domingo, 2 de noviembre de 2025

COAN: Escuadrillas Aeronavales Antisubmarinas

Escuadrillas Aeronavales Antisubmarinas (A/S)





Fuente:Historia de la Aviación Naval Argentina-Pablo Arguindeguy y colaboradores




La lucha antisubmarina tiene en el avión y en el helicóptero a los portadores modernos de los mejores sistemas de armas para ese tipo de combate.

Recordemos que los fundadores de la Aviación Naval, Fitzsimon, Pouchan, Zar, combatieron en la 1ª Guerra Mundial en misiones antisubmarinas en aguas del Atlántico Norte. Desde entonces es una mision naval.

Las primeras unidades operativas recibidas inmediatamente después del armisticio de 1918 eran aviones antisubmarinos. Así lo fueron -y excelentes para su época-, los Curtiss F5L, como los Dornier Wal. Pero la acción era menos especializada. Luego de la 2da. Guerra Mundial y pese de haber ya practicado la Aviación Naval Argentina ejercitaciones antisubmarinas a partir de 1931 (al incorporarse los tres submarinos tipo "Salta"), es cuando se crean agrupaciones de específica lucha A/S, realizadas anteriormente por escuadrillas de reconocimiento, patrullado o ataque.

La primera escuadrilla aeronaval con nombre de "Antisubmarina" aparece recién en 1957, bajo el comando del Capitán de Corbeta Justiníano Martinez Achával, utilizando aviones patrulleros tipo PBY-5A "Catalinas". Esta Escuadrilla tiene corta vida y es en si un antecedente, pasando al año de creada a integrarse nuevamente con la de Patrulleros, de donde provenía. 




PBY-5A Catalina 

La Aviación Naval Argentina necesitaba de una aeronave de las características del Neptune, por lo tanto inmediatamente intentó incorporarlo a sus filas, pero esto no pudo ser hasta 1958, momento a partir del cual opero ininterrumpidamente hasta 1982 cuatro versiones del Neptune. Estas unidades fueron 8 aviones Lockheed Neptune P2V5, comprados usados a la RAF y reacondicionados en Europa, que se reemplazaron en 1965 por los más modernos Neptune P-2-E (3 unidades), en 1977/78 de adquieren otras cuatro aviones de relevo de los anteriores, modelo Neptune SP-2H, siendo quizás la más consagrada, apenas arribaron al país los cuatro SP-2 fueron desplegados para realizar una gran operación aeronaval contra una formación pesquera que operaba ilegalmente en aguas de la Zona Económica Exclusiva argentina, consiguiéndose excelentes resultados gracias a estos. 


Lockheed Neptune 

En 1962 se adquieren en los Estados Unidos de América seis Grummans "Trackers" S2A, usados y reacondicionados a nuevo, los que en realidad constituyen la Escuadrilla A/S propiamente dicha, por sus elementos de lucha modernos. Un grupo de pilotos navales, bajo el comando del Cap. de Corbeta René Buteler primero y luego del Cap. de Corbeta Jorge M. Grau se adiestra a partir de 1961 en los EE.UU. de A., realizando cursos teóricos y prácticos de vuelo y mantenimiento de aviones y equipos en los Escuadrones VT-27 y Portaaviones USN "Randolph" y VS-41 y Portaaviones Canadiense RCN "Bonaventure'.

Los seis "Trackers" vienen al país a bordo del Portaaviones ARA "Independencia", destacado a los EE.UU. de A. al efecto. Los aviones originales Grumman Tracker S-2-F (rebautizados luego S-2-A) fueron reemplazados luego por versiones más modernas: S-2-E y S-2-F. La escuadrilla operó desde la BAPI a partir del 24 de Mayo de 1962 integrando la Escuadra Aeronaval Nº 3 hasta Abril de 1963 que fuera trasladada a Espora (BACE) pasando a formar parte de la Escuadra Nº 2. 




Grumman Tracker 

El conflicto de Malvinas demostró la escasez de medios aéreos destinados al sostén logístico y al patrullaje marítimo, esto último debido al descargo de los Neptune y a la negativa estadounidense de suministrar los P-3 Orion; la solución para paliar este inconveniente se halló con la incorporación de más unidades de Lockheed L-188, que podrían ser modificadas para cubrir las necesidades de la Aviación Naval de ser autosuficiente en cuanto al reabastecimiento en vuelo, transporte de carga, patrullaje marítimo y guerra electrónica. En tal sentido se encargo a la empresa Israel Aircraft Industries el desarrollo de estas modificaciones, que serían llevadas a cabo en el Taller Aeronaval Central. 

Lockheed L-188 modificado "Electron"

El nombre Electrón se utilizo únicamente para el Electra 6-P-104 donde en el TAC (Taller aeronaval central) se hicieron todas las adaptaciones para convertir al único Electra del mundo en avión electrónico, al inicio se denomino Proyecto WAVE una vez finalizado dicho proyecto el avión se traslado a la Escuadrilla Aeronaval de Exploración situada en la ciudad de trelew.
Actualmente en el museo de la aviación naval se encuentra en exposición el ultimo Electra utilizado como explorador antes de ser reemplazado por el P3 Orión, (6-P-106), y próximamente se incorporara el 6-P-104 


Lockheed P3 Orion

sábado, 1 de noviembre de 2025

EA: Adiestramiento del Grupo de Artillería Paracaidista 4

  

Adiestramiento operacional de Artillería en Córdoba



El Grupo de Artillería Paracaidista 4 realizó ejercicios de nivel subunidad en el polígono de tiro Sargento Francisco Quevedo, en la provincia de Córdoba.
La actividad comenzó con una marcha administrativa de más de 200 kilómetros, que permitió evaluar la capacidad de movimiento y sostenimiento de los medios con apoyo de la Base de Apoyo Logístico “Córdoba”.



Durante el ejercicio, se efectuaron prácticas de tiro con obuses Oto Melara de 105 mm y morteros de 120 mm, junto con procedimientos tácticos propios de arma de Artillería.
La instrucción permitió fortalecer la capacidad del Grupo de Artillería Paracaidista 4 para brindar apoyo de fuego oportuno y eficaz a las operaciones aerotransportadas.


Brasil: MOUT contra el Comando Vermelho

Comando Vermelho: cómo drones y fusiles importados acaban en manos del crimen organizado en Brasil y están transformando el conflicto urbano

Grupo de policías con un sospechoso, en foto en la calle. Están fuertemente armados y uniformados. El sospechoso lleva gorra, mira al suelo y está descalzo.


Pie de foto, Policías escoltan a un sospechoso detenido durante la Operación Contención, en la favela de Vila Cruzeiro, en el complejo de Penha, en Río de Janeiro, el 28 de octubre de 2025.



Luiz Fernando Toledo y Julia Braun
BBC News Brasil


El fuego y la muerte se apoderaron de las calles de dos favelas de Río de Janeiro esta semana a raíz de un megaoperativo policial contra la banda criminal Comando Vermelho que dejó un saldo de más de 120 muertos, entre ellos cuatro policías.

