iba a ser necesaria una resistencia final, sin posibilidades de éxito tal vez, pero que encarnara el deseo de combatir hasta la muerte. Erróneamente se dijo luego que la idea era resistir casa por casa, pero Castagneto nunca lo imaginó así. Por empezar, era imposible con los efectivos de que disponía en aquel momento. Contaba sólo con unos sesenta hombres, ya que había perdido gente que tenía en la Gran Malvina. Sumados a los comandos de Gendarmería y los de Rico no superaban un total de noventa o cien. Pero sobre todo, Castagneto no quería escudarse en la población civil, contra la cual los ingleses no iban a disparar.

Mohamed Alí Seinldín (izquierda) se negó a formar parte de la Operación Alcázar. Dijo que no se podía alterar la cadena de mandos de esa manera, que era una falta de disciplina

Discretamente, ambos mayores y sus jefes de sección reconocieron por dentro y por fuera la casa del gobernador, para determinar la mejor manera en que podía ser defendida. Y por expresa orden del jefe de la 601, a la que se plegó Rico, a partir del 5 de junio los comandos, tanto de Ejército, como de Gendarmería realizaron un relevamiento completo del poblado: tipos de casas, particularidades de los terrenos baldíos, lugares para hacer voladuras o tender trampas, vías de repliegue, cantidad de radios y vehículos de toda clase. Sin pedir permiso a la superioridad.

Es evidente que para Castagneto era una cuestión de honor mostrar a los ojos del mundo entero que los cuadros argentinos eran capaces de combatir hasta la muerte, aunque no tuvieran posibilidades de triunfo.

Lamentablemente, Menéndez tenía una idea bien distinta del sentido de la vida militar.

Seineldín habla frente a los Comandos. Sentado, Aldo Rico (Fotos: Nicolás Kasanzew)

Sólo quedaba la opción de desplazarlo. Pero, ¿quién tenía la talla suficiente para conducir a los cuadros a un sacrificio heroico? Las miradas de Castagneto y Rico convergieron sobre el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín. Por su prestigio, porque no estaba comprometido directamente en el combate, porque su regimiento estaba en las cercanías, parecía la persona más adecuada para ponerse al frente de la defensa de Puerto Argentino.

De ahí que, a renglón seguido de la reunión de camaradería de los integrantes de ambas Compañías de Comandos, el domingo 6 de junio ambos oficiales visitaron a Seineldín en su amplia casamata subterránea de las posiciones del Regimiento 25 y le ofrecieron un plan: apartar a Menéndez y que él se ponga al frente de una defensa en serio. Inesperadamente, el Turco rechazó de plano la propuesta. Adujo que no se podía alterar la cadena de mandos de esa manera, que era una falta de disciplina.

Años más tarde, sin embargo, no tuvo los mismos miramientos al liderar, al menos formalmente, las asonadas de 1988 y 1990. Si bien decepcionados por la actitud de este jefe, Castagneto y Rico no abandonaron la idea de una postrera defensa de Puerto Argentino: la encabezarían ellos mismos. Al parecer, no los amilanaba siquiera que sus actitudes fueran pasibles de consejo de guerra y fusilamiento inmediato.

Pero la intención de resistir llegó al conocimiento de Menéndez, y abruptamente todos los comandos fueron sacados de Puerto Argentino en el anochecer del 13 de junio. Se les dijo que del otro lado de Wireless Ridge, donde estaban los tanques de combustible, en la península de Freycinet, desembarcaron comandos del SAS y había que neutralizarlos. En realidad, mandaron allí un rejuntado, ya que la 602 había perdido parte de su capacidad militar y la 601 estaba desparramada, tenía gente en Howard, que no había logrado cruzar a Soledad.

Decepcionados por la actitud de Seineldín, Castagneto y Rico no abandonaron la idea de una postrera defensa de Puerto Argentino: la encabezarían ellos mismos

Los comandos pasaron la noche bajo la nieve, mirando con los visores nocturnos, pero el SAS nunca apareció. Y a eso de las cuatro de la mañana Castagneto los impone de una nueva orden que acababa de recibir: ocupar una posición de bloqueo al oeste de la península de Cambers, en dirección a Monte Longdon, para evitar el avance de los ingleses, que venían de superar al Regimiento 7. Se trataba lisa y llanamente de una misión suicida. Unos cuarenta hombres sin armamento pesado eran ubicados a la intemperie frente a la artillería británica y dos o tres de sus batallones. “No me pregunten el por qué de esta orden”, se atajó Castagneto. Pero cuando el capitán Ricardo Frecha, que tenía con él una relación especial más allá de la profesión, lo agarra en un aparte, el mayor le dice: “No quieren que estemos en Puerto Argentino y hagamos la Operación Alcázar”.

Para evitar eso, los mandaban a una misión suicida.

“Ponernos en esa posición de bloqueo era una locura –me comenta Frecha–. Pero te aseguro que de ahí no nos íbamos a mover, moriríamos allí. Castagneto moría ahí, Rico moría ahí, yo moría ahí. Pensaba en mi esposa: bueno, ella va a poder rehacer su vida, es una linda mujer, todo pasará para ella. ¿Y mis hijos? ¡Los dejo huérfanos! ¿Trascenderé en ellos? Pero no había marcha atrás. Milagrosamente, la guerra terminó esa madrugada, y pararon todo”.

El capitán Ricardo Frecha supo que los sacaron a último momento de Puerto Argentino para impedir la Operación Alcázar (Fotos: Nicolás Kasanzew)

Ese día Castagneto agotó las baterías, llamando por radio para que los cruzaran nuevamente a Puerto Argentino. Quería volver para poner en práctica la Operación Alcázar. Y no hubo manera. Recién cuando escuchó por la radio militar que la rendición estaba acordada, después de unos cuarenta llamados que había hecho pidiendo que mandaran el barquito para cruzarlos, vio al Forrest que salía de enfrente a recogerlos,

El jefe de comandos nunca imaginó que la rendición se produciría en forma tan precipitada y sin haber ofrecido la resistencia final. Él había propuesto lo que haría cualquier soldado verdaderamente profesional: combatir sin parar. Su postura era, asimismo, altamente espiritual: pensaba en el juicio de la Historia, antes que en la propia supervivencia.