Es la operación policial más letal que ha ocurrido en Brasil.

Los grupos de derechos humanos califican la operación de masacre y cuestionan su eficacia como política de seguridad.

El elevado número de víctimas también fue criticado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien afirmó estar "horrorizado" por la operación en las favelas.

En lo que se refiere al uso de las armas, hay dos aspectos que destacan.

Uno es la cantidad de fusiles incautados. La cifra oficial es 93, pero el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, llegó a hablar de más de 100.

Otra es que el Comando Vermelho usó drones armados para atacar a las fuerzas de seguridad.

El uso de estos últimos, según el expolicía e investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra Roberto Uchôa, es un punto de inflexión en el tipo de confrontación urbana que se libra entre el Estado y el crimen organizado, según le dijo a BBC Brasil.

Pero ¿cómo llegan estos fusiles en grandes cantidades a manos del crimen organizado? Y, ¿cómo están transformando los drones el conflicto urbano?
Publicación en la red social Instagram del gobernador del estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, que muestra una gran cantidad de fusiles incautados en una operación policial y logotipos de las policías estatales.

 



El aumento de la incautación de fusiles

Si bien los fusiles representan una pequeña parte del total de armas confiscadas en Brasil, las incautaciones de este tipo de arma aumentó en los últimos años, según destacan los investigadores Bruno Langeani y Natalia Pollachi en un artículo con datos inéditos publicado en septiemebre en la Revista de Economías Ilícitas y Desarollo.

La investigación analizó datos de incautaciones de armas entre 2019 y 2023 en el país. Si en 2019 se incautaron 1.139, esta cifra llegó a 1.650 en 2023.

Este tipo de arma, explican los investigadores, es crucial para que los grupos criminales ejerzan su poder de control sobre los territorios, amenacen a los residentes, se enfrenten a otros grupos y puedan tener poder de fuego contra la policía.

"Como resultado, las fuerzas estatales se ven cada vez más obligadas a utilizar vehículos blindados y grandes contingentes para entrar en estas zonas, enfrentándose a menudo a una resistencia armada significativa", explican.
Dos policías militares uniformados y armados hacen una incursión en una favela de Río de Janeiro.



Pie de foto, Policías militares patrullan durante la Operación Contención en la favela de Vila Cruzeiro, en el complejo de Penha, en Río de Janeiro.

¿De dónde provienen los fusiles?

Los investigadores señalan que los fusiles tienen, al menos, tres procedencias: aquellos fabricados en Brasil de modo legal y desviados a este uso ilícito; los importados; y, por otro lado, aquellos "fabricados", es decir, que se montan a partir de piezas que pueden ser importadas o elaboradas dentro del país.

La investigación afirma que las modificaciones legislativas realizadas durante el gobierno de Jair Bolsonaro flexibilizaron las normas sobre quién puede comprar armas en Brasil, incluidas aquellas que, por su calibre, antes solo podía usar el ejército.

Además de impulsar el mercado legal, dicen los investigadores, también se produjo un "notable desvío" hacia el mercado ilegal.

"Durante cuatro años se permitió comprar fusiles a las personas registradas como CAC (siglas de un registro oficial de armas para particulares: coleccionistas, tiradores deportivos y cazadores, en su traducción del portugués). Una sola persona podía comprar 30 armas", explica Pollachi.



Infografía de cómo llegan los fusiles al crimen organizado en Brasil

Esto puede haber ayudado a que haya desvío de armas hacia los grupos delincuenciales.

"No todo el mundo tiene acceso a una red de tráfico internacional, pero cualquiera tiene un primo con ese registro limpio (y acceso a las armas)", dicen.

Aunque en 2023 se modificaron de nuevo estas leyes, quienes compraron armas previamente no están obligados a devolverlas.

Además, en una auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) se detectó que las autoridades no verificaban la información de quien presentaba los registros de CAC, entre otras deficiencias.

La Policía Militar de Río también realizó un estudio basado en las armas que incautó en 2024 (sin relación alguna con la operación actual, por lo tanto) e identificó que prácticamente todas (94,7%) eran de fabricación extranjera, principalmente de Estados Unidos. Otros países mencionados son Israel, Alemania, Austria y la República Checa.




Una ruta común observada por las autoridades es importar armas de forma legal desde Estados Unidos a Paraguay y luego transportarlas ilegalmente a Brasil.

También hubo casos de envíos directos desde Estados Unidos a Brasil.

Otro flujo involucra a empresas con sede en países europeos. En diciembre de 2023, la agencia Reuters informó que las autoridades brasileñas y paraguayas realizaron operaciones para incautar armas enviadas desde Europa para ser vendidas a grupos criminales en Brasil.

Una empresa con sede en Paraguay era responsable de importar armas de Croacia, Eslovenia y la República Checa.
Armas fabricadas en un lugar clandestino en el suelo


Pie de foto, Depósito con fusiles fabricados de forma clandestina, en el interior de São Paulo.

Un detalle que llama la atención en los datos sobre incautaciones es que parte de las armas se registran sin fabricante ni origen.

Para los investigadores, esto puede deberse a la falta de formación de los profesionales que registran las incautaciones o a que se trata de armas fabricadas de forma clandestina.

Una de las formas de fabricación clandestina es la importación de piezas sueltas de Estados Unidos.

"Allí las piezas se venden con poco control. Incluso hay kits para montar tu propio rifle, sin número de serie", dice Natalia Pollachi, del Instituto Sou da Paz.

Uno de los sitios web vistos por BBC Brasil mostraba incluso una "promoción de Halloween" para comprar uno de estos kits por US$400.

También se fabrican armas con piezas artesanales. Antes se hacía de modo rudimentario, pero ahora se ha especializado con piezas más profesionales.

Drones: un cambio en el panorama

Cuando la policía entró en las favelas el pasado martes, el Comando Vermelho la recibió, entre otras cosas, con drones armados.

Roberto Uchôa, quien también es miembro del Foro Brasileño de Seguridad Pública, asegura que es la primera vez que se usan contra las fuerzas del Estado.

"Lo que sucedió en Brasil dejó claro que el campo de batalla ha cambiado; ahora la batalla es por los cielos", le dijo Uchôa a BBC Brasil.

Según el experto, el Estado ya no tiene la supremacía sobre el espacio aéreo urbano que tenía en el pasado, y las organizaciones criminales tienen amplio acceso a drones y a los conocimientos técnicos necesarios para transformarlos en armas.

El uso de drones por parte del Comando Vermelho ya estaba siendo monitoreado por la policía y es un proceso que empezó hace años.

Primero se usaron para transportar droga y objetos a las cárceles o a través de las fronteras; luego para vigilar a bandas rivales y fuerzas policiales.

Pero ahora alcanzó un nuevo nivel donde se usan como armas capaces de lanzar granadas y bombas.

La inspiración, explica el investigador, proviene directamente de la guerra en Ucrania.
Drones FPV derribados en Ucrania, el 21 de octubre de 2025.


Pie de foto, Drone FPV derribado en Ucrania.

"Los ucranianos necesitaban crear drones baratos y de gran capacidad para contrarrestar el poderío militar ruso. Y hoy en día, la tecnología ya no tarda en difundirse de un país a otro. Todo el conocimiento está disponible en línea", afirma.

Y su uso en América Latina no es exclusivo de Brasil.

En México, grupos criminales como el Cartel Jalisco Nueva Generacion (CJNG) o el cartel de Sinaloa intensificaron su uso.

El CJNG se convirtió en pionero en el armamento de drones con explosivo plástico C4 y metralla improvisada para atacar a sus rivales, institucionalizando finalmente esta capacidad con la creación de una unidad especializada, los Operadores de Drones.

Uchôa señala, sin embargo, que el uso de drones en Ucrania ya ha entrado en una cuarta y nueva fase con el uso de drones "suicidas", drones con perspectiva en primera persona guiados por gafas especiales.

Y, según él, esta tecnología puede llegar a las organizaciones criminales de Brasil en un futuro próximo.

"Antes, los helicópteros de la policía tenían el control. Ahora estos grupos criminales se dieron cuenta de que también pueden usar el espacio aéreo como campo de ataque", apunta.

Combate difícil y riesgos

Según Uchôa, las fuerzas de seguridad aún carecen de respuestas eficaces para afrontar este tipo de amenaza.

Existen tecnologías que interfieren con la señal o toman el control de los drones, pero todas presentan riesgos.

"Si derribas un dron que transporta una granada, esta podría caer sobre una casa y matar a una familia. Es muy diferente a una zona de guerra, donde puedes derribar un dron sin preocuparte por los daños colaterales".

Además, afirma que ya existen tecnologías que utilizan fibra óptica para bloquear los intentos de interferir con los drones.

El exagente de policía argumenta que el Estado debería invertir más en inteligencia e investigación, y no solo en confrontación directa.

"No sirve de nada esperar a una confrontación. Necesitamos monitorear el mercado, identificar si hay personas que compran a gran escala", sugiere.
Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.


Pie de foto, Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.

Uchôa también ve en las operaciones policiales a gran escala un reflejo de un ciclo que se repite desde hace décadas: enfrentamientos que producen decenas de muertes, pero que no alteran la estructura del delito.

"Es la misma película de hace 30 años, solo que a mayor escala", critica, afirmando que cada vez que es necesario repetir una operación como esta, se envía una señal de que la estrategia no está funcionando.

Para él, la verdadera fuerza motriz del crimen organizado sigue siendo el armamento pesado junto al control territorial, que permite a las facciones dominar los servicios e incluso influir en las elecciones locales.

"El problema central en Brasil es la proliferación de armas de fuego. Son ellas las que garantizan el poder del crimen y el terror en las comunidades", sostiene.

* Gráficos realizados por Caroline Souza, del equipo de periodismo visual de BBC News Brasil.



viernes, 31 de octubre de 2025

EA: Finalizan ejercicios en Corrientes

 

Ejercicios finales en Corrientes





El Regimiento de Infantería Mecanizado 5 llevó a cabo sus ejercicios finales del año en el campo de instrucción General Ávalos y alcanzó con éxito los objetivos operacionales previstos para 2025.
Durante las prácticas, se realizaron ejercicios de tiro con morteros, cañones 20 mm y ametralladoras MAG de los VCTP y con armamento individual. De esta manera, se consolidó la instrucción del personal y la coordinación de las fracciones mecanizadas.

Helicóptero de ataque: El furtivo RAH-66 Comanche

Rah-66 Comanche: el F-22 de los helicópteros

Nathan Cluett || PlaneHistoria

El RAH-66 Comanche representa un gran avance en el diseño de helicópteros. Sus desarrolladores diseñaron este helicóptero furtivo para satisfacer la necesidad del Ejército de los Estados Unidos de un avión de reconocimiento y ataque versátil, ágil y sigiloso. La creación del Comanche se remonta a finales del siglo XX, como respuesta a las cambiantes demandas de la guerra moderna, donde el sigilo y la superioridad en información se han vuelto primordiales.


Diseño

El diseño del RAH-66 Comanche combina sigilo, agilidad y potencia de fuego en una única y formidable plataforma. Los ingenieros y diseñadores se centraron en crear un helicóptero que pudiera destacar en los exigentes entornos de la guerra moderna, priorizando el sigilo, la velocidad y la capacidad de supervivencia.

La clave de las capacidades de sigilo del Comanche reside en su singular fuselaje. Los diseñadores diseñaron el helicóptero meticulosamente para lograr una sección transversal de radar reducida, lo que le permite mimetizarse con el ruido de fondo de los sistemas de radar enemigos.

Esto se logró mediante el uso de superficies facetadas y ángulos que desvían las ondas de radar de la fuente. Además, la aplicación de materiales absorbentes de radar en toda su superficie es crucial para minimizar su visibilidad ante los sistemas de detección enemigos.


El Comanche ciertamente no se parecía a ningún otro helicóptero.

El sistema de rotor del Comanche también contribuye significativamente a su perfil de sigilo. Los diseñadores optaron por un rotor principal de cinco palas y un rotor de cola blindado, conocido como Fenestron, para reducir el ruido y las señales de radar. Esta elección garantiza que el Comanche pueda operar más cerca de las líneas enemigas sin ser detectado, una ventaja crucial en misiones de reconocimiento y ataque.

La reducción de la firma térmica fue otro aspecto clave. Los diseñadores incorporaron innovadores sistemas de refrigeración que canalizan los gases calientes del motor a través del tubo de cola del helicóptero antes de su liberación, lo que reduce significativamente la firma térmica.

Esta característica hace que sea difícil para las fuerzas enemigas atacar al Comanche con misiles guiados por calor, lo que mejora su capacidad de supervivencia en entornos hostiles.

La velocidad y la agilidad reciben la misma atención en el diseño del Comanche. El helicóptero presenta un perfil esbelto y una estructura ligera de materiales compuestos, lo que contribuye a su alta velocidad y maniobrabilidad. El avanzado sistema de control electrónico de vuelo permite un manejo preciso y una gran capacidad de respuesta, permitiendo a los pilotos navegar por terrenos complejos y evadir el fuego enemigo con notable eficiencia.

La integración de aviónica de vanguardia eleva aún más las capacidades operativas del Comanche. La cabina cuenta con avanzados sistemas de navegación y comunicación, lo que permite una coordinación fluida con las fuerzas terrestres y otros recursos aéreos. El conjunto de sensores del helicóptero, que incluye sistemas de visión nocturna e infrarroja frontal, proporciona a los pilotos una visión completa del campo de batalla, tanto de día como de noche.


Una mirada más profunda a la furtividad

Uno de los elementos clave del perfil furtivo del Comanche es la reducción de la señal de radar. Los diseñadores emplearon una combinación de superficies facetadas y componentes estratégicamente angulados en toda la estructura del helicóptero.