El mayor Mario Castagneto (centro) pensó que podían tomar la Casa del gobernador y resistir

Sin embargo, no necesariamente la iniciativa de Castagneto iba a ser coronada con la muerte de todos los valientes atrincherados. En 1984, ese brillante intelectual que fue Manfred Schönfeld, me decía: “No acepto de modo alguno la típica excusa de que Menéndez estaba preocupado por su tropa. Hay ejemplos en la historia de cómo resuelve eso un oficial pundonoroso. Si entre esa muchachada se hubiese corrido la voz ‘¡El general en persona está lanzándose al ataque! ¡Carga frente a nosotros contra el enemigo!’ eso los hubiera galvanizado. Porque no hay soldado; ni profesional, ni conscripto, que resista eso. Y eso es lo que debiera haber hecho el general Menéndez. También, si se hubiera atrincherado en la casa del gobernador con cuadros, anunciando a los cuatro vientos que ha licenciado a su tropa, especialmente a los conscriptos, pero que él de ahí no se mueve, que tendrán que sacarlo muerto, yo me juego la cabeza, conociendo como creo conocer a los ingleses, en cuyo país viví nueve años seguidos, que si él hace eso, los ingleses se frenan. Si llega el mensaje a Londres –y a todo el orbe–: ‘El hombre no se va a rendir. Habrá que pasarlo a cuchillo a él y a sus doscientos selectos. ¿Qué hacemos? ¿Vamos a pasar por unos monstruos? ¿Cinco mil hombres vamos a masacrar a doscientos, cuando ellos con sus diez mil respetaron a nuestros ochenta Marines que estaban antes del 2 de abril?’ –me juego nuevamente la cabeza que la respuesta iba a ser: ‘Negocie con el hombre’. Y entonces, cuando se negocia, algo se saca. Algo más honorable, más digno. Pero irse así al mazo, es lamentable. Demostrativo de que ese general evidentemente no domina su oficio, ni tampoco tiene las cualidades esenciales del militar, que son el coraje y el espíritu de sacrificio”.

Después de todo, los jefes están justamente para hacer esa clase de gestos, interpretando la necesidad histórica. Menéndez, en cambio, no se rindió el 14 de junio. Ya había llegado rendido a las islas el 7 de abril.

ARA La Argentina: Foto grupal en 1884

 Corbeta Mixta La Argentina





Foto grupal de Oficiales y Marinería sobre la cubierta del Buque Corbeta Mixta Escuela Armada Nacional “La Argentina” (que más tarde pasaría a denominarse “Armada de la República Argentina”, abreviatura “ARA”), mientras se encuentra amarrado al muelle - Año: 1884.
(Créditos a quien corresponda)

RESEÑA:

PARTE DEL HISTORIAL DEL NAVÍO: 1889: Es designada como integrante de la "División Corbetas", junto con el Buque Corbeta Cañonera Armada Nacional "Paraná" y el Corbeta Mixta Armada Nacional "Uruguay".
Continúa en su comando Capitán de Navío D. Martín Rivadavia.
La división va a la zona de Bahía Blanca, a efectuar relevamientos hidrográficos en Isla Verde, pues se pensaba instalar un lazareto y zona de cuarentena en ese lugar.
Estando en dichas tareas, se recibe orden de zarpar hacia Río de Janeiro, donde había estallado una revolución antimonárquica.
Llega al Brasil, y fondeada frente a Río, se entera de que el Emperador ha sido derrocado y deportado a Portugal siendo suplantado por una República.

Creación del pabellón brasileño: Deseando saludar al nuevo Estado así constituido, y no existiendo todavía un pabellón de este, se pide instrucciones, y la primera bandera brasileña de la República se confecciona a su bordo, siendo este buque el primero en saludarla el 27 de noviembre de 1889, izándose al tope, largando empavesado y acompañándose los movimientos con 21 cañonazos.
Esta bandera se presta luego, con idénticos fines, a una cañonera inglesa y al U.S.S. "Richmond', fragata que estaba de estación en Río.
El 10 de diciembre de 1889 se emprende el regreso, llegando a Bahía Blanca el 17 de diciembre. El 30 de diciembre regresa a Buenos Aires, disolviéndose la División Corbetas.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Ametralladora: DSS PZD 556 (Polonia)

Ametralladora ligera PZD 556

Modern Firearms




La ametralladora ligera PZD 556 es un producto relativamente nuevo de la empresa checa DSS (Defense and Security Services) SA. Introducida en 2023, los únicos usuarios conocidos de esta arma son ciertas unidades de voluntarios de las fuerzas armadas de Ucrania.

 
La ametralladora ligera PZD 556


A primera vista, la ametralladora ligera PZD 556 parece ser un clon bastante sencillo de la conocida ametralladora ligera FN Minimi, con diferencias menores y en su mayoría cosméticas. La única desviación visible del prototipo belga es el sistema de alimentación simplificado, sin disposiciones para la alimentación del cargador de cajas. También vale la pena señalar que, a pesar de un cañón relativamente corto (solo 35 cm o 13,7 ") y una munición OTAN de 5,56 mm no tan poderosa, esta arma en su forma desnuda pesa casi tanto como un Kalashnikov de 7,62 mm notablemente más poderosa y efectiva ametralladora universal PKM .

 
La ametralladora ligera PZD 556


La ametralladora ligera PZD 556 es un arma completamente automática que funciona con gas. Se dispara a cerrojo abierto y cuenta con un sistema de gas de pistón de carrera larga con un regulador de gas manual. El cañón está bloqueado por un perno giratorio con orejetas de bloqueo dobles. El sistema de alimentación está adaptado para los cinturones metálicos de desintegración estándar de la OTAN que utilizan los enlaces M27, y no hay provisión para una alimentación de cargador alternativa / de respaldo, como se puede encontrar en la ametralladora FN Minimi. Los contenedores de cinturón se pueden enganchar debajo de la pistola para mejorar la maniobrabilidad. El cañón está acanalado para mejorar el enfriamiento y, presumiblemente, se puede cambiar rápidamente si se sobrecalienta.



En su configuración básica, la ametralladora ligera PZD 556 está equipada con un bípode plegable liviano y una culata de hombro ajustable. Gun también tiene un punto de montaje para la instalación en un trípode de infantería o en un soporte de vehículo. Todas las versiones del arma están equipadas con un riel Picatinny integrado en la parte superior de la cubierta de alimentación para la instalación de varias miras ópticas o nocturnas, y también cuentan con miras de hierro de respaldo. Se pueden montar rieles de accesorios adicionales debajo del cañón.

La ametralladora ligera PZD 556, especificación básica
Calibre: 5,56x45 mm OTAN
Longitud: 720-865 mm
Longitud del cañón: 349 mm
Peso en vacío: 7,1 – 7,4 kg, según la variante
Tasa de fuego: 850 disparos por minuto
Alimentación y capacidad: cinta, normalmente 100 o 200 tiros en un contenedor
Modo de disparo Completamente automático
Operación Pistón de gas de carrera corta a cerrojo abierto
Presión del gatillo 5,5 KG/12LB
Color Negro mate
Calibre 5.56X45MM OTAN
Munición SS109/M80 o equivalente
Enlace M27
Correa Correa alimentada desde el lado izquierdo enlaces que se desintegran
Lata de munición 100 RDS/200 RDS
Cañón forjado en frío
cañón nitrurado con especificaciones militares
Longitud del cañón 349 MM/13,74“
Tasa de giro 1:7
Energía inicial 3470 J/2559 LB-FT
Velocidad inicial 850 M/S/2800FPS
Alcance efectivo 800 M
Tasa de fuego 850 RPM
Peso 7,1 kg/15,65 libras
Longitud 882-959 MM
34.7-37.75 pulgadas
Culata plegable 5 Posiciones
Ancho 117 mm/4,6 pulgadas
Altura 227 mm/8,9 pulgadas
Delantero Ajustable
ligero
trasero ajustable
sobre rieles de 1913




ARA: Cargando un torpedo en el buque "Presidente Sarmiento" en 1916

 Foto durante el proceso de izado a bordo de un torpedo previo a los Ejercicios Navales para el lanzamiento de torpedos de sistemas "Whitehead" de calibre 533mm en el Buque Escuela Armada Nacional "Presidente Sarmiento" en Puerto Madryn en el año 1916.

jueves, 7 de septiembre de 2023

PGM: ORBAT de la Fuerza Expedicionaria Británica

 

La composición de la Fuerza Expedicionaria Británica en la PGM

Weapons and Warfare

     

Fuerza expedicionaria británica 1914

el batallón de infanteríafue la unidad básica de la Fuerza Expedicionaria Británica durante la Primera Guerra Mundial. El batallón de soldados era uno de los dos o tres de un regimiento, estrechamente vinculado a un condado o ciudad en particular, y comúnmente reforzaba los lazos al incorporar el nombre del condado o ciudad en su título. El regimiento en sí no era una unidad en la línea de batalla; era el 'padre' de varios batallones, generalmente dos. En los días anteriores a la guerra, un batallón tendría su base en casa y el otro en las colonias, generalmente India, África, el Caribe o el Este. El regimiento era la unidad "familiar" del soldado, a la que debía su principal lealtad militar y a la que volvió a lo largo de su carrera. Durante la guerra, los regimientos levantaron batallones de acuerdo con la capacidad de sus conexiones regionales para apoyarlos. Así, el Regimiento de Londres,

El batallón tenía su propia estructura de mando para todos los fines de gestión. Para el soldado individual esta estructura comenzaba con su sección.

La sección de pelotón era el nivel de mando más básico, ocho o diez hombres bajo el mando de un cabo. Este grupo, una subunidad, era el horizonte cotidiano del soldado raso, y si el regimiento era su familia, sus compañeros de sección eran sus hermanos. En un regimiento local muy unido, un hombre podía encontrarse sirviendo en una sección con hombres que había conocido de sus días de escuela, y a menudo lo hacía. Tres secciones formaron un pelotón.

Cada pelotón de infantería o tropa de caballería estaba al mando de un teniente o subteniente más joven. El pelotón de infantería estaba formado por unos cuarenta o cincuenta hombres, en tres secciones, con un pequeño cuartel general de pelotón. El comandante de pelotón dirigía el pelotón, asistido por su sargento de pelotón, que lo dirigía. Por lo general, era el primer nombramiento de un oficial recién comisionado, mientras que un sargento en tiempos de paz comúnmente sería un veterano que se había alistado cuando su oficial era un niño pequeño. Pocos sargentos aspiraban a ser oficiales y rara vez se salvaba el abismo social.

La compañía de infantería , escuadrón de caballería o batería de artillería estaba comandada por un mayor o capitán superior y contaba con su propio equipo de cuartel general, que también se ocupaba de la logística. El papel principal de esta unidad era poner rifles o pistolas a trabajar. Este nivel era el centro de mando para la gestión de cuatro pelotones de infantería o tropas de caballería, o dos medias baterías de artillería. Además de controlar las operaciones de combate de cuatro pelotones, el cuartel general de la compañía proporcionó un enlace vital entre los pelotones de combate y los suministros de municiones, alimentos y otras necesidades de la guerra.

el batallónUn teniente coronel al mando fue asistido por una treintena de oficiales al mando de casi 1.000 hombres. Había cuatro compañías de fusileros y varios grupos de especialistas como parte del cuartel general del batallón. El ayudante era un capitán superior responsable de la gestión diaria del cuartel general del batallón. El sargento mayor del regimiento, el suboficial mayor, era responsable de la disciplina del día a día, así como de la gestión de los sargentos y otros rangos superiores que dirigían el batallón bajo el liderazgo de los oficiales. El intendente y su personal se encargaban de las tiendas, el catering y otra logística. Las comunicaciones eran una parte del cuartel general del batallón que requería mucho personal, porque la única forma de entregar órdenes e información era emplear 'corredores'. El batallón tenía un pequeño personal médico adscrito a su cuartel general, por lo general, un médico que era un oficial del Cuerpo Médico del Ejército Real, quizás un sargento médico del mismo cuerpo y un pequeño número de asistentes médicos. En la batalla, la demanda de camilleros siempre sería muy alta, y el papel tradicional de los miembros de la banda del batallón en tiempos de paz era servir como camilleros cuando surgía la necesidad.

El sistema de caballería era un poco diferente. Un regimiento de caballería era más pequeño, de unos 600 hombres, pero con idénticas funciones de mando. La principal diferencia era, por supuesto, que el regimiento de caballería dependía totalmente de los caballos. Las demandas de más de 600 caballos, con herradores asistentes, veterinarios y necesidades de alimentación, eran al menos tan complejas como proporcionar un número similar de hombres. Se ha dicho que el movimiento de forraje fue la tarea logística individual más grande de cualquier ejército en la guerra. El regimiento de caballería estaba compuesto por escuadrones y tropas en lugar de las compañías y pelotones de infantería.