Esta precisión geométrica garantiza que las ondas de radar, al impactar el Rah-66, se dispersen en diversas direcciones en lugar de reflejarse en la fuente. El uso de materiales absorbentes de radar (RAM) potencia aún más este efecto, absorbiendo parte de la energía del radar y, por lo tanto, disminuyendo la probabilidad de detección.

La firma acústica del Comanche recibió la misma atención durante su fase de diseño. Los ingenieros desarrollaron el helicóptero con la reducción de ruido en mente, centrándose en el sistema de rotor como fuente principal de emisiones acústicas.

La adopción de un rotor principal de cinco palas, junto con el innovador rotor de cola Fenestron, reduce significativamente el ruido producido durante el vuelo. Estos rotores, al surcar el aire con mayor suavidad y menos turbulencia que los diseños tradicionales, emiten menos ruido, lo que hace que el Comanche sea menos audible para las fuerzas enemigas, especialmente durante operaciones a baja altitud.


El sigilo es la base del Rah-66.

La gestión de la firma térmica es otro pilar de las capacidades de sigilo del Comanche. El helicóptero cuenta con un sofisticado sistema de escape que enfría los gases del motor antes de que salgan de la aeronave.

Al mezclar estos gases con el aire ambiente y ventilarlos a través de puertos ubicados a lo largo del tubo de cola, el sistema reduce drásticamente la señal térmica del Comanche. Esta innovación dificulta a los adversarios rastrear o atacar al helicóptero con misiles guiados por infrarrojos, lo que mejora su capacidad de supervivencia.

El sigilo visual del Rah-66 también desempeña un papel crucial en su diseño. Su perfil compacto y aerodinámico no solo contribuye a su eficiencia aerodinámica, sino que también reduce su impacto visual. El uso de pintura de baja reflectividad y materiales que se integran con el entorno operativo minimiza aún más la probabilidad de detección visual.

Estas características, combinadas con tácticas como el vuelo a ras de tierra, donde el helicóptero utiliza las características del terreno para ocultarse, garantizan que el Comanche pueda aproximarse a objetivos o realizar reconocimientos con una probabilidad mínima de ser detectado.

Las tecnologías de reducción de la firma infrarroja complementan el arsenal de sigilo del Comanche. Además de la refrigeración de los gases de escape, el revestimiento y la estructura del helicóptero incorporan materiales y elementos de diseño que difunden y minimizan las emisiones de calor del propio fuselaje.

Este enfoque reduce el contraste entre el helicóptero y su entorno cuando se observa a través de sensores infrarrojos, lo que complica los esfuerzos del enemigo para identificar y apuntar al Comanche.


Aviónica

El conjunto de aviónica del RAH-66 Comanche representa un avance revolucionario en la tecnología de helicópteros, integrando una amplia gama de sistemas sofisticados diseñados para mejorar la efectividad en combate, la capacidad de supervivencia y el conocimiento de la situación de la aeronave.

Los ingenieros equiparon al Comanche con tecnologías de vanguardia para garantizar que pudiera operar en la vanguardia de la guerra moderna, ejecutando sus misiones con precisión y eficiencia incomparables.

Un elemento central de la aviónica del Comanche es su sistema integrado de gestión de cabina, que ofrece a los pilotos una visión completa y en tiempo real del campo de batalla. Este sistema incorpora pantallas digitales avanzadas y tecnologías de interfaz que permiten a los pilotos asimilar información rápidamente y tomar decisiones informadas.

El diseño de la cabina enfatiza la ergonomía y el control intuitivo, garantizando que los pilotos puedan mantener el enfoque en los objetivos de su misión sin verse abrumados por los datos.


La cabina del Komanche es muy avanzada, aunque un poco estrecha. Crédito de la foto: Alan Wilson (CC BY-SA 2.0).

La aeronave cuenta con un sistema de navegación de vanguardia que incluye integración GPS y radar de seguimiento del terreno. Esto permite al Comanche navegar con precisión, incluso en entornos difíciles o cuando la señal GPS es deficiente.

La capacidad de seguimiento del terreno permite el vuelo a bajo nivel en operaciones sobre el terreno, mejorando significativamente el perfil sigiloso del helicóptero al utilizar el terreno natural para protegerse de la detección del enemigo.

Para la adquisición de objetivos y el reconocimiento, el Comanche está equipado con un avanzado conjunto de sensores. Este incluye sensores infrarrojos de visión frontal (FLIR), sistemas de visión nocturna y un radar de ondas milimétricas.

Estos sensores permiten al Comanche detectar y atacar objetivos a larga distancia, de día o de noche, y en condiciones climáticas adversas. El sistema FLIR, en particular, proporciona imágenes térmicas de alta resolución, cruciales para identificar señales de calor de vehículos y personal.

La guerra electrónica y las contramedidas constituyen otro componente crucial de la aviónica del Comanche. El helicóptero incorpora sofisticados sistemas de vigilancia electrónica, interceptación de señales e interferencias, lo que le permite detectar y evadir los radares y las comunicaciones enemigas.

Además, está equipado con contramedidas como dispensadores de bengalas y proyectiles para engañar y evadir los misiles entrantes, mejorando su capacidad de supervivencia en el espacio aéreo disputado.

Los sistemas de comunicación del Comanche facilitan una interacción fluida con las fuerzas aliadas, garantizando una coordinación eficaz y el intercambio de información. El helicóptero utiliza enlaces de comunicación seguros y encriptados para conectarse con tropas terrestres, otros recursos aéreos y estructuras de mando. Este enfoque bélico basado en redes permite el intercambio de datos en tiempo real y la capacidad de operar conjuntamente, lo que mejora significativamente la eficacia de las operaciones militares.

Armas

La base de las capacidades ofensivas del Comanche reside en su cañón XM301 de tres cañones de 20 mm. Este cañón, montado en una configuración de torreta bajo el morro del avión, ofrece una alta cadencia de fuego, lo que le proporciona una formidable potencia de fuego contra objetivos terrestres, incluyendo vehículos ligeros y personal enemigo.

La flexibilidad de la torreta permite una orientación precisa, mejorando la eficacia del Comanche en funciones de apoyo aéreo cercano.


El XM301 es el cañón Gatling de 20 mm más ligero del mundo. Crédito de la foto: General Dynamics

Para combates fuera del alcance visual o contra amenazas con blindaje más pesado, el Comanche utiliza una bahía de armas interna diseñada para mantener su perfil de sigilo. Esta bahía puede albergar una combinación de misiles AGM-114 Hellfire y misiles AIM-92 Stinger, lo que ofrece al helicóptero un armamento equilibrado capaz de enfrentarse a amenazas tanto terrestres como aéreas.

El misil Hellfire, reconocido por su precisión y letalidad contra vehículos blindados, permite al Comanche realizar ataques de precisión contra objetivos de alto valor. Por otro lado, el misil Stinger proporciona al helicóptero una fiable capacidad aire-aire, garantizando su supervivencia contra aeronaves enemigas.