Artillería era diferente de nuevo. La artillería estaba dispersa por todo el ejército, con brigadas, baterías y tropas o medias baterías, en lugar de batallones, compañías y pelotones. Una diferencia adicional significativa fue que, si bien las unidades de infantería y caballería rara vez se dividían para servir en pequeñas cantidades, la batería de artillería era muy a menudo una unidad semiautónoma que servía en apoyo de una división o brigada de infantería. Las baterías de artillería ligera tenían seis cañones u obuses, en dos medias baterías. La artillería ligera generalmente significaba brigadas de caballería de apoyo de la artillería real a caballo o brigadas de infantería de apoyo de la artillería real de campo. La artillería pesada de The Royal Garrison Artillery se encontró a nivel de división o cuerpo y generalmente tenía cuatro o seis cañones en dos medias baterías. En agosto de 1915 se entregaron en Francia los primeros cañones de ferrocarril u obuses gigantes. y estas baterías disponían de dos cañones u obuses, normalmente de calibre 12 pulgadas. Los diseños de cañón largo se adaptaron de los utilizados en los acorazados de la clase dreadnought y tenían un alcance efectivo de 25.000 yardas.

la brigadaera el mando de un general de brigada, el primer nivel en el que los generales ejercían el control día a día, y donde el mando se ejercía fuera de la estructura de "familia" de la unidad. La brigada es el primer nivel en el que el grupo se denomina formación en lugar de unidad. La brigada constaba de cuatro batallones de infantería o tres regimientos de caballería comandados por un pequeño equipo de cuartel general. Al comienzo de la guerra, el cuartel general de toda la brigada podría tener tan solo cuatro o cinco oficiales, aunque las demandas de un cuerpo de oficiales a caballo podrían traer una docena o más de palafreneros, soldados-sirvientes y otros seguidores. Las brigadas tendían a estar muy unidas; las brigadas de la Guardia no tenían en absoluto ningún batallón que no fuera de la Guardia, del mismo modo que las brigadas del Ulster del Nuevo Ejército eran exclusivas de los batallones del Ulster. Con sus cuatro batallones, una brigada era de unos 4, 000 fuertes, aunque la creciente necesidad de habilidades de guerra especializadas elevó este número de 'establecimiento' a más cerca de 5,000 a medida que avanzaba la guerra. Algunas brigadas eran casi una extensión de sus batallones en afiliación local. Como ejemplo, la Brigada 92, que sufrió en Serre el 1 de julio de 1916, el primer día del Somme, estaba compuesta por cuatro batallones del Regimiento de East Yorkshire. Los batallones 10, 11, 12 y 13 del regimiento eran los cuatro batallones de Pals criados en Hull, por lo que cuando la brigada sufrió muchas bajas, el efecto en la gente de Hull, que se enfrentó a unas 1.600 bajas como resultado de la acción de una mañana, fue muy severo. Algunas brigadas eran casi una extensión de sus batallones en afiliación local. Como ejemplo, la Brigada 92, que sufrió en Serre el 1 de julio de 1916, el primer día del Somme, estaba compuesta por cuatro batallones del Regimiento de East Yorkshire. Los batallones 10, 11, 12 y 13 del regimiento eran los cuatro batallones de Pals criados en Hull, por lo que cuando la brigada sufrió muchas bajas, el efecto en la gente de Hull, que se enfrentó a unas 1.600 bajas como resultado de la acción de una mañana, fue muy severo. Algunas brigadas eran casi una extensión de sus batallones en afiliación local. Como ejemplo, la Brigada 92, que sufrió en Serre el 1 de julio de 1916, el primer día del Somme, estaba compuesta por cuatro batallones del Regimiento de East Yorkshire. Los batallones 10, 11, 12 y 13 del regimiento eran los cuatro batallones de Pals criados en Hull, por lo que cuando la brigada sufrió muchas bajas, el efecto en la gente de Hull, que se enfrentó a unas 1.600 bajas como resultado de la acción de una mañana, fue muy severo.

Una división es la formación que controla las brigadas, pero lo que es más importante, es el primer nivel en el que entra en escena el concepto de guerra de armas combinadas. Un mayor general, el comandante, tenía tres brigadas, digamos 12.000 hombres, un batallón de pioneros separado, otros 1.000 hombres, elementos sustanciales de artillería de diferentes tipos y elementos de ingenieros, unidades de señales, tren de suministros, apoyo veterinario y médico. En total, el comandante de división tenía unos 18.000 hombres en su división. Esta es una formación relativamente estable, y las brigadas dentro de las divisiones tendieron a permanecer juntas durante la guerra. Al igual que con las brigadas, algunas divisiones tenían fuertes lazos con regiones locales particulares. Esto se aplicó particularmente a la 36.a División (Ulster).

el cuerpo de ejércitoes el siguiente nivel en la cadena de mando ascendente. En este nivel de mando, un teniente general es un administrador de batalla significativo, en términos de su control, la escala de sus responsabilidades y los recursos disponibles para él. Estos recursos estaban menos definidos que los disponibles para los comandantes de nivel inferior. Un cuerpo puede tener una, dos, tres o más divisiones bajo el mando de una acción en particular, y luego perder algunas de ellas o adquirir otras a medida que se desarrollan los acontecimientos. Tendría su propia artillería, así como la de las divisiones bajo el mando del cuerpo, y luego se le asignaría aún más, para una ofensiva específica, pero luego perdería la suya por una demanda más apremiante en otro lugar. Antes de una gran acción ofensiva, el cuerpo podría recibir un número adicional de tropas ferroviarias, pioneros, recursos médicos y tal vez una división de caballería para aprovechar el avance tras un ataque. Podría volver a perder muchos de esos recursos a medida que las demandas iban y venían. Por lo tanto, un cuerpo puede tener entre 40.000 y 100.000 hombres o más.

Un ejércitoes una entidad independiente completamente funcional. El general es una figura muy importante, con influencia en todos los aspectos de la batalla, desde la planificación hasta la ejecución y la explotación. Es responsable de todos los aspectos de la conducción de la batalla en su área de mando. El comandante del ejército puede tener bajo su mando uno o dos o más cuerpos, y es responsable de toda la conducción de la guerra en su área de responsabilidad. Por ejemplo, la cadena médica ahora se extiende desde el puesto de ayuda del regimiento con una unidad al frente, más allá de las estaciones de limpieza de heridos de las formaciones más grandes y de regreso a los hospitales de campaña. Los ferrocarriles y el transporte por canales, las escuelas de entrenamiento de combate, los talleres de reparación e incluso las panaderías y carnicerías quedaron bajo el mando de un ejército. Las operaciones aéreas entraron firmemente en escena a nivel del ejército, incluso si se controla tácticamente más abajo en la cadena de mando. La Fuerza Expedicionaria Británica comenzó como un solo ejército con dos cuerpos y una división montada. En el punto medio de la guerra, había cinco ejércitos británicos y del Imperio solo en el frente occidental. Cada uno era cuatro o cinco veces el tamaño del BEF original.

Dentro del contexto de cualquier batalla a balón parado, vale la pena comparar la diferencia de responsabilidad entre un comandante de división y su superior el primer día de la batalla. Por ejemplo, para la batalla de Somme, el general Sir Henry Rawlinson, como comandante del ejército, fue responsable de planificar y dirigir una batalla, que en diferentes momentos involucró a cincuenta y dos divisiones de infantería repartidas en un frente de unas 14 millas. Era responsable de todos los aspectos, tanto logísticos como de lucha. La logística incluyó el suministro de alimentos, agua, refugio, combustible, forraje para animales, municiones y hasta el último artículo que necesitan los hombres que viven en el clima inhóspito de la línea del frente y sus áreas de apoyo y el cuidado de los heridos desde el puesto de ayuda del regimiento hasta la entrega al hospital base. o de vuelta al Reino Unido. Bajo la dirección estratégica de GHQ, gestionó el apoyo de artillería, el uso del servicio aéreo, ataque de primera línea y defensa de objetivos capturados. Todo esto duró desde la primera planificación hasta la implementación de la decisión final de Haig de 'cerrar' la batalla cinco meses después. En cualquier momento, un general de división tendría una tarea que realizar, tal vez capturar una aldea o un punto fuerte el primer día de la batalla, antes de que otros se hicieran cargo de la siguiente parte del plan. Muchos generales descubrieron que el salto en la responsabilidad, al pasar del mando de un batallón o incluso de una compañía en tiempo de paz al mando de una brigada o división o incluso de una formación superior en tiempo de guerra, era demasiado grande para sus habilidades. No fue culpa del hombre sino un hecho inevitable que todo el esfuerzo bélico británico y del Imperio se había desarrollado a una velocidad y a una escala que había sido inimaginable para todos excepto para una persona, Kitchener, al principio.

De izquierda a derecha, los generales French , Joffre y Haig detrás del frente. El teniente general Henry Wilson es el segundo desde la derecha

El nivel final y más alto de comando de campo era el Comandante en Jefe, originalmente Sir John French, pero últimamente Sir Douglas Haig. Tenía la responsabilidad estratégica de llevar a cabo la guerra en el frente occidental y la última palabra táctica en cuanto a la aprobación de planes para las principales ofensivas y acciones. Sin embargo, también respondió ante la nación y el gobierno por el empleo y la seguridad de todo el ejército británico y tuvo una gran responsabilidad en la conducción conjunta de la guerra con sus comandantes franceses y otros aliados. El Comandante en Jefe también era muy consciente de sus responsabilidades con las muchas naciones cuyos soldados lucharon bajo su mando. Conocemos bien los logros de Canadá, Australia y Nueva Zelanda, pero pasamos por alto con demasiada facilidad las contribuciones de primera línea de India, Portugal, Sudáfrica y otras naciones. Chino, Los cuerpos de trabajadores indios y egipcios también cayeron bajo su responsabilidad. Haig's era una fuerza verdaderamente imperial.

Un nutrido Cuartel General apoyó al Comandante en Jefe. La sede de la BEF estaba en Montreuil, cerca de Le Touquet. A medida que se desarrollaba la guerra, el número de personas que trabajaban aquí aumentó a unos 2.000 a medida que crecía la propia BEF y aumentaba la complejidad de la guerra. El Comandante en Jefe dependía de este estado mayor para el flujo de información y el asesoramiento de expertos que le permitieron llevar a cabo la guerra en el frente occidental.

El oficial superior del Estado Mayor era el Jefe del Estado Mayor General, la mano derecha del Comandante en Jefe, responsable de la gestión eficiente del Cuartel General. El Ayudante General era responsable de la administración, los asuntos de personal y la organización en todo el BEF. Al frente de las ramas del estado mayor estaban los jefes de las armas individuales, como el servicio aéreo, la artillería y la infantería, los jefes de las armas de apoyo, como la ingeniería, los servicios médicos, la inteligencia, el transporte y la logística, los servicios legales y muchas otras disciplinas.

Una característica del cuartel general de Haig era que él mismo nunca se mostró reacio a emplear a "civiles uniformados" como jefes de departamento si pensaba que podía mejorar la eficiencia de su personal al hacerlo. Uno de sus principales jefes de departamento fue Eric Geddes, director general adjunto de North Eastern Railway Company, pero sin experiencia militar. A mediados de 1916, Haig dispuso que fuera comisionado como general de división y le encargó todos los medios de transporte de la BEF. Era una cita muy necesaria, porque a pesar de toda la planificación y la atención al detalle de Rawlinson, los ferrocarriles y otros enlaces de transporte se vieron abrumados por las demandas que se les impusieron a medida que la Batalla del Somme se desarrollaba en su segundo y posteriores meses.

Invasión: El mortal asedio de los francotiradores ucranianos

miércoles, 6 de septiembre de 2023

SGM: El Mediterráneo, paraíso de incursores

Mediterráneo: un paraíso para los incursores

Weapons and Warfare



 

El oficial de la SBS más eficaz para inventar formas de eludir los contratiempos operativos fue Anders Lassen, un danés que a lo largo de 1944 dirigió grupos de incursión de la SBS (arriba) contra las islas del Dodecaneso controladas por los alemanes.

David Stirling

Tanto el SAS como el SBS surgieron del No 8 Commando, una unidad establecida en el verano de 1940 siguiendo las instrucciones del primer ministro Winston Churchill. Si bien el Comando No 8 logró poco antes de su disolución en 1941, inspiró a Roger Courtney a formar la Sección Especial de Barcos (como se llamó por primera vez) y a David Stirling al Servicio Aéreo Especial.

“A Levant Schooner”, un típico caique griego, tripulación naval de 3, que lleva una patrulla del Servicio Especial de Embarcaciones de aproximadamente 12 hombres. Embarcación armada con un PAK 38 (Panzerabwehrkanone) hacia adelante y dos ametralladoras medianas Browning .303 en medio del barco. Equipado con un motor diesel de tanque Valentine con una velocidad máxima de aproximadamente 8 nudos, generalmente utilizado para incursiones en islas.

Fue en junio de 1943, un año después de que COI se convirtiera en OSS, que WJ Donovan finalmente dio la bienvenida al cumplimiento del sueño de poseer su propia fuerza de comando cuando se formó una nueva Sección de Grupo Operacional bajo el mando del Coronel E. Huntingdon. Había habido una lucha prolongada contra la oposición departamental y la obstrucción burocrática, y llevaría más tiempo reclutar suficientes hombres del calibre adecuado de la marina y el ejército para las incursiones y la guerra clandestina. De hecho, la apertura final de las arcas de mano de obra se retrasó hasta septiembre cuando, en línea con el inminente abandono del concepto Marine Raider, el ejército transfirió a muchos combatientes dedicados de ciertas unidades 'étnicas' de élite que había tratado de formar. Rápidamente, los Grupos de Operaciones (OG) aumentaron de un puñado en junio a casi 6000 a fines de octubre, y de estos más de 5,