El Comanche también cuenta con puntos duros en sus estaciones de armas retráctiles, que pueden transportar municiones adicionales o tanques de combustible externos, según los requisitos de la misión.

Estos puntos de anclaje permiten el montaje de misiles Hellfire adicionales o módulos de cohetes Hydra 70, lo que amplía significativamente la capacidad ofensiva del Comanche. Los cohetes Hydra 70, eficaces contra vehículos sin blindaje y concentraciones de tropas, aumentan la versatilidad del Comanche en apoyo a las fuerzas terrestres.

Los ingenieros diseñaron el sistema de armamento del Comanche con modularidad y flexibilidad, lo que permite una rápida reconfiguración para adaptarse a diversos perfiles de misión. Esta adaptabilidad garantiza que el Comanche pueda responder eficazmente a las condiciones cambiantes del campo de batalla, satisfaciendo una amplia gama de requisitos operativos.

Además, la integración de sistemas avanzados de orientación y sensores en la aviónica del Comanche complementa su armamento. Estos sistemas permiten al helicóptero identificar y atacar objetivos con precisión a distancias considerables, de día o de noche, y en condiciones meteorológicas adversas.

La simbiosis entre el armamento del Comanche y su conjunto de sensores ejemplifica la filosofía de diseño del helicóptero, que combina sigilo, precisión y potencia de fuego en una única plataforma cohesiva.


Un comanche volando con un Apache AH-64.

¿Por qué no se puso al comanche en servicio?


La principal dificultad del Comanche residía en el aumento de los costes de desarrollo. Inicialmente concebido como un avance tecnológico para el Ejército estadounidense, el presupuesto del programa se disparó a medida que los ingenieros y diseñadores ampliaban los límites de la tecnología existente.

Las sofisticadas características de sigilo, la aviónica avanzada y los materiales de última generación que definieron al Comanche también elevaron su precio, lo que planteó preguntas sobre la relación coste-beneficio y las prioridades presupuestarias dentro del Departamento de Defensa.

El fin de la Guerra Fría y la transición hacia la guerra asimétrica, ejemplificada por las operaciones de contrainsurgencia y la guerra global contra el terrorismo, alteraron las necesidades operativas del ejército estadounidense. Los conflictos de alta intensidad para los que se había diseñado el Comanche parecían menos inminentes, y la utilidad de un helicóptero furtivo de reconocimiento y ataque se reevaluaba en el contexto de estas amenazas emergentes.

Los avances en la tecnología de vehículos aéreos no tripulados (UAV) complicaron aún más el camino hacia el despliegue de los Comanche. Los drones comenzaron a ofrecer muchas de las mismas capacidades de reconocimiento y ataque de precisión a una fracción del costo y el riesgo para los pilotos humanos.

La rápida maduración de los vehículos aéreos no tripulados llevó a los planificadores militares a reconsiderar la asignación de recursos, y muchos abogaron por la inversión en sistemas no tripulados en lugar de plataformas tripuladas tradicionales como el Comanche.

La combinación de todos estos factores impulsó una reevaluación del programa Comanche. La decisión de cancelar el proyecto no reflejó un fallo en el diseño ni en las capacidades del helicóptero, sino más bien una decisión estratégica para reasignar los recursos de defensa en consonancia con las prioridades cambiantes y el panorama tecnológico. Los fondos inicialmente destinados al Comanche se redirigieron a la modernización de la flota de helicópteros existente y a la inversión en vehículos aéreos no tripulados (UAV) de nueva generación, lo que refleja una transformación más amplia en la estrategia y las adquisiciones militares.


jueves, 30 de octubre de 2025

Videogames: Ruidos de lanzamiento de pod de cohetes

Frente Oriental: ¿Por qué los soviéticos tuvieron tantas bajas?

¿Por qué el ejército victorioso sufrió tres veces más pérdidas que el derrotado?


«En nuestras Fuerzas Aéreas y en las alemanas se entrecruzaban dos enfoques: el racionalismo y la ostentación», señala Dobrovolsky. «Y también, un precio de la vida diferente en la escala histórica. Los alemanes cuidaban de sus soldados. A los nuestros no les importaban esas categorías: el soldado solitario. Y recientemente erigieron un monumento a otro comandante, cuya única habilidad consistía en la crueldad hacia sus soldados, tapando los agujeros en el frente con carne de cañón».

Construimos aviones, salvamos a los chelyuskinitas, rescatamos a los papaninitas, tuvimos a Chkalov, un gran piloto de su época, que voló a través del Polo Norte hasta América. "¡No somos unos mendigos, tenemos miles!", se trata de aviones. Proyectaron una película: "¡Si mañana hay guerra!". Y cuando estalló, resultó que todos esos miles no servían para nada. Y 15, y 16, y 153... ¿Por qué los hornearon en tantas cantidades? Y nuestros Yaks, Laggs y MIG más nuevos y secretos se quemaron en los aeródromos del frente el mismo primer día.

Y ese primer día resultó que nuestros pilotos no saben luchar. Y no porque estudiaran mal, sino porque les enseñaron mal: memorizaban la historia del partido, estudiaban los discursos del líder, inculcaban lealtad a la patria, pero demostraban cómo apoyar al enemigo con más destreza que en el aire... Creían que la cantidad se convertiría en calidad, que los aplastaríamos masivamente, les lanzaríamos sombreros.

Y este es el resultado: al comienzo de la guerra, el mando de la Fuerza Aérea Alemana otorgó la Gran Cruz a los pilotos que derribaron 25 aviones enemigos; para noviembre de 1941, en el apogeo de la Batalla de Moscú, el listón se elevó a 40, y para 1944, a 100. Algunos pilotos alemanes aumentaron su puntuación demasiado rápido. 

En sus memorias, Gerd Barkhorn, comandante del 2.º Escuadrón de Cazas, donde sirvió Hartmann, escribió: «Al principio de la guerra, los pilotos rusos eran descuidados en el aire, actuaban con contención, y los derribé fácilmente con ataques inesperados. Pero aun así, hay que reconocer que eran mucho mejores que los pilotos de otros países europeos con los que tuvimos que luchar. A medida que avanzaba la guerra, los pilotos rusos se volvieron cada vez más hábiles combatientes aéreos. En una ocasión, en 1943, tuve que luchar en un Me 109G con un piloto soviético en un LaGG Z. El lateral de su avión estaba pintado de rojo, lo que significaba que era piloto de un regimiento de guardias. Nuestro combate duró unos 40 minutos, y no pude derrotarlo. Hicimos todo lo que sabíamos y pudimos en nuestros aviones. Aun así, nos vimos obligados a separarnos. ¡Sí, era un verdadero maestro!». Y esto a pesar de que a nuestros pilotos no les gustaba el LAGG y lo llamaban el «Ataúd volador garantizado». Cabe mencionar que todos los parámetros de nuestros aviones de producción en masa eran inferiores a los de los alemanes, y esta desigualdad, contrariamente a la creencia popular, se mantuvo hasta el final de la guerra, cuando, bajo el bombardeo de la aviación aliada, lograron producir unos dos mil cazas a reacción, cuya velocidad alcanzó los 900 kilómetros por hora. Así que toda nuestra charla sobre que los ases de Hitler tenían puntuaciones personales tan altas solo porque se registraban por el número de motores (si derribaban un avión de cuatro motores, se contabilizaba inmediatamente como cuatro) es, disculpen, una historia del mal. Con frecuencia, nuestros anotaban un avión derribado en una pila común como la puntuación personal del más eminente, y, ¡miren!, se convertía en un héroe. Por cierto, para recibir el título de Héroe de la Unión Soviética, que yo sepa, bastaba con derribar 25 aviones enemigos de cualquier clase.