El contraste entre las fuertes y fortificadas costas de Noruega, Holanda, Bélgica y Francia y el extenso y vulnerable 'bajo vientre blando de Europa', en la célebre frase de Churchill, era absoluto. Las costas del sur de Francia, Italia, Yugoslavia y Grecia, con sus innumerables islas, prometían ser un paraíso para los incursores. Tan pronto como Italia indicó en secreto a los aliados su intención de abandonar el Eje, los países bajo su soberanía comenzaron a arrastrarse con los gusanos de una presencia extraña. Se insertaron agentes aliados para colaborar con elementos indígenas antifascistas que ahora se combinaban abiertamente con bandas partisanas activas, particularmente en los Balcanes. Las operaciones y el suministro por aire y mar fueron controlados por los representantes de SOE, OSS (de mutuo acuerdo) y agentes de las fuerzas armadas rusas, ayudado por escaramuzadores de los ejércitos conquistadores. Cuán desprovistas de defensores estaban las costas en vísperas de la invasión del dedo del pie de Italia por parte del Octavo Ejército Británico cuando se reveló la Operación Baytown en la noche del 25 al 26 de agosto, cuando una patrulla de comando al mando del Mayor P. Young cruzó el Estrecho de Messina y penetró. bien tierra adentro sin hacer contacto. El estruendoso bombardeo que anunció la llegada del asalto principal el 3 de septiembre, inmediatamente después de un minucioso reconocimiento previo de las playas por parte de Berncastle y dos LCN, fue, por lo tanto, un exceso de seguridad, subrayado cuando los desembarcos posteriores de comandos en otros lugares encontraron evidencia de un ataque rápido y eficaz. retirada ordenada del enemigo. 

Sin embargo, el orden se fue por la borda cuando, en la noche del 8 al 9 de septiembre, se anunció un Armisticio entre los Aliados e Italia y el Quinto Ejército de EE. UU. comenzó a aterrizar en Salerno como parte de la Operación Avalancha. Inmediatamente, todo el continente italiano y dondequiera que las tropas italianas estuvieran guarnecidas en los Balcanes se sumieron en la agitación, ya que los partisanos, los antifascistas, los aliados y los alemanes lucharon por apoderarse de todas las armas que pudieron de las fuerzas armadas italianas que se rendían. Simultáneamente, las puertas de los campos de prisioneros de guerra se abrieron, liberando una horda de asombrados marineros, soldados y aviadores aliados que deambulaban por el campo en un estado de libertad exuberante sin saber cómo ponerse a salvo.

Para aprovechar las oportunidades en la retaguardia enemiga, se desplegó una variada colección de 30 Commando, LRDG, SAS, OG y una organización AFHQ llamada Force A. 30 Commando se adelantaba al avance del Octavo Ejército y luego aterrizaba en la isla de Capri para extraer secretos navales de valor incalculable de cajas fuertes y depósitos. Llegando por aire o desembarcando desde una flotilla en rápido aumento de transbordadores robados, MFV, faluchos, barcos PT de la Marina de los EE. UU. y MAS italianos, había grupos de agentes del SIS, SOE y OSS que actuaban como corredores de armas y todo tipo de suministros para los partisanos. , en particular los de Yugoslavia, Albania y Grecia.

Por lo general, estos desembarcos estaban cuidadosamente planeados, los asuntos nocturnos se reunían con comités de recepción clandestinos. Las operaciones de la Sección N de Force A, por ejemplo, requerían una organización meticulosa. Equipos de dos oficiales y un operador de Telegrafía Inalámbrica (W/T) dirigirían grupos de seis hombres de SAS y OG detrás de las líneas enemigas para contactar con concentraciones conocidas o sospechosas de prisioneros, que a veces estaban bajo el cuidado de los partisanos e invariablemente necesitaban alimentación. ropa y protección antes de ser guiados a un lugar seguro. Ocasionalmente, la ruta para los grupos pequeños sería por tierra, pero generalmente era conveniente llevar un número mayor a la costa y embarcarlos. El 30 de noviembre, solo en un área de Italia, se estimó que unos 13.000 hombres con dos tenientes generales y cuatro generales de división estaban en libertad. Al principio, se puso en servicio una pequeña flota de barcos de pesca y lanchas rápidas a motor, y una sola demanda en noviembre requería diez salidas a la semana. En su mayoría recogían soldados, pero un oficial de la Marina de los EE. UU. que trabajaba para un OG tuvo el placer de traer de regreso a 13 enfermeras del ejército de los EE. UU. que habían sido rescatadas por guerrilleros en Albania. A su debido tiempo, se utilizaron naves mucho más grandes, como por ejemplo para la Operación Darlington II, el 24 de mayo de 1944, cerca de Ancona. En esta ocasión, los saltadores de playa de la Marina de los EE. UU., guiados a tierra por agentes de la Fuerza A, encontraron el lugar correcto y, desesperados, empaquetaron a 25 de los 100 prisioneros de guerra en sus botes inflables porque el LCI con una fuerza de cabeza de playa del Comando 9 se había extraviado. Afortunadamente, el enemigo no estaba por ningún lado y el LCI pudo completar el trabajo antes del amanecer y salvar a los 75 restantes. 

Más ortodoxa, pero un completo fiasco, fue la Operación Pipsqueak el 14 de junio, cuando 73 hombres del Comando 9 formaron nuevamente una cabeza de puente sin oposición 60 millas detrás de las líneas enemigas en la desembocadura del río Tenna para permitir que los jeeps armados del Mayor V. Peniakoff (Popski ) ejército privado para operar en lo profundo de la retaguardia enemiga cuando la ofensiva aliada comenzó a florecer hacia el sur. Wasp en su menosprecio de los comandos, como era el estilo de Peniakoff, pensó mejor en proceder cuando se descubrió que el enemigo derrotado y en rápida retirada ya estaba regresando y llenando con fuerza el terreno previamente desierto que pretendía incursionar. Habiendo cancelado sabiamente la operación, se descubrió que el LCT estaba varado inamovible en la playa, sin dejar otra alternativa que destrozar los jeeps y los motores de la LCT antes de realizar una ignominiosa evacuación en el único ML de escolta. Un poco menos de 120 hombres se apiñaron en esta pequeña y bamboleante embarcación que lograron llegar a casa a salvo.

Al tratar de penetrar en una zona de guerra en la que el enemigo estaba constantemente atento a la amenaza de una emboscada, los invasores solían caer en emboscadas y, a veces, desaparecían sin dejar rastro. El 21 de abril de 1944, por ejemplo, el MAS 541 intentó desembarcar a dos saboteadores franceses a 10 millas de Génova como parte de la Operación Cadex y aparentemente fue volado por una mina. La noche siguiente, dos barcos del PT desembarcaron a 15 miembros uniformados de un OG cerca de Sestri Levante para bloquear la línea ferroviaria de Spezia a Génova demoliendo un túnel (Operación Ginny), pero los alemanes los atraparon de inmediato y les dispararon sin juicio dos días después.