Intentemos averiguar por qué el ejército victorioso sufrió tres veces más pérdidas que el vencido. Y en aviación, la diferencia es aún mayor... 

Todo parecía empezar bien para nosotros. En los cielos de España, nuestros pilotos voluntarios de la Fuerza Aérea, a pesar de que los famosos "burros" —cazas I-16— eran inferiores a los aviones alemanes en velocidad, pusieron a los fascistas a prueba. Los propios alemanes no dudaron en reconocer la superioridad de nuestros pilotos en habilidades de vuelo. He aquí solo una prueba.

En la primavera de 1940, B. P. Suprun, nuestro famoso as y Héroe de la Unión Soviética en aquel entonces (recibió su segunda estrella póstumamente durante las batallas de la Gran Guerra Patria), visitó Alemania con una delegación de especialistas soviéticos. Los alemanes nos mostraron su caza Me 109. Nuestros especialistas evaluaron el avión con cierta reserva. Entonces, el diseñador E. Henkel, algo molesto, sugirió que Suprun probara el nuevo caza He 100. Esto es lo que él mismo escribió al respecto en sus memorias:

La misión rusa incluía a un joven piloto, Héroe de la Unión Soviética, cuyas habilidades de vuelo causaron una gran impresión. Era un hombre alto y majestuoso. Antes de su primer vuelo en el He 100, el más rápido de todos los que había volado, tuvo una consulta de diez minutos con uno de mis mejores pilotos de pruebas. Luego, elevó el aparato y comenzó a lanzarlo por el cielo, realizando maniobras tales que mis pilotos quedaron casi sin palabras de asombro.


¿Qué podemos decir si el propio comandante de la Luftwaffe, Hermann Göring, como ya se ha dicho, asistió a escuelas de vuelo en nuestro país, bajo la tutela de instructores soviéticos?

Y de repente, todo cambió drásticamente con el comienzo de la Gran Guerra Patria. Durante los primeros meses, los ases alemanes tenían una ventaja innegable en el aire. ¿Por qué ocurrió esto?
En mi opinión, hay varias razones. En primer lugar, casi toda la aviación se concentró en los aeródromos de primera línea, donde fue destruida en los primeros días, o incluso horas, tras el inicio de las hostilidades.

Sin embargo, el famoso historiador Roy Medvedev cree que dicha concentración fue una medida forzada debido a que nuestra Fuerza Aérea comenzó a recibir nuevo equipo, para el cual las antiguas pistas no eran aptas. Comenzaron a modernizarse urgentemente (y en muchos aeródromos a la vez), como resultado de lo cual una gran cantidad de equipo se concentró en los aeródromos restantes (en su mayoría civiles).

Quizás sea así. En cualquier caso, la chapuza es evidente. Es innegable que, para junio de 1941, entre el 70 % y el 80 % de los aviones soviéticos eran inferiores en rendimiento de vuelo a máquinas alemanas similares. Y los pocos pilotos que lograban despegar y combatir con fuerzas enemigas superiores a menudo solo contaban con el " arma secreta rusa ": la embestida.

Sin embargo, esta arma es similar a la que utiliza un soldado de infantería para cerrar la tronera de un fortín enemigo con su propio pecho. La embestida, por regla general, conllevaba la pérdida del propio avión, a pesar de todas las instrucciones, y en ocasiones la muerte del piloto. No es casualidad que nuestros pilotos recurrieran a esta medida extrema, principalmente, solo al comienzo de la guerra, cuando el enemigo tenía una superioridad aérea abrumadora. Si en el primer año de guerra se realizaron 192 embestidas, en el último solo 22...

Con el tiempo, nuestros diseñadores y fabricantes lograron cambiar el rumbo. El frente comenzó a recibir equipo nuevo y más avanzado en cantidades cada vez mayores, y al final de la guerra, ya no era la Fuerza Aérea alemana, sino la soviética, la que tenía una ventaja abrumadora en el aire. Sin embargo, no debemos pensar que ya no teníamos nada que aprender de los especialistas alemanes.


Pe-2

Normalmente, al hablar de este tipo de avión, se recuerda inmediatamente el famoso "peón": el avión Pe 2, diseñado por V. M. Petlyakov. Sin embargo, no olvidemos que los "Petlyakov" aparecieron en el frente después de los famosos "laptezhniki": los bombarderos en picado Ju 87.
Además, el ingeniero Iosif Goldfain desenterró la siguiente historia interesante sobre esto:
Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, L. P. Beria convocó al diseñador de aviones A. N. Tupolev y le ordenó construir urgentemente un "bombardero en picado cuatrimotor de gran altitud y largo alcance". Así lo relató el general adjunto L. L. Kerber: «Tupolev regresó furioso... La idea de Beria era claramente insostenible. Muchos argumentos en contra y ninguno a favor. A menos que alemanes y estadounidenses tengan bombarderos en picado monomotores, deberíamos superarlos y crear otro, ni siquiera la Campana del Zar, sino el Bombardero en Picado del Zar». Según Tupolev, «construir un avión así era una auténtica locura».


Bombarderos en picado Ju-87 después de regresar de una misión de combate.

De hecho, al descender en picado, el avión experimenta enormes sobrecargas, lo que exige un diseño especialmente robusto, algo imposible de lograr con un cuatrimotor. Un bombardero de gran altitud debe contar con una cabina sellada para la tripulación, equipada con control remoto de armas, pero dicho control no se produjo en la URSS. Existían otros argumentos igualmente contundentes contra la creación de este avión, pero Beria insistió obstinadamente en el suyo. Tupolev lo retrasó todo lo posible, alegando su carga de trabajo en el Tu 2, y entonces estalló la guerra...



Tu 2

Por supuesto, lo sucedido podría explicarse principalmente por el desconocimiento técnico del jefe de la NKVD, si no fuera por una circunstancia: ¡los alemanes estaban trabajando en un proyecto similar de bombardero en picado en ese momento!

Resulta que en el verano de 1935, los diseñadores de aviones alemanes recibieron la orden de crear un bombardero pesado con un alcance de 2.500 kilómetros, capaz de bombardear y de caer en picado. En el verano de 1937, la compañía Heinkel comenzó a trabajar en el He 177, equipado con un sistema de propulsión original: cuatro motores, colocados en pares, que giraban dos hélices.

En noviembre de 1939, el avión realizó su primer vuelo, y entonces comenzó una racha de mala suerte: cinco prototipos del nuevo aparato se estrellaron, dos de ellos en picado, matando a 17 pilotos de pruebas.

Finalmente, se eliminaron los frenos aerodinámicos del He 177 y se lo convirtió en un bombardero convencional, que se produjo en serie a partir de marzo de 1942. En total, la Luftwaffe recibió 545 bombarderos de diversas modificaciones (se ofrecen otras cifras en la literatura). El más exitoso fue el He 177 A5, fabricado a partir de febrero de 1943 como bombardero torpedero y portador de dos misiles aire-buque. 
 
Heinkel He 177

Tres años antes, Heinkel había propuesto una variante con cuatro motores instalados individualmente en el ala y una cabina presurizada; sin embargo, solo se construyeron unos pocos He 274 y He 277 experimentales con cabinas convencionales antes del final de la guerra.

No disponemos de información detallada sobre el uso en combate del He 177. Pero el hecho de que muchos (según algunas fuentes, hasta la mitad) se perdieran debido a accidentes habla por sí solo.
¿Por qué Hitler necesitaba semejante monstruo? La ausencia de bombarderos estratégicos en la Luftwaffe suele explicarse por la miopía de los líderes del Tercer Reich. Sin embargo, esto oscurece la esencia del asunto, ya que los diseñadores alemanes trabajaron en equipos similares, pero sin éxito. Es sabido que la precisión del bombardeo en picado es mucho mayor que en vuelo horizontal. Por lo tanto, los líderes de la Alemania nazi podrían haber tenido la tentación de atacar eficazmente objetivos estratégicos en la retaguardia enemiga desplegando un pequeño número de bombarderos en picado He 177.

Dado que no existían razones objetivas para dotar a la Fuerza Aérea Soviética de un avión de combate similar, solo podemos suponer una subjetiva. Nótese la extraña coincidencia: el primer prototipo del He 177 voló en 1939, y tiempo después, Beria ordenó a Tupolev que creara el mismo. Si asumimos que los agentes de su agencia lograron obtener información ultrasecreta sobre el bombardero de súper picado alemán, entonces la aparentemente incomprensible terquedad de Beria resulta bastante comprensible...

miércoles, 29 de octubre de 2025

EA: Maniobras del RCT6 en Monte Caseros

 

Ejercitaciones de Tanques en Monte Caseros




El Regimiento de Caballería de Tanques 6 llevó adelante ejercitaciones en el campo de instrucción General Ávalos, en la provincia de Corrientes.
Las actividades se desarrollaron en el marco de las Pautas Complementarias de Adiestramiento Operacional 2025, con el objetivo de fortalecer las capacidades tácticas, técnicas y de conducción en todos los niveles.

SRAM: AGM-69A

Una mirada retrospectiva al misil de corto alcance SRAM AGM-69A

Revista Militar



Foto 1. Bombardero Boeing B-52 con cohetes AGM-69A SRAM suspendidos bajo los pilones del ala. El Stratofortress podía transportar seis misiles bajo cada ala, además de un lanzador rotatorio interno con ocho misiles.

Boeing diseñó originalmente el AGM-69A SRAM para neutralizar amenazas de Defensa y mejorar la capacidad de supervivencia de los bombarderos tripulados del SAC; la misión del AGM-69A SRAM finalmente se amplió para incluir el ataque a objetivos estratégicos individuales.

No había nada más que "Hound Dog"

Desarrollado en la década de 1950, el misil aire-tierra AGM-28 (AGM-XNUMX) es un misil estratégico aviación Hound Dog era un gran misil de crucero propulsado por un motor turborreactor Pratt & Whitney J52 para el bombardero estratégico pesado Boeing B-52, que solo podía llevar un par de misiles y solo con todo el resto del armamento retirado. Estos bombarderos, armados con misiles Hound Dog, tenían la tarea de destruir misiles tierra-aire (SAM) soviéticos y otros sistemas de defensa aérea para permitir que otros B-52 alcanzaran sus objetivos estratégicos.

Hound Dog era un misil de crucero nuclear supersónico de 10 libras (147 kg), 4 pies 603 pulgadas (42 m) de largo, con un sistema de guía astroinercial autónomo. El misil estaba equipado con una carga nuclear W-6 Y12,95 de alto rendimiento de 28 megatones de TNT del Laboratorio Nacional de Los Álamos, y Sandia National Laboratories desarrolló los componentes no nucleares del dispositivo. La carga nuclear pesaba 1 libra (1,1 kg). El alcance máximo de lanzamiento del misil antes de que el combustible en sus tanques internos se agotara por completo utilizando el perfil de altitud alta-baja era de 1 milla (742 km).

El Hound Dog estaba destinado a ser una solución provisional mientras se desarrollaba y ponía en producción el misil balístico lanzado desde aire AGM-48 Skybolt (ALBM) que eventualmente lo reemplazaría. Sin embargo, la abrupta cancelación del programa Skybolt en diciembre de 1962 significó que el Hound Dog continuaría sirviendo hasta que la nueva arma. El AGM-28 sirvió en SAC hasta 1975. En general, la historia con la cancelación del programa Skybolt es muy oscura y, por extraño que parezca, muy escandalosa. La historia está relacionada con la "doble estafa" de los británicos por parte de los estadounidenses y el dinero de la reina Isabel de Gran Bretaña. Sin embargo, esta historia es bastante extensa en cuanto a material, lo que daría pie a un artículo aparte.



Foto 2. Un misil AGM-28 Hound Dog bajo el ala de un B-52. El enorme tamaño del Hound Dog limitaba al potente B-52 a una carga de tan solo dos misiles, lo que limitaba considerablemente la capacidad del SAC para neutralizar los sistemas de defensa aérea soviéticos.

Desarrollo de SRAM

El enorme tamaño y volumen del Hound Dog permitían al B-52 transportar únicamente dos misiles. Sin otras armas a bordo, el B-52 carecía de potencia de fuego suficiente para neutralizar un número suficiente de amenazas soviéticas tierra-aire en la trayectoria de las armadas de bombarderos pesados ​​estadounidenses, lo que garantizaba que los B-52 restantes, cargados con bombas nucleares, pudieran penetrar las defensas aéreas soviéticas y alcanzar sus objetivos. La Fuerza Aérea necesitaba un misil compacto, de pequeño tamaño y alta precisión, que pudiera transportarse en mayor número para cumplir la misma misión anti-SAM del Hound Dog.