Mucho más feliz había sido una incursión de ocho hombres de un OG que desembarcaron en la isla yugoslava de Korcula en la noche del 16 de abril. Encontrados por partisanos, se trasladaron a un escondite antes de partir la noche siguiente con éxito para tender una emboscada a una patrulla de carreteras alemana. Episodios aislados como estos simplemente irritaron al enemigo. Vistos en su conjunto como parte de una serie de operaciones estrechamente relacionadas en el tiempo con importantes incursiones partisanas en otros lugares, tuvieron influencia, aunque nunca lograron resultados decisivos. Aunque estaban privados de libertad de movimiento en la mayor parte del interior, los alemanes lograron mantener el control de las comunicaciones interiores vitales, de modo que, cuando llegó el momento de retirarse en el otoño de 1944, partieron en buen orden y con un horario inquebrantable. . Pero, por supuesto, sus problemas y pérdidas aumentaron mucho por el miedo constante a las emboscadas,

La principal influencia restrictiva en la mayoría de las operaciones aliadas en el Mediterráneo fue causada por el desvío de recursos una vez que se decidió Overlord. Como resultado, nada parecido a la ventaja que a Churchill le hubiera gustado sacar de la debilidad del Eje fue posible. Esto fue así en particular en el flanco derecho aliado, donde la responsabilidad del ataque recayó en las Fuerzas de Incursión del Comando de Oriente Medio y la actividad fue más fluida, generalizada y diluida, dirigida contra Creta, las islas griegas y la propia Grecia continental. Aquí, la SBS había llevado a cabo una guerra privada de ataque y fuga desde 1942, fusionada en septiembre de 1943 con intentos de LRDG y otras fuerzas para obtener una base permanente en islas estratégicas como Leros, Kos y Samos. Pero, como en el continente, la rápida reacción alemana al repentino cambio de actitud de Italia impidió una entrega segura, de acciones y barriles de las posesiones de Italia en el Dodecaneso y el Egeo. Hasta que los alemanes fueran desplazados por la principal fuerza estratégica hacia el norte, las Fuerzas de Incursión en Oriente Medio tenían que conformarse con pequeñas incursiones únicamente.

Un ejemplo sobresaliente de lo que podría lograrse recayó en tres patrullas de un escuadrón SBS de 11 hombres en la noche del 15 al 16 de noviembre de 1943 que penetraron en la ciudad de Simi, destruyeron parcialmente el cuartel general local, mataron a las tropas OC, destrozaron la central eléctrica, explotaron el depósito de municiones y mató a 23 enemigos, antes de retirarse sin pérdidas. Pero los dividendos más lucrativos pagados por LRDG y SBS aquí, como en otros lugares, fueron volúmenes de información que no solo señalaron nuevos objetivos de ataque, sino que también dieron advertencias de intenciones y contraataques. Y, por supuesto, inmovilizaron a las tropas enemigas que se necesitaban con urgencia en otros lugares.

A lo largo de la costa yugoslava y a través de las líneas de comunicación marítima del Eje en los comandos del norte del Adriático, los OG y elementos asociados tomaron una base firme en la isla de Vis como un primer paso para brindar apoyo directo a los partidarios del mariscal Tito en apuros en el continente. 2 Commando, diez hombres del 10 (IA) Commando y dos OG se trasladaron allí a mediados de enero para formar el centro de Force 133 que, en los meses siguientes, se reforzaría para incluir 40 y 43 (RM) Commandos, 2nd Battalion Highland Infantería ligera, baterías de artillería de campaña y cañones antiaéreos ligeros, un COPP y algunos cañones italianos capturados para apoyar a más de 1.000 partisanos. Su volumen de incursiones aumentó en proporción a la llegada progresiva de nuevas unidades y la disminución gradual del tamaño de las guarniciones enemigas que, hasta el final, se mantuvieron resueltas y muy alertas. Para empezar, tres tropas de 2 Commando en compañía de un OG de 30 efectivos cruzaron 20 millas de mar para capturar a cuatro prisioneros en la isla de Hvar, la primera de varias misiones de Dotación de este tipo dirigidas a este objetivo y diseñadas para crear una sensación de incertidumbre entre todos. las guarniciones enemigas locales en los alrededores. También interfirieron con la navegación de cabotaje, lo que supuso una carga mayor para las rutas interiores amenazadas.

A cambio, por supuesto, también había un sentimiento de inseguridad por parte de los aliados y la necesidad de retener fuertes fuerzas en Vis por temor a un repentino y feroz contraataque enemigo, como el que se había logrado con tanta rapidez en el Egeo. Solo se pudieron hacer pinchazos hasta que, el 10 de marzo, después de la llegada del Comando 43 (RM), se lanzó la Operación Detención I contra la isla Solta. Esta vez, la fuerza de asalto contaba con 500, incluida la artillería, en dos LCI apoyados por MGB, MTB y aviones y tenía como objetivo la ciudad de Grohat. De la manera clásica, el aterrizaje se lanzaba a cierta distancia del objetivo. Los puestos de avanzada enemigos fueron invadidos durante la marcha a campo traviesa hacia el objetivo y el asalto final a la ciudad se realizó con pleno apoyo aéreo y de artillería. Se contabilizaron más de 100 enemigos frente a solo una docena de bajas aliadas. Después,

Periódicamente, los alemanes organizaban fuertes incursiones punitivas contra los partisanos, y pocas causaron más trastornos que la Operación Roesselsprung, lanzada a mediados de mayo con el objetivo de capturar al Mariscal Tito y las Misiones Militares Aliadas adscritas al cuartel general de los partisanos. Casi tuvo éxito y resultó en unas 10.000 bajas partisanas. Para ayudar a aliviar la tensión, se le pidió a Force 133 que creara una distracción. El resultado fue la Operación Flounced. Colocado apresuradamente e incluyendo casi todas las unidades disponibles, apuntó a la isla de Brac, donde se pensaba que estaban 1.200 alemanes. Transportados a través de 40 millas de mar en un LCT, una montaña rusa y una flota de MFV, ML, LCA y caiques, 6.000 hombres fueron desembarcados ordenadamente por la noche en tres lugares separados el 1 de junio como demostración. Desafortunadamente, ese fue el final de los eventos según lo planeado. Moviéndose rápidamente hacia el interior el día 2, el ataque previsto para apoderarse de terreno elevado vital fracasó debido a una interrupción en la comunicación por radio en el momento crucial. Bajo fuego de artillería pesada y morteros y tropezando con un campo minado, una carga de bayoneta del Comando 43 (RM) logró un éxito local considerable, pero no pudo sostenerse por falta de coordinación con el resto de la Fuerza. Los líderes resultaron muertos o heridos, incluido el teniente coronel J. Churchill, comandante de la fuerza, que fue capturado. Los ataques posteriores para expulsar a los alemanes fracasaron y las bajas aumentaron a medida que se perdía el factor esencial de sorpresa. En condiciones como estas, las incursiones dejaron de ser prácticas, por lo que la retirada se llevó a cabo el 4 de junio sin problemas debido al trabajo ejemplar de la retaguardia y la armada. Como en Dieppe, se había expuesto la debilidad inherente a las incursiones a gran escala contra las defensas emplazadas por fuerzas que carecían de sorpresa y la participación de tropas blindadas, en una guerra dominada por tanques. En el fragor de un tiroteo, los comandos, a pesar de su excelencia como tropas de choque, eran de carne y hueso como los demás soldados.

El estilo de incursión en el Mediterráneo después de Flounced representó una continuación de la fórmula comprobada de miniaturas repetidas, aunque solo en términos de distancia desde la base hasta el objetivo hubo mucha similitud con las incursiones a través del Canal de la Mancha. Los campamentos base estaban en suelo extranjero en lugar de alegres balnearios ingleses. La vida y la batalla tuvieron lugar entre una población sombría cuyo odio tribal interno (croata contra serbio, monárquico contra comunista) era tan feroz como sus luchas contra el invasor alemán. La moral podría verse dañada; marcó una gran diferencia cuando el destino del regreso del peligro, la muerte y la mutilación fue a los brazos acogedores de la casera, el tabernero o la familia en lugar de un duro entorno militar.

Entre las operaciones más audaces y exitosas estuvo Sunbeam A, llevada a cabo por tres canoas al mando del teniente JF Richards RM de RMBPD contra el puerto de Portolago en Leros para atacar tres destructores tripulados por alemanes y tres embarcaciones de escolta el 17 de junio. Cruzar tres barreras portuarias fue una dificultad que superaron fácilmente; arrastrándose ileso junto a los barcos para arreglar sus lapas otro. “En un momento, un centinela que no habíamos visto ni oído nos orinó. Escuchamos a varios miembros de la tripulación conversando animadamente entre ellos.' Pero clavaron sus lapas en algunos de los objetivos y se retiraron a un escondite junto a la costa donde 'durante el día escuchamos varias explosiones dentro del puerto. Algunas eran cargas de profundidad. A la noche siguiente, después de pasar un día plagado de dudas y sustos, volvieron a entrar en el puerto para completar el trabajo. pero esta vez fueron desafiados tres o cuatro veces. 'Cpl. Horner gritó "Patrulla". Entonces ocurrió lo que parecía ser un estado de pánico en el Anita y se hicieron gestos de que Cpl. Horner se mueve al costado. ¡Él respondió xxxx! [sic] y se movió al costado. Nadie a bordo parecía saber qué hacer, por lo que Cpl. Horner se alejó hacia las sombras. Posteriormente se retiró y todo el grupo fue recogido y puesto a salvo por el ML.

Simi volvió a ser el objetivo del ataque del 13 y 14 de julio, esta vez con la destrucción virtual de una guarnición débil y el comienzo de un proceso de dominación total por el cual, durante los meses siguientes, las guarniciones se desgastaron hasta el punto de evacuación o Rendición. Quíos cayó a finales de septiembre, Samos unos días después y Lemnos a mediados de octubre. Pero, cuando todo estuvo dicho y hecho, las depredaciones de los incursores, en particular los de la variedad anfibia de atropello y fuga aquí, en el flanco derecho del frente angloamericano, fueron espectáculos secundarios dentro de un espectáculo secundario. La acción más feroz en los Balcanes fue del tipo partisano del interior, abastecido por mar y aire, pero que dependía principalmente del empuje de un Ejército Rojo que se aproximaba para un refuerzo militar y político sustancial.

En un estilo colaborativo similar, las fuerzas de asalto y los operadores clandestinos en Europa occidental se acercaron al cenit de su contribución mano a mano con los ejércitos ortodoxos una vez que Overlord depositó a sus invasores masivos en tierra el 6 de junio. Esta fue la hora de las unidades SAS británicas y francesas, los OG estadounidenses, las misiones interaliadas y los circuitos de resistencia SOE, combinándose bajo títulos como Jedburghs, Suffolks y Massingham, y enviados para infestar el continente francés mientras los alemanes luchaban por consolidar un desmoronamiento. frente en Normandía. Ahora el énfasis recaía preponderantemente en la inserción y el reabastecimiento por aire. Aunque varias unidades se infiltraron a través de las líneas en Normandía y las tiendas continuaron pasando de contrabando a través de las playas de Bretaña y el sur de Francia, la razón de ser de las incursiones anfibias de ataque y fuga había desaparecido. Una vez que los incursores aerotransportados habían aterrizado, tendían a ser destruidos por el enemigo o a mantener su presencia dentro de áreas específicas de responsabilidad. Para asegurar la supervivencia, se vieron obligados a convertir una presencia inicial y sombría en la sustancia de una ocupación sólida, ya sea ganando el control absoluto del terreno al persuadir al enemigo de que abandonara o se rindiera, o mediante un proceso de desgaste gradual, facilitando el camino. para los ejércitos que se acercan. El mar era solo ocasionalmente una ruta de escape adecuada. ya sea ganando el control absoluto del terreno al persuadir al enemigo de que abandone o se rinda, o, a través de un proceso de desgaste gradual, facilitando el camino para los ejércitos que se aproximan. El mar era solo ocasionalmente una ruta de escape adecuada. ya sea ganando el control absoluto del terreno al persuadir al enemigo de que abandone o se rinda, o, a través de un proceso de desgaste gradual, facilitando el camino para los ejércitos que se aproximan. El mar era solo ocasionalmente una ruta de escape adecuada.

A mediados de agosto todo conducía a la fuga final de Normandía. Esto coincidió con la Operación Dragoon, el principal desembarco de los ejércitos aliados en el sur de Francia en el ahora patrón de aterrizaje familiar de sondeo inicial y sabotaje por parte de partisanos y agentes, reconocimiento y pilotaje por COPP y encabezamiento de asalto por tropas tipo Commando. Incluyó en esta ocasión la 1.ª Fuerza de Servicio Especial que se había formado en junio de 1942, como parte de la 'Fuerza de Arado' estadounidense/canadiense con la intención de aterrizar en las Aleutianas controladas por los japoneses, pero que en su lugar se utilizó para luchar en Italia.

Después de que las armas se desvanecieran en Normandía, llegó el canto del cisne de las incursiones anfibias frente a la costa francesa: la Operación Rumford, diseñada para investigar la Ile d'Yeu en la noche del 25 al 26 de agosto, llevada a cabo por el HMS Albrighton (capitaneado por el teniente JJS Hooker, RN ) y ejecutado por cinco franceses y un británico al mando del teniente W. Dauppe (todos del Comando 10 (IA)) que desembarcaron en un bote y descubrieron que los alemanes habían partido la noche anterior.