Boeing comenzó a trabajar en el proyecto en 1963, antes de recibir una solicitud formal del Departamento de Defensa. En marzo de 1964 se emitió la Declaración de Requisitos (SOR-212), solicitando un nuevo misil, lo que condujo a la creación del proyecto WS-1965A (Sistema de Armas) en marzo de 1964, designado como AGM-69. En octubre de 1966, Boeing obtuvo un contrato para desarrollar y producir el misil de ataque de corto alcance (SRAM) AGM-69.

En diciembre de 1967, se lanzó una maqueta del misil SRAM desde un B-52, y las pruebas de vuelo comenzaron en 1969. Problemas técnicos y retrasos retrasaron la producción hasta 1971, y el misil finalmente entró en servicio en 1972. Se realizaron un total de cuarenta lanzamientos de prueba entre 1969 y 1971 en el Campo de Misiles White Sands, Nuevo México. Las pruebas demostraron que el misil excedía los requisitos de la Fuerza Aérea en cuanto a alcance, precisión, confiabilidad y un diminuto RCS frontal (0,1 metros cuadrados).

El misil tuvo un rendimiento tan bueno que su misión original de suprimir las defensas aéreas soviéticas se amplió para incluir misiones secundarias de ataque a objetivos estratégicos seleccionados. Esto aumentó considerablemente la potencia de fuego del bombardero estratégico. Flota de EE. UU.: Para julio de 1975, se habían producido un total de 1500 misiles.



Foto 3. Misil de corto alcance AGM-69A en vuelo (render).

Especificaciones de la SRAM AGM-69A

El misil SRAM de serie, AGM-69A, llevaba la ojiva termonuclear W69, desarrollada por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, basada en el dispositivo W61-3 del mismo desarrollador, y prácticamente no se diferenciaba de este. El peso del dispositivo de dos etapas era de 125 kg (275 libras), y la potencia máxima de la ojiva nuclear W69 era la misma que la del W61-3: 170 nudos. El misil estaba equipado con un motor cohete de combustible sólido de modo dual Lockheed SR75-LP-1 (LPC-415), que, al final de su recorrido, le proporcionaba una velocidad de hasta 3 Mach (1 m/s). Su alcance de vuelo era de hasta 110 km (000 millas). El misil AGM-176A tenía una longitud de 14 mm (69 pies), un diámetro de sección media de 800 mm (4 pulgadas) y un peso de lanzamiento de 450 kg (17,5 libras). El sistema de control de misiles es un sistema inercial General Precision/Kearfott KT-2230 y cuenta con un altímetro radar Stewart-Warner.

Las variantes B-52G y H podían llevar seis misiles SRAM externos en cada pilón subalar, y un lanzador rotatorio de ocho proyectiles, similar a un tambor de revólver gigante, estaba montado dentro del compartimento de bombas, lo que aumentaba la capacidad de carga del bombardero de los dos Hound Dogs originales a veinte AGM-69A. Los bombarderos Rockwell B-1A y B-1B podían llevar tres de los mismos lanzadores rotatorios, lo que daba un total de veinticuatro misiles a bordo.

El primer lanzamiento operativo de un SRAM desde un bombardero B-1B de producción tuvo lugar el 3 de junio de 1987. El bombardero de medio alcance General Dynamics FB-111, con alas de geometría variable, podía llevar dos misiles internos en el compartimento de bombas y cuatro externos en pilones bajo las alas. Todos los misiles SRAM montados externamente contaban con un cono de cola para reducir la resistencia aerodinámica durante el vuelo supersónico. El cono de cola añadía casi sesenta centímetros a la longitud de la aeronave y se desprendía al encenderse el motor del misil.

Completamente recubierto con una capa de caucho blando de 20,3 mm (0,8 pulgadas) de espesor para absorber la radiación del radar y disipar la radiación térmica, el misil SRAM contaba con tres aletas de cola móviles de fibra de vidrio fenólica, lo que también contribuía a reducir la señal de radar. El sistema de guiado contaba con un sistema de navegación inercial y un altímetro de radar. Esto permitía al misil, totalmente autónomo, utilizar un perfil de altitud baja a baja, lanzarse en trayectorias semibalísticas o una combinación de estos métodos.



Foto 4. Vista del lanzador giratorio de ocho misiles utilizado en los bombarderos B-52H y B-1A.

Vida útil de la SRAM

El AGM-69A SRAM sirvió a las fuerzas del SAC de la USAF durante la Guerra Fría de 1972 a 1993. En 1980, surgieron preocupaciones sobre la seguridad contra incendios de las ojivas nucleares W69, y los misiles fueron retirados del servicio para su inspección en 1990. Durante las inspecciones de seguridad, fue evidente que varias de las barras de combustible sólido de los motores de cohetes estaban comenzando a agrietarse, lo que los hacía inseguros para su lanzamiento. La Fuerza Aérea trabajó para reemplazar los motores con motores Thiokol mejorados y de mayor duración.

Todos los misiles AGM-69A producidos (1500 unidades) y sus ojivas nucleares se almacenaron en almacenes en siete bases aéreas del SAC de EE. UU.: 1. Base de la Fuerza Aérea Loring, Maine; 2. Base de la Fuerza Aérea Pease, Nuevo Hampshire; 3. Base de la Fuerza Aérea Mather, California; 4. Base de la Fuerza Aérea Dyess, Texas; 5. Base de la Fuerza Aérea McConnell, Kansas; 6. Base de la Fuerza Aérea Grand Forks, Dakota del Norte; y 7. Ellsworth AFB, Dakota del Sur, hasta su desmantelamiento en 1993. Once escuadrones de modificaciones del B-11 G y H (un total de 52 bombarderos portamisiles) fueron asignados a estas bases. La preocupación por el agrietamiento de los cohetes de combustible sólido y los recortes al programa de modernización de misiles, así como el colapso de la Unión Soviética, llevaron al cierre del programa.

Se propuso una versión mejorada conocida como el AGM-69B, pero fue cancelada por el presidente Jimmy Carter en 1978, junto con su portaaviones, el bombardero B-1A. También se consideraron planes para una versión antirradar y una versión aire-aire. Cuando el B-1B fue resucitado por el presidente Ronald Reagan, surgieron planes para uno nuevo, el SRAM II. Conocido como el AGM-131A, el nuevo programa estaba en desarrollo, pero fue cancelado por el presidente George Bush en 1991.



Foto 5: Un misil AGM-69A SRAM inerte es inspeccionado por miembros del 96º Escuadrón de Mantenimiento de Municiones bajo el compartimiento de bombas de un bombardero B-1B en la Base de la Fuerza Aérea Dyess, Texas.


martes, 28 de octubre de 2025

Patagonia: Maniobras del Regimiento 21 en el glorioso Pulmarí

Ejercicios en la montaña neuquina




En el campo de instrucción Pulmarí, donde en 1883 se derrotó al ejército chileno, el Regimiento 21 realizó ejercicios de nivel subunidad orientados a perfeccionar las capacidades específicas para operar en el ambiente de montaña.
Las actividades permitieron fortalecer la preparación del personal y afianzar el trabajo en equipo bajo condiciones propias del terreno cordillerano